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Historia de un Viejo Informático. El equipamiento informático en la década de los setenta




En la entrada anterior os he contado cómo eran los estudios de Informática en los tiempos del cólera. En ésta que toca hoy, os contaré cómo fueron mis comienzos en el mundo laboral.

Efectivamente, en 1975 comencé a trabajar de programador en un gran Banco. Como Becario, forma de contratación que ya era normal en la época, aunque al acabar el año inicial de beca, me hicieron un contrato fijo (en la época no existía el contrato temporal, al menos no como ahora). Mi primer sueldo fue de casi veinte mil pesetas netas (unos 120 Euros) al mes… por quince pagas y media. Una fortuna. De hecho, mi primer sueldo era casi igual que el de mi padre en aquellos tiempos, a pesar de sus diez o doce trienios, que en el funcionariado representaban una parte muy importante de la paga. ¡Y ni siquiera había acabado la Carrera, que aún estaba en Cuarto!

El equipamiento del Banco era realmente impresionante: Dos ordenadores NCR Century 200 , con nada menos que 32 Kbs de memoria cada uno, dos discos cada uno, tres unidades de cinta magnética (dos de 1600 bpi y la otra de 800 bpi, que se utilizaba como entrada de datos), lector de tarjetas perforada y una impresora realmente rápida cada ordenador. Además, la instalación tenía un switch que permitía asignar discos o cintas físicamente conectados a un ordenador, al otro, por lo que en caso de necesidad un ordenador podía correr un programa con seis cintas magnéticas y cuatro discos simultáneamente. Que yo sepa, nunca tuvimos tal necesidad, pero en fin.

Ahora voy a hacer un poco de arqueología informática, y describir con algún detalle los elementos más importantes que componían a la bestia.

AVISO: No esperéis ver muchas fotos o diagramas de estos viejos ordenadores: Es dificilísimo encontrar nada interesante de ellos en la red, es como si incluso la propia NCR se hubiera olvidado de ellos. Aquí se puede encontrar alguna foto y documentación, pero poca cosa. Y poco más sobre su antecesor, el Century 100, y además, con errores de bulto. Nos apañaremos con lo poco que hay.

Veamos antes qué pinta tenían estos Sistemas:

Esquema de un NCR Century 200 típico

Esquema de un NCR Century 200 típico

La CPU. El NCR Century 200 era una evolución del Century 100, con mayor capacidad de proceso, y mayor capacidad de memoria. No sé si aparecía en algún sitio de la documentación técnica cuántos Megahercios tenía, que en realidad sería algún ciento de Kilohercios, ni cuantas instrucciones por segundo era capaz de ejecutar, que no serían más allá de algún centenar de miles. Por ejemplo, las instrucciones de multiplicar y dividir (aunque tenían su propia instrucción ensamblador) se ejecutaban por software, ni siquiera por firmware, por un procedimiento muy análogo al que usamos los humanos para multiplicar o dividir (los que se acuerden, claro). Su ensamblador era bastante potente, de hecho más que el de su principal competencia de la época, el IBM 360.

Lenguaje de Programación. Su lenguaje nativo era NEAT/3 específico de NCR: Una curiosa mezcla entre Ensamblador y Cobol, con los inconvenientes de ambos y pocas de sus ventajas (es mi opinión: sin embargo había fervientes defensores del NEAT/3 como el mejor lenguaje inventado jamás: como siempre, para gustos hay colores). En realidad era una evolución del ensamblador, y, santo y seña de NCR, durante mucho tiempo fue el único lenguaje que admitía esta máquina. Lo mejor que tenía el NEAT/3 eran sus potentes instrucciones para usar tablas internas, que no tenían parangón en otros lenguajes. Sin embargo, a principios de los setenta, NCR implementó por fin Cobol para la gama Century, y yo, de hecho, apenas programé nada en NEAT/3, comenzando casi desde el principio en Cobol. Dado que en este lenguaje (Cobol), pese a estar hoy en día denostado, y que no lo enseña casi nadie, están programados la mayoría de Sistemas de Información que gobiernan el mundo, le dedicaré un artículo aparte. Se lo merece.

Entrada Primaria del Sistema. El dispositivo de entrada del Sistema era el lector de tarjetas perforadas. Los programas los leía en fichas perforadas, el Boot (el arranque de la máquina) lo hacía leyendo las instrucciones de tarjetas perforadas, y los trabajos del sistema también los leía de tarjetas perforadas. Más adelante contaré el proceso de arrancar la máquina, que era fascinante.

Tarjeta perforada

Tarjeta perforada

Consola del Sistema. Un panel con diales y lucecitas que se encendían y apagaban en función de la dirección en que se ejecutaban las instrucciones, su contenido, y diversas luces para comunicar errores y cosas así. A diferencia de las consolas de lucecitas actuales, que sólo tienen utilidad (y poca) para los técnicos de mantenimiento, la consola se operaba habitualmente para diversas funciones, y había que ser capaz de interpretar lo que el sistema comunicaba con sus luces.

Así si las luces de contenido estaban en la situación: Apagada-Apagada-Encendida-Encendida-Apagada-Apagada-Apagada-Encendida, esto quería decir “00110001″, es decir, “31” en Hexadecimal, o sea, “1” en ASCII, o “49″ en binario, etc.

A continuación veréis cómo era esa consola, con sus botones, sus diales y sus palanquitas… ¿Chula, eh?

Diagrama de la Consola del NCR Century 200

Diagrama de la Consola del NCR Century 200

Para la comunicación “sofisticada”, se disponía de un teletipo. Así, como suena. El nombre técnico era “I/O Writer”, lo que da una idea exacta de lo que era: un aparato con un teclado qwerty reducido, y papel pijama para que el ordenador respondiera. El Operador daba la orden (por ejemplo NEXTDO NOMINAS), que aparecía impreso en el papel pijama conforme lo ibas escribiendo, y lo aceptaba pulsando Control-Bell (era la letra G pulsando CTRL simultáneamente; se llamaba Control-Bell porque sonaba una campanita para marcar la aceptación). Entonces, si el sistema tenía que dar información de lo que fuera, lo hacía escribiendo en el papel pautado, letra a letra a un lentísimo ritmo, y usando códigos para casi todo. Por ejemplo, podía contestar “NOMINAS AF”, lo que significaba que no existía ningún programa que se llamara NOMINAS en el disco del software. O “PEPITO 0B”, lo que significaba que no había espacio para ubicar el fichero PEPITO en el disco. Y así todo.

