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Cayo Julio César (VIII)




Cayo Julio César

Cayo Julio César (Wikipedia)

Finalizaremos hoy la guerra civil entre César  y sus enemigos pompeyanos. En la entrega anterior vimos cómo César venció al gran Pompeyo Magno y conoció a  la famosa Cleopatra.

Como siempre hago, aclaro que relato acontecimientos que sucedieron antes de la llegada de Cristo, por lo que las fechas mencionadas serán todas asumidas como a. C. Sólo aclararé con d. C. si algún hecho ocurrió después de Cristo.

La guerra civil pasa a África

Tras la derrota de FarsaliaMetelo Escipión, Labieno y otros pompeyanos  se trasladaron a África a reunirse con Catón. Allí lograron juntar alrededor de 10 legiones, aunque muy novatas, y además obtuvieron el auxilio del rey Juba I, que proveyó de 4 legiones más, entrenadas al estilo romano. Aportó, además, a su excelente caballería.

Considerando esto, César decidió marchar hacia África a fines del año 47. Como ya es costumbre, no deseaba dar tiempo al enemigo. Hizo una parada primero en Sicilia y luego embarcó con un pequeño ejército improvisado. Una vez allí, desembarcó sus tropas por Hadrumentum, acampó cerca de la costa y volvió a embarcarse para juntarse con otras tropas que venían detrás. Seis legiones en total fueron transportadas en varios viajes. La mayoría, legiones novatas, y alguna que otra experimentada. Tenía solamente 2000 jinetes.

En África las provisiones nuevamente escasean, por esto prefiere no moverse de la costa. Para colmo de males, Labieno, al mando de un gran contingente de númidas, galos y germanos, le ataca. Hubo un punto en que César  tuvo que intervenir personalmente para evitar males mayores, organizando la retirada al campamento. César sufre así una pequeña derrota, pero evitó con su acción una catástrofe mayor.

De a poco, legionarios del bando pompeyano comienzan a cambiarse de bando al enterarse de que César está del otro lado. Esto comenzó a preocupar un poco a los pompeyanos.

Los pompeyanos contaban en sus filas con un miembro de la familia Escipión, famosa por su antepasado Publio Cornelio Escipión el Africano, por lo que otra vez un Escipión pisaba suelo africano. César sabía del oráculo sobre la invencibilidad de los Escipiones en África, por eso él cuenta también con un miembro de la familia Escipión entre sus tropas: Escipión Salvitón. Lo designa en un lugar de privilegio, bien a la vista de las tropas.

Tapso. Año 46

Escipión (el de Catón), decidió ir a por César. Ambos ejércitos se acechaban mutuamente. Escipión dividió sus tropas en 2 campamentos y partió con algunos hombres, dejando otros en los campamentos de Afranio y otros con Juba. Llegó a un lugar donde preparó su nuevo  fuerte: la idea era usar ese fuerte como base en caso de batalla.

César enfrentó a Escipión con la X y IX en la derecha y la XIII y XIV a la izquierda. La V Alaude la dividió en dos, como reserva en ambos costados. En el centro pondría 3 de las legiones más inexpertas, mientras la caballería se colocó a los costados. No se sabe bien el orden de batalla de Escipión, pero se dice que contaba con elefantes.

La cuestión se dirimió así: se dice que un trompetista de César dio la orden de atacar. Presos del entusiasmo, sus compañeros se lanzan al ataque. Para el horror de César, las demás trompetas copian la orden y el ejército se lanza al ataque por completo. Inútilmente trató de frenarlos, los oficiales y centuriones hicieron lo imposible por frenar la masa humana. Ya resignado ante la inminencia del ataque, da la orden él mismo y… ¡que sea lo que los dioses quieran!

Los cesarianos destrozan a los pompeyanos, los elefantes entran en pánico y causaron destrozos en sus propias líneas. Muchos legionarios pompeyanos se rindieron pero fueron ejecutados, el descontrol era total. Incluso César ejecutó a un oficial que había perdonado en Hispania pero había vuelto al bando contrario. Se dice que 10.000 legionarios pompeyanos perecieron y sólo cincuenta cesarianos, aunque estas cifras deben ser una exageración. También se cree que César se tuvo que retirar de la batalla debido a un ataque de epilepsia.

Después de la victoria decidió continuar el asunto. Enseguida se dirigió al campamento de Afranio y, sin que él pudiera prepararse, lo toma por asalto, y a continuación tomó el campamento de Juba.

De los políticos enemigos que se encontraban allí (pretores y cónsules) muchos se quitaron la vida. Labieno y algunos hijos de Pompeyo huyeron a Hispania. Metelo Escipión también huyó a Hispania, pero no llegará a su destino y será capturado y ejecutado más tarde.

