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Biografía del Universo 27: Un Universo de galaxias




después de los primeros 3.000 millones de años

En la entrada anterior de esta serie sobre la Biografía del Universo nos habíamos tomado un respiro para ver un poco lo que llamaba “el bosque” del Universo desde una conceptual vista de pájaro. La película cronológica de la serie la habíamos “congelado” hace dos entradas ( la número 25) en un universo lleno de agujeros negros, cúmulos, cuásares, galaxias y estrellas. Desde el fin de la reionización, quizás hacia el final del tercer mil millón de años, el universo veía cómo su vida empezaba a hacerse más tranquila. Se habían ido colapsando las primeras estructuras, unas sobre otras, hasta alcanzar un régimen que podríamos llamar “normal”. Normal según lo que estamos viviendo en nuestros momentos del Cosmos.

Estamos AQUÍ (Imagen: a partir de “Scientifc American“, marzo 2012, fair use)

A falta de poder testar en directo lo que le sucede al Universo por razones casi obvias, tenemos varias teorías acerca de cómo se generaron las galaxias. La más aceptada actualmente es que han ido evolucionando a partir de la fusión de concentraciones de masa pequeñas, pequeñas concentraciones de gases del tamaño de los cúmulos estelares -los que observamos actualmente se mueven en un rango del orden de centenares a millones de estrellas- que luego, por fusión, pasaron a constituir una galaxia. Las primeras eran muy irregulares y no sabemos muy bien cómo pudieron pasar a ser de la tipología que observamos hoy en día.

El astrónomo Edwin Hubble clasificó a las galaxias en dos grupos, las elípticas y las espirales, por razones obvias de su geometría, como podemos ver en la imagen de más abajo. Hemos simplificado el texto al hablar solamente de estos dos tipos, elípticas E y espirales S, ya que en la realidad hay dos tipos más: las irregulares, una especie de elípticas, y la barradas Sb, que son espirales con dos brazos muy definidos y un bulbo alargado interior que los une. Y entre las elípticas y las espirales, las lenticulares, S0. Esta clasificación plasmada en el esquema de la imagen, conocido como el diapasón de Hubble, no tiene en realidad nada que ver con la secuencia de formación de las galaxias. Más bien pudiera la secuencia ser una imagen especular del tenedor de Hubble, es decir, por fusión de espirales se pasaría a elípticas. Además, hoy en día se considera que hay mejores argumentos que la “forma” para clasificar a las galaxias. A fin de cuentas Hubble las clasificó viéndolas sólo en las frecuencias de luz visibles. Posiblemente la clasificación hubiera sido distinta si hubiera podido verlas también en otras frecuencias.

Las del primer tipo -las elípticas- disponen de abundante gas caliente a tan altas temperaturas que es muy difícil el que nazcan actualmente estrellas en ellas, debido a las altas velocidades del material que deben compactar. La mayoría nacieron durante los primeros años de vida de la galaxia. La existencia en ellas de elementos “pesados” -más allá del helio- indicaría también su antigüedad, que son galaxias más viejas. Las galaxias espirales, en cambio, tienen discos ricos en gases no demasiado calientes, por lo que siguen generando estrellas a un ritmo mucho más lento que el inicial en la generación de estrellas de las galaxias elípticas.[1] Siempre se había pensado[2] que de las más globulares elípticas se pasaría a las espirales de acuerdo a una previsible dinámica del movimiento de giro de sus masas. Pero el hecho de que la galaxia más grande conocida sea una elíptica, la IC 1101, con un tamaño de unos 400 mil años luz, constituya una pista que nos lleve a pensar que el proceso pudo quizá ser al contrario. Sea como fuere, lo que es cierto es que los astrónomos tienen serias evidencias observacionales de que las colisiones e interacciones entre galaxias son muy comunes y que estos encuentros son los principales procesos físicos que condicionan la evolución de las galaxias.