El emblema de los Informáticos desde 1975

El emblema de los Informáticos desde 1975

Memoria. Como dije, 32 Kbs (sí, 32.768 bytes, ni uno más). Eran de ferrita (Una curiosidad: el Emblema de los Licenciados e Ingenieros de Informática (aquí a la derecha), creado por Real Orden de no sé qué día de 1975, es ni más ni menos que una ferrita con sus cuatro cables atravesándola y unas ramas de olivo y tal; pocos saben hoy en día qué rayos es esa “rosquilla con rayas entremedias”; los curiosos no os perdáis este enlace). Las ferritas estaban en un armario enorme todito lleno de cables. Era con mucho el elemento más caro del sistema (las ferritas se enhebraban una a una, a mano, y en 32 Kbs había 262.144 ferritas, que son muchas). Al año más o menos de estar yo trabajando, el Banco se gastó una fortuna (creo recordar que unos veinte millones de pesetas de la época en cada ordenador), para ampliar la capacidad de sus dos ordenadores de 32 a 64 Kbs. Pero es que con este cambio, se pudo actualizar el Sistema Operativo también, pasando del B1original que funcionaba con las 32 Kbs, al B3. ¡Y el B3 permitía multiprogramación! Es decir, con 32 Kbs el ordenador sólo podía ejecutar un programa al tiempo, mientras que con 64, se podían hacer dos particiones de 32 Kbs y correr dos programas simultáneamente, reduciendo casi a la mitad el tiempo total necesario para ejecutar los diversos procesos. Tengo que decir aquí que el Sistema Operativo ocupaba en memoria menos de 5 Kbs, con lo que tenías nada menos que 27 Kbs y pico para tu programa… ¡Una barbaridad de espacio!

Discos Magnéticos. Eran removibles, es decir, en cada unidad de disco se ponía uno u otro disco según la necesidad. Estos discos removibles eran cilíndricos, del tamaño de una tartera grande (unos treinta y cinco centímetros de diámetro y unos quince de alto), y la increíble capacidad de algo más de 4 Mbs. (Sí, no me he equivocado, he dicho 4 Mbs, o sea, cuatro millones de caracteres. Y pico, eso sí).

Unidad de disco IBM 2311(del IBM 360). Muy similar a las de NCR.

Unidad de disco IBM 2311(del IBM 360). Muy similar a las de NCR.

La unidad de disco era como una lavadora (de hecho, más grande que una lavadora), con una tapa superior que se levantaba y permitía introducir o extraer el disco mediante un ingenioso dispositivo adaptado en la funda, de tal forma que el delicado contenido del disco rara vez sufría daños.

Una vez introducido el disco en la lavadora (todos la llamábamos así), le dabas al botón de “Start” y esperabas sus buenos tres o cuatro minutos a que alcanzara la velocidad de rotación requerida y se pusiera “Ready” (encendiéndose el inevitable pilotito verde), momento en el que el disco estaba operativo.

Para extraer el disco, dabas al botón de “Stop” (rojo, como no podía ser de otro modo) y esperabas sus otros dos o tres minutos a que se parara para poder abrir la unidad y extraerlo. Podéis imaginar que, con semejante capacidad, los discos se reservaban para el software (los programas propiamente dichos), y algunos ficheros de datos fijos (Sucursales, Condiciones, Fechas y así). Los ficheros Maestros (Clientes, Cuentas, Empleados, etc.) y los de Movimientos eran bastante más grandes que eso, así que no cabían en los discos. Entonces, seguro que os estaréis preguntando: ¿Pero… dónde se guardaban los ficheros importantes (bueno, y los menos importantes también)?…

…Pues en cinta magnética.

Cintas Magnéticas. Armarios enormes con dos carretes, uno a la izquierda y otro a la derecha (había modelos de otros fabricantes que tenían los carretes arriba y abajo) y un sofisticado mecanismo de lectura. El operador colocaba en el carrete de la izquierda la bobina de cinta magnética con el fichero a leer o escribir, extraía (desenrollando la bobina) el comienzo de la cinta y, pasándola a través del mecanismo de lectura (que funcionaba a base de hacer un vacío controlado tanto antes como después de la cabeza lectora/grabadora, para evitar tirones que podrían romper la cinta), la enrollaba en el carrete de la derecha. Después se pulsaba el inevitable botón de “Start”, se hacía el vacío, y la unidad buscaba el comienzo legible de la cinta magnética. Una vez encontrado, quedaba en “Ready” hasta que el programa diera la instrucción de lectura o escritura pertinente. Y sí, el indicador de “Ready” era verde.

Cinta Magnética de 2400 pies (28 cm de diámetro)

Cinta Magnética de 2400 pies (28 cm de diámetro)

En una cinta de 2400 pies, que era el tamaño normal de las cintas de entonces, de algo menos de treinta centímetros de diámetro, podían caber unos treinta o cuarenta millones de caracteres (40 Mb, vaya), por lo que los ficheros más grandes, como el de Cuentas, Clientes, etc, necesitaban varias cintas (secciones), que debían ser montadas en orden… a mano. En ocasiones, el Operador se equivocaba y montaba la sección tres antes que la dos. Ya podéis imaginar el desaguisado que se montaba. Por cierto, mientras la unidad de cinta rebobinaba la sección para permitir su cambio, el programa (o sea, todo el ordenador) se quedaba tranquilamente parado, esperando que el operador informara por el teletipo que, al fin, la cinta se había cambiado y podía continuar el proceso.

Impresora. La joya de la corona de NCR. Una impresora de líneas de última generación que imprimía en papel pijama de 132 caracteres, y lo hacía rapidísimo. Era de metro veinte o metro treinta de altura, y alrededor de un metro de ancho y de profundo. Tenía un rodillo de 132 caracteres de ancho, con todos los caracteres representados, es decir, en cada posición, y a lo largo de la circunferencia del rodillo, estaban todos los caracteres imprimibles, los de entonces, quiero decir: las mayúsculas, los números y unos veinte o veinticinco caracteres especiales, como el punto, la coma, el espacio, el asterisco, los paréntesis, etc. Cuando mirabas al rodillo de frente, veías una fila de 132 Aes, debajo una de 132 Bes, luego de Ces, y así sucesivamente.

Detalle de un tambor de una impresora de línea, con caracteres "%"

Detalle de un tambor de una impresora de línea, con caracteres "%"

En el otro lado (y al otro lado del papel, una vez colocado correctamente) estaban los martillos. Si tenía que escribir una F, el martillo esperaba a que pasara la F del rodillo justo en el punto de golpeo, y entonces saltaba y golpeaba al papel, que quedaba marcado con la letra F. Cuando todos los caracteres de la línea habían sido impresos, la impresora saltaba a la línea siguiente, y así. Para que el carácter quedara impreso, hacía falta tinta… que se obtenía de un papel de calco que se colocaba entre el rodillo y el papel: artesanal, sí, pero funcionaba. Y todo ello, a una velocidad muy alta, pues era capaz de imprimir 1.500 líneas por minuto. La coordinación mecánica necesaria para realizar este proceso correctamente era muy notable para la época. Claro que, a cambio, era el dispositivo que más se estropeaba, fácilmente una o dos veces por semana.

