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Biografía de lo Humano 01: Fijando el campo de juego




Comenzamos hoy una nueva serie sobre la Biografía de lo Humano, cuya necesidad surgió como complemento necesario a la serie ya publicada en El Cedazo que llamé “La Biografía de la Vida”. Esta última, como si tuviera vida propia, recorrió los vericuetos de las omnipresentes reglas de la evolución hasta llegar de forma casi impensada al Homo. Un animal no mucho más complejo que muchos de sus acompañantes sobre el planeta Tierra y al que, sin lugar a dudas, aún le queda mucho para demostrar si realmente va a ser el campeón del éxito de la Vida.

Pero hay que reconocer que somos unos animales especiales: tenemos una maquinaria cerebral que ha desarrollado una habilidad diferencial, la capacidad de razonar de forma recursiva, reflexiva, planificadora y proyectiva, algo más, creo yo, que la mera inteligencia.

Así nos vemos los Homo sapiens. Placa que lleva la sonda Pioneer 10, botella con mensaje lanzada al mar del espacio en 1972. En la actualidad la nave se dirige hacia la estrella Aldebarán, en la constelación de Tauro, a donde llegará dentro de 1.690.000 años. (Wikimedia, Dominio Público)

En la serie sobre la biografía de la Vida habíamos acompañado a alguno de los primates de las selvas ecuatoriales africanas en su aventura de supervivencia. El clima y la geología les habían cambiado drásticamente el campo de juego, aunque las nuevas reglas que precisó inventar para continuar adelante le llevaron a un nuevo estado fundamental nunca visto: la consciencia… que finalmente le hizo humano. En aquella serie habíamos dedicado un único capítulo a esbozar sucintamente aquello que pudo originar el cambio evolutivo a partir del cual emergió la consciencia en el Homo sapiens.

En esta serie intentaré ampliar el conocimiento. Y estaría encantado si sirviera para sembrar la semilla de la curiosidad.

No soy un experto del tema y, como he dicho en otras ocasiones, sólo me considero un notario que levanta acta. El trabajo se me antoja harto complejo, y lo único que puedo pretender es proporcionar información para suscitar lo que acabo de decir: curiosidad. Y es harto complejo porque este campo esta lleno de innumerables y sesudas hipótesis -y las hipótesis son eso: hipótesis-… consecuencia lógica del gran vacío de datos directos que le acompaña: la consciencia no fosiliza. A pesar de ello, nos anima el hecho de que podamos imaginarla escondida en las manifestaciones culturales que estudia la paleontología.

Debo empezar repitiendo alguno de los conceptos expuestos en la serie “La Biografía de la Vida”. El que la haya leído quizás los recuerde y en cualquier caso allí encontrará su eco. A pesar de ello me veo obligado a recuperarlos, incluso copiando literalmente párrafos enteros -autoplagio por el que pido excusas-, para que esta serie “Biografía de lo Humano” presente un cuerpo completo, coherente y autoexplicativo en su conjunto.

Nuestro hito kilométrico “cero” se tiene que anclar ineludiblemente en plantearnos la pregunta acerca de qué es lo que nos hace humanos. Personalmente me gusta definirlo de la siguiente manera:

“Somos diferentes al resto de los animales porque somos conscientes de la individualidad, tanto la nuestra como la de nuestro más próximo entorno. Y ambos sentimientos los percibimos como realidades en sí mismas, cambiantes con el tiempo, que somos capaces de comprender y manipular a través de un potente proceso de carácter personal que llamamos raciocinio”.

Y podríamos añadir que nos mueven las emociones y nos encanta la vida social.

Todo lo anterior está introducido en una “máquina” física, nuestro cerebro neuronal, y es posible gracias a su capacidad de gestión concretada por la actividad de sus redes de neuronas. Al “sistema operativo” le solemos llamar mente (esto último es una simplificación extrema, pero creo que así se comprende el sentido).

