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Historia de un Viejo Informático. La “burbuja puntocom” se hinchó… y explotó.

En la entrada anterior vimos el advenimiento del Data Mining, donde terminé de repasar cómo, mal que bien, viví la aventura del Business Intelligence y del Data * (ojo, que el término “Data *” lo tengo patentado, así que no puede usarse sin permiso…), durante la segunda mitad de los noventa del siglo pasado.

Revoloteando siempre alrededor de aquella historia, y de todas las demás que ocurrían simultáneamente en la segunda mitad de los noventa (y había muchas) estaba el espectacular ascenso de Internet durante todos los años noventa.

De ser una cosa Top-Secret restringida al uso militar (ya sabéis que el origen de Internet está en el diseño de Arpanet, una red cuya principal función era garantizar el acceso a la información por parte de los principales centros de mando estadounidenses en caso de catástrofe… esas cosas tan lindas y divertidas que se tenían permanentemente en cuenta durante la guerra fría: había que ser capaces de ganar a toda costa la hipotética guerra, aunque no quedara nada que gobernar después…), se había ido convirtiendo con los años en algo de acceso común, en un artículo más de consumo que llegaba, o sería capaz de llegar en pocos años, a la práctica totalidad de la población mundial. Y eso, queridos lectores, significa negocio. Mucho negocio. Que un buen visionario no puede permitirse el lujo de ignorar.

Así que multitud de empresas de tecnología tradicionales, iniciativas de pequeñas empresas y miles de emprendedores volvieron sus ojos hacia el nuevo ElDorado, con sus promesas de oro ilimitado para el listo que fuera capaz de encontrarlo… y la burbuja comenzó a hincharse…

La Burbuja a puntito de explotar

La Burbuja a puntito de explotar

… y ya sabéis todos que pocos años después explotó, salpicándonos a todos con sus detritus.

De mis recuerdos y sensaciones durante este periodo trata esta entrada; lo que dio en llamarse “burbuja puntocom” (Dotcom bubble, en inglés) es un tema muy conocido, está muy documentado, y como además ocurrió hace pocos años, está aún en el recuerdo de la mayoría, así que no esperéis ninguna crónica oficial de nada, sólo mis recuerdos, los fragmentarios e indocumentados recuerdos de un Viejo Informático que pasaba por allí…

La serie tiene suficientes capítulos como para que sea útil dejaros el enlace donde encontraréis cómo llegar a todos ellos; así que éste es el enlace.

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Historia de un Viejo Informático. El descubrimiento de la Minería… de Datos.

En la entrada anterior terminamos el repaso a los acontecimientos que nos llevaron a inventar el concepto de Data Warehouse, así como las diferentes tecnologías involucradas, y cómo por arte de magia todas estas técnicas recibieron el muy comercial apelativo de Business Intelligence.

Y vimos cómo estos Sistemas eran (y son) utilizados para generar informes variopintos sobre cosas sucedidas en el devenir de la empresa (los famosos Hechos de Negocio). Los usuarios finales solicitan cualquier información que se les ocurre sobre la marcha, en base a las necesidades de cada momento (o sea, lo que en la jerga se llaman queries ad hoc), y el Sistema responde con la información solicitada en un tiempo razonable (segundos, minutos, horas, días… dependiendo de la complejidad de la consulta y de su prioridad).

Todo esto está muy bien, y abre a los usuarios de negocio una enorme ventana a la información que tenemos almacenada en nuestros sistemas. Pero no es bastante… nunca es bastante. Qué forma de ser la nuestra, que nunca estamos conformes con lo que tenemos: ¡siempre queremos más! No se trata sólo de obtener información, en completos listados con bonitas gráficas… se trata de que esa información sirva para algo. Se trata, en definitiva, de convertir la Información en Conocimiento. Es ese conocimiento el que permite a los gestores de la empresa interiorizar situaciones, sacar conclusiones y, por fin, tomar las decisiones adecuadas para mejorar el comportamiento de la empresa. O así debería ser, al menos.

