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¿Has leído… “Una breve historia de casi todo”, de Bill Bryson?

Pues, querido lector, si no has leído esta obra maestra de la divulgación científica, ya estás tardando… pero mucho.[1]

…Porque si eres un lector habitual de El Tamiz y/o de El Cedazo, este libro del periodista y escritor norteamericano Bill Bryson es una obra de imprescindible lectura. Vale que el contenido de algunos de sus capítulos quizás te los sepas ya de memoria porque Pedro te haya desvelado sus secretos, pero con toda seguridad hay otros muchos que te descubrirán una gran cantidad de información valiosa e interesantísima.

El título, además, está magníficamente escogido: “Una breve historia de casi todo”, porque trata de casi todas las disciplinas científicas importantes, desde la cosmología hasta la genética, pasando por la astronomía, la física, las matemáticas, la química, la geología, la paleontología, la antropología, la botánica, la biología… y alguna disciplina más que me dejo en el tintero. Y es Una breve historia porque eso es lo que es el libro: una serie de capítulos breves, de quizás 25 ó 30 páginas cada uno, en los que se explica no sólo la información más relevante e interesante sobre cada disciplina científica de las que habla, sino que además describe los antecedentes que llevaron a la propia creación de la disciplina de que se trate.

Información rigurosa, sí, pero en su justa medida, con su pequeña dosis de anécdotas y sucesos que hacen amena la lectura. Un libro que no puede faltar en la biblioteca del tamicero o del cedacero de pro. ¡Y además es un regalo perfecto a un precio estupendo!

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  1. NdE: me uno a la recomendación. []

La Biografía de la Vida 52. Iniciación a los más próximos homínidos

NOTA: En esta entrada adoptamos un ligero cambio en la nomenclatura taxonómica de los simios, aceptando la más moderna, aunque más compleja, que presento en el árbol filogenético de unos párrafos más abajo. Lo más esencial es que lo que hasta ahora, y según la más antigua nomenclatura, era llamado homínido, ahora lo llamaremos homininos. Para mayor enredo, la acepción “homínido” se mantiene, aunque cayendo unos escalones en el árbol, ya que ahora con este nombre nos referiremos a los simios africanos junto con los humanos: gorilas, chimpancés, bonobos, formas arcaicas del Homo y especies Homo. Dicho esto, prosigamos con el relato.

Con la última entrada de esta serie sobre la Biografía de la Vida que titulamos como “Los últimos cinco millones de años” vamos a dar por cerrado el estudio de lo que pasó en el árbol filogenético de la Vida ¿Totalmente? No. Nos queda aún mucho que hablar de unas especies muy particulares. A partir de esta entrada y en las dos sucesivas focalizaremos la atención en nuestros más cercanos antepasados hasta llegar a Homo sapiens. Hoy comenzaremos con nuestros primos de la selva.

En este momento de la historia nos encontramos contemplándola desde la distancia, más o menos en un fotograma de hace aproximadamente unos cinco millones de años antes de hoy. Sabemos por la anterior entrada que una amplia zona del este africano se había visto alterada progresivamente en su geología, clima y biotopos a lo largo de los anteriores 20 millones de años. El panorama se había transformado desde unas potentes pluvisilvas tropicales a un tablero de ajedrez en donde, escaqueadas, se disponían manchas de frondosos bosques húmedos pero más secos que las antiguas selvas y grandes extensiones de praderas y arbustos. Todo ello cruzado casi de norte a sur por una meseta en donde se hundía a cuchillo el valle del Rift. Este último era una zona atravesada por ríos caudalosos, con la influencia del calor magmático que trabajaba en su propio proceso de formación, un clima relativamente apacible y muchos ungulados paciendo en la sabana. Una geografía amable para la vida.

Imagen de la actual sabana de Kenia. No debía de ser muy distinta hace unos cinco millones de años (Wikimedia CC Attribution-Share Alike 3.0 Unported )

Era la geografía en donde tuvieron que pelear por la subsistencia unos animales muy próximos filogenéticamente a nosotros los Homo. Nuestros ancestros.

