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Las conquistas de Alejandro Magno (II)




Alejandro en la batalla de Issos

Alejandro en la batalla de Issos (Wikipedia)

Retomemos esta apasionante historia. Hasta el momento vimos cómo Alejandro pasó de ser apenas un niño a un joven rey de Macedonia. Tuvo su bautismo de fuego en Queronea bajo las órdenes de su padre, de quién aprendió el arte de la guerra. Pero ahora se enfrenta a una situación precaria: acaba de ser proclamado rey de Macedonia, pero al ser tan joven nadie cree que tenga la energía necesaria para mantener unido al pueblo griego bajo la capa de Macedonia. Como veremos,  su primer paso es dejar bien en claro que él es digno hijo de su padre. Aclaro que este relato sucede durante el siglo IV antes de Cristo, por lo que las fechas mencionadas serán todas asumidas como A.c. Sólo aclararé con D.c. si algún hecho ocurrió después de Cristo.

Campañas en Tracia e Iliria

Tras el asesinato de su padre comienzan los problemas. El otrora aliado y vecino al de Macedonia, Tesalía, famosa por su caballería, se rebela y le bloquea el paso de sus fuerzas hacia el sur. Alejandro con una pequeña fuerza los rodea mientras acampan de noche y al amanecer los tesalianos se encontraron con Alejandro a sus espaldas. Inmediatamente se rinden y lo reconocen como hegemon de Grecia.  En el año 335 ocurren sublevaciones por parte de algunas tribus de Tracia en el norte de Macedonia. En una serie de batallas Alejandro vence brillantemente a los rebeldes tracios en el Monte Hemo. Decide incluso avanzar hasta el río Danubio, límite del mundo conocido para los griegos, del otro lado sólo había misterios y leyendas. Allí quiere demostrar su poderío a los Getas. Cruza el río y los enfrenta en una escaramuza. Luego de ello, ya descansando, unos delegados de tribus celtas se le acercan y Alejandro en conferencia les pregunta qué es lo que mas teme un celta (esperando que dijeran “… a Alejandro…”) a lo que respondieron “¡Que el cielo se caiga sobre nuestras cabezas!”. Esa fanfarronería le causó gracia. Esta campaña en Tracia tenía por objetivo demostrar su fuerza para que ninguna tribu se animara a invadir sus dominios mientras él esté en Asia.

De Tracia se dirige a Iliria (oeste de Macedonia), donde el enemigo había organizado un formidable ejército de duros guerreros. En otra serie de brillantes movimientos de la caballería pesada (conocidos como los Compañeros, los hetairoi, miembros de la nobleza) y de la caballería liviana (los prodromoi),  coordinados con su infantería, Alejandro logra otra impresionante victoria en Pelión, ratificando sus dominios en esas tierras. El joven rey lideraba cada ataque, incluso desafiaba a sus propios escoltas a que lo superaran en valor. Si bien era arriesgado, esta actitud tenía un efecto inmediato y vigorizante en sus tropas, que ya empezaban a amarlo como hacían con su padre.

Las victorias en el norte y el oeste fueron muy importantes, ya que produjeron una fuerte influencia de la cultura griega, de la mano de macedonia, en esas tierras. Estas victorias permitieron asegurar una expansión en el comercio marítimo entre las ciudades griegas. Se aseguró la ruta del trigo, que atravesaba el estrecho del Bósforo a través del mar de Mármara, garantizando la provisión de trigo del que tanto dependían todos los griegos. Además, Alejandro tenía que dejar claro su poder para evitar que invadieran Macedonia en su ausencia. Pero no terminaría aquí la cosa, ahora tocaría apaciguar a los griegos.

Rebelión de Tebas

La ciudad de Tebas rompió el tratado de la Liga de Corinto, al haber recibido en la ciudad a unos exiliados anti-macedonios. Éstos convencieron a los ciudadanos en levantarse en armas contra la tiranía encubierta de Macedonia y pedían el apoyo de otras ciudades griegas, como Atenas, que inicialmente la apoyó, pero que al ver que Alejandro, irritado, se dirigía a Tebas con su ejército, cambian inmediatamente de opinión. Nuevamente Demóstenes instigaba a las demás ciudades a que se rebelaran contra la opresión de Macedonia. Recordemos que para los atenienses la forma ideal de gobierno era “su” democracia, y denostaban a las monarquías.

