El Tamiz

Si no eres parte de la solución eres parte del precipitado

Enviado el número de noviembre de 2014

Ya está enviado el enlace al número de noviembre a mecenas y colaboradores. Los formatos son los habituales: pdf, epub, mobi, fb2, html. También como siempre, las versiones de libro electrónico son gracias al incansable johansolo.

En el número de noviembre:

  • Los Discorsi de Galileo - Primer día (I)
  • La viruela
  • Los Discorsi de Galileo - Primer día (II) (aún sin publicar)

¡Que lo disfrutéis!

La viruela

Nota: En el último artículo de la serie dije que el siguiente sería sobre la Segunda Guerra Chino-japonesa, pero tras releer los más recientes he cambiado de opinión. La guerra biológica fue algo tan deprimente que he preferido no seguir con más guerra, sino hablar sobre algo en lo que el ser humano ha usado el conocimiento para salvar vidas en vez de matar. De ahí que esta entrada sea sobre la viruela, su vacuna y erradicación, y no la guerra. Ya sé que es raro hablar de una enfermedad como algo positivo, pero según avance el artículo –no en esta primera parte, sino luego– verás a lo que me refiero.

Como sabéis los viejos del lugar, Hablando de… es la serie caótico-histórica de El Tamiz. En ella hablamos de asuntos variados: empezamos la serie hablando sobre el ácido sulfúrico, luego enlazamos con su descubridor, Geber, y de ese modo hemos continuado.

En los últimos artículos hemos hablado sobre el concepto de infinito, cuyo tratamiento matemático sufrió duras críticas por parte de Henri Poincaré, el precursor de la teoría del caos, uno de cuyos padres, Sir Robert May, fue Presidente de la Royal Society de Londres, sociedad formada a imagen de la Casa de Salomón descrita en el Nova Atlantis de Francis Bacon cuando científicos de las siguientes generaciones leyeron sus escritos, como le sucedió a Robert Boyle, cuyo trabajo en óptica fue bienintencionado pero muy inferior al de otros estudiosos de la naturaleza de la luz, cuyo carácter de onda electromagnética nunca hubiéramos descubierto sin la ayuda de Michael Faraday, que también propuso mejorar el alcantarillado de Londres pero no se le hizo caso porque no había sido aceptada aún la teoría microbiana de las enfermedades, que la humanidad empleó para crear la guerra biológica, mediante la que se produjeron infecciones intencionadas de enfermedades como la viruela.

Pero hablando de la viruela…

Los Discorsi de Galileo - Primer día (I)

Tras la introducción, dedicatoria y presentación, hoy nos zambullimos de verdad en los Discorsi de Galileo, la obra en la que nos presenta “dos nuevas ciencias”, la resistencia de materiales y la cinemática, a través de diálogos entre tres personajes.

El primer día de los diálogos empieza con la primera de esas dos nuevas ciencias: el estudio de la resistencia mecánica, las proporciones de las estructuras, la cohesión interna de los sólidos, etc. Como verás, la manera de introducirla –salvando el lenguaje de hace cuatro siglos, que he intentado suavizar– es absolutamente natural: preguntas y respuestas que van hilando la conversación.

Esta aparente espontaneidad es sólo de los personajes, por supuesto: Galileo sabe perfectamente a dónde quiere llevar al lector. Además, intercalado con el conocimiento técnico, el italiano deja caer opiniones personales en boca de los contertulios, como la de que existen opiniones ampliamente aceptadas que son falsas y es posible darse cuenta de ello aplicando la razón. En fin, delicioso.

Los Discorsi de Galileo - Introducción, dedicatoria y presentación

Vais a matarme, pero sí: una nueva serie. Como no tengo tiempo de seguir las que tengo abiertas, esto es perfectamente razonable, ¿verdad? En fin… los niños somos así.

Quienes lleváis mucho tiempo aquí conocéis mi enorme admiración por Galileo Galilei. Por más que tuviese defectos personales, su genio y su relevancia para el auge de la Ciencia moderna –sí, con mayúscula– son indiscutibles. Pero, además de su importancia como científico, Galileo fue un divulgador excepcional: escribió libros que cualquier persona de cierta inteligencia podía leer, comprender y pensar sobre ellos.

Galileo Galilei
Galileo Galilei (1564-1642).

De hecho su intención era precisamente ésa: Galileo escribió sus dos obras principales, Dialogo dei due massimi sistemi del mondo (Diálogo sobre los dos principales sistemas del mundo) y Discorsi e dimostrazioni matematiche, intorno a due nuove scienze (Discursos y demostraciones matemáticas en torno a dos nuevas ciencias), en italiano y no en latín –y luego serían traducidas a muchas otras lenguas vernáculas–. En ellas utiliza los diálogos, a la manera de los filósofos griegos, para exponer sus ideas.

¿Qué es la estructura hiperfina?

En el artículo sobre el rubidio del mes pasado mencioné el hecho de que hay relojes atómicos que emplean transiciones energéticas entre niveles de la estructura hiperfina del rubidio-87 para medir el tiempo. Juan Carlos preguntó entonces qué era eso de la estructura hiperfina, de modo que aquí tenéis la respuesta en forma de un breve artículo.

Como ha pasado otras veces, haber leído otros artículos antes puede ayudar mucho a entender éste, pero intentaré ir mencionándolos según sean relevantes. Además, no quiero entrar en una gran profundidad en esto porque inevitablemente saldrá según vayamos avanzando en la serie de los Premios Nobel. Esta entrada pretende ser entonces una explicación básica –con todas las limitaciones habituales, “Antes simplista que incomprensible”, si eres físico no leas este artículo, bla bla bla– para entender qué demonios es la estructura hiperfina.

Eso sí, por más que sea una explicación simple, es de cierta abstracción y entenderla requiere algo de esfuerzo; sobre todo requiere paciencia, porque tendremos que repasar algunos conceptos antes de llegar al de la estructura hiperfina. ¿Tienes un rato?