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El Universo Subprime – Primer Interludio




Interludio

(Del latín interludĕre, jugar a ratos).

Breve composición que ejecutaban los organistas entre las estrofas de una coral, y modernamente se ejecuta a modo de intermedio en la música instrumental.

Real Academia de la Lengua

7 de junio de 2010, en algún lugar de la Península, Mazinger reflexiona sobre el futuro de El Universo Subprime. Acaba de dar carpetazo al primer bloque de la serie dedicado a la autonomía, transparencia y políticas de comunicación de los bancos centrales y, a decir verdad, no sabe muy bien por dónde continuar. Acusa cierto cansancio y teme haberse extendido demasiado en un tema que quizás no suscite gran interés.

Dejando a un lado la introducción a la serie, seis son los capítulos que finalmente han conformado el bloque. A primera vista no es mucho, especialmente teniendo en cuenta que ha tardado más de un año en escribirlos. De hecho da la impresión de habérselo tomado con bastante calma, por lo que, en principio, el cansancio que aduce no parece justificado y más bien suena a excusa para abandonar.

Sin embargo, lejos de ello, las últimas declaraciones del autor a su círculo de amistades parecen sugerir que su intención es continuar con la serie:

“Tras el fin del primer bloque, El Universo Subprime no acaba sino de empezar. Quedan muchísimos temas por abordar antes de poder afirmar que realmente entendemos la génesis y desarrollo de una pesadilla como la Crisis Subprime, o sus tremendas consecuencias, como la Crisis de Deuda que ahora está en pleno apogeo, o la que sobrevendrá si los estímulos económicos se retiran demasiado pronto. En el fondo, la causa primera de toda esta locura es un mal sistema. Si los banqueros de inversión de Wall Street actuaron del modo en que lo hicieron fue porque las reglas de juego se lo permitieron. Si Grecia, ayudada por esos mismos banqueros, ocultó  su enorme déficit fue porque pudo hacerlo. Para entender lo que ha pasado no queda más remedio que meter el bisturí y desmenuzar al sistema, conocerlo y ver cómo mejorarlo para que no sea posible volver a hacer esas cosas. Y en esas estamos”.

O sea, que no pero sí.

Consciente de la confusión que sus contradictorias manifestaciones han causado entre los dos seguidores de su serie (su mujer y su primo),[1] el autor ha decidido concederse una entrevista a sí mismo para aclarar la situación y adelantarnos algunos de sus planes de futuro.

Pregunta: Sr. Mazinger, en primer lugar gracias por concederme esta entrevista, pero teniendo en cuenta que usted y yo somos la misma persona… ¿No le parece un poco extravagante?

Respuesta: Bueno, no sé [rascándose la cabeza]… Supongo que no es muy habitual, pero… en fin… Pensé que sería un modo original de recapitular y poner en común mis reflexiones sobre la serie con la comunidad de El Cedazo. Pero sí, tiene usted razón… reconozco que todo esto es un poco surrealista [sonríe]. Quizás debería haberme limitado a explicar, escribiendo de seguido, lo que pienso sobre lo que he escrito hasta ahora y cómo veo el futuro, en lugar de buscar formatos rebuscados.

P: ¡Oh, no! De ninguna manera. En mi humilde opinión este formato es perfecto, siempre que acepte que los demás piensen que está usted como un cencerro. En lo que a mí respecta me ofrece la oportunidad de lucirme como periodista. Supongo que me comprende.

R: ¡Eh…! Esto… Sí, claro… En fin… eh… ¿Qué le parece si intentamos que esta entrevista parezca lo más normal posible? Hagamos como si usted y yo no nos conociéramos. ¿De acuerdo?

P: Conforme. En ese caso permítame que le haga otra pregunta incómoda. Siempre empieza sus artículos con una fecha que da pie, a modo de introducción, a un hecho histórico o de ficción que guarda alguna relación con el contenido del capítulo. Han intervenido personajes célebres como Montesquieu, Maquiavelo, Lovecraft, Foucault e incluso el mismísimo Hari Seldon. Sin embargo, el personaje con el que abre este artículo es… ¡Usted mismo! Dígame, Sr. Mazinger… ¿realmente le parece apropiado compararse con ellos o sencillamente su ego no tiene límites?

