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Historia de un ignorante, ma non troppo… La Sirenita, de Zemlinsky




Tras el último mega-artículo sobre la Pasión según San Mateo, de Johann Sebastian Bach, hoy volvemos a la tónica habitual de la serie, es decir, a destripar obras clásicas relativamente poco conocidas, pero que al autor de la serie, o sea, a mí, al Macluskey, le gustan, y en versiones que le gustan… y en artículos de un tamaño aprehensible, con alguna menos de las casi ¡catorce mil palabras! que tenia el apasionante artículo de la Pasión…

Así que, para premiaros por vuestra compañía, hoy os voy a contar un cuento…

La Sirenita de Disney. ¿A que la habéis visto?

…Os voy a contar el cuento de La Sirenita.

La mayoría de vosotros, esforzados lectores de tan ignorante serie, habréis visto en el cine o en video la peli de Disney del mismo nombre: La Sirenita, de 1989. Yo también la vi… ¡cualquiera se negaba a llevar a mi hija a verla…!, con su graciosa y cantarina sirenita Ariel, su peazo Príncipe guapísimo, su cangrejo cantarín y su bruja mala, malísima de la muerte… Qué queréis, a mí no me gustó mucho. Más que nada porque los de la generación anterior como yo conocimos a La Sirenita (que no tenía nombre alguno, según recuerdo, o sea, nada de Ariel) en su versión primigenia, es decir, como el cuento de Hans Christian Andersen que me contaba mi padre al ir a dormir…

Y es que el danés Andersen ha sido el autor de muchos de los grandes cuentos que forman parte de nuestra vida (al menos, de la gente de mi edad).[1] El Soldadito de Plomo, El Traje Nuevo del Emperador o El Patito Feo, sin ir más lejos, son algunos de esos cuentos inmortales del genial danés. Y La Sirenita, claro.

Pensaréis que una de las razones fundamentales de los éxitos de Disney adaptando a su manera los grandes cuentos infantiles estriba en sus excelentes bandas sonoras… La banda sonora de La Sirenita fue, de hecho, superventas, sobre todo la cancioncilla aquella que cantaba el cangrejo sabrosón, “Bajo del mar”… Bueno, pues el invento de crear potentes bandas sonoras para reforzar los cuentos no fue estrictamente idea de los Estudios Disney… Por ejemplo, Alexander von Zemlinsky escribió una fantástica banda sonora para el cuento de La Sirenita entre 1901 y 1902, cuando, que yo sepa, el cine comercial aún no existía… Y a esa estupenda “banda sonora” está dedicado el artículo de hoy.

Alexander von Zemlinsky

Alexander von Zemlinsky fue un enorme músico… y un hombre desafortunado. Nació en 1872 en Viena, descendiente de una familia católica austriaca de raíces húngaras, por parte de padre, y de una familia sefardí bosnia (y por tanto, judía de ascendencia remotamente española) por parte de madre… curiosa mezcla, que acabó por ser aún más curiosa cuando la familia en pleno se convirtió al judaísmo. Su apellido no tenía originalmente el aristocrático “von”, ni mucho menos. Fue su padre, Adolf, quien se lo autoañadió para darse bombo, cosa que por lo que sé era bastante común en la época.

Zemlinsky fue un genio como músico, sin lugar a dudas. Fue un gran director de orquesta, de los más reputados de la época, y un magnífico compositor, como hoy tendremos ocasión de comprobar. Pero fue un hombre desafortunado.

Primero, porque era feo. Muy feo. De la fotos que de él existen, he escogido para poner aquí al ladito aquélla donde está más favorecido… imaginad cómo sería al natural. Eso siempre le causó grandes tribulaciones, porque además de feo era mujeriego, muy mujeriego (en eso no le culpo), y las continuas decepciones amorosas ocasionadas por su fealdad le atormentaron durante toda su vida.

Segundo, porque tuvo la enorme mala fortuna de vivir en el mismo lugar y en la misma época que el más grande director y músico de todo el Siglo XX (y hay muchos que aseguran que de toda la Historia de la Música; yo no me atrevo a tanto, pero creo que de los dos o tres más grandes, sin duda): Gustav Mahler. Ambos compitieron por la dirección de las más prestigiosas orquestas de la faz de la Tierra (la Ópera de Viena era lo más de lo más en la época), y fue Mahler quien fue elegido finalmente. Ambos compitieron por componer las mejores obras y… ¿alguno de vosotros conoce alguna obra de Zemlinsky? ¿…y de Mahler? Pues eso. Y, por fin, ambos compitieron por el amor de la mujer más bella y codiciada del momento, Alma Schindler, y ¿os imagináis con qué nombre se conoce a Alma Schindler en nuestros días?