En una palabra, no sólo hay que poder consultar la información y navegar por ella… Hay que encontrar las íntimas relaciones de los datos que explican muchos hechos de negocio, buscar nichos desconocidos o no explotados para abrir nuevos negocios o mejorar los existentes… De todo eso tratará esta entrada, de todas esas técnicas que reciben el muy comercial y, desde mi modesto punto de vista, poco apropiado nombre de Data Mining.

Repito lo que siempre repito: esto no es ninguna crónica oficial de nada. Contaré lo que yo he visto, aprendido e inferido de mis escasas intervenciones en proyectos de Data Mining; existe muchísima información sobre el tema en la red, pues es uno de los puntos calientes actuales en la profesión, y lo que yo cuente aquí no tiene por qué coincidir con lo que dice la historia oficial… ¡qué se le va a hacer! Ya lo decía Eduardo Marquina, en su obra “En Flandes se ha puesto el sol”: España y yo somos así, señora…

La serie tiene ya una veintena larga de artículos. Aquí tenéis el enlace donde encontraréis todos ellos.

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Historia de un Viejo Informático. Y el Data Warehouse se convirtió en Business Intelligence

En las dos entradas anteriores os hablé, en primer lugar de cómo fueron apareciendo y siendo progresivamente ofrecidas al mercado empresarial las máquinas de proceso masivo en paralelo, mientras que en la entrada anterior os hablé, sobre todo, de los fundamentos teóricos necesarios para poder construir Data Warehouses con éxito.

Vimos allí cómo el trabajo de Bill Inmon, definiendo las características que debería tener un Sistema de este tipo, y el de Ralph Kimball, formalizando el Diseño de un Data Warehouse, mediante el Modelo Dimensional, fueron decisivos para que los pobres mortales pudiéramos construir los primeros Data Warehouses… o al menos intentarlo, porque la mayoría de estos primeros Sistemas acabaron, a pesar de todo, fracasando.

Modelo en Copo de Nieve

Modelo en Copo de Nieve

Las cifras de fracaso que graciosamente nos daban las consultoras (sobre todo, ésas que de todo hablan y nada solucionan) eran abrumadoras: más del 80% de los proyectos de Data Warehouse iniciados aquellos años (segunda mitad de la década de los noventa), o bien se cancelaban sin implantar nada, o bien, en el caso de que sí que acabaran con un sistema funcionando, era con mucha menos funcionalidad de la prevista, y a mucho mayor coste del inicialmente planeado.

El mensaje comercial evidente era que, si no les contratábamos a ellos, precisamente a ellos para construir nuestro Data Warehouse… el trompazo estaba garantizado. Aunque lo más probable es que, si les contratabas a ellos… pues también te dieras el trompazo.

En una palabra, que no sabíamos aún cómo demonios construir un Data Warehouse y terminar el proyecto en tiempo y coste, y con la funcionalidad esperada. Ya lo he dicho.

Como esto lo sabíamos hacer ya (bueno, más o menos) en los proyectos de construcción de aplicaciones tradicionales (online, batch, en fin, las Operacionales de toda la vida), pues nos frustraba. Nos frustraba a nosotros, los informáticos… y les frustraba enormemente a nuestros Usuarios y/o Clientes, con toda la razón.

De cómo evolucionó el asunto hasta convertir la construcción de un Data Warehouse en algo trivial y sencillo como es hoy en día (bueno, más o menos, de nuevo), os hablaré en esta entrada. Repito lo que he dicho ya muchas veces: esto no es una historia oficial de nada, es un extracto de mis recuerdos y sensaciones durante esos primeros y vertiginosos años de los comienzos del Data Warehouse, época que viví trabajando en una consultora que, entre otras cosas, vendía proyectos de estos…

La serie ya tiene bastantes capítulos; así que aquí tenéis el enlace donde están todos ellos referenciados.

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El Universo Subprime - El Cuarto Poder

(Esta entrada es la continuación de la introducción a la serie que se publicó hace unas semanas).

Cuando el poder legislativo está unido al poder ejecutivo en la misma persona o en el mismo cuerpo, no hay libertad porque se puede temer que el monarca o el Senado promulguen leyes tiránicas para hacerlas cumplir tiránicamente.