Cuando la mente fue capaz de dar a luz la siguiente idea: “Yo, Don Homo, soy capaz de imaginar”, se hizo lo humano. Analicemos lo que he dicho: Un individuo consciente de sí mismo que, por sabedor tanto de su historia como de sus circunstancias, se da cuenta, mediante un acto de raciocinio, de que es capaz de imaginar, es decir, inventar lo que no existe, como el futuro, basándose en los datos del pasado almacenados en su memoria y en la realidad de lo que observa dentro o fuera de sí mismo. Perdonad mi abuso con el precedente rosario de frases subordinadas: en mi defensa aduciré que creo que es consecuencia de la capacidad cerebral, tan exclusivamente humana, de pensamiento recursivo.

Pero lo anterior, lo que nos hace distintos al resto de los animales, está sujeto a la terca realidad de la evolución. Gracias a la evolución nuestra máquina de hacernos humanos ha sido capaz, por ella sola, de alcanzar unos estados de eficiencia en la gestión de la Vida, tan sorprendentes en el antiguo entorno biológico de la Tierra, que el sentido de lo humano se ha hecho definitivamente “contundente”. Y me estoy refiriendo a la aparición del mundo tecnológico del Homo.

Para ello, y pasito a pasito evolutivo, algún organismo de la línea primate (no creo equivocarme si considero el amplio rango de los primates) consiguió extraer al exterior el proceso de razonamiento que se producía en el interior de su cerebro. El camino pasó por sacar la “base de datos” fuera de los propios circuitos neuronales mediante el uso de la simbología, que culminaría con el lenguaje, y con la paulatina percepción de que en “el de enfrente” existía una máquina mental con la que podía conectarse cada vez con mayor eficacia. Con ello se iniciaba un inimaginable y enriquecedor aprovechamiento de sus relaciones sociales, que a partir del lenguaje se hicieron incluso más trascendentales: se había pasado de la imitación a compartir conocimiento.

No cabe duda de que hubo un condicionante más que decisivo que impulsó la inteligencia: las relaciones sociales, el intercambio de experiencias. Sin ellas el individuo posiblemente hubiera tenido escasos impulsos para la mejora. Las posibilidades de una inteligencia que no pueda manifestarse en un mundo de relaciones quedan muy mermadas. De hecho, se observa que los primates que desarrollan unas relaciones sociales más complejas, a igualdad de masa corporal, son los que tienen un cerebro mayor. Los neurólogos lo explicarían muy bien: las redes neuronales necesitan ejercicio y las relaciones sociales son un buen sparring.

Lógicamente, ambos aspectos, encéfalo/mente y sociedad, se manifestaron cruciales en el salto hacia las culturas avanzadas y tecnologificadas. La mayor capacidad de gestión de datos, los cuales son más intensamente compartidos, permitió el progresivo perfeccionamiento del conocimiento y su administración, su acumulación en el creciente acervo cultural de las sociedades y su aplicación, vía cambio de costumbres y de tecnología, en la mejora de la competitividad evolutiva de la línea de los primates que lo consiguieron. No veáis en esta manifestación más que la constatación de un hecho, muy alejado de cualquier espíritu de triunfalismo de especie.

En resumen: consciencia y razonamiento; simbología y comunicación; y relaciones sociales que amplificaban y hacían sólidos los avances. Lo “humano” y sus motores para el cambio.

El pensamiento, el lenguaje y la conducta, triángulo del proceso psicobiológico que va a caracterizar la “condición humana”.

Según el antropólogo Mithen Steven, el funcionamiento coordinado de estos tres módulos fue lo que gestó la emergencia de la conciencia racional y fluida del hombre moderno. La inteligencia social es algo innato entre los primates. Disponemos de una habilidad genética de base que nos impulsa a interactuar entre nosotros de forma útil y exitosa, circunstancia que podemos detectar también al observar el comportamiento de nuestros primos los simios, en el que vemos perfumes y reflejos de una cierta “humanidad”. Alianzas, amenazas, traiciones, cuidado filial, empatías, cotilleos… todos estos comportamientos están soportados por unas mentes –un funcionamiento cerebral- que bordean lo consciente. Por otro lado, también observamos en ellos unas incipientes capacidades cerebrales como para conocer la Naturaleza, en donde encuentran los datos necesarios para su subsistencia, o como para desarrollar sencillos montajes tecnológicos. Incluso desarrollan capacidades de comunicación gestual y verbal, aunque usadas prácticamente sólo durante el desarrollo de sus hábitos sociales.