A la izquierda, tipos de galaxias de acuerdo al esquema de clasificación de Hubble (Wikimedia, dominio público). En el centro un ejemplo de galaxia elíptica: la galaxia Virgo A M87 con la emisión de un chorro de materia (Wikimedia, dominio público) y a la derecha una galaxia espiral barrada NGC 253 (Wikimedia, dominio público)

Las galaxias espirales presentan un núcleo central globular, rodeado por un disco orientado más o menos en un plano. Las elípticas carecen de este disco de gases y estrellas. En ambas la estructura globular central está rodeada con mucho por un halo de materia normal, en gran medida gases calientes[3] restos de los productos iniciales del Big Bang, hidrógeno y helio en su mayoría, que pueden llegar a representar el 14% de la masa total de la galaxia. Las estrellas visibles aportan solo el 1% de la masa total. Y todo ello sumergido en un halo de materia oscura que realmente constituye el mayor porcentaje de su masa, hasta un 85% del total. Además, la mayoría de las galaxias gigantes, de los dos tipos, tienen un agujero negro supermasivo en su centro, lo que posiblemente fue su semilla inicial.

Tenemos que hacer una precisión acerca de la dinámica de la materia oscura y su incidencia en la formación de las galaxias. Hasta ahora, en toda la serie hemos afirmado que la materia oscura es la cocinera básica de todo el guiso cósmico que observamos. Es cierto, y debió de estar ahí con su influjo desde antes de la era de la recombinación, cuando el Universo era un plasma caliente con unos flujos de materia y presión que asemejaban una sinfonía sonora.[4] En la entrada número 20 de la serie, que titulamos “La materia entra en faena“, comentamos que una de las pistas que nos dice que sí, que efectivamente hay algo ahí que es la materia oscura, es el análisis de la velocidad de las estrellas rotando alrededor del eje de su galaxia. Las galaxias más próximas a nosotros en el tiempo  mantienen en la zona exterior unas estrellas “anormalmente” veloces, lo que suponemos que es debido a la gravedad de la gran masa de materia oscura que “sobrevuela” y acoge a la materia normal, la que vemos, la que forma las estrellas. Es esa masa adicional la que hace que las estrellas veloces no se escapen de la galaxia.[5]

Estudio de la curva de rotación de la galaxia M33. Los puntos en amarillo y azul son los observados a partir de diversas metodologías. La curva de trazos blancos es la prevista de acuerdo a la distribución de la materia visible de la galaxia. La discrepancia entre las dos curvas se puede corregir añadiendo la masa de un halo de materia oscura que rodee a la galaxia (Wikimedia, dominio público)

Ahora bien, esto no siempre fue así o, al menos, con la misma intensidad. Se sabe[6] que en las galaxias con un gran corrimiento al rojo, observadas por tanto en épocas más antiguas, la velocidad de las estrellas va disminuyendo drásticamente a medida que se encuentran más alejadas del centro galáctico, lo cual indica que en aquellos momentos tempranos la influencia de la materia oscura no era tan fuerte como lo es hoy en día. Y eso ¿qué nos dice? Pues que la materia oscura, a pesar de ser actor y director crucial en las compactaciones gravitatorias que dan forma a las estructuras del Universo, sufrió en su propio proceso una dinámica mucho más atemperada que la observada en la materia “normal”. En una palabra, a la materia oscura le costó compactarse. O mejor, su proceso de compactación, aún siendo muy potente, sufre una especie de amortiguamiento, una plasticidad mayor, lo que hizo que se prolongase durante muchos millones de años más en comparación con el proceso gravitatorio equivalente de la materia bariónica.

La evolución de las galaxias está muy condicionada por los “choques” entre ellas y los consiguientes fenómenos inducidos de generación estelar y modificación en la distribución de gases. En el universo encontramos muchos cuerpos unidos por interacciones gravitatorias, entre ellos las galaxias, en una dinámica que es difícil de ser anulada. Con el tiempo, estas galaxias atadas por la gravedad acabarán entrando en senda de colisión. No pensemos que este proceso sea como un choque de trenes: no chocan estrellas contra estrellas, ya que éstas están tremendamente separadas unas de otras en comparación a su tamaño, sino que más bien se produce una mezcla progresiva de los componentes de las galaxias. De todas formas tampoco es un proceso tan suave, ya que la fricción de los gases entre las dos galaxias origina normalmente ondas de choque que generan nuevas estrellas, mientras que, por el contrario, una parte de las estrellas existentes serán lanzados al espacio exterior. El resultado es que se llegará a formar un cuerpo único -una nueva galaxia- en un estado estable. Si las galaxias que se fusionan son de un tamaño similar y pequeño, lo más probable es que aparezca una galaxia elíptica.[7] La mayoría de los encuentros galácticos se produjeron para z -corrimientos al rojo- mayores de 1, antes de cumplirse los 3.000 millones de años tras el Big Bang, cuando las galaxias se encontraban más compactas, lo cual es bastante lógico. Pero debemos pensar que, a medida que con el tiempo y la expansión disminuye la densidad de galaxias, el número de aproximaciones, encuentros y colisiones tuvo que ser menor.

