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Biografía del Universo 02: Momento cero




t = 10-43 segundos

Tras la introductoria entrada anterior, en la que intenté explicar el contenido y propósito de esta serie titulada “Biografía del Universo”, viene esta de hoy, en la que ya vamos a entrar en materia. Para empezar, me voy a tomar la confianza de repetir uno de los primeros párrafos del capítulo anterior, como recordatorio de algo muy real:

Ciertamente nadie en este mundo, el de las x,y,z y t sensibles, sabe de dónde viene nuestro Cosmos ni cómo fue su primer instante. Y si alguien dice que tiene la clave miente como un bellaco. ¿Nació en aquel incógnito momento el entramado del espacio-tiempo que conocemos? ¿o fue simplemente una extensión 0/∞ de otro ya existente? O como en el cuento imaginado: ¿resultó un rebote de algo anterior? ¿o surgió exnovo del vacío? Pero, ¿qué es el vacío? Podemos imaginar, inventar, conjeturar… pero no sabemos nada de nuestro momento t=0 -¿y si no hubo t=0?-. Aunque menos aún que menos sabemos de t<0”.

Es una época de niebla en nuestro conocimiento. No tenemos herramientas teóricas para estudiarlo deduciendo certezas. Ni capacidad técnica para comprobar nuestras deducciones, a pesar de que hay una buena nómina de buenos y serios hombres de ciencia que se fajan a fondo con ello. Quizás alguno de ellos sea de categoría einsteniana y nos descubra el antiguo mundo. Pero, hoy por hoy, no sabemos nada.

Breve -y simpático- esquema de los pioneros cerebros pensantes (Imagen: Sergio Torres Arzayús, fair use)

Nosotros confiamos en dos cuerpos de teoría: la relatividad de Einstein -en sus dos facetas, la especial y la general- y la teoría cuántica de campos. A fuer de ser horriblemente simple diré que la primera entiende de lo grande y la otra de lo pequeño.[1] Al conjuntar lo grande y de energías relativistas con el mundo de lo pequeño y de incertidumbres cuánticas hemos podido calcular un Universo teórico que se expande. Y funciona muy bien -la realidad observable coincide con las previsiones- asegurando unas hipotéticas condiciones iniciales de gran densidad y temperatura. ¿En qué momento? Ni idea, pero teóricamente funciona.

Aunque a decir verdad no sólo funciona teóricamente, sino que, repetimos, también es lo que se observa. En los años 20 del siglo pasado un gran astrónomo llamado Edwin Hubble se dedicó a estudiar los resultados obtenidos al aplicar técnicas espectroscópicas a la luz que venía de lo que se suponía estrellas de la Vía Láctea. La luz que llega de ellas lleva una impronta, unas bandas características, que depende de los niveles energéticos de las órbitas electrónicas de los átomos que las contienen, y se le conoce como el espectro de emisión. Estas bandas no dejan de ser más que la huella de unos fotones de una determinada longitud de onda, que se han gestado como consecuencia de saltar en un átomo un electrón previamente excitado desde su orbital de mayor energía a uno interior y menos energético. La longitud de onda del fotón emitido en ese proceso se ajusta a la diferencia de energías entre ambos orbitales de acuerdo a la conocida correlación propuesta por Max Planck[2]. Si la estrella en donde se encuentra ese átomo se aleja de nosotros, la longitud de onda del fotón se “estira”, apareciendo en la espectroscopia las bandas características situadas en el espectro de frecuencias más pequeñas a las que teóricamente le correspondería, lo que se conoce como “corrimiento al rojo”[3]. Pues bien, Hubble determinó con sus estudios que una gran cantidad de aquellas “estrellas” eran otras galaxias y no estrellas de la Vía Láctea, y que además se alejaban de nosotros, con la circunstancia de que cuanto más alejadas estuvieran lo hacían a mayor velocidad.

