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Entendiendo un fondo de inversión




Hemos dudado un poco sobre si introducir una explicación sobre los fondos de inversión en esta serie de conceptos básicos. Al final hemos decidido que sí, porque desde el punto de vista del cliente (es decir, de nosotros) no es tan complicado, y de todos modos mucha gente tiene contratados fondos de inversión sin conocer cómo funcionan.

Mucha gente considera que un fondo de inversión es como un depósito que da más interés (aunque no sepas en realidad cuánto más… o menos). Aunque simplificando mucho, mucho, puede ser así, sigue siendo una simplificación muy burda e incluso peligrosa a veces para nuestros ahorros.

Como siempre:

  • Lo que vamos a contar es prácticamente igual en todo el mundo, y como vamos a centrarnos en los aspectos más conceptuales, probablemente lo que digamos sirva en cualquier lugar. Pero por si acaso, nos centraremos en el caso de España en el año 2010.
  • El autor no es economista, ni broker, ni nada parecido. Solo es un pobre ciudadano que se ha estudiado los fondos de inversión para contratar uno (aunque al final no lo ha hecho). No tomes este artículo como dogma de fe y consulta con un administrador financiero si lo necesitas. Además, trataremos de utilizar un lenguaje sencillo (antes simplista que incomprensible), lo que puede dar lugar a pequeñas inexactitudes.

El artículo será muy cortito, porque ya conocemos muchos de los conceptos que necesitamos, porque los hemos ido desgranando ya a lo largo de la serie.

Concepto

Para entender lo que es un fondo de inversión podemos partir de un viejo aforismo: “dinero llama a dinero“. Siempre tenemos la impresión de que quienes tienen mucho dinero para invertir reciben buena ofertas de inversión, pueden acometer proyectos grandes o inversiones en infraestructuras que a la larga den buenos beneficios, mientras que los que tenemos cuatro duros por supuesto nunca vemos esas “ofertas”, porque de todos modos no podríamos acometerlas.

Pues un fondo de inversión es algo así como si muchos “pequeños inversores”[1] se pusieran de acuerdo para poner cada uno un poco de dinero, de modo que entre todos resulte una cantidad grande, y podamos acometer negocios más grandes y, al menos teóricamente, más lucrativos.

Así esos “pequeños inversores” (en la jerga del sector se llaman “partícipes” del fondo) obtienen un número de participaciones del fondo (que casi siempre será fraccionario, como 2,4532 participaciones) dependiendo de la cantidad de dinero que ponen. Según el fondo va haciendo inversiones y ganando dinero, cada participación da derecho a más dinero (o menos, en caso de que el fondo vaya perdiendo), de modo que el socio puede recuperar ese dinero deshaciéndose de la participación.

Hasta aquí, la teoría.

En la práctica, ocurren dos cosas que matizan un poco esa idea e incluso la operativa: la gestora y el tipo de inversión (perfil de riesgo).

Entidad gestora

En la práctica las cosas no ocurren como hemos contado: que unos pequeños inversores se unan para acometer una inversión mayor. Lo que ocurre más bien es que una entidad gestora[2] decide crear un fondo de inversión, y luego busca pequeños inversores que quieran comprar participaciones del fondo, y busca negocios donde invertir el dinero.

Esto hace que la relación ya no sea del tipo “socios trabajando en común“, sino de “clientes contratando un servicio“. Con la primera aproximación, como los socios no saben mucho de finanzas, contratarían un gestor del fondo que vele por los intereses de los socios (y si no, estos le despedirán).

Con la segunda, la entidad gestora del fondo velará por sus propios intereses; los intereses de los clientes probablemente sean importantes para él, pero tan solo en la medida en que comercialmente siempre es interesante cuidar a los clientes, como un medio para su propio lucro, no como un fin en sí mismo. Si al cliente no le gusta cómo funciona el fondo o las rentabilidades obtenidas, retirará su dinero. Es casi igual, pero no es del todo lo mismo[3].

En teoría económica y de juegos eso es lo que se llama un “problema de agencia”: cuando delegas tus decisiones en un agente, cuidado, porque el agente tomará las decisiones en función de sus propios intereses, no de los tuyos. Quizá algún día le dediquemos algún artículo a ese problema (fuera de esta serie).

Esto no es ni bueno ni malo; aunque pueda parecerlo, no estamos haciendo un juicio de valor, solo enunciando un hecho. Solo es malo si lo desconocemos. El panadero de la esquina o la operadora con quien tenemos contratado el teléfono móvil también funcionan así, y no nos parece malo, sino inevitable. Simplemente debemos ser conscientes de ello.

Por cierto, las entidades gestoras suelen cobrar unas comisiones por su trabajo, que son un coste a tener en cuenta cuando contratamos un fondo.

