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Las conquistas de Alejandro Magno (V)




En el capítulo anterior nos adentramos en el centro del ex-imperio de Darío, donde Alejandro debió imponer su autoridad con firmeza, tarea que no fue nada sencilla. Pacificado el noreste del imperio, Alejandro se adentró en lo que en aquella época era la India (hoy Pakistán); hemos cruzado con él, su ejército y los millares de seguidores el río Indo y los dejamos en el río Hidaspes (hoy Jhelum). Alejandro contaba con un aliado, el rey Taxiles, que le ayudaría en su travesía por la India y a quien Alejandro recompensaría por sus servicios extendiendo sus territorios .

Como siempre hago, aclaro que este relato sucede durante el siglo IV antes de Cristo, por lo que las fechas mencionadas serán todas asumidas como A.C. Sólo aclararé con D.C. si algún hecho ocurrió después de Cristo.

Repasemos entonces lo que veremos en este capítulo. Nuevamente es un capítulo complejo de seguir ya que hay muchos ríos que no conocemos y nombre nuevos, espero tengan paciencia.

Viendo la imagen del viaje final, observamos que arrancaremos en el río Hidaspes en el año 326, lucharemos una gran batalla y nos adentramos hacia el este hasta que el ejército nos dirá basta y demos media vuelta para volver al Hidaspes y embarcarnos. Inmediatamente lucharemos contra tribus terribles. Prosiguiendo nuestro viaje entraremos en aguas del río Indo y llegaremos hasta el océano Indico. A Crátero lo mandaremos a recorrer tierras adentro (no busquen esa travesía en el mapa, ya que no está dibujada), Nearco navegará con la flota por la costa del océano Indico (color Azul) mientras nosotros iremos con Alejandro por el terrible desierto de Gedrosia (color rojo). Finalmente nos encontraremos todos y avanzaremos hasta Persépolis, donde finalizará el viaje.

Recorrido del capítulo V

Recorrido de este artículo

Batalla del río Hidaspes

Seguimos en el año 326. Del otro lado del río reinaba un tal Poros, poderoso enemigo de Taxiles (recordemos, el aliado de Alejandro), y que no reconocía la autoridad de Alejandro. Poros reunió un ejército de 30.000 hombres, 4.000 jinetes y 200 elefantes y lo esperaba del otro lado del río en Haranpur. Éste era el lugar más probable por donde Alejandro cruzaría el río y hacia allí fue el macedonio. Poros había puesto a sus elefantes de frente al río impidiendo que Alejandro cruzara con su caballería (los caballos tienen pavor de los elefantes). Imposibilitado, el macedonio decidió jugar una guerra de nervios con Poros. Realizó fintas de desembarco por distintos puntos para luego retirarse. Esto provocaba que Poros formara su ejército en distintos puntos sólo para quedarse esperando y que al final nada sucediese. Día tras día se repetía este juego, bajo la constante lluvia,  desgastando a Poros y sus soldados. Finalmente Alejandro, sospechó que Poros, ya cansado de seguir el juego, desistiera de perseguir sus fintas, se dirigió, con 5.000 jinetes y 6.000 infantes, 27 kilómetros río arriba. Con él fue Meleagro al mando de 16.000 infantes y 1.000 jinetes, que cruzarían a mitad de camino y se le unirían después. El resto del ejército lo dejó frente al de Poros al mando de Crátero con el objetivo de entretener al indio.

Con la complicidad de la noche intenta cruzar el río en la zona de Jalalpur, donde está la isla de Admana. Al cruzar la isla y meterse en el agua llega hasta una orilla, ¡creyendo que llegó a la otra orilla del río se encuentra nuevamente con agua! ¡No había llegado a la orilla! sino, para su desdén, a otra isla que no estaba en sus planes y que retrasaría la operación. Nuevamente cruza y llega por fin a la otra orilla.

A estas alturas Poros estaba ya enterado del cruce de Alejandro, pero carecía de la información necesaria para determinar si era otra finta o un verdadero desembarco. Para quitarse la duda envió de urgencia a su hijo al mando de 120 carros de combate y 2.000 jinetes. La suerte no estaba de su lado, ya que los carros no pueden maniobrar bien en el terreno húmedo. La caballería y los carros son derrotados, y su hijo muere. A continuación, Meleagro y sus tropas se unieron con Alejandro. Poros se encuentra rodeado. Crátero lo amenaza desde el otro lado del río y Alejandro avanza hacia él ya de este lado del río junto con las tropas de Meleagro. El rey indio situó a su ejército de 30.000 hombres de forma perpendicular al río sobre terreno arenoso y enfrenta a Alejandro. Delante colocó los elefantes y a cada costado 150 carros y los 2.000 jinetes restantes. Ésta sería la tercera y última batalla a gran escala.