En Tebas ejecutan a la guarnición macedonia que estaba allí. A pesar de ello, Alejandro aún esperaba que la ciudad se arrepintiera de sus actos. Él deseaba una paz en las ciudades griegas,  así podría concentrar todo su esfuerzo en la campaña de Persia, momentáneamente cancelada. Recordemos que Filipo la había iniciado enviando una avanzada y necesitaban urgentemente la ayuda de Alejandro para consolidar las posiciones. Ante la persistencia de los fuertes tebanos (que habían recibido armas de Atenas) en no ceder, uno de los generales de Alejandro, Pérdicas, toma la iniciativa y ataca la ciudad sin autorización. A pesar que su general obró sin su autorización, Alejandro envía el resto de las tropas y logra atravesar las defensas de la ciudad astutamente, tentando a los defensores para que atacaran a unas tropas débiles de Alejandro puestas de cebo y así rompieran la formación defensiva. El éxito fue rotundo y la masacre fue terrible, ya que muchos soldados de Alejandro tenían un odio ancestral hacia Tebas.

A Tebas le correspondía un castigo, por supuesto, ya que había tildado a Macedonia de tirano y había violado el pacto de la Liga de Corinto. Alejandro se encontraba con un dilema: no deseaba que la opinión pública pensase que Tebas se rebelaba contra Macedonia, sino contra la Liga de Corinto. Astutamente deja que sea la asamblea de la misma quien decida, y no sólo Macedonia, ya que de lo contrario la esencia de la rebelión de Tebas tendría sustento ideológico, puesto que lo acusarían de tirano.

La asamblea resuelve lo siguiente: Arrasarían la ciudad, venderían como esclavos a los cautivos y declararían fuera de la ley a todo tebano fugitivo. ¡Terrible castigo! En cambio, Atenas fue nuevamente perdonada.

Organizando la expedición a Asia

Seguimos en el año 335. Alejandro, con los asuntos políticos resueltos, procede a dejar todo en orden en su reino y en la reciente Liga de Corinto… ¡No sea cosa que alguna ciudad aproveche su ausencia y organice una rebelión nuevamente! Para esto deja a cargo del reino de Macedonia y su puesto como líder de la Liga de Corinto a un viejo general de la época de su padre. Su nombre era Antípatro. El puesto tiene también responsabilidades religiosas. Para los asuntos de la familia real deja a cargo a su madre, Olimpia.

Comienza ahora la verdadera aventura. En la imagen siguiente podemos observar los miles de kilómetros que recorrió Alejandro junto a su ejército durante poco más de 10 años.

El gran viaje

El gran viaje que emprenderemos.

Recorrido Parte 1

En rojo podemos observar el recorrido que realizaremos durante esta entrega

En esta entrega narraremos su partida desde Grecia, cruzaremos hacia Asia Menor (Turquía), continuaremos por Siria y entraremos en Egipto, conquistaremos ciudades y ganaremos dos importantes batallas. Así que veamos qué ejército inter-helénico tendrá la sagrada misión de destruir a Darío y acompañar a Alejandro en una cruzada contra Persia.

Alejandro y Parmenión (otro viejo general de la época de Filipo II) juntaron las siguientes fuerzas macedónicas: 1.800 Compañeros de Caballería y 12.000 infantes falangistas. De las regiones de los Balcanes anexadas (Iliria, etc.), unos 7.500 infantes. Las ciudades de la Liga de Corinto aportaron 2.300 jinetes, 7.000 hoplitas y 5.000 mercenarios más. Esto sumaba aproximadamente 5.100 jinetes y 32.000 infantes. En cuanto a la flota que dará soporte al ejército, la Liga de Corinto aportó 160 trirremes con 32.000 tripulantes. Macedonia también aportó lo suyo con su pequeña flota. De todas formas, la flota persa era superior en número y un enfrentamiento naval estaba descartado, ya que de perder tendrían muchísimos problemas de aprovisionamiento. Este duro dilema lo resolvió de manera sencilla: en vez de atacar los navíos persas su estrategia será privarla de sus puertos inhibiéndola de recursos materiales y de remeros. ¡Por eso procede a tomar las costas persas del mediterráneo!

Asia y el primer gran enfrentamiento

Alejandro y su ejército griego cruzaron en el año 334 el estrecho que separa Europa de Asia, conocido como el Helesponto, hoy de los Dardanelos. Inmediatamente se dirigen a Troya. Dada su fascinación por la Iliada, Alejandro debía haber estado muy emocionado. Incluso fue a visitar la tumba de Aquiles, su héroe, donde dejó ofrendas; su amigo Hefestión hizo lo mismo con la de Patroclo (el amigo de Aquiles). En el lugar dejó su armadura y se llevó consigo unos escudos que sobrevivieron a la famosa guerra en Troya. Ofreció sacrificios a los dioses para que bendigan la expedición y lo acepten como nuevo Rey de Asia. El objetivo de Alejandro vemos ya que empieza a ser extender su reino por toda Asia y no solamente castigar a los persas por haber oprimido a los griegos de Asia Menor, como también tomar revancha por la invasión persa dos siglos atrás.

http://travelwithme.web-log.nl/photos/uncategorized/2008/05/07/0110_granicus_2.jpg

El río Gránico hoy.