El espíritu de las leyes, Montesquieu.

 

Charles Louis de Secondat, Baron de Montesquieu

Charles Louis de Secondat, Barón de Montesquieu

18 de enero de 1689, en el Castillo de la Brède, a escasa distancia de Burdeos, Charles Luis de Secondat nace. A finales de ese mismo año, en Inglaterra, la monarquía absoluta de derecho divino recibe su golpe de gracia. El parlamento inglés proclama como reyes de Inglaterra a María Estuardo, legítima heredera, y a su marido Guillermo III de Orange. A cambio éstos se avienen a reconocer la Bill of Rights, una declaración por la que, de facto, Inglaterra se convierte en monarquía constitucional. En lo sucesivo, el rey no podrá dictar leyes sin contar con la preceptiva aprobación parlamentaria.

Pero al pequeño Charles, que más tarde pasaría a la posteridad como Barón de Montesquieu, estos acontecimientos le vienen aún demasiado grandes. Todavía está por llegar el tiempo en que se convierta en uno de los más importantes representantes de la Ilustración. Ferviente admirador de las leyes inglesas, dedicaría parte de su libro El espíritu de las leyes a la Constitución de Inglaterra, obra de la cual está tomado el extracto que encabeza este artículo.[1]

Montesquieu no sólo fue un gran divulgador de las ideas de John Locke, pensador inglés que se anticipó a todos al preconizar la separación de los poderes ejecutivo y legislativo, sino que además defendió la separación del poder judicial de los otros dos. Él mismo expone de un modo inmejorable los motivos que hacen necesaria este nuevo cisma.

Tampoco hay libertad si el poder judicial no está separado del legislativo ni del ejecutivo. Si va unido al poder legislativo, el poder sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario, pues el juez sería al mismo tiempo legislador. Si va unido al poder ejecutivo, el juez podría tener la fuerza de un opresor.[2]

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Historia de un Viejo Informático. El Data Warehouse entró en nuestras vidas… para quedarse.

En la entrada anterior os hablé de los antecedentes que nos llevaron algún tiempo después a los Data Warehouses; esa entrada acabó con la llegada al mercado de esas nuevas máquinas de proceso masivo en paralelo, casi todas con un cierto sabor de UNIX, que, herederas de los superordenadores de las décadas anteriores, comenzaron a ser ofrecidas al mercado a mediados de los noventa.

Como no había tanto mercado para tantísimo superordenador entre Agencias Gubernamentales, Universidades y Fábricas de Armamento Vario (sus clientes habituales), los fabricantes buscaron un nuevo nicho de mercado donde colocar tanta máquina con decenas de procesadores… Y este hecho coincidió en el tiempo con la creciente necesidad, entre tantas empresas comerciales, de contemplar su información de negocio de forma distinta a la que siempre habían usado: la transaccional.

La evolución de los Sistemas, y la creciente competencia en el mercado, hacía que cada vez más fuera necesario eliminar trabas a los usuarios en sus consultas de la información procedente del negocio, capturada por los Sistemas Operacionales normales de la Compañía, pero que antes sólo se podía ver de forma agregada, por ejemplo: Ventas totales en el mes (sí, pero ¿cómo se distribuyen por negocios, o por tipo de sucursal…?), Impagados totales en el trimestre (vale, pero ¿qué tipología de cliente impaga más, solteros o casados; jóvenes o mayores…?), etc.

De acuerdo, se vislumbraba que la solución vendría de la mano de esas nuevas máquinas con múltiples procesadores y coste más asequible que un mainframe, pero… ¿cómo conseguimos organizar un Sistema de estos para poder dar el servicio que necesitan las empresas? Porque con tener un hardware potencialmente poderoso no basta, hay que tener además un software que permita este acceso de forma cómoda y eficiente… y de eso aún no había a principios de los noventa, aunque pronto iba a cambiar la cosa… Llegaba el Data Warehouse para solucionarnos la vida… y aligerar la cartera de los clientes.

Como la serie tiene ya un cierto número de capítulos, cerca de la veintena, aquí os dejo el enlace donde hallaréis una cómoda forma de llegar a cada uno ellos.