R: ¡Eh…! ¡No, por favor! ¡Ni mucho menos! Esa no es mi intención… Sólo trato… Verá… Este artículo es un divertimento. La serie era demasiado seria y pensé… pensé que le vendría bien un soplo de aire fresco, ya sabe… Se trata de charlar informalmente sobre ella, ver con qué seguir, recabar un poco de feedback de los lectores, no sé… esa clase de cosas. Oiga, ¿todas las preguntas van a ser igual de agresivas?

P: No tema. Si lo piensa un poco comprenderá que ha de estarme agradecido por darle la oportunidad de aclararlo. ¿Qué me dice de las fechas? ¿Por qué siempre empieza con una fecha?

R: Bueno [algo más tranquilo], no hay un motivo especial. Empecé el primer artículo con la fecha del hundimiento del Titanic y me pareció congruente empezar todos los demás de forma similar. Es una manera de dar homogeneidad a la serie. Algo así como una firma. Creo que la gente podría identificar un artículo de la serie simplemente viendo cómo empieza.

P: Lo decidió sobre la marcha, ¿eh? ¿Me equivoco al pensar que no ha sido lo único que ha improvisado? Deje que me explique. Cuando leí el primer artículo de la serie (me refiero a la introducción) supuse que iba usted a centrarse en la Crisis Subprime, o al menos ésa era la impresión que el artículo transmitía. Sin embargo, siete capítulos después no podemos decir que haya sido así. Ha hablado mucho de autonomía de los bancos centrales y transparencia, de sus políticas de comunicación, de cómo se relacionan con el poder político, etc. Pero de crisis, lo que se dice de crisis…

R: Está usted en lo cierto, aunque yo no hablaría de improvisación, sino de evolución. Cuando escribí el primer artículo la idea era hablar sobre la Crisis Subprime, y colateralmente sobre el sistema financiero. Incluso pensaba que la serie no me llevaría más de tres o cuatro artículos. Pero conforme escribía me di cuenta de que si quería mantener esa extensión tendría que dar muchas cosas por sabidas, lo cual no me gustaba. Decidí que, si tenía que explicar todas aquellas cosas, la serie tenía que ser más larga. Empecé a reescribirla sobre la base de ir contando la Crisis Subprime haciendo altos para explicar conceptos macroeconómicos, políticos, legales e históricos. Tiré varios borradores a la basura antes de darme cuenta de que esa aproximación no funcionaba. El hilo argumental de la historia, la Crisis Subprime, se rompía continuamente para explicar detalles que, aunque pensaba que convenía saber para entenderla mejor, hacían la lectura muy pesada. El resultado era una trama principal rota en mil pedazos y un montón de detalles útiles, pero dispersos.

P: Y claro está, encontró una solución…

R: Sí, aunque paradójicamente tuve que renunciar a contar la Crisis Subprime [sonríe]. Decidí que lo mejor era centrarme en un tema y tratarlo en profundidad en lugar de desparramar sus partes a lo largo de toda la serie. Después en otro, y así sucesivamente. Pero, naturalmente, no podía empezar por la propia crisis, debido a lo que le decía antes. Ése es el motivo por el que en estos primeros artículos me haya centrado en la autonomía, transparencia y comunicación de los bancos centrales. Elegí ese tema porque me pareció bastante acotado para empezar.