Una de las gracias de aquella impresora es que tenía duplicados los diez dígitos en dos partes opuestas del rodillo, por lo que si las líneas sólo tenían dígitos (algo muy típico en la Banca, los balances de cuentas, extractos, etc), la impresora era capaz de alcanzar el doble de velocidad que cuando además había letras, es decir, llegar a unas 3.000 líneas por minuto. Una barbaridad, incluso para nuestros tiempos. Y, eso sí, hacía ruido. Mucho ruido. Las Salas de Ordenador de la época eran unos sitios realmente ruidosos. Y fríos, por cierto. Yo creo que los operadores iban siempre con bata (encima del traje) no para no ponerse perdidos (que también) sino para no pelarse de frío. La mayoría de programadores y analistas teníamos siempre un jersey en un cajón para ponernos encima si teníamos que bajar a la Sala, sobre todo en verano.

Soporte. Gratuito. Sí, es cierto: gratuito. El coste del ordenador era tan alto, su mantenimiento tan costoso, y los salarios, en comparación, tan ridículos, que las compañías de ordenadores te “regalaban” uno o varios Técnicos para arreglar lo que se fuera estropeando, tanto en el hardware como en el software. Si tu ordenador era realmente grande, los Técnicos vivían en tu instalación, para no perder ni siquiera el tiempo en desplazarse a arreglar el problema. En aquellos tiempos, la instalación del Banco no era demasiado grande (aunque el banco sí lo fuera, al menos con los criterios de la época), así que los técnicos sólo iban cuando se rompía algo… o sea, casi todos los días.

El Arranque del Sistema (el Boot). Lo de “Boot” viene de “BootStrap” (ver el artículo de la Wikipedia si tenéis interés en saber de dónde viene tan curioso nombrecito), y es lo mismo que el IPL (“Initial Program Load”). De “boot” viene lo de “Botar la máquina” que se aún se escucha de vez en cuando.

Para arrancar aquel monstruo de ordenador, se hacían las operaciones que contaré a continuación (porque no bastaba con apretar el botón y esperar, como ahora, no…).

El Century-200 tenía un Sistema Operativo tipo “DOS”, es decir, “Disk Operating System”, lo que quería decir que el Sistema estaba en un disco: el “Disco del Sistema”, naturalmente. Recordad que los discos tenían algo más de cuatro megas, así que podéis haceros una idea de la enorme complejidad del Sistema Operativo: todo él cabía en cuatro megas, y aún sobraban dos y media para que las usaras para otras cosas, por ejemplo, tus programas.

El Sistema estaba efectivamente en disco, pero no existían cosas como “Bios”, “ROM Memory”, etc. O sea, una vez encendida la máquina, no había nada en memoria, ni forma de cargar nada automáticamente. Básicamente, tenías un pedazo de hierro. Encendido, pero hierro, al fin. Había que cargar el Sistema de forma manual. Usando, cómo no, un taco de fichas perforadas (no más de ocho o diez, recuerdo), que era lo único que el ordenador podía leer por puro hardware.

El procedimiento era el siguiente:

1- En primer lugar, se tomaba el bloque de tarjetas perforadas de arranque del Sistema y se colocaba en la lectora de fichas. El ordenador estaba parado (el switch de “Halt” estaba activado: cuando se activaba, manualmente, el ordenador interrumpía su operación y se quedaba “clavado” en la instrucción que estuviera ejecutando en ese momento).

2- El Operador señalaba en el dial la dirección de carga del programa (era la 00A0, qué cosas más raras se recuerdan al cabo de los años…). Y entonces pulsaba la tecla “Load” de la consola. Esto hacía que, por hardware, se leyera la primera tarjeta del taco y se cargara en la dirección marcada (la 00A0, claro).

3- A continuación (con la misma dirección 00A0 marcada), pulsaba la tecla “Act”. Esta tecla llenaba el registro de instrucciones, marcando que la próxima instrucción a ejecutar fuera la 00A0 (la que marcaba el dial). Es decir, en el principio del contenido de la tarjeta que se acababa de cargar. Esta tarjeta (todas las del taco, en realidad) estaba perforada en “multipunch”, es decir, tenía más agujeros de los que el código Hollerith permitía para las tarjetas perforadas, pues representaba caracteres binarios, con las instrucciones, en código máquina puro, que debía ejecutar el ordenador. O sea, una Bios de cartón.

4- El Operador bajaba el switch de “Halt” y pulsaba la tecla “Compute”. Esto hacía que se comenzara a ejecutar el programa contenido en la dirección marcada. El contenido de los ochenta caracteres de esta primera tarjeta tenía el código suficiente como para poder leer el resto de fichas del taco, cargarlas en las direcciones sucesivas (la primera en la 00F0, la segunda en la 0140, y así), y, al detectar el fin del taco, ceder control a esta nueva pieza de código. En esos quinientos o seiscientos bytes cabía todo el código necesario para ir al disco, recuperar el Sistema, cargarlo en la máquina, arrancar los procesos pertinentes, etc. Compacto, ¿no os parece?

5- Cuando terminaba todos estos procesos, el teletipo de la consola emitía un “READY” (con su campanita al final, y en mayúsculas, que no existían las minúsculas), y el ordenador estaba listo para aceptar trabajos. Todo el proceso podía tardar uno o dos minutos.

Como anécdota, recuerdo cierta vez que estuvimos dos días con un ordenador parado porque no había manera de que arrancara. Los técnicos de NCR estuvieron horas y horas revisando todos los componentes (con polímetros y cosas así, lo de los diagnósticos automáticos ni siquiera imaginábamos que pudiera ser inventado algún día).

…Al final resultó que una de las fichas del taco del IPL se había deteriorado, tenía un agujero que no debía tener (Vaya Vd. a saber por qué) y naturalmente la instrucción que cargaba era errónea, por lo que al llegar allí, y no tener el Sistema plenamente cargado, el proceso de arranque se quedaba tieso, sin decir ni mú. Y todos locos buscando día y noche. En fin. Cosas que pasaban en la Prehistoria…

Cuando un programa “cascaba” (o sea, daba un error fatal, un zapatazo, un abend, terminaba de mala manera…) la única posibilidad de averiguar qué había pasado era emitir un volcado de memoria (un “dump”) en hexadecimal, con todo el contenido de la memoria del ordenador, que se imprimía, y te enviaban para averiguar el motivo del “casque”… y casi siempre con prisa, podéis imaginar. Con tu programa a un lado y el volcado de memoria al otro, y varios lápices o bolis de colores empezabas a marcar el contenido de cada campo, pintabas rayas de conexión, veías en qué instrucción había fallado, y así… hasta que, unos minutos o unas horas más tarde, por fin sabías el motivo del error, para corregirlo. Todos nosotros sumábamos y restábamos en hexadecimal casi mejor que en decimal. ¿He dicho ya que no había calculadoras que operaran en hexadecimal? Bueno, ni casi en decimal: eran unos trastos eléctricos grandotes que imprimían sus cálculos en una tira de papel…hoy aún se ven de éstas en algunas oficinas.