Batalla Río Hidaspes

Los pasos preliminares de la batalla (John Gibson Warry)

El plan de Alejandro era el siguiente: aniquilar primero la caballería enemiga, así su infantería queda libre para eliminar a los elefantes. En caso contrario la caballería enemiga evitaría que los infantes se acerquen. Por esto envía 1.000 jinetes, al mando de Coeno (otro de sus mejores generales), para que avancen hacia el ala derecha de Poros con el fin de engañarlo y que mantenga sus 2.000 jinetes allí. Simultáneamente, 1.000 arqueros montados atacan los carros del ala izquierda de Poros. Luego, con 1.000 Compañeros, ataca a la caballería de aquel sector mediante sucesivos embates, haciendo que se separe del cuerpo de infantería principal. Inmediatamente Coeno cambia de dirección y ataca por la retaguardia a la caballería india que enfrentaba Alejandro. Mientras ésta es derrotada, Poros ordena a sus filas (elefantes, infantes y caballería del ala derecha) que se desplacen a la izquierda para apoyar a la condenada caballería. Pero el desplazamiento es muy confuso debido a que los elefantes obstaculizaban la ya de por sí compleja maniobra. Inmediatamente Alejandro ordena a su infantería (a estas alturas sumaba 10.000 hombres que cruzaron a nado) que avance y ataque el sector izquierdo en formación de falange.

El combate fue durísimo. Los elefantes espantaban con sus barritos a los caballos de Alejandro. Fue la infantería, con sus picas, quien rechazó a los elefantes, provocando una estampida contra los propios indios. Aprovechando esto, Alejandro atacó con su caballería la retaguardia. Las tropas que huían junto a los elefantes se chocaban contra los soldados que Poros enviaba y hacían que estos también huyeran en masa. El grueso del ejército, al mando de Crátero, tenía órdenes de esperar a que la batalla comenzara, y hasta que Poros se concentrara en atacar a Alejandro, momento en el que debería cruzar y atacarle por detrás. Efectivamente, al llegar el momento adecuado Crátero cruza el río, se suma a la refriega y ataca al enemigo por la retaguardia. Magistral.

Dos tercios del ejército de Poros fueron eliminados o capturados. El mismo rey indio luchó hasta el final, hasta que uno de sus hombres le pidió que se rindiera. Poros le pidió a Alejandro que lo trate como a un Rey. Con admiración, Alejandro permite que Poros mantuviese su reino (claro que bajo la soberanía de Alejandro) y logró que hiciese las paces con Taxiles.

El resto de la India creía él que estaría ahora a su disposición. Siguiendo con su costumbre, mientras descansaba su ejército fundó nuevas ciudades. Una de ellas se llamaría Bucéfala, en honor a su querido caballo, que muere por causas naturales y no en la batalla. La batalla del río Hidaspes es probablemente la obra maestra de Alejandro como comandante militar. Las fintas iniciales, el cruce del río, la confusión de Poros, la destrucción en primer lugar de la caballería de Poros para despues lidiar con su infantería y los elefantes; el flanqueo y ataque por retaguardia para liquidar la contienda. Todo esto a miles de kilómetros de distancia, en tierras lejanas e inhóspitas.

Detalle de la batalla final

La batalla final. Se ven claramente los movimiento iniciales y el envolvimiento final. (John Gibson Warry)

En la película de Oliver Stone hay una escena donde se muestra muy bien el terror que causan los elefantes y lo dura que fue la batalla. Es corta y vale la pena de ver. Aquí tienen una version más larga, que contiene la escena anterior de la misma película, a modo ilustrativo es también muy interesante de ver.

Alexander y Poros luego de la batalla por Charles Le Brun, pintura de 1673.

Alejandro y Poros luego de la batalla, por Charles Le Brun, pintura de 1673. (Wikipedia)

¿Cuándo terminará el mundo?

Prosigamos. Alejandro mandó construir una flota para navegar por el río Hidaspes, luego confluirá con el Indo y de allí hacia el océano. Mientras construian la flota continuó su avance en dirección Este por la región del Punjab, hacia el fin de la India. Sin embargo, no se encuentró con esto. Más bien siguió conquistando tribu tras tribu y experimentando la dureza del clima de la región. Las lluvias del monzón y la hostilidad de la fauna, especialmente las serpientes venenosas, causaron grandes malestares. A su vez los tigres, los rubíes, las perlas, los zafiros y el exotismo de la India generaron fascinación en él y sus hombres. En su avance cruzó con gran dificultad el gran río Acesines (hoy Chenab) y el Hidraotes (hoy Ravi). Sin embargo, en el avance se topó con una dura resistencia de los cateanos, que logró vencer luego de un gran asedio a la ciudad de Sangala (hoy Sialkot). Tomada por asalto, liquida 17.000 soldados enemigos y logra capturar otros 70.000. Llegó al río Hífasis (hoy Beas) creyendo que ya estaba cerca del fin de Asia. Pero los guías locales le informaron de que luego vendría el valle del Ganges, y que después la tierra sigue y sigue.