Hasta ese momento el ejército griego se había movido a sus anchas gracias a la avanzadilla que había enviado Filipo II en su momento y garantizaban un cruce seguro del estrecho. Pero ahora vendría el primer problema de Alejandro. Con urgencia necesita provisiones y para esto es necesario una victoria importante frente a los persas de la región para que las ciudades le reciban como conquistador y provean a su ejército. Los persas contaban con un tal Memnón, comandante de las fuerzas persas. Éste era un mercenario griego y se dice que era un gran comandante. Su propuesta para contrarrestar el avance de Alejandro era llevando la guerra a Europa, desembarcando allí, cortando los suministros y obligando a que vuelva o, en caso contrario, aplicar una estrategia de tierra calcinada, es decir, ir retirándose lentamente arrasando con el terreno para quitar provisiones posibles. Los sátrapas (administradores persas de un distrito, símil gobernador) de la región no querían ni una ni la otra. Ellos querían enfrentar allí mismo a Alejandro. El error fue gravísimo.

Memnón contaba con 20.000 jinetes (¡una fuerza formidable!) y 20.000 infantes mercenarios griegos. A los jinetes los plantó del otro margen del río Gránico y su infantería en una zona más elevada un poco más atrás. ¡Una disposición de tropas inmejorable…! Al menos teóricamente hablando. Alejandro separó a sus tropas de élite, 13.000 infantes y 5.100 jinetes, pues tenía fe en la superioridad técnica de sus falanges con su larga pica (lanza) contra la caballería. En reunión, el viejo general Parmenión pidió prudencia y acampar para decidir qué hacer el día siguiente. Alejandro no quiso saber nada de que un “arroyuelo” frenara a su ejército, y se puso en acción. Dividió esas tropas en dos, una comandada por él (ala derecha) y la otra por Parmenión (ala izquierda). Ambos grupos tenían la misma cantidad de jinetes pero la infantería de Alejandro era un poco más numerosa. Los dos grupos se formaron en una sola fila de 2,5 kilómetros,  igualando la longitud de la fila persa que estaba situada del otro margen del río.

El ataque inicial se libró en el ala izquierda,  que comenzaba a cruzar el río y ya entablaba batalla. A su vez, Alejandro extiende aún más la línea para que su flanco derecho sobrepase al flanco enemigo. Cuando observa que el ataque del ala izquierda pierde ímpetu pero mantiene ocupada parte del ala derecha persa da la orden de ataque general y se lanza él mismo con su caballería de Compañeros contra el centro enemigo. Allí entabla batalla cuerpo a cuerpo, luchando ferozmente y arriesgando su vida, incluso recibe un golpe en su llamativo yelmo dorado. Clito el Negro (oficial de su ejército con el que nos cruzaremos en varias oportunidades) le salva la vida al rey justo cuando luego de derribar a dos nobles persas otro estaba a punto de matarlo.

Batalla del Río Gránico

Batalla del Río Gránico (John Gibson Warry)

Su avance logró formar un hueco en el centro persa, por donde se colaron los infantes macedonios. Los flancos persas, al ver el centro derrotado,  huyen antes de que sea tarde. Alejandro no da respiro, reorganiza su ejército y enfrenta los 20.000 infantes mercenarios que, atónitos, no pueden comprender como pudo cruzar el río y derrotar a la caballería persa. Piden una tregua pero Alejandro no la concede por traicionar la causa griega vendiéndose al enemigo. Si bien no tenía superioridad numérica, Alejandro contaba con superioridad táctica. Dispuso que los falangistas ataquen el centro del frente enemigo y a su caballería con ayuda de la infantería liviana los flancos. El resultado fue letal:  18.000 mercenarios perecieron frente a esa picadora de carne. Solo se capturaron 2.000, que fueron enviados a Macedonia a realizar trabajos forzados. La caballería persa perdió 1.000 jinetes, el restante huyó. Gracias al genio de Alejandro triunfaron en condiciones inferiores y con mínimas bajas. Muchos sátrapas murieron en la batalla, lo que provocó que las satrapías de la región se rendieran al carecer de líderes. Alejandro era el rey de esta pequeña parte del enorme imperio Persa, la conquista acababa de comenzar. Descansemos un rato para mirar un corto video sobre esta batalla.

Liberador de Asia Menor

Después de la primera gran victoria, el poder de los sátrapas en sus regiones se esfumó y las ciudades griegas y persas se rendían amablemente,  aceptando a Alejandro y su liga panhelénica como el salvador del yugo persa de Darío. Alejandro impuso solamente un tributo a las ciudades de pueblos nativos similar al que los persas les imponían como aporte a la campaña de liberación, mientras que a las ciudades griegas no les impuso tributo alguno. En muchas ciudades reclutó soldados para reponer algunas bajas. Él sabía que debía tratar con respeto a las ciudades que se rendían y no imponer una forma de gobierno. Sólo les pedía un aporte económico, hombres para continuar la campaña e instalar una guarnición que asegurase la fidelidad. En algunas satrapías ponía al mando a algún alto oficial macedonio con un séquito de administradores. En otras oportunidades dejaba en su puesto al anterior sátrapa persa (si se había entregado pacíficamente).

