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	<title>El Cedazo &#187; Biología</title>
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		<title>¡Hablemos de la memoria! 5 Memoria emocional</title>
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		<pubDate>Fri, 15 May 2020 08:22:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jreguart</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Divulgación]]></category>
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		<category><![CDATA[neurología]]></category>

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		<description><![CDATA[Acababa la última entrada de esta serie sobre la memoria comentando que habría una posterior dedicada a la memoria emocional. Y aquí tenéis el intento. Mi sentimiento es de retraimiento frente a la tarea, ya que eso de memoria emocional es un tema altamente hablado pero que, para mí, resulta un tanto difuso. Porque&#8230; interpreto que presenta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Acababa <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/05/hablemos-de-la-memoria-4-memoria-de-trabajo/" target="_blank" class="liexternal">la última entrada</a> de <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/series/hablemos-de-memoria/" target="_blank" class="liexternal">esta serie sobre la memoria</a><strong> </strong>comentando que habría una posterior dedicada a la memoria emocional. Y aquí tenéis el intento. Mi sentimiento es de retraimiento frente a la tarea, ya que eso de <em>memoria emocional</em> es un tema altamente hablado pero que, para mí, resulta un tanto difuso. Porque&#8230; interpreto que presenta dos frentes, dos caras en una misma moneda que corresponderían al título de la entrada: uno, que sería el ir buscando cómo la emoción influye en la fijación de la memoria, y otro segundo que se ajustaría más a determinar cómo se almacenan neuralmente las emociones, como se memorizan <em>per se</em>. Voy a intentar entrar en ambos berenjenales comenzando por el último.</p>

<p style="text-align: justify;"><strong>Almacenamiento neuronal de las emociones</strong></p>

<p style="text-align: justify;">La emoción puede acompañar a un evento vivido y memorizado. Pero puede que en la recuperación de la memoria no se halle la emoción primigenia o que al experimentar una vivencia emocional veamos que no esté acompañada del supuestamente &#8220;necesario&#8221; episodio asociado. Un recuerdo que tuvo su buena carga emocional lo podemos vivir, tras el paso del tiempo, con tranquilidad, ya que las condiciones del entorno son distintas de las que había cuando se grabó: ya no lloramos al pensar en la triste historia que nos contaron en una película. O quizás, sin saber cómo, nos invade una inexplicable y súbita tristeza motivada por algo que inconscientemente estamos viviendo y que remueve, también desde la inconsciencia, la experiencia guardada de la película. Lo cual quiere decir que sí, que episodio y emoción van emparejados pero no encadenados. Que la memoria de la emoción y la del episodio deben estar gestionados por diferentes agentes neuronales.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/15/hablemos-de-la-memoria-5-memoria-emocional/#footnote_0_71122" id="identifier_0_71122" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Adelantamos aqu&iacute; la soluci&oacute;n del misterio diciendo que la memorizaci&oacute;n y recuperaci&oacute;n del episodio forma parte de los procesos de memoria expl&iacute;cita/impl&iacute;cita, por tanto pr&oacute;ximo al hipocampo, mientras que la emoci&oacute;n es patrimonio de la am&iacute;gdala. Su conjunci&oacute;n se consigue gracias a la memoria de trabajo. Recomiendo, si aun no los has hecho, el releer las entradas anteriores de esta serie.">1</a>]</sup> Veamos, pues, cómo se graba una emoción.</p>

<p style="text-align: justify;">Para analizar cómo se memorizan este conjunto de respuestas corporales que definimos como emociones&#8230; miedo, alegría, asco&#8230; será conveniente el saber qué es fisiológicamente una emoción. Para ello tendremos que dejar muy claro que hay dos aspectos de la emoción perfectamente diferenciables. No es lo mismo &#8220;padecer&#8221; simplemente una emoción que &#8220;percibir&#8221; esa emoción. Sería parejo al hecho de padecer el dolor o sentir el dolor. Hay una patología perfectamente conocida que es la de aquellas personas que no les duelen -sentimiento desagradable y no preciado- episodios que sí deberían provocar un rechazo. Saben que les duele, pero no les duele. Son capaces de diferenciar entre caliente y frío, por ejemplo, pero no notan que el agua caliente les quema la piel. Esto se conoce como insensibilidad congénita al dolor. Se les quemará un pie y se darán cuenta cuando huelan a carne asada, no antes. Saben que hay dolor, que <em>debería haber</em> dolor, pero no lo sienten. Lo que podemos trasladarlo a las emociones y pensar en personas que, por ejemplo, no experimenten miedo ante una situación de extremo peligro aunque sean conscientes del riesgo. Lo cual pudiera ser por una extrema fortaleza de carácter o por un defecto neuronal que les impide generar la emoción miedo. Las emociones pueden suceder somáticamente, pero no generar una percepción subjetiva.</p>

<p style="text-align: justify;">Todo esto lo traigo a colación para que queden claras las dos caras de lo que llamamos &#8220;una emoción&#8221;. Ante un estímulo externo específico hay una reacción corporal que me lleva a sentir algo, no solamente a percibirlo. Ya en 1884 los psicólogos William James y Carl Lange se preguntaban si la emoción sentida era lo que provocaba la respuesta corporal o, al revés, si el hecho de correr escapando del oso era lo que nos hacía sentir miedo.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/15/hablemos-de-la-memoria-5-memoria-emocional/#footnote_1_71122" id="identifier_1_71122" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Su opini&oacute;n se conoce como la teor&iacute;a de James-Lange y ciertamente se manifestaban partidarios de que como respuesta a las experiencias y est&iacute;mulos, el sistema nervioso aut&oacute;nomo crea respuestas fisiol&oacute;gicas (tensi&oacute;n muscular, lagrimeo, aceleraci&oacute;n cardiorrespiratoria&amp;#8230;) a partir de las cuales se crean las emociones y no al rev&eacute;s, como parece dictar&nbsp;del sentido com&uacute;n, en donde la&nbsp;percepci&oacute;n&nbsp;conllevaba una emoci&oacute;n y &eacute;sta provocaba una reacci&oacute;n fisiol&oacute;gica.">2</a>]</sup> Han corrido ríos de tinta alrededor de este tema, aunque parece que la opinión actualmente más reconocida se inclina por la siguiente flecha de eventos: un estímulo con potencial de carga emotiva provoca de forma inconsciente unas alteraciones orgánicas -casi todo debido a rapidísimos cambios hormonales- que al ser procesadas por el córtex prefrontal como un estado unitario corporal, una &#8220;foto&#8221; de mi cuerpo, se interpreta y se siente como un estado emocional a la vez que provocan una necesaria reacción motora: ¡algo hay que hacer! Podríamos decir que al unísono corremos con el corazón alterado para alejarnos del oso y sentimos miedo, aunque lo primero es causa de lo segundo.</p>

<div id="attachment_71403" class="wp-caption aligncenter" style="width: 288px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2020/02/teoria-james-lange.jpg" class="liimagelink"><img class=" wp-image-71403 " title="teoria james-lange" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2020/02/teoria-james-lange.jpg" alt="" width="278" height="373" /></a><p class="wp-caption-text">Teoría de James-Lange sobre la sensación emocional (<a href="https://spsicologos.com/tag/historia-da-psicolgia/" class="liexternal">Imagen</a> modificada de &#8220;Sociedade dos Psicólogos&#8221;, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Lo cual nos puede llevar casi de la mano a la siguiente idea: parece que lo que pasa es&#8230; <strong>estímulo emotivo → X→ sentimiento de una emoción</strong>, pero ¿qué es esa X que por lo general se demuestra como una constante para todos los que reciben el mismo o parecido estímulo? Incluso lo podemos observar en algunos animales -con toda seguridad en los mamíferos- aunque no tengamos ni idea de si en ellos se produce lo indicado por la segunda flecha. Hoy en día la opinión de muchos neurólogos al respecto se concreta en que todas las alteraciones orgánicas relacionadas con una emoción conforman un patrón único y específico que responde a una impronta neuronal. Es decir, va a estar diseñado según una serie de mapas neuronales preestablecidos que vienen bien en la carga genética de cada uno o que han ido perfilándose con la experiencia. Piénsese en la sonrisa -alegría- de un bebé de pocos días o la prevención al coger un vaso después de haberse quemado con el cacao del desayuno. A este tipo de patrones neuronales que ajustan un entorno de respuesta, en nuestro caso emocional, se les conoce como <strong>esquemas neuronales</strong> y serían semejantes a los patrones motores automáticos del tipo de ¿qué hago cuando toco un violín? Y es lógico que así sea, porque las respuestas emocionales son básicas en los afanes para la supervivencia, no en vano parecen las herederas de aquellos impulsos primordiales de acercarse a lo bueno o alejarse de lo peligroso. El organismo tiene que reaccionar rápido, sin indecisión y de forma eficiente. Y eso en un cerebro limitado y súper congestionado por la actividad, como es el del mamífero, tiene que ser resuelto sin trabas&#8230; es decir, tiene que estar prediseñado -es decir, neuralmente &#8220;precableado&#8221;- sin excesivo detalle aunque con el suficiente para ser exitoso. Si la evolución no nos hubiera llevado por esos vericuetos no estaríamos ahora para contarlo.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/15/hablemos-de-la-memoria-5-memoria-emocional/#footnote_2_71122" id="identifier_2_71122" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Para saber un poco mejor el detalle de los esquemas emocionales acudid al libro de Joseph LeDoux &amp;#8220;The deep history of ourselves&amp;#8220;, cap&iacute;tulo 64, Viking, 2019.">3</a>]</sup></p>

<p style="text-align: justify;">Por ejemplo, estamos en un restaurante y vemos cómo al salir de la cocina nuestro filete ha caído al suelo. El confiado camarero, pensando que nadie lo ve, lo recoge y lo devuelve al plato que llega a nuestra mesa. La simple visión de la jugada nos ha llevado a la sensación, consciente, de ¡qué asco! Apareció una necesaria emoción negativa. Consecuencia de algo que inicialmente pasó inconscientemente y en fracción de milisegundos: los músculos se nos tensionaron, respiramos más deprisa mientras el corazón se desbocó, sudamos ligeramente, fruncimos el ceño como diciendo ¡eso no entrará ni por los ojos ni por la nariz! y, por si eso no fuera efectivo, entramos en un estado de malestar intestinal que colapsa nuestros deseos de comer. Todo se inició con unos cambios hormonales ordenados por la amígdala, coordinados por el hipotálamo y accionados por la glándula hipófisis, un eje siempre alerta. La rapidez con que eso sucede y la repetitibilidad del proceso en nosotros en otros individuos es lo que nos lleva a pensar en un procedimiento impreso, lo suficiente aunque no sea perfectamente operativo. <strong>Un esquema emocional</strong>. La pregunta ahora sería ¿dónde se encuentran guardados esos esquemas?, ¿en qué zona neuronal de memoria?, ¿todo funciona como resultado de la actividad en la memoria de trabajo, la cual va tirando de recursos que se encuentran en las regiones de memoria implícita? No se sabe muy bien, aunque todas mis lecturas me llevan a pensar que en esta última pregunta está la respuesta. Es decir&#8230; memoria de trabajo más memoria implícita. Y si recordamos lo que hablamos en entradas anteriores, <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/04/14/hablemos-de-la-memoria-3-memoria-explicita/" target="_blank" class="liexternal">aquí</a> y <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/05/hablemos-de-la-memoria-4-memoria-de-trabajo/" target="_blank" class="liexternal">aquí</a>, la memoria implícita se encuentra repartida en áreas perceptivas y cognitivas superiores, con un lugar muy concreto que es el hipocampo, mientras que la memoria de trabajo está repartida desde las zonas perceptivas más primarias hasta el polo frontal. Recordad que todo es el resultado de una gestión en la que intervienen corrientes <em>bottom-up</em> -de zonas neuronales primarias a las superiores- moduladas por <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/04/14/hablemos-de-la-memoria-3-memoria-explicita/" target="_blank" class="liexternal">las órdenes ejecutivas que siguen el <em>top-down</em></a>.</p>

<p style="text-align: justify;">Hasta ahora hemos hablado de dónde puede esconderse la memoria de las emociones <em>per se</em>. Es evidente que una experiencia &#8220;con emoción&#8221;, dibujada tras la llegada de un estímulo emotivo por los esquemas emocionales que hemos mencionado, queda añadida, encolada en nuestra memoria biográfica como parte de la propia experiencia de base. Ante la experiencia del ahora o el recuerdo de un pasado o la proyección inventada de un futuro, la emoción vivida, o supuestamente a vivir, juega un papel fundamental. Es parte indeleble de la experiencia guardada. Es más, es parte fundamental para que la experiencia quede fijada de forma más o menos indeleble, o que su recuperación sea más o menos asequible. Idea que nos transporta al envés de la moneda del tema memoria y emoción, como anunciamos en el primer párrafo de esta entrada.</p>

<p style="text-align: justify;"><strong>Cómo la emoción influye en la fijación de la memoria</strong></p>

<p style="text-align: justify;">Hay infinidad de estudios acerca de esta materia que, por otro lado, se nos antoja más que evidente.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/15/hablemos-de-la-memoria-5-memoria-emocional/#footnote_3_71122" id="identifier_3_71122" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Entre otros muchos&nbsp;&amp;#8221;Cognitive neuroscience of emotional memory&amp;#8220;, Kevin S. LaBar y Roberto Cabeza, 2006, Nature Publishing Group; o &amp;#8220;Factors Influencing Opposing Effects of Emotion on Cognition: A Review of Evidence from Research on Perception and Memory&amp;#8220;, Florin Dolcos et al.,&nbsp;2017, Springer; o &amp;#8220;Neural correlates of emotional memories: a review of evidence from brain imaging studies&amp;#8220;, Florin Dolcos et al., 2012, Psychologia.">4</a>]</sup> Las emociones son una especie de marcadores somáticos que nos alertan&#8230; y mejor será recordarlos. Pero la curiosidad es más que evidente también, ya que para el estudioso del tema el cómo influyen los matices emocionales en la consolidación, grabado o recuperación de la memoria debe ser algo así como un agujero negro ¿Por qué caminos circula la corriente de la fijación o el rescate de lo memorizado? ¿Cuáles son los correlatos neurales de la pareja emoción-cognición/memoria?</p>

<p style="text-align: justify;">Una de las vías para el estudio es el uso de imágenes cerebrales por resonancia magnética de un individuo experimentador ante una batería de experiencias preparadas expresamente para provocarle emociones y sus consecuencias. Hay estudios en los que se tienen en cuenta edades y sexos de los &#8220;testeados&#8221; o incluso que correlacionan estados sociales con la fijación emocional de la memoria. Pero creo que lo realmente interesante y decisorio a la hora de llegar a conclusiones es el categorizar la emoción, de forma que variando esas categorías se pueda obtener una imaginería neural cambiante que pueda ser correlacionada. Para ello, a la emoción se la caracteriza de acuerdo a dos ejes: uno que tiene que ver con el grado de excitabilidad -me saca de quicio <em>vs</em>. ni me inmuta- y otro eje que tiene que ver con la valoración -me gusta <em>vs</em>. no me gusta-. Advertid que los dos ejes los podemos imaginar perpendiculares dibujando cuatro cuadrantes, de forma que una emoción llevará implícita uno de los cuatro emparejamientos posibles. Puede ser a la vez enervante aunque placentera, o tal vez amorfa pero desagradable. Como he dicho, hay mil baterías de pruebas al respecto, con más o menos matices y propósitos, lógicamente, pero que a los efectos que nos interesan, los correlatos neuronales de la memoria emocional, concretan las siguientes conclusiones.</p>

<div id="attachment_71134" class="wp-caption aligncenter" style="width: 526px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2020/01/amigdala-y-memoria.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-71134" title="amigdala y memoria" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2020/01/amigdala-y-memoria.jpg" alt="" width="516" height="366" /></a><p class="wp-caption-text">Papel central de la amígdala, no sólo en las tareas del reforzamiento por la emoción, sino también en la función de otros tipos de memoria (PFC corteza prefrontal, MTL lóbulo temporal medial -interno- y HPA eje hipotálamo-pituitaria (hipófisis)-adrenal) (Imagen de la <a href="http://cabezalab.org/wp-content/uploads/2011/11/LabarCabeza06.pdf" class="lipdf">publicación</a> &#8220;<em>Cognitive neuroscience of emotional memory</em>&#8220;, figura 1, Kevin S. LaBar y Roberto Cabeza, 2006, Nature Publishing Group, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Dichos estudios acerca de la memoria emocional declarativa -explícita- muestran que hay una serie de <em>regiones cerebrales fronto-temporales</em> que actúan conjuntamente para <em>promover la retención</em> de sucesos emocionalmente excitantes y para <em>recuperarlos desde el almacenamiento de la memoria a largo plazo</em>. Se ha comprobado repetidamente que ese proceso de mejora de la memoria gracias a la intensidad emocional implica interacciones entre estructuras subcorticales y corticales y la conjunción de acción entre los sistemas hormonales cerebrales y periféricos, los cuales son coordinados por la amígdala.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/15/hablemos-de-la-memoria-5-memoria-emocional/#footnote_4_71122" id="identifier_4_71122" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Por sistemas hormonales entendemos las gl&aacute;ndulas secretoras de hormonas y sus interrelaciones. En el texto hemos distinguido entre las cerebrales -hip&oacute;fisis y pineal- y las perif&eacute;ricas -las que est&aacute;n en el resto del organismo, como por ejemplo la tiroides, el p&aacute;ncreas, las suprarrenales, las g&oacute;nadas&amp;#8230;">5</a>]</sup> Con la curiosidad de que en esa mejora de memoria parece no tener demasiada importancia el hecho de que sean emociones percibidas como agradables o como desagradables: se recuerda mejor desde un estado de excitación que desde un estado placentero.</p>

<p style="text-align: justify;">Parece existir la evidencia de que los mecanismos que intervienen en la mejora de la memoria por efecto de la emoción se desarrollan fundamentalmente por dos vías: una basada en el lóbulo temporal medial -interno- en el que participarían otras estructuras como la amígdala, el hipocampo y las cortezas rinales;<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/15/hablemos-de-la-memoria-5-memoria-emocional/#footnote_5_71122" id="identifier_5_71122" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Por cortezas rinales entendemos una serie de cortezas cerebrales antiguas -entorrinal y perirrinal- que rodean el sistema olfativo y que, entre otras cosas, son decisivas en la fijaci&oacute;n de ciertas memorias.">6</a>]</sup> y otra fuera de la corteza temporal medial, que involucraría al córtex prefrontal. Estos dos mecanismos parecen tener contribuciones que se pueden disociar a efectos de mejora de la memoria inducida por la emoción. Serían vías complementarias. En la primera vía la amígdala y la corteza temporal medial actuarían en las fases de codificación, consolidación y recuperación de la memoria como parte de los mecanismos neurohormonales básicos y directos siguiendo una vía <em>bottom-up</em>;<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/15/hablemos-de-la-memoria-5-memoria-emocional/#footnote_6_71122" id="identifier_6_71122" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La am&iacute;gdala desencadena la liberaci&oacute;n de hormonas del estr&eacute;s a trav&eacute;s del eje hipotal&aacute;mico-hip&oacute;fisis-adrenal que se retroalimenta sobre los lugares donde se consolida y almacena la memoria, as&iacute; como sobre la am&iacute;gdala en s&iacute; misma para mejorar la memoria en intervalos de tiempo m&aacute;s largos.">7</a>]</sup> mientras que en la segunda vía la corteza prefrontal actuaría de forma indirecta en la mejora de la memoria como parte de una vía <em>top-down</em>, al mejorar los procesos cognitivos de la memoria o de la atención que beneficiarían a la memoria explícita sin la participación clave de la amígdala. Si bien ambos mecanismos son sensibles al grado de excitación de la emoción, como ya se ha comentado, el mecanismo indirecto también es sensible a la valencia de la emoción -la escala emocional de agradable a desagradable- así como a la relevancia social de los estímulos emocionales. En lo que encuentro una cierta lógica, ya que esos matices son muy cognitivos y poco temperamentales, lo que constituiría el alma de la vía directa.</p>

<div id="attachment_71140" class="wp-caption aligncenter" style="width: 650px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2020/01/dolcops-memoria-emocional2.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-71140" title="dolcops memoria emocional" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2020/01/dolcops-memoria-emocional2.jpg" alt="" width="640" height="244" /></a><p class="wp-caption-text">Diagrama que resume los correlatos neuronales del efecto de mejora de la memoria por la emoción, como resultado de estudios de imágenes cerebrales (Imagen de la <a href="https://www.researchgate.net/publication/321457273_Factors_Influencing_Opposing_Effects_of_Emotion_on_Cognition_A_Review_of_Evidence_from_Research_on_Perception_and_Memory" class="liexternal">publicación</a> &#8220;The fisics of the main and brain disordesrs&#8221;, capítulo 14 &#8220;Factors Influencing Opposing Effects of Emotion on Cognition: A Review of Evidence from Research on Perception and Memory&#8221;, figura 14.2, Florian Dolcos et al., 2017, Springer, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;"><strong>En resumen</strong>, las evidencias disponibles sobre el hecho de que se produzca una mejora de la memoria episódica gracias a la influencia de estímulos emocionales apuntan a la participación, con todas sus posibles  interacciones,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/15/hablemos-de-la-memoria-5-memoria-emocional/#footnote_7_71122" id="identifier_7_71122" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Hay que recordar que los centros neuronales que constituyen estas v&iacute;as quiz&aacute;s manifiesten funcionalmente unos caminos preferentes, arriba y abajo, lo que no quiere decir que no est&eacute;n conectados entre ellos. Nada m&aacute;s alejado de la realidad ya que en el cerebro las interconexiones son su fundamento.">8</a>]</sup> de <strong>mecanismos <em>bottom-up</em>/directos</strong>, que involucran principalmente a las regiones de memoria de la <em>amígdala</em>, la <em>corteza temporal medial</em> -como el giro parahipocampal y el giro fusiforme-<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/15/hablemos-de-la-memoria-5-memoria-emocional/#footnote_8_71122" id="identifier_8_71122" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Un giro (en lat&iacute;n: gyrus) es cualquiera de las elevaciones tortuosas -la especie de morcillas- que conforman la t&iacute;pica superficie del cerebro y que se producen al plegarse la corteza. Est&aacute;n limitados y definidos por los surcos (en lat&iacute;n:&nbsp;sulcus). En particular el giro fusiforme se trata del giro situado en la parte inferior e interior del l&oacute;bulo temporal mientras que el fusiforme se sit&uacute;a junto a &eacute;l y al hipocampo.">9</a>]</sup> y ciertas <em>cortezas anexas</em> -cortezas rinales e hipocampo-; y de <strong>mecanismos <em>top-down</em>/indirectos</strong>, mediados principalmente por la <em>corteza prefrontal</em> y otras regiones corticales como, por ejemplo, la <em>corteza cingulada anterior</em>,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/15/hablemos-de-la-memoria-5-memoria-emocional/#footnote_9_71122" id="identifier_9_71122" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La corteza cingulada es una parte de la cerebro situado en el interior de la corteza cerebral, por debajo del neoc&oacute;rtex externo -la zona de giros y surcos- e inmediatamente por encima del cuerpo calloso, la gran autopista de axones que une los dos hemisferios cerebrales.">10</a>]</sup> la <em>corteza temporo-occipital</em>, la <em>corteza parietal</em>, la <em>corteza insular</em>,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/15/hablemos-de-la-memoria-5-memoria-emocional/#footnote_10_71122" id="identifier_10_71122" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La corteza insular o simplemente &iacute;nsula, es una estructura del cerebro humano que se encuentra ubicada profundamente en la superficie lateral del cerebro y que separa las cortezas temporal y parietal inferior.">11</a>]</sup>, cuando los estímulos son de tipo sociales y tienen connotaciones emocionales negativas, o las <em>cortezas orbitofrontal</em> y <em>frontal medial,</em> en el caso de estímulos con connotaciones emocionales positivas.</p>

<p style="text-align: justify;">Con este resumen doy por finalizada esta entrada acerca de la memoria y las emociones, y también la miniserie de cinco capítulos a lo largo de los que he tratado de dar una visión de la fisiología y anatomía que acompaña a los misteriosos procesos neuronales que dibujan la memoria y la emoción.</p>

<p style="text-align: justify;"><strong>Nota adicional</strong>: <em>acabada de escribir esta entrada he tenido la oportunidad de leer una interesante artículo</em><sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/15/hablemos-de-la-memoria-5-memoria-emocional/#footnote_11_71122" id="identifier_11_71122" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Es el siguiente art&iacute;culo &amp;#8220;Emotionotopy in the human right temporo-parietal cortex&amp;#8220;, Giada Lettieri et al., Nature Comunications, 2019.">12</a>]</sup> <em><span style="text-align: justify;">que afirma que cuando sentimos alegría, enfado, tristeza, euforia o melancolía, entre otras emociones, el cerebro procesa la experiencia a través de una pequeña región de la corteza llamada unión tempo-parietal, el lugar en el que se encuentran el lóbulo temporal y el lóbulo parietal del cerebro</span></em><em><span>. Las emociones no serían algo diferente de los procesos cognitivos, ya que los procesos cerebrales que rigen la percepción de las emociones son los mismos que procesan la información de los sentidos. Eso significa que el proceso cognitivo que nos permite interpretar nuestro entorno a través de los estímulos que proceden de los sentidos es el mismo que usamos para procesar las emociones. ¿Las emociones serían entonces similares a un</span></em><span><em> quale</em><sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/15/hablemos-de-la-memoria-5-memoria-emocional/#footnote_12_71122" id="identifier_12_71122" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Los&nbsp;qualia&nbsp;(singular:&nbsp;quale, en&nbsp;lat&iacute;n&nbsp;y&nbsp;espa&ntilde;ol) son las cualidades&nbsp;subjetivas&nbsp;de las&nbsp;experiencias&nbsp;individuales.">13</a>]</sup> </span><em><span>como sentir la amarillez de los limones? ¿Al igual que el</span></em><span> &#8220;homúnculo&#8221;<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/05/15/hablemos-de-la-memoria-5-memoria-emocional/#footnote_13_71122" id="identifier_13_71122" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Un&nbsp;hom&uacute;nculo cortical&nbsp;es una representaci&oacute;n pict&oacute;rica de las divisiones anat&oacute;micas de la&nbsp;corteza motora primaria&nbsp;y la&nbsp;corteza somatosensorial primaria, que correlaciona directamente zonas espec&iacute;ficas del c&oacute;rtex responsables del movimiento y el intercambio de informaci&oacute;n sensorial y motora del cuerpo, con zonas espec&iacute;ficas del organismo.">14</a>]</sup></span><em><span> del córtex somatosensorial habría un plano neuronal físico emocional? Si fuera así sobrepasaría lo afirmado acerca de los esquemas neuronales que conforman la emoción y abriría un nuevo e inexplorado camino de investigación, esperanzador o terrorífico, sanador o manipulador. </span></em></p>

<p style="text-align: justify;"><strong>Nota final</strong>: En <a href="https://drive.google.com/open?id=1cx5X5Ng0BMrFcNY0Sunsi7lZtNXp52-9" class="liexternal">este enlace</a> podéis encontrar un pdf que aglutina las cinco entradas de <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/series/hablemos-de-memoria/" target="_blank" class="liexternal">esta miniserie ¡Hablemos de la memoria!</a></p>

<p>&nbsp;</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_71122" class="footnote">Adelantamos aquí la solución del misterio diciendo que la memorización y recuperación del episodio forma parte de los procesos de memoria explícita/implícita, por tanto próximo al hipocampo, mientras que la emoción es patrimonio de la amígdala. Su conjunción se consigue gracias a la memoria de trabajo. Recomiendo, si aun no los has hecho, el releer las entradas anteriores de <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/series/hablemos-de-memoria/" target="_blank" class="liexternal">esta serie</a>.</li><li id="footnote_1_71122" class="footnote">Su opinión se conoce como la teoría de James-Lange y ciertamente se manifestaban partidarios de que como respuesta a las experiencias y estímulos, el sistema nervioso autónomo crea respuestas fisiológicas (tensión muscular, lagrimeo, aceleración cardiorrespiratoria&#8230;) a partir de las cuales se crean las emociones y no al revés, como parece dictar del sentido común, en donde la percepción conllevaba una emoción y ésta provocaba una reacción fisiológica.</li><li id="footnote_2_71122" class="footnote">Para saber un poco mejor el detalle de los esquemas emocionales acudid al libro de Joseph LeDoux &#8220;<em>The deep history of ourselves</em>&#8220;, capítulo 64, Viking, 2019.</li><li id="footnote_3_71122" class="footnote">Entre otros muchos &#8221;<em>Cognitive neuroscience of emotional memory</em>&#8220;, Kevin S. LaBar y Roberto Cabeza, 2006, Nature Publishing Group; o &#8220;<em>Factors Influencing Opposing Effects of Emotion on Cognition: A Review of Evidence from Research on Perception and Memory</em>&#8220;, Florin Dolcos et al., 2017, Springer; o &#8220;<em>Neural correlates of emotional memories: a review of evidence from brain imaging studies</em>&#8220;, Florin Dolcos et al., 2012, Psychologia.</li><li id="footnote_4_71122" class="footnote">Por sistemas hormonales entendemos las glándulas secretoras de hormonas y sus interrelaciones. En el texto hemos distinguido entre las cerebrales -hipófisis y pineal- y las periféricas -las que están en el resto del organismo, como por ejemplo la tiroides, el páncreas, las suprarrenales, las gónadas&#8230;</li><li id="footnote_5_71122" class="footnote">Por cortezas rinales entendemos una serie de cortezas cerebrales antiguas -entorrinal y perirrinal- que rodean el sistema olfativo y que, entre otras cosas, son decisivas en la fijación de ciertas memorias.</li><li id="footnote_6_71122" class="footnote">La amígdala desencadena la liberación de hormonas del estrés a través del eje hipotalámico-hipófisis-adrenal que se retroalimenta sobre los lugares donde se consolida y almacena la memoria, así como sobre la amígdala en sí misma para mejorar la memoria en intervalos de tiempo más largos.</li><li id="footnote_7_71122" class="footnote">Hay que recordar que los centros neuronales que constituyen estas vías quizás manifiesten funcionalmente unos caminos preferentes, arriba y abajo, lo que no quiere decir que no estén conectados entre ellos. Nada más alejado de la realidad ya que en el cerebro las interconexiones son su fundamento.</li><li id="footnote_8_71122" class="footnote">Un <strong>giro</strong> (en latín: <em>gyrus</em>) es cualquiera de las elevaciones tortuosas -la especie de morcillas- que conforman la típica superficie del cerebro y que se producen al plegarse la corteza. Están limitados y definidos por los surcos (en latín: <em>sulcus</em>). En particular el <strong>giro fusiforme</strong> se trata del giro situado en la parte inferior e interior del lóbulo temporal mientras que el fusiforme se sitúa junto a él y al hipocampo.</li><li id="footnote_9_71122" class="footnote">La <strong>corteza cingulada</strong> es una parte de la cerebro situado en el interior de la corteza cerebral, por debajo del neocórtex externo -la zona de giros y surcos- e inmediatamente por encima del cuerpo calloso, la gran autopista de axones que une los dos hemisferios cerebrales.</li><li id="footnote_10_71122" class="footnote">La <strong>corteza insular</strong> o simplemente <strong>ínsula</strong>, es una estructura del cerebro humano que se encuentra ubicada profundamente en la superficie lateral del cerebro y que separa las cortezas temporal y parietal inferior.</li><li id="footnote_11_71122" class="footnote">Es el siguiente <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-019-13599-z" class="liexternal">artículo</a> &#8220;<em>Emotionotopy in the human right temporo-parietal cortex</em>&#8220;, Giada Lettieri et al., Nature Comunications, 2019.</li><li id="footnote_12_71122" class="footnote">Los <strong>qualia</strong> (singular: <em>quale</em>, en latín y español) son las cualidades subjetivas de las experiencias individuales.</li><li id="footnote_13_71122" class="footnote">Un <strong>homúnculo cortical</strong> es una representación pictórica de las divisiones anatómicas de la corteza motora primaria y la corteza somatosensorial primaria, que correlaciona directamente zonas específicas del córtex responsables del movimiento y el intercambio de información sensorial y motora del cuerpo, con zonas específicas del organismo.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>¡Hablemos de la memoria! 2 De largo plazo</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Mar 2020 08:14:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jreguart</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Divulgación]]></category>
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		<description><![CDATA[En la entrada anterior de esta serie sobre la memoria, que dedicamos a la memoria a corto plazo habíamos comentado cómo las experiencias, pensamientos y aprendizajes dibujan en la arquitectura neuronal una homología física que se conocen como mapas neuronales. En la base de esos mapas está la conversación preferente conjunta y continuada entre neuronas. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En la <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/11/hablemos-de-la-memoria-1-de-corto-plazo/" class="liexternal">entrada anterior</a> <strong></strong> de esta <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/series/hablemos-de-memoria/" class="liexternal">serie</a> sobre la memoria<strong></strong>, que dedicamos a la memoria a corto plazo habíamos comentado cómo las experiencias, pensamientos y aprendizajes dibujan en la arquitectura neuronal una homología física que se conocen como mapas neuronales. En la base de esos mapas está la conversación preferente conjunta y continuada entre neuronas. Ese comportamiento lleva a un reforzamiento hebbiano de las uniones en estas arquitecturas particulares, lo que constituye lo que se conoce como el reforzamiento a largo plazo, de donde creemos que emana la memoria. Es decir, <strong>para que fijemos de forma duradera una experiencia necesariamente se precisan dos neuronas concretas entre las que se establece una relación sináptica firme y lo más reiterada posible, proceso durante el que se realimentan e informan mutuamente</strong>.<strong> La consecuencia es un mapa neuronal reforzado del recuerdo, mapa que el cerebro va a tratar con una cierta preferencia.</strong></p>