P: Pues para ser un tema “bastante acotado”, le ha ocupado seis capítulos…

R: Es verdad. Tampoco pensaba extenderme tanto, pero una cosa me llevaba a otra y… bueno, no quise dejarme nada en el tintero. Uno de mis principales temores es haber aburrido a los lectores. Creo que la serie empezó bien. El bloque tuvo buena acogida, especialmente los capítulos en los que usé a Hari Seldon y a la Fundación como símil… Se ve que hay mucho lector de ciencia-ficción en El Cedazo [sonríe]…Y, por cierto, ya que saco el tema, tanto el título de esta entrevista, Primer Interludio, como el diálogo que estamos manteniendo e incluso el tratamiento de usted que nos estamos brindando son un homenaje a Fundación e Imperio y a Segunda Fundación, así como a los típicos y directos diálogos asimovianos. Disculpe, pero tenía que decirlo. Volviendo al tema, en aquellos dos artículos, aunque también en otros, Mac, Kartoffel, J, Naeros y otros cedaceros (no puedo mencionarlos a todos, espero que me perdonen) suscitaron interesantes e intensos debates en el foro de las entradas. Pese a ello temo que al final el bloque haya quedado largo y haya espantado a muchos. Pero no me quejo, quizás haya tenido poca clientela, pero ha sido fiel, cosa que agradezco. En cualquier caso creo que este enfoque ha merecido la pena.

P: ¿Por qué?

R: Bueno, si usted busca en Internet encontrará decenas de miles de artículos sobre la Crisis Subprime, pero muy pocos sobre la independencia de los bancos centrales. Es algo a lo que estamos tan habituados que casi no le damos importancia. Los bancos centrales han sido nuestros compañeros de viaje durante un siglo o más, pero nadie se pregunta por qué disfrutan de semejantes niveles de autonomía, por qué son tan cuidadosos, por decirlo de alguna manera, al comunicar sus decisiones, o si podrían ser de otro modo. Creo que los lectores de la serie (yo también) han aprendido cosas más interesantes y difíciles de encontrar que si me hubiera limitado a escribir una crónica de la Crisis Subprime. Al final estoy escribiendo sobre el sistema financiero y, colateralmente, sobre la Crisis Subprime.

P: ¿Significa eso que no escribirá sobre la Crisis Subprime?

R: No. Significa que cuando escriba sobre ella lo haré del tirón, sin pausas ni digresiones, y los que hayan seguido la serie conocerán todo lo relevante para entender que la dichosa crisis es fruto de un sistema mal diseñado (intencionadamente o no), un pantallazo azul, una especie de abnormal program termination del sistema. O ése es al menos mi punto de vista. Pero, de un modo u otro, lo importante es que no será preciso detenerse a explicar detalles, porque ya habrán sido tratados en artículos anteriores.

P: Supongo entonces que algún día tendremos su particular visión sobre esta crisis. Aunque la cosa va para largo, ¿es así?

R: Me temo que sí. Francamente, cuando abordé esta serie no suponía que fuera a llevarme tanto tiempo. Por cada hora que paso escribiendo hay otras muchas que se me van documentándome. He leído un montón de libros, artículos periodísticos, he recorrido de cabo a rabo las webs de muchos bancos centrales… Me gusta hacerlo, pero preparar los artículos de la serie es difícil [suspira]. No hay ningún manual que te sirva de guía, tienes que dar forma a los artículos a partir de innumerables fragmentos de información, el tema está muy candente y la situación cambia día a día… No es como hacer una serie sobre fundamentos de micro o macroeconomía, por ejemplo, en la que sabes que hay muchos libros de texto de los que tirar que te dan una visión de conjunto. Si además tenemos en cuenta que no puedo desatender otros proyectos personales y profesionales… al final dispongo de poco tiempo. Sería muy complicado para mí sacar más de un artículo al mes, y eso en el mejor de los casos.

P: Esperemos que se acabe la crisis antes que su serie…

R: Esperemos [ríe].

P: El título de su último artículo, La Ley del Péndulo, sugiere que la economía oscila entre extremos. En él cuenta cómo el congreso de los EE.UU. renunció al control de algunas de las operaciones más importantes de la Fed, y de cómo ahora intenta recuperarlo de nuevo. ¿Cree que lo conseguirá?

