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Lo que se preguntan sus alumnos de 3º de la ESO – XXIV: Todo lo que vemos alrededor nuestro ¿los demás lo ven igual?




Interesante pregunta la que se hace el alumno de nuestro profe favorito. Porque hoy es un bonito día para disfrutar de nuestra vida. Y… ¿qué sería de nuestra vida si no tuviera el escenario adecuado en donde desarrollar la trama de la existencia personal? Cierro los ojos y ahí están presentes los sonidos que ocupan un infinito, los olores que incitan mi imaginación, la temperatura de la atmósfera, las texturas del aire que me abanica, la humedad de la boca transportando una paleta de sabores…

Estoy dormido. Me despierto. Abro los ojos y todo parece alcanzar una explicación. Ante mí están los objetos que incitaban a mis sentidos en la oscuridad. Ya sé por qué mi vida dispone de anclas con las que afianzar su existencia. El Cosmos que se me ha desvelado en todo su esplendor al pasar al estado de vigilia es todo lo que tengo. El Cosmos y mi yo consciente.

¿Ves tu lo que yo veo? Estarás de acuerdo conmigo en que es un hermoso amanecer. Precisamente el del 26 de junio de 2015 en la ciudad inglesa de Normanton (Crédito: Michiko Smith, fair use)

Todo lo que observo con mis sentidos, con todos ellos, sin olvidar mis poderes de raciocinio, me ayudan a interactuar en mi vida con el medio donde me encuentro y con los demás. Está claro que, por lo general y en ausencia de enfermedades, drogas o ideologías recalcitrantes, no tengo problemas en entenderme con mi medioambiente y mis vecinos. Sé que estos tienen una mente que creo funciona como la mía. Debe ser así, pues creo que reaccionan ante idénticas situaciones de la misma manera como lo hago yo… chillan si les cae una cucaracha encima, sonríen si ven a un cachorro, abren los ojos ante un ruido inesperado. Las mentes de todos los humanos son iguales: la misma maquinaria, los mismos procesos, los mismos códigos de interpretación.

Cuando digo árbol sé que mi acompañante, sin duda, se hace cargo de que estoy haciendo mención a un ente que su mente interpreta también como un árbol. Yo veo unos palos y unas hojas vivos, un conjunto sujeto todo al suelo. Yo sé que él también ve un ser vivo compuesto de un palo, unas hojas y también unas raíces. Usa las mismas palabras y, aun más, no hace falta que me lo diga hablando: sé que en su cabeza se entrelazan durante su razonamiento las mismas abstracciones que se entrelazan en la mía. Si no fuera así no nos entenderíamos, el mundo sería una continua colisión y un desatino. Y la verdad es que nos comprendemos unos y otros, convivimos y mejoramos. Parece claro que un árbol es un árbol para todos. Y un mar es un mar para todos. Y el viento es el mismo viento para todos.

Sin embargo, sólo podemos estar seguros de nuestras percepciones: la roja manzana ¿será igual roja o igual manzana para mi amigo? No lo sé, no tengo forma de saberlo. Mi cerebro construye sólo mis percepciones, lo que en las ciencias que a él se dedican se denominan como cualias, y no es capaz de saber las cualias percibidas por mis vecinos. Ni falta que le hace, ya que lo único que es crucial es el diccionario común que recoge los acuerdos universales para interpretar el medio universal. El tronco del árbol es duro para todos… yo sé qué es ser duro, el de enfrente tiene también su saber sobre la cualidad de la dureza. Y lo único que nos une es la certeza de que si él me avisa: ¡hay una rama!, yo sé que su propósito es avisarme de que me puedo hacer daño gracias a que compartimos la abstracción del peligro que supone la dureza de la rama en este caso.

Lo importante, por tanto, es el código común. El resto es accesorio a efectos de supervivencia. Lo que nos lleva entonces a poder pensar en la intrascendencia de las percepciones particulares de cada uno, en el sentido de que lo que yo, Rogelio, veo como rojo no es necesario que sea lo mismo que lo que Akane percibe como rojo: sólo es importante que nos pongamos de acuerdo cuando los dos pensamos ¡rojo! Lo cual nos llevaría apreguntarnos: “si las características concretas de la realidad personal de nuestras percepciones no son decisivas y definitorias ¿puede que cada uno vea el mundo a su manera, todos de forma distinta y personal?

Esa es la pregunta que le trasladan al profe Lorenzo Hernández sus alumnos de 3º de la ESO, con la que nos vamos a fajar en esta entrada de nuestra ya larga serie homónima. Parece evidente que todas las personas tenemos una unanimidad casi absoluta al plantearnos un Concepto. Pero ¿estamos seguros de que la percepción de este concepto, su Percepto, se construye de la misma manera en el cerebro de cada individuo? Vamos a intentar explicar cómo se construyen nuestras percepciones.