Hábilmente declara que las ciudades griegas (lógicamente me refiero a las recientemente liberadas en esta zona de Asia Menor) debían eliminar la oligarquía reinante e instaurar una democracia. Esto eliminaba cualquier posible sospecha de autoritarismo por su parte. Entre medias, da sitio con éxito a algunas ciudades como Mileto, donde los persas se habían atrincherado. En su avance se cruza con Halicarnaso, uno de los puertos más importantes de los persas y objetivo clave en el plan de privar a Darío de bases en el mediterráneo desde donde pudiera lanzar una ofensiva en Europa que podría alentar a algunas ciudades a rebelarse. Alejandro trajo sus máquinas de asedio y empezó la dura tarea de doblegar la resistencia de Memnón (a estas alturas, asignado por Darío de la defensa de lo que queda de todo Asia Menor). Después de durísimos ataques,  Memnón se repliega a la ciudadela de la ciudad como último y fortísimo bastión. Alejandro se da cuenta que le llevará mucho tiempo tomar la ciudadela, por lo que decide vaciarla y dejar un destacamento que controle a los defensores y continúa con sus planes.

Alejandro corta el nudo gordiano. (Wikipedia)

Alejandro corta el nudo gordiano. (Wikipedia)

Después de organizar el sitio Halicarnaso Alejandro hace una pausa deja como sátrapa de Caria a Ada, una mujer caria hermana del anterior sátrapa. Ella aceptó a Alejandro como su rey y le había dado la bienvenida a aquella provincia. Probablemente Ada tenía sus propios intereses dentro de su provincia. Además manda reclutar mercenarios nuevos, licencia por un tiempo a algunos soldados y divide su ejército en dos, enviando a Parmenión a controlar el interior de la región, ya que recordemos que Alejandro tomó bases en la línea costera y no puede permitirse dejar puntos fuertes del enemigo a sus espaldas tierra adentro que condicionen su línea de aprovisionamiento. Mientras tanto él sigue por la costa asegurando los puertos y ciudades. Gira hacia el norte y en el camino se tropieza con otra ciudad persa que no se somete,  por lo que procede a tomarla por asalto sin ningún tipo de problemas. Más adelante se reúne con las fuerzas de Parmenión que venían de conquistar el interior y se toma 10 días de merecido descanso.

Sigue en su marcha hasta llegar a Gordio donde se dice que había un carro famoso que pertenecía al viejo rey Midas. Este carro tenía un nudo que lo unía con el yugo (madera donde se atan los bueyes). Pues bien, según la leyenda, la persona que desatara el famoso “nudo gordiano” sería el próximo soberano de Asia. La famosa leyenda no era indiferente a los oídos de Alejandro y se dispuso a desatarlo. Pero era tal la complejidad del nudo que en un arrebato de furia lo cortó con la espada para no buscarse tantos problemas. Como Alejandro había armado un halo de misticismo alrededor de su persona (que los dioses lo favorecen, y que,  según un águila, sería el próximo rey de Asia, y demas augurios positivos) el hecho de que lo tuviera que cortar con la espada levantó algunas dudas entre los presentes. Pero bueno, sigue su marcha hasta las regiones que lindan con el Mar Negro, allí establece nuevos sátrapas,  pero manteniendo la política de respeto por las comunidades nativas. Estamos en el año 333.

Movimientos navales y camino a Issos

Para estas alturas Memnón estaba con la flota persa dando vueltas por el Mar Egeo,  intentando causar una rebelión entre los griegos. Alejandro envía a toda su flota para balancear las fuerzas navales y controlar los puertos y pasos claves para sus líneas de aprovisionamiento. Ese mismo año muere Memnón producto de una enfermedad, y es reemplazado por Farnabaces que sigue con su estrategia.

Alejandro da media vuelta y se dirige nuevamente hacia el sur, ya que le llega la noticia que Darío esta yendo a interceptarlo con el ejército imperial. Éste sería su primer enfrentamiento con el ejército de Darío, ya que la batalla del Gránico fue contra un rejunte de tropas organizadas por los sátrapas de la región. En su camino pasa por las famosas Puertas Cilicias, un estrecho paso resguardado por persas que huyen al ver que es Alejandro mismo quien encabeza el ataque. De haber plantado resistencia, los persas seguramente le habrían causado un fuerte dolor de cabeza a Alejandro. Al llegar a la costa Alejandro cae enfermo, probablemente extenuado, aunque según otros contrajo una enfermedad al bañarse en aguas heladas. El asunto es que todos los médicos lo daban por irrecuperable menos uno (un tal Filipo). Cuando está por tomar un remedio preparado por éste le avisan por carta que el médico es un posible traidor trabajando para Darío. Alejandro confía en él, dándole la carta que lo acusaba mientras toma el brebaje, mostrando la confianza que tiene en sus seguidores y su entereza ante la muerte.