<div id="attachment_70448" class="wp-caption aligncenter" style="width: 570px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/12/tejido-cerebro1.jpg" class="liimagelink"><img class=" wp-image-70448 " title="tejido cerebro" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/12/tejido-cerebro1.jpg" alt="" width="560" height="216" /></a><p class="wp-caption-text">Una población celular neuronal del cerebro en la que destacan las neuronas piramidales de diversos tamaños y somas triangulares, y las células neuronales estrelladas de somas más redondeados (<a href="https://www.uv.es/histomed/practicas/07-nervioso/07-nervioso.htm" class="liexternal">Imagen</a> de &#8220;Prácticas de histología&#8221;, Unidad de Histología de la Universitat de València, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Veremos en la entrada de hoy cómo eso se concreta en la fisiología funcional de las neuronas y sabremos de la existencia de detectores coincidentes que permiten &#8220;saber&#8221; a la neurona presináptica que la postsináptica está activa cuando ella lo está y, a la vez, que la postsináptica está activa cuando también lo está la presináptica. Más concretamente, cada neurona de la pareja sináptica &#8220;sabe&#8221; dónde se está realizando la sinapsis particular entre ellas (recordemos que cada neurona realiza en promedio unas diez mil sinapsis). Pasemos pues a ver como la experiencia repetida y repetitiva cambia y refuerza a las sinapsis y además hace que esos cambios sean duraderos: estamos hablando de la memoria a largo plazo.</p>

<p style="text-align: justify;"><strong>MEMORIA A LARGO PLAZO</strong></p>

<p style="text-align: justify;">Los estudios sobre el comportamiento sugieren que hay una transformación gradual de la memoria de corto plazo en memoria de largo plazo y que, además, en esa transformación es muy importante la repetición del estímulo. Pero atención&#8230;. la memoria de largo plazo no es una mera extensión de la de corto plazo: no sólo duran más los cambios en la intensidad sináptica sino que, para nuestra sorpresa, el número de sinapsis del circuito neuronal también se modifica. Parece como si la memoria de corto plazo solamente produjera cambios funcionales en la sinapsis, intensificando o atenuando conexiones previas, mientras que la memoria de largo plazo exige cambios anatómicos. En el fondo de todo ello está el hecho de que vamos a pasar de marcar un mapa neuronal de memoria a corto plazo para marcarlo, de forma diferente, como un mapa de memoria a largo plazo.</p>

<p style="text-align: justify;"><strong>Fase presináptica</strong></p>

<p style="text-align: justify;">Evidentemente todo parece suceder de acuerdo a lo que dijimos que pasaba durante los procesos de memoria a corto plazo. Pero con una diferencia: la repetición intensa del estímulo -la inyección inicial de serotonina- que nos va a llevar a memorizar a largo plazo genera en la neurona presináptica <strong>gran cantidad</strong> de AMP cíclico y de quinasas, <strong>muchas más</strong> que cuando se forja una impronta de memoria de corto plazo. En esta situación de superabundancia de moléculas en la terminal sináptica, durante el proceso de largo plazo obran dos líneas de mensajes diferentes en la neurona presináptica. Esas dos vías por las que se inicia la facilitación de la memoria y se mantiene son dos procesos independientes. <strong>La primera</strong> es exactamente la misma que sucedía en la fijación de memoria a corto plazo: serotonina-AMP cíclico-quinasa-glutamato.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/23/hablemos-de-la-memoria-2-de-largo-plazo/#footnote_0_70250" id="identifier_0_70250" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Ver la entrada anterior  &amp;#8220;&iexcl;Hablemos de la memoria! 1 De corto plazo&amp;#8220;">1</a>]</sup> </span><strong style="text-align: justify;">Una segunda</strong><span style="text-align: justify;"> es el resultado lógico de la superpoblación de quinasas,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/23/hablemos-de-la-memoria-2-de-largo-plazo/#footnote_1_70250" id="identifier_1_70250" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="En realidad hay dos tipos de enzimas quinasa, la A y la MAP.">2</a>]</sup> por la que parte de esas proteínas inducidas por la inyección de la serotonina, que no han ido al proceso directo de secreción de glutamato de la primera vía, </span><em style="text-align: justify;">(<em>número <span style="color: #ff0000;"><strong>4 </strong></span>en la figura siguiente)</em></em><span style="text-align: justify;"> viajan al núcleo de la neurona para activar allí a otra proteína, la CREB,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/23/hablemos-de-la-memoria-2-de-largo-plazo/#footnote_2_70250" id="identifier_2_70250" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Del ingl&eacute;s &amp;#8216;cAMP response element-binding&amp;#8217;, es una prote&iacute;na que act&uacute;a como&nbsp;factor de transcripci&oacute;n.">3</a>]</sup> que va a poner en acción a los genes que codifican el tipo de proteínas necesarias para el desarrollo de nuevas conexiones sinápticas </span><span style="color: #008000;"><strong>[+]</strong></span><span style="text-align: justify;">.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/23/hablemos-de-la-memoria-2-de-largo-plazo/#footnote_3_70250" id="identifier_3_70250" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Con la graf&iacute;a&nbsp;[+]&nbsp;quiero indicar que hay un reforzamiento temporal o en intensidad de la sinapsis.">4</a>]</sup> La segunda vía tiene una &#8220;</span><em style="text-align: justify;">subrutina</em><span style="text-align: justify;">&#8221; colaboradora y necesaria por la que se va a perpetuar el reforzamiento sináptico manteniendo las nuevas terminales formadas. Es un mecanismo que exige en la neurona presináptica la síntesis local -en las proximidades de la sinapsis- de otro tipo de proteínas.</span></p>

<p style="text-align: justify;">¿Cómo funciona la segunda vía? Para saberlo vamos a ver qué pasa si incrementamos los estímulos de aprendizaje mediante una repetición, más que intensa, muy prolongada. Lo primero que observamos es que si las pautas repetitivas son muy persistentes en el tiempo no se obtienen buenos patrones de memoria. Parece como si no por mucho insistir en la repetición se mejore la memoria. El efecto va a ser mayor si los patrones repetitivos se distancian en el tiempo como si fuera un tren de estímulos. Como ya hemos apuntado en el párrafo anterior la aportación continua de serotonina vinculada a las pautas de repetición produce una superpoblación de AMP cíclico y de la enzima quinasa en el interior de la neurona. El AMP se queda en las proximidades de la sinapsis mientras que la quinasa se ve casi forzada a aproximarse al núcleo de la neurona. <em>(<span style="color: #ff0000;"><strong>5</strong></span>)</em> Comienza una nueva carrera de relevos, ya que la quinasa, en unión de otra quinasa hermana -la MAP-, activa en el interior del núcleo de la neurona a dos tipos de proteínas también hermanas -CREB 1 y 2-, de las que cada una tiene efectos contrapuestos. <em>(<span style="color: #ff0000;"><strong>6</strong></span>)</em> La primera activa al gen que expresa la proteína adecuada para generar un crecimiento de sinapsis mientras que la segunda, al contrario, induce en los genes la generación de proteínas que lo inhibe. No obstante, al llegar esas nuevas proteínas a las proximidades de la membrana neuronal donde se inicio la sinapsis, el balance del juego de una y otra es favorable a la aparición de nuevos puntos de sinapsis. Lo que va a favorecer el que se segregue glutamato adicional en la hendidura sináptica y, además, de forma retardada. Más intenso <span style="color: #008000;"><strong>[+]</strong></span> y durante más tiempo <strong><span style="color: #008000;">[+]</span>.</strong></p>

<div id="attachment_70417" class="wp-caption aligncenter" style="width: 622px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/12/memoria-LP-1-presinapt-jpeg4.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-70417" title="dav" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/12/memoria-LP-1-presinapt-jpeg4.jpg" alt="" width="612" height="556" /></a><p class="wp-caption-text">Esquema del proceso fisiológico por el que se refuerzan las sinapsis que configurarán la memoria a largo plazo (explicación en el texto)</p></div>

<p style="text-align: justify;">En este proceso de fijación de la arquitectura neural que soporte la memoria en el largo plazo hay una sofisticación adicional. Esa es la &#8220;subrutina&#8221; de la que hablábamos. Podríamos hacer la siguiente reflexión: si todo va de arquitectura local específica, para reforzar la memoria iniciada en la primera vía la generación de más sinapsis debería ser en las proximidades de la sinapsis primitiva que comenzó el proceso. Sería la única forma en que la configuración del específico mapa neuronal de memoria se reforzara. Pero ¡ojo! ha de ser impepinable que aquellos genes que se  activan con las CREB, y que expresan las proteínas adecuadas para el desarrollo de nuevas sinapsis, trabajen para todo el cuerpo celular de la neurona. En teoría, esas proteínas deberían vehicular por todo el protoplasma neuronal. Entonces ¿cómo saben esas proteínas hacia qué zona deben dirigirse y generar nuevas sinapsis? No lo pueden favorecer en todas las dendritas y en todas las espinas de la célula.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/23/hablemos-de-la-memoria-2-de-largo-plazo/#footnote_4_70250" id="identifier_4_70250" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Una&nbsp;espina dendr&iacute;tica, o espina, es una peque&ntilde;a protuberancia en la membrana del&nbsp;&aacute;rbol dendr&iacute;tico&nbsp;de ciertas&nbsp;neuronas&nbsp;donde, t&iacute;picamente, se produce la&nbsp;sinapsis&nbsp;con un bot&oacute;n&nbsp;axonal&nbsp;de otra neurona, y en ocasiones contactan varios axones.">5</a>]</sup> Algo debe haber en la sinapsis original donde se inició todo que la deba marcar como el objetivo.</p>

<p style="text-align: justify;"><em>(<span style="color: #ff0000;"><strong>7</strong></span>)</em> Y ese algo es una nueva proteína, la CPEB,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/23/hablemos-de-la-memoria-2-de-largo-plazo/#footnote_5_70250" id="identifier_5_70250" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Del ingl&eacute;s Cytoplasmic Polyadenylation Element-binding protein.">6</a>]</sup> que actúa como un prión<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/23/hablemos-de-la-memoria-2-de-largo-plazo/#footnote_6_70250" id="identifier_6_70250" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Part&iacute;cula infecciosa de naturaleza proteica que tiene la capacidad de transformar otras prote&iacute;nas celulares normales en priones an&oacute;malos.">7</a>]</sup> -se autoperpetúa y se autopropaga- y está por todas las terminales sinápticas ¡Pero si está en todos lados no nos va a resolver nuestro problema local! No hay problema: cuando llega la serotonina en un locus concreto, y solamente ante la presencia de la serotonina, la CPEB pone en marcha su capacidad de perpetuarse y propagarse, se despierta y hace que las ubicuas proteínas generadoras del crecimiento sináptico, inicialmente inactivas, se despierten también y hagan su función solamente en el punto preciso donde ha llegado la serotonina. La flecha del particular proceso auxiliar sería: serotonina, autoperpetuación de CPEB, proteína activada, nueva sinapsis.</p>

<p style="text-align: justify;"><strong>Fase postsináptica</strong></p>

<p style="text-align: justify;">Eso es lo que sucede en la neurona sensitiva presináptica. Aunque también hay que hablar de la neurona postsináptica a la que también le pasan cosas además del potencial de acción inducido en ella por el glutamato vertido desde la presináptica. No es tan sólo por completar el cuadro de la memoria: en ese cuadro es absolutamente imprescindible la comunicación entre neuronas pre y postsináptica. Recordemos que la memoria es un reforzamiento de sinapsis y el rumor de las sinapsis se refuerza cuando las neuronas hablan entre ellas.</p>

<div id="attachment_70399" class="wp-caption aligncenter" style="width: 723px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/12/memoria-LP-31.jpg" class="liimagelink"><img class=" wp-image-70399        " title="dav" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/12/memoria-LP-31.jpg" alt="" width="713" height="411" /></a><p class="wp-caption-text">Conversación entre las dos neuronas que configurarán la memoria a largo plazo. En esta figura el estímulo no es una aportación de serotonina sino la llegad de un potencial de acción en la presináptica (explicación en el texto)</p></div>

<p style="text-align: justify;">En la neurona postsináptica hay dos tipos de receptores del glutamato. Ambos son canales iónicos como los que permitían los trasvases de potasio y calcio en la neurona presináptica. A uno se le conoce como AMPA<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/23/hablemos-de-la-memoria-2-de-largo-plazo/#footnote_7_70250" id="identifier_7_70250" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El&nbsp;receptor del &aacute;cido&nbsp;&alpha;-amino-3-hidroxi-5-metilo-4-isoxazolpropi&oacute;nico,&nbsp;tambi&eacute;n sabido como&nbsp;receptor AMPA,&nbsp;es un receptor transmembrana de tipo de canal i&oacute;nico para el glutamato.">8</a>]</sup> que es el mediador habitual de la transmisión sináptica mediante el glutamato. Mientras que el otro, el NMDA,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/23/hablemos-de-la-memoria-2-de-largo-plazo/#footnote_8_70250" id="identifier_8_70250" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Los&nbsp;receptores NMDA, de&nbsp;N-metil-D-aspartato, tambi&eacute;n es un receptor transmembrana de tipo de canal i&oacute;nico para el glutamato.">9</a>]</sup> en cambio, sólo responde a trenes de estímulos sumamente rápidos. Recordemos cómo decíamos que la memoria a largo plazo se inducía a partir de este tipo estímulo que se traducía en <em>(<span style="color: #ff0000;"><strong>8</strong></span>)</em> la segregación de glutamato en la hendidura sináptica. En esas circunstancias el receptor AMPA al abrir su canal iónico provoca una despolarización de la neurona <em>(<span style="color: #ff0000;"><strong>10</strong></span>)</em> que va a ocasionar la apertura del receptor NMDA, por el que <em>(<span style="color: #ff0000;"><strong>11</strong></span>)</em> va a entrar calcio en la neurona postsináptica. El calcio va a hacer algo semejante <em>(<span style="color: #ff0000;"><strong>12</strong></span>)</em> a lo que hacía en la presináptica el AMP cíclico&#8230; activar una quinasa&#8230; que va a activar a las CREB&#8230; que va a activar a unos genes&#8230; que producen proteínas específicas&#8230; que <em>(<span style="color: #ff0000;"><strong>13</strong></span>)</em> van a favorecer la inserción de nuevos canales AMPA <span style="color: #008000;"><strong>[+]</strong></span> en la membrana de la neurona postsináptica, lo que va a suponer un mayor número de &#8220;puertas&#8221; para recibir la mayor producción de glutamato que ya sabemos se estaba produciendo en la presináptica. Con la gran particularidad de que este proceso puede durar hasta incluso una hora: ¡la sinapsis se está reforzando a lo largo de una hora! Incluso hay investigaciones que soportan el hecho de que también en <em>(<span style="color: #ff0000;"><strong>9</strong></span>)</em> ese proceso en la neurona postsináptica<em> (<span style="color: #ff0000;"><strong>14</strong></span>)</em> devuelve mensajeros a la presináptica que inicia <em>(<span style="color: #ff0000;"><strong>15</strong></span>)</em> un nuevo refuerzo en la emisión de <span style="color: #008000;"><strong>[+]</strong></span>. Todo huele mucho a que se vaya estableciendo un mapa neuronal muy reforzado, es decir, a memoria a largo plazo.</p>

<p style="text-align: justify;">En resumen, un intenso chateo entre dos neuronas intensamente conectadas, cuyas consecuencias para el aprendizaje y memoria, para la construcción de un mapa neuronal duradero, exige la participación de esas dos células: para liberar glutamato la neurona presináptica debe estar activa y, además, el receptor AMPA de la célula postsináptica debe unirse al glutamato y despolarizar la célula. Sólo en el caso de que ocurran los dos sucesos se activan los receptores NMDA permitiendo el ingreso de calcio a la célula, desencadenando así la potenciación de largo plazo.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/23/hablemos-de-la-memoria-2-de-largo-plazo/#footnote_9_70250" id="identifier_9_70250" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Frase extra&iacute;da del libro de Eric Kandel &ldquo;En busca de la memoria: nacimiento de una nueva ciencia de la mente&rdquo;, pagina 332, Katz Editores, Buenos Aires 2007.">10</a>]</sup> Nuestro conocido biopsicólogo Donald O. Hebb ya había postulado en 1949 la existencia de algún tipo de detector de coincidencias en el cerebro durante el aprendizaje: “Cuando el axón de la célula A […] excita a la célula B y participa del disparo que se produce en ella reiterada o persistentemente, se lleva a cabo algún proceso de desarrollo o se generan cambios metabólicos en una o en las dos células involucradas, de modo que la eficacia de A aumenta”. Un gran visionario&#8230; un gran hombre de ciencia.</p>

<p style="text-align: justify;">Acabo aquí esa entrada, complemento de <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/11/hablemos-de-la-memoria-1-de-corto-plazo/" class="liexternal">la anterior</a><strong></strong>, en la que hemos hablado de la fisiología de la memoria, tanto a corto como a largo plazo. Para poder avanzar en la comprensión de la memoria y de cómo funciona habría que progresar un poco y analizar qué circuitos neuronales son los que creemos que soportan esta función. Quizás eso deba ser objeto de <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/04/14/hablemos-de-la-memoria-3-memoria-explicita/" class="liexternal">otra entrada</a>.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_70250" class="footnote">Ver la <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/11/hablemos-de-la-memoria-1-de-corto-plazo/" class="liexternal">entrada anterior</a> <strong></strong> &#8220;<em>¡Hablemos de la memoria! 1 De corto plazo</em>&#8220;<span style="text-align: justify;"></li><li id="footnote_1_70250" class="footnote">En realidad hay dos tipos de enzimas quinasa, la A y la MAP.</li><li id="footnote_2_70250" class="footnote">Del inglés &#8216;</span><strong style="text-align: justify;">cAMP response element-binding&#8217;</strong><span style="text-align: justify;">, es una proteína que actúa como factor de transcripción.</li><li id="footnote_3_70250" class="footnote">Con la grafía</span><strong style="text-align: justify;"> <span style="color: #008000;">[+]</span></strong><span style="text-align: justify;"> quiero indicar que hay un reforzamiento temporal o en intensidad de la sinapsis.</li><li id="footnote_4_70250" class="footnote">Una <strong>espina dendrítica</strong>, o espina, es una pequeña protuberancia en la membrana del árbol dendrítico de ciertas neuronas donde, típicamente, se produce la sinapsis con un botón axonal de otra neurona, y en ocasiones contactan varios axones.</li><li id="footnote_5_70250" class="footnote">Del inglés Cytoplasmic Polyadenylation Element-binding protein.</li><li id="footnote_6_70250" class="footnote">Partícula infecciosa de naturaleza proteica que tiene la capacidad de transformar otras proteínas celulares normales en priones anómalos.</li><li id="footnote_7_70250" class="footnote">El <strong>receptor del ácido</strong> <strong>α-amino-3-hidroxi-5-metilo-4-isoxazolpropiónico, </strong>también sabido como receptor AMPA, es un receptor transmembrana de tipo de canal iónico para el glutamato.</li><li id="footnote_8_70250" class="footnote">Los <strong>receptores NMDA</strong>, de N-metil-D-aspartato, también es un receptor transmembrana de tipo de canal iónico para el glutamato.</li><li id="footnote_9_70250" class="footnote">Frase extraída del libro de Eric Kandel “En busca de la memoria: nacimiento de una nueva ciencia de la mente”, pagina 332, Katz Editores, Buenos Aires 2007.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>¡Hablemos de la memoria! 1 De corto plazo</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Mar 2020 09:29:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jreguart</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Divulgación]]></category>
		<category><![CDATA[jreguart]]></category>
		<category><![CDATA[neurología]]></category>

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		<description><![CDATA[En el conocimiento del funcionamiento fisiológico y conductual del cerebro se revelan como absolutamente condicionantes los procedimientos neuronales que fijan la memoria. La memoria nos hace humanos. Hace que el Yo unitario y definido en cada tiempo-espacio se proyecte precisamente en el tiempo y el espacio generando una autobiografía interna de la propia historia del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En el conocimiento del funcionamiento fisiológico y conductual del cerebro se revelan como absolutamente condicionantes los procedimientos neuronales que fijan la memoria. La memoria nos hace humanos. Hace que el Yo unitario y definido en cada tiempo-espacio se proyecte precisamente en el tiempo y el espacio generando una autobiografía interna de la propia historia del poseedor de ese Yo. Autobiografía en donde apoyamos nuestra consciencia, de donde surgen nuestras habilidades de raciocinio.</p>

<p style="text-align: justify;">Si has seguido <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/series/el-conectoma-cerebral/" target="_blank" class="liexternal">la serie publicada en este blog de El Cedazo, que titulamos como “<em>El Conectoma cerebral</em>”</a>,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/11/hablemos-de-la-memoria-1-de-corto-plazo/#footnote_0_70423" id="identifier_0_70423" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="O cualquier otra publicaci&oacute;n que hable del tema.">1</a>]</sup> supongo que por tu cabeza rondará la idea de que somos y actuamos no porque las neuronas tengan habilidades mágicas en sí mismas, sino porque sus redes sociales, el conectoma, es como es: definido por la genética y modulado por la experiencia.</p>

<p style="text-align: justify;">Como no podía ser de otra manera, al ser la memoria una habilidad neuronal está soportada en el conectoma, en particular a su nivel más “micro” de las sinapsis entre neuronas. Supongo que ya sabéis que las sinapsis son las vías de “chateo” entre las neuronas mediante la actuación de mediadores químicos que modulan sus reacciones. Determinados patrones en esas conversaciones conllevan un reforzamiento de las alianzas entre ellas. Es la famosa frase <em>hebbiana</em> acerca de que “dos células o sistemas de células que están continuamente activas al mismo tiempo tenderán a convertirse en “socias”, de manera que la actividad de una facilitará la de la otra”.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/11/hablemos-de-la-memoria-1-de-corto-plazo/#footnote_1_70423" id="identifier_1_70423" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="&ldquo;The Organization of Behavior&rdquo;, p&aacute;gina 72, Donald O. Hebb, Wiley editores, 1949, New York.">2</a>]</sup><strong> La mayoría de los neurocientíficos de hoy en día creen que en las alteraciones de las sinapsis, en esas asociaciones para el refuerzo mutuo, está la base del aprendizaje y que la memoria es la estabilización en el tiempo de esos cambios.</strong></p>

<p style="text-align: justify;">En <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/series/hablemos-de-memoria/" target="_blank" class="liexternal">esta serie</a> me propongo hablar de la biología y el relato neurológico que permite la propia existencia de la memoria.</p>

<p style="text-align: justify;"><strong></strong></p>

<div id="attachment_70341" class="wp-caption aligncenter" style="width: 710px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/12/rede-neuronal-Cajal2.gif" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-70341" title="rede neuronal Cajal" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/12/rede-neuronal-Cajal2.gif" alt="" width="700" height="299" /></a><p class="wp-caption-text">La memoria se almacena como patrones físicos de funcionamiento entre neuronas interconectadas (mapas neuronales) que se han visto reforzados por la actividad conjunta repetida en el tiempo (Modificado de un dibujo de Ramón y Cajal, imagen de la red, dominio público)</p></div>

<p style="text-align: justify;">De la memoria se ha hablado mucho. Y, como ha sucedido con otras muchas cosas, también ha sucumbido a la necesidad humana de clasificar y poner etiquetas. Bien es verdad que, en el tema que nos ocupa, es absolutamente necesario, ya que la memoria no es única, es polifacética y cada una de sus caras es gestionada de distinta manera por los procesos cerebrales. Por ello podemos entender que se revela útil el segmentarla. Siguiendo el aroma de sus distintos matices podemos pensar en la <strong>memoria de trabajo</strong>, aquella en la que nos apoyamos para el simple acto de vivencia automática o reflexión inmediata (nos dicen el número de un teléfono, lo recordamos, lo marcamos en el móvil y… se fue); también en la <strong>memoria espacial</strong> o la <strong>memoria temporal</strong> que no hace falta definir; en la <strong>memoria semántica y conceptual</strong> que nos asegura una completa enciclopedia de lo que nos vamos a encontrar a lo largo de nuestra existencia; en la memoria automática que usa el cerebro para llevar a cabo los procesos que no requieran consciencia, conocida como <strong>memoria implícita</strong>; o la <strong>memoria explicita</strong>, que es todo lo contrario, requiere de la consciencia para que queden de manifiesto su dos caras, la que nos permite hablar, o pensar, acerca de las categorías y conceptos de lo que nos rodea y aquella que nos permite hablar, o pensar, acerca de lo que ha pasado en nuestras vidas y así poder proyectarla hacia el futuro. Pero no vamos a hablar de ellas, ya que en lo más elemental de su existencia se revelan dos vías: <strong>memoria de corto plazo</strong> y <strong>memoria de largo plazo</strong>. La primera sirve para lo que sirve, pero es la base de la segunda: el corto puede transformarse en largo. Y de hecho así es.</p>

<p style="text-align: justify;">Como hemos dicho, el funcionamiento cerebral y los comportamientos que nos induce son reflejo de su particular arquitectura. Hablando de forma muy elemental, la memoria consiste en la existencia física de mapas neuronales, entendiendo “mapas” como especiales asambleas neuronales que se comunican preferentemente entre ellas, que reflejan algún aspecto concreto relacionado con la supervivencia o la conciencia y al que se puede acudir en cualquier momento. Un mapa puede ser el “procedimiento de ir en bicicleta”, o “este sonido es Yellow submarine”, o “manual de premisas para que lo que se experimenta sea miedo”. Estos “esquemas” arquitectónicos, los mapas, están armados por las conexiones entre las neuronas participantes. Desde luego, para ser memoria tienen que ser duraderos… lo más posible. Lo que viene condicionado por la fortaleza de las sinapsis, que a su vez es resultado de su “uso”: sinapsis inactiva desaparece, sinapsis activa se refuerza. Un episodio de la función teatral exterior o interior activará una de esas redes de chateo, que va a resultar como una analogía de lo que se experimenta. Por el hecho de que ha trabajado, esta red queda ya marcada por un breve plazo y podrá ser usada para otros procesos cerebrales durante ese plazo. Si la escena es altamente emotiva quedará más marcada aún. Si la escena es repetitiva… también. Eso es la base de la memoria. Eric Kandel, famoso neurólogo austriaco-americano, recibió en 2000 un premio Nobel por sus estudios acerca de la memoria. Tarea que desarrolló estudiando el sencillo sistema nervioso de un molusco, la babosa de mar Aplysia, en el que se encuentran neuronas de buen tamaño, de hasta un milímetro de grosor y con un axón fácilmente identificable. En un apasionante libro en el que mezcla su vida con sus investigaciones, “<em>En busca de la memoria</em>”,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/11/hablemos-de-la-memoria-1-de-corto-plazo/#footnote_2_70423" id="identifier_2_70423" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="No s&oacute;lo habla de sus trabajos, sino que habla de la vida de un ni&ntilde;o jud&iacute;o en Viena desde la anexi&oacute;n del pa&iacute;s por el Nacionalsocialismo de la Alemania hitleriana y de c&oacute;mo tuvo la suerte de poder emigrar a Norteam&eacute;rica, en donde estudi&oacute; su especialidad -quer&iacute;a ser psiquiatra por la influencia de su paisano Freud, aunque luego devino neur&oacute;logo-. De c&oacute;mo salt&oacute; a Europa y vuelta a Am&eacute;rica, viajes por el mundo que evidencian el universalismo de la vida de la Ciencia.">3</a>]</sup> explica su aventura totalmente detectivesca en busca de la explicación de las vías fisiológicas de la memoria. No voy a desarrollar aquí su camino de descubrimientos. Me voy a centrar en los resultados.</p>

<p style="text-align: justify;">La maleabilidad de las sinapsis son parte de la plasticidad cerebral. Pero ¿cómo puede ser que un hecho externo a neuronas que se comunican afecte a las características de esta comunicación?</p>

<div id="attachment_70344" class="wp-caption aligncenter" style="width: 685px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/12/Eric_Kandel_011.jpg" class="liimagelink"><img class=" wp-image-70344 " title="Eric_Kandel_01" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/12/Eric_Kandel_011.jpg" alt="" width="675" height="281" /></a><p class="wp-caption-text">Eric Kandel, premio Nobel de Medicina 2000 por sus descubrimientos sobre la transducción de señal en el sistema nervioso&#8230; y añadiremos de nuestro tintero&#8230; por sus descubrimientos sobre los procesos de la memoria (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Eric_Kandel#/media/Archivo:Eric_Kandel_01.JPG" rel="nofollow" class="liwikipedia">Wikimedia</a>, CC BY-SA 4.0)</p></div>

<p style="text-align: justify;">El método utilizado por Kandel en su investigación para dilucidar el problema aprovechaba los procesos conocidos como habituación, sensibilización y reflejo condicionado, durante los que las características de los <em>inputs</em> condicionan las respuestas y su permanencia temporal. La <em>habituación</em> consiste en que un influjo repetido en el tiempo llega a no ser tenido en cuenta, es decir, una “desmemorización”. La <em>sensibilización</em> es lo contrario, cómo un tipo de respuesta es condicionado, reforzándolo, por otro estímulo independiente. El reflejo condicionado es casi como el anterior con la diferencia de que los dos estímulos, que en principio son independientes, se les hace coincidir en el tiempo con el resultado de que a la larga uno de ellos -el débil- provoca la respuesta que normalmente suscita el otro -el fuerte-. Estudiando la incidencia de diversos estímulos -neurona sensitiva- sobre los comportamientos suscitados -neurona motora-, y qué era lo que pasaba entremedias, llegó a descubrir cuáles eran las bases bioquímicas de la memoria.</p>

