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	<title>El Cedazo &#187; Literatura</title>
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		<title>¿Has leído Las 4 fuerzas que rigen el Universo, de Jordi Pereyra?</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Aug 2018 09:36:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Macluskey</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[Jordi Pereyra, graduado en Ingeniería Mecánica, es un divulgador científico que mantiene activo un blog muy interesante que muchos de vosotros seguro que conoceréis, Ciencia de Sofá. En sus artículos explica diferentes aspectos y cuestiones científicas, siempre muy bien explicados y argumentados, desmonta patrañas como las de la Tierra Plana y compañía, responde a preguntas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Jordi Pereyra, graduado en Ingeniería Mecánica, es un divulgador científico que mantiene activo un blog muy interesante que muchos de vosotros seguro que conoceréis, <a href="http://cienciadesofa.com/" target="_blank" class="liexternal">Ciencia de Sofá</a>. En sus artículos explica diferentes aspectos y cuestiones científicas, siempre muy bien explicados y argumentados, desmonta patrañas como las de la Tierra Plana y compañía, responde a preguntas y dudas de sus lectores&#8230; en fin, un blog muy didáctico y recomendable para gente como yo y como, supongo, la mayoría de vosotros, amables lectores de El Cedazo, interesados en Física y Ciencia en general.</p>

<p>El libro que hoy comento, <a href="https://www.amazon.es/Las-fuerzas-rigen-universo-Contextos/dp/8449333164" target="_blank" class="liexternal">Las 4 fuerzas que rigen el Universo</a>, lo ha publicado en Amazon tanto en papel como en formato electrónico y, me imagino, está basado en artículos publicados en el blog convenientemente arreglados, corregidos y aumentados para dar finalmente lugar a un libro muy ameno y bien construido.</p>

<p>Por cierto, las cuatro fuerzas fundamentales de la Naturaleza a las que se refiere son, naturalmente, la gravedad, el electromagnetismo y las fuerzas nucleares fuerte y débil. Sí, ya sé (y el autor lo sabe también) que en realidad las fuerzas electromagnética y débil son en realidad la misma, la fuerza electrodébil,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2018/08/25/has-leido-las-4-fuerzas-que-rigen-el-universo-de-jordi-pereyra/#footnote_0_60235" id="identifier_0_60235" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Glashow, Salam y Weinberg lo demostraron te&oacute;rica y emp&iacute;ricamente en los a&ntilde;os 60 y 70 del siglo pasado, y por ello les concedieron el Premio Nobel de F&iacute;sica en 1979.">1</a>]</sup> pero la realidad es que sus manifestaciones son en nuestros tiempos tan distintas que de cara a su descripción es mejor mantenerlas como fuerzas distintas.</p>

<div id="attachment_60237" class="wp-caption alignleft" style="width: 396px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2018/08/Jordi-Pereyra.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-60237" title="Jordi Pereyra" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2018/08/Jordi-Pereyra.jpg" alt="" width="386" height="272" /></a><p class="wp-caption-text">Jordi Pereyra</p></div>

<p>Cuando comencé a leer el libro yo esperaba encontrarme algo parecido a lo que nuestro querido Pedro comenzó a escribir hace eones en su serie <a href="https://eltamiz.com/2014/01/09/las-cuatro-fuerzas-introduccion-i/" target="_blank" class="liexternal">Las cuatro fuerzas</a>&#8230; magnífica serie de la que escribió cinco artículos y que nunca terminó. De hecho, ni siquiera terminó la descripción de la primera de las fuerzas que trataba, la gravedad. Sí, <em>sniff</em>, se trataba de una serie magnífica y maravillosamente construida, pero inacabada. Bueno, pues el caso es que yo pensaba que Jordi Pereyra habría tomado la misma aproximación al invento&#8230; y sí, pero no.</p>

<p>En realidad, como no podía ser de otra forma, se acerca a la descripción de cada fuerza de una forma diferente. Allí están también los apuntes históricos de cómo los filósofos naturales y científicos de épocas pasadas fueron dándose cuenta de lo que es la gravedad, el electromagnetismo, etc, y cómo iban explicando dichos fenómenos,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2018/08/25/has-leido-las-4-fuerzas-que-rigen-el-universo-de-jordi-pereyra/#footnote_1_60235" id="identifier_1_60235" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="No, de las dos fuerzas nucleares los fil&oacute;sofos naturales y cient&iacute;ficos hasta el siglo XX no ten&iacute;an, l&oacute;gicamente, ni la menor idea de su existencia.">2</a>]</sup> pero desde luego sin la doctoral profundidad que Pedro solía usar en sus escritos. A cambio, Pereyra no sólo se centra en describir la fuerza concreta de la que habla en cada capítulo, por ejemplo la gravedad, sino que va y viene con los diferentes aspectos que la gravedad muestra en nuestro día a día y en las manifestaciones que dicha fuerza tiene en ambientes diferentes o en otras disciplinas científicas, como por ejemplo química, o tectónica de placas, o en el problema de la determinación de la longitud terrestre a lo largo de la historia y cómo el péndulo, que la gravedad hace que tenga un periodo fijo, ayudó a solucionarlo, entre otras muchas anécdotas y datos de interés.</p>

<p>El resultado es un texto muy fluido y sencillo de leer, ayudado por las casi siempre impertinentes preguntas de la misma <em>Voz Cursiva</em> que aparece continuamente en los artículos del blog, y que hace el papel de Simplicio en los Discursos de Galileo, es decir, mitad Pepito Grillo, mitad cuñado escéptico que no se cree nada de lo que dices. Y así, del diálogo entre el autor y la <em>Voz Cursiva</em> se siguen conversaciones impagables a lo largo del libro.</p>

<p>En cuanto al contenido del libro, está dividido en un prólogo y luego en cuatro partes.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2018/08/25/has-leido-las-4-fuerzas-que-rigen-el-universo-de-jordi-pereyra/#footnote_2_60235" id="identifier_2_60235" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Claro, pensar&eacute;is, una parte para cada fuerza&amp;#8230; pues no.">3</a>]</sup> La primera parte está dedicada a la gravedad; la segunda al electromagnetismo, como sabéis el resultado de unificar la electricidad y el magnetismo por James Clerk Maxwell; la tercera parte, a las dos fuerzas nucleares, la fuerte y la débil juntas y, por fin, la cuarta parte está dedicada al posible futuro, a la elegante pero esquiva Teoría del Todo, en la que Pereyra nos cuenta el estado actual de las teorías de unificación, pero sin ponerse muy pesado con ellas como Brian Greene haría en su lugar. Por cierto, quizá os haya llamado la atención que Jordi Pereyra dedique tres artículos a la fuerzas fundamentales de la naturaleza, uniendo la descripción de las dos fuerzas nucleares, la fuerte y la débil, en un solo capítulo, cuando en realidad sí que son tres la fuerzas básicas: gravedad, fuerza nuclear fuerte y fuerza electrodébil&#8230; pero ni Jordi ni nadie que yo sepa describe la fuerza electromagnética<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2018/08/25/has-leido-las-4-fuerzas-que-rigen-el-universo-de-jordi-pereyra/#footnote_3_60235" id="identifier_3_60235" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Responsable de los fen&oacute;menos el&eacute;ctricos y magn&eacute;ticos tanto a nivel micro como macro.">4</a>]</sup> en el mismo capítulo que la fuerza débil,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2018/08/25/has-leido-las-4-fuerzas-que-rigen-el-universo-de-jordi-pereyra/#footnote_4_60235" id="identifier_4_60235" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Responsable b&aacute;sicamente de la conversi&oacute;n de un neutr&oacute;n en un prot&oacute;n dentro del n&uacute;cleo, con la emisi&oacute;n de un electr&oacute;n y ciertos neutrinos, y viceversa, aunque en este caso no queda como resultante un electr&oacute;n, sino su antipart&iacute;cula, el positr&oacute;n y otros neutrinos.">5</a>]</sup> puesto que son aparentemente tan diferentes en sus manifestaciones actuales que poco sentido tiene contarlas juntas. Y esto del lío de las cuatro fuerzas fundamentales que en realidad son tres y quizás sólo dos y quien sabe si alguna vez será una sola me recuerda al famoso (y antiguo, muy, muy antiguo) chiste en el que la profesora le pregunta a Jaimito: “<em>Jaimito, ¿cuáles son las cinco partes del mundo?</em>”, y Jaimito, impertérrito, contesta: “<em>Las cuatro partes del mundo son tres: Europa y Asia</em>”. Pues eso, si las Teorías del Todo llegan finalmente a algún resultado en sus esfuerzos unificadores, igual acabamos en el futuro igualito que el ínclito Jaimito, por ejemplo: &#8220;<em>Macluskey, ¿cuáles son las cuatro fuerzas de la naturaleza? Pues las tres fuerzas de la naturaleza son dos: ¡la </em>gravitoelectronuclearnifuertenidébil<em>!</em>&#8220;&#8230; o algo así.</p>

<p>En fin, chistes malos aparte, Las 4 fuerzas que rigen el Universo es un libro muy ameno que a mí me ha resultado muy entretenido de leer y además me ha enseñado bastantes datos y temas que no conocía&#8230; está claro que por mucho que <em>uno</em> lea sobre ciencia, siendo <em>uno</em> un aficionado, un lego, no un físico profesional, siempre se aprende algo nuevo, y leyendo este libro yo he aprendido cosas nuevas. Lo que compensa el precio del libro, desde luego, libro que, como dije antes, se puede encontrar en Amazon <a href="https://www.amazon.es/Las-fuerzas-rigen-universo-Contextos/dp/8449333164" target="_blank" class="liexternal">tanto en formato papel como electrónico</a>.</p>

<p>Disfrutad de la vida, mientras podáis.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_60235" class="footnote">Glashow, Salam y Weinberg lo demostraron teórica y empíricamente en los años 60 y 70 del siglo pasado, y por ello les concedieron el Premio Nobel de Física en 1979.</li><li id="footnote_1_60235" class="footnote">No, de las dos fuerzas nucleares los filósofos naturales y científicos hasta el siglo XX no tenían, lógicamente, ni la menor idea de su existencia.</li><li id="footnote_2_60235" class="footnote">Claro, pensaréis, una parte para cada fuerza&#8230; pues no.</li><li id="footnote_3_60235" class="footnote">Responsable de los fenómenos eléctricos y magnéticos tanto a nivel micro como macro.</li><li id="footnote_4_60235" class="footnote">Responsable básicamente de la conversión de un neutrón en un protón dentro del núcleo, con la emisión de un electrón y ciertos neutrinos, y viceversa, aunque en este caso no queda como resultante un electrón, sino su antipartícula, el positrón y otros neutrinos.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>Has leído&#8230; La hormiga, de Pedro Gálvez?</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Apr 2017 16:14:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Macluskey</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[Pedro Gálvez Posiblemente no, porque hace bastantes años que esta novela está descatalogada y es imposible encontrarla en librerías, pero se trata de un libro realmente curioso del autor malagueño Pedro Gálvez, nieto del también escritor Pedro Luis de Gávez, fusilado en Madrid al poco de finalizar la Guerra Civil Española. Nació Pedro Gálvez en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_51493" class="wp-caption alignleft" style="width: 260px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2017/03/Pedro-Gálvez.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-51493" title="Pedro Gálvez" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2017/03/Pedro-Gálvez.jpg" alt="" width="250" height="350" /></a><p class="wp-caption-text">Pedro Gálvez</p></div>

<p>Posiblemente no, porque hace bastantes años que esta novela está descatalogada y es imposible encontrarla en librerías, pero se trata de un libro realmente curioso del autor malagueño <a href="http://www.compartelibros.com/autor/pedro-galvez/1" target="_blank" class="liexternal">Pedro Gálvez</a>, nieto del también escritor Pedro Luis de Gávez, fusilado en Madrid al poco de finalizar la Guerra Civil Española. Nació Pedro Gálvez en 1940, y llevó una azarosa vida en su juventud. Emigrante junto a su familia a las Américas, donde se formó, se afilió al Partido Comunista en Caracas y estuvo vinculado a la guerrilla venezolana de los años 60, hasta que tuvo que huir a la muy comunista República Democrática Alemana, en la que llegó a ser traductor personal de español del líder de la RDA del momento, Walter Ulbricht. En 1971 escapó a la República Federal Alemana y en 1975, tras la muerte de Francisco Franco, se trasladó finalmente a España. Actualmente reside en Alemania, y <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2011/01/18/andalucia_malaga/1295378989.html" target="_blank" class="liexternal">leo en la hemeroteca</a> que fue apuñalado en la puerta de su casa de Munich en enero de 2011. Espero que se haya repuesto del susto y que esté bien.</p>

<p>Pedro Gálvez ha escrito mucho después, en los años 2000, otros libros, novelas históricas, por los que es más conocido: El maestro del Emperador; Nerón, Diario de un Emperador; Hypatia de Alejandría; La emperatriz de Roma&#8230; Nada que ver con el libro que hoy os presento.</p>

<p><a href="http://www.compartelibros.com/libro/la-hormiga/5881" target="_blank" class="liexternal"><strong>La Hormiga</strong></a> fue escrito en 1978, y fue publicado<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2017/04/29/has-leido-la-hormiga-de-pedro-galvez/#footnote_0_51490" id="identifier_0_51490" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Tambi&eacute;n se public&oacute; en alg&uacute;n momento con el t&iacute;tulo de &amp;#8220;Historia de una hormiga.">1</a>]</sup> en una colección de ciencia-ficción, Ultramar Ediciones de bolsillo, como uno de los raros exponentes de autores españoles de ciencia ficción de la época&#8230; de hecho por entonces yo sólo conocía a un autor español, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Domingo_Santos" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Domingo Santos</a>. El género estaba dominado (igual que hoy en día) por autores que escriben en inglés, sobre todo estadounidenses: Isaac Asimov, Ray Bradbury, Frederick Brown, Robert Heinlein, Frederick Pohl, etc, y era bastante raro encontrar obras de ciencia ficción de autores de otras nacionalidades. Y menos, españoles. Así que Ultramar lo publicó en su colección de bolsillo en 1978 o 1979, quizás lo reeditó algún año después&#8230; y ya no hay forma de encontrarlo como no sea en digital o rebuscando en alguna librería de libros usados.</p>

<div id="attachment_51494" class="wp-caption alignright" style="width: 303px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2017/03/Portada-Pedro-Galvez-La-hormiga.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-51494" title="Portada Pedro Galvez La hormiga" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2017/03/Portada-Pedro-Galvez-La-hormiga.jpg" alt="" width="293" height="450" /></a><p class="wp-caption-text">Portada del libro: La hormiga, de Pedro Gálvez</p></div>

<p>Claro que, después de toda esta introducción, la verdad es que <em>La hormiga</em> no se puede catalogar realmente como un libro de ciencia ficción puro, aunque el planteamiento, en realidad, sí que lo sea: una hormiga vulgar y corriente de la especie <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Formica_rufa" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Formica Rufa</em></a>, la típica hormiga roja de alrededor de un centímetro de longitud tan común en nuestros bosques de coníferas, debido a una extraña mutación de su ADN adquiere consciencia y la capacidad de aprender y comunicarse con cualquier otra especie inteligente&#8230; y sólo encuentra una con quien hacerlo, nosotros los humanos.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2017/04/29/has-leido-la-hormiga-de-pedro-galvez/#footnote_1_51490" id="identifier_1_51490" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="&iexcl;Eso s&iacute; que es un planteamiento de ciencia-ficci&oacute;n!   ">2</a>]</sup> Así que, tras aprender todo lo posible acerca de nosotros y de sus congéneres hormiguescos en la bien nutrida biblioteca universitaria, se comunica finalmente con el célebre entomólogo Carlos Grieg, de la afamada Universidad de Kiefernwalde&#8230; que aparece un buen día muerto de un tiro en la sien sobre su escritorio de caoba. El buen científico&#8230; ¿se suicidó, o quizás fue asesinado?</p>

<p>Para resolver la cuestión acude a la pequeña localidad (inventada, me parece) de Kiefernwalde un anónimo investigador que es quien escribe el libro&#8230; o lo prologa, o lo transcribe, o de todo un poco.</p>

<p>Como veis, el planteamiento pertenece claramente al género de la ciencia ficción: una hormiga se vuelve inteligente. Bien. Y, ¿qué hace esa <em>formica sapiens recens</em>, como pomposamente ella misma se autodenomina, con su asombrosa inteligencia, una vez que ha aprendido todo lo que se puede aprender del mundo en que vive y de los humanos que lo pueblan? ¿Dominar el mundo? ¿Despertar a sus congéneres para alcanzar una nueva perfección? ¿Viajar quizás al espacio y fundar una nueva colonia hormiguesca en los confines de la Galaxia&#8230;?</p>

<p>Pues no. Eso sería algo muy visto. <strong>Escribe un tratado</strong>. Un tratado de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mirmecolog%C3%Ada" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">mirmecología</a> (la rama de la entomología que estudia precisamente a las hormigas) o, mejor, de mirmecología comparada con antropología, con la historia del ser humano. Aquí podréis pensar, queridos lectores&#8230; ¿<em>y a mí qué rayos me importa la vida de las hormigas</em>? Pues ahí está precisamente la gracia del asunto: es que no sólo es un libro realmente curioso, además ¡<strong>es muy, muy divertido</strong>!</p>