Calculadora típica de los años 60 y 70... y más

Calculadora típica de los años 60 y 70... y más

Ya podéis suponer que la preocupación por salvar árboles no se había puesto aún de moda: consumíamos cantidades ingentes de papel, porque tampoco había otra alternativa, además: toda la comunicación hombre-máquina se hacía en papel (pijama). Otros sistemas tenían ya pantallas (para los operadores exclusivamente); NCR en los 70, no.

Quizá estéis pensando, los que hayáis tenido la paciencia de llegar hasta aquí, que qué se podría hacer con un ordenador con tan poquísima potencia… Pues casi nada: llevar toda la información del Banco. Todas las aplicaciones importantes estaban en perfecto funcionamiento: Clientes, Cuentas Personales, Créditos y Préstamos, Liquidación de Cuentas, Depósitos, Contabilidad, Nómina, Cartera de Efectos, Valores (con sus decenas de sub-aplicaciones, como Bolsa, Arbitrajes, Renta Fija, Abono de Cupón, Custodia, Traspasos, etc.) en fin, todas las aplicaciones de la época estaban informatizadas, y todas las comunicaciones al cliente se imprimían por las fastuosas impresoras que os he contado.

Y todo el software era hecho ex profeso para el Banco: eso de comprar software de otros no existía, salvo los propios programas del Sistema Operativo, claro, que venían de serie con el ordenador.

En el próximo artículo hablaré del método de trabajo que seguíamos entonces para escribir las aplicaciones, ligeramente distinto del que se usa ahora para escribir software de aplicación.

Disfrutad de la vida, mientras podáis.


Sobre el autor:

Macluskey ( )

Macluskey es un informático de los tiempos heroicos, pero no ha dejado de trabajar en Informática y disfrutar con ella hasta la fecha. Y lo que el cuerpo aguante. Y además, le gusta la música...
 

{ 58 } Comentarios

  1. Gravatar Jiuck | 10/02/2009 at 05:13 | Permalink

    :D

    Increible…. ¡Y hoy en día nos quejamos de los profesores que nos hacen imprimir la documentación de las prácticas!

  2. Gravatar Sorrillo | 10/02/2009 at 09:26 | Permalink

    Estuve trabajando en un Banco hace unos 10 años y la primera sensación que tuve fue de Wow! que maquinones, que pasada … y que frío :-)

    Pero en seguida fui viendo lo anticuado que era todo, trabajar con bobinas magnéticas de 20Mb si no recuerdo mal me pareció de lo mas tercermundista. Los sistemas parecían de hacía 20 años, con su impresora matricial y su sistema operativo en modo texto (yo en casa tenía un flamante Comodore Amiga 500). Me quedé de piedra al ver que se programaba todo en COBOL cuando yo había ya estudiado lenguajes orientados a objetos.

    Con el tiempo comprendí que a diferencia de otros entornos mas novedosos y despampanantes la informática de ese banco simplemente funcionaba. Hacía lo que tenía que hacer y lo hacía bien. Cuando algo fallaba se sabía por qué y se solucionaba para que no volviera a pasar jamás. Me hizo comprender que si quieres un entorno que produzca y sea fiable estar a la última es uno de los errores mas grandes que se puede cometer.

    Gracias por tu artículo y por recordarme, ni que sea indirectamente, ese concepto que a día de hoy aún sigo necesitando aplicar todos los días y a veces se me olvida.

  3. Gravatar JoSeTe | 11/02/2009 at 01:17 | Permalink

    Jajaja tio me ha encantado este post.

    Esta informática prehístorica que hablas sí que tenía mérito, no como ahora… ¡ que todo son facilidades !

  4. Gravatar cruzki | 11/02/2009 at 08:42 | Permalink

    Geniales, simplemente geniales tus post.

  5. Gravatar Macluskey | 11/02/2009 at 10:03 | Permalink

    Gracias por comentar, amigos.

    Estos ordenadores eran LOS ordenadores que había entonces. IBM tenía sus míticos IBM/360 (de los años 60, donde todo empezó en serio) y ya en los setenta, el IBM/370 (la base de la tecnología actual estaba ya en esta máquina: memoria virtual, multiprogramación, procesos online, etc).

    Pero ¡es que sólo hace treinta y pico años de esto!

    Claro, 35 años para muchos de vosotros, que sois mucho más jóvenes que eso, os puede parecer una eternidad… pero no es tanto tiempo, si os ponéis a pensar. ¡Cómo han cambiado las cosas en tan poco tiempo!

    En fin, como la serie seguirá buceando por la Historia, estaremos en contacto…

    Un saludo

  6. Gravatar K. | 11/02/2009 at 02:21 | Permalink

    me da la sensación de que desprecias toda la parte física de aquél invento…claro, entonces es cuando recuerdo que los ordenadores, efectivamente, no los inventaron los informáticos, y que hoy puedes acabar (ex-ingeniería) informática sin saber calcular un circuito eléctrico…

  7. Gravatar df3rry | 11/02/2009 at 02:36 | Permalink

    Precioso post. Gracias a meneame.net por descubrirmelo.

  8. Gravatar jasev | 11/02/2009 at 02:48 | Permalink

    Sorrillo, el problema no es de estabilidad o productividad: seguramente cuando instalaron esos sistemas, no eran el último grito pero sí algo bastante novedoso. El problema es que en los bancos (y en general en cualquier aplicación crítica) las migraciones provocan pánico y mientras funcione no se toca.

    La receta para la estabilidad y seguridad no es utilizar hardware antiguo: es no cambiar el hardware a menos que sea absolutamente imprescindible.

  9. Gravatar joel | 11/02/2009 at 03:03 | Permalink

    IMPRESIONANTE que todo un banco se pudiera manejar con un ordenador con igual o menos potencia y memoria que cualquier espectrum o msx (o mismamente una triste gameboy) de los 80. Eso sí, conectado a unidades de disco de 4Mb y cintas (secuenciales) de 40 Mb.

    ¿Cómo se haría un join de dos tablas cuando cualquiera de ellas ocupase varias cintas? ¿y de 3? ¿el sql por aquel entonces era ciencia ficción?

    Lo del sistema operativo el estilo DOS, además de estar contenido en un único disco, se limitaría también a sólo poner en la memoria (esos 5Kb) unas cuantas funciones para controlar el hardware, alguna abstracción más, y el intérprete de comandos.

    Con tan poquita memoria, ¿quién podría pensar en un sistema multiusuario y multiproceso como los sistemas unix? El entorno de trabajo que nos describes por ahora, está muy lejos de ese “ideal”. Pero seguro que ya llegará ;-)

  10. Gravatar haplito | 11/02/2009 at 03:36 | Permalink

    Me ha encantado.