Eso de que el Universo se expande, que en el fondo es la causa de que todo se aleje de todo, ya se lo había encontrado Einstein. La formulación que sigue es la ecuación de Friedmann, simplificación de las de la Relatividad einsteniana para un universo uniforme y homogéneo. En el mundo de la Cosmología es de gran trascendencia, ya que describe la dinámica de la expansión. En ella, el factor H es la constante de Hubble, que da idea de la velocidad de esa expansión.

que podemos redefinir como:

el cuadrado de la velocidad de expansión del universo por unidad de longitud

es igual a

una función que depende de su masa y energía, menos otra función que depende de su geometría 

Sabido lo anterior, era casi lógico el que se llegara a la siguiente idea: “Entonces, si hay una marcha “adelante” real y las ecuaciones la describen bien siguiendo el sentido de la expansión, teóricamente –OJO, digo teóricamente- podemos conjeturar lo que pasó antes del momento inicial de nuestros cálculos -que no es el momento inicial del Cosmos- haciendo una regresión de los mismos”. De forma que si hacia delante vamos a un volumen cada vez mayor, hacia atrás llegaremos a una dimensión puntual: todo concentrado en la realidad adimensional de un punto. No es solamente que este estado incomode a las matemáticas por añadir un difícilmente manejable infinito, sino también porque a escalas pequeñas -en donde necesariamente entra la cuántica pero, por otro lado, deberemos recurrir también a la relatividad, dado que los efectos gravitatorios en un mundo de altas energías son inimaginables- vamos a necesitar una teoría gravitatoria cuántica. Y aunque los científicos se han planteado de qué manera se puedan incorporar las ideas de la cuántica a la interacción gravitatoria, aun es el día en que no hay una teoría que lo haya conseguido. No tenemos ni idea. Las aproximaciones de las que disponemos no funcionan en todo el rango. Quizás teorías matemáticamente más abstractas, como la de cuerdas, arrojen una luz. Pero hoy por hoy, a fuer de ser sinceros, no sabemos conjeturar con seguridad y consistencia lo que pudo suceder en un punto tan pequeño. Que, por otro lado, recuerdo, es simplemente una regresión de tipo matemático de las deducciones de la relatividad al forzar el reverso de la película teórica.

Por tanto, no hay nada que nos asegure la existencia concreta de una singularidad inicial, ningún factor, ni experimental ni matemático. Es una mera especulación muy usada, cuya simplicidad como idea posiblemente ayuda a entender.

Pero esto no es un freno para los imaginativos teóricos. Ésos que no se arredran al enfrentarse ante la sugerente idea de que, en el límite, todo se iguala. Aquellos que persiguen la esperanza einsteniana de que hay una ley que compendia todo lo que experimentamos. Y cuyas propuestas se recogen en teorías con nombres tan sugerentes como la de la gran unificación (GUT), o la de la supersimetría (SUSY) o la de cuerdas, que en su aspecto más integrado se la conoce como la teoría M. Son teorías que parecen conciliar la existencia de la cuántica con la gravedad; que parecen asegurar la confluencia energética de tres -electromagnética y las dos nucleares, fuerte y débil- de las cuatro fuerzas fundamentales que conocemos a día de hoy. E incluso la gravitatoria. Son una razonable base donde apoyarnos e imaginar lo que suponemos que pueda haber sido.

Imaginar es fácil. Así que me permito visualizar -pura figuración- los inicios comenzando la historia en un mundo de burbujas cuánticas, en un estado del espacio-tiempo de consistencia espumosa. Puede que cada una de estas burbujas cuánticas fuera una estación de tránsito cuasi-puntual a donde había llegado un universo anterior. No lo sabemos, pero es un aceptable comienzo que no contraviene a nuestras teorías y experiencias. Admitamos, por tanto, la existencia de un tejido espacio-temporal, compuesto por un entramado de elementales cuantos “ordenados” por dimensiones -cuatro, once, veintiséis…-, vacío -es decir sin energía ni materia en su estado más estable- pero sometido a las realidades ineludibles de la física cuántica. La cual nos dice que a partir de este vacío es posible que se genere energía de la nada, incluso grandes cantidades, siempre y cuando exista durante una fracción de tiempo lo suficientemente corta como para que no se viole el principio de incertidumbre de Heisenberg. Técnicamente, al medir simultáneamente ciertos pares de variables conjugadas, si necesitamos apurar mucho con la precisión de la medida de una de ellas, irremediablemente veremos que se nos impone el ser muy laxos en la precisión de la medida de la otra, ya que el producto de ambas precisiones debe ser mayor o igual que un numerito que descifró Planck, su constante ħ, del orden de 10-15 electrón-voltios por cada segundo. Que en formuleo queda como sigue:

ΔE x Δt ≥ ħ

Uno de estos pares conjugados son la posición y el momento lineal. Otro lo forman la energía y el tiempo. Por lo que la incertidumbre nos asegura que la energía y el tiempo durante el que esta energía es real no puedan medirse simultáneamente con una precisión arbitraria. Es decir, que a escala microscópica, si precisamos con gran exactitud el valor del tiempo no nos quedará más remedio que admitir una gran desviación en la exactitud de la medida de la energía. Lo que nos deja una amplio campo de posibilidades, con su mayor o menor probabilidad, para que aparezca “mágicamente” de la nada una gran cantidad de energía… que va a durar en la existencia menos que un mini suspiro. Tras el periodo de tiempo que encaje según la anterior ecuación con la cantidad de energía nacida, ésta vuelve a ser recogida por el campo emisor que vuelve a su vacío.

Sólo por hacernos una idea: En el mundo de Planck, cuyas magnitudes introdujimos someramente -y no hacía falta más- en el capítulo anterior, se nos sugiere una energía del orden de los 1028 eV. Así que ustedes calculen: la teoría nos insinúa que en un espacio-tiempo vacío de energía, si hay que desarrollar este mundo minúsculo, que se asimila al más primigenio de 1028 eV, según el principio de incertidumbre tendríamos de tiempo tan sólo la constante de Planck, 10-15 electrón-voltios por cada segundo, dividida por esa incertidumbre en la energía del orden de 1028 eV. Lo cual nos dice que podríamos obtener esta energía durante un tiempo medido con una incertidumbre de 10-43 segundos -¡anda!, muy parecido al tiempo de Planck- para darnos prisa y hacer el trabajo. Si además el mundo está expandiéndose a una velocidad tal que los pares de partículas “virtuales” que materializan esta energía se separan tan rápido que no vuelven a interactuar entre ellas y desaparecer, tendremos un mundo en marcha. Y una ¿casualidad? más: si ponemos a la luz a correr a su inmutable velocidad de 300.000 kilómetros por segundo durante este tiempo de Planck, recorrería una distancia igual a la longitud de Planck. Curioso. ¿Es que la teoría nos está intentando sugerir que el universo está íntimamente constituido por unos parámetros que indican que para el tejido del espacio-tiempo no haya tamaño más pequeño que la longitud de Planck? ¡Un espacio-tiempo cuantificado! ¿Un cuanto como semilla del Big Bang?

Con eso no digo que ésta fuera la historia, sino que esto es lo que nos sugiere una posible matemática, realmente más compleja que los tontos cálculos del párrafo anterior, que desarrolla los mundos de la relatividad y la cuántica. Es decir, hay opiniones que contemplan la posibilidad, por demostrar, de que todo surgiera en un cuanto del espacio-tiempo, en una de las infinitas fluctuaciones cuánticas que se deben suceder en este espacio-tiempo: un robo al vacío de un campo desconocido, por el que surge mucha energía en un corto espacio de tiempo. Si el cuanto del espacio-tiempo escenario del suceso está en un proceso de expansión, es posible que el suceso sea irreversible.

La idea de un espacio-tiempo inicial cuantificado nos permite seguir motivando a nuestra imaginación. Uno de los pensamientos que surgen nos lleva a la idea de que si el cuanto mínimo de tiempo es el de Planck de 10-43 segundos, realmente nunca hubo un tiempo de valor cero para nuestro universo. Luego… no busquemos qué fue lo que pasó en t=0, lo cual incluso satisface a muchos, ya que entonces no habría una singularidad inicial que invalide las ecuaciones de la Relatividad.