Alejandro en la India

Campaña en la India (Wikipedia)

Su ejército estaba exhausto y empezaba a desesperarse. Durante 60 días llovió continuamente y además Asia parecía no terminar nunca. Alejandro estaba convencido de que después del Ganges se encontrarían con el fin de Asia. En asamblea intentó disuadir a sus generales, sin éxito, pues le manifestaron su cansancio y el descontento de la tropa, Coeno entre ellos. Querían regresar ya a su amada Macedonia. Alejandro, lleno de ira, les dijo que el que tuviera ganas de irse y abandonar a su rey podría hacerlo.

Durante 3 días permaneció en su tienda esperando que sus queridos soldados recapacitaran. Pero no tuvo suerte. Incluso los sacrificios que realizaba no daban augurios favorables sobre las nuevas aventuras. Con muchísima pena decidió volver. ¡Los soldados gritaron, felices! ¡Alabaron y agradecieron a Alejandro! En la orilla del río Hífasis ordenó levantar doce enormes altares en agradecimiento a los dioses. Lamentablemente, estos nunca se encontraron. La aventura llegó a su final. Su espíritu invencible sólo sucumbió ante su propio ejército, ya sólo restaba volver a casa.

Batallando en el Punjab

Alejandro retrocedió al río Hidaspes, donde dijimos que se estaba armando la flota, pero antes de irse puso orden en sus satrapías y extendió el reino de Poros, que después de la batalla se había portado de forma leal. En total, Poros tuvo 2.000 ciudades a su cargo, ¡es decir 10 millones de almas en su reino! Alejandro recibió también nuevos refuerzos de Grecia y Tracia que, sumados a sus aliados, formaban un excepcional ejército de 120.000 hombres. En noviembre del año 326 parte, tras hacer los correspondientes sacrificios a los respectivos dioses. Para enfrentar la amenaza de las tribus del sur del Punjab el grupo se dividió en tres. Alejandro navegaría con un grupo por el río, Hefestión con otro sobre la ribera izquierda y Crátero sobre la ribera derecha, más adelantado. Para estas alturas Crátero y Hefestión eran ya sus mejores comandantes, los más aptos para las tareas. Se habían establecido puntos de encuentro a intervalos regulares. Las primeras tribus con la que se encontraron se rindieron fácilmente, pero le llegan a sus oídos noticias de que otras planeaban juntarse y enfrentarlo, especialmente los Malios y Oxidracas, quienes se decía, para terror de los soldados de Alejandro, que eran los mejores guerreros de la región.

Sabiendo lo numerosas que podían llegar a ser estas tribus, Alejandro decidió atacarlas y vencerlas por separado antes de que se juntaran. Su victoria fue aplastante, aunque las tribus de los Malios luchaban hasta la muerte. Sin embargo un “pequeño” ejército de 50.000 malios logró escabullirse y se atrincheraron en la ciudad de Multan. El propio Alejandro, al ver que las tropas no podían subir las murallas, encabezó el ataque subiendo él mismo el primero los muros fortificados por las escaleras, exponiéndose al límite. Iba acompañado por unos guardias, uno de ellos protegiéndolo con el famoso escudo de Aquiles que encontraron en Troya. Pero, debido al peso, se rompieron las escaleras y Alejandro quedó arriba solo con un pequeño grupo a merced del enemigo. La situación es desesperada, la lucha cuerpo a cuerpo y la ayuda no llegaba. Muchos de los que estaban con él cayeron abatidos y Alejandro fue herido por una flecha en el pulmón. Los pocos que quedaban lo protegían con los escudos, muchos creen que Alejandro había muerto, sin embargo llegarían por fin los refuerzos y lograrían sacar al cuerpo herido de Alejandro. Pensando que su rey había muerto, los soldados de Alejandro lucharon con odio redoblado, y liquidaron a todos los rivales. Pese a haber perdido mucha sangre, Alejandro sobrevivió para alegría de todo su ejército. La campaña finalizó y el ejército se juntó en la confluencia del Hidraotes (Ravi) con el Acecines (Chenab).