    No conocía este sitio, pero ten por seguro que volveré.

    saludos

  11. Gravatar dirana | 11/02/2009 at 03:36 | Permalink

    Gracias…

  12. Gravatar Pobaix | 11/02/2009 at 04:05 | Permalink

    Historia verdadera. Lo que mas recuerdo es el frio y el ruido, tanto en la sala de proceso como en la de grabacíón de datos. Y los tiempos muertos. Realmente todo lo que cuentas es como si lo viera ahora. Ejercí de enlace entre entrada de datos y sala desde 1968 hasta 1973. Y tanto me tocaba colaaborar en sala como en perforacíon. Yo solo toqué hardware, primero un Century 100 y posteriormente un 200. También en un banco. Las maquinas de perforar eran enormes, con un panel que tenia 600 u 800 teclas. Nosotros en vez de fichas utilizábamos cinta perforada, y eramos expertos en leer los agujeritos de la cinta. Un poco de pelusilla en el agujero te daba un error, que luego tenías que buscar al cuadrar todo el proceso. No has mencionado unas unidades de grabación/lectura en ficha plástica magnética que si mal no recuerdo se llamaban CRAM. Se colgaban las fichas en la parte superior del armario y mediante un sistema de perchas móviles la ficha caía en un tambor, daba una o varias vueltas, y volvía a subir y quedar colgada. En fin, te felicito por este excelente y didáctico artículo

  13. Gravatar lucas | 11/02/2009 at 04:24 | Permalink

    A mi también me dejas impresionado, ¿cómo era eso de “Bueno, espero no decepcionaros… pero si lo hago, no dejéis de decirlo, por favor.”? ¡Todo lo contrario! :) Es muy interesante conocer el “antes” para saber el porqué del “ahora”, y a dónde iremos en el futuro… Aunque el sistema de las ferritas parezca hoy una tomada de pelo, no deja de ser apasionante, y como diría Kent: “los ordenadores son la cumbre del desarrollo humano”. Saludos y sigue así.

  14. Gravatar Tomasin | 11/02/2009 at 04:25 | Permalink

    Ole! me encantan estos relatos de historia :) me has enganchado

  15. Gravatar Oscar | 11/02/2009 at 04:43 | Permalink

    Felicidades por estos articulos, son realmente apasionantes y amenos de leer.

  16. Gravatar Abuelo | 11/02/2009 at 05:12 | Permalink

    Lo que se ha olvidado es contar como manipulabamos el orden de ejecucion de instrucciones o la sustitucion de las instrucciones (para que ocuparan las mismas direciones de memoria) directamente en código máquina (octal o hex) cuando se habían perdido los fuentes o en algunos casos en los sistemas de teleproceso la compilación del programa monolítico que ejecutaban duraba 4 dias y había que hacer una modificación rápida.

    Ese conocimiento lo daba el conocer el ensamblador y la arquitectura de instrucciones de la máquina al dedillo.

    Recuerdo recientemente que le solicité a un comercial de Sun un manual sobre el set de instrucciones del procesador Sparc, no os podeis creer la cara que puso.

  17. Gravatar Macluskey | 11/02/2009 at 05:12 | Permalink

    @joel: ¿¿¿¿SQL, dices??? ¿¿En 1975?? Pues no. Los ficheros estaban en Cinta magnética, y se actualizaban mediante un hermoso “Padre-Hijo”, naturalmente programado “ad-hoc”. En siguientes capítulos os contaré más sobre esto. No había Bases de Datos de ningún tipo, al menos en NCR (en IBM ya estaba el primitivo IMS, muy poco vendido aún, e inestable).

    Pero, perdona, claro, no tienes por qué saberlo, supongo que nadie te lo ha contado. En 1973, J.F.Codd, empleado de IBM en Palo Alto, en una Convención Informática de la Época, enunció el paradigma relacional: Relaciones (tablas) con tuplas (filas), operaciones matemáticas (selección, unión, intersección), etc. Todo muy académico y poco práctico aún. Unos años después, IBM montó un equipo para comenzar a investigar esta tecnología: el proyecto System*. Que años después se convirtió en el System/R. Que años después dió origen a DB2, primera Base de Datos Relacional, que IBM sacó al mercado en 1985, si no recuerdo mal. Sólo que la versión 1.0 y la 1.1 eran inutilizables: no hacían recovery, un join de dos tablas de quince filas tardaba un cuarto de hora. La versión 1.2 arregló algo las cosas, pero hasta la 1.3 (en 1987 o así), no empezó a funcionar lo suficiente como para que nos arriegáramos a usarla en vez del probadísimo y rapidísimo IMS.

    O sea, que en los setenta, nasti de plasti, que diría mi hija.

    Gracias por preguntar, espero haberte ayudado!! :D

    Saludos

  18. Gravatar Macluskey | 11/02/2009 at 05:18 | Permalink

    @Pobaix: ¡¡¡Un colega!!! Bienvenido, amigo. ¡Qué tiempos aquéllos, y qué jóvenes éramos!

    De los dispositivos de que me hablas, ví alguno, pero en el Banco en que yo trabajaba no tenían tajetas magnéticas. Al principio sí que teníamos cinta perforada (para recoger las transmisiones de dos o tres oficinas muy grandes que tenían un mini para ellas solas), pero fueron rápidamente sustituídos por cinta magnética de 800 bpi, y las máquinas de Grabación ya grababan en cinta magnética… estaba bastante avanzado, el banco aquél.

    Seguiremos charlando, espero, ya casi no tengo colegas que recuerden aquella época gloriosa…

    @A todos: Muchas gracias por los ánimos. Si os gusta, y aprendéis algo, me siento más que satisfecho!!

    Saludos

  19. Gravatar Braben | 11/02/2009 at 05:29 | Permalink

    Excelente, muchas gracias.

    Sólo una pregunta. Leo: “Recordad que los discos tenían algo más de cuatro megas”. En cuatro “megas” cabe casi cualquier cosa. ¿Quieres decir kb?

  20. Gravatar Pedro | 11/02/2009 at 05:33 | Permalink

    @ Abuelo,

    Recuerda que es una serie: Mac no nos va a contar todo en un solo artículo, o a algunos se nos fundiría la neurona :)

  21. Gravatar Hernan | 11/02/2009 at 07:25 | Permalink

    que historia mas bonita, me hubiera gustado muchisimo conocer todo eso, los abuelos de la informatica y sus historias me parecen increibles muy buenas y valiosas sobre todo.

  22. Gravatar Macluskey | 11/02/2009 at 07:56 | Permalink

    @Braben:

    No los discos eran de cuatro millones de caracteres. Pero no sé si te has dado cuenta del tamaño: como treinta y cinco centímetros de diámetro, y cinco o seis platos. Yo creo que, con una buena lupa, se debían de ver los bits individuales :D

    Allí nos cabían bien todos los programas (tanto el fuente como el ejecutable), o bien algunso ficheros de trabajo, o fijos, etc. Tén en cuenta que un fichero de cien mil registros (tamaño más o menos normal para la época), de cien posiciones cada registro, que no es mucho, ya necesitaba 10 Megas… que no las había.

    Fue divertido. E instructivo.