Los simios habían sido muy abundantes en el vasto territorio del ecuador africano hace unos diez millones de años, cuando aún las húmedas selvas tropicales se extendían con vigor de oeste a este. Este hábitat les proporcionaba todo lo que sus vidas les pedían, básicamente fácil comida y protección, y de ahí el gran éxito del que disfrutaban en aquel momento por las ramas del árbol evolutivo. Los podemos imaginar por las frondas del dosel arbóreo moviéndose braquiando colgados de las ramas por los brazos, comiendo frutos, brotes y hojas. A veces, incluso algún sabroso insecto o gusano.

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Lo que se preguntan sus alumnos de 3º de la ESO – VIII: ¿Por qué trabajamos con las manos en vez de con los pies?

Nuestra comunidad de curiosos preguntadores, alma y soporte de esta serie, hoy se van a cuestionar el porqué trabajamos con las manos en vez de con los pies. Yo me atrevería a afinar un poco más la idea diciendo que por qué nuestras manos y pies han optado por tan diferentes objetivos en sus labores: unas polivalentes herramientas en las extremidades superiores y unas potentes bases para la aproximación o la huida en pies y piernas.

Pues hay que remontarse a hace un montón de años para entender tan distinta vocación… Vamos allá.

Hace unos 20 millones de años en nuestra querida Tierra se estaban produciendo unas circunstancias geológicas y climáticas que fueron decisivas para el desenlace de nuestra pregunta. Por un lado se estaba consolidando una senda de enfriamiento general en el planeta, que hizo que la humedad atmosférica disminuyera y que los mares se enfriaran. Por otro lado, en el este de la franja ecuatorial de África, se estaba produciendo una elevación del terreno debido a la presión que bajo ella ejercía el magma. ¿Cuáles fueron las consecuencias?

Se produjo una alta meseta interior en lo que hoy es Kenia, Etiopía, Uganda y Tanzania, con irrupción de potentes volcanes que formaron tremendas montañas de más de 5.000 metros de altitud -montes Kenia, Kilimanjaro o Stanley- y una gran grieta en dirección norte-sur, conocida como el valle del Rift. Mientras, el oeste ecuatorial seguía dominado por la potente cuenca hidrográfica del río Congo, en su mayor parte por debajo de los 600 metros de altitud.

Perfil de altitudes (línea roja) de un corte ecuatorial (línea horizontal negra) de África (mapa a partir de Google maps, términos de uso)

Esto era lo que sucedía en tierra. Pero hemos dicho también que el enfriamiento del planeta afectaba a los mares y a la sequedad atmosférica. Eso hizo que progresivamente los monzones atlánticos fueran perdiendo fuerza, penetrando menos profundamente en el continente: cuando antes regaban toda la franja ecuatorial, ahora descargaban en la cuenca del Congo, debilitándose, con lo que las lluvias monzónicas apenas llegaban a las nuevas montañas del interior. La consecuencia es que en la zona oriental se iba instalando paulatinamente la sequedad.

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La Biografía de la Vida 51. Los últimos 5 millones de años

En la última entrada vimos cómo el proceso de riqueza en la diversificación de plantas y animales iba ralentizándose en lo que parecía una transformación condicionada en gran medida por el enfriamiento global del planeta. Las épocas de la “poca vida nueva” seguida de la “aún menos vida nueva“, Oligoceno y Mioceno respectivamente, nos han dejado al toro en posición para culminar el último tercio taurino que sentimentalmente apreciamos como “el nuestro”. Vislumbramos el final del túnel de esta serie sobre la Biografía de la Vida, ya que nos quedan tan sólo contemplar los últimos 5 millones de años de la existencia de nuestro planeta, un poco más del 1‰ de nuestros anales. A esto nos dedicaremos empezando con la entrada de hoy.

Comienzan por tanto los últimos cinco millones de esta larga historia de la Vida, que se desarrollaran a caballo casi al 50/50 entre la última época del Terciario, el Plioceno, y el Cuaternario. Como colofón de nuestras inquietudes etimológicas, acabaremos diciendo que el significado de Plioceno es algo así como “continuidad en la(s formas de la) nueva vida“, Plio-ceno(zoico).