Moneda de Plata de la Victoria, creadas en Babilonia en el 322. Arriba Alejandro siendo coronado por Nike, parte posterior Alejandro cargando contra Poros en su elefante. (Wikipedia)

Remontando el Indo

Ya estamos navegando hasta la confluencia del Chenab con el Indo donde Alejandro fundaría otra Alejandría (llamada “en el Indo”). Éste se convertiría un puesto de control de su imperio y garantizaría los pasos claves para el transporte marítimo fluvial. No todo fue sencillo, pues llegando al delta del Indo ocurrieron sublevaciones en algunos reinos recientemente conquistados. Con rapidez dio orden a los comandantes locales para que sofocaran la rebelión y ordenó que se ejecutasen a los rebeldes que habían jurado lealtad. Para tener una idea de la magnitud de la travesía en el Indo basta solamente con saber que el viaje le tomó 7 meses. Ya en el delta procedió a enviar a Crátero atravesando la tierra en dirección oeste, conquistando y sometiendo a las tribus que encontrara por allí. En Patala construyó dársenas y puertos en el delta que serían de muchísima utilidad en el futuro. Éste se convertiría en el puerto más importante del este de su imperio. A su vez ordenó a la flota, al mando de Nearco, que navegara por la costa en dirección al Golfo Pérsico mientras que él iría con el resto del ejército por el desierto de Gedrosia, como veremos más adelante.

Finalizan aquí las aventuras en la India. Alejandro no llegó al fin del mundo como creía, sin embargo su política tuvo un enorme efecto en la región. Las tribus, antes de su llegada, estaban desunidas y guerreaban continuamente entre sí. Luego de su paso, al conquistarlas, se fomentó el crecimiento y el intercambio comercial entre ellas, y éstas florecieron como nunca antes lo habían hecho. Excavó pozos de agua para viajeros en zonas remotas, construyó puertos e instauró a elección un sistema de educación griego. Trajo, en definitiva, paz y prosperidad a la región.

Volviendo a Persia

El ejército (de 20.000 hombres aprox.) partió dos meses antes que la flota y fue cavando pozos de agua a medida que avanzaba, y además dejó provisiones en el camino. Después de someter a algunas tribus y de fundar algunas ciudades comenzó a quedarse sin agua.  Se le había prensentado un dilema ¿Qué hacer? ¿Seguir por la costa o meterse tierra adentro buscando agua? Decidió seguir su marcha por la costa. El calor fue insoportable, el agua escaseó y los soldados y los seguidores del ejército caían extenuados; muchos mueren abandonados. Cuenta la leyenda que le ofrecieron un poco de agua a Alejandro pero éste la rechazó y la tiró, fiel a su carácter: el rey bebería agua cuando todos lo hiciesen, hecho ya repetido en su vida.  Finalmente encuentran agua, por lo que deciden meterse tierra adentro, donde se encuentran con Crátero y el resto del ejército con alegría. También se reunió con Nearco que, para felicidad de Alejandro, le contó que la flota estaba intacta.  El viaje de Nearco continuaría con éxito hasta la desembocadura del Eufrates. El viaje de Nearco proporcionaría información invaluable a occidente y quedaría registrado para la posteridad en el libro Indica de Arriano.

Alejandro llegó finalmente a Persépolis 7 años después de haberla dejado. Allí volvió a visitar la tumba de Ciro el Grande (ubicada en la cercanía de Pasargada), quien tiempo antes había intentado el mismo cruce del desierto que Alejandro acababa de finalizar; ambas expediciones sufrieron las mismas penurias, pero Alejandro, a pesar de las advertencias, no podía dejar pasar esta oportunidad de igualar y superar al genio persa. El viaje por el desierto, a sabiendas de lo duro que sería, es uno de los puntos más flojos de su capacidad militar. De todas formas, su mente, ya en Persépolis, tomaría nota de una futura expedición desde el golfo Pérsico hasta el mar Rojo circunnavegando Arabia. Alejandro no descansaba nunca.

Finalizamos aquí esta entrega. Espero que os haya agradado y no haya sido dura de seguir. Nos vemos en la próxima, que prometo será la última entrega de la serie. ¡Saludos!


Sobre el autor:

chapu77 ( )

entusiasta de la Historia y la astronomía pero decidió trabajar de ingeniero informático.
 

{ 4 } Comentarios

  1. Gravatar ramon dinarini | 30/01/2011 at 09:38 | Permalink

    Que buen articulo en una grande serie!!!! siempre fui admiradro de Alejandro y desde que descubri tu serie estoy feliz.

    Sigue así!!!!

  2. Gravatar chapu77 | 03/02/2011 at 01:21 | Permalink

    Me alegro mucho te guste Ramón!

  3. Gravatar sebacine | 09/02/2011 at 02:35 | Permalink

    Coincido con Ramon, una gran serie. Es un gusto leerte Chapu.

  4. Gravatar José A. Sanchez Peña | 20/12/2019 at 05:22 | Permalink

    Muy buen relato y poco conocido entre las diversas hazañas de Alejandro Magno. Es muy excepcional la conducta de Alejandro con el rey Poro, a quien hizo su amigo. Quedaré a la espero de otro capítulo.

    Gracias.

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