R: Ése es al menos mi deseo. Esa medida forma parte de un paquete más ambicioso para poner un corsé al sistema financiero. No sé si será suficiente, pero lo que está claro es que es bueno para todos que se apruebe, mal que le pese al lobby de Wall Street, que está haciendo todo lo que puede para impedirlo. La ley del péndulo es un modo muy gráfico, a mi entender, de explicar el modo en que se mueven las fuerzas económicas y sociales. Tras el Crack de 1929 todo el mundo se conjuró para que algo así no volviera a ocurrir. Se consiguió encorsetar a los bancos y la gente vivió dos o tres décadas de tranquilidad, guerra mundial aparte. Pero luego vino el neoliberalismo y su idea de que la economía podría crecer más y de que el mundo podría desarrollarse mejor si hubiese menos restricciones. Y se volvió a dejar a la banca sin corsé. Y sí, la economía despegó (aunque no para todos), el mundo se globalizó (habría mucho que discutir sobre si esto es bueno, malo o regular, y para quién)…  Pero todo eso fue a costa de excesos. Y al final nos la hemos vuelto a pegar. Si dejamos a la banca sin corsé nos la volverá a jugar.

P: Dice usted que la ley del péndulo es una buena imagen para explicar todo esto. No se me escapa que también la ha usado para conectar con el principio del bloque…

R: Me alegro de que se haya percatado [con cara de satisfacción]. En efecto, no sólo he usado esa imagen para ilustrar el contenido del último artículo, sino para conectarlo con el primero, El Cuarto Poder, y dotar de estructura pendular, si se me permite decirlo así, al bloque. Así cierro el ciclo y paso página.

P: Hablando del cuarto poder, ¿no sabe que ése es la prensa? En su serie usa el término para referirse al poder económico o financiero.

R: Cierto. Es una pequeña licencia que me tomo. Si le arrebato ese honor a la prensa y se lo cedo al mundo financiero es porque, en mi opinión (aunque posiblemente esté equivocado), es mucho más relevante. Veo a la prensa más como un instrumento del poder político y del financiero que como un poder en sí. Espero que no le moleste. Además, recuerde que trataba ese tema en el contexto de la división de poderes, y ahí era más adecuado hablar de cuarto poder que de quinto o sexto, lo que hubiera sido ridículo.

P: Vale, aceptamos barco como animal acuático. Pasemos a hablar sobre el futuro. Acaba de terminar el primer bloque de la serie. ¿Y ahora qué?

R: ¡Ufff! ¿Ahora… qué? Bueno… no sé… quizás me tome un respiro… Un par de meses durante el verano para descansar, reflexionar y cargar las baterías. No descarto escribir algún artículo suelto sobre algo que conozca mejor, u otra serie más ligerita que El Universo Subprime. No es que renuncie a El Universo Subprime, pero, de continuarlo, necesito tiempo para documentarme para el siguiente bloque.

P: Que irá de…

R: Probablemente trate sobre la regulación del sistema financiero. Es un tema absolutamente actual, y muy importante para todo el mundo. Es lo que insinué al final del último artículo y, de hecho, tengo ya algo de material preparado. Aunque [mueve la cabeza de un lado a otro]… podría dar un giro de última hora y hablar sobre el sistema bancario, cómo fluye el dinero, de dónde sale, créditos, profundizar en la política monetaria… esa clase de cosas. Eso es macroeconomía casi pura, más fácil de preparar, aunque me convence menos. No sé, ya veremos. Me vendría bien conocer la opinión del público. En el fondo, quiero escribir sobre cosas que interesen a la gente.

P: Bueno, eso es fácil. Sólo tiene que preguntar a su mujer y a su primo.

R: Sí [ríe], supongo que sí…

P: Casi hemos terminado. Contésteme a una última pregunta. Sus artículos se caracterizan por ofrecer muchas referencias a toda clase de documentación. Reconozco que pocas veces las sigo, ¿me estoy perdiendo algo?

R: Bueno, depende [duda]… pero diría que sí. El contenido del artículo es un compendio de todas esas referencias, por lo que para hacerse una idea global basta con leer el artículo. Pero si desea profundizar no cabe duda de que ha de acudir a las fuentes. Para eso pongo las referencias, para que los lectores tengan la oportunidad de ampliar contenidos, pero también para que valoren si lo que he escrito se ajusta a la verdad y no hay errores de bulto. Así doy pie a un proceso de realimentación. Los lectores pueden usar el foro de las entradas para sugerir u opinar, pero también para corregir. Esto último es muy importante para mí.

P: ¿Por qué?