Otra idea que se nos ocurre se deriva del hecho de que en cualquiera de los minúsculos cuantos planckianos que conformaron el espacio-tiempo inicial se producirían continuamente inestabilidades, durante las que aparecían y desaparecían partículas virtuales. Al ser la zona espacio-temporal donde eso pasaba tan pequeña, la energía de movimiento de dichas partícula sería muy grande: a espacio más confinado, velocidad -energía de movimiento- más elevada. Lo cual no deja de ser un reflejo más de un nuevo enlace de incertidumbres, ahora entre otras dos variables conjugadas como son la posición y el momento lineal de las partículas. Mucha energía que, si recordamos lo que nos dijo Albert Einstein, deformaría el tejido del espacio-tiempo… lo cual es la base de la interacción gravitatoria. Es decir, la gravedad tuvo que independizarse ya en el mismo momento inicial. Sin contravenir las teorías GUT de unificación de fuerzas[4].

La gravedad es una fuerza atractiva y universal. Para no sentir su efecto teóricamente nos tenemos que desplazar hasta el infinito, alejados del origen de masas gravitatorias. Si queremos desplazar un objeto con masa desde cualquier punto también con masa -por ejemplo, la superficie de la Tierra- hasta el infinito, tendremos que luchar contra esta fuerza atractiva. Lo cual nos indica que el potencial gravitacional en el punto de partida es menor que el de llegada, es decir, le hemos tenido que dar energía a la masa que desplazamos. También lo podemos ver al contrario: cuando en algún momento anterior la masa del ejemplo se había situado en el punto de partida -la superficie terrestre- de menor potencial, en el proceso la gravedad habría quitado energía a dicha masa. Si lo pensamos en la superficie de la Tierra, una piedra que cae[5] va perdiendo energía potencial gravitatoria… aunque bien es cierto que esta energía que pierde la gravedad se la va devolviendo en forma de energía de movimiento. La conclusión es que la gravedad, en su trabajo de atracción, lleva implícita una energía negativa. Dicho esto ¿qué hubiera pasado si toda la gravedad, en aquellos momentos iniciales, estuviera introduciendo una energía, que ya sabemos que es negativa, igual a la de la masa equivalente a aquella energía inicial que surgió robada del vacío cuántico? Que esta fugaz energía inicial pudo haber sido contenida en el tiempo gracias a la gravedad que indujo. Una por otra… promedio cero. Lo que nos permite razonablemente poder hacer la siguiente hipótesis: el cuanto constituyente del tejido básico del espacio-tiempo universal -y pudo haber infinitos cuantos, aunque eso nos llevaría a otra discusión- se vio sometido a un “destello” de energía que lo expandió y deformó, permitiendo la gravedad asociada el que esa energía permaneciera en el tiempo. Con ello se había creado nuestro eje de coordenadas temporal.

energía cuántica fundacional + (-energía gravitatoria) = cero:

una posible explicación del inicio de todo[6]

Esta determinada función de circo cósmica es el punto de partida para las teorías más sólidas de la evolución del Universo. Aunque insisto: el hecho de que sean sólidas, y que lo que digan se ajuste a la realidad observada, no las hacen más reales: seguirán siendo conjeturas mientras la realidad de los inicios permanezca escondida en la niebla del desconocimiento humano. Esto quiere decir que quizás el tiempo, como tal lo imaginamos, no existía en aquellos ¿momentos? Y quiere decir que tal vez la física que manejamos, y en la que confiamos, no era aplicable en aquella “esfera” mínima y deformada de espacio-tiempo. Y quién sabe si realmente aquel momento fue superenergético o superdenso. O si fue el inicio o simplemente la continuación de algo. No lo sabemos. Nos intriga el desconocimiento, pero no nos desazona, ya que realmente podemos sentirnos “llenos” con todo lo que imaginamos saber a partir de la teoría. Conjeturas muchas de ellas que hemos podido comprobar que son reales en el mundo frío y poco denso, casi vacío, en el que vivimos.

No hay singularidad inicial, el espacio-tiempo está cuantificado; el Universo se expandía desde el inicio; no hubo origen de tiempos en un valor cero; surge una energía del vacío en un instante de inestabilidad cuántica; la gravedad se manifiesta en un primer momento; la gravedad ata a la energía primera; y cuántas circunstancias más pudieron tener lugar… Estas son las conjeturas y la teoría del tiempo t=10-43 segundos.

A partir de ahí, el amoldar esta teoría con la realidad parece exigirnos, como veremos en otra entrada, un episodio de una gran expansión del tejido espacio-tiempo. Más rápida que la velocidad de la luz. Al final de la cual se creó la materia y la radiación.