<p>Efectivamente, es apasionante, o al menos lo es para mí, sumergirse en la vida social y &#8220;cultural&#8221; de las hormigas, con notables diferencias entre sus miles de especies diferentes, tanto en tamaño (las hay de un milímetro hasta de unos cuatro centímetros, una diferencia de tamaño de cuarenta veces), como en costumbres (las hay carnívoras, vegetarianas, recolectoras, omnívoras&#8230;), como en el número de individuos de la colonia (desde unas decenas de ejemplares hasta muchos centenares de miles, incluso millones). Pero, en cualquier caso, la organización social del hormiguero es muy similar entre todas ellas, y es&#8230; perfecta. Lleva muchos millones de años funcionando a la perfección, y nada le impide seguir funcionando otros pocos cientos de millones más&#8230; si el planeta sigue siendo habitable, claro, y no lo fundimos a base de bombas termonucleares, e incluso en ese caso desde luego que las hormigas tendrían muchísimas más posibilidades que nosotros de seguir existiendo tras el holocausto nuclear.</p>

<p>Porque sí, nosotros hemos alcanzado la inteligencia (o eso pensamos), pero <em>eso no nos garantiza la supervivencia en absoluto</em>. ¿Quién es más perfecto, nosotros, con nuestros poderosos cerebros eclosionados en los últimos cientos de miles de años, o los tiburones, o los cocodrilos, especies que llevan cientos de millones (no de <em>miles</em>, sino de <em>millones</em>) de años viviendo como lo hacen hoy en día, sobreviviendo a todos los cambios catastróficos habidos en el planeta como si no fueran con ellos? O, por supuesto, las protagonistas de nuestra historia, las hormigas, que, al igual que el resto de himenópteros y algunas otras pocas especies como las termitas, han inventado una organización social de castas perfectamente engrasada, donde la reina cumple su función, las obreras la suya o suyas, puesto que tienen muchas, y lo mismo los soldados, defensores del nido o invasores de nidos ajenos, o incluso los breves machos alados, que sólo sirven para fecundar a la reina (¡una sola vez!) y luego mueren, dado que, una vez cumplido su cometido, son desechables&#8230; y efectivamente se desechan. Todos los ejemplares saben perfectamente cuál es su función y la ejecutan sin dudar un instante, aunque les cueste la vida, en aras de cumplir su misión: preservar la especie, dar continuidad a sus <em>genes egoístas</em>, como bien diría Richard Dawkins. La individualidad está necesariamente proscrita en un mundo hormiguesco, y a eso es a lo que se enfrenta Brunilda, la <em>formica rufa</em> protagonista de la novela: ¿qué pinta un único ser inteligente en un perfectamente organizado hormiguero&#8230;? La respuesta, en el libro.</p>

<p>Yo me pregunto cuáles serían las circunstancias que a lo largo de la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/la-biografia-de-la-vida/" target="_blank" class="liinternal">Biografía de la Vida</a> hicieron que las hormigas, los himenópteros en general y algunas otras pocas especies abandonaran el feroz individualismo que parece ser la tónica en la mayoría de seres que existen o han existido y fiaran toda su supervivencia, la de su especie, a la habilidad reproductora de un único ejemplar por cada nido (hormiguero, colmena, avispero, termitero&#8230;): la reina. Reina que es fecundada una única vez en su vida, en su vuelo nupcial, y que después se dedica a fundar su hormiguero y poner huevos toda su vida&#8230; mientras que sus hijas se dedican fervorosamente a cuidarla, alimentarla, protegerla furiosamente llegado el caso, hasta morir cuando se les ordena, con tal de proteger a la reina. Esta cualidad de “<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Eusocialidad" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">eusocialidad</a>” es muy rara en la naturaleza y, desde luego, está completamente alejada de la mentalidad humana, pero&#8230; ¿será quizás, como inocentemente sugiere la hormiga Brunilda en su perorata, la única posibilidad de supervivencia a largo plazo de nuestra especie? Caramba, buena pregunta, que al menos a mí me hizo reflexionar un buen rato.</p>

<p>El libro son solamente 182 páginas, y además de bolsillo. Por lo tanto, es una novela, o un tratado mirmecológico, o lo que sea, muy cortita, se lee casi del tirón. Muy recomendable. Pero, eso sí, como no la encontréis en una librería de viejo vais a tener que conformaros con alguna versión digital, porque mi querida copia, comprada hace casi cuarenta años, la tengo a buen recaudo y no la pienso vender&#8230;</p>

<p>Disfrutad de la vida, mientras podáis.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_51490" class="footnote">También se publicó en algún momento con el título de &#8220;Historia de una hormiga.</li><li id="footnote_1_51490" class="footnote">¡Eso sí que es un planteamiento de ciencia-ficción! <img src='https://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' />  </li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>¿Has leído&#8230; El universo en tu mano, de Christophe Galfard?</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Mar 2017 13:53:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Macluskey</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Cosmología]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Macluskey]]></category>

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		<description><![CDATA[Estoy seguro de que vosotros, lectores de El Tamiz y de El Cedazo, tenéis conocimientos sobre cosmología, astrofísica y astronomía superiores a la media del común de los mortales, así como sobre la relatividad, la mecánica cuántica y demás teorías que componen el actual acervo con el que los físicos intentan comprender el mundo. Si [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estoy seguro de que vosotros, lectores de El Tamiz y de El Cedazo, tenéis conocimientos sobre cosmología, astrofísica y astronomía superiores a la media del común de los mortales, así como sobre la relatividad, la mecánica cuántica y demás teorías que componen el actual acervo con el que los físicos intentan comprender el mundo. Si además, como yo, no sois físicos, sino simples aficionados a los que una publicación formal de las que pueden encontrarse en Arxiv os resulta incomprensible, que tenéis dificultades para seguir fórmulas más allá de las famosas de la gravitación universal de Newton o la de la relatividad de Einstein, la famosa <em>e igual a eme ce cuadrado</em>&#8230; entonces en este libro que hoy os propongo encontraréis una excelente información del estado actual de la física, tanto la que aplica a lo más grande como a lo más pequeño.</p>

<p>Y digo “del estado actual” porque el libro fue escrito hace poco más de un año, en 2015, y para la segunda edición y la edición en español tiene correcciones y citas a eventos ocurridos en 2016, sobre todo la tan esperada detección de ondas gravitatorias en el experimento LIGO que fue noticia en el verano del año pasado. Más actualizado, imposible.</p>

<div id="attachment_49584" class="wp-caption alignleft" style="width: 330px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2017/01/Portada-El-Universo-en-tu-mano.jpg" class="liimagelink"><img class=" wp-image-49584 " title="Portada de El Universo en tu mano" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2017/01/Portada-El-Universo-en-tu-mano.jpg" alt="" width="320" height="480" /></a><p class="wp-caption-text">El Universo en tu mano, de Christophe Galfard</p></div>

<p>Desde mi humilde punto de vista, este libro completa (de momento, claro) la “trilogía del universo” que componen tres excelentes libros de divulgación científica, cada uno en su ámbito: <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_universo_elegante" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>El universo Elegante</em>, de Brian Greene</a>, escrito en 1999, <a href="http://www.casadellibro.com/libro-el-universo-extravagante-estrellas-explosivas-energia-oscura-y-cosmos-acelerado/9788478449552/1089493" target="_blank" class="liexternal"><em>El universo extravagante</em>, de Robert P. Kirshner</a>, escrito en 2002, y éste de hoy, <a href="http://www.casadellibro.com/libro-el-universo-en-tu-mano/9788416290628/3099846" target="_blank" class="liexternal"><strong>El universo en tu mano, un viaje extraordinario a los límites del tiempo y del espacio</strong>, de Christophe Galfard</a>, escrito, como ya dije, entre 2015 y 2016.</p>

<p>Efectivamente, cada uno de ellos contaba el estado de la física, la cosmología y la astrofísica en el momento en que fue escrito.</p>

<p>Hago un brevísimo resumen de los dos primeros:</p>

<p>Brian Greene, a finales del siglo XX, nos contaba en “El universo elegante”, en primer lugar, cómo se habían pergeñado las dos grandes teorías del siglo XX, la Relatividad de Einstein en sus dos sabores, especial y general, así como la mecánica cuántica que, tras los esfuerzos de Dirac o Feynman, había devenido finalmente en el “Modelo Estándar”, la teoría humana más precisa jamás creada, que es capaz de predecir los resultados de los experimentos con decenas de decimales. Y todo para, después de encandilarnos, echarnos un jarro de agua fría: <em>¡el modelo estándar y la relatividad no pueden ser simultáneamente correctos!</em>: cuando están involucradas altas energías o velocidades ambas teorías dan resultados absurdos: infinitos, probabilidades negativas&#8230; Para solventarlo los físicos inventaron la “renormalización” de la electrodinámica cuántica, en la que, dicho mal y pronto, establecieron límites para la validez de cada una de las dos teorías: la constante de Planck. La relatividad funciona maravillosamente para las cosas grandes y el Modelo Estándar, en cambio, en las cosas diminutas. Mientras no se mezclen todo va como la seda, pero cuando no queda más remedio&#8230; todo se va al garete. Por ello la física actual no tiene ni idea de qué pudo haber en el Big Bang antes del tiempo de Planck, o de lo que ocurre dentro de un agujero negro (y tantas otras cosas, desde luego).</p>

<p>Brian Greene explicaba entonces que la solución era buscar una teoría que unificara las cuatro fuerzas de la naturaleza, la nuclear fuerte, la nuclear débil, la electromagnética<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2017/03/11/has-leido-el-universo-en-tu-mano-de-christophe-galfard/#footnote_0_49581" id="identifier_0_49581" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La fuerza d&eacute;bil y la electromagn&eacute;tica fueron unificadas en la fuerza electrod&eacute;bil por Salam, Glashow y Weinberg en los a&ntilde;os 60, lo que les vali&oacute; obtener el Premio Nobel de F&iacute;sica en 1979.">1</a>]</sup> y la gravedad, en una “teoría del todo”, o bien de la “gravedad cuántica”. Porque resulta que el truco de renormalizar no sirve en el caso de la gravedad, vaya Vd. a saber por qué&#8230; Y Greene propone como posible solución (y casi única, por entonces) la Teoría de Cuerdas, que es sobre lo que realmente trata su libro. Muy interesante su exposición de cómo se parió la teoría, sus avatares, cómo aparecieron cinco teorías diferentes que luego fueron a su vez unificadas en la “Teoría M”&#8230; apasionante. Sólo que, desgraciadamente, tras treinta años o más de esfuerzos de las mentes más preclaras de la Física, nadie ha sido capaz de encontrar ni una sola de la miríada de partículas nuevas que propone, ni de observar la desintegración de un solo protón, ni mucho menos las seis o siete dimensiones adicionales del espacio-tiempo que preconiza la teoría, por lo que el entusiasmo inicial sobre ella está algo en entredicho en la actualidad.</p>

<p>Luego, en 2002, Robert P. Kirshner nos contó en “El universo extravagente: estrellas explosivas, energía oscura y cosmos acelerado” el trabajo detectivesco que llevó a dos equipos independientes (el <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/High-Z_Supernova_Search_Team" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">High-Z Supernova Search Team</a> del que él formaba parte, liderado por Adam Riess y Brian Schmidt, por una parte, y el <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Supernova_Cosmology_Project" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Supernova Cosmology Project</a> liderado por Saul Perlmutter) a encontrar que el universo no sólo se expandía, sino que lo hacía ¡de forma acelerada!, en base a la observación de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Supernova_de_tipo_Ia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">supernovas tipo Ia</a> en galaxias lejanas.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2017/03/11/has-leido-el-universo-en-tu-mano-de-christophe-galfard/#footnote_1_49581" id="identifier_1_49581" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Las supernovas de tipo Ia se producen por la fulminante explosi&oacute;n de una enana blanca que adquiere paulatinamente masa de una estrella compa&ntilde;era, normalmente una gigante roja. Cuando finalmente supera el llamado &ldquo;l&iacute;mite de Chandrasekhar&rdquo;, alrededor de 1,38 masas solares, se produce una explosi&oacute;n repentina que en pocos segundos volatiliza la estrella entera, generando de largo ella sola m&aacute;s radiaci&oacute;n que toda la galaxia en la que se encuentra. Se trata del evento m&aacute;s energ&eacute;tico conocido del universo, y como todas las supernovas de este estilo provienen de estrellas que tienen id&eacute;ntica masa, todas ellas generan la misma gigantesca radiaci&oacute;n y, por tanto, se convierten en una excelente candela standard para averiguar la distancia a la que se encuentra la galaxia en que se encuentra, gracias a la medici&oacute;n del corrimiento al rojo de la luz que nos llega.">2</a>]</sup></p>

<p>El trabajo de ambos equipos independientes, que además de investigar competían entre sí, dio como resultado el absolutamente sorprendente resultado de que el universo se estaba expandiendo de forma acelerada, en contra de la creencia generalizada de la comunidad de físicos del momento. La consecuencia, además del Premio Nobel de Física de 2011 que se ganaron Perlmutter, Riess y Schmidt por el trabajo, fue la necesidad de proponer una “Energía Oscura” que explicara lo que estaba ocurriendo. Como ya se había tenido anteriormente que proponer una “Materia Oscura” que explicara por qué las galaxias seguían siendo galaxias y las estrellas que las componían no habían salido despedidas por efecto de su rotación alrededor del centro galáctico, estamos ahora en la incómoda situación de que no tenemos noticias de cerca del 95% de la materia que se estima que tiene el universo. De hecho, las cifras de consenso aproximadas son: el 5% de materia visible (estrellas, planetas, polvo galáctico, agujeros negros&#8230;); el 23%, de materia oscura, que origina la gravedad necesaria para que las galaxias no se desparramen por el espacio; y el 72% restante es de energía oscura, necesaria para explicar la expansión acelerada del universo. Hay montañas de teorías sobre qué demonios puede ser la materia oscura o la energía oscura&#8230; pero ninguna evidencia. Hoy por hoy no tenemos ni idea de qué puede ser una o la otra.</p>

<p>Pues bien, el libro que hoy recomiendo nos pone al día el estado de los conocimientos sobre física, sin ecuaciones (sólo cita una, la de siempre, que no hace falta recordar porque está hasta en las camisetas: e=mc<sup>2</sup>). El autor es Christophe Galfard, parisino, que trabajó con Stephen Hawking (fue su director de tesis doctoral), y en la actualidad se gana la vida más bien como divulgador científico, novelista, etc, al igual que otros famosos divulgadores como es, por ejemplo, Michio Kaku.</p>

<p>Para llevarnos en este viaje por el estado del arte de la física utiliza una técnica narrativa completamente diferente a la de los dos libros anteriores: te va llevando a ti a los confines del espacio y del tiempo para que veas lo que está ocurriendo allí. Lo mismo te convierte en tu “<em>miniyo</em>” de inverosímilmente pequeño tamaño que te permite “ver” cómo se producen las fluctuaciones cuánticas y cómo fluyen los gluones en el interior del núcleo atómico, que te lleva al vacío más vacío que te puedas imaginar, sólo para comprobar que&#8230; ¡el vacío, como tal, no existe! El efecto Casimir lo demuestra, y eres tan, tan pequeño que lo ves en acción. Lo mismo te lleva al interior de un agujero negro para que experimentes en tu propia carne los efectos del horizonte de sucesos, donde verás<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2017/03/11/has-leido-el-universo-en-tu-mano-de-christophe-galfard/#footnote_2_49581" id="identifier_2_49581" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Y entender&aacute;s por qu&eacute; es inevitable que sea as&iacute;.">3</a>]</sup> cómo los agujeros negros, los objetos más masivos del universo, ¡se evaporan!,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2017/03/11/has-leido-el-universo-en-tu-mano-de-christophe-galfard/#footnote_3_49581" id="identifier_3_49581" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Sorprendente descubrimiento de Stephen Hawking que, si no fuera porque no ha podido ser verificado experimentalmente todav&iacute;a, y quiz&aacute;s nunca pueda serlo, le habr&iacute;a valido con seguridad un Premio Nobel de F&iacute;sica.">4</a>]</sup> que te transporta a una galaxia lejana para que veas cómo es el efecto de la materia oscura, o bien te lleva marcha atrás al mismísimo Big Bang, donde verás lo que ocurre cuando traspasas la superficie de última dispersión o cuando se activa el campo inflatón, o bien te obliga a subirte a un avión que te llevará, a un 99,99% de la velocidad de la luz, a 400 años en el futuro mientras te echas una siestecita en tu asiento&#8230;</p>

<p>Mezclar lo muy grande, donde la relatividad general es la reina, con lo muy pequeño, donde quien manda es la mecánica cuántica, no es nada fácil, a pesar de que la física moderna exige hacerlo continuamente, y el autor lo hace con bastante soltura, llevándote de aquí para allá a lo largo de las siete partes en que se divide el libro:</p>

