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El euro: Italia




Bienvenido, lector, a una nueva entrega de la serie de El Cedazo sobre la moneda única europea, en cuya última entrada contemplamos la serie de euros de la República de Irlanda. Hoy nos desplazaremos al cálido mar Mediterráneo, y contemplaremos las bonitas monedas de la República Italiana.[1] Éstas nos darán bastante de qué hablar, de modo que compensaré, espero, el relativamente corto artículo anterior, el irlandés, y la larga espera que lo ha separado de éste.

Mapa

Localización de la República Italiana en Europa. En verde clarito, la Unión Europea. (NuclearVacuum/Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported)

El país

BanderaEmblemaItalia, con capital en Roma, es una república parlamentaria que ocupa la totalidad de la península Itálica, además de las islas de Cerdeña[2] —al sur de la francesa Córcega— y Sicilia[3] —junto a la punta de la «bota» a la que a todos nos recuerda la silueta de Italia—, entre otras islas frente a sus costas.[4] También es italiano el municipio —la comuna, en realidad— y paraíso fiscal de Campione d’Italia, totalmente rodeado por territorio suizo. Italia hace frontera, al noroeste, con Francia; al norte, con Suiza y Austria, y al nordeste, con Eslovenia, además de rodear totalmente a los países de San Marino y la Ciudad del Vaticano, que también visitaremos en su momento en esta serie.

El país con más Patrimonios de la Humanidad de todo el mundo —con 47 lugares declarados Patrimonio de la Humanidad, seguida de España con 43— está gobernado por un presidente como jefe de Estado —desde 2006, Giorgio Napolitano— y un Primer Ministro como jefe de Gobierno —Mario Monti, que sustituyó en 2011 a Il Cavaliere, Silvio Berlusconi—. Italia se encuentra dividida en veinte regiones, en italiano regioni, divididas a su vez en 110 province o provincias.[5]

La República Italiana, junto con la antigua Alemania Occidental, Bélgica, Francia, Luxemburgo y los Países Bajos —naciones, las dos últimas, que también veremos en su momento en esta serie—, es miembro fundador de la Unión Europea, y el tercer país más poblado de la Eurozona, tras Alemania y Francia —en la Unión, aunque fuera de la Zona Euro, el Reino Unido también tiene más habitantes que Italia—.

Antes del euro: la lira italiana

Breve contexto histórico

Exceptuando la comuna de Campioni d’Italia, donde se utilizaba —y aún se utiliza— el franco suizo como moneda, la divisa de Italia fue, desde el año 1861, la lira italiana, con símbolo «» —con dos barras, igual que el de la lira chipriota y al contrario que el símbolo «£» de la libra irlandesa, que tiene una sola barra—. Era 1861 el año en que se creaba el Reino de Italia, culmen de la Unificación Italiana que reunía a todos los estados en los que se encontraba dividida la península con anterioridad: los reinos de Cerdeña, las Dos Sicilias y Lombardía–Venecia, el Gran Ducado de Toscana, el Estado Libre de Fiume y los Estados Pontificios. Fue el primer rey de Italia, Víctor Manuel II,[6] quien rescató la lira —que ya había sido la moneda del Reino Napoleónico de Italia, gobernado por el hijastro de Napoleón Bonaparte, Eugène de Beauharnais— para el recién creado estado. Estableció la lira como 4,5 gramos de plata, patrón que tal vez te suene: en efecto, en 1865 Italia entraba a formar parte de la Unión Monetaria Latina, de la que hemos hablado ya en esta serie.

Tras la Primera Guerra Mundial, y después de ella, la Segunda, y con la desaparición de la Unión Latina, la lira italiana comenzó a sufrir una imparable inflación. Desde las 19 liras por dólar estadounidense en 1927 se pasó a las 120 en 1943, 575 en 1947, 625 en 1949… Finalmente, cuando en 1999 fue sustituida oficialmente por el euro, la tasa de cambio fue de 1 € = ₤ 1 936,27, la más alta de toda la Eurozona. A esa tasa pudieron seguir cambiándose por euros en la Banca d’Italia, el banco central italiano, hasta el pasado 29 de febrero.

Las monedas de la lira italiana

A pesar de que una lira valía, aproximadamente, diez veces menos que una peseta española, no esperes encontrar monedas de lira de valores exorbitados. He aquí la última serie de la lira italiana:[7]

Denominación

Reverso

Anverso

Imagen

₤ 5

Delfín y valor facial

Timón

5 lire

₤ 10

Espigas y valor facial

Arado

10 lire

₤ 20

Rama de roble y valor facial

Alegoría de la República

20 lire

₤ 50

Cornucopia y valor facial

Italia Turrita

50 lire

₤ 100

Ramas de olivo y valor facial

Italia Turrita

100 lire

₤ 200

Engranaje y valor facial

Alegoría de la República

200 lire

₤ 500

Palacio del Quirinal y valor facial

Alegoría de la República alada

500 lire

₤ 1000

Mapa de Europa

Italia Turrita

1000 lire

Como ya dije, si las monedas españolas iban desde la peseta hasta las 500 pesetas, las italianas van desde las 5 hasta las 1000 liras, valores que no reflejan el mucho menor valor de la lira italiana respecto del de la peseta española —además, la moneda de 1000 liras fue emitida sólo a partir de 1997—. Donde sí se nota es en los billetes: mientras que el mayor billete español era de 10000 pesetas, el mayor billete de Italia era de medio millón de liras: ₤ 500000.

Entre los motivos que adornan las monedas de la lira italiana, podemos destacar la alegoría de la República, especialmente la Italia Turrita. La Italia Turrita es una de las personificaciones de Italia más comunes, diferenciable porque la alegoría aparece tocada con una corona mural con torres —de ahí lo de turrita, «con torres» en italiano—. No obstante, ni la Italia Turrita ni ningún otro de los motivos que ornaban la lira italiana reaparecerán en la serie italiana del euro.

Los euros italianos

La serie italiana del euro es particularmente bonita, como se ve en la tradicional imagen:

Euros Italia

Los 8 valores del euro: caras nacionales italianas. (Imagen: Wikipedia, editada por Saúl Iglesias)

Además, al contrario que los irlandeses, los italianos son muy variaditos, con lo que cada moneda nos dará mucho de qué hablar. Algunos diseños, como el Coliseo, la Venus de Botticelli o el Hombre de Vitruvio, os serán familiares; otros, como el «indio» de la moneda de 2 €, tal vez no tanto. Pero, como no tenemos prisa, hazte unos spaghetti, ponte una tarantella de fondo y, juntos, veamos cada diseño en profundidad. Andiamo!