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¿Qué significa ser escéptico?

Quizás no sea una palabra demasiado afortunada para representar lo que en verdad significa. O quizás sea su escasez en nuestra sociedad la que hace que pierda su significado. En cualquier caso, al escuchar, al ver o al leer lo que nos brindan los siempre amados medios de información, nos topamos con un desolador desafío: ¿en qué creer y en qué no?

Es alarmante el crecimiento de la difusión de pseudociencias, falacias, y demás disparates que atentan contra el futuro de nuestra sociedad (por no decir de la especie humana). Creo, pues, urgente detenernos a reflexionar sobre esto y empezar a tomar medidas. Por supuesto que no soy el primero, ni seré el último, pero no me sentiría feliz no habiendo hecho mi (modesto) aporte.

Casi irónicamente, la falta de escepticismo conduce a que la palabra escéptico sea malinterpretada. El hombre escéptico es visto (precisamente por el no escéptico) como aquel “reacio a aceptar nuevas verdades”, de “mente cerrada”, “que no cree nada”, y con otros adjetivos despectivos. Aquel que así lo piense no tiene la menor idea de lo que significa ser escéptico. La actitud escéptica no consiste en negar afirmaciones inconsistentes, como por ejemplo “anoche escuché un zumbido que muy posiblemente provino de un platillo volante extraterrestre”, sino en dudar, en examinar argumentos, en buscar evidencias, en no aceptar nada sin previo análisis, con el sólo afán de hallar conocimiento firme. El escepticismo no es un capricho; es una forma de vida.

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El Cedazo en mayo

Disculpas por la tardanza, pero está siendo una semana muy, muy mala. Aquí tenéis las estadísticas de El Cedazo en mayo.

Artículos

Durante abril se han publicado 8 artículos, lo que eleva el total a 108 entradas publicadas, obra de 14 autores diferentes. Este mes se ha unido a nosotros Mazinger con la introducción a su serie, tan anhelada por varios de nosotros, sobre la crisis global, cuya continuación tendréis dentro de unos pocos días. Una vez más, no es buena noticia que sólo crezcamos en un autor, pero por otro lado, al menos hay sangre nueva.

La serie que ha mantenido su momento sin titubeos este mes ha sido, una vez más, la de Macluskey con sus historias de la informática de los tiempos heroicos (aunque ya nos movemos por tiempos cada vez menos heroicos). Todavía nos quedan unas semanas más de disfrutar con ella, así que no lloréis antes de tiempo.

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Historia de un Viejo Informático. …Y en las empresas descubrimos qué era el “procesamiento paralelo”

En la entrada anterior, donde terminamos los dos capítulos dedicados a las convulsiones de todo tipo que acontecieron en los tormentosos años noventa, que acabaron con el cambio del foco de la rentabilidad, que pasó del hardware (que tradicionalmente había sido el máximo generador de beneficios) al software y los Servicios Profesionales, donde hoy sigue.

Pero lo más importante quizá de esa década tan movida fue que se vivió un enorme crecimiento de las aplicaciones informáticas instaladas en todas las empresas. Si a principios de la década podían existir empresas (no muy grandes, desde luego) sin apenas ninguna aplicación informatizada, a finales era ya imposible: o tenías tus aplicaciones principales soportadas en sistemas informáticos, o estabas muerto (más bien cerrado…).

Así que la cantidad de información de que se disponía almacenada en los ordenadores de las empresas e instituciones era cada vez mayor, y creciendo de forma exponencial. Centenares de millones de registros, miles de millones… Y claro, los usuarios querían acceder a toda esa información para aprender cada vez más sobre sus clientes, sus productos, sus proveedores, sus empleados… su negocio, en definitiva. Y parte de esta información era fácilmente accesible, y otra, no tanto. Y otra más, la gran mayoría, era totalmente inaccesible: estaba enterrada entre decenas de bases de datos, con estructuras en buena medida incompatibles entre sí… así que la información, estar, lo que se dice estar, estaba… pero estar, lo que se dice estar… pues no estaba. Se me entiende, ¿no?