<p>1- El cosmos.</p>

<p>2- Comprender el espacio exterior</p>

<p>3- Rápido</p>

<p>4- Un chapuzón el mundo cuántico</p>

<p>5- Hasta el origen del espacio y del tiempo</p>

<p>6- Misterios inesperados</p>

<p>7- Un paso más allá de lo conocido</p>

<p>Los títulos de las partes explican, más o menos, de qué va cada una de ellas. A lo largo de toda la exposición, Galfard va repasando la relatividad general, la especial y la mecánica cuántica para luego citar cuáles son los misterios que la ciencia no sabe todavía cómo resolver (y ya adelanto que son bastantes, además de lo de la energía y la materia oscuras, y lo de que la relatividad y la cuántica no acaban de ser compatibles), para por fin proponer algunas de las posibles soluciones que los mejores físicos están estudiando hoy mismo para responder a algunos de estos misterios&#8230; que, de todos modos, siguen siendo misterios muy misteriosos, incluyendo una mención a la famosa teoría de cuerdas que tanto le agrada a Brian Greene, a los multiversos, los universos burbuja y alguna que otra locura más. Claro que igual alguna “locura” de éstas se convierte finalmente en la <em>Teoría del Todo</em>, el Santo Grial que tanto buscan los físicos de hoy&#8230; total, más <em>locura</em> que es la propia mecánica cuántica va a ser difícil y, sin embargo, parece que funciona muy bien&#8230;</p>

<p>Nunca podremos observar lo que ocurrió antes de lo que el autor llama &#8220;el muro&#8221;: la <em>superficie de última dispersión</em> situada a 380.000 años tras el Big Bang, puesto que había tanta energía en el universo hasta entonces, más de 3.000ºK, que la luz, es decir, la radiación electromagnética, no podía atravesarla. No existe, por lo tanto, luz alguna con cuya detección podamos averiguar qué pasó antes de eso. Sin embargo, Christophe Galfard es optimista: el reciente éxito de <a href="http://www.ligo.org/sp/science/GW-Detecting.php" target="_blank" class="liexternal">LIGO</a> detectando ondas gravitatorias procedentes de la fusión de dos agujeros negros, confirmando la predicción de su existencia por parte del genial Albert Einstein, nos proporcionará una nueva visión sobre los acontecimientos lejanos, incluso sobre el Big Bang, dado que para ellas no es ningún impedimento, como sí lo es para la luz, que el universo fuera o no transparente, lo que ocurrió esos 380.000 años después del Big Bang, si nuestras teorías son correctas. Su esperanza es que estas ondas gravitatorias, conforme nuestros instrumentos sean más y más precisos, aporten una nueva luz<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2017/03/11/has-leido-el-universo-en-tu-mano-de-christophe-galfard/#footnote_4_49581" id="identifier_4_49581" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Aunque ellas mismas no sean precisamente &ldquo;luz&rdquo;.">5</a>]</sup> sobre el universo, su origen y su destino. Esperemos que los próximos años sean fructíferos, se resuelvan grandes misterios y encontremos otros nuevos que resolver. ¡Y que algún buen divulgador nos lo cuente a nosotros, los profanos!</p>

<p>Son 454 páginas que, aunque no tienen ni una sola imagen, fotos, gráficos o diagramas, se leen muy bien, haciendo divertido el aprender sobre ese sitio enorme en el que vivimos y del que cada vez sabemos más: el Universo. Muy recomendable, pues.</p>

<p>Disfrutad de la vida, mientras podáis.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_49581" class="footnote">La fuerza débil y la electromagnética fueron unificadas en la <em>fuerza electrodébil</em> por Salam, Glashow y Weinberg en los años 60, lo que les valió obtener el Premio Nobel de Física en 1979.</li><li id="footnote_1_49581" class="footnote">Las supernovas de tipo Ia se producen por la fulminante explosión de una enana blanca que adquiere paulatinamente masa de una estrella compañera, normalmente una gigante roja. Cuando finalmente supera el llamado “límite de Chandrasekhar”, alrededor de 1,38 masas solares, se produce una explosión repentina que en pocos segundos volatiliza la estrella entera, generando de largo ella sola más radiación que toda la galaxia en la que se encuentra. Se trata del evento más energético conocido del universo, y como todas las supernovas de este estilo provienen de estrellas que tienen idéntica masa, todas ellas generan la misma gigantesca radiación y, por tanto, se convierten en una excelente candela standard para averiguar la distancia a la que se encuentra la galaxia en que se encuentra, gracias a la medición del corrimiento al rojo de la luz que nos llega.</li><li id="footnote_2_49581" class="footnote">Y entenderás por qué es inevitable que sea así.</li><li id="footnote_3_49581" class="footnote">Sorprendente descubrimiento de Stephen Hawking que, si no fuera porque no ha podido ser verificado experimentalmente todavía, y quizás nunca pueda serlo, le habría valido con seguridad un Premio Nobel de Física.</li><li id="footnote_4_49581" class="footnote">Aunque ellas mismas no sean precisamente “luz”.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>¿Has leído &#8220;La historia de tu vida&#8221;, de Ted Chiang?</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Oct 2016 12:36:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J</dc:creator>
				<category><![CDATA[J]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[Ted Chiang es un escritor a tiempo parcial de ciencia ficción&#8230; la Wikipedia lo describe como &#8220;ficción especulativa&#8221;, y debo reconocer que le viene al pelo: cuando he leído sus cuentos (en particular, el recopilatorio que hoy nos ocupa), he estado continuamente pensando en que muchas de sus historias pueden empezarse con un &#8220;¿qué pasaría [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ted Chiang es un escritor a tiempo parcial de ciencia ficción&#8230; la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ted_Chiang" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Wikipedia</a> lo describe como &#8220;ficción especulativa&#8221;, y debo reconocer que le viene al pelo: cuando he leído sus cuentos (en particular, el recopilatorio que hoy nos ocupa), he estado continuamente pensando en que muchas de sus historias pueden empezarse con un &#8220;¿qué pasaría si&#8230;?&#8221;.</p>

<p>Ted tiene ya unos añitos (su primer cuento publicado es de los años 90) y ha ganado unos cuantos premios Nébula, Hugo y Locus por muchos de sus cuentos, así que, si eso te sirve de referencia, malo no es.</p>

<div id="attachment_44030" class="wp-caption aligncenter" style="width: 349px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2016/09/TedChiangLaHistoriaDeTuVida.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-44030" title="TedChiangLaHistoriaDeTuVida" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2016/09/TedChiangLaHistoriaDeTuVida.jpg" alt="" width="339" height="499" /></a><p class="wp-caption-text">Portada del libro (desde la web de Amazon, https://www.amazon.es/Historia-Vida-Alamut-Serie-Fant%C3%A1stica/dp/8498891019/ref=sr_1_1)</p></div>

<p>&nbsp;</p>

<p>El libro que nos ocupa hoy, <em>La historia de tu vida</em>, en realidad no es una única historia, sino un recopilatorio de ocho cuentos cortos (el cuarto de ellos, precisamente se llama <em>La historia de tu vida</em> y da nombre al libro). Los cuentos que contiene son los siguientes:</p>

<ul>
    <li><em>La torre de Babilonia</em>. Basado en la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Torre_de_Babel" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Torre de Babel</a>. ¿Qué pasaría si la torre fuera realmente alta? Una torre tan alta que se tardara años en ser subida, de forma que mucha gente ni siquiera sube y baja, sino que nace, vive y muere en la torre&#8230; y se gana la vida, comercia, cultiva&#8230; Ciudades enteras existen en la torre, siempre al servicio del objetivo último que es hacer crecer y crecer la torre más y más para llegar al reino de Dios. ¿Y qué pasaría si realmente la torre llegara al cielo y los humanos atravesaran el cielo para llegar al reino de Dios?</li>
    <li><em>Comprende</em>. Un hombre entra en coma y para recuperar sus neuronas dañadas le inyectan una medicina que ayuda a recuperar su mente&#8230; con el efecto secundario de que le hace más inteligente. ¿Qué significa más inteligente? Que entiende las cosas más rápido que los demás, sí. Pero, ¿existe un umbral más allá del cuál no existe una diferencia cuantitativa de inteligencia, sino cualitativa? Es decir, que no podamos decir que es más inteligente que tú o que yo, sino que su concepto del mundo sea tal que ni siquiera la comparación tenga sentido. ¿Y qué pasaría si hubiera más inteligencias como esa?</li>
    <li><em>Dividido entre cero</em>. Los matemáticos viven en su mundo platónico en el que, a partir de unos cuantos axiomas, montan toda la matemática. Que esa matemática ayude a los científicos, ingenieros, contables y concursantes de <em>Cifras y Letras</em> es algo accesorio para las matemáticas: las matemáticas son ciertas y bellas en sí mismas como construcción a partir de unos axiomas básicos. Pero, ¿qué pasaría si alguien descubriera que todo ese constructo tiene un fallo que hace que las matemáticas no sean coherentes consigo mismas? ¿Qué pasaría si pudieras demostrar matemáticamente que 1=2? En este caso no se explora cómo cambiaría el mundo sino solo cómo cambiaría la vida de la matemática que lo descubre.</li>
    <li><em>La historia de tu vida</em>. El cuento comienza contando el primer contacto entre los seres humanos y una raza alienígena, narra cómo empezamos a comunicarnos con ellos, las negociaciones obviamente controladas estrictamente por los militares, etc. Pero en un momento dado nuestra protagonista descubre que los alienígenas no perciben el tiempo como un proceso secuencial, con un antes y un después, sino que lo distinguen todo a la vez. Y descubre que no hay ningún impedimento físico para que nosotros lo veamos así también, solo que nuestra evolución nos ha llevado por otro camino&#8230; ¿cómo cambiaría la vida de una persona si para ella no hubiera diferencia entre el pasado y el futuro? ¿Qué sería del libre albedrío? El cuento ha sido adaptado al cine con el título de &#8220;La llegada&#8221; y será estrenado en otoño de 2016 (no sé cuándo exactamente y dependiendo del ritmo de publicación de los artículos puede ser antes o después de que leas esto).</li>
    <li><em>Setenta y dos letras</em>. El cuento comienza con golems que son animados para hacer acciones sencillas mediante la aplicación de nombres. Pero poco a poco descubrimos que vivimos en un mundo en el que las especies no aparecen y se extinguen debido a la evolución, sino debido a&#8230; otra cosa. ¿Qué retos afrontaríamos en un mundo así?</li>
    <li><em>La evolución de la ciencia humana</em>. La ciencia humana ha llegado a un punto en que hemos creado metahumanos que son más inteligentes que nosotros, de modo que cualquier investigación que queremos hacer ya la han hecho ellos antes. ¿Qué papel juega la ciencia en un mundo así, en el que no hay nada que esté a nuestro alcance descubrir porque otros ya lo han descubierto antes?</li>
    <li><em>El infierno es la ausencia de Dios</em>. En este mundo, Dios (el Dios cristiano) existe sin ningún género de duda, del mismo modo que existen los gatos y Nueva Zelanda. Eso no quiere decir que todo el mundo adore a Dios: Nueva Zelanda también existe y eso no quiere decir que todos adoremos a Nueva Zelanda. Hay personas que lo reverencian, otros que lo combaten y otros que básicamente pasan de él porque apenas afecta a su vida diaria (o sea, lo mismo que Nueva Zelanda). También existen el Cielo y el Infierno (que no es necesariamente un sitio de sufrimiento&#8230; simplemente es el no-Cielo, donde no está Dios) y se sabe cuándo el alma de un difunto va a un sitio o a otro. Y también existen los ángeles y nos visitan de vez en cuando, a veces causando milagros benignos y a veces causando tragedias. Y ahora imagina: tu ser amado ha ido al infierno&#8230; ¿te pondrías a cometer actos malvados para ir al infierno y estar con él/ella? Piensa en que simplemente suicidándote irás al infierno&#8230; O al revés: ¿empezarías a adorar a Dios para ir al Cielo (si no conoces la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Apuesta_de_Pascal" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Apuesta de Pascal</a>, deberías leer sobre ella). ¿O buscas otro medio? ¿Cómo se comporta el ser humano en un mundo así?</li>
    <li><em>¿Te gusta lo que ves? (Documental)</em>. Nuestra ciencia ha inventado un tratamiento mental que provoca caliagnosia (diminutivo: &#8220;cali&#8221; o &#8220;la cali&#8221;): la incapacidad de percibir la belleza y la fealdad en los rostros humanos. Siempre decimos que lo importante es mirar en el interior, que debemos amar/odiar, valorar/despreciar, promover/despedir&#8230; a las personas en función de su interior, no de su belleza. ¿Qué pasaría si eso no fuera una solo una frase hecha sino que pudiéramos modificar nuestra mente para realmente ignorar la belleza/fealdad? ¿La haríamos obligatoria? ¿Solo obligatoria en determinados entornos (como por ejemplo, en el trabajo)? ¿Se la pueden imponer los padres a sus hijos menores de edad? ¿Y si pudiéramos [SPOILER]?</li>
</ul>

<p>Ya te puedes imaginar que los cuentos están muy bien escritos. Incluso leyendo la versión traducida, que es lo que he leído yo (en que muchas veces se lee casi tanto al traductor como al autor), se nota que están bien escritos. Las historias están bien hiladas y se explora correctamente las consecuencias de esos ¿Y sí&#8230;?</p>

<div id="attachment_44031" class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2016/09/400px-Chiang_Ted_Portrait_by_Arturo_Villarrubia.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-44031" title="400px-Chiang,_Ted_(Portrait_by_Arturo_Villarrubia)" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2016/09/400px-Chiang_Ted_Portrait_by_Arturo_Villarrubia.jpg" alt="" width="400" height="600" /></a><p class="wp-caption-text">Ted Chiang cuando estuvo en Madrid en 2011 (Arturo Villarubia, cc-by-sa, a través de Wikipedia)</p></div>

<p>Por ponerle alguna pega, algunos cuentos parece que se quedan inconclusos. Algunos de ellos tienen presentación, nudo y desenlace, y en algunos el desenlace es simplemente asombroso. Pero en algunos otros (no voy a decir en cuáles), el cuento parece que se acaba simplemente porque le toca, sin un desenlace que ate cabos. Eso no quiere decir que sean malos: disfruta del viaje y listo.</p>

<p>El libro está disponible en <a href="https://www.amazon.es/Historia-Vida-Alamut-Serie-Fant%C3%A1stica/dp/8498891019/ref=sr_1_1" target="_blank" class="liexternal">Amazon</a> pero muchos de los cuentos también están disponibles online (en inglés, eso sí). Lo mejor para encontrarlos es irse a la página de <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Ted_Chiang" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ted Chiang en la Wikipedia inglés</a> y allí buscar los cuentos y un &#8220;available online&#8221;. Además de estos que hemos nombrado, tiene algunos otros.</p>

<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿Has leído &#8220;La cuchara menguante&#8221;, de Sam Kean?</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Sep 2016 08:01:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Macluskey</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Química]]></category>

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		<description><![CDATA[Pues bien, querido lector, si tú, como yo, eres uno de los impacientes miles de seguidores de la serie sobre “Conoce tus elementos” de Pedro en El Tamiz, serie que recorre la tabla periódica de los elementos, un elemento cada vez en orden de número atómico; si tú, como yo, repito, estás impaciente porque la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pues bien, querido lector, si tú, como yo, eres uno de los impacientes miles de seguidores de la serie sobre “<a href="http://eltamiz.com/conoce-tus-elementos/" target="_blank" class="liinternal">Conoce tus elementos</a>” de Pedro en El Tamiz, serie que recorre la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tabla_peri%C3%B3dica_de_los_elementos" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">tabla periódica de los elementos</a>, un elemento cada vez en orden de número atómico; si tú, como yo, repito, estás impaciente porque la serie quedó abandonada hace tiempo en el elemento número 38, el estroncio, y sigues, igual que yo, esperando que algún cercano día Pedro la continúe con el elemento 39, el itrio&#8230; entonces te recomiendo que leas <a href="http://www.casadellibro.com/libro-la-cuchara-menguante/9788434413641/1884844" target="_blank" class="liexternal"><strong>La Cuchara Menguante</strong>, de Sam Kean</a> (“<em>The disappearing spoon</em>” es su título original, que hace referencia, cómo no, a lo que ocurre con la cuchara de pega de <a href="http://eltamiz.com/2012/12/13/conoce-tus-elementos-el-galio/" target="_blank" class="liinternal">galio</a> que, al introducirla en el té caliente, se funde para sorpresa del incauto).</p>

<p>Si recordáis, Alex Girón nos fue contando también aquí cómo era la tabla periódica en <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/la-tabla-periodica/" target="_blank" class="liinternal">su serie homónima</a>, y esta vez lo hacía grupo a grupo, explicando las características comunes a todos los elementos que lo componen&#8230; pero, ¡oh, fatalidad!, también Alex tuvo otras obligaciones que le impidieron acabar la serie, justo después de los metales alcalinos (Litio, Sodio, Potasio&#8230;), o sea, casi casi al principio.</p>

<p>Pues bien, como las series de Pedro y de Alex, el libro de Kean toma como hilo conductor la tabla periódica de los elementos, pero no lo hace de forma ordenada como ellos, sino que va picoteando de allá para acá, contando más sobre las circunstancias curiosas de los diversos elementos y cómo fueron tomando importancia a lo largo de la historia, o perdiéndola cuando otros materiales fueron sustituyendo a los anteriores. No es, pues, un manual de química ni nada de eso, sino una especie de divertida recopilación de anécdotas, hechos e improbables descubrimientos que han hecho que el mundo sea como hoy lo conocemos. Muy recomendable, pues.</p>