Sin embargo, en sus comportamientos observamos algo así como si sus distintas habilidades no se apoyen unas en otras, lo que indicaría que están escasamente interconectadas en sus cerebros, aunque este nivel tan elemental de funcionamiento mental les es suficiente para sobrevivir. Parece como si a su hipotética y simplona capacidad reflexiva consciente, que observamos en su comportamiento social, le falte algo adicional para explotar. Bien pudiera ser este “algo adicional” el hecho de que, en el primate no humano, esta poca sofisticada actividad de “lenguaje” que lleva a cabo sólo en la parte social del cerebro no se hubiera difundido aún a los otros focos de gestión cerebral, como son el tecnológico y el de relación con la naturaleza. De manera que aún no está aprovechando la escasa capacidad reflexiva de su inteligencia social para ponerla al servicio de estas dos otras inteligencias. Como más tarde en la serie veremos, la realimentación y los feedbacks entre las distintas áreas del cerebro fue lo que a lo largo de la historia de la humanidad permitió el enriquecimiento y la emergencia de la fluidez del pensamiento humano.

Dicho lo anterior nos proponemos seguir el rastro. En una primera aproximación podríamos decir, como es lugar común en la mente de todos, que lo que nos hace humanos, la inteligencia, la capacidad de razonar, son alforjas que se van llenando poco a poco mientras el cerebro va evolucionando hacia mayores volúmenes y por tanto mayor capacidad de procesamiento: Estúdiese cómo evoluciona el tamaño craneal de nuestros fósiles y se obtendrá la senda de aprendizaje hacia lo “humano”.

Pero la realidad parece contradecir este axioma. Si analizamos conjuntamente, como se puede ver en la figura siguiente, las evoluciones temporales del crecimiento del tamaño craneal, del avance de las culturas líticas y de las manifestaciones arqueológicas sobre el uso de simbolismos, vemos que se ha producido un sorprendente desfase entre lo que suponemos obvio, un “avance cultural igual a tamaño de cerebro”, y lo que se observa en la realidad.

Figura que nos permite colegir el desfase temporal entre la “potencia” encefálica y las manifestaciones de esta potencia. Obtenido a partir del libro “Arqueología del Lenguaje” de Ángel Rivera.

La realidad nos enseña que entre el crecimiento del volumen craneal y la manifestación de inteligencia, vía los marcadores de cultura y uso de simbolismos, hay un desfase de al menos cientos de miles de años. Muy grande en el inicio, cuando los Australopithecus y los habilis, yendo paulatinamente confundiéndose a medida que el Homo se va haciendo más sapiens. Esa observación nos afianza en la idea de que la consciencia inteligente no solamente surge de un fenotipo con capacidad para ella, sino que debe haber algo más. Ya apuntamos al principio que simbolismo y relaciones sociales debieron ser los otros dos soportes del trípode.

Es claro que no era suficiente el tener una máquina adecuada, un “hardware” –encéfalo- estructuralmente capaz y un “software” –mente- potente. A esta máquina le hicieron falta miles de años de evolución inmersa en un medio con el que iba coevolucionando. Poco a poco, acunada por los cambios fenotípicos del cuerpo hominino y por los cambios ambientales, debieron ir apareciendo manifestaciones de una consciencia. Al principio poco elaborada, para acabar con la maravilla de la capacidad de raciocinio del Homo sapiens. Este camino de progresiva emergencia tuvo que tener su reflejo en el comportamiento de los Homo’s, que a su vez tiene reflejo en los restos de su actividad, accesible para nosotros a través de las labores de la Paleoantropología.

Este es el reto de la Arqueología Cognitiva, deducir de las evidencias fósiles el desarrollo de lo humano. Tarea multidisciplinaria si las hay, en donde participan antropólogos, neurólogos, sociólogos, psicólogos, etnólogos, lingüistas…

Son muchos los autores que postulan la hipótesis de que el uso del simbolismo es la luz de alerta de las capacidades cognitivas que consideramos humanas. Exige un sentimiento de sí mismo y del “otro” como ser diferente, un discernimiento del valor del tiempo y del espacio y un código de traducción -en los dos sentidos- entre las abstracciones del que las piensa y comunica y el que las recibe. Este último, al reprocesar la abstracción, llega a entender al primero y le permite desarrollar reacciones coherentes.