En detalle

0,01 € – El Castel del Monte

El Castel del Monte, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1996, se encuentra en el sudeste de Italia, en el centro-oeste de la región de Apulia —el «tacón» de la bota—. Se trata de un prodigio de la arquitectura medieval, construido a mediados del siglo XIII —entre 1240 y 1250— por encargo de Federico II Hohenstaufen, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Castel del Monte

Fotografía del Castel del Monte, en la que se aprecia la entrada, de influencias clasicistas. (Travus / CC BY-SA 3.0)

La precisión geométrica y astronómica del Castel del Monte llama poderosamente la atención: su planta tiene forma de octógono perfecto, con otro octógono perfecto concéntrico a él, constituyendo el patio interno. Las ocho torres que rematan sus ocho esquinas son también perfectos octógonos, dotando a la fortaleza de una espléndida armonía de formas. El edificio principal mide 25 m de altura, con 16,5 m de lado, y las torres miden 26 m de altura y 3 m de lado. La edificación se encuentra, además, orientada hacia el este de tal modo que, cuando el sol se encuentra en el equinoccio —el 21 de marzo y el 23 de septiembre— se produce un determinado juego de luces que lo convierte en un «calendario celeste» tridimensional.

Es difícil precisar a qué corriente arquitectónica pertenece, ya que su ecléctico estilo combina elementos muy diversos. La influencia románica es innegable, no hay más que ver los gruesos muros de piedra casi sin ventanas, y los leones que coronan las columnas de la entrada, típicos del románico italiano. Por otra parte, adornos como las ventanas o los capiteles de las columnas remiten al gótico, y la entrada principal es de estilo claramente clásico, queriendo imitar un arco triunfal romano. Ciertos arcos, por último, junto con la silueta octogonal del conjunto, recuerdan al arte musulmán.

Sin embargo, a pesar de su aspecto de fortaleza inexpugnable en lo alto de una colina —como debe ser—, hay muchos datos que no cuadran: no hay foso, ni establos, ni cocina, despensa o capilla, elementos comunes a todo edificio militar de la época. El muro de piedra de cal y la entrada principal de brecha roja lo hacen, además, muy poco resistente a un ataque bien organizado. A pesar del complejo juego de pasillos y salas interconectadas que alberga el Castel del Monte, que parecen diseñadas para proteger al emperador, al más puro estilo de una pirámide egipcia, hoy se opina que probablemente se tratase de una residencia de ocio o un templo para la meditación, antes que una estructura defensiva.

Con la conquista del Reino de Nápoles por Carlos I de Anjou, y la caída del régimen Hohenstaufen, el Castel del Monte fue utilizado como cárcel; allí estuvo preso Enrique de Borgoña el Senador, infante de Castilla, entre 1268 y 1291. Cuando ya su padre, Fernando III el Santo, y su hermano, Alfonso X el Sabio, habían fallecido, y en Castilla y León reinaba su sobrino Sancho IV el Bravo, fue puesto en libertad y regresó a Castilla, en donde fue bien recibido por él y su esposa, la reina María de Molina.

Pero bueno, que me voy del tema… el caso es que el Castel del Monte fue deteriorándose con el paso de los siglos, siendo utilizado incluso como cantera —como casi todos los monumentos de sus características, por otro lado— hasta que el Estado italiano compró el edificio en 1876 por 25 000 liras de entonces, equivalentes aproximadamente a 100 000 euros de hoy, e inició su restauración. Hoy, este Patrimonio de la Humanidad es un monumento muy visitado y bien conocido en Italia.

El diseño de la moneda es de Eugenio Driutti, que firma con sus iniciales «ED» y que ya había realizado diseños para algunas monedas de 200 liras y medallas.

0,02 € – La Mole Antonelliana

En el extremo opuesto de Italia, en la bella ciudad de Turín,[8] se encuentra el modelo de la siguiente moneda, la de dos céntimos de euro. Se trata de la Mole Antonelliana, así llamada en honor al arquitecto que la construyó, Alessandro Antonelli (1798-1888), edificación que se ha convertido en uno de los monumentos distintivos de Turín. Con su característica arquitectura y sus 167,5 metros de altura, la Mole domina el paisaje e impresiona al turista, y además tiene una fascinante historia.

Mole Antonelliana

Vista de Turín con la Mole Antonelliana en el centro. (Dominio público)

A mediados del siglo XIX, Turín era una ciudad floreciente. Había sido nombrada en 1861 capital del recién nacido Reino de Italia, que se erigía como faro de la Modernidad en Europa. Como no podía ser de otro modo, a la comunidad judía se le habían dado plenos derechos civiles en 1848, y fue gracias a ello que los judíos pudieron contratar a Antonelli en 1863 para la construcción de una sinagoga digna de la capital del reino. El arquitecto era ya conocido por haber presentado el año anterior un proyecto para una maravillosa cúpula de 121 metros de altura, para la iglesia de San Gaudencio de Novara, y para Turín ideó un edificio majestuoso, una construcción que fuera la envidia del país y tarjeta de visita de Turín —e incluso de Italia— en el extranjero.

El problema es que, según parece, nuestro buen Alessandro no se entendía demasiado bien con la comunidad judía. El proyecto inicial tenía 47 metros de altura y un costo de 280 000 liras de la época, aproximadamente 1 300 000 euros de hoy. Antonelli, inconformista, fue retocando el proyecto, elevando cada vez más la altura de la cúpula hasta alcanzar los 113 metros. En 1869, los judíos de la ciudad, que llevaban esperando seis años y habían gastado ya más del doble del presupuesto previsto en un edificio que distaba de estar terminado, decidieron dejar de financiar el proyecto y la construcción se detuvo, dejando un techo provisional. No parecía haber demasiada esperanza: hacía cuatro años que Turín había dejado de ser la capital de Italia, dejando paso a Florencia, y la comunidad judía de la ciudad había disminuido mucho. Por suerte para Antonelli, la comuna de Turín decidió hacer un trueque y cedió a los judíos otro terreno para la construcción de su sinagoga, a cambio de la Mole, que ahora estaría dedicada al rey de Italia, Víctor Manuel II.