<div id="attachment_43204" class="wp-caption alignleft" style="width: 410px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2016/08/La-Cuchara-Menguante.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-43204" title="La Cuchara Menguante, de Sam Kean" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2016/08/La-Cuchara-Menguante.jpg" alt="" width="400" height="600" /></a><p class="wp-caption-text">La Cuchara Menguante, de Sam Kean</p></div>

<p>Ya comenta Sam Kean en la introducción su antigua fascinación por el mercurio, ese metal imposible, líquido, plateado, que se disgrega en bolitas al verterse (al romperse un termómetro era lo más habitual, y casi la única forma en que un ciudadano normal podía tener contacto con el mercurio&#8230; afortunadamente), pero, aunque es líquido, no moja, y al reunir las pequeñas bolitas éstas se van agregando en otras más grandes, y más, hasta que tienes de nuevo todo el mercurio derramado en una única bola. Luego se descubrió que era un metal tóxico como pocos, y se dejó de usar en casi todas las actividades industriales&#8230; tarde, porque ya hay por ahí toneladas de mercurio incorporadas a la cadena trófica, pero más vale tarde que nunca.</p>

<p>No es el único elemento que se ha usado habitualmente en el pasado y que luego ha dejado de usarse al descubrirse que es tóxico, o que daña algo en algún sitio, o simplemente porque se descubre un método más eficaz de hacer lo que sea que hace ese elemento&#8230; y pasa al olvido. Es el caso del cadmio, por ejemplo, o del molibdeno, o del plomo, por ejemplo.</p>

<p>El libro va y viene. En ocasiones usa como hilo conductor el propio nombre de los elementos, explicando que, por ejemplo, la pequeña localidad sueca de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ytterby" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ytterby</a>, en una isla cercana a Estocolmo, da nombre nada menos que a cuatro elementos: erbio, terbio, iterbio e itrio, todos ellos tierras raras, y tendría más elementos aún si no fuera porque ya no había forma de combinar más veces las letras del nombre, así que al resto los llamaron: gadolinio (en homenaje a Johan Gadolin, que fue quien descubrió el primero de ellos, el itrio); holmio (por el nombre latino del Estocolmo, Holmia); y tulio (por Thule, nombre antiguo de Escandinavia). Sin embargo, otros países donde se descubrieron muchísimos elementos, como Francia, sólo tiene dedicados dos de ellos, el galio y el francio, que por cierto es el elemento &#8220;natural&#8221; menos abundante de la corteza terrestre (se calcula que no hay más allá de unos veinte o treinta gramos de francio en todo el planeta, muchísimo menos que el siguiente elemento menos frecuente de la lista, el ástato, del que hay por lo menos diez o doce veces más, menos de medio kilo). O, por ejemplo, los gases nobles, muchos de cuyos nombres son variaciones en griego de la palabra “extraño”: argón, xenón, criptón&#8230;</p>

<p>Otras veces se fija más bien en las utilidades comunes del ciertos metales, los metales de la guerra, por ejemplo: cobre, estaño y zinc, que forman el bronce que da nombre a la Edad de Ídem; el hierro, también con su Edad correspondiente, y luego los diversos metales que aleados con el acero permiten más y mejores blindajes, cañones, etc: el vanadio, el molibdeno, el wolframio&#8230; u otros metales que originan guerras por su posesión, como el oro o la plata o, más recientemente, el dichoso coltán que forma parte de todo smartphone que se precie y que tanto sufrimiento está ocasionando al Congo. Por no hablar del uranio, claro, o del plutonio.</p>

<p>En otras ocasiones toma Kean como motivo algunas características comunes de algunos elementos, como la radioactividad, o la dificultad para aislarlos, o si para obtenerlos había que depurarlos, o romper un átomo más pesado, o fusionar otros más ligeros; o también los errores que se cometieron en su clasificación, o en su descubrimiento, etc. Por fin, otras más se fija en la historia de la propia tabla en sí y cómo se fueron rellenando los huecos que iban quedando sin descubrir, con las muy poco científicas peleas entre investigadores rivales que se hacían la puñeta en cuanto podían&#8230; Todo ello trufado de anécdotas como, por ejemplo, la inquina que el Mahatma Gandhi le tenía al pobre yodo, qué culpa tendrá el elemento 53, indispensable para la vida (es el elemento fundamental para que el tiroides genere la tiroxina; la falta de yodo conduce al bocio y, por fin, a la muerte) para ganarse el odio de un pacifista convencido como Gandhi&#8230; Un libro de química muy variado, vaya.</p>

<p>En fin, ya digo que no es un libro en absoluto ordenado&#8230; y se agradece. Yo, al menos, que no soy químico ni de lejos (aunque ya me gustaría saber mucho más de lo que sé), lo agradezco, pues está escrito casi como una novela de misterio, en la que no sabes qué va a ocurrir en el próximo capítulo, ni quién es definitivamente el asesino (un spoiler: para los que no podáis esperar a leer el libro para desvelar el misterio, sabed que el asesino es el talio).</p>

<p>El libro tiene 6 partes, cada una de ellas con varios capítulos, normalmente tres o cuatro, más un extenso bloque final de notas, agradecimientos, bibliografía, etc. Esas seis partes se titulan de la forma siguiente:</p>

<p><strong>Introducción.</strong></p>

<p><strong>I: Orientación. Fila a fila y columna a columna.</strong></p>

<p><strong>II: Hacer átomos, romper átomos.</strong></p>

<p><strong>III: Confusión periódica. La emergencia de la complejidad.</strong></p>

<p><strong>IV: Los elementos del carácter humano.</strong></p>

<p><strong>V: La ciencia de los elementos de hoy de mañana.</strong></p>

<p>En fin, una última recomendación: si no sois químicos profesionales (o en curso de serlo) conviene que tengáis a mano una <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tabla_peri%C3%B3dica_de_los_elementos" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">tabla periódica</a> cuando leáis el libro, pues os ayudará a ubicar el elemento o elementos de los que está hablando y os ayudará a comprender el texto. Pero si no tenéis una cerca, también se puede leer sin perderse mucho.</p>

<p>Leerlo y perderse entre sus páginas, en fin, es una forma útil de esperar a que Pedro pueda retomar la serie (¡<em>y todas las demás</em>!) algún día y nos deleite con la historia y la dudosa utilidad del itrio (símbolo Y), el elemento número 39, artículo para el que ya tiene una pista que le ayude a escribirlo: el itrio es uno de los cuatro elementos nombrados en honor a Ytterby, tal como dije hace un momento. Por algún lado se empieza&#8230;</p>

<p>Ya me diréis si os ha gustado.</p>

<p>Disfrutad de la vida,</p>
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		<title>¿Has leído&#8230; Los propios dioses, de Isaac Asimov?</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Nov 2015 16:36:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Macluskey</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[A mediados de los años ochenta del siglo pasado hubo una reunión conjunta de los integrantes de los premios Hugo y Nebula (y quizás de Locus también), asociaciones que conceden los más prestigiosos premios anuales a las mejores novelas, novelillas, cuentos y cuentecillos de ciencia ficción del año, con el fin de, supongo, ponerse de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A mediados de los años ochenta del siglo pasado hubo una reunión conjunta de los integrantes de los premios Hugo y Nebula (y quizás de Locus también), asociaciones que conceden los más prestigiosos premios anuales a las mejores novelas, novelillas, cuentos y cuentecillos de ciencia ficción del año, con el fin de, supongo, ponerse de acuerdo en lo que fuera que tuvieran que ponerse de acuerdo, y aprovecharon la ocasión para votar cuál había sido la mejor novela de ciencia ficción de la historia,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/11/07/has-leido-los-propios-dioses-de-isaac-asimov/#footnote_0_36966" id="identifier_0_36966" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="De la historia hasta entonces, claro.">1</a>]</sup> así como la mejor trilogía, el mejor cuento, la mejor revista, etc, etc. Y la novela elegida como “<em>la mejor novela de ciencia ficción de todos los tiempos</em>” fue… pues sí, acertaste: <strong>Los Propios Dioses</strong>.</p>

<p>En fin: todo esto lo leí hace eones, en la época pre-internet, en alguna de las numerosas revistas, libros o publicaciones que yo leía en la época, así que estoy seguro de, al menos, haberlo leído en algún lado. El problema es que, <em>ejem</em>, ahora, buscando en la red de redes no encuentro absolutamente nada que lo refrende. Así que ya no sé si lo he soñado o qué, aunque los que me conocéis sabéis que mi memoria es excelente para cosas que ocurrieron hace treinta o cuarenta años… eso sí, no me preguntéis qué cené ayer… <img src='https://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':)' class='wp-smiley' /> </p>

<p>En cualquier caso, sí que es cierto que Los Propios Dioses es una de las diez únicas novelas que han sido galardonadas simultáneamente con los tres premios más importantes de la ciencia ficción mundial: <em>Hugo</em> (concedido por votación entre aficionados y lectores); <em>Nebula</em> (concedido por la Asociación Americana de Escritores y Editores de Sci Fi) y <em>Locus</em> (otorgado por los críticos de la revista del mismo nombre), es decir, las tres patas de la industria: autores, críticos y aficionados, así que se trata de, si no la mejor, por lo menos <em>una de las mejores</em>, ¿no?</p>

<p>Pero bueno, en cualquier caso: ¿Es <strong>Los Propios Dioses</strong>, de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Asimov" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Isaac Asimov</a>, la mejor novela de ciencia ficción de todos los tiempos?</p>

<p>Caramba, una pregunta difícil de contestar, ¿no? Es como cuando surge el a veces inevitable debate sobre ¿quién fue el mejor músico de la historia?, o ¿el mejor futbolista (o tenista, o ajedrecista&#8230;)?, o ¿el mejor cuadro? Según cómo y quién opine, serán unos u otros o, lo más probable en el caso de un escéptico redomado, la respuesta sería&#8230; <em>depende</em>. Pues lo mismo ocurre con las novelas de ciencia ficción: <em>depende</em>. ¿Es mejor <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2015/08/23/has-leido-hyperion-de-dan-simmons/" target="_blank" class="liinternal">Hyperion, de Dan Simmons</a> que <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2014/11/22/has-leido-el-juego-de-ender/" target="_blank" class="liinternal">El juego de Ender</a>, de Orson Scott Card? ¿O Pórtico, de Frederick Pohl, que Crónicas Marcianas, de Ray Bradbuy? ¿O quizás Dune, de Frank Herbert, que Cita con Rama, de Arthur C. Clark? Pues eso: depende.</p>

<p>Lo que sí es cierto es que la publicación en 1972 de esta novela de hoy marcó un hito en la carrera de Isaac Asimov, un antes y un después… y el dominio de Asimov en el género de ciencia ficción de los años sesenta y setenta era abrumador: todos seguían al maestro del Yo, Robot o de las Fundaciones. Un hito en varios aspectos que, cómo no, voy a enumerar a continuación… a mi manera, claro, dentro de estos artículos sueltos &#8220;<a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/has-leido/" target="_blank" class="liinternal">¿Has leído?</a>&#8221; publicados en El Cedazo.</p>

<div id="attachment_36973" class="wp-caption alignright" style="width: 305px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/09/Los-propios-dioses-portada.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-36973" title="Isaac Asimov - Los propios dioses - portada" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/09/Los-propios-dioses-portada.jpg" alt="" width="295" height="450" /></a><p class="wp-caption-text">Una de las portadas del libro en edición española.<br />Ha tenido tantas ediciones, que yo conozco al menos diez o doce portadas diferentes</p></div>

<p>Una cosa que me ha sorprendido en mi frustrada “investigación” sobre esa convención conjunta fantasma de la que hablaba al principio es la, a mi juicio, escasa consistencia de los comentarios sobre el libro de decenas de blogs de aficionados que, como es mi caso, se atreven a comentar sin pudor libros que han leído.</p>

<p>Todos cuentan más o menos el argumento, alguno profundiza un poco sobre algún aspecto… pero ninguno llega a comprender las múltiples facetas de esta novela. Ojo, no es que diga que yo sí que pueda, ¿eh?, pero he echado en falta en esos comentarios bastantes cosas que creo que son importantes, quizás porque los dichos comentaristas seguramente han leído la novela recientemente, digamos en los últimos 10 años, y eso quita mucha perspectiva; yo la leí en los años setenta o primeros ochenta, y aseguro que me impactó mucho, mucho.</p>

<p>En cualquier caso, y como todo el mundo, empezaré comentando el argumento básico de la novela y luego comentaré lo que me parece importante para comprender bien esta obra maestra de la ciencia ficción universal. Sin desvelar demasiado, claro, no vaya a estropear el placer de descubrir los vericuetos de la narración…</p>

<p><strong>ARGUMENTO</strong></p>

<p>Primero de todo, el título: “Los Propios Dioses” lo toma Asimov de una frase del dramaturgo alemán <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Schiller" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Friedrich Schiller</a>, de su obra “La Doncella de Orleans”, en la que en cierto momento algún personaje dice que “<strong><em>Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano</em></strong>”, frase que, por cierto, es rigurosamente cierta, como seguro que sabéis… Pues bien, el libro se divide en tres partes que se llaman, sucesivamente, “Contra la estupidez”, “Los propios dioses” y “¿Luchan en vano?”.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/11/07/has-leido-los-propios-dioses-de-isaac-asimov/#footnote_1_36966" id="identifier_1_36966" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="As&iacute;, con interrogaciones&hellip; ya ver&eacute;is por qu&eacute;.">2</a>]</sup></p>

<p>La primera parte (que, curiosamente comienza con un pedacito del capítulo 6, capítulo que se va desgranando trocito a trocito, como interludios, entre los capítulos 1 y 5), habla de cómo Hallam, un científico mediocre, acomplejado y muy rencoroso, aunque sumamente perseverante y pertinaz, tras recibir ciertas pullas malintencionadas y seguramente bien merecidas de Denison, el científico más brillante del Departamento, descubre que su tungsteno 186, duro metal perfectamente estable en nuestro mundo, se vuelve radioactivo de pronto, y al analizarlo descubre que se ha convertido misteriosamente en plutonio 186. Sólo hay un pequeño problema: es absolutamente imposible que pueda existir plutonio 186 (con sus 94 protones) en nuestro universo. Demasiado pocos neutrones (92) para tanto protón. Por cierto, parece que la idea de utilizar un plutonio con un peso atómico de 186 en una trama de ciencia ficción surgió en una conversación de Asimov con otro de los monstruos de la ciencia ficción, Robert Heinlein… El científico que Asimov llevaba dentro (era ingeniero bioquímico) se rebelaba ante tal desmesura, pero luego la discusión derivó a “<em>qué tendría que pasar para que el plutonio pudiera ser estable (bueno, todo lo estable que puede ser el plutonio) con tan sólo 92 neutrones…</em>” y esta primera parte de la novela es el resultado.</p>

<p>Efectivamente, lo que pasa es que ciertos entes de un universo paralelo, los “parahombres”, un universo cuyas leyes físicas básicas son diferentes de las del nuestro y donde sí es posible que exista un plutonio de solamente 186 nucleones, han conseguido mediante una avanzada tecnología fuera de nuestro alcance intercambiar “su” plutonio por “nuestro” wolframio (o tungsteno, que de ambas formas se llama ese duro y pesado metal). Como consecuencia del cambio, se están importando 20 electrones a nuestro universo por cada átomo intercambiado, a cambio de exportar 20 positrones al “parauniverso”.</p>

<p>El vil Hallam, aunque vil, es listo y se da cuenta de todo, y el resultado es la creación de una “Bomba de Electrones” que bombea electrones a nuestro universo a cambio de unos míseros positrones… lo que es una evidente fuente de energía, energía inagotable, gratuita, limpia y no contaminante. El sueño de todo científico: ¡Energía Gratis! La carrera como científico de Denison es súbitamente cercenada, por osar oponerse al gran genio&#8230; Mmmm, no sé dónde he leído u oído yo esto más veces&#8230;</p>

<p>Pero Lamont, otro científico, se da cuenta de que hay gato encerrado, de que cambiar tanto electrón por positrón puede ser potencialmente perjudicial para toda la humanidad, y…</p>

<p>… al cabo de algunos capítulos, tras ciertas cosas que suceden, se llega a la segunda parte del libro: “Los Propios Dioses”, que, como es obvio, da además título a la novela completa.</p>

<p>Y es esta segunda parte, simplemente maravillosa, la que da a la novela la justa fama de que disfruta. Ocurre en el parauniverso, en los mismos momentos cruciales en los que sucede la primera parte del libro, y allí se nos presentan posiblemente los extraterrestres más extraños de la historia de la ciencia ficción… y a la vez de los más cercanos, los más… “humanos”, pues a pesar de su extrañeza es fácil identificarse con ellos, comprenderlos perfectamente e incluso quererlos y apenarse y alegrarse por ellos.</p>

<p>En el parauniverso, un universo que languidece debido a la rápida fusión de sus estrellas (puesto que sus leyes físicas implican una fusión estelar mucho más acelerada que en el nuestro) sólo existen dos clases de seres:<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/11/07/has-leido-los-propios-dioses-de-isaac-asimov/#footnote_2_36966" id="identifier_2_36966" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Al menos, de seres &ldquo;racionales&rdquo;; de vegetales u otros animales Asimov no da cuenta.">3</a>]</sup> los “seres duros” y los “seres blandos”. Los primeros son similares a nosotros, constituidos de materia normal y corriente, o al menos “normal y corriente” para las leyes del parauniverso, mientras que los segundos, los seres blandos que son, en realidad, los protagonistas de esta sección, son de una vaporosa constitución, casi gaseosa, que les permite cambiar de forma a voluntad, incluso penetrar en otras sustancias.</p>

