Regístrate | Conectar
El Tamiz Libros Recursos Series Únete 4 Users Online
Skip to content

Lo que se preguntan sus alumnos de 3º de la ESO – XXIX: ¿Por qué escribimos sobre una hoja en blanco y no sobre una hoja de color azul?




Después de una larga temporada sin vida aparente de la serieLo que se preguntan sus alumnos de 3º de la ESO”, aparece hoy una nueva entrega que corresponde a la inquietud de uno de los estudiantes del profesor de Física y Química Lorenzo Hernández Villalobos, plasmada en la siguiente pregunta: “¿Por qué escribimos sobre una hoja en blanco y no sobre una hoja de color azul?”

Interpreto que en la comparación la duda se extiende a cualquier tipo de hoja de color distinto al blanco, es decir: ¿Por qué escribimos la mayoría de las veces sobre un papel blanco?

Rellenando una carta de… seguramente… amor. El escribano sí debía saber de papeles (Imagen extraída de la red, fair use)

La respuesta es del tipo… porque así se ha hecho siempre y además es más barato. Es evidente que prácticamente sobre cualquier fondo de color, eligiendo la tinta adecuada, se puede cumplir con el objetivo de la escritura, que es ni más ni menos que el transmitir sobre una base material, en ese caso papel, un determinado mensaje que pueda ser posteriormente leído por una segunda persona. Incluso sobre negro se puede escribir en blanco o con cualquier tinta que produzca el contraste necesario. Es decir, que utilizar papel blanco en vez de uno coloreado no se corresponde estrictamente con la eficiencia de la transmisión del mensaje. Lo cual nos lleva otra vez a la simpleza de más arriba… “porque así se ha hecho siempre y además es más barato“.

El papel fue inventado por los chinos allá por el siglo II antes de Cristo, para más tarde pasar la técnica al Japón y después al Asia Central hasta llegar a Europa a mitad del siglo XI. Todo consistía en generar un entretejido de fibras de celulosa a partir de una pasta obtenida de moler alguna materia prima de origen vegetal[1] mediante la mezcla de agua y el material procedente de trocear las fibras naturales. Inicialmente se utilizaba como materia prima cualquier material con celulosa -residuos de tela, cáñamo, algodón, paja…- para después, dado el incremento en el uso del papel, usar la madera extraída de plantas leñosas como los árboles.

Esta pasta de fibras de celulosa se prensaba y secaba, obteniéndose así el papel. Hay que decir que la celulosa tiene un color blanquecino, aunque dependiendo del origen de la pasta puede tener otro colorido, ya que en el proceso a la celulosa le acompañan otros productos como puede ser la lignina, de color marrón, o colorantes u otro tipo de impurezas. Según el tipo de uso para el que se quiera el papel se le aplican procesos complementarios, pero siempre la base tendrá un colorido desde el blanco al pardo o amarillento. Evidentemente los usos y gustos hacen que para usos “nobles” del papel se prefieran un color blanco nuclear en el que la lignina, producto que hace amarillear al papel con la edad, tenga presencia residual.

En lo dicho con antelación no interviene ningún proceso de cambio de color, más que si se quiere hacer un blanqueado artificial más intenso por procesos químicos. En resumen, el papel “original” puro celulosa es blanquecino y en él debían ya escribir los chinos. Y tras los chinos, el resto de los asiáticos y posteriormente los europeos.

Los gustos, las modas y las necesidades de resaltar la individualidad -tanto personal como colectivo o societaria- debieron empujar a la coloración de los papeles. Actualmente se utilizan colorantes de diversa procedencia, ya sea orgánica o mineral. Dicta el buen gusto… pero encarece la fabricación. Basta pasearse por cualquier web de suministradores de hojas de papel para darse cuenta de que, para el mismo gramaje, calidad y formato, el papel blanco es más económico que uno de color.[2]

No nos debemos olvidar de otra circunstancia, que es el que al escribir un texto sobre un papel lo que se pretende es que se lea con la mayor facilidad, es decir, que haya un gran contraste entre el trazo de la letra y el fondo. Técnicamente a esto se le conceptúa como “contraste claro-oscuro” o contraste de luminosidad, lo cual se produce en su máxima expresión cuando se contraponen colores claros o saturados con blanco con colores oscuros o saturados con negro. Hoy en día la industria química es capaz de ofrecernos una paleta infinita de colores para la tinta, pero si buceamos en la historia veremos que las primeras tintas se fabricaban con hollín, tinta de cefalópodos y pigmentos de minerales, plantas y animales con los que se obtenían el color negro o matices desde el rojo al pardo. Como veis, en su mayoría tonos fuertes y contrastantes con los claros. La historia nos ha llevado de la mano a este tipo de coloraciones para base y trazo. No es raro, por tanto, que esa eficacia nos haya llegado hasta nosotros. Aunque como he dicho un poco más arriba, las modas y los gustos nos han llevado a infinitos tipos de combinaciones, más o menos armoniosas, más o menos eficaces, más o menos “marketinables”.