La Domenica del Corriere 1953

Portada del semanario La Domenica del Corriere de 31 de mayo de 1953, informando del derrumbe de la Mole la semana anterior.

Sucedió así que Alessandro Antonelli volvió al proyecto, cuya construcción fue retomada. El arquitecto no perdió ocasión para sumar metros a la estructura: aquellos 113 metros se convirtieron pronto en 146, más tarde 153 y, finalmente, 163 metros. Además, se colocó en la cima un «genio alado», una escultura de cuatro metros que elevaba la altura total a los actuales 167 m. El edificio fue terminado en 1888, poco después del fallecimiento de su diseñador, convirtiéndose en el edificio de mampostería más alto de Europa. Pero el final de la construcción no supuso, ni mucho menos, el final de las vicisitudes de la Mole Antonelliana.

En el año 1904, una tormenta echó abajo el «genio alado» de la cima, que fue sustituido por una estrella de similares dimensiones. Medio siglo después, en 1953, un violento tornado derribaba la inmensa aguja de 47 metros que remata el edificio, instante representado por la dramática portada del semanario La Domenica del Corriere, cuyo pie rezaba:

Colapsa la Mole. El excepcional temporal de viento que estalló en Turín el 23 de mayo ha despedazado la aguja del famoso monumento, haciendo precipitarse hacia el suelo un tramo de cuarenta y cinco metros. La Mole Antonelliana era el edificio de mampostería más alto de Europa (167,50 m).

Lo de que «era» el edificio de mampostería más alto de Europa viene a cuento porque la aguja fue reconstruida con metal recubierto de piedra, haciendo que la Mole perdiese dicho título.

Hoy, la Mole Antonelliana acoge el Museo Nacional del Cine —en italiano, Museo Nazionale del Cinema—, uno de los museos más visitados de Italia —en 2008, el decimotercero—. En cuanto al diseño de la moneda, lo firma Luciana De Simoni, con sus iniciales «LDS». Volveremos a hablar de ella, en éste y en otros países.

0,05 € – El Coliseo

No podía faltar en la serie italiana del euro el símbolo de Italia por antonomasia, una de las nuevas Siete Maravillas del mundo moderno: el Coliseo.[9] Con una planta oval de 188 m de eje mayor y 156 m de eje menor, no se trata de un circo, como a veces se cree —los circos eran lineales, no ovalados—, sino un anfiteatro; de hecho, se lo conocía originalmente como el Amphiteatrum Flavium, el Anfiteatro Flavio.

Coliseo

Fotografía del Coliseo tomada al anochecer. (Diliff / CC BY-SA 2.5)

La construcción del Coliseo se comenzó entre los años 70 y 72 d. C., bajo el mandato del emperador Vespasiano (9-79), y terminado por su hijo Tito (39-81) en el año 80. En él no sólo se celebraban las peleas de gladiadores, conocidas en latín como munera, sino también noxii —ejecuciones de prisioneros por animales—, venationes —peleas de animales— o las espectaculares naumachiæ, las naumaquias o combates navales, para las cuales era preciso inundar con agua el Coliseo. Éste vivió así su época dorada, durante el final de la Edad Antigua; siguió utilizándose para espectáculos hasta bien entrado el siglo VI.

Durante la Edad Media, en cambio, el Coliseo atravesó una larga época de decadencia. El campo interior fue utilizado como cementerio; las arcadas, como refugios y fábricas. El edificio en general fue empleado como cantera, y el mármol travertino que recubría la fachada se usó para fabricar cal viva. Este mármol estaba sujeto a la piedra con grapas de bronce, que fueron arrancadas de su lugar y utilizadas para otros menesteres, dejando numerosas marcas que, como carcoma, aún son visibles. Este expolio, junto a los daños producidos por la meteorología y los terremotos, continuó durante la Edad Moderna, siendo célebre en ese aspecto la familia Barberini.[10] Incluso el papa Sixto V, a finales del siglo XVI, ordenó convertir el monumento en una factoría lanera, con la maquinaria en el primer piso y las viviendas de los obreros en los dos superiores, proyecto que se paralizó con su muerte en 1590.

Los atentados contra la integridad del anfiteatro no cesaron hasta que, en 1749, el papa Benedicto XIV consagra el Coliseo como lugar santo, a causa de los cristianos que —supuestamente— fueron martirizados allí.[11] A partir de entonces comenzó su renacimiento: en el siglo XIX se construyen los contrafuertes tan fácilmente distinguibles hoy, sin los cuales lo que queda del edificio probablemente se hubiese derrumbado ya. Varios papas promovieron obras de restauración del Coliseo, que fue recuperándose poco a poco hasta llegar a ser lo que hoy es: el símbolo de Italia y uno de sus monumentos más visitados.

El diseño de la moneda de 5 euro cent pertenece a Ettore Lorenzo Frapiccini, quien firmó como «ELF» y cuyo nombre debe ser recordado para otras monedas.

0,10 € – El nacimiento de Venus

Nacimiento de Venus

Nacimiento de Venus, S. Botticelli, 1484. (Dominio público)

La grabadora Claudia Momoni firma el anverso de la moneda de 0,10 € italiana con sus iniciales «CM». No obstante, el autor último del diseño de esta moneda es sensiblemente más conocido: se trata de Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi, más conocido en el mundo entero por su apodo: Sandro Botticelli (1445-1510).

En efecto, el diseño de la moneda italiana no es otro que una selección de su témpera El nacimiento de Venus,[12] pintado entre 1482 y 1484 y que hoy puede ser admirado en la Galería Uffizi,[13] en Florencia. El cuadro está pintado a la témpera sobre lienzo, y no al óleo: esto quiere decir que el disolvente de la pintura no era un aceite, como en el óleo, sino agua.

Curiosamente, El nacimiento de Venus no representa el nacimiento de Venus. Venus no nació en una concha en la orilla del mar, como representa el cuadro, sino que tuvo un origen, según la mitología, bastante menos romántico. Hesíodo narra en su Teogonía que el padre de Venus, Urano, obligaba a sus hijos a permanecer en el vientre de su madre, Gea, después de nacer. Gea, que ya estaba hasta el moño, pidió ayuda a sus hijos para vengarse de Urano, y su hijo Crono salió en su ayuda: fabricó una guadaña de sílex y castró con ella a su padre. Según la Teogonía, Venus nació de la espuma que produjeron los genitales de Urano después de que Crono los cortara. No haré comentarios al respecto.