<p>Los seres blandos son de tres tipos diferentes: <em>Racionales</em>, <em>Paternales</em> y <em>Emocionales</em> . Estos seres pueden formar “tríadas” donde hay un ser de cada tipo y una función específica para cada uno: el Racional o “lado-izquierdo” se ocupa sobre todo de estudiar, de aprender y pensar, es, por tanto, el “jefe” de la tríada; el Paternal o “lado-derecho” es el encargado de cuidar a la tríada y a la prole y, de paso, de la supervivencia de la especie, aunque intelectualmente es bastante torpe; y por fin la Emocional o “lado-mediano”, generalmente despreocupada, hedonista y bastante “maruja”, pero también perceptiva e intuitiva, cuyo fuerte son las emociones, aunque tanto intelectualmente como paternalmente sea bastante incompetente. En la realidad, todos tienen un poquito de las características de los demás aunque, como ya se habrá notado, un Racional y un Paternal son masculinos en tanto que una Emocional es&#8230; sí, las Emocionales son femeninas (preguntad a Asimov, allá donde se encuentre).</p>

<p>Entonces, una “tríada” es una especie de matrimonio a tres bandas en el que también hay… ¡Sexo! ¡En Asimov! Como lo oís o, mejor, lo leéis. Estos seres, cuando están juntos y las condiciones son las apropiadas, y aprovechando su etérea naturaleza, se funden entre sí, llegando al éxtasis hasta el punto de perder la consciencia, a veces durante días. Y no, la palabra “orgasmo” no aparece en ningún momento: una cosa es que Asimov escriba sobre seres que tienen relaciones sexuales y otra muy distinta es ser demasiado explícito.</p>

<p>Los protagonistas del relato son la tríada formada por el Racional Odeen (Uno, en el ruso natal de Asimov, que nació en Rusia en 1920, aunque emigró a EEUU con sus padres cuando tenía sólo seis años), la Emocional Dua (Dos, en ruso) y el Paternal Tritt (no os lo vais a creer, pero sí: Tritt es Tres en ruso). Así, vemos cómo la “Bomba de Positrones” está proporcionando por fin la energía indispensable para poder salvar a las dos razas del parauniverso. Esta Bomba ha sido recientemente inventada por el brillante Estwald, un “nuevo” ser duro que siempre es citado como un genio y el salvador de la raza, pero que nunca está físicamente presente en la acción. Ocurren cosas muy interesantes y bien contadas que están relacionadas con lo que ocurría en la primera parte, hasta que…</p>

<p>… hasta que la segunda parte se acaba y hay que pasar a la tercera: “¿Luchan en vano?”.</p>

<p>Sí, con interrogaciones. Denison, cuya carrera en la Tierra ha sido fulminada por el vil Hallam,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/11/07/has-leido-los-propios-dioses-de-isaac-asimov/#footnote_3_36966" id="identifier_3_36966" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Un amigo m&iacute;o siempre dice que es mejor tener un enemigo inteligente que un enemigo tonto, porque el inteligente descansa de vez en cuando, mientras que el tonto&hellip; &iexcl;no descansa nunca!">4</a>]</sup> ha emigrado a la Base permanente de la Luna, donde con su gran genio y habilidad, y con la ayuda de la bella e intuitiva Selene, se vuelca en solucionar los horrorosos problemas que podría acarrear la Bomba de Electrones a nuestro planeta y de paso abortar una ingenua conspiración lunar.</p>

<p>Al final lo consigue, claro: “Happy End”, <em>of course</em>, y de ahí lo de las interrogaciones del título. En la época, y más en el Asimov en la época, era impensable un final que no fuera feliz. Denison es, pues, feliz, come perdices, la energía seguirá fluyendo limpia y gratuita <em>forever and ever</em> y colorín, colorado, la novela se acaba cuando aparece “THE END”, como todas.</p>

<p><strong>ANTECEDENTES</strong></p>

<div id="attachment_36971" class="wp-caption alignleft" style="width: 362px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/09/Isaac-Asimov.jpeg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-36971" title="Isaac Asimov" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/09/Isaac-Asimov.jpeg" alt="" width="352" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">Isaac Asimov</p></div>

<p>Para comprender bien el impacto que tuvo la novela de Asimov en su publicación hay que teletransportarse a 1973… Como dicen en Star Treck… ¡<em>Energize</em>!</p>

<p>¡<em>Pinnng</em>! Ya estamos allí. Veamos qué dicen los titulares de la prensa de entonces:</p>

<p>El Programa Apolo está terminando. Tras 10 años de “carrera espacial”, por fin Armstrong y Aldrin pusieron el pie en la Luna en 1969 a bordo del Apolo XI, y luego otras 5 tripulaciones más llegaron hasta nuestro satélite, más el cinematográfico Apolo XIII, que milagrosamente consiguió volver a la Tierra y que muchos años después dio origen a una magnífica película que recomiendo vivamente para que los jóvenes ingenieros comprendáis lo que hace un Jefe de Proyecto que sabe hacer bien su trabajo: Gene Kranz, el director de vuelo.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/11/07/has-leido-los-propios-dioses-de-isaac-asimov/#footnote_4_36966" id="identifier_4_36966" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Es el papel que interpreta un sublime Ed Harris.">5</a>]</sup> Su frase preferida era &#8220;<em>Failure is NOT an option!</em>&#8220;. Tomad nota, amigos.</p>

<p>Más titulares: La guerra fría esta en pleno auge. La OTAN y el Pacto de Varsovia luchan ferozmente para imponer sus respectivas tesis, dándose todas las patadas en el culo que pueden… en el culo de otros, claro, como en Vietnam, cuya guerra ha terminado por fin ese mismo año 1973 con la retirada de EEUU de Indochina, o en Angola, Irán, el Congo, Centroamérica… ¡Menuda década!</p>

<p>Más aún: <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_Yom_Kipur" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">La guerra del Yom Kippur</a> entre Israel y varios países árabes (Egipto, Siria…), que tuvo lugar en octubre de 1973, ha terminado con la victoria de Israel gracias a la incondicional ayuda de Occidente, particularmente de los Estados Unidos. Esto ha cabreado a buena parte de los grandes productores de petróleo del planeta. Además, el coronel Gadafi, líder revolucionario, se ha hecho con el poder en Libia y ha sido el abanderado de una rebelión en la OPEP que ha provocado un terremoto en Occidente con la subsiguiente <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_del_petr%C3%B3leo_de_1973" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">brutal subida del precio del barril de petróleo</a>, que estaba en unos 3 dólares el barril y de pronto, en unos meses, se ha puesto en quizás 7 u 8 dólares el barril… y no os riáis pensando que hace muy poco tiempo ha estado a 140 dólares, porque los dólares de entonces no eran ni <a href="/elcedazo/2010/05/28/entendiendo-la-inflacion/" title="Entendiendo la inflación" target="_blank" class="liinternal">parecidos</a> a los de ahora. Multiplicar por tres el precio del petróleo fue un golpe durísimo para las economías occidentales. Aún recuerdo los pertinaces anuncios de los ingenuos dibujos animados de la época en la tele,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/11/07/has-leido-los-propios-dioses-de-isaac-asimov/#footnote_5_36966" id="identifier_5_36966" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La &uacute;nica tele, claro.">6</a>]</sup> donde se veía cómo un arquetípico ricachón con su chistera y todo se iba dejando todas las luces encendidas en su camino, y cómo un honesto y concienciado ciudadano iba detrás de él apagando una tras otra, mientras una voz en off decía “<em>Ahorre energía. Aunque usted pueda permitírselo, ¡<strong>España no puede</strong>!</em>”<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/11/07/has-leido-los-propios-dioses-de-isaac-asimov/#footnote_6_36966" id="identifier_6_36966" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="&iexcl;Igualito que ahora!">7</a>]</sup> Los planes de ahorro de gasolina y electricidad que se pusieron en marcha en la época fueron tremendos: recuerdo, por ejemplo, que se dejaban apagados la mitad de los por entonces escasos postes de iluminación de las igualmente escasas autopistas que entonces había en España. Y en países como Estados Unidos, donde se derrochaba gasolina o electricidad como si no hubiera un mañana, el impacto fue todavía mucho mayor.</p>

<p>.</p>

<p>Aunque escrita un año antes, es en ese entorno cuasi-apocalíptico cuando Asimov publica <em>Los propios dioses</em>. Así, la trama central de la parte “humana” de la novela, donde se descubre una fuente de energía limpia, gratuita e ilimitada, no pudo más que encandilar al preocupado lector de la época, sobre todo al estadounidense que, de gastar toda la gasolina que le daba la gana y pagarla a precio de risa, de pronto tenía que hacer cola para llenar el depósito de su Cadillac o su Chevrolet y rascarse bien el bolsillo, terriblemente conscientes de pronto de que un consumo de 30 ó 40 litros a los cien kilómetros,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/11/07/has-leido-los-propios-dioses-de-isaac-asimov/#footnote_7_36966" id="identifier_7_36966" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Aunque ellos lo midieran en galones por cien millas.">8</a>]</sup> algo perfectamente usual en la época, era una auténtica barbaridad. Naturalmente, el que fracasaran todos los intentos del pobre Lamont de parar la Bomba de Electrones debido a que sería potencialmente peligrosa para la estructura del universo parecía entonces lo más lógico… Bueno, no: en realidad era la única respuesta posible. Imaginad al político de turno: “<em>¿Parar la Bomba de Electrones…? ¿Yo? ¿Tú estás chalado? ¿Quién iba a votarme si lo hago, eh?</em>”… bueno, y ahora mismo ésa también sería la respuesta, claro. ¿Quién iba a detener una fuente gratuita e ilimitada de energía debido a que un científico loco asegura que a largo plazo sería malo para el medio ambiente…? Pues eso, je, je. Casi, casi como ahora, ya digo, pero más.</p>

<p>Y para acabar, Isaac Asimov llevaba ¡catorce años! sin publicar ninguna novela de ciencia ficción. Tras sus primeros éxitos en la década de los cincuenta, donde cimentó su fama con, sobre todo, los relatos de robots y su maravillosa trilogía de las Fundaciones, se había dedicado a otros menesteres, como la divulgación de la ciencia, hacer anuncios para hacer caja o la adaptación al cine de su cuento “Viaje Alucinante”. Cuando publicó por fin esta novela… los aficionados se lanzaron (nos lanzamos) sobre ella como leones hambrientos sobre la presa. Y la novela no nos defraudó. Nada.</p>

<p><strong>NOVEDADES EN LA NOVELA</strong></p>

<p>Y no nos defraudó porque, además de su genial trama, en ella aparecían por fin dos de los temas hasta entonces tabú en la obra de Asimov: <strong>alienígenas y… ¡sexo!</strong>.</p>

<p>Sobre el sexo, sexo <em>entre alienígenas</em>, claro (también hay una leve referencia al sexo entre humanos, pero tan modosa y reprimida como de costumbre, tanto que no merece la pena ni citarla), no voy a comentar mucho más. Los tres componentes de la tríada se funden en uno solo, llegan al éxtasis y pierden la consciencia durante un prolongado espacio de tiempo, al final del cual están cansados, pero profundamente satisfechos, y además así es como engendran nuevos seres blandos. Sexo a tres. Pues vale.</p>

<p>Ahora bien, sobre los alienígenas… Asimov siempre había presumido, y siguió presumiendo después de esta novela, de no necesitar de ningún tipo de alienígena para construir sus <em>Space Operas</em> y sus formidables historias. Ni en la Fundación ni en los Robots<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/11/07/has-leido-los-propios-dioses-de-isaac-asimov/#footnote_8_36966" id="identifier_8_36966" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Ni en la serie de El sol desnudo, ni en ninguno de sus cuentos que yo conozca.">9</a>]</sup> hay alienígenas, ni falta que hacen. Tanto es así que en 1957 publicó un conjunto de cuentos bajo el esclarecedor título de “Con la Tierra nos basta” (<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Earth_Is_Room_Enough" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Earth is room enough</em></a>). Toda una declaración de intenciones. De hecho, las poquísimas veces que aparecen extraterrestres en su obra son seres muy esquemáticos y casi paródicos. Y de pronto nos presenta aquí unos de los alienígenas mejor logrados de toda la ciencia ficción, radicalmente distintos a nosotros pero, a la vez, extrañamente familiares en sus reacciones y sus emociones. ¿No resulta raro? Pues tiene una explicación.</p>

<p><strong>AVISO</strong>: A partir de este momento voy a destripar la novela en su aspecto crucial sobre “<em>Qué son de verdad los alienígenas de Los propios dioses</em>” y “<em>De dónde, de qué mágica chistera los ha sacado Asimov</em>”. No la trama, claro, pero sí su fundamento. Y lo aviso para que penséis bien si queréis seguir leyendo o no. Si yo no hubiera leído el libro aún, seguramente no querría seguir leyendo aquí ahora: compraría el libro en mi librería de cabecera, lo leería de corrido y después, sólo después, volvería aquí para leer el resto del artículo. Pero&#8230; vosotros mismos.</p>

<p>El que avisa no es traidor: ¡es avisador!</p>

<p>Por cierto, aviso asimismo de que esto que voy a contar no lo he leído nunca en parte alguna, ni creo que Asimov lo dijera nunca en ninguna parte. Nadie que yo sepa ha comentado nada de esto. Son sólo deducciones mías, muy bien fundadas, pero mías. Vosotros veréis si tengo razón o no.</p>

<p>¿Listos?</p>

<p>Allá vamos.</p>

<p>.</p>

<p>Bien, veamos cómo son los tres tipos de seres blandos del parauniverso: los Racionales, dedicados a las funciones superiores de la mente: pensar, estudiar, elaborar teorías y planificar acciones; los Paternales, muy conservadores, dedicados a las funciones digamos… alimenticias: cuidar de la prole, de la tríada, preocuparse por el bienestar de los otros dos miembros de la misma, ser, en definitiva, el sostén del mundo, etc; y por fin, las Emocionales (en femenino, según Asimov), los especialistas en las emociones: seres generalmente banales, pero dotados de intuición, percepción, y proclives a la alegría, a la ira, al odio&#8230; Estos tres seres blandos que forman una tríada indisoluble (parece que el concepto de divorcio no existe entre los parahombres de Asimov) sienten periódicamente la necesidad imperiosa de fundirse entre sí, en una especie de sexo a tres ligeramente libertino, fusión que dura mucho tiempo y que les deja exhaustos, pero satisfechos.</p>

<p>Hasta aquí lo que sabemos. Entremos ahora en terreno inexplorado&#8230; ¿Seguro que queréis seguir leyendo…? Vale, vale, vosotros mismos.</p>

<p>En 1969, tres años antes de la publicación de Los propios dioses, <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Thomas_Anthony_Harris" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Anthony Thomas Harris</a>, psiquiatra estadounidense y gran divulgador de la técnica de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/An%C3%A1lisis_transaccional" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Análisis Transaccional</a> definida por Eric Berne en los años cincuenta, publica el libro posiblemente más relevante de la historia de la psicología: <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/I%27m_OK,_You%27re_OK" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia"><strong>I’m Ok, You’re OK</strong></a>. En él explica de forma sencilla las claves del análisis transaccional sobre la comunicación entre personas. Resumo (muchísimo) sus definiciones:</p>

<p>Toda persona, a la hora de comunicarse con el resto (y, bueno, también de pensar, etc) tiene tres registros básicos (o tres “yo’s”, como gustan de decir los psicólogos):</p>

<p>El Registro Padre: el registro de la autoridad, de los axiomas y de las convenciones.</p>

<p>El Registro Niño: el registro de las emociones, de la creatividad y la impulsividad.</p>

<p>El Registro Adulto: el registro de la información y los datos.</p>

<p>Los tres registros están entremezclados, y la suma de los tres es lo que conforma nuestra personalidad. Siempre que nos comunicamos con alguien lo hacemos desde uno de estos tres yo’s, o registros, pero sólo funcionan de forma continuada un par de modos de comunicación de calidad: la comunicación Padre-Niño y la comunicación Adulto-Adulto. También son posibles comunicaciones Padre-Padre o Niño-Niño, pero la calidad de la información que se transfiere en estos casos es menor.</p>

<p>Un ejemplo: “Tío, me han regalado un juego que mola mazo”. “¿Sí? No me digas&#8230; ¿cuál?” “El War of MonstercraftingeyeYesverywell” “¡Jo, qué chuli&#8230;! ¿Mola?” “¡Que si mola! Ayer batí el record, con 8.550 monstruos desintegrados” “¡Hala, qué puntazo&#8230;!”&#8230; etc. Si cambiamos “videojuegos” por “fútbol”, “famoseo”, &#8220;mujeres/hombres&#8221;, etc, llegaremos a escuchar conversaciones perfectamente posibles entre los registros padre-padre o niño-niño, conversaciones que pueden durar horas, pero que no intercambian prácticamente ninguna información de calidad.</p>

<p>En cuanto al resto de posibilidades, son ineficaces, y cualquier cambio de registro provoca en el interlocutor una reacción de confusión que puede ser aprovechada (y todos lo hacemos) para llevarnos el gato al agua. Esto es, de alguna manera, la base de la manipulación, y los más hábiles, consciente o inconscientemente, están continuamente alterando sus registros (yo&#8217;s) de comunicación para perturbar al otro. Bueno, y los más tontos también. Todos lo hacemos&#8230; más o menos.</p>