<p style="text-align: justify;">Quizás el razonamiento de base de Eric Kandel se asemejaba bastante al siguiente esquema: imaginemos a una neurona sensitiva principal efectuando una sinapsis con una neurona motora principal. La neurona sensitiva no sólo recibe estímulos directos según su función (si es táctil cuando hay tacto, si es visual cuando se ve algo…), sino también los recibe de otro sistema sensitivo funcionalmente no relacionado -neurona sensitiva secundaria- aunque sinápticamente conectado. La conversación en las sinapsis se lleva a cabo mediante neurotransmisores secretados por la neurona presináptica que serán recibidos por los receptores de la postsináptica. En el camino se van a encontrar con neuromoduladores que matizan el chateo. Vamos a imaginar también en nuestro modelo, aunque realmente es lo que sucede en buena parte de los casos reales, que el sistema sensorial independiente vierte un neuromodulador, la serotonina, sobre la neurona sensitiva principal, en un momento en el que esta última está interviniendo en su sinapsis con la motora secretando el neurotransmisor glutamato (el más habitual en la vida real).</p>

<p style="text-align: justify;"><strong>MEMORIA A CORTO PLAZO</strong></p>

<p style="text-align: justify;">Tras esa inyección momentánea de serotonina se observa en la cantidad de glutamato que se está vertiendo en el hueco sináptico un incremento que persiste en el tiempo, un refuerzo temporal: “refuerzo” + “temporal”, que suena algo así como una base para una memoria elemental. Ese efecto se veía aún más reforzado, tanto en cantidad de glutamato como en su duración en el tiempo, si la inyección de serotonina se hacía de acuerdo a una rápida pauta repetitiva, no necesariamente demasiada prolongada en el tiempo. Lo cual ya suena a una memoria de corto plazo. Repitiendo el estímulo se refuerza aún más la respuesta asociada a este estímulo. En esas circunstancias, ¿qué es lo que pasa en la neurona sensitiva presináptica?</p>

<p style="text-align: justify;"><em><strong>Por un lado</strong></em> el proceso se configura como una carrera de relevos: la serotonina se acopla a su receptor específico -un conjunto de proteínas- que está incrustado en la membrana de la neurona presináptica pero sin conformar una puerta, un orificio.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/11/hablemos-de-la-memoria-1-de-corto-plazo/#footnote_3_70423" id="identifier_3_70423" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="A ese tipo de canales de comunicaci&oacute;n qu&iacute;mica se les conoce como trofotr&oacute;picos en contraposicion a los ionotr&oacute;picos que s&iacute; son un canal por donde circulan iones.">4</a>]</sup> Ya en el interior de la neurona <em>(número <span style="color: #ff0000;"><strong>1</strong> </span>en la figura siguiente)</em> ese receptor estimula químicamente la generación del adenosín monofosfato cíclico (AMP)<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/11/hablemos-de-la-memoria-1-de-corto-plazo/#footnote_4_70423" id="identifier_4_70423" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Pariente &ldquo;pobre&rdquo; del ATP, adenos&iacute;n trifosfato, mucho m&aacute;s famoso, ya que es la bater&iacute;a energ&eacute;tica interna de las c&eacute;lulas.">5</a>]</sup>, <em>(<span style="color: #ff0000;"><strong>2</strong></span>)</em> que a su vez estimula a una enzima quinasa<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/11/hablemos-de-la-memoria-1-de-corto-plazo/#footnote_5_70423" id="identifier_5_70423" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Las enzimas quinasas se tratan de unas prote&iacute;nas que aceleran las reacciones qu&iacute;micas en el cuerpo y que a&ntilde;aden sustancias qu&iacute;micas llamadas fosfatos a otras mol&eacute;culas, como az&uacute;cares o prote&iacute;nas. Lo cual es una inyecci&oacute;n en vena de energ&iacute;a. Esto puede hacer que otras mol&eacute;culas de la c&eacute;lula se vuelvan activas o inactivas.">6</a>]</sup> <em>(<span style="color: #ff0000;"><strong>3</strong></span>)</em> que interviene directamente en la liberación del glutamato en la hendidura sináptica <span style="color: #008000;"><strong>[+]</strong></span>.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/11/hablemos-de-la-memoria-1-de-corto-plazo/#footnote_6_70423" id="identifier_6_70423" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Con la graf&iacute;a&nbsp;[+]&nbsp;quiero indicar que hay un reforzamiento temporal o en intensidad de la sinapsis.">7</a>]</sup> Vemos, por tanto, que en la membrana de la célula presináptica ha habido dos tipos de comunicación. Una, en la que alguien toca el timbre, la serotonina, y sin abrirse ninguna puerta en el interior suceden cosas, aparece el AMP cíclico. Este tipo de comunicación química es seguido por una comunicación físico-química por la que una quinasa abre las puertas del glutamato.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/11/hablemos-de-la-memoria-1-de-corto-plazo/#footnote_7_70423" id="identifier_7_70423" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Digo f&iacute;sico-qu&iacute;mica porque, por lo general, la apertura-cierre de ese tipo de puertas lo conforman iones accionados por fuerzas electromagn&eacute;ticas.">8</a>]</sup> Se da la circunstancia que el segundo proceso es relativamente rápido, unos milisegundos, mientras que el primero es mucho más lento, hasta unas diez mil veces más prolongado. Eso quiere decir que la salida de glutamato no va a ser muy rápida, la acción en la sinapsis dura, lo cual favorece el reforzamiento de la fuerza sináptica para un futuro <span style="color: #339966;"><strong>[+]</strong></span>.</p>

<div id="attachment_70508" class="wp-caption aligncenter" style="width: 560px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/12/memoria-CP6.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-70508" title="dav" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/12/memoria-CP6.jpg" alt="" width="550" height="362" /></a><p class="wp-caption-text">Esquema del proceso fisiológico por el que se refuerzan las sinapsis que configurarán la memoria a corto plazo (explicación en el texto)</p></div>

<p style="text-align: justify;"><em><strong>Por otro lado</strong></em> la serotonina<em> (<span style="color: #ff0000;"><strong>2&#8242;</strong></span>)</em> provoca una ralentización en la salida del potasio del interior de la neurona.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/11/hablemos-de-la-memoria-1-de-corto-plazo/#footnote_8_70423" id="identifier_8_70423" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="A trav&eacute;s de lo que se conoce como canal de potasio, una prote&iacute;na incrustada en la membrana neuronal que conforma un poro. Gen&eacute;ricamente se les conoce como canales i&oacute;nicos ya que realmente son un orificio por el que pueden circular iones en una y otra direcci&oacute;n.">9</a>]</sup> El ritmo de variación de la concentración interna de ese ión modula la duración del potencial de acción de la neurona: cuanto más tarde en salir el potasio más duradero es el efecto del potencial de acción <span style="color: #008000;"><strong>[+]</strong></span>. Pero no sólo prolonga el plazo de emisión de glutamato, sino que, también, la prolongación del potencial de acción brinda más tiempo para que entren más iones de calcio en las terminales presinápticas por sus correspondientes canales, siendo así que el calcio es esencial para que las vesículas donde se almacena el glutamato se acoplen más fácilmente a la membrana de la neurona presináptica, con lo que se facilita la liberación del neurotransmisor <span style="color: #008000;"><strong>[+]</strong></span>.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/11/hablemos-de-la-memoria-1-de-corto-plazo/#footnote_9_70423" id="identifier_9_70423" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="He introducido aqu&iacute; el potencial de acci&oacute;n en la neurona presin&aacute;ptica. Puede plantear confusi&oacute;n, ya que hasta ahora hemos trabajado con los experimentos de Kandel en los que el est&iacute;mulo proven&iacute;a de la acci&oacute;n de la serotonina segregada por una tercera neurona. Pero el est&iacute;mulo tambi&eacute;n puede ser un potencial de acci&oacute;n provocado aguas arriba en el ax&oacute;n presin&aacute;ptico.">10</a>]</sup></p>

<p style="text-align: justify;">Como consecuencia del glutamato que llega a la neurona postsináptica se induce en ella un potencial de acción. Y como hemos visto que hay procesos que incrementan la segregación de ese glutamato, en cuanto a cantidad y duración en el tiempo, la comunicación entre las dos neuronas queda realmente reforzado&#8230; y eso es el ladrillo elemental de la memoria. Con ello se conforman las memorias, un procedimiento de aplicación general en aquellas áreas donde pensamos se almacena al información en nuestro cerebro. Es evidente que si acudimos a esos recuerdos grabados en mapas neuronales, estos mismos mapas se verán alterados durante el recuerdo, ya que las sinapsis de base van a cambiar su intensidad, por lo que se desvanece la seguridad personal en el contenido de nuestra memoria. Curioso&#8230; juraríamos que nuestros recuerdos se ajustan a lo que fueron, pero no es así. Pero eso no deja de ser una curiosidad, aunque con implicaciones en nuestro comportamiento.</p>

<p style="text-align: justify;">En la <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/03/23/hablemos-de-la-memoria-2-de-largo-plazo/" class="liexternal">siguiente entrada</a> abriremos el campo de la memoria y analizaremos cómo conseguimos un reforzamiento en el tiempo que va a convertir la memoria de trabajo, la de corto plazo, en una memoria de largo plazo.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_70423" class="footnote">O cualquier otra publicación que hable del tema.</li><li id="footnote_1_70423" class="footnote">“<em>The Organization of Behavior</em>”, página 72, Donald O. Hebb, Wiley editores, 1949, New York.</li><li id="footnote_2_70423" class="footnote">No sólo habla de sus trabajos, sino que habla de la vida de un niño judío en Viena desde la anexión del país por el Nacionalsocialismo de la Alemania hitleriana y de cómo tuvo la suerte de poder emigrar a Norteamérica, en donde estudió su especialidad -quería ser psiquiatra por la influencia de su paisano Freud, aunque luego devino neurólogo-. De cómo saltó a Europa y vuelta a América, viajes por el mundo que evidencian el universalismo de la vida de la Ciencia.</li><li id="footnote_3_70423" class="footnote">A ese tipo de canales de comunicación química se les conoce como trofotrópicos en contraposicion a los ionotrópicos que sí son un canal por donde circulan iones.</li><li id="footnote_4_70423" class="footnote">Pariente “pobre” del ATP, adenosín trifosfato, mucho más famoso, ya que es la batería energética interna de las células.</li><li id="footnote_5_70423" class="footnote">Las enzimas quinasas se tratan de unas proteínas que aceleran las reacciones químicas en el cuerpo y que añaden sustancias químicas llamadas fosfatos a otras moléculas, como azúcares o proteínas. Lo cual es una inyección en vena de energía. Esto puede hacer que otras moléculas de la célula se vuelvan activas o inactivas.</li><li id="footnote_6_70423" class="footnote">Con la grafía<strong> <span style="color: #008000;">[+]</span></strong> quiero indicar que hay un reforzamiento temporal o en intensidad de la sinapsis.</li><li id="footnote_7_70423" class="footnote">Digo físico-química porque, por lo general, la apertura-cierre de ese tipo de puertas lo conforman iones accionados por fuerzas electromagnéticas.</li><li id="footnote_8_70423" class="footnote">A través de lo que se conoce como canal de potasio, una proteína incrustada en la membrana neuronal que conforma un poro. Genéricamente se les conoce como <strong>canales iónicos</strong> ya que realmente son un orificio por el que pueden circular iones en una y otra dirección.</li><li id="footnote_9_70423" class="footnote">He introducido aquí el potencial de acción en la neurona presináptica. Puede plantear confusión, ya que hasta ahora hemos trabajado con los experimentos de Kandel en los que el estímulo provenía de la acción de la serotonina segregada por una tercera neurona. Pero el estímulo también puede ser un potencial de acción provocado aguas arriba en el axón presináptico.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>¡Hablemos de brújulas animales! IV. La teoría 2: La brújula</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Feb 2020 20:56:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jreguart</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Divulgación]]></category>
		<category><![CDATA[Física]]></category>
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		<description><![CDATA[En la entrada anterior habíamos iniciado la explicación de la física que puede explicar la &#8220;brújula química&#8221; que utilizan los animales para orientarse gracias al campo magnético terrestre. Todo quedaba bajo la mano de lo que se conoce como un par de radicales, con unas vibraciones energéticas a nivel hiperfino que quizás pudieran ser influenciadas por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En la <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/30/hablemos-de-brujulas-animales-iii-la-teoria-1-el-par-de-radicales/" target="_blank" class="liexternal">entrada anterior</a> habíamos iniciado la explicación de la física que puede explicar la &#8220;brújula química&#8221; que utilizan los animales para orientarse gracias al campo magnético terrestre. Todo quedaba bajo la mano de lo que se conoce como un par de radicales, con unas vibraciones energéticas a nivel hiperfino que quizás pudieran ser influenciadas por el campo magnético terrestre. Las consecuencias de esa interacción podrían hacer posible la tan ansiada brújula. Nos habíamos quedado con una familia de esos pares de radicales, que habíamos imaginado en un tejido orgánico, que habían surgido por la acción de la luz sobre un electrón de los dos que se sitúan en el orbital externo de una molécula, el cual habría saltado a otra molécula. Ese es el par de radicales en el que resuenan superpuestos los estados de singlete -con espines antiparalelos en los dos electrones - y de triplete -espines paralelos-. Un especial objeto físico-químico que, siguiendo las leyes cuánticas, es capaz de permanecer unos pocos μsegundos como un estado cuánticamente coherente. Decíamos también que en ese breve espacio de tiempo podían suceder cosas antes de sucumbir al ruido térmico medioambiente.</p>

<p style="text-align: justify;">¿Qué pueden ser esas cosas? O que las moléculas presentes en el par (i) regresen a su estado inicial, lo que implica que una de ellas vuelva a tener en su orbital externo a dos electrones con espines antiparalelos, o (ii) que tenga la oportunidad de acoplarse a otros actores. Esto último sucede gracias a que los electrones no emparejados de un radical generalmente pueden interactuar con varios núcleos vecinos simultáneamente, <em><strong>en parte</strong></em> porque están deslocalizados, es decir, se extienden sobre una porción de la molécula más allá de su teórico átomo, y <em><strong>en parte</strong></em> porque en su cercanía física hay átomos que pueden generan, gracias a sus características de &#8220;imán&#8221;,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/02/10/hablemos-de-brujulas-animales-iv-la-teoria-2-la-brujula/#footnote_0_69672" id="identifier_0_69672" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="En la entrada anterior&nbsp;nos tomamos nuestro tiempo para explicar c&oacute;mo determinadas part&iacute;culas at&oacute;micas se comportan como verdaderos imanes.">1</a>]</sup> momentos dipolares en la corta distancia suficientemente potentes como para impulsar la interrelación.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/02/10/hablemos-de-brujulas-animales-iv-la-teoria-2-la-brujula/#footnote_1_69672" id="identifier_1_69672" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="En las mol&eacute;culas org&aacute;nicas nos encontramos con el 1H que genera a 0,1 nm un momento magn&eacute;tico de 2,44 mTeslas; el 17O con 1,13 mTeslas o el 14N con 0,29 mTeslas. Estamos hablando adem&aacute;s de que los acoplamientos hiperfinos de los radicales org&aacute;nicos se sit&uacute;an t&iacute;picamente en el rango de los 10 a 1.000 &mu;Teslas. Es factible que puedan interactuar entre ellos.">2</a>]</sup>. Estas interacciones darán como resultado un nuevo producto químico que antes no existía y que, evidentemente, podrá tener sus consecuencias aguas abajo del proceso iniciado por el fotón.</p>

<p style="text-align: justify;">La figura siguiente es bastante explícita al respecto: Tenemos dos moléculas A y B reactantes inicialmente en equilibrio. Un fotón luminoso (<em>ligth</em>) genera un par de radicales [A<sup>•+</sup> B<sup>•-</sup>]<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/02/10/hablemos-de-brujulas-animales-iv-la-teoria-2-la-brujula/#footnote_2_69672" id="identifier_2_69672" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El asterisco indica que B*&nbsp;se encuentra en un estado excitado y el punto &bull; que tanto en&nbsp;A&bull; como en&nbsp;B&bull; hay un radical, un electr&oacute;n solitario en el orbital externo. Antes los dos electrones cohabitaban en el mismo orbital at&oacute;mico.">3</a>]</sup> que, como ya imaginamos, resulta a partir del salto de un electrón de la molécula A a la molécula B. También dice la figura que el par de radicales presenta dos estados cuánticos superpuestos, singlete y triplete, teóricamente intercambiándose uno con el otro -lo que intenta representar las flechas circulares centrales-. La misma figura dibuja además la vía de nacimiento del sistema [A<sup>•+</sup> B<sup>•-</sup>] singlete/triplete y también las vías de su “disolución”: observamos la posibilidad de una triple salida que se tiene que decidir mientras dure la coherencia cuántica y no se llegue al equilibrio por la relajación de los espines.</p>

<div id="attachment_69744" class="wp-caption aligncenter" style="width: 415px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/Reacciones-singlete-triplete-21.jpg" class="liimagelink"><img class=" wp-image-69744 " title="Reacciones singlete triplete 2" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/Reacciones-singlete-triplete-21.jpg" alt="" width="405" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">Esquema funcional de un par de radicales. La notación S se refiere en todos los caso a singlete y la T a triplete (Imagen modificada de <a href="https://www.pnas.org/content/pnas/106/2/353.full.pdf" class="lipdf">la publicación</a> &#8220;Chemical magnetoreception in birds:The radical pair mechanism&#8221;, figura 1, Christopher T. Rodgersa,b and P. J. Hore, PNAS Diciembre 2008, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Las vías de disolución están moduladas por <strong>constantes k </strong>que son algo así como el ritmo de los pares que transitan por esta vía, su “frecuencia de tránsito”: por ejemplo, una k<sub>S</sub><sup>b</sup> de 10<sup>-6</sup> segundos indica que cada µseg un par desaparece por esa vía hacia la situación inicial [A B]. <strong>Una salida </strong>es la que modula la constante k<sub>S</sub><sup>b</sup> -que como decimos es algo así como el ritmo de los pares que se “evaporan” transitando esta vía- por la que el sistema vuelva espontáneamente a la situación inicial [A B] mediante la emisión de un fotón, lo cual parece que sólo se produce directamente si el colapso de la función de onda proviene de un singlete.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/02/10/hablemos-de-brujulas-animales-iv-la-teoria-2-la-brujula/#footnote_3_69672" id="identifier_3_69672" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Aunque tambi&eacute;n puede suceder indirectamente desde un triplete, hay algunos f&iacute;sico-qu&iacute;micos que opinan que esa v&iacute;a se transita con mucha menos, o ninguna, probabilidad. Lo explican diciendo que las condiciones de interacci&oacute;n hiperfina proh&iacute;ben este paso desde un triplete.">4</a>]</sup> <strong>Otra salida, doble</strong>, la conforman las vías moduladas por k<sub>S</sub><sup>f </sup>y k<sub>T</sub><sup>f</sup>, que van a ser transitadas siempre que los microsegundos de duda, antes de que se caiga en la relajación y equilibrio no-coherente, den tiempo suficiente como para que algún agente externo, como el <sup>1</sup>H, el <sup>17</sup>O o el <sup>14</sup>N&#8230; (ya lo dijimos en la nota 2), pueda afectar la dinámica hiperfina del par dando como resultado posibles productos, derivados de A y/o B, que aquí se denominan como C. .</p>

<p style="text-align: justify;">Si conceptualizamos la salida doble como única (una simplificación que creo que mejora el entendimiento: al fin y al cabo ambas van al producto C) podemos ver cómo <strong>hay dos vías competidoras</strong> para la eliminación de los pares [A<sup>•+</sup> B<sup>•-</sup>]: desde el estado singlete con “velocidad” k<sub>S</sub><sup>b</sup> y desde los estados singlete o triplete con “velocidad” k<sub>S/T</sub><sup>f</sup>.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/02/10/hablemos-de-brujulas-animales-iv-la-teoria-2-la-brujula/#footnote_4_69672" id="identifier_4_69672" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Tambi&eacute;n aqu&iacute; igualamos nominalmente a las v&iacute;as&nbsp;kSf&nbsp;y kTf&nbsp;unific&aacute;ndolas conceptualmente como kS/Tf.">5</a>]</sup> Las proporciones de pares radicales que viajan hacia [A B] o que viajan hacia C dependen no sólo de esos dos ratios temporales, las dos k&#8217;s, sino también de la dinámica de la interconversión singlete/triplete, como no podía ser menos, ya que es el &#8220;inquieto&#8221; punto de partida de las dos vías. Si en el hipotético campo biológico que habíamos imaginado con una gran familia de pares esta dinámica genera un incremento de la fracción promedio de tripletes, con una consiguiente disminución en la fracción de singletes, entonces los pares radicales reaccionarán más hacia la forma C y volverán en menor cantidad a AB. Y viceversa.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/02/10/hablemos-de-brujulas-animales-iv-la-teoria-2-la-brujula/#footnote_5_69672" id="identifier_5_69672" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Ya que desde el singlete se produce una merma de C puesto que una parte de ellos degeneran por la v&iacute;a de recuperar el estado inicial [A B].">6</a>]</sup> Hay que hacer hincapié en que necesariamente las dos vías tienen que ser realmente competidoras, es decir, que no haya una gran diferencia entre las constantes de modulación k<sub>S</sub><sup>b</sup> y k<sub>S/T</sub><sup>f</sup>, ya que si una dominase sobre la otra no habría posibilidad de modular, de generar diferencias que pudieran definir una brújula ya que todo el proceso iría hacia una dirección -la de partida [A B]- o hacia la otra -la del producto C-. Se daría un proceso de todo o nada, quedando anulada la variación de información tan imprescindible para que una brújula funcione.</p>

<p style="text-align: justify;">Nos podemos preguntar: ¿qué es lo que puede haber que modifique la proporción entre los estados superpuesto singlete/triplete? Hombre, ya hemos dicho que su dinámica está condicionada por las <em>interacciones magnéticas</em> hiperfinas, además de que <em>los campos magnéticos alteran</em> al vector de los espines electrónicos transformándolos en una especie de peonza. Cambia su dirección y añaden un giro de precesión en su eje. Entonces&#8230; puede ser que un campo magnético con una energía semejante a la de los niveles hiperfinos del par afecte su dinámica y, por tanto, altere la proporción de singletes frente a los tripletes: <strong>la presencia de ese campo puede ser decisivo en la cantidad final de C</strong>.  Además intuimos que <strong>las alteraciones en el rendimiento final del producto C</strong>, una vez que todos los pares radicales han desaparecido, es lo que<strong> puede generar las reacciones sensoriales necesarias que proporcionarían al ave la información sobre la dirección del campo magnético</strong>. Realmente esto puede ser muy significativo. Se desvelará más abajo.</p>

<p style="text-align: justify;">Dado que en la hipótesis de una brújula química apoyada en los pares de radicales es fundamental la situación de la población singlete/triplete, como ya se ha apuntado, ha habido mucho interés en correr simulaciones de cómo puede evolucionar teóricamente su relación poblacional dentro del estado de coherencia cuántica singlete/triplete. Se ha observado que mientras dura esa coherencia, y en ausencia de agentes externos, solamente por la acción de las dinámicas internas del par, la alternancia singlete/triplete sigue unas oscilaciones muy irregulares, aunque dentro de una modulación general que hace que globalmente las variaciones relativas de las poblaciones de singletes o de tripletes dentro de la muestra -que puede ser nuestro imaginario tejido biológico- sigan un ritmo de periodo próximo al µsegundo o incluso menos.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/02/10/hablemos-de-brujulas-animales-iv-la-teoria-2-la-brujula/#footnote_6_69672" id="identifier_6_69672" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Los acoplamientos hiperfinos de los radicales org&aacute;nicos se sit&uacute;an t&iacute;picamente en el rango de los 10 a 1.000 &mu;Teslas, que corresponden a vibraciones de frecuencias entre 300 kHz y 30 MHz. Esto hace que la transformaci&oacute;n [singlete/triplete] oscile t&iacute;picamente dentro de una escala de tiempo de entre 1 y 0,01 &mu;segundos.">7</a>]</sup></p>

<div id="attachment_69753" class="wp-caption aligncenter" style="width: 761px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/vibracion-S_T.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-69753" title="vibracion S_T" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/vibracion-S_T.jpg" alt="" width="751" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">Fracción de singletes, tanto por uno, en un par de radicales característico (Imagen modificada de <a href="https://ora.ox.ac.uk/objects/uuid:c1e3c8ca-98b3-4e9d-8efd-0b9ad9b965eb/download_file?file_format=pdf&amp;safe_filename=Hore%2Band%2BMouritsen%252C%2B%2BThe%2Bradical-pair%2Bmechanism%2Bof%2Bmagnetoreception.pdf&amp;type_of_work=Journal+article" class="liexternal">la publicación</a> &#8221;The radical pair mechanism of magnetoreception&#8221;, figura 4a, P. J. Hore y Henrik Mouritsen, Annual Review of Biophysics, julio 2016, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Como estamos hablando de variaciones energéticas del orden de las estructuras hiperfinas, se hace más patente el hecho de que en los análisis de la influencia en nuestra muestra biológica tengamos en cuenta aquellos campos magnéticos externos que se muevan alrededor de esos niveles energéticos, ya que es más posible que esos campos puedan provocar una conversión singlete/triplete oscilatoria adicional. Para ello necesitamos ampliar un poco la explicación de cómo es el efecto de uno de esos campos sobre el vector momento magnético de espín o nuclear -la famosa peonza de más arriba-. Se conoce como efecto Zeeman y hace que el eje &#8220;<em>precesado</em>&#8221;<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/02/10/hablemos-de-brujulas-animales-iv-la-teoria-2-la-brujula/#footnote_7_69672" id="identifier_7_69672" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El&nbsp;movimiento de&nbsp;precesi&oacute;n&nbsp;es el movimiento asociado con el cambio de direcci&oacute;n en el espacio que experimenta el eje instant&aacute;neo de rotaci&oacute;n de un cuerpo.">8</a>]</sup> de la peonza gire con una frecuencia específica -conocida como frecuencia Larmor-, que es proporcional a la intensidad del campo con un factor de conversión de 28 kHz por µTesla de campo magnético. ¡Ahí le hemos dado! Andábamos buscando un campo magnético que se ajustara a las características de las oscilaciones hiperfinas y, mira por donde, lo vamos a tener muy a mano, ya que el campo de la Tierra se mueve entre los 30 y los 60 µTeslas. Esta fortaleza del campo va a inducir en el par de radicales una frecuencia Larmor en el entorno de 1,4 MHz (50 µT x 28 kHz/ µT), equivalente a un período de unos 0,7 µsegundos, muy parecido al de las oscilaciones hiperfinas de esos pares (de 1 a 0,01 μsegundos).</p>

<p style="text-align: justify;">Eso ha estimulado el completar el campo de la simulación incorporando la influencia de un campo de 50 µTeslas, simulaciones que dejan muy claro una curva en la que aun se siguen observando las oscilaciones rápidas causadas por los campos hiperfinos (los de la figura anterior), pero que en la que ahora se superpone una modulación distinta con un período de 700 nsegundos (0,7 µseg), que ¡oh casualidad! corresponde a la frecuencia Larmor de 1,4 MHz. Esta diferencia en las frecuencias de oscilación producidas por las dos interacciones refleja lógicamente sus relativas fortalezas. Realmente un campo magnético externo afecta la proporción singlete/triplete.</p>

<div id="attachment_69774" class="wp-caption aligncenter" style="width: 593px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/vibracion-S_T-amplia-direccion-campo1.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-69774" title="vibracion S_T amplia direccion campo" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/vibracion-S_T-amplia-direccion-campo1.jpg" alt="" width="583" height="283" /></a><p class="wp-caption-text">Alteración de las relaciones poblacionales singlete/triplete producidas por un campo magnético externo y su orientación (Imagen modificada de <a href="https://ora.ox.ac.uk/objects/uuid:c1e3c8ca-98b3-4e9d-8efd-0b9ad9b965eb/download_file?file_format=pdf&amp;safe_filename=Hore%2Band%2BMouritsen%252C%2B%2BThe%2Bradical-pair%2Bmechanism%2Bof%2Bmagnetoreception.pdf&amp;type_of_work=Journal+article" class="liexternal">la publicación</a> &#8221;The radical pair mechanism of magnetoreception&#8221;, figura 4b y c, P. J. Hore y Henrik Mouritsen, Annual Review of Biophysics, julio 2016, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">La simulación también manifiesta el apreciable influjo que tiene la dirección del campo magnético externo en la proporción de estados singlete sobre el total. Esto tiene una sencilla explicación, y no solamente por el hecho de que los electrones del par de radicales puedan configuran un orbital “alargado” que claramente presenta un eje mayor en una dirección. Realmente las interacciones hiperfinas, que no dejan de ser más que resultado de dipolos conformados por los momentos magnéticos de ciertos núcleos (hablamos con anterioridad del <sup>1</sup>H, el <sup>14</sup>N y el <sup>17</sup>O) y los de espín de los electrones, definen unos campos magnéticos que, si los imaginamos en el espacio, dibujan superficies tridimensionales “equipotenciales” distintas según sean los átomos implicados y la estructura química de la molécula, y que no necesariamente tienen que ser esféricas. En la siguiente imagen se muestran esas superficies, las más relevantes, para una molécula de flavina, a la izquierda, y otra de triptófano, a la derecha, cada una de ellas centrada en siete átomos, de hidrógeno o nitrógeno. La distancia desde el átomo hasta la superficie en cualquier dirección es proporcional a la fuerza de la interacción magnética en esa dirección. Como se puede apreciar las hay más esféricas y otras, la mayoría, claramente elipsoidales o con dos lóbulos. En lenguaje cuántico eso indica un carácter isotrópico para las esféricas y para las otras, anisotrópico, es decir, más intenso en una dirección preferente. Son los matices que explican cómo las moléculas pueden &#8220;ver&#8221; la orientación de los campos magnéticos externos con una cierta preferencia, circunstancia muy útil a la hora de fijar una “brújula química”.</p>

<div id="attachment_69777" class="wp-caption aligncenter" style="width: 416px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/flavina_triptofano-superficies-dipolos.jpg" class="liimagelink"><img class=" wp-image-69777 " title="flavina_triptofano superficies dipolos" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/flavina_triptofano-superficies-dipolos.jpg" alt="" width="406" height="286" /></a><p class="wp-caption-text">Moléculas de flavina (a) y de triptófano (b) sobre las que se han representado<span><span> sus siete momentos magnéticos hiperfinos más importantes (ver explicación en el texto) (Imagen a partir de <a href="https://royalsocietypublishing.org/doi/full/10.1098/rsif.2013.1063" class="liexternal">la publicación</a> &#8220;</span></span>Alternative radical pairs for cryptochrome-based magnetoreception&#8221;, figura 1, Alpha A. Lee et al., The Royal Society junio 2014, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Pues bien, ya tenemos idea de cómo evoluciona la población singlete/triplete en una muestra de múltiples pares de radicales según intervenga o no un campo magnético externo. Por lo que ya llevamos hablado intuimos también que el tiempo durante el que se mantiene la coherencia cuántica en el par debe ser también crucial. Lo cual nos va a definir qué tipo de molécula pueda ser candidata para generar pares de radicales útiles para la magnetocepción.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/02/10/hablemos-de-brujulas-animales-iv-la-teoria-2-la-brujula/#footnote_8_69672" id="identifier_8_69672" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Las particulares configuraciones qu&iacute;micas y f&iacute;sicas de cada mol&eacute;cula les definen un &amp;#8220;documento de identidad&amp;#8221; &uacute;nico que fija su forma de manifestarse.">9</a>]</sup> Dependiendo del tiempo que transcurra antes de &#8220;la fuga&#8221; por una de las dos vías, las diferencias en las precesiones de los espines de cada uno de los dos electrones desapareados podrá ser muy diferente con respecto a las posiciones de partida. Intuitivamente podemos pensar que si la reacción es rápida, las precesiones de ambos electrones aun serán muy parecidas, por lo que habrá una mayor probabilidad de volver al estado inicial [A B], y si es lenta se habrá producido una diferencia de precesiones suficiente como para que suceda algo distinto, lo que da una mayor oportunidad a que se siga por la vía del producto C. Sabemos que esos matices de velocidad están modulados por el valor de las constantes k&#8217;s de las que hablamos más arriba: la vía  k<sub>S</sub><sup>b</sup> desde un singlete y la vía unificada k<sub>S/T</sub><sup>f</sup> indistintamente desde singlete o triplete.</p>

