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	<title>El Cedazo &#187; Mazinger</title>
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		<title>El Universo Subprime &#8211; La Gallina de los Huevos de Oro</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Oct 2010 05:29:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mazinger</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[&#8220;[Hugo Stinnes] Justificó la inflación como el modo de garantizar el pleno empleo, no como algo deseable, sino simplemente como el único camino abierto a un gobierno benévolo. Era, según él, la única forma mediante la cual la vida de la gente podría ser sostenida.” Adam Fergusson, When Money Dies: The Nightmare of the Weimar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>&#8220;[Hugo Stinnes] Justificó la inflación como el modo de garantizar el pleno empleo, no como algo deseable, sino simplemente como el único camino abierto a un gobierno benévolo. Era, según él, la única forma mediante la cual la vida de la gente podría ser sostenida.”
<p style="text-align: right">Adam Fergusson, <em>When Money Dies: The Nightmare of the Weimar Collapse</em>.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_0_9470" id="identifier_0_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Literalmente: &ldquo;He justified inflation as the means of guaranteeing full employment, not as something desirable but simply as the only course open to a benevolent government. It was, he maintained, the only way whereby the life of the people could be sustained&rdquo;. When Money Dies: The Nightmare of the Weimar Collapse, p&aacute;gina 43, de Adam Fergusson.">1</a>]</sup></p>
</blockquote>

<div id="attachment_9476" class="wp-caption alignleft" style="width: 244px"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:ErnestHemingway.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-9476" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/09/eus-8-hemingway-234x300.jpg" alt="Ernest Hemingway" width="234" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Ernest Hemingway escribió sobre la hiperinflación alemana para el Toronto Daily Star. Fuente Wikipedia.</p></div>

<p>19 de septiembre de 1922. El título de un artículo publicado en el Toronto Daily Star, <em>Crossing to Germany is way to make money,</em><sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_1_9470" id="identifier_1_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Pese a haber buscado el art&iacute;culo, no lo he encontrado en Internet. El texto original puede encontrarse en Dateline: Toronto, un libro que recopila los art&iacute;culos que Hemingway escribi&oacute; para el Toronto Daily Star entre 1920 y 1924. Adam Fergusson, en la p&aacute;gina 80 de su obra When Money Dies: The Nightmare of the Weimar Collapse, recoge un fragmento de este art&iacute;culo.">2</a>]</sup> capta momentáneamente la atención de un anónimo lector canadiense que pasea su mirada por la sección internacional del diario. “Veamos… Las cosas no parecen ir muy bien para los alemanes… Triste anécdota… Un hombre mayor no puede permitirse ni siquiera unas manzanas que al cambio no cuestan ni 2 céntimos de dólar… El marco por los suelos… Cafeterías alemanas llenas de franceses que cruzan la frontera para atiborrarse de pasteles baratos…“. Levanta la vista del periódico y bosteza perezosamente. ”Qué lejos queda todo eso…“–piensa.</p>

<p>El autor del artículo, un joven periodista canadiense con extraordinarias dotes literarias aún por explotar, ha cruzado la frontera desde Francia, dónde trabaja como corresponsal, para ser testigo directo de la excepcional crisis económica que se ha instalado en la sociedad alemana. En Estrasburgo no ha podido cambiar francos por marcos. La fuerte demanda por parte de los franceses, que pasan la frontera continuamente para consumir a precios de saldo, ha acabado con las existencias de marcos de los bancos locales. Una vez en el país vecino, en Kehl, hace un alto para cambiar 10 francos. Recibe 670 marcos. Abandona la estación del ferrocarril y se fija en el buen aspecto de las manzanas que se venden en un puesto de frutas cercano. Compra cinco. Inmediatamente se le acerca un hombre mayor, de buena presencia, que educadamente le pregunta cuánto le han costado. Nuestro corresponsal, tras contar el cambio, responde: “12 marcos”. El anciano sonríe tristemente y mueve la cabeza cadenciosamente de un lado a otro: “No puedo pagar eso, es demasiado” –dice, casi para sí, mientras se aleja calle abajo.</p>

<p>La escena conmueve a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ernest_Hemingway" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ernest Hemingway</a>, pues no otro es el reportero al que nos referimos, y deja una huella indeleble en su memoria. Una más, acaso no tan impresionante como otras que habrán de venir a impregnar su retina, pero no menos vívida. Lejos en el tiempo están aún por llegar las corridas de toros en Las Ventas y los coñacs en el Chicote, Pamplona y los <em>Sanfermines</em>, la Guerra Civil y aquellos por quiénes doblarán las campanas, <em>El viejo</em>, Cuba… <em>y el mar</em>.</p>

<p>Hemingway pasaría aquel día deambulando por la ciudad, gastando sus marcos y tomando nota de las insólitas anécdotas que, en aquella sociedad atormentada por el estrés de unos precios que subían a cada minuto, habían terminado por ser cotidianas. La inexorable lógica de la hiperinflación hizo que muchos alemanes, como el anciano caballero que se interesó por el precio que Hemingway había pagado por las manzanas, vieran impotentes cómo, de la noche al día, los ahorros de toda una vida se esfumaban. Los trabajadores de toda clase y condición comprobaban pasmados cómo el sueldo que tan sólo unos meses atrás les había permitido mantener a su familia, ahora no daba ni para una semana. El poder adquisitivo de la ciudadanía se evaporaba, víctima de un juego cruel de prestidigitación financiera.</p>

<p>Hoy en día son bien conocidos los mecanismos que generan un cuadro de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hiperinflaci%C3%B3n" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">hiperinflación</a>, coincidiendo todos los economistas en que se trata fundamentalmente de un problema de exceso monetario severo. Dicho en plata, el estado<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_2_9470" id="identifier_2_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="En este art&iacute;culo he optado por usar el t&eacute;rmino &ldquo;estado&rdquo; en lugar de banco central o gobierno para evitar tener que aclarar continuamente en manos de qu&eacute; instituci&oacute;n est&aacute; la pol&iacute;tica monetaria.">3</a>]</sup> imprime dinero a un ritmo mucho mayor que el requerido por el público para su consumo. Puesto que hay sobreoferta de dinero (y no hay demanda para él), éste pierde valor en virtud de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_la_oferta_y_la_demanda" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">ley de la oferta y la demanda</a>, lo que se traduce en un aumento generalizado de precios.</p>

<p>En circunstancias normales, <strong>el estado se financia preferentemente a través de dos vías: mediante los impuestos que colecta de ciudadanos y empresas, y mediante los préstamos que obtiene de los inversores</strong>, los cuales suministran sus ahorros a cambio de bonos pagaderos en un plazo y a un interés determinados. Ahora bien, <strong>si por cualquier circunstancia estas vías se secan, puede ser muy tentadora la idea de conseguir dinero fácil poniendo a funcionar la imprenta de billetes</strong>. Virtualmente ese dinero se crea de la nada, de nadie se ha recaudado ni nadie lo ha prestado, no responde a ninguna demanda de liquidez por parte del público para adquirir nuevos bienes y servicios, ni sirve para sustituir a los billetes y monedas que se pierden o se vuelven inservibles por el uso. Sencillamente se trata de dinero de más, por nadie requerido, que es impreso por el estado abusando de su monopolio en la emisión de moneda, y vertido en el sistema para salir del paso de una situación comprometida en la que, ni encuentra suficiente financiación para su sostenimiento o proyectos, ni está dispuesto a renunciar a tales proyectos por motivos políticos o sociales, ni a aceptar, en los casos más graves, las consecuencias de una quiebra.</p>

<div id="attachment_9477" class="wp-caption alignright" style="width: 229px"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Bundesarchiv_Bild_102-00104,_Inflation,_Tapezieren_mit_Geldscheinen.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-9477" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/09/eus-8-marco-pared-219x300.jpg" alt="" width="219" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">La hiperinflación durante la República de Weimar hizo que fuera más barato empapelar la pared con billetes que con papel. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>El caso es que cada billete de más que el estado imprime es legalmente tan bueno como cualquiera de los que ya había en circulación, así que la administración puede usarlos para pagar tanto los sueldos de sus funcionarios como los bienes y servicios que adquiere para su funcionamiento diario, así como para contratar a empresas del sector privado que ejecuten los proyectos de inversión pública. A su vez, las empresas pagarán los salarios de sus trabajadores con el dinero cobrado, y éstos lo usarán para su consumo personal o familiar. El estado consigue así un balón de oxígeno para seguir cumpliendo con sus obligaciones, de un modo sencillo, aparentemente inocuo y, encima, gratis… Es como tener una gallina que pone huevos de oro…</p>

<p>… <strong>¿O no?</strong></p>

<p>Bueno, no puede negarse que es un procedimiento sencillo de obtener dinero, sí… pero ni es inocuo, ni es gratuito… Todo lo contrario, puede llegar a pagarse un alto precio si se abusa de esta cuestionable técnica financiera. En efecto, como dijimos antes, la sobreoferta monetaria genera <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Inflaci%C3%B3n" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">inflación</a>, o lo que es lo mismo, subidas generalizadas de los precios de los bienes y servicios que la economía produce, lo cual puede llegar a ser muy pernicioso para la sociedad.</p>

<p>Todo cuadro de hiperinflación empieza por uno de inflación, no siendo la hiperinflación otra cosa que una inflación muy alta.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_3_9470" id="identifier_3_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Una de las definiciones de hiperinflaci&oacute;n que m&aacute;s asiduamente manejan los economistas es la de una inflaci&oacute;n intermensual del 50%, es decir, un alza en los precios del 50% con respecto al mes anterior.">4</a>]</sup> Llegados a este punto podríamos entrar a explicar los métodos que se emplean para medir la inflación, pero en lugar de ello aprovecharemos el trabajo de uno de los más prolíficos autores de El Cedazo. J, en su serie <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/entendiendo/" target="_self" class="liinternal"><em>Entendiendo…</em></a> ha dedicado un excelente artículo a la inflación, en el que pasa revista a la misma en distintos escenarios y describe el principal índice que se utiliza para medirla, el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/IPC" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">IPC</a> (Índice de Precios al Consumo). Debido a ello, nos abstendremos de entrar en esos pormenores y pasaremos a tratar <em>la lógica</em> de la inflación; aunque no sin antes recomendarte, querido lector, que saltes al <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/05/28/entendiendo-la-inflacion/" target="_self" class="liinternal">artículo en cuestión</a> de J (a quien agradezco el trabajo que ahora me ahorra, además del buen rato que pasé leyendo su artículo) y le pegues una atenta lectura.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_4_9470" id="identifier_4_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Y ya de paso, lee la serie completa, porque podr&aacute;n gustarte los art&iacute;culos de otros autores de El Cedazo, pero pocos te ser&aacute;n tan &uacute;tiles como los Entendiendo&hellip; de J.">5</a>]</sup> Dicho esto, prosigamos viendo <em>cómo</em> <em>se fabrica</em> una hiperinflación.</p>

<p>Para ello, supongamos inicialmente que la economía está en equilibrio y que la cantidad de dinero en circulación es, ni más ni menos, la que el público demanda para adquirir los bienes y servicios que necesita, no habiendo ni un solo billete de más o de menos que genere tensiones sobre los precios. Supongamos igualmente que no se producen perturbaciones en la oferta ni en la demanda, con lo cual el estado de la economía no cambia. Es lógico, si todo el mundo quiere comprar exactamente lo mismo que antes y las empresas siguen produciendo el mismo número de bienes que antes, los precios se mantienen. Si esta situación ideal se prolongara en el tiempo, los precios permanecerían constantes, o en otras palabras, el dinero mantendría su valor: 10€ podrían comprar hoy la misma cantidad de bienes que 10€ dentro de un año. No habría, por tanto, inflación.</p>

<p>Imaginemos ahora que el estado decide, por motivos que no vienen al caso, aumentar la cantidad de dinero en circulación, con lo que imprime un montón de billetes extra y los inyecta en el sistema. ¿Qué ocurrirá? Bueno, si es la primera vez que lo hace, tal medida estimulará el consumo (hay más dinero para gastar), las empresas producirán más bienes en respuesta a esta mayor demanda (la economía crecerá), para lo cual tendrán que contratar a más trabajadores (el desempleo bajará), cosa que harán gustosas porque sus ingresos están aumentando pero los salarios que pagan a sus empleados no se han movido (de momento), salvo quizás los de las nuevas incorporaciones. Además, mientras la oferta (creciente) no sea suficiente para compensar a la demanda, los precios subirán (ley de la oferta y la demanda). Transcurrido el tiempo, la oferta acabará por satisfacer completamente a la demanda y, en ese nuevo punto de equilibrio, los precios dejarán de subir, la economía de crecer, y el desempleo de descender. La economía se estabiliza momentáneamente.</p>

<p>Pero la cosa no termina aquí, porque como hemos dicho antes, si bien los precios han subido, no ha ocurrido lo mismo con los salarios. Los trabajadores (especialmente los que ya estaban contratados antes de empezar el alza de precios y no han mejorado sus retribuciones) han perdido poder adquisitivo durante el desarrollo de este proceso, por lo que, como es natural, demandarán aumentos de sueldo. Se emprende entonces el camino de vuelta. Las empresas, en un entorno de bajo desempleo, competirán por los pocos trabajadores en paro, a la vez que harán lo posible por retener a su propio personal. Esto les obligará a subir los salarios y, por tanto, a reducir sus beneficios. Según sus beneficios disminuyen, encontrarán menos incentivos para mantener el nivel de producción y, de hecho, lo reducirán. En ese momento los precios retomarán la senda alcista, ya que la oferta disminuye en tanto que la demanda permanece estable (de nuevo la ley de la oferta y la demanda). Ahora bien, a menor producción, menor necesidad de empleados. Habrá despidos, lo que redundará en una menor demanda y, por ende, la producción acelerará su caída. Así pues, la producción disminuirá, el desempleo subirá y los precios se incrementarán, hasta que se alcance la misma tasa de producción que había antes de que el estado aumentara la oferta monetaria, punto en el cual la economía volverá a estabilizarse.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_5_9470" id="identifier_5_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="En estos dos p&aacute;rrafos se han descrito someramente los pasos que tendr&iacute;an lugar seg&uacute;n el modelo keynesiano, que asume que hay precios, como los salarios, que son fijos a corto plazo. El incremento temporal de la producci&oacute;n y el empleo son posibles gracias precisamente a este hecho, analizado por Keynes en su obra Teor&iacute;a General de la Ocupaci&oacute;n, el Inter&eacute;s y el Dinero. Para profundizar en este modelo se recomienda la lectura del texto Fluctuaciones a corto plazo en el modelo keynesiano, de James S. Costain, profesor de la Universidad Carlos III y miembro del Servicio de Estudios del Banco de Espa&ntilde;a.">6</a>]</sup></p>

<div id="attachment_9478" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Billionmarks.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-9478" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/09/eus-8-mil-millones-marcos-300x194.jpg" alt="" width="300" height="194" /></a><p class="wp-caption-text">Billete de mil millones de marcos. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>En resumen, <strong>la inyección de liquidez</strong> <strong>ha tenido dos efectos sobre la economía, uno positivo, por cuánto temporalmente ha estimulado la contratación de trabajadores y ha animado la producción, y otro negativo, una hermosa inflación</strong>, tanto mayor cuanto más dinero extra se haya insuflado al sistema.</p>

<p>Se puede argüir que generar inflación puede merecer la pena si con ello se consigue potenciar el empleo y la producción, y, de hecho, es una práctica más que justificada cuando sobreviene una recesión económica. Pero, como veremos a continuación, todo tiene un límite.</p>

<p>Una vez la gallina ha puesto el primer huevo de oro y el estado ha salido airoso (bueno, con un poco de inflación, pero&#8230; ¿y qué?), ¿qué pasará si insiste en su empeño por darle a la manivela de la imprenta de billetes? Bueno, cabría pensar que se repetirá punto por punto la misma secuencia de pasos que se ha descrito anteriormente, pero si eres seguidor de la serie estoy seguro de que ya sabes que, de eso, nada. En efecto, en el artículo <em><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/10/26/el-universo-subprime-en-el-lado-acomodaticio/" target="_self" class="liinternal">En el Lado Acomodaticio</a> </em>hablamos largo y tendido sobre <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Phillips_curve" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Curva de Phillips</a> y las <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Rational_expectations" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">expectativas racionales</a>, y vimos que consumidores y empresas son sujetos activos en la economía, que aprenden del pasado y tienen buena memoria, y no meros receptores pasivos de las políticas económicas. Así, una vez que el público ha vivido una inflación, no supondrá ingenuamente que se vaya a evaporar de la noche al día, muy al contrario, esperará que al menos se mantenga. En otras palabras, si el año pasado los precios subieron un 5%, todos pensarán que este año también subirá, al menos, otro 5%, así que las empresas subirán en ese porcentaje los precios de sus productos y servicios, en tanto que los trabajadores demandarán salarios acordes a esa expectativa. La inflación, con independencia de las intenciones del estado, se ha hecho fuerte en el nivel del 5%. Es algo así como una profecía autocumplida: como todos creen que se producirá esa tasa de inflación, todos actuarán como si se fuera a producir, y, en consecuencia, acabará por producirse. Éste es el motivo por el que la inflación es tan persistente y, una vez generada, es tan difícil reducirla.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_6_9470" id="identifier_6_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Para profundizar en las expectativas racionales se recomienda la lectura del texto El modelo Barro-Gordon: &iquest;reglas o discreci&oacute;n?, de James S. Costain.">7</a>]</sup></p>

<p>Entendido esto, es fácil percatarse de que al estado no le servirá de mucho inyectar en el sistema solamente un porcentaje de dinero similar al de antes, ya que su efecto sería exclusivamente el de compensar la inflación que, de todas maneras, va a generarse. Dicho de otro modo, ahora el público espera (casi podría decirse que exige) que se aumente la cantidad de dinero en circulación, tal y como se hizo con la primera inyección de liquidez, bajo la amenaza  de disminuir la demanda (a menos dinero en circulación –el mismo número de billetes pero con menor poder adquisitivo-, menos consumo) y dejar el camino expedito a una recesión. Así, si el estado quiere mantener la situación, se verá obligado a emitir el dinero necesario para compensar la inflación esperada.  Pero si además persisten sus dificultades de financiación por los medios tradicionales, y sigue pensando que la imprenta es la solución… entonces tendrá que imprimir mucho más dinero: el necesario para compensar la inflación más el que precise para su sostenimiento. Huelga decir que la inflación, en tal caso, en lugar de mantenerse, aumenta.</p>

<p>“Vale, pero por lo menos se habrán creado puestos de trabajo y la economía habrá crecido.” –pensarán algunos, y tendrán razón… pero sólo en parte.  Porque, <strong>aun cuando la cantidad de dinero extra puesto en circulación </strong>(descontado el montante correspondiente a la partida de compensación de la inflación)<strong> fuera de la misma magnitud que la anterior, ni la producción ni el empleo crecerían tanto como la primera vez. Las causas de semejante comportamiento son </strong>de nuevo<strong> atribuibles a las expectativas racionales</strong>. Consumidores, inversores, empresas y agentes económicos en general están ahora sobre aviso y reaccionan con mayor rapidez a la inflación. El estado no consigue sorprenderles durante demasiado tiempo con inyecciones de liquidez <em>a traición</em>. Esto significa que el tiempo transcurrido entre que el dinero se imprime y los precios suben se acorta, habiendo menos margen para la producción de bienes y para la creación de puestos de trabajo. <strong>El resultado final es otro nuevo aumento de la inflación, aunque esta vez acompañado de un menor crecimiento económico temporal</strong>. Como vemos, algo ha cambiado: el oro del segundo huevo que la gallina ha puesto es de menos quilates que el primero.</p>

<p>Mediante un sencillo mecanismo de inducción podemos concluir que, <strong>si el estado sigue abusando de la emisión de moneda, llegará un momento en que lo único que consiga sea generar inflación, sin que ni la producción ni el empleo crezcan un ápice</strong>.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_7_9470" id="identifier_7_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="En un contexto de hiperinflaci&oacute;n, el modelo cl&aacute;sico describe mejor la realidad que el modelo keynesiano. El modelo cl&aacute;sico no contempla precios fijos, por lo que los salarios, al igual que los dem&aacute;s precios, suben inmediatamente, sin que haya ning&uacute;n efecto temporal sobre la producci&oacute;n y el empleo. Para profundizar en este modelo l&eacute;ase el texto Fluctuaciones a corto plazo en el modelo keynesiano, de James S. Costain, en el que se puede encontrar una comparaci&oacute;n entre el modelo cl&aacute;sico y el keynesiano.">8</a>]</sup> Y, en efecto, esto es lo que ocurre en la realidad. Pasado el tiempo, la inflación supera la barrera del 50% intermensual y se convierte en hiperinflación… y entonces todo se pone muy, pero que muy feo. Los precios suben cada día, cada hora, cada minuto… o es el dinero el que pierde poder adquisitivo, según se mire. La sangría es incontenible. Nadie confía en un dinero que mañana puede haber perdido todo su valor, así que pugnan por desprenderse de él a toda costa, comprando de inmediato todos los bienes que pueden. <strong>Finalmente, el dinero, como depósito de valor, fracasa… no vale nada. Y claro, si no vale nada, no es aceptado como medio de cambio, así que se vuelve al <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Trueque" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">trueque</a></strong>. Los ciudadanos optan por intercambiar huevos por aceite, arroz por tabaco o calzado por mantas. Deja de importar cuántos billetes imprima el estado porque nadie acepta el dinero, y, si alguien lo recibe, lo quemará para calentarse, empapelará la pared con él o hará pajaritas de papel para entretener a los niños… La gallina de los huevos de oro ha muerto, víctima de una feroz explotación laboral.</p>

<div id="attachment_9515" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Council_of_Four_Versailles.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-9515" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/09/eus-8-conferencia-paris-300x223.jpg" alt="" width="300" height="223" /></a><p class="wp-caption-text">David Lloyd George, Vittorio Orlando, Georges Clemenceau y Woodrow Wilson durante la Conferencia de Paz de París. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>Aunque ahora pueda parecer imposible, episodios severos de hiperinflación como el descrito se han producido en diversos países a lo largo de la historia, siendo quizás el más grave el que sufrió Hungría en 1946<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_8_9470" id="identifier_8_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="He encontrado un interesante texto en la web de la Universidad de Belgrano (Buenos Aires), titulado La gran hiperinflaci&oacute;n: Hungr&iacute;a 1945-1946 que describe la hiperinflaci&oacute;n de marras.">9</a>]</sup>. Sin embargo, la Alemania de la República de Weimar no le fue muy a la zaga. Si a principios de 1922, el billete de curso legal de mayor valor era de cincuenta mil marcos, a finales de 1923 se llegaron a imprimir billetes de mil millones de marcos, lo que nos da una idea de la magnitud de la hiperinflación a que tuvo que hacer frente la sociedad alemana<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_9_9470" id="identifier_9_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="The economics of inflation, p&aacute;gina 335, de Costantino Bresciani-Turroni.">10</a>]</sup>.</p>

<p>Como es de suponer, los ciudadanos más perjudicados fueron aquellos que percibían ingresos fijos, cuyo valor era despiadada y rápidamente devorado por la hiperinflación: trabajadores, funcionarios y pensionistas, como el anciano caballero de la anécdota de Hemingway. Pero los trabajadores no se resignaron a esta situación y se movilizaron en todos los frentes, exigiendo subidas salariales que compensaran el continuo aumento del coste de la vida<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_10_9470" id="identifier_10_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="When Money Dies: The Nightmare of the Weimar Collapse, p&aacute;gina 50.">11</a>]</sup>. Las huelgas ahogaron al gobierno de la República de Weimar, que, para responder a las demandas de las clases más desfavorecidas, optaron por la <em>imaginativa</em> idea de… sí, exacto… de imprimir más dinero. La pescadilla que se muerde la cola.</p>

<p>El gobierno apaciguaba temporalmente el clamor popular haciendo concesiones envenenadas: aumentaba los salarios de sus funcionarios y atendía a los pagos crecientes de sus proveedores (que a su vez pagaban los sueldos, crecientes también, de sus empleados)… pero con dinero parasitario cuyo valor era tomado del que ya había en circulación. Porque esta es la auténtica trampa de la inflación: <strong>el nuevo dinero adquiere su valor robándoselo al que ya existe, y por tanto, empobreciendo a los que lo poseen</strong>. Se trata del impuesto inflacionario, una suerte de impuesto encubierto del que ya hablamos en el artículo <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/01/25/el-universo-subprime-el-fin-%C2%BFjustifica-los-medios-i/" target="_self" class="liinternal"><em>El fin… ¿justifica los medios? (I)</em></a>.</p>

<p>Para ilustrar el modo en que el nuevo dinero <em>vampiriza</em> al ya existente, voy a recurrir a un ejemplo muy simple, pero muy gráfico. El proceso es muy parecido al del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Equilibrio_t%C3%A9rmico" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">equilibrio térmico</a>, en el cual un cuerpo caliente, en contacto con otro más frío, cede parte de su calor al segundo hasta que ambos se encuentran a la misma temperatura. Extrapolando el caso a una economía, consideraremos que los billetes actúan como los cuerpos de un sistema termodinámico, y que su valor hace las veces de temperatura.</p>

<p>Supongamos que en un contexto de hiperinflación, una economía produce bienes y servicios por un valor total de 100€ (sí, ya lo sé, es una economía bastante modesta), y que hay en circulación precisamente 10 billetes de 10€ cada uno. En medio de la vorágine hiperinflacionaria, el gobierno decide doblar la oferta monetaria introduciendo en el sistema otros 10 billetes de 10€ cada uno, lo que nos da una suma de 20 billetes de 10€ circulando, es decir, un total de 200€. Pero como hemos dicho, sólo se producen bienes y servicios por valor de 100€, así que, en realidad, los 100€ extra no son en absoluto necesarios, pues no hay más bienes que antes a los que destinarlos. Se produce entonces un fenómeno similar al intercambio térmico al que aludíamos: los antiguos billetes pierden valor, cediéndoselo a los nuevos hasta que se alcanza el equilibrio en los 5€. El resultado final son 20 billetes con un valor nominal (el número que llevan impreso) de 10€ pero con un poder adquisitivo real equivalente a 5€ de los de antes. En la economía real todo esto se traduce en una subida de precios: si antes un menú del día costaba 10€, ahora valdrá 20€. Por decirlo así, <strong>el poder adquisitivo de la economía se ha diluido en la masa monetaria disponible total</strong>. Ni que decir tiene que este efecto es terriblemente perjudicial para los ahorradores. Cualquiera que hubiera ahorrado algo de dinero, comprobará (bastante cabreado por cierto) que con él sólo puede adquirir la mitad de productos que antes.</p>

<p>Y justo este supuesto nos brinda la clave para comprender, de una vez por todas, la causa que hay detrás de toda inflación. En último término, <strong>la inflación se produce como consecuencia de un aumento de la oferta monetaria que no tiene su correspondiente contrapartida en un aumento equivalente de la oferta de bienes y servicios</strong>. Dicho esto es fácil comprender que si, al mismo tiempo que el gobierno inocula los 100€ adicionales se produjera un incremento en la producción de bienes y servicios por valor de 100€, los precios se mantendrían estables y la inflación no tendría lugar. Los desequilibrios entre la cantidad de dinero en circulación y la cantidad de bienes y servicios que la economía produce están en el origen de cualquier proceso inflacionario.</p>

<p>Así, <strong>un estado responsable velará por que la oferta monetaria se adapte a la cantidad de dinero que el público demanda</strong>, pues al fin y al cabo es el factor que mayormente determina la producción de bienes y servicios.</p>

<p>En nuestros días es muy difícil entender cómo es posible que hubiera estados que actuaran de un modo tan negligente y excesivo, pero no olvidemos que hoy sabemos mucho más que entonces, y que ello es debido, en gran medida, al estudio de aquellos excesos. En cualquier caso, es justo aclarar que en la hiperinflación alemana concurrieron circunstancias excepcionales que explican en parte por qué el gobierno se aferró tan desesperadamente a la imprenta de billetes<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_11_9470" id="identifier_11_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="De hecho, es habitual que en los cuadros de hiperinflaci&oacute;n concurran circunstancias extraordinarias, como des&oacute;rdenes pol&iacute;ticos, sociales, financieros o, incluso, naturales, muy dif&iacute;ciles de gestionar para cualquier gobierno. Debido a ello no puede decirse que el principal factor de una hiperinflaci&oacute;n sea la irresponsabilidad del gobierno, algo que quiz&aacute;s s&iacute; se pueda admitir en episodios de inflaci&oacute;n m&aacute;s moderados.">12</a>]</sup>. Alemania acababa de perder la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Primera_Guerra_Mundial" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Primera Guerra Mundial</a> y su situación económica era catastrófica. Por si esto no fuera suficiente, los aliados, lejos de favorecer la recuperación alemana y su reintegración en la economía europea, impusieron un armisticio draconiano por el que Alemania, entre otras cosas, se comprometía a ceder a los aliados la mayor parte de su marina mercante, todas sus colonias e incluso todas las propiedades que en ellas pertenecieran a ciudadanos alemanes, así como aquellas propiedades e industrias de Alsacia-Lorena<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_12_9470" id="identifier_12_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Los datos los he sacado del cap&iacute;tulo IV del libro Las consecuencias econ&oacute;micas de la paz, de John Maynard Keynes, que particip&oacute; en calidad de economista en la Conferencia de Par&iacute;s. Keynes mantuvo siempre una posici&oacute;n contraria a las reparaciones de guerra en los t&eacute;rminos en los que fueron firmadas en Par&iacute;s. Para &eacute;l era mucho m&aacute;s importante la recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a europea y la contenci&oacute;n del comunismo que se propagaba desde el este, a cuyo fin conven&iacute;a m&aacute;s la propia recuperaci&oacute;n alemana que su hundimiento.">13</a>]</sup>. Además se obligaba al pago de 132.000 millones de marcos en oro en concepto de reparaciones de guerra<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_13_9470" id="identifier_13_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="The German inflation 1914-1923, p&aacute;gina 143.">14</a>]</sup>. Alemania no pudo hacer frente a tiempo al pago de las cuotas, y sus continuos retrasos ofrecieron el pretexto perfecto para que Francia ocupara en enero de 1923 la región del Ruhr, muy rica en carbón<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_14_9470" id="identifier_14_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="The German inflation 1914-1923, p&aacute;ginas 144 y 145.">15</a>]</sup>. Francia cobraba así en especie lo que no podía cobrar en metálico.</p>

<p>Posiblemente sea acertado afirmar, aunque es sólo una opinión, que las reparaciones de guerra impuestas a Alemania fueron aberrantes. La sociedad alemana no sólo tuvo que afrontar las penalidades de la propia guerra, sino también el inmenso monto de sus reparaciones, cuantiosas y humillantes. El <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nazismo" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">nazismo</a>, y muy particularmente el antisemitismo que lo caracterizó, hunde sus raíces precisamente en el sentimiento nacionalista y xenófobo que prendió en aquella época.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_15_9470" id="identifier_15_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="When Money Dies: The Nightmare of Weimar Collapse, p&aacute;gina 50.">16</a>]</sup> El ascenso al poder de Hitler fue debido en buena parte a su hábil canalización de la indignación de la ciudadanía, que se sentía vejada. De hecho, una de la medidas que adoptó durante su mandato fue la suspensión del pago de las reparaciones. Pero tras su derrota en la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_Guerra_Mundial" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Segunda Guerra Mundial</a>, Alemania se vio de nuevo forzada a hacer frente a las cuotas, hasta que la escisión del país en dos (Occidental y Oriental) obligó a una nueva suspensión. El pago de las reparaciones se retomó en 1990, justo después de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Reunificaci%C3%B3n_alemana" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">reunificación alemana</a>, y oficialmente habrá terminado el domingo día 3 de octubre de 2010, es decir, <span style="text-decoration: line-through">más o menos a la publicación de este artículo</span><sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_16_9470" id="identifier_16_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="NdE: Modificado por el editor. Ayer sali&oacute; en todos los medios, as&iacute; que probablemente ya lo hab&iacute;as o&iacute;do.">17</a>]</sup> ayer.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_17_9470" id="identifier_17_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Los curiosos pueden encontrar esta informaci&oacute;n en el Digital Journal. Enlace por cortes&iacute;a de J.">18</a>]</sup> ¿No es casualidad?</p>

<div id="attachment_9479" class="wp-caption alignleft" style="width: 307px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Hugo_Stinnes_ca1890.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-9479" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/09/eus-8-hugo-stinnes-297x300.jpg" alt="" width="297" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Hugo Stinnes, magnate alemán que cimentó su imperio económico en la hiperinflación. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>Quizás después de considerar el contexto histórico en el que se produjo la hiperinflación alemana, podríamos mostrarnos más comprensivos con las motivaciones de un gobierno agobiado por las deudas y empeñado en salvar su economía a toda costa. Incluso puede que así se explique en parte la <em>candidez</em> (seguramente interesada) con que en la República de Weimar, los economistas, políticos y periodistas de la época, despreciaran todo intento de relacionar la fuerte expansión monetaria con la hiperinflación.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_18_9470" id="identifier_18_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="L&eacute;anse los cap&iacute;tulos 5 y 6 de When Money Dies: The Nightmare of Weimar Collapse.">19</a>]</sup>. Sin embargo no ha de perderse de vista que, al margen de toda intencionalidad por parte del gobierno alemán, las medidas adoptadas fueron incorrectas y contribuyeron a empeorar el clima económico y social del país, así como a enturbiar su futuro.</p>

<p>También, a la luz de estas consideraciones, pueden entenderse matizadas las declaraciones de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Hugo_Stinnes" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Hugo Stinnes</a>, un poderoso industrial alemán de la época, con cuya cuestionable opinión sobre la inflación hemos encabezado este artículo. Stinnes mantenía que la inflación (es decir, la continua sobreoferta monetaria) era la única vía que le quedaba a un gobierno altruista preocupado por mantener el empleo<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_19_9470" id="identifier_19_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="V&eacute;ase nota 1.">20</a>]</sup>. Sin embargo su posición al respecto no estaba exenta de cierto interés particular. En efecto, su imperio económico, ya bien asentado antes de la hiperinflación,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_20_9470" id="identifier_20_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="He encontrado este interesante y curioso ejemplar de El Sol, de 1920, en cuya portada hay un art&iacute;culo sobre Hugo Stinnes, escrito por Jos&eacute; Mar&iacute;a de Sagarra, enviado especial en Berl&iacute;n.">21</a>]</sup> creció notablemente gracias a los créditos bancarios que había obtenido, y que devolvió con dinero completamente devaluado. Muchas de las compañías que el magnate adquirió le salieron a un precio irrisorio. Y seguramente no fue el único potentado que se benefició ampliamente de la situación<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_21_9470" id="identifier_21_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El cap&iacute;tulo 5 de The economics of inflation trata sobre la influencia que algunos industriales alemanes ejercieron sobre la depreciaci&oacute;n del marco.">22</a>]</sup>.</p>

<p>Este hecho pone de manifiesto otra de las esquizofrénicas propiedades de la hiperinflación: volver al mundo del revés. Los ahorradores, como el anciano caballero que preguntó a Hemingway por el precio de las manzanas, pierden su riqueza, en tanto que los que se endeudan hasta las cejas para adquirir propiedades se ven de repente con la deuda prácticamente condonada y dueños de una considerable fortuna. En un mundo hiperinflacionario la fábula de la cigarra y la hormiga probablemente tendría un final muy diferente.</p>

<p>La hiperinflación alemana durante la República de Weimar nos ha servido para ilustrar <strong>una de las principales razones de ser de los bancos centrales: la lucha contra</strong> el demonio de <strong>la inflación</strong>. En nuestros días es muy extraño que acontezcan procesos inflacionarios de consideración, lo que denota el mejor conocimiento que de estos fenómenos económicos se tiene en la actualidad y el mayor acierto con que los bancos centrales y los gobiernos conducen la economía.  Pero sobre todo demuestra que… algo hemos aprendido del pasado. Aunque… ¡queda aún tanto por aprender!</p>

<p>Por otro lado, el caso alemán también pone de manifiesto la existencia de límites en economía que no pueden ni deben ser traspasados. <strong>El pleno empleo es un objetivo encomiable, pero no puede lograrse a cualquier precio</strong>, y desde luego la generación de inflación no es el camino correcto para hacerlo.</p>

<p>Finalmente, se comprende mejor la tesis defendida en el anterior bloque de la serie: <strong>la independencia entre el poder político y el financiero es necesaria</strong> para minimizar en lo posible el uso irresponsable de las políticas monetarias<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/#footnote_22_9470" id="identifier_22_9470" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Enti&eacute;ndase esta afirmaci&oacute;n debidamente matizada seg&uacute;n lo dicho en la nota 12.">23</a>]</sup>. En particular, las decisiones de política monetaria deben ser tomadas conforme a criterios técnicos, evitando intromisiones interesadas, sean políticas o de otra índole, y teniendo en mente el bien de la economía en su conjunto.</p>

<p>Pero, paradójicamente, una inflación moderada tiene efectos beneficiosos sobre la economía y la sociedad. Cuáles son esos efectos y cuál es la cantidad apropiada de inflación que los favorece son cuestiones que trataremos de responder en el siguiente artículo de la serie.</p>

<p>Como diría <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Arist%C3%B3teles" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Aristóteles</a>, <em>la virtud está en el punto medio</em>.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_9470" class="footnote">Literalmente: “He justified inflation as the means of guaranteeing full employment, not as something desirable but simply as the only course open to a benevolent government. It was, he maintained, the only way whereby the life of the people could be sustained”. <a href="http://www.wolf1168.us/misc/Articles%20of%20Interest/When%20Money%20Dies.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>When Money Dies: The Nightmare of the Weimar Collapse</em></a>, página 43, de Adam Fergusson.</li><li id="footnote_1_9470" class="footnote">Pese a haber buscado el artículo, no lo he encontrado en Internet. El texto original puede encontrarse en <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Dateline:_Toronto" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Dateline: Toronto</em></a>, un libro que recopila los artículos que Hemingway escribió para el Toronto Daily Star entre 1920 y 1924. Adam Fergusson, en la página 80 de su obra <a href="http://www.wolf1168.us/misc/Articles%20of%20Interest/When%20Money%20Dies.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>When Money Dies: The Nightmare of the Weimar Collapse</em></a>, recoge un fragmento de este artículo.</li><li id="footnote_2_9470" class="footnote">En este artículo he optado por usar el término “estado” en lugar de banco central o gobierno para evitar tener que aclarar continuamente en manos de qué institución está la política monetaria.</li><li id="footnote_3_9470" class="footnote">Una de las definiciones de hiperinflación que más asiduamente manejan los economistas es la de una inflación intermensual del 50%, es decir, un alza en los precios del 50% con respecto al mes anterior.</li><li id="footnote_4_9470" class="footnote">Y ya de paso, lee la serie completa, porque podrán gustarte los artículos de otros autores de El Cedazo, pero pocos te serán tan útiles como los <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/entendiendo/" target="_self" class="liinternal"><em>Entendiendo…</em></a> de J.</li><li id="footnote_5_9470" class="footnote">En estos dos párrafos se han descrito someramente los pasos que tendrían lugar según el modelo keynesiano, que asume que hay precios, como los salarios, que son fijos a corto plazo. El incremento temporal de la producción y el empleo son posibles gracias precisamente a este hecho, analizado por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Keynes" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Keynes</a> en su obra <a href="http://www.marxists.org/reference/subject/economics/keynes/general-theory/index.htm" target="_self" class="liexternal"><em>Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero</em></a>. Para profundizar en este modelo se recomienda la lectura del texto <a href="http://www.econ.upf.edu/~costain/uc3mesp1/k-esp.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Fluctuaciones a corto plazo en el modelo keynesiano</em></a>, de <a href="http://www.econ.upf.edu/~costain/" target="_self" class="liexternal">James S. Costain</a>, profesor de la Universidad Carlos III y miembro del Servicio de Estudios del Banco de España.</li><li id="footnote_6_9470" class="footnote">Para profundizar en las expectativas racionales se recomienda la lectura del texto <a href="http://www.econ.upf.edu/~costain/teoria4/bgESP.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>El modelo Barro-Gordon: ¿reglas o discreción?</em></a>, de James S. Costain.</li><li id="footnote_7_9470" class="footnote">En un contexto de hiperinflación, el modelo clásico describe mejor la realidad que el modelo keynesiano. El modelo clásico no contempla precios fijos, por lo que los salarios, al igual que los demás precios, suben inmediatamente, sin que haya ningún efecto temporal sobre la producción y el empleo. Para profundizar en este modelo léase el texto <a href="http://www.econ.upf.edu/~costain/uc3mesp1/k-esp.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Fluctuaciones a corto plazo en el modelo keynesiano</em></a>, de James S. Costain, en el que se puede encontrar una comparación entre el modelo clásico y el keynesiano.</li><li id="footnote_8_9470" class="footnote">He encontrado un interesante texto en la web de la Universidad de Belgrano (Buenos Aires), titulado <a href="http://www.ub.edu.ar/investigaciones/tesinas/24_ata.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>La gran hiperinflación: Hungría 1945-1946</em></a> que describe la hiperinflación de marras.</li><li id="footnote_9_9470" class="footnote"><a href="http://mises.org/books/economicsofinflation.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>The economics of inflation</em></a>, página 335, de Costantino Bresciani-Turroni.</li><li id="footnote_10_9470" class="footnote"><a href="http://www.wolf1168.us/misc/Articles%20of%20Interest/When%20Money%20Dies.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>When Money Dies: The Nightmare of the Weimar Collapse</em></a>, página 50.</li><li id="footnote_11_9470" class="footnote">De hecho, es habitual que en los cuadros de hiperinflación concurran circunstancias extraordinarias, como desórdenes políticos, sociales, financieros o, incluso, naturales, muy difíciles de gestionar para cualquier gobierno. Debido a ello no puede decirse que el principal factor de una hiperinflación sea la irresponsabilidad del gobierno, algo que quizás sí se pueda admitir en episodios de inflación más moderados.</li><li id="footnote_12_9470" class="footnote">Los datos los he sacado del capítulo IV del libro <a href="http://books.google.es/books?id=haZF5i-P3osC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=las+consecuencias+de+la+paz&amp;hl=es&amp;ei=gQOTTI7WEcOOjAfa-KDCBQ&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=1&amp;ved=0CCgQ6AEwAA#v=onepage&amp;q&amp;f=false" target="_self" class="liexternal"><em>Las consecuencias económicas de la paz</em></a>, de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/John_Maynard_Keynes" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">John Maynard Keynes</a>, que participó en calidad de economista en la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Conferencia_de_Paz_de_Par%C3%ADs_%281919%29" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Conferencia de París</a>. Keynes mantuvo siempre una posición contraria a las reparaciones de guerra en los términos en los que fueron firmadas en París. Para él era mucho más importante la recuperación de la economía europea y la contención del comunismo que se propagaba desde el este, a cuyo fin convenía más la propia recuperación alemana que su hundimiento.</li><li id="footnote_13_9470" class="footnote"><a href="http://books.google.es/books?id=BHjCPMkFY8wC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=The+german+inflation&amp;hl=es&amp;ei=tgOTTM2eH9S5jAf_xYDKBQ&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=1&amp;ved=0CCgQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=132&amp;f=false" target="_self" class="liexternal"><em>The German inflation 1914-1923</em></a>, página 143.</li><li id="footnote_14_9470" class="footnote"><a href="http://books.google.es/books?id=BHjCPMkFY8wC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=The+german+inflation&amp;hl=es&amp;ei=tgOTTM2eH9S5jAf_xYDKBQ&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=1&amp;ved=0CCgQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=ruhr&amp;f=false" target="_self" class="liexternal"><em>The German inflation 1914-1923</em></a>, páginas 144 y 145.</li><li id="footnote_15_9470" class="footnote"><a href="http://www.wolf1168.us/misc/Articles%20of%20Interest/When%20Money%20Dies.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>When Money Dies: The Nightmare of Weimar Collapse</em></a>, página 50.</li><li id="footnote_16_9470" class="footnote">NdE: Modificado por el editor. Ayer salió en todos los medios, así que probablemente ya lo habías oído.</li><li id="footnote_17_9470" class="footnote">Los curiosos pueden encontrar esta información en el <a href="http://www.digitaljournal.com/article/298272" target="_self" class="liexternal">Digital Journal</a>. Enlace por cortesía de J.</li><li id="footnote_18_9470" class="footnote">Léanse los capítulos 5 y 6 de <a href="http://www.wolf1168.us/misc/Articles%20of%20Interest/When%20Money%20Dies.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>When Money Dies: The Nightmare of Weimar Collapse</em></a>.</li><li id="footnote_19_9470" class="footnote">Véase nota 1.</li><li id="footnote_20_9470" class="footnote">He encontrado este interesante y curioso <a href="http://hemerotecadigital.bne.es/datos1/numeros/internet/Madrid/Sol,%20El%20%28Madrid.%201917%29/1920/192006/19200601/19200601_00000.pdf" target="_self" class="lipdf">ejemplar de El Sol</a>, de 1920, en cuya portada hay un artículo sobre Hugo Stinnes, escrito por José María de Sagarra, enviado especial en Berlín.</li><li id="footnote_21_9470" class="footnote">El capítulo 5 de <a href="http://mises.org/books/economicsofinflation.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>The economics of inflation</em></a> trata sobre la influencia que algunos industriales alemanes ejercieron sobre la depreciación del marco.</li><li id="footnote_22_9470" class="footnote">Entiéndase esta afirmación debidamente matizada según lo dicho en la nota 12.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>El Universo Subprime &#8211; Macroeconomía Cósmica</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Aug 2010 20:36:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mazinger</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[Los desplazamientos en los espectros de nebulosas galácticas sugieren que el Universo se está expandiendo. Si estos desplazamientos no se interpretan en términos de movimiento, entonces los corrimientos hacia el rojo son un fenómeno aún no reconocido y muy importante cuyas implicaciones se desconocen. Milton Humason, Is the Universe expanding? Albert Einstein, descubridor de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>Los desplazamientos en los espectros de nebulosas galácticas sugieren que el Universo se está expandiendo. Si estos desplazamientos no se interpretan en términos de movimiento, entonces los corrimientos hacia el rojo son un fenómeno aún no reconocido y muy importante cuyas implicaciones se desconocen.
<p style="text-align: right">Milton Humason, <em>Is the Universe expanding?</em></p>
</blockquote>