Personalmente yo sigo escribiendo, si las circunstancias materiales me lo permiten, con boli azul sobre folio blanco. No le hago ascos al bolígrafo negro, verde o rojo… pero siempre con un magnífico fondo contrastante blanco. Aunque en latín clásico “de gustibus non disputandum”[3] o como se suele decir, al menos en España, ¡para gustos hay colores! ¿Cuál es el vuestro?

 

  1. Los vegetales conforman su resistencia y flexibilidad gracias a dos moléculas específicas: la celulosa y la lignina. []
  2. La somera investigación que he hecho para paquetes de 500 hojas formato A4 me ha dado un sobrecoste entre el color azul y el blanco de hasta un 76%. []
  3. Como dice Wikipedia, significa “sobre gustos no se disputa”… La frase intenta subrayar la subjetividad e inutilidad de las discusiones en cuestiones de gustos personales. []

Sobre el autor:

jreguart ( )

 

{ 2 } Comentarios

  1. Gravatar Sergio B | 10/08/2018 at 08:51 | Permalink

    Saludos,

    Yo recuerdo tener el conocimiento, aunque no se muy bien de donde viene, que la mejor combinacion es fondo negro y letra amarilla, pero bien puede ser algo mas para ordenadores que para un papel, tendria sentido que se hiciera mas facil leer si la pantalla no te esta bombardeando tanto los ojos con blanco, claro que una hoja no hace mas que reflejar la luz, asi que tambien te bombardea aunque sea indirectamente.

    Hablando de papeles no blancos y baratos, recuerdo que hace anos vendian el papel reciclado sin clarear en absoluto, yo siempre pense que era una maquinacion para desprestijiar el papel reciclado por parte de las empresas papeleras, sobre todo por que recuerdo hacer papel reciclado en clase y era mejor que el que vendian, y eso que lo hicimos ninos de 8 o 7 anos.

    Por otro lado, segun me han informado amigos de sudamerica, el blanqueado de papel es altamente contaminante y consume una absurda cantidad de agua. Se hace barato despreciando el medioambiente en paises en desarrollo y supongo que se hace por que es lo minimo que quiere la gente (yo estaba acostumbrado al papel “sucio” de los principios del reciclaje, y la verdad es que ahora que tengo mas conciencia lo preferiria si presenta claras ventajas ecologicas). Creo que este detalle deberia de ser tenido mas en cuenta (si es que es verdad, que yo no lo he estudiado en detalle).

  2. Gravatar jreguart | 10/08/2018 at 12:06 | Permalink

    Hola Sergio B, se te iba echando de menos.

    El contraste fondo blanco-letra negra parece ser que es el que mejor funciona y nos produce menos fatiga visual para lecturas de cerca y largas. El contraste fondo amarillo-letra negra es el que mejor se lee en largas y medias distancias, y funciona bien para lecturas cortas. Supongo que lo contrario, fondo negro-letra amarilla, funcionará igual. Personalmente esto último, contraste amarillo-negro me parece estresante para la visión, y aunque es de gran efecto visual, sería incapaz de leer un novela con estas características en vez del blanco-negro. Posiblemente por el impacto del contraste que da el negro-amarillo se use para señales de aviso. Tengo en la cabeza el símbolo de peligro energía nuclear, el círculo amarillo con una especie de ventilador de tres aspas negro.

    Estoy contigo con lo del papel reciclado. También recuerdo cuando no hace tanto se comenzó a poner “políticamente correcto” y en todas las empresas que se preciaran las máquinas fotocopiadoras estaban cargados con ese tipo de papel. Aquello parecía una toma de conciencia real, pero progresivamente veo que se ha ido abandonando mucho, volviendo al papel blanco. Quizás la técnica del reciclaje haya mejorado mucho en sus acabados, o quizás los hábitos y modas sean de difícil dilución.

    Y gracias por tu participación.

Escribe un comentario

Tu dirección de correo no es mostrada. Los campos requeridos están marcados *

Al escribir un comentario aquí nos otorgas el permiso irrevocable de reproducir tus palabras y tu nombre/sitio web como atribución.