En resumen, perseguir la emergencia de la condición humana es tratar de seguir la evolución interrelacionada, por un lado, de las capacidades cognitivas (cómo evoluciona el cerebro), por otro, de las características del entorno (manifestaciones sociales y medio ambiente), para acabar con el desarrollo del uso del simbolismo (herramienta necesaria para transmitir el conocimiento, de forma que las relaciones sociales permitan su acumulación progresiva en el acervo de la humanidad, imprescindible para el desarrollo cultural).

Y eso es lo que vamos a intentar hacer. Como siempre, hay muchas teorías y mi percepción puede ser sesgada. Así que lo único que pretendo, repito lo dicho al inicio, es sembrar curiosidades e incitar a la investigación en aquel que esté interesado.

El análisis estará estructurado siguiendo las tres grandes áreas bases de la conquista del raciocinio que hemos introducido en los párrafos anteriores, a saber:

1. Descripción de los principales cambios anatómicos que tuvieron una incidencia significativa en la evolución hacia lo humano. En particular, dedicaré un subcapítulo monográfico a profundizar con mayor detalle en la descripción del cerebro, maquinaria soporte del cambio, y su evolución. Y como no hay máquina útil sin su particular sistema operativo que le dé valor, introduciré en un segundo subcapítulo la descripción de una hipótesis científica sobre la evolución de la mente consciente.

2. Estudio de la evolución de la simbología y el lenguaje como elementos catalizadores en el camino de la consolidación del manejo de las abstracciones y de la externalización del pensamiento.

3. Descripción de la evolución de la cultura y sus manifestaciones a la luz de las pistas paleoantropológicas. Dibujaremos en este apartado la cronología del camino recorrido por los homininos, desde los Homo habilis hasta el sapiens de las ciencias, el arte y la tecnología.

Nos vemos, por tanto, en la siguiente entrada de la serie, en la que hablaremos de la “Anatomía de lo Humano”.


Sobre el autor:

jreguart ( )

 

{ 12 } Comentarios

  1. Gravatar Roger Balsach | 21/11/2015 at 11:21 | Permalink

    Excelente artículo de una prometedora serie jreguart. Solo una cosa, dices: “Y es harto complejo porque este campo esta lleno de innumerables y sesudas teorías -y las teorías son eso: teorías-…”

    Creo que seria mejor usar una palabra que no sea teoría, porque ya sabes que a todos los que nos interesa la ciencia nos pone de los nervios que nos digan que la Teoría de la Relatividad o la Teoría de la evolución son SOLO teorías…

    Por todo lo demás, me repito, excelente. Saludos, Roger ;)

  2. Gravatar jreguart | 21/11/2015 at 11:27 | Permalink

    Hola Roger,

    ¡tengo mono de química orgánica! Enviada mi carta a los reyes magos, agradezco tus palabras de elogio y recojo tu opinión.

    Tienes razón con lo de “teoría”. Así que voy a cambiarla por “opinión”?

  3. Gravatar Karlos F | 21/11/2015 at 06:46 | Permalink

    Cuando el común de la gente dice “son solo teorías” confunde ese término con suposiciones o hipótesis.

    Una suposición es una afirmación que uno cree que podría ser verdad. Una hipótesis es una suposición, pero que fue construida en base a observaciones (repetibles y reproducibles) y que es falsable. Jreguart, creo que esa es la palabra que buscas, hipótesis.

    Pedro, publicó un articulo al respecto: http://eltamiz.com/2013/09/11/manual-del-ciudadano-esceptico-hipotesis-ley-y-teoria/

    De todos modos, mas allá de las cuestiones de terminología, lo que en realidad molesta, como bien dice Roger, es que no se tienen en cuenta los diferentes conceptos que implica cada palabra.