<div id="attachment_8744" class="wp-caption alignleft" style="width: 250px"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Einstein1921_by_F_Schmutzer_2.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-8744   " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/07/eus-7-einstein-240x300.jpg" alt="" width="240" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Albert Einstein, descubridor de la Teoría de la Relatividad General y padre de la Cosmología Física. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>17 de enero de 1929, desde la ventana del observatorio la mañana parece nubosa y fría en la cima del Monte Wilson. En su interior, resguardado de la molesta ventisca que sopla fuera, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Edwin_Hubble" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Edwin Hubble</a>, un concienzudo y tenaz astrónomo norteamericano, pone punto y final al estudio que recoge las observaciones en las que ha estado trabajando durante el último año junto a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Milton_Humason" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Milton Humason</a>,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/08/16/el-universo-subprime-macroeconomia-cosmica/#footnote_0_8706" id="identifier_0_8706" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Creo que es justo destacar la importancia del trabajo de Humason en el descubrimiento de la expansi&oacute;n universal. Humason public&oacute; art&iacute;culos realmente interesantes, como el titulado Is the Universe expanding?, en el que defiende la tesis de que el corrimiento hacia el rojo debe ser interpretado en t&eacute;rminos de velocidad, lo cual lleva a su vez a concluir que el Universo se est&aacute; expandiendo.">1</a>]</sup> su colaborador. El título, <a href="http://antwrp.gsfc.nasa.gov/diamond_jubilee/1996/hub_1929.html" target="_self" class="liexternal"><em>A relation between distance and radial velocity among extra-galactic nebulae</em></a>, un tanto anodino, la verdad, esconde un resultado fundamental que va a revolucionar las ideas sobre el Universo que hasta entonces manejaba la comunidad científica. Hubble es consciente de ello. Cierra los ojos e inspira profundamente mientras se deja invadir por una honda sacudida de regocijo intelectual. Ordena cuidadosamente los papeles y los guarda en una carpeta mientras contempla a través de la ventana la desapacible escena. Más tarde los releerá por si hay que pulir algo antes de pasar copias a sus colegas.</p>

<p>Tras las revisiones de rigor, el estudio de Hubble fue publicado el 15 de marzo de 1929 en el <a href="http://www.pnas.org/" target="_self" class="liexternal">PNAS (<em>Proceedings of the National Academy of Sciences</em>)</a>, el boletín oficial de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. Meses después el genial <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Einstein" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Albert Einstein</a> se debate entre la sorpresa y el enfado. Sorpresa y admiración por la magnitud del descubrimiento y sus consecuencias para el devenir de la Ciencia. Enfado, porque las observaciones de Hubble demuestran empíricamente un hecho crucial cuyo hallazgo teórico él mismo hubiera podido atribuirse años antes, de no haberse negado a aceptar una consecuencia natural de su <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_general_de_la_relatividad" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">TRG (Teoría de la Relatividad General)</a>: <strong>el Universo no es estacionario, de hecho… ¡se está expandiendo!</strong> Einstein frunce el ceño mientras reflexiona sobre su dichosa y arbitraria <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Constante_cosmol%C3%B3gica" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">constante cosmológica</a>. “¡<em>El mayor error de mi carrera</em>!” –suspira, en perfecto alemán.</p>

<p>El paisaje estelar, contemplado desde la Tierra, no parece haber cambiado nada en los últimos tres milenios. La estrella Polar sigue marcando el norte con la misma precisión que antaño y la constelación del Pegaso parece encontrarse justo en el mismo lugar en el que <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Claudio_Ptolomeo" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ptolomeo</a> la inventarió. No es de extrañar, pues, que a principios del siglo XX, y a falta de observaciones más precisas, la comunidad científica estuviera convencida de que el Universo era estático. Este convencimiento constituía prácticamente un prejuicio, y era tan acusado que ni el propio Einstein se atrevió a dar crédito a la atrevida consecuencia que parecía desprenderse de su recién estrenada teoría.</p>

<p>Pese al <em>desliz</em>, Einstein había dado un paso de gigante. La TRG no era una teoría cualquiera. Antes de ella, espacio y tiempo eran dados a priori: conformaban el escenario  en el que acontecían los sucesos físicos, siendo estos últimos los únicos susceptibles de estudio, y quedando los propios espacio y tiempo fuera de toda posible investigación. Sin embargo, la TGR consiguió integrar al espacio y al tiempo en el dominio de los fenómenos objeto de estudio, hilándolos entre sí y revelándolos como el tejido último y maleable de que está constituido el propio Universo. La TRG se convirtió en el marco definitivo que permitiría abordar el estudio del Universo como un todo, indagar en su estructura, en su origen y evolución… ¿Y qué mejor campo para aplicarla que la expansión cósmica descubierta por Hubble y Humason? <strong>La <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cosmolog%C3%ADa_f%C3%ADsica" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">cosmología física</a> había nacido</strong>.</p>

<p>Hasta entonces la astronomía se había limitado a la observación de los cuerpos celestes y a la determinación de las leyes físicas que regían sus movimientos. La TRG abrió nuevos y sorprendentes horizontes que aún hoy están siendo explorados. Sin ella hubiera sido bastante difícil, por no decir imposible, acometer el problema de la expansión universal descubierta en 1929&#8230;</p>

<p>&#8230;Aunque 1929 no sólo será recordado por este transcendental hallazgo. Por desgracia, mientras el Universo finalmente se expandía, la economía se colapsaba precipitadamente a partir del 24 de octubre, dando lugar a una crisis económica y social de proporciones gigantescas, la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Depresi%C3%B3n" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Gran Depresión</a>, que duraría más de una década. Y, por desgracia también, se carecía de una teoría económica que pudiera explicar, siquiera lejanamente, lo que estaba ocurriendo. Por no haber, ni había información. Tan sólo unas exiguas estadísticas sobre cotizaciones de acciones y algunos índices poco fiables sobre producción permitían aventurar un vago diagnóstico. La contabilidad nacional aún no había sido inventada.</p>

<p>A diferencia de lo que ocurría en el mundo científico, en el que el hallazgo de un hecho venturoso era abordado con una teoría adecuada que le había precedido, en economía un terrible y desdichado suceso estallaba sin que se contara con los instrumentos apropiados, no ya para gestionarlo, sino para entenderlo. De hecho, quizás ése fuera el principal motivo de la severidad de la crisis. Economistas y políticos dieron palos de ciego que en ocasiones contribuyeron a empeorar las cosas, lo que quizás sea disculpable, pues se enfrentaban a una situación nueva armados con herramientas insuficientes y doctrinas económicas completamente superadas por los acontecimientos.</p>

<div id="attachment_8747" class="wp-caption alignright" style="width: 260px"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:John_Maynard_Keynes.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-8747 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/07/eus-7-keynes.jpg" alt="" width="250" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">John Maynard Keynes, padre de la macroeconomía moderna. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>Hicieron falta largos años de frustraciones y penurias antes de que dos acontecimientos de importancia capital en la historia económica establecieran las bases para entender, analizar y prevenir catástrofes como la Gran Depresión. Por un lado, en 1936 el economista británico <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Keynes" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">John Maynard Keynes</a> publica su <em>Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero</em><sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/08/16/el-universo-subprime-macroeconomia-cosmica/#footnote_1_8706" id="identifier_1_8706" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="En Google Books puede encontrarse una edici&oacute;n en ingl&eacute;s de la&nbsp; Teor&iacute;a general de la ocupaci&oacute;n, el inter&eacute;s y el dinero.">2</a>]</sup>, una obra cumbre de la economía en la que se propone una explicación a la Gran Depresión y ofrece el marco teórico fundamental para analizar acontecimientos similares desde una perspectiva amplia que abarca al conjunto de toda la economía. Un año después, en 1937, el economista de origen ruso <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Simon_Kuznets" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Simon Kuznets</a> presenta ante el Congreso de los Estados Unidos el informe <em>National Income 1929-35</em>,<em> </em>una especie de contabilidad nacional germinal que permite por primera vez disponer de datos más completos y fiables (hasta cierto punto) sobre el estado de la economía<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/08/16/el-universo-subprime-macroeconomia-cosmica/#footnote_2_8706" id="identifier_2_8706" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Los curiosos pueden ver un ejemplar del informe National Income 1929-35 en el sitio web del Bureau of Economic Analisys, del U.S. Departament of Commerce.">3</a>]</sup>. Hubble había calculado distancias y velocidades entre nebulosas, obteniendo una medida de la expansión universal. Kuznets hacía lo propio con la economía, contabilizando ingresos y gastos. Como Einstein en Física, Keynes estableció las bases para trabajar con el conjunto de la economía de un modo inédito y eficaz. <strong>La <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Macroeconom%C3%ADa" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">macroeconomía</a> moderna había nacido</strong>.</p>

<p>Simplificando groseramente, la macroeconomía es a la economía lo que la cosmología a la astronomía. A ambas disciplinas les interesan las grandes cifras, los agregados, el conjunto… El detalle para ellas es insignificante, despreciable… aun cuando sus magnitudes no sean sino la suma de todos esos detalles. Cuánta masa tiene una estrella, dónde está situada, cuál es su estructura o qué movimiento relativo describe respecto de otras son preguntas que carecen de interés para la cosmología. Lo relevante para ella es la evolución del propio Universo y sus accidentes más destacados, si su expansión mengua o si acelera animada por una misteriosa <em>energía oscura</em>, su masa agregada (la que se ve y la que no se ve), la suma de todas las <em>gravedades</em> que determina si el universo se expandirá <em>ad aeternum</em> o si, por el contrario, colapsará en una apocalíptica implosión.</p>

<p>De modo similar, no concierne a la macroeconomía preocuparse por la subida del precio de un determinado bien, los factores que inciden sobre los hábitos de consumo de los individuos, el comportamiento de un mercado específico o la producción de una empresa (o de un grupo de ellas) en particular, cuestiones todas ellas a cargo de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Microeconom%C3%ADa" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">microeconomía</a>. En lugar de ello, la macroeconomía se ocupa del modo en que las acciones de todos los consumidores, empresas, agentes e inversores interactúan para dar lugar a un estado general de la economía, representado por algunas magnitudes fundamentales tales como el nivel de inflación, la producción agregada o la tasa de desempleo. Asuntos tales como qué se puede hacer para aumentar el empleo, cómo evitar que todos los precios se disparen a la vez, cuáles son las mejores recetas para perpetuar el crecimiento o por qué una economía entra en recesión caen dentro del ámbito de estudio de la macroeconomía.</p>

<p>Inflación, crecimiento, desempleo… son términos que con frecuencia han aparecido en la serie y que constituyen el móvil de la macroeconomía, su razón de ser; sobre todo teniendo en cuenta que los economistas no son meros espectadores, sino que están revestidos del poder (no siempre bien usado) de alterar los equilibrios macroeconómicos. En efecto, a diferencia de la cosmología, en la que la máxima aspiración de los físicos es comprender el Universo (nada más y nada menos), resignándose a su condición de observadores, privilegiados, sí, pero incapaces de alterar el curso de la evolución cósmica<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/08/16/el-universo-subprime-macroeconomia-cosmica/#footnote_3_8706" id="identifier_3_8706" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Isaac Asimov, en su novela Los propios dioses, postula una interesante soluci&oacute;n para retrasar la muerte de un universo moribundo a costa de canalizar energ&iacute;a hasta &eacute;l procedente de un universo paralelo. De alg&uacute;n modo los f&iacute;sicos consiguen, si no evitar, al menos retrasar el curso de la evoluci&oacute;n c&oacute;smica a la que alud&iacute;amos m&aacute;s arriba. L&aacute;stima que sea s&oacute;lo una novela, aunque muchos la consideren la mejor novela de ciencia-ficci&oacute;n de todos los tiempos.">4</a>]</sup>, en macroeconomía <em>podemos jugar a ser dioses</em>. Como si de un enorme y complejo <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Juego_de_rol" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">juego de rol</a> se tratara, políticos, consumidores, empresas, bancos, inversores y banqueros centrales asumen el papel de dioses, héroes, tiranos, demonios o magos, y esgrimen sus armas para alterar constantemente el equilibrio de mercado en defensa de intereses variados, frecuentemente contrapuestos y, en ocasiones, oscuros.</p>

<div id="attachment_8745" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:CMB_Timeline75.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-8745 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/07/eus-7-expansion-universo-300x216.jpg" alt="" width="300" height="216" /></a><p class="wp-caption-text">Cronograma de la expansión del Universo. Pulsar para ampliar. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>Y si la bonanza económica es el principal <em>leitmotiv</em> de la macroeconomía, las <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%ADtica_monetaria" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">políticas monetarias</a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%ADtica_fiscal" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">fiscales</a> son su <em>modus operandi</em>, sus armas de destrucción masiva, los instrumentos de los que se sirven economistas y políticos para modificar las variables macroeconómicas en nombre del crecimiento y el empleo. La ortodoxia establece que los primeros se reserven la política monetaria, en tanto los segundos, la fiscal, y que las ejerzan con independencia el uno del otro, aunque guardando sincronía en sus actuaciones y colaborando mutuamente en aras de la prosperidad económica. Como hemos visto en el <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/06/10/el-universo-subprime-el-cuarto-poder/" target="_self" class="liinternal">anterior bloque de artículos</a> de la serie, éstas son condiciones necesarias (aunque no suficientes) para evitar que los ciclos electorales interfieran negativamente en una eficiente gestión económica.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/08/16/el-universo-subprime-macroeconomia-cosmica/#footnote_4_8706" id="identifier_4_8706" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Adem&aacute;s de la autonom&iacute;a respecto del poder pol&iacute;tico, el otro gran requisito es la transparencia en el desarrollo de sus funciones. La transparencia es el &uacute;nico modo de evaluar el papel de los bancos centrales y de justificar su independencia.">5</a>]</sup> Esta <em>separación de poderes</em> es a menudo percibida como una suerte de madurez institucional generadora de confianza, e incluso como un claro síntoma de salubridad económica. Lamentablemente para sus economías, los gobiernos de muchos países se resisten a instaurar, o, aun teniéndola, a respetar, esta deseable división de competencias.</p>

<p>Inflación, empleo, crecimiento, ciclos económicos, políticas monetarias y fiscales, tipos de interés… Sí, hemos mencionado todos estos términos en el anterior bloque, dándolos en muchas ocasiones por sabidos, pero… ¿los entendemos suficientemente? ¿Podemos abordar de forma solvente la regulación financiera, las abusivas prácticas de los bancos de inversión o la propia <em>Crisis Subprime</em>, si no conocemos bien los mecanismos a través de los cuales se transmiten las políticas monetarias y fiscales, las metas que se persiguen con ellas o los desórdenes a los que pueden conducir? Humildemente pienso que no estaría de más darles una vuelta, y por eso he decidido dedicar este nuevo bloque a los objetivos que en última instancia persiguen los economistas, que involucran a algunos de los principales conceptos macroeconómicos, y a las relaciones de amor y odio entre los gobiernos y los bancos centrales, todo ello contado, espero, con rigor (aunque de forma asequible, <em>antes simplista que incomprensible</em>) y sin dejar de lado el espíritu crítico que caracteriza a la serie.</p>

<p>Pero que nadie se llame a engaño. Este bloque no es un tratado de macroeconomía, ni tan siquiera una introducción a la materia. La ley de la oferta y la demanda agregadas, el dinero, el comercio internacional, los mercados de divisas y bonos, o los <em>shocks</em> de oferta y de demanda no serán protagonistas de nuestra historia, pues su análisis a fondo es algo que cae fuera del ámbito del bloque. Nos centraremos más en los motivos que mueven a los bancos centrales que en la discusión teórica de los vehículos que usan para instrumentar esos motivos, lo que no quita que los tratemos desde una perspectiva general.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/08/16/el-universo-subprime-macroeconomia-cosmica/#footnote_5_8706" id="identifier_5_8706" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El autor est&aacute; meditando la posibilidad de iniciar una serie sobre macroeconom&iacute;a, paralela a El Universo Subprime, en la cual se entrar&iacute;a pormenorizadamente en todos estos temas.">6</a>]</sup></p>

<p>Aunque no puedo garantizarlo a priori, espero que este bloque sea más entretenido que el anterior. Pero en cualquier caso, confío en que los temas tratados sean de vuestro interés  y me honréis con vuestra compañía. Si es así (y si no, también), sed bienvenidos al <em>Bloque de</em> <em>Macroeconomía y Política</em> de… <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/el-universo-subprime/" target="_self" class="liinternal"><em>El Universo Subprime</em></a>.</p>

<p>[Este artículo forma parte de la serie <em>El Universo Subprime</em>, si te ha gustado puedes seguir leyendo la siguiente entrada <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/10/04/el-universo-subprime-la-gallina-de-los-huevos-de-oro/" target="_self" class="liinternal">aquí</a>.]</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_8706" class="footnote">Creo que es justo destacar la importancia del trabajo de Humason en el descubrimiento de la expansión universal. Humason publicó artículos realmente interesantes, como el titulado <a href="http://articles.adsabs.harvard.edu/cgi-bin/nph-iarticle_query?db_key=AST&amp;bibcode=1936ASPL....2..161H&amp;letter=.&amp;classic=YES&amp;defaultprint=YES&amp;whole_paper=YES&amp;page=161&amp;epage=161&amp;send=Send+PDF&amp;filetype=.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Is the Universe expanding?</em></a>, en el que defiende la tesis de que el corrimiento hacia el rojo debe ser interpretado en términos de velocidad, lo cual lleva a su vez a concluir que el Universo se está expandiendo.</li><li id="footnote_1_8706" class="footnote">En Google Books puede encontrarse una edición en inglés de la  <a href="http://books.google.es/books?id=dQD9o31F1N4C&amp;printsec=frontcover&amp;dq=general+theory+of+employment+interest+and+money&amp;source=bl&amp;ots=l_nBCmHFWD&amp;sig=9INOxjOo8-NaSTDmO6wL1ZMg8KY&amp;hl=es&amp;ei=KQYzTKBXyd84lILdhgI&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=4&amp;ved=0CDQQ6AEwAw#v=onepage&amp;q&amp;f=false" target="_self" class="liexternal">Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero</a>.</li><li id="footnote_2_8706" class="footnote">Los curiosos pueden ver un ejemplar del informe <a href="http://library.bea.gov/cdm4/document.php?CISOROOT=/SOD&amp;CISOPTR=888" target="_self" class="liexternal">National Income 1929-35</a> en el sitio web del Bureau of Economic Analisys, del U.S. Departament of Commerce.</li><li id="footnote_3_8706" class="footnote"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Asimov" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Isaac Asimov</a>, en su novela <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_propios_dioses" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Los propios dioses</em></a>, postula una interesante solución para retrasar la muerte de un universo moribundo a costa de canalizar energía hasta él procedente de un universo paralelo. De algún modo los físicos consiguen, si no evitar, al menos retrasar el curso de la evolución cósmica a la que aludíamos más arriba. Lástima que sea sólo una novela, aunque muchos la consideren la mejor novela de ciencia-ficción de todos los tiempos.</li><li id="footnote_4_8706" class="footnote">Además de la autonomía respecto del poder político, el otro gran requisito es la transparencia en el desarrollo de sus funciones. La transparencia es el único modo de evaluar el papel de los bancos centrales y de justificar su independencia.</li><li id="footnote_5_8706" class="footnote">El autor está meditando la posibilidad de iniciar una serie sobre macroeconomía, paralela a <em>El Universo Subprime</em>, en la cual se entraría pormenorizadamente en todos estos temas.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>El Universo Subprime &#8211; Primer Interludio</title>
		<link>https://eltamiz.com/elcedazo/2010/07/28/el-universo-subprime-primer-interludio/</link>
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		<pubDate>Wed, 28 Jul 2010 17:32:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mazinger</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Mazinger]]></category>
		<category><![CDATA[Autonomía]]></category>
		<category><![CDATA[bancos centrales]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Transparencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Interludio (Del latín interludĕre, jugar a ratos). Breve composición que ejecutaban los organistas entre las estrofas de una coral, y modernamente se ejecuta a modo de intermedio en la música instrumental. Real Academia de la Lengua 7 de junio de 2010, en algún lugar de la Península, Mazinger reflexiona sobre el futuro de El Universo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><strong>Interludio</strong>
<p style="padding-left: 30px">(Del latín <em>interludĕre</em>, jugar a ratos).</p>
<p style="padding-left: 30px">Breve composición que ejecutaban los organistas entre las estrofas de una coral, y modernamente se ejecuta a modo de intermedio en la música instrumental.</p>
<p style="text-align: right"><a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=interludio" target="_self" class="liexternal">Real Academia de la Lengua</a></p>
</blockquote>

<p>7 de junio de 2010, en algún lugar de la Península, Mazinger reflexiona sobre el futuro de <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/el-universo-subprime/" target="_self" class="liinternal"><em>El Universo Subprime</em></a>. Acaba de dar carpetazo al primer bloque de la serie dedicado a la autonomía, transparencia y políticas de comunicación de los bancos centrales y, a decir verdad, no sabe muy bien por dónde continuar. Acusa cierto cansancio y teme haberse extendido demasiado en un tema que quizás no suscite gran interés.</p>

<p>Dejando a un lado la introducción a la serie, seis son los capítulos que finalmente han conformado el bloque. A primera vista no es mucho, especialmente teniendo en cuenta que ha tardado más de un año en escribirlos. De hecho da la impresión de habérselo tomado con bastante calma, por lo que, en principio, el cansancio que aduce no parece justificado y más bien suena a excusa para abandonar.</p>

<p>Sin embargo, lejos de ello, las últimas declaraciones del autor a su círculo de amistades parecen sugerir que su intención es continuar con la serie:</p>

<blockquote>“Tras el fin del primer bloque, <em>El Universo Subprime</em> no acaba sino de empezar. Quedan muchísimos temas por abordar antes de poder afirmar que realmente entendemos la génesis y desarrollo de una pesadilla como la <em>Crisis Subprime</em>, o sus tremendas consecuencias, como la <em>Crisis de Deuda</em> que ahora está en pleno apogeo, o la que sobrevendrá si los estímulos económicos se retiran demasiado pronto. En el fondo, la causa primera de toda esta locura es un mal sistema. Si los banqueros de inversión de Wall Street actuaron del modo en que lo hicieron fue porque las reglas de juego se lo permitieron. Si Grecia, ayudada por esos mismos banqueros, ocultó  su enorme déficit fue porque pudo hacerlo. Para entender lo que ha pasado no queda más remedio que meter el bisturí y desmenuzar al sistema, conocerlo y ver cómo mejorarlo para que no sea posible volver a hacer esas cosas. Y en esas estamos”.</blockquote>

<p>O sea, que no pero sí.</p>

<p>Consciente de la confusión que sus contradictorias manifestaciones han causado entre los dos seguidores de su serie (su mujer y su primo),<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/07/28/el-universo-subprime-primer-interludio/#footnote_0_8434" id="identifier_0_8434" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Nota del editor:&nbsp; 3 seguidores, en realidad. El editor, tambi&eacute;n.">1</a>]</sup> el autor ha decidido concederse una entrevista a sí mismo para aclarar la situación y adelantarnos algunos de sus planes de futuro.</p>

<p><strong>Pregunta</strong>: Sr. Mazinger, en primer lugar gracias por concederme esta entrevista, pero teniendo en cuenta que usted y yo somos la misma persona… ¿No le parece un poco extravagante?</p>

<p><strong>Respuesta</strong>: Bueno, no sé [rascándose la cabeza]… Supongo que no es muy habitual, pero… en fin… Pensé que sería un modo original de recapitular y poner en común mis reflexiones sobre la serie con la comunidad de <em>El Cedazo</em>. Pero sí, tiene usted razón… reconozco que todo esto es un poco surrealista [sonríe]. Quizás debería haberme limitado a explicar, escribiendo de seguido, lo que pienso sobre lo que he escrito hasta ahora y cómo veo el futuro, en lugar de buscar formatos rebuscados.</p>

<p><strong>P</strong>: ¡Oh, no! De ninguna manera. En mi humilde opinión este formato es perfecto, siempre que acepte que los demás piensen que está usted como un cencerro. En lo que a mí respecta me ofrece la oportunidad de lucirme como periodista. Supongo que me comprende.</p>

<p><strong>R</strong>: ¡Eh…! Esto… Sí, claro… En fin… eh… ¿Qué le parece si intentamos que esta entrevista parezca lo más normal posible? Hagamos como si usted y yo no nos conociéramos. ¿De acuerdo?</p>

<p><strong>P</strong>: Conforme. En ese caso permítame que le haga otra pregunta incómoda. Siempre empieza sus artículos con una fecha que da pie, a modo de introducción, a un hecho histórico o de ficción que guarda alguna relación con el contenido del capítulo. Han intervenido personajes célebres como Montesquieu, Maquiavelo, Lovecraft, Foucault e incluso el mismísimo Hari Seldon. Sin embargo, el personaje con el que abre este artículo es… ¡Usted mismo! Dígame, Sr. Mazinger&#8230; ¿realmente le parece apropiado compararse con ellos o sencillamente su ego no tiene límites?</p>

<p><strong>R</strong>: ¡Eh…! ¡No, por favor! ¡Ni mucho menos! Esa no es mi intención… Sólo trato… Verá… Este artículo es un divertimento. La serie era demasiado seria y pensé… pensé que le vendría bien un soplo de aire fresco, ya sabe… Se trata de charlar informalmente sobre ella, ver con qué seguir, recabar un <em>poco de feedback</em> de los lectores, no sé… esa clase de cosas. Oiga, ¿todas las preguntas van a ser igual de agresivas?</p>

<p><strong>P</strong>: No tema. Si lo piensa un poco comprenderá que ha de estarme agradecido por darle la oportunidad de aclararlo. ¿Qué me dice de las fechas? ¿Por qué siempre empieza con una fecha?</p>

<p><strong>R</strong>: Bueno [algo más tranquilo], no hay un motivo especial. Empecé el primer artículo con la fecha del hundimiento del Titanic y me pareció congruente empezar todos los demás de forma similar. Es una manera de dar homogeneidad a la serie. Algo así como una firma. Creo que la gente podría identificar un artículo de la serie simplemente viendo cómo empieza.</p>

<p><strong>P</strong>: Lo decidió sobre la marcha, ¿eh? ¿Me equivoco al pensar que no ha sido lo único que ha improvisado? Deje que me explique. Cuando leí el <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/05/05/el-universo-subprime-big-bang-y-big-crunch-de-una-odisea-financiera/" target="_self" class="liinternal">primer artículo</a> de la serie (me refiero a la introducción) supuse que iba usted a centrarse en la <em>Crisis Subprime</em>, o al menos ésa era la impresión que el artículo transmitía. Sin embargo, siete capítulos después no podemos decir que haya sido así. Ha hablado mucho de autonomía de los bancos centrales y transparencia, de sus políticas de comunicación, de cómo se relacionan con el poder político, etc. Pero de crisis, lo que se dice de crisis…</p>

<p><strong>R</strong>: Está usted en lo cierto, aunque yo no hablaría de improvisación, sino de evolución. Cuando escribí el primer artículo la idea era hablar sobre la <em>Crisis Subprime</em>, y colateralmente sobre el sistema financiero. Incluso pensaba que la serie no me llevaría más de tres o cuatro artículos. Pero conforme escribía me di cuenta de que si quería mantener esa extensión tendría que dar muchas cosas por sabidas, lo cual no me gustaba. Decidí que, si tenía que explicar todas aquellas cosas, la serie tenía que ser más larga. Empecé a reescribirla sobre la base de ir contando la <em>Crisis Subprime</em> haciendo altos para explicar conceptos macroeconómicos, políticos, legales e históricos. Tiré varios borradores a la basura antes de darme cuenta de que esa aproximación no funcionaba. El hilo argumental de la historia, la <em>Crisis Subprime</em>, se rompía continuamente para explicar detalles que, aunque pensaba que convenía saber para entenderla mejor, hacían la lectura muy pesada. El resultado era una trama principal rota en mil pedazos y un montón de detalles útiles, pero dispersos.</p>

<p><strong>P</strong>: Y claro está, encontró una solución&#8230;</p>

<p><strong>R</strong>: Sí, aunque paradójicamente tuve que renunciar a contar la <em>Crisis Subprime</em> [sonríe]. Decidí que lo mejor era centrarme en un tema y tratarlo en profundidad en lugar de desparramar sus partes a lo largo de toda la serie. Después en otro, y así sucesivamente. Pero, naturalmente, no podía empezar por la propia crisis, debido a lo que le decía antes. Ése es el motivo por el que en estos primeros artículos me haya centrado en la autonomía, transparencia y comunicación de los bancos centrales. Elegí ese tema porque me pareció bastante acotado para empezar.</p>

<p><strong>P</strong>: Pues para ser un tema &#8220;bastante acotado&#8221;, le ha ocupado seis capítulos…</p>

<p><strong>R</strong>: Es verdad. Tampoco pensaba extenderme tanto, pero una cosa me llevaba a otra y… bueno, no quise dejarme nada en el tintero. Uno de mis principales temores es haber aburrido a los lectores. Creo que la serie empezó bien. El bloque tuvo buena acogida, especialmente los <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/09/14/el-universo-subprime-fundacion/" target="_self" class="liinternal">capítulos</a> en los que usé a Hari Seldon y a la Fundación como símil… Se ve que hay mucho lector de ciencia-ficción en <em>El Cedazo</em> [sonríe]&#8230;Y, por cierto, ya que saco el tema, tanto el título de esta entrevista, <em>Primer Interludio</em>, como el diálogo que estamos manteniendo e incluso el tratamiento de usted que nos estamos brindando son un homenaje a <em>Fundación e Imperio</em> y a <em>Segunda Fundación</em>, así como a los típicos y directos diálogos <em>asimovianos</em>. Disculpe, pero tenía que decirlo. Volviendo al tema, en aquellos dos artículos, aunque también en otros, Mac, Kartoffel, J, Naeros y otros <em>cedaceros</em> (no puedo mencionarlos a todos, espero que me perdonen) suscitaron interesantes e intensos debates en el foro de las entradas. Pese a ello temo que al final el bloque haya quedado largo y haya espantado a muchos. Pero no me quejo, quizás haya tenido poca <em>clientela</em>, pero ha sido fiel, cosa que agradezco. En cualquier caso creo que este enfoque ha merecido la pena.</p>

<p><strong>P</strong>: ¿Por qué?</p>

<p><strong>R</strong>: Bueno, si usted busca en Internet encontrará decenas de miles de artículos sobre la <em>Crisis Subprime</em>, pero muy pocos sobre la independencia de los bancos centrales. Es algo a lo que estamos tan habituados que casi no le damos importancia. Los bancos centrales han sido nuestros compañeros de viaje durante un siglo o más, pero nadie se pregunta por qué disfrutan de semejantes niveles de autonomía, por qué son tan <em>cuidadosos</em>, por decirlo de alguna manera, al comunicar sus decisiones, o si podrían ser de otro modo. Creo que los lectores de la serie (yo también) han aprendido cosas más interesantes y difíciles de encontrar que si me hubiera limitado a escribir una crónica de la <em>Crisis Subprime</em>. Al final estoy escribiendo sobre el sistema financiero y, colateralmente, sobre la <em>Crisis Subprime</em>.</p>

<p><strong>P</strong>: ¿Significa eso que no escribirá sobre la <em>Crisis Subprime</em>?</p>

<p><strong>R</strong>: No. Significa que cuando escriba sobre ella lo haré del tirón, sin pausas ni digresiones, y los que hayan seguido la serie conocerán todo lo relevante para entender que la dichosa crisis es fruto de un sistema mal diseñado (intencionadamente o no), un <em>pantallazo azul</em>, una especie de <em>abnormal program termination</em> del sistema. O ése es al menos mi punto de vista. Pero, de un modo u otro, lo importante es que no será preciso detenerse a explicar detalles, porque ya habrán sido tratados en artículos anteriores.</p>

<p><strong>P</strong>: Supongo entonces que algún día tendremos su particular visión sobre esta crisis. Aunque la cosa va para largo, ¿es así?</p>

<p><strong>R</strong>: Me temo que sí. Francamente, cuando abordé esta serie no suponía que fuera a llevarme tanto tiempo. Por cada hora que paso escribiendo hay otras muchas que se me van documentándome. He leído un montón de libros, artículos periodísticos, he recorrido de cabo a rabo las webs de muchos bancos centrales… Me gusta hacerlo, pero preparar los artículos de la serie es difícil [suspira]. No hay ningún manual que te sirva de guía, tienes que dar forma a los artículos a partir de innumerables fragmentos de información, el tema está muy candente y la situación cambia día a día&#8230; No es como hacer una serie sobre fundamentos de micro o macroeconomía, por ejemplo, en la que sabes que hay muchos libros de texto de los que tirar que te dan una visión de conjunto. Si además tenemos en cuenta que no puedo desatender otros proyectos personales y profesionales&#8230; al final dispongo de poco tiempo. Sería muy complicado para mí sacar más de un artículo al mes, y eso en el mejor de los casos.</p>

<p><strong>P</strong>: Esperemos que se acabe la crisis antes que su serie…</p>

<p><strong>R</strong>: Esperemos [ríe].</p>

<p><strong>P</strong>: El título de su último artículo, <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/" target="_self" class="liinternal"><em>La Ley del Péndulo</em></a>, sugiere que la economía oscila entre extremos. En él cuenta cómo el congreso de los EE.UU. renunció al control de algunas de las operaciones más importantes de la Fed, y de cómo ahora intenta recuperarlo de nuevo. ¿Cree que lo conseguirá?</p>

<p><strong>R</strong>: Ése es al menos mi deseo. Esa medida forma parte de un paquete más ambicioso para <em>poner un corsé</em> al sistema financiero. No sé si será suficiente, pero lo que está claro es que es bueno para todos que se apruebe, mal que le pese al <em>lobby</em> de Wall Street, que está haciendo todo lo que puede para impedirlo. La ley del péndulo es un modo muy gráfico, a mi entender, de explicar el modo en que se mueven las fuerzas económicas y sociales. Tras el <em>Crack de 1929</em> todo el mundo se conjuró para que algo así no volviera a ocurrir. Se consiguió encorsetar a los bancos y la gente vivió dos o tres décadas de tranquilidad, guerra mundial aparte. Pero luego vino el neoliberalismo y su idea de que la economía podría crecer más y de que el mundo podría desarrollarse mejor si hubiese menos restricciones. Y se volvió a dejar a la banca sin corsé. Y sí, la economía despegó (aunque no para todos), el mundo se globalizó (habría mucho que discutir sobre si esto es bueno, malo o regular, y para quién)…  Pero todo eso fue a costa de excesos. Y al final nos la hemos vuelto a pegar. Si dejamos a la banca sin corsé nos la volverá a jugar.</p>

<p><strong>P</strong>: Dice usted que la ley del péndulo es una buena imagen para explicar todo esto. No se me escapa que también la ha usado para conectar con el principio del bloque…</p>

<p><strong>R</strong>: Me alegro de que se haya percatado [con cara de satisfacción]. En efecto, no sólo he usado esa imagen para ilustrar el contenido del último artículo, sino para conectarlo con el primero, <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/06/10/el-universo-subprime-el-cuarto-poder/" target="_self" class="liinternal"><em>El Cuarto Poder</em></a>, y dotar de estructura <em>pendular</em>, si se me permite decirlo así, al bloque. Así cierro el ciclo y paso página.</p>

<p><strong>P</strong>: Hablando del <em>cuarto poder</em>, ¿no sabe que ése es la prensa? En su serie usa el término para referirse al poder económico o financiero.</p>

<p><strong>R</strong>: Cierto. Es una pequeña licencia que me tomo. Si le arrebato ese honor a la prensa y se lo cedo al mundo financiero es porque, en mi opinión (aunque posiblemente esté equivocado), es mucho más relevante. Veo a la prensa más como un instrumento del poder político y del financiero que como un poder en sí. Espero que no le moleste. Además, recuerde que trataba ese tema en el contexto de la división de poderes, y ahí era más adecuado hablar de <em>cuarto poder</em> que de quinto o sexto, lo que hubiera sido ridículo.</p>

<p><strong>P</strong>: Vale, aceptamos barco como animal acuático. Pasemos a hablar sobre el futuro. Acaba de terminar el primer bloque de la serie. ¿Y ahora qué?</p>

<p><strong>R</strong>: ¡Ufff! ¿Ahora&#8230; qué? Bueno… no sé… quizás me tome un respiro… Un par de meses durante el verano para descansar, reflexionar y cargar las baterías. No descarto escribir algún artículo suelto sobre algo que conozca mejor, u otra serie más ligerita que <em>El Universo Subprime</em>. No es que renuncie a <em>El Universo Subprime</em>, pero, de continuarlo, necesito tiempo para documentarme para el siguiente bloque.</p>

<p><strong>P</strong>: Que irá de…</p>

<p><strong>R</strong>: Probablemente trate sobre la regulación del sistema financiero. Es un tema absolutamente actual, y muy importante para todo el mundo. Es lo que insinué al final del último artículo y, de hecho, tengo ya algo de material preparado. Aunque [mueve la cabeza de un lado a otro]… podría dar un giro de última hora y hablar sobre el sistema bancario, cómo fluye el dinero, de dónde sale, créditos, profundizar en la política monetaria… esa clase de cosas. Eso es macroeconomía casi pura, más fácil de preparar, aunque me convence menos. No sé, ya veremos. Me vendría bien conocer la opinión del público. En el fondo, quiero escribir sobre cosas que interesen a la gente.</p>

<p><strong>P</strong>: Bueno, eso es fácil. Sólo tiene que preguntar a su mujer y a su primo.</p>

<p><strong>R</strong>: Sí [ríe], supongo que sí…</p>

<p><strong>P</strong>: Casi hemos terminado. Contésteme a una última pregunta. Sus artículos se caracterizan por ofrecer muchas referencias a toda clase de documentación. Reconozco que pocas veces las sigo, ¿me estoy perdiendo algo?</p>

<p><strong>R</strong>: Bueno, depende [duda]… pero diría que sí. El contenido del artículo es un compendio de todas esas referencias, por lo que para hacerse una idea global basta con leer el artículo. Pero si desea profundizar no cabe duda de que ha de acudir a las fuentes. Para eso pongo las referencias, para que los lectores tengan la oportunidad de ampliar contenidos, pero también para que valoren si lo que he escrito se ajusta a la verdad y no hay errores de bulto. Así doy pie a un proceso de realimentación. Los lectores pueden usar el foro de las entradas para sugerir u opinar, pero también para corregir. Esto último es muy importante para mí.</p>

<p><strong>P</strong>: ¿Por qué?</p>

<p><strong>R</strong>: ¡Porque no soy economista! Tomando prestada una expresión de Pedro, <em>los tamiceros y cedaceros añejos</em> saben que soy informático porque lo he dejado caer en alguna ocasión, pero quizás otros no tan <em>añejos</em> no lo sepan. En economía soy autodidacta. Leo mucho sobre el tema, continuamente, y me interesa, pero no he cursado estudios de economía. Algunos de mis compañeros autores en <em>El Cedazo,</em> o incluso Pedro en <em>El Tamiz</em>, hacen advertencias en sus artículos cuando escriben sobre un tema que no es directamente de su disciplina. Creo que hacen lo correcto, es un gesto que les honra. Puede que haya gente a la que no le interese leer un artículo de alguien que no sea profesional de ese campo, lo cual es respetable aunque yo no lo comparta. Sin embargo yo he optado por no hacer advertencias de ese tipo, lo cual me hace sentir en cierto modo culpable. Las referencias son un modo de purgar mi culpa. Todos pueden verificar lo que cuento en el artículo y luego discutirlo si quieren. Quiero aclarar además que si he tomado la determinación de no hacer esas advertencias, ha sido para no romper el ritmo de la lectura. Es una simple cuestión de estilo que no tiene por qué ser compartida. Admito que es más que discutible, pero es mi privilegio como autor decidirlo.</p>

<p><strong>P</strong>: Bien, en cualquier caso sirva esta entrevista para aclararlo. Al menos los que la lean habrán tomado nota. Pero dígame, ¿no ha considerado poner un aviso al final de los artículos? Eso no rompería el ritmo.</p>

<p><strong>R</strong>: Quizás lo haga [frunce el ceño, poco convencido].</p>

<p><strong>P</strong>: Bueno, era sólo una idea. Por mi parte no hay más preguntas. Espero no habérselo hecho pasar muy mal.</p>

<p><strong>R</strong>: No, no… Ha tenido sus momentos impertinentes, sí, pero en general ha estado bien.</p>

<p><strong>P</strong>: Pues a celebrarlo. Hace calor, ¿me invita a una cerveza?</p>