<p>Un par de ejemplos.</p>

<p>Aparece tu jefe y, con los brazos en jarras, te dice, medio gritando: “Se ha estropeado el disyuntor metacrítico del puchirroide derecho&#8230; ¡Esto no puede ser! ¡Estamos perdiendo millones! ¿Quién demonios la ha fastidiado?&#8230;” o algo similar. Seguro que conversaciones así te suenan de algo. Es evidente que tu jefe está hablando desde su registro Padre: Axiomas, Autoridad. ¿Cuál es tu reacción natural, la que tienes programada en tu BIOS? Responder desde tu registro Niño y establecer una comunicación Padre-Niño: “Yo no he sido, vamos a ver qué ha podido pasar, lo siento, ahora mismo lo arreglo&#8230;”. La conversación sigue por ese tenor unos cuantos minutos, y al final tu jefe se va diciendo algo como “¡Y procura que no se vuelva a repetir!”. Tú te quedas fastidiado, porque, a pesar de que no tienes nada que ver con el problema (o&#8230; bueno, je, je, quizás un poco sí), te quedas con una cierta sensación de culpa, de desazón, que es lo que tu jefe quiere, estableciendo o reafirmando su primacía moral sobre ti de este modo.</p>

<p>Sin embargo, quizás tú puedas contestar, imperturbable y con voz monótona, algo así como: “Los datos indican que la sobrecarga del puchirroide derecho era de un 127% sobre el margen de seguridad establecido, y el esborciador automático, que debería haber entrado en funcionamiento a los 27 Megapascales, ha fallado, enviando un código x’0056’ que ha sido debidamente procesado por el gestor de averías, desconectando el dispositivo. Ya está el equipo de reparación arreglando el desperfecto y en quince minutos estará otra vez en funcionamiento&#8230;” ¿Veis la diferencia? Has contestado desde tu registro Adulto, dirigiéndote directamente al yo-Adulto de tu jefe, dando una retahíla de datos, sin justificarte ni aceptar ningún tipo de culpa. Has provocado un cortocircuito en la conversación. Tu jefe, obviamente, no espera semejante contestación y queda posiblemente confundido. Seguramente dirá algo como: “Ah, bien, bien&#8230; ¡que no se repita!”, y se irá, incómodo sin saber por qué, por donde ha venido.</p>

<p>¿Qué ha ocurrido? <strong>Que has roto la comunicación</strong>. No es posible una comunicación efectiva entre los registros Adulto y Padre (o Niño). No has contestado a la autoridad axiomática con emociones, no has aceptado su autoridad implícita: has cambiado las reglas que, consciente o inconscientemente, había introducido el iniciador de la comunicación. Ahora, si quiere mantener dicha comunicación, el jefe debe cambiar y responder desde su propio registro Adulto, el de los datos, por ejemplo: “¿Y a qué hora se ha producido el evento?” o “¿Cómo podemos evitar que vuelva a ocurrir el desastre?”. Y de la conversación quizás, sólo quizás, se deriven acciones tendentes a solucionar el problema en el futuro.</p>

<p>Otro ejemplo: Tu hijo/a te pide, con ojitos de <em>Gato con Botas en Shreck II</em>, que este sábado le dejes llegar una hora más tarde de lo establecido porque, “fíjate, ya tengo doce años y a todos mis amigos les dejan llegar a las doce y yo soy el/la que llega más pronto, ¿verdad, papi, eh, papi, eeeehh&#8230;?”. Te está manipulando desde su yo-Niño, que se dirige directamente a tu yo-Padre, el del Amor y el cuidado de la familia. Tu BIOS está programada para responder paternalmente: “No puede ser, nano, no debes, porque en la calle hay muchos peligros&#8230;”, a lo que sigue: “¡Pero si venimos juntos los chorrocientos amigos de la panda, qué peligro va a haber&#8230;!”, etc, etc. Si sigues por esa vía, o acabas cediendo o teniendo una trifulca de mucho cuidado con tu hijo, lo que, por cierto, es un objetivo secundario suyo para, ya que no le dejas llegar a la hora que le pete, al menos dejarte fastidiado por prohibírselo con el secular y definitivo (y usado extensivamente por todos los padres del mundo) argumento: “¡Porque lo digo yo, y basta!”. Y lo consigue. Dejarte fastidiado, digo.</p>

<p>Pero, claro, tú siempre puedes contestar, por ejemplo: “Mira, fíjate, mañana se cambia la hora, por lo que, si llegas hoy a las once, en realidad, si fuera mañana, serían las doce. Es decir, llegando a las once de hoy es como llegar a las doce&#8230; O sea, que llegues a la hora de siempre, nano”. Nuevamente has cortado la comunicación. No has contestado desde tu predecible registro Padre, sino desde el registro Adulto, el de los datos y la información, y seguramente le has descolocado lo suficiente para que hoy, ojo, solamente hoy, tu hijo no insista más con el consabido asunto de todos los findes&#8230;</p>

<p>Sería sencillo, por fin, pensar una situación en la que alguien rompe una conversación del tipo Adulto-Adulto en la que se está evaluando, por ejemplo, la dificultad de hacer algo con los escasos medios de que se dispone, cosa que curiosamente ocurre de tanto en tanto, cuando alguien dice, por ejemplo tu jefe: “¿A que no eres capaz de hacer ese no-sé-qué (sobre lo que estabais debatiendo) y tenerlo antes del martes?”, abrupta rotura de comunicación emitida desde el yo-Padre y dirigida directamente a tu emotivo y picajoso yo-Niño, a la que seguramente el primer impulso es contestar: “¡Pues claro que sí, leñe, si es que somos la bomba! ¡Y el martes, no, será el lunes!!!”. Y luego, en frío, cuando lo pienses mejor, igual te arrepientes&#8230; Te están manipulando, que lo sepas.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/11/07/has-leido-los-propios-dioses-de-isaac-asimov/#footnote_9_36966" id="identifier_9_36966" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Los que hay&aacute;is visto &ldquo;Los Santos Inocentes&rdquo;, de Mario Camus, basada en la genial novela de Miguel Delibes, seguro que est&aacute;is recordando v&iacute;vidamente c&oacute;mo el se&ntilde;orito Iv&aacute;n (Juan Diego) manipula groseramente a Paco el Bajo (Alfredo Landa) para que le haga de secretario en la pr&oacute;xima monter&iacute;a, por muy mancada que Paco el Bajo tenga la pierna. Y el se&ntilde;orito Iv&aacute;n acaba por liar a Paco el Bajo, claro est&aacute;.">10</a>]</sup></p>

<p>En fin, creo que se entiende. Hay mucha literatura sobre el Análisis Transaccional y no es éste el lugar para profundizar más, creo yo, así que aquí lo dejo.</p>

<p>Pues bien, dicho todo esto, tan, tan resumido&#8230; ¿a que ahora se ve bien claro de dónde sacó Asimov a sus entrañables extraterrestres? Al menos para mí está clarísimo. Ahora es lógico que se fundan en uno solo, los tres yo&#8217;s unidos en un solo yo indistinguible. Y también es muy evidente por qué, siendo los vaporosos seres blandos unos organismos tan extraños y alienígenas, nos resultan en cambio tan tremendamente familiares, por ello los comprendemos tan bien&#8230;</p>

<p>&#8230; <strong>¡Porque somos nosotros mismos!</strong></p>

<p>Recordad: Asimov ya lo dijo en 1957, y nunca se desdijo de ello: ¡<em>Con la Tierra nos basta</em>!</p>

<p>Disfrutad de la vida, mientras podáis.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_36966" class="footnote">De la historia <em>hasta entonces</em>, claro.</li><li id="footnote_1_36966" class="footnote">Así, con interrogaciones… ya veréis por qué.</li><li id="footnote_2_36966" class="footnote">Al menos, de seres “racionales”; de vegetales u otros animales Asimov no da cuenta.</li><li id="footnote_3_36966" class="footnote">Un amigo mío siempre dice que es mejor tener un enemigo inteligente que un enemigo tonto, porque el inteligente descansa de vez en cuando, mientras que el tonto… ¡no descansa nunca!</li><li id="footnote_4_36966" class="footnote">Es el papel que interpreta un sublime Ed Harris.</li><li id="footnote_5_36966" class="footnote">La única tele, claro.</li><li id="footnote_6_36966" class="footnote">¡Igualito que ahora!</li><li id="footnote_7_36966" class="footnote">Aunque ellos lo midieran en galones por cien millas.</li><li id="footnote_8_36966" class="footnote">Ni en la serie de El sol desnudo, ni en ninguno de sus cuentos que yo conozca.</li><li id="footnote_9_36966" class="footnote">Los que hayáis visto “Los Santos Inocentes”, de Mario Camus, basada en la genial novela de Miguel Delibes, seguro que estáis recordando vívidamente cómo el señorito Iván (Juan Diego) manipula groseramente a Paco el Bajo (Alfredo Landa) para que le haga de secretario en la próxima montería, por muy mancada que Paco el Bajo tenga la pierna. Y el señorito Iván acaba por liar a Paco el Bajo, claro está.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>¿Has leído&#8230; Guerra mundial Z?</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Oct 2015 09:41:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J</dc:creator>
				<category><![CDATA[J]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy volvemos a traer una recomendación de lectura que probablemente se sale un poco del patrón que se estila por aquí: un libro de zombies.</p>

<p>Muchos son los que han unido al carro de la moda <em>zombifílica</em> que durante los últimos años sacude al mundo, pero pocos han logrado hacerlo como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Max_Brooks" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Max Brooks</a> lo hace en esta novela. La novela, que oficialmente se llama &#8220;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_mundial_Z_(novela)" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Guerra mundial Z: Una historia oral de la guerra zombie</a>&#8220;, narra las desventuras de la humanidad desde los primeros casos de la enfermedad hasta que la plaga está más o menos controlada (que no erradicada).</p>

<div id="attachment_35030" class="wp-caption aligncenter" style="width: 229px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/08/hasleido_gmz_portada.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-35030" title="hasleido_gmz_portada" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/08/hasleido_gmz_portada.jpg" alt="" width="219" height="324" /></a><p class="wp-caption-text">Portada de la novela original en inglés (a través de Wikimedia, fair use)</p></div>

<p>La gracia de esta novela, lo que es también su diferencia frente a la mayoría de las otras novelas o películas de zombies, es que no cuenta cómo una persona o un grupo se enfrenta a la crisis, sino que cuenta cómo lo hace toda la humanidad&#8230; pero de una forma peculiar. Cuando la crisis ha sido controlada, la ONU pide a uno de sus agentes que realice un informe sobre dicha crisis, y él se recorre el planeta realizando entrevistas para hacer dicho informe. Al regresar a la oficina, cuando el informe va a ser entregado a sus superiores, le dicen que es demasiado emotivo, que contiene demasiada opinión, que ellos necesitan hechos objetivos y numéricos, y le recortan radicamente el informe&#8230; así que él decide publicarlo como libro independiente del informe: el resultado de ese libro es &#8220;Guerra mundial Z&#8221;.</p>

<p>Con esos mimbres, la novela no puede ser de otra forma: es una recopilación de las entrevistas que el agente va realizando a los supervivientes (hasta tal punto es irrelevante el agente, salvo como hilo conductor, que no recuerdo su nombre, no sé siquiera si sale en algún momento). Por ello, es una novela en la que es prácticamente imposible identificar protagonistas: existen personajes clave, como Redeker o Raj-singh, pero en cada capítulo el protagonista es la persona que está siendo entrevistada.</p>

<p>También es difícil encontrar un argumento hilado de principio a fin:<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/10/11/has-leido-guerra-mundial-z/#footnote_0_35029" id="identifier_0_35029" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Aqu&iacute; he dicho &amp;#8220;dif&iacute;cil&amp;#8221; intencionadamente, porque ahora iremos a ello.">1</a>]</sup> de nuevo, existe una hilazón entre las historias de cada uno de los supervivientes, y de hecho hay momentos clave que se nombran incluso antes de que ocurran (no olvidemos que la estructura es la de entrevistas realizadas a supervivientes después de que ocurran los hecho, así que ellos ya saben lo que va a ocurrir), como puede ser la batalla de Yonkers o la conferencia de Honolulú, pero cada una de las historias tiene su presentación-nudo-desenlace propio.</p>

<p>La novela empieza con los primeros casos de la infección en China (porque los zombies antaño eran causados por maldiciones vudú; en nuestra época científica y tecnificada son causados por virus), cuenta cómo se propaga a otros lugares del mundo (transplantes ilegales, inmigración,&#8230; ya sabéis, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/La_tierra_es_plana" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">La Tierra es plana</a>) y cómo se empieza a luchar contra ella. En el camino, explora lo que hace que a mí me encanten los libros y pelis sobre catástrofes: ¿hasta dónde estás dispuesto a llegar para sobrevivir? ¿Qué convenciones sociales dejan de tener sentido cuando lo que está en juego no es tu ego sino tu supervivencia, la de tu grupo o la de la humanidad? En ese sentido la novela tiene capítulos duros, no de terror de casquería, porque buena parte solo se insinúa, pero sí del tipo de terror que a mí más me acojona: el que me hace plantearme mis convicciones más profundas.</p>

<p>El caso es que al final los buenos se salvan (a veces) el mundo vuelve a la normalidad (bueno, no del todo) y toca empezar a reorganizarse&#8230; en un mundo en el que los equilibrios de poder han cambiado, la economía ha cambiado, la mera distinción entre lo que está vivo y lo que está muerto ha cambiado.</p>

<div id="attachment_35033" class="wp-caption aligncenter" style="width: 352px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/08/hasleido_gmz_brooks.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-35033" title="hasleido_gmz_brooks" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/08/hasleido_gmz_brooks.jpg" alt="" width="342" height="480" /></a><p class="wp-caption-text">Max Brooks (cc-by, Doczilla en en.wikipedia)</p></div>

<p>Guerra mundial Z es la &#8220;continuación&#8221; de otro libro de Max Brooks: <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Zombi_-_Gu%C3%ADa_de_supervivencia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Zombie &#8211; Guía de supervivencia</a>. Entrecomillo lo de &#8220;continuación&#8221; porque no continúa la historia&#8230; dado que no hay historia que continuar. <em>The zombie survival guide</em>, que así es como se titula en el inglés original, no es una historia con presentación-nudo-desenlace, sino un manual. Así que poca historia hay que continuar. Aunque también lo leí en su momento, no me gustó demasiado.</p>

<p>Siempre me pareció que la estructura del libro daba pie a hacer una serie, con capítulos cortos dedicados a cada entrevistado, pero imagino que eso es muy difícil de llevar a la pantalla y también muy arriesgado, así que en 2013 Mark Forster adaptó la novela para el cine&#8230; pero bien poco tiene que ver: la película es buena, bien hilada, acción trepidante, momentos tensos, efectos más que aceptables&#8230; en fin, lo habitual en el cine comercial de hoy en día. Pero a pesar de tener algunos guiños a la novela, de ella  solo conserva prácticamente el nombre: ni la estructura narrativa, ni el tipo de zombies, ni la conclusión,&#8230;</p>

<div id="attachment_35034" class="wp-caption aligncenter" style="width: 270px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/08/hasleilo_gmz_peli.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-35034" title="hasleilo_gmz_peli" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/08/hasleilo_gmz_peli.jpg" alt="" width="260" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">Guerra mundial Z, la película (a través de Wikimedia, fair-use)</p></div>

<p>&nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_35029" class="footnote">Aquí he dicho &#8220;difícil&#8221; intencionadamente, porque ahora iremos a ello.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>¿Has leído&#8230; Hyperion, de Dan Simmons?</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2015 20:40:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Macluskey</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[Muchos de los lectores de El Cedazo sois aficionados a la ciencia ficción, me consta, lo que me lleva a pensar que la mayoría habréis leído ya (¡y releído!) esta obra maestra del género, pero por si algún despistado aún no la ha devorado… ¡éste es el momento! ¿A qué esperáis, pues? Aunque lo primero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Muchos de los lectores de El Cedazo sois aficionados a la ciencia ficción, me consta, lo que me lleva a pensar que la mayoría habréis leído ya (¡y releído!) esta obra maestra del género, pero por si algún despistado aún no la ha devorado… ¡éste es el momento! ¿A qué esperáis, pues?</p>

<p>Aunque lo primero que hay que decir es a qué me refiero exactamente con “<em>Hyperion, de Dan Simmons</em>”. Porque, así visto, el título del artículo es <em>ligeramente</em> ambiguo. Me explico:</p>

<p><strong>Hyperion</strong> es una novela del autor estadounidense <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Dan_Simmons" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Dan Simmons</a>, escrita en 1989… pero, como es tan común en la ciencia ficción de hoy en día, es también el comienzo de una saga, en este caso de una tetralogía (o mejor dicho, de dos bilogías relacionadas&#8230; y sí, “<a href="http://buscon.rae.es/drae/srv/search?id=agfrKCb27DXX2l6X475D" target="_blank" class="liexternal">bilogía</a>” es un término correcto). Efectivamente, en 1991 se publicó “La Caída de Hyperion”, la continuación de “Hyperion” donde se resuelven buena parte de los misterios y temas que quedan abiertos en el primer título, y posteriormente, en 1996 y 1997, se publicaron las otras dos novelas de la saga: “Endymion” y “El ascenso de Endymion”, que cuentan su propia historia que sucede casi 300 años después de la historia original, pero fuertemente relacionada con ella, de tal modo que la historia completa queda “redonda” sólo tras la lectura de los cuatro títulos, lo que obviamente, recomiendo mucho. El conjunto de los cuatro libros se conoce como “<strong>Los Cantos de Hyperion</strong>”, y pueden encontrarse todos ellos en un solo volumen… bastante voluminoso, como es lógico deducir.</p>