Se inicia esta época final con un repunte de las temperaturas, que subieron posiblemente unos 3ºC, repunte que hizo disminuir los hielos sobre las tierras y elevar el mar unos 60 metros. Los perfiles continentales eran semejantes a los actuales, quizás desenfocados unos cien o doscientos kilómetros con respecto a los contornos de hoy.

La recuperación de las temperaturas hace que por última vez en su historia la Antártida se viera de nuevo libre de hielo, desarrollando por última vez una vegetación que formaban bosques de angiospermas semejantes a las hayas.

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Historia de un ignorante, ma non troppo… La Consagración de la Primavera, de Igor Stravinski

La obra que hoy aparece en esta serie musical que tanto tiempo hace que acompaña a los sufridos lectores de ElCedazo es seguramente una de las obras más influyentes del Siglo XX. Su estreno en el París de la Belle Époque en 1913 fue uno de los más movidos de los que se tiene noticias, llegando prácticamente a la agresión física entre los defensores y los detractores del espectáculo (en todos los sentidos) que se estaba representando en el escenario. Pero según transcurría el tiempo se fue haciendo más y más grande, más influyente, indispensable para entender las nuevas tendencias musicales de principios del siglo pasado. Y, para mi modesto entender, una de las quizá tres o cuatro obras orquestales más importantes del Siglo XX.[1][2]

Sí, estoy hablando de La Consagración de la Primavera, ballet cuya música es de Igor Stravinski, y su primera coreografía, del bailarín más célebre del mundo entonces y seguramente ahora, Vaslav Nijinsky. Estamos ante una de las piezas más rompedoras de la Historia de la Música, una obra que marcó un antes y un después… Pero basta de palabrería vana y vayamos al grano.

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  1. Y eso es, amigos, mucho decir, pues para alcanzar esa condición debe competir, entre otras, con la mayoría de sinfonías de Mahler, con todas las de Shostakovich, con la Carmina Burana de Orff, los Pinos de Roma de Respighi, la Sinfonía de las Lamentaciones de Gorecki y algunas otras grandísimas obras del repertorio mundial. []
  2. No, no incluyo en esta breve relación ninguna obra de Schönberg, ni de Webern ni de otros dodecafonistas, serialistas o *istas de pro. Sus obras no me gustan. Ni un poquito. []

La Biografía de la Vida 50. Oligoceno y Mioceno

A través de las últimas entradas de esta serie sobre la Biografía de la Vida hemos asistido a la hecatombe aniquiladora de finales del Cretácico, a cómo la Vida se fue reponiendo hasta llegar a una situación de nuevo equilibrio y de cómo esto debió ser el acicate para una nueva época de diversificación y enriquecimiento de formas. La “anécdota” se tomó su tiempo: 34 millones de años. Pero toda carrera conlleva un cierto agotamiento, y esto es lo que pasó en la nueva época que nos disponemos a explorar: el Oligoceno. Precisamente este nombre, “Oligo-ceno(zoico)“, quiere decir “poca nueva vida”. Como queriendo avisar: la capacidad inventiva se ha agotado. Y aún hubo más: la época que siguió se la nombró Mioceno, un intento de enfatizar aún más con un mensaje de “menos nueva (vida)” ["Mio-ceno(zoico)"]. Intuimos claramente que la caída generalizada de la temperatura debió ser quien perfilaba el nivel de actividad de la biosfera.

Por eso vamos a utilizar de nuevo nuestro gráfico favorito para ubicarnos en el tiempo. Hemos entrado ya en regiones de un frío color azul.