<p><strong>R</strong>: Por supuesto, aunque, teniendo en cuenta que usted no existe, bastará una lata.</p>

<p>[El autor pide disculpas a todos aquellos que se hayan sentido ofendidos por un cuadro de diarrea mental, onanismo intelectual o autocomplacencia gratuita como éste. En su descargo dígase que la intención era cerrar un bloque de forma divertida antes de abordar el siguiente, y que en el próximo artículo recuperará el estilo que hasta ahora había caracterizado a <em>El Universo Subprime</em>.]</p>

<p>[Este artículo forma parte de la serie <em>El Universo Subprime</em>. Si te ha gustado pulsa <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/08/16/el-universo-subprime-macroeconomia-cosmica/" target="_self" class="liinternal">este enlace</a> para continuar leyendo el siguiente artículo de la serie.]</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_8434" class="footnote">Nota del editor:  3 seguidores, en realidad. El editor, también.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>El Universo Subprime &#8211; La Ley del Péndulo</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Jun 2010 15:36:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mazinger</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[El dinero es una cuestión demasiado seria para dejarla en manos de los banqueros centrales. Georges Clemenceau[1] Léon Foucault, físico francés famoso por su experimento con el péndulo que lleva su nombre. Fuente: Wikipedia. 26 de marzo de 1851, en el Panteón de París todo está dispuesto para que el experimento comience. Anclado bajo su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: left">El dinero es una cuestión demasiado seria para dejarla en manos de los banqueros centrales.<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Georges_Clemenceau" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"></a></p>
<p style="text-align: left"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Georges_Clemenceau" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Georges Clemenceau</a><sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/#footnote_0_8358" id="identifier_0_8358" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Aunque la cita original es de Clemenceau, es m&aacute;s conocida porque Milton Friedman la parafrase&oacute; en su obra Dollars and Deficits. Puede consultarse el extracto del libro en el que aparece la cita en la p&aacute;gina 28 del documento Selecci&oacute;n de escritos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de Milton Friedman.">1</a>]</sup></p>
</blockquote>

<div id="attachment_8381" class="wp-caption alignleft" style="width: 244px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Foucault.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-8381 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/eus-6-foucault-234x300.jpg" alt="Léon Foucault" width="234" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Léon Foucault, físico francés famoso por su experimento con el péndulo que lleva su nombre. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>26 de marzo de 1851, en el Panteón de París todo está dispuesto para que el experimento comience. Anclado bajo su enorme cúpula se haya el extremo de un cable de 67 metros de longitud, del cual pende en el otro extremo, casi a ras de suelo, una bala de cañón de 27 kg. El mecanismo del que está colgado el extremo superior del cable está diseñado para que el péndulo (pues no otra cosa es este curioso artilugio) pueda oscilar libremente a lo largo de cualquier plano vertical, siendo su período de alrededor de 17 segundos. Adherido a la parte inferior de la bala se encuentra un estilete que, si todo sale bien, con cada oscilación irá dejando marcas en la arena que a tal efecto se ha amontonado bajo él.</p>

<p><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/L%C3%A9on_Foucault" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Léon Foucault</a>, inquieto físico francés impulsor y organizador del experimento, no alberga duda alguna sobre el resultado del mismo. Los cálculos son correctos y, por otro lado, lo que el experimento pretende demostrar es en realidad un hecho bastante obvio, al menos para un científico. Su confiado ánimo contrasta con la expectante inquietud de algunos de los asistentes. Foucault sonríe: dentro de 32 horas <strong>habrá quedado empíricamente demostrado que  la Tierra gira sobre su propio eje</strong>.</p>

<p>La <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_del_p%C3%A9ndulo" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ley del Péndulo</a> fue el sencillo modelo matemático en el que se inspiró Foucault para idear su pintoresco experimento. Desde entonces, esta ley ha transcendido las fronteras de la Física y la Matemática, citándose en contextos bien distintos para intentar justificar algunos comportamientos sociales que, insólitamente, parecen ajustarse a ella. Por alguna desconocida razón cuyo origen resida quizás en su propio código genético, el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Zoon_politikon" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>zoon politikon</em></a> recela del equilibrio. Las sociedades se mueven de un extremo al opuesto, regular y, en ocasiones, violentamente, casi sin sucesión de continuidad. Del exceso a la frugalidad, de la paz a la guerra, de la euforia al pánico… pocos pasos distan a veces.</p>

<p>Y la economía, como dolorosamente hemos podido comprobar, no es una excepción a la norma. Durante los primeros momentos de la <em>Crisis Subprime</em> las agencias de calificación pasaron del <em>triple A</em> al <em>doble C</em> con una facilidad harto sospechosa; por su parte, los bancos centrales no dudaron en cortar de un tajo el cable del ascensor en el que hasta entonces viajaban los tipos de interés para que cayeran a plomo.</p>

<p>Del mismo modo, como ya hemos visto en <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/01/25/el-universo-subprime-el-fin-%C2%BFjustifica-los-medios-i/" target="_self" class="liinternal">anteriores capítulos</a> de <a href="http://" title="http://eltamiz.com/elcedazo/series/el-universo-subprime/" target="_blank" class="liexternal">esta serie</a>, la autonomía de los bancos centrales ha sufrido algunos vaivenes, así como la transparencia (o la falta de ella) y sus políticas de comunicación. De nuevo la Ley del Péndulo marca el ritmo (o quizás simplemente lo sigue) de las concomitancias entre el poder político y el financiero y de las luchas intestinas entre los clanes de economistas. Política y economía, dos caras de la misma moneda. Sí, pero&#8230; ¿quién controla a quién? Empezaremos hoy a hablar de ello.</p>

<p>El abanico de filias y fobias que los bancos centrales despiertan entre las diversas familias de economistas es amplio, abarcando desde el prudente y algo desdeñoso distanciamiento de los herederos de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Keynes" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Keynes</a>, tradicionalmente más preocupados por la política fiscal que por la monetaria, pasando por la pragmática tolerancia del <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Monetarism" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>monetarismo</em></a> moderno, que aboga más por las políticas monetarias y considera a los bancos centrales un vehículo adecuado para instrumentarlas, hasta la abierta beligerancia de los representantes de la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Austrian_School" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Escuela Austriaca</a>, muy incómodos con la idea de una elite de <em>superbanqueros</em> que distorsiona el mercado modificando artificiosamente los tipos de interés.</p>

<p>El papel privilegiado de las instituciones monetarias como directoras de orquesta de la economía no pasa ni mucho menos inadvertido. De hecho, con frecuencia han sido duramente criticadas no sólo por partidarios de <em>conspiranoias</em> más o menos infundadas sino también por reputados economistas como <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Milton_friedman" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Milton Friedman</a> o <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Hayek" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Friedrich Hayek</a> , ambos laureados con el premio Nobel de Economía.</p>

<div id="attachment_8385" class="wp-caption alignright" style="width: 178px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Hayek.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-8385" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/eus-6-hayek.jpg" alt="Friedrich Hayek." width="168" height="218" /></a><p class="wp-caption-text">Friedrich Hayek, premio Nobel de Economía en 1974. Fuente: Wikipedia</p></div>

<p>Friedman sostenía que la economía norteamericana tornó a ser más inestable desde la creación de la Fed en 1913, aduciendo en defensa de su punto de vista que los precios, y por tanto la inflación, se habían vuelto más volátiles<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/#footnote_1_8358" id="identifier_1_8358" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="P&aacute;gina 26 de Selecci&oacute;n de escritos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de Milton Friedman.">2</a>]</sup>. Hayek y sus correligionarios iban mucho más lejos, al afirmar que la ligereza con que la Fed y los demás bancos centrales estimulan la economía  mediante bajadas (a su juicio arbitrarias) de tipos de interés es la auténtica causa de los ciclos del capitalismo, esto es, de las burbujas y de los <em>cracks</em> económicos<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/#footnote_2_8358" id="identifier_2_8358" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La Wikipedia nos ofrece un extracto muy resumido de la teor&iacute;a austriaca del ciclo econ&oacute;mico en la biograf&iacute;a de Hayek. Los que deseen profundizar pueden leer Prices and production o Monetary theory and the trade cycle, ambas obras recogidas en la recopilaci&oacute;n Prices and production and other works.">3</a>]</sup>. En el otro lado, la diferencia más patente entre ambos es que mientras que Friedman y los monetaristas sabían convivir con los bancos centrales, cuestionando no tanto su existencia como el modo en que llevaban a la práctica las políticas monetarias, la facción austriaca representada por Hayek jamás cejó en su empeño por combatirlos incluso hasta la erradicación si fuera posible.</p>

<p>Pero no toca hoy hablar sobre la opinión técnica que los distintos clanes de economistas mantienen acerca del modo en que los bancos centrales conducen la política monetaria. En este artículo estoy más interesado en la vertiente política de la cuestión, por lo que para abrir boca recurriremos a una de las <em>lindezas</em> que Friedman dedicó a la Fed:</p>

<blockquote>&#8220;Cualquier sistema que deposita tanto poder al arbitrio de unos pocos hombres y cuyos errores, disculpables o no, pueden tener efectos tan profundos, es un mal sistema. Es un mal sistema para los que creen en la libertad, simplemente porque le da a unos pocos individuos tal poder sin un control efectivo por parte del cuerpo político.&#8221;<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/#footnote_3_8358" id="identifier_3_8358" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="P&aacute;gina 28 de Selecci&oacute;n  de escritos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de Milton Friedman.">4</a>]</sup></blockquote>

<p>Lo primero que salta a la vista es que <strong>éste no es un juicio de carácter técnico, sino político</strong>. De hecho es el argumento político por excelencia contra la autonomía de los bancos centrales y, con ligeras variaciones de forma, ha sido repetido hasta la saciedad por miríadas de críticos. Sin embargo, no muchos miembros del mencionado <em>cuerpo político</em> se lo han tomado lo bastante en serio como para proponerse reducir la independencia de las autoridades monetarias.</p>

<p>Pero a la luz de lo que hemos venido discutiendo a lo largo de la serie, ¿no parece anacrónica la idea de restar autonomía a los bancos centrales? Recordemos que la independencia de que disfrutan hoy es fruto del esfuerzo por evitar que las políticas monetarias estuviesen sometidas a los ciclos electorales, o, en otras palabras, a la necesidad de evitar que los gobiernos las usaran en su favor sobreestimulando irresponsablemente el crecimiento y el empleo, aún a costa de inflación, para facilitar su reelección. En su día vimos que dotar de autonomía a los bancos centrales parecía una buena solución a este problema, e incluso lo refrendábamos con datos empíricos<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/#footnote_4_8358" id="identifier_4_8358" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Concretamente el estudio de Alesina y Summers demostraba que exist&iacute;a una relaci&oacute;n inversa entre autonom&iacute;a e inflaci&oacute;n, es decir, a mayor independencia de los bancos centrales, menores tasas de inflaci&oacute;n.">5</a>]</sup>.</p>

<p>Y no era éste el único provecho que se obtiene. De la independencia de los bancos centrales se deriva un aspecto práctico muy útil en épocas de vacas flacas. Los bancos centrales hacen aquello que, por impopular, los gobiernos difícilmente se atreverían a hacer: sanear la economía pese a que los <em>costes sociales</em> se disparen. Ya lo vimos cuando hablamos sobre la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Curva_de_phillips" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Curva de Phillips</em></a>: reducir la inflación conlleva perder puestos de trabajo, mientras que disminuir el paro aumenta la inflación. Así pues, en un contexto de alta inflación, ¿qué hacer? ¿Ponemos en práctica una política monetaria expansiva (o <em>acomodaticia</em>) que reduzca el desempleo a corto plazo a costa de generar más inflación? ¿O una política monetaria contractiva para reducir la inflación aunque el desempleo aumente? ¿Cuál sería la opción por la que se decantaría un político si su reelección dependiera de ello? ¿Qué haría un banquero central? En fin, sin entrar en valoraciones morales, baste decir que la respuesta de un político, cuanto menos, es incierta, en tanto que la de un economista sería contundente: reducir la inflación para estabilizar la economía en el futuro aunque ahora las familias tengan que apretarse el cinturón. Es lo que la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Federal_reserve" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Fed (Reserva Federal)</a> hizo a finales de los 70, a pesar de que a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ronald_Reagan" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Reagan</a> le disgustara el alto coste en desempleo  (es decir, en impopularidad) que acarrearon las medidas que <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Paul_Volcker" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Paul Volcker</a>, por entonces Presidente de la Fed, puso en marcha.  <strong>Los bancos centrales hacen el <em>trabajo sucio</em> (pero necesario) que los gobiernos no quieren hacer</strong>. Las familias, como siempre, pagan el pato<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/#footnote_5_8358" id="identifier_5_8358" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Seguramente un pato menos gordo que el que tendr&iacute;an que pagar en el futuro si se dejase a la inflaci&oacute;n campar a sus anchas.">6</a>]</sup>.</p>

<div id="attachment_8384" class="wp-caption alignleft" style="width: 160px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:MiltonFriedman.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-8384" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/eus-6-friedman.jpg" alt="Milton Friedman." width="150" height="146" /></a><p class="wp-caption-text">Milton Friedman, premio Nobel de Economía en 1976. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>Ahora bien, si la autonomía de los bancos centrales es considerada un avance… ¿Por qué pensaba Friedman que la Fed era un mal sistema?</p>

<p>Bueno, a él nunca le gustó demasiado. La consideraba, en el mejor de los casos, un <em>mal necesario</em>. Siempre creyó que era preciso <em>atar corto</em> a la Fed para salvaguardar al mercado de los efectos de una mala política monetaria. Pero… ¿cómo ponerle el cascabel al gato? Porque despojar a la Fed de su independencia es desandar un camino que ya sabemos dónde empieza, y no es precisamente en un lugar mejor.</p>

<p>Además, si nos tomamos su reflexión al pie de la letra y hacemos el ejercicio de generalizarla y aplicarla, por ejemplo, al gobierno de cualquier país, que como sabemos suele estar formado<em> por un grupo de unos pocos hombres (y mujeres) cuyos errores, disculpables o no, pueden tener efectos muy profundos</em>, podríamos concluir que quizás la democracia es un mal sistema puesto que <em>otorga tal poder a ese grupo de hombres (y mujeres) sin un control efectivo por parte del cuerpo social</em> (la ciudadanía, que sólo vota cada cuatro años)<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/#footnote_6_8358" id="identifier_6_8358" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="De hecho, muchas decisiones finales dependen casi exclusivamente de una sola persona, el Presidente de Gobierno. Sin ir m&aacute;s lejos, Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar decidi&oacute; apoyar activamente la guerra de Irak pese a la casi un&aacute;nime contestaci&oacute;n social.">7</a>]</sup>.</p>

<p>Frente a esta osada y seguramente gratuita comparación, Friedman, tras acusarnos de demagogia, probablemente contraatacara diciendo que al Gobierno lo elige el pueblo, pero que al Consejo de Gobernadores de la Fed, incluido su presidente, no, o al menos no directamente. Lo cual, con algún pero<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/#footnote_7_8358" id="identifier_7_8358" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Al Presidente de la Fed lo propone el Presidente del Gobierno, elegido por el pueblo, y lo refrenda el Congreso, un &oacute;rgano que representa al pueblo">8</a>]</sup>, es cierto. Y quizás añadiera que la actividad del gobierno es controlada por la Casa de Representantes y por el Senado, los cuales pueden denunciar públicamente los dislates que un gobierno pueda cometer, pero que a la Fed no la controla nadie, ni el poder legislativo ni el ejecutivo. Lo cual, con matices, también es cierto.</p>

<p>Humildemente pienso que las palabras de Friedman iban por otros derroteros: hay que leerlas en clave de reforzamiento de los <em>mecanismos de pesos y contrapesos</em>. <strong>No se trata tanto de poner en cuestión la autonomía de la Fed como de someterla a un mayor control por parte del cuerpo legislativo</strong> (que no del ejecutivo). Al fin y al cabo el Congreso y el Senado son la representación más directa de la ciudadanía, y <em>si tienen licencia para sacarle los colores al propio gobierno</em>, ¿por qué no a la Fed? Ya lo insinuamos en la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/06/10/el-universo-subprime-el-cuarto-poder/" target="_self" class="liinternal">segunda entrega</a> de la serie, aunque suene paradójico, es más fácil supervisar y controlar la acción del Gobierno de los EE.UU. que la de su banco central: en la práctica, <strong>la Fed es intocable</strong>.</p>

<p><strong>O lo era…</strong></p>

<p>El terremoto provocado por la <em>Crisis Subprime</em> ha propiciado que mucho de lo que se daba por sentado hace tan sólo un par de años esté siendo sometido ahora a revisión, así que no hay mejor caldo de cultivo que el actual para que los críticos con el sistema aprovechen la ocasión de hacerse escuchar. Y eso es precisamente lo que está haciendo el congresista republicado <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ron_paul" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ron Paul</a>, uno de los pocos políticos norteamericanos, si no el único, que apoya las tesis de la Escuela Austriaca de economía. Por eso, durante más de treinta años ha liderado (no con mucho éxito) una particular cruzada para abolir la Fed<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/#footnote_8_8358" id="identifier_8_8358" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El t&iacute;tulo de su &uacute;ltimo libro, End the Fed, es bastante significativo y resume a la perfecci&oacute;n uno de las principales pretensiones pol&iacute;ticas de Ron Paul.">9</a>]</sup>, objetivo éste tan subversivo que incluso en las circunstancias presentes le ha impedido sumar demasiados adeptos entre sus colegas congresistas, mucho menos intrépidos que él y quizás también, aunque es tan sólo una opinión, más <em>untados</em> por el <em>lobby</em> financiero de Wall Street, bastante interesado en un banco central <em>eventualmente dirigido por alguien afecto a su causa</em>.</p>

<div id="attachment_8383" class="wp-caption alignright" style="width: 249px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Ron_Paul,_official_Congressional_photo_portrait,_2007.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-8383" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/eus-6-ron-paul-239x300.jpg" alt="Ron Paul." width="239" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Ron Paul, congresista por el Partido Republicado. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>Posiblemente porque es consciente de ello, Ron Paul ha rebajado ostensiblemente sus pretensiones, conformándose con introducir una enmienda mucho menos ambiciosa de lo que quisiera, a fin de recabar los apoyos suficientes para que prospere. Hablamos de la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Federal_Reserve_Transparency_Act" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Federal Reserve Transparency Act</em></a>, una enmienda a una propuesta de ley más general<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/#footnote_9_8358" id="identifier_9_8358" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Me refiero a la House Financial Reform, una iniciativa de la Casa de Representantes que pretende regular m&aacute;s estrechamente el Sistema Financiero. Puesto que este art&iacute;culo est&aacute; focalizado en la transparencia y autonom&iacute;a de la Fed, no quiero extenderme en la descripci&oacute;n de esta otra propuesta de ley, que tiene un alcance mayor. Lo dejamos para futuros art&iacute;culos.">10</a>]</sup>, que en la práctica remueve las barreras que impiden a la Congreso de los EE.UU.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/#footnote_10_8358" id="identifier_10_8358" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El Congreso de los EE.UU. recibe la denominaci&oacute;n de Casa de Representantes (House of Representatives), por lo que uso ambos nombres indistintamente para referirme a la misma instituci&oacute;n.">11</a>]</sup> escudriñar hasta el último rincón del banco central estadounidense. Así, <strong>Ron Paul <em>acepta a la Fed como animal de compañía</em> a cambio de aumentar las facultades de supervisión del Congreso</strong>, que podrá auditar toda la contabilidad de la Fed en cuanto la ley entre en vigor.</p>

<p>Pero, un momento…</p>

<p>¿No habíamos quedado en un <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/01/25/el-universo-subprime-el-fin-%C2%BFjustifica-los-medios-i/" target="_self" class="liinternal">artículo anterior</a> en que la Fed era auditada por una empresa independiente e incluso por la <a href="http://www.gao.gov/" target="_self" class="liexternal">GAO (Government Accountability Office)</a>? Bueno, lo cierto es que sí…, pero <em>olvidé</em> mencionar un pequeño detalle: en la actualidad, ni el auditor independiente contratado por la Fed ni la GAO tienen potestad para acceder a toda la contabilidad de la Fed. Y no porque no quieran, sino porque así lo dispone la <em>Federal Banking Agency Audit Act</em><sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/#footnote_11_8358" id="identifier_11_8358" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="En el informe Federal Reserve system audits: Restrictions on GAO&rsquo;s Access, la propia GAO analizaba las limitaciones a que estaban sometidos por ley.">12</a>]</sup> aprobada en 1978, que establece que las decisiones de política monetaria, las operaciones de mercado abierto, las deliberaciones en el seno de la Junta de Gobernadores y las transacciones entre la Fed y otros bancos centrales, gobiernos extranjeros y organismos financieros internacionales, quedan excluidas de las auditorías. O en otras palabras, la Fed <strong>no tiene por qué justificar </strong>que <strong>sus decisiones </strong>son técnicamente correctas<strong>, puede subir y bajar los tipos de interés sin dar explicaciones, sus reuniones son </strong>más <strong>secretas </strong>que las de una logia masónica<strong> y</strong>, por si todo esto fuera poco, <strong>puede flirtear entre bambalinas con el FMI (Fondo Monetario Internacional) </strong>y otros amantes igualmente distinguidos<strong> </strong>sin rendir cuentas a nadie.</p>

<p>Y ojo, que estas restricciones no significan que los auditores examinen todos los datos pero no puedan valorar ni comunicar algunos, sino literalmente que la Fed no les proporciona información relativa a los asuntos a los que nos acabamos de referir. En otras palabras, las auditorías que se llevan a cabo son incompletas y no sirven para evaluar técnicamente algunas de las actuaciones más importantes de la Fed.</p>

<p>(… Aquí una incómoda pausa…)</p>

<p>Ni que decir tiene que la transparencia no sale demasiado bien parada y que el pacto entre caballeros concretado en el lema “autonomía a cambio de transparencia”, que veníamos defendiendo para justificar la independencia de los bancos centrales, dista mucho de ser equilibrado. De hecho, no puede verificarse su cumplimiento, por lo que literalmente estamos a merced de la <em>buena voluntad</em> de la Fed, la cual puede comunicar o callarse lo que le venga en gana. La situación a la que se llega es bastante delirante porque, lejos de despejar el horizonte, lo único que hace es contribuir a sembrar dudas: ¿En nombre de qué razón el Congreso decidió desarmarse frente a  la Fed y dejar fuera de sus pesquisas precisamente las operaciones de política monetaria más relevantes? ¿A quién interesa que tales actuaciones se mantengan en secreto, y por qué?</p>

<p>En fin, los argumentos que se esgrimieron en favor de la <em>Federal Banking Agency Audit Act</em>, a mi juicio, son un tanto peregrinos y falaces: el Congreso le propinó un doloroso puntapié a la transparencia en nombre de la autonomía de la Fed, para que fuese lo más independiente posible del poder político y pudiera trabajar libremente sin temor a intromisiones.  Loable defender su libertad de juicio y su autonomía respecto del Gobierno, <strong>pero… ¿desde cuándo explicar con claridad los motivos de una decisión implica que dicha decisión no ha sido tomada libre e independientemente?</strong> Inferir que transparencia y autonomía están reñidas entre sí es un auténtico despropósito.</p>

<p>Veámoslo con un símil médico. Cuando un equipo de cirujanos se enfrenta a una operación quirúrgica compleja e innovadora (como por ejemplo un trasplante de cara), ha de pensar el mejor modo de abordarla, medir los riesgos y seleccionar la solución que considere más adecuada de entre, quizás, otras buenas posibles opciones. Explicar técnicamente a sus colegas, y, de un modo más llano, al paciente y a su familia, los motivos que han guiado su juicio en absoluto supone merma de autonomía. Muy al contrario, precisamente el hecho de compartir sus conclusiones y someterlas al escudriño de otros cirujanos es el mejor modo de ponerlas a prueba. Las críticas o sugerencias recibidas bien podrían ayudar a hacer un mejor trabajo.</p>

<p>Pero, tal y como quedaron las cosas, <strong>incluso si la Fed actuara de un modo ejemplar sería imposible impedir que se suscitaran dudas acerca de su honestidad, por la sencilla razón de que es imposible verificar tal comportamiento ejemplar</strong>. Tanta incertidumbre puede llegar a ser insufrible e incluso contraproducente, alimentando <em>conspiranoias</em> que de otro modo no tendrían lugar.</p>

<div id="attachment_8382" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Obama_Health_Care_Speech_to_Joint_Session_of_Congress.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-8382" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/eus-6-house-representatives-300x199.jpg" alt="Casa de Representantes" width="300" height="199" /></a><p class="wp-caption-text">Casa de Representantes, el Congreso de EE.UU. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>Pues bien, la <em>Federal Reserve Transparency Act</em> no es sino un intento por volver a dejar las cosas como estaban antes de 1978, de modo que la GAO pueda meter la lupa y examinar todos los apartados de la contabilidad de la Fed. A día de hoy, 4 de junio de 2010, la <em>Federal Reserve Transparency Act</em> ha logrado el patrocinio de más de 300 congresistas de los 435 que conforman el Congreso<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/#footnote_12_8358" id="identifier_12_8358" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Concretamente de 319. Para ver una lista de los mismos seguir este enlace y pulsar sobre show cosponsors (319).">13</a>]</sup>, por lo que su futura aprobación parece asegurada. El Presidente de la Fed, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ben_Bernanke" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ben Bernanke</a>, que lo sabe, ha tirado la toalla, aunque no sin antes haber mantenido una dura pugna por <em>preservar la sagrada independencia de la Fed</em> que al menos le ha servido para algo: deberán transcurrir 180 días antes de que las operaciones de mercado de la Fed puedan ser reveladas por una auditoría.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/#footnote_13_8358" id="identifier_13_8358" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Seg&uacute;n se indica en la propia p&aacute;gina web de Ron Paul">14</a>]</sup></p>

<p>Aunque ya lo he puesto de manifiesto anteriormente, creo que no está de más recalcar el hecho de que esta enmienda, de salir adelante, no mermará en absoluto la capacidad de la Fed para seguir ejerciendo sus funciones libre e independientemente, sin que nadie le dicte lo que tiene que hacer ni cómo. <strong>Lo que se ha propuesto es simple y llanamente un reforzamiento de la transparencia, lo cual es sano</strong>, pues en todo caso obligará a la Fed a hacer un mejor trabajo, más técnico y menos político, más reflexivo y posiblemente menos arbitrario. Pienso por tanto que todos los debates que se han suscitado acerca de una pérdida de autonomía son falsos y tendenciosos, aunque es sólo una opinión.</p>

<p>Los próximos meses se presumen decisivos, no sólo para lograr un sistema financiero más transparente, sino también más equilibrado, justo y seguro. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Barack_Obama" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Obama</a> ha conseguido recientemente que el Senado de los EE.UU. apruebe la <em>Financial Regulation Bill</em>, una ley de reforma del Sistema Financiero que pretende poner coto a las desaforadas prácticas de Wall Street<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/#footnote_14_8358" id="identifier_14_8358" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="L&eacute;ase el art&iacute;culo Obama reordena por ley el sistema financiero de EE.UU. publicado en El Pa&iacute;s el 22 de mayo de 2010. Se incluye en esta ley la enmienda introducida por el senador Sanders en la misma l&iacute;nea que la del congresista Paul.">15</a>]</sup>. La Casa de Representantes, que ha impulsado un paquete propio de reformas (la <em>House Financial Reform</em>) que incluye la enmienda de Ron Paul, tiene ahora la última palabra.</p>

<p>El futuro del Sistema Financiero depende de la ley que surja de la integración entre ambas propuestas. Aunque para muchos estas medidas no son aún suficientes, esperemos al menos que el nuevo marco regulatorio que emane de ellas aporte algo de raciocinio y mesura a un sector demasiado propenso al riesgo y a la locura.</p>

<p>Ese podría ser el tema, si es que no se interponen otros proyectos y queréis seguir acompañándome, para el siguiente bloque de artículos de… <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/el-universo-subprime/" target="_self" class="liinternal"><em>El Universo Subprime</em></a>.</p>

<p>[Fin del bloque <em>Autonomía, Transparencia y Comunicación</em> de la serie <em>El Universo Subprime</em>. Si te ha gustado el artículo puedes seguir leyendo el siguiente pulsado en <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/07/28/el-universo-subprime-primer-interludio/" target="_self" class="liinternal">este enlace</a>.]</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_8358" class="footnote">Aunque la cita original es de Clemenceau, es más conocida porque Milton Friedman la parafraseó en su obra <em>Dollars and Deficits</em>. Puede consultarse el extracto del libro en el que aparece la cita en la página 28 del documento <a href="http://www.cepchile.cl/dms/archivo_1351_1567/rev60_beyer.pdf" class="lipdf"><em>Selección de escritos políticos y económicos de Milton Friedman</em></a>.</li><li id="footnote_1_8358" class="footnote">Página 26 de <a href="http://www.cepchile.cl/dms/archivo_1351_1567/rev60_beyer.pdf" class="lipdf"><em>Selección de escritos políticos y económicos de Milton Friedman</em></a>.</li><li id="footnote_2_8358" class="footnote">La Wikipedia nos ofrece un extracto muy resumido de la teoría austriaca del ciclo económico en la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Hayek" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">biografía de Hayek</a>. Los que deseen profundizar pueden leer <em>Prices and production </em>o <em>Monetary theory and the trade cycle</em>, ambas obras recogidas en la recopilación <a href="http://mises.org/books/hayekcollection.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Prices and production and other works</em></a>.</li><li id="footnote_3_8358" class="footnote">Página 28 de <a href="http://www.cepchile.cl/dms/archivo_1351_1567/rev60_beyer.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Selección  de escritos políticos y económicos de Milton Friedman</em></a>.</li><li id="footnote_4_8358" class="footnote">Concretamente el estudio de <a href="http://www.econ.cudenver.edu/smith/econ4110/Alesina%20Summers%20-%20Central%20Bank%20Independence%20and%20Macro%20Performance.pdf" target="_self" class="lipdf">Alesina y Summers</a> demostraba que existía una relación inversa entre autonomía e inflación, es decir, a mayor independencia de los bancos centrales, menores tasas de inflación.</li><li id="footnote_5_8358" class="footnote">Seguramente un pato menos gordo que el que tendrían que pagar en el futuro si se dejase a la inflación campar a sus anchas.</li><li id="footnote_6_8358" class="footnote">De hecho, muchas decisiones finales dependen casi exclusivamente de una sola persona, el Presidente de Gobierno. Sin ir más lejos, José María Aznar decidió apoyar activamente la guerra de Irak pese a la casi unánime contestación social.</li><li id="footnote_7_8358" class="footnote">Al Presidente de la Fed lo propone el Presidente del Gobierno, elegido por el pueblo, y lo refrenda el Congreso, un órgano que representa al pueblo</li><li id="footnote_8_8358" class="footnote">El título de su último libro, <em>End the Fed</em>, es bastante significativo y resume a la perfección uno de las principales pretensiones políticas de Ron Paul.</li><li id="footnote_9_8358" class="footnote">Me refiero a la <em>House Financial Reform</em>, una iniciativa de la Casa de Representantes que pretende regular más estrechamente el Sistema Financiero. Puesto que este artículo está focalizado en la transparencia y autonomía de la Fed, no quiero extenderme en la descripción de esta otra propuesta de ley, que tiene un alcance mayor. Lo dejamos para futuros artículos.</li><li id="footnote_10_8358" class="footnote">El Congreso de los EE.UU. recibe la denominación de Casa de Representantes (<a href="http://www.house.gov/" target="_self" class="liexternal">House of Representatives</a>), por lo que uso ambos nombres indistintamente para referirme a la misma institución.</li><li id="footnote_11_8358" class="footnote">En el informe <a href="http://archive.gao.gov/t2pbat5/150187.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Federal Reserve system audits: Restrictions on GAO’s Access</em></a>, la propia GAO analizaba las limitaciones a que estaban sometidos por ley.</li><li id="footnote_12_8358" class="footnote">Concretamente de 319. Para ver una lista de los mismos seguir <a href="http://www.govtrack.us/congress/bill.xpd?bill=h111-1207" target="_self" class="liexternal">este enlace</a> y pulsar sobre <em>show cosponsors (319)</em>.</li><li id="footnote_13_8358" class="footnote">Según se indica en la propia <a href="http://www.ronpaulspanish.com/la-auditoria-de-la-fed-adjuntada-como-una-enmienda-audit-the-fed-attached-as-an-amendment/" target="_self" class="liexternal">página web de Ron Paul</a></li><li id="footnote_14_8358" class="footnote">Léase el artículo<em> <a href="http://www.elpais.com/articulo/economia/Obama/reordena/ley/sistema/financiero/EE/UU/elpepieco/20100522elpepieco_4/Tes" target="_self" class="liexternal">Obama reordena por ley el sistema financiero de EE.UU.</a></em> publicado en El País el 22 de mayo de 2010. Se incluye en esta ley la enmienda introducida por el senador Sanders en la misma línea que la del congresista Paul.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>El Universo Subprime &#8211; El fin&#8230; ¿justifica los medios? (y II)</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Feb 2010 15:43:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mazinger</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelación, o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la paz de una nueva edad de las tinieblas.
<p style="text-align: right">H. P. Lovecraft, <em>La llamada del Cthulhu</em>.</p>
</blockquote>

<div id="attachment_6531" class="wp-caption alignleft" style="width: 194px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Lovecraft1934.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-6531" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/01/eus-5-lovecraft.jpg" alt="H. P. Lovecraft." width="184" height="286" /></a><p class="wp-caption-text">Howard Phillips Lovecraft, padre del terror cósmico materialista. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>15 de marzo de 1937, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Howard_Phillips_Lovecraft" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">H. P. Lovecraft</a> fallece en un hospital de Providence, la misma ciudad que lo vio nacer. Atrás quedan la soledad, frustración y pobreza que habían caracterizado los últimos años de su vida, por otra parte los más fecundos literariamente hablando. Le sobrevive su obra, una vasta colección de cuentos de terror recuperados por un grupo de sus incondicionales, el Círculo de Lovecraft, que se consagra a su divulgación.</p>

<p>A menudo, los personajes <em>lovecraftianos</em> son seres desgarrados, cautivos de ancestrales maldiciones, o consumidos por la locura tras atisbar la insignificancia del ser humano en la infinitud de un universo dominado por fuerzas tenebrosas que acechan vigilantes desde los intersticios de la realidad, aguardando el tiempo en que han de venir. La perspectiva es tan ineludible y aterradora que más vale cerrar los ojos y olvidar, holgándose en una plácida y confiada ignorancia. La curiosidad, la exploración, la investigación… la ciencia en definitiva, son pecados capitales en la cosmogonía de Lovecraft.</p>

<p>Sin embargo, si algo caracteriza al hombre es precisamente su sed de conocimiento, así que lo siento por los dioses primigenios y sus inevitables designios, pues más tarde o más temprano serán ellos los que queden relegados al olvido. O eso espero (<em>glub</em>, espero que <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cthulhu" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Cthulhu</a> no lea esto).</p>

<p>Muy bien, pero ¿qué tiene que ver esto con la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_de_Reserva_Federal" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Fed (Reserva Federal)</a> o con el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Banco_central_europeo" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">BCE (Banco Central Europeo)</a>? Bueno, lo admito, más bien poco. En todo caso, cogiéndolo con alfileres, podría aventurarse un paralelismo entre la secular aversión de los bancos centrales por la transparencia, por un lado, y el oscurantismo secundado por Lovecraft, por el otro. De hecho, seguramente <em>Lovecraft sería un buen banquero de inversión</em>: las crisis económicas son terribles e inevitables (¿seguro?) y frente a ellas mejor cerrar los ojos (no regular la banca, por ejemplo, tal y como quieren los bancos de inversión de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Wall_Street" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Wall Street</a> para seguir extendiendo sus viscosos tentáculos a través de los resquicios del sistema financiero).</p>

<p>Por fortuna las cosas están cambiando… pero dejemos esta línea de desarrollo para más adelante y recuperemos el hilo de la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/01/25/el-universo-subprime-el-fin-%C2%BFjustifica-los-medios-i/" target="_self" class="liinternal">entrada anterior</a><sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/02/08/el-universo-subprime-el-fin-%c2%bfjustifica-los-medios-y-ii/#footnote_0_6431" id="identifier_0_6431" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="En este punto, si no has le&iacute;do el art&iacute;culo anterior, quiz&aacute; sea el momento en que te detengas un momento para leerlo">1</a>]</sup>  que habíamos terminado formulando una incómoda pregunta: <strong>¿algo que objetar a las mentiras piadosas de los banqueros centrales?</strong></p>

<p>Pues sí, creo que sí hay algo que objetar.</p>

<p>Concretamente, que no es tolerable que traten a la ciudadanía como a un rebaño de borregos, algo que posiblemente suscribáis muchos de vosotros. Y es que esta clase de actitudes paternalistas tienden a menospreciar a los grupos de individuos que conforman la sociedad, asumiendo erróneamente que son sujetos ingenuos y pasivos sin capacidad de reacción. Además, los que las practican <strong>se arrogan derechos que nadie les ha reconocido explícita o implícitamente, como el de instaurar la mentira como instrumento de trabajo</strong>, sin ir más lejos. Y lo siento, pero la coartada de que<em> lo hacen por nuestro bien</em> no sirve: ¿cómo discernir, por ejemplo, una legítima intervención para crear empleo en un entorno recesivo, de otra menos limpia cuyo fin fuese disminuir la deuda pública del Estado mediante un <em>chute</em> excesivo de inflación (que, naturalmente, financiarían los bolsillos de trabajadores y empresas)?  Sí, los bancos centrales son independientes de los gobiernos, pero si no actúan con la debida transparencia, ¿cómo podemos estar seguros de que no se producen compadreos entre ambos? Porque si los hubiera, ¿a cuento de qué la autonomía del uno respecto del otro?</p>

<p>Pero, por fortuna, los ciudadanos son tan inteligentes y capaces como los economistas de los bancos centrales, y además tienen la sana costumbre de asociarse para defender sus intereses. Y precisamente éstas son las claves para entender por qué el grosero ardid de las instituciones monetarias no funcionó.</p>

<p>Porque, en efecto, <strong>no funcionó</strong>.</p>

<p>Ya hemos mencionado que empresas, sindicatos y consumidores contaban con las mismas armas que los banqueros centrales, así que ¿por qué no usarlas para evaluar si la inflación medida se correspondía con la que los bancos centrales habían avanzado? Dicho y hecho. Naturalmente, constataban que la inflación era mayor que la anunciada, por lo que las empresas procedían a subir un poco más de lo esperado los precios de sus productos y servicios, en tanto que los trabajadores demandaban mayores salarios para compensar el excedente inflacionario. El tiro les había salido por la culata.</p>

<p>Pero la cosa no quedaba ahí: por culpa de su poco edificante conducta se habían dado varios pasos atrás en lo que a credibilidad y confianza se refería. La desvinculación del poder ejecutivo por parte de los bancos centrales había propiciado que los agentes sociales confiaran en una política monetaria libre de caprichos políticos, lo que conducía a comportamientos sociales más predecibles en respuesta a los estímulos económicos y, en consecuencia, a una mayor estabilidad. Sin embargo, hete aquí que pillan en falso al banco central, y entonces la percepción de la sociedad cambia: <em>los datos que adelantan los bancos centrales son una trampa, hay que esperar más inflación de la que anuncian</em>. Vale, pero ¿cuánta más? Eso sólo los banqueros centrales lo sabían, y no lo iban a contar, así que no quedaba más remedio que tirar por lo alto, y además, dado que al principio no se disponían de datos históricos sobre diferenciales respecto a la inflación, <em>a ojo de buen cubero</em>. <em>Bye, bye,</em> estabilidad.</p>

<p>Resultado: <strong>¡inflación y más inflación!</strong> Y si bien la inflación moderada puede ser beneficiosa para la economía, su exceso es nefasto. Tanto el banco central como las empresas entraban en una espiral de violencia en la que las decisiones de unos afectaban a las de los otros. El banco central decidía hacer público un determinado nivel de inflación (falso, por supuesto), guardando en secreto su verdadero objetivo, que obviamente era mayor que el públicado. Las empresas, que no confiaban en el banco central, se prevenían subiendo los precios por encima del valor de inflación anunciado, lo que obligaba al banco central a incrementar su objetivo real de inflación más de lo inicialmente calculado. Las empresas, en cuanto detectaban el aumento, volvían a subir los precios, y otra vez vuelta a empezar… Huelga decir que no hay camino más directo hacia la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hiperinflaci%C3%B3n" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">hiperinflación</a> (y sus desastrosas consecuencias) que éste, así que, tras varias vueltas y revueltas, el banco central se quedaba sin margen para intervenir.</p>

<p>Es extraño que los bancos centrales incurriesen en estas prácticas sin prever las consecuencias, aunque quizás pueda entenderse mejor si consideramos que, en cierto sentido, luchaban por su propia supervivencia. Su esencia y razón de ser consiste en intervenir en la economía para estabilizarla y contener sus extravíos, pero si quedase demostrado que su actuación es inviable en virtud de las <em>expectativas racionales</em>, ¿cuál es el sentido de su existencia? Siempre he pensado (aunque es simplemente una opinión y seguramente equivocada) que, en el fondo, su predisposición por el secreto y la mentira obedecía simple y llanamente un desesperado intento por subsistir<a href="#_edn16" name="_ednref16" class="liinternal">[1]</a>.</p>

<p>El caso es que, cuando más atascada parecía la situación, los economistas norteamericanos <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Robert_Barro" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Robert J. Barro</a> y <a href="http://ideas.repec.org/e/pgo64.html" target="_self" class="liexternal">David B. Gordon</a> elaboraron su propio modelo de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Dynamic_inconsistency" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>incoherencia dinámica</em></a> y encontraron la salida al laberinto de incertidumbres que ataba de pies y manos a las instituciones monetarias. El <em>modelo Barro-Gordon</em><a href="#_edn17" name="_ednref17" class="liinternal">[2]</a> demostraba que <strong>en un contexto de información asimétrica </strong>(es decir, el banco central conoce sus propias intenciones respecto a la inflación y los tipos de interés, pero los agentes sociales no conocen las intenciones del banco central)<strong>, en el que el banco central intenta engañar a los agentes sociales </strong>con un falso objetivo de inflación<strong> pero estos <em>saben que el banco central intenta engañarlos</em>, la mejor opción </strong>de entre las posibles<strong> es mantener el objetivo de inflación anunciado</strong>. En otras palabras: lo mejor para la economía es no tratar de engañar al público, sino comunicar un objetivo de inflación y comprometerse con él. De hecho, a raíz de la publicación del modelo se propuso que este objetivo fuera fijado por ley para que los bancos centrales no sucumbieran a la tentación de saltárselo.</p>