R: ¡Porque no soy economista! Tomando prestada una expresión de Pedro, los tamiceros y cedaceros añejos saben que soy informático porque lo he dejado caer en alguna ocasión, pero quizás otros no tan añejos no lo sepan. En economía soy autodidacta. Leo mucho sobre el tema, continuamente, y me interesa, pero no he cursado estudios de economía. Algunos de mis compañeros autores en El Cedazo, o incluso Pedro en El Tamiz, hacen advertencias en sus artículos cuando escriben sobre un tema que no es directamente de su disciplina. Creo que hacen lo correcto, es un gesto que les honra. Puede que haya gente a la que no le interese leer un artículo de alguien que no sea profesional de ese campo, lo cual es respetable aunque yo no lo comparta. Sin embargo yo he optado por no hacer advertencias de ese tipo, lo cual me hace sentir en cierto modo culpable. Las referencias son un modo de purgar mi culpa. Todos pueden verificar lo que cuento en el artículo y luego discutirlo si quieren. Quiero aclarar además que si he tomado la determinación de no hacer esas advertencias, ha sido para no romper el ritmo de la lectura. Es una simple cuestión de estilo que no tiene por qué ser compartida. Admito que es más que discutible, pero es mi privilegio como autor decidirlo.

P: Bien, en cualquier caso sirva esta entrevista para aclararlo. Al menos los que la lean habrán tomado nota. Pero dígame, ¿no ha considerado poner un aviso al final de los artículos? Eso no rompería el ritmo.

R: Quizás lo haga [frunce el ceño, poco convencido].

P: Bueno, era sólo una idea. Por mi parte no hay más preguntas. Espero no habérselo hecho pasar muy mal.

R: No, no… Ha tenido sus momentos impertinentes, sí, pero en general ha estado bien.

P: Pues a celebrarlo. Hace calor, ¿me invita a una cerveza?

R: Por supuesto, aunque, teniendo en cuenta que usted no existe, bastará una lata.

[El autor pide disculpas a todos aquellos que se hayan sentido ofendidos por un cuadro de diarrea mental, onanismo intelectual o autocomplacencia gratuita como éste. En su descargo dígase que la intención era cerrar un bloque de forma divertida antes de abordar el siguiente, y que en el próximo artículo recuperará el estilo que hasta ahora había caracterizado a El Universo Subprime.]

[Este artículo forma parte de la serie El Universo Subprime. Si te ha gustado pulsa este enlace para continuar leyendo el siguiente artículo de la serie.]

  1. Nota del editor:  3 seguidores, en realidad. El editor, también. []

Sobre el autor:

Mazinger (Mazinger )

Mazinger es una especie de cuadradote cabreado (véase foto al lado) que ha encontrado en El Cedazo una magnífica excusa para dar rienda suelta a su vena literaria. El tema es lo de menos con tal de entretenerse y aprender algo nuevo por el camino.
 

{ 12 } Comentarios

  1. Gravatar UnSusurro | 28/07/2010 at 08:49 | Permalink

    Hay otro seguidor interesado de la serie que ha sufrido una especie de bilocación temporo-espacial al leer esta última entrevista. Maltrato el justo ehhhhh, que cada uno tiene sus rasgos esquizoides conservados. Un abrazo al autor y la encomienda de que no deje de ilustrarnos. Gracias.

  2. Gravatar Macluskey | 28/07/2010 at 10:23 | Permalink

    No sé, no sé… me parece a mí que ese entrevistador… ¡Está comprado! ;)

    Muy bueno, Mazinger, una excelente forma de concluir con una parte y preparar el (apasionante, sin duda) segundo bloque, que nos adentrará en el proceloso mundo de las instituciones financieras… ¡Más vale que vayas con cuidado, no te muerdan los tiburones!!

    Espero ansioso…

    Saludos. Mac

  3. Gravatar Andrés | 28/07/2010 at 11:42 | Permalink

    Me ha encantado la entrevista. Se nota que hay química entre el periodista y el entrevistado ;) Espero con ganas la siguiente entrega…

  4. Gravatar petro | 29/07/2010 at 10:48 | Permalink

    Un placer leerte, y por favor, sigue escribiendo que ya me he enganchado a las lecciones de ecomomía!!