De la ¿realidad? a la experiencia subjetiva (imágenes de la red, fair use)

El punto de partida es el estímulo que normalmente viene del exterior y que es detectado por los sensores específicos de nuestros sentidos. Quizás se trate de un fotón de longitud de onda de 470 nanómetros; o una onda de presión de 164,81 herzios; o una molécula de capsaicina u otra de ácido cianhídrico. Nuestro fotón acaba produciendo en la neurona específica de la retina del ojo una respuesta fisiológica que conocemos como un potencial de acción. Lo mismo produce nuestra onda de presión en la correspondiente neurona de la clóquea del oído interno, al igual que ocurre en la papila gustativa de la lengua o en las células olfatorias de nuestra nariz. Los cuatro distintos agentes excitadores producen, en la membrana de alguna neurona local con la que puede hablarse, una alteración eléctrica consistente en un desequilibrio transitorio de iones entre la normal situación del interior y el exterior de dicha membrana. Todas nuestras percepciones empiezan así.

El mecanismo fisiológico que acaba produciendo el potencial de acción es idéntico en cualquiera que sea el tipo de neurona sensitiva. Desequilibrio fugaz y reversible que se produce en un punto de su membrana, que a su vez es inductor de lo mismo en el punto vecino, que a su vez… con lo que se produce una cadena de señales semejante a una tira de luces del árbol de Navidad, que transporta el mensaje de que “aquí ha pasado algo” hasta las zonas específicas del cerebro que lo procesa. Y así el fotón mencionado se nos transforma al final en una percepción con cualidad de “azulidad”, valga la expresión; la onda de presión en una percepción sonora con cualidad de la nota Mi de la tercera escala; la molécula de capsaicina en la percepción con cualidad de “picantez”, mientras que el ácido cianhídrico nos generará la percepción con cualidad olorosa de “almendras amargas”.

¿Cómo puede ser que un desequilibrio iónico equivalente a, más o menos, una variación del potencial eléctrico de unos 120 milivoltios, según a qué zonas del cerebro llegue, nos haga sentir cualidades tan diferentes? No vamos a entrar en los procesos neuronales específicos que aún no son bien conocidos y que tampoco nos aportan mucho para nuestra incógnita. Pero está claro que la sensación de azul, el sonido del Mi3, el sabor picante o el olor sutil de la almendra tiene que ser pura y llanamente un invento de este amasijo de hacendosas células que viven dentro del cráneo.

Pero tus neuronas no son mis neuronas; mis conexiones entre ellas no son las mismas que las tuyas; el banco de datos de tu memoria no es como el mío; los efectos de nuestras historias en la plasticidad neuronal son necesariamente distintos en tu encéfalo y en el mío. Aunque sí está muy claro que producen, tanto en ti como en mí, una sensación subjetiva, una cualia, a la que ambos hemos decidido etiquetar como azul, nota Mi, picante o fragancia de almendra. Y nos entendemos.

Tenemos plena concordancia en el Concepto, y nos parece que el Percepto deberá ser también igual. Pero sólo nos lo parece, porque ni tus experiencias pueden procesarse en mi máquina, ni tampoco a la inversa. Supón que desde tu retina y tu nervio óptico un “tecnoneurólogo” deriva una copia online de la información que genera en tu cerebro el azul del mar y por unos cables la lleva hasta mi cerebro con la esperanza de que generará también en mi la misma cualidad de percepción. Por mucha ilusión que pongamos en el experimento, al final va a ser imposible: tu mar azul no va a ser mi mar azul, ya que en la gestión de los procesos neurales que acaban en “percepción azul mar” son muchas las partes del cerebro que intervienen. No sólo las áreas de visión, sino también las de la memoria en donde tienes el recuerdo de aquella tarde melancólica en el cabo Finisterre, con un mar inusualmente silencioso y en calma, sólo el graznido de aquella gaviota que me disputaba el bocadillo de atún, pescado azul pero de otra familia semántica… y así hasta la infinitud de experiencias personales y subjetivas adosadas a la elaboración actual, en este instante, de mi cualia “azul” personal. No, no puede ni de lejos ser lo mismo tu azul mar y mi azul mar. Pero nos basta así. Nos ha funcionado a todos los animales que ha manejado la evolución. Y a los que no les ha funcionado ten por seguro que no lograron sobrevivir. Cayeron del árbol filogenético de la Vida.