<p style="text-align: justify;">Las simulaciones del modelo, teniendo en cuenta distintos valores de las constantes k&#8217;s y manteniendo el efecto de un campo magnético de 50 µT, dan unos resultados muy claros, tal como lo podemos ver en la figura siguiente. La curva (a) corresponde a reacciones lentas con k&#8217;s ~ 10<sup>-6</sup> segundos; mientras que la (c), con k&#8217;s ~ 10<sup>-7</sup> segundos, corresponde a reacciones un orden de magnitud más rápidas. No perdamos de vista que los valores de las constantes k&#8217;s las define el tipo de molécula, no el campo magnético externo, que lo único que hace es alterar la relación singlete/triplete en los pares generados en esa molécula. El pie de imagen explica qué son cada una de las curvas.</p>

<div id="attachment_69799" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/efecto-campo-en-realcion-S_T3.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-69799" title="efecto campo en realcion S_T" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/efecto-campo-en-realcion-S_T3.jpg" alt="" width="600" height="373" /></a><p class="wp-caption-text">En gris cómo varía la proporción de singletes sin la influencia de un campo externo. Las curvas de color corresponden a las variaciones unitarias de los estados singlete pero con el influjo de un campo de 50 µTeslas. Las curvas de puntos indican la acumulación temporal del producto C  (Imagen modificada de <a href="https://ora.ox.ac.uk/objects/uuid:c1e3c8ca-98b3-4e9d-8efd-0b9ad9b965eb/download_file?file_format=pdf&amp;safe_filename=Hore%2Band%2BMouritsen%252C%2B%2BThe%2Bradical-pair%2Bmechanism%2Bof%2Bmagnetoreception.pdf&amp;type_of_work=Journal+article" class="liexternal">la publicación</a> &#8221;The radical pair mechanism of magnetoreception&#8221;, figura 7a y c, P. J. Hore y Henrik Mouritsen, Annual Review of Biophysics, julio 2016, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Si nos fijamos en las curvas de la evolución de creación de producto C, líneas de puntos, observamos que en las reacciones lentas prácticamente todo sucede en los primeros 3 µseg, tiempo suficiente para que la frecuencia Larmor del campo, que recordemos que es de 0,7 µsegundos, actúe en profundidad en la relación singlete/triplete, como lo vemos en el perfil descendente que adopta la curva naranja. Huele a que con este tipo de moléculas se pueda desarrollar la función de brújula química: son muy sensibles a los campos. Sin embargo, cuando las reacciones son rápidas, curva (c), la degradación de singletes sigue el ritmo normal impuesto por las interacciones hiperfinas de la molécula llevándose a cabo en prácticamente unos 0,1 µsegundos en lugar de los pocos microsegundos del caso anterior. Con una vida útil tan corta, los singletes han desaparecido antes de que la oscilación Larmor de 1,4 MHz puede afectarles y tener una incidencia significativa. No hay posible efecto de brújula química. Quiero resaltar que no nos debe engañar el hecho de que haya una mayor generación de productos C en el segundo caso que en el primero, ya que eso es solamente debido a que los singletes (que llevan directamente a la posición inicial [A B] sin generar C) en el caso rápido han desaparecido más deprisa, por lo que habrá más tripletes y, por tanto, mayor posibilidad de transitar la vía del producto C. Una mayor o menor cantidad de C no es lo esencial: simplemente importa (1) que haya C, lo que ya sabemos que es lo que puede suscitar reacciones interesantes con el tiempo, y (2) que la molécula tenga las características precisas como para que se vea afectada por los campos magnéticos externos -de nuevo la brújula química-. Para completar todos los posibles escenarios podemos también preguntarnos qué es lo que pasaría si la constante &#8220;molecular&#8221; k fuera mucho menor, pongamos del orden de los 10<sup>-4</sup> segundos: la transformación de los pares sería mucho más lenta, por lo que la influencia del campo externo decaería ya que en esos plazos su acción empezaría a enmarañarse con los efectos del baño térmico ambiente.</p>

<p><strong>En resumen</strong>, todo funciona alrededor de un &#8220;<em>heptálogo</em>&#8221; que espero aclare mi verborrea de escribano:</p>

<ol>
<li><p>si alguna molécula orgánica es capaz de generar pares de radicales</p></li>
<li><p>que no degeneren hacia estados cuánticos no-coherentes antes de los pocos µsegundos (≈ 2 o 3),</p></li>
<li><p>en los que se den interrelaciones energéticas hiperfinas que oscilen con periodos en el entorno del μsegundo (≈ 0,1 a 1)</p></li>
<li><p>y que, además, sean anisotrópicas,</p></li>
<li><p>entonces su dinámica podrá verse afectada por la acción del campo magnético terrestre,</p></li>
<li><p>lo que va a introducir, según la orientación del campo, variaciones en la generación de los productos de sus reacciones químicas</p></li>
<li><p>que claramente van a modular las reacciones biológicas que van a tener lugar aguas abajo.</p></li>
</ol>

<p><strong>Tendremos por tanto una brújula química para el uso de quien la necesite. El resto lo hizo la evolución.</strong></p>

<p>Y con eso queda terminado esa panorámica acerca de algo que me captó cuando lo leí por primera vez: ¿Cómo demonios podía estar encadenado el viaje irracional de ciertos animales con la física cuántica? La curiosidad me animó a investigar y en el camino disfruté y aprendí. Como espero que os haya podido pasar a vosotros.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_69672" class="footnote">En la <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/30/hablemos-de-brujulas-animales-iii-la-teoria-1-el-par-de-radicales/" target="_blank" class="liexternal">entrada anterior</a> nos tomamos nuestro tiempo para explicar cómo determinadas partículas atómicas se comportan como verdaderos imanes.</li><li id="footnote_1_69672" class="footnote">En las moléculas orgánicas nos encontramos con el <sup>1</sup>H que genera a 0,1 nm un momento magnético de 2,44 mTeslas; el <sup>17</sup>O con 1,13 mTeslas o el <sup>14</sup>N con 0,29 mTeslas. Estamos hablando además de que los acoplamientos hiperfinos de los radicales orgánicos se sitúan típicamente en el rango de los 10 a 1.000 μTeslas. Es factible que puedan interactuar entre ellos.</li><li id="footnote_2_69672" class="footnote">El asterisco indica que B<sup>*</sup> se encuentra en un estado excitado y el punto • que tanto en A<sup>•</sup> como en B<sup>•</sup> hay un radical, un electrón solitario en el orbital externo. Antes los dos electrones cohabitaban en el mismo orbital atómico.</li><li id="footnote_3_69672" class="footnote">Aunque también puede suceder indirectamente desde un triplete, hay algunos físico-químicos que opinan que esa vía se transita con mucha menos, o ninguna, probabilidad. Lo explican diciendo que las condiciones de interacción hiperfina prohíben este paso desde un triplete.</li><li id="footnote_4_69672" class="footnote">También aquí igualamos nominalmente a las vías k<sub>S</sub><sup>f </sup>y k<sub>T</sub><sup>f</sup> unificándolas conceptualmente como k<sub>S/T</sub><sup>f</sup>.</li><li id="footnote_5_69672" class="footnote">Ya que desde el singlete se produce una merma de C puesto que una parte de ellos degeneran por la vía de recuperar el estado inicial [A B].</li><li id="footnote_6_69672" class="footnote">Los acoplamientos hiperfinos de los radicales orgánicos se sitúan típicamente en el rango de los 10 a 1.000 μTeslas, que corresponden a vibraciones de frecuencias entre 300 kHz y 30 MHz. Esto hace que la transformación [singlete/triplete] oscile típicamente dentro de una escala de tiempo de entre 1 y 0,01 μsegundos.</li><li id="footnote_7_69672" class="footnote">El movimiento de <strong>precesión</strong> es el movimiento asociado con el cambio de dirección en el espacio que experimenta el eje instantáneo de rotación de un cuerpo.</li><li id="footnote_8_69672" class="footnote">Las particulares configuraciones químicas y físicas de cada molécula les definen un &#8220;documento de identidad&#8221; único que fija su forma de manifestarse.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>¡Hablemos de brújulas animales! III. La teoría 1: El par de radicales</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Jan 2020 10:14:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jreguart</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Divulgación]]></category>
		<category><![CDATA[Física]]></category>
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		<description><![CDATA[En esta entrada y la siguiente vamos a completar el desarrollo iniciado en las dos anteriores, &#8220;El hecho&#8220;  y &#8220;La prueba&#8220;, en las que estuvimos estudiando uno de los posibles modos de orientación de los que  pueden disponer las aves para no errar en sus largos periplos migratorios. Habilidad que no sólo es patrimonio de esta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En esta entrada y la siguiente vamos a completar el desarrollo iniciado en las dos anteriores, &#8220;<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/10/hablemos-de-brujulas-animales-i-el-hecho/" target="_blank" class="liexternal"><em>El hecho</em></a>&#8220;  y &#8220;<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/20/hablemos-de-brujulas-animales-ii-la-prueba/" target="_blank" class="liexternal"><em>La prueba</em></a>&#8220;, en las que estuvimos estudiando uno de los posibles modos de orientación de los que  pueden disponer las aves para no errar en sus largos periplos migratorios. Habilidad que no sólo es patrimonio de esta clase animal. Vamos a analizar la teoría del proceso físico en el que creemos que se basa la particular modalidad de magnetocepción que en la entrada anterior denominamos como &#8220;brújula química&#8221;. Para ello nos vamos a tener que apoyar en el mundo cuántico y su particular física, en donde lo evidente no lo es tanto y lo contraintuitivo es la realidad. No obstante, dentro de lo teórico voy a intentar ser lo más “simple” que pueda. Siento tener que romper la exposición en dos, a pesar de tener que romper el hilo argumental, pero era eso o un largo debate de 5000 palabras. Opto por lo primero.</p>

<div id="attachment_69701" class="wp-caption aligncenter" style="width: 330px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/pioneer-hiperfina-hidrogeno1.png" class="liimagelink"><img class=" wp-image-69701  " title="pioneer-hiperfina-hidrogeno" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/pioneer-hiperfina-hidrogeno1.png" alt="" width="320" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">¿Va a ser todo un tema cuántico? Diagrama de la transición hiperfina del hidrógeno grabada en la placa de las Pioneer (Dominio público)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Como adelanté en <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/20/hablemos-de-brujulas-animales-ii-la-prueba/" target="_blank" class="liexternal">la entrada anterior</a>, todo parece residir en el comportamiento de lo que se conoce como <strong>un par de radicales</strong>. En química un radical es una molécula que contiene un número impar de electrones. Un par de radicales o par radical consiste en dos radicales que han sido creados simultáneamente, generalmente a través de una reacción química. Pero también pueden generarse gracias a la acción de algún agente independiente, como puede ser un fotón con la energía adecuada.</p>

<p style="text-align: justify;">Sabemos que la familia electrónica de un átomo, y también en una molécula, se distribuye según niveles energéticos alrededor de los núcleos.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/30/hablemos-de-brujulas-animales-iii-la-teoria-1-el-par-de-radicales/#footnote_0_69807" id="identifier_0_69807" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Con relaci&oacute;n a los orbitales electr&oacute;nicos en el &aacute;tomo, y de c&oacute;mo se van ordenando los electrones en ellos, pod&eacute;is releer la entrada n&uacute;mero 3, &ldquo;Estructura electr&oacute;nica del &aacute;tomo&rdquo;, de la serie &ldquo;La tabla peri&oacute;dica&rdquo; publicada en este blog de El Cedazo.">1</a>]</sup> Sabemos también que de acuerdo con el principio de exclusión de Pauli en cada nivel -y orbital- solamente pueden cohabitar dos electrones y, además, con espines opuestos.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/30/hablemos-de-brujulas-animales-iii-la-teoria-1-el-par-de-radicales/#footnote_1_69807" id="identifier_1_69807" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El&nbsp;principio de exclusi&oacute;n de Pauli&nbsp;es una regla de la&nbsp;mec&aacute;nica cu&aacute;ntica, enunciada por&nbsp;Wolfgang Ernst Pauli&nbsp;en 1925. Establece que no puede haber dos&nbsp;fermiones (quarks -protones, neutrones&amp;#8230;- y leptones -electrones&amp;#8230;-) con todos sus&nbsp;n&uacute;meros cu&aacute;nticos&nbsp;id&eacute;nticos -esto es, en el mismo&nbsp;estado cu&aacute;ntico-&nbsp;dentro del mismo sistema cu&aacute;ntico.">2</a>]</sup> Claro está que si el número atómico es impar, en el orbital más exterior sólo habrá un electrón. Pero ¿qué es eso del espín?<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/30/hablemos-de-brujulas-animales-iii-la-teoria-1-el-par-de-radicales/#footnote_2_69807" id="identifier_2_69807" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El&nbsp;esp&iacute;n&nbsp;(del ingl&eacute;s&nbsp;spin&nbsp;&amp;#8217;giro, girar&amp;#8217;) es una propiedad f&iacute;sica interna de algunas part&iacute;culas elementales, como pueda ser su carga o su masa, por el cual tienen un momento angular intr&iacute;nseco de valor fijo, que no tiene nada que ver con el que resulta de un giro mec&aacute;nico cl&aacute;sico de la part&iacute;cula.">3</a>]</sup> Simplemente es una cualidad cuántica interna de ciertas partículas atómicas -como también son cualidades físicas la masa o la carga eléctrica-, que podemos asimilar a un giro mecánico aunque no tenga nada que ver con la física clásica: ambos giros están definidos por un vector, arriba o abajo (sentido horario o contrario) y cuantificados por su momento angular.</p>

<p style="text-align: justify;">Gracias a ese momento angular de espín las partículas cargadas -en movimiento variable- generan un campo magnético, ya nos lo dijo Maxwell.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/30/hablemos-de-brujulas-animales-iii-la-teoria-1-el-par-de-radicales/#footnote_3_69807" id="identifier_3_69807" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Con relaci&oacute;n a este tema de correlaci&oacute;n entre magnetismo y electricidad pod&eacute;is leer esta&nbsp;entrada, &ldquo;Las ecuaciones de Maxwell&rdquo;,&nbsp;de&nbsp;la serie&nbsp;hom&oacute;nima&nbsp;publicada en el blog El Tamiz. ">4</a>]</sup> En el átomo, o en una molécula, hay muchas partículas cargadas con momento angular -protones o electrones- que se comportan como pequeños imanes, con sus campos magnéticos asociados, gracias a sus espines. No se acaba aquí la nómina del &#8220;efecto imán&#8221;, ya que también el electrón gira en su orbital alrededor del núcleo e incluso en su interior los protones dan volteretas orbitales.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/30/hablemos-de-brujulas-animales-iii-la-teoria-1-el-par-de-radicales/#footnote_4_69807" id="identifier_4_69807" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Al igual que en el esp&iacute;n, tambi&eacute;n los giros orbitales pueden llevarse a cabo en los dos sentidos.">5</a>]</sup> Como podemos imaginar, todo ello dibuja dentro de un átomo una amplia panoplia de &#8220;imanes&#8221; con sus inherentes momentos magnéticos electrónicos o nucleares -cada uno de espín y orbital- acoplándose unos con otros.</p>

<p style="text-align: justify;">Esta circunstancia introduce sutilezas en la distribución energética de la familia de electrones alrededor de un átomo o en una molécula. Estamos hablando de imanes y sabemos que es más difícil aproximarlos enfrentando sus polos iguales que si lo hacemos con sus polos opuestos. Lo cual quiere decir que los potenciales del campo electromagnético inherente son mayores en el primer caso que en el segundo. Y ello quiere decir también que cada electrón, dependiendo de las circunstancias físicas de las partículas cargadas de su vecindario -ya sea propio o ajeno- y las suyas propias, tendrá un nivel energético particular con respecto a cada uno de ellos. Lo que configura sobre la estructura gruesa de niveles energéticos lo que se conoce como estructura fina e hiperfina de átomos y moléculas.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/30/hablemos-de-brujulas-animales-iii-la-teoria-1-el-par-de-radicales/#footnote_5_69807" id="identifier_5_69807" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="En el blog de El Tamiz se public&oacute; una entrada que deja muy claro todo el tema de la estructura hiperfina: &amp;#8220;&iquest;Qu&eacute; es la estructura hiperfina?&amp;#8220;.">6</a>]</sup> Es tal la sutileza que estaremos hablando de diferencias energéticas en esos niveles que pueden ser seis ordenes de magnitud inferiores a los que existen en la estructura gruesa.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/30/hablemos-de-brujulas-animales-iii-la-teoria-1-el-par-de-radicales/#footnote_6_69807" id="identifier_6_69807" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Por ejemplo en el hidr&oacute;geno, el salto energ&eacute;tico entre los niveles orbitales 1 y 2 -estructura bruta- es de 10,2 eV, mientras que la hiperfina dentro del nivel 1 es de 5,9 10-6 eV y en el nivel 2 es 4,4 10-6 eV.">7</a>]</sup></p>

<div id="attachment_69469" class="wp-caption aligncenter" style="width: 1010px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/estructura-fina-e-hiperfina-combinad.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-69469" title="estructura fina e hiperfina combinad" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/estructura-fina-e-hiperfina-combinad.jpg" alt="" width="1000" height="256" /></a><p class="wp-caption-text"><strong>A la izquierda</strong> ejemplo de<strong> </strong>estructuras energéticas: gruesa (n), fina (J) e <strong>hiperfina (F)</strong>. El acoplamiento de los diferentes momentos angulares conduce a la división de los niveles de energía fundamental, n 1 y n 2, ya que los momentos angulares de espín electrónico y de orbital electrónico en sus orbitales S y P, se acoplan para formar el momento angular electrónico total, J. El cual se acopla al momento angular de espín nuclear, I, para formar el momento angular total, F. <strong>A la derecha</strong> dos átomos de hidrógeno, a derecha e izquierda, se unen para formar una molécula de <em>H<sub>2</sub></em>. Los orbitales 1s de los átomos se recombinan dando lugar a dos tipos nuevos de orbitales moleculares σ, uno enlazante donde estarán los dos electrones y otro antienlazante de mayor energía, donde podrá situarse uno de estos electrones si la molécula se encuentra excitada. (Imágenes de la red, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Después de lo dicho anteriormente creo que tenemos ya dibujado el campo de juego, que lo vamos a concretar en una molécula con dos electrones de espines antiparalelos -a lo bruto, un espín para arriba y otro para abajo- en su orbital más externo (ver figura anterior, derecha). Imaginemos ahora que desde el exterior llega un fotón con suficiente energía y que incide en un electrón de la pareja situada en el mismo nivel orbital, haciendo que salte a otro más externo, más energético, dentro de la misma molécula. O quizás haciendo que salte hasta el orbital de otra molécula de las cercanías, incluso haciendo voltear el espín de partida del electrón que salta. Una u otra molécula, tras el “empujón”, quedarán en un estado vibratorio excitado dentro de la arquitectura energética que hemos llamado estructura hiperfina. En el proceso el par de electrones no perderá su estado cuántico entrelazado dentro de lo que establezca su función de onda, gracias a la que sabemos que vivirán en un estado superpuesto de parejas con espines antiparalelos -espín conjunto igual a 0- o parejas con espines paralelos -espín conjunto igual a 1-.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/30/hablemos-de-brujulas-animales-iii-la-teoria-1-el-par-de-radicales/#footnote_7_69807" id="identifier_7_69807" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Con respecto a los conceptos cu&aacute;nticos de entrelazamiento y superposici&oacute;n vuelvo a llevaros de la mano al blog El Tamiz, serie &amp;#8220;Cu&aacute;ntica sin f&oacute;rmulas&amp;#8220;, entrada &amp;#8220;Superposiciones cu&aacute;nticas&amp;#8221; y entrada &amp;#8220;El entrelazamiento cu&aacute;ntico&amp;#8221;.">8</a>]</sup> El primer caso lo conocemos como un singlete -ya lo formaban antes del “fotonazo”- y el segundo como triplete. También la ecuación de onda nos indica que, tras una medida, es más probable que veamos un triplete que un singlete. Pero mientras no miremos ¿qué es lo que hay en cada instante en ese sistema cuántico? No se sabe mientras no midamos y colapsemos su función de onda: mientras viva el par de radicales solamente sabemos que en este ente físico-matemático existen dos moléculas con dos electrones especiales, estos últimos con la posibilidad de tener a la vez espines hacia arriba o hacia abajo, a la vez paralelos o antiparalelos, y con los vectores de sus momentos magnéticos, nucleares o electrónicos, a la vez y superpuestos, hacia arriba o hacia abajo. Vamos… un lío cuántico. Lío absolutamente necesario para nuestros propósitos de magnetocepción, pues si no hubiera interacciones hiperfinas en este berenjenal no habría oscilaciones singlete-triplete, el par radical permanecería en un casi inmutable estado singlete, por lo que sólo habría monotonía en donde hincar el diente de un campo magnético externo y, por tanto, nunca se podría producir ningún efecto diferenciable que fuera como una voz que nos dijera&#8230; &#8220;mejor por aquí que por aquí&#8221;.</p>

<p style="text-align: justify;">Con eso tenemos ya a nuestro actor principal de la función “brújula química”: <strong>el par de radicales</strong>. Un par de imanes, rotando como unas peonzas,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/30/hablemos-de-brujulas-animales-iii-la-teoria-1-el-par-de-radicales/#footnote_8_69807" id="identifier_8_69807" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Los propios campos magn&eacute;ticos internos, y los externos, interfieren en el vector del esp&iacute;n haciendo que se incline con relaci&oacute;n a la posici&oacute;n de equilibrio. La frecuencia de la rotaci&oacute;n es proporcional al valor del campo magn&eacute;tico que produce la precesi&oacute;n del eje.">9</a>]</sup> inmersos en la estructura hiperfina de la molécula. Las diferencias energéticas son tan mínimas que aun instalada la molécula, como lo está en la realidad, en un medio macro con un gran ruido térmico -el ajetreo de las moléculas chocando entre ellas-, superior en muchos órdenes de magnitud al nivel de energía del par,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/30/hablemos-de-brujulas-animales-iii-la-teoria-1-el-par-de-radicales/#footnote_9_69807" id="identifier_9_69807" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La interacci&oacute;n hiperfina de una mol&eacute;cula&nbsp;en condiciones fisiol&oacute;gicas, digamos en el mundo real de la Vida, es m&aacute;s de un mill&oacute;n de veces m&aacute;s peque&ntilde;a que la energ&iacute;a t&eacute;rmica, kBT,&nbsp;que la rodea. La ecuaci&oacute;n kBT (la constante de Boltzmann multiplicada por la temperatura) cuantifica la energ&iacute;a asociada con los movimientos aleatorios de las mol&eacute;culas, siempre presentes, a medida que chocan entre s&iacute;, giran y vibran.">10</a>]</sup> parece como si se escabulleran antes de que el ajetreo molecular relaje al par llevándolo a su posición de equilibrio de partida. Análogamente, aunque no igual, a tal como se comportan la mayoría de los átomos de hidrógeno en el Cosmos que hacen su camino inmutable dentro del inmenso vacío. Como ya hemos apuntado un poco más arriba, las interacciones magnéticas hiperfinas en el par mantienen la coherencia cuántica de los espines electrónicos durante un tiempo, lo que hace que se produzca un constante vaivén entre el estado singlete y el estado triplete. Entretanto dure la coherencia ahí estará presente un intercambio de estados superpuestos. Pero también pueden pasar más cosas, tales como que poco a poco se vaya relajando la coherencia por el influjo que ejercen los movimientos moleculares -rotaciones y vibraciones- en las interacciones hiperfinas de los espines de los electrones.
Evidentemente, en el mundo real, como el de la biología, no se va a producir un solo par de radicales, sino que lo normal es que se produzcan en los tejidos orgánicos, de forma aleatoria, muchos de ellos que convivan a la vez. Los miembros de esta familia se encontrarán en un estado de superposición coherente cuántica singlete-triplete. Para entenderlo vamos a abstraernos de la imposibilidad de &#8220;ver&#8221; esas superposiciones forzando nuestra imaginación para que distinga el campo singlete y el campo triplete. Es lo que pretende concretar la siguiente figura.</p>

<div id="attachment_69736" class="wp-caption aligncenter" style="width: 910px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/COHERENCIA-CUANTICA1.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-69736" title="COHERENCIA CUANTICA" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/COHERENCIA-CUANTICA1.jpg" alt="" width="900" height="282" /></a><p class="wp-caption-text">(Imagen modificada de <a href="https://ora.ox.ac.uk/objects/uuid:c1e3c8ca-98b3-4e9d-8efd-0b9ad9b965eb/download_file?file_format=pdf&amp;safe_filename=Hore%2Band%2BMouritsen%252C%2B%2BThe%2Bradical-pair%2Bmechanism%2Bof%2Bmagnetoreception.pdf&amp;type_of_work=Journal+article" class="liexternal">la publicación</a> &#8221;The radical pair mechanism of magnetoreception&#8221;, figura 5, P. J. Hore y Henrik Mouritsen, Annual Review of Biophysics, julio 2016, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">A la izquierda vemos <em>una situación coherente</em> de varios pares con sus espines antiparalelos -por tanto estaremos hablando del estado singlete-, distribuidos al azar, pero que en su promedio dan como resultado un espín total igual a cero. Como debe ser para singletes. La imagen de más al centro, pero aún dentro del espacio de coherencia, corresponde al estado triplete, en donde también hay una distribución de pares al azar, aunque ahora con sus espines antiparalelos no de forma exacta, cosa que corrige la estadística que lleva a la muestra a tener un espín total de 1, como es obligado en un estado coherente de triplete. Una fotografía y otra no están en equilibrio ya que podemos suponer que se van intercambiando con el tiempo siguiendo un particular patrón ondulatorio.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/30/hablemos-de-brujulas-animales-iii-la-teoria-1-el-par-de-radicales/#footnote_10_69807" id="identifier_10_69807" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Conoceremos este patr&oacute;n en la siguiente entrada.">11</a>]</sup> Las interacciones magnéticas hiperfinas en el par mantienen viva la coherencia cuántica de los espines electrónicos un tiempo, durante el cual el constante vaivén entre el estado singlete y el estado triplete queda asegurado. Mientras dure la coherencia ahí está presente el intercambio de estados. Pero no podemos olvidarnos de que ahí sigue también el mundo macro con su paso lento e inevitable que hace que, mientras, vayan pasando más cosas: poco a poco se va relajando la coherencia de los espines por el influjo que ejercen los movimientos moleculares -rotaciones y vibraciones- sobre las interacciones hiperfinas de los espines de los electrones. Hasta perderse totalmente este especial mundo cuántico coherente que nos hizo soñar con explicarnos los fundamentos de la &#8220;brújula química&#8221;. No obstante, que no decaiga nuestro ánimo, porque antes, aunque en el orden de los pocos μsegundos, aun hay tiempo de ver cosas interesantes.</p>

<p style="text-align: justify;">Esas cosas están relacionadas con los resultados que se pueden generar cuando aparece un par de radicales en determinadas moléculas. Nos interesan las orgánicas, ya que vamos a la búsqueda de la teoría que asegure la funcionalidad de brújula química. Una molécula con unas características dinámicas especiales en sus interacciones internas a nivel energético hiperfino que lo hagan posible. Con unas fluctuaciones dentro del entorno coherente cuántico, como lo es la superposición de estados singlete-triplete en un par de radicales, que puedan hablarse con las de un campo magnético exterior como es el terrestre. En la entrada anterior ya apuntábamos al criptocromo. En la <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/02/10/hablemos-de-brujulas-animales-iv-la-teoria-2-la-brujula/" class="liexternal">siguiente entrada</a> hablaremos de ello, al menos de su cuerpo teórico.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_69807" class="footnote">Con relación a los orbitales electrónicos en el átomo, y de cómo se van ordenando los electrones en ellos, podéis releer la <a href="https://eltamiz.com/2008/11/24/cuantica-sin-formulas-superposiciones-cuanticas/" class="liexternal">entrada número 3</a>, “<em>Estructura electrónica del átomo</em>”, de la serie “<em>La tabla periódica</em>” publicada en este blog de El Cedazo.</li><li id="footnote_1_69807" class="footnote">El <strong>principio de exclusión de Pauli</strong> es una regla de la mecánica cuántica, enunciada por Wolfgang Ernst Pauli en 1925. Establece que no puede haber dos fermiones (quarks -protones, neutrones&#8230;- y leptones -electrones&#8230;-) con todos sus números cuánticos idénticos -esto es, en el mismo estado cuántico- dentro del mismo sistema cuántico.</li><li id="footnote_2_69807" class="footnote">El <strong>espín</strong> (del inglés <em>spin</em> &#8217;giro, girar&#8217;) es una propiedad física interna de algunas partículas elementales, como pueda ser su carga o su masa, por el cual tienen un momento angular intrínseco de valor fijo, que no tiene nada que ver con el que resulta de un giro mecánico clásico de la partícula.</li><li id="footnote_3_69807" class="footnote">Con relación a este tema de correlación entre magnetismo y electricidad podéis leer esta <a href="https://eltamiz.com/2011/12/14/las-ecuaciones-de-maxwell-ley-de-ampere-maxwell/" class="liexternal">entrada</a>, “<em>Las ecuaciones de Maxwell</em>”, de <a href="https://eltamiz.com/las-ecuaciones-de-maxwell/" class="liexternal">la serie</a> homónima<em> </em>publicada en el blog <a href="https://eltamiz.com/" class="liexternal">El Tamiz</a>. </li><li id="footnote_4_69807" class="footnote">Al igual que en el espín, también los giros orbitales pueden llevarse a cabo en los dos sentidos.</li><li id="footnote_5_69807" class="footnote">En el blog de <a href="https://eltamiz.com/" class="liexternal">El Tamiz</a> se publicó <a href="https://eltamiz.com/2014/10/20/que-es-estructura-hiperfina/" class="liexternal">una entrada</a> que deja muy claro todo el tema de la estructura hiperfina: &#8220;<em>¿Qué es la estructura hiperfina?</em>&#8220;.</li><li id="footnote_6_69807" class="footnote"><a href="http://hyperphysics.phy-astr.gsu.edu/hbasees/quantum/hydfin.html" class="liexternal">Por ejemplo</a> en el hidrógeno, el salto energético entre los niveles orbitales 1 y 2 -estructura bruta- es de 10,2 eV, mientras que la hiperfina dentro del nivel 1 es de 5,9 10<sup>-6 </sup>eV y en el nivel 2 es 4,4 10<sup>-6 </sup>eV.</li><li id="footnote_7_69807" class="footnote">Con respecto a los conceptos cuánticos de entrelazamiento y superposición vuelvo a llevaros de la mano al blog El Tamiz, <a href="https://eltamiz.com/cuantica-sin-formulas/" class="liexternal">serie</a> &#8220;<em>Cuántica sin fórmulas</em>&#8220;, <a href="https://eltamiz.com/2008/11/24/cuantica-sin-formulas-superposiciones-cuanticas/" class="liexternal">entrada</a> &#8220;Superposiciones cuánticas&#8221; y <a href="https://eltamiz.com/2009/06/24/cuantica-sin-formulas-el-entrelazamiento-cuantico/" class="liexternal">entrada</a> &#8220;El entrelazamiento cuántico&#8221;.</li><li id="footnote_8_69807" class="footnote">Los propios campos magnéticos internos, y los externos, interfieren en el vector del espín haciendo que se incline con relación a la posición de equilibrio. La frecuencia de la rotación es proporcional al valor del campo magnético que produce la precesión del eje.</li><li id="footnote_9_69807" class="footnote">La interacción hiperfina de una molécula en condiciones fisiológicas, digamos en el mundo real de la Vida, es más de un millón de veces más pequeña que la energía térmica, k<sub>B</sub>T, que la rodea. La ecuación k<sub>B</sub>T (la constante de Boltzmann multiplicada por la temperatura) cuantifica la energía asociada con los movimientos aleatorios de las moléculas, siempre presentes, a medida que chocan entre sí, giran y vibran.</li><li id="footnote_10_69807" class="footnote">Conoceremos este patrón en la siguiente entrada.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>¡Hablemos de brújulas animales! II. La prueba</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Jan 2020 09:23:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jreguart</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biología]]></category>
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		<description><![CDATA[Terminábamos la entrada anterior, que nominaba como &#8220;El hecho&#8220;, diciendo que los animales no sólo “pueden saber” donde está el polo norte o sur, sino que parece que también sacarían provecho del ángulo de inclinación de las líneas del campo magnético terrestre sobre la superficie en el punto geográfico donde se encuentran. Esta inclinación varía según [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Terminábamos <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/10/hablemos-de-brujulas-animales-i-el-hecho/" target="_blank" class="liexternal">la entrada anterior</a><strong>,</strong> que nominaba como &#8220;<em>El hecho</em>&#8220;, diciendo que los animales no sólo “pueden saber” donde está el polo norte o sur, sino que parece que también sacarían provecho del ángulo de inclinación de las líneas del campo magnético terrestre sobre la superficie en el punto geográfico donde se encuentran. Esta inclinación varía según la latitud, ya que las líneas son perpendiculares a la superficie terrestre en los polos y paralelas a la superficie terrestre en el ecuador. Podéis imaginar que a medida que descendemos de latitud el ángulo con respecto al plano del suelo va variando de 90º a 0º. Si en nuestro desplazamiento somos capaces de saber cómo varía esta inclinación, sabremos en qué dirección se encuentra el polo magnético más próximo, indistintamente de si se trata del norte o del sur (esta particular información no la necesitamos para orientarnos). Es decir, que los animales, además de poseer una brújula clásica “magnética”, deben tener otro tipo de brújula que intuimos “química” y que solventaría el problema de la magnética, ya mencionado en la entrada anterior, cuando nos planteábamos la pregunta de cómo podía ser que un campo magnético tan débil como el terrestre pudiera influir en procesos de la fisiología animal.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/20/hablemos-de-brujulas-animales-ii-la-prueba/#footnote_0_68913" id="identifier_0_68913" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La energ&iacute;a de un enlace qu&iacute;mico suele ser de 10 a 100 veces superior a la energ&iacute;a t&eacute;rmica ambiental. A temperaturas fisiol&oacute;gicas habituales, la energ&iacute;a cin&eacute;tica de las mol&eacute;culas biol&oacute;gicas es 11 &oacute;rdenes de magnitud mayor que la energ&iacute;a del campo magn&eacute;tico de la Tierra. La energ&iacute;a con la que una mol&eacute;cula puede interactuar con ese campo puede ser seis &oacute;rdenes de magnitud menor, o incluso menos, al ruido t&eacute;rmico ambiente.">1</a>]</sup></p>