  4. Gravatar anibal | 21/11/2015 at 09:29 | Permalink

    concuerdo con phan en que antes que la mente fuera recursiva, reflexiva etc, etc . partió siendo separativa ; en caso contrario todo habría sido un amasijo sin fronteras ni bordes , al separar la realidad ya puedes comenzar a “comparar” lo separado y posterior a estos dos mecanismos viene todo el resto – aunque parezca una perogrullada – pero me pareció bueno como ejercicio tratar de entender como se inició el proceso del pensar con estos simples ejemplos . felicitaciones por la entrada , por aquí leí hace un tiempo algo así como “en las tripas de la internet” esto podría ser en las tripas de la mente .

  5. Gravatar jreguart | 22/11/2015 at 12:55 | Permalink

    Hola Karlos F,

    gracias por la sugerencia. Lo de hipótesis aún me gusta más que mi segunda opción “opinión”.

    Es verdad que al hablar muchas veces nos pierde el no ponernos en la piel del que nos habla. No buscamos la empatía sino que de forma natural parece que lo normal tenga que ser el moverse por la confrontación… parece que esto último es más divertido. Y lo digo como una generalidad en las relaciones entre personas. Es como si en nuestro subconsciente hubiera unas autopistas más trilladas por las que se lanzan nuestros pensamientos, dejando de lado la rica variedad de opciones que tenemos para escoger.

  6. Gravatar jreguart | 22/11/2015 at 01:21 | Permalink

    Hola Anibal,

    No soy psicólogo y no estoy habituado a conceptos como el de mente separativa que planteas tú o Phan. De todas formas creo que esta idea de la característica separativa de la mente humana la vamos a ir viendo aparecer poco a poco a lo largo de la serie. A partir de una percepción mental holística van surgiendo las “conquistas” de la percepción del yo como separado, ya sea individual o grupal, para sobrepasarlas posteriormente al poderlas matizar en la experiencia vital gracias a la conquista del manejo de las abstracciones de espacio y de tiempo. Como tu dices… después viene todo el resto. Espero ir mejorando la serie con vuestra ayuda y conocimientos.

    Y gracias por tus felicitaciones.

  7. Gravatar Sergio B | 24/11/2015 at 08:22 | Permalink

    Saludos jreguart,

    No entiendo la grafica, o como la describes al menos. Yo no veo ningun desfase, veo una total ausencia de correlacion. Ademas no le veo el sentido a la capacidad craneal en cc, tiene que ser capacidad cranela por masa corporal (cc/kg) para que sea algo significativo, se supone. Aparte de que hablamos de medias, la capacidad craneal cambia significativamente de unos individuos a otros. Se que es de lo poco que podemos obtener de la arqueologia, pero no es un poco arriesgado usarlo para sacar ninguna conclusion?

    Por cierto, que me planteo ahora, dibujar unos bufalos se considera simbologia? Por que yo creia que la simbologia tenia que estar basado en simbolos, que segun la wikipedia, no tienen ni semejanza ni contiguedad.

    Respecto a la discusion de terminologia, en mi opinion la culpa es de los interesados en la ciencia, que cuando hablan en el lenguaje comun no se acuerdan de decir teoria cientifica y usan simplemente teoria, confundiendo terminos y al personal. En mi opinion, aqui, en un blog de divulgacion, obviamente teoria significa lo que todo el mundo normal pueda entender por teoria. Pero vamos, que por molestar, a lo que los cientificos llaman teoria, podrian haberle llamado mentira por usar una palabra con un significado comun aun mas diferente, y entonces todos seria aun mas divertido, o espera, falacia seria aun mejor. Asi los interesados en la ciencia podrian rabiar por que la gente no entiende que falacia en ciencia significa algo distinto y la gente las confunden.

    En fin, dejando eso aparte, lo que en realidad molesta, es que mucha gente recurre a la ciencia como si recurriera a la teologia, para encontrar verdades absolutas y les molesta el mundo de incertidumbre que es a lo maximo que la logica y la experimentacion puede llegar y cualquier insinuacion que se lo recuerde. Es cierto hasta que se demuestre lo contrario, como las sirenas de europa.