Astérix Legionario”: el héroe galo y su compañero Obélix participan del bando de César  y prácticamente provocaron sin desear la batalla de Tapso. Cabe destacar cómo en el cómic relatan que muchas personas eran forzadas a enrolarse y los mandaban a la batalla luego de un entrenamiento muy básico. Nada más cercano a la realidad de las tropas de César, dadas las continuas campañas y la permanente escasez de recursos.

Los preparativos de la Batalla de Tapso
Los preparativos de la Batalla de Tapso

César buscó a Catón, que se encontraba en Utica protegido por una guarnición. Sin embargo, enterado del desastre de Tapso, intentó quitarse la vida, pero solo logró herirse. Luego de ser curado por los médicos, Catón, cuando está solo, se quita las vendas y con sus propias manos se arranca los intestinos, muriendo de esta manera. César, amargado, sabía que Catón hizo esto para evitar dar a César  la gloria de “perdonarlo”; otros dicen que no deseaba vivir en un mundo gobernado por César. Bruto y Cicerón escribirán tiempo después libros donde hablarán muy bien de Catón. César respetó la decisión de ellos, pero no deseaba tener un mártir político, por lo que se puso a escribir la Anti-Catón. Se cree que la versión de Bruto no era tan elegante literariamente como la de Cicerón. De todas formas, el suicidio de Catón caló hondo en muchos amantes de la república.

Catón se quita las vendas y con sus manos se saca los intestinos.
Catón se quita las vendas y con sus manos se saca los intestinos. (Wikipedia)

Triunfos en Roma

Después de poner orden en las provincias africanas, César volvió a Roma en julio del 46, donde sacó jugo de su campaña africana. El pueblo ahora disponía de grandes cantidades de trigo y de aceite, cuando históricamente la provisión de comida en Roma era un asunto muy serio.

César celebró sus triunfos: el adeudado de las Galias, la campaña en Egipto, la guerra relámpago en el Ponto, y el africano. Entró en un carro con la tradicional vestimenta. Al llegar al Capitolio, subió la escalinata mientras era vitoreado. Según la tradición romana un esclavo le recordaba al oído que él apenas era un hombre. Sus soldados, relajados como solía ser en estos eventos, recitaban a gritos cantos hacia él:

“Romanos, vigilad con atención vuestras mujeres pues ya llega el galán calvo”.

La costumbre va más allá aún. Llegaron a cantarle canciones de burla a su comandante, incluso haciendo mención de su amorío con el rey de Bitinia. Cosa que molestó un poco a César.

A continuación proseguía el inmenso botín capturado y los prisioneros más importantes, como Vercingétorix, Arsinoe, hermana de Cleopatra y el hijo del rey Juba. Sin embargo, Arsinoe y el joven hijo de Juba fueron perdonados de ser ejecutados. Este último se convertiría en un importante historiador y una persona muy culta. También hubo carruajes decorados con motivos de sus victorias, británicas y galas; uno de ellos hacia mención a su frase Veni Vidi Vinci en su campaña asiática. Como cabría esperarse, los triunfos en una guerra civil no eran bien vistos, ya que la población era sensible a las guerras “entre romanos”, por lo que no hubo mención alguna a Farsalia, pero sí a su campaña en África, que fue considerada como contra el Rey Juba, eso si: con aliados traidores romanos.

Luego del triunfo continuarían los festejos en la población. Celebró banquetes para miles de invitados y juegos con gladiadores y animales salvajes de dimensiones nunca vistas para el pueblo.

A sus tropas las premió con cinco mil denarios a cada soldado (equivalente a lo que ganarían en los 16 años de servicio obligatorio). A cada centurión le dio diez mil, y a cada tribuno y prefecto, la mayoría de la clase ecuestre, veinte mil denarios. A la población civil más pobre le dio 100 denarios y alimentos, y a los que eran inquilinos les condonó un año de alquiler.

Trajo consigo a Cleopatra, aunque seguía casado formalmente con Calpurnia y vivía con ella… ¡imaginémonos qué situación! Se cree que Cesarión nació en esta época, aunque tampoco se está hoy en día seguro si el hijo era realmente de César. De todas formas era un hijo ilegítimo, con lo que su único familiar directo era Cayo Octavio, de 18 años, quien sería adoptado por César como único hijo y heredero. Más adelante Octavio se convertiría en el primer emperador romano.

Sus Obras

Fue cónsul de los años 46, 45 y 44, a veces con poder  de dictador otorgado por el Senado. Pero no nos adelantemos. Ordenó el censo más completo de los que se habían hecho con anterioridad. Esto actualizó la población de Roma y ayudó a hacer la distribución de la comida más justa, al tener una idea más certera de quienes la necesitaban.

César nombró como senadores a representantes de las provincias. ¡Vaya espectáculo para los aristócratas codearse con un hispano o un galo en el Senado!