La senda de expansión de nuestro Universo (Imagen: Andrei Linde, fair use)

La figura anterior que procede de unas lecciones[7] del cosmólogo Andrei Linde, nos permite apercibir de un solo vistazo los escenarios que dibuja la teoría -que veremos con un poco más de detalle en una entrada posterior-. Como vemos, según él todo surge a partir de una espuma espacial, espuma de burbujas en las que se habría condensado la estabilidad. Durante un cortísimo espacio temporal inicial las burbujas se irían uniendo inmersas en un entorno que sigue en expansión. Llega el momento en el que la inflación empieza a acelerarse siguiendo una excursión exponencial que finaliza produciendo un Universo caliente y expansivo. Esta expansión, que ya no inflación, continuó después mucho más ralentizada. Y hasta el día de hoy. También hay otros escenarios hijos de la teoría los cuales se van configurando de acuerdo a la cantidad de energía en juego y de acuerdo a si se contempla o no el periodo de inflación exponencial. Escenarios que se mueven desde el que postula que un exceso de gravedad colapsaría relativamente pronto el proceso de creación de un universo, hasta el contrario que dejaría al tejido espacio-tiempo como una tenue niebla vacía y congelada. En la siguiente entrada intentaremos entrar en los laberintos del periodo de inflación que llevó al calentamiento del Universo.

  1. Tengo que aclarar aquí un tema. Ya es conocido cómo la relatividad tiene dos cuerpos de teoría: la especial y la general. La especial surgió como resultado del estudio del movimiento de los cuerpos sometidos a las ecuaciones del electromagnetismo de Maxwell, y no tenía nada que ver con la gravedad. Cosa de la que hasta el propio Einstein fue consciente, pues no en vano se puso a pensar hasta que encontró su teoría de la relatividad general, que sí se trata de una teoría gravitatoria. La gracia está en que la primera parte sí podía ser estudiada usando la forma de pensar cuántica de la física, mientras que la segunda, al ser una extensión de la física clásica, no. De ahí la dificultad de incorporar la visión gravitatoria a la visión cuántica, que trabaja un mundo en que la gravedad pudiera ser irrelevante. []
  2. La longitud de onda es proporcional a la constante de Planck dividida por la energía. []
  3. Para más información podéis consultar esta entrada de otra serie también publicada en El Cedazo “El Universo- La corta historia de la fascinación por algo tan grande” []
  4. En otra entrada veremos qué es eso de la GUT []
  5. Recordemos que la caída es el resultado de la interacción con el campo gravitatorio. La gravedad le hace caer, le lleva a un lugar de potencial menor, le roba energía… o bien le da energía negativa. []
  6. Otra forma de decir lo mismo que me parece muy intuitiva la expone el profesor Leopoldo Infante que dijo: “… si la densidad de energía en el universo es justo la necesaria para que éste se expanda a una velocidad constante, entonces la energía asociada a ese movimiento es igual a la energía asociada a las distancias entre las partículas. Dicho de otra forma, la energía cinética es igual a la energía potencial. Ahora bien, como la energía de un sistema material es la suma de estas dos energías, entonces la energía total debe ser exactamente cero. En otras palabras, el universo nace de la nada y no hay que hacer para crear un universo”. []
  7. Texto aquí []

Sobre el autor:

jreguart ( )

 

{ 11 } Comentarios

  1. Gravatar Bram | 05/03/2017 at 03:36 | Permalink

    Es posible inferir que desde ese vacío cuántico con inconmensurable energía no sólo emergiera nuestro cosmos , sino otros también? . Me confunde lo siguiente : en este universo y en cualquier punto de él se accede al vacío cuántico desde donde surgen las partículas virtuales como otras tantas cosas raras . Estamos hablando del mismo vacío desde del que surgió nuestro cosmos? . Tiene sentido lo que leí por ahí ; que este universo es algo así como un préstamo del vacío cuántico a nivel de energía? . Esperando tu respuesta y muy agradecido con este interesante y apasionante tema que abordas. No había encontrado en la red a alguien que lo disfrute relatando tanto y se preocupe de hacerlo fácil para los legos en el tema como yo . Gracias

  2. Gravatar jreguart | 05/03/2017 at 06:18 | Permalink

    Hola Bram,

    lo primero agradecer tus palabras sobre mi trabajo. La verdad es que para mi siempre ha sido un gustazo el intentar entender estos temas. Parte del proceso de comprensión personal pasa por escribirlo.. y aquí se produce la segunda derivada de mi disfrute. Y si algún lector queda enganchado al tema por mis palabras… triple satisfacción. Vamos ahora a lo difícil: el vacío.