Así pues, según parece, lo que representa el cuadro es la llegada de la diosa a una de las islas que se le dedicaban, como Chipre o Pafos, y no su nacimiento. La Venus que aparece en el cuadro, cubriéndose pudorosamente con las manos y el pelo, dista mucho de ser aquella diosa griega de la lujuria y la sexualidad, sino que está más adaptada a los ideales y la mentalidad renacentistas del siglo XV —para comprobarlo, basta comparar este cuadro con los del mismo nombre de Bouguereau o Cabanel pintados 400 años más tarde—. Esta Venus de Botticelli es, además, un retrato de la bella florentina Simonetta Vespucci (1453-1476), casada con un descendiente lejano de Américo Vespucio, en honor al cual está nombrado el continente americano.

En el cuadro aparecen, además de Venus, los Céfiros o vientos del oeste, que empujan a Venus hacia la costa, y la Primavera, a la derecha, intentando cubrirla con un manto floreado a pesar del fuerte viento. La Primavera aparece también, junto con Venus, en su otra pintura archiconocida, que lleva el nombre de aquella: La Primavera.

0,20 € – Formas únicas de la continuidad en el espacio

Habiendo visto ya la arquitectura y la pintura, pasamos a la escultura: en esta moneda se representa la escultura futurista Formas únicas de la continuidad en el espacio,[14] obra del calabrés Umberto Boccioni (1882-1916) en el año 1913.

Formas únicas de la continuidad en el espacio

Formas únicas de la continuidad en el espacio, U. Boccioni, 1913. (Dominio público)

El nombre de Umberto Boccioni está íntimamente ligado al de un determinado movimiento artístico, el Futurismo, iniciado en el año 1910 por un manifiesto redactado por el escritor Filippo Tommaso Marinetti: el Manifesto del Futurismo. Eminentemente italiano, este movimiento estaba centrado en la literatura y la poesía, aunque se extendió a múltiples formas artísticas como la escultura que hoy nos ocupa. El Futurismo pretendía romper con el arte que se venía haciendo hasta entonces, crear algo verdaderamente nuevo. Es la época de los automóviles, el telégrafo sin hilos, el teléfono y el submarino: el progreso. Esta es la característica principal de este movimiento, la fe ciega en el progreso, la exaltación de la tecnología. El autor Volkmar Essers afirma, en relación con este movimiento:

[…] un automóvil rugiente, que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia.

El papel de Boccioni en todo esto es notable: fue uno de los teóricos más importantes del nuevo movimiento, además de uno de los coautores del Manifesto de 1910 y uno de los escultores futuristas más prominentes, además de dedicarse también a la pintura. Conoció a Pablo Picasso y estuvo fuertemente influido por el estilo que éste encarnaba: el Cubismo. Sin embargo, Boccioni siempre criticó que el Cubismo era un arte demasiado estático, en contraste con el dinamismo que pretendía reflejar el Futurismo; él mismo, a pesar de estar influenciado por el estilo de Picasso, procuró siempre evitar la línea recta.

Y esta pretensión se refleja a la perfección en esta escultura, Formas únicas de la continuidad en el espacio. Ni una sola recta, a excepción de los dos bloques en los pies de la figura. Y, desde luego, se aprecia a las claras el dinamismo del que Boccioni pretende hacer gala. Todo hace pensar en movimiento: las curvas, el brillo de la superficie metálica —la escultura está realizada en bronce barnizado—, la propia postura de la figura, dando un paso hacia adelante… Todas las características de la escultura se aúnan para decirnos: «Hey, esto se mueve. Es una escultura, y está quieta, lo sé, pero se mueve, ¿no lo ves?». No se pretende representar la realidad con fidelidad, tan solo generar una sensación. Hoy, esta escultura está en el MoMA, en Nueva York.

Por cierto, que la representación de esta escultura en la moneda de veinte euro cent corre a cargo de Maria Angela Cassol (1956-), cuyas iniciales, «M.A.C.», figuran en el anverso.

0,50 € – La estatua ecuestre de Marco Aurelio

Ya que hemos empezado con la escultura, trasladémonos a la ciudad de Roma, pero un par de milenios antes de la pieza de Boccioni; concretamente, al año 176.

Estatua ecuestre de Marco Aurelio

Réplica de la estatua ecuestre de Marco Aurelio. Tras ella, el Palazzo Nuovo (izquierda) y el Palazzo Senatorio (derecha). (Radomil / CC BY-SA 3.0)

Como tal vez sepas, la ciudad de Roma está construida sobre siete colinas: Quirinal, Viminal, Esquilino, Celio, Palatino, Aventino y Capitolio.[15] Es esta última colina, la colina capitolina o, como se la conoce en italiano, el Campidoglio, donde está el monumento que aparece en la moneda italiana de medio euro: una estatua ecuestre de tres metros de alto, de bronce chapado en oro, en la que se encuentra representado el emperador romano Marco Aurelio Antonino Augusto el Sabio, conocido como Marco Aurelio a secas (121-180).

Podríamos decir que esta estatua, situada en el centro de la Plaza del Capitolio, se conserva hoy por casualidad. De hecho, se trata de la única estatua de un emperador romano precristiano que ha sobrevivido en Roma hasta la actualidad. Normalmente, las estatuas de bronce solían fundirse para fabricar armas, como cañones, balas, etc., o incluso otras estatuas nuevas. En el caso de los emperadores romanos, estos no siempre recordaban con cariño a sus predecesores, por lo que podían querer deshacerse de sus estatuas. Además, estamos hablando de un emperador de la época anterior al cristianismo: los cristianos mandaron retirar la mayoría de estatuas de emperadores por considerarlas ídolos paganos.

Entonces, ¿por qué esta estatua ha sobrevivido hasta hoy?

Pues, mucho me temo, por error. Pasado un tiempo, se empezó a creer que el emperador que aparecía representado sobre el caballo no era otro que Constantino I el Grande. Y claro, Constantino I era el emperador que había legalizado el cristianismo en el Imperio Romano. No estaba bien fundir su estatua. Parece plausible pensar que esta confusión permaneció durante la Edad Media, pues en esta época el bronce era un metal valiosísimo, y la estatua permaneció en pie aun así. Sin embargo, sí es seguro que, en el siglo XVI, ya se había subsanado este error. El papa Pablo III, que mandó remodelar en el año 1536 la Colina Capitolina, ordenó que esta estatua fuera situada en el centro de la misma, y el artista encargado de dicha remodelación identificó correctamente al emperador, como figura en la inscripción del plinto de la estatua.