<div id="attachment_68967" class="wp-caption aligncenter" style="width: 330px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/campo-magnéticco-terrestre-2.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-68967" title="campo magnéticco terrestre 2" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/campo-magnéticco-terrestre-2.jpg" alt="" width="320" height="292" /></a><p class="wp-caption-text">Líneas del campo magnético terrestre (Imagen de la red, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Aquí entra la física cuántica aplicada y el especial momento magnético -asimilable a un imán- que la luz condiciona en las molécula de criptocromo de nuestros ojos. La particular arquitectura esférica de la retina, en donde el fotorreceptor criptocromo<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/20/hablemos-de-brujulas-animales-ii-la-prueba/#footnote_1_68913" id="identifier_1_68913" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Los&nbsp;criptocromos&nbsp;(del&nbsp;griego&nbsp;&kappa;&rho;&upsilon;&pi;&tau;ό &chi;&rho;ώ&mu;&alpha;, &amp;#8220;color oculto&amp;#8221;) son una clase de&nbsp;fotorreceptores&nbsp;de luz azul de&nbsp;plantas&nbsp;y&nbsp;animales. Constituyen una familia de&nbsp;flavoprote&iacute;nas que regulan ciertas respuestas en plantas y animales.">2</a>]</sup> está instalado a lo largo y ancho de toda ella -lo que dibuja un abanico de orientaciones- permite asegurar una rica variedad en la orientación espacial de esos sensores luminosos. La luz -la energía de los fotones- modifican la configuración electrónica en el criptocromo, confiriéndole un momento magnético particular que no solamente es muy sensible a campos magnéticos débiles, sino que también lo es al ángulo entre los vectores del campo magnético intrínseco a la molécula y el terrestre. Ahora no voy a avanzar más en la explicación física de detalle, que dejo para la siguiente entrada: aún estamos en el momento de &#8220;<em>La prueba</em>&#8220;, como encabezo el escrito de hoy.</p>

<p style="text-align: justify;">Podemos pensar que el ojo de la imagen siguiente es el ojo de un pájaro en cuya retina, como ya hemos comentado, se encuentran las células fotorreceptoras que intervienen en el proceso de la visión -conocidos son los conos y los bastones- y en su interior las moléculas sensibles a la luz -la rodopsina o el criptocromo-.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/20/hablemos-de-brujulas-animales-ii-la-prueba/#footnote_2_68913" id="identifier_2_68913" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="En este blog se public&oacute; una explicaci&oacute;n detallada del sentido de la vista en&nbsp;la serie&nbsp;&ldquo;Los sistemas receptores&rdquo;, en particular en la&nbsp;entrada 09&nbsp;&ldquo;La visi&oacute;n I. Detecci&oacute;n&rdquo;.">3</a>]</sup> La imagen nos propone dos posibles localizaciones de la última molécula en esta estructura retinaria: bien entre dos discos de la cabeza de los bastones, bien en el interior de la membrana de estos discos. De cualquier forma una disposición típica que se repetirá por toda la retina, lo que crea aquel rico abanico de orientaciones en las moléculas del criptocromo del que hablábamos en el párrafo anterior. Especial disposición que necesitamos para que en cada punto retiniano se produzca una respuesta distinta cuando le llegue la luz, ya que en cada uno de esos puntos la molécula de criptocromo va a estar orientada de diferente manera con respecto a la inclinación del campo magnético terrestre externo, cuyo vector presenta una orientación única en cada punto concreto de la superficie del planeta.</p>

<div id="attachment_68972" class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/CRIPTOCROMO-EN-RETINA-2-pequeño.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-68972" title="CRIPTOCROMO EN RETINA 2 pequeño" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/CRIPTOCROMO-EN-RETINA-2-pequeño.jpg" alt="" width="400" height="349" /></a><p class="wp-caption-text">Ilustración esquemática del ojo de un pájaro y algunas de sus componentes más importantes a efectos de fijar una brújula &#8220;química&#8221; (Imagen a partir de la <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0006349510004194" class="liexternal">publicación</a> &#8220;Acuity of a Cryptochrome and Vision-Based Magnetoreception System in Birds&#8221;, figura 1, Ilia A. Solv&#8217;yov, Biophysical Journal, julio 2010, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">La posibilidad de que exista esta correlación entre luz y campo magnético es lo que querían investigar el biofísico Torsten Ritz y sus colaboradores<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/20/hablemos-de-brujulas-animales-ii-la-prueba/#footnote_3_68913" id="identifier_3_68913" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Para m&aacute;s detalle ver la siguiente publicaci&oacute;n de Biophysical Journal, febrero de 2000, &ldquo;A Model for Photoreceptor-Based Magnetoreception in Birds&rdquo;, de Thorsten Ritz, Salih Adem y Klaus Schulten.">4</a>]</sup> en un estudio en el que no sólo demuestra teóricamente que los campos magnéticos con intensidades del orden del geomagnético, e incluso más débiles, pueden producir reacciones biológicas, sino también que éstas son significativamente diferentes según sea la alineación del campo magnético con respecto a la molécula excitada por la luz, como pueda ser el criptocromo: ¿podrían estas diferentes respuestas ser similares a las que generan las rodopsinas en la retina ante un estímulo luminoso y que son el primer paso de la percepción visual? ¿De alguna manera se &#8220;ve&#8221; el campo geomagnético?</p>

<p style="text-align: justify;">Para ello partieron de un modelo de ojo teórico, que podemos ver en la figura siguiente, con una pupila puntual y una retina esférica en la que los receptores de la luz se encuentran dispuestos aleatoriamente de forma perpendicular a la membrana. Esta característica facilita la idea base mencionada más arriba de que todo pueda depender de algún tipo de alineación física con el campo magnético. En cualquier punto geográfico, con una determinada latitud, el campo geomagnético tiene una inclinación particular definida por las flechas B. Eso va a hacer que dos rayos de luz, 1 y 2, al incidir sobre la retina en puntos diferentes, generarán en los correspondientes cromóforos pares de radicales<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/20/hablemos-de-brujulas-animales-ii-la-prueba/#footnote_4_68913" id="identifier_4_68913" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Un&nbsp;crom&oacute;foro&nbsp;es la parte o conjunto de&nbsp;&aacute;tomos&nbsp;de una&nbsp;mol&eacute;cula&nbsp;responsable de su&nbsp;color. Aunque tambi&eacute;n se puede definir, y es lo que ahora nos interesa, como una sustancia que tiene electrones capaces de absorber energ&iacute;a de diferentes longitudes de onda electromagn&eacute;tica, dando como resultado la excitaci&oacute;n de esos electrones hacia estados de mayor energ&iacute;a. En este contexto pueden producirse pares de radicales, cuya&nbsp;explicaci&oacute;n de lo que son y de la f&iacute;sica enredada en ellos, como vengo anunciando, dar&eacute; en las siguientes entradas.">5</a>]</sup> con una orientación propia y &#8220;preferente&#8221; con respecto a la curvatura de la retina.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/20/hablemos-de-brujulas-animales-ii-la-prueba/#footnote_5_68913" id="identifier_5_68913" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Realmente lo que est&aacute; orientado de forma &amp;#8220;preferente&amp;#8221; es el vector del campo magn&eacute;tico molecular.">6</a>]</sup> Por tanto cada uno, al seguir la curvatura de la retina, presentará una inclinación propia y distinta con respecto al campo magnético terrestre B, que también variará según sea la orientación de la cabeza definida por la línea del eje visual O’OC. Lo que quiere decir que a lo largo y ancho de la esfera ocular se producirá una modulación en la sensibilización de los receptores de luz en el ojo, modulación que dará como resultado un patrón variable de respuesta biológica en los receptores de luz del ojo.</p>

<div id="attachment_68985" class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/Modelo-de-ojo-Ritz-pequeño.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-68985" title="Modelo de ojo Ritz pequeño" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/Modelo-de-ojo-Ritz-pequeño.jpg" alt="" width="500" height="277" /></a><p class="wp-caption-text">Modelo de ojo utilizado para el cálculo de patrones de modulación visual. Los rayos 1 y 2 ingresan a través de un agujero infinitesimal en O&#8217; y se proyectan sobre una retina esférica. Se supone que las moléculas receptoras están orientadas de manera normal a la superficie de la retina (direcciones z1 y z2), formando así ángulos diferentes con la dirección del vector de campo magnético B (Imagen de la <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S000634950076629X" class="liexternal">publicación</a> &#8220;A Model for Photoreceptor-Based Magnetoreception in Birds&#8221;, figura 5, Torsten Ritz et al., Biophysical Journal, febrero del 2000, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">El modelo establece un patrón visual base que consiste en suponer que el ave mira a una pantalla gris uniforme. Según sea la posición teórica del fotorreceptor sobre la retina, éste va a generar una respuesta diferente que se valora en el modelo con un número entero que va de 0 a 255. El cálculo se realiza sobre la base de una ecuación lineal referida al ángulo entre el eje de visión y el del campo magnético. Fijada esa ecuación, el modelo va a suponer una alteración de la dirección del eje de visión con la orientación del campo magnético base para después calcular qué pasa en la modulación de los grises de la pantalla. Evidentemente el algoritmo es algo más complejo, ya que incorpora la influencia de la reacción “cuántica” producida por un campo magnético, lo que a esas alturas de la entrada ya podemos suponer que es la clave de todo el proceso.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/20/hablemos-de-brujulas-animales-ii-la-prueba/#footnote_6_68913" id="identifier_6_68913" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Para el c&aacute;lculo de la alteraci&oacute;n de la visi&oacute;n s&amp;#8217;(&theta;) se utiliza la siguiente ecuaci&oacute;n lineal s&rsquo;(&theta;) = 127 + 255 [(Ф(&theta;) &ndash; Фmed)M]. Donde&nbsp;Ф(&theta;) es el ratio de generaci&oacute;n del producto de la reacci&oacute;n fotoqu&iacute;mica (el que va a producir el efecto &amp;#8220;visual&amp;#8221;) en un punto de la retina bajo el &aacute;ngulo &theta;;&nbsp; Фmed&nbsp;es el promedio de los rendimientos Ф(&theta;) sobre todos los &aacute;ngulos; y M un factor multiplicador concreto y fijo. La dependencia angular de s&amp;#8217;(&theta;) a menudo est&aacute; cerca de un patr&oacute;n cos(2&theta;), como se muestra en la figura siguiente del texto. Una conclusi&oacute;n que podemos extraer de ello es que el efecto del campo geomagn&eacute;tico ser&aacute; id&eacute;ntico si el campo (o el par radical) se invierte en 180&ordm;. Para m&aacute;s detalle ver&nbsp;&nbsp;la&nbsp;publicaci&oacute;n&nbsp;&amp;#8221;A Model for Photoreceptor-Based Magnetoreception in Birds&amp;#8220;, Torsten Ritz et al., Biophysical Journal, febrero del 2000.">7</a>]</sup> El cálculo efectuado por el equipo de Ritz dio como resultado un patrón de grises que correspondía a las diferentes respuestas teóricas en la retina, que los autores suponían se podían transducir a señales nerviosas en el nervio óptico que, tras culminar en la corteza visual del cerebro, generaran allí algún tipo de imagen visual. Aclaran los autores que esto es simplemente una hipótesis cuya validez quedaría supeditada, claro está, a posteriores investigaciones que comprobaran (1) si ese fenómeno es posible fisiológicamente (en principio lo debe ser, ya que en su base replicaría lo que pasa con la luz/rodopsinas, pero en este caso &#8220;luz+campo magnético/criptocromo&#8221;); (2) cuál pueda ser el camino neurológico hasta el encéfalo y (3) qué zona en él respondería a estos estímulos nerviosos.</p>

<div id="attachment_68988" class="wp-caption aligncenter" style="width: 1084px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/VUELO-PALOMA.png" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-68988" title="VUELO PALOMA" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/VUELO-PALOMA.png" alt="" width="1074" height="204" /></a><p class="wp-caption-text">Patrones en la modulación de la percepción &#8220;visual&#8221; por la acción de un campo magnético de 0,5 gauss en un ave que vuela siguiendo diferentes orientaciones con respecto al vector de dicho campo (Imagen modificada de la <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S000634950076629X" class="liexternal">publicación</a> &#8221;A Model for Photoreceptor-Based Magnetoreception in Birds&#8221;, figura 6, Torsten Ritz et al., Biophysical Journal, febrero del 2000, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">A pesar de estas últimas incógnitas a resolver, resulta interesante el visualizar los resultados que obtuvo el modelo, que se recogen en la imagen anterior, donde cada cuadrícula simboliza el campo de visión del ave con la modulación de grises salida del cálculo, caso a caso, según sea la orientación del ave con relación a la del campo magnético de 0,5 gauss y en las mismas coordenadas geográficas (la inclinación del campo B es constante y en este ejemplo es de 68º) . Ello se informa en los croquis anexos del vuelo del ave y la dirección del campo B. Estos patrones corresponderían a dos tipos de circunstancias del vuelo: o bien el ave vuela hacia arriba o hacia abajo en el mismo sitio; o bien el ave vuela atravesando diferentes latitudes geográficas donde el campo va variando su inclinación con respecto a la superficie terrestre por lo que, en consecuencia, también lo hará con respecto al eje de vuelo del ave.</p>

<p style="text-align: justify;">El modelo también hizo el análisis para un vuelo paralelo al suelo en un punto geográfico determinado, pero variando su dirección con relación a la particular rosa de los vientos del lugar donde volaba el ave. El resultado fue el siguiente.</p>

<div id="attachment_68989" class="wp-caption aligncenter" style="width: 411px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/VUELO-PALOMA-2.png" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-68989" title="VUELO PALOMA 2" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/VUELO-PALOMA-2.png" alt="" width="401" height="442" /></a><p class="wp-caption-text">Patrones en la modulación de la percepción &#8220;visual&#8221; de un ave que vuela según diversas orientaciones de la rosa de los vientos en un punto geográfico fijo, lo que fija también la orientación del vector del campo magnético (Imagen modificada de la <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S000634950076629X" class="liexternal">publicación</a> &#8221;A Model for Photoreceptor-Based Magnetoreception in Birds&#8221;, figura 6, Torsten Ritz et al., Biophysical Journal, febrero del 2000, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">El estudio de Ritz (2000) es significativo porque posiblemente fue el primero que se abordó buscando una explicación, y una consecuencia biológica concreta a lo que parecía ser la existencia de una especie de brújula química en algunos animales. Después se han llevado a cabo muchos más, como el del biofísico Ilia A. Solov’yov y colegas en 2010 que traigo a colación aquí simplemente por la siguiente composición de imágenes que me parece que entra directamente por la vista.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/20/hablemos-de-brujulas-animales-ii-la-prueba/#footnote_7_68913" id="identifier_7_68913" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="No obstante todo lo dicho acerca de estas representaciones gr&aacute;ficas, hay estudiosos del tema que las ponen en un contexto cr&iacute;tico, como es el caso del qu&iacute;mico Peter John Hore que en su art&iacute;culo, escrito a medias con el bi&oacute;logo Henrik Mouritsen, &amp;#8220;The radical pair mechanism of magnetoreception&amp;#8221; y publicado en Anual Review of Biophysics, julio 2016, afirma: &amp;#8220;Se desconoce completamente c&oacute;mo se procesa la informaci&oacute;n de las c&eacute;lulas magnetorreceptoras primarias, por lo que cualquier intento de modelar lo que el ave realmente percibe debe ser necesariamente ingenuo y potencialmente enga&ntilde;oso&amp;#8221;.">8</a>]</sup></p>

<div id="attachment_69003" class="wp-caption aligncenter" style="width: 390px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/vuelo-paloma-otro-pequeño.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-69003" title="vuelo paloma otro pequeño" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/vuelo-paloma-otro-pequeño.jpg" alt="" width="380" height="486" /></a><p class="wp-caption-text">(Imagen de <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0006349510004194" class="liexternal">la publicación</a> &#8221;Acuity of a Cryptochrome and Vision-Based Magnetoreception System in Birds&#8221;, figura 6, Ilia A. Solov&#8217;yov et al., julio de 2010, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Como dicen los mismos autores: “<em>Vista panorámica en Frankfurt am Main, Alemania. La imagen muestra la perspectiva del paisaje registrada desde una altitud de vuelo de pájaro de 200 metros sobre el suelo con las direcciones cardinales indicadas [...] A efectos de claridad de la ilustración mostramos el patrón generado por el campo magnético solo en escala de grises (que reflejaría el patrón percibido si la ruta neuronal de la percepción visual magnética estuviera completamente separada de la ruta neuronal visual normal</em> [nota de jreguart: observad la semejanza con los patrones propuestos en el estudio de Ritz])<em> y además el mismo patrón agregado a la imagen visual normal que el pájaro ve </em>[lo que sucedería]<em> si la visión magnética y la visión normal utilizasen la misma vía neuronal en la retina. Los patrones se muestran para un pájaro mirando hacia ocho direcciones cardinales (N, NE, E, SE, S, SW, W y NW). El ángulo de inclinación del campo geomagnético es de 66 °, siendo un valor característico de la región.”</em></p>

<p style="text-align: justify;">Ahora bien, nadie sabe cuál puede ser el camino de la información &#8220;visual&#8221; magnética; si tiene vías neuronales propias o si las tiene compartidas con las vías de la visión luminosa normal. Algunos estudios<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/20/hablemos-de-brujulas-animales-ii-la-prueba/#footnote_8_68913" id="identifier_8_68913" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Como este &ldquo;Lateralized activation of Cluster N in the brains ofmigratory songbirds&rdquo;, Miriam Liedvogel et al., European Journal of Neuroscience, 2007; o este otro &ldquo;Visual but not trigeminal mediation of magnetic compass information in a migratory bird&rdquo;, Manuela Zapka et al., Nature 2009 .">9</a>]</sup> parecen reconocer que el clúster o grupo N,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/20/hablemos-de-brujulas-animales-ii-la-prueba/#footnote_9_68913" id="identifier_9_68913" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Los p&aacute;jaros cantores migratorios nocturnos poseen un grupo compacto de regiones cerebrales altamente activas s&oacute;lo durante la visi&oacute;n nocturna.&nbsp;Este grupo llamado &amp;#8220;grupo N&amp;#8221; est&aacute; ubicado en la superficie dorsal del cerebro y es adyacente a una v&iacute;a visual conocida. Para m&aacute;s informaci&oacute;n ver la siguiente publicaci&oacute;n &amp;#8220;Night-vision brain area in migratory songbirds&amp;#8220;,&nbsp;Henrik &Oslash;. Mouritsen et al., PNAS junio 2005.">10</a>]</sup> un conjunto de regiones de la parte anterior del cerebro en las aves canoras migratorias nocturnas, puede estar involucrado en el procesamiento de la información de la brújula magnética mediada por la luz ya que muestra una alta activación de expresión génica dependiente de la actividad durante la visión nocturna. Además, si se desactiva esta zona neural las aves no pueden utilizar ya su brújula magnética para orientarse, aunque sí mantienen algún otro tipo de georientación. Otro estudio de 2007<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/20/hablemos-de-brujulas-animales-ii-la-prueba/#footnote_10_68913" id="identifier_10_68913" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Este, &ldquo;A Visual Pathway Links Brain Structures Active during Magnetic Compass Orientation in Migratory Birds&rdquo;, Dominik Heyers et al., Plos One 2007 ">11</a>]</sup> demuestra que existe una conexión neuronal funcional entre las neuronas retinianas y el clúster N a través del tálamo visual. Si eso es correcto parece que quedaría respaldada la hipótesis de que las aves migratorias <strong>usan su sistema visual</strong> <strong>para percibir la dirección de la brújula de referencia del campo geomagnético</strong> y que las aves migratorias realmente &#8220;ven&#8221; la dirección de la brújula de referencia proporcionada por el campo geomagnético. Quizás la imagen de Frankfurt am Main de más arriba no sea al final tan fantástica como parece.</p>

<div id="attachment_68997" class="wp-caption aligncenter" style="width: 710px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/CRIPTOCROMO-EN-RETINA-modificado1.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-68997" title="CRIPTOCROMO EN RETINA modificado" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/11/CRIPTOCROMO-EN-RETINA-modificado1.jpg" alt="" width="700" height="250" /></a><p class="wp-caption-text">Imagen de las estructuras cerebrales de un ave migratoria: <em>CtB (ojo), BDA (clúster N) y Gld (núcleo geniculado dorsolateral del tálamo)</em>(Modificada de <a href="https://journals.plos.org/plosone/article/file?id=10.1371/journal.pone.0000937&amp;type=printable" class="liexternal">la publicación</a>: Heyers D, Manns M, Luksch H, Güntürkün O, Mouritsen H (2007) &#8220;A Visual Pathway Links Brain Structures Active during Magnetic Compass Orientation in Migratory Birds&#8221;, figura 1.A. PLoS ONE 2(9): e937. doi:10.1371/journal.pone.0000937)</p></div>

<p style="text-align: justify;" align="center">Después de lo comentado ya sólo nos queda dar la explicación física al trasfondo de la brújula química de las aves hecha de luz y criptocromo. Nos vamos a zambullir en un mundo cuántico que intentaré hacer lo menos críptico posible. Pero será en dos entradas posteriores que tras la anterior, &#8220;<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/10/hablemos-de-brujulas-animales-i-el-hecho/" target="_blank" class="liexternal"><em>El hecho</em></a>&#8220;, y ésta, &#8220;<em>La prueba</em>&#8220;, subtitularé como &#8220;<em><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/30/hablemos-de-brujulas-animales-iii-la-teoria-1-el-par-de-radicales/" class="liexternal">La teoría 1: El par de radicales</a>&#8220;</em> y<em> &#8220;La teoría 2: La brújula&#8221; </em>.</p>

<p style="text-align: justify;" align="center"></p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_68913" class="footnote">La energía de un enlace químico suele ser de 10 a 100 veces superior a la energía térmica ambiental. A temperaturas fisiológicas habituales, la energía cinética de las moléculas biológicas es 11 órdenes de magnitud mayor que la energía del campo magnético de la Tierra. La energía con la que una molécula puede interactuar con ese campo puede ser seis órdenes de magnitud menor, o incluso menos, al ruido térmico ambiente.</li><li id="footnote_1_68913" class="footnote">Los <strong>criptocromos</strong> (del griego κρυπτό χρώμα, &#8220;color oculto&#8221;) son una clase de fotorreceptores de luz azul de plantas y animales. Constituyen una familia de flavoproteínas que regulan ciertas respuestas en plantas y animales.</li><li id="footnote_2_68913" class="footnote">En este blog se publicó una explicación detallada del sentido de la vista en <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/series/los-sistemas-receptores/" class="liexternal">la serie</a> “<em>Los sistemas receptores</em>”, en particular en la <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2017/07/01/los-sistemas-receptores-09-la-vision-i-deteccion/" class="liexternal">entrada 09</a> “<em>La visión I. Detección</em>”.</li><li id="footnote_3_68913" class="footnote">Para más detalle ver <a href=" https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S000634950076629X" class="liinternal">la siguiente publicación</a> de Biophysical Journal, febrero de 2000, “<em>A Model for Photoreceptor-Based Magnetoreception in Birds</em>”, de Thorsten Ritz, Salih Adem y Klaus Schulten.</li><li id="footnote_4_68913" class="footnote">Un <strong>cromóforo</strong> es la parte o conjunto de átomos de una molécula responsable de su color. Aunque también se puede definir, y es lo que ahora nos interesa, como una sustancia que tiene electrones capaces de absorber energía de diferentes longitudes de onda electromagnética, dando como resultado la excitación de esos electrones hacia estados de mayor energía. En este contexto pueden producirse pares de radicales, cuya explicación de lo que son y de la física enredada en ellos, como vengo anunciando, daré en las siguientes entradas.</li><li id="footnote_5_68913" class="footnote">Realmente lo que está orientado de forma &#8220;preferente&#8221; es el vector del campo magnético molecular.</li><li id="footnote_6_68913" class="footnote">Para el cálculo de la alteración de la visión s&#8217;(θ) se utiliza la siguiente ecuación lineal s’(θ) = 127 + 255 [(Ф(θ) – Ф<sub>med</sub>)M]. Donde Ф(θ) es el ratio de generación del producto de la reacción fotoquímica (el que va a producir el efecto &#8220;visual&#8221;) en un punto de la retina bajo el ángulo θ;  Ф<sub>med</sub> es el promedio de los rendimientos Ф(θ) sobre todos los ángulos; y M un factor multiplicador concreto y fijo. La dependencia angular de s&#8217;(θ) a menudo está cerca de un patrón cos(2θ), como se muestra en la figura siguiente del texto. Una conclusión que podemos extraer de ello es que el efecto del campo geomagnético será idéntico si el campo (o el par radical) se invierte en 180º. Para más detalle ver  la <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S000634950076629X" class="liexternal">publicación</a> &#8221;<em>A Model for Photoreceptor-Based Magnetoreception in Birds</em>&#8220;, Torsten Ritz et al., Biophysical Journal, febrero del 2000.</li><li id="footnote_7_68913" class="footnote">No obstante todo lo dicho acerca de estas representaciones gráficas, hay estudiosos del tema que las ponen en un contexto crítico, como es el caso del químico Peter John Hore que en <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27216936" class="liexternal">su artículo</a>, escrito a medias con el biólogo Henrik Mouritsen, &#8220;<em>The radical pair mechanism of magnetoreception</em>&#8221; y publicado en Anual Review of Biophysics, julio 2016, afirma: &#8220;<em>Se desconoce completamente cómo se procesa la información de las células magnetorreceptoras primarias, por lo que cualquier intento de modelar lo que el ave realmente percibe debe ser necesariamente ingenuo y potencialmente engañoso&#8221;</em>.</li><li id="footnote_8_68913" class="footnote">Como <a href="https://www.academia.edu/33446559/Lateralized_activation_of_Cluster_N_in_the_brains_of_migratory_songbirds" class="liexternal">este</a> “<em>Lateralized activation of Cluster N in the brains ofmigratory songbirds”</em>, Miriam Liedvogel et al., European Journal of Neuroscience, 2007; o <a href="https://www.nature.com/articles/nature08528" class="liexternal">este otro</a> “<em>Visual but not trigeminal mediation of magnetic compass information in a migratory bird</em>”, Manuela Zapka et al., Nature 2009 .</li><li id="footnote_9_68913" class="footnote">Los pájaros cantores migratorios nocturnos poseen un grupo compacto de regiones cerebrales altamente activas sólo durante la visión nocturna. Este grupo llamado &#8220;grupo N&#8221; está ubicado en la superficie dorsal del cerebro y es adyacente a una vía visual conocida. Para más información ver la <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1149410/" class="liexternal">siguiente publicación</a> &#8220;<em>Night-vision brain area in migratory songbirds</em>&#8220;, Henrik Ø. Mouritsen et al., PNAS junio 2005.</li><li id="footnote_10_68913" class="footnote"><a href="https://journals.plos.org/plosone/article/file?id=10.1371/journal.pone.0000937&amp;type=printable" class="liexternal">Este</a>, “<em>A Visual Pathway Links Brain Structures Active during Magnetic Compass Orientation in Migratory Birds</em>”, Dominik Heyers et al., Plos One 2007 </li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>¡Hablemos de brújulas animales! I. El hecho</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Jan 2020 09:45:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jreguart</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biología]]></category>
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		<description><![CDATA[Todo el mundo sabe que muchas especies animales se mueven por nuestro planeta como por el pasillo de su casa. La necesidad, y su historia evolutiva, les obliga a grandes desplazamientos desde un punto a otro del orbe. Actividad que realizan con asombrosa puntualidad y exactitud, año tras año. O incluso, sin esperar tanto, lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="text-align: justify;">Todo el mundo sabe que muchas especies animales se mueven por nuestro planeta como por el pasillo de su casa. La necesidad, y su historia evolutiva, les obliga a grandes desplazamientos desde un punto a otro del orbe. Actividad que realizan con asombrosa puntualidad y exactitud, año tras año. O incluso, sin esperar tanto, lo hacen en cualquier momento, como la paloma mensajera o el perro alejado de su “manada” humana. Uno vuelve a su palomar, el otro al hogar de su familia. En este contexto, no me resisto a dejar de compartir una singular experiencia que viví en primera persona.</span></p>

<div id="attachment_68928" class="wp-caption aligncenter" style="width: 317px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/10/gansos-migrando.jpg" class="liimagelink"><img class=" wp-image-68928  " title="gansos migrando" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/10/gansos-migrando.jpg" alt="" width="307" height="307" /></a><p class="wp-caption-text">Típica formación en V de gansos en plena migración. Fuente: Wiki Commons</p></div>