    Sería muy fácil el decir. El vacío es el vacío… no hay más. Ya sé que lo definido no debe entrar en la definición, pero a lo mejor lo entenderíamos mejor si al “vacío estado” -eso de la cuántica- le hubiéramos llamado de otra manera y no de la misma manera que al vacío “objeto” -¡cielos, no hay nada!-. Quizás eso sea lo que confunda y que la evolución -una vez más aparece la evolución- nos haya hecho usando las piezas que había por ahí -materia, energía y leyes fundamentales- y que ensambladas sencillamente hicieron algo que encajara y fuera sostenible. Por lo que algunas cosas, como eso del vacío “estado”, cuya existencia -si es que existe- no precisamos para vivir nos sea de difícil entendimiento (ni falta que nos hace para vivir). Y lo mismo que digo el vacío “estado” digo el tejemaneje de probabilidades y posibilidades que parece ser el mundo cuántico. Para vivir nos basta con entender el vacío perceptivo, el hueco, el tridimensional, a veces ausente de materia y energía.

    El vacío “estado” es en dónde (no me gusta decir eso de “dónde” ya que parece que el vacío es un sitio) creemos que pueden existir unos fantasmagóricos “campos” -¿qué es un campo sino una ficción matemática que parece tener su respuesta en el mundo físico?- y de dónde creemos emergen ciertas cosas -básicamente algo que llamamos energía-, no es un espacio con sus dimensiones, ni siquiera un espacio de dimensiones cero. Es “algo” -olvídate “ser cuatridimensional” de querer imaginarlo- en donde existe la posibilidad de funcionar unas cuantas leyes, posiblemente una sola de la que no tenemos ni idea… aunque a los niveles de energía en que nos movemos y en donde la evolución nos hizo, la vemos como pasada por “un especial prisma de Newton” que nos hace percibir un espectro de cuatro fuerzas fundamentales. Desde la gravedad a las dos nucleares, pasando por el electromagnetismo. La naturaleza del vacío “estado” es cuántica… al menos es lo que creemos hoy en día. Y esa naturaleza es lo que permite que del vacío “estado” se engendre energía y que sus campos consustanciales la transformen en la física ordinaria que observamos y usamos de forma automática en nuestro vivir.

    Con lo dicho puedes pensar que el vacío es “algo”. Pues SI. Es un estado de la realidad como lo es la misma realidad que observamos como espacio-tiempo relleno de energía. Un estado cero y un estado uno, que interaccionan entre sí ¡Lo estamos observando! El que nuestra “escala” de la física humana no sea capaz de imaginarlo, el que nuestras neuronas no lo interpreten, no tiene la más mínima importancia ¡cosas de la pragmática y eficaz evolución! Te preguntas: “¿Estamos hablando del mismo vacío desde del que surgió nuestro cosmos?” Puede que ya te puedas dar una respuesta: el vacío ni es el mismo ni es distinto, aunque le he llamado “estado” por aclarar nuestro razonamiento, no es un objeto al uso. Es un estado de la realidad. Estás vivo o estás muerto. ¿Pero qué es estar vivo sino la idea abstracta que nos hemos inventado para definir una serie de realidades físico-químicas y de comportamiento? Pero una idea que nos funciona. Y el ente abstracto “vacío cuántico” también nos funciona.

    Bueno, quizás después de leer lo de arriba hayas llegado a la conclusión de que no sólo es una locura eso de la cuántica sino que también Jreguart haría bien en ir al psiquiatra. De verdad que la clave de nuestra incomprensión, o incapacidad de comprender, está en la Evolución -con mayúsculas- que nos ha hecho. No le busquemos los tres pies al gato porque no estamos fabricados para tener éxito en este intento. Iremos hablando más de la incertidumbre cuántica en las próximas entradas de la serie, tras lo que espero te ayude a tomar la necesaria distancia a la hora de intentar comprender.