Piazza del Campidoglio

Fotografía de la Plaza del Capitolio de Roma, en la que se aprecia la estatua del emperador y el pavimento diseñado por Miguel Ángel. (Dominio público)

Por cierto, una aclaración banal, sin importancia, una nota al pie: ese artista se llamaba Miguel Ángel.

Efectivamente: la reconstrucción de la Plaza del Capitolio de Roma fue realizada por el artista barroco autor del David, el Moisés, la Piedad, la Capilla Sixtina o la mismísima Basílica de San Pedro del Vaticano: Michelangelo Buonarroti. El artista se encargó de «dar la vuelta» a la plaza, que entonces se encontraba orientada hacia el foro romano que hay detrás de ella: remodeló el Palazzo Senatorio construyendo una nueva entrada —orientada hacia la plaza y no hacia el foro— con una doble escalinata, restauró el Palazzo dei Conservatori —el de la derecha, si nos encontramos mirando de frente a Marco Aurelio— eliminando todas las estructuras medievales, dejando un diseño que no desentonara con el del Palazzo Senatorio, y construyó desde cero el Palazzo Nuovo, el que está a la izquierda. Con esto, consiguió enmarcar la plaza que, aun así, quedó con forma trapezoidal, y no cuadrada o rectangular.

Esta forma suponía un leve problema, pues el trapecio era una forma «artificial», poco armoniosa. Miguel Ángel solucionó este imprevisto con su diseño del pavimento: una estrella de doce puntas, con radios entrelazados, enmarcada en una silueta no perfectamente elíptica, sino aovada, más ancha en uno de sus extremos —el del Palazzo Senatorio— que en el otro. Además, este pavimento está ligerísimamente elevado en su centro, justo debajo de la estatua de Marco Aurelio, de modo que quien se sitúe en él tendrá la sensación de estar colocado en la cúspide de una esfera gigantesca, semienterrada en la plaza. Según parece, Miguel Ángel se inspiró en los ónfalos de la antigua Grecia, que representaban el centro del mundo —y, en el siglo XVI, el centro del mundo occidental estaba en Roma—.

Lástima, pues el genial arquitecto habría hecho mejor en basarse en una inspiración más católica, y no en un ídolo pagano precristiano como el ónfalo. A los papas de la época no se les escapó esto, y nunca permitieron la realización del pavimento que había diseñado Michelangelo. No fue hasta 1940, cuatro siglos más tarde, que el diseño de Miguel Ángel para el pavimento de la Piazza se hizo realidad, por orden del entonces Primer Ministro de Italia, Benito Mussolini.

Por último, hay que indicar que la estatua que puede verse hoy en la Plaza del Capitolio no es la original, sino una copia exacta: la original se encuentra en los Museos Capitolinos, en concreto dentro del Palazzo dei Conservatori, para protegerla de la corrosión.

En la moneda, además de la estatua y el pavimento, aparece la firma del grabador, Roberto Mauri: una «M».

1,00 € – El Hombre de Vitruvio

Al contrario que la escultura de la moneda de veinte céntimos, el motivo de la de 1 € apenas necesita explicación, pues es famoso en el mundo entero.[16]  La imagen que orna el anverso de esta pieza no es otra que una representación del Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci.[17] Se trata del dibujo de un hombre, en dos posturas diferentes superpuestas, que posee unas determinadas proporciones, reconocidas como «armónicas» o «ideales». El individuo en cuestión está inscrito en un cuadrado y un círculo, que en la moneda es la circunferencia delimitada por la separación entre los dos metales.

Hombre de Vitruvio

Página del diario de Da Vinci donde aparece su Hombre de Vitruvio. (Dominio público)

Estas proporciones están tomadas de un escrito de arquitectura firmado por el ingeniero romano Marco Vitruvio Polión (c. 75 a. C. – c. 15 a. C.), el tratado en diez tomos De Architectura. Vitruvio escribió dicho tratado dedicándoselo al emperador César Augusto, y en él se explicaban los métodos de construcción de las principales obras de ingeniería romanas, como acueductos, puertos o toda clase de edificios. El arquitecto, como todos en aquella época, daba una especial importancia a las proporciones; según él, un edificio bien construido debía guardar una determinada proporción, basada en la sección áurea y el cuadrado, por ejemplo.

Con el tiempo, la obra fue más o menos olvidada, hasta que fue «redescubierta» en los siglos XV y XVI. Los artistas del Renacimiento, entre los que se contaban Brunelleschi —el de la cúpula de la catedral de Florencia, en Italia— y Leonardo da Vinci (1452-1519), retomaron las ideas grecorromanas de la proporción, y el De Architectura era para ellos una fuente inagotable de recursos. Varios artistas realizaron láminas del hombre ideal —no «ideal» en el sentido de que te planchara, te cocinara y te limpiara la casa, sino «ideal» en cuanto a proporciones—; uno de ellos —de los artistas— fue Da Vinci, pero no el único: la traducción ilustrada del De Architectura realizada por Cesare Cesariano en 1521 tuvo gran repercusión, y sus imágenes eran de gran calidad, a pesar de que su «hombre vitruviano» palidece en comparación con el del florentino.

2,00 € – Dante Alighieri

Finalizamos la serie de monedas italianas con el retrato del «indio» que aparece en la moneda mayor de la serie. Este «indio» no es tal, sino el poeta Dante Alighieri (c. 1265 – 1321), considerado uno de los grandes de la literatura universal, junto con el español Cervantes, el alemán Goethe, el francés Montaigne y el inglés Shakespeare. Dante es uno de los escritores más conocidos que ha dado Italia,[18] y su Divina Comedia, redactada a principios del siglo XIV, se trata de una de las obras maestras que se han escrito, además de encarnar la transición del Gótico de la Edad Media al Renacimiento italiano.