Los astrónomos trabajan principalmente con tres tipos de interacciones galácticas, agrupación fruto de simulaciones con computadores contrastadas con las observaciones. Una primera sería el caso de aproximación de dos galaxias, una con una masa mucho más pequeña que la otra. La mayor canibaliza a la pequeña en un proceso en el que el halo de la mayor interactúa con la menor, haciendo que esta última inicie un baile en espiral sobre la grande emitiendo hacia el exterior, en la dirección de la aproximación, parte de sus estrellas -lo que se conoce como la cola de marea-. Un segundo tipo de interacción galáctica se produce cuando una de ellas tiene ligeramente menos masa que la otra. En este caso la menor puede inferir en la mayor la generación de nuevos brazos de espiral y la creación de nuevas estrellas. El tercer tipo corresponde a la situación de encuentro entre dos galaxias comparables en masa y tamaño. El choque, y las supernovas generadas en el subsiguiente episodio de intensa creación de nuevas estrellas, hace que los discos se rompan y que el gas de las galaxias sea expulsado al espacio intergaláctico. Cuando todo se calma aparece una galaxia elíptica con un halo visible en la frecuencia de rayos X.

Diversos casos de fusión de galaxias. A la izquierda las “galaxias ratón” NGC 4676A/B (Wikimedia, dominio público). En el centro las galaxias NGC 2207  y la ligeramente más pequeña IC 2163 (Wikimedia, dominio público). A la derecha una “colisión” entre galaxias de igual tamaño, las “galaxias antena” NGC 4038/4039 (Imagen: Hubble Space Telescope, CC BY 4.0)

A la par de estas danzas entre pares, las galaxias se iban organizando. En la frontera entre el primer y el segundo millar de millones de años las galaxias comenzaban a unirse formando “proto-cúmulos”, siguiendo un proceso que ya hemos explicado más arriba. A partir del tercer milenio de millones de años se formaron ya los verdaderos cúmulos de galaxias.[8] Y en el quinto milenio de millones la gravedad había conseguido formar supercúmulos. No os imaginéis a los cúmulos de galaxias como unos racimos cósmicos más o menos densos en donde las galaxias serían los granos y el resto vacío o ligeramente ocupado por gases, aunque realmente así nos lo parece cuando los vemos en una imagen en la frecuencia de lo óptico. Es algo mucho más complejo. Para empezar, hay el doble más de gases que de materia bariónica luminosa -concentrada en las galaxias-, gases que provienen de distintos orígenes, desde el primigenio del Universo -H y He primordiales- hasta el que es producto del proceso que siguen la supernovas, y tan calientes[9] que pueden ser apreciados en el espectro de los rayos X. Pero eso es aún una nimiedad al lado de la materia oscura que los conforma, ya que ésta representa entre el 80 y el 85% de la masa total del cúmulo.[10] Realmente podemos pensarlos como “ameboides”, con su propia vida y una larga evolución gravitatoria hacia el equilibrio dinámico en sus organismos,[11] lo que les lleva normalmente por una senda de progresiva estabilidad: los cúmulos que observamos de forma irregular aún no han llegado a ese equilibrio, estando aún en proceso de formación y siendo dominados por las galaxias espirales, mientras que los cúmulos de forma más regular son más estables, más relajados, quizás porque son más viejos y han tenido tiempo para llegar al equilibrio, siendo dominados por galaxias elípticas.