Farnabaces, a todo esto, logra reforzar Halicarnaso y tomar algunas ciudades que pueden traerle problemas en los Dardanelos. Como vemos, la marina persa sigue causando dolores de cabeza. Alejandro sabe que no la puede vencer en batalla naval, como tampoco puede adentrarse tierra adentro en Asia dejando la marina persa aún intacta estableciendo alianzas con los espartanos y tentando a los atenienses para que abandonen la causa griega en Asia.

Alejandro deja en la ciudad de Issos a sus hombres heridos y enfermos. Luego le informan de que Darío está, con su ejército, a dos días de marcha tierra adentro en dirección a Siria, por lo que sigue avanzando hacia el sur. A los dos días le dicen que Darío esta ahora ¡detrás de él! El Persa había girado al norte y se le posicionó por detrás entrando en Issos y aniquilando los hombres que Alejandro había dejado allí. Alejandro podría seguir avanzando, pues tenía el camino libre, pero no le convenía dejar al poderoso ejército que había juntado el rey persa a sus espaldas con posibilidades que se reúna con la flota de Farnabaces y pueda embarcarse.

Mientras tanto le llegan noticias de que finalmente la ciudadela de Halicarnaso fue tomada con éxito.

Batalla de Issos

Estamos ante las puertas del primer gran enfrentamiento entre Alejandro y Darío. Imaginemos la situación. La costa es una línea que corre Norte-Sur. Al Oeste esta el mar Mediterráneo y al Este el terreno se hace más escarpado. La franja de tierra intermedia es muy pequeña,  impidiendo que Darío con su ejército numéricamente superior se extienda en una línea mayor a la de Alejandro. Las cifras del ejército persa varían desde 100.000 hasta 200.000 hombres. Mientras tanto, las cifras del ejército de Alejandro eran menores, solamente 5.300 jinetes y 26.000 hombres. Parmenión comandaba el lado izquierdo con la caballería griega, algunas falanges macedonias y algunas tropas livianas de soporte. Alejandro comandaba el ala derecha con la caballería peonia, tesalía y los famosos Compañeros. A su vez tenía la guardia de infantería real, hipaspistas y algunas falanges. Detrás de la línea estaban los mercenarios griegos y balcánicos de Alejandro.

Batalla de Issos. Disposición inicial. (John Gibson Warry)

Batalla de Issos. Disposición inicial. (John Gibson Warry)

El enorme ejército de Darío estaba dispuesto con un gran contingente de caballería en el ala derecha cerca a la costa, mucha infantería en el centro y en el ala izquierda estaba su mejor infantería y algunos escuadrones de caballería. Él y su guardia Real se situaron detrás de la línea.

Darío ordena a la caballería del ala izquierda que flanqueen el ala derecha de Alejandro desde una posición elevada. Inmediatamente Alejandro envía un destacamento de su caballería a proteger ese flanco y ordena el avance de toda la línea. Cuando se encuentra a escasos metros del enemigo ordena a la infantería que ataque a la infantería persa. A su vez, el ala izquierda de Alejandro estaba siendo atacada por la caballería persa y se entablaba un durísimo combate. Su infantería logra una pequeña penetración en las filas persas, con lo que Alejandro ordena a su caballería real que explote esa brecha y se lance con todo en dirección al mismísimo Darío. El rey persa, ante la proximidad de Alejandro y sus tropas, decide dar media vuelta en su carro y huir. Sin mando, y ante la gran presión ejercida por el ejército de Alejandro la línea persa se derrumba del todo y se bate en retirada, sufriendo enormes bajas. Alejandro perdió apenas 150 jinetes y 300 infantes, mientras que los persas, según algunas versiones sufrieron 110.000 bajas. Quizás un dato exagerado, pero lo concluyente fue la desintegración del ejército imperial, que huyó a distintos lugares. Hagamos una nueva pausa para ver otro video sobre la batalla.

Batalla de Issos. Desenlace (John Gibson Warry)

Batalla de Issos. Desenlace (John Gibson Warry)

En su apuro por escapar, Darío se olvidó (o dejó) a su familia en el camino. Su madre la Reina Madre Sisigambis, mujer e hijos, más algunas damas de honor, creían que el gran rey de Persia había fallecido. Inmediatamente Alejandro manda a decirles lo contrario para calmar sus angustias. Cuando se encuentran, la madre de Darío confunde a Hefestión con Alejandro. Éste le perdona diciendo “Hefestión también es Alejandro”. Para su tranquilidad, Alejandro prometió respetar la familia de Darío tratándolos como miembros de su propia realeza. Junto con la familia real de Darío se haya el tesoro que Darío llevaba consigo, y que quedó a cargo de Alejandro.