  8. Gravatar jreguart | 25/11/2015 at 12:01 | Permalink

    Hola Sergio B,

    creo que no debe haber ningún humano que pueda confeccionar una gráfica, como la que comentamos, que se ajuste a la realidad en cada uno de sus puntos. Pero sí se puede dibujar unas curvas que al verlas digamos ¡marcan una tendencia! que a fin de cuentas nos permitirán poner a la vista o intuir algún hecho real. O al menos nos permitirá hacer alguna hipótesis. Intentamos al dibujarla observar si la capacidad de procesado cerebral pudo ir por delante o quizás por detrás de las manifestaciones de inteligencia humana. A lo mejor a primera vista y sin demasiada precisión lo que se observa es tan claro que lo podemos establecer como lo más plausible.

    Así que en esta entrada hay dibujada una gráfica que correlaciona, o pone uno junto a otro, la evolución del tamaño craneal de las especies Homo y de su capacidad simbólica. El primer parámetro es relativamente fácil de hacer, quizás porque los datos son muy pocos, y trabajar el segundo parámetro es más difícil ya que hay que colegirlo de las manifestaciones culturales, como pueden ser la complejidad de las tecnologías líticas. En el contexto de un primer boceto para ver si nos dice algo, el volumen craneal es una buena aproximación del tamaño encefálico, y no debe ser muy independiente de la capacidad mental. Para nuestros propósitos será más sencillo y tan útil como el factor de encefalización medio obtenida operando con los datos individuales de cada uno de los homos del momento. Lo mismo puedo decir de utilizar la evolución de la tecnología como un indicador grosero de la evolución de las capacidades mentales -que es un poco tal como el inventor de la gráfica lo pensó-. No le busques más complicación al asunto.

    Las curvas dibujadas en el gráfico son meras tendencias y están tan alejadas una de otra que creo yo no precisan mayor perfección para lo que a simple vista desvelan: que la evolución física encefálica tuvo una progresión menos “radical”, aún dentro de sus momentos de aceleración, que la evolución de la cultura. Conclusión que propongo y que no me parece arriesgada: que el encéfalo estaba ya preparado en su potencialidad mucho antes que se aprecien las consecuencias de esta potencialidad. No es que lo diga yo, es que lo dice un buen número de antropólogos. Es importante el dato porque Homo precisó de otros estímulos más allá del número de neuronas.

    Me he ido a wikipedia , a la entrada “simbología”, y pone lo siguiente: “Llamamos símbolo a un término, un nombre o una imagen que puede ser conocido en la vida diaria aunque posea connotaciones específicas además de su significado corriente y obvio. Carl G. Jung”. Según ello un búfalo -no me remonto al arte rupestre y sus bisontes- bien puede ser un símbolo. Cuanto más en el paleolítico superior. Sólo hay que ver los macro toros que adornan de vez en cuando las carreteras españolas… al verlos nos viene a la cabeza una bebida alcohólica o un movimiento anti… puro símbolo.

    Otro tema. Sí, el vocabulario profesional puede ser muy “despistante” para los no introducidos en la correspondiente corporación. Como técnico que soy he usado mil veces el caballo de vapor… ¿cómo se lo explicas a un pastor de vacas? No por ello creo que haya que buscar fantasmas en mis usos ni deba enfadarme porque alguien no lo entienda o me diga “erróneo”. Para aclarar las lagunas de conocimiento está Salamanca. O la más moderna Wiki. Como tú muy bien dices estamos en un blog de divulgación y está para disfrutar, hacer peña y sembrar inquietudes.