El Concepto es el mismo. Pero el Percepto… ¡ah, el Percepto! Nadie se atreve a asegurar lo mismo.

Con esto quedaría explicada la pregunta de “sus” alumnos de 3º de la ESO. Pero me parece que eso no puede quedar así, por lo que me atrevo a plantear un interrogante que a mí me parece aún más profundo y esencial. Sabemos que nuestras percepciones sensoriales, lo de dentro, no son exactamente iguales en todos y cada uno de nosotros, ya que son un invento de cada cerebro particular a partir de unos agentes externos provocadores. También sabemos que estas espoletas iniciadoras, energías de diversas formas -mecánica, electromagnética o de enlace molecular-, son pura esencia física o química, casi pura trama matemática Entonces, la pregunta que impresiona, al menos a mí, es ésta: ¿y lo de afuera? ¿qué hay allí afuera? ¿hay árboles sólidos? ¿hay olas ruidosas? ¿hay nueces amargas? ¿O es simplemente escurridiza energía?

¿Hay algún valiente que se atreva con ello?


Sobre el autor:

jreguart ( )

 

{ 8 } Comentarios

  1. Gravatar Sergio B | 19/12/2016 at 01:46 | Permalink

    Interesante cuestion. A mi me dan sospechas alguna de las premisas.

    Cuando dices “Está claro que, por lo general y en ausencia de enfermedades, drogas o ideologías recalcitrantes, no tengo problemas en entenderme con mi medioambiente y mis vecinos”, a mi me parece que no esta en absoluto claro, es mas, creo que sin una ideologia recalcitrante nos hemos dedicado a destruir a los vecinos y al medioambiente. A mi eso del hombre en el jardin del eden viviendo en armonia me parece mas un sueno del futuro que una reminiscencia del pasado. El hombre solo en la naturaleza, sin una correcta adoctrinacion desde pequenito para vivir en sociedad, tiene miedo y no comprende en absoluto a sus semejantes. Es mas, yo diria que es comun la gente que cree que ve, oye, huele, saborea o siente mejor que los demas, por no decir la gente que habla de otra gente como seres ajenos entre los que no se incluye (qed).

    Cuando hablas de las reacciones, no todos reaccionan igual, a mi me dan igual los cachorros y si muestro algo es hastio ante ellos, me asusto con cualquier ruido si estoy un poco concentrado y yo normalmente me encojo y hasta cierro los ojos, no los abro, por enumerar dos reacciones no comunes (lo de encojerse no se yo como a podido pasar el corte de la superviviencia, pero ahi esta). Ademas esta el grado y la educacion, siempre la educacion, yo he visto gente saltando por una arana, cuando a mi me gustan mucho.

    En resumen, que todo es una lenguaje, y no hay diferencia entre lo que definamos en comun con la palabra arbol o lo que definamos en comun que significa una sonrisa. Quiza quede algun remanente de comportamiento instintivo, como apartarse de algo que duela o queme, pero todo es ensenable.

    A mi me parece que lo que tu llamas percepto yo lo llamaria la evocacion o incluso la gnosis, por que usaria el percepto para un paso anterior. Vemos la realidad en dos pasos, no en uno. Primero existe el percepto, como mi cerebro procesa la informacion que recibe del mundo, por ejemplo si dibujamos un cubo en un papel, esto serian unas nueve lineas negras sobre un fondo blanco, luego estaria la evocacion o la gnosis, en el que transformo esas lineas en un cubo, ese monton de azul y blanco en mar, ese marron y verde en un arbol, ese sonido agudo y cambiante, en musica, etc. Usamos el concepto para ambas cosas por que suponemos sutileza para ignorarla despues. Seria muy laborioso hablar diciendo que veo un monton de naranja en un area circular y en distintas tonalidades que interpreto que es una naranja, y en lugar de eso digo que veo una naranja y hasta puedo decir que me gustan y que me recuerdan a las navidades, depende del tiempo que tengamos, pero vamos, que aunque en general seamos casi tan ignorantes del precepto como somos de las reacciones electricas, se puede ser consciente de el a voluntad. Asi que cuando decimos que tu mar y el mio no son el mismo, no es por que yo no pueda darte una descripcion exacta de lo que quiero decir (region por region en codigos de tres frecuencias e intensidad), es por que el nivel de informacion que quiero compartir contigo es solo ese, sino siempre podria ensenarte una foto.