<p style="text-align: justify;">Hubo una temporada en que la mascota de mis hijos fueron los patos, animales que necesitan su propio y particular hábitat difícilmente reproducible en una vivienda urbana. Efectivamente, con los calores veraniegos los animales se estresaban, ya que necesitaban un ambiente con abundante agua. Llegado este momento los trasladábamos a algún estanque de un parque cercano a nuestra vivienda. Un año le tocó a “Juanito”, así le llamábamos, que fue solícitamente devuelto a la naturaleza a unos cinco kilómetros de casa. Sorprendentemente, a los pocos días le vi que volvía ¡andando! por nuestra calle, de vuelta a su hogar. Puedo llegar a entender su querencia, pero ¿cómo lograría orientarse a través de un circuito prácticamente urbano en su totalidad? Sin referencias visuales, ya que le habíamos llevado al estanque en un coche. No recuerdo si Juanito había nacido en casa o nos lo habían regalado&#8230; De cualquier forma ¡sorprendente!</p>

<p style="text-align: justify;">Es un caso muy particular. La habilidad está muy generalizada: la encontramos hasta en algunos seres unicelulares, como las bacterias <em>Aquaspirillum magnetotacticum</em>; en insectos como la hormiga negra migrante brasileña <em>Pachycondyla marginata </em>con sus antenas rellenas de partículas magnetorreceptoras o la mariposa monarca (<em>Danaus plexippus</em>) que desde Canadá migra a Méjico y vuelta, apareándose y teniendo descendencia por el camino, siendo así que las que llegan no son las que partieron. También la vemos en peces como los salmones reales, <em>Oncorhynchus tshawytscha</em>, que después de un año de libre vida marina vuelven a sus puntos de nacimiento para desovar utilizando la información que les llega del campo magnético terrestre, con la que localizan la posición aproximada de su río natal, para luego afinar al entrar en juego el olfato. Lo mismo observamos en un buen número de especies de aves que cambian su habitación dependiendo de las condiciones meteorológicas estacionales, desplazándose miles de kilómetros, como así lo hace el petirrojo europeo, <em>Erithacus rubecula</em>, que vuela entre el norte de Europa y el noroeste de África. El nórdico caribú (<em>Rangifer tarandus</em>), el africano ñu (<em>Connochaetes</em>) o la oceánica ballena austral (<em>Eubalaena australis</em>) nos dicen que también la migración es patrimonio de los mamíferos. ¿Cómo consiguen los animales volver a un punto geográfico determinado y característico para ellos? ¿Cómo se dispara el impulso de iniciar la emigración? ¿Cómo saben las coordenadas a las que llegar y correlacionarlas con las suyas particulares en cada momento? Son preguntas aún sin claras respuestas, aunque los estudiosos del tema algo saben.</p>

<p style="text-align: justify;">En esta entrada nos vamos a centrar exclusivamente en un aspecto muy parcial del tema. Cuando supe de él me sorprendió por lo curioso del asunto y lo poco habitual de su divulgación, creo yo.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/10/hablemos-de-brujulas-animales-i-el-hecho/#footnote_0_68910" id="identifier_0_68910" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Es ciertamente mi impresi&oacute;n, pero parece que gustan m&aacute;s otros aspectos de esta interesante materia, como puede ser la orientaci&oacute;n geomagn&eacute;tica atendiendo a mol&eacute;culas org&aacute;nicas con minerales de hierro. Vamos, una br&uacute;jula normal y corriente.">1</a>]</sup> Tengo que reconocer que lo que voy a contar es aún un “posible”, una hipótesis de herramienta biológica para la orientación animal, de la que hay que decir que, aunque su rastreo científico (muy abundante) hasta la fecha va en buena línea, el círculo explicativo teórico aún no está completamente cerrado, lo mismo que sucede también con otras hipótesis acerca de la emigración animal. Lo específico del tema es que la idea mezcla la biología con la física a nivel cuántico.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/10/hablemos-de-brujulas-animales-i-el-hecho/#footnote_1_68910" id="identifier_1_68910" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Una apuesta un tanto controvertida. Copio de Wikipedia: &ldquo;La Biolog&iacute;a cu&aacute;ntica es la rama de la Biolog&iacute;a que estudia procesos que tienen lugar en seres vivos y que se basan en efectos caracter&iacute;sticos de la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica tales como la superposici&oacute;n de estados, la coherencia cu&aacute;ntica o el efecto t&uacute;nel. En cierta forma, aunque toda la Biolog&iacute;a es impl&iacute;citamente Qu&iacute;mica y toda la Qu&iacute;mica se basa impl&iacute;citamente en la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica, la biolog&iacute;a cu&aacute;ntica se refiere espec&iacute;ficamente a la influencia de los fen&oacute;menos cu&aacute;nticos no triviales, en oposici&oacute;n a los llamados fen&oacute;menos cu&aacute;nticos triviales presentes en toda biolog&iacute;a por la reducci&oacute;n a la f&iacute;sica fundamental&rdquo; &hellip; &ldquo;En el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo del libro &ldquo;Quantum Aspects of Life&rdquo;, titulado &ldquo;Efectos cu&aacute;nticos no triviales en Biolog&iacute;a: el punto de vista de un f&iacute;sico esc&eacute;ptico&rdquo;, sus autores, los f&iacute;sicos Howard M. Wiseman y Jens Eisert, diferencian entre efectos cu&aacute;nticos reales -o al menos plausibles- entre los que destacan excitaciones coherentes de biomol&eacute;culas, el efecto t&uacute;nel cu&aacute;ntico de protones, las fuerzas de van der Waals, las din&aacute;micas ultrar&aacute;pidas a trav&eacute;s de intersecciones c&oacute;nicas y el t&uacute;nel cu&aacute;ntico de electrones asistido por fonones como base del sentido del olfato; y otros m&aacute;s ex&oacute;ticos, no probados, y a su juicio implausibles, entre los que destacan el comienzo cu&aacute;ntico de la vida, la computaci&oacute;n cu&aacute;ntica en el cerebro, la computaci&oacute;n cu&aacute;ntica en la gen&eacute;tica y la conciencia cu&aacute;ntica.&rdquo;">2</a>]</sup>  Me diréis que ¡vaya obviedad!, la biología, como cualquier entorno físico, a nivel atómico se sustenta en la cuántica. Sí señor, así es, pero en ese caso observaremos un tema muy concreto y en absoluto generalista.</p>

<p style="text-align: justify;">Ya hemos comentado cómo los peces migrantes se orientan en gran medida gracias a su olfato y también gracias a su sentido de magnetocepción, que es la capacidad que tienen algunos seres vivos de detectar la dirección y el sentido del campo magnético terrestre<em>.</em> Es decir, al igual que un marino o un simple excursionista se manejan por el mundo usando mapa y brújula, los animales también tienen las prestaciones de esta última. Ya sabemos que la brújula es un aparatito con una aguja imantada que se empeña en señalarnos la orientación de los polos en cualquier punto geográfico que nos encontremos. Para el que no tenga la idea clara, la Tierra se comporta como un gran imán generador de un campo magnético. Eso es debido a que parte de su núcleo está compuesto principalmente de hierro y níquel fundidos, formando una masa que se mueve por arrastre inercial del movimiento de giro del planeta y por corrientes convectivas en su interior. Simplificando mucho, estos metales, altamente conductores, llevan asociados un campo eléctrico, y como se mueven -en el fondo resulta un campo eléctrico variable- generan un campo magnético según nos explicó nuestro querido James Clerk Maxwell.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/10/hablemos-de-brujulas-animales-i-el-hecho/#footnote_2_68910" id="identifier_2_68910" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Como muy bien nos lo ha contado Pedro G&oacute;mez-Esteban en la serie acerca de las ecuaciones de Maxwell publicadas en el blog El Tamiz.">3</a>]</sup> El campo magnético terrestre dibuja sus líneas que parten y convergen sobre uno u otro polo magnético.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/10/hablemos-de-brujulas-animales-i-el-hecho/#footnote_3_68910" id="identifier_3_68910" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Los polos magn&eacute;ticos terrestres se encuentran muy pr&oacute;ximos a los polos geogr&aacute;ficos -extremos f&iacute;sicos de la esfera terrestre- y no son fijos con el tiempo. Dependiendo de las condiciones del magma del n&uacute;cleo el polo norte geogr&aacute;fico ser&aacute; vecino del polo norte magn&eacute;tico o del polo sur magn&eacute;tico, y viceversa en el polo geogr&aacute;fico sur. Circunstancia &eacute;sta, la del cambio de polaridad del campo magn&eacute;tico terrestre, de la que los cient&iacute;ficos han hecho uso, entre otras cosas, para datar geol&oacute;gicamente terrenos.">4</a>]</sup> Por lo que una brújula de tipo de aguja imantada nos va a decir dónde está el polo norte y donde el polo sur.</p>

<div id="attachment_68936" class="wp-caption aligncenter" style="width: 280px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/10/campo-magnetico-terrestre.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-68936" title="campo magnetico terrestre" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/10/campo-magnetico-terrestre.jpg" alt="" width="270" height="270" /></a><p class="wp-caption-text">Esquema del iman terrestre y la distribución de sus líneas de campo magnético. La superficie del planeta está representada por la línea verde (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Magnetorrecepci%C3%B3n#/media/Archivo:Geomagnetisme.svg" rel="nofollow" class="liwikipedia">Imagen</a> de wikimedia, CC BY-SA 3.0)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Pues bien, los animales aprovechan (más bien, la evolución les ha impreso una pauta genética de funcionamiento) el campo magnético terrestre y las características locales de sus líneas de campo para orientarse en sus desplazamientos. Parece demostrado su aprovechamiento mediante “artilugios” biológicos internos que copiarían a una brújula: haciendo uso de cadenas de cristales ferromagnéticos como la magnetita (Fe<sub>3</sub>O<sub>4</sub>) o la greigita (Fe<sub>3</sub>S<sub>4</sub>) que se encuentran en el interior de células conectadas con el cerebro, incluso en neuronas, pueden alinear sus posiciones espaciales con el campo magnético terrestre. Realmente no sabemos muy bien cómo lo hacen, ya que el campo magnético es muy débil como para orientar directamente a estos pequeños imanes, aunque realmente pensamos que sí lo hacen.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/10/hablemos-de-brujulas-animales-i-el-hecho/#footnote_4_68910" id="identifier_4_68910" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La energ&iacute;a de un enlace qu&iacute;mico suele ser de 10 a 100 veces superior a la energ&iacute;a t&eacute;rmica ambiental. A temperaturas fisiol&oacute;gicas habituales, la energ&iacute;a cin&eacute;tica de las mol&eacute;culas biol&oacute;gicas es 11 &oacute;rdenes de magnitud mayor que la energ&iacute;a del campo magn&eacute;tico de la Tierra. La energ&iacute;a con la que una mol&eacute;cula puede interactuar con ese campo puede ser seis &oacute;rdenes de magnitud menor, o incluso menos, al ruido t&eacute;rmico ambiente.">5</a>]</sup> Pudiera ser que los cristales de magnetita puedan pasar información del campo geomagnético al sistema nervioso de varias maneras diferentes. Una posibilidad es que tales cristales ejerzan presión sobre ciertos receptores neuronales a medida que las partículas se alinean con el campo. Otra posibilidad es que la rotación de los cristales de magnetita intracelular, al colocarse de acuerdo a las líneas del campo magnético, podría abrir en las neuronas canales iónicos a través de conexiones, mediados por los filamentos del citoesqueleto. Sea como sea sabemos, o lo intuimos, que algo parecido sucede en las palomas, las truchas, las abejas, las hormigas y otros animales. Incluso los humanos tenemos magnetita en nuestro hueso etmoides<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/10/hablemos-de-brujulas-animales-i-el-hecho/#footnote_5_68910" id="identifier_5_68910" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Este hueso forma parte de la base del cr&aacute;neo separando nuestras estructuras olfativas sensoriales de las neuronales. Claramente esta magnetita residual es indicio de un individuo com&uacute;n con el resto de las especies que tambi&eacute;n las tienen, del que ellas y nosotros lo habr&iacute;amos heredado. A nosotros se nos ha olvidado hacer uso evidente de ello, seguramente porque la capacidad de razonamiento humano ha ideado otros m&eacute;todos de orientaci&oacute;n.">6</a>]</sup> aunque no hagamos un uso consciente de ello.</p>

<p style="text-align: justify;">Sin embargo, hay animales que, teniendo claramente desarrollado el sentido de magnetocepción, o bien no precisan para ello saber dónde está el polo norte o el polo sur -lo que elimina la solución tipo brújula magnética-, o bien necesitan de otros estímulos, como la luz, para que dicho “sentido” sea efectivo. ¿Cómo se orientan entonces? ¿Cómo detectan el campo magnético terrestre? ¿Cuál es el artilugio biológico que apoya y complementa su magnetocepción? Diversos experimentos realizados con animales en el laboratorio nos han proporcionado pistas para nuestro propósito: pudiera ser que en el mundo animal real la luz y el criptocromo, un pigmento fotorreceptor, tengan ambos un papel fundamental en la magnetocepción.</p>

<p style="text-align: justify;">El pigmento fotorreceptor criptocromo<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/10/hablemos-de-brujulas-animales-i-el-hecho/#footnote_6_68910" id="identifier_6_68910" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Los criptocromos (del griego &kappa;&rho;&upsilon;&pi;&tau;ό&sigmaf;, &lsquo;oculto&rsquo; y &chi;&rho;ώ&mu;&alpha;, &amp;#8216;color&rsquo;) son una clase de flavoprote&iacute;nas -prote&iacute;nas que contienen un grupo flavina en la forma FAD o en la forma FMN- que son sensibles a la luz azul.">7</a>]</sup> es sensible a la luz, característica que es utilizada por plantas y animales. Nosotros los humanos lo tenemos en la retina, aunque hay insectos que los tienen incluso en las antenas, lo que no nos debe sorprender ya que en estos apéndices se sitúan algunas de sus terminales sensoriales.</p>

<div id="attachment_68947" class="wp-caption aligncenter" style="width: 1010px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/10/criptocromo-ancho.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-68947" title="criptocromo ancho" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/10/criptocromo-ancho.jpg" alt="" width="1000" height="270" /></a><p class="wp-caption-text">Vamos a analizar la imagen de derecha a izquierda. La molécula de flavina, dentro del criptocromo, tiene una orientación particular. La molécula de criptocromo dentro de la retina, dependiendo del punto donde se encuentre, tiene también su particular orientación con relación a la del ojo. Como las moléculas de criptocromo se sitúan por toda la retina, nos podemos imaginar que en cada punto la reacción fisiológica, muy sensible a la orientación de la luz que le llega, podrá ser muy variada y específica del punto concreto de la retina (Imagen del <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0006349510004194" class="liexternal">artículo</a> &#8220;Acuity of a Cryptochrome and Vision-Based Magnetoreception System in Birds&#8221;, figura 2, Ilia A. Solov&#8217;yov et al., Biophysical Journal, julio 2010, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">¿En que consiste esta sensibilidad a la luz del criptocromo? En este momento no voy a entrar en la explicación física que sustenta el fenómeno, lo que voy a dejar para una futura entrada en el blog. Ahora sólo diré que la luz, la energía de los fotones, modifican la configuración electrónica en el criptocromo, confiriéndole un momento magnético particular que no solamente es muy sensible a campos magnéticos débiles, sino que también lo es al ángulo entre el campo magnético molecular y el terrestre. Lo que parece una buena base para una especie de brújula.</p>

<p style="text-align: justify;">A través de estudios en el laboratorio con aves migratorias se ha podido demostrar que al verse sometidas a campos magnéticos artificiales oscilantes su innata capacidad de geo-orientación podía verse alterada, incluso para frecuencias más débiles que las del campo magnético terrestre. Con la particularidad de que hay una franja pequeña de frecuencias, en el entorno de 1,3 MHz, en el que se magnificaba el efecto.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/10/hablemos-de-brujulas-animales-i-el-hecho/#footnote_7_68910" id="identifier_7_68910" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Ver el art&iacute;culo de Erik Gauger et al., &ldquo;Quantum coherence and entanglement in the avian compass&rdquo;.">8</a>]</sup> En otros experimentos los pájaros se veían desorientados cuando se les exponía a campos magnéticos<strong> verticales</strong> -remarco lo de verticales, lo que indica orientación- en la banda de frecuencias entre 0,1 y 10 MHZ; o a un campo único de 7 MHz superpuesto al campo magnético terrestre. En este último caso el efecto dependía del ángulo entre los dos campos, el de 7MHz y el terrestre -no sólo en el mismo plano (posible brújula magnética), sino que, remarco lo dicho antes, también en un plano vertical-.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/10/hablemos-de-brujulas-animales-i-el-hecho/#footnote_8_68910" id="identifier_8_68910" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Ver el art&iacute;culo de T.Ritz et al. &ldquo;Resonance effects indicate a radical-pair mechanismfor avian magnetic compass&rdquo;, Nature, mayo de 2004.">9</a>]</sup> Un fenómeno que es consistente con lo que comentábamos en el párrafo anterior. Algo interno en el ave entra en resonancia con la vibración del campo magnético externo, dándole pistas para su orientación.</p>

<p style="text-align: justify;">Es decir, que los animales no sólo “saben” donde está el polo norte o sur, sino que parece que también sacarían provecho del ángulo de inclinación de las líneas del campo magnético terrestre sobre la superficie en el punto geográfico donde se encuentran. Vamos a intentar ampliar la explicación de esta sorprendente habilidad en la <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2020/01/20/hablemos-de-brujulas-animales-ii-la-prueba/" class="liexternal">siguiente entrada</a>, que denomino como &#8220;<em>La prueba</em>&#8220;.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_68910" class="footnote">Es ciertamente mi impresión, pero parece que gustan más otros aspectos de esta interesante materia, como puede ser la orientación geomagnética atendiendo a moléculas orgánicas con minerales de hierro. Vamos, una brújula normal y corriente.</li><li id="footnote_1_68910" class="footnote">Una apuesta un tanto controvertida. Copio de Wikipedia: “<em>La <strong>Biología cuántica</strong> es la rama de la Biología que estudia procesos que tienen lugar en seres vivos y que se basan en efectos característicos de la mecánica cuántica tales como la superposición de estados, la coherencia cuántica o el efecto túnel. En cierta forma, aunque toda la Biología es implícitamente Química y toda la Química se basa implícitamente en la mecánica cuántica, la biología cuántica se refiere específicamente a la influencia de los fenómenos cuánticos no triviales, en oposición a los llamados fenómenos cuánticos triviales presentes en toda biología por la reducción a la física fundamental</em>” … “<em>En el último capítulo del libro “Quantum Aspects of Life”, titulado “Efectos cuánticos no triviales en Biología: el punto de vista de un físico escéptico”, sus autores, los físicos Howard M. Wiseman y Jens Eisert, diferencian entre efectos cu</em><em>á</em><em>nticos reales -o al menos plausibles- entre los que destacan excitaciones coherentes de biomoléculas, el efecto t</em><em>ú</em><em>nel cu</em><em>á</em><em>ntico de protones, las fuerzas de van der Waals, las din</em><em>á</em><em>micas ultrar</em><em>á</em><em>pidas a trav</em><em>é</em><em>s de intersecciones c</em><em>ó</em><em>nicas y el t</em><em>ú</em><em>nel cu</em><em>á</em><em>ntico de electrones asistido por fonones como base del sentido del olfato;</em><em></em><em> y otros m</em><em>á</em><em>s ex</em><em>ó</em><em>ticos, no probados, y a su juicio implausibles, entre los que destacan el comienzo cuántico de la vida, la computación cuántica en el cerebro, la computación cuántica en la genética y la conciencia cuántica</em>.”</li><li id="footnote_2_68910" class="footnote">Como muy bien nos lo ha contado Pedro Gómez-Esteban en <a href="https://eltamiz.com/las-ecuaciones-de-maxwell/" class="liexternal">la serie</a> acerca de las ecuaciones de Maxwell publicadas en el blog El Tamiz.</li><li id="footnote_3_68910" class="footnote">Los polos magnéticos terrestres se encuentran muy próximos a los polos geográficos -extremos físicos de la esfera terrestre- y no son fijos con el tiempo. Dependiendo de las condiciones del magma del núcleo el polo norte geográfico será vecino del polo norte magnético o del polo sur magnético, y viceversa en el polo geográfico sur. Circunstancia ésta, la del cambio de polaridad del campo magnético terrestre, de la que los científicos han hecho uso, entre otras cosas, para datar geológicamente terrenos.</li><li id="footnote_4_68910" class="footnote">La energía de un enlace químico suele ser de 10 a 100 veces superior a la energía térmica ambiental. A temperaturas fisiológicas habituales, la energía cinética de las moléculas biológicas es 11 órdenes de magnitud mayor que la energía del campo magnético de la Tierra. La energía con la que una molécula puede interactuar con ese campo puede ser seis órdenes de magnitud menor, o incluso menos, al ruido térmico ambiente.</li><li id="footnote_5_68910" class="footnote">Este hueso forma parte de la base del cráneo separando nuestras estructuras olfativas sensoriales de las neuronales. Claramente esta magnetita residual es indicio de un individuo común con el resto de las especies que también las tienen, del que ellas y nosotros lo habríamos heredado. A nosotros se nos ha olvidado hacer uso evidente de ello, seguramente porque la capacidad de razonamiento humano ha ideado otros métodos de orientación.</li><li id="footnote_6_68910" class="footnote">Los <strong>criptocromos</strong> (del griego κρυπτός, ‘oculto’ y χρώμα, &#8216;color’) son una clase de flavoproteínas -proteínas que contienen un grupo flavina en la forma FAD o en la forma FMN- que son sensibles a la luz azul.</li><li id="footnote_7_68910" class="footnote">Ver <a href="arXiv:0906.3725, 2009, rev. 2011 https://pdfs.semanticscholar.org/e6d1/e2eed5b3674986863f7d104563c2cc7eceea.pdf?_ga=2.260630986.630865159.1570986228-2074703857.1561200230" class="liinternal">el artículo</a> de Erik Gauger et al., “<em>Quantum coherence and entanglement in the avian compass</em>”.</li><li id="footnote_8_68910" class="footnote">Ver <a href="https://www.physics.uci.edu/~tritz/Publications/RITZ2004.pdf" class="lipdf">el artículo</a> de T.Ritz et al. “<em>Resonance effects indicate a radical-pair mechanismfor avian magnetic compass</em>”, Nature, mayo de 2004.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>¡Hablemos de músculos!</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Sep 2019 07:52:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jreguart</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Estamos hechos para movernos. Buscar comida, huir del peligro, encontrar pareja… los animales sobrevivimos usando esta estrategia, fruto de millones de años de evolución. Parece sencillo de tan habitual que nos resulta. Y realmente es algo sencillo, pero como todo lo relacionado con la biología y la fisiología, con un aderezo de lo que siempre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Estamos hechos para movernos. Buscar comida, huir del peligro, encontrar pareja… los animales sobrevivimos usando esta estrategia, fruto de millones de años de evolución. Parece sencillo de tan habitual que nos resulta. Y realmente es algo sencillo, pero como todo lo relacionado con la biología y la fisiología, con un aderezo de lo que siempre me parece una asombrosa complejidad. Los músculos, bajo la batuta de las decisiones del encéfalo, son los que mueven nuestra estructura esquelética cual perfecto robot mecánico ¿Alguna vez nos hemos preguntado cómo es el motor que lo hace funcionar? Hoy vamos a explicar esta maravilla de la nanotecnología biológica.</p>

<div id="attachment_68245" class="wp-caption aligncenter" style="width: 297px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/guepardo-sprint.jpg" class="liimagelink"><img class=" wp-image-68245  " title="guepardo sprint" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/guepardo-sprint.jpg" alt="" width="287" height="222" /></a><p class="wp-caption-text">Un guepardo en pleno sprint. Actividad muscular suprema&#8230; casi se oye el sigiloso deslizar de los sarcómeros (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Acinonyx_jubatus#/media/Archivo:2009-cheetah-sprint.jpg" rel="nofollow" class="liwikipedia">Wikimedia</a>, CC BY-SA 3.0)</p></div>

<p style="text-align: justify;">La base del movimiento esquelético -y algún otro, como las expresiones faciales o el palpitar cardíaco- está en la propiedad de los músculos estriados<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/09/29/hablemos-de-musculos/#footnote_0_68240" id="identifier_0_68240" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El m&uacute;sculo estriado es un tipo de m&uacute;sculo compuesto por fibras largas que est&aacute;n rodeadas por una membrana celular, el sarcolema. Dichas fibras musculares son realmente c&eacute;lulas alargadas en las que se observa, al verlas a trav&eacute;s de un microscopio, estr&iacute;as longitudinales y transversales que mantienen el mismo grosor en toda su extensi&oacute;n. Esas fibras -c&eacute;lulas musculares- poseen abundantes filamentos, las miofibrillas. El di&aacute;metro de las fibras musculares estriadas esquel&eacute;ticas oscila entre 10 y 100 micr&oacute;metros.">1</a>]</sup> por la cual pueden estirar o encoger su longitud. A poco que sepamos de anatomía está claro que músculos hay de todos los tipos y tamaños, y que podemos imaginar que la base de la facultad de elongación se debió inventar una sola vez, lo que quiere decir que debe ser única y general para todos ellos. Y así es. La elasticidad muscular se consigue a través de una unidad de acción mínima -del orden de 2,5 micras- con capacidad de alargarse hasta el doble o encogerse a la mitad, más o menos. Con ese nanomotor, cual si fuera una pieza de LEGO, la naturaleza puede construir, según sus necesidades, desde el músculo más grande de nuestro cuerpo, el glúteo, al pequeño estapedio que fija al huesecillo estribo en el oído.</p>

<p style="text-align: justify;">Con estas minúsculas piezas elementales -los <strong>sarcómeros</strong>, etimológicamente “<em>unidades de carne</em>”- la biología organiza largos trenes -las miofibrillas-<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/09/29/hablemos-de-musculos/#footnote_1_68240" id="identifier_1_68240" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Las miofibrillas son haces cil&iacute;ndricos de dos tipos de filamentos: filamentos gruesos de miosina (aproximadamente de 15nm de di&aacute;metro) y filamentos delgados de actina (alrededor de 7nm de di&aacute;metro). Cada miofibrilla se estructura a modo de una cadena de unidades contr&aacute;ctiles llamadas sarc&oacute;meros, que son los responsables de la apariencia estriada de los m&uacute;sculos card&iacute;aco y esquel&eacute;tico.">2</a>]</sup> que a su vez se agrupan en manojos, formando las alargadas células musculares que a su vez se aglomeran en haces que constituyen los músculos. Cuando se contraen todos los elementos de ese ejército de sarcómeros, el músculo se contrae; se distiende la “compañía” y entonces se distiende el músculo.</p>

<div id="attachment_68248" class="wp-caption aligncenter" style="width: 365px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/Muscle_Fibes_large_esp.jpg" class="liimagelink"><img class=" wp-image-68248  " title="Muscle_Fibes_(large)_esp" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/Muscle_Fibes_large_esp.jpg" alt="" width="355" height="370" /></a><p class="wp-caption-text">Organización, cuasi de parada militar, de las unidades motoras musculares. Las fibras musculares realmente son las células musculares. La miofibrilla es un tren longitudinal de sarcómeros (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%BAsculo#/media/Archivo:1007_Muscle_Fibes_(large)_esp.jpg" rel="nofollow" class="liwikipedia">Wikimedia</a>, CC BY-SA 4.0)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Imaginémonos, por un instante, que somos un ingeniero con el encargo de diseñar una pieza con las características de las que estamos hablando. Básicamente podríamos pensar en una cápsula flexible que encuadre el mecanismo motor (ver imagen de abajo). En su interior, una pieza fija dentada unida a los extremos de la capsula: el elemento estático del nanomotor. También en su interior un elemento móvil, así mismo dentado de forma que pueda engranar con el elemento fijo, que gracias a una fuente de energía externa genera una fuerza de arrastre sobre el mecanismo fijo. Como este último está unido a los extremos de la cápsula exterior, y ésta es flexible, el resultado será la contracción o la elongación del conjunto. Solo hará falta idear algún artilugio auxiliar mediante el cual el engranar de las dos piezas, fija y móvil, pueda ser controlado a voluntad: la cápsula -el músculo- tiene que poder volver fácilmente a su posición de reposo.</p>

<p style="text-align: center;"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/nanomotor-jpg.jpg" class="liimagelink"><img class="aligncenter  wp-image-68266" title="nanomotor jpg" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/nanomotor-jpg.jpg" alt="" width="271" height="227" /></a></p>

<p style="text-align: justify;">Y así es como la Naturaleza y la Evolución, una vez más, se graduaron en ingeniería eficiente. Porque el sarcómero es, ni más ni menos, el dispositivo que hemos descrito tan sucintamente. Pasemos a detallar sus piezas de forma muy, muy, elemental. Pedimos disculpas en aras de una mejor comprensión.</p>

<p style="text-align: justify;"><strong>[1]</strong> Una especie de malla cilíndrica, cuyos hilos son pequeños tubitos, conforma <strong>el recipiente exterior del sarcómero</strong>. Se la conoce como <strong><em>retículo sarcoplasmático</em></strong>. El que sea una malla es importante, ya que facilita el que las miofibrillas estén inmersas en el líquido citoplasmático de la célula muscular y no constituyan una cápsula estanca dentro del miocito.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/09/29/hablemos-de-musculos/#footnote_2_68240" id="identifier_2_68240" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El miocito es la c&eacute;lula del tejido muscular. Constituye el elemento contr&aacute;ctil b&aacute;sico del m&uacute;sculo liso y estriado.">3</a>]</sup> A su vez, el que sus hilos sean huecos permite una fácil distribución de la química necesaria para su función.</p>

<div id="attachment_68272" class="wp-caption aligncenter" style="width: 304px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/reticulo-sarcoplasmatico.png" class="liimagelink"><img class=" wp-image-68272   " title="reticulo sarcoplasmatico" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/reticulo-sarcoplasmatico.png" alt="" width="294" height="269" /></a><p class="wp-caption-text">Estructura de una fibra -la auténtica célula del tejido muscular- de músculo esquelético en donde podemos ver la malla que constituye el retículo sarcoplasmático (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%BAsculo#/media/Archivo:Blausen_0801_SkeletalMuscle_esp.png" rel="nofollow" class="liwikipedia">Wikimedia</a>, CC BY-SA 3.0)</p></div>

<p style="text-align: justify;"><strong>[2]</strong> <strong>El elemento móvil</strong>. Formado por <em><strong>filamentos de miosina</strong></em>.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/09/29/hablemos-de-musculos/#footnote_3_68240" id="identifier_3_68240" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La miosina es una prote&iacute;na fibrosa, cuyos filamentos tienen una longitud uniforme de 1,6 micr&oacute;metros y un di&aacute;metro de 15 nm que, conjuntamente con la actina, permiten principalmente la contracci&oacute;n de los m&uacute;sculos e interviene en la divisi&oacute;n celular y el transporte de ves&iacute;culas en el interior de las c&eacute;lulas. La miosina es la prote&iacute;na m&aacute;s abundante del m&uacute;sculo esquel&eacute;tico. Representa entre el 60% y 70% de las prote&iacute;nas totales.">4</a>]</sup> La proteína miosina puede adoptar varias formas. Una de ellas, la del tipo II, está formada por dos largas cadenas trenzadas, con la característica de que cada una de ellas, en uno de sus extremos, se engrosa formando una cabeza. Las dos cabezas están unidas en sus “cuellos” por una subunidad de la misma proteína, que hace como una corbata de ligazón. Con varias de estas unidades elementales se puede trenzar una larga &#8220;soga&#8221;, de cuyos laterales, en gran parte de su longitud, emergerán las “cabezas” cual ristra de ajos.</p>