En la imagen siguiente podemos contemplar casi en vivo y en directo a los componentes de base de uno de esos cúmulos. Se trata de la representación del Cúmulo Bala (1E 0657-56) -situado en un corrimiento al rojo de z=0,3- en donde se han superpuesto las imágenes de frecuencias ópticas y las de rayos X. Es la estampa real de lo que se cree el resultado del “choque” -cruce- de dos cúmulos galácticos, separándose después de que el pequeño -moviéndose hacia la derecha- haya atravesado al mayor -desplazándose hacia la izquierda-. Realmente la “bala” -el menor- se corresponde con el cono rosáceo de la derecha. Esos rosas corresponden a los gases hipercalientes de los cúmulos y a parte de la materia bariónica también a muy alta temperatura como consecuencia del choque. La gran mayoría de la materia bariónica de las galaxias sigue fría y es precisamente la que se observa a la par del halo azul en forma de cientos de galaxias. Estas zonas azules se corresponden con la materia oscura acompañante calculada a partir de técnicas que usan a las lentes gravitatorias.

Imagen del cúmulo Bala (1E 0657-56) (Imagen: X-ray: NASA/CXC/CfA/ M.Markevitch et al.; 
Lensing Map: NASA/STScI; ESO WFI; Magellan/U.Arizona/ D.Clowe et al. 
Optical: NASA/STScI; Magellan/U.Arizona/D.Clowe et al., términos del uso)

La distribución comentada permite pensar que el gran “choque” se dio principalmente entre los gases, por rozamiento, que quedaron rezagados en sus caminos de separación con respecto a sus respectivas familias galácticas. El resto de materia, tanto las galaxias como la oscura, da la impresión de que se cruzaron apenas sin interactuar. Lo que da una pista acerca de la esencia de la materia oscura: no solo interactúa levemente con la materia ordinaria sino también con ella misma. No se comporta como un gas intergaláctico.

Esos gigantes en la escala de estructuras del Universo, los cúmulos de galaxias, son muchas órdenes de magnitud mayores que los cúmulos de estrellas ya que se tratan de superestructuras cósmicas formadas por miles de galaxias unidas por la acción de su gravedad y de la materia oscura que las acompaña. El más masivo conocido se trata de SPT-CLJ2106-5844 que tiene una masa del orden de 1,27×1015 masas solares. A unos cuantos pasos más allá se encuentran los supercúmulos, que son estructuras más complejas formadas por centenares o miles de cúmulos galácticos interaccionando gravitatoriamente entre sí. Tenemos un ejemplo cercano en el que participa nuestra Vía Láctea, una galaxia antigua con 13.210 millones de años, que se encuentra en un cúmulo de galaxias llamado el Grupo Local, en donde forman un vecindario de unas 54 galaxias. El Grupo Local pertenece a su vez al supercúmulo Laniakea, con unos 300 a 500 cúmulos de galaxias y cuyo tamaño es de unos 500 millones de años luz.

Con lo dicho hasta ahora tenemos un nivel de conocimiento a la altura de las galaxias agrupadas en cúmulos más o menos grandes. Las galaxias son estructuras constitucionales clave, bisagra entre lo grande y lo pequeño en un Cosmos repleto de materia y energía. Galaxias repletas de estrellas de primera generación, las de Población III. Hasta ahora sólo hemos visto que el Universo, durante la nucleosíntesis, había dado a luz a mucho hidrógeno, menos helio y unas pizcas de litio. Pero es evidente que a nuestro alrededor hay algo más, vemos cosas de lo más diversas, desde conchas de moluscos hechas de calcio a centrales eléctricas consumidoras de uranio, prótesis de titanio o clavos de ferroníquel…

¿De dónde ha salido esta variedad, todos los elementos químicos que vemos a día de hoy? Este misterio es lo que intentaremos analizar en la entrada siguiente.