<div id="attachment_6537" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Federal_Reserve.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-6537" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/01/eus-5-fed-edificio-300x225.jpg" alt="Sede de la Reserva Federal" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">Sede de la Reserva Federal en Washintong D.C. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>El <em>modelo Barro-Gordon</em> supuso un punto de inflexión en el modo de entender la transparencia de los bancos centrales y marcó el camino a seguir para sus políticas de comunicación. Como ya dijimos en el <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/01/25/el-universo-subprime-el-fin-%C2%BFjustifica-los-medios-i/" target="_self" class="liinternal">artículo anterior</a>, muchos países han hecho suya la recomendación de fijar una <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Metas_de_Inflaci%C3%B3n" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">meta de inflación</a><a href="#_edn18" name="_ednref18" class="liinternal">[3]</a>. De hecho, el objeto primordial de sus bancos centrales es mantener <em>a medio plazo</em> una inflación igual o inferior a la fijada, lo cual implica la asunción de un serio compromiso con los agentes sociales, que en teoría pueden definitivamente confiar en la honestidad de las autoridades monetarias. No obstante, llama la atención el caso de la Fed, que oficialmente no tiene reconocido ningún objetivo de inflación, lo que significa que podría usar el recurso del engaño (y de hecho es más que probable que lo haya hecho) para estimular su economía sin que tal acción suponga la violación de ninguna ley. Esto se debe a que para los EE.UU. es tan importante vigilar la inflación como fomentar el crecimiento económico (para Europa, por el contrario, el control de la inflación está claramente por encima del crecimiento), por lo que la Fed disfruta, dentro de ciertos imprecisos límites, de mano ancha para jugar con la inflación si con ello logra mantener el PIB a toda máquina<a href="#_edn19" name="_ednref19" class="liinternal">[4]</a>.</p>

<p>Sea como fuere, ésta ha sido la procelosa singladura que nos ha conducido hasta la situación actual. En general, desde que el <a href="//en.wikipedia.org/wiki/Reserve_Bank_of_New_Zealand" target="_self" rel="nofollow" class="liinternal">RBNZ (Reserve Bank of New Zealand)</a> adoptara en 1990 una meta concreta y pública de inflación, y con la notoria excepción de la Fed, muchos otros (incluido el BCE) se le unieron. Y todos ellos, incluso la Fed, han acabado recurriendo al uso de <em>señales cualitativas directas</em><a href="#_edn20" name="_ednref20" class="liinternal">[5]</a> para comunicar sus intenciones de cambiar los tipos de interés. Y a juzgar por el éxito cosechado (precisamente a partir de la década de los noventa del pasado siglo) en materia de estabilidad de precios, parece que por fin han acertado.</p>

<p>Se había producido un cambio de paradigma fundamental en el uso de las políticas monetarias: no se trataba de valerse del secreto o del engaño para sacarnos pronta y atropelladamente de las crisis que periódicamente asolaban la economía, sino de evitar que cayésemos en ellas mediante el ejercicio de la transparencia, el impulso de la confianza y el cultivo de la credibilidad. Así, el punto de de vista que prevalece hoy en día es que<strong> la política monetaria es más efectiva si es predecible, y su más importante función es la de guiar las expectativas domésticas y empresariales de modo que se acomoden de forma natural al desarrollo futuro de los tipos de interés, inflación y actividad económica proyectados por los bancos centrales</strong>. Es lógico, si las autoridades monetarias fijan metas claras y públicas para sus políticas, si comunican con anticipación las medidas que adoptarán para cumplirlas, y, sobre todo, si persisten en esta actitud ejemplar a lo largo del tiempo, ¿por qué habrían los agentes sociales de boicotearlas? Carecería de sentido: la estabilidad con estabilidad se paga. La economía es más estable porque las <em>expectativas racionales</em> de los ciudadanos y empresas acaban coincidiendo con las de las instituciones monetarias. Los bancos centrales se reconcilian así consigo mismos y vuelven a encontrar su lugar en el mundo.</p>

<p>Éste es el <em>statu quo</em> que se ha alcanzado, frente al cual es lícito cuestionarse: ¿Es suficiente? ¿Basta con que los bancos centrales se atengan a determinadas metas de inflación o podría hacerse algo más? Porque de lo discutido hasta ahora parece desprenderse un mensaje muy claro: la transparencia es buena para la economía por cuanto empareja las expectativas de los agentes sociales con las de los bancos centrales y hace que todos empujen en la misma dirección. Así que ¿no sería beneficioso apostar aún más por la transparencia? La respuesta es, en mi humildísima opinión, un rotundo sí.</p>

<p>De acuerdo, las autoridades monetarias se someten a metas concretas de inflación (obviando por el momento el caso de la Fed, que no es poco) e incluso publican estimaciones de crecimiento y desempleo, pero queda todavía un oscuro rincón sobre el que se resisten a arrojar luz: los tipos de interés. Vale, es cierto que los banqueros centrales usan <em>metáforas</em> para avanzar sus intenciones respecto a los tipos, y que además los cambios en los mismos pueden inferirse conociendo su valor actual y la inflación objetivo, pero precisamente por eso, y teniendo en cuenta los buenos resultados que la transparencia ha cosechado en el caso de la inflación, ¿por qué no terminar de institucionalizarla de una vez y decir a las claras cuándo y en qué cuantía se van a modificar los tipos de interés? Ciertamente cabe deducir, a partir de la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Taylor_rule" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Regla de Taylor</em></a>, cómo deberían variar los tipos de interés para lograr la inflación objetivo, pero no así el ritmo (¿una subida del 0,5%, o dos sucesivas del 0,25%?), ni el tiempo (¿este mes, o el que viene?) convenientes para hacerlo, decisiones éstas que siguen siendo patrimonio exclusivo (y <em>secreto</em>) de los bancos centrales. Por tanto, ¿no ayudaría la publicación de estos datos a alinear aún mejor las expectativas del público con las de los bancos centrales y, en consecuencia, a estabilizar la economía tanto como es posible imaginar?</p>

<p>Pues parece que los banqueros centrales no lo tienen muy claro. De hecho, Trichet ya ha manifestado que el BCE no hará uso de <em>señales cuantitativas directas</em>, esto es, no publicará pronósticos sobre sus tipos de interés<a href="#_edn21" name="_ednref21" class="liinternal">[6]</a>, sino que en su lugar seguirá empleando las <em>señales cualitativas directas</em> a las que nos tiene acostumbrados (“la política es acomodaticia”, “los tipos están por debajo de su nivel neutral” y demás expresiones más o menos vagas). Ni que decir tiene que la Fed, que ni siquiera tiene definida una meta concreta de inflación, tampoco lo hará.</p>

<p>Vale… pero ¿por qué?</p>

<p>Bueno, en el caso del BCE parecen estar muy satisfechos con su estrategia de comunicación, especialmente porque dicen que ha funcionado durante los momentos más tensos de la <em>Crisis Subprime</em><a href="#_edn22" name="_ednref22" class="liinternal">[7]</a>, y como ya se sabe, aunque sea mejorable, <em>si funciona no lo toques</em>. En fin, ejercicios de autocomplacencia al margen, son tres los principales argumentos que los escépticos emplean para posicionarse en contra de un incremento de la transparencia. Por un lado, que realmente los banqueros centrales, dada la incertidumbre que caracteriza a los mercados financieros, no saben tanto como quisieran y que, por consiguiente, no tienen en realidad mucha información que adelantar. Por otro, que las decisiones en un banco central se toman por consenso de su órgano rector, y no es nada trivial acordar el ritmo y el tiempo para variar los tipos, sobre todo si tienen que arrostrar la presión de un público informado. Y por último, y más importante, porque ciudadanos y empresas podrían tomar las proyecciones de tipos de interés publicadas no como un <em>pronóstico</em>, sino como una <em>garantía</em> de que finalmente el banco central actuará así, lo que quizás no ocurriera si tuviera lugar un acontecimiento inesperado que obligara a modificar su criterio. En tal caso<strong> los mercados quizás no entendieran esta aparente falta de palabra del banco central, y sobrerreaccionaran retirándole su confianza y magnificando la gravedad del suceso</strong> (bienvenida otra vez, inestabilidad).</p>

<p>Lo cierto es que las dos primeras razones no parecen ser muy sólidas. Para empezar, la pertinencia de comunicar una información no depende de si ésta es mucha o poca, sino de su relevancia. Y en cuanto al proceso de toma de decisiones, los órganos rectores de los bancos centrales deberían ser lo suficientemente profesionales, rigurosos y solventes como para no temer las críticas del público. Si estas decisiones se toman en base a criterios técnicos y no para contentar a ningún sector en particular, su justificación estaría fundamentada y, por tanto, también su defensa frente a cualquier censura o reproche por parte del mercado, algo que debiera plantearse como un reto para hacer un mejor trabajo en vez de cómo un problema.</p>

<p>Sin embargo, el último argumento reviste mayor peso y complejidad. El modelo de Morris y Shin<a href="#_edn23" name="_ednref23" class="liinternal">[8]</a>, economistas de la Universidad de Yale y de la Escuela de Economía de Londres respectivamente, parece apoyarlo, destacando que un conocimiento preciso por parte del público de la información que obra en poder de los bancos centrales podría reducir el bienestar social. En la misma línea, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Frederic_Mishkin" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Frederic S. Mishkin</a> sostiene que la transparencia debe servir para simplificar la comunicación con el público y para generar confianza en los bancos centrales, pero que, paradójicamente, demasiada transparencia no ayuda a cumplir estos objetivos por cuanto puede crear confusión y ser malinterpretada por sectores no expertos del mercado<a href="#_edn24" name="_ednref24" class="liinternal">[9]</a>.</p>

<p>Sin embargo, no todos los economistas están de acuerdo con esta línea de pensamiento. <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Lars_E._O._Svensson" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Lars Svensson</a>, del Riskbank de Suecia, cree que sólo ciertos escenarios del modelo de Morris y Shin podrían ocasionar alguna clase de perjuicio a la economía, siendo en general positivo un incremento de la transparencia<a href="#_edn25" name="_ednref25" class="liinternal">[10]</a>. Por su parte, Rudebush y Williams<a href="#_edn26" name="_ednref26" class="liinternal">[11]</a>, del Banco de Reserva Federal de San Francisco, concluyen que la publicación de pronósticos sobre tipos de interés ayudaría a alinear mejor las expectativas del público con los deseos de los bancos centrales, de modo que estos podrían alcanzar más fácilmente sus objetivos.</p>

<p>Como se ve, hay controversia en lo que concierne a dar la última vuelta de tuerca para reforzar la transparencia. El debate resulta familiar: recuerda a los primeros tiempos de las <em>expectativas racionales</em>, en los que la cuestión de la transparencia era tabú. Personalmente pienso, aunque yo no soy nadie al lado de todos estos eminentes economistas, que las conclusiones del estudio de Rudebush y Williams guardan una fuerte coherencia con los resultados empíricos contrastados tras la adopción de metas de inflación. Si en ese caso la transparencia alineó a agentes sociales e instituciones monetarias, ¿por qué no habría de ocurrir lo mismo con las proyecciones de tipos de interés? Parece razonable, pero de momento, a falta de modelos teóricos que decanten claramente la balanza en un sentido u otro, y dado que el <em>statu quo</em> que impera en materia de comunicación parece funcionar con cierta suficiencia, entre los grandes bancos centrales reina la prudencia.</p>

<p>Para seguir avanzando sería de gran ayuda realizar una experiencia que despejase todas las dudas, pero dado el tradicional conservadurismo de los bancos centrales&#8230; ¿quién se atreve? Desde luego no cabe esperarlo de la Fed ni del BCE, pero ¿hay algún otro con las ideas claras y el coraje necesario como para apostar por la transparencia?</p>

<p>Lo hay. O mejor dicho, los hay.</p>

<div id="attachment_6323" class="wp-caption alignleft" style="width: 375px"><a href="http://www.sedlabanki.is/lisalib/getfile.aspx?itemid=5082" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-6323 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/01/eus-4-rbnz-path-projection.jpg" alt="Proyección de tipos de interés del BRNZ." width="365" height="332" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 1. Proyección de tipos de interés del RBNZ. Fuente: Publication of its own policy rate path boosts the effectiveness of central bank monetary policy.</p></div>

<p>Como no podía ser de otra manera, el RBNZ, primera institución monetaria en someterse a una meta de inflación, fue también pionero en la publicación de sus propios pronósticos de tipos de interés. Y empezó a hacerlo nada menos que en 1997, cuando ¡ni siquiera existían modelos (aparte de los que internamente manejara el propio banco central neozelandés) que avalaran su decisión! Pienso que no puede haber un ejercicio de honestidad y compromiso con la trasparencia más fuerte que éste, e incluso añadiría, aunque es simplemente una opinión, que el solo hecho de tomar una determinación tan valiente y decidida es suficiente para que el país entero cierre filas (hablando en términos de confianza) en torno a su banco central.</p>

<p>Puede que debido a ello su experiencia haya sido tan positiva<a href="#_edn27" name="_ednref27" class="liinternal">[12]</a>, quitando la razón a los que consideraban que el mercado no es suficientemente maduro como para entender que los <em>pronósticos</em> de tipos de interés no son <em>certezas</em>. En el caso neozelandés al menos, el mercado lo ha comprendido perfectamente. De hecho, el RBNZ publica gráficos que comparan su último pronóstico con el anterior, incorporando los nuevos datos económicos que se presentan y que, en ocasiones, obligan a modificar su previsión y, ¿por qué no?, a reconocer sus propios errores. La figura 1 muestra una de las proyecciones de tipos de interés del RBNZ en el que se pueden apreciar la curva de partida y la actualizada con nuevos datos. Los agentes sociales pueden así comprobar hasta qué punto difiere un pronóstico del anterior e incorporar la nueva previsión a sus cálculos de precios y salarios. Porque eso es justo lo que hacen, ni más ni menos. Ni retiran su confianza a las primeras de cambio ni cunde el pánico porque su banco central se vea obligado a cambiar las estimaciones de tipos de interés<a href="#_edn28" name="_ednref28" class="liinternal">[13]</a>.</p>

<p>El RBNZ no camina solo. Desde 2005 el <a href="http://www.norges-bank.no/default____106.aspx" target="_self" class="liexternal">Banco de Noruega</a> también publica periódicamente sus proyecciones para los tipos de interés e incluso llega un poco más lejos: incorpora una estimación de confianza sobre sus propias previsiones de modo que cualquiera pueda conocer la fiabilidad atribuíble a las mismas. La figura 2 muestra una proyección sobre tipos del Banco de Noruega.</p>

<div id="attachment_6324" class="wp-caption alignright" style="width: 373px"><a href="http://www.sedlabanki.is/lisalib/getfile.aspx?itemid=5082" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-6324" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/01/eus-4-norgest-bank-projection.jpg" alt="Proyección de tipos de interés del Banco de Noruega." width="363" height="405" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 2. Proyección de tipos de interés del Banco de Noruega. Fuente: Publication of its own policy rate path boosts the effectiveness of central bank monetary policy.</p></div>

<p>Por su parte, el <a href="http://www.riksbank.com" target="_self" class="liexternal">Riskbank de Suecia</a> comenzó a publicar sus propios pronósticos a partir de 2007. Curiosamente Mishkin, que anteriormente se oponía de forma tajante a la publicación de este tipo de proyecciones, aconsejó al banco central sueco que publicase un gráfico de probabilidades similar a los usados por el Banco de Noruega, pero en el que no apareciese la curva que con mayor probabilidad seguirían los tipos de interés<a href="#_edn29" name="_ednref29" class="liinternal">[14]</a>. Aunque todavía con cierto recelo, el hecho de que economistas de la talla de Frederic S. Mishkin reculen respecto de sus posiciones de partida supone ya de por sí un notable aval en favor de la doctrina de incrementar la transparencia.</p>

<p><strong>Pero lo más importante es que, merced a estas tres experiencias, existe evidencia empírica de que la publicación de proyecciones de tipos de interés mejora el clima económico</strong>. Y aun si no hubiera consenso para afirmarlo de forma tan categórica, lo que parece estar fuera de toda duda es que la situación no empeora en absoluto. ¿Qué impide, pues, que la iniciativa sea secundada por otros bancos centrales?</p>

<p>(… Aquí una incómoda pausa…)</p>

<p>¿Quién sabe? <em>Las cosas de palacio van despacio</em>. Quizás los grandes bancos centrales necesiten evaluar durante un período mayor de tiempo el rodaje de estas iniciativas en pieles ajenas antes de plantearse cambios de calado en sus políticas. Tal vez se encuentren cómodos con sus probadas políticas de comunicación y consideren que el equilibrio actual entre transparencia y resultados es lo suficientemente aceptable como para no incurrir en riesgos innecesarios. O puede que piensen que las economías neozelandesa, noruega y sueca no tienen la suficiente entidad como para que sus experiencias sean extrapolables a la Fed o al BCE. En cualquier caso, ¿por qué escamotear una información que en el peor de los casos es inocua y en el mejor favorece los intereses de las autoridades monetarias y satisface las pretensiones de entender y cooperar de ciudadanos y empresas?</p>

<p>Nueva Zelanda, Noruega y Suecia han mostrado el camino. Los demás harían bien en seguirlo.</p>

<p>[Este artículo forma parte de la serie <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/el-universo-subprime/" target="_self" class="liinternal"><em>El Universo Subprime</em></a>, si te ha gustado puedes seguir leyendo el siguiente pinchando <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/" target="_self" class="liinternal">aquí</a>.]</p>

<hr size="1" />

<p><span style="text-decoration: underline"><strong>NOTAS</strong></span><span> </span></p>

<p><a href="#_ednref16" name="_edn16" class="liinternal">[1]</a> Poco después de su primera elección en 1980, Ronald Reagan espetó al por entonces Presidente de la Fed, Paul Volcker: “Tengo curiosidad. La gente me pregunta para qué necesitamos una Fed”. El motivo de tan capciosa cuestión era la frustración de la ciudadanía norteamericana por el alto coste de desempleo que las políticas monetarias de la Fed, centradas en acabar con la inflación (a costa de más desempleo) estaban causando. La anécdota se cuenta en el artículo <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;source=web&amp;ct=res&amp;cd=1&amp;ved=0CAcQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.eleconomista.es%2Feconomia%2Fnoticias%2F511836%2F05%2F08%2FPara-que-necesitamos-a-la-Reserva-Federal.html&amp;ei=6VFMS7jlNZWt4QaB8-T3DQ&amp;usg=AFQjCNEjJN6MoTwDkUadjHQXuOdpI0IRvQ&amp;sig2=m4qvQK2n5LCemL_HuLhM5w" target="_self" class="liexternal"><em>¿Para qué necesitamos a la Reserva Federal?</em></a>, publicado en El Economista el 1 de marzo de 2008.</p>

<p><a href="#_ednref17" name="_edn17" class="liinternal">[2]</a> Los que sientan curiosidad por profundizar en el Modelo Barro-Gordon, pueden leer el texto <a href="http://www.econ.upf.edu/~costain/teoria4/bgESP.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Teoría Económica IV, primavera 2002: Macroeconomía monetaria e internacional</em></a>, de James S. Costain. Referencia por cortesía de Kartoffel.</p>

<p><a href="#_ednref18" name="_edn18" class="liinternal">[3]</a> Para profundizar en el concepto de <em>meta de inflación</em> hay libros muy interesantes sobre el tema, como <a href="http://books.google.es/books?id=MryLRLgkjGQC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=inflation+targeting&amp;ei=zsFOS-jxLqqizATBtMH9Cw&amp;client=firefox-a&amp;cd=1#v=onepage&amp;q=&amp;f=false" target="_self" class="liexternal"><em>Inflation Targeting: Lessons from the international experience</em></a>, de varios autores, entre ellos el propio Ben Bernanke. A modo de curiosidad, debido a la <em>Crisis Subprime</em>, en la actualidad hay un debate abierto acerca de la necesidad de revisar las políticas de metas de inflación. Para más información leer los artículos <a href="http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/Inflacion/vista/elpepueconeg/20090913elpneglse_5/Tes" target="_self" class="liexternal"><em>¡Inflación a la vista!</em></a> y <a href="http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/politica/monetaria/futuro/elpepueconeg/20091101elpneglse_6/Tes" target="_self" class="liexternal"><em>La política monetaria del futuro</em></a>, publicados en El País el 13 de septiembre y el 1 de noviembre de 2009 respectivamente.</p>

<p><a href="#_ednref19" name="_edn19" class="liinternal">[4]</a> Pese a ello, Bernanke es partidario de imponer una meta de inflación para la Fed, según defendía en sus artículos de 2003 <a href="http://www.federalreserve.gov/Boarddocs/Speeches/2003/20031017/default.htm" target="_self" class="liexternal"><em>Inflation targeting: prospects and problems</em></a> y <a href="http://www.federalreserve.gov/Boarddocs/Speeches/2003/20030325/default.htm" target="_self" class="liexternal"><em>A perspective on inflation targeting</em></a>. Más recientemente Reuters afirmaba en su artículo <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;source=web&amp;ct=res&amp;cd=9&amp;ved=0CEAQFjAI&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.reuters.com%2Farticle%2FidUSTRE51H5FW20090218&amp;ei=XmFMS4HSJMOK4Qas4bD5DQ&amp;usg=AFQjCNGc1OQ8a3K9rJAWIe0LQeksfIGpJQ&amp;sig2=5GOLNuH6zBo_UUaX1ZfvaQ" target="_self" class="liexternal"><em>Fed taking step toward inflation target</em></a> que la Fed está dando pasos para implantar un objetivo de inflación. En la actualidad, la Fed actúa como si su objetivo de inflación oscilase en una banda de entre el 2% y el 3%.</p>

<p><a href="#_ednref20" name="_edn20" class="liinternal">[5]</a> En el documento <a href="http://www.frbsf.org/publications/economics/letter/2008/el2008-02.html" target="_self" class="liexternal"><em>Publishing central bank interest rate forecasts</em></a>, publicado el 25 de enero de 2008 por el Banco de Reserva Federal de San Francisco, se discuten los diferentes tipos de políticas de comunicación que pueden seguir los bancos centrales, poniendo el énfasis en los pros y contras de publicar proyecciones de tipos de interés. Seguimos aquí la misma nomenclatura que se usa en este documento para nombrar las diversas políticas de comunicación, que son, a saber:</p>

<ul>
    <li>No proporcionar información alguna.</li>
    <li><em>Señales indirectas</em>. La más típica es la balanza de riesgos, que puede estar en equilibrio (no son esperables cambios en los tipos de interés), inclinada por las presiones inflacionistas (cabrían esperar subidas de tipos para contener la inflación) o por la debilidad económica (posiblemente se bajen los tipos).</li>
    <li><em>Señales directas cualitativas</em>. Son las que la Fed o el BCE emplean actualmente haciendo uso de expresiones algo más explícitas para los economistas: “política monetaria en el lado acomodaticio”, “tipos por debajo de su nivel neutral”, etc.</li>
    <li><em>Señales directas cuantitativas</em>. Publicación de una estimación de las variaciones de tipos de interés esperadas por el banco central.</li>
</ul>

<p><a href="#_ednref21" name="_edn21" class="liinternal">[6]</a> Según puede leerse en la página 12 de <a href="http://www.frbsf.org/publications/economics/papers/2006/wp06-31bk.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Revealing the secrets of the temple: the value of publishing central bank interest rate projections</em></a>, de Glenn D. Rudebush y John C. Williams, del Banco de Reserva Federal de San Francisco. Para mayor información sobre <em>señales cuantitativas directas</em> ver nota 5.</p>

<p><a href="#_ednref22" name="_edn22" class="liinternal">[7]</a> Esto es lo que se desprende del artículo <a href="http://www.bde.es/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/PublicacionesBCE/BoletinMensualBCE/09/Fic/bm0911-3.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Política de comunicación de los bancos centrales en épocas de elevada incertidumbre</em></a>, disponible en el sitio web del Banco de España.</p>

<p><a href="#_ednref23" name="_edn23" class="liinternal">[8]</a> Para un descripción detallada del modelo leer el documento original de Morris y Shin: <a href="http://hyunsongshin.org/www/OXREPfin.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Communication and monetary policy</em></a>.</p>

<p><a href="#_ednref24" name="_edn24" class="liinternal">[9]</a> Esta es la conclusión a la que llega en su artículo <a href="http://www.rba.gov.au/publications/confs/2004/mishkin.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Can central bank transparency go too far?</em></a></p>

<p><a href="#_ednref25" name="_edn25" class="liinternal">[10]</a> En su artículo <a href="http://people.su.se/~leosven/papers/Morris-Shin.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Social value of public information: Morris and Shin (2002) is actually pro-transparency, not con</em></a>, Svensson parte del modelo elaborado por Morris y Shin pero llega a conslusiones completamente opuestas a la de sus autores. El enfrentamiento entre Svensson por un lado y Morris y Shin por otro ha sido muy interesante, contraatacando estos últimos al estudio de Svensson con la publicación del artículo <a href="http://hyunsongshin.org/www/svenssonresponse.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Response to “Social value of public information: Morris and Shin (2002) is actually pro-transparency, not con”</em></a>.</p>

<p><a href="#_ednref26" name="_edn26" class="liinternal">[11]</a> <a href="http://www.frbsf.org/publications/economics/papers/2006/wp06-31bk.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Revealing the secrets of the temple: the value of publishing central bank interest rate projectios</em></a>.</p>

<p><a href="#_ednref27" name="_edn27" class="liinternal">[12]</a> Las experiencias del RBNZ, el Banco de Noruega y el Riskbank de Suecia se analizan en el documento <a href="http://www.sedlabanki.is/lisalib/getfile.aspx?itemid=5082" target="_self" class="liexternal"><em>Publication of its own policy rate path boosts the effectiveness of central bank monetary policy</em></a>, de Thorvardur Tjörvi Ólafsson, del Banco Central de Islandia.</p>

<p><a href="#_ednref28" name="_edn28" class="liinternal">[13]</a> Según dice <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Alan_Bollard" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Allan Bollard</a>, Gobernador del RBNZ, “… los agentes económicos pueden aprender a anticiparse a nuestra política de tipos… los precios de mercado se ajustan automáticamente conforme llega nueva información relevante sobre presiones de inflación.” Pueden leerse estas palabras en su artículo <a href="http://www.rbnz.govt.nz/speeches/2361827.html" target="_self" class="liexternal"><em>Inflation Targeting: The New Zealand experience and some lessons</em></a>, accesible en el sitio web del RBNZ. Otros documentos de interés editados por el RBNZ son <a href="http://www.rbnz.govt.nz/monpol/review/0095532.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Publications of Projections</em></a>, en el que explican sus motivaciones para publicar proyecciones de tipos de interés, y <a href="http://www.rbnz.govt.nz/research/forecastper/0133041.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Comparison of interest rate forecast errors: Reserve Bank, NZIER and the National Bank of New Zealand</em></a>, ¡en el que analizan los errores que han cometido en sus pronósticos! ¿Pasa algo? A eso le llamo yo naturalidad.</p>

<p><a href="#_ednref29" name="_edn29" class="liinternal">[14]</a> Esta información puede leerse en el documento <a href="http://www.sedlabanki.is/lisalib/getfile.aspx?itemid=5082" target="_self" class="liexternal"><em>Publication of its own policy rate path boosts the effectiveness of central bank monetary policy</em></a>.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_6431" class="footnote">En este punto, si no has leído el artículo anterior, quizá sea el momento en que te detengas un momento para leerlo</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>El Universo Subprime &#8211; El fin&#8230; ¿justifica los medios? (I)</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Jan 2010 14:52:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mazinger</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando se trata, pues, de juzgar el interior de los hombres, y principalmente el de los príncipes, como no se puede recurrir a los tribunales, es preciso atenerse a los resultados; y así lo que importa es allanar todas las dificultades para mantener su autoridad, y los medios, sean los que fueren, parecerán siempre honrosos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>Cuando se trata, pues, de juzgar el interior de los hombres, y principalmente el de los príncipes, como no se puede recurrir a los tribunales, <strong>es preciso atenerse a los resultados; y así</strong> <strong>lo que importa es allanar todas las dificultades para mantener su autoridad, y los medios, sean los que fueren, parecerán siempre honrosos </strong>y no faltará quien los alabe.
<p style="text-align: right"><em>El Príncipe</em>, de Nicolás Maquiavelo</p>
</blockquote>

<div id="attachment_6321" class="wp-caption alignleft" style="width: 237px"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Santi_di_Tito_-_Niccolo_Machiavelli%27s_portrait_headcrop.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-6321" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/01/eus-4-maquiavelo-227x300.jpg" alt="Nicolás Maquiavelo" width="227" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Nicolás Maquiavelo. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>7 de noviembre de 1512, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Lorenzo_de_M%C3%A9dici" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Lorenzo de Médici</a>, recién restituido en el gobierno de Florencia, dicta el decreto que pone fin a la carrera diplomática de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nicol%C3%A1s_Maquiavelo" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Nicolás Maquiavelo</a>. Tras perder su cargo es acusado de conspiración y encarcelado hasta que, por mediación del pontífice <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Le%C3%B3n_X" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">León X</a>, es liberado a condición de permanecer confinado en una pequeña propiedad de San Casciano. Aislado y denostado, Maquiavelo se entrega a una febril actividad literaria que culminaría con el alumbramiento, entre otras muchas, de sus dos obras cumbre: <em>Discursos sobre la primera década de Tito Livio</em> y <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_pr%C3%ADncipe" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">El Príncipe</a></em>, dos trabajos de difícil conciliación.</p>

<p>Lejos de la percepción que ha trascendido hasta nuestros días, los <em>Discursos</em> nos descubren la cara más amable de un Maquiavelo simpatizante de la república, a la que califica de mejor forma de gobierno siempre y cuando esté bien organizada. Sin embargo, es su obra más conocida, <em>El Príncipe</em> (precisamente dedicada a Lorenzo de Médici con la esperanza, no satisfecha, de recuperar su antiguo cargo), la que ha forjado la imagen actual del pensamiento político de Maquiavelo, rayano en lo perverso e incluso diabólico. En ella, haciendo gala de un pragmatismo carente de moralidad, Maquiavelo pasa revista a las estratagemas de las que un príncipe debe servirse para cumplir con un fin primordial: preservar su dominio a toda costa, sean cuales fueran los medios de los que haya de valerse.</p>

<p>Muchos críticos, entre ellos <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rousseau" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Rousseau</a>, trataron de soslayar el aparente antagonismo entre ambas obras señalando que <em>El Príncipe</em>, en realidad, es una descripción irónica de la forma en la que se conducen los tiranos, sin que ello signifique que Maquiavelo la bendiga. Otros aducen que sólo es posible entender la obra<em> </em>a la luz de su tiempo, y hacen notar que se trata de una exhortación a los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9dici" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Médici</a> para proceder sin demasiados miramientos a la unificación de Italia.</p>

<p>En cualquier caso, y haciendo uso del sentido que el término tiene en nuestros días, puede considerarse que los bancos centrales, al priorizar la consecución de sus objetivos sobre los medios para lograrlos, han actuado maquiavélicamente durante décadas. Hablaremos sobre ello en este artículo, pero antes de abordar tan peliagudo asunto retomaremos el hilo de la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/10/26/el-universo-subprime-en-el-lado-acomodaticio/" target="_self" class="liinternal">entrada anterior</a> para continuar discutiendo la transparencia de los bancos centrales. Ya lo hicimos para el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Banco_central_europeo" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">BCE (Banco Central Europeo)</a>, hoy le toca a la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_de_Reserva_Federal" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Fed (Reserva Federal)</a>.</p>

<p>Al igual que su homólogo europeo, la Fed tiene la obligación legal de actuar de modo transparente en el manejo de la economía, pero ¿qué entienden los norteamericanos por transparencia? A juzgar por el tipo de información que la autoridad monetaria estadounidense suministra, algo similar a lo que se piensa en Europa. Ocho veces al año, la Fed elabora el <em>Beige Book</em><a href="#_edn1" name="_ednref1" class="liinternal">[1]</a>, un informe que describe la situación económica actualizada al momento de su publicación; además, con carácter anual edita un informe que recoge detalles sobre su contabilidad y transacciones, así como las conclusiones del auditor externo<a href="#_edn2" name="_ednref2" class="liinternal">[2]</a>. Porque, en efecto, <strong>las cuentas de la Fed son auditadas por un auditor independiente</strong> contratado por la <a href="http://www.federalreserve.gov/oig/" target="_self" class="liexternal">OIG (Oficina del Inspector General) de la Fed</a><a href="#_edn3" name="_ednref3" class="liinternal">[3]</a>, un servicio que se encarga de supervisar la actividad del banco central y mejorar su eficacia mediante la puesta en práctica de controles internos. Además, semestralmente la OIG eleva al Congreso de los EE.UU. un informe sobre las operaciones que ha llevado a cabo y los resultados de las mismas<a href="#_edn4" name="_ednref4" class="liinternal">[4]</a>. Finalmente, las operaciones de la Fed son controladas por la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Government_Accountability_Office" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">GAO (Government Accountability Office)</a>, conocida también como el <em>perro guardián</em> o el <em>arma de investigación</em> del Congreso, una especie de tribunal de cuentas sometido al poder legislativo que verifica la eficacia de la Fed<a href="#_edn5" name="_ednref5" class="liinternal">[5]</a>.</p>

<div id="attachment_6333" class="wp-caption alignright" style="width: 250px"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:File-Ben_Bernanke_official_portrait.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-6333" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/01/eus-4-ben-bernanke-240x300.jpg" alt="Ben Bernanke." width="240" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Ben Bernanke, Presidente de la Fed. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>Y ni que decir tiene que tras cada reunión del Consejo de Gobernadores, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ben_Bernanke" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ben Bernanke</a> comparece en rueda de prensa para describir la coyuntura económica, explicar las medidas de carácter monetario que se están adoptando y, de paso, al igual que <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Trichet" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Trichet</a> en Europa, dejar caer alguna indirecta sobre lo que cabe esperar de la Fed en el corto plazo. Puesto que ya hablamos largo y tendido en el <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/10/26/el-universo-subprime-en-el-lado-acomodaticio/" target="_self" class="liinternal">artículo anterior</a> sobre el modo un tanto confuso con que los banqueros centrales se expresan, no nos detendremos en las declaraciones de Bernanke. Baste decir que sus palabras son tan vagas como las de Trichet<a href="#_edn6" name="_ednref6" class="liinternal">[6]</a>, y por motivos idénticos, esto es, para contemporizar con las <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Rational_expectations" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>expectativas racionales</em></a>.</p>

<p>Pues bien, precisamente por el temor a las <em>expectativas racionales</em> la política de comunicación es algo que los bancos centrales se toman muy en serio. Es obvio que solamente ellos conocen sus propias intenciones respecto a lo que hay que hacer con los tipos de interés, así que, ¿es mejor ocultar las medidas que piensan adoptar o comunicarlas? Y si se comunican, ¿cómo hacerlo sin comprometer demasiado su eficacia? ¿Conviene informar con toda transparencia o es más prudente proporcionar pistas que den a entender el camino que se va a seguir? Pero si tan sólo se dan pistas, ¿cómo asegurar que no se malinterpreten?</p>

<p>Como ya vimos en la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/10/26/el-universo-subprime-en-el-lado-acomodaticio/" target="_self" class="liinternal">entrega anterior</a>, los principales bancos centrales han resuelto el primer dilema en favor de la comunicación. Lo contario, es decir, la negativa a suministrar cualquier tipo de información, es una actitud que quizás tuviera sentido hace cuarenta años, cuando la <em>teoría de las expectativas racionales</em> estaba recién salida del horno y el miedo a malograr una medida monetaria por anunciarla anticipadamente se imponía a la transparencia. Sin embargo, una vez vencidas las reticencias iniciales, imperó la doctrina de que es preferible sacrificar algo de eficacia en pos de mantener la confianza de empresas y consumidores en las instituciones monetarias. No olvidemos que el principal objetivo de los bancos centrales es promover la estabilidad económica, y tal meta sólo es alcanzable si actúan con la debida transparencia. Así lo han entendido la mayoría de ellos, que, <strong>lejos de perpetuar la dudosa maniobra de <em>pillar por sorpresa al mercado</em>, han estandarizado el hábito de proporcionar <em>señales cualitativas directas</em></strong><a href="#_edn7" name="_ednref7" class="liinternal">[7]</a> (esto es, expresiones del tipo “la política está en el lado acomodaticio” o “los tipos están aún por debajo de su nivel neutral”) sobre sus intenciones de mantener, subir o bajar los tipos de interés.</p>

<p>Y ciertamente no puede decirse que haya sido para mal. Muy al contrario, gracias a la puesta en práctica de esta clase de políticas informativas, los bancos centrales han aprendido una lección fundamental y, hasta cierto punto, sorprendente: <strong>la política monetaria es más efectiva si es predecible</strong>. Ahora bien, ¿<em>acaso no esgrimíamos este mismo argumento para justificar la despolitización de los bancos centrales</em>? En efecto, la originalidad del argumento no deriva de su novedad, sino de su aplicación a un nuevo contexto. <strong>En esta ocasión</strong> <strong>la política monetaria </strong>no <strong>aumenta su eficacia y predicción </strong>como consecuencia de desterrar el capricho y la ausencia de método con que los gobiernos la dirigían, sino a causa de la información que los bancos centrales adelantan sobre sus intenciones a corto plazo. Es decir, <strong>debido a un incremento de la transparencia, no a una contención de la discrecionalidad</strong><a href="#_edn8" name="_ednref8" class="liinternal">[8]</a>.</p>

<p>Y aquí precisamente radica la sorpresa: el temor a las <em>expectativas racionales</em> carecía de fundamento, o al menos (siendo más prudentes) su influencia no era tan determinante como se presumía. De hecho, pesados en una balanza, los beneficios de la transparencia compensaban, y aun superaban, a los perjuicios de las <em>expectativas racionales</em>. ¿Cómo era esto posible? ¿No habíamos quedado en que del anuncio anticipado de una medida monetaria sólo cabía esperar una merma en su eficacia? Pues…, definitivamente no. Y la explicación es simple: <em>los árboles no dejaban ver el bosque</em>. Durante mucho tiempo los economistas centraron tercamente su atención en estudiar los efectos negativos que la transparencia supuestamente ejercería sobre la eficacia de las medidas monetarias. Pero a ninguno se le ocurrió que pudiera tener aspectos beneficiosos. Era algo así como proscribir las radiografías para protegerse de los efectos adversos de los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rayos_X" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Rayos X</em></a> sobre la salud, renunciando a <em>ver el esqueleto</em> como si tal cosa fuese irrelevante para la medicina o no condujera a nada positivo.</p>

<p>Por fortuna, desde que la <em>teoría de las expectativas racionales</em> fuera propuesta en 1961 por el economista británico <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/John_Muth" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">John F. Muth</a>, su evolución, y en especial la de la interpretación que de ella se hacía, han sido constantes. Desde el miedo cerval en sus inicios a revelar la más mínima información al público, hasta la situación actual de proporcionar pistas vagas aunque fácilmente interpretables por los economistas, se han ido sucediendo diferentes balances de ponderación secreto-transparencia, algunos de los cuales incluían técnicas de engaño maquiavélicamente refinadas y, en mi opinión, vergonzantes. Para comprender mejor <em>dónde estamos ahora</em> y <em>por qué</em>, conviene echar una ojeada al camino que se ha seguido hasta llegar aquí. Recorrámoslo brevemente.</p>

<p>Desde su entrada en escena, los bancos centrales han sido firmes partidarios de la conocida tesis que Maquiavelo defendiera en su obra <em>El Príncipe</em><a href="#_edn9" name="_ednref9" class="liinternal">[9]</a>, sintetizada en la famosa máxima &#8220;<em>el fin justifica los medios</em>&#8220;. Así pues, entendiendo que el secreto era el mejor medio de contrarrestar las <em>expectativas racionales</em>, no dudaron en usarlo para alcanzar sus objetivos. Básicamente, <strong>sostenían que no informar sobre la ejecución de una política monetaria era legítimo si con ello conseguían crear mayor bienestar en la sociedad, como por ejemplo reducir el desempleo</strong><a href="#_edn10" name="_ednref10" class="liinternal">[10]</a>. La cuestión era que, dejando a un lado el asunto de la legitimidad de semejante planteamiento, las <em>expectativas racionales</em> no funcionaban como habían supuesto. Veámoslo considerando la relación inversa entre <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Inflaci%C3%B3n" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">inflación</a> y desempleo dada por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Curva_de_Phillips" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Curva de Phillips</em></a>: en el corto plazo, a mayor inflación menor desempleo, y viceversa<a href="#_edn11" name="_ednref11" class="liinternal">[11]</a>.</p>

<div id="attachment_6421" class="wp-caption alignleft" style="width: 530px"><a href="http://sdw.ecb.int/browseChart.do?DATASET=0&amp;DATASET=2&amp;node=2120791&amp;SERIES_KEY=117.BSI.M.U2.Y.V.M10.X.1.U2.2300.Z01.E" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-6421" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/01/eus-4-eur-m1-money-supply.png" alt="Oferta monetaria en la zona euro." width="520" height="344" /></a><p class="wp-caption-text">Incremento de la oferta monetaria (M1: moneda en circulación, cheques de viaje y dinero en cuentas corrientes) en la zona euro. Llama la atención el fuerte incremento desde la década de los 90. Fuente: BCE.</p></div>

<p>En efecto, uno de los beneficios de aumentar el dinero en circulación (o como a menudo se escribe en los medios, inyectar liquidez en el mercado o, más técnicamente, incrementar la masa monetaria) es que incentiva el consumo. Es lógico, si los créditos son más baratos y los bolsillos están repletos, lo normal es que se gaste más. Para adaptarse al nuevo nivel de demanda, las empresas necesitan producir más bienes, lo que implica la contratación de más trabajadores y, por tanto, la reducción de la tasa de paro. Así pues, a corto plazo, las inyecciones de liquidez estimulan tanto el crecimiento económico (producción de bienes y servicios) como el empleo. Lástima que traigan consigo una indeseable compañera de viaje, <strong>la inflación</strong>, algo no muy del gusto de empresas ni consumidores. Las primeras, porque parte de sus beneficios son devorados por la inflación, y los segundos, porque cada vez pueden comprar menos bienes con el mismo dinero. En cualquier caso los bancos centrales mantienen una tasa de inflación que consideran beneficiosa para la economía por cuanto ayuda protegerla de posibles procesos deflacionistas. Además, en períodos de recesión, la inflación, siempre que sea moderada, puede ser bienvenida e incluso incentivada por las autoridades monetarias.</p>

<p>El inconveniente es que a las empresas no les gusta nada que parte de sus beneficios sean fagocitados por la inflación, de manera que si conocen de antemano que el banco central tiene en mente un determinado objetivo de inflación, acabarán subiendo los precios de sus productos en el mismo porcentaje para minimizar la pérdida de ingresos. Ni que decir tiene que este descortés comportamiento no agradaba a los banqueros centrales, que veían cómo sus bienintencionados estímulos económicos se convertían en aguas de borrajas. Así que&#8230; ¿cómo zanjaban la cuestión? Sencillo: no avisaban y punto.</p>

<p>Sin embargo, para su sorpresa, ¡los empresarios adivinaban sus intenciones y subían los precios igualmente! ¿Cómo era esto posible? Para contestar a esta pregunta me tomaré la libertad de recurrir una vez más al <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Foundation_series" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Ciclo de Trántor</em></a> de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Asimov" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Isaac Asimov</a>, esta vez para poner de manifiesto una importante diferencia en vez de una sutil semejanza. Al contrario que la <em>Segunda Fundación</em>, única depositaria de la ciencia de la <em>psicohistoria</em>, sus homólogos en el mundo real, los bancos centrales, no atesoran en exclusiva el conocimiento de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Macroeconom%C3%ADa" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">macroeconomía</a>, ni por tanto son los únicos que la emplean para analizar la coyuntura económica. El mundo empresarial, los sindicatos e incluso las asociaciones de consumidores muestrean periódicamente la economía para conocer su estado y forman racionalmente (usando los mismos modelos que los economistas de los bancos centrales) sus propias expectativas sobre inflación, crecimiento, desempleo y tipos de interés, en base a los cuales calculan las subidas de precios y salarios<a href="#_edn12" name="_ednref12" class="liinternal">[12]</a>. Por otro lado, los propios bancos centrales estaban obligados a publicar datos de inflación, desempleo y crecimiento, por lo que más tarde o más temprano ellos mismos se desenmascaraban. Así que, si bien era posible que en un primer momento tuvieran éxito con su silencio, lo cierto es que no tardaba mucho en difuminarse: el tiempo justo de que los agentes sociales registrasen los efectos de las medidas monetarias. El <em>elemento sorpresa</em> había dejado de ser útil, vencido por la susceptibilidad de empresarios y consumidores, que ahora esperaban rutinariamente los fatuos intentos por sorprender de las instituciones monetarias.</p>