    Saludos

  23. Gravatar Fernando-C | 11/02/2009 at 10:07 | Permalink

    Macluskey, enhorabuena, tu serie está satisfaciendo con creces todas mis expectativas. Una cosa que a mí al menos se me escapa es que, dado que la memoria principal era de ferrita, y por tanto No volátil, si había que realizar el largo y engorroso procedimiento de Boot siempre que se arrancaba el procesador o sólamente si cambiaba la versión del sistema operativo o se necesitaba un reinicio total para depurar un problema.

  24. Gravatar Macluskey | 11/02/2009 at 10:24 | Permalink

    @Fernando-C:

    Había que hacer Boot cada vez que se encendía la máquina. Generalmente se apagaban los fines de semana (el domingo de madrugada, después de procesar los datos del sábado, porque entonces se trabajaba todos los sábados del año, menos Sábado Santo: 42 horas semanales = De Ocho a Tres de Lunes a Sábado…y punto.). Como siempre había algo atrasado, era normal que algún Operador se acercara el domingo unas horas para adelantar trabajo, pero se encontraba el Ordenador apagado, lo encendía, trabajaba y al irse lo apagaba de nuevo. Nunca se quedaba el Ordenador encendido sin vigilancia: GRAN PELIGRO de INCENDIO. (Nunca pasó nada, pero bueno).

    El lunes venía el turno de mañana de Operación y encendía; luego ya se iban sucediendo los turnos sin interrupción hasta el sábado noche, y así. Si había fiestas, se apagaba igual. Si te fijas en el diagrama de la consola que he incluido en el artículo, arriba a la derecha están los botones de Power ON-POWER OFF (verde-rojo, como no podía ser de otro modo). Cuando se acababa de trabajar, se apretaba el botón de POWER OFF… y todo apagado. Y para encenderlo, le dabas al POWER-ON, y empezabas a maniobrar en la consola…

    Otra cosa es que casi todas las semanas había que apagar una o varias veces por cualquier causa: avería, porque se quedaba frito… Entonces había que hacer Boot, pero el proceso no tradaba mucho. ¡De hecho, mucho menos que ahora mi poderosísimo PC con Windows!!!

    Saludos, y gracias por los (inmerecidos) halagos

  25. Gravatar Mazinger | 12/02/2009 at 07:39 | Permalink

    Macluskey, te sales…

    ¿Tú sabes lo difícil que es conseguir la información que nos estás proporcionando? ¿Lo que hay que bucear en la Web para encontrar retazos y luego coserlos para reconstruir y poner en contexto algo que mínimamente se acerque a lo que describes en este capítulo? Perdona, es una pregunta retórica, ya sé que lo sabes.

    Tu artículo es como el cine clásico, el viejo aroma del blanco y negro lo impregna.

    Gracias héroe.

  26. Gravatar Macluskey | 12/02/2009 at 09:18 | Permalink

    @Mazinger:

    Pues sí, encontrar información de este tipo no es que sea difícil: es que es imposible. El 95% de lo que cuento lo saco directamente de mi “disco duro”. Tengo buena memoria para cifras, datos y cosas así, y me acuerdo de muchísimas cosas de por entonces (eso sí, no me preguntes qué cené ayer…). De todo esta etapa no hay nada de nada. Sí se encuentra algo de IBM, que parece que sí está “orgullosa” de su pasado, y tiene en su web información de casi todos sus sistema. Pero del resto, nada, o cas inada. Parte de las ilustraciones las he escaneado yo de los incunables que, por algún nostálgico motivo, aún guardo.

    Bueno, si sirve aumentar la información de la forma de trabajar de la época, perfecto.

    Gracias por los ánimos. Me temo que la serie va a continuar….

  27. Gravatar Everest | 12/02/2009 at 10:12 | Permalink

    Muchos gracias por el artículo! Conocer esta historia es la mejor forma de saber el esfuerzo, la dedicación y la fuerza de voluntad de los que empezaron en este mundillo. Llevo 12 años como profesional y otros 4 desde que comence como aficionado. Se que me quedan muchos más y siempre me he preguntado cómo aguantarán mis ojos tanto castigo visual, cómo estarán los informáticos con muchos años a la espalda. ¿podrías decirme algo de esto, ya que llevas tantisimos años delante de una pantalla (parte de estos años, seguramente, con pantallas de fósforo verde)? Gracias y espero impaciente un nuevo capítulo. Saludos.

  28. Gravatar Macluskey | 12/02/2009 at 10:59 | Permalink

    @Everest:

    Pues… ¡Con presbicia (alias: vista cansada==> cosas de la edad)!!! :D

    No te preocupes. Llevo pasando muchas horas delante de pantallas de todo pelaje desde hace casi treinta años… y todavía veo!! Y ahora las pantallas son mucho, pero mucho menos agresivas para la vista de lo que eran antes (Las IBM3270 de los ochenta, ésas sí que te dejaban medio ciego después de un par de horas de utilización).

    Gracias por comentar

  29. Gravatar charly | 12/02/2009 at 01:21 | Permalink

    Yo trabajo desde hace diez años en un centro de proceso de datos , de este tipo , uno de los mas grandes de España por cierto y todavia teniamos unidades de cinta magnetica hasta hace escasos 4 o 5 años , por que algunos usuarios asi lo requerian. Yo no llege a ver estos mainframes gigantescos , los que que yo vi cuando empece eran del tamaño de un armario ropero y lo son todavia, sin contar con los discos , claro , solo de procesamiento. Me he sentido muy identificado por lo del frio y lo de las batas, je, je.

  30. Gravatar Kini | 12/02/2009 at 03:20 | Permalink

    He disfrutado un montón leyendo tus experiencias y he aprendido cosas curiosas que no tenía del todo claras (lo de la Ferrita me ha dejado de piedra).

    Yo soy un técnico informático en la actualidad en un banco. Me temo que las máquinas han ido menguando su tamaño al tiempo que disminuía el respeto por los profesionales de la informática, aunque por aquí seguimos teniendo alguna reliquia que no sé ni para qué sirve…No obstante, debido a las necesidades de refrigeración de los servidores sigue haciendo frío… hay cosas que nunca cambian! jeje

  31. Gravatar KJK | 12/02/2009 at 06:43 | Permalink

    Vaya, tras leer esto casi me da pena no haber nacido 30 años antes xD En serio, suena como algo que me apetecería hacer. Muy bueno, si señor.

  32. Gravatar Esparta Palma | 12/02/2009 at 07:44 | Permalink

    Ohhh, entonces eras “perforador analista”?

  33. Gravatar Macluskey | 12/02/2009 at 08:35 | Permalink

    @Esparta:

    ¡AHÍ LE HAS DAO!!!

    Y “Operador-Programador”, y “Chico de los Recados”… Todo por un pedazo de pan…

  34. Gravatar drozas | 13/02/2009 at 01:06 | Permalink

    ¡Felicidades!. De lo más interesante que he leído en mucho tiempo por la red. Espero con impaciencia el próximo post.