Después de la victoria, Alejandro tenía como opción perseguir a Darío con el fin de evitar que arme un nuevo ejército imperial o seguir tomando las ciudades costeras privando de bases de operaciones a la flota persa. Optó por esta última opción. En el camino al sur le llega una carta con una oferta por parte de Darío para formar una alianza, y preguntándole además si puede devolverle a su familia. Alejandro le responde que él podría seguir siendo rey de la vieja región de Persia y Media solamente si le reconoce como su soberano y ¡Señor de toda Asia!

Asedio de Tiro y la llegada a Egipto

Como dijimos, la estrategia de Alejandro ahora consiste en privar a la marina persa de sus puertos, es por esto que decide avanzar hacia el sur por la costa, las ciudades se someten a su voluntad a excepción de Tiro. La ciudad fortificada y fenicia de Tiro era una amenaza a sus líneas de comunicación y no podía dejarla pasar por alto. La ciudad estaba erigida sobre toda una isla, lo cual la convertía en un lugar  inexpugnable. Al principio Alejandro envió intermediarios para que negociaran la rendición de la ciudad. Sin embargo, y con poco sentido común, los tirios ejecutan a los emisarios, los cuelgan de las paredes y los tiran al mar ¡frente a los ojos mismos de los macedonios! Inmediatamente se procede a dar sitio a la ciudad, que comenzó en el año 332 y duro varios meses.

Famoso mosaico de la batalla de Issos donde se observa a Alejandro a la izquierda y a Darío en su carro. Foto del autor.

Famoso mosaico de la batalla de Issos donde se observa a Alejandro a la izquierda y a Darío en su carro. Foto del autor.

Al principio Alejandro mandó construir una calzada que uniera el continente con la isla. ¡Pequeña tarea de 800 metros! Mientras trabajaban los obreros, los tirios hostigaban a los constructores desde la ciudad y desde sus barcos. Para proteger a sus obreros Alejandro construye 2 torres de asedio de 45 metros de alto. Los tirios mandan una nave incendiaria que choca con las torres y éstas se prenden fuego. Pero Alejandro, irritado, no planea rendirse ante la feroz defensa de los tirios y manda construir más torres de asedio. Además juntó una flota con los barcos que tuviera a su alcance para protegerlos, y  probablemente contó con la ayuda local de los enemigos de Tiro. Alejandro cuenta ahora con una flota similar a la de Tiro, pero astutamente éstos se niegan a entrar en combate abierto y a su vez bloquean la bahía norte y sur evitando así que los barcos asistan a los constructores. Tiro se defendía con todo lo que tenía, incluso llegaron a tirar arena al rojo vivo hacia los invasores. Ésta se les colaba por entre las ropas y armaduras, causando un increíble dolor y desesperación en la víctima.

Sitio de Tiro

Sitio de Tiro (del autor sobre imágen de Google)

Cada idea de Alejandro de asalto o de debilitación de las defensas es repelida por los tirios hasta que después de un durísimo combate Alejandro logra que su infantería penetre en las defensas por la zona Sur, donde las murallas eran más débiles. La destrucción fue total. Los macedonios llenos de ira, ya que recordemos  que los tirios habían ejecutado a los prisioneros y los habían tirado al mar frente a sus propios ojos, fueron una fuerza devastadora. Murieron 8.000 ciudadanos, y todos los sobrevivientes (30.000 personas) de la ciudad fueron esclavizados. Alejandro, como en todas sus victorias, rindió honores a los dioses agradeciendo su fortuna.

Durante el sitio Darío envía a Alejandro otra embajada con otra propuesta. Le ofrece 10.000 talentos, los territorios de Asia Menor al oeste del Eufrates, la mano de su hija a cambio de su familia cautiva y una alianza. Parmenión le dice a Alejandro que en su situación aceptaría tan buena oferta. Alejandro le responde que si él fuera Parmenión probablemente aceptaría también, pero el es Alejandro, no Parmenión, así que no planea aceptar la propuesta.

Gaza es la segunda ciudad en ser asediada, y tras duros combates es finalmente tomada. Su ejército entra sin oposición en Egipto, donde es bien recibido por los sacerdotes. Allí le llegan las gratas noticias que su flota venció por fin al remanente de la flota persa.

Dejamos aquí este capítulo con Alejandro en las puertas de Egipto. Si lo desean pueden ver este video sobre el asedio de Tiro y además habla un poco sobre lo que vimos hoy (es un poco largo) ¡Hasta la próxima entrega!


Sobre el autor:

chapu77 ( )

entusiasta de la Historia y la astronomía pero decidió trabajar de ingeniero informático.
 