  5. Gravatar oldman | 29/07/2010 at 03:25 | Permalink

    Pues como despedida para las vacances está muy bien, y no como otros que ponen el cartel de “cerrado por vacas” y no se van nunca. También puede ser un signo de cierta demencia el hablar con su propio reflejo, pero mientras sea pacíficamente y no se rompa el espejo…Vale!…Y de paso: Gracias por tanta ilustración de un aficionado economista (no se nota). Un saludo a los dos y felices vacaciones para los del hemisferio norte.

  6. Gravatar Mazinger | 30/07/2010 at 10:29 | Permalink

    @A todos.

    Gracias por vuestros comentarios y por vuestros ánimos. Espero que pronto tengamos continuidad con un nuevo artículo.

    @UnSusurro

    Me has dejado preocupado. No pretendía que el artículo causara dislocaciones de ese tipo. :-) Ya es bastante con mi propia episodio de personalidad múltiple… ;-)

    @Macluskey

    ¿Comprado? Nooooo… Bueno, la verdad es que… ¡Está completamente entregado! ¡Come en mi mano y hasta me hace la ola si hace falta! :-)

    Gracias por tus desvelos como editor.

  7. Gravatar jaume | 02/08/2010 at 02:59 | Permalink

    Me ha encantado la autoentrevista. Por cierto, se nota que no eres economista, si lo fueras no entenderíamos tus artículos. Espero ansioso la nueva temporada… de lo que sea que vaya a tratar, seguro que me aporta mucho.

    Gracias.

  8. Gravatar Dulitel | 02/08/2010 at 06:31 | Permalink

    Pues no soy ni tu mujer, ni tu primo, ni tu editor y aún así te leo…algo debe andar mal. Como aficionado a la economía como tu desde hace tiempo he de decir que eres muy preciso y clarificador(una intensa envidia cochina me invade, de hecho). Y me cae mejor el entrevistador que el entrevistado…ale…

  9. Gravatar Mazinger | 04/08/2010 at 08:16 | Permalink

    @Jaume

    Gracias por el cumplido y por el crédito que me das. Haré lo posible para que el próximo bloque te guste.

    @Dulitel

    No te lo tomes a mal, pero… ¡que bien que no seas mi mujer! :-) Eso sí, te adopto como compañero de aficiones. Gracias por tu cumplido. Ah, y a mí también me cae mucho mejor el entrevistador. ;-)

  10. Gravatar J | 09/08/2010 at 01:01 | Permalink

    Pues a mí no me ha gustado. No me ha gustado porque he visto “El universo subprime…” y me he lanzado a leerlo… y luego resulta que no era una entrada de Mazinguer, sino una entrevista. Vaya chasco. ;-)

    Aunque hay obviamente economistas que enseñan muy bien (igual que hay matemáticos, historiadores, lingüistas, torneros y hasta hay abogados que enseñan muy bien), a veces es verdad que es mejor dar un paso atrás y no contar el ultimísimo descubrimiento, sino algo mucho más general (recuerdo por ejemplo que el peor profesor que he tenido nunca, en 2º de carrera, es un auténtico experto en el tema… y luego fue un profesor más que bueno en 5º). Como mi base económica es media (ni soy un experto ni tampoco soy un completo ignorante), el nivel que lleva hasta ahora la serie me parece estupendo. Me gustaría tanto un paso atrás para dar alguna noción previa (1) como un paso adelante para contar el caso concreto de esta crisis, porque muchas veces el interés está tanto en la forma del artículo como en el fondo.

    Suscribo la sensación de Mazinguer de que documentarse cuesta un huevo. Afortunado Macluskey cuando escribía “Historias de un viejo informático” y decía: “Son mis experiencias, mis conocimientos y mis anécdotas personales… y lo más normal sería que en la wikipedia usaran este blog como fuente, que es lo que es, no al revés”.