Perfil de riesgo

La otra parte, el tipo de inversión también desvirtúa en cierto modo la idea de los fondos de inversión. Cada fondo tiene un perfil de riesgo distinto (más detalles, más adelante en este mismo epígrafe). Una de las formas de conseguir un riesgo pequeño es diversificando mucho la inversión.

Por ejemplo, 1.000 pequeños inversores aportan 1.000€ cada uno a un fondo, de modo que el fondo tiene 1.000.000€. Por ejemplo, el fondo podría invertir ese millón en acciones de una pequeña empresa superinnovadora que a lo mejor descubre la antigravedad y se forra, y de pronto ese millón en acciones vale 100 millones, y todos los socios del fondo se forran también.

Pero eso sería una inversión arriesgadísima: si resulta que la antigravedad es finalmente imposible, entonces ese millón en acciones no vale nada, y los partícipes del fondo han perdido su dinero (la entidad gestora no, ni un solo euro, que esa ya ha cobrado de antemano sus comisiones por su trabajo).

Una forma de reducir ese riesgo es diversificando la inversión. En vez de invertir 1 millón en una sola empresa, el gestor invierte 1.000€ en 1.000 empresas distintas. Difícil será que todas quiebren… pero también será difícil que todas multipliquen por 100 su valor. Algunas subirán un poco, otras bajarán un poco, otras desaparecerán y solo una o dos darán un pelotazo… en media, habremos ganado algo. Que ganemos mucho o poco, depende de lo bueno (o de lo honrado) que sea el gestor, de la situación económica mundial, de la inflación y seguro que hasta de las manchas solares.

Por lo tanto, ya no es que participes en el fondo para acceder a inversiones a las que de otro modo no tendrías acceso… puedes participar simplemente para diversificar la inversión.

Hasta ahora hemos puesto ejemplos de fondos que compran acciones de empresas, pero ésa no es ni de lejos la única cosa en que puede invertir un fondo. Un fondo puede invertir en cualquier cosa: puede comprar propiedades inmobiliarias para alquilarlas o venderlas luego, invertir en deuda del estado, comprar acciones en bolsa, adquirir obligaciones de empresas… incluso, sorprendentemente, puede comprar participaciones de otros fondos de inversión.

Lógicamente, los fondos que tienen potencialmente mayor rentabilidad son los más arriesgados. Sin ánimo de hacer publicidad, solo a título ilustrativo, veamos la oferta de fondos de inversión que tiene en este momento ING DIRECT en su web:

Publicidad de los fondos de INGDIRECT el 13/04/2010

Seguro que buscando en cualquier otra web de otros bancos el lector encuentra cosas similares. La oferta de fondos disponible es tan cercana a infinito que marea (precisamente hemos puesto el ejemplo de ING DIRECT, porque la publicidad es muy sencilla).

En el contrato del fondo se da mucho más detalle del tipo de inversiones que se realizarán con ese fondo, y, por lo tanto, del nivel de riesgo que se asumirá. Es ilegal que la entidad gestora realice inversiones contraviniendo ese perfil de riesgo, aunque en la práctica es muy difícil y complicado de demostrar.

Los fondos más conservadores diversificarán mucho, invertirán mucho en negocios (supuestamente) seguros, como comprar suelo, o comprarán deuda pública (que se supone muy poco arriesgada). Los fondos más agresivos (“dinámicos”, pone en la publicidad de INGDIRECT, que es lo mismo pero resulta menos intimidatorio para el común de los mortales) invertirán más en bolsa, en capital riesgo,…

Existen incluso fondos garantizados. Veamos la publicidad de un fondo del BBVA, por ejemplo:

Publicidad del Fondo BBVA 4x4 el 13/04/2010

Lógicamente la garantía de estos fondos es mayor incluso que la de los “conservadores” del ejemplo anterior (típicamente, a costa de menor rentabilidad). Pero cuidado, porque garantía absoluta-absoluta, sigue sin existir (por ejemplo, por quiebra del garante; que se lo digan a los fondos garantizados por Lehman Brothers en su día, hace un par de años…).

Y aunque a alguno le parecerá obvio: los fondos de inversión no son depósitos. Por lo tanto, no están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos que veíamos en el artículo correspondiente.

Aquí debe quedar claro que la certeza absoluta no existe. Incluso esos fondos “conservadores” tienen una probabilidad pequeña (pero no nula) de que todas sus inversiones salgan mal. Ya lo dice la publicidad de ING DIRECT: “Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras“. En toda la publicidad de todas las gestoras leeréis exactamente la misma frase, que quiere decir que el que cierto fondo haya ganado un 18% el año pasado no quiere decir absolutamente nada sobre qué rentabilidad alcanzará éste… Por ejemplo, en la publicidad de ING DIRECT vemos que el fondo conservador generó en el último año un 7,3% de beneficio. ¿Significa eso que en los próximos meses generará un 7,3% de rentabilidad también? Ni mucho menos. Dependerá de la situación económica, del precio del dinero, del buen hacer del gestor del fondo y hasta de la fase de la luna. Puede que sea más, puede que sea menos, o incluso puede ser negativa.