  1. La imagen que sigue no hace honor a una clasificación según el color real, ya que el azul correspondería a galaxias con mayoría de estrellas jóvenes y el rojo correspondería a galaxias con estrellas más viejas. Quizás el hecho de que las galaxias elípticas hayan sido más rápidas en la generación de sus estrellas, que por tanto son más viejas y con tendencia de su luz a las frecuencias rojas, mientras que las espirales sigan aún generando muchas estrellas, jóvenes y azules, sea lo que ha provocado la selección de color en la imagen que acompaña el texto. Quizás interese obtener una ampliación sobre el porqué de una clasificación de color, lo que tenemos en este enlace o en este otro en español. []
  2. Siendo el iniciador de la idea el prolífico astrónomo Hubble. []
  3. Están muy calientes porque al moverse a muchísima velocidad por las fuerzas gravitatorias, se calientan por rozamiento. Realmente lo que está caliente son los componentes del gas, pero como están muy diluidos el espacio intermedio que los contienen está a una temperatura bajísima, cerca de lo 3K. []
  4. Lo hemos visto en entradas anteriores, desde la 15 a la 20. []
  5. Visto de otra manera. según las leyes gravitacionales de Newton la velocidad de un objeto “orbitando” una masa M la define la ecuación v2 = G.M/r, siendo r la distancia entre los centros de gravedad de ambas masas. Si su velocidad real es muy grande, por encima de la velocidad teórica que determinaría su r particular de acuerdo a la anterior fórmula, la única explicación es que hay más masa además de M. []
  6. Tenéis los datos en este artículo publicado en la revista Nature de marzo de 2017, “Strongly baryon dominated disk galaxies at the peak of galaxy formation ten billion years ago” de R. Genzel et al. []
  7. Se supone que cuando interactúan gravitacionalmente galaxias enanas, al ser la masa final también pequeña no habrá suficiente potencial gravitatorio como para “disciplinar” los movimientos iniciales de las galaxias, con direcciones al azar, por lo que se generaría una galaxia elíptica en vez de una galaxia espiral en donde todos sus componentes tienden a girar sobre el punto central. []
  8. Ojo, no nos despistemos: remarco que ahora estamos tratando de agrupaciones de galaxias, y no de cúmulos estelares, que se encuentran dentro de una galaxia. []
  9. A temperaturas típicas del orden de 107 a 108K. []
  10. La masa típica de un cúmulo de galaxias es de 1014 a 1015 masas solares, pero su luminosidad es de solo 1012 veces la luminosidad solar. Esos números nos dicen que atendiendo sólo al espectro óptico se nos puede escapar grandes cantidades de masa. La masa de la materia oscura. []
  11. Técnicamente, este equilibrio se consigue cuando entre los elementos de un sistema se corresponde la energía potencial promedio de los mismos con su energía cinética promedio, en una relación de dos a favor de la energía cinética. En la teoría se le conoce como el teorema del virial, y cuando un sistema llega al equilibrio dinámico representado por este teorema se dice que está “virializado”. Este teorema se usa en variadas disciplinas -en particular la Cosmología- para calcular la energía cinética total promedio de sistemas muy complejos en los que es muy difícil obtener una solución exacta. []

Sobre el autor:

jreguart ( )

 

{ 12 } Comentarios

  1. Gravatar Baran | 25/02/2018 at 11:52 | Permalink

    en la wiki dicen que en el universo observable existirían al menos 6 millones de supercúmulos , y que Laniakea representaría el 4 por ciento del universo observable . leí por ahí que cuando vemos el cielo nocturno a ojo desnudo , solo vemos estrellas de nuestra galaxia y sus galaxias satélites , así como nuestra vecina andrómeda , los planetas de nuestro sistema solar , nuestra luna y algunos satélites artificiales . que hay de cierto en ésta información ? .

  2. Gravatar jreguart | 26/02/2018 at 03:55 | Permalink
  3. Gravatar jreguart | 26/02/2018 at 04:07 | Permalink

    Hola Baran,

    el dato que das sobre Laniakea es incorrecto. Su radio mayor es del orden de 10 exponente 9 años luz, mientras que el del Universo observable es de uno 10 exponente 11 años luz. Lo que le da un volumen de un millón de veces el de Laniakea. Si lo vemos por sus masa Laniakea tiene mas o menos 10 exponente 47 kilos, mientras que el Universo observable tiene unos 10 exponente 53 kilos. Una vez mas un millón de veces la de Laniakea. Lo que, si no me equivoco, supone un 0,0001%.

    En cuanto a lo que se ve a simple vista, dede cada hemisferio terrestre podemos ver unas 2.500 estrellas de la Vía Láctea. Fuera de ella podemos ver a simple vista la galaxia de Andromeda y la Gran Nube de Magallanes, ambas dentro del Grupo Local. En cuanto a los planetas del sistema solar podemos ver con nuestros ojos desde Mercurio a Saturno, incluso algunos afirman que también Urano en condiciones lumínicas excepcionales. Acerca de satélites solo es observable a simple vista nuestra Luna. Y por supuesto también se ven satélites artificiales y la Estación Espacial Internacional.