Alma Mahler

Efectivamente: como Alma Mahler.

Como podéis ver en la foto adjunta, Alma era una mujer bellísima, lo que diríamos en cheli un bellezón, hija de un reconocido pintor, que desde siempre estuvo inmersa en los ambientes artísticos de la época, en una ciudad, Viena, y unos años, fines del XIX y principios del XX, en que se estaban cociendo casi todos los ismos artísticos del Siglo XX. De educación liberal, y acostumbrada desde niña a ser objeto del deseo,[2] tuvo romances más o menos apasionados con una serie de artistas reconocidos de la época, empezando por Klimt (a mí me da la sensación de que los coleccionaba, como algunas famosas y famosillas de hoy en día coleccionan futbolistas, empresarios, toreros y artistas… sólo que ahora venden luego sus “exclusivas” a ciertos medios y, encima, se forran).

Pues sí, uno de esos artistas de la colección de Alma Schindler fue nuestro protagonista de hoy, Alexander von Zemlinsky, reputado músico y director, y a la sazón profesor de composición de Alma… pero al final ganó Alma el premio gordo: se casó con Gustav Mahler en 1902, lo que fue definitivamente una buena noticia para los amantes de la música de Mahler, como yo mismo lo soy: Su portentosa Quinta Sinfonía, una auténtica maravilla, y compuesta justo después del matrimonio, es un encendido canto de amor hacia su esposa Alma, a quien está dedicado…

O sea, que aquí también fue Zemlinsky un hombre desafortunado: tuvo en sus manos el gran objeto del deseo… y lo perdió. Y sin embargo, parece que nunca le tuvo animadversión de ningún tipo a Gustav Mahler: se consideraba su amigo y admitía sin ambages su superioridad como músico. Y sobre lo de Alma… supongo que Alexander debió conocerla bien, y darse cuenta de que el carácter de Alma la impediría estar mucho tiempo sin aumentar su colección de amantes… así que en realidad fue feliz por haber disfrutado de sus atenciones durante un tiempo.[3]

Zemlinsky acabó su vida en Estados Unidos, después de que se exiliara allí en 1938, tras el Anschluss de Austria. Seguramente eso le salvó la vida, dada su ascendencia judía. Falleció en 1942, en Larmont, Nueva York.

La lista de obras compuestas por Zemlinsky es más amplia que la de Mahler, pero pocas de sus obras son conocidas ni ejecutadas hoy en día. Su Sinfonía Lírica, de 1923, fue lo más conocido, hasta que en 1984 se “redescubrió” la composición de hoy, La Sirenita (Die Seejungfrau, en alemán). Desde entonces, se ha convertido en la más famosa obra suya y la más representada… pero tampoco mucho, no os creáis. No puede decirse que Zemlinsky sea precisamente un compositor muy conocido, a pesar de su genialidad.

Bien, vamos ya con la obra. Como ya he dicho, su argumento es exactamente el mismo que el del cuento homónimo de Hans Christian Andersen. Es su banda sonora, estrenada en 1905… Aquí tenéis el texto completo de dicho cuento original. Es cortito, muy adecuado para leer a un niño antes de dormir, como casi todos los de Andersen.

Su resumen es el siguiente:

La Sirenita vive feliz en las profundidades, con su padre el Rey del Mar (quizá Tritón, quizá Neptuno, no sé) y sus hermanas y tal y tal. Su voz es maravillosa cuando canta. Pero ansía ver el cielo y las tierras… y a los seres humanos (no se explica muy bien por qué, porque yo no entiendo bien esa obsesión… ¡para lo que hay que ver!). Cuando cumple quince años obtiene por fin permiso para ir a la superficie para ver el cielo y la playa y todo eso. Cuando está contemplando las estrellas en un arrecife, aparece un navío comandado por un bello capitán, del que se enamora instantáneamente, como en los cuentos… ah, claro que esto es un cuento. Pues eso.