    Yo, como tengo memoria de pez y soy muy vago, muchas veces ni siquiera sé por qué sé lo que sé. Solo recuerdo haberlo leído en algún lado (todo lo más, soy capaz de recordar si fue en papel o en una web, pero no qué web o qué libro concreto), así que por eso la mayoría de las veces no pongo fuentes (y eso que la wikipedia ayuda un montón). Incluso cuando escribo o enseño por dinero, solo lo hago sobre temas que ya conozco previamente, porque si no el “coste de documentación” es exagerado (cuando lo hago por placer, como en El Cedazo, me cuesta un poco menos, porque ya asumo desde el principio que no pretendo ganar dinero; y Google no indexa mi biblioteca… aún). Por ejemplo, el próximo artículo de Entendiendo… sobre la herencia (aun inédito) lo tenía clarísimo cuando empecé a escribir, pero los detallitos me han costado un huevo de consultas a otras fuentes. Muchas veces solo es para confirmar algo que estabas casi-casi-casi seguro de que era así, pero muchas otras veces descubres que en realidad era como mínimo matizable.

    (1) Creo, por ejemplo, que un artículo contando la ley de la oferta y la demanda y la mano invisible (y sus fallos y críticas) sería interesantísimo para entender por qué los mercados son como son, y por qué a priori es malo intervenirlos… antes de que entres en la regulación bancaria y probablemente digas por qué sí intervenimos el mercado bancario y si lo hacemos mucho o poco. Ya se me ocurrió cuando el artículo de la inflación, pero cuando pienso en ello no logro sintetizarlo en un artículo (y mucho menos que no me quede casi como propaganda política). Y creo que si no cuentas qué es el dinero, y su historia, difícilmente podrás regular el sistema bancario. Sería como intentar contar como funciona Mercamadrid sin saber lo que es una manzana, la merluza y las costillas de cerdo. Solo que la mayoría sabemos qué es una manzana, pero la mayoría no sabemos lo que es el dinero (aunque creamos que sí). Incluso recuerdo que hace meses alguien preguntó algo así en el foro.

  11. Gravatar Macluskey | 09/08/2010 at 07:45 | Permalink

    @J: Una apreciación: El artículo de “Entendiendo la herencia” ya no es inédito… lo acabo de publicar.

    Lo único malo es que, de momento, no hay más artículos pendientes de publicar en la recámara… ¡Ánimo, cedaceros, a ver si os váis a pasar las vacaciones sólo bañándoos en la playa y poniéndoos ciegos a cerveza en el chiringuito!!! ¡Con lo bien que se pasan las vacaciones escribiendo artículos desasnadores…!!! Digo

  12. Gravatar Mazinger | 10/08/2010 at 10:12 | Permalink

    @J

    Muchas gracias por tu feedback. Veo que sigues poniendo anotaciones a pie de comentario. Eres la leche. :-)

    “Me gustaría tanto un paso atrás para dar alguna noción previa (1) como un paso adelante para contar el caso concreto de esta crisis…”

    Te aseguro que este equilibrio inestable es el gran problema de la serie, la ecuación que tengo que estar continuamente resolviendo y que me trae de cabeza. Si hablara de las bases de la macroeconomía todo sería mucho más fácil, y lo mismo si tratara únicamente la crisis subprime, sin meterme en demasiadas honduras. Pero… ¿dónde está el punto medio? El objetivo principal es hablar sobre el sistema financiero, por lo que forzosamente la perpectiva de fondo debe ser global. Sin embargo, como bien dices en tu comentario, no se pueden explicar satisfactoriamente algunos comportamientos del mercado si no se habla del dinero. Pero si hablo del dinero, ¿dónde me paro? Ahí andamos, en perpetua búsqueda del equilibrio… A veces tengo la sensación de estar metiéndome en un lío del que no sé cómo voy a salir.

    En el siguiente bloque hablaremos de macroeconomía y política, aunque no tenía prevista dedicar demasiado espacio al dinero. No sé. Ya veremos qué pasa, porque aunque tengo un guión general pensado, al final siempre acabo metiendo muchos cambios.

    @A todos.

    Me uno a Mac en su llamada de ánimo a todos los que tengan algo sobre lo que escribir. Hay muchos temas para tratar y El Cedazo es un magnífico lugar en el que publicarlos.

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