  35. Gravatar MARCELO | 13/02/2009 at 02:20 | Permalink

    ¡Im-pre-sio-nan-te! No pude parar de leer este posteo como si fuera una novela de suspenso, sin saber que se venía…. La verdad que lo felicito por relatar estos hechos históricos impensados hoy en día gracias a la automatización de los sistemas informáticos tanto empresariales como personales u hogareños. Gracias de nuevo por compartir la historia verdadera de la informática de no hace tantas décadas atrás. Y no me queda más que felicitarlo por la amigable explicación con simples pero muy entendibles palabras. Saludos cordiales.

  36. Gravatar Kelvinator | 13/02/2009 at 03:13 | Permalink

    Excelente! Muchas gracias.

  37. Gravatar LostSoul | 14/02/2009 at 06:15 | Permalink

    Es muy emosionante, se me callo una lagrima al ver los esfuersos de la informatica de la vieja escuela. Y solo me cabe el felicitarte por sobrevivirla !!

  38. Gravatar Macluskey | 14/02/2009 at 12:51 | Permalink

    Gracias a todos por vuestros comentarios!!… Me ponéis muy alto el listón. Espero no decepcionaros con el resto de tostones… eh…capítulos

    Saludos

  39. Gravatar Awaca | 14/02/2009 at 06:46 | Permalink

    Felicidades !! a mi también me ha gustado mucho.

  40. Gravatar Jaume T | 15/02/2009 at 02:04 | Permalink

    Muy buen artículo. Llegue desde meneaeme y me ha gustado mucho. Nos quejamos ahora del trabajo de los informaticos, pero entonces era peor.

  41. Gravatar Mingo Tonsich | 16/02/2009 at 03:03 | Permalink

    Nada que decir realmente brillante, tengo 28 años de profesion y aun sigo, por suerte y gracias a DIOS, he llegado a programar en COBOL y RPGII en tarjetas Hollerit, y trabaje enun centro de computos que tenia una maquina similar a la de la foto de tu articulo pero marca IBM.- Mingo tonsich- Corrientes – Argentina

  42. Gravatar FdePNM | 17/02/2009 at 04:42 | Permalink

    Simplemente muy bueno.

    Trabajo con estas máquinas del diablo por culpa de un “super” ordenador como este que compró la empresa donde mi padre colaboraba; me parecía mágico todo eso, y de ciencia ficción que unas tarjetas de cartón pudiesen “hablar” con una máquina; luego vino el Spectrum (donde aprendí emsamblador para el Z80), y después el 8080 (ya que lo conocí después era compatible con el Z80, para mí claro), y después………………….

  43. Gravatar Eduardo | 21/02/2009 at 11:53 | Permalink

    Joder pero que buen articulo!! me he quedado pasmado, con los relativamente simple que era la memoria!! (hardware)

  44. Gravatar Sherry | 27/02/2009 at 10:31 | Permalink

    Macluskey… estoy asombrado. Hoy me he decidido a leer tus publicaciones, desde la primera, y no he conocido nada igual en cuanto a retentiva, memoria histórica (no, no… esa no; no la liemos…), amor a la profesión, capacidad de comunicación, sencillez, minuciosidad descriptiva y gracejo castizo. Me estoy viendo en tu espejo, allá por el 1965, arrancando un 360/20 de IBM a fichas perforadas, con máquina multifuncional de tarjetas incluída (lectora y perforadora en casilleros alimentadores paralelos y pista de recorrido hasta los receptores con recodo en ángulo de 90º, donde se armaban unos atascos maravillosos). Este sistema tenía ¡8K de memoria! De ahí que los primeros programas que elaboramos fuesen en Assembler y, como alguno de ellos no cabía, tuvimos que ingeniarnos instrucciones para utilizar el área del cargador del sistema, una vez arrancado. Anécdotas las hay a miles, pero las que tú cuentas creo que abarcan el 90% de todas las experimentadas por los demás. Yo me jubilé hace un año y medio y jamás pensé que de forma tan fortuita llegase a recordar con cariño mis comienzos. Por eso considero muy grato este encuentro con un tipo tan ingenioso como tú. Que tengas un buen día, y seguiré comentando cualquier cosa que pongas en órbita.

  45. Gravatar zagduami | 01/03/2009 at 12:28 | Permalink

    Muy interesante la serie, me he quedado enganchado, es increible lo mucho que se ha simplificado la informatica en campos como el arranque o la depuración de errores.

    saludos

  46. Gravatar manolo | 04/03/2009 at 05:34 | Permalink

    Me ha emocionado un poco leer tu excelente narración de lo que yo casi tenia olvidado. Empecé como tu, en el 72 del siglo pasado, en una caja de ahorros, como programador de un century 200 , aunque haciamos de todo. Lo has explicado tan bien que me has traido a la memoria detalles que hace tiempo olvidé. Si no me lo han tirado, aún debo tener por algún sitio manuales e incluso compilaciones en papel pijama de algún programa que quise conservar. ¡ Enhorabuena!.

  47. Gravatar Macluskey | 04/03/2009 at 08:29 | Permalink

    Gracias por vuestros comentarios, amigos.

    Espero no defraudaros demasiado en el resto de capítulos de la saga…

  48. Gravatar Julio | 27/11/2009 at 07:59 | Permalink

    Hola Macluskey, a mi también me hizo viajar al pasado, años 1972/3, trabajé en la construcción del complejo ferro-vial Zárate-Brazo Largo que permite pasar el rio Parana (Brazos Parana de las Palmas y Guazú). En una IBM360 – 30 hicimos la programación de las obras y de las compras de materiales (hierro, cemento, arena, canto rodado, etc) y el cálculo del avance de obras y la certificación mensual. Como el equipo era de otra compañía, lo alquilábamos y trabajábamos de noche. Cada corrida de actualizacón nos llevaba varias cajas de tarjetas que perfo-verificábamos en mi oficina, nos llevaba no menos de 10 hs y esto lo hacíamos un par de vecea por mes. Un fuerte abrazo desde Argentina-Bahía Blanca

  49. Gravatar Didier | 28/12/2009 at 07:42 | Permalink

    Vaya, despues de ver esas fotos al menos ya se por que en las peliculas antiguas ponen las computadoras como monstruos llenos de focos, switchs y perillas xD …

    Es algo ventajoso haber conocido de frente las PCs :D

  50. Gravatar Quercus | 05/02/2010 at 01:51 | Permalink

    Mi historia es de aquellos mismos años, pero en mi ciudad no habia institutos informáticos; mi primer contacto fué con el Instituto BARYLAN o algo así. Curso a distancia pero que tenía alquilado un IBM. Aprendí Fortram, Cobol y Basic, y al final de curso, el dueño desapareció con las pelas. Fué más frustante la decepción por la pérdida de todas las espectativas que aquel conocimieto te daba, lo divertido de observar la lógica de los procesos, de cualquier proceso de la vida cotidiana desde el punto de vista lógico, y convertirlo en sentencias y rutinas que la pérdida del dinero. Me ha sorprendido tu serie y en cierto modo me consuela ver que alguien de aquella epoca de tarjetas perforadas en la que se debatia entre la cinta perforada y el disco, haya salido para delante y siga tan divertido con esta historia como yo. Saludos

  51. Gravatar Boca | 15/04/2012 at 04:16 | Permalink

    Yo si he visto una memoria de núcleos de ferrita (y no soy informático).