<p style="text-align: justify;">Dichas cabezas pueden bascular adelante y atrás, y lo pueden hacer gracias a la energía que les aporta las moléculas de ATP -Adenosinn Trifosfato-,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/09/29/hablemos-de-musculos/#footnote_4_68240" id="identifier_4_68240" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="ATP = ADP(Adenosin Difosfato) + F&oacute;sforo(P) + energ&iacute;a [7,7 kcal/mol].">5</a>]</sup> auténticas pilas biológicas de energía. Sorprendentemente, la geometría y polaridades de la proteína en sus cabezas es tal que presenta una gran afinidad con determinadas posiciones de otra proteína, la actina. Estos filamentos de miosina gozan de una cierta independencia con el retículo sarcoplasmático, siendo incluso más corto que éste, lo que da el juego suficiente como para que pueda encogerse o alargarse.</p>

<div id="attachment_68279" class="wp-caption aligncenter" style="width: 730px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/sarcomero-miosina-cedazo.jpg" class="liimagelink"><img class=" wp-image-68279 " title="sarcomero miosina cedazo" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/sarcomero-miosina-cedazo.jpg" alt="" width="720" height="147" /></a><p class="wp-caption-text">A la izquierda la molécula doble de miosina tipo II con sus cabezas. A la derecha disposición de la miosina en el sarcómero. (<a href="https://materianeurocienciasi.files.wordpress.com/2014/01/pdf-contraccion-muscular.pdf" class="lipdf">Imágenes</a> elaboradas a partir de otra de la red, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;"><strong>[3]</strong> <strong>El elemento fijo</strong>. Formado por <em><strong>filamentos de actina</strong></em>.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/09/29/hablemos-de-musculos/#footnote_5_68240" id="identifier_5_68240" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La actina es una familia de prote&iacute;nas globulares que forman los microfilamentos, uno de los componentes fundamentales del citoesqueleto de las c&eacute;lulas de los organismos eucariotas. Puede encontrarse como mon&oacute;mero en forma libre, denominada actina G, o como parte de pol&iacute;meros lineales denominados microfilamentos o actina F, que son esenciales para funciones celulares tan importantes como la movilidad y la contracci&oacute;n de la c&eacute;lula durante la divisi&oacute;n celular.">6</a>]</sup> Otra proteína, la actina, también tiene una estructura de polimerización en forma de dos largas cadenas trenzadas en hélice. Sorprendentemente también, algunos de los monómeros de estas fibras encajan y tienen afinidad con las cabezas de las fibras de miosina.</p>

<p style="text-align: justify;">Su posición dentro del sarcómero es tal que uno de los extremos de esta fibrilla está unida a un extremo de la malla contenedora (ver imagen siguiente).</p>

<p style="text-align: justify;"><strong>[4]</strong> <strong>Ensamblaje general</strong>. Ambos tipos de filamentos, los de miosina y los de actina, se disponen longitudinalmente unos contra otros, conformando una estructura hexagonal tipo panal de abeja. Esas unidades rodeadas por sus retículos son las que en un párrafo anterior comentábamos que forman largos trenes llamados miofibrillas.</p>

<div id="attachment_68282" class="wp-caption aligncenter" style="width: 476px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/sarcomero-miosina_actina-cedazo.jpg" class="liimagelink"><img class=" wp-image-68282 " title="sarcomero miosina_actina cedazo" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/sarcomero-miosina_actina-cedazo.jpg" alt="" width="466" height="257" /></a><p class="wp-caption-text">Vista simplificada del sarcómero completo y su disposición de filamentos de actina y miosina (<a href="https://materianeurocienciasi.files.wordpress.com/2014/01/pdf-contraccion-muscular.pdf" class="lipdf">Imagen</a> elaborada a partir de otra de la red, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;"><strong>[5]</strong> <strong>El mecanismo de acoplamiento/liberación</strong> del conjunto actina/miosina. Con lo dicho anteriormente ya podemos imaginar que de alguna forma las cabezas móviles de la miosina engarzarán con las posiciones afines de la actina gracias a un artilugio físico-químico, para luego, mediante un movimiento energizado por el ATP, arrastrar longitudinalmente a la larga cadena “engranada” de actina, acción por la cual los extremos del retículo sarcoplasmático se aproximarán o alejarán. En síntesis, ésa es la mecánica elemental de la contracción/elongación muscular.</p>

<div id="attachment_68289" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/miosina_actina_ATP.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-68289" title="miosina_actina_ATP" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/miosina_actina_ATP.jpg" alt="" width="600" height="117" /></a><p class="wp-caption-text">(<a href="https://materianeurocienciasi.files.wordpress.com/2014/01/pdf-contraccion-muscular.pdf" class="lipdf">Imagen</a> elaborada a partir de otra de la red, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;"><strong>[6]</strong> <strong>La llave de apertura/cierre del proceso</strong>. Pero aquí viene otro dato sorprendente del artilugio. Habíamos dicho que “<em>Solo hará falta idear algún mecanismo auxiliar por el que el engranar de las dos piezas, fija y móvil, pueda ser controlado a voluntad. La cápsula -el músculo- tiene que poder volver a su posición de reposo fácilmente</em>”. Pues bien, la actina tiene acoplada a lo largo de sus fibras otras proteínas más ligeras que son afines al ion Ca<sup>2+</sup>: lo que en la figura de abajo se denomina como <strong>complejo troponina</strong>.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/09/29/hablemos-de-musculos/#footnote_6_68240" id="identifier_6_68240" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El complejo troponina est&aacute; formado por una agrupaci&oacute;n de tres tipos de la proteina troponina, la T, la C y la I. La forma T es la subunidad que empuja a la tropomiosina, la forma C&nbsp;es capaz de ligar a los iones de calcio mientras que la forma I&nbsp; es la llave para que los centros de uni&oacute;n de la actina tapados por la tropomiosina queden, o no, al descubierto.">7</a>]</sup> Lo bonito del caso es que cuando desde el interior del retículo endoplasmático se perfunde este ion hacia el líquido citoplasmático interno del sarcómero, estas pequeñas proteínas se unen al ión calcio, lo que hace rotar la posición de otra proteina, la tropomiosina,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/09/29/hablemos-de-musculos/#footnote_7_68240" id="identifier_7_68240" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La tropomiosina es una prote&iacute;na fibrosa que, en forma de d&iacute;meros alargados, se sit&uacute;a sobre el surco de la h&eacute;lice de actina F o cerca de &eacute;ste.">8</a>]</sup> íntimamente entrelazada con el filamento de actina. El resultado es que los puntos <em>miosinofílicos</em> de la actina quedan al descubierto en una posición enfrentada a los puntos afines -<em>actinofílicos</em>- de las cabezas de la miosina. Con ello se da la posibilidad de que, realmente, las posiciones homólogas en las cabezas de la miosina y en los filamentos de la actina puedan quedar enlazadas.</p>

<div id="attachment_68345" class="wp-caption aligncenter" style="width: 301px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/tropomiosina-y-calcio1.jpg" class="liimagelink"><img class=" wp-image-68345  " title="tropomiosina y calcio" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/tropomiosina-y-calcio1.jpg" alt="" width="291" height="258" /></a><p class="wp-caption-text">Liberación de los puntos <em>miosinófilos</em> de la actina mediante la acción del calcio en el complejo troponina (<a href="http://www.facmed.unam.mx/Libro-NeuroFisio/10-Sistema%20Motor/10a-Movimiento/Textos/MuscAnatomia.html" class="liexternal">Imagen</a> elaborada a partir de otra de la red, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;"><strong>[7]</strong> <strong>Dinámica general</strong> (figura de abajo). Este movimiento de iones y polímeros sucede cuando un axón de una neurona α-motora da la indicación de “muévase” al músculo.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/09/29/hablemos-de-musculos/#footnote_8_68240" id="identifier_8_68240" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="En una miniserie de El Cedazo titulada &amp;#8220;El cuento de la neurona&amp;#8220; pod&eacute;is encontrar una informaci&oacute;n adicional de este proceso que os puede resultar &uacute;til. Sobre todo, en la tercera entrada.">9</a>]</sup> El movimiento químico de neurotransmisores en la sinapsis neurona-célula muscular induce la liberación de calcio en el interior de esta última, lo que hará que los puntos <em>miosinófilos</em> precisos de la actina queden al descubierto enfrentándolos a algunas de las cabezas de la miosina con las que se van a acoplar (ver figura anterior). La aproximación de una molécula de ATP a una cabeza de miosina y su inmediata rotura por hidrolización en ADP y fósforo, proporciona la energía y el impulso suficiente como para mover dicha cabeza acoplada a la actina, como un pequeño cabeceo (ver dos imágenes más arriba). Este cabeceo va a arrastrar al filamento de actina, provocando un diminuto desplazamiento, lo que a la postre significa que la longitud del sarcómero se ha modificado. Hágase esto a la vez con muchas cabezas y con muchos filamentos y se obtendrá un pequeño, pero apreciable, cambio en la longitud del sarcómero. Manténgase la señal nerviosa de &#8220;muevete&#8221;, lo que sabemos que mantendrá Ca<sup>2+</sup> disponible para rotar a la tropomiosina, todo ello en un líquido citoplasmático cuajado de ATP y&#8230; este pequeño desplazamiento se convertirá en uno grande.</p>

<div id="attachment_68306" class="wp-caption aligncenter" style="width: 383px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/Señal-nerviosa-sarcomero1.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-68306" title="Señal nerviosa sarcomero" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/09/Señal-nerviosa-sarcomero1.jpg" alt="" width="373" height="271" /></a><p class="wp-caption-text">A la izquierda/abajo, la relación miosina-actina en estado de reposo. A la derecha la misma interacción tras la señal neuronal de &#8220;muévete&#8221;: <strong>[1]</strong> neurotransmisores en sinapsis, <strong>[2]</strong> entrada de calcio, <strong>[3]</strong> descubierta de la actina, &#8220;engranaje&#8221; con la miosina y &#8220;cabeceo&#8221; de esta que produce el cambio de longitud del sarcómero (<a href="http://www.facmed.unam.mx/Libro-NeuroFisio/10-Sistema%20Motor/10a-Movimiento/Textos/MuscAnatomia.html" class="liexternal">Imagen</a> elaborada a partir de otra de la red, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Ese es el nanomotor muscular y las consecuencias de su acción. Sencillo, ¿no? Un poco de química y electromagnetismo… y a batir el récord de los 100 metros lisos. En la red hay infinidad de vídeos que permiten imaginar como una película en 3D todo el proceso de tamaña magia mecano-química. Podéis bucear y quedaros con la boca abierta mirando cualquiera de ellos. Yo os propongo uno que explica con mucha claridad cómo es el proceso en su conjunto: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=C4fmTtO1bbo&amp;ab_channel=Dr.LucaMerlini" class="liexternal">pinchad aquí</a>. Que lo disfrutéis.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_68240" class="footnote">El <strong>músculo estriado</strong> es un tipo de músculo compuesto por fibras largas que están rodeadas por una membrana celular, el sarcolema. Dichas fibras musculares son realmente células alargadas en las que se observa, al verlas a través de un microscopio, estrías longitudinales y transversales que mantienen el mismo grosor en toda su extensión. Esas fibras -células musculares- poseen abundantes filamentos, las miofibrillas. El diámetro de las fibras musculares estriadas esqueléticas oscila entre 10 y 100 micrómetros.</li><li id="footnote_1_68240" class="footnote">Las <strong>miofibrillas</strong> son haces cilíndricos de dos tipos de filamentos: filamentos gruesos de miosina (aproximadamente de 15nm de diámetro) y filamentos delgados de actina (alrededor de 7nm de diámetro). Cada miofibrilla se estructura a modo de una cadena de unidades contráctiles llamadas sarcómeros, que son los responsables de la apariencia estriada de los músculos cardíaco y esquelético.</li><li id="footnote_2_68240" class="footnote">El miocito es la célula del tejido muscular. Constituye el elemento contráctil básico del músculo liso y estriado.</li><li id="footnote_3_68240" class="footnote">La <strong>miosina</strong> es una proteína fibrosa, cuyos filamentos tienen una longitud uniforme de 1,6 micrómetros y un diámetro de 15 nm que, conjuntamente con la actina, permiten principalmente la contracción de los músculos e interviene en la división celular y el transporte de vesículas en el interior de las células. La miosina es la proteína más abundante del músculo esquelético. Representa entre el 60% y 70% de las proteínas totales.</li><li id="footnote_4_68240" class="footnote">ATP = ADP(Adenosin Difosfato) + Fósforo(P) + energía [7,7 kcal/mol].</li><li id="footnote_5_68240" class="footnote">La <strong>actina</strong> es una familia de proteínas globulares que forman los microfilamentos, uno de los componentes fundamentales del citoesqueleto de las células de los organismos eucariotas. Puede encontrarse como monómero en forma libre, denominada <strong>actina G</strong>, o como parte de polímeros lineales denominados <strong>microfilamentos</strong> o <strong>actina F</strong>, que son esenciales para funciones celulares tan importantes como la movilidad y la contracción de la célula durante la división celular.</li><li id="footnote_6_68240" class="footnote">El complejo troponina está formado por una agrupación de tres tipos de la proteina troponina, la T, la C y la I. La forma T es la subunidad que empuja a la tropomiosina, la forma C es capaz de ligar a los iones de calcio mientras que la forma I  es la llave para que los centros de unión de la actina tapados por la tropomiosina queden, o no, al descubierto.</li><li id="footnote_7_68240" class="footnote">La <strong>tropomiosina</strong> es una proteína fibrosa que, en forma de dímeros alargados, se sitúa sobre el surco de la hélice de actina F o cerca de éste.</li><li id="footnote_8_68240" class="footnote">En una miniserie de El Cedazo titulada <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2018/12/26/el-cuento-de-la-neurona-i/" class="liexternal">&#8220;<em>El cuento de la neurona</em>&#8220;</a> podéis encontrar una información adicional de este proceso que os puede resultar útil. Sobre todo, en la <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/02/12/el-cuento-de-la-neurona-iii/" class="liexternal">tercera entrada</a>.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>Cerebro: del año 0 al año 20 (IV)</title>
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		<pubDate>Thu, 02 May 2019 07:10:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jreguart</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Divulgación]]></category>
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		<category><![CDATA[neurología]]></category>

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		<description><![CDATA[Ésta va a ser la última entrada de una miniserie de cuatro en la que desarrollamos el tema de la evolución del cerebro humano en los primeros años de vida, desde el nacimiento al final de la adolescencia con 20 años e incluso más. Como podéis imaginar, se trata de un campo que necesariamente bordea [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Ésta va a ser la última entrada de <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/series/cerebro-del-ano-0-al-ano-20/" target="_blank" class="liexternal">una miniserie de cuatro</a> en la que desarrollamos el tema de la evolución del cerebro humano en los primeros años de vida, desde el nacimiento al final de la adolescencia con 20 años e incluso más. Como podéis imaginar, se trata de un campo que necesariamente bordea la neurología y la psicología. En la <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/04/21/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-iii/" target="_blank" class="liexternal">anterior entrada</a> desarrollamos el periodo comprendido desde 5/6 a 10/11 años. Nos queda, por fin, describir la última fase.</p>

<div id="attachment_64133" class="wp-caption aligncenter" style="width: 866px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/02/evolucion-altura-y-PC2.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-64133" title="evolucion altura y PC" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/02/evolucion-altura-y-PC2.jpg" alt="" width="856" height="310" /></a><p class="wp-caption-text">Evolución de la altura y del perímetro craneal en los primeros años de la vida de un chico/chica estadounidenses (<a href="http://www.academicroom.com/book/growth-maturation-and-physical-activity" class="liexternal">Imágenes</a> a partir de &#8220;<em>Growth, Maturation and Physical Activity</em>&#8220;,  Robert M. Malina et al. (2003), fig. 3.11, 3.6 y 3.18, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;"><strong>La adolescencia</strong>: unos diez años de necesaria confusión. Los primeros tres o cuatro años son de aproximación a la fase puberal, del latín “<em>pubere</em>”, que significa pubis con vello, momento en que la espoleta hormonal se dispara generando una <em>progresiva</em> revolución corporal y mental. La explosión hormonal va a ser un factor importante en los cambios, no solamente corporales, sino de la estructura cerebral en particular. Más o menos a lo largo de esa época, que puede alargarse hasta los veinte y pocos años,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/05/02/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-iv/#footnote_0_63733" id="identifier_0_63733" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La Organizaci&oacute;n Mundial de Salud considera adolescencia al periodo comprendido entre los 10 y 19 a&ntilde;os de edad, y juventud al que abarca de los 19 a los 25 a&ntilde;os. La Sociedad de Medicina y Salud Adolescente (SAHM) de Estados Unidos, en cambio, sit&uacute;a la adolescencia entre los 10 y 21 a&ntilde;os.">1</a>]</sup> se va a completar la infraestructura cerebral hasta una arquitectura adulta. Parece como que se culmine la oleada de eficiencia que, desde el tronco cerebral en el momento del nacimiento, se ha ido extendiendo cerebro “arriba” a lo largo de las etapas que hemos ido estudiando. Va a llegar el momento del córtex prefrontal.</p>

<p style="text-align: justify;">Se cree que el <strong>inicio de la pubertad</strong> es el resultado de la interacción de variables genéticas (70-80%) y factores reguladores endógenos y ambientales (20-30%), aunque realmente a día de hoy se desconoce cuál pueda ser el mecanismo último que pone en marcha los cambios hormonales a una determinada edad. Parece que pudiera estar correlacionado con la masa de grasa corporal, ya que, de hecho, hoy se sabe que la aparición de la primera menstruación en las niñas requiere un mínimo del 17% de grasa, y de un 22% para mantener una menstruación regular en las mayores de 16 años.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/05/02/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-iv/#footnote_1_63733" id="identifier_1_63733" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Como pod&eacute;is leer en este informe t&eacute;cnico, &amp;#8220;La &uacute;nica explicaci&oacute;n aceptada para esta asociaci&oacute;n ser&iacute;a la influencia de alg&uacute;n mediador desconocido sobre el eje hipot&aacute;lamo-hip&oacute;fiso-gonadal. En 1963 Kennedy, el autor de la teor&iacute;a lipost&aacute;tica, sugiri&oacute; que una se&ntilde;al metab&oacute;lica relacionada con los dep&oacute;sitos de grasa ser&iacute;a la que iniciar&iacute;a el sangrado vaginal en la rata. La leptina aparece ahora como el candidato natural para mediar esta acci&oacute;n&amp;#8220;.">2</a>]</sup> A pesar de desconocer el crono iniciador, sí sabemos sus efectos, que en líneas generales se desarrollan en dos ámbitos, el de la maduración sexual y el de la talla corporal. En el primero participan el hipotálamo, la hipófisis -ambos en las profundidades del encéfalo- y las gónadas. Durante la infancia y la época pre-pubertad el sistema nervioso inhibe la emisión de ciertas hormonas, la FSH<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/05/02/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-iv/#footnote_2_63733" id="identifier_2_63733" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La&nbsp;hormona estimuladora del fol&iacute;culo&nbsp;conocida como&nbsp;hormona fol&iacute;culo-estimulante&nbsp;u&nbsp;hormona foliculoestimulante&nbsp;(FSH&nbsp;por sus siglas en&nbsp;ingl&eacute;s) es una hormona&nbsp;del tipo&nbsp;gonadotropina, que se encuentra en los seres humanos y otras hembras primates.">3</a>]</sup> o la LH<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/05/02/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-iv/#footnote_3_63733" id="identifier_3_63733" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La&nbsp;hormona &amp;#8220;luteinizante&amp;#8221;&nbsp;(LH o HL) u&nbsp;hormona luteoestimulante&nbsp;o&nbsp;lutropina&nbsp;es una&nbsp;hormona&nbsp;gonadotr&oacute;pica&nbsp;que, al igual que la&nbsp;FSH, es producida por el l&oacute;bulo anterior de la&nbsp;hip&oacute;fisis&nbsp;o gl&aacute;ndula pituitaria.&nbsp;En el hombre es la hormona que regula la secreci&oacute;n de&nbsp;testosterona&nbsp;y en la mujer controla la maduraci&oacute;n de los&nbsp;fol&iacute;culos, la&nbsp;ovulaci&oacute;n, la iniciaci&oacute;n del&nbsp;cuerpo l&uacute;teo&nbsp;y la secreci&oacute;n de&nbsp;progesterona.">4</a>]</sup> (ver figura de abajo), en la hipófisis, lo cual conlleva el que las neuronas hipotalámicas generadoras de hormonas gonadotropinas, como la GnRH,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/05/02/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-iv/#footnote_4_63733" id="identifier_4_63733" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Las&nbsp;gonadotropinas&nbsp;o&nbsp;gonadotrofinas&nbsp;son una serie de&nbsp;hormonas&nbsp;secretadas por la&nbsp;hip&oacute;fisis&nbsp;(gl&aacute;ndula pituitaria), gracias a la hormona liber-RH, y que est&aacute;n implicadas en la regulaci&oacute;n de la reproducci&oacute;n en los&nbsp;vertebrados.">5</a>]</sup> estén también &#8220;dormidas&#8221;. Con la pubertad se revierte esta inhibición, incrementándose la cantidad de las anteriores hormonas en el flujo sanguíneo, lo que afecta a testículos y ovarios, con el consiguiente aumento de la producción de andrógenos y estrógenos. El segundo campo se refiere al incremento de la estatura. Aquí los actores van a ser también el hipotálamo y la hipófisis, a los que se les va a añadir el hígado. Cuando se incrementan las gonadotropinas GnRH, tal como comentamos para el desarrollo sexual, la hipófisis da orden al hígado para que secrete otra hormona (IGF-1)<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/05/02/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-iv/#footnote_5_63733" id="identifier_5_63733" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El IGF-1 es una&nbsp;hormona&nbsp;similar en estructura molecular a la&nbsp;insulina. Juega un papel importante en el crecimiento infantil (los mayores niveles se producen en la&nbsp;pubertad, los menores en la&nbsp;infancia&nbsp;y la&nbsp;vejez.">6</a>]</sup> similar a la insulina y que es un factor de crecimiento.</p>

<div id="attachment_64144" class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/02/explosion-hormonal-22.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-64144" title="explosion hormonal 2" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/02/explosion-hormonal-22.jpg" alt="" width="400" height="270" /></a><p class="wp-caption-text">Revolución hormonal sexual durante la adolescencia (Imagen a partir del <a href="http://www.neuromexico.org/2018/03/26/los-efectos-de-la-pubertad-sobre-la-estructura-cerebral/" class="liexternal">artículo</a> &#8221;Los efectos de la pubertad sobre la estructura cerebral&#8221;, Lucía Magis Weinberg, 2018, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Debido a estas alteraciones hormonales al adolescente le toca vivir con una fisiología que está evolucionando a toda velocidad, lo que supone para su organismo el afrontar una nueva y difícil gestión, nunca experimentada hasta ahora. Volvemos por tanto al director de orquesta, el cerebro de aquel niño de diez u once años que salía de su fase de aprendizaje académico básico -tal como lo describimos en la entrada anterior- ya en condiciones de enfrentarse a los nuevos retos fisiológicos y sus secuelas psicológicas.</p>

<p style="text-align: justify;">Es evidente que el aprendizaje y la mejora de las habilidades sobre la atención, aprendizaje, memoria y movimiento van a seguir estando ahí, en mayor o menor medida, a lo largo de la vida del adolescente y después como el adulto en el que niño se va transformado. Sin embargo en esta época de adolescencia y digamos que primerísima juventud, lo que está pasando en el cerebro es otra cosa. El aspecto externo del cráneo no diría nada sobre el ajetreo interior en esta época de ajuste hormonal y corporal. Su perímetro apenas crece con relación a la cabeza que era a los diez años. Pero está claro que una persona de veinte años, física y mentalmente, no es como una de diez. Entonces ¿qué está pasando con sus neuronas y redes? Simplemente una especie de tsunami por el que se reconfigura y reorganiza parte del encéfalo que hasta ahora había sido perfectamente operativo. Tras esta revolución seguirá siendo operativo, claro está, pero con otras habilidades, gracias a que se habrá reconfigurado su conectoma al culminarse un proceso conocido como “poda sináptica”. Consiste en la eliminación de las sinapsis en exceso y superfluas por falta de uso, cosa que venían ocurriendo prácticamente desde el nacimiento.</p>

<p style="text-align: justify;">Tras una fase inicial en la que la velocidad de remodelación y poda se lleva a cabo de forma ralentizada, hasta la edad de 14 o 15, parece como que en los restantes de adolescencia el cerebro de pronto se dé cuenta de que el trabajo no esté rematado, iniciándose una etapa de gran actividad conectiva que va a alcanzar su punto culminante precisamente durante esa fase de adolescencia. A la vez, y adicionalmente a esta reorganización de las vías de comunicación, se estará produciendo también un refuerzo sináptico al activarse el proceso de mielinización de axones, lo que hace más eficaz el envío de las señales eléctricas a lo largo de ellos y, en conjunto, las comunicaciones neuronales globales en las redes del cerebro.</p>

<p style="text-align: justify;">Este proceso ocurre principalmente en la corteza cerebral, cuyo volumen se reduce más o menos un 1% al año durante los años de la adolescencia, a partir de los doce años, a la par que se observa un adelgazamiento de la capa más externa, la sustancia gris, donde se encuentran los cuerpos de las neuronas. Quizás motivado todo lo anterior por el engrosamiento de la sustancia blanca subcortical formada por axones y tractos nerviosos, por los que fluye la información de las redes neuronales. Una buena medida del incremento de conexionado y coordinación entre áreas cerebrales distantes.</p>

<div id="attachment_64186" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/02/evolucion-materia-blanca-y-materia-gris-cerebro-con-los-años.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-64186" title="evolucion materia blanca y materia gris cerebro con los años" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/02/evolucion-materia-blanca-y-materia-gris-cerebro-con-los-años.jpg" alt="" width="600" height="210" /></a><p class="wp-caption-text">Gráficas de la evolución media de la sustancia gris (izquierda) y sustancia blanca (derecha) por género y edad (Imagen modificada del libro &#8220;Neuroscience&#8221;, 5ª ed., Sinauer Associates Inc., 2012, Fig. 24.13, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">En esta etapa los cambios suceden de forma más significativa en la corteza prefrontal, la que tenemos justo tras la frente y sobre los globos oculares, que es una de las últimas regiones cerebrales en completar el desarrollo y es la sede de los procesos “superiores” cerebrales: valoración de la información, razonamiento, coordinación, planificación, valoración de resultados, evaluación y respuesta social, control de las emociones… Todo eso se deberá ajustar en un “rebelde” de 14 años que está en construcción. Suena sugerente e instructivo el intentar reflexionar acerca de lo que pueda estar pasando por su cabeza en una época vital en la que todo parece radicalmente nuevo, cuando las emociones urdidas en un maduro cerebro límbico aun no están embridadas, mientras que el Yo anclado en los giros parietales anda buscando su definitiva identidad y ubicación en el mundo. La coordinación de estos dos últimos mundos, la emoción y el Yo agente/volente, en un entorno que le está proporcionando una “borrachera” de novedosas experiencias externas, la proporcionará la corteza prefrontal. Pero esto requiere su tiempo.</p>

<p style="text-align: justify;">Al no tener un Yo bien anclado en su mundo y reforzado por los &#8220;extraños&#8221; cambios físicos que observa en su cuerpo, el adolescente experimenta una gran inseguridad sobre sí mismo y en su entorno social, aunque puntualmente encontrará respuesta a su necesidad de seguridad en “su grupo”. Sus referencias pasan a ser sus inmaduros colegas y los estereotipados “héroes” sociales comunes. Es fácil entender que, al estar pisando esa base tan poco consistente, se manifieste altamente sensible al qué dirán, no sólo al qué dirán de sus iguales, frente a los que se ha de posturear una gallardía que aún no controlan, y refrenan su cerebro y emociones, sino también frente a sus mayores más próximos, de los que debe distanciarse por no parecer dependiente en un momento en que la independencia, la valentía, el amor por el riesgo y la novedad, como hemos dicho, es moneda de valoración frente a sus colegas.</p>

<p style="text-align: justify;">Esto tiene una justificación neurológica, ya que se observa que, a medida que se va entrando en la adolescencia, la llamada corteza prefrontal medial se va activando con más intensidad. Esta zona responde especialmente cuando se piensa en la importancia emocional que representa para el Yo el momento que se está viviendo. El máximo de respuesta se da alrededor de los quince años, época de la vida en que las situaciones sociales conllevan una gran carga emocional mientras que se ve sometido a la presión estresante que le produce la convivencia con su propio Yo desbocado. Con la circunstancia de que desde los quince o dieciséis años su desarrollo moral, gracias al cual va a saber distinguir lo que está bien de lo que está mal, está casi maduro, lo que le introduce un estrato adicional de dilemas: ¿qué hacer en esta situación de tan particular tensión? se pregunta el adolescente. Mantener a toda costa la imagen de individuo que controla por encima de todo… con el problema de que, como su cerebro aún no está preparado para ello, el fantasma de sus inseguridades le está bandeando como un barco casi a la deriva.</p>

<div id="attachment_64209" class="wp-caption aligncenter" style="width: 674px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/02/evolucion-materia-gris-12-20-años-21.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-64209" title="evolucion materia gris 12 20 años 2" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/02/evolucion-materia-gris-12-20-años-21.jpg" alt="" width="664" height="281" /></a><p class="wp-caption-text">A la izquierda: Maduración de la materia gris a lo largo del desarrollo. Vistas lateral derecha y superior del cerebro (la frente está abajo) que muestran la secuencia dinámica de los cambios temporales en el volumen de la materia gris de la superficie cortical. La escala de color representa el grado de maduración de la corteza, de rojo, menos, a azul, más.  (<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3055433/" class="liexternal">Imagen</a> a partir de &#8220;Normal Development of Brain Circuits&#8221;, fig 6, Gregory Z. Tau y Bradley S. Peterson, Neuropsychopharmacology, 2010, fair use) A la derecha: Un esquema de la división de la corteza prefrontal con las zonas que se mencionan en el texto (<a href="https://www.google.es/search?q=corteza+ventromedial+y+orbitofrontal&amp;tbm=isch&amp;tbs=simg:CAQSlAEJq3Gc1ZYNwYIaiAELEKjU2AQaBAgVCAoMCxCwjKcIGl8KXQgDEiXaAlXbAlTYAlbQB9YCkQjYCZ0p6Df7POMz_1T_1hM5E6tzTgM5wpGjBToAFJddnxoQkk8yCA5pBiGjBLNeMaWGhiJUFLQVFhqqD1V445us52mr4-NWaMIncgBAwLEI6u_1ggaCgoICAESBJBz2kIM&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwizmpOcvrHgAhVx6uAKHfojA6gQwg4IKigA&amp;biw=1920&amp;bih=889" class="liexternal">Imagen</a> de la red, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Una de las consecuencias de lo anterior puede ser el “vivir al límite”, el lanzarse al riesgo con alegría y sin reflexión. Al iniciarse la adolescencia, los sistemas dopaminérgicos y de recompensa están casi tan desarrollados como lo estarán en su fase de adulto. Las vías dopaminérgicas son rutas de axones de neuronas generadoras de dopamina, distribuidas en diversas partes del cerebro -núcleo accumbens, sustancia negra, hipotálamo- y que son por las que se vehicula este neurotransmisor de una región del cerebro a otra<strong> </strong><strong>posibilitando la activación de ciertas estructuras y áreas encefálicas</strong><strong>.</strong> Su efecto es el dar un matiz y valor de recompensa a determinadas situaciones vivenciales, por lo que actúa como un poderoso motivador. Y en las situaciones de riesgo hay dopamina, el riesgo “controlado” atrae biológicamente, es un excitante con una resultante de autovaloración y estima. Qué más quiere un adolescente en su mar de dudas, incertidumbres, cambios y reafirmaciones sociales&#8230; ¡RIESGO!</p>