{ 9 } Comentarios

  1. Gravatar J | 17/09/2010 at 09:21 | Permalink

    Cuando se publicó el primer artículo quise esperarme a ver el segundo antes de opinar, y veo que la espera ha valido la pena, porque las palabras de Chapu no han hecho sino reafirmarme en la opinión que quería verter: Alejandro Magno está sobrevalorado.

    No me refiero al artículo de Chapu, sino a la impresión general entre mis amigos y conocidos. Eso no impide reconocerle su mérito: Alejandro fue un gran conquistador. Pero creo que solo eso: conquistador. Un general carismático, un estratega innovador, un líder nato, un explorador incansable,… Pero ponerle a la altura de estadistas como Julio César, Napoleón, Isabel, Washington, Gengis Kan,… pues va un trecho (jeje: eso es lo que hace Sid Meier en Civilización).

    Es cierto que Alejandro conquistó medio mundo… pero creo que está sobrevalorado porque jamás lo gobernó.

    Alejandro no instauró apenas cambios en los territorios que iba conquistando, sino que casi diría incluso que esos territorios le cambiaban a él. El propio Chapu dice literalmente:

    Él sabía que debía tratar con respeto a las ciudades que se rendían y no imponer una forma de gobierno. Sólo les pedía un aporte económico, hombres para continuar la campaña e instalar una guarnición que asegurase la fidelidad. En algunas satrapías ponía al mando a algún alto oficial macedonio con un séquito de administradores. En otras oportunidades dejaba en su puesto al anterior sátrapa persa (si se había entregado pacíficamente).

    La Wikipedia dice: “El conquistador macedonio falleció [...] dejando un imperio sin consolidar. El control sobre diversas regiones era débil en el mejor de los casos, y había partes del norte de Asia Menor que jamás se hallaron bajo dominio macedonio“.

    O sea, que llegó, vió, venció… y dejó todo como estaba. Porque total, entre pagar impuestos a un sátrapa impuesto por Darío y pagar impuestos a un sátrapa impuesto por Alejandro… entre enviar jóvenes soldados al ejército de Darío y enviarlos al ejército de Alejandro… poca diferencia hay.

    O a lo peor incluso en muchos casos resultó contraproducente: regiones que bajo el dominio persa eran gobernadas por un emperador (justo o injusto, teócrata o no, benefactor o cabrón,… pero únido) pasaron a ser gobernadas por… nadie.

    Siempre se dice “es una pena que muriera tan jóven, quizá si no hubiera muerto, hubiera conquistado el otro medio”. Quizá… o quizá no. O quizá hubiera tenido que estar continuamente re-conquistando rerritorios, o hubiera ido perdiendo por un lado lo que ganaba por el otro. No olvidemos que toda la historia que cuenta Chapu transcurre en 10, y 10 años en el siglo IV A.C. era muy poco tiempo.

    Cuando él murió (supongo que Chapu llegará a eso en algún momento), su imperio se disgregó. Pero habría que ver qué hubiera ocurrido si no hubiera muerto. Por supuesto, nunca lo sabremos, pero quizá se hubiera disgregado igual. O quizá es que ya estaba disgregado, de tan “autónomos” que eran los territorios que componían el “imperio” de Alejandro.

    Pero esto, cómo no, es solo mi opinión.

  2. Gravatar chapu77 | 17/09/2010 at 08:03 | Permalink

    @J: Me alegra mucho que te haya gustado, aunque me entristece que tu conclusión sea que Alejandro está sobrevalorado. Veremos si con el correr de la serie logro cambiar tu opinión. Ya verás que como estadista está a la altura de Cesar, pues como él, era un adelantado a su época con ideas revolucionarias. Tanto es así que gente cercana a él le tomarían odio por querer romper ciertas costumbres … pero es indudable la realidad, el gobierno que dejó César (muy discutido por cierto) sería la base del Imperio Romano durante siglos. Sus escritos, sus obras y sus leyes fueron invaluables para occidente. El legado de Alejandro perduró (apenas un siglo con sus Sucesores) no en gobiernos o reyes sino en las civilaciones siguientes que se beneficiaron del intercambio cultural entre Grecia, Asia, Egipto y la India. En fin el tema da para mucho.

    Con respecto a Napoleón pues la verdad no concuerdo con que fue un gran estadista, no al menos al nivel de César y Alejandro… a los demás no conozco tanto como para meterme allí. saludos y gracias !!

  3. Gravatar J | 17/09/2010 at 09:14 | Permalink

    ¡Pues a escribir, que casi no tenemos artículos en la cola de publicación!