El Oligoceno

Sabíamos por lo dicho en la entrada que titulamos como “Comienza el Terciario” que, aproximadamente un poco antes de iniciarse el Oligoceno, en el sur, la Antártida se estaba separando de Sudamérica, dejando abierto lo que hoy conocemos como el Pasaje de Drake. Poco antes lo había hecho de Australia, por lo que quedó completamente abierta una franja circumpolar de mar. Ello permitió que las corrientes marinas pudieran cerrar su recorrido circular aislando al continente antártico, que ya no pudo atemperar con las corrientes que descendían desde el trópico las temperaturas frías del invierno polar, comenzando a cubrirse con un casquete de hielo. La consecuencia fue un enfriamiento global del planeta debida al menos a un doble motivo: Por un lado, el mayor frío de la Antártida incrementó el efecto sumidero del calor solar recogido en latitudes más bajas -en este caso más al norte-, por lo que se alteraron la circulación atmosférica y las corrientes termohalinas marinas que repartían por el planeta el frío del sur; y por el otro, por una causa que ya vimos en su momento: el hielo tiene mayor albedo, por lo que refleja más energía solar al espacio, reduciendo la temperatura. El consiguiente enfriamiento de las aguas provocó el que muchas especies que habitaban aguas cálidas desaparecieran, dando lugar a una fauna muy pobremente diversificada.

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Lo que se preguntan sus alumnos de 3º de la ESO – VII: ¿Por qué no se me ocurre ninguna pregunta para el examen de Física o Química?

Hoy nos encontramos con una pregunta atípica para lo que pueda ser el objeto de esta serie, en la que intentamos dar respuesta a dudas de los alumnos de Lorenzo Hernández. Pero hoy hay que acudir a la desazón con la que un estudiante se enfrenta a la propia experiencia de que, por mucho que piense sobre un tema, no se le ocurre nada que le suscite una mínima inquietud intelectual.

La respuesta entra dentro del campo del comportamiento personal, de la psicología, por lo que quizás nos estemos adentrando en “terra incognita” que agradeceremos ilumine cualquier experto en la materia. Dicho esto, nos armamos de valor y afrontamos el reto de la pregunta abordándola ¿sutilmente? desde la perspectiva del negativo fotográfico: Preguntar es lo normal para la natural curiosidad humana. El negativo sería: ¿por qué no pregunto?

Un irreductible de la Curiosidad  (Foto: Marcello Maria Perongini, CC BY-NC-ND 2.0)

Lo más fácil podría ser el pensar que uno ya se lo sabe todo… ¡tremendo error y un imposible!, o le importa un bledo, opción esta última tan digna de respetar como de no ser entendida. Aunque normalmente ambas actitudes surgen en aquellos que saben poco de un tema.[1] Estas son opciones que podríamos clasificar como del “no tengo ningún interés”. Supongo que habrá más actitudes de este estilo.

Hay otra alternativa posible que va por el siguiente camino: Ya que el examinando se ha molestado en intentar pensar una pregunta, efectivamente hay que suponer la existencia de un interés. Aunque quizás el objeto de dicho interés se centre exclusivamente en el hecho de “preguntar”, dados los previsibles premios a conseguir atendiendo a la oferta del profesor: conseguir un extra de puntos en el examen, en vez de concentrar el interés en el hecho del “saber”. Son dos posiciones en el camino del “tengo interés”. Y también aquí es posible que haya más alternativas.

Ambos planteamientos genéricos, tanto la posición del “no tengo interés” como la del “sí tengo interés”, tienen un trasfondo antropológico de partida común: el beneficio personal que se pueda conseguir.

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  1. NdE: un antiguo profesor mío decía: “yo quiero que mañana vengáis con dudas, porque las dudas implican que habéis estudiado. Por ejemplo, yo no tengo dudas de chino, porque no tengo ni idea de chino.” []

[Química Orgánica] III-Hidrocarburos Aromáticos y Compuestos Halogenados

Continuamos con la serie [Química Orgánica]. Llevamos ya dos artículos hablando de Hidrocarburos: en el [primero] hablamos sobre los saturados, y en el [segundo] sobre los insaturados. Antes de dejar los maravillosos compuestos que son los hidrocarburos vamos a hablar de otro tipo de ellos, los aromáticos.

Pero antes vamos a corregir los cinco compuestos que teníamos pendientes:

Se trata de 6,6-Dimetil-2,4-heptandieno (lo digo rápido para que, si tienes el nombre igual, te saltes todo el procedimiento, mientras que si lo tienes mal deberías pararte a leerlo).