<p style="text-align: justify;">Pero el adolescente tiene un mal amigo. La corteza orbitofrontal, como toda la zona frontal, aún está en construcción. Y es ahí donde los adultos gestionamos la simulación de consecuencias futuras. Una corteza orbitofrontal inmadura hace de los adolescentes unos individuos inmaduros con una capacidad de control de las emociones muy menguado, de forma que sus respuestas sociales a veces van a ser inoportunas, inadecuadas o simplemente desabridas y voluntariamente rompedoras -según los convenios culturales de buenas relaciones- ya que la corteza que toma este tipo de decisiones, por su inmadurez, no es capaz de inhibir y embridar las intensas emociones que le están llegando desde su cerebro límbico ya maduro.</p>

<p style="text-align: justify;">No nos asustemos. A pesar de lo dicho acerca de la inestabilidad emocional y las dudas sobre la identidad, no llegará la sangre al río. La mayoría de los adolescentes viven estos desequilibrios siguiendo un cauce progresivo más que rupturista con todo lo anterior, alejado de cualquier crisis de incapacidad, armonía generacional o trastorno psicológico. La adolescencia, y su borrascoso camino de aprendizaje y madurez, algún día acaba. <strong>En los últimos compases de la adolescencia</strong> su pensamiento ya es abstracto y con proyección de futuro, con lo que se establecen objetivos vocacionales prácticos y realistas. Es paradigmático el hecho de que la creatividad de los científicos, sus descubrimientos más importantes, se presentan a comienzos de la carrera profesional. En ello debe ayudar un aún desinhibido córtex prefrontal que culmina sus últimos ajustes. El joven se integra de nuevo en la familia y es capaz de apreciar mejor los consejos y los valores de sus mayores. Se delimitan los valores morales, religiosos y sexuales, y se establece la capacidad para comprometerse y establecer límites. Su individualismo centrípeto va a atemperarse para abrirse a un nuevo mundo en el que aumentará su interés, casi con toda seguridad idealista, dado el lógico déficit de un acervo de vivencias personales, por temas sociales como la dignidad humana, los derechos fundamentales, la justicia e igualdad, el estudio histórico y defensa de la identidad de su grupo ciudadano. Su encaje en la sociedad se va a producir, ya que se va a encontrar de bruces con ella y se le suponen las habilidades necesarias para enfrentarse con éxito a las nuevas responsabilidades que le va a exigir el entorno social… y por lo general así va a ser una vez alcance su maduración definitiva, entre los 25 y 30 años, cuando los procesos neurales de la corteza prefrontal hayan llegado a su pleno desarrollo.</p>

<p style="text-align: justify;">Con estas pinceladas psicológicas de la adolescencia tardía<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/05/02/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-iv/#footnote_6_63733" id="identifier_6_63733" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="En gran medida obtenidas del siguiente art&iacute;culo &amp;#8220;La tormenta hormonal del adolescente&amp;#8221; de las m&eacute;dicas pediatra M.I. Hidalgo Vicario y M. G&uuml;emes Hidalgo, 2013.">7</a>]</sup> acabo esta miniserie en la que hemos realizado un recorrido neuropsicológico de la evolución de un ser humano a lo largo de los primeros años de su vida. Espero que haya sido de vuestro interés.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_63733" class="footnote">La Organización Mundial de Salud considera adolescencia al periodo comprendido entre los 10 y 19 años de edad, y juventud al que abarca de los 19 a los 25 años. La Sociedad de Medicina y Salud Adolescente (SAHM) de Estados Unidos, en cambio, sitúa la adolescencia entre los 10 y 21 años.</li><li id="footnote_1_63733" class="footnote">Como podéis leer en <a href="https://www.aeped.es/sites/default/files/anales/49-6-3.pdf" class="lipdf">este informe</a> técnico, &#8220;<em>La única explicación aceptada para esta asociación sería la influencia de algún mediador desconocido sobre el eje hipotálamo-hipófiso-gonadal. En 1963 Kennedy, el autor de la teoría lipostática, sugirió que una señal metabólica relacionada con los depósitos de grasa sería la que iniciaría el sangrado vaginal en la rata. La leptina aparece ahora como el candidato natural para mediar esta acción</em>&#8220;.</li><li id="footnote_2_63733" class="footnote">La <strong>hormona estimuladora del folículo</strong> conocida como <strong>hormona folículo-estimulante</strong> u <strong>hormona foliculoestimulante</strong> (FSH por sus siglas en inglés) es una hormona del tipo gonadotropina, que se encuentra en los seres humanos y otras hembras primates.</li><li id="footnote_3_63733" class="footnote">La <strong>hormona &#8220;luteinizante&#8221;</strong> (LH o HL) u <strong>hormona luteoestimulante</strong> o <strong>lutropina</strong> es una hormona gonadotrópica que, al igual que la FSH, es producida por el lóbulo anterior de la hipófisis o glándula pituitaria. En el hombre es la hormona que regula la secreción de testosterona y en la mujer controla la maduración de los folículos, la ovulación, la iniciación del cuerpo lúteo y la secreción de progesterona.</li><li id="footnote_4_63733" class="footnote">Las <strong>gonadotropinas</strong> o <strong>gonadotrofinas</strong> son una serie de hormonas secretadas por la hipófisis (glándula pituitaria), gracias a la hormona liber-RH, y que están implicadas en la regulación de la reproducción en los vertebrados.</li><li id="footnote_5_63733" class="footnote">El <strong>IGF-1</strong> es una hormona similar en estructura molecular a la insulina. Juega un papel importante en el crecimiento infantil (los mayores niveles se producen en la pubertad, los menores en la infancia y la vejez.</li><li id="footnote_6_63733" class="footnote">En gran medida obtenidas del siguiente <a href="http://www.sietediasmedicos.com/contacto/item/3287-la-tormenta-hormonal-del-adolescente#.XYx5vGbtaUk" class="liexternal">artículo</a> &#8220;<em>La tormenta hormonal del adolescente</em>&#8221; de las médicas pediatra M.I. Hidalgo Vicario y M. Güemes Hidalgo, 2013.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>Cerebro: del año 0 al año 20 (III)</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Apr 2019 06:42:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jreguart</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Divulgación]]></category>
		<category><![CDATA[jreguart]]></category>
		<category><![CDATA[neurología]]></category>

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		<description><![CDATA[Con esta nueva entrada seguimos avanzando a través de la miniserie que comenzamos hace unas semanas y que habla de la evolución neurocognitiva durante los primeros años de la vida. Como podéis imaginar se trata de un campo que necesariamente bordea la neurología y la psicología. Si has leído la entrada anterior más o menos te habrás [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Con esta nueva entrada seguimos avanzando a través de <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/series/cerebro-del-ano-0-al-ano-20/" class="liexternal">la miniserie</a> que <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/02/22/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-i/" class="liexternal">comenzamos</a> hace unas semanas y que habla de la evolución neurocognitiva durante los primeros años de la vida. Como podéis imaginar se trata de un campo que necesariamente bordea la neurología y la psicología. Si has leído <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/03/14/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-ii/" class="liexternal">la entrada anterior</a> más o menos te habrás podido hacer una idea de lo que le sucede a un niño de hasta tres años. Ahora sigamos la flecha del tiempo.</p>

<p style="text-align: justify;">En los próximos siete a ocho años su complejidad cerebral se va a seguir desarrollando con particular intensidad, aunque no se va a ver significativamente reflejada en el tamaño externo de la “máquina”: su perímetro craneal se va a ver incrementado en menos de un 10%.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/04/21/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-iii/#footnote_0_63730" id="identifier_0_63730" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Hago referencia al per&iacute;metro craneal (PC) puesto que es el indicador m&aacute;s utilizado para estudiar el correcto desarrollo del cr&aacute;neo seg&uacute;n la edad infantil, ya que pude indicar patolog&iacute;as como macro y microcefalias. Un &amp;#8220;modesto&amp;#8221; 10% de incremento del PC puede suponer hasta un 33% de incremento volum&eacute;trico, lo cual no es tan &amp;#8220;modesto&amp;#8221;. La verdad es que a los 3 a&ntilde;os el peso medio del cerebro es de 970 gramos mientras que a los 10 a&ntilde;os ya es de 1.310 gramos.">1</a>]</sup> Qué lejos queda aquel 60% de crecimiento anárquico de los tres primeros años de vida. Al inicio de<strong> esa fase, 3 a 11 años</strong>, la anatomía neuronal básica está ya creada y ahora sólo falta mejorarla y darle más eficiencia.</p>

<div id="attachment_63904" class="wp-caption aligncenter" style="width: 710px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/01/crecimiento-perimetro-craneal-2.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-63904" title="crecimiento perimetro craneal 2" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/01/crecimiento-perimetro-craneal-2.jpg" alt="" width="700" height="283" /></a><p class="wp-caption-text">Evolución del perímetro craneal según la edad, diferenciado entre niños y niñas. Curvas de Nellhaus G. Head: &#8220;Practical Composite International and Interracial Graphs&#8221;, Pediatrics, 1968; 41:106-114. (<a href="https://www.revistapediatria.cl/volumenes/2014/vol11num2/5.html" class="liexternal">Imagen</a> obtenida de la red, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Con base en los circuitos neuronales desarrollados durante los tres primeros años, aparecerán otros nuevos más ordenados con los que manejar no solamente la novedosa información que comportará el inédito mundo que llega rico en experiencias, sino también con los que gestionar el cada vez más abundante y duradero fondo de memoria. Vamos a iniciar un prolongado momento de armonización encefálica global que aprovechará la gran cantidad de caminos de interacción que van a conectar, ahora ya a “larga distancia”, la gran mayoría de las áreas de percepción, emoción y raciocinio del cerebro. Por otro lado, se irán reforzando las llamadas áreas de asociación secundarias y terciarias, lugares del córtex donde se gesta un manejo más sofisticado de las percepciones y memorias, más complejo que la función de percepción básica que se había dado en las cortezas primarias, tal como comentábamos para los niños de hasta tres años. En la figura inmediatamente posterior podemos apreciar la complejidad de estas vías de interconexión entre las diversas áreas corticales, subcorticales e interhemisféricas del cerebro, y con el resto del organismo. Se trata de la imagen real de cómo está organizada la aparentemente amorfa sustancia blanca del encéfalo, bajo la capa externa de sustancia gris de la corteza. Estamos contemplando los fascículos neurales del cerebro, auténticas autopistas axonales que ya comienzan a estar disponibles para el niño en estos momentos de su vida.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/04/21/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-iii/#footnote_1_63730" id="identifier_1_63730" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Si est&aacute;is interesados en profundizar un poco m&aacute;s de los fasc&iacute;culos neurales que conforman la materia blanca del enc&eacute;falo, pod&eacute;is acudir a estos apuntes sobre &amp;#8220;Anatom&iacute;a de las funciones mentales superiores&amp;#8221; de&nbsp;Gabriel J. Castro U., 2015.">2</a>]</sup></p>

<p style="text-align: justify;">Apoyado en este “nuevo” cerebro, los próximos tres años del niño, <strong>hasta los seis o siete</strong>, van a discurrir en un campo de entrenamiento de las habilidades apuntadas: gestionar el valor y posibilidades del medio entorno; gestionar las relaciones como individuo en un entorno social y consolidar el uso de la herramienta crucial para el aprendizaje y raciocinio llamada <em>el lenguaje</em>. Todo ello le va a colocar en condiciones óptimas para desarrollar conocimientos y destrezas escolares que va a necesitar a partir de los 8 años, como comentaremos un poco más abajo en esta entrada.</p>

<p style="text-align: justify;">Más o menos a lo largo de la primera mitad de esta segunda fase, que se va a prorrogar hasta los diez-once años, el niño cambia tres aspectos fundamentales para su desarrollo: su fisonomía física se hace más esbelta, digamos que más adulta, lo que le permite ir haciendo su motricidad más eficiente y sofisticada; va a dejar de hablar como el indio americano de las películas del <em>Far West</em> para pasar a dominar de forma espontánea la sintaxis en el lenguaje. Además, se va a encontrar en un mundo social más ampliado donde tendrá que defender lo que él crea que son sus intereses y en donde va a encontrar por primera vez un atisbo de amistades próximas e incondicionales. Me imagino que en la apreciación que pueda hacer de la vida un niño o niña de seis años ha quedado muy en segundo término el asombro por la catarata de experiencias nuevas cuando bebé para pasar a un asombro racional y consciente de los interesantes misterios de la naturaleza. Lo que necesariamente le va a llevar a poner en más valor un mundo, su mundo, de emociones nuevas.</p>

<div id="attachment_64080" class="wp-caption aligncenter" style="width: 640px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/02/tractografia-y-areas-de-asociacion.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-64080" title="tractografia y areas de asociacion" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/02/tractografia-y-areas-de-asociacion.jpg" alt="" width="630" height="297" /></a><p class="wp-caption-text">A la izquierda un esquema de las áreas corticales primarias y de asociación. A la derecha una imagen <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tractograf%C3%ADa" rel="nofollow" class="liwikipedia">tractográfica</a> de los fascículos axonales que comunican las áreas anteriores (Imagenes: <a href="https://www.google.es/search?q=areas+terciarias+del+cerebro&amp;tbm=isch&amp;tbs=simg:CAQSlAEJexVITZccAi8aiAELEKjU2AQaAggVDAsQsIynCBphCl8IAxIn-whhzgOICfgTiQmYCoIJ9RONCf8o_1z38PcM0iimbJ4A-uDX7PYYpGjCRfGpa_15c28di1kwJJGTBy7xbip166jKfbE1ZpLByp_1-gUZbB18cGn20tckTim1nkgBAwLEI6u_1ggaCgoICAESBCqfIXwM&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwjavKiRpKfgAhXyAWMBHeNgARgQwg4IKigA&amp;biw=1920&amp;bih=938" class="liexternal">Izquierda</a> de la red y <a href="https://twitter.com/equipodelatorre/status/710053038514434048" class="liexternal">derecha</a> del Equipo De la Torre, Servicio de Neurocirugía del Complejo Hospitalario Ruber, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Todo ello a través de la continua práctica motora con un cuerpo más equilibrado, coordinado y, por tanto, más eficaz. Damos por contado que la corteza frontal motora y la somatosensorial parietal ya saben actuar coordinadas en modo adulto, ya sea directamente entre ellas o a través del tálamo. Aún ahora continúa incorporando en su acervo neuronal motor pautas automáticas que se gravarán en el subconsciente a pesar de ser aprendidas de forma muy consciente. Aprenderá a ir en patín sin necesitar poner la atención en esta actividad. Jugando al baloncesto lanzará con bastante precisión la pelota al compañero sin tener que pensar en cómo conseguir tal precisión. Aprenderá a hacerse el lazo del zapato de forma inconsciente y será capaz de hacerlo quizás mientras a la vez protesta vehementemente que no quiere salir al colegio. Subirá y bajará escaleras pensando solamente en no derramar el vaso de leche que llevan en la mano. Huirá despavorido de un inofensivo perro que le persigue sin mirar el suelo por donde pasa y sin, milagrosamente, tropezar en piedra alguna. La mejora de las redes neuronales entre la corteza y los ganglios basales y el cerebelo se va apreciando a través de esos aprendizajes automáticos. Estas habilidades no las va a perder en toda su vida, seguirá automatizando nuevas destrezas motoras y mejorando las antiguas, incluso siendo ya un adulto.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/04/21/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-iii/#footnote_2_63730" id="identifier_2_63730" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Como pueda ser el conducir un veh&iacute;culo pensando en la cerveza que se va a tomar, o el tejer un jersey viendo y comprendiendo la telenovela de las cuatro de la tarde.">3</a>]</sup> A los seis años la máquina del automatismo motor y sus programas integrados de funcionamiento están ya en pleno rendimiento.</p>

<p style="text-align: justify;">Con la práctica, la experiencia y una atención más fina irá mejorando su lenguaje. Hay antropólogos y neurólogos que piensan que el módulo cerebral de la manipulación motora, con la que desarrollar habilidades manuales, coincide con el módulo de la comprensión del lenguaje.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/04/21/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-iii/#footnote_3_63730" id="identifier_3_63730" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Para m&aacute;s informaci&oacute;n pod&eacute;is leer la entrada 16 &ldquo;Entre 1,8 millones y 250 mil a&ntilde;os III, simbolog&iacute;as&rdquo; de la serie &ldquo;Biograf&iacute;a de lo humano&rdquo; publicada en este mismo blog.">4</a>]</sup> No resulta así sorprendente que la evolución de las habilidades motoras vaya casi a la par con la del perfeccionamiento del lenguaje. Cuántas veces parece que intentamos extraer con los gestos corporales aquellas palabras que no encontramos espontáneamente en nuestro cerebro. La realimentación entre ambos módulos cerebrales fomenta el raciocinio y, del raciocinio, exploración de ideas, a las nuevas palabras. La interacción con su entorno le va sirviendo de base para experimentar su comunicación verbal, mejorando progresivamente en gramática y sintaxis. El perfeccionamiento en la “fabricación” de frases es evidente, ya que a los seis años ha dejado aquel habla de “indio de las películas del oeste” soltando frases sin conexión, pasando a subordinarlas con facilidad mientras las matiza con un sentido de causa-efecto. La natural y automática predisposición del humano a imitar inconscientemente gestos y matices de los sonidos ha ido completando el círculo, iniciado en los primerísimos años, mediante el progresivo dominio de la prosodia en el lenguaje, imprescindible para entender y ser entendido.</p>

<div id="attachment_63951" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/01/evolucion-sinapsis-y-mielinizacion-2-pequeño.png" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-63951" title="evolucion sinapsis y mielinizacion 2 pequeño" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/01/evolucion-sinapsis-y-mielinizacion-2-pequeño.png" alt="" width="450" height="223" /></a><p class="wp-caption-text">Cronología de los principales eventos en el desarrollo del cerebro. Este diagrama representa el desarrollo cerebral que comienza con la neurulación y continúa con la migración neuronal, la sinaptogénesis, la poda, la mielinización y el adelgazamiento cortical. (Imagen de &#8221;<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3055433/" class="liexternal"><em>Normal Development of Brain Circuits</em></a>&#8220;, Gregory Z Tau y Bradley S Peterson, Neuropsychopharmacology. 2010)</p></div>

<p style="text-align: justify;">La imparable mejora en el lenguaje es indicativa de una progresiva construcción de las redes neuronales especializadas y de la paulatina mejoría de la interconexión entre ellas. En estas edades, la mielinización y la sinaptogénesis son muy activas, como podéis apreciar en el esquema anterior. El lóbulo temporal da sentido semántico a las palabras almacenadas en los módulos de memoria; también en el módulo temporal se encuentra el área de Wernicke, que es en donde se interpreta y da sentido al lenguaje; mientras que en el lóbulo frontal se estará consolidando el área de Broca que va a dirigir la ejecución motora correcta del habla. Conectando todas esas zonas está el fascículo arqueado, verdadera autopista axonal que une los lóbulos parietal, temporal y frontal. Evidentemente, a los seis años está ya suficientemente mielinizado y operativo.</p>

<p style="text-align: justify;">A esa edad parece que definitivamente el niño ha dado un giro brutal en sus procesos racionales. Ha decidido abandonar el pensamiento mágico que le ha acompañado hasta ahora por el que no tenía muy claro, ni lo precisaba, qué era lo real y qué lo imaginario -más bien para él era lo mismo-. Ha comenzado definitivamente a diferenciar su identidad en un mundo externo que él apreciaba casi como animista global, ya que progresivamente ha ido descubriendo que las personas que se movían por ese su mundo holístico están realmente fuera de él. Y descubre que el lenguaje no es solamente para entender su mundo individual y mágico, sino que le permite abrir mundos nuevos, ya que gracias a él interactúa con los demás, con los que puede actuar de forma coordinada. Claramente se aprecia, al observarlos, cómo van pasando de ser un individuo dentro de un loco enjambre en el patio de recreo a colaborar en sus juegos con algún compañero, al principio de forma brusca y desordenada, para poco a poco complicar la actividad conjunta. Se le han abierto las sutilezas y potencialidades de la relación social. Y, dentro de la realización social, su afianzamiento como individuo.</p>

<p style="text-align: justify;">Progresivamente, la dependencia emocional de los padres, imprescindible y vital hasta ahora, va dejando pequeños huecos por donde se cuelan las amistades, sus iguales, con los que encuentra nuevas oportunidades de experiencia y aprendizaje. Hasta ahora el 100% estaba decidido por los padres y las circunstancias ambientales. A partir de ahora descubre la posibilidad de comunicar y negociar a su mismo nivel. Comienza a entender cómo el mundo puede ser vivido dentro de otros parámetros: el mundo es eminentemente social y cada uno puede manejar sus propios hilos. Es fantástico observarlo en tus hijos o nietos, cómo progresivamente comienzan las fidelidades entre amigos, el fortalecimiento de la independencia personal y la progresiva pérdida de la omnímoda ligazón emocional con los padres.</p>

<div id="attachment_64029" class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><a href="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/02/evolucion-materia-gris-8-12-años1.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-64029" title="evolucion materia gris 8 12 años" src="https://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2019/02/evolucion-materia-gris-8-12-años1.jpg" alt="" width="400" height="275" /></a><p class="wp-caption-text">Maduración de la materia gris a lo largo del desarrollo. Vistas lateral derecha y superior del cerebro (la frente está abajo) que muestran la secuencia dinámica de los cambios temporales en el volumen de la materia gris de la superficie cortical. La escala de color representa el grado de maduración de la corteza, de rojo, menor, a azul, mayor.  (<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3055433/" class="liexternal">Imagen</a> a partir de &#8220;Normal Development of Brain Circuits&#8221;, fig 6, Gregory Z. Tau y Bradley S. Peterson, Neuropsychopharmacology, 2010, fair use)</p></div>

<p style="text-align: justify;">Todo ello nos dice que el desarrollo neurológico está llegando a la corteza prefrontal. <strong>A partir de los seis-siete</strong> años hace falta darle pautas, normalmente culturales, como para que sepa de qué manera utilizar sus potencialidades de memoria, raciocinio, planificación y gestión emocional, así como para saber navegar en un mundo social donde no siempre sus emociones primeras son las que le deben llevar por la vida. El niño de seis y siete años está preparado para lo que le espera. No es que no tenga problemas motores, sino que maneja con soltura su motilidad en todos los sentidos. Sabe ya que el mundo no es mágico y que las estrellas son bolas de fuego: tiene capacidad de asimilar la realidad. Se comunica verbalmente con precisión tanto interiormente -puede razonar con mayor fluidez- como externamente -puede socializar con progresiva eficacia-. En eso su cada vez más maduro mundo neurológico emocional le va a ayudar para tomar aire y volar.</p>

<p style="text-align: justify;">Pero aún le queda mucho por hacer. Tiene que experimentar con esas habilidades, pues tras los primeros diez años le espera la adolescencia, preludio necesario de la madurez. Pero todavía no es el caso. Ahora, <strong>de seis a diez años</strong>, es aún una época de aprendizaje “superior”, de fortalecer la atención selectiva, de agilizar el proceso de comprensión, para lo que le va a ayudar el perfeccionar su lenguaje, ahora con el estudio de la lectura y escritura, sin olvidar gramática y sintaxis, de forma que, apalancado en esas habilidades, pueda abrir el melón del mundo. Afianzar un modo de pensamiento lógico a través del aprendizaje de las ciencias naturales o humanísticas. Profundizar en las ciencias naturales le hará entender el entorno y, a la larga, le hará entenderse a sí mismo. Es momento de empezar a considerar como parte de su acervo vital la idea del especial valor del ser humano,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/04/21/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-iii/#footnote_4_63730" id="identifier_4_63730" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="No entro en posibles disquisiciones metaf&iacute;sicas acerca de este supuesto &amp;#8220;valor superior&amp;#8221; del ser humano. Aqu&iacute; me apunto a la opini&oacute;n de Jos&eacute; Antonio Marina, fil&oacute;sofo y docente, que en su libro &amp;#8220;Biograf&iacute;a de la Humanidad&amp;#8221; (2018), escrito al alim&oacute;n con Javier Rambaud, propone con gran solidez la idea de que el &amp;#8220;invento&amp;#8221; de la dignidad humana es la mejor soluci&oacute;n ideada por el sapiens para asegurarse la felicidad objetiva, gracias a un cat&aacute;logo de normas basadas en este concepto de dignidad del hombre absolutamente &amp;#8220;as&eacute;pticas&amp;#8221;, universales y aceptadas por la gran mayor&iacute;a de los humanos. El &amp;#8220;invento&amp;#8221; de la dignidad sustituy&oacute; a las hist&oacute;ricas legitimidades que justificaban los modos de dirigir -moralmente o pol&iacute;ticamente- a los humanos, basados en los antiguos arcanos, ya fueran dioses cosmol&oacute;gicos, mitos ancestrales, el propio orden de la naturaleza o la&nbsp;auctoritas de un rey.">5</a>]</sup> sumergiéndose en el conocimiento y las motivaciones del devenir de la historia. Tienen que ir a la escuela para vivir todo ello, en un mundo de trabajo -esfuerzo-, colaboración -empatía y generosidad-, creatividad -imaginación y libertad mental- y competencia personal -autoestima-, dentro de un entorno que necesariamente conlleva contacto personal -socialización y gestión de emociones-. Y eso, además de ser armas para el futuro personal, es gimnasia cerebral. Gimnasia que, como hemos dicho más arriba, no incrementa el volumen del cerebro, pero sí es esencial para “lubricarlo” y darle una base racional y de pensamiento crítico, de curiosidad e iniciativa. Le va a ayudar el hecho de que hacia los diez años ya habrá pasado del pensamiento concreto al pensamiento abstracto con proyección de futuro característico de la madurez. Todo son habilidades que le van a ser imprescindibles en la nueva etapa que le espera con la adolescencia y más allá.</p>

<p style="text-align: justify;">Sí, quizás el plan es ambicioso para unos niños de 7 a 11 años. Pero es en esta fase cuando se les deben dar las bases de conocimientos y gestión emocional para, a lo largo del periodo de adolescencia, acrecentarlas y consolidar así un acervo de actitudes y potencialidades que se van a hacer imprescindibles cuando se deba experimentar en la edad madura. En estos momentos el cerebro está en un punto óptimo para trabajar en ello.</p>

<p style="text-align: justify;">Como la cronología del desarrollo neurológico nos ha llevado a hablar de educación, y aunque me salga de la línea maestra de esta miniserie -el desarrollo del cerebro en los primeros años de la vida de un humano-, no puedo por menos de acabar esta entrada dedicada a la fase en que el mundo &#8220;escolar&#8221; es vital, transcribiendo la opinión del conocido historiador israelí Yuval Noah Harari, que propone en su libro &#8220;<em>21 lecciones para el siglo XXI</em>&#8221; (2018):</p>

<p style="text-align: justify;">&#8220;<em>Así pues ¿qué tendríamos que enseñar? Muchos pedagogos expertos indican que en las escuelas deberían dedicarse a enseñar &#8220;las cuatro ces&#8221;: pensamiento crítico, comunicación, colaboración y creatividad. De manera más amplia, tendrían que restar importancia a las habilidades técnicas para hacer hincapié en las habilidades de uso general para la vida. Lo más importante de todo será la capacidad de habérselas con el cambio, de aprender nuevas cosas y de mantener el equilibrio mental en situaciones con las que no estemos familiarizados. Para estar a la altura del mundo de 2050, necesitaremos no sólo inventar nuevas ideas y productos: sobre todo necesitaremos reinventarnos una y otra vez.</em>&#8221;<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/04/21/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-iii/#footnote_5_63730" id="identifier_5_63730" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La opini&oacute;n clave de Harari es que el mundo, la humanidad, est&aacute; cambiando a pasos agigantados. Nadie sabe a d&oacute;nde nos va a llevar la tecnoinform&aacute;tica, la tecnobiolog&iacute;a, la inteligencia artificial, la realidad aumentada o la megagesti&oacute;n de datos. Es decir, el mundo de los algoritmos que viene cual tsunami. Que sin ninguna duda cambiar&aacute; la vida. Tarde o temprano, aunque haya resistencias. El que no sea capaz de prepararse para ese futuro lo tendr&aacute; mal. El que se prepare para ser resiliente y poder reinventarse una y otra vez lo tendr&aacute; menos duro para moverse en la nueva vida.">6</a>]</sup> ¿Un nuevo paradigma para el futuro?</p>

<p style="text-align: justify;">Y sí&#8230; todo debe empezar a lo largo de este importante periodo &#8220;académico&#8221; que va desde los siete a los once años. El cerebro está esperando con su equipamiento operativo. Lo veremos en la <a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2019/05/02/cerebro-del-ano-0-al-ano-20-iv/" class="liexternal">siguiente entrada</a>.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_63730" class="footnote">Hago referencia al perímetro craneal (PC) puesto que es el indicador más utilizado para estudiar el correcto desarrollo del cráneo según la edad infantil, ya que pude indicar patologías como macro y microcefalias. Un &#8220;modesto&#8221; 10% de incremento del PC puede suponer hasta un 33% de incremento volumétrico, lo cual no es tan &#8220;modesto&#8221;. La verdad es que a los 3 años el peso medio del cerebro es de 970 gramos mientras que a los 10 años ya es de 1.310 gramos.</li><li id="footnote_1_63730" class="footnote">Si estáis interesados en profundizar un poco más de los fascículos neurales que conforman la materia blanca del encéfalo, podéis acudir a <a href="http://medicina-ucr.com/quinto/wp-content/uploads/2015/09/Clase-Neuroanatom%C3%ADa-Sustancia-Blanca-Cerebral.pdf" class="lipdf">estos apuntes</a> sobre &#8220;<em>Anatomía de las funciones mentales superiores</em>&#8221; de Gabriel J. Castro U., 2015.</li><li id="footnote_2_63730" class="footnote">Como pueda ser el conducir un vehículo pensando en la cerveza que se va a tomar, o el tejer un jersey viendo y comprendiendo la telenovela de las cuatro de la tarde.</li><li id="footnote_3_63730" class="footnote">Para más información podéis leer la entrada 16 “<em>Entre 1,8 millones y 250 mil años III, simbologías”</em> de la serie “<em>Biografía de lo humano</em>” publicada en este mismo blog.</li><li id="footnote_4_63730" class="footnote">No entro en posibles disquisiciones metafísicas acerca de este supuesto &#8220;valor superior&#8221; del ser humano. Aquí me apunto a la opinión de José Antonio Marina, filósofo y docente, que en su libro &#8220;<em>Biografía de la Humanidad</em>&#8221; (2018), escrito al alimón con Javier Rambaud, propone con gran solidez la idea de que el &#8220;invento&#8221; de la dignidad humana es la mejor solución ideada por el <em>sapiens</em> para asegurarse la felicidad objetiva, gracias a un catálogo de normas basadas en este concepto de dignidad del hombre absolutamente &#8220;asépticas&#8221;, universales y aceptadas por la gran mayoría de los humanos. El &#8220;invento&#8221; de la dignidad sustituyó a las históricas legitimidades que justificaban los modos de dirigir -moralmente o políticamente- a los humanos, basados en los antiguos arcanos, ya fueran dioses cosmológicos, mitos ancestrales, el propio orden de la naturaleza o la <em>auctoritas</em> de un rey.</li><li id="footnote_5_63730" class="footnote">La opinión clave de Harari es que el mundo, la humanidad, está cambiando a pasos agigantados. Nadie sabe a dónde nos va a llevar la tecnoinformática, la tecnobiología, la inteligencia artificial, la realidad aumentada o la megagestión de datos. Es decir, el mundo de los algoritmos que viene cual tsunami. Que sin ninguna duda cambiará la vida. Tarde o temprano, aunque haya resistencias. El que no sea capaz de prepararse para ese futuro lo tendrá mal. El que se prepare para ser resiliente y poder reinventarse una y otra vez lo tendrá menos duro para moverse en la nueva vida.</li></ol>]]></content:encoded>
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