Veamos un par de ejemplos más, también sacados de la publicidad que ING DIRECT tiene en su web ahora mismo:

Resumen rentabilidad Fondos Naranja de INGDIRECT el 13/04/2010

Vemos, por ejemplo, cómo el Fondo Naranja Ibex 35 ha perdido dinero si miramos los últimos 3 años, pero lo ha ganado si miramos los últimos 5, así que probablemente hace entre 5 y 3 años ganó mucho dinero. Si alguien hubiera visto esto hace 3 años hubiera dicho “¡Qué bueno! ¡Esto gana mucho! Voy a comprar participaciones de este fondo”… y hubiera perdido.

El otro fondo de ejemplo, el Fondo Naranja Euro Stoxx 50, tiene el comportamiento contrario: ha ganado mucho este último año, pero mirando los últimos 3 ha perdido bastante, así que al menos uno de los años anteriores fue muy malo. Lo mismo: en aquel momento alguien hubiera dicho “¡Esto no vale para nada! Lleva perdido un nosecuántos por ciento en el último año” y precisamente es ése el fondo que este año ha ganado un montón.

Este autor debe reconocer que tiene la mente muy sucia, y siempre anda buscando tres pies al gato cuando ve la publicidad, y se pregunta por ejemplo por qué en unos fondos publicitan el último año, en otros comparan 3 con 5, en otros 1 con 3, y cosas así… Vuelve a leer el “problema de agencia” más arriba.

Finalmente, un tema legislativo: en España, en este momento, los fondos de inversión se consideran productos de inversión no adecuados “para todos los públicos”. Es decir que la ley supone que cada ciudadano tiene una determinada formación financiera; si el banco le ofrece una inversión (como un fondo de inversión) que no se adecua a esa formación, y luego la inversión sale mal y el ciudadano pierde, en teoría será culpa del banco, por ofrecerle algo que el ciudadano no entendía, y deberán devolverle su dinero. Decimos “en teoría” porque lo que hace el comercial del banco es darte a firmar un papel de chorrocientas páginas en donde se explica en legalés un montón de cosas sobre el fondo, y abajo pone “yo, Fulano de Tal, he entendido todo lo que he leído”; por supuesto, no lo has entendido, pero como el comercial te lo presenta como parte del contrato del banco, lo firmas igual. Allá cada cual con lo que firma.

Hacienda

Aunque ya hemos dedicado anteriormente unos párrafos a las implicaciones fiscales de los fondos de inversión, vamos a resumirlo aquí, por completitud.

Como hemos visto en la descripción inicial de lo que es un fondo, lo que nosotros poseemos son participaciones del fondo (en realidad, algo muy parecido a las acciones de las empresas). Es decir, aunque el fondo haya aumentado su valor, nosotros no debemos declarar ese beneficio. Lo que tenemos es una participación que compramos, por ejemplo, por 100€; cuando la vendamos, la venderemos por un precio dado, digamos 150€. Es ese incremento de 50€ (menos los gastos de gestión, comisiones,…) lo que debemos declarar, solo cuando se produzca la venta.

¿Cómo? Como una plusvalía más. Si compramos una casa, y la vendemos luego más cara, eso es una plusvalía. Si compramos un cuadro y lo vendemos luego más caro, eso es una plusvalía. Pues lo mismo: si compramos una participación de un fondo, y la vendemos luego más cara, es una plusvalía. Esto quiere decir que si es una minusvalía (vendemos por menos de lo que compramos, perdiendo dinero), también podemos y debemos declararlo, para compensar una plusvalía de otra cosa.

Como plusvalía que es, se declara en el apartado G2 de la declaración de la renta. El gestor del fondo nos habrá mandado probablemente un informe al final del año con todas nuestras operaciones en el fondo, indicando lo que hemos ganado o perdido y lo que nos ha retenido en nombre de Hacienda (exactamente igual que en otras operaciones bancarias). Cuidado: si al banco se le olvida enviarnos ese resumen, o se pierde en el camino, sigue siendo responsabilidad nuestra declararlo de todos modos, que somos los que hemos ganado el dinero.

Además el banco, que es muy amable, ya nos habrá retenido el 19% de esa plusvalía antes de darnos nuestro dinero, y se la habrá dado a Hacienda en nuestro nombre (cosa que también vendrá reflejada en el resumen anual).

