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	<title>El Cedazo &#187; Ciencia-ficción</title>
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		<title>Has leído&#8230; La hormiga, de Pedro Gálvez?</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Apr 2017 16:14:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Macluskey</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[Pedro Gálvez Posiblemente no, porque hace bastantes años que esta novela está descatalogada y es imposible encontrarla en librerías, pero se trata de un libro realmente curioso del autor malagueño Pedro Gálvez, nieto del también escritor Pedro Luis de Gávez, fusilado en Madrid al poco de finalizar la Guerra Civil Española. Nació Pedro Gálvez en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_51493" class="wp-caption alignleft" style="width: 260px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2017/03/Pedro-Gálvez.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-51493" title="Pedro Gálvez" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2017/03/Pedro-Gálvez.jpg" alt="" width="250" height="350" /></a><p class="wp-caption-text">Pedro Gálvez</p></div>

<p>Posiblemente no, porque hace bastantes años que esta novela está descatalogada y es imposible encontrarla en librerías, pero se trata de un libro realmente curioso del autor malagueño <a href="http://www.compartelibros.com/autor/pedro-galvez/1" target="_blank" class="liexternal">Pedro Gálvez</a>, nieto del también escritor Pedro Luis de Gávez, fusilado en Madrid al poco de finalizar la Guerra Civil Española. Nació Pedro Gálvez en 1940, y llevó una