Como podéis ver, la cadena principal es la que incluye los dos dobles enlaces y tiene 7 Carbonos (de hecho hay 3 cadenas equivalentes, da igual la que escojáis). Se numera de izquierda a derecha porque los dobles enlaces tienen prioridad, quedando así los dobles enlaces en los Carbonos 2 y 4, mientras que al revés habrían quedado en los Carbonos 3 y 5.

Luego, vemos que hay dos radicales de un Carbono cada uno (metilos por lo tanto), los dos con el mismo localizador, el 6.

  • Así que ya sabemos, primero, el localizador de los radicales [6,6]
  • Después el nombre del radical más un prefijo indicando la cantidad [6,6-dimetil]
  • Los localizadores de los dobles enlaces [6,6-dimetil-2,4]
  • Luego, el nombre de la cadena principal, que debe decirnos cuantos dobles enlaces tiene y cuantos Carbonos tiene en total [6,6-dimetil-2,4-heptandieno]

Y ya tenemos el nombre completo.

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La biografía de la Vida 49. El Eoceno

En la entrada anterior de esta serie sobre la Biografía de la Vida conocimos las peripecias que la Vida tuvo que pasar para no sucumbir definitivamente. No sólo lo consiguió, sino que despedimos el capítulo contemplando cómo su barca surcaba de nuevo el mar con promesas de nuevos éxitos. Nos quedan 56 millones de años hasta el momento actual de punto y seguido.

Eo-ceno“(zoico) significa “el alba de la nueva vida“. Muy sugerente, ya que por fin se ven como viables a las nuevas formas que poco a poco han ido surgiendo. Al igual que en la entrada anterior, comentamos aquí que hay una estrecha relación entre el perfil climático y el perfil de diversidad de organismos vivos. Por eso dejamos una vez más nuestro gráfico como inicio del viaje.

Poco a poco las corrientes oceánicas se habían ido modificando de acuerdo al movimiento de los continentes. Las nuevas posiciones relativas entre ellos fueron favoreciendo el enfriamiento general de la atmósfera que, como ya sabemos de la entrada de esta serie titulada ”Comienza el Terciario“, llevó, tras unos 20 millones de años, al recubrimiento con casquetes helados de la Antártida.

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Historia de un ignorante, ma non troppo… Claro de Luna, de Claude Debussy

El artículo de hoy de esta longeva serie musical trata de una conocida pieza para piano solo, muy utilizada en anuncios comerciales, series de televisión o películas: El Claro de Luna, de la Suite Bergamasque,[1] de Debussy. De hecho, esta pieza es la tercera de la Suite, que tiene en total cuatro movimientos: Preludio, Minueto, Claro de Luna y Passpied.

A los inasequibles seguidores de esta serie quizás os extrañe que me refiera exclusivamente a esta pieza y no a la suite completa… La razón es sencilla: no conozco ninguna de las otras tres piezas. Prácticamente no se publican, es casi como si no existieran, han sido literalmente volatilizadas por la fama inmensa de este omnipresente Claro de Luna, que ha sido utilizado, ya digo, extensamente en bandas sonoras de multitud de filmes, siendo el caso más extremo el de la película Frankie y Johnny, donde la obra completa (más de cinco minutos) acompaña el desenlace final de la película, sin cortes ni elusiones, cosa, por lo que yo sé, bastante extraña para una obra de esta duración.[2] También el Claro de Luna de Debussy iba a formar parte de la película Fantasía de Walt Disney, la original, la de 1940, pero cuando ya estaba casi completamente rodada (o sea, dibujada), se decidió eliminarla, debido a que había que cortar metraje de una película que estaba quedando demasiado larga… En 1996 se recuperó la escena, se restauró junto con el resto de escenas que componen la peli y se incluyó como bonus track en la edición en DVD del film.

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  1. El artículo de la Suite Bergamasque de la Wikipedia española es, por decir algo, manifiestamente mejorable. Recomiendo vivamente que naveguéis a las wikipedias inglesa o francesa si queréis obtener más información… o más bien alguna información. []
  2. Quizás tenga que ver que el guión de la peli sea una adaptación de la obra teatral Frankie and Johnny in the Clair of Lune, de Terrence Malik. []