Hay dos datos que resultarán determinantes en la vida de Dante. El primero es su interés por la política. Desde finales del siglo XII existía una disputa en Italia entre dos facciones, los güelfosguelfi, en italiano— y los gibelinosghibellini—. Los güelfos eran partidarios del poder del Papado, mientras que los gibelinos apoyaban la causa del Sacro Imperio Romano Germánico. Así, ciudades que se encontraban bajo el poder del Papado, como Forlì, se unieron al partido gibelino para que les ayudara a ganar autonomía, y lo contrario hicieron otras que se encontraban bajo el Imperio, como Milán, que se adhirió a los güelfos.

Retrato de Dante

Fragmento de La disputa del Sacramento, en el que aparece el retrato de Dante. Rafael, 1510. (Dominio público)

En Florencia se desató también esta lucha interna entre güelfos —entre los que se encontraba el propio Alighieri— y gibelinos, con la posterior victoria de los primeros. Hasta aquí, bien para Dante. El problema vino cuando, tras la victoria, los güelfos se dividieron en dos facciones: los güelfos negros y los güelfos blancos, que apoyaban a líderes diferentes. Dante pertenecía a la facción blanca, que fue derrotada por la negra y obligada a exiliarse. Desde ahí, el poeta inició un largo peregrinaje durante el cual pasó por Verona, Padua, Rímini, Lucca y Rávena, donde residiría hasta su muerte.

El otro dato importante en la vida de Dante es su amor platónico: Beatriz Portinari. Según el propio poeta, se enamoró de ella a primera vista, cuando Beatriz sólo tenía ocho años y el uno más, y desde entonces no la volvió a ver hasta nueve años después. Nunca llegaron a tener una relación cercana, pero Dante la amaba en secreto, y llegaría a influirlo enormemente. Fue gracias a Beatriz que Dante hizo su aportación a lo que hoy se conoce en literatura como dolce stil novo, que retomaba el concepto medieval del amor cortés. Beatriz moriría en 1290, muy joven, y Dante se casó al año siguiente con Gemma Donati, su prometida desde los doce años y con quien tendría varios hijos.

El retrato de este afligido escritor ha sido representado por multitud de grandes pintores: Giotto, Michelino, Botticelli, Vasari… En concreto, el que aparece en la moneda de 2 € de Italia —obra de la medallista italiana Maria Carmela Colaneri (1963-)— está basado en la pintura al fresco de Rafael La disputa del Sacramento, que se encuentra en el Palacio Apostólico del Vaticano y que incluye un retrato del poeta, entre otros personajes. Tal vez opines que tiene cara de enfado; el hecho es que en ninguno de los retratos de Dante que yo he podido ver parece muy contento. Tal vez sea porque el amor de su vida murió prematuramente, o tal vez porque fue desterrado de por vida de su ciudad natal. En cualquier caso, así ha quedado para la posteridad: cabreado.

Para terminar, el canto de esta moneda es el primer ejemplo de lo que hemos catalogado como Tipo 2: la secuencia «2 ★» repetida seis veces, del derecho y del revés. Esto significa que el canto no tiene doce estrellas, como el Tipo 1, sino únicamente seis, tantas como estados fundadores de la Unión Europea. El canto Tipo 2 es el típico de los países de la península Itálica, así que, igual que en Italia, lo veremos de nuevo en San Marino y la Ciudad del Vaticano.

Generalidades

Italia, igual que sus vecinas Austria y Eslovenia y la más lejana Grecia, tiene un diseño diferente para cada moneda, pero todas ellas tienen cosas en común, como debe ser.

Para empezar, en todas ellas aparecen las doce estrellas de la Unión Europea, situadas en las posiciones del reloj. También aparece en todas las monedas el identificador de país, que se trata de las letras «RI» —por República Italiana— entrelazadas, y el año de emisión, comenzando en 2002. También aparece en todas las monedas una «R» mayúscula, correspondiente a Roma, que es donde se encuentra la casa de la moneda de Italia: el Istituto Poligrafico e Zecca dello Stato —«Instituto Poligráfico y Ceca del Estado»—.

Por último, también es una constante en las monedas italianas la firma del diseñador de cada anverso. Por orden, estas firmas son:

  • 0,01 €: «ED», por Eugenio Driutti.
  • 0,02 €: «LDS», por Luciana De Simoni.
  • 0,05 €: «ELF», por Ettore Lorenzo Frapiccini.
  • 0,10 €: «CM», por Claudia Momoni.
  • 0,20 €: «M.A.C.», por Maria Angela Cassol.
  • 0,50 €: «M», por Roberto Mauri.
  • 1,00 €: «LC», por Laura Cretara.
  • 2,00 €: «M.C.C.», por Maria Carmela Colaneri.

Y esto es todo lo que hay que decir sobre la serie italiana —y ya es bastante, creo—. No obstante, como siempre, vamos a hablar con detenimiento de aquellas monedas que se salen de lo normal: las conmemorativas.

Las monedas conmemorativas

Monedas conmemorativas de dos euros

La República Italiana tiene una bella colección de monedas conmemorativas de dos euros, además de muy nutrida. Italia ha emitido una moneda de este tipo cada año, desde 2004, lo que arroja un total de nueve monedas hasta 2011 —en 2009 se emitieron dos—. La de 2007 y una de las de 2009 se corresponden a las dos emisiones conjuntas que ya conocemos —Tratado de Roma y 10.º aniversario de la Unión Monetaria—, así que veamos el resto de ellas.

  • 2004: 50.º aniversario del Programa Mundial de Alimentos —WFP por su nombre en inglés, «World Food Programme»—. Diseñadora: Uliana Pernazza (UP). El WFP es una agencia de la ONU cuya sede se encuentra en la capital italiana, y está encargada de distribuir ayuda en forma de alimentos, por ejemplo tras una catástrofe natural, pero también a personas que la necesitan como refugiados políticos o de guerra, proyectos de desarrollo, etc. Aunque iba a nacer en 1963, un cúmulo de infortunios en el año 1962 —un terremoto en Irán en setiembre, un tifón en Tailandia en octubre, la independencia de Argelia y los refugiados repatriados desde la Francia metropolitana— aceleró su puesta en marcha a ese año. Hoy, trabaja exclusivamente con donaciones, tanto en forma de alimentos como de dinero en efectivo. La moneda muestra un globo terráqueo con el texto «WORLD FOOD PROGRAMME», rodeado de una espiga de arroz, una de trigo y una mazorca de maíz.
  • Conmemorativas Italia

    Colección de monedas conmemorativas italianas. Las dos inferiores son las emisiones conjuntas de 2007 y 2009.