  4. Gravatar Franco | 26/02/2018 at 08:33 | Permalink

    Jreguart, es fascinante éste tema , pero en realidad las dimensiones son difíciles de procesar . encontré un artículo con un vídeo en el diario El País , que puede servir de apoyo . https://elpais.com/elpais/2014/09/26/ciencia/1411745498_952575.html … como siempre gracias por entregarnos toda esta maravillosa información . y quién sabe si algún día sale un Pdf , para tenerlo , consultarlo y por qué no , compartirlo también .

  5. Gravatar jreguart | 27/02/2018 at 11:48 | Permalink

    Hola Franco,

    gracias por el enlace que propones y por tus amables palabras. De hecho en las siguientes entradas en donde hablemos de Laniakea aparecen algunas figuras de este tipo de videos e incluso enlace a ellos. Y sí… habrá un pdf

  6. Gravatar Garcés Gana | 27/02/2018 at 01:54 | Permalink

    Señor Jreguart . Cuando usted dice “y cuyo tamaño es de unos 500 millones de años luz” . obviamente está Considerada la planitud del supercúmulo ? Y que tomado desde su centro el radio promedio da ese guarismo? . ¿me puede explicar por favor? (Acabo de llegar aquí y me pareció muy interesante lo que usted escribe y como escribe acerca de como está organizado el cosmos) . lo cual me hace pensar que si en un hipotético caso se le pudiese hacer un zoom ; se apreciarían los supercúmulos como lo más destacado . Gracias por su gran y serio trabajo de divulgación científica . Digo lo último porque en la web hay cientos de personas que escriben barbaridades y en algunos periódicos en su sección de ciencias encontré por ejemplo que unos y otros dan cifras distintas para el número de galaxias de nuestro grupo local , entre 20 y 55 . Para que decir de las estrellas de nuestra vía Láctea entre 100 mil y 200 mil millones . Sí fuese éste último el verdadero habría que considerar aumentar las de Andrómeda a la que le atribuían 200 mil millones de estrellas, siendo casi el doble que la nuestra . En fin , parece que al fin he llegado al lugar que buscaba . Es de esperar que no me defraude Sr Reguart .

  7. Gravatar jreguart | 27/02/2018 at 03:41 | Permalink

    Hola Garcés,

    Gracias por tus amables palabras sobre lo que escribo en este blog. Comienzo por el final de tu comentario. Lamentaría mucho el defraudarte ya que mi intención al escribir sobre el universo es aprender yo mismo y someter lo que creo saber a la opinión de los posibles lectores, de los que me viene un feedback enriquecedor, y en los que espero sembrar alguna pequeña curiosidad que les motive investigar por su cuenta. Lo digo para manifestar que soy un aficionado más sobre el tema, que por tanto queda abierto a errores que gracias a vosotros los lectores se van corrigiendo, montando con ello una mejor base de conocimiento compartido.

    Paso a tu pregunta de detalle. Laniakea es una agrupación de supercúmulos de galaxias, más o menos arrastradas por una misma dinámica gravitatoria. El actual nivel tecnológico nos permite el estudiar las posiciones, velocidades y direcciones de movimiento de cúmulos y galaxias. Gracias a ello se ha podido descubrir el cuerpo de Laniakea, el conjunto de supercúmulos que se mueven casi a la par por el Universo. Este cuerpo, este ejército de supercúmulos marchando más o menos en formación, no adopta ninguna forma esférica o geométricamente elegante, tiene la forma que tiene. Algo podrás observar en el video propuesto en un anterior comentario de nuestro amigo Franco. Así como lo podrás corroborar ya que va a ir apareciendo en posteriores entradas de esta serie. Laniakea tiene su espacio de dominio tridimensional muy irregular. Pero con todas las salvedades posibles parece que el eje mayor entre dos puntos opuestos de su frontera mide 520 millones de años luz. No lo veas como una galaxia en la que hay un disco más o menos plano, con un núcleo central y un halo esférico rodeando lo anterior. Ahí si está claro un diámetro, una dimensión de un eje. Pero el espacio que ocupa Laniakea es más bien un globo inflado deforme, con una anchura diferente en un sentido o en otro. De ahí el dato sobre su tamaño que sale en la entrada del blog.