  9. Gravatar Sergio B | 25/11/2015 at 01:16 | Permalink

    Saludos jreguart,

    Hombre, la grafica que pido tampoco es tan complicada, solo hay que dividir el tamano del cerebro por la masa media del animal, se vera algo mas recto supongo, aunque puede que tampoco nos diga nada. Las graficas, son un potente lenguaje que se debe usar con cuidado. Digo yo que podriamos sustituir el tamano del cerebro por el tamano del pulgar (o cualquier cosa que creciera del austrolopitecus al sapiens, que alguna otra habra) y sacar la misma conclusion. Era una hipotesis correcta decir que un cerebro mas grande significa mas inteligencia, hasta que descubrimos que las ballenas tenian cerebros mas grandes, era un hipotesis correcta decir que la masa cerebral respecto a la mas del cuerpo significaba mas inteligencia, hasta que te fijas en los pajaros y por ultimo ahora al parecer lo hacemos por grupos de especies (http://www.smithsonianmag.com/science-nature/why-brain-size-doesnt-correlate-with-intelligence-180947627/). En conclusion yo diria que la postura mas correcta es decir que estamos lejos de descubrir ninguna relacion entre el tamano cerebral y la inteligencia (hay experimento que dicen que los hombres son mas inteligentes que las mujeres (en serio, buscar en google) pero su relacion masa cerebral masa corporal es mayor y somos la misma especie), y desde luego no en la forma de volumen. No es una cuestion de complicarse, pero a mi me parece que lo que ese grafico dice es que aunque ambos crecen, lo hacen de distinta forma y en diferentes momentos, por lo tanto estan tan relacionados como cualquier otra cosa que crezca (o inversamente relacionados con una que decrezca en graficos puedes poner lo que te de la gana (no se si te sonaran los graficos que relacionan crisis economicas con venta de pintalabios)).

    Vamos que a mi me parece que es lo que dices de las conexiones en el cerebro lo que es realmente importante, no el tamano. Y por lo que a la simbologia se refiere sin duda parece no ser algo que evolucione, sino mas bien una explosion. Puede que alguna carencia genetica reduzca el calcio (o lo que sea) en las conexiones cerebrales de un individuo en cierta parte del cerebro dandole de repente la habilidad de usar la habilidad del lenguaje en la compresion del mundo o que se yo, pero es algo bastante fortuito (como lo que pasara con los ordenadores en algun momento (habia algun articulo de Pedro al respecto)).

    Yo veo en tu definicion de simbolo lo mismo que en la mia, que tiene que tener connotaciones especificas ademas de su significado corriente. Si los toros esos aparte de ofender a la vista solo significasen toros, no serian ningun simbolo, asi que algo que veamos pintado puede ser un simbolo o no serlo, dependiendo de lo que quisieran representar los que lo hicieron, que obviamente no pueden contestarnos, por lo tanto, sigo planteandome, en esa grafica de simbologia, ese ligero aumento antes del sapiens, incluye dibujos en cuevas?

    A mi me parece que hay dos posiciones, la que defiende que la gente “vulgar” deberia aprender los terminos tecnicos para entender a los “expertos” cuando hablan o sino se enrocan en su ignorancia y seran un lastre para la sociedad y la que defiende que los “expertos” deberian aprender a comunicarse con la gente “vulgar” en un lenguaje que entiendan o sino no aportan mucho menos a la sociedad y se enrocan en su egocentrismo (y seran burlados en twitter por el nucleo irradiador, por ejemplo, o les diran que la teoria de la relatividad solo es una teoria para hacerlos rabiar). Sin duda las dos opciones mejorarian el mundo, si todos los expertos tuvieran la gracia de Sagan el mundo seria mucho mejor y que decir de si todo el mundo fuera un friki de la ciencia, pero como una de las dos tiene que luchar con mucha menor inercia social, yo me inclino por defender esa.

  10. Gravatar Karlos F | 25/11/2015 at 05:47 | Permalink

    SI algo he aprendido de la naturaleza de la vida, es que es muy, muy compleja. Maravillosamente compleja. Pero también es muy ineficiente.

    Por ejemplo, el sitio activo de una proteína podrán ser 2 o 3 aminoacidos en una posición particular. Los otros miles que la componen están ahí solo “para hacer bulto”. Eso no está nada mal para algo que se formó solo por selección natural, lo importante es que cumple su función, no si lo hace de la mejor manera posible.

    Veo algo parecido con el ADN, y me animo a pensar que sucede lo mismo con el cerebro. Por eso, no me parecería extraño que una especie pueda volverse más inteligente con el mismo volumen cerebral simplemente reorganizado conexiones.