Se desata una tormenta. El barco se hunde, y la Sirenita recoge en sus brazos al bello capitán y lo salva de ahogarse, depositándole en la playa, desvanecido. Aparecen varios humanos, entre ellos una bella princesa, que lo despiertan. El capitán se enamora perdidamente de su bella salvadora… sin saber que fue la Sirenita quien de verdad lo salvó. La princesa se va a su país, y la Sirenita pide al Hada de las Profundidades que la convierta en humana. El Hada intenta hacerla desistir, pero su amor puede más. El precio que deberá pagar es enorme: perderá su bella voz, quedando muda, cada paso que dé con sus nuevas piernas le dolerá atrozmente, y por si fuera poco, si el capitán se casa con otra, ella desaparecerá entre la espuma del mar. Acepta, claro. Esto sigue siendo un cuento.

Pasa un tiempo feliz con su capitán, que parece que en realidad es un príncipe de no-sé-qué-sitio, como en los cuentos, yendo a fiestas y bailes eso, pero el príncipe hace cosas de príncipe y sigue enamorado de la princesa que supuestamente le salvó… que un día aparece de nuevo en un barco, y entonces príncipe y princesa se casan, y se van muy contentos en un barco a su nuevo hogar a ser felices, comer perdices y tener principitos. La Sirenita sube al barco, dispuesta a desaparecer allí y cumplir su destino, cuando oye la voz de sus hermanas: “Toma este puñal mágico, mata con él al Príncipe y volverás a ser como nosotras”. La Sirenita toma el puñal y lo intenta… pero no lo hace. No puede. Es que es muy buena, como en los cuentos. Entonces se desvanece en el aire… pero para convertirse en un espíritu puro. Un espíritu bueno. Y colorín colorado…

Sí. Ya sé. Hay diferencias importantes en el guión de la peliculita famosa de Disney, pero, como decía el angelito de William Randolph Hearst: “No dejemos que la verdad estropee un buen negocio”.[4] Así que nos inventamos una Bruja Mala, ponemos un final feliz y aquí paz, y después, gloria. Y a hacer caja, que es lo que importa.

Esta vez no voy a andar comentando mucho las cosas que pasan. La música es muy descriptiva, pero mucho. Entiendo que Disney no usara esta música en su banda sonora, mejor los ritmos caribeños y salseros, mucho más comerciales, pero no obstante sería realmente adecuada. Así que, con el texto del cuento delante, si no lo os lo sabéis ya, podéis ir imaginando a las sirenas tonteando, a la Sirenita yendo rauda a la superficie, el barco que llega, la tormenta que se desata, la salvación del Capitán, la conversación con el Hada de las Profundidades, la conversión de la Sirenita en humana, los bailes, las fiestas, la exaltación dolorosa de la Sirenita por su nueva condición humana, la posterior llegada de la princesa estropea-romances, la boda de los príncipes, el barco que zarpa, la Sirenita con el puñal en la mano y su conversión final en espíritu…

La versión que seguiremos es la de Antony Beaumont, a quien tuve el gusto de escuchar dirigir esta misma obra a la Orquesta Sinfónica de Madrid hace unos años, cuando la descubrí, con la Orquesta Filarmónica Checa… la misma de la que fue director titular Zemlinsky hace cien años… Cada uno de los tres movimientos cabe bien en un video, así que no hay problema alguno de partición.

Aquí está el primer movimiento, Sehr massig bewegt (muy movido pero moderadamente, o algo así… yo tampoco lo entiendo, pero bueno).

Donde podemos oír el rumor de las profundidades, a las sirenas jugando y cantando, y la bella voz de la protagonista de la obra, representada por el violín solista del concertino, en una melodía bellísima que evoca las zalameras peticiones de la Sirenita a su padre y, más tarde, al Hada (que en realidad no es mala en absoluto, hace su trabajo y punto).

Luego oiremos el barco que llega, la tormenta que se desata y el salvamento del bello capitán…

Vamos ahora con el video del segundo movimiento, Sehr bewegt, rauschend (muy movido y rumoroso, o algo parecido).

Donde la mayor parte de la acción ocurre en el Palacio del Rey Tritón, en un baile, pero donde Zemlinsky, que había roto con su amada Alma hacía poco tiempo y que no había podido olvidarla aún, se sumerge más y más en los aspectos psicológicos de la Sirenita, su visión de la muerte, un presentimiento de su propia inmortalidad, su amor por el príncipe, etc.

Y pasemos ahora al desenlace de la obra, el tercer movimiento, Sehr gedehnt, mit schmerzvollem Ausdruck (Muy lentamente, con expresión de dolor, más o menos).

En el que termina el cuento. Comienza con la vida mortal de la Sirenita, los bailes con su amado, la angustia por no conseguir que se enamore de ella, el dolor que cada paso le causa… Y luego, la decepción por la aparición de su competidora y la boda de su amado con ella, su muerte y su resurrección final como espíritu del aire. El violín del concertino aparece de vez en cuando para representar a nuestra Sirenita en sus diversas apariciones…

Espero que os haya gustado (la música, digo, porque lo que es el video…).

.

Varias grabaciones existen de esta obra. Muy buena la de Riccardo Chailly con la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín, o la propia del video, la de Antony Beaumont con la Orquesta Filarmónica Checa. NAXOS ha editado recientemente un disco de la Orquesta Sinfónica de Nueva Zelanda dirigida por Judd James que no he escuchado, pero que parece que se puede encontrar en España. Y NAXOS es sinónimo de calidad, tengo muchos discos suyos y lo sé, así que le doy el beneficio de la duda.

.

En Spotify hay sólo un par de versiones… pero una de ellas es precisamente la de Riccardo Chailly con la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín antes citada, que me gusta mucho y cuyo enlace podéis encontrar aquí.

Y… . Lo de siempre. Si podéis oírla en directo (esta obra y cualquiera otra), mucho mejor. No me canso de repetirlo… ¿os cansáis vosotros de escucharlo?

Disfrutad de la vida, mientras podáis. A ser posible, escuchando música.

  1. El resto de grandes cuentos de mi infancia son de los hermanos Grimm: La Cenicienta, El Gato con Botas, Blancanieves, Juan sin Miedo…. []
  2. Cómo no iba Alma a ser objeto de deseo, con ese aspecto de diosa… y encima inteligente, buena conversadora, culta… Tentado he estado de poner cuatro o cinco fotos suyas: ¡era guapísima!… buscad fotos suyas en la red y lo constataréis []
  3. De hecho, la fidelidad de Alma hacia Gustav duró sólo unos pocos años, rápidamente comenzó a tener aventuras con otros artistas, lo que sumió en la depresión a Mahler… pero ésa es otra historia y será contada en otro momento. []
  4. un buen reportaje” era el final de la frase original, me he permitido cambiarla, no creo que altere mucho el espíritu de la frase. []

Sobre el autor:

Macluskey ( )

Macluskey es un informático de los tiempos heroicos, pero no ha dejado de trabajar en Informática y disfrutar con ella hasta la fecha. Y lo que el cuerpo aguante. Y además, le gusta la música...
 

{ 10 } Comentarios

  1. Gravatar Juan Carlos Giler | 10/12/2010 at 05:04 | Permalink

    “El resto de grandes cuentos de mi infancia son de los hermanos Grimm: La Cenicienta, El Gato con Botas, Blancanieves, Juan sin Miedo…”

    …. Realmente, de la infancia de algunos… yo incluido :)

  2. Gravatar Alburton | 12/12/2010 at 05:34 | Permalink

    ¡Bravo Zemlinsky!Es una preciosidad! Al comienzo me ha parecido ver en una ensoñación las profundas simas oceanicas: graves,desconocidas y pobladas de peligro, para que,de entre unos salientes rocosos, aparecieran jugando las voces de unas sirenitas que ,aun sonando en armonía con ese paisaje musical tan grave,estaban cargadas de alegría. Realmente te transporta….

    Pobre Zemlinsky! Hay quien en la vida nace estrellado,hasta en el parrafo en el que Macluskey escribe como, huyendo de la alemania nazi ,salva la vida parece que hiciera falta añadir tras una coma un “pero no demasiado”…

    Un apunte, massig es masivo (de masa) y rauschend es un adjetivo que describe sonidos como el que harías si intentas imitar el viento.También el agua puede producir esa clase de sonidos. rumoroso suena bastante bien,pero es una palabra que uso tan poco que no se realmente que significa.Según la rae que causa rumor y

    rumor.

    (Del lat. rumor, -ōris).

    1. m. Voz que corre entre el público.

    2. m. Ruido confuso de voces.

    3. m. Ruido vago, sordo y continuado.

    ¿Alguien más ha pensado alguna vez que al castellano le faltan palabras? Aunque nunca será posible,¡ni bueno!, codificar todo lo que experimentamos,pero hay muchos conceptos en otros idiomas que no parecen tener una traducción directa. En parte es lo bello de aprender otras lenguas,tiene conexiones distintas entre las ideas,y a veces ideas completamente nuevas!

    Gracias Mac por un articulo tan bueno,me ha hipnotizado Zemlinsky con la presentacion que has hecho de él como un hombre apocado. ¡Pero que música tan sentida! Es increible…

  3. Gravatar Macluskey | 12/12/2010 at 10:29 | Permalink

    @Alburton: ¡Me has alegrado el día!

    Efectivamente, el bueno de Zemlinsky fue un hombre con mala suerte, pero una gran sensibilidad. Pero nunca lo llevó mal. Fue un gran amigo y admirador de su “adversario” Mahler. Soportó bien que le dejara Alma (Mahler no lo soportó), en definitiva, se conformó con lo que tenía, que era mucho en realidad, y no se frustró por no poder tener más o ser más… qué distinta sería la sociedad si hubiera muchos Zemlinskys…

    Y sobre lo del rauschend y compañía… pues es que yo no sé alemán. Apenas lo suficiente para pedir comida por favor y la cuenta y dar las gracias… De todos modos, “rumoroso” sí que se usa en castellano en poesía y arte. Yo creo que aquí hace referencia al rumor de las olas y del viento… esas cosas que nos relajan cuando estamos a la orilla del mar. Pero no tengo seguridad alguna. La traducción que he puesto me la dio el traductor de google, y no he tenido más remedio que creérmelo…

    Gracias por tu comentario.

    Mac

  4. Gravatar Alburton | 18/12/2010 at 06:03 | Permalink

    ¡Gracias a ti por escribir tantos articulos tan buenos! Has aumentado significativamente el nivel de mi ignorancia abriendo el horizonte de lo que me interesa,algo que nunca podré perdonarte ;-) Desgraciadamente no se lo suficiente sobre ningun tema en concreto como para escribir una serie (quizas algun dia sobre electrónica empezando desde 0 con el fin de que cualquier pueda cacharrear en casa y construir los artilugios que desee,pero aun tengo que pensarlo,pq tengo muy poco tiempo) Pero hace poco ví una pelicula que me impactó como ninguna hasta ahora y me gustaría compartirla con vosotros. Se llama ” La infancia de Ivan” ,de Andrei Tarkovsky, y es arte en mayusculas,tanto en técnica como en contenido.Nada me ha hecho pensar tanto desde hace mucho tiempo.Espero que la podais disfrutar en VOSE. Dicen que google tiene la mala costumbre de indicarte como encontrarla buscando el titulo ademas de megaupload.Es de hace 49 años,asique creo que debería ser tan gratuita y de acceso universal como el quijote.

  5. Gravatar Joselo | 26/12/2010 at 03:49 | Permalink

    hola amigos lectores del cedazo, tengo una super pregunta. estoy suscrito al cedazo desde hace tiempo y hace no mucho tiempo chequé en mi correo un artículo que según yo era d obras de Bach, de hecho tenía unas ecuaciones matemáticas como imagen grande en el artículo, y dos obras que escuché ese día muchas veces por que me encantaron las dos canciones pero ahora busco ese artículo y no lo encuentro por algún lado, alguno de uds sabe de qué artículo hablo?? son mis únicas referencias aparte de que una estaba interpretada con clavicordio, y no es fuga y tocatta en re menor ni la d la pasion segun san mateo PORFAVOR muchas gracias a todos

  6. Gravatar Pedro | 26/12/2010 at 10:48 | Permalink

    Joselo, es que ése no fue en El Cedazo sino en El Tamiz: http://eltamiz.com/2010/11/24/johann-sebastian-bach/

  7. Gravatar Joselo | 03/01/2011 at 11:28 | Permalink

    hjajaja, disculpa mi memoria pedro y muy buena la broma de este dia de los inocentes,

  8. Gravatar DALIDA | 22/01/2012 at 06:34 | Permalink

    Muy buenas! Soy una coleccionísta del cuento LA SIRENITA y todo lo que se cierne en torno a él…Muy buen artículo! Soy una precisición o rectificación si así lo merita:HANS CHRISTIAN ANDERSEN era danés, no noruego! Saludos cordiales. D&N.

  9. Gravatar Macluskey | 22/01/2012 at 08:44 | Permalink

    Pues… ¡claro que era danés!!! Lo sé perfectamente, pero esta vieja neurona me ha engañado.

    ¡Corregido!

    Y gracias por el aviso.

  10. Gravatar Ricardo | 16/06/2018 at 09:14 | Permalink

    Gracias por este artículo. Hay que reivindicar a Zemlinski. La Sirenita es bellísima

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