  3. Gravatar Franco | 05/03/2017 at 11:04 | Permalink

    Que temazo y que valiente jreguart , bram pregunta si desde este mismo vacío es que los físicos coquetean con la idea de la formación de otros universos? Considerando la colosal energía de la cual dispone y el mecanismo de formación del nuestro , por qué no ? Que crees ?. Felicitaciones , como siempre muy buen trabajo.

  4. Gravatar jreguart | 06/03/2017 at 08:43 | Permalink

    Hola Franco,

    es verdad que Bram me preguntaba sobre lo que tu dices. Cualquiera de los cosmólogos teóricos de hoy en día admiten la posibilidad de lo que tu dices: ¿Por qué si ha podido generarse nuestro Universo a través de un proceso físico cuántico, va a ser el único? Parece lógico pensar que esto ha tenido que suceder muchas veces. En donde discrepan es en la forma en que se producen las excursiones desde el vacío. Toda la teoría sobre los multiversos, desde universos dentro del nuestro pero más allá de nuestro horizonte de observación, a universos hermanos dentro de una espuma de universos, a universos racimos… originados por inestabilidades cuánticas, por choque entre branas,… Lo que la imaginación, la física que conocemos y la teórica matemática nos permitan. La verdad es que no me subyuga demasiado el tema por eso, por lo teórico que es. Tengo más que suficiente para quedar con la boca abierta al intentar entender mi Universo.

    Y gracias por tus palabras.

  5. Gravatar Bastian | 07/03/2017 at 02:43 | Permalink

    “un robo al vacío de un campo desconocido, por el que surge mucha energía en un corto espacio de tiempo” se parece a lo que sucede cuando un neutrón se convierte en un protón y para que ello ocurra un cuark down del neutrón cambia de sabor y se convierte en un cuark Up , para ello el cuark down emite un boson w de la interacción débil el cual tiene una masa 20 mil veces más grande que este mismo cuark down que lo emitió y todo esto en 10-25 segundos . De donde sale esta descomunal masa? , vacío cuántico? Y Nótese que aplica perfectamente al principio de indeterminación de heisenberg que también reza que es inversamente proporcional la cantidad de energía con el tiempo que dura uno de estos eventos . Quiere esto decir que a tiempos infinitamente cortos se pueden desplegar cantidades colosales de energía ergo materia ergo un universo ?. cuando leí esta entrada – muy interesante por lo demás – recordé el tema este de los nucleones y su conversión y no se si realmente aplica al tema tratado acá del nacimiento del universo y el origen de la energía y la materia .

  6. Gravatar jreguart | 07/03/2017 at 08:25 | Permalink

    Hola Bastian,

    es el mismo proceso físico de fondo que el que tu explicas tan bien para los nucleones. No sólo en el paso de protón a neutron y viceversa gracias a la interacción fuerte marginal, sino para la que mantiene a tres quarks formando un nucleón. Y para otras muchas cosas. Recuerda que estos “nacimientos” desde el vacío por inestabilidades permitidas en la incertidumbre son la base del efecto Casimir y que es el día a día de cualquier campo cuántico en todos sus puntos. Estamos rodeados de “virtualidades” y parece que una en expansión se concretó en un Universo. En la serie saldrá esta realidad bastantes veces como artista principal o como telonera.

    Y gracias por tus palabras. Espero seguir contando con tus aportaciones.

  7. Gravatar nahuel | 12/03/2017 at 10:41 | Permalink

    lo que me cuesta entender es como el higgs le dio masa a las partículas . me explico , ¿el electrón por ejemplo existía virtualmente y el campo de higgs le entregó masa ? . lo interesante es pensar que sin la acción del mentado campo no estaríamos aquí ni en sueños.