<p>Sin embargo, en este artículo me centraré exclusivamente en la primera de todas ellas, que, siendo como era su autor prácticamente desconocido, resultó un formidable éxito de crítica, premios y ventas en su día: <strong>Hyperion</strong>, ganadora en 1990 de dos de los tres premios más importantes de la ciencia ficción: el Locus y el Hugo&#8230; sinceramente, no entiendo cómo no le dieron también el Nébula, pero ellos sabrán. Por cierto, no pongo los enlaces a la Wikipedia porque, para mi gusto, desvelan muchísimo de su argumento, mucho más de lo aconsejable.</p>

<p>Mmmm&#8230; A ver cómo me las apaño yo para que os entre el gusanillo de arrojaros sobre la novela sin dudarlo sin desvelar nada de su argumento (o al menos nada que no pueda encontrarse en la entradilla o en la portada del libro). Vamos allá.</p>

<div id="attachment_34202" class="wp-caption alignleft" style="width: 345px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/07/Portada-Hyperion.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-34202" title="Portada Hyperion" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/07/Portada-Hyperion.jpg" alt="" width="335" height="550" /></a><p class="wp-caption-text">Portada de Hyperion, la original de mi libro, de 1993</p></div>

<p>Han pasado no sé cuántos siglos desde nuestros días, y la Humanidad se ha esparcido por toda la Galaxia, gracias al invento de los teleyectores, artilugios similares a puertas que permiten el transporte instantáneo entre sus diferentes portales, aunque estén en planetas de sistemas solares alejadísimos entre sí.</p>

<p>Los teleyectores han sido inventados y desarrollados en realidad por el Tecnonúcleo, que ha entregado desinteresadamente dicho invento a los humanos para su uso y disfrute. Porque sí, las inteligencias artificiales se han vuelto finalmente autoconscientes y ahora son independientes de la Humanidad, aunque aliadas, y persiguen sus propios objetivos. Lógicamente, existen facciones y tendencias entre las IAs, lo mismo que ocurre entre los humanos, pero de cara a su comunicación con la Humanidad, ocultan su diversidad y sus luchas internas, ofreciendo siempre la misma “cara”: amable, siempre encantada de ayudar y de mejorar la vida de los hombres&#8230; pero eso sí, ocultando cuidadosamente en qué lugar concreto de la Galaxia se encuentran ubicadas.</p>

<p>La acción transcurre en Hyperion, un planeta perdido de una estrella situada en el confín de la Hegemonía del Hombre, prácticamente incivilizado, pero que de pronto se convierte en la clave para la supervivencia de la Humanidad, debido a que allí se encuentran las enigmáticas Tumbas del Tiempo, donde el tiempo avanza y retrocede a sus anchas. Además, Hyperion es el hogar del terrorífico Alcaudón (<em>Shrike</em> en el original). El Alcaudón, crudelísimo y gigantesco robot metálico que es capaz de moverse por el espaciotiempo como le apetece, es el objeto de culto de la poderosa Iglesia de la Expiación Final, que lo adora como el único y definitivo Señor del Dolor.</p>

<p>Los enjambres éxters (humanos evolucionados para vivir en el espacio profundo) avanzan hacia Hyperion para conquistarlo, sobre todo las terribles Tumbas del Tiempo; las Inteligencias Artificiales están a punto de enzarzarse en una guerra civil&#8230; en este ambiente de Armagedón, de fin de los tiempos donde la Hegemonía de la Humanidad, incluso la especie humana en sí, se está jugando el ser o no ser, Meina Gladstone, la FEM (Funcionaria Ejecutiva Máxima) del Senado de la Hegemonía, en colaboración con la Iglesia del Alcaudón, prepara una excursión desesperada a las Tumbas del Tiempo de Hyperion, en realidad una peregrinación en la que siete peregrinos de diferentes extracciones, inquietudes y sueños se dirigen a las Tumbas del Tiempo a presentar sus respetos al maligno Alcaudón, cada uno buscando respuestas a sus más íntimas preocupaciones y anhelos o, como bien dice la portada del libro, en busca de su destino.</p>

<p>Los siete peregrinos son:</p>

<p>Lenar Hoyt, sacerdote católico.</p>

<p>Fedmahn Kassad, militar de origen islámico.</p>

<p>Martín Silenus, longevo poeta nacido hacía eones en la Vieja Tierra, irrespetuoso y pagano.</p>

<p>Sol Weintraub, filósofo judío.</p>

<p>Het Masteen, templario conservacionista.</p>

<p>Brawne Lamia, detective agnóstica, y</p>

<p>El Cónsul (no se cita nunca su nombre, es simplemente “el cónsul”), que es, obviamente, diplomático, y profundamente descreído.</p>

<p>Los peregrinos, que no se conocen antes de ese momento, comienzan el viaje hasta el Palacio del Alcaudón, un difícil viaje que durará bastantes días, y deciden, para pasar mejor el rato, conocerse mejor e intentar dilucidar por qué ellos siete, precisamente ellos, han sido elegidos para realizar la peregrinación, que cada uno contará su historia, cosa que, tras fuertes discusiones, hacen precisamente en el mismo orden en que los he citado más arriba&#8230; Cada historia es distinta, cada uno de los peregrinos es a la vez victima y protagonista; son seis historias realmente maravillosas,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/08/23/has-leido-hyperion-de-dan-simmons/#footnote_0_34199" id="identifier_0_34199" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="S&iacute;, seis, no siete. Si quer&eacute;is saber por qu&eacute; son s&oacute;lo seis, leed el libro, le&ntilde;e.">1</a>]</sup> que podrían cada una de ellas haber ganado por sí solas un Hugo y un Nébula&#8230;</p>

<p>&#8230;Y hasta aquí puedo leer.</p>

<p>Por si toda esta verborrea no os ha generado todavía la necesidad imperiosa de comprar el libro y devorarlo, hay más, bastante más que contar sobre Hyperion.</p>

<p>Algunos os habréis dado cuenta de que su estructura es en realidad la misma de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Los_cuentos_de_Canterbury" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Los Cuentos de Canterbury</a> de Chaucer, obra literaria clave de la Edad Media, en la que unos peregrinos que viajan desde Southwark a Canterbury para visitar el templo de Santo Tomás Becket deciden, para hacer más llevadera la jornada, que cada uno contará su historia al resto, aunque la verdad es que la coincidencia entre ambas obras no va más allá por motivos obvios: Los Cuentos de Canterbury se escribieron a fines del siglo XIV.</p>

<p>También llamará la atención la diferente extracción de cada peregrino, tanto por sus orígenes como por su fe&#8230; en el caso de los que tienen una, claro. Además, cuando leáis la novela os daréis cuenta de que cada historia está narrada con su propio estilo: rápido y entrecortado en el caso del militar; directo e irrespetuoso, pero con gran domino del lenguaje, en la historia del poeta; melancólico, al estilo de Shakespeare en Romeo y Julieta, en la intergaláctica historia de amor del cónsul&#8230;</p>

<p>Y, por fin, <strong>John Keats</strong>.</p>

<p>El poeta inglés <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/John_Keats" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">John Keats</a>, de metro y medio como él mismo se describía, está por todas partes en Hyperion, empezando por el propio título del libro, que hace referencia a un poema inacabado escrito por Keats en 1818 sobre las aventuras y desventuras del titán Hyperion, el hijo de Urano y Gea y padre de Helios, el dios Sol, en la mitología griega.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/08/23/has-leido-hyperion-de-dan-simmons/#footnote_1_34199" id="identifier_1_34199" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El resto de la saga: La ca&iacute;da de Hyperion, Endymion y El ascenso de Endymion, son tambi&eacute;n t&iacute;tulos de poemas de Keats.">2</a>]</sup> Muchos de los nombres de los personajes son tomados directamente de poemas de Keats o de personajes reales a los que conoció o amó: Fanny Brawne, Leigh Hunt, Joseph Severn, Lamia, Gladstone&#8230; Desgraciadamente, no puedo seros de gran ayuda sobre el <em>tema Keats</em>: lo poco que he leído de él me parece insufrible: poesía romántica poco menos que incomprensible para mí, que, tengo que reconocerlo, en general la poesía de todo tipo me deja bastante frío.</p>

<p>Sin embargo, lo realmente genial es que, con tanta referencia literaria y tanto guiño escondido o no tan escondido a autores de ciencia ficción o de ficción a secas, incluso a obras cinematográficas, <strong>Hyperion se lee de corrido</strong>. Sorprende a cada rato, hace gala de una imaginación desbordante, pero perfectamente integrada en el marco general de la obra, de tal modo que cada una de las seis historias, completamente distintas entre sí, se ensamblan de forma magistral en el gran mosaico de la peregrinación desesperada a los dominios del Señor del Dolor, del fatídico Alcaudón. El lector acaba completamente sumergido en el angustioso universo de la decadente Hegemonía del Hombre creado por Simmons, lo hace suyo hasta el punto que casi espera uno ver aparecer al dichoso Alcaudón a la vuelta de cualquier esquina&#8230;</p>

<p>Bueno, ya os he dado, creo yo, un montón de razones para que lo dejéis todo y corráis a leer esta maravillosa novela, para mi gusto una de las tres o cuatro <em>magna opera</em><sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/08/23/has-leido-hyperion-de-dan-simmons/#footnote_2_34199" id="identifier_2_34199" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="S&iacute;, &eacute;se, &amp;#8220;magna opera&amp;#8221;, &nbsp;es el plural latino de &ldquo;magnum opus&rdquo;.">3</a>]</sup> de la ciencia ficción de todos los tiempos.</p>

<p>Y cuando la terminéis quizá os sentiréis impelidos a ver cómo termina la historia en La Caída de Hyperion, en la que se descubrirá por fin que los éxters no son los orcos que parecen ser en Hyperion<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/08/23/has-leido-hyperion-de-dan-simmons/#footnote_3_34199" id="identifier_3_34199" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Esto de &amp;#8220;los orcos&amp;#8221; va por nuestro querido J, para quien unos y otros son casi casi lo mismo&amp;#8230; pero no.">4</a>]</sup> y luego cambiar de aires y de registro para seguir, casi 300 años después, las aventuras de Raúl Endymion y Aenea en el inquietante universo de Pax descrito en las otras dos novelas de la saga: Endymion y El ascenso de Endymion. Aunque, tratándose del lejano planeta Hyperion, donde se ubican las misteriosas Tumbas del Tiempo&#8230; ¿qué son 300 años de nada?</p>

<p>Disfrutad de la vida, mientras podáis.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_34199" class="footnote">Sí, seis, no siete. Si queréis saber por qué son sólo seis, leed el libro, leñe.</li><li id="footnote_1_34199" class="footnote">El resto de la saga: La caída de Hyperion, Endymion y El ascenso de Endymion, son también títulos de poemas de Keats.</li><li id="footnote_2_34199" class="footnote">Sí, ése, &#8220;magna opera&#8221;,  es el plural latino de “magnum opus”.</li><li id="footnote_3_34199" class="footnote">Esto de &#8220;los orcos&#8221; va por nuestro querido J, para quien unos y otros son casi casi lo mismo&#8230; pero no.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>¿Has leído&#8230; &#8220;Una breve historia de casi todo&#8221;, de Bill Bryson?</title>
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		<pubDate>Sat, 23 May 2015 19:44:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Macluskey</dc:creator>
				<category><![CDATA[Divulgación]]></category>
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		<description><![CDATA[Pues, querido lector, si no has leído esta obra maestra de la divulgación científica, ya estás tardando… pero mucho.[1] …Porque si eres un lector habitual de El Tamiz y/o de El Cedazo, este libro del periodista y escritor norteamericano Bill Bryson es una obra de imprescindible lectura. Vale que el contenido de algunos de sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pues, querido lector, si no has leído esta obra maestra de la divulgación científica, ya estás tardando… pero mucho.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/05/23/has-leido-una-breve-historia-de-casi-todo-de-bill-bryson/#footnote_0_33323" id="identifier_0_33323" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="NdE: me uno a la recomendaci&oacute;n.">1</a>]</sup></p>

<p>…Porque si eres un lector habitual de El Tamiz y/o de El Cedazo, este libro del periodista y escritor norteamericano <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bill_Bryson" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Bill Bryson</a> es una obra de imprescindible lectura. Vale que el contenido de algunos de sus capítulos quizás te los sepas ya de memoria porque Pedro te haya desvelado sus secretos, pero con toda seguridad hay otros muchos que te descubrirán una gran cantidad de información valiosa e interesantísima.</p>

<p>El título, además, está magníficamente escogido: “<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Una_breve_historia_de_casi_todo" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Una breve historia de casi todo</em></a>”, porque trata de <strong>casi todas las disciplinas científicas importantes</strong>, desde la cosmología hasta la genética, pasando por la astronomía, la física, las matemáticas, la química, la geología, la paleontología, la antropología, la botánica, la biología… y alguna disciplina más que me dejo en el tintero. Y es <strong>Una breve historia</strong> porque eso es lo que es el libro: una serie de capítulos breves, de quizás 25 ó 30 páginas cada uno, en los que se explica no sólo la información más relevante e interesante sobre cada disciplina científica de las que habla, sino que además describe los antecedentes que llevaron a la propia creación de la disciplina de que se trate.</p>

<p>Información rigurosa, sí, pero en su justa medida, con su pequeña dosis de anécdotas y sucesos que hacen amena la lectura. Un libro que no puede faltar en la biblioteca del tamicero o del cedacero de pro. ¡Y además es un regalo perfecto a un precio estupendo!</p>

<div id="attachment_33325" class="wp-caption alignright" style="width: 244px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/04/Corte-de-la-Tierra-Una-Breve-Historia-de-casi-todo.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-33325" title="Corte de la Tierra - Una Breve Historia de casi todo" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/04/Corte-de-la-Tierra-Una-Breve-Historia-de-casi-todo.jpg" alt="" width="234" height="192" /></a><p class="wp-caption-text">Corte de la Tierra exponiendo sus componentes, tal como aparece en el libro.</p></div>

<p>Bill Bryson es un periodista y escritor que, según cuenta en el prefacio del libro, en cierta ocasión, viajando de costa a costa de los EE.UU. se quedó mirando el horizonte y pensando en que en realidad él no sabía prácticamente nada del mundo que habitaba, por ejemplo por qué el mar es salino, pero los Grandes Lagos no lo son, y tampoco sabía si la salinidad marina aumentaba o disminuía&#8230; ni mucho menos si debería estar preocupado por ello.</p>

<p>El caso es que una cosa llevó a otra, y le recordó una ilustración de su libro de ciencias de cuarto o quinto<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/05/23/has-leido-una-breve-historia-de-casi-todo-de-bill-bryson/#footnote_1_33323" id="identifier_1_33323" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="No me pregunt&eacute;is cu&aacute;ntos a&ntilde;os ten&iacute;a Bill cuando curs&oacute; cuarto o quinto en los EE.UU., no tengo ni la menor idea.">2</a>]</sup> en la que se veía el globo terráqueo al que le faltaba un gajo de una cuarta parte de su volumen, lo que permitía ver el interior con sus capas bien diferenciadas: la corteza, el manto, el núcleo y todo eso, y se preguntaba Bill entonces, cuando estaba en cuarto o quinto, que dónde estaría exactamente el gajo que faltaba y lo peligroso que sería, por ejemplo, circular por alguna carretera interestatal de esas que atraviesan en Medio Oeste norteamericano, con sus interminables rectas de decenas de millas, cuando llegaran al borde del precipicio de 6.400 Km de profundidad. Más valía que estuviera muy bien señalizado, pues si no los automovilistas se caerían por el inmenso agujero hasta llegar al mismo centro de la Tierra…</p>

<p>Muchos años después, mirando aburrido por la ventanilla del tedioso vuelo que le llevaba de un lado al otro del continente, recordaba su ingenuo temor pero a la vez comenzó a preguntarse cómo se descubrían las cosas, cómo se enunciaban y se demostraban las nuevas teorías, y cómo es que tantas y tantas personas se hubieran dedicado en vida y alma a la ciencia, a descubrir nuevas Leyes de la Naturaleza, a encontrar una galaxia más lejana, a demostrar nuevas ecuaciones o a inventar nuevos procedimientos para aislar un elemento, una bacteria o un virus… cuando eso a él, periodista y, por consiguiente, un “hombre de letras”, no le llamaba la atención lo más mínimo, le era completamente extraño. ¿Qué llevaría a gente como Evariste Galois a dedicar sus últimas horas antes del duelo que, de forma casi inevitable, acabaría con su vida,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/05/23/has-leido-una-breve-historia-de-casi-todo-de-bill-bryson/#footnote_2_33323" id="identifier_2_33323" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Su contrincante era nada menos que el campe&oacute;n de esgrima del ej&eacute;rcito franc&eacute;s, as&iacute; que pocas posibilidades ten&iacute;a de salir con bien del lance.">3</a>]</sup> en escribir frenéticamente sus descubrimientos sobre la novedosa teoría de grupos, en vez de a descansar o quizás a ejercitarse en las armas que debería usar en la mañana siguiente, o mejor aún, a huir para salvar la vida? ¿Qué placer podría encontrar Mendel, un tranquilo y oscuro monje austríaco, en experimentar durante años con sus guisantes hasta descubrir las leyes primigenias de la genética, descubrimiento que fue displicentemente olvidado durante muchos años antes de ser redescubierto para crear una nueva y emocionante disciplina científica?</p>