    En nuestras computadoras, diseñamos programas más eficientes y comprimimos la información lo máximo posible. Tratamos de exprimir el jugo a cada bit del hardware.

    Con este razonamiento, me imagino que cuando se pueda construir una inteligencia artificial similar a la humana, será sobre un hardware muy inferior al cerebro, pero mejor aprovechado.

  11. Gravatar jreguart | 25/11/2015 at 09:12 | Permalink

    Hola Karlos F,

    yo no me atrevería a decir tanto como que la mayoría de los miles de aminoácidos de una proteína están de más. Las proteínas desarrollan muchas funciones, desde enzimáticas, estructurales o de cinemática fisiológica. Y en todas ellas su formas, su plegamiento, es esencial. Y para que una proteína adopte un plegamiento y por tanto una forma adecuada para su función, necesita de cada uno de sus aminoácidos, si no plegaría de otra manera y perdería la función. Varias construcciones elementales de Lego no encajan entre sí si no encajan perfectamente cada una de sus unidades. Evidentemente estoy de acuerdo en que posiblemente pudiera haber habido otras soluciones más eficientes.

    El cerebro también es el resultado de lo que muchas veces se le llama un Diseño Chapucero o algo parecido. La evolución va acumulando sobre estructuras funcionales antiguas las nuevas “excrecencias” que ha permitido la selección natural, generando otras estructuras perfectamente funcionales… aunque al estilo de Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio. Es claro que el potencial del cerebro no sólo se sustenta en el número de neuronas, sino también en la riqueza de sus sinapsis e interconexiones. Un neandertal tenía más capacidad craneal que un sapiens… y mira lo que pasó.

    La naturaleza no trata sólo de eficiencias, trata más de eficacias. Dentro de lo que sea energéticamente posible. Un caballo anda sobre un dedo, una vaca sobre dos, una foca abre un abanico que le sirve de pala, y así todo. Si se puede andar sobre la punta de un sólo hueso, porqué andar sobre dos. Es más materia que alimentar, más energía a consumir en el movimiento,… pero todas son soluciones válidas para la supervivencia. El desarrollo de un ordenador se mueve por otros parámetros. Y quizás alguno tenga que ver con el hecho de que para conseguir uno con la capacidad de un cerebro humano, el espacio y la energía a usar sean prohibitivos. Veremos a ver con los cuánticos. Teóricamente todo es posible: como tu muy bien sugieres “una inteligencia artificial similar a la humana, será sobre un hardware muy inferior al cerebro, pero mejor aprovechado”. Aunque me parece que poder simular las emociones y como intervienen en el proceso de decisiones va a ser un poco complejo.

  12. Gravatar jreguart | 26/11/2015 at 07:28 | Permalink

    Hola de nuevo Sergio B,

    gracias por el enlace al interesante artículo que me has sugerido. Está claro que el tamaño cerebral no es directamente proporcional a la capacidad intelectual de su poseedor. Por decir algo, un mayor volumen corporal precisa de un mayor número de neuronas que gestionen su fisiología. Corrigiendo este factor, un mayor volumen cerebral en potencia indica mayor número de neuronas y mayor número de posibles interconexiones, mayor masa gris y mayor masa blanca. Dispuestas a cualquier exaptación. Del artículo que me recomiendas me quedo con la frase: “Brain size, or the size of brain parts, can be a reasonable indicator of skill, to be sure”. Porque da una clave sencilla de lo que te dije en la respuesta a tu comentario anterior y que es lo que quiero resaltar y transmitiros con la gráfica de la entrada: “el encéfalo estaba ya preparado en su potencialidad mucho antes que se aprecien las consecuencias de esta potencialidad”. Una masa “adecuada” de neuronas necesitó de otros factores para que emergiera de ella esta característica nuestra cuyo significado intuimos al bautizarla con el nombre de “humanidad”.

    Este es el mensaje muy de acuerdo con tus tesis: Máquina neuronal no es equivalente a inteligencia. Precisa de otras ayudas externas, genéticas, epigenéticas o ambientales. Y eso es precisamente lo que parece que se observa cuando estudiamos los restos fósiles y culturales de nuestros antepasados.

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