  8. Gravatar jreguart | 13/03/2017 at 08:49 | Permalink

    Hola Nauhuel,

    más o menos es lo que tu dices. Lo veremos con un poco más de detalle en una entrada que aún está por venir de la serie. La teoría dice que se necesita la interacción del campo de Higgs con los campos de las partículas elementales para conferirles esta característica que llamamos masa. En los momentos en que el universo tenía una energía media por encima de la condensación del bosón de Higgs, unos 125 GeV, no es correcto pensar que las partículas fueran sólo del tipo virtual como me parece que piensas (la masa no es lo que las hace virtuales o no. El fotón no tiene masa y pude ser realísimo). Lo que no tenían era masa y eran indistinguibles muchas de ellas. Por ejemplo, los bosones intermediadores de la fuerza electrodébil -electromagnetismo/fotones y nuclear débil/bosones W y Z- eran iguales, por lo que no había aún manera de que ambos campos de fuerzas hicieran con las partículas exactamente lo que vemos que hacen… cosas fundamentales para la forma de ser de nuestro mundo.

  9. Gravatar yang | 14/03/2017 at 02:34 | Permalink

    la masa curva el espacio , antes de que el campo de higgs le diera masa a las partículas había solo energía , significa ello que no había curvatura espacio-temporal al no existir masa y por tanto gravedad ?. y si no existía partículas materiales en movimiento no existía el calor ni el tiempo?. antes de seguir leyendo las siguientes entradas me puedes ayudar a resolver estas dudas ya que me apasiona este tema y tu tienes el talento de explicarlas con fluidez.

  10. Gravatar jreguart | 14/03/2017 at 09:04 | Permalink

    Hola Yang,

    creo que es más sencillo. Al menos por lo que pensamos que sabemos. El espacio-tiempo se deforma según la distribución de energía en él (A efectos relativistas de las ecuaciones de Einstein, Energía = no tan sólo la propia energía, sino también la masa y la presión interna del sistema). Luego desde los inicios del Universo, y debido a su energía, su tejido espacio-temporal estaba deformado y por tanto la gravedad estaba allí. Quizás no había masas -aunque sí energías- para “caer” por esas deformaciones, pero la gravedad, el campo gravitatorio, SÍ estaba presente. De hecho creemos que fue lo que justificó el dilema de cómo la energía del vacío no volvió otra vez ahí, anulándose y dejándonos sin lo que observamos.

    Comentas “no había partículas materiales”, lo cual no es correcto. Había partículas, eran materiales entendiendo materia como distinto a energía (aunque en el fondo sea otra cara de la moneda de esta última), pero no tenían masa… algo parecido a un fotón o un gluón: partículas sin masa y que, por tanto, se desplazarían a velocidades relativistas próximas o iguales a la de la luz. Eso les pasaría a las partículas habituales de nuestro entorno. Hay que pensar que además de la interacción con el campo de Higgs pueden haber otros mecanismos que inducen masa en las partículas. Higgs sólo es el responsable para quarks, electrones, muones, tauones -quizás los neutrinos- y los bosnes de la interacción débil. Por eso podemos hablar de la existencia de partículas masivas exóticas -no afectadas por el campo de Higgs y sí por otro tipo de interacción desconocida- en aquellos momentos que además tendrían una componente masiva importante relacionada con su cantidad de movimiento (Según Einstein la energía de una partícula cumple Eexp2=(m.cexp2)exp2 + (m.v.c)exp2, [la primera "m" sería la masa "que pesa" -la de la popular y conocida ecuación de Einstein, la masa en reposo- y la segunda "m" la masa "que empuja" -la implícita en la cantidad de movimiento, la energía de movimiento-] siendo m.v la cantidad de movimiento de la partícula).

    Luego SÍ existían partículas materiales en movimiento -sin masa-, SÍ existía calor (seguro que te refieres a la temperatura que no deja de ser más que una manifestación de la energía o, visto de otra manera, de la velocidad de las partículas) y SÍ existía el tiempo que había comenzado en el mismo momento en que se gestó el Universo. Sin tiempo no hay Universo como lo entendemos (el sustrato identitario del Universo es precisamente el espacio-tiempo, cuatro dimensiones íntimamente imbricadas e intercambiables).

    Espero haberte aclarado alguna duda. Seguimos en contacto.

  11. Gravatar bastian | 14/03/2017 at 02:59 | Permalink

    yang . la presión de radiación en las estrellas para lograr el equilibrio hidrostático es una demostración de que la energía ejerce una fuerza en este caso contraria a la gravedad .

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