<p>Bryson tomó la determinación de intentar averiguar, en lo posible, esas motivaciones, y el porqué de que tantos brillantes individuos hayan dedicado su vida a la búsqueda de una respuesta. Y no sólo tomó la determinación, sino que, y eso sí que tiene mérito, ¡convenció a su editor de que el esfuerzo merecía la pena! Como consecuencia de ello, Bill pasó tres años de su vida viajando de Londres a Australia, de París a Los Ángeles, entrevistándose con científicos señalados de las más diversas disciplinas científicas, piadosas personas que estuvieran dispuestas a responder sus estúpidas preguntas de neófito, buscando comprender, en primer lugar, de qué va y por qué es importante la propia disciplina científica en sí; y en segundo, su historia: cómo nació, quiénes fueron sus fundadores o divulgadores, qué dificultades hubo de vencer hasta consolidarse y qué hallazgos importantes ha conseguido a lo largo del tiempo.</p>

<p>Pero lo más difícil de su tarea no fue eso, sino utilizar toda su capacidad como periodista para plasmar toda esa información en forma de relato ágil, interesante, ameno y, sin embargo, riguroso y con buena cantidad de información científica. En una palabra, dar las pinceladas exactas de cada rama científica para que un lector curioso pero sin gran formación científica se sienta atrapado desde el comienzo. Y, ojo, en realidad prácticamente todo el mundo se encuadra en la definición anterior, pues aunque uno sea físico nuclear, seguro que de geología, o de paleontología o de botánica, por ejemplo, sabe tanto como tú, lector, o como yo: más bien poco. Y eso lo consigue Bryson a base de mezclar hábilmente las pequeñas historias de los protagonistas con la Historia con mayúsculas de la rama del saber de que se trate, la descripción de la disciplina con la presentación de algunos datos, no muchos, pero que permiten centrar las ideas de forma exacta… Los que <a href="http://eltamiz.com/" target="_blank" class="liinternal">leéis a Pedro</a> podéis haceros una idea de qué estoy hablando: alguien que es capaz de soltarte un ladrillo sobre física cuántica o sobre la teoría de la relatividad especial y que, encima, ¡te guste tanto que esperes ansioso a la publicación del siguiente artículo!</p>

<p>El libro, publicado en 2003, se divide en seis grandes apartados, dedicados cada uno a una de las, por así decirlo, grandes disciplinas de la ciencia, estando a su vez cada uno de ellos dividido en varios capítulos, entre tres y seis dependiendo del grupo.</p>

<p>El primer apartado del libro, <em>Perdidos en el cosmos</em>, habla de Cosmología y Astronomía, del Universo y del Sistema Solar y cómo hemos ido descubriendo en el cielo objetos cada vez más lejanos y enigmáticos.</p>

<p>El segundo, <em>El tamaño de la Tierra</em>, habla de los esfuerzos que los seres humanos hemos realizado para conocer el tamaño de nuestro planeta y, de paso, del resto de objetos del Universo, y no sólo de su tamaño, sino de la edad de nuestro planeta y cómo su edad estimada fue variando conforme los diversos descubrimientos paleontológicos, físicos y químicos fueron variando nuestros conocimientos.</p>

<p>El tercer apartado, <em>Nace una nueva era</em>, nos introduce directamente en los hallazgos de principios del siglo XX a cargo de Einstein, de Planck, Bohr, Fermi, Feynman  y tantos otros que derribaron literalmente nuestra concepción de la física, ésa a la que a fines del Siglo XIX, en palabras de Lord Kelvin, &#8220;tan sólo le faltaba por resolver unas pocas pequeñas cosas para estar completa&#8221;. Lástima que una de esas pequeñas cosas fuera el efecto fotoeléctrico, por cuya explicación se concedió a Albert Einstein el Premio Nobel, y no por su Teoría de la Relatividad (Especial o General), o la “catástrofe del ultravioleta”, cuya explicación dio origen a la mecánica cuántica&#8230;</p>

<p>El cuarto apartado, <em>Un planeta peligroso</em>, habla de las entrañas de la Tierra, de geología y vulcanismo, de tectónica de placas y terremotos catastróficos&#8230; que cualquier día pueden cambiar nuestro mundo, como desgraciadamente han podido comprobar en los últimos años en Sumatra, en Cachemira, en Irán, en Haití o, muy recientemente, en Nepal.</p>

<p>El quinto, <em>La vida misma</em>, habla de la eclosión de la vida en nuestro planeta, cómo se ha desarrollado y cómo hemos ido paulatinamente conociendo más sobre nuestros antepasados, hasta llegar a Darwin y su teoría de la evolución y, finalmente, al descubrimiento del ADN.</p>

<p>Y el sexto y último apartado, <em>El camino hacia nosotros</em>, nos introduce en nuestra historia y la de nuestros antepasados directos, la historia de un mono cascarrabias que tomó una senda evolutiva diferente hace unos pocos millones de años y que ahora “domina” el planeta&#8230; o al menos eso nos creemos.</p>

<p>Un lujo de libro, un lujo de regalo para adolescentes inquietos, cónyuges curiosos, padres inteligentes y amigos del alma&#8230; y lo digo por experiencia, pues yo mismo he regalado muchas veces <em>Una breve historia de casi todo</em>, con gran éxito&#8230; y por poco dinero, porque la edición de bolsillo no llega a los diez euros (aunque muchas veces está agotada) y la edición lujosa de tapa dura anda por los veinte. El libro lleva ya unas veinte ediciones sólo en español, y ni me imagino cuántas más en inglés o en otros idiomas, y desde luego que debe llevar varios millones de ejemplares vendidos en todo el mundo. Años después Bill Bryson escribió una versión para niños del libro, titulada &#8220;Una <em>muy</em> breve historia de casi todo&#8221;, creo que ilustrada, aunque yo no la conozco. Porque, eso sí, el libro no contiene ni una sola ilustración más allá de la de la Tierra sin su gajo del principio del artículo&#8230; ¡ni falta que le hace!</p>

<p>En fin, un libro estupendo que cumple magníficamente su función: divulgación científica de calidad que se lee de corrido. Un lujo, ya digo. Disfrutadlo.</p>

<div id="attachment_33326" class="wp-caption aligncenter" style="width: 372px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/04/Una-Breve-Historia-de-Casi-Todo-Portada.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-33326" title="Una Breve Historia de Casi Todo-Portada" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/04/Una-Breve-Historia-de-Casi-Todo-Portada.jpg" alt="" width="362" height="560" /></a><p class="wp-caption-text">Portada del libro. ¡Ojo! Como ha habido muchas ediciones, la portada ha variado a lo largo de los años. Ahora seguro que es diferente. Pero el contenido es el mismo. Supongo.</p></div>

<p>Disfrutad de la vida, mientras podáis.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_33323" class="footnote">NdE: me uno a la recomendación.</li><li id="footnote_1_33323" class="footnote">No me preguntéis cuántos años tenía Bill cuando cursó cuarto o quinto en los EE.UU., no tengo ni la menor idea.</li><li id="footnote_2_33323" class="footnote">Su contrincante era nada menos que el campeón de esgrima del ejército francés, así que pocas posibilidades tenía de salir con bien del lance.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>¿Has leído&#8230; &#8220;Scott Pilgrim&#8221;?</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Mar 2015 07:46:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J</dc:creator>
				<category><![CDATA[J]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[La lectura de hoy es un poco extraña para lo que estilamos por aquí, pues se trata de ¡un cómic! Portada del primer cómic de la serie(© 2004 Bryan Lee O&#8217;Malley) ¿Y por qué seres tan sesudos, cultos y refinados como los lectores habituales de este nuestro blog deberían perder su precioso tiempo leyendo garabatos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La lectura de hoy es un poco extraña para lo que estilamos por aquí, pues se trata de ¡un cómic!</p>

<div id="attachment_32604" class="wp-caption aligncenter" style="width: 260px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/02/hasleido_ScottPilgrim.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-32604" title="hasleido_ScottPilgrim" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/02/hasleido_ScottPilgrim.jpg" alt="" width="250" height="375" /></a><p class="wp-caption-text">Portada del primer cómic de la serie(© 2004 Bryan Lee O&#8217;Malley)</p></div>

<p>¿Y por qué seres tan sesudos, cultos y refinados como los lectores habituales de este nuestro blog deberían perder su precioso tiempo leyendo garabatos para niños? Pues por varios motivos:</p>

<ul>
    <li>Porque los cómics también son arte (aunque los encicloped&#8230; digo&#8230; los wikipedistas no se ponen de acuerdo respecto a si son el octavo, el noveno o el vigesimoquinto <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Numeraci%C3%B3n_de_las_artes" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">arte</a>).</li>
    <li>Porque los dibujos no son solo cosa de niños.</li>
    <li>Porque Scott Pilgrim contiene algunas alegorías que resultan interesantes.</li>
    <li>Porque nosotros te lo recomendamos, así que por algo será.</li>
    <li>Porque, ¡¿qué demonios?!, los cómics son divertidos.</li>
</ul>

<p>Scott Pilgrim es un jóven canadiense, de ventipocos años (no recuerdo su edad exacta, pero da igual), que acaba de sufrir la ruptura con su novia. &#8220;Acaba de sufrir&#8221; es un decir, pues durante el cómic descubrimos que, en fin, ya hace algún tiempo&#8230; pero es ahora cuando empieza a superarlo.</p>

<p>El cómic nos cuenta las andanzas habituales de un joven de su edad (aunque leído desde España vemos ciertas referencias sociales que nos resultan extrañas, como por ejemplo que tanto él como sus amigos ya no viven con sus padres, algo que en España se alarga hasta los ventimuchos&#8230; con suerte). Scott es miembro de una banda de rock y vive con su mejor amigo, que es gay&#8230; en una casa que solo tiene una habitación y una cama (lo cual da para algunos <em>sckethes</em> graciosos cada vez que uno de los dos liga). No tiene trabajo conocido, y su hermana es varios años más joven que él pero infinitamente más madura. En fin: lo típico de cualquier comedia que tenga un protagonista de ventipocos años.</p>

<p>Pero el corazón de la historia es su relación con Ramona Flowers. Ramona Flowers es una americana recién llegada a la ciudad, que reparte paquetes de Amazon<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/03/01/has-leido-scott-pilgrim/#footnote_0_32586" id="identifier_0_32586" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Cita m&aacute;s o menos literal: &amp;#8220;&iquest;cu&aacute;l es direcci&oacute;n web de amazon.com?&amp;#8221; &amp;#8220;No s&eacute;&amp;#8230; &iquest;has probado amazon.com?&amp;#8221;">1</a>]</sup> y que viaja a través del subspacio. Para poder salir con Ramona, Scott primero tendrá que derrotar a sus siete malvados &#8220;ex&#8221;&#8230; un poco al estilo de Mario pisando tortugas para rescatar a la princesa Melocotón. Peleas con espadas, poderes veganos, duelos de guitarra, malos que dejan monedas al ser destruidos&#8230; Y todo mientras Scott intenta madurar, conseguir un trabajo y triunfar con su grupo de rock.</p>

<p>En ese sentido Ramona es nuestra novia, la novia de todos, la novia de Amér&#8230; bueno, la novia de Canadá, que la de América es Julia Roberts. Ramona representa la primera relación seria, en la que la otra parte ya ha vivido lo suficiente como para venir con bagaje, con un pasado contra el que tenemos que luchar si es que creemos que la relación merece la pena. Al final ocurre XXXX, los buenos ganan, el malo se queda con la chica&#8230; o bueno, quizá los malos ganan y el bueno se queda con la chica&#8230; o la chica se queda contigo, ¿qué más da? Lo importante es el camino andado.</p>

<p>El cómic fue escrito y dibujado durante la década de los 2000 por <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Bryan_Lee_O%27Malley" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Bryan Lee O&#8217;Malley</a>, un canadiense de ascendencia coreana que además compone música, lo cual se nota en que alguno de los temas que tocan Scott Pilgrim y su banda, los Sex Bob-omb (una doble referencia a los bob-omb de Super Mario y la canción &#8220;<em>Sex bomb</em>&#8221; de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Tom_Jones_(singer)" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Tom Jones</a>), se muestra en el propio cómic en forma de partitura (eso supongo al menos, porque yo no distingo <a href="/elcedazo/musica-y-ciencia/" target="_blank" class="liinternal">una corchea de un semitono</a>).</p>

<p>Scott Pilgrim consta de 6 tomos:</p>

<ul>
    <li><em>Scott Pilgrim&#8217;s Precious Little Life</em>, traducido en español como &#8220;su vida y sus cosas&#8221;.</li>
    <li><em>Scott Pilgrim vs the World</em>, traducido como &#8220;contra el mundo&#8221;.</li>
    <li><em>Scott Pilgrim &amp; the Infinite Sadness</em>, &#8220;y la tristeza infinita&#8221;, supongo que una referencia al álbum homónimo de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Smashing_Pumpkins" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">The Smashing Pumpkins</a>.</li>
    <li><em>Scott Pilgrim Gets It Together</em>, &#8220;se lo monta&#8221;.</li>
    <li><em>Scott Pilgrim vs the Universe</em>, &#8220;contra el universo&#8221;.</li>
    <li><em>Scott Pilgrim&#8217;s Finest Hour</em>, &#8220;la hora de la verdad&#8221; (supongo que hace referencia a los múltiples videojuegos que llevan ese nombre, aunque ellos a su vez se inspiren en un discurso de Winston Churchill durante la 2ª Guerra Mundial).</li>
</ul>

<p>Cada tomo es un tocho considerable, de unas 200 páginas o así (de modo que no esperéis un &#8220;tebeo&#8221; típico pequeñín tipo Mortadelo), pero se deja leer con mucha facilidad. Demasiada, se acaba demasiado pronto. Aunque la portada está en color, todo el interior está en blanco y negro. Me resisto a llamarla &#8220;hexalogía&#8221; porque cada una de las partes no tiene sentido por separado: es simplemente un cómic muy grande que han decidido partir en 6 cachos porque si no hubiera salido un megatocho de 1000 páginas (bueno, eso y que así puede ir vendiendo lo que ya está hecho, supongo).</p>

<p>Yo lo leí originalmente prestado en inglés, aunque luego he tenido ocasión de reojearlo en &#8220;Español internacional&#8221; (que viene a ser algo así como el Español que no suena demasiado mal a ninguno de los hispano-hablantes, sean de España, de Chile, de Florida o de donde sea&#8230; pero tampoco a ninguno de ellos del todo bien), pero tiene alguna cosilla que es básicamente intraducible, así que simplemente se quedaba en inglés (o tenía una nota al pie, no recuerdo). Vaya, que se puede seguir perfectamente en cualquiera de los dos idiomas. No sé si existe una versión completamente en Español-de-España, pero no lo creo, dada la relativamente poca tirada que tienen los cómics.</p>

<p>Está disponible en <a href="http://www.amazon.es/s/ref=nb_sb_noss_1?__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&amp;url=search-alias%3Daps&amp;field-keywords=scott%20pilgrim&amp;sprefix=scott+p%2Caps" target="_blank" class="liexternal">Amazon</a> en diversos formatos, aunque seguro que está en más sitios. Es un poco caro, pero es que son tochos considerables.</p>

<p>En 2010 hicieron una película basada en el cómic, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Scott_Pilgrim_vs._The_World" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Scott Pilgrim contra el mundo</a>, protagonizada por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Cera" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Michael Cera</a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mary-Elizabeth_Winstead" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Mary-Elisabeth Winstead</a>. Obviamente, toma el nombre del segundo de los tomos, pero cuenta la historia completa, con bastante fidelidad: algunas cosas no ocurren en la peli, otras se inventan en la peli y otras ocurren de forma distinta (&#8220;¡Somos los Sex Bob-omb y hemos venido a ver cómo Scott Pilgrim [...]!&#8221;&#8230; hasta aquí puedo leer sin hacer un spoiler; mítica, esa escena) pero capturando en general la esencia del cómic.</p>

<div id="attachment_32614" class="wp-caption aligncenter" style="width: 620px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/02/scottpilgrimvstheworld-06.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-32614" title="scottpilgrimvstheworld-06" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/02/scottpilgrimvstheworld-06.jpg" alt="" width="610" height="328" /></a><p class="wp-caption-text">Scott Pilgrim y Ramona Flowers en la adaptación cinematográfica. Scott es el de la derecha. (http://www.dvdizzy.com/scottpilgrimvstheworld.html)</p></div>

<p>&nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_32586" class="footnote">Cita más o menos literal: &#8220;¿cuál es dirección web de amazon.com?&#8221; &#8220;No sé&#8230; ¿has probado amazon.com?&#8221;</li></ol>]]></content:encoded>
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