    (Lo de Napoleón, te lo concedo)

  4. Gravatar Cristhian | 22/09/2010 at 02:00 | Permalink

    Bueno, J dice que Alejandro Magno está sobrevalorado porque murió antes de poder gobernar el imperio que conquistó, y el poco tiempo que gobernó no lo hizo muy bien, sino que solo fue un conquistador. Tu comparación para mí es algo así: Messi está sobrevalorado, pues yo juego mejor rugby que ese flacucho, lo que se suele valorar de Alejandro es su capacidad como conquistador y estratega, que sí está al nivel de muchos grandes de la historia como Aníbal, Julio César, etc., pero por supuesto que decir que Alejandro fue un gran estadista como otros grandes, pues apenas sí llegó a ser estadista…

  5. Gravatar J | 22/09/2010 at 07:32 | Permalink

    Gracias, Christian, eso es lo que quería transmitir. No quitarle mérito como conquistador, estratega y lider,… sino no dárselo como estadista. No sabemos si, de haber seguido vivo 10 años más, hubiera conquistado el medio mundo que le faltaba o hubiera perdido el medio que ya había conquistado.

  6. Gravatar chapu77 | 23/09/2010 at 10:14 | Permalink

    Desde que conquista ciudades empieza a gobernar como soberano de las mismas (a excepción de la griegas) por lo que no creo correcto decir que no tuvo tiempo de gobernar :) Todos los dias realizaba tareas administrativas, elevaba disposiciones y controlaba su reino, que crecía día a día a medida que avanzaba asi que en cierto sentido gobernó más tiempo que César que apenas tomó el poder (podriamos decir cuando vence a Pompeyo y es lider indiscutido) a los poco años le dan muerte..

  7. Gravatar Cristhian | 24/09/2010 at 08:04 | Permalink

    Aunque la más radical diferencia entre Julio César y Alejandro Magno como estadistas es que el primero sí dejó un testamento, y el segundo no. ;-)

  8. Gravatar Macluskey | 26/09/2010 at 10:56 | Permalink

    Llego tarde a la discusión, pero no por ello voy a callarme, je, je… :)

    Yo sí creo que Alejandro es uno de los más grandes. No sé si más o menos que Julio César, pero sí que Napoleón, y no digamos Gengis Khan…

    Pongámonos en situación: Año 300 y pico a.C. El mundo conocido (los mundos conocidos, en realidad, los de cada pueblo y cada tribu) se termina a la vuelta de la esquina, donde monstruos y diablos protegen la puerta del infierno… Y Alejandro, con unos pocos miles de soldados, se conquistó él solito todo… todo el mundo conocido. Destrozó al imperio persa, el más potente y bien administrado de la época. Conquistó toda Asia Central (yo he estado allí: extensiones interminables de estepa, desierto, ríos caudalosísimos y poco menos que imposibles de traspasar, como son el Amu Darya o el Sir Darya, lugares que incluso hoy en día, con vehículos con Aire Acondicionado, GPS y mapas en 3D, acojona atravesar, cómo sería en caballo o a pié), llegó hasta la India misteriosa…

    Claro que cambió poco. No le dio tiempo, pero es que además no había otra posibilidad, si quería derrotar al persa no le quedaba más remedio que aliarse con todos los que pudiera. Lo mismo han hecho otros grandes a lo largo de la historia, no hay otro modo…

    Y, por favor, no lo comparemos con Gengis Khan. Su método para conquistar y afianzar territorios era simple: tomaba una ciudad, la arrasaba, la quemaba, y pasaba a cuchillo (o mil cosas infinitamente peores) a todos sus habitantes. Eso no es ser un estadista. Es ser un asesino a gran escala. En fin.

    Magnífico artículo, Chapu, y una selección extraordinaria de imágenes y videos. Seguro que la tercera parte es aún mejor…

  9. Gravatar chapu77 | 03/11/2010 at 03:55 | Permalink

    @Mac: Ya lo sabes, siento una enorme envidia hacia ti por haber estado allí. Te recomiendo ver un documental muy largo de Michael Wood (4 horas!!)… sin lugar a dudas el mejor documental de historia que vi en la television.. es un documental de la BBC sin parangon… “In the footsteps of Alexander the Great”. Ya lo recomendare al final de la serie.. pero como tu has estado por aquellos lares te traerá recuerdos.

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  1. [...] Había heredado de su padre, Filipo II, una Macedonia dominadora de Grecia, en cuya cultura se había formado (el mismísimo Aristóteles fue su mentor), pero su poder en los territorios conquistados era débil pues los helenos pugnaban por independizarse. En dos años afianzó el legado de su antecesor, y, hecho esto, se lanzó a la conquista de Persia, imperio de fuerza incontestable… hasta entonces. Fue encadenando victoria tras victoria (Gránico, Issos, Gaugamela, Puerta Persa…) hasta llegar a la India. A pesar de vencer allí también, su ejército se negó a continuar hacia el Este tras nueve años de guerra sin descanso, y Alejandro regresó a Babilonia. En el momento de su muerte, el Imperio Macedonio se extendía desde los territorios griegos del Mediterráneo hasta el río Indo, pasando por Egipto, Asia Menor y el Próximo y Medio Oriente. Viajes y conquistas de Alejandro Magno (imagen: el tamiz) [...]

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