  52. Gravatar Pietro Mazzoleni | 24/09/2012 at 03:25 | Permalink

    Muy buena tu página!Conoces donde puedo encontrar info acerca del dispositivo de lectura de tarjeta? escobillas o células fotoelect? Saludos

  53. Gravatar gustavo | 22/10/2012 at 12:53 | Permalink

    Gracias por traerme tantos recuerdos, en 1978 me recibí de programador de NEAT/3 en NCR Argentina , tarea que cumplí por casi dos años,fue mi primer empleo. Recuerdo que , una vez analizada la necesidad, debía hacerse el diagrama de flujo, luego transcribirlo a lenguaje de máquina, pasarlo a cinta o tarjeta perforada, compilarlo, corregir los posibles errores de sintaxis, y luego hacer los últimos ensayos que corrigieran los errores lógicos. En mi caso, se trabajaba con 16 KB, y era un lujo. Aún debo conservar los manuales y programas . Posteriormente las operadoras cargaban los datos de entrada, que eran procesados, y era emitido un archivo de salida con los resultados. Y pensar que con tan poca cosa, se llevaban adelante todos los sistemas de una empresa !!!! saludos !!

  54. Gravatar Juan Luis Gómez Solé | 28/11/2013 at 07:49 | Permalink

    Estaba tratando de encontrar viejos compañeros de trabajo en NCR, y me encuentro con tu artículo que me ha hecho retrotaerme unbos cuantos años atrás.

    Yo trabajé en NCR entre los años 1968 y 1974. Mis primeros pasos fuer0n como técnico de mantenimiento de Cajas Registradoras, ¡ Qué gran mecánica !. Posteriormente pasé a grandes sistemas, y me pasé 6 meses en Madrid haciendo un curso del 500. Posteriormente en el año 71 marché a EEUU (Dayton), por un periodo aproximado de 11 meses para hacer los cursos del CENTURY 100 / 200. Tod ello como técnico de mantenimiento. Qué tiempos aquéllos.

    Ya en Barcelona, atendiendo a Grandes Cuentas, entre ellas casi todas las Cajas de Ahorro de Cataluña, MANRESA, PANADES, GERONA, MATARO, Sindicato de Banqueros, Banca Jover ,etc. que en aquella época eran casi exclusividad de NCR, con sus famosos Century ‘s. También existían clientes de industria, servicios, etc…

    No voy a entrar mucho en detalles técnicos, pero si diré que reparar esas máquinas era un tanto complicado, ya que debías llegar al Transistor, diodo ó similar que fallaba, todo ello acompañado del ALGEBRA DE BOOLE. Como comentario adicional, te dié que para ayudar a la reparación, teníamos una Biblioteca con al menos 30 ó 40 manuales llenos de esquemas.

    Por último, te voy a contar una anécdota :

    Reparando un día un CENTURY 100, entra en la sala, el Subdirector de una conocida Caja de Ahorros y viendo una catálogo que estaba entre mi documentación, me dice ¡ VOY A PEDIR UNO DE ESTOS !. De que se trataba, era un CENTURY 500, que había encargado el Banco más grande de JAPON. En Potencia algo así como unas 300 ó 400 veces más potentes que el CENTURY 100.

    Ante mi extrañeza, le dije pero esto es para gestionar un Banco como 200 ó 300 veces más potentes que la citada Caja, y me contestó ! A mí no me cuesta nada, ya que el costo se detrae de los impuestos y VOY A PRESUMIR un montón en la próxima reunión con todos los camaradas de la CONFEDERACION de CAJAS.

    Así funcionaba la INFORMATICA de aquellos años.

    Un saludo,

  55. Gravatar Macluskey | 29/11/2013 at 09:33 | Permalink

    @Juan Carlos Gómez Solé:

    ¿Cómo que así funcionaba lo informática esos años????

    ¿Es que ahora es distinto? Yo creo que es bastante peor, en realidad. Ahora no sólo los directores del Banco o la Caja son unos cantamañanas, también los son las mayoría de directores de T.I., dado que la gran mayoría no han hecho un programa o mantenido una máquina en su vida. Los años 70 y 80, las gran mayoría de informáticos eran profesionales, muchos autodidactas, pero que tenían en la cabeza hacer las cosas lo mejor posible dentro de las limitaciones lógicas del hard y el soft de la época.

    ¿Ocurre eso ahora? No sé si sigues en activo, amigo Juan Carlos, pero te aseguro que eso y más está ocurriendo ahora en casi todas partes, empresas públicas, privadas, y de todos los ramos.

    En fin. A mí no me queda ya mucho, pero… ¡qué pena!! :=(

  56. Gravatar Yop | 11/12/2013 at 04:03 | Permalink

    Es curioso ver como el nombre de muchas cosas actuales provienen de esa época:

    boot(strap) teletipo (teletype o tty) (los que hayáis manejado linux, unix, mac os o destripado un móvil android os sonará lo de tty)

  57. Gravatar Mari Carmen | 30/09/2015 at 10:02 | Permalink

    Me ha encantado este sitio. Yo empecé a trabajar en NCR en 1974. Puf ahí es nada. Pero la conocí cuando era National Cash Register, ya que mi padre también trabajó allí.

    Me gustaría mucho poder encontrar compañeros míos de la época.

    Recuerdo que sólo el Century ocupaba un gran espacio en la calle Albacete.

  58. Gravatar Ana | 19/10/2016 at 12:13 | Permalink

    Una amiga tiene muchas tarjetas perforadas con documentación en su interior que es necesario extraer, ¿conocéis alguna empresa que pueda realizar dicho trabajo?.

    Un saludo.

{ 8 } Trackbacks

  1. Gravatar meneame.net | 10/02/2009 at 10:22 | Permalink

    Historia de un Viejo Informático. El equipamiento informático en la década de los setenta…

    Continúa la saga… Ahora la descripción de los equipos informáticos de los los setenta. Arqueología informática de primera mano….

  2. [...] » noticia original [...]

  3. [...] Enlace | El Cedazo [...]

  4. [...] que empezó a trabajar de informático en 1975, nos cuenta como era el día a día frente a uno de los grandes mastodontes de la época: El NCR Century 200. El rey del mambo del momento con sus 32 kB de [...]

  5. [...] unos días leí este artículo que me pareció de gran interés para los aficionados a la informática (o para los informáticos [...]

  6. [...] computadoras y como funcionaban? Pués en El Cedazo nos dan un artículo muy completo sobre la funcionalidad de las antiguas PC’s. No creo que a alguien le gustara tener un PC como esos, ocuparían una sala completa para su [...]

  7. Gravatar El Cedazo en mayo | El Cedazo | 03/06/2009 at 02:16 | Permalink

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