Existe una particularidad adicional: si sacamos el dinero de un fondo de inversión para meterlo en otro (es decir, vendemos participaciones de un fondo e inmediatamente compramos participaciones de otro de la misma u otra gestora; en la jerga se conoce como “movilizar un fondo” y requiere un cierto trámite que la propia entidad gestora puede ayudarnos a hacer), no es necesario declarar aún la plusvalía, sino que se puede esperar a vender definitivamente las participaciones, sin reinvertirlas más. Eso sí, en ese momento la plusvalía se calculará sobre el precio inicial de compra en el primer fondo (que pudo ocurrir hace un montón de años), no sobre el último.

Conclusiones

Los fondos de inversión se encuentran en el límite de las cosas que queríamos contar en esta serie. No hemos entrado en profundidad en su funcionamiento interno, porque lo cierto es que su legislación es bastante complicada, pero hemos podido ver, desde el punto de vista del partícipe, qué son y para qué sirven.

  1. “Pequeños” es un término relativo; algunos fondos están pensados para inversores que ponen allí 500€ o menos, y otros tienen inversión mínima, de modo que no te dejan unirte si no vas a invertir más de, por ejemplo, 100.000€. []
  2. Seguro que el lector no se sorprende si le desvelamos que buena parte de esas entidades gestoras son propiedad de los bancos y cajas. []
  3. No obstante, la quiebra de la entidad gestora no afecta (teóricamente) a la propiedad de los partícipes. Los partícipes siguen poseyendo participaciones del fondo, y por lo tanto una parte de sus inversiones, y eso no cambia aunque la entidad gestora deje de ser solvente. Esto es una diferencia importante respecto al depósito. []

Sobre el autor:

J ( )

 

{ 9 } Comentarios

  1. Gravatar Macluskey | 11/05/2010 at 02:37 | Permalink

    “Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”

    “Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”

    “Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”

    …Ése es el mantra que debemos repetirnos siempre antes de contratar un fondo de inversión: mejor fijarse en el tipo de inversión que hace el fondo, sus expectativas de subida y bajada… ¡y las comisiones que cobra el fondo! En estos tiempos de Euribor al 1%, si la comisión de un fondo que invierte en renta fija a corto plazo (o sea, deuda y bonos, a un año o menos) es del 1,5%… Mmm, no esperaréis ganar mucho dinero este año con este fondo, ¿no?

    En Inverco.es hay mucha información que puede ayudar a seleccionar con quién casarse…

    Muy buen artículo, J. Instructivo y muy bien explicado. Felicidades!

    Mac

  2. Gravatar Pedro | 11/05/2010 at 06:07 | Permalink

    Mac, pero, entonces, las rentabilidades pasadas… ¿no aseguran las futuras?

  3. Gravatar Pedro | 11/05/2010 at 06:08 | Permalink

    … me ha faltado el ;)

  4. Gravatar Macluskey | 12/05/2010 at 09:22 | Permalink

    Ah, claro… es que no lo había dejado claro:

    “Rentabilidades pasadas NO garantizan rentabilidades futuras”

    Uff, ahora sí!! :)

  5. Gravatar Dinah | 13/05/2010 at 05:58 | Permalink

    Hola, de casualidad no sabes de otras fuentes donde pueda aprender sobre la bolsa de valores y cómo invertir? Gracias (:

  6. Gravatar J | 13/05/2010 at 12:39 | Permalink

    Dinah,

    es posible que dediquemos un artículo futuro a la bolsa, aunque sea por encima. Sobre lo que no habrá consejos, con toda seguridad, es sobre cómo invertir.

  7. Gravatar Gencianal | 04/08/2013 at 12:49 | Permalink

    Buena serie, J. Me sumo a lo que comenta Dinah de la Bolsa, puede ayudar a muchos a aprender; si quieres te podría ayudar con ello porque muy a mi pesar (al final casi no se si decir por suerte también porque no me va mal del todo) he tenido que aprender de ello (dichosos bancos). Y sobre todo, a que no te den gato por liebre.

    Saludos

  8. Gravatar Antonio | 21/11/2013 at 07:01 | Permalink

    Enhorabuena por el artículo, realmente interesante.

    No obstante, me surge una duda: cuando dices que los fondos pueden “comprar” cualquier cosa…si se tratara de un fondo de inversión extranjero…para comprar en España, ¿necesita algún tipo de autorización? ¿o bastaría con conseguir el CIF como empresa?

    Gracias

  9. Gravatar J | 21/11/2013 at 08:50 | Permalink

    Antonio,

    no tengo ni idea. Cuando decía que puede comprar cualquier cosa me refería a como concepto. En abstracto, un fondo puede hacer muy diversas inversiones: comprar ajos para venderlos luego en otro sitio, comprar acciones de empresas para especular con ellas o pisos para alquilarlos. Sobre las restricciones legales que tengan para que determinados fondos hagan determinadas inversiones, no sé nada.

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  1. [...] Entendiendo un fondo de inversión. [...]

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