<p>Pero la astucia y perseverancia de los banqueros centrales es legendaria (por <em>banqueros</em>, no por <em>centrales</em>), por lo que, lejos de dar su brazo a torcer, idearon un método más refinado y sutil de soslayar las dichosas <em>expectativas racionales</em>: allí dónde el secreto había sido derrotado, quizás el engaño triunfase. La idea era sencilla: <strong>si el secretismo generaba desconfianza y ésta a su vez minaba la eficacia de las políticas monetarias, ¿por qué no hacer público un falso objetivo de inflación? Así las empresas calcularían los aumentos de salarios y precios en función de él. Y una vez hubieran picado los incautos… ¡El banco central generaría secretamente más inflación (inyectaría más liquidez) de la que habían informado!</strong> ¿Y por qué no? ¿Acaso <em>no seguía el fin justificando los medios</em>? Si conseguían margen para estimular el crecimiento y el empleo a costa de una <em>mentira piadosa</em>, ¿cuál era el problema?</p>

<p>(&#8230;Aquí una incómoda pausa…, pero que muy incómoda…)</p>

<div id="attachment_6377" class="wp-caption alignright" style="width: 435px"><a href="http://www.shadowstats.com/alternate_data/money-supply-charts" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-6377 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/01/eus-4-usa-m1-money-sypply.gif" alt="Crecimiento de la oferta monetaria en EE.UU." width="425" height="250" /></a><p class="wp-caption-text">Crecimiento de la oferta monetaria (M1: moneda en circulación, cheques de viaje y dinero en cuentas corrientes) en EE.UU. ¿A que es fácil situar la caída de Lehman Brothers en el eje horizontal? Fuente: shadowstats.com</p></div>

<p>Supongo que a muchos de vosotros os parecerá intolerable que tales líneas de pensamiento pudieran llevarse a la práctica. Sin embargo, los bancos centrales son a todas luces menos escrupulosos y, para ellos, el incentivo de engañar torna a ser casi irresistible si gracias a él consiguen materializar sus (honestos o deshonestos) objetivos. Tan importante es este incentivo que se han construido elaborados modelos teóricos para estudiarlo, siendo en parte éste el campo de la teoría conocida como <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Dynamic_inconsistency" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">incoherencia dinámica o temporal</a>, que estudia, dicho mal y pronto, los incentivos que un agente tiene para engañar a otro en entornos de información asimétrica (un agente, el que miente, tiene más información que el otro).</p>

<p>Pero volvamos a la pregunta. ¿Que cuál era el problema? Bueno, en esencia el mismo de antes: que durante el tiempo que durase el estímulo, los cándidos empresarios y consumidores, ignorantes del exceso de inflación generado por el banco central, verían (o mejor dicho, <em>no verían</em>) cómo su dinero perdía poder adquisitivo. Así, <strong>cabe interpretar que el crecimiento azuzado por el banco central es financiado con los ingresos de empresas y trabajadores, cuyo valor se reduce en la misma proporción que el de la liquidez inyectada en el mercado</strong>. <strong>Precisamente por eso suele decirse que <em>la inflación es el impuesto de los idiotas</em></strong><a href="#_edn13" name="_ednref13" class="liinternal">[13]</a>, aunque como veremos luego, <em>hay idiotas e idiotas</em>. Sin embargo, hay que reconocer que el contraargumento que los banqueros centrales oponían  a estas consideraciones era poderoso. Vale, el dinero pierde valor, pero al mismo tiempo, ¿acaso las empresas no se benefician del exceso de demanda? ¿No venden más y  ganan más dinero? En cuanto a los trabajadores, ¿no consiguen salarios más altos? ¿Es que no les resulta más fácil cambiar a empleos mejores? Y los parados, ¿no es más factible que encuentren trabajo cuando la economía crece y, por tanto, se generan más empleos? Y todo ello considerando que en caso de recesión el uso de estímulos monetarios está sobradamente justificado.</p>

<p>Sí, poderoso e inapelable argumento… ¡pero sólo si al corto plazo nos atenemos!, porque si analizamos los datos de las últimas dos décadas se pone claramente de manifiesto que <strong>los trabajadores han ido perdiendo poder adquisitivo paulatinamente</strong><a href="#_edn14" name="_ednref14" class="liinternal">[14]</a>, lo cual puede explicarse solamente de una manera: los sueldos han crecido por debajo de la inflación. Y eso escuece bastante&#8230; y si no, que le pregunten a los mileuristas y submileuristas. Frente a esta acusación, ¿qué diría un banquero central? Pues muy posiblemente se lavará las manos señalando que la culpa de <strong>tan penosa circunstancia no es necesariamente de la inflación</strong> (que en las últimas décadas ha sido moderada y, al fin y al cabo, protege de la deflación y a corto plazo favorece el crecimiento y el empleo), <strong>sino del modo en que los empresarios la han aprovechado para apropiarse gradualmente de una fracción del salario de los trabajadores</strong>. Lo cierto es que sin la cobertura que el mundo empresarial recibe del banco central vía inflación, este escamoteo sistemático y progresivo del dinero que legítimamente corresponde al trabajador sería más difícil de llevar a cabo: psicológicamente es más soportable una subida salarial por debajo del nivel de inflación que una bajada en una situación de inflación cero, pese a que, a efectos prácticos, ambas representan la misma pérdida de poder adquisitivo. En resumen, las empresas se las ingenian para trasladar parte de su cuota de inflación a las familias. Definitivamente <em><strong>la inflación es el impuesto de los idiotas</strong></em>. ¿Os sentís aludidos&#8230;? Si es así… ¡Bienvenidos al club!</p>

<p>El resultado es que las familias se han empobrecido lenta pero inexorablemente durante los últimos quince años, en tanto que los altos ejecutivos se han enriquecido (sí, esos mismos señores que cobran sueldos exorbitantes por arruinar bancos y que, tras apañárselas para conseguir un rescate del Estado, se retiran al Caribe con una más que holgada indemnización). Solución: montar una empresa o no transigir con revisiones salariales por debajo del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/IPC" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">IPC</a>, algo esto último que por desgracia los trabajadores no suelen estar en condiciones de imponer.</p>

<p>De todo esto se desprende que <strong>la inflación no parece ser un buen invento para los intereses de las familias</strong>. La solución pasa por hacer que los salarios (y el resto de precios) suban al mismo ritmo que la inflación, y puesto que los bancos centrales carecen de control directo sobre ellos, la pelota queda en el tejado de la patronal, siempre a favor de la contención salarial, y de los sindicatos, partidarios del mantener el poder adquisitivo. Pero, de lograrse el ansiado equilibrio, el argumento de los bancos centrales a favor de la inflación moderada con el fin de protegerse contra la deflación y estimular el crecimiento y el empleo en períodos recesivos no tendría por qué contar con una oposición demasiado beligerante. Porque, como seguramente añadiría sonriente nuestro banquero central, si bien es cierto que las familias se han empobrecido a lo largo de las dos o tres últimas décadas (las de predominio <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Neocon" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>neocon</em></a>, ¡qué casualidad!), no lo es menos que, a más largo plazo, digamos todo el siglo XX, en los países desarrollados su poder adquisitivo no ha hecho sino multiplicarse, lo cual es también rigurosamente cierto<a href="#_edn15" name="_ednref15" class="liinternal">[15]</a>.</p>

<p>Así que, obviando la etapa <em>neocon </em>(total, <em>treinta añitos no son nada</em>), suponiendo un entorno de inflación moderada en el que no hubiera desfases significativos entre precios y salarios, y enfocando el problema desde el punto de vista de la transparencia y las políticas de comunicación de las instituciones monetarias, ¿<strong>algo que objetar a sus <em>mentiras piadosas</em></strong>?</p>

<p>(&#8230;Aquí una pausa, incómoda, como de costumbre&#8230;)</p>

<p>.</p>

<p>&#8230;Pausa que alargaremos un poco hasta la publicación de la siguiente entrega, en la que acometeremos la respuesta a tan capciosa pregunta. Os invito, no obstante, a reflexionar sobre ella y a responder en los comentarios que tengáis a bien poner a pie de este artículo, para lo cual termino como empecé&#8230;</p>

<p><strong>El fin&#8230; ¿justifica los medios?</strong></p>

<p>(Este artículo forma parte de la serie <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/el-universo-subprime/" target="_self" class="liinternal"><em>El Universo Subprime</em></a>. Si te ha gustado puedes seguir leyendo el siguiente artículo<a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/02/08/el-universo-subprime-el-fin-%C2%BFjustifica-los-medios-y-ii/" target="_self" class="liinternal"> aquí</a>)</p>

<hr size="1" />

<p><span style="text-decoration: underline"><strong>NOTAS</strong></span></p>

<p><a href="#_ednref1" name="_edn1" class="liinternal">[1]</a> El <a href="http://www.federalreserve.gov/FOMC/BeigeBook/2009/" target="_self" class="liexternal"><em>Beige Book</em></a> está disponible para su descarga pública en el sitio web de la Fed. <a href="http://www.federalreserve.gov/FOMC/BeigeBook/2009/" class="liexternal"></a></p>

<p><a href="#_ednref2" name="_edn2" class="liinternal">[2]</a> A fecha de hoy, enero de 2010, el último <a href="http://www.federalreserve.gov/boarddocs/RptCongress/annual08/pdf/AR08.pdf" target="_self" class="lipdf">informe anual</a> publicado es el de 2008. En el apartado <em>Federal Reserve System Audits</em>, página 435 y siguientes, aparecen las conclusiones de la auditoría externa, llevada a cabo ese año por <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Deloitte" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Deloitte &amp; Touche LLP</a>.</p>

<p><a href="#_ednref3" name="_edn3" class="liinternal">[3]</a> Las OIGs (Oficinas del Inspector General) son servicios que forman parte de la mayoría de las agencias independientes y órganos gubernamentales y representativos de EE.UU. Su misión es evitar el fraude, investigar irregularidades, mejorar la eficacia y velar para que el funcionamiento de la organización de la que forman parte se atenga a la ley y a las normativas aplicables.</p>

<p><a href="#_ednref4" name="_edn4" class="liinternal">[4]</a> El último <a href="http://www.federalreserve.gov/oig/files/SAR_April_1_2009_September_30_2009.pdf" target="_self" class="lipdf">informe</a> realizado a fecha de hoy, enero de 2010, es el correspondiente al semestre entre abril y septiembre de 2009, accesible en el propio sitio web de la Fed.</p>

<p><a href="#_ednref5" name="_edn5" class="liinternal">[5]</a> Según el informe anual de la Fed, página 437. Para su consulta mirar nota 2.</p>

<p><a href="#_ednref6" name="_edn6" class="liinternal">[6]</a> A modo de ejemplo, en su <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;source=web&amp;ct=res&amp;cd=3&amp;ved=0CBAQFjAC&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.cotizalia.com%2Fcache%2F2009%2F07%2F21%2Fnoticias_44_bernanke_asegura_politica_monetaria_sigue_orientada_recuperacion.html&amp;ei=g6NNS_ycIce54ga77tTxDw&amp;usg=AFQjCNH1oiwoAPMbMcrz604xhEMVXX_0eg&amp;sig2=ZSkVeAeJC_iyRABTFQGi8w" target="_self" class="liexternal">comparecencia del 21 de julio de 2009</a> ante el Comité Financiero de la Cámara de Representantes, Bernanke afirmó que “una política <strong>altamente acomodaticia</strong> resultará adecuada para un <strong>extenso período</strong> de tiempo a pesar de que se aprecian mejoras en los mercados financieros y en las perspectivas económicas”.</p>

<p><a href="#_ednref7" name="_edn7" class="liinternal">[7]</a> En el documento <a href="http://www.frbsf.org/publications/economics/letter/2008/el2008-02.html" target="_self" class="liexternal"><em>Publishing central bank interest rate forecasts</em></a>, publicado el 25 de enero de 2008 por el Banco de Reserva Federal de San Francisco, se discuten los diferentes tipos de políticas de comunicación que pueden seguir los bancos centrales, poniendo el énfasis en los pros y contras de publicar proyecciones de tipos de interés. Seguimos aquí la misma nomenclatura que se usa en este documento para nombrar las diversas políticas de comunicación, que son, a saber:</p>

<ul>
    <li>No proporcionar información alguna.</li>
    <li><em>Señales indirectas</em>. La más típica es el balance de riesgos, que puede estar en equilibrio (no son esperables cambios en los tipos de interés), inclinado por las presiones inflacionistas (cabrían esperar subidas de tipos para contener la inflación) o por la debilidad económica (posiblemente se bajen los tipos).</li>
    <li><em>Señales directas cualitativas</em>. Son las que la Fed o el BCE emplean actualmente haciendo uso de expresiones algo más explícitas para los economistas: “política monetaria en el lado acomodaticio”, “tipos por debajo de su nivel neutral”, etc.</li>
    <li><em>Señales directas cuantitativas</em>. Publicación de una estimación de las variaciones de tipos de interés esperadas por el banco central.<strong> </strong></li>
</ul>

<p><a href="#_ednref8" name="_edn8" class="liinternal">[8]</a> La discrecionalidad con que los gobiernos gestionaban la política monetaria fue teóricamente resuelta dotando de autonomía a los bancos centrales.</p>

<p><a href="#_ednref9" name="_edn9" class="liinternal">[9]</a> En Google Books tienen disponible un curioso ejemplar de <a href="http://books.google.com/books?id=2NOJbklAgtsC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=el+principe&amp;ei=tnVNS_ibBqegygShydGIDA&amp;hl=es&amp;cd=2#v=onepage&amp;q=el%20principe&amp;f=false" target="_self" class="liexternal"><em>El Príncipe</em></a> que data de 1821. El texto del encabezamiento del artículo ha sido extraído del capítulo XVIII, titulado <em>Si los príncipes deben ser fieles a sus tratados&#8230;</em> toda una declaración de intenciones.</p>

<p><a href="#_ednref10" name="_edn10" class="liinternal">[10]</a> Hay otras motivaciones menos altruistas, como crear inflación en connivencia con los gobiernos para reducir la deuda externa.</p>

<p><a href="#_ednref11" name="_edn11" class="liinternal">[11]</a> Es preciso aclarar que esto sólo ocurre si el banco central sorprende a ciudadanos y empresas e inyecta liquidez en el mercado sin avisar. Además hay que tener en cuenta que este efecto sólo se consigue a corto plazo, ya que en el largo plazo los agentes sociales, en virtud de las <em>expectativas racionales</em>, se percatan del exceso de inflación y suben precios y salarios para adaptarse a él, alcanzándose de nuevo una situación de equilibrio en la que la tasa de desempleo no depende de las intervenciones del banco central. Así mismo, es importante recalcar que, si bien un exceso de inflación puede tener efectos beneficiosos sobre el paro a corto plazo, en el largo plazo sus efectos se pagan, no siendo aconsejable el mantenimiento de altos índices de inflación. Para una mayor información sobre la <em>Curva de Phillips</em> aconsejo leer el documento <a href="http://www.econ.upf.edu/~costain/uc3mesp1/k-esp.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Fluctuaciones a corto plazo en el modelo keynesiano</em></a>, escrito por <a href="http://www.econ.upf.edu/~costain/" target="_self" class="liexternal">James Costain</a>, del Servicio de Estudios de la División de Investigación del Banco de España. Agradezco a Kartoffel la referencia a los interesantes y divertidos textos de James Costain.</p>

<p><a href="#_ednref12" name="_edn12" class="liinternal">[12]</a> Aunque en este artículo distinguimos entre precios y salarios, puede considerarse que el salario es, en realidad, el precio de la fuerza laboral, o en otras palabras, el precio que los trabajadores ponen a su trabajo.</p>

<p><a href="#_ednref13" name="_edn13" class="liinternal">[13]</a> Los economistas, para no ofender a nadie, prefieren hablar de <em>impuesto inflacionario</em>. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Krugman" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Paul Krugman</a> y <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Robin_Wells_Krugman" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Robin Wells</a> lo describen en la página 397 de su libro <a href="http://books.google.es/books?id=9kuFd0Hb8T0C&amp;pg=PA397&amp;lpg=PA397&amp;dq=impuesto+inflacionario+krugman&amp;source=bl&amp;ots=CIkZwf0mqw&amp;sig=iZQs2hQDND00Dwi0B5tMiffrQFQ&amp;hl=es&amp;ei=1yBLS-3JA4ev4QaEjJWDAw&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=1&amp;ved=0CAkQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=&amp;f=false" target="_self" class="liexternal"><em>Introducción a la macroeconomía</em></a>.</p>

<p><a href="#_ednref14" name="_edn14" class="liinternal">[14]</a> Según datos de la Encuesta de Estructura Salarial del <a href="http://www.ine.es/" target="_self" class="liexternal">INE (Instituto Nacional de Estadística)</a>, el salario medio anual de un español en 1995 era de 16.762 €. En 2006, última vez que se llevó a cabo la estadística, era de 19.680 €. Teniendo en cuenta los efectos de la inflación, para mantener el poder adquisitivo que un español tenía en 1995, el salario en 2006 tendría que situarse en torno a los 24.000 €. Esto significa que el período de tiempo transcurrido entre 1995 y 2006 los españoles habían sufrido una pérdida de poder adquisitivo de algo menos de 5.000 €. Fuente: <a href="http://www.elpais.com/articulo/semana/Adios/clase/media/adios/elpepueconeg/20090531elpneglse_2/Tes" target="_self" class="liexternal"><em>Adiós, clase media, adiós</em></a>, El País, 31 de marzo de 2009.</p>

<p><a href="#_ednref15" name="_edn15" class="liinternal">[15]</a> En EE.UU. la renta de una familia media se ha multiplicado por siete. En 1900 era de unos 6.000 $ anuales, mientras que en 2000 ascendía a 44.000 $. Esto quiere decir que a principios del siglo XX una familia norteamericana sólo tenía capacidad para comprar un 14,5% de los productos y servicios que hubieran podido adquirir a finales de siglo. Fuente: <a href="http://books.google.es/books?id=9kuFd0Hb8T0C&amp;pg=PA188&amp;lpg=PA188&amp;dq=introducci%C3%B3n+macroeconomia+krugman+renta+familia+media&amp;source=bl&amp;ots=CIkZwm3fsr&amp;sig=djHDuPdiVz2kqYibO3T5bIa-HO0&amp;hl=es&amp;ei=UjtMS-PFHsr24AbArqDjDQ&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=1&amp;ved=0CAkQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=&amp;f=false" target="_self" class="liexternal">Página 188 de <em>Introducción a la macroeconomía</em></a>, de Paul Krugman y Robin Wells. Por otro lado, según <a href="http://www.ggdc.net/maddison/" target="_self" class="liexternal">Angus Maddison</a>, profesor emérito de la Universidad de Groningen, tomando como referencia el valor (la capacidad de compra) de un dólar estadounidense de 1990, en 1900 el PIB per cápita anual en España era de 1.786 $, mientras que en 2000 era de 15.622 $. Dado que la renta per cápita es aproximadamente igual al PIB per cápita, se infiere que el poder adquisitivo en España se ha multiplicado por ocho. Fuente: <a href="http://www.ggdc.net/maddison/Historical_Statistics/horizontal-file_03-2009.xls" target="_self" class="liexternal"><em>Statistics on World Population, GDP and Per Capita GDP, 1-2006 AD</em></a>, de Angus Maddison.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El Universo Subprime &#8211; En el &#8220;Lado Acomodaticio&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 08:30:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mazinger</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[(Atención, este artículo contiene información explícita sobre el argumento de la Saga de la Fundación, de Isaac Asimov). P. ¿Quiere repetirnos, doctor Seldon, sus ideas respecto al futuro de Trántor? R. He dicho, y lo repito, que Trántor quedará convertido en ruinas dentro de cinco siglos. P. ¿En qué se basa? R. En las matemáticas de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>(Atención, este artículo contiene información explícita sobre el argumento de la <em>Saga de la Fundación</em>, de Isaac Asimov).</p>

<blockquote>P. ¿Quiere repetirnos, doctor Seldon, sus ideas respecto al futuro de Trántor?

R. He dicho, y lo repito, que Trántor quedará convertido en ruinas dentro de cinco siglos.

P. ¿En qué se basa?

R. En las matemáticas de la <em>psicohistoria</em>.

P. ¿Puede demostrar que esas matemáticas son ciertas?

R. <strong>Sólo a otro matemático</strong>.
<p style="text-align: right"><em>Fundación</em><a href="#_ednref1" name="_edn1" class="liinternal">[1]</a>, de Isaac Asimov</p>
</blockquote>

<div id="attachment_5092" class="wp-caption alignleft" style="width: 187px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Second_Foundation_cover.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-5092 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/10/eus-3-segunda-fundacion-177x300.jpg" alt="Bernanke y Trichet con cara de sorpresa tras la Crisis Subprime." width="177" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Bernanke y Trichet con cara de sorpresa tras la Crisis Subprime. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>13 de mayo del año 374 E.F. (Era Fundacional)<a href="#_ednref2" name="_edn2" class="liinternal">[2]</a>, casi cuatro siglos después del establecimiento de <em>La Fundación</em> y pasadas dos generaciones desde la muerte de <em>El Mulo</em>, en el domicilio del Dr. Toran Darell, en Términus, tiene lugar una reunión decisiva para el devenir de la galaxia. Pelleas Anthor, brillante ingeniero electroneurólogo, Jole Turbor, popular comunicador denostado por las autoridades por dar pábulo a las teorías sobre la <em>Segunda Fundación</em>, el Dr. Elvett Semic, eminente físico teórico jubilado, Homir Munn, erudito bibliotecario especialista en <em>El Mulo</em>, el propio Dr. Darell, analista encefalógrafo experto en patrones mentales y microcorrientes nerviosas, y la hija de éste, Arcadia Darell, inquieta adolescente y precoz escritora, sorprendida escuchando a hurtadillas y obligada, como mal menor, a permanecer en el seno de tan selecto grupo, conspiran para llevar a la práctica un proyecto sumamente perturbador: ¡Acabar definitivamente con la <em>Segunda Fundación</em>!</p>

<p>Tras la muerte de <em>El Mulo</em>, <em>La Fundación</em> había recuperado el liderazgo que le había sido arrebatado y volvió a dejar sentir su influencia por toda la galaxia, como si <em>El Mulo</em>, conquistador de <em>La Fundación</em>, con toda su arrolladora entrada en escena, no hubiera sido nada más que una efímera sombra. Demasiado fácil, demasiado improbable…</p>

<p>En la conciencia colectiva de los habitantes de la <em>Primera Fundación</em>, la mano fantasma de la <em>Segunda </em>estaba detrás de tan feliz desenlace. De algún modo, ocurriese lo que ocurriese, la <em>Primera Fundación</em> siempre saldría con bien.  Era su destino, porque ¿acaso no contaban con la protección de la legendaria <em>Segunda Fundación</em>? Sin embargo, en el transcurso de una generación, el optimismo inicial fue siendo pronto sustituido por un incipiente recelo. ¿Dónde quedaba en todo aquel esquema el libre albedrío de la <em>Primera Fundación</em>? Corpúsculos como el del Dr. Darell y Pelleas Anthor empezaban a comprender que la <em>Primera Fundación</em> jamás sería dueña de su propio futuro si no se desenmascaraba y exterminaba a los agentes de la <em>Segunda</em>.</p>

<p>Mientras tanto, en <em>el extremo de las estrellas</em><a href="#_ednref3" name="_edn3" class="liinternal">[3]</a>, el Primer Orador de la <em>Segunda Fundación</em> se debatía en medio de un mar de <em>ecuaciones psicohistóricas</em>, intentando encontrar la solución matemáticamente óptima que salvara al moribundo <em>Plan Seldon</em> de los efectos de la imprevista y virulenta aparición de <em>El Mulo</em>. ¡La probabilidad de alcanzar un Nuevo Imperio Galáctico gobernado por psicólogos se había reducido a un escaso 21,4%! Decididamente el <em>Plan Seldon</em> está gravemente herido, aunque por fortuna aún no de muerte. Su antecesor en el cargo había conseguido derrotar a <em>El Mulo</em> en un singular combate mental sin parangón en la historia de la galaxia, ¡pero a qué precio! La <em>Segunda Fundación</em> se había expuesto muy por encima de los niveles que los postulados de la <em>psicohistoria</em> consideraban aceptables para que sus resultados fuesen fiables. Por su afinada mente revoloteaba incesantemente el axioma fundamental de la <em>psicohistoria</em>:</p>

<blockquote>El conjunto humano debe desconocer que es objeto de <em>análisis psicohistórico</em> a fin de que su reacción sea verdaderamente casual.</blockquote>

<p>Ahora la <em>Primera Fundación</em> colegía que la existencia de la <em>Segunda</em> podía ser algo más que un mito, lo que jugaba en contra del éxito del <em>Plan Seldon</em>. ¿Funcionaría la ambiciosa iniciativa que habían ideado para hacer converger el curso de los acontecimientos hacia el estado original? Pronto se cumpliría una década desde que sus agentes comenzaran la ejecución de un plan para volver a sumergir a la <em>Segunda Fundación </em>en las brumas de la inexistencia. Era necesario <em>convencer</em> a la <em>Primera Fundación</em> de que la <em>Segunda</em> jamás constituiría una amenaza para ellos, de que, a pesar de no ser cierto, no había nadie detrás de los hilos de su destino. El desenlace estaba próximo a consumarse. Pronto sabrían si cuatro siglos de esfuerzos habían merecido la pena o si, por el contrario, el<em> Plan Seldon</em> había fracasado…</p>

<p>Interesante, ¿verdad? Si así lo creéis os remito a la obra original de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Asimov" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Isaac Asimov</a> para que descubráis por vosotros mismo los pormenores de esta colosal odisea galáctica. Por mi parte, he vuelto por mis fueros para amenizar con la <a href="//en.wikipedia.org/wiki/Foundation_series" target="_self" rel="nofollow" class="liinternal"><em>Saga de la Fundación</em></a> un nuevo capítulo de esta serie que, de otro modo, hubiera quedado demasiado aburrido y mundano. Comprendo que quizás es excesivamente aventurado comparar a la <em>Segunda Fundación</em> con los bancos centrales y reguladores bursátiles, a <em>El Mulo</em> con las causas y secuelas de la crisis financiera y al Gobierno de los EE.UU. (o de cualquier otro país) con el <em>Imperio Galáctico Asimoviano</em>, o incluso (ya que al fin y al cabo está destinada a devenir en Imperio) con la <em>Primera Fundación</em>, pero creo que al final del artículo consentiréis en admitir que al menos tales analogías son entretenidas y sirven con algún acierto al propósito de ilustrar el sistema financiero.</p>

<p>En el <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/09/14/el-universo-subprime-fundacion/" target="_self" class="liinternal">artículo anterior</a> descubrimos que hay numerosos argumentos que apoyan la idea de conferir autonomía de los bancos centrales, o en otras palabras, su despolitización. Argumentábamos que esta medida es favorable para la economía por cuanto la dota de mayor estabilidad, entendiendo por ello, fundamentalmente, un mayor control sobre la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Inflaci%C3%B3n" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">inflación</a>, y aportábamos datos estadísticos que, dejando a un lado la <em>Crisis Subprime</em>, parecían refrendar esta tesis.  Así que, aun admitiendo que la labor de los bancos centrales ha dejado mucho (muchísimo) que desear en una de sus más importantes parcelas, cual es la supervisión del sector bancario, cabe preguntarse cuál ha sido el secreto de su éxito en aquello que mejor han sabido hacer: contener los precios.</p>

<p>Es evidente que la autonomía de que han disfrutado ha tenido mucho que ver en  ello, pues por mediación de ella se ha logrado un objetivo esencial: <strong>que los ciudadanos y empresas confíen en que las decisiones en materia monetaria no son arbitrarias</strong>. Ya vimos que en el pasado, cuando la política monetaria estaba en manos de los gobiernos, no era raro que estos la aplicasen de modo un tanto informal para enfrentar sobre la marcha los problemas que se iban presentando y que, con frecuencia, eran debidos precisamente al uso inadecuado de las mismas herramientas monetarias con que pretendían combatirlos. La consecuencia de todo ello era una inestabilidad económica crónica que se materializaba en una persistente y tozuda inflación o en violentas sucesiones de euforias y pánicos<a href="#_ednref4" name="_edn4" class="liinternal">[4]</a>.</p>

<p>Nadie sabía a qué atenerse. ¿En base a qué decidía el gobierno bajar o subir los tipos de interés? ¿Por qué en ese momento y no en otro? Si la mercancía nacional resultaba cara en el exterior, ¿se devaluaría la moneda? ¿Y si el gobierno que surgiera tras las elecciones tomaba decisiones diferentes? <strong>El futuro era muy incierto, lo que a su vez llevaba a que consumidores y empresas actuasen frente a las medidas económicas que se adoptaban de un modo igualmente incierto, restándoles eficacia</strong>. Si frente a un mismo problema económico se adoptan medidas distintas en momentos diferentes de un modo aparentemente caprichoso, se crea un clima de desconfianza que convierte en ineficaz a cualquiera de esas medidas, acertadas o no. Así, si el Gobierno decidía estimular la demanda bajando los tipos de interés, podía darse el caso de que las familias ahorrasen su dinero en vez de gastarlo si no confiaban en que los tipos permaneciesen bajos, o de que las empresas, si sospechaban que tal medida pudiera generar inflación, se adelantaran subiendo los precios de golpe, convirtiendo en papel mojado los planes del Gobierno. El paradójico resultado podía ser la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estanflaci%C3%B3n" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">estanflación</a>, es decir, un aumento de la inflación que no viene acompañado de crecimiento económico (incremento del PIB).</p>

<div id="attachment_5123" class="wp-caption alignright" style="width: 606px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:US_Unemployment_1890-2008.gif" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-5123 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/10/eus-3-us-unemployment-1890-2008.GIF" alt="Evolución del desempleo en EE.UU. entre 1890 y 2008. Pueden observarse las tasas enormes de la Gran Depresión y el repunte de la Crisis del Petróleo de los 70." width="596" height="311" /></a><p class="wp-caption-text">Evolución del desempleo en EE.UU. entre 1890 y 2008. Pueden observarse las tasas enormes de la Gran Depresión y el repunte de la Crisis del Petróleo de los 70. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>La <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Global_stagflation_of_the_1970s" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">estanflación durante la década de los 70</a> del pasado siglo queda explicada en parte por este fenómeno, y sirvió de lección para que los bancos centrales y gobiernos de todo el mundo comprendieran cuán importante era apostar por una política monetaria estable y carente de sorpresas, algo que se simplificaba al profundizar en la independencia de los bancos centrales. Desde entonces la mayoría de las autoridades monetarias han centrado sus esfuerzos en mantener la inflación bajo control, imponiéndose la mayoría de ellas un objetivo público y concreto de inflación<a href="#_ednref5" name="_edn5" class="liinternal">[5]</a>, lo que ha conducido a una visible suavización en la fluctuación de los precios y, por extensión, en la de las demás variables macroeconómicas (PIB y tasa de desempleo principalmente).</p>

<p>Para conseguir este objetivo se ayudan de la más relevante de sus <em>ecuaciones psicohistóricas</em>: la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Taylor_rule" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><strong><em>Regla de Taylor</em></strong></a>, una fórmula que permite, dada la inflación y el PIB actuales, estimar cómo deberían de variar los tipos de interés para alcanzar un objetivo de inflación determinado. Con esto se consigue desterrar la discrecionalidad en la política monetaria e inyectar confianza en las empresas y consumidores. Es lógico, si el comportamiento de la autoridad monetaria es público, moderado y predecible, nadie debería de temer por cambios bruscos en los tipos de interés (puesto que, tomando prestado un concepto de física cuántica, ambas variables están <em>entrelazadas</em>: alteraciones bruscas en la inflación generalmente requieren de fuertes modificaciones de tipos de interés, y severos cambios en los tipos son debidos generalmente a la necesidad de controlar oscilaciones serias en la inflación), por lo que las familias podrían calcular con bastante fiabilidad lo que sus ahorros le rentarán o lo que su hipoteca subirá, y consumir en consecuencia, y las empresas podrían hacer estimaciones certeras de beneficios e invertir más audazmente en nuevos negocios, incluso tomando dinero prestado de los bancos sin temor a que las cuotas del crédito se disparen.</p>

<p><strong>La erradicación de la discrecionalidad en la política monetaria ha sido fundamental para generar confianza e incentivar el consumo y la inversión</strong>, pero para completar el cambio era necesario que otro importante factor formase parte de la ecuación: <em>la transparencia</em>. En efecto, está muy bien confiar en que no habrá cambios bruscos en el rumbo de la política monetaria, pero aún está mejor que esa confianza venga respaldada por información clara y detallada de por qué, cuándo y cómo es preciso intervenir en la economía. Porque no hay que perder de vista que, aunque idealmente el objetivo de eternizar el crecimiento económico sea loable, en nuestro mundo imperfecto más tarde o más temprano <em>sobreviene</em> una burbuja o tiene lugar una recesión, y en tales circunstancias no queda otra alternativa que actuar para frenar o estimular la economía, según sea el caso. <strong>Los bancos centrales deben saber explicar qué les mueve a intervenir y durante cuánto tiempo, qué objetivos persiguen con esas intervenciones y de qué modo las implementan</strong>. Sólo así pueden resultar creíbles y ganarse la confianza de los demás poderes, empresas y ciudadanía. En resumidas cuentas, deben ser tan monótonos y previsibles como sea posible, pero también transparentes, pues de lo contrario, ¿cómo saber que están usando adecuadamente su autonomía?</p>

<p>La duda acerca de si los bancos centrales son lo bastante diáfanos puede resultar singularmente molesta, pero en realidad hay un modo muy sencillo de asegurarse de que actúan con el nivel de transparencia requerido: obligarlos a pasar por el aro. ¿Cómo? Aprobando una ley que establezca <strong>mecanismos de control que permitan constatar que la transparencia se está implementando con la debida suficiencia</strong>. En este aspecto el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Banco_Central_Europeo" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">BCE</a> (Banco Central Europeo) es bastante modélico, pues además de contar con sus propios controles internos<a href="#_ednref6" name="_edn6" class="liinternal">[6]</a>, somete sus cuentas al examen del <a href="http://europa.eu/institutions/inst/auditors/index_es.htm" target="_self" class="liexternal">Tribunal de Cuentas Europeo</a>, quien certifica la eficiencia de las mismas. Por si esto fuera poco, el artículo 27.1 de sus estatutos exige adicionalmente que sean auditadas por un auditor externo, seleccionado de acuerdo a criterios objetivos y públicos<a href="#_ednref7" name="_edn7" class="liinternal">[7]</a>:</p>

<blockquote>Las cuentas del BCE y los bancos centrales nacionales<strong> serán controladas por auditores externos independientes</strong> recomendados por el Consejo de Gobierno y aprobados por el Consejo<a href="#_ednref8" name="_edn8" class="liinternal">[8]</a>. Los auditores<strong> tendrán plenos poderes para examinar todos los libros y cuentas </strong>del BCE y de los bancos centrales nacionales, así como para <strong>estar</strong> <strong>plenamente informados acerca de sus</strong> <strong>transacciones</strong>.<a href="#_ednref9" name="_edn9" class="liinternal">[9]</a></blockquote>

<p>El resultado de esta auditoría se publica en el informe anual que el BCE está obligado a presentar ante el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Parlamento_Europeo" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Parlamento Europeo</a> y cualquiera puede acceder a su contenido<a href="#_ednref10" name="_edn10" class="liinternal">[10]</a>, por lo que, en principio, no parece que haya lugar a la duda sobre la transparencia del BCE: que un auditor externo tenga acceso total a sus libros de cuentas y a sus transacciones, virtualmente significa que se tiene completo conocimiento de cuándo y de qué modo el BCE ha actuado sobre la economía. Sin embargo, dada la considerable extensión del informe anual (316 páginas el de 2008), llama poderosamente la atención que tan sólo se dedique una página al informe de conclusiones del auditor externo. Echemos un ojo a la <em>opinión</em> del auditor en el informe de 2008:</p>

<blockquote><strong>A nuestro parecer, las cuentas anuales ofrecen una imagen fiel de la situación financiera del Banco Central Europeo</strong> a 31 de diciembre de 2008 <strong>y del resultado de sus operaciones</strong> durante el período comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2008, <strong>con arreglo a los principio establecidos por el Consejo de Gobierno</strong>, recogidos en las Decisiones sobre las cuentas anuales del Banco Central Europeo.</blockquote>

<p>Sello, firma y adiós muy buenas. Es de suponer que con esto basta, pues aunque para hacer su trabajo hayan podido acceder a todas las cuentas y transacciones del BCE, la ley no dispone que se tengan que publicar las propias cuentas y transacciones en sí. No obstante, el informe anual contiene un apartado en el capítulo 8 en el que se incluye el balance del banco y la cuenta de pérdida y ganancias. También contiene referencias a la normativa contable que se aplica, por lo que, si bien el auditor actúa <em>con arreglo a los principios establecidos por el Consejo de Gobierno</em> (o sea, del propio BCE), al menos esos principios son públicos<a href="#_ednref11" name="_edn11" class="liinternal">[11]</a>. Y para terminar el apartado de informes, el BCE publica boletines mensuales sobre la situación económica que cualquiera puede leer libremente<a href="#_ednref12" name="_edn12" class="liinternal">[12]</a>.</p>

<div id="attachment_5093" class="wp-caption alignleft" style="width: 255px"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Trichet.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-5093" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/10/eus-3-trichet-245x300.jpg" alt="eus-3-trichet" width="245" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Jean Claude Trichet, Presidente del BCE. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>Por último, el Consejo de Gobierno del BCE se reúne mensualmente para deliberar si conviene variar los tipos de interés o modificar algún otro aspecto de su política, tras lo cual el Presidente del BCE comparece en rueda de prensa, explica las decisiones que se han tomado y responde a las preguntas de los periodistas, informando así a la opinión pública a través de los medios de comunicación<a href="#_ednref13" name="_edn13" class="liinternal">[13]</a>. E irremisiblemente, en cada comparecencia tiene lugar una sutil modalidad del juego del <em>gato y el ratón</em>: todo el mundo trata de pillar en falso a <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Trichet" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Trichet</a>, leyendo sus declaraciones entre líneas para decodificar alguna pista que permita dilucidar las intenciones del BCE para el futuro próximo. Porque conocer cómo el BCE ve la economía y qué decisiones ha tomado para <em>domarla</em> es interesante (y recomendable, como ya hemos visto), pero al fin y al cabo esa información, desde el mismo momento en que se hace pública, forma ya parte del pasado. ¿No es más útil acaso saber <em>lo que va a hacer</em> el mes que viene? La respuesta, especialmente para los especuladores, es un rotundo SÍ.</p>

<p>Conocer si el mes que viene bajarán los tipos de interés puede llegar a ser muy provechoso para los que saben sacar rentabilidad de mover el dinero de un lado a otro. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bolsa_de_valores" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">La bolsa</a> fue ideada con el propósito de canalizar el ahorro hacia la inversión, permitiendo a empresas y estados financiarse a través de ahorradores e inversores, y es innegable que en este sentido cumple un cometido fundamental por cuanto inversión, progreso y empleo suelen ir de la mano. Sin embargo, los mercados de valores son también el hábitat de voraces especuladores a la caza de las suculentas <em>migajas</em> que quedan después de un buen <em>pelotazo bursátil</em>, y puesto que <strong>las expectativas de bajadas de tipos acostumbran a ir acompañadas de <em>rallies</em> alcistas en la bolsa</strong>, cuánto antes dispongan de esta información antes podrán invertir en acciones y más dinero ganarán. Es destacable el hecho de que el <em>rally</em> ocurre antes de que el banco central baje realmente los tipos, lo que suele explicarse en los medios de comunicación diciendo que <em>el mercado ha descontado una esperada bajada de tipos de interés</em>. Naturalmente si luego no se produce ese descenso, la bolsa cae. Los especuladores no sólo saben aprovechar, si las conocen de antemano, las bajadas de tipos, también las subidas, ya que les permite deshacer sus posiciones en la bolsa vendiendo acciones y destinando la liquidez obtenida a otra clase de inversiones<a href="#_ednref14" name="_edn14" class="liinternal">[14]</a>.</p>

<p>Pero para ser justos, no sólo los especuladores están interesados en conocer los planes de futuro de los bancos centrales; por motivos bien diferentes, tal información no le viene nada mal a empresas y consumidores, puesto que disponen de más elementos para tomar decisiones informadas en el ámbito económico. Así pues, ¿no deberían <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Bernanke" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Bernanke</a> o Trichet, en aras de la tan cacareada previsibilidad y transparencia de los bancos centrales, hacer públicas con toda claridad las intenciones de la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Federal_reserve_system" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Fed</a> (Reserva Federal) o del BCE para el futuro próximo?</p>

<p>Pues parece que con toda claridad no…, al menos si a sus esotéricas y vagas declaraciones nos atenemos. Sirva como ejemplo la rueda de prensa de Trichet celebrada después de la reunión del Consejo de Gobierno del BCE el 8 de marzo de 2007, en la que declaró que la política monetaria <em>“está todavía en <strong>el lado acomodaticio</strong>”</em>. Si buscáis el adjetivo <em>acomodaticio</em> en la <a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=acomodadizo" target="_self" class="liexternal">Real Academia de la Lengua</a>, sinónimo de <em>acomodadizo</em>, encontraréis la siguiente definición:</p>

<blockquote>Que a todo se aviene fácilmente.</blockquote>

<p>Francamente, para un lego en la materia decir que <strong>la política monetaria está en <em>el lado que a todo se aviene fácilmente</em></strong> no es precisamente el súmmum de la concreción. Sin embargo, los gurús de la economía han venido interpretando esta curiosa proposición en el sentido de que el BCE tenía la intención de subir los tipos de interés, aunque lo cierto es que, para un neófito, insisto, podría significar cualquier otra cosa. Cabría pensar, por ejemplo, que si tan fácilmente se aviene a todo, mejor no tocar nada y dejar los tipos en su nivel.</p>

<p>Las sutilezas lingüísticas a las que los <em>expertos en metáforas económicas</em> han de recurrir para entender a los banqueros centrales son a veces tan ridículas como retorcidas las declaraciones de estos últimos, aunque es tan sólo una opinión. Para ilustrar lo que quiero decir reproduzco un fragmento que se pudo leer en el diario económico Cinco Días el día siguiente a la antes citada comparecencia de Trichet:</p>

<blockquote>El economista jefe para la zona euro del Royal Bank of Scottland, Jacques Cailloux, cree que <strong>el término clave</strong> del discurso de Trichet <strong>es el adverbio</strong> con el que matizó la calificación de la política monetaria: “está <strong>todavía</strong> en el lado <strong>acomodaticio</strong>”, <strong>frente al habitual</strong> en los últimos meses “<strong>es acomodaticia</strong>”. Puede parecer una diferencia menor, pero lo cierto es que <strong>el presidente del BCE ha acostumbrado a los analistas a unas señales veladas </strong>que, hasta hoy, han sido <strong>generalizadamente bien interpretadas</strong> por analistas y mercados.”<a href="#_ednref15" name="_edn15" class="liinternal">[15]</a>.</blockquote>