De las causas de esta situación, de cómo la tecnología comenzó a encontrar soluciones, o mejor, a aplicar soluciones que ya había para otras cosas a estos problemas, y de cómo empezamos a resolverlo trata este artículo…

La serie va ya teniendo un buen número de capítulos, así que aquí os dejo el enlace, donde podéis encontrar un acceso directo a cualquiera de ellos.

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Historia de un Viejo Informático. Los tormentosos años noventa(II): La imparable ascensión de los “minis”.

En la entrada anterior dimos un personal repaso a los hechos que acontecieron durante finales de los ochenta y la primera parte de los noventa, que acabaron con el dominio de IBM en el lucrativo mundo del PC, y cambiando el foco desde el hardware al software: a partir de esos años, las compañías que fabricaban hardware dejaron de ser las dominadoras del mercado, lugar en el que les sucedieron las compañías fabricantes de Sistemas Operativos y Suites Informáticas.

En ésta de hoy me centraré en las convulsiones similares que acontecieron esa década en el mundo de las llamados “miniordenadores”, y cuya consecuencia fue, por un lado, la propia pérdida del concepto de “miniordenador”, y por otra, igual que en el mundo del PC, en el cambio de foco de la rentabilidad, desde el hardware donde siempre había estado, al software (situación que continúa vigente nuestros días).

Lago Baikal, desde el espacio

Lago Baikal, desde el espacio

Una vez más os advierto que no esperéis ningún tipo de crónica oficial, contaré todo esto tal como yo lo viví (o, al menos, como lo recuerdo), así que puede haber multitud de errores e inexactitudes, por los que os pido disculpas anticipadamente, y puede también que no estéis de acuerdo con parte de lo que os cuente… pero tened en cuenta que la memoria de este abuelo cebolleta puede tener lagunas… del tamaño del Lago Baikal, así que solicito comprensión, comprensión a espuertas

Además, debéis tener en cuenta que todo lo que os contaré hoy sucedía simultáneamente a la guerra de los PC’s de que os hablé en la entrada anterior, y a muchas otras cosas que ocurrían en todos los frentes… Fueron años divertidos, los 90 del siglo pasado. Y estresantes, ya lo creo, muy estresantes.

Como la serie tiene ya un número apreciable de capítulos, aquí está el enlace desde donde podéis acceder cómodamente a cualquiera de ellos.

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Historia de un Viejo Informático. Los tormentosos años noventa(I): La Guerra de los PC’s

En la entrada anterior terminamos el necesariamente incompleto periplo por tres de las tecnologías clave para la Informática de hoy en día que tuvieron su amanecer durante la década de los ochenta: el advenimiento de los PC’s y su rápida generalización, la aparición de las Bases de Datos Relacionales, y la llegada, muchas veces asfixiante, de las Metodologías de Desarrollo y de sus acólitos, los innumerables productos y herramientas CASE que nos animaron la existencia en los años ochenta y noventa.

En ésta nos moveremos por los singulares años noventa, que, como indica el título de la entrada, fueron realmente tormentosos en el mundo de la tecnología informática, sobre todo en lo que respecta a los movimientos alrededor de los PC’s y sus Sistemas Operativos, de los que hablaré en esta entrada de hoy, mientras que en la próxima me centraré en el resto de convulsiones tecnológicas de esos años: los cambios habidos en el mundo de los “minis” y de su software, que propiciaron enormes cambios en la misma forma de entender el papel de cada elemento tecnológico en nuestro mundo. Aunque, en realidad, todo ocurría simultáneamente, y muchas más cosas, haciendo de la profesión informática durante esos años algo realmente interesante

No esperéis, como vengo repitiendo, una crónica oficial de nada, contaré lo que a mí me parece más relevante e interesante, siempre desde el punto de vista de uno que pasaba por allí… me dejaré muchas cosas en el tintero, igual no estáis de acuerdo con algo, o mucho, de lo que escriba… pero ¡así es la vida!. Estaré encantado, como siempre, en contestar a los comentarios.

La serie tiene ya bastantes capítulos, así que aquí os dejo el enlace a todos los artículos, a partir de donde podéis acceder a ellos a vuestro gusto.

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