    Paso a otra cosa. Acerca del número de estrellas de nuestra galaxia aunque te parezca una diferencia abrumadora el dudar entre una cifra de estrellas de la Vía Láctea y el doble de esta cifra, a los efectos de tener una idea aproximada fiable nos debemos fijar más en el número de ceros que incorpora la estimación, en nuestro caso del orden de los cien miles de millones. De hecho las estimaciones se mueven entre 100 y 400 mil millones de estrellas. Nadie lo sabe con exactitud. Estoy seguro que con el avance de la tecnología a nuestra disposición, los astrofísicos irán modificando sus cifras, siendo cada vez más precisas, pero que no se van a alejar del orden que proponen en la actualidad.

    En cuanto al número de galaxias del Grupo Local puedes acudir a la Wikipedia que propone una entrada bastante fiable (https://en.wikipedia.org/wiki/Local_Group). Allí verás un listado según el tipo de galaxia que se trate (casi 60 identificadas y 9 de confusa identificación).

  8. Gravatar Gael | 27/02/2018 at 10:43 | Permalink

    vaya vaya que me he confundido . tu dices “Laniakea es una agrupación de supercúmulos de galaxias” . quiere esto decir que nuestro grupo local de aproximadamente 50 galaxias es un cúmulo galáctico , que junto con otros cúmulos pertenece a su vez a un supercúmulo denominado supercúmulo local (virgo) estando éste último acompañado con otros tantos para dar origen al supercluster Laniakea , el cual estaría acompañado por otros aproximadamente 6 millones de semejantes que completarían el universo .

  9. Gravatar jreguart | 28/02/2018 at 12:41 | Permalink

    Hola Gael,

    efectivamente hay una gradación según tamaños a la hora de definir las unidades gravitatorias en las que están las galaxias. Copio de wikipedia: “… las galaxias en nuestro universo no están uniformemente distribuidas; la mayoría de ellas se agrupa en grupos y cúmulos, cada grupo conteniendo hasta 50 galaxias y cada cúmulo varios miles de galaxias. Dichos grupos y cúmulos, al igual que otras galaxias aisladas, a su vez forman estructuras más grandes llamadas supercúmulos.

    No sabemos si en el Universo observable hay unos 6 millones de estructuras semejantes a Laniakea. Lo único que creemos saber es que el tamaño del Universo observable es como un millón de veces más grande que Laniakea.

  10. Gravatar Franco | 02/03/2018 at 04:15 | Permalink

    Jreguart, encontré una noticia que me hizo recordar : “Biografía del Universo 22: De la oscuridad a la luz” . http://www.agenciasinc.es/Noticias/Detectada-la-primera-senal-del-amanecer-cosmico … viene con un vídeo explicativo muy bueno . igual sería interesante que la comentaras para clarificar aún más algunas dudas que me quedaron . gracias

  11. Gravatar Edu | 02/03/2018 at 04:26 | Permalink

    Franco, el enlace que proporcionas de la agenciasinc describe el descubrimiento de la huella que la luz de la primeras estrellas del Universo dejaron en el hidrógeno gaseoso que lo poblaba entonces. La luz de esas primeras gigantes azules que se extinguieron rápidamente excitó los átomos de hidrógeno que emitieron ondas electromagnéticas características de 1400 MHz. Debido a la expansión del universo la longitud de onda de esa emisión se ha alargado y nos llega ahora a 78 Mz lo que indica que se originó cuando el Universo tenía 200 millones de años. Puedes encontrar detalles aquí: http://forum.lawebdefisica.com/threads/40080-Detecci%C3%B3n-de-la-luz-de-las-primeras-estrellas-en-el-hidr%C3%B3geno-del-Universo-en-z-17 Saludos.

  12. Gravatar jreguart | 02/03/2018 at 07:32 | Permalink

    Hola Franco y Edu,

    gracias por vuestras aportaciones. La noticia es superreciente y aun estaba trasteando con ella para comprenderla mejor. En el enlace que propone Edu aparece otro enlace a La ciencia de la mula Francis, de Francis Villatoro, en donde se explica el tema de forma muy completa y hasta cierto punto entendible para los legos en los detalles de esta materia. Estoy completamente de acuerdo con las cauciones que plantea Francis y por tanto habrá que esperar a confirmaciones independientes. Pongo el enlace a La ciencia de la Mula Francis para facilitar el encontrarlo (http://francis.naukas.com/2018/03/01/posible-efecto-de-la-materia-oscura-sobre-la-formacion-de-las-primeras-estrellas/).

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