<p>¿Qué añadir después de leer <em>tan docto ejemplo de análisis económico serio y riguroso</em>?</p>

<p>(…Aquí una incómoda pausa…)</p>

<p>Supongo que habréis captado la ironía… Sinceramente, sólo me cabe esperar que las decisiones de economistas, banqueros e inversores estén respaldadas por estudios más cabales y sensatos, aunque a juzgar por la ligereza y frenesí con que se lanzan a comprar y vender, lo dudo mucho. Podríamos seguir dedicando algunas palabras más al modo en que banqueros centrales y analistas se conducen cuando <em>vaticinan</em> el futuro, pero no lo haría mejor que Juan Francisco Martín Seco en un artículo de opinión publicado días después en Estrella Digital:</p>

<blockquote>La economía se ha caracterizado por ser una ciencia esotérica cuyas conclusiones no están al alcance de todos los mortales. <strong>Interesadamente, se ha procurado mantenerla al resguardo de las masas, inaccesible para la mayoría de los ciudadanos</strong>… Así, algunos prestaron su atención a la afirmación de Trichet: “La política monetaria está todavía en lado acomodaticio” (frase profunda), en lugar de sostener simplemente como otras veces que “es acomodaticia”. Enorme diferencia, suficiente para que los exégetas deduzcan que la subida de tipos de interés está llegando a su fin… ¡Cuánta sutileza y extravagancia! <strong>¿Por qué no se pueden decir las cosas a las claras?</strong> <strong>Porque pierden interés y misterio, y habría quien se percatara de que casi todo lo que manejan las muy sesudas cabezas del BCE es puro cuento</strong>.<a href="#_ednref16" name="_edn16" class="liinternal">[16]</a></blockquote>

<div id="attachment_5090" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><img class="size-medium wp-image-5090" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/10/eus-3-bola-cristal-300x290.png" alt="Un analista financiero en plena jornada laboral." width="300" height="290" /><p class="wp-caption-text">Un analista financiero en plena jornada laboral.</p></div>

<p>Aunque a priori me resisto a compartir su opinión de que todo lo que manejan los banqueros centrales sea <em>puro cuento</em>, la pregunta “<em>¿por qué no se pueden decir las cosas a las claras?”</em> me parece más que legítima, ya que la vaguedad aludida está fuera de toda duda. Basta buscar en la hemeroteca de cualquier periódico las declaraciones de Trichet o Bernanke para cerciorarse de que esto es así. Hemos visto antes un ejemplo, pero los hay a cientos<a href="#_ednref17" name="_edn17" class="liinternal">[17]</a>. Así que… ¿Por qué?</p>

<p>Puede que una de las más ortodoxas respuestas sea que <strong>anticipar las medidas monetarias que van a llevarse a cabo puede restarles eficacia</strong>, o al menos éste es el resultado al que apunta la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Rational_expectations" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><strong><em>teoría de las expectativas racionales</em></strong></a>, que aplicada a la economía y resumida de un modo muy grosero, se ocupa de estudiar el modo en que el comportamiento racional de individuos y empresas cambia al conocer de antemano la adopción de una determinada medida de estímulo económico, modificando tal cambio a su vez el alcance de la medida. Es lo que yo llamo <em>efecto del observador</em> <em>económico-cuántico</em>. Por ejemplo, imaginemos que el banco central desea inyectar liquidez en el mercado para fomentar la demanda y que además informa de ello por anticipado. Las empresas, que seguramente esperan que un aumento en la demanda acabe provocando una subida de precios (según la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Oferta_y_demanda" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">ley de la oferta y la demanda</a>), podrían adelantarse subiéndolos de golpe, con lo que el paradójico resultado podría ser que, para cuando se llevase a cabo la inyección de dinero, no se pudiesen comprar más bienes ni servicios que antes, no sirviendo la medida para otra cosa que generar inflación. Debido a esto, son más efectivas las políticas que inducen a la estabilidad que las que crean expectativas de cambios.</p>

<p>Y atención porque este resultado es muy importante, ya que <strong>impone un límite a la transparencia de los bancos centrales</strong>. Si asumimos que la <em>teoría de las expectativas racionales</em> es cierta, y si convenimos en que <em>lo más importante</em> de una medida económica es que funcione <em>de modo óptimo</em>, no parece la mejor idea, desde un punto de vista estrictamente técnico, informar por adelantado a la opinión pública, por muy fuerte que esto pueda sonar. Así pues, si bien los bancos centrales están obligados legalmente a informar sobre su actividad pasada y a ofrecer ciertos detalles sobre sus cuentas (al menos el BCE, estudiaremos más detenidamente el caso de la Fed en el siguiente artículo), <strong>no hay absolutamente ninguna disposición que les fuerce a revelar sus intenciones a corto o medio plazo </strong>(a largo plazo todos estamos muertos<a href="#_ednref18" name="_edn18" class="liinternal">[18]</a>). No os convence, ¿verdad? No os culpo, tal conducta supone un deliberado encubrimiento de información bastante difícil de digerir desde una perspectiva democrática.</p>

<p>Y creo que viene en este momento bastante a colación comparar una vez más a los bancos centrales con la <em>Segunda Fundación</em> de Asimov. ¿Recordáis el axioma fundamental de la <em>psicohistoria</em>? <em>El conjunto humano debe desconocer que es objeto de análisis psicohistórico a fin de que su reacción sea verdaderamente casual</em>. Es lógico,<em> </em>el mero conocimiento por parte de la <em>Primera Fundación </em>de que la <em>Segunda</em> interfiere en su destino, puede alterar su comportamiento de un modo incierto, incluso induciéndole a actuar en contra del establecimiento de un nuevo Imperio Galáctico. Pues bien, las <em>expectativas racionales</em> funcionan, salvando todas las distancias entre ficción y realidad, de un modo similar: si los agentes sociales conocen de antemano que se va a producir un cambio en la política monetaria, pueden anticiparse a él de modo que alteren significativamente el objetivo pretendido. Es <em>la pescadilla que se muerde la cola</em>: mantener el control sobre la economía implica restringir el conocimiento de las medidas que se llevarán a cabo para conseguirlo, pues de lo contrario tales medidas pierden eficacia y la economía no queda <em>óptimamente</em> acotada.</p>

<p>Pero si todo este razonamiento se toma al pie de la letra, ¿a qué vienen las veladas señales de Trichet? Acabamos de argumentar que, desde un punto de vista exclusiva y estrictamente técnico, para optimizar el resultado de una medida de índole monetaria lo más eficaz es ejecutarla sin avisar, sin decir nada. Y sin embargo aquí tenemos a Trichet desarticulando nuestro razonamiento, ya que, a pesar de que no dice claramente lo que el BCE piensa hacer de aquí a dos meses, deducirlo es, al parecer, más o menos inmediato. La explicación a este <em>desmentido</em> es que hay una alternativa a esta <em>interpretación fuerte </em>de las <em>expectativas racionales</em> más del gusto de todos, por cuanto conlleva una menor dosis de hermetismo y mina menos la credibilidad de las autoridades monetarias. La <em>interpretación débil</em> supone aceptar que las medidas monetarias tienen una eficacia limitada por el comportamiento racional de los consumidores y empresas. Así, <strong>suministrar información sobre la aplicación de una futura medida, especialmente si ésta no es de gran envergadura, es admisible si se asume para ella un impacto menor que el óptimo, lo cual no supone ningún contratiempo con tal de que sea suficiente</strong>. En realidad, si se piensa con serenidad, ni es posible ocultar durante demasiado tiempo la intención de poner en práctica una modificación en la política monetaria, ni tiene sentido hacerlo. Lo importante son los efectos que la medida sostenida en el tiempo tiene sobre la economía, los cuales acaban por manifestarse con información previa o sin ella. Filtraciones de información privilegiada al margen, más tarde o más temprano los precios subirán para hacer frente a una inyección de liquidez, o los bancos nos transmitirán vía Euribor cualquier subida de tipos. Por otro lado, una política de ocultamiento permanente de información sobre decisiones tomadas podría suponer una grave merma en la confianza que tanto ha costado conquistar, siendo quizás <em>peor el remedio que la enfermedad</em>.</p>

<p>En parte por esto Trichet tiene la deferencia de informarnos de un modo un tanto cabalístico sobre lo que cabe esperar del BCE en el plazo de un par de meses. Más allá de ese tiempo todo son futuribles y divagaciones que pueden cambiar de la noche al día, como sucedió en septiembre de 2008 tras el colapso de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Lehman_Brothers" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Lehman Brothers</a>. En los meses que antecedieron a la <em>Crisis Subprime</em> hubo en la Unión Monetaria una escalada de tipos de interés en la que cada subida de cuarto de punto era antecedida por unas declaraciones de Trichet en las que hacía gala de su habilidad para sacar punta al adjetivo <em>acomodaticio</em>. Echemos un vistazo a sus gloriosas frases y a la interpretación que de ellas se hizo (con bastante acierto, por cierto):</p>

<ul>
    <li>“La política monetaria <strong>es acomodaticia</strong>” = “Con toda seguridad subiremos los tipos de interés”.</li>
    <li>“La política monetaria <strong>sigue del lado acomodaticio</strong>” = “Seguimos pensando que es necesario subir los tipos de interés (y lo haremos)”.</li>
    <li>“La política monetaria <strong>está todavía en el lado acomodaticio</strong>” = “Seguimos pensando que es necesario subir los tipos de interés (y lo haremos al menos una vez más)”.</li>
    <li><strong>Sin mención al </strong>dichoso<strong> lado acomodaticio</strong> = “Hemos decidido que los tipos están bien cómo están y no los subiremos en la siguiente reunión del Consejo”.</li>
</ul>

<p>¡Perfecto! Acabamos de terminar <em>cum laude</em> un cursillo rápido de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Macroeconom%C3%ADa" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">macroeconomía</a>. ¡Ya somos expertos analistas financieros! Al menos hasta que al próximo <em>banquero central</em> <em>poeta</em> se le ocurra una metáfora más sutil a la que haya que pillarle de nuevo el tranquillo.</p>

<div id="attachment_5091" class="wp-caption alignleft" style="width: 258px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:DVader.jpeg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-5091" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/10/eus-3-darth-vader.jpeg" alt="Darth Vader en el &quot;lado acomodaticio&quot; de La Fuerza." width="248" height="262" /></a><p class="wp-caption-text">Darth Vader en el &quot;lado acomodaticio&quot; de La Fuerza. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>Dejando las bromas a un lado, conviene aclarar sin más demora que, como seguramente sospechábais, Trichet está hablando para expertos en economía, y no para el público en general. G<em>rosso modo</em>, una <strong><em>política monetaria acomodaticia</em></strong> <strong>es un tipo de política cuyo propósito es estimular el crecimiento económico, lo que normalmente implica</strong> facilitar el acceso a los créditos mediante <strong>bajadas de tipos de interés</strong><a href="#_ednref19" name="_edn19" class="liinternal">[19]</a>. Ahora bien, el concepto es algo confuso, ya que dependiendo del contexto económico, no siempre una política monetaria acomodaticia viene acompañada de una bajada de tipos. Es aquí donde entra en juego otra de las claves que usa Trichet: el concepto de <strong><em>tipo neutral</em></strong>, entendiendo por tal un <strong>valor de los tipos de interés que contribuye por igual tanto a contener la inflación como a impulsar el crecimiento</strong>. Mientras los tipos de interés estén por debajo de su valor neutral, su aumento es compatible con el mantenimiento de una <em>política acomodaticia</em> basada en inyecciones de liquidez en el mercado. Este es el motivo por el que el BCE subió los tipos de interés durante los años 2006 y 2007 a pesar de que mantenía que la política era <em>acomodaticia</em><a href="#_ednref20" name="_edn20" class="liinternal">[20]</a>.</p>

<p>Consejo para consumidores intrépidos: si el adjetivo <em>acomodaticio</em> vuelve a formar parte del vocabulario de los banqueros centrales, es razonable esperar una bajada de tipos de interés, pero si además su discurso viene jalonado de señales indirectas adicionales tal como “los tipos siguen bajos” o “aún no han alcanzado su nivel neutral”, cualquier cosa, incluso una subida de tipos, es posible. ¡Precaución! Pensároslo dos veces antes de solicitar un crédito.</p>

<p>Un amigo mío, amante de las teorías de la conspiración, diría que cifrar la información favorece únicamente a los que están en posesión de la clave, lo cual, cuanto menos, es un claro desequilibrio que perjudica a la ciudadanía, por cuanto transcurriría un tiempo antes de que el próximo noticiario o diario ofreciese la correspondiente interpretación, tiempo que habría sido aprovechado por los gurús de la economía para sacar algún provecho. Puede, pero yo, que soy poco amigo de ellas, me resisto a dar crédito a una explicación que me parece mucho más rebuscada que la natural: Trichet habla en su argot, del mismo modo que Seldon sólo podía explicar la debacle del Imperio Galáctico a otro matemático experto en <em>psicohistoria</em>. En cualquier caso, quizás Martín Seco tenga razón y en el fondo los banqueros centrales, y no digamos los analistas financieros, tengan algo de cuentistas…</p>

<p>Y una vez más me veo obligado a disculparme por la extensión del artículo, que espero no haya sido demasiado aburrido. Y eso que me he dejado en el tintero un tema que quería tratar hoy: el debate en EE.UU. sobre la transparencia de la Fed. Al menos hemos hablado sobre la transparencia de su homólogo europeo, el BCE, y también sobre la curiosa <em>teoría de las expectativas racionales</em> que asume que los individuos y empresas son agentes activos frente a las políticas monetarias, y no meros receptores de ellas. También hemos hablado sobre la acomodación de tipos y el modo en que los banqueros centrales y analistas financieros conjeturan sobre el futuro de la economía. Así pues, dejemos la transparencia de la Fed para la próxima entrega, en la que también abordaremos otra curiosa teoría bastante relacionada con las <em>expectativas racionales</em>: la <em>incoherencia dinámica o de tiempo</em>.</p>

<p>(Este artículo forma parte de la serie<em> <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/el-universo-subprime/" target="_self" class="liinternal">El Universo Subprime</a></em>. Si te ha gustado puedes continuar leyendo la siguiente entrega de la serie <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/01/25/el-universo-subprime-el-fin-%C2%BFjustifica-los-medios-i/" target="_self" class="liinternal">aquí</a>).</p>

<hr size="1" />

<p><strong>NOTAS</strong></p>

<p><a href="#_edn1" name="_ednref1" class="liinternal">[1]</a> Del juicio de la Comisión de Seguridad Pública llevado a cabo contra Hari Seldon en el capítulo VI de Fundación.</p>

<p><a href="#_edn2" name="_ednref2" class="liinternal">[2]</a> Fecha calculada a partir de la nota de la Enciclopedia Galáctica que aparece al comienzo del capítulo VII de <em>Segunda Fundación</em>, novela con la que Isaac Asimov cierra la trilogía original del Ciclo de Trántor. En dicha nota se indica que Arcadia Darell nació el día 11 de mayo del año 362 E.F. (Era Fundacional). Más adelante, en el capítulo IX se cuenta que Arcadia toma parte en una conspiración para descubrir el paradero de la ignota <em>Segunda Fundación</em> dos días después de su decimocuarto cumpleaños. La fecha se calcula como el resultado de sumar catorce años y dos días al nacimiento de Arcadia.</p>

<p><a href="#_edn3" name="_ednref3" class="liinternal">[3]</a> Hari Seldon localizó misteriosamente a la <em>Segunda Fundación</em> en el <em>extremo de las estrellas</em>.</p>

<p><a href="#_edn4" name="_ednref4" class="liinternal">[4]</a> Me remito a los gráficos que vimos en la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/09/14/el-universo-subprime-fundacion/" target="_self" class="liinternal">entrega anterior</a>.</p>

<p><a href="#_edn5" name="_ednref5" class="liinternal">[5]</a> El BCE tiene un objetivo de inflación cercano al 2% pero por debajo él. El Banco de Inglaterra de un 2% anual. El Banco de Canadá trata de mantenerla en un rango de entre el 1% y el 3%, considerando el 2% como objetivo óptimo. En cuanto a la Fed no lo tiene oficialmente, aunque seguramente manejará alguno. Información por cortesía de Kartoffel en uno de sus comentarios en la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/09/14/el-universo-subprime-fundacion/" target="_self" class="liinternal">entrega anterior</a>.</p>

<p><a href="#_edn6" name="_ednref6" class="liinternal">[6]</a> Es posible encontrar una breve descripción de los mecanismos de control que aplica el BCE en <a href="http://www.ecb.int/ecb/orga/governance/html/index.es.html" target="_self" class="liexternal">su sitio web</a>.</p>

<p><a href="#_edn7" name="_ednref7" class="liinternal">[7]</a> <em>Good Practices for the selection and mandate of the External Auditors according to Article 27.1 of the ESCB/ECB Statute, as approved by the ECB&#8217;s Governing Council, 23 October 2008</em><em>. </em>El documento se puede descargar en el <a href="http://www.ecb.int/ecb/pdf/orga/practices_selection_external_auditorsen.pdf?31ebe2afc3d25ed180c3e935a4d3b5d9" target="_self" class="liexternal">sitio web del BCE</a>.</p>

<p><a href="#_edn8" name="_ednref8" class="liinternal">[8]</a> Por Consejo entiéndase el Consejo de Europa.</p>

<p><a href="#_edn9" name="_ednref9" class="liinternal">[9]</a> <em>Protocolo sobre los Estatutos del Sistema Europeo de Bancos Centrales y del Banco Central Europeo</em>. Documento descargable en el <a href="http://www.ecb.int/ecb/legal/pdf/es_statute_2.pdf" target="_self" class="lipdf">sitio web del BCE</a>.</p>

<p><a href="#_edn10" name="_ednref10" class="liinternal">[10]</a> Las auditorías externas se publican en el informe anual del BCE, descargable desde su propio sitio web. A fecha de hoy, octubre de 2009, el <a href="http://www.ecb.int/pub/pdf/annrep/ar2008es.pdf" target="_self" class="lipdf">último informe publicado</a> es el de 2008, en cuya página 269 se puede encontrar el Informe del Auditor Externo, realizado ese año por <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Pricewaterhousecoopers" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Price Waterhouse Coopers</a>.</p>

<p><a href="#_edn11" name="_ednref11" class="liinternal">[11]</a> En <a href="http://www.ecb.int/press/pr/date/2009/html/pr090305_1.es.html" target="_self" class="liexternal">este enlace a la web del BCE</a> se pueden encontrar los principios contables a los que el BCE somete sus cuentas, que en esencia obedecen a prácticas estandarizadas internacionalmente.</p>

<p><a href="#_edn12" name="_ednref12" class="liinternal">[12]</a> Estos <a href="http://www.bde.es/webbde/es/secciones/informes/Publicaciones_de/Boletin_Mensual_/anoactual/" target="_self" class="liexternal">boletines mensuales</a> están disponibles en el sitio web del Banco de España.</p>

<p><a href="#_edn13" name="_ednref13" class="liinternal">[13]</a> Los que no dispongan de tiempo para leer y aún así estén interesados en contenidos amenos sobre la autonomía y transparencia del BCE, pueden visionar el vídeo <a href="http://www.ecb.int/ecb/educational/movies/indipendence/html/index.es.html" target="_self" class="liexternal"><em>Independencia, obligación de rendir cuentas y relaciones internacionales</em></a>, elaborado por el propio BCE.</p>

<p><a href="#_edn14" name="_ednref14" class="liinternal">[14]</a> Préstese atención al hecho de que los especuladores no hacen absolutamente nada ilegal, sin embargo sus operaciones pueden en ocasiones provocar movimientos de tan alto calado que empresas,  trabajadores y pequeños inversores pueden verse afectados. Es por razones como estas por las que pienso que el origen de cualquier crisis económica está en la propia estructura del sistema, y no tanto en las actuaciones individuales de las personas y entidades que lo conforman, que no hacen otra cosa que actuar según las reglas establecidas. En este sentido, el vocablo <em>subprime</em> del título de la serie, <em>El Universo Subprime</em>, señala este hecho: un sistema deficiente e insolvente que fomenta el uso irracional, individualista, desequilibrado  e insostenible de sus recursos e instrumentos.</p>

<p><a href="#_edn15" name="_ednref15" class="liinternal">[15]</a> Esta declaración fue publicada en el artículo titulado <a href="http://www.cincodias.com/articulo/economia/Trichet-anticipa-nuevas-subidas-tipos-fortaleza-economia/20070309cdscdieco_2/cdseco/" target="_self" class="liexternal"><em>Trichet anticipa nuevas subidas de tipos por la fortaleza de la economía</em></a>, en el diario Cinco Días, el 9 de marzo de 2007.</p>

<p><a href="#_edn16" name="_ednref16" class="liinternal">[16]</a> El artículo de opinión aludido fue publicado originalmente en Estrella Digital el 25 de marzo de 2007, con el título de <em>Oráculos del dinero</em>. Sin embargo no es posible localizarlo actualmente en la propia hemeroteca del diario (o al menos yo no lo he conseguido), por lo que ofrezco <a href="http://www.comfia.info/noticias/imprimir/33213.html" target="_self" class="liexternal">este otro enlace </a>que lo recoge.</p>

<p><a href="#_edn17" name="_ednref17" class="liinternal">[17]</a> Otro ejemplo se pudo leer en El Economista, que recogió el 4 de octubre de 2007, poco después de la comparecencia de Trichet, las <a href="http://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/289462/10/07/BCE-mantiene-tipos-advierte-crecimiento-e-inflacion.html" target="_self" class="liexternal">siguientes declaraciones</a> del entonces economista jefe de Bear Stearns (vendido a JP Morgan Chase en marzo de 2008 tras su colapso financiero), David Brown: &#8220;<strong>La parte más significativa</strong> de la conferencia de prensa del BCE <strong>fue lo que Trichet no dijo</strong>. Trichet<strong> eliminó el término &#8216;política en el lado acomodaticio&#8217;</strong> de sus comentarios de apertura, <strong>que nosotros leeríamos como una metáfora de que el ciclo de endurecimiento habría terminado</strong>&#8220;.</p>

<p><a href="#_edn18" name="_ednref18" class="liinternal">[18]</a> Es célebre esta cita de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/John_Maynard_Keynes" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">John Maynard Keynes</a> que critica la excesiva confianza de los economistas de su tiempo en el equilibrio macroeconómico a largo plazo, o sea, en la capacidad del mercado de recuperarse por sí mismo frente a una recesión. Keynes era partidario de que el Estado actuase con medidas monetarias y fiscales activas para reducir el período de recesión. Literalmente: <em>“El largo plazo es una guía confusa para la coyuntura. <strong>A largo plazo todos estamos muertos</strong>. Los economistas se plantean una tarea demasiado fácil, y demasiado inútil, si en cada tormenta lo único que nos dicen es que cuando pasa el temporal el océano otra vez está tranquilo”</em>. <em>Introducción a la Macroeconomía</em>, de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Krugman" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Paul Krugman</a> y <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Robin_Wells_Krugman" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Robin Wells</a>, <a href="http://books.google.es/books?id=9kuFd0Hb8T0C&amp;pg=PA262&amp;lpg=PA262&amp;dq=keynes+a+largo+plazo+todos+muertos&amp;source=bl&amp;ots=CIj-Dh1esy&amp;sig=1FhZPs_6rFg9gyaSjD8vFJSuBec&amp;hl=es&amp;ei=NQzcSuiyJoj64AbH24z9CA&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=4&amp;ved=0CBEQ6AEwAzgK#v=onepage&amp;q=keynes%20a%20largo%20plazo%20todos%20muertos&amp;f=false" target="_self" class="liexternal">página 262</a>.</p>

<p><a href="#_edn19" name="_ednref19" class="liinternal">[19]</a> Léase la <a href="http://books.google.es/books?id=9kuFd0Hb8T0C&amp;pg=PA342&amp;lpg=PA342&amp;dq=macroeconom%C3%ADa+acomodaci%C3%B3n+de+tipos&amp;source=bl&amp;ots=CIj0ug4fuy&amp;sig=ddvWEa6zWGdN4RjLBKzNE2zyajY&amp;hl=es&amp;ei=9XfdSvrqDKGM4gbv5vEM&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=4&amp;ved=0CBQQ6AEwAw#v=snippet&amp;q=acomodaticia&amp;f=false" target="_self" class="liexternal">página 342</a> de <em>Introducción a la Macroeconomía</em>, de Paul Krugman y Robin Wells.</p>

<p><a href="#_edn20" name="_ednref20" class="liinternal">[20]</a> Tal y como explica en Economy Weblog el profesor<a href="http://economy.blogs.ie.edu/archives/author/rpampillon" target="_self" class="liexternal"> Rafael Panpillón</a> al pie de <a href="http://economy.blogs.ie.edu/archives/2006/10/la_subida_de_lo.php" target="_self" class="liexternal">este post</a>.</p>
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		<title>El Universo Subprime &#8211; Fundación&#8230;</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Sep 2009 14:33:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mazinger</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[(Atención, este artículo contiene información sobre el argumento del Ciclo de Trántor, de Isaac Asimov) PSICOHISTORIA: … Gaal Dornick, utilizando conceptos no matemáticos, ha definido la psicohistoria como la rama de las matemáticas que trata sobre las reacciones de conglomeraciones humanas ante determinados estímulos sociales y económicos… Implícita en todas estas definiciones está la suposición [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>(Atención, este artículo contiene información sobre el argumento del Ciclo de Trántor, de Isaac Asimov)</p>

<blockquote><em>PSICOHISTORIA</em>: … Gaal Dornick, utilizando conceptos no matemáticos, ha definido la <em>psicohistoria</em> como la rama de las matemáticas que trata sobre las reacciones de conglomeraciones humanas ante determinados estímulos sociales y económicos… Implícita en todas estas definiciones está la suposición de que el número de humanos es suficientemente grande para un tratamiento estadístico válido… <strong>Otra suposición necesaria es que</strong> <strong>el conjunto humano debe desconocer el <em>análisis psicohistórico</em> a fin de que su reacción sea verdaderamente casual</strong>.

Enciclopedia Galáctica

Fundación, de Isaac Asimov.</blockquote>

<div id="attachment_4281" class="wp-caption alignright" style="width: 217px"><a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Isaac.Asimov01.jpg" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-4281" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/09/eus-2-asimov-207x300.jpg" alt="eus-2-asimov" width="207" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Isaac Asimov en 1965, once años después de publicar Fundación. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>Discurre el año 12.066 de la Era Galáctica<a href="#_ednref1" name="_edn1" class="liinternal">[1]</a>. Hari Seldon, ilustre matemático de Trántor, ha caído en desgracia a ojos del Emperador. Sus catastrofistas pronósticos han levantado ampollas en la Corte. Los rumores se encadenan uno detrás de otro. “¡Se atreve a vaticinar nada menos que el fin del Imperio Galáctico!”. “¡Qué locura!”. “Dice apoyar sus conclusiones en esa absurda ciencia desarrollada por él y su equipo… ¿Cómo se llama? ¡Ah sí, <em>psicohistoria</em>! Una especia de mezcolanza de matemáticas, estadística, historia y psicología”. “Inaudito”. “El Emperador teme una reacción de pánico en masa si la noticia llega a la población. Planea deshacerse de Seldon y su gente”. “Sí, yo he oído que, de hecho, Seldon  ya ha pactado con el Emperador su salida pacífica de Trántor. Se exiliará junto a sus seguidores en un planeta del confín de la galaxia… Términus creo que se llama. Un nombre muy apropiado, ¿no te parece?”.</p>

<p>Hari Seldon no sólo ha previsto la agonía y muerte del Imperio Galáctico, también el período de barbarie y decadencia cultural de treinta milenios de duración que le sucederá hasta el restablecimiento de un nuevo orden galáctico. El fin del Imperio Galáctico es ya un hecho. Nada, según los resultados de los <em>análisis psicohistóricos</em> llevados a cabo, puede hacerse ya por evitarlo. Sin embargo sí es posible actuar para reducir el caos posterior <em>a tan sólo un milenio</em>. Aprovechando la disposición del Emperador a deshacerse de él (que lo ve como una molestia, si no como una amenaza) le pone en bandeja una solución que satisface a ambos: se compromete a no airear sus ideas y a exiliarse junto con su equipo al remoto planeta Términus. El Emperador, naturalmente, accede. En Términus, con el pretexto de preservar todo el saber humano de la barbarie, Hari Seldon establece <em>La Fundación</em>, una especia de <em>Alejandría Galáctica</em> que atesora toda la herencia cultural de la humanidad. Ciencia, ingeniería, humanidades, arte, todas las disciplinas están representadas. Todas excepto una… ¡la <em>psicohistoria</em>!</p>

<p>Los motivos de tan misterioso olvido son a la postre revelados. La <em>psicohistoria</em> predice el acontecer general de la historia de la humanidad con bastante fiabilidad, tanto más cuanto mayor es el conjunto humano analizado (y Hari Seldon dispone nada menos que de la población de toda la galaxia), pero no es una ciencia exacta y difícilmente pueden introducirse en sus ecuaciones los caprichos humanos. La actuación azarosa de una sola persona o la aparición inesperada de un líder influyente, imposibles ambos de prever por la <em>psicohistoria</em>, podrían hacer peligrar la noble misión de <em>La Fundación</em>. ¿Cómo evitarlo? La solución es tan sencilla como inquietante: crear una <em>Segunda Fundación</em> formada exclusivamente por <em>psicohistoriadores</em> que protejan a la <em>Primera Fundación</em> de las desviaciones sobre la línea histórica óptima decidida de antemano, influyendo sutilmente en sus dirigentes para mantener los acontecimientos debidamente encauzados. Pero la efectividad del <em>análisis psicohistórico</em> radica en que los sujetos desconozcan que son objeto de análisis. Así pues, amparada en el secreto, la <em>Segunda Fundación</em> vela por la <em>Primera</em>, que desconoce la existencia de su gemela. Pero las cosas no siempre salen como se planean…</p>

<p>Si eres aficionado a la Ciencia-Ficción seguramente hayas reconocido en estos primeros párrafos la trama principal del <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Foundation_series" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ciclo de Trántor</a><a href="#_ednref2" name="_edn2" class="liinternal">[2]</a>. Me ha parecido oportuno empezar esta entrega recordando el argumento de esta magna obra del gran <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Asimov" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Isaac Asimov</a> porque hoy vamos a seguir hablando sobre nuestra particular <em>Segunda Fundación</em> de la economía: los bancos centrales. Quizás pueda parecer exagerado (bueno no, seguro que lo es) comparar a la <em>Segunda Fundación</em> con el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/BCE" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">BCE (Banco Central Europeo)</a> o la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Federal_Reserve_System" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Fed (Reserva Federal)</a>, pero confío en que al final del artículo puedas convenir conmigo en que, salvadas todas las distancias, la forma de proceder de una y otros no deja de guardar ciertos paralelismos.</p>

<p>En la novela Hari Seldon establece dos fundaciones, una pública encargada de salvaguardar los conocimientos que la humanidad ha atesorado a lo largo de su longeva historia, y destinada a ser la simiente de un nuevo Imperio Galáctico al cabo de un milenio, y otra de carácter secreto y oculto, guardiana de los intereses de la primera y garante de su predestinado objetivo. Hasta aquí bien, pero detengámonos un momento a reflexionar sobre el asunto, para lo cual propongo que nos proyectemos a Términus con la imaginación y supongamos que somos ciudadanos de la <em>Primera Fundación</em>. Y puestos a suponer, no pondremos en cuestión el hecho de que Hari Seldon es bienintencionado cuando opta por crear la <em>Segunda Fundación</em>: para él lo fundamental es reducir el colapso cultural que acontecerá tras el derrumbamiento del Imperio y acelerar el florecimiento de un nuevo orden político y social basado en el que ya hubo.</p>

<p>La pregunta es: ¿el fin justifica los medios? En tanto habitante de la <em>Primera Fundación</em>, ¿es aceptable que una organización secreta decida tu destino? Incluso asumiendo que en principio persigue tu bien, ¿quién te garantiza que también será así en el futuro? Y considerando el asunto desde una perspectiva democrática, ¿qué derecho tienen a inmiscuirse en los asuntos de la sociedad en la que vives? ¿Acaso han sido elegidos legítimamente para ello? ¿Es de recibo que actúen impunemente y en la sombra sin que sean debidamente moderados y controlados? Además, <strong>¿qué pasa si no quieres <em>refundar</em> ningún nuevo Imperio Galáctico?</strong> ¿Por qué demonios tienen que empujarte en esa dirección? <strong>¿No tienes derecho a intentar construir algo nuevo, algo mejor o al menos diferente?</strong><a href="#_ednref3" name="_edn3" class="liinternal">[3]</a></p>

<p>Estas cuestiones no son baladíes y, salvadas todas las distancias entre la ficción y la realidad, están en el eje del debate acerca de la independencia de los bancos centrales. Pero antes de seguir, creo que dejamos algo pendiente en la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/06/10/el-universo-subprime-el-cuarto-poder/" target="_self" class="liinternal">entrega anterior</a>. Si no recuerdo mal formulamos una pregunta un tanto comprometida: ¿qué haría un gobernante si tuviese en sus manos la facultad de subir los tipos de interés (o sea, que su banco central no es independiente) y pensase que tal decisión tiene repercusiones negativas sobre sus perspectivas electorales. Considerábamos dos posibles respuestas:</p>

<p style="padding-left: 30px">a) Subimos los tipos de interés para deshinchar la burbuja, pese a que a corto plazo pueda ser una medida impopular.</p>

<p style="padding-left: 30px">b) Los mantenemos bajos aún a riesgo de que la burbuja explote el año que viene. Total, por un año más no va a pasar nada. Si ganamos las elecciones dispondremos de otros cuatro años para arreglarlo y si perdemos que se coman otros el marrón.</p>

<p>En fin, a juzgar por los comentarios que pusisteis en la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/06/10/el-universo-subprime-el-cuarto-poder/" target="_self" class="liinternal">entrega anterior</a> sólo puedo decir una cosa: ¡pero mira que sois mal pensados! ¡La opción <em>b</em> ha ganado por goleada! Todos los que han votado lo han hecho por la <em>b</em>. En fin, ya se sabe, <em>piensa mal y acertarás</em>. Todos conocemos a la clase política. Un amigo mío los clasifica en dos grupos: los malos, formado por aquellos que venderían su alma al diablo por ganar unas elecciones, y los muy malos, o aquellos que venderían su alma al diablo por ganar unas elecciones después de haber vendido la de su madre.</p>

<p>Aún a riesgo de parecer ingenuo diré que realmente no sé cuál sería la elección de los políticos de nuestro ejemplo, pero también sospecho que la tentación de escoger la opción <em>b</em> podría llegar a ser irresistible. El problema de fondo es, en realidad, un conflicto de intereses. Y visto desde ese punto de vista, también la separación entre los poderes tradicionales puede entenderse como un modo de resolver conflictos de intereses que potencialmente ocasionarían terribles injusticias y perjuicios contra las libertades individuales.</p>

<p>Uno de los grandes dilemas para un gobernante a cargo de la política monetaria sería decidir <strong>cuándo conviene bajar o subir los tipos, pero de modo que tal medida se acomodase a las expectativas de la ciudadanía, a quien se debe y de cuya soberanía, en cierto sentido, es vehículo</strong> (y pretende seguir siéndolo todo el tiempo que pueda). Normalmente, cuando la economía va viento en popa no muchos abogan por la idea de ponerle freno. Ni la banca, que gana mucho dinero otorgando créditos, ni el resto de la industria, cuya cuenta corriente engorda al mismo tiempo que sus ventas, gustan de poner un contrapunto a la euforia consumista. Ni siquiera un sector importante de la ciudadanía es proclive a ello, ya que además de encontrar trabajo con facilidad, dispone de créditos baratos con los que mejorar su calidad de vida (a costa del dinero que ganará en el futuro, pero esa es otra cuestión). Sí, los bienes se encarecen… ¡pero cuesta tan poco financiarlos! Otros sin embargo, los que siempre pierden y menos voz tienen (mileuristas, jubilados y pensionistas con escasos ingresos, algún despistado que se equivocó de barrio o país al nacer), contemplan impotentes como los productos que antes estaban a su alcance se convierten en artículos de lujo. Sea como fuere, si se hincha una burbuja hay que evitar que explote a toda costa, así que alguien tiene que <em>hacer de malo</em> y apaciguar un poco los ánimos. ¿Quién? El Gobierno (recordemos que estamos suponiendo que él controla la política monetaria, de lo contrario la respuesta sería: el banco central). Pero ante la disyuntiva de correr el riesgo de pasarse o afrontar la posibilidad de quedarse corto, suele decantarse por el optimismo.<a href="#_ednref4" name="_edn4" class="liinternal">[4]</a></p>

<p>Además de este, existen otros casos en los que un político podría subordinar los objetivos de la política monetaria a sus exigencias más acuciantes. En general se les recrimina que, si tienen la oportunidad, abusan de los recursos de política monetaria para quitarse de encima problemas económicos que les queman en las manos, aún a costa de un aumento de inflación a largo plazo que podría resultar muy perjudicial para la economía. Para ilustrarlo pongamos un ejemplo un tanto drástico.</p>

<div id="attachment_4283" class="wp-caption alignleft" style="width: 703px"><img class="size-full wp-image-4283 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/09/eus-2-inflacion-espana-bis.jpg" alt="Evolución de la inflación en España durante la segunda mitad del siglo XX." width="693" height="358" /><p class="wp-caption-text">Gráfico 1. Evolución de la inflación en España durante la segunda mitad del siglo XX. Fuente: Evolución de la inflación en España. IESE. Universidad de Navarra.</p></div>

<p><strong>Un gobierno ahogado por las deudas podría caer en la tentación de <em>imprimir nuevo dinero</em> con el que saldarlas de un plumazo</strong>. Este es un recurso fácil, pero al mismo tiempo terriblemente perjudicial para la economía. Si se abusa de él, la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hiperinflaci%C3%B3n" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">hiperinflación</a> está servida. Lo normal es que los gobiernos que precisan de dinero para saldar sus deudas, lo recauden mediante subidas de impuestos, lo cual pese a su impopularidad, es en principio mucho menos peligroso que <em>crear dinero de la nada</em><a href="#_ednref5" name="_edn5" class="liinternal">[5]</a>. Supuestos como este suenan extraños porque hoy en día están bastante superados, pero en el pasado el uso irresponsable de este recurso ha puesto en enormes aprietos a países enteros<a href="#_ednref6" name="_edn6" class="liinternal">[6]</a>. Antes, cuando la política monetaria estaba en manos del Gobierno, éste tendía a usarla como paliativo para salir del paso en circunstancias similares a la planteada. Toda la creatividad, imaginación y previsión que habían faltado para engendrar una economía sólida y competitiva, se suplían a golpe de bajada de tipos de interés o devaluación de moneda. Se hacía uso de un balón de oxígeno para ganar tiempo, pero si ese tiempo extra no se usaba para poner en práctica políticas fiscales adecuadas para corregir tan nociva pauta, se entraba en un círculo vicioso de difícil salida. <em>Pan para hoy y hambre para mañana</em>. Hoy en día una inflación superior al 3% se considera alta en Europa<a href="#_ednref7" name="_edn7" class="liinternal">[7]</a>, pero preguntad a vuestros mayores si recuerdan haber vivido tasas por encima del 20%, a ver qué os dicen<a href="#_ednref8" name="_edn8" class="liinternal">[8]</a>. El gráfico 1 muestra la evolución de la inflación en España desde 1960 a 2002.</p>

<p><em>Grosso modo</em> estas son, junto con la de proteger la estabilidad económica de la influencia que los grupos de presión, comúnmente denominados <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Lobby_group" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">lobbies</a>, ejercen sobre la política<a href="#_ednref9" name="_edn9" class="liinternal">[9]</a>, las justificaciones que tradicionalmente se esgrimen para mantener las responsabilidades en materia monetaria lejos del alcance del poder ejecutivo, quien por otro lado no deja de sacar algún rédito de ello, pues implícitamente tal cisma lleva aparejado el lanzamiento de un <em>tranquilizador mensaje</em> al exterior: <em>“Señores, somos un país serio. Nosotros no hacemos tejemanejes con la economía. Confíen e inviertan en nosotros. Su dinero está a salvo”</em>. A falta de un soporte real para el papel moneda, el compromiso de no intervención política proporciona al mercado la seguridad que necesita, una garantía de estabilidad.<a href="#_ednref10" name="_edn10" class="liinternal">[10]</a></p>

<p>En resumen, puede decirse que <strong>la creación de bancos centrales independientes no es sino un intento de proteger la estabilidad económica de las <em>temperamentales decisiones</em> de los gobiernos</strong>. Es de locos, los bancos centrales protegen a la economía de la <em>irresponsabilidad</em> de los gobiernos democráticamente elegidos, y que por tanto nos representan, o sea, ¿de nosotros mismos? Es esta una forma de paternalismo que no parece tener contrapartida: ¿quién protege a los ciudadanos y a los estados de las <em>decisiones equivocadas</em> de la Fed o del BCE? ¿Es que ellos son infalibles al interpretar los signos que ven en su bola de cristal? ¿Quién vigila al vigilante?</p>

<p>A partir de aquí el debate está servido. ¿Deberían limitarse la independencia de los bancos centrales o por el contrario, pese a sus imperfecciones, son el mejor de los modelos posibles? ¿Es más eficiente o más responsable un gobierno que carezca de control sobre la política monetaria? En fin, quizás a los ciudadanos nos vaya mejor así si, como ocurre a menudo, los intereses de los gobiernos no se corresponden exactamente con los de la ciudadanía.<a href="#_ednref11" name="_edn11" class="liinternal">[11]</a></p>

<div id="attachment_4331" class="wp-caption alignright" style="width: 182px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Foundation_and_empire_cover.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-4331    " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/09/eus-2-portada-fundacion-e-imperio-172x300.jpg" alt="El Mulo en la portada de una cubista edición de Fundación e Imperio." width="172" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Bayta Darell y Magnífico Giganticus en la portada de una cubista edición de Fundación e Imperio. Fair Use (Mirar nota 22). Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>Quizás este debate no estaría sobre el tapete si no fuera porque tanto la Fed (y demás bancos centrales) como los reguladores bursátiles fallaron estrepitosamente al valorar los riesgos a los que estaba expuesto el sistema financiero<a href="#_ednref12" name="_edn12" class="liinternal">[12]</a>. Y en este punto no puedo resistir la tentación de volver a comparar a los bancos centrales con la <em>Segunda Fundación</em> de Asimov. Fijaos en que un banco central vigila el estado de la economía constantemente, e intenta mantenerla encauzada de forma que los parámetros que la definen alcancen un punto de equilibrio idóneo: inflación controlada, financiación al alcance de empresas y consumidores, disponibilidad de liquidez, PIB creciente, etc. Se puede establecer un paralelismo con la <em>Segunda Fundación</em>, en el sentido de que ésta también intenta mantener la evolución histórica de la <em>Primera Fundación </em>dentro de cauces saludables preestablecidos, de forma que el nuevo Imperio Galáctico sobrevenga en el menor tiempo posible. Ambas organizaciones llevan a cabo sus análisis, el uno de corte económico y la otra de carácter <em>psicohistórico</em>. Pero ningún análisis es perfecto y difícilmente es posible considerar todos los aspectos del complejo mundo real.</p>