Ordenó construir, entre otros: un edificio de asambleas y reunión para el Senado conocido como la Curia Julia; el Foro Juliano, cerca del antiguo foro; la Basílica Julia; varios templos, entre ellos el templo a Marte en el mismísimo Campo de Marte; la codificación de las leyes, obra que terminará Justiniano en el año 533 d.C.; ordenó también crear una biblioteca como la de Alejandría.

La Curia Julia

La Curia Julia (Wikipedia)

Creó un programa de colonización donde otorgó a sus veteranos tierra  proveniente de personajes pompeyanos vencidos, y si no alcanzaba, el estado las adquirió. También envío civiles a colonizar tierras conquistadas, como en Cartago (según había planeado Cayo Graco en su momento) y en Corinto, que también había sido destruida por los romanos como Cartago lo fue. Recordemos que Cartago había quedado destruida en la tercera guerra púnica a manos de otro Escipión, el Emiliano.

Ordenó a los mejores matemáticos la rectificación del calendario romano actual, basado en la Luna. Éste tenía serios problemas de desfase, mientras que el resto del mundo (griegos y egipcios) usaba métodos más modernos usando el Sol como referencia. En pocas palabras, resulta que el viejo calendario romano tenía 355 días, por lo que nos podemos imaginar la cantidad de reajustes que eran necesarios, ya que según el calendario era invierno pero el clima les decía que era otoño. A partir del año 45, los años tendrán 365 días y una vez cada cuatro tendrá 366. Lo curioso es que para corregir esto tuvieron que hacer que el año 46 fuera de 445 días, para alinearlo al nuevo año solar y empezar el primero de Enero. Este año sería conocido como “el año de la confusión”, debido a los problemas que trajo el ajuste. De todas formas el calendario de César llevaría su nombre (calendario Juliano) y sería reajustado tiempo después un par de veces hasta ser reemplazado por el Gregoriano que le hizo apenas unos reajustes.

El tema es muy interesante, pero excede nuestro artículo.

La guerra civil termina en Hispania

En el invierno del año 46 los hijos de Pompeyo, Cneo y Sexto, jóvenes ellos, reúnen un numeroso ejército en Hispania, que aún se consideraba pompeyana a pesar de que César había vencido allí unos años antes. Labieno estaba con ellos. En total, los hijos de Pompeyo contaban con 13 legiones. César dejó a Lépido al mando en Roma y marchó hacia allí con tan sólo 8 legiones, incluyendo la X y la V Alaudae

En una campaña en la zona de Córdoba los ejércitos se acechan mutuamente, pero no hay batalla abierta. César, mientras tanto, asedió ciudades para que pasasen a su bando. Ya en febrero del 45 muchas comunidades se pasan de a poco al bando de César, e incluso legionarios pompeyanos se pasan también de bando.

César los persigue hasta enfrentarlos junto a la ciudad de Munda (se cree que es hoy Montilla, en la provincia de Córdoba) en marzo del 45. César formó su ejército en posición de batalla en la planicie esperando que el enemigo hiciera lo mismo, pero Cneo Pompeyo le esperó en una loma arriba. A pesar de estar en inferioridad numérica y contra un enemigo en terreno más elevado, Cesar dio la orden de atacar.

La batalla fue feroz, al punto que estuvo cerca de perderla, si no fuera por su propio liderazgo y su capacidad de motivar a sus tropas. César, en primera fila de su amada Legión X, arengó a sus hombres. Esto causó mayor furor en sus tropas y confusión en el enemigo, que no entendían bien qué sucedía.

A estas alturas, la caballería de César estaba atacando el otro flanco del ejército enemigo, que se desbandó finalmente. La victoria fue total. Se dice que murieron 30.000 soldados enemigos, entre ellos Labieno, y solo 1.000 de los suyos. Cneo y Sexto lograron escapar pero el mayor, Cneo, es capturado y ejecutado por las tropas de César.

La noticia llegó a Roma, donde se celebraron festejos. César va a quedarse 3 meses en Hispania poniendo orden en la provincia, sobre todo en los focos que habían sido leales a los hijos de Pompeyo. Ordenó colonizar Hispania trayendo romanos para que se asentaran allí. En su regreso otorgó tierras en la provincia Transalpina a sus veteranos, para romanizar las colonias que históricamente eran habitadas por griegos.

Bueno, ya casi estamos en el final de la serie de Julio César. Terminamos este artículo aquí, con César en su apogeo. Hasta la próxima.


Sobre el autor:

chapu77 ( )

entusiasta de la Historia y la astronomía pero decidió trabajar de ingeniero informático.
 

{ 1 } Comentarios

  1. Gravatar Macluskey | 02/04/2012 at 12:12 | Permalink

    Realmente no me canso de leer sobre César, ¡qué grandes artículos!…

    Aunque me temo que ya no debe quedar mucho que contar. Una pena que se esté acabando esta magnífica serie.

    ¿Ya has pensado sobre qué siguiente gran personaje de la Historia vas a escribir tras César?

    Un saludo

    Mac

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