    Quiza, supongamos que nuestra forma de llegar a la gnosis es particular (probablemente por el autobombo que senale anteriormente), pero la forma de llegar al precepto debe de ser la misma ya que para ello estamos calibrados. Asi que preguntarse si alguien ve una manzana como tu no es lo mismo que preguntar si alguien ve las ondas de cierta longitud igual que tu. En mi opinion si, exactamente igual, por que yo diria que un sistema tan complejo como el mecanismo cerebral que nos permite interpretar los sentidos, aunque con cierta variacion siga funcionando, si tiene demasiadas diferencias no producira cosas diferentes pero de la misma utilidad, sino que dejaria de funcionar. Pensar en un ordenador, si cambias algunos componentes un poco, igual sigue funcionando, pero si los cambias mucho, no pasara a hacer lo mismo de otra forma, dejara de funcionar.

  2. Gravatar yin | 19/12/2016 at 09:59 | Permalink

    está claro con lo expuesto que la última palabra la tiene el cerebro , si los sentidos no dan cuenta de algo , ese algo no constituye una realidad para nosotros ya que el cerebro se queda sin información que procesar . nuestra dependencia del cerebro es total con respecto a captar la realidad . ¿que es la realidad? energía , materia , fuerzas fundamentales , espacio . y nuestro cerebro con estos principios nos crea nuestro mundo , nuestra realidad , ya que objetivamente no percibimos a ninguno de estos principios , es el cerebro quien nos informa de algunas de sus características y comportamientos , pero cuando queremos acercarnos se nos escapan como el agua entre los dedos. ahora con respecto a si captamos lo mismo , creo que nuestra subjetividad hace la diferencia ya que está condicionada por la experiencia , pero el electromagnetismo y los otros principios son iguales en todo el universo .

  3. Gravatar jreguart | 20/12/2016 at 10:37 | Permalink

    Hola Sergio B,

    Gracias por tu espléndido comentario.

    Todo tu primer párrafo aporta un matiz con el que estoy de acuerdo. Pero mi propósito al afirmar que nos entendemos con el entorno es solamente eso: que interactuamos con él sin perdernos, independientemente de la carga ideológica, o “química”, personal con la que cada uno tintamos esta relación. Sé que un árbol es un árbol, entiendo que si me choco con él me haré daño, que si me subo a él veré más cosas, etc.

    Las reacciones de los animales, entre ellos nosotros, están evolutivamente conformadas por instintos básicos generales, fijados en nuestros cerebros por su utilidad en la supervivencia. De nuevo te digo que estoy de acuerdo con los matices que aportas, pero estoy seguro que si analizásemos en detalle las circunstancias particulares que comentas y que parecen contravenir la regla, realmente la reforzarían. Por ejemplo, la educación es una forma particular de reaccionar de la sociedad en la que nos hemos formado como elemento de autodefensa frente a amenazas externas: la fuerza del grupo expresada en un manual de respuestas. O el hastío frente a las mascotas que en el fondo es una respuesta innata de defensa de tu estilo de vida saludable y tranquilo, sin amenazas innecesarias del exterior, o reflejo soterrado de un ancestral sentido de precaución frente a un posible competidor. Todos, y me refiero a cualquier ser vivo, tenemos en el programa vital las mismas pautas innatas aunque cada uno y sus circunstancias históricas o actuales, las maticemos de una u otra manera. Efectivamente las bases de entendimiento son todo un eficaz lenguaje común que se ha ido concretando con el deambular de su historial evolutivo, que incluso ha hecho posible el que las culturas y formas de vida se modifiquen con sus principios basados en una mejor supervivencia, aunque me parece que tu propongas lo contrario. Todo es enseñable, pero ¿por qué enseñas lo que enseñas? Una vez más creo que porque vivencialmente tu cerebro, sus redes y conexiones, te están diciendo que esto es mejor para la supervivencia personal y del grupo, aunque a otro le parezca lo contrario.

    Me parece una buena aportación tuya y muy ilustrativa el desglose que haces en el proceso de generación del percepto entre la fase de su elaboración, diríamos que “física”, y la fase que hace de esta física una realidad consciente, gnosis. No sé si te he entendido bien cuando dices eso de “…que cuando decimos que tu mar y el mío no son el mismo, no es porque yo no pueda darte una descripción exacta de lo que quiero decir…” Lo que a mí me parece es que a pesar de que SÍ quieras darle toda la información de la que dispones y que el oyente la reciba y entienda perfectamente, no hay forma de saber si la percepción consciente del objeto descrito, gnosis, pensada por uno y generada en el otro sean idénticas a pesar de que el percepto inicial, como lo has definido, sea igual en ambos. Y este siempre será el proceso mental, a pesar de que yo no le dé al de enfrente toda la información que poseo y que me genera mi gnosis. Cosa que por cierto me parece que invalidaría el razonamiento al no intervenir el 100% de los datos. Es como querer ocultar y no hacer la prueba con todas sus consecuencias. Dices también “…nuestra forma de llegar a la gnosis es particular…”, lo cual debe ser cierto (de ahí la duda de si tu mar es igual a mi mar) aunque hoy por hoy indemostrable: no hay un neurólogo que te diga que sabe exactamente cómo es este proceso. Coloquialmente se le ha bautizado como el problema difícil de la neurología.

    Siempre es un placer el compartir tus enriquecedoras opiniones. Al menos a mi me resultan un buen anzuelo que me tira hacia la reflexión. Y esto siempre es bueno para las neuronas…

  4. Gravatar jreguart | 20/12/2016 at 10:39 | Permalink

    Hola Yin,

    completamente de acuerdo. Además creo que ni siquiera precisamos apoyarnos en nuestra subjetividad “racional”… con la que nos aportan los genes y la epigenética es suficiente.

  5. Gravatar franco | 20/12/2016 at 02:49 | Permalink

    yin dice .” pero el electromagnetismo y los otros principios son iguales en todo el universo “. ¿significa esto que la vida es potencialmente posible en cualquier lugar del universo ? es como decir que el cosmos está vivo y que solo bastan ciertos ingredientes y ya está , no necesita la vida viajar de un lugar a otro para desplegarse como se piensa ; es algo así como el fuego . …disculpa la digresión jreguart , pero tus entradas y sus comentarios posteriores me hacen pensar en estas cosas y me salgo de las reglas , si me pudieses ayudar en esta deducción que acabo de hacer al comentario de yin . gracias , encantado de leerte nuevamente y felices fiestas .

  6. Gravatar jreguart | 20/12/2016 at 06:50 | Permalink

    Hola Franco,

    quizás sea muy romántico el pensar que el Universo está vivo. La realidad es que ni vivo ni muerto. El Universo, siendo el objeto que contiene a todo, es y sigue una serie de leyes generales que hace que sea como lo observamos. Observamos cómo la vida ha sido posible en nuestro planeta y por tanto, como todo, ha tenido que surgir como un producto más de estas leyes universales. Luego la vida, como tu dices, es potencialmente posible en cualquier sitio que se encuentren los materiales necesarios y se den las condiciones ambientales precisas para mantener su equilibrio. Ya se construyan los ladrillos fundamentales en el medio interestelar, como sabemos que así ocurre, y vengan montados a lomos de los cometas cual paquete de Amazon o a través de un salto desde Marte a lomos de un fragmento expulsado hasta la Tierra. O no vengan del exterior pues se ha montado su estructura química ex novo en el planeta Tierra. El viajar de un lado a otro para desplegarse puede ser uno de sus caminos. Pero puede haber otros tantos ¿por qué no?

    ¿La vida es un milagro? No creo. ¿Es un hecho emergente en el Universo con baja probabilidad? Seguramente… pero el Universo es muy grande. ¿Hay vida en otros lados? No sabemos nada pues nuestra tecnología está para ello casi en la edad de las cavernas. Pero si la encontramos, aunque sea el más simple organismo o pistas evidentes de ellos, estoy seguro de que no me sorprenderé… y eso sí… daré saltos de alegría.

    Un saludo y hasta la próxima.

  7. Gravatar yang | 26/12/2016 at 11:59 | Permalink

    leyendo a oliver sacks sobre la gente de la isla de pingelap en la micronesia que sufren acromatopsia – extrema sensibilidad a la luz y daltonismo – los cuales dominan una técnica particular de bordado . me llamó la atención lo siguiente : “Para los ojos normales, en condiciones normales de luminosidad, sus bordados parecen masas de colores caóticas y sin significado. Pero cuando cae la noche y todos nos dejamos ver a través de los conos (las células fotosensibles que usamos para ver durante el día), usando solo los bastones (que son las células fotosensibles que usamos para ver de noche), entonces se pueden distinguir hermosos patrones e imágenes en términos de luminosidad y brillo”…..aquí se abre otra vertiente sobre este interesante tema.

  8. Gravatar jreguart | 27/12/2016 at 09:17 | Permalink

    Hola Yang,

    muy interesante tu aportación. Es curioso como la gente “normal” parece que sólo podamos acceder al código de interpretación de la vista de los acromatópsicos sólo en condiciones que asemejan a las suyas. Recuerdo algo parecido de pequeño cuando mirábamos a un dibujo que era un lío de líneas rojas y verdes, con gafas un ojo en rojo y otro en verde. Cuando guiñabas los ojos podíamos ver el dibujo oculto, cada ojo el suyo.

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