<p>Si has leído la trilogía original, sabrás que la <em>Segunda Fundación</em> se topa con la horma de su zapato en la segunda novela, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fundaci%C3%B3n_e_Imperio" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Fundación e Imperio</a>: <em>El Mulo</em>, un mutante con indescriptibles poderes mentales somete a la <em>Primera Fundación</em> y trata de encontrar a la <em>Segunda</em> para aniquilarla y afianzar así su poder. Obviamente una anomalía harto improbable como <em>El Mulo</em> no tenía cabida en las <em>ecuaciones psicohistóricas</em>, que por su naturaleza estadística sólo ofrecen resultados fiables al tratar con grandes masas de población. Debido a ello no fueron previstos ni su advenimiento ni sus efectos sobre el plan trazado por Hari Seldon. La <em>Segunda Fundación</em> se enfrenta al triple reto de luchar por su propia supervivencia, derrotar a <em>El Mulo</em> y volver a encarrilar a la <em>Primera</em> en la senda prevista. Si tenéis curiosidad por saber si lo consigue y cómo, tendréis que leer las novelas.</p>

<p>De forma parecida la Fed no previó que la banca de inversión de Wall Street, en connivencia con la relajada valoración de riesgo de las agencias de calificación, aprovechaba la burbuja inmobiliaria para inundar el mercado financiero  de productos sustentados por hipotecas de dudoso cobro, concedidas a personas de escasa solvencia. Durante mucho tiempo, sus pronósticos para la economía y sus decisiones de política monetaria no tuvieron en absoluto en cuenta que la banca privada estaba terriblemente expuesta a una eventual caída de la vivienda, tras haber hecho acopio de <em>activos tóxicos</em> durante años<a href="#_ednref13" name="_edn13" class="liinternal">[13]</a>.</p>

<p>Muchos han sido los errores que explican que tan letal veneno no fuera advertido en las <em>ecuaciones psicohistóricas</em> de la Fed, pero seguramente los más importantes fueron <strong>la liviandad de una normativa muy permisiva y, a todas luces, insuficiente, y el poco celo puesto por las instituciones reguladoras en el ejercicio de sus funciones de supervisión y control</strong>. No obstante, este será tema para una futura entrega. En esta quisiera terminar de desarrollar algunos aspectos que atañen a la autonomía de los bancos centrales.</p>

<p>A pesar del <em>traspiés</em> de la <em>Crisis Subprime</em>, a estas alturas creo que todos entendemos las razones, se compartan o no, por las cuales los bancos centrales disfrutan de plena autonomía para ejercer sus funciones. Hemos visto que no parece buena idea dejar las decisiones sobre política monetaria en manos de nuestros gobernantes y hemos dado algunos argumentos para ello: <strong>prevenir la influencia de los ciclos electorales sobre la estabilidad de precios a largo plazo, evitar que la presión de los <em>lobbies</em> sobre el poder ejecutivo pueda contaminar la economía, y frustrar la tentación de usar irresponsablemente los instrumentos de política monetaria como bálsamo para aliviar el resultado de una mala gestión económica</strong>. También hemos visto el precio que hay que pagar por ello: <strong>los gobiernos democráticamente elegidos (en definitiva nosotros) pierden el control sobre uno de los pilares de la política económica</strong>.</p>

<p>Es evidente que, para que este esquema tenga sentido, <strong>es preciso que las decisiones de los bancos centrales se tomen en base a criterios técnicos, no políticos,</strong> pues de lo contrario más hubiese valido quedarnos como estábamos<a href="#_ednref15" name="_edn15" class="liinternal">[14]</a>. Debido a ello, los cargos en los bancos centrales están ostentados por economistas, que analizan la situación económica desde un punto de vista estrictamente técnico y toman las decisiones que creen más adecuadas para estabilizar los precios y respaldar el crecimiento económico. Este es el quid de la cuestión: <strong>no toman las decisiones que los gobiernos necesitan, sino las que la economía necesita</strong>; hacen lo que técnicamente es más acertado o recomendable, dejando a un lado otros intereses políticos o sociales. Si habéis entendido esto estáis preparados para, si no apoyar, sí transigir con la autonomía de los bancos centrales. Se sobreentiende que las decisiones en materia monetaria que toma el banco central, ya son las más objetivas, las más adecuadas para la economía, así que, ¿por qué el Gobierno debiera de tomar otras distintas? Si lo pensáis un poco seguramente lleguéis a la conclusión de que estaría incurriendo en <em>mala praxis monetaria</em> en beneficio propio, de terceros (sospecho que no precisamente de sus votantes), o simplemente porque carece de imaginación o habilidad para resolver los problemas de la ciudadanía sin recurrir a atajos, esto es, <em>sin hacer trampa</em>.</p>

<p>Tal vez se entienda mejor lo que quiero decir si establecemos un símil con otra disciplina, como por ejemplo la medicina. Cuando alguien no se encuentra bien acude al médico, quien diagnostica la enfermedad y prescribe un tratamiento que, además de tener en cuenta los síntomas del paciente, considera también otros aspectos de interés, como si es alérgico a alguna sustancia, si está tomando otros medicamentos o si hay antecedentes familiares. Se presupone que tanto diagnóstico como tratamiento son correctos y adecuados al caso particular del paciente, ya que han sido realizados por un experto en la materia y se ha seguido una metodología precisa, contrastable y objetiva. Sería poco creíble que alguien sin estudios ni experiencia médicos rehusase una prescripción avalada por profesionales de la medicina. Pero aún lo sería menos que encima tratase de imponer un tratamiento propio desaconsejado por la comunidad médica.</p>

<p>En definitiva, <strong>si las cosas son así, ¿para qué subordinar la política monetaria al Gobierno, cuando si toma decisiones adecuadas éstas deben parecerse a las del banco central, y si no se parecen es que no son adecuadas?</strong> Desde este punto de vista, parece incluso recomendable que los gobiernos renuncien a la política monetaria y la pongan en manos de bancos centrales independientes, pues al menos se evitan malas tentaciones y se garantiza que las decisiones que se toman son las <em>más académicas</em>. Francamente, habida cuenta de la escasa calidad de nuestra casta política, seguramente nos vaya mejor así, aunque es solo una opinión.</p>

<p>Porque se podría argüir que, para evitar desmanes en el uso de la política monetaria, no es preciso desvincularla del Gobierno, sino exigir de él una mayor responsabilidad en su ejercicio. Al fin y al cabo, ¿no cuenta con gabinetes técnicos que le asesoran en materia económica? No cabe negar la legitimidad de este argumento, o al menos no seré yo quien lo haga, pero al mismo tiempo creo que conviene subrayar su candidez y falta de realismo. Francamente, exigir neutralidad a un político es, sencillamente, <em>pedirle peras al olmo</em>. Y si bien es cierto que cuenta con asesores expertos en economía, no lo es menos que o bien están entregados a la causa, o bien no tienen la última palabra. Una tenue frontera separa al economista del maquillador. Pero es que además volvemos a lo de antes: si demandar mayor responsabilidad monetaria significa exigir la aplicación de recetas técnicas e imparciales a los problemas de la economía, ¿acaso no garantiza mejor este compromiso el banco central, cuya actuación obedece precisamente a criterios técnicos?<a href="#_ednref16" name="_edn16" class="liinternal">[15]</a></p>

<p>Indefectiblemente, todos nuestros razonamientos acaban por conducirnos a la misma conclusión. <strong>Parece haber una lógica inapelable en los argumentos a favor del <em>cuarto poder</em>, esto es, de la autonomía de los bancos centrales</strong>. Y lo triste del asunto es que tal lógica está basada en un hecho profundamente desolador: no se puede confiar en que los gobiernos actúen honesta e imparcialmente en materia de política monetaria (¡ay, si sólo fuese en esta materia!). En cualquier caso y pese a ello (o quizás por ello), la solución de renunciar a esta competencia en favor de una autoridad monetaria independiente torna a ser razonable. A condición, eso sí, de que ambas instituciones, Gobierno y banco central, cooperen estrechamente en aras de un crecimiento económico sostenido, algo que en el caso español queda consignado en el artículo 7.2 de la LABE<a href="#_ednref17" name="_edn17" class="liinternal">[16]</a>:</p>

<blockquote><strong>Sin perjuicio del objetivo principal de mantener la estabilidad de precios</strong> y del cumplimiento de las funciones que ejerce en tanto miembro del SEBC en los términos del artículo 105.1 del Tratado, <strong>el Banco de España apoyará la política económica general del Gobierno</strong>.</blockquote>

<p>No queda otra, si la gestión de la economía se reparte entre dos órganos, ambos deben de colaborar, de lo contrario este esquema no funcionará. Se trata de un matrimonio de conveniencia en el que el Gobierno marca las directrices de política económica<a href="#_ednref18" name="_edn18" class="liinternal">[17]</a>, en tanto el Banco de España tiene la obligación de respaldarlas…, hasta cierto punto. En efecto, el propio artículo indica inequívocamente cual es la línea roja que no puede traspasarse: la estabilidad de precios, que queda configurada como objetivo primordial del Banco de España y del BCE. Mientras el Gobierno diseñe políticas fiscales que no atenten contra este objetivo, el Banco de España las acompañará, en otro caso el divorcio está garantizado (y además amparado por ley).</p>

<div id="attachment_4282" class="wp-caption alignleft" style="width: 415px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Alisna_and_Summers_Central_Bank_Independence_vs_Inflation.gif" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-4282" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/09/eus-2-independence-inflation.gif" alt="Gráfico 2. Relación entre la inflación y la independencia de los bancos centrales. Fuente: Central Bank Independence and Macroeconomic Performance: Some Comparative Evidence, de Alberto Alesina y Lawrence H. Summers." width="405" height="282" /></a><p class="wp-caption-text">Gráfico 2. Relación entre la inflación y la independencia de los bancos centrales. Fuente: Central Bank Independence and Macroeconomic Performance: Some Comparative Evidence, de Alberto Alesina y Lawrence H. Summers (el gráfico está disponible en Wikipedia).</p></div>

<p>Ya vimos más arriba algunos ejemplos de cómo los gobernantes pueden usar la política monetaria para mejorar artificialmente una mala situación económica. Pero como venimos también diciendo, los gobiernos de aquellos países que han otorgado autonomía a sus bancos centrales no pueden, en principio, <em>hacer trampa</em>. No obstante es muy posible que en un contexto de inflación controlada el banco central determinase <em>motu proprio</em> bajar los tipos de interés, apoyando así de forma natural los planes del Gobierno. Por el contrario, en un entorno de inflación creciente el Gobierno haría mal en cifrar sus esperanzas en una eventual bajada, pues casi con total seguridad no se produciría. Y sugerirle al banco central que aún así lo hiciera, supondría, además de inmiscuirse en asuntos que no le competen, arriesgarse a recibir un corte institucional tal que ”<em>Señor, la política monetaria no está pensada para usted, haga bien sus deberes que nosotros haremos los nuestros”</em><a href="#_ednref19" name="_edn19" class="liinternal">[18]</a>.<em> </em>En tal situación ningún banco central que se precie pondría en marcha medidas que estimulasen aún más la inflación, pues significaría, además de empeorar las cosas (monetariamente hablando), ir en contra de uno de sus objetivos capitales.</p>

<p>Lo cierto es que, a pesar de que la relación entre ambas instituciones pueda vivir momentos muy tensos (especialmente en Europa, dada la particular idiosincrasia de su sistema financiero), en general este esquema no parece funcionar mal. En efecto, <strong>si a las cifras nos atenemos y dejando la <em>Crisis Subprime </em>a un lado (que es mucho dejar, pero bueno), no cabe duda de que la autonomía de los bancos centrales ha traído mayor estabilidad a la economía</strong>. Observemos el gráfico 2, que muestra la relación entre inflación e independencia monetaria en algunos países. El eje de abcisas representa la autonomía de los bancos centrales con respecto al ejecutivo: a mayor valor, más independencia<a href="#_ednref20" name="_edn20" class="liinternal">[19]</a>. El eje de ordenadas muestra el nivel de inflación para cada país. Es fácil comprobar que aquellos países que han dotado de mayor independencia a su banco central, disfrutan por lo general de tasas de inflación más reducidas<a href="#_ednref21" name="_edn21" class="liinternal">[20]</a>. Este logro no se puede pasar por alto y supone en la práctica un fuerte espaldarazo al <em>cuarto poder</em>.</p>

<div id="attachment_4284" class="wp-caption alignright" style="width: 417px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Businesscycle_figure3.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-4284   " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/09/eus-2-ciclo-capitalista.jpg" alt="Evolución del PIB estadounidense durante el siglo XX." width="407" height="327" /></a><p class="wp-caption-text">Gráfico 3. Evolución del PIB estadounidense durante la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>No es el único, los datos recogidos durante el último siglo indican que la amplitud de los ciclos económicos se ha ido reduciendo a lo largo del tiempo, lo que en <em>Román Paladino</em> significa que las recesiones son cada vez menos intensas (al igual que los períodos de crecimiento; una cosa lleva a la otra: a mayores subidas, mayores caídas). Este hecho queda recogido en el gráfico 3, que muestra los vaivenes del PIB estadounidense entre 1955 y 2005. En él se puede apreciar que, por lo general, la envergadura de los ciclos económicos desciende claramente. El gráfico 4 muestra la evolución de la inflación en EE.UU. a lo largo del mismo período de tiempo. Puede apreciarse que después de la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/World_War_II" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Segunda Guerra Mundial</a>, con excepción del repunte provocado por la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_del_petr%C3%B3leo_de_1973" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Crisis del Petróleo</em></a> de los años 70, la inflación se ha mantenido claramente por debajo del 5%. Por último, ya hemos visto que el gráfico 1 pone de manifiesto la reducción de inflación que se produjo en España hasta la adopción de la moneda única europea.</p>

<p>Insisto en que <strong>todas estas consideraciones son dejando a un lado la <em>Crisis Subprime</em></strong>, lo cual probablemente no sea muy acertado. Si lo hago es para recalcar el hecho de que durante mucho tiempo la independencia de los bancos centrales y su empeño en mantener controlada la inflación, parecen haber funcionado. Indudablemente, a la luz de la <em>Crisis Subprime</em>, las instituciones monetarias deben ser revisadas y mejoradas.</p>

<p>Paradójico camino el nuestro, empezamos poniendo en entredicho la legitimidad de la autonomía de los bancos centrales y al final del recorrido concluimos que, a la luz de la lógica más pragmática y según las obstinadas estadísticas, es seguramente el menor de los males, si es que no la mejor de las soluciones. <strong>Sea, pues, el <em>cuarto poder</em>, ¡pero no cualquier <em>cuarto poder</em>!</strong> Sea una autoridad monetaria <strong>independiente </strong>de veras, <strong>no permeable a intereses maniqueos, reprobables u opacos</strong>, cuyas decisiones <strong>destierren la discrecionalidad</strong> y sean inspiradas por el más pulcro <strong>sometimiento a los principios técnicos</strong> que deben dirigirla, y <strong>leal a los objetivos que le han sido encomendados</strong> (a todos los objetivos, que no todo en un banco central es política monetaria) para el bien de la sociedad en su conjunto (no del sector bancario en particular). Pero sea, sobre todo, un <em>cuarto poder</em> <strong>transparente</strong>.</p>

<div id="attachment_4343" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:US_Historical_Inflation.svg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-4343 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/09/eus-2-historico-inflacion-usa-300x150.png" alt="Gráfico 4. Evolución de la inflación en EE.UU. a lo largo del siglo XX." width="300" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">Gráfico 4. Evolución de la inflación en EE.UU. durante en período 1914-2006. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>¿Es mucho pedir? Quien así piense, considere que el peaje exigido no es otro que el de la coherencia con los argumentos que los propios economistas esgrimen a favor de la independencia de las instituciones monetarias, de los que hemos venido hablando a lo largo de esta entrada y de la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/06/10/el-universo-subprime-el-cuarto-poder/" target="_self" class="liinternal">anterior</a>. Este es el trato, que en términos matemáticos puede ser expresado por una doble implicación: el banco central se compromete a cumplir todos sus objetivos, mostrándose inmune frente a cualquier tipo de influencia que lo aparte de ellos, conduciéndose bajo criterios estrictamente técnicos, sí y sólo sí, goza de independencia para hacerlo. Así que, <strong>si convenimos en otorgarle la autonomía demandada, ¿qué mínimo que exigir como contrapartida la observancia de las condiciones que la justifican?</strong> Es justo, o incluso mejor, es lógico.</p>

<p>Pero no basta, para garantizar que el pacto se ejecuta en los términos acordados es preciso hacer un seguimiento continuo y exhaustivo. Según hemos visto, cabe renunciar al ejercicio activo de la política monetaria en aras de una economía más estable, pero ¿y a su supervisión? En mi humildísima opinión (aunque yo no soy nadie) no. Ya lo vimos en la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/06/10/el-universo-subprime-el-cuarto-poder/" target="_self" class="liinternal">entrega anterior</a>, es importante que haya mecanismos de <em>pesos y contrapesos</em> que permitan a un poder oponerse a los otros, de modo que todos se atemperen entre sí. Y si bien estos mecanismos son bastante exiguos en el caso del <em>cuarto poder </em>(frente a sus decisiones el estado sólo cuenta con el universal <em>derecho de pataleta</em>), lo cierto es que al menos un compromiso de transparencia ata a la mayoría de ellos.</p>

<p>Y es precisamente <strong>la transparencia el factor clave para determinar la credibilidad de los bancos centrales</strong>. No sólo tienen que hacer bien su trabajo, además tienen que explicar detalladamente qué hacen y cómo lo hacen, <strong>pues es el único modo de inspirar confianza a los demás poderes públicos y por extensión a la ciudadanía</strong>, así como de valorar su labor. No es de extrañar, pues, que nuestro siguiente paso vaya encaminado a preguntarnos de qué modo los bancos centrales implementan esa transparencia y si es suficiente (¡nunca es suficiente!). Porque, con toda franqueza, ¿son de fiar los banqueros?</p>

<p>… (Aquí una pausa, no especialmente incómoda, simplemente para reflexionar)…</p>

<p>Esta clase de preguntas son más fáciles de formular que de contestar, y como me temo que acometerlas podría alargar dramáticamente este artículo, creo que es más conveniente dejarlo para la próxima entrega. Aunque no sin antes plantearos un terrible dilema que podéis dirimir en los comentarios que tengáis a bien poner a pie de este artículo. ¿Quién es más confiable, un político o un banquero? Para simplificar, consideraremos únicamente estas posibles respuestas:</p>

<p style="padding-left: 30px">a) El político, a pesar de todas las mentiras que me larga.</p>

<p style="padding-left: 30px">b) El banquero, a pesar de todas las comisiones que me cobra.</p>

<p style="padding-left: 30px">c) El político, no espera, el banquero, un momento, no, el político, estoooo&#8230; aguarda, el banquero&#8230; ¡Arrrgghhh! Recursive system error: process collapsed due an infinite cycle.</p>

<p>Y aquí lo dejamos por hoy. Sé que en la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/06/10/el-universo-subprime-el-cuarto-poder/" target="_self" class="liinternal">anterior entrada</a> prometí hablar sobre el esotérico y opaco modo de expresarse de los presidentes de los bancos centrales, pero el artículo estaba quedando más largo de lo que había planeado y no quisiera empacharos con un tema de tan pesada digestión. Si no os parece mal lo dejaremos para la próxima entrega, en la que abordaremos la transparencia de los bancos centrales y hablaremos sobre un interesante debate que se ha generado en el seno de la sociedad norteamericana: ¿conviene ampliar los poderes del Congreso para auditar a la Fed?<a href="#_ednref22" name="_edn22" class="liinternal">[21]</a> De prosperar esta iniciativa obligaría a desandar parte del camino que ha conducido hasta la independencia de los bancos centrales.</p>

<p>Después de todo, si la <em>Segunda Fundación</em> falla, quizás el <em>Imperio</em> deba tomar cartas en el asunto…</p>

<p>(Este artículo forma parte de la serie <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/el-universo-subprime/" target="_self" class="liinternal"><em>El Universo Subprime</em></a>. Si te ha gustado puedes continuar leyendo la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/10/26/el-universo-subprime-en-el-lado-acomodaticio/" target="_self" class="liinternal">siguiente entrada</a> de la serie)</p>

<hr size="1" />

<p><a href="#_ednref1" class="liinternal"></a><strong>NOTAS</strong></p>

<p><a href="#_edn1" name="_ednref1" class="liinternal">[1]</a> Fecha aproximada calculada a partir de los datos que aporta la referencia a la Enciclopedia Galáctica que aparece al comienzo del primer capítulo de <em>Fundación</em>. En ella se indica que Hari Seldon nació en el año 11.988 de la Era Galáctica (-79 de la Era Fundacional) lo que da a entender que el año 1 E.F. debe coincidir con el 12.067 E.G., dos años antes de la muerte de Seldon, fechada en el 12.069 E.G. en la misma nota. Teniendo en cuenta que la comisión que juzgó a Seldon le concedió seis meses para emigrar junto con su equipo (alrededor de 100.000 personas, de los cuales tan sólo 51 eran matemáticos) a Términus, el juicio y el revuelo que levantó debieron ocurrir en torno al año 12.066 E.G.</p>

<p><a href="#_edn2" name="_ednref2" class="liinternal">[2]</a> Personalmente me encanta la trilogía original (<em>Fundación</em>, <em>Fundación e Imperio</em> y <em>Segunda Fundación</em>), algo menos, aunque también, las dos siguientes entregas (<em>Los límites de la Fundación</em> y <em>Fundación y Tierra</em>), me parece floja la primera precuela (<em>Preludio a la Fundación</em>) y no he leído, ni sé si lo haré, la segunda (<em>Hacia la Fundación</em>).</p>

<p><a href="#_edn3" name="_ednref3" class="liinternal">[3]</a> La expresión <em>Refundación del Capitalismo</em> fue acuñada y popularizada por Nicolas Sarkozy, Presidente de la República de Francia, a finales de 2008. Se trata en definitiva de poner un corsé más estrecho al Capitalismo de modo que los desmanes que han conducido a la <em>Crisis Subprime</em> puedan prevenirse en el futuro. Obviamente es un intento por implicar más a los estados en el control de la actividad económica a través de una mejor regulación, en contra de las tesis neoliberales que apuestan por una economía <em>libre de trabas</em> y autorregulada. Se salva así al Capitalismo, que volvería (esperemos) a mostrar una cara más amable. Sin embargo, al hacerlo se presupone que no hay nada más allá (lo cual probablemente sea cierto) y se impide, y esto es tan sólo un ejercicio de imaginación gratuito, la gestación de <em>un nuevo sistema</em>.</p>

<p><a href="#_edn4" name="_ednref4" class="liinternal">[4]</a> Sin ir más lejos podemos citar un par de ejemplos de esta clase de optimismo a costa de la burbuja inmobiliaria española. En el año 2002, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_%C3%81lvarez-Cascos" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Francisco Álvarez-Cascos</a>, Ministro de Fomento, realizaba <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2002/10/15/economia/1034692794.html" target="_self" class="liexternal">estas declaraciones</a> publicadas en El Mundo el 16 de octubre de 2002: <em>“Si la vivienda sube es porque muchos españoles pueden pagarla”</em>. La subida de precios de la vivienda era un problema que comenzaba a ser alarmante. Lo destacable de la declaración no es tanto la magnitud del problema (que ya pesaba lo suyo aunque aún le quedaba mucho recorrido), sino la actitud con la que se afrontaba (básicamente ninguna, se daba a entender que el problema no existía). Unos años después, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Solbes" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Pedro Solbes</a>, Ministro de Economía, poco después de haber ganado las <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Espa%C3%B1a_de_2008" rel="nofollow" class="liwikipedia"></a><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Espa%C3%B1a_de_2008" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">elecciones generales del 9 de marzo de 2008</a>, mantenía las previsiones de crecimiento para 2009 en el 3,1%, según recoge <a href="http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080401/53451198610.html" target="_self" class="liexternal">este artículo</a> de La Vanguardia publicado el 1 de abril de 2008, a pesar de que había signos visibles de deterioro. Para ser justos con él, en ese mismo artículo también declaraba que, a pesar de mantener las previsiones, había un <em>“claro riesgo a la baja”</em>. Lo destacable de la noticia en este caso es que ese <em>“riesgo a la baja”</em>, a pesar de ser “<em>claro”</em>, se mantienen en un segundo plano, en tanto el mensaje final es <em>“seguimos pensando que el crecimiento será de un 3,1%”</em>. Cuatro meses después se rebajaban las previsiones al 1,6%, según <a href="http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080724/53506882187.html" target="_self" class="liexternal">información recogida en La Vanguardia</a> el 24 de julio de 2008.</p>

<p><a href="#_edn5" name="_ednref5" class="liinternal">[5]</a> A pesar de su peligrosidad, la <em>impresión de dinero </em>se está usando en la actualidad para mitigar los efectos de la <em>Crisis Subprime</em>, según puede leerse en <a href="http://www.elpais.com/articulo/semana/Trichet/sube/helicoptero/elpepueconeg/20090510elpneglse_2/Tes" target="_self" class="liexternal">este artículo</a> de El País, publicado el 10 de mayo de 2009. Puede que esté justificado hacerlo en períodos de recesiones severas, aunque hay controversia acerca de ello. El temor de poner en práctica esta medida estriba en que inundar el mercado de dinero generalmente dispara la inflación. La Canciller alemana <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Angela_Merkel" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Angela Merkel</a> se pronunciaba recientemente en contra, según puede leerse en <a href="http://www.elpais.com/articulo/economia/Merkel/arremete/bancos/centrales/gestion/crisis/elpepieco/20090603elpepieco_9/Tes" target="_self" class="liexternal">este artículo</a> publicado el 3 de junio de 2009 en El país.</p>

<p><a href="#_edn6" name="_ednref6" class="liinternal">[6]</a> A lo largo de la historia hay muchos ejemplos de hiperinflación provocada por el mal uso de la política monetaria, aunque quizás el caso más espectacular  sea el de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hiperinflaci%C3%B3n_en_la_Rep%C3%BAblica_de_Weimar" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">hiperinflación alemana durante la República de Weimar</a>.</p>

<p><a href="#_edn7" name="_ednref7" class="liinternal">[7]</a> El BCE tiene como objetivo mantener la inflación por debajo del 2%, según se puede ver en su <a href="http://www.ecb.int/press/key/date/2001/html/sp010308.es.html" target="_self" class="liexternal">sitio web</a>.</p>

<p><a href="#_edn8" name="_ednref8" class="liinternal">[8]</a> El gráfico 1 muestra la evolución de la inflación en España durante la segunda mitad del siglo XX. Fuente: <a href="http://www.iese.edu/research/pdfs/DI-0446.pdf" target="_self" class="lipdf">Evolución de la inflación en España</a>, División de Investigación del IESE, Universidad de Navarra<a href="http://www.iese.edu/research/pdfs/DI-0446.pdf" class="lipdf"></a>.</p>

<p><a href="#_edn9" name="_ednref9" class="liinternal">[9]</a> Los <em>lobbies </em>o grupos de interés están presentes en todos los sectores de la sociedad y tratan de influir sobre la clase política para conseguir sus objetivos. Hipotéticamente, una organización que hubiese solicitado un préstamo cuantioso y desease saldarlo al menor coste, podría estar interesado en que se generase inflación, ya que así devolvería la cantidad nominal de la deuda pactada, que sin embargo tendría un valor real menor como consecuencia de la subida de precios. Se trataría de un modo encubierto de pagar menos intereses. Grandes corporaciones podrían también estar eventualmente interesadas en mantener los precios de sus productos en niveles artificialmente altos, para lo que podráin tratar de presionar al Gobierno.</p>

<p><a href="#_edn10" name="_ednref10" class="liinternal">[10]</a> Esta frase, bastante buena por cierto, no es mía. Se la debo a Kartoffel, quien la vertió en un comentario que tuvo a bien poner en la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/06/10/el-universo-subprime-el-cuarto-poder/" target="_self" class="liinternal">entrega anterior</a>, además de proporcionar datos estadísticos muy interesantes, algunos de los cuales aparecen en este artículo. Agradezco igualmente la intervención de otros contertulios, como J o Naeros, por mencionar a algunos, cuyas aportaciones permitieron discutir algunas interesantes líneas de debate. Sus opiniones han sido tenidas en cuenta para <em>condimentar y enriquecer</em> este artículo.</p>

<p><a href="#_edn11" name="_ednref11" class="liinternal">[11]</a> En muchas ocasiones los políticos, en vez de resolver los ya existentes, crean nuevos problemas que afectan a la ciudadanía sin que parezca importarles demasiado. Cito como ejemplo, aunque no tenga nada que ver con economía, la renovación de los miembros del Tribunal Constitucional y del CGPJ, que se ha demorado por espacio de dos años por culpa de las disputas entre los partidos mayoritarios por incluir en el mismo a personalidades, digamos, afines. Léase el culebrón en <a href="http://www.elpais.com/articulo/espana/PP/PSOE/dejan/pudrir/Constitucional/elpepiesp/20090316elpepinac_9/Tes" target="_self" class="liexternal">este artículo</a> de El País publicado el 16 de marzo de 2009. ¿Suponen nuestros legítimos representantes que la ciudadanía está interesada en una Justicia inoperativa?</p>

<p><a href="#_edn12" name="_ednref12" class="liinternal">[12]</a> <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ben_Bernanke" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ben Bernanke</a>, Presidente de la Fed, pensaba que el efecto de la debacle inmobiliaria en EE.UU. sería limitado y que no se extendería significativamente al sistema financiero. En octubre de 2007 Bernanke declaró literalmente que <em>“el sistema bancario es saludable”</em>. Fuente: <a href="http://www.cincodias.com/articulo/opinion/Bernanke-recompensado-derrota/20090826cdscdiopi_7/cdsopi/" target="_self" class="liexternal">Cinco Días</a>, 26 de agosto de 2009.</p>

<p><a href="#_edn13" name="_ednref13" class="liinternal">[13]</a> Ver nota anterior.</p>

<p><a href="#_edn15" name="_ednref15" class="liinternal">[14]</a> En última instancia los cargos directivos de los bancos centrales son propuestos por el poder ejecutivo y confirmados por el legislativo, lo cual es lógico desde una perspectiva democrática, ya que así no puede decirse que <em>no emanan del pueblo</em>. Esto, en principio, no debiera socavar la independencia que tienen atribuida, aunque hay quien piensa lo contrario. El congresista republicano <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ron_Paul" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ron Paul</a> ha manifestado en su <a href="http://www.ronpaulspanish.com/fed-secrecy/" target="_self" class="liexternal">sitio web</a> que <em>“ninguna organización es apolítica si depende del Presidente para que nombre a su jefe”</em>.</p>

<p><a href="#_edn16" name="_ednref16" class="liinternal">[15]</a> Se entiende que si la Fed es apolítica sólo puede decidir en base a criterios técnicos.</p>

<p><a href="#_edn17" name="_ednref17" class="liinternal">[16]</a> El <a href="http://wwwa.bde.es/clf/leyes.jsp?id=7251" target="_self" class="liexternal">texto íntegro de la LABE</a> (Ley de Autonomía del Banco de España) puede consultarse en el sitio web del Banco de España. El artículo 7.2 citado hace referencia a su vez el 105.1 del Tratado de la Unión Económica y Monetaria, que empieza así: “<strong>El objetivo principal del SEBC será mantener la estabilidad de precios. Sin prejuicio de este objetivo, el SEBC apoyará las políticas económicas generales de la Comunidad…</strong>” Los interesados en profundizar en el <a href="http://www.ecb.int/ecb/legal/pdf/maastricht_es.pdf" target="_self" class="lipdf">Tratado de la Unión Económica y Monetaria</a> pueden dirigirse al sitio web del BCE.</p>

<p><a href="#_edn18" name="_ednref18" class="liinternal">[17]</a> Siguiendo el mandato de la <a href="http://www.la-moncloa.es/NR/rdonlyres/79FF2885-8DFA-4348-8450-04610A9267F0/0/constitucion_ES.pdf" target="_self" class="lipdf">Constitución Española</a> en su artículo 97, el Gobierno dirige la política económica, que es parte de la política interior: <em>El Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado</em>.</p>

<p><a href="#_edn19" name="_ednref19" class="liinternal">[18]</a> En <a href="http://www.analitica.com/va/politica/opinion/4025405.asp" target="_self" class="liexternal">este artículo</a> publicado el 25 de enero de 2006 en la venezolana analítica.com se cuenta una interesante anécdota según la cual <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ronald_Reagan" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ronald Reagan</a> presionó al entonces Presidente de la Fed, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Volcker" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Paul Volcker</a>, para que apoyase su reelección bajando los tipos de interés.</p>

<p><a href="#_edn20" name="_ednref20" class="liinternal">[19]</a> La cuestión de medir la independencia de bancos centrales de distintos países puede plantear dificultades. En su estudio <a href="http://www.deu.edu.tr/userweb/yesim.kustepeli/dosyalar/alesinasummers1993.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Central bank independence and macroeconomic performance: some comparative evidence</em></a>, Alesina y Summers ofrecen algunos criterios: relación institucional entre el banco central y el poder ejecutivo, procedimiento de designación y destitución de la dirección del banco central, la presencia del Gobierno en los órganos de decisión del banco central o la frecuencia y contactos entre el ejecutivo y el banco.</p>

<p><a href="#_edn21" name="_ednref21" class="liinternal">[20]</a> Fuente: <em>Central bank independence and macroeconomic performance: some comparative evidence</em>, de Alesina y Summers. Para su consulta seguir enlace en nota anterior.</p>

<p><a href="#_edn22" name="_ednref22" class="liinternal">[21]</a> Me refiero a la propuesta de ley <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Federal_Reserve_Transparency_Act" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Federal Reserve Transparency Act</em></a>.</p>

<p><a href="#_edn22" name="_ednref23" class="liinternal">[22]</a> Non-free media use rationale for Foundation and Empire:</p>

<p>Descripción: Portada de la novela &#8220;Foundation and Empire&#8221;.</p>

<p>Fuente: De la captura digital de la portada de la novela en Wikimedia Commons. El Copyright pertenece al editor o artista. &#8220;Fair use&#8221; de la imagen.</p>

<p>Artículo: El Universo Subprime &#8211; Fundación&#8230;</p>

<p>Porción usada: Portada de la novela, una pequeña porción del producto comercial.</p>

<p>Baja resolución: Sí.</p>

<p>Propósito de uso: La imagen sirve como identificación visual de la novela. Ilustra un artículo divulgativo que usa la obra de Asimov como referencia para establecer una comparación entre el El Mulo y las causas de la Crisis Subprime en el sistema financiero.</p>

<p>Reemplazable: No hay una imagen de libre uso equivalente a la portada de la novela, por lo que la imagen no puede ser reemplazada.</p>

<p>Otra información: El uso de la portada no afecta al valor del trabajo original, no limita los derechos de copyright, ni facilita la distribución del original. En particular, no puede ser usada para crear copias ilegales de la novela.</p>
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	<creativeCommons:license>http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/</creativeCommons:license>
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		<title>El Universo Subprime &#8211; El Cuarto Poder</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Jun 2009 15:41:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mazinger</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Mazinger]]></category>
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		<description><![CDATA[(Esta entrada es la continuación de la introducción a la serie que se publicó hace unas semanas). Cuando el poder legislativo está unido al poder ejecutivo en la misma persona o en el mismo cuerpo, no hay libertad porque se puede temer que el monarca o el Senado promulguen leyes tiránicas para hacerlas cumplir tiránicamente. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>(Esta entrada es la continuación de la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/05/05/el-universo-subprime-big-bang-y-big-crunch-de-una-odisea-financiera/" class="liinternal">introducción a la serie</a> que se publicó hace unas semanas).</p>

<blockquote>
<div class="mceTemp">Cuando el poder legislativo está unido al poder ejecutivo en la misma persona o en el mismo cuerpo, no hay libertad porque se puede temer que el monarca o el Senado promulguen leyes tiránicas para hacerlas cumplir tiránicamente.</div>
El espíritu de las leyes, Montesquieu.</blockquote>

<p><em> </em></p>

<div id="attachment_3681" class="wp-caption alignright" style="width: 237px"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Montesquieu_2.png" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-3681 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/05/montesquieu-227x300.png" alt="Charles Louis de Secondat, Baron de Montesquieu" width="227" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Charles Louis de Secondat, Barón de Montesquieu</p></div>

<p>18 de enero de 1689, en el Castillo de la Brède, a escasa distancia de Burdeos, Charles Luis de Secondat nace. A finales de ese mismo año, en Inglaterra, la monarquía absoluta de derecho divino recibe su golpe de gracia. El parlamento inglés proclama como reyes de Inglaterra a María Estuardo, legítima heredera, y a su marido Guillermo III de Orange. A cambio éstos se avienen a reconocer la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/English_Bill_of_Rights" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Bill of Rights</em></a>, una declaración por la que, de facto, Inglaterra se convierte en monarquía constitucional. En lo sucesivo, el rey no podrá dictar leyes sin contar con la preceptiva aprobación parlamentaria.</p>

<p>Pero al pequeño Charles, que más tarde pasaría a la posteridad como Barón de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Charles-Louis_de_Montesquieu" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Montesquieu</a>, estos acontecimientos le vienen aún demasiado grandes. Todavía está por llegar el tiempo en que se convierta en uno de los más importantes representantes de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ilustraci%C3%B3n" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ilustración</a>. Ferviente admirador de las leyes inglesas, dedicaría parte de su libro <em>El espíritu de las leyes</em> a la Constitución de Inglaterra, obra de la cual está tomado el extracto que encabeza este artículo.<a href="#_edn1" name="_ednref1" class="liinternal">[1]</a></p>

<p>Montesquieu no sólo fue un gran divulgador de las ideas de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Locke" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">John Locke</a>, pensador inglés que se anticipó a todos al preconizar la separación de los poderes ejecutivo y legislativo, sino que además defendió la separación del poder judicial de los otros dos. Él mismo expone de un modo inmejorable los motivos que hacen necesaria este <em>nuevo cisma</em>.</p>

<blockquote>Tampoco hay libertad si el poder judicial no está separado del legislativo ni del ejecutivo. Si va unido al poder legislativo, el poder sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario, pues el juez sería al mismo tiempo legislador. Si va unido al poder ejecutivo, el juez podría tener la fuerza de un opresor.<a href="#_edn2" name="_ednref2" class="liinternal"><strong>[2]</strong></a></blockquote>

<p>Las ideas de Locke, Montesquieu o <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rousseau" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Rousseau</a>, entre otros, han contribuido de forma decisiva a la conformación de las instituciones del Estado tal y como las conocemos hoy. La <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Separaci%C3%B3n_de_poderes" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">separación de poderes</a> es seguramente el axioma fundamental  de las sociedades democráticas modernas. El respeto a las libertades individuales y el progreso social que hoy disfrutamos han sido posibles en gran medida gracias a la implementación práctica de este revolucionario principio.</p>

<p>Así, el Congreso y el Senado (poder legislativo) se ocupan de elaborar las leyes y los Tribunales de Justicia (poder judicial) de hacerlas cumplir y de imponer sanciones a los que las infringen. En cuanto al Gobierno (poder ejecutivo), debe cumplir sus promesas electorales llevando a la práctica su programa político, con arreglo a la ley, para lo cual hará uso de uno de los principales instrumentos que tiene a su alcance: la política económica.</p>

<p>Una economía saludable suele ser síntoma de estabilidad, bienestar  social y progreso. Tasas de paro reducidas, distribución equitativa de la riqueza, crecimiento económico sostenido o estabilidad de precios son objetivos que toda política económica debe perseguir. Así pues, ¿cuáles son las herramientas con las que el Estado cuenta para lograr estos fines?</p>

<p>Muchas, pero todas se resumen en cuatro: modificación de los tipos de interés, control de la masa monetaria, impuestos y gasto público. Las dos primeras se refieren al precio del dinero (¿sorprendido? pues sí, el dinero vale dinero) y la puesta en circulación o retirada de moneda. Ambas medidas se agrupan dentro de lo que se conoce como <strong><em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%ADtica_monetaria" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">política monetaria</a></em></strong>. Respecto a las dos últimas, se refieren a los mecanismos por los que el Estado ingresa dinero y al modo en que lo gasta, y conforman la denominada <strong><em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%ADtica_fiscal" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">política fiscal</a></em></strong>.</p>

<p>Hasta el siglo XX ambas políticas, monetaria y fiscal, fueron ejercidas tradicionalmente por los gobiernos, pero algunas crisis financieras de final del XIX y en especial el <em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Panic_of_1907" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Pánico de 1907</a></em> de principios del siglo XX cambiaron esta concepción. Como solución a la misma, el senador Nelson W. Aldrech lideró la propuesta de crear un banco central, a imagen del Bundesbank alemán.  En 1913 la propuesta cristalizó con la creación de la Reserva Federal, si bien no fue hasta 1935, en plena <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Great_depression" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Gran Depresión</a>, cuando se la dotó de verdadera autonomía, renunciando el Gobierno al control sobre la política monetaria en favor de la Fed (Reserva Federal)<a href="#_edn3" name="_ednref3" class="liinternal">[3]</a>.</p>

<p>Antes de seguir, es importante comprender bien el significado de esta renuncia. No quiere decir que el Gobierno Americano dirija la política monetaria a través de la Fed, encomendándosela a ésta como si de una Secretaría de Estado se tratara. No es así, porque eso querría decir que, de facto, seguiría bajo su mando. Tampoco se trata de una mera delegación de funciones, pues el Gobierno no se reservó el derecho a recuperar el control sobre la política monetaria. La Fed goza realmente de autonomía para tomar las decisiones que considere oportunas en materia de política monetaria, sin dependencia ni vinculación alguna con el Gobierno. Esto quiere decir que el Consejo de Gobernadores de la Fed no recaba instrucciones, ni autorización, ni permiso, del Gobierno Americano ni de ninguna otra autoridad a la hora de tomar sus decisiones. Sube y baja los tipos de interés libremente cuando lo cree necesario en interés (valga la redundancia) de la economía americana, y el Gobierno no puede modificar esa decisión. Es algo a lo que estamos tan acostumbrados que quizás no nos parezca extraño, pero lo cierto es que el Gobierno del país más poderoso del mundo ha de someterse a los dictados de su banco central.</p>

<div id="attachment_3685" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:US-FederalReserveSystem-Seal.svg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-3685 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/05/fed-300x300.png" alt="Sistema de Reserva Federal" width="300" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Logo del Sistema de Reserva Federal</p></div>

<p>El <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Federal_Reserve" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Sistema de Reserva Federal</a> es el máximo exponente del sistema financiero americano. La Fed es una agencia estatal independiente cuya sede principal está en Washington, aunque dispone de centros regionales en diversos lugares del país. El Consejo de Gobernadores es su principal órgano rector y está formado por su Presidente (<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ben_Bernanke" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ben Bernanke</a> en la actualidad -junio de 2009-, sucesor del conocidísimo <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Alan_Greenspan" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Alan Greenspan</a>) y otros seis gobernadores, elegidos todos por el Presidente de los EE.UU. y confirmados por el Senado. Las decisiones en la Fed se debaten en el seno del Consejo y se toman por mayoría de votos. Son estos los señores que regulan la banca americana y que, con sus decisiones, marcan los designios de la economía mundial (¿creéis que exagero?).</p>

<p>Los americanos dicen que la Fed es <em>independent within the Government</em>, zanjando así la cuestión de su autonomía. A mi modo de ver no se puede expresar de un modo más claro y rotundo, ni tampoco más ambiguo y relativo&#8230;</p>