    2005: 1.er aniversario de la firma de la Constitución Europea. Diseñadora: Maria Carmela Colaneri (M.C.C.). El 29 de octubre de 2004, se firmaba en Roma el «Tratado por el que se establece una Constitución para Europa», más conocido como Constitución Europea. La Constitución, en teoría, agrupaba el resto de Tratados que regían la Unión Europea, como el de Roma de 1957, el de Maastricht de 1992 o el Acta Única Europea, y los sustituía a todos por uno solo, unificado y más moderno, que fijase las normas de funcionamiento de la UE. Sin embargo, Italia se adelantó con la emisión de esta moneda, ya que la Constitución Europea nunca llegaría a aprobarse definitivamente. En efecto, durante los años siguientes a su firma, el texto fue sometido a votación en los diferentes países de la Unión, y fue aprobado en todos ellos excepto en Francia y los Países Bajos. Este rechazo supuso una crisis política europea, y el proyecto de una Constitución para Europa quedaría aparcado hasta la firma, en 2007, del Tratado de Lisboa. En el diseño de Maria Carmela Colaneri, aparece una representación del Rapto de Europa, en la cual Europa sostiene entre sus brazos el texto del Tratado y una pluma.
  • 2006: XX Juegos Olímpicos de Invierno – Turín 2006. Diseñadora: Maria Carmela Colaneri (M.C.C.). Los vigésimos Juegos Olímpicos de Invierno fueron celebrados en la ciudad de Turín, la de la Mole Antonelliana, después de que dicha ciudad derrotase a la suiza Sion. Fueron los primeros Juegos de Invierno en los que participaban Albania, Etiopía y Madagascar, además de los únicos en los que apareció Serbia y Montenegro —en los anteriores aún se llamaba Yugoslavia, y en los siguientes Montenegro ya se había independizado de Serbia—. Además, se incorporaban por primera vez el snowboard campo a través, la persecución por equipos en patinaje de velocidad, el sprint por equipos en esquí de fondo y la prueba de salida en grupo en biatlón. En la moneda, también obra de Colaneri —observa lo parecido que es su diseño al de la moneda de 2005—, aparece un esquiador junto a la Mole, como no podría ser de otro modo.
  • 2008: 60.º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Diseñadora: Maria Carmela Colaneri (MCC). Tercera moneda de Colaneri, cuarta si tenemos en cuenta el retrato de Dante, y se aprecia una vez más su llamativo estilo propio. Ya hablamos de la DUDH en las monedas de 2008 de Bélgica y Finlandia, y volveremos a hacerlo —como ya predije en el artículo del país nórdico— cuando lleguemos a Portugal. En el ejemplar de Italia se aprecia a una pareja rodeada por un alambre de espino cortado, símbolo de la libertad que trajo consigo la Declaración.
  • 2009: 200.º aniversario del nacimiento de Louis Braille. Diseñadora: Maria Carmela Colaneri (M.C.C.). Otra efemérides que se repite, también con la moneda belga del mismo año: el bicentenario del nacimiento del francés Louis Braille —cuya patria, curiosamente, no le dedicó ninguna moneda—. En lugar de un retrato, Colaneri optó aquí por dibujar una mano leyendo un libro en Braille, pero si en la moneda belga aparecían las iniciales del profesor en el alfabeto que inventó, aquí aparece su nombre completo.
  • 2010: 200.º aniversario del nacimiento de Camillo Benso, duque de Cavour. Diseñadora: Claudia Momoni (C.M.). Se aprecia bien el cambio: Claudia Momoni optó para esta moneda por un diseño sencillo, en contraste con los anversos artísticos y recargados de Maria Carmela Colaneri. En ella, aparece simplemente la efigie de Camillo Paolo Filippo Giulio Benso, conde de Cavour, Isolabella y Leri. Su notoriedad, sin embargo, no se debe a sus títulos nobiliarios, sino a su importante papel en la Unificación Italiana. En efecto, fue elegido primer ministro del Reino de Piamonte-Cerdeña en el año 1852, y consiguió que el país llegase a ser considerado una importante potencia en Europa. La Unificación comenzó allí, de modo que los territorios que se iban adhiriendo se consideraban parte de Piamonte-Cerdeña. Desafortunadamente, Cavour falleció únicamente tres meses después de la declaración del Reino de Italia, por lo que no alcanzó a ver cómo el Reino de Lombardía-Venecia o la parte meridional de los Estados Papales pasaban a formar parte de la nueva nación.
  • 2011: 150.º aniversario de la Unificación Italiana. Diseñador: Ettore Lorenzo Frapiccini (ELF INC., por incidit, «grabó»). Por supuesto que el aniversario de la Unificación no podía pasar desapercibido. En la moneda se muestran tres banderas de Italia, con los colores heráldicos que ya expliqué en Austria y también vimos en Francia: líneas oblicuas descendentes para el verde, liso para el blanco y líneas verticales para el rojo. La Unificación Italiana se comenzó en Piamonte-Cerdeña, como ya dije; posteriormente se añadieron, en 1859, Lombardía; en 1860, Parma, Módena, Toscana, la parte norte de los Estados Papales y las Dos Sicilias; en 1866, Venecia, y en 1870, el resto de los Estados Papales.

Monedas de coleccionista

5 € 2009

Moneda de 5 € de plata emitida en 2009, en conmemoración del descubrimiento de las ruinas de Herculano en 1709.

Italia también emite, como el resto de países, monedas de coleccionista de plata y oro, en cuatro valores: 5 € y 10 €, en plata 925 ‰, y 20 € y 50 €, en oro 900 ‰. En total, se han acuñado 85 monedas hasta 2011, de las cuales 29 son de 5 €, 30 de 10 €, 16 de 20 € y 10 de 50 €.

Casi todas las monedas han sido diseñadas por alguno de los grabadores que ya hemos visto: Cassol, Frapiccini, Momoni, Colaneri, Pernazza, Cretara, Mauri o De Simoni. Tan solo hay cinco monedas que han sido diseñadas por alguien diferente:

  • Maria Grazia Urbani diseñó dos monedas de 5 €: la dedicada al músico y director de orquesta Arturo Toscanini, de 2007, y la emitida en 2008 en honor a la actriz de teatro y cine Anna Magnani.
  • Valerio de Seta diseñó otras dos de 5 €: la que conmemoraba el Giro de Italia de 2009 y la dedicada al aniversario de Alfa Romeo, en 2010.
  • Giulia Berti y Valeria Sicilia grabaron, conjuntamente, una de las de 5 € de 2011: la dedicada a la Unificación Italiana.

Algunas de las monedas de coleccionista italianas están agrupadas en series, como la de la Copa Mundial de Fútbol de Alemania 2006 o la de los Juegos Olímpicos de Turín 2006. A mí, me parece destacable la serie Europa delle Arti, «Europa de las Artes», que hace un recorrido por varios países del continente destacando una obra de arte de cada uno. La dedicada a España, una moneda de 50 € que se emitió en 2009, tiene como protagonistas a Antoni Gaudí y su Sagrada Familia de Barcelona.

Y aquí llegamos al final de este nuevo artículo de la serie, que me ha quedado realmente extenso. Para ver las imágenes de las monedas de coleccionista, la página web Lamoneta.it tiene un completo catálogo de imágenes de las monedas de plata y las de oro. Y si aún tienes ganas de más, lo cual, querido lector, demuestra una loable paciencia, en el próximo artículo hablaré de un pequeño país, fronterizo con Bélgica, Francia y Alemania. Viajaremos a otra de las naciones fundadoras de la Unión Europea: el Gran Ducado de Luxemburgo.


  1. En italiano: Repubblica Italiana. []
  2. En italiano: Sardegna; en sardo: Sardigna. []
  3. En italiano: Sicilia; en siciliano: Sicìlia. []
  4. La más importante de ellas, y puede que también la más conocida, es la isla de Elba. En ella, Napoleón I estuvo exiliado en 1814 tras la firma del Tratado de Fontainebleau, que lo obligaba a abdicar. []
  5. De entre las 20 regiones en que se divide Italia, cinco tienen una especial autonomía, garantizada por sus respectivos estatutos: Cerdeña, Friuli–Venecia Julia, Sicilia, Trentino–Alto Adigio y el Valle de Aosta. []
  6. Víctor Manuel II era segundo, a pesar de ser el primer rey de Italia, porque el título de rey de Italia se consideró sucesor del de rey de Piamonte–Cerdeña, y ya había existido un Víctor Manuel I de Cerdeña. []
  7. Además de las que se muestran aquí, existieron monedas de 1 y 2 liras, que dejaron de emitirse en 1959 pero volvieron en 1982 para coleccionistas, hasta la entrada del euro. []
  8. En italiano: Torino. []
  9. En italiano: Colosseo. []
  10. El Palacio Barberini, por ejemplo, fue construido con material del Coliseo. Los Barberini se hicieron notables por su indiferente destrucción de la antigua Roma Imperial para promocionar la nueva Roma barroca de arquitectos como Bernini. Un conocido dicho reza: Quod non fecerunt barbari, fecerunt Barberini, «lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini». []
  11. Digo «supuestamente» porque, según parece hoy, la mayoría de los martirios se llevaron a cabo en otros lugares, como el Circo Máximo. No hay prueba documentada de que fuera en el Coliseo. []
  12. En italiano: Nascita di Venere. []
  13. En italiano: Galleria degli Uffizi. []
  14. En italiano: Forme uniche della continuità nello spazio. []
  15. Detrás del río Tíber, en lo que se conoce como Trastevere, existen otras dos colinas: el Janículo y el Vaticano. []
  16. Como la sidra El Gaitero. []
  17. En italiano: Uomo vitruviano. []
  18. Últimamente se habla más de Federico Moccia, pero bueno… son modas. []

Sobre el autor:

Saul_IP (Saúl Iglesias Prieto)

Con 22 años, soy estudiante de Ingeniería Química, me gusta casi todo tipo de música (sí, la clásica también, ¡viva Bach!), los coches antiguos y coleccionar cosas, en especial monedas de euro. Llegué a El Cedazo a través de El Tamiz, del que soy un fan incondicional desde 2008.
 

{ 8 } Comentarios

  1. Gravatar Macluskey | 04/06/2012 at 06:48 | Permalink

    Bellísimo artículo, como no podía ser de otro modo en un país tan bello y lleno de arte.

    Felicidades, Saúl

  2. Gravatar Juan Carlos | 04/06/2012 at 06:45 | Permalink

    Realmente un muy buen artículo, el que más me ha gustado de toda la serie.

    Me parece algo extraño que Berlusconi no se encuentre en ninguna moneda.

    Saludos

  3. Gravatar Josala | 05/06/2012 at 11:19 | Permalink

    Un artículo estupendo, como todos. Muchísimas gracias nuevamente.

    PD: ¿Seria muy osado plantear en esta serie una porra sobre los meses de vida que le quedan al euro?

  4. Gravatar Paloma | 09/07/2012 at 09:59 | Permalink

    He pasado parte de la tarde leyendo los artículos de esta maravillosa serie. Muchas gracias, me ha resultado de lo más interesante.

  5. Gravatar Sergio | 19/10/2012 at 11:17 | Permalink

    Acabo de descubrir este espacio y me parece muy interesante. Este artículo en concreto genial. Lo descubrí a causa de una búsqueda, una pregunta a ver si alguien me responde. Los grabadores italianos aparte de sus iniciales añaden una abreviatura INC en las monedas del Vaticano y San Marino; una respuesta es que es INCISORE (grabador) abreviado. Otra es INCIDIT (lo grabó, o algo así…). ¿Cuál es realmente?. Muchas gracias ante todo.

  6. Gravatar Saul_IP | 23/10/2012 at 12:49 | Permalink

    @Sergio: La abreviatura «INC» podría ser tanto por «incisore» como por «incidit», ambas tienen sentido, pero la inmensa mayoría de fuentes que he consultado toman la palabra en latín, incidit, que significa, como bien dices, «lo grabó». De todos modos, no quiero decir con ello que sea la verdad absoluta, sólo que en la mayor parte de lugares lo he visto así ;-) ¡Y gracias por los halagos!

  7. Gravatar sergio | 12/11/2012 at 02:11 | Permalink

    Gracias Saúl.

  8. Gravatar proximo1031 | 30/09/2013 at 08:14 | Permalink

    Hola, veo en varios sitios que las proporciones del hombre de Vitruvio no son la razón áurea. ¿Podríais confirmar (o rectificar)?

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