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¿Has leído… “Scott Pilgrim”?

La lectura de hoy es un poco extraña para lo que estilamos por aquí, pues se trata de ¡un cómic!

Portada del primer cómic de la serie(© 2004 Bryan Lee O’Malley)

¿Y por qué seres tan sesudos, cultos y refinados como los lectores habituales de este nuestro blog deberían perder su precioso tiempo leyendo garabatos para niños? Pues por varios motivos:

  • Porque los cómics también son arte (aunque los encicloped… digo… los wikipedistas no se ponen de acuerdo respecto a si son el octavo, el noveno o el vigesimoquinto arte).
  • Porque los dibujos no son solo cosa de niños.
  • Porque Scott Pilgrim contiene algunas alegorías que resultan interesantes.
  • Porque nosotros te lo recomendamos, así que por algo será.
  • Porque, ¡¿qué demonios?!, los cómics son divertidos.

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La Biografía de la Vida 47. Comienza el Terciario

A partir de esta entrada vamos a dar un salto cualitativo que hace que parezca que nos adentremos en un nuevo mundo, más actual, más próximo al que conocemos. La entrada anterior de esta serie sobre la Biografía de la Vida nos sirvió como colofón a épocas ancestrales: El Mesozoico, que había durado 186 millones de años, lleno de extraños reptiles, ubicuos dinosaurios, megaorganismos y mamíferos casi desaparecidos del mapa, o el Parque Jurásico de Spielberg. A partir de hoy encaramos la última recta de la evolución. Nos quedan tan sólo los 65 millones de años del Cenozoico. Estructuraremos el viaje compartimentándolo de acuerdo a las épocas en que geológicamente se le divide, aunque en la entrada de hoy haremos un repaso general de todo el periodo, contemplando su geografía, geología y clima.

Sí. Por delante nos esperan los últimos 65 millones de años de nuestra querida Tierra, durante los que nosotros, los mamíferos, radiamos toda la inmensa diversidad de nuestras especies. Desde nuestro mezquino punto de vista antropocéntrico nos hemos atrevido a bautizar a estos años como la era de los mamíferos. Aunque también podríamos haberla llamado la edad de los peces teleósteos. El 96% de los peces actuales conocidos son teleósteos, y muchos radiaron también en esta era. Pero no nos va a temblar el pulso: ¡las muchimillonarias en número bacterias, sus primas las arqueas, los desconocidos hongos, protistas en general, artrópodos, peces, anfibios, reptiles y aves, todos tuvieron sus momentos de gloria! ¡Ahora nos toca a nosotros, los mamíferos!

¡¡Qué comience el último acto!!

Aparece en escena el Cenozoico, llamado así a partir del griego καινός/kainos, “nuevo” y ζωή/zoe, “animal o vida”, que de forma altamente explícita quiere decir: era de los “animales nuevos”. Esta era está dividida en dos periodos: el Terciario, que dura casi toda su extensión, y el Cuaternario que abarca los últimos 2,5 millones de años.

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[Química Orgánica] II-Hidrocarburos Insaturados

Continuamos con esta serie de Química Orgánica. Por ahora seguiremos el orden establecido y hoy, como ya aprendimos a nombrar los hidrocarburos saturados, vamos a hablar de otro tipo de Hidrocarburos, los insaturados.

Pero antes, como siempre, vamos a corregir los deberes que, estoy seguro, todo el mundo habrá hecho (y si no, ¿por qué motivo estás leyendo esto?): Vamos allá. Recordemos que eran sólo tres. El primero era muy fácil, el truco estaba en ver que esto:

Es lo mismo que esto:

Lo único que hacía falta era contar cuantas veces había un vértice, podemos contar 5, y como dijimos (si no lo recordáis, volved al artículo anterior) en cada vértice hay un Carbono con sus Hidrógenos correspondientes, así que si tenemos 5 Carbonos “ocultos” y 2 en los extremos tenemos un total de 7 Carbonos (es más fácil contar en la de abajo) así que nuestra molécula es fácil de nombrar, 7 Carbonos e hidrocarburo saturado = Heptano.

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Lo que se preguntan sus alumnos de 3º de la ESO – V: ¿Por qué cada una de las plantas de un edificio no se cae al suelo?

En esta serie vamos siguiendo las preguntas que los alumnos de 3º de ESO de Lorénzo Hernández le hacen en clase. La pregunta de hoy es engañosamente simple: ¿Por qué cada una de las plantas de un edificio no se cae al suelo?

Rascacielos (Pixabay de Selenius, dominio público)

Como decía, la respuesta es engañosamente simple: cada planta es sostenida por la planta que hay debajo de ella. Y así hasta llegar al suelo.

Detrás es esa frase tan sencilla se encuentra toda una rama de la ingeniería humana: la arquitectura.

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La Biografía de la Vida 46: La crisis del Cretácico/Terciario

El final de la entrada anterior de esta serie sobre la Biografía de la Vida tuvo un desenlace no previsto. Una crisis inesperada nos impidió hablar de una crisis realmente importante, el episodio de extinción de vida en la historia de la Tierra que ocupa el segundo lugar en la lista de los más graves. Hoy recogemos el testigo perdido. Para nosotros, los Homo, esta extinción tiene una especial importancia, ya que allí se inició el camino que llega hasta nosotros.

Sí, realmente fue un acontecimiento extremo, o bien un cúmulo de acontecimientos lo que nos llevó a lo que llamamos extinción del Cretácico/Terciario, extinción K/T o extinción K/Pg haciendo honor a la mayor ortodoxia geológica que introduce el uso de Paleógeno (Pg) sobre el clásico Terciario (T).

Haremos un viaje panorámico sobre los resultados antes de intentar analizar los motivos. Hay que decir ante todo que el conocimiento sobre el desarrollo de esta crisis está en continua discusión. Es poca la diversidad geográfica de los datos fósiles conocidos, basados en su gran mayoría en lo que se sabe sobre la fauna y flora de lo que en aquel entonces era la actual Norteamérica.

Se han realizado multitud de estudios y aunque los datos, como se ha comentado, son geográficamente muy parciales, no se denota un rechazo frontal a la posible generalización global de sus resultados.

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¿Has leído… “¿Está usted de broma, Sr. Feynman?”?

Mucha interrogación para tan poco título. ¿Qué le vamos a hacer?

El libro de hoy contiene un mucho de humor, mezclado con biografía, un poquito (poco) de divulgación y otro poco de historia viva del siglo XX.

Richard Feynman, nacido en 1918 (de familia humilde), fallecido en 1988 (a la relativamente joven edad de 69 años) acumula numerosos premios por su labor científica (lógicamente, el más famoso de ellos el Nobel de Física de 1965),  y los que le conocieron como profesor hablaban maravillas de sus dotes docentes. Pero de eso seguro que ya hablará Pedro cuando su serie de premios Nobel alcance ese año, así que nosotros vamos a hablar de su autobiografía.

Portada de la versión inglesa del libro (copiada de Amazon, http://www.amazon.com/Surely-Feynman-Adventures-Curious-Character/dp/0393316041)

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La Biografía de la Vida 45. Los mamíferos en el Cretácico II

En las dos últimas entradas, las número 43 y 44  de la serie sobre la Biografía de la Vida, nos habíamos movido en los dominios del periodo Cretácico. Su geología y clima, las plantas con la nueva maravilla de las angiospermas y sus flores y frutos, para por último iniciar el conocimiento de la biota animal. Nos quedamos a las puertas de la casa de los mamíferos. Hoy retomamos la andadura acompañando a estos animales, por aquellos días pequeños, ladinos y oportunistas. La competencia obligaba a aguzar el ingenio. La función va a empezar.

¡Ojo! Algo se mueve con disimulo en un rincón de la escena, algo oculto en el paisaje y en nuestro subconsciente. Algo que faltaba para completar el rompecabezas del Cretácico. Allí seguían inmersos en la oscuridad nocturna de su vida social y familiar, oído vigilante, olfato alerta, ojos escrutando los grises de las sombras, el gatillo metabólico a punto de dispararse: no, no nos hemos olvidado de los mamíferos.

No habían cambiado casi nada desde el Jurásico. Eso sí, habían evolucionado y ya era habitual el observar individuos de alguna de sus tres grandes familias actuales: los monotremas, los marsupiales y los placentarios. No nos olvidemos que por las tierras cretácicas seguían correteando también los multituberculados que ya conocimos en otra entrada de esta serie bautizada como “Parque Jurásico”. Desgraciadamente hoy no los tenemos entre nosotros, como a sus primos, ya que desaparecieron en un momento de la siguiente era cenozoica hace unos 30 millones de años.

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[Química Orgánica] I-Hidrocarburos saturados

Bien, por fin vamos a empezar con la química orgánica, después de tres artículos donde he ido introduciendo algunos conceptos: los modelos atómicos, los tipos de enlace y las estructuras de Lewis.

Pero antes de empezar voy a hacer un par de avisos:

  1. Aún no sé bien cómo estructurar la serie, ya que todo está bastante entrelazado, así que tanto podría hacer doscientos artículos de uno o dos párrafos o bien hacer solamente uno con todo… como ninguna de las dos idea acaba de gustarme del todo, voy a hacer algo entre medias.
  2. Yo he estudiado en Catalunya así que, si hay algún error de traducción (por ejemplo, veis un butà en lugar de un butano, o un metil en lugar de metilo) pido disculpas y, si me lo decís, lo cambio.
Vamos con la solución a los compuestos del último día:

H2:

I2:

NO: éste ya era más difícil ¿verdad? Creo que la dificultad está en ver que el nitrógeno tiene un electrón que no se puede aparear, así que queda como un punto (recordad que las líneas son solo una simplificación de dos puntos).

CHCl3:

Los más perspicaces ya os habréis dado cuenta que estos cuatro últimos ya no son compuestos inorgánicos, son ahora compuestos orgánicos (son compuestos que se forman a partir del carbono).

Y finalmente los tres últimos. Debo deciros que si los habéis resuelto bien, sin tener que pensar mucho, tenéis este artículo más que superado. Si no los habéis sabido hacer no os preocupéis, es muy normal, ya que puede que no se os haya ocurrido poner dobles y triples enlaces, pero vamos con las soluciones:

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La Biografía de la Vida 44. La biota animal en el Cretácico I

En la entrada anterior de la serie la Biografía de la Vida se nos presentó el periodo Cretácico. Sabíamos algo de él, ya que en otra entrada descubrimos la conquista del aire por parte de los dinosaurios, suceso que aconteció en pleno Cretácico. También nos habíamos paseado por el campo de juego de las nuevas plantas angiospermas con sus recién estrenados coloridos de flores y frutos. Hoy vamos a continuar iniciándonos en la biota animal, cosa que completaremos con una breve reseña de todo lo que se mueve… a excepción de los mamíferos, a los que dejaremos para estudiarlos más en detalle en una siguiente entrada.

Comenzaremos en el mar.

Los microorganismos experimentaron grandes cambios a partir del Cretácico medio. Con seguridad, por las altas temperaturas de las aguas y, posiblemente, también motivado por los cambios en la química de los mares.

Por un lado, las aguas superficiales debían contener un porcentaje elevado de nutrientes, ya fuera por los arrastres terrestres producidos por las abundantes lluvias o como consecuencia del anegamiento de viejas tierras al subir el nivel de los mares. O también por el reflotamiento que se produjo de sedimentos marinos. En la entrada anterior de esta serie ya comentamos que en los mares cada vez más cálidos del Cretácico, se iba incrementando la concentración de sales en las aguas superficiales. Su mayor densidad hacía que descendieran a cotas inferiores, a pesar de su elevada temperatura. Como consecuencia de ello se producían afloramientos de agua “fría” de los fondos, lo que reflotaba sedimentos fértiles de las plataformas costeras que se habían ido acumulando tras millones de años de arrastres. Por otro lado, en las nuevas cortezas continentales se liberaban cada vez más hierro que se disolvía en las aguas oceánicas. El hierro es un nutriente esencial para las algas, por lo que se considera que este fenómeno pudo ser también decisivo en el auge de los microorganismos marinos.

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Lo que se preguntan sus alumnos de 3º de la ESO – IV: ¿Por qué nuestro corazón late?

Vamos a cubrir hoy otro de los temas que los alumnos de 3º de la ESO le preguntan a Lorenzo Hernández: ¿Por qué nuestro corazón late?

Supongo que a estas alturas de la película conoces perfectamente el sistema circulatorio:

Aparato circulatorio (Edoarado, dominio público, a través de Wikimedia)

La sangre se utiliza para llevar nutrientes de los órganos que los producen,[1] como pueden ser los pulmones o el aparato digestivo, a los órganos que los consumen, que son todos los demás. A la vez, se lleva los productos de desecho hacia los órganos que el cuerpo utiliza para deshacerse de ellos, como por ejemplo los pulmones o los riñones. Y vuelta a empezar.

Es decir, el sistema circulatorio es básicamente un montón de agua en el que van cosas disueltas y que está continuamente circulando por el cuerpo. Pero, ¿quién hace que esa sangre circule? El corazón.

El corazón está continuamente absorbiendo sangre por un lado y expulsándola con fuerza por el otro, lo que hace que la sangre circule por todo el aparato circulatorio.

El funcionamiento del corazón es mucho más complejo de lo que vamos a ver aquí, pero espero que esta introducción te sirva para ver el funcionamiento general (que, por cierto, es similar a otras bombas hidráulicas artificiales que se utilizan en ingeniería).

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  1. Mejor dicho, que los obtienen del exterior. []