<p>La Fed sólo tiene que rendir cuentas semestralmente ante el Congreso<a href="#_edn4" name="_ednref4" class="liinternal">[4]</a>, lo cual significa simplemente que informa sobre las medidas llevadas a cabo. Al igual que el Gobierno, el Congreso tampoco puede inmiscuirse en las decisiones de la Fed, aunque obviamente puede opinar sobre ellas.</p>

<p>Si os fijáis es algo parecido a lo que ocurre cuando el Presidente del Gobierno de España acude al Congreso de los Diputados, en una sesión de política general, para informar. La oposición puede criticarlo, incluso muy duramente, pero en ningún caso puede cambiar las líneas políticas que sigue el Gobierno, quien estará en su perfecto derecho de continuarlas a pesar de que el Congreso pueda no estar conforme. Este ejemplo pone de manifiesto la separación entre el poder ejecutivo y el legislativo.</p>

<p>De lo dicho se sigue que <strong>la separación de poderes está basada en la independencia o autonomía de unos respecto de los otros</strong>. Y si es así, ¿no significa esto que la separación entre el Gobierno y el Congreso es de la misma naturaleza que la separación entre Gobierno y la Fed, o entre el Congreso y la Fed? Humildemente pienso que sí, por lo que creo que no es absurdo admitir que existe un c<em>uarto poder </em>ostentado por la Fed: el <em>Poder Económico</em><a href="#_edn5" name="_ednref5" class="liinternal">[5]</a>.</p>

<p>Naturalmente, este nuevo poder no es privativo de EE.UU., prácticamente todos los países del mundo capitalista se han dotado de un banco central autónomo que maneja con independencia la política monetaria. España se sumó definitivamente a este <em>selecto club</em> en 1994, con la aprobación de la LABE<a href="#_edn6" name="_ednref6" class="liinternal">[6]</a> (Ley de Autonomía del Banco de España), la <em>versión 2.0</em> de otra de 1980<a href="#_edn7" name="_ednref7" class="liinternal">[7]</a> que no había terminado de cuajar en una verdadera independencia para el banco central español. Antes aún el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Banco_de_Espa%C3%B1a" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Banco de España</a> estaba regido por la Ley de Nacionalización del Banco de España de 1962, que lo configuraba como un apéndice del Gobierno, completamente sometido a sus directrices y mandatos<a href="#_edn8" name="_ednref8" class="liinternal">[8]</a>.</p>

<p>La LABE no fue simplemente un intento por modernizar la economía española, existía un poderoso motivo para su promulgación: cumplir con los requisitos para formar parte de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Uni%C3%B3n_econ%C3%B3mica_y_monetaria" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Unión Monetaria</a>. En el año 2002 la mayor parte de los países de la Unión Europea entonaron conjuntamente un réquiem por sus monedas nacionales. La peseta, el franco, la lira o el marco, entre muchas otras, pasaron a mejor vida con el advenimiento del euro. La Unión Monetaria se había consumado, y con ella el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/SEBC" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">SEBC</a> (Sistema Europeo de Bancos Centrales), una organización supranacional concebida para implementar la moneda única y pilotar la política monetaria de toda la <em>eurozona</em>.</p>

<div id="attachment_3684" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Logo_European_Central_Bank.svg" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-3684" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/05/bce-300x247.png" alt="Logo del Banco Central Europeo" width="300" height="247" /></a><p class="wp-caption-text">Logo del Banco Central Europeo</p></div>

<p>El <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Banco_central_europeo" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">BCE</a> (Banco Central Europeo), con sede en Frankfurt, Alemania, es la cabeza visible del SEBC. Cuando se ideó el SEBC se suponía que todos los países de la Unión Europea adoptarían el euro. Sin embargo esto no fue así: algunos países como Gran Bretaña o Suecia han permanecido al margen de la Unión Monetaria (la libra y la corona pasaron de hacerse el harakiri). El SEBC no se adaptaba a esta situación, ya que en teoría debía tener representantes de todos los países de la Unión. Para resolver esta contrariedad se concibió el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Eurosistema" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Eurosistema</a>, una especie de SEBC reducido pero con los mismos objetivos, que tiene carácter transitorio (en tanto todos los países que aún no se han integrado en la <em>eurozona</em> lo hagan) y cuyos miembros son únicamente los estados que actualmente han adoptado el euro<a href="#_edn9" name="_ednref9" class="liinternal">[9]</a>.</p>

<p>El Eurosistema está formado además de por el BCE, por los BCN (Bancos Centrales Nacionales) de los países miembro de la Unión Monetaria. El Consejo de Gobierno es el principal órgano rector del BCE y está formado por su Presidente (actualmente -junio de 2009-, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Trichet" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Jean Claude Trichet</a>), su Vicepresidente, cuatro miembros nombrados por los Jefes de Estado o de Gobierno de los países de la <em>zona euro</em>, y los Gobernadores de los BCN. La economía española está representada en este Consejo a través del Gobernador del Banco de España.</p>

<p>Huelga decir que el BCE es autónomo e independiente para tomar las decisiones que considere oportunas en materia de política monetaria, no estando sometido al control de ningún estado en particular. Las decisiones en el Consejo de Gobierno se toman por mayoría de sus miembros, imperando el lema <em>un hombre (o mujer), un voto</em>. Así, teóricamente, Alemania no tiene más poder ni influencia que Portugal. En caso de empate, el voto del Presidente dirime la cuestión.</p>

<p>Es evidente que el BCE es mucho más complejo que la Fed. El BCE es una entidad supranacional encargada de velar por la salud económica de toda la <em>zona euro</em>. En él se conjugan los intereses de economías tan dispares como la alemana y la griega, por lo que las decisiones han de ser debatidas y consensuadas. La Fed lo tiene mucho más fácil, pues se ocupa de la economía de un único país, que además es el adalid del capitalismo. Si comparáramos ambas instituciones no nos equivocaríamos demasiado si afirmáramos que la Fed es ágil, decidida y agresiva (arriesgada incluso) en tanto el BCE es comedido, burocrático y conservador (en ocasiones demasiado). En economía, como en tantos otros asuntos, los americanos son <em>de gatillo fácil</em><a href="#_edn10" name="_ednref10" class="liinternal">[10]</a>.</p>

<p>Supongo que ya os habréis percatado de que en el caso de los países que integran la Unión Monetaria hay una doble renuncia. En España, por ejemplo, el Estado renuncia a la política monetaria en favor del Banco de España, quien a su vez la subordina a las decisiones del BCE. Naturalmente el Gobernador del Banco de España interviene en estas decisiones, pues forma parte del Consejo de Gobierno del BCE y tiene derecho a voto, pero lo hace en tanto autoridad monetaria, no política, y como representante del Banco de España, no del Gobierno de España. No podía ser de otro modo, recordemos que el BCE es una institución independiente: el Gobierno no puede actuar en el BCE usando al Gobernador del Banco de España como instrumento. Para muestra un botón:</p>

<blockquote>En el ejercicio de las funciones en las que el Banco de España participa como integrante del SEBC, <strong>ni el Gobierno, ni ningún otro órgano nacional o comunitario, podrán dar instrucciones al Banco de España ni éste podrá recabarlas o aceptarlas.</strong><a href="#_edn11" name="_ednref11" class="liinternal">[11]</a></blockquote>

<p>De hecho, las únicas instrucciones que obligan al Banco de España son las que emanan del BCE. Así pues, me temo que todo lo más que podemos afirmar es que <strong><em>nuestra economía está representada</em></strong>, libre de mecanismos de control por parte del Gobierno y las Cortes Generales, legítimos representantes de la ciudadanía<a href="#_edn12" name="_ednref12" class="liinternal">[12]</a>.</p>

<p>Os invito a reflexionar un poco sobre este asunto, porque a mí me parece llamativo&#8230; e inquietante. Citemos de nuevo a Montesquieu:</p>

<blockquote>A pesar del amor de los hombres a la libertad y de su odio a la violencia, la mayor parte de los pueblos se han resignado al despotismo. Esta sumisión es fácil de comprender: para fundar un gobierno moderado es preciso combinar la fuerzas, ordenarlas, templarlas, ponerlas en acción; <strong>darles, por así decirlo, un contrapeso, un lastre que las equilibre para ponerlas en estado de resistir unas a otras</strong><a href="#_edn13" name="_ednref13" class="liinternal">[13]</a>.</blockquote>

<p>Contexto histórico aparte, todos sabemos que <em>el poder corrompe</em>, lo cual, naturalmente, no se le escapaba a Montesquieu. Si al poder no se le imponen límites es muy posible que el que lo detenta cometa abusos en perjuicio de la libertad de otros. Para evitarlo, Montesquieu propone un mecanismo de <strong><em>pesos y contrapesos</em></strong> de modo que un poder esté capacitado para enfrentarse a otro y atemperarlo.</p>

<p>En democracia es fácil encontrar ejemplos de esta clase de mecanismos. Centrándonos en el Congreso, éste dispone de herramientas útiles para frenar al Gobierno: desde las <em>interpelaciones</em>, un mecanismo de control mediante el cual se hace comparecer al Presidente (o a cualquier otro miembro del Gobierno) en sesión parlamentaria para explicar su gestión y responder a las preguntas que se le formulan, hasta la <em>moción de censura</em>, un procedimiento bastante extremo que, de prosperar, conlleva el cese del Presidente y de su equipo de gobierno. A su vez, el Congreso está limitado por los tribunales de justicia de modo que no puede aprobar cualquier ley, sino sólo aquellas que respeten a las ya vigentes. Por ejemplo, el Tribunal Constitucional invalida los preceptos de aquellas leyes aprobadas por las Cortes Generales que vulneran la Constitución. La Justicia también pone cotas al Ejecutivo. Así por ejemplo el procedimiento de <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Habeas_corpus" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Habeas Corpus</a></em> protege a los individuos frente a detenciones arbitrarias, impidiendo a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado (en última instancia dependientes del Ministerio del Interior y por tanto del Gobierno) retener a un detenido por espacio indefinido sin ponerlo a disposición de un juez. Por su parte, el poder judicial interpreta las leyes que el Congreso aprueba, pero él mismo carece de autoridad para crearlas, modificarlas o derogarlas. Tampoco tiene potestad para juzgar cualquier infracción ni imponer cualquier sanción de modo arbitrario, sino sólo aquellas que estén debidamente tipificadas en la ley.</p>

<p>Si la independencia era la base de una separación de poderes efectiva, <strong>el equilibrio es la condición necesaria para que un mecanismo de <em>pesos y contrapesos</em> funcione bien</strong>. En efecto, de poco serviría la implantación de un mecanismo que otorgue más peso a un poder en detrimento de los otros. Lamentablemente, incluso en democracias tan consolidadas como la de EE.UU. es posible encontrar enormes déficits en esta materia. Baste recordar la aprobación de la <em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/USA_PATRIOT_Act" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Patriot Act</a></em>, que en la práctica recortaba sustancialmente el peso del Congreso Americano, proporcionando importantes <em>superpoderes</em> al Gobierno de Bush. Aberraciones como Guantánamo son posibles cuando los poderes legislativo y judicial permanecen atados de manos mientras el ejecutivo goza de barra libre. Ejemplos como estos ponen de manifiesto la necesidad de disponer de un sistema de <em>pesos y contrapesos</em> equilibrado y bien engrasado.</p>

<p>Pero volviendo a los bancos centrales, la pregunta es: ¿cuáles son los mecanismos de <em>pesos y contrapesos</em> que se les aplica? O dicho de otro modo, ¿qué puede hacer el Gobierno de España contra una decisión del BCE que perjudique sus intereses? ¿Y el Congreso o el Gobierno de los EE.UU. frente a la Fed?</p>

<p>&#8230;  (Aquí una incómoda pausa)&#8230;</p>

<p><strong>¡NADA! </strong></p>

<p>Nada&#8230;, salvo acatarla, claro. En este sentido el BCE o la Fed están en pie de igualdad con la Justicia, cuyas decisiones se respetan y se acatan, pese a que puedan no compartirse. Naturalmente las actuaciones del BCE deben ser con arreglo a la ley (¡faltaría más, como cualquier hijo de vecino!), pero a efectos prácticos son intocables.</p>

<p>Dicho esto, dejad que vuelva a sacar a colación una idea fundamental: la representación legítima del pueblo español la asumen las Cortes Generales, no el Banco de España, ni mucho menos el BCE. Este argumento es extensible a cualquier otra democracia del mundo. Así que, ¿es lícito que instituciones como el BCE o la Fed permanezcan fuera del control de los legítimos representantes de los ciudadanos? ¿Deben el Estado y la ciudadanía conformarse con sus decisiones sin más?<a href="#_edn14" name="_ednref14" class="liinternal">[14]</a></p>

<p>Estas cuestiones cobran mayor relevancia si se considera lo siguiente: ningún demócrata pondría en duda la legitimación moral que hay detrás de la separación entre los tres poderes tradicionales del Estado, pues es evidente que su aplicación práctica ha desencadenado importantes progresos sociales;  pero&#8230; ¿es generalizable esta consideración a los bancos centrales? ¿Existe una legitimación de la misma naturaleza que sustente la necesidad de desgajar al Gobierno en dos,  poniendo uno de los pilares más importantes de la política económica en manos de un nuevo poder, el banco central? Debiera haber un motivo de peso para ello. ¿Pero realmente lo hay?</p>

<p>Lo hay (otra cosa es que te convenza) y se puede resumir en pocas palabras: <strong>preservar a la economía de las <em>veleidades políticas</em></strong>.</p>

<p>El Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Alcalá de Henares, Jesús Leguina Villa, lo expone de un modo más fino, citando a Malo de Molina<a href="#_edn15" name="_ednref15" class="liinternal">[15]</a>:</p>

<blockquote>&#8230;que la política monetaria quede al margen de las presiones procedentes de determinados intereses sociales, de las conveniencias derivadas de los ciclos electorales o de las oscilaciones de las corrientes de opinión que no siempre tienen suficientemente en cuenta las repercusiones en un horizonte a más largo plazo.</blockquote>

<p>Intentaré explicarme, y lo haré reclamando vuestra colaboración. Os plantearé a continuación un caso hipotético y luego os formularé una pregunta tipo test a la que, si lo tenéis a bien, podéis contestar.</p>

<p>Antes hemos adelantado que uno de los principales propósitos de la política monetaria es la estabilidad de precios, es decir, mantener los precios controlados evitando que suban (o bajen) generalizada y persistentemente. Es este un objetivo a largo plazo que a veces choca de frente con los objetivos cortoplacistas de los gobiernos. Teniendo esto en cuenta pongámonos en situación.</p>

<p>Supongamos que la economía de un país, uno cualquiera, se encuentra en fase de crecimiento y que es, por ejemplo, el sector inmobiliario el que tira del carro. <strong>Supongamos además que las decisiones en materia de política monetaria las toma el Gobierno, no su banco central (lo que equivale a decir que el banco central de ese país no es independiente). </strong>Todo el mundo está contento: a los ciudadanos no les falta trabajo, las promotoras hacen jugosas ventas, los bancos conceden préstamos a buen interés y las encuestas muestran una opinión favorable al Gobierno. Supongamos que, debido a esta pujante actividad económica, con el tiempo se empieza a hinchar una burbuja inmobiliaria que provoca que los precios de las viviendas se disparen preocupantemente. El Gobierno analiza la situación y llega a la conclusión de que, para evitar la explosión de la burbuja, habría que desincentivar la inversión en inmuebles de modo que los precios se moderasen: unas buenas subidas de tipos de interés podrían ayudar. Sólo hay un pequeño contratiempo: en poco menos de un año hay elecciones y, políticamente, interesaría que la fiesta continuase hasta entonces. ¿Qué hacer?</p>

<ol type="a">
    <li>Iniciar una senda alcista de tipos de interés para tratar de deshinchar la burbuja y evitar males mayores en el futuro, pese a que a corto plazo pueda ser una medida impopular.</li>
    <li>Mantenerlos bajos aún a riesgo de que la burbuja estalle. Total, por un año más no va a pasar nada. Si ganamos las elecciones dispondremos de otros cuatro años para arreglarlo y si perdemos que se coman otros el marrón.</li>
</ol>

<p>&#8230; (Aquí otra incómoda pausa)&#8230;</p>

<p>Pausa que prolongaremos aún, ya que con vuestro permiso la mantendremos hasta la siguiente entrega, en la que, si aún seguís ahí, discutiremos las respuestas a tan capciosa pregunta. En esta entrada hemos presentado a dos de los principales actores del sistema financiero internacional: la Fed y el BCE. Nos hemos centrado en su autonomía y hemos insinuado los motivos oficiales para dotarlos de ella. En el siguiente artículo seguiremos desarrollando esta idea y la someteremos a crítica. Hablaremos también sobre el tono esotérico y ocultista que los presidentes de los bancos centrales emplean para informar sobre su actividad, que a unos resulta gracioso y a otros exasperante.</p>

<p>Para ello dejaremos que transcurran algunos milenios y viajaremos a un recóndito lugar del espacio situado en el mismísimo borde de uno de los brazos de nuestra galaxia. Allí intentaremos trabar contacto con una misteriosa y oculta organización formada por psicólogos, matemáticos e historiadores que velan por el bien de la humanidad (aunque sin su conocimiento ni consentimiento). Los amantes de la Ciencia-Ficción posiblemente conozcan su nombre&#8230; Yo, desmemoriado de mí, lo he olvidado.</p>

<p>(Este artículo forma parte de la serie <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/el-universo-subprime/" target="_self" class="liinternal"><em>El Universo Subprime</em></a>. Si te ha gustado puedes seguir leyendo en la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/09/14/el-universo-subprime-fundacion/" class="liinternal">siguiente entrada de la serie</a>)</p>

<hr size="1" />

<p><strong>NOTAS</strong></p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ednref1" name="_edn1" class="liinternal">[1]</a> <em>El espíritu de las leyes</em>, Libro XI: De las leyes que dan origen a la libertad política en relación con la Constitución. Puede encontrarse una <a href="http://www.unirioja.es/dptos/dd/constitucional/constitucional/DCI/PDFs/MONTESQUIEU.pdf" target="_self" class="lipdf">selección corta de textos de este libro </a>en el sitio web de la Universidad de la Rioja. Para los curiosos, Google ha digitalizado <a href="http://books.google.com/books?id=mb09AAAAIAAJ&amp;dq=Montesquieu+%22Del+esp%C3%ADritu+de+las+leyes%22&amp;printsec=frontcover&amp;source=bn&amp;hl=es&amp;ei=7MAkSsTBO9mw_AburNnbBw&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=5#PPA1,M1" target="_self" class="liexternal">una de las primeras traducciones al español</a> del libro completo.</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ednref2" name="_edn2" class="liinternal">[2]</a> Ver nota 1.</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ednref3" name="_edn3" class="liinternal">[3]</a> Historia de la Reserva Federal: <a href="http://www.federalreserveeducation.org/fed101/History/index.cfm" target="_self" class="liexternal">1935, more changes to come</a>.</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ednref4" name="_edn4" class="liinternal">[4]</a> A puerta cerrada, a juzgar por la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Federal_Reserve)." target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">información disponible en la Wikipedia</a>. ¿Tan misteriosos son esos informes? ¿No tiene derecho la opinión pública a estar informada?</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ednref5" name="_edn5" class="liinternal">[5]</a> Admito que esta afirmación puede ser controvertida, ya que tradicionalmente el concepto de separación de poderes no ha sido utilizado en el contexto de los bancos centrales. Sin embargo hay voces que defienden esta posición o al menos la dan a entender. Cito <a href="http://altereconomia.org/web/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=203" target="_self" class="liexternal">este artículo</a> como ejemplo, publicado en Altereconomía el 8 de enero de 2008. En cualquier caso, para mí, se trata de una división de poderes en toda regla.</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ednref6" name="_edn6" class="liinternal">[6]</a> Para los interesados en profundizar en esta ley, en el sitio web del Banco de España pueden encontrar el texto <a href="http://wwwa.bde.es/clf/leyes.jsp?tipoEnt=0&amp;id=7251" target="_self" class="liexternal">completo de la LABE</a>.</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ednref7" name="_edn7" class="liinternal">[7]</a> Ley 30/1980, de 21 de julio, de órganos rectores del Banco de España.</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ednref8" name="_edn8" class="liinternal">[8]</a> Al final del párrafo he parafraseado casi literalmente a Jesús Leguina Villa, Catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad de Alcalá de Henares. La frase ha sido extraída de estas interesantes <em><a href="http://www.cepc.es/rap/Publicaciones/Revistas/7/DPC_017_307.pdf" target="_self" class="lipdf">Notas sobre la autonomía del Banco de España dentro del SEBC y sus fuentes normativas</a></em>.</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ednref9" name="_edn9" class="liinternal">[9]</a> Los interesados en la estructura y organización del BCE pueden visionar <a href="http://www.ecb.int/ecb/educational/movies/intro/html/index.es.html" target="_self" class="liexternal">este vídeo introductorio</a>, o <a href="http://www.ecb.int/ecb/educational/movies/govbodies/html/index.es.html" target="_self" class="liexternal">éste otro sobre sus órganos rectores</a> colgado en la web oficial del BCE. También se puede encontrar <a href="http://www.ecb.int/ecb/orga/escb/html/index.es.html" target="_self" class="liexternal">información detallada sobre el Eurosistema</a> en la web del Banco de España.</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ednref10" name="_edn10" class="liinternal">[10]</a> Para ilustrar esta afirmación basta comparar la evolución de los tipos de interés en Europa y EE.UU. durante esta década. Se ve, por ejemplo, como entre enero de 2001 y junio de 2003 (<em>Crisis de las Puntocom</em>) la Fed rebajó los tipos en 14 ocasiones, desde un 6,5% hasta un 1%, mientras el BCE lo hizo 7 veces, desde un 4,75% a un 2%. Más adelante la Fed los volvió a subir en 15 ocasiones, desde el un 1% de partida en junio de 2004 hasta el 5,25% en mayo de 2006. En el mismo período de tiempo el BCE sólo los subió 3 veces desde el 2% al 2,75%. Después siguió subiendo en otras 5 ocasiones más hasta llegar al 4%. Por último, con la <em>Crisis Subprime</em>, ambas instituciones bajaron los tipos precipitadamente, aunque la Fed con mayor brusquedad. Mejor ver gráficamente esta información en <a href="http://www.elpais.com/graficos/economia/Tipos/interes/elpgraeco/20070606elpepueco_1/Ges/" target="_self" class="liexternal">El País</a>.</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ednref11" name="_edn11" class="liinternal">[11]</a> Artículo 7.4 de la LABE. Para su consulta mirar nota 6.</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ednref12" name="_edn12" class="liinternal">[12]</a> Recomiendo la lectura del artículo <em><a href="http://www.comfia.es/noticias/33213.html" target="_self" class="liexternal">Oráculos del dinero</a></em> de Juan Francisco Martín Seco, originalmente publicado en Estrella Digital el 15 de marzo de 2007.</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ednref13" name="_edn13" class="liinternal">[13]</a> <em>El espíritu de las leyes</em>, Libro V, Capítulo XIV. Para su consulta ver nota 1.</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ednref14" name="_edn14" class="liinternal">[14]</a> Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa defienden en <a href="http://www.altereconomia.org/web/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=471" target="_self" class="liexternal">este artículo</a> publicado en Altereconomía el 5 de marzo de 2009 la necesidad de revisar y democratizar su funcionamiento.</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ednref15" name="_edn15" class="liinternal">[15]</a> José Luis Malo de Molina es el Director General del Servicio de Estudios del Banco de España. La cita proviene de <em><a href="http://www.cepc.es/rap/Publicaciones/Revistas/7/DPC_017_307.pdf" target="_self" class="lipdf">Notas sobre la autonomía del Banco de España dentro del SEBC y sus fuentes normativas</a></em>.</p>
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		<title>El Universo Subprime &#8211; Big Bang y Big Crunch de una odisea financiera</title>
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		<pubDate>Tue, 05 May 2009 17:06:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mazinger</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[Not even God himself could sink this ship. Frase atribuida a un empleado de la White Star Line. El Capitalismo se extravió al primar al especulador sobre el emprendedor. Nicolas Sarkozy, Presidente de Francia El hundimiento del Titanic, de Willy Stöwer. 10 de abril de 1912, el Capitán Edward John Smith se dispone a cerrar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right"><em>Not even God himself could sink this ship</em>.</p>

<p style="text-align: right">Frase atribuida a un <a href="http://www.archives.gov/exhibits/american_originals/titanic.html" target="_self" class="liexternal">empleado de la White Star Line</a>.</p>

<p style="text-align: right"><em>El Capitalismo se extravió al primar al especulador sobre el emprendedor</em>.</p>

<p style="text-align: right"><a href="http://www.elpais.com/articulo/internacional/Francia/resiste/mejor/crisis/fueron/menores/excesos/elpepiint/20090426elpepiint_2/Tes" target="_self" class="liexternal">Nicolas Sarkozy</a>, Presidente de Francia</p>

<div id="attachment_1735" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:St%C3%B6wer_Titanic.jpg" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-1735" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/02/stower-titanic-300x205.jpg" alt="El hundimiento del Titanic, de Willy Stöwer." width="300" height="205" /></a><p class="wp-caption-text">El hundimiento del Titanic, de Willy Stöwer.</p></div>

<p>10 de abril de 1912, el Capitán <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Edward_John_Smith" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Edward John Smith</a> se dispone a cerrar su brillante carrera con un viaje al mando del mayor barco de pasajeros de la historia. Un buque moderno, elegante, lujoso, veloz&#8230;, una fantástica obra de ingeniería naval sin parangón, si no fuese por un defectillo de nada: en caso de naufragio no hay suficientes botes para salvar a todo el pasaje. Pero bueno, pelillos a la mar, está claro que un barco como el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Buque_RMS_Titanic" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Titanic</a><em> </em> no puede naufragar: los barcos nunca naufragan, el precio de las casas nunca baja, ya sabéis. Por si fuera poco, el barco es capaz de recorrer la distancia que separa Southampton de Nueva York en tan sólo 7 días, pero&#8230; ¡Qué gran hazaña sería conseguirlo en menos tiempo! ¡Cuánta reputación ganaría la  <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/White_Star_Line" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">White Star Line</a>! ¡Qué excelente mérito en la hoja de servicios del Capitán! ¡Y qué de ingresos podrían obtener si semejante acto de chulería finalizase con éxito!</p>

<p>Dicho y hecho, aquí tenemos al Capitán Smith, con el beneplácito de la White Star Line y siguiendo las instrucciones directas de su Vicepresidente Bruce Ismay, poniendo el barco a toda mecha por los helados mares del Atlántico Norte<a href="#_edn1" name="_ednref1" class="liinternal">[1]</a>. Todo va bien hasta que la gélida noche del 14 de abril el vigía ve un punto blanco en el horizonte que, según se acerca, resulta ser un iceberg del tamaño del Empire State Building. Gritos, bocinas y alarmas sonando por doquier. Hay que reducir la marcha y cambiar el rumbo. Pero claro, para que el monstruo pase de 22 a 0 nudos no basta con chascar los dedos. Frenemos no obstante. Sudores fríos, temblores&#8230; No da tiempo, ni de coña&#8230; Nos comemos el iceberg&#8230; Bueno, vale, pues a cambiar el rumbo cagando leches. Aquí tenemos al timonel dándole vueltas al volante, digo al timón, como un poseso, que le faltan manos al hombre&#8230; Y el barco que no quiere tirar para la izquierda, digo para babor&#8230; Claro, esto no es como conducir una bicicleta&#8230; Nervios, tensión&#8230; El barco que cambia poquito a poco su trayectoria a la vez que reduce la marcha&#8230; Pero al paso que va la burra&#8230; Que no va a dar tiempo&#8230; Que ya tenemos encima el iceberg&#8230; Que nos la vamos a dar&#8230; Que nos la damos&#8230; ¡Cataplof!</p>

<p>La noticia corre como la pólvora: el Titanic, el barco que no podía naufragar, ha naufragado. ¿Cómo ha sido posible? Pero si los barcos no naufragaban&#8230; Bueno, puede que en el pasado se hubiera hundido alguno que otro, pero&#8230;, esto&#8230;, seguro que eran de madera. Bueno, se acabó, hay que ser humildes y reconocer lo que, por otro lado, es una obviedad: los barcos, por muy sofisticados que sean, pueden hundirse.</p>

<p>Reconocido el hecho toca analizar el accidente, detectar los errores y prevenirlos de cara al futuro. Y el primero y más grave es suponer que los barcos como el Titanic no pueden naufragar, pues tal suposición lleva a despreciar el riesgo y a tomar decisiones equivocadas e incluso peligrosas: escaso control (insuficiencia de regulación sobre seguridad), errores de diseño (deficiencias en los compartimentos estancos), infravaloración de las amenazas (admisión de más pasaje del aconsejable, escaso número de botes salvavidas, puesta del barco a toda máquina obviando los riesgos inherentes a la estación del año y al lugar por el que se navega), etc.</p>

<p>Y luego a buscar culpables: que si las autoridades porque no contaban con suficientes mecanismos de control, que si la empresa porque priorizó el beneficio, que si el vicepresidente porque sólo pensaba en su prima (la económica, no la hija de su tío), que si el capitán por doblegarse a los deseos de la compañía sin medir el riesgo, e incluso, en el colmo de la desfachatez, que si los pasajeros por viajar<a href="#_edn2" name="_ednref2" class="liinternal">[2]</a>.</p>

<p>No sé muy bien por qué, pero cada vez que pienso en la Crisis Subprime<em> </em>no puedo evitar recordar el naufragio del Titanic. Será porque en el fondo pienso que es un buen símil. Como el barco, la economía iba a toda máquina, los precios de las casas no paraban de subir auspiciados por una política de bajos tipos de interés y por el avaricioso afán de los especuladores. La rentabilidad de los productos financieros vinculados a las hipotecas crecía sin límite, vendiéndose con una facilidad pasmosa. Las Agencias de Calificación (a veces cautivas de evidentes conflictos de intereses<a href="#_edn3" name="_ednref3" class="liinternal">[3]</a>) minimizaban, o peor ocultaban el creciente riesgo de los mismos, cuya demanda avanzaba imparable. A mayor demanda mayor facilidad en la concesión de hipotecas que alimentasen la caldera, incluso a personas de probada falta de solvencia. Y nadie pareció ver (algunos sí, hablaremos de ellos en futuras entregas para reconocer así su mérito) al iceberg que en lontananza se cernía amenazante mientras los tipos de interés aumentaban, las viviendas dejaban de subir, las hipotecas se encarecían y la morosidad crecía preocupantemente. Finalmente&#8230; ¡Cataplof!</p>

<p>Sin embargo, a pesar del susto, el barco del Capitalismo <em>no parece</em> que vaya a hundirse. Ya se sabe, ante todo hay que proteger al Sistema. Los países occidentales, tan poco dados a poner dinero para paliar el hambre en el mundo y resolver otras <em>menudencias </em>por el estilo, no han dudado ni un instante en desembolsar los cuartos que han sido precisos para salvar a la Banca<a href="#_edn4" name="_ednref4" class="liinternal">[4]</a>. Es de suponer que el gasto público de EE.UU. y de muchos otros países aumentará sustancialmente durante algunos años para paliar los devastadores efectos de la crisis, especialmente para reducir el paro<a href="#_edn5" name="_ednref5" class="liinternal">[5]</a>. Por otro lado los bancos centrales están bajando los tipos de interés a mansalva a la par que inyectan liquidez en los mercados para animar a los bancos a seguir financiando a empresas y particulares<a href="#_edn6" name="_ednref6" class="liinternal">[6]</a>.</p>

<p>En otras palabras, se reduce la marcha del barco para no chocar contra el iceberg, o al menos, si el impacto es inevitable, intentar que no sea demasiado fuerte. También se intenta cambiar el rumbo. Es lo que pomposamente se ha denominado <em>Refundación del Capitalismo</em><a href="#_edn7" name="_ednref7" class="liinternal">[7]</a>, que muy probablemente consistirá en aumentar el control sobre el sector financiero a través de una mayor regulación y vigilancia: coser, remendar, lavar y planchar el traje para seguir usándolo.</p>

<div id="attachment_3449" class="wp-caption alignright" style="width: 261px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Crowd_outside_nyse.jpg" rel="nofollow" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-3449" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2009/04/crowd_outside_nyse.jpg" alt="Multitud en Wall Street antes del Crack del 29" width="251" height="349" /></a><p class="wp-caption-text">Multitud en Wall Street antes del Crack del 29</p></div>

<p>Muchos han comparado la Crisis Subprime<em> </em>con el Crack del 29. Humildemente pienso que hay una diferencia fundamental entre ambas: el modo en que se ha reaccionado frente a cada una de ellas. El Crack del 29 se caracterizó por la inacción de la administración de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Herbert_Hoover" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Hervert Hoover</a>, que se negó inyectar dinero público en la creencia de que el Sistema debía depurarse por sí mismo. Muy al contrario, incluso aumentó los impuestos (cuando tanto la ciudadanía como el tejido empresarial americanos no estaban ya para muchas cargas) y recortó el gasto público (por si la inversión privada no fuese suficientemente escasa -las empresas quebraban-, se escatimó la pública) empeorando la situación<a href="#_edn8" name="_ednref8" class="liinternal">[8]</a>. Eran otros tiempos. Todos conocemos el resultado: la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Great_Depression" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Gran Depresión</a>, una década de profundo declive económico que ha quedado grabada a fuego en la memoria colectiva de Occidente. Tras la violenta explosión de la  Crisis Subprime, y después de vencer la tentación inicial de dejar caer a los bancos podridos (que le pregunten a Lehman Brothers), el Gobierno de EE.UU. ha comprendido que ese era el camino más directo hacia el desastre<a href="#_edn9" name="_ednref9" class="liinternal">[9]</a>. Así, los adalides del capitalismo han tenido que dejar a un lado sus pudores e intervenir fuertemente en los mercados. Palabras tabú, como <em>nacionalización</em>, han sido profusa e inusitadamente pronunciadas. El resto del mundo, tras fallidos intentos de ir cada uno por libre<a href="#_edn10" name="_ednref10" class="liinternal">[10]</a>, lo ha secundado, simbolizándose esta respuesta sincronizada en la Cumbre del G20+x celebrada en abril de este año<a href="#_edn11" name="_ednref11" class="liinternal">[11]</a>. Esta es la gran diferencia entre ambas crisis. ¿Será la clave de que de ésta salgamos con bien?</p>

<p>Durante los siguientes artículos hablaremos de la Crisis Subprime, pero sobre todo del Sistema Financiero. A todos nos resulta familiar. Nuestra vivienda, nuestro coche, muchos de nuestros caprichos son posibles gracias a Él<a href="#_edn12" name="_ednref12" class="liinternal">[12]</a>. A Él miramos cuando precisamos de dinero y a Él tememos cuando nos lo reclama. Su anverso nos muestra una cara amable capaz de hacer realidad nuestros sueños pero en su reverso hay alfombras que es mejor no levantar. Sabemos que bajo sus muchos recovecos se han cocido siniestros bombas de relojería que han hecho tambalear los cimientos de la sociedad&#8230; ¡Varias veces!</p>

<p>¿Han sido los culpables de todo este desaguisado las <em>hipotecas basura o subprime</em>, más eufemísticamente denominadas <em>activos tóxicos</em>? Quizás. El<em> </em>Sistema se protege intentando desprenderse del  veneno a costa del erario público. Pero, una vez lo haga, ¿se habrá resuelto el problema definitivamente? ¿Están los estados salvando al Sistema Financiero o es éste quien los chantajea para sobrevivir, consciente de que los tiene tan cautivos como a un pobre hipotecado? ¿Durante cuánto tiempo permanecerán aletargados los astutos ingenieros financieros? Me abstengo de contestar por el momento, posiblemente por la inquietud y zozobra que me causan las últimas preguntas que me atrevo a formular hoy. ¿No será que el Sistema<em> </em>en sí es tóxico? ¿No estaremos inmersos en un <em>Sistema Subprime</em>?</p>

<p>(Este artículo forma parte de la serie <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/el-universo-subprime/" target="_self" class="liinternal"><em>El Universo Subprime</em></a>. Puedes seguir leyendo el siguiente artículo de la serie <a href="../2009/06/10/el-universo-subprime-el-cuarto-poder/" class="liinternal">aquí</a>)</p>

<hr size="1" />

<p><strong>NOTAS</strong></p>

<p><a href="#_ednref1" name="_edn1" class="liinternal">[1]</a> Es preciso hacer justicia al Capitán Smith y decir que consultó a Bruce Ismay, Vicepresidente de la White Star Line, si podía reducir la velocidad de 22 a 20 nudos. Bruce Ismay se negó.</p>

<p><a href="#_ednref2" name="_edn2" class="liinternal">[2]</a> Estoy seguro de haber leído en la prensa artículos que hacían recaer parte de la culpa a los consumidores (aunque ahora no encuentro casi nada al respecto en Internet) por haber comprado pisos durante la época del boom inmobiliario. Ver, por ejemplo, el punto número 25 en <a href="http://eleconomista.com.mx/notas-online/finanzas/2009/03/28/25-culpables-crisis" target="_self" class="liexternal">este artículo</a>.  Pienso que este argumento es injusto. Desvía la atención de la búsqueda de los verdaderos culpables e impulsores de la Crisis Subprime. Es cierto que muchas familias compraron pisos durante esos años, pero soy de la opinión que se debió más al temor de que el día de mañana les costase más dinero adquirir uno, que a un fin puramente especulador.</p>

<p><a href="#_ednref3" name="_edn3" class="liinternal">[3]</a> Las Agencias de Calificación o Rating evalúan el riesgo de los productos que las entidades financieras tratan de colocar en el mercado. Se da la circunstancia de que muchas de estas agencias percibían ingresos por asesorar a los mismos bancos cuyos productos debían después calificar. Fuente: <a href="http://www.elpais.com/articulo/semana/enteraron/elpepueconeg/20080921elpneglse_14/Tes" target="_self" class="liexternal">El País, 21 de octubre de 2008</a>.</p>

<p><a href="#_ednref4" name="_edn4" class="liinternal">[4]</a> No tengo palabras. Mejor leed vosotros mismos <a href="http://www.attacmallorca.es/2008/10/21/crisis-financiera-y-dia-internacional-de-la-alimentacion/" target="_self" class="liexternal">este artículo de Josep Borrell</a> originalmente publicado en Estrella Digital el 21 de octubre de 2008.</p>

<p><a href="#_ednref5" name="_edn5" class="liinternal">[5]</a> Obama pretende crear más de 3 millones de empleos en dos años con el conocido Plan de los 800.000 millones de dólares. Fuente: <a href="http://www.elpais.com/articulo/economia/Obama/reta/recesion/elpepueconeg/20090215elpnegeco_1/Tes" target="_self" class="liexternal">El País, 15 de febrero de 2009</a>.  En España el Gobierno ha puesto en marcha un Plan de hasta 50.000 millones de euros para revitalizar el Sistema Financiero. Fuente: <a href="http://www.elpais.com/articulo/economia/Gobierno/crea/fondo/maximo/50000/millones/apoyar/banca/elpepieco/20081008elpepieco_1/Tes" target="_self" class="liexternal">El País, 8 de febrero de 2008</a>.</p>

<p><a href="#_ednref6" name="_edn6" class="liinternal">[6]</a> Desde octubre de 2008 hasta la fecha actual (mayo de 2009) el BCE ha bajado los tipos de interés en cinco ocasiones, desde el 4,25% hasta el 1,5%. La Reserva Federal ha hecho lo propio en tres ocasiones desde la misma fecha, partiendo de un 2% hasta el 0,25% actual. Fuente: <a href="http://www.elpais.com/graficos/economia/Tipos/interes/elpepueco/20070606elpepueco_1/Ges/" target="_self" class="liexternal">El País</a></p>

<p><a href="#_ednref7" name="_edn7" class="liinternal">[7]</a> El Presidente francés Sarkozy empezó a acuñar esta expresión a finales de 2008 para referirse a una mayor necesidad de regular el mercado financiero.<a href="http://www.estrelladigital.es/ED/diario/48825.asp" target="_self" class="liexternal"></a></p>

<p><a href="#_ednref8" name="_edn8" class="liinternal">[8]</a> Reconocidos economistas como Paul A. Samuelson (Nobel 1970) y Paul Krugman (Nobel 2008), han señalado este hecho en diversos artículos. A modo de ejemplo cito el artículo de Samuelson publicado en <a href="http://www.elpais.com/articulo/semana/Recuerden/frenaron/recuperacion/estadounidense/elpepueconeg/20090308elpneglse_6/Tes" target="_self" class="liexternal">El País el 8 de marzo de 2009</a> y el de Krugman publicado en <a href="http://www.nytimes.com/2008/12/29/opinion/29krugman.html?_r=1" target="_self" class="liexternal">The New York Times el 29 de diciembre de 2008</a>.</p>

<p><a href="#_ednref9" name="_edn9" class="liinternal">[9]</a> En este artículo de Claudi Pérez en <a href="http://www.elpais.com/articulo/economia/Estado/bancario/solucion/elpepueconeg/20090315elpnegeco_1/Tes" target="_self" class="liexternal">El País, del 15 de marzo de 2009</a>, se califica a la decisión de dejar caer a <em>Lehman Brothers</em> como <em>el mayor error de la política económica de los últimos años</em>. George Soros habla de las consecuencias de la caída de Lehman en este otro artículo del <a href="http://www.elpais.com/articulo/semana/hay/cheque/blanco/Paulson/elpepueconeg/20080928elpneglse_7/Tes" target="_self" class="liexternal">mismo periódico publicado el 28 de octubre de 2008</a>.</p>

<p><a href="#_ednref10" name="_edn10" class="liinternal">[10]</a> En octubre de 2008, Irlanda, Alemania y otros países compitieron en una loca carrera por asegurar los depósitos bancarios de los usuarios para prevenir una posible situación de pánico. Temían que los ciudadanos acudiesen en masa a los bancos para retirar sus fondos. Estas medidas se tomaron independiente y separadamente por los distintos países (poniéndose una vez más de manifiesto, para regocijo de EE.UU., la debilidad e inconsistencia de la Unión Europea: la Unión Política es todavía una quimera), pudiendo haber provocado huidas de capitales desde los países que ofrecían una menor protección hasta los que la ofrecían mayor. Fuente: <a href="http://www.eleconomista.es/economia/noticias/788861/10/08/Asegurar-todos-los-depositos-no-es-tan-real-como-se-pinta.html" target="_self" class="liexternal">El Economista, 7 de octubre de 2008</a>.</p>

<p><a href="#_ednref11" name="_edn11" class="liinternal">[11]</a> Tanto la puesta en escena de la reunión del G20+x como el despliegue de optimismo exhibido por los líderes políticos fueron espectaculares, en gran medida para tratar de restaurar la confianza en los consumidores. Había además otros objetivos. Interesante artículo de Manuel Lagares en <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2009/04/08/consejoeditorial/1239192268.html" target="_self" class="liexternal">El Mundo, publicado el 8 de abril de 2009</a>, hablando sobre la cumbre.<a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2009/04/08/consejoeditorial/1239192268.html" class="liexternal"></a></p>

<p><a href="#_ednref12" name="_edn12" class="liinternal">[12]</a> Perdóneseme la licencia de elevar al Sistema Financiero a la categoría de deidad, pero creo que le son aplicables muchas de las cualidades que tradicionalmente se le atribuyen a Dios: es ubicuo, omnipotente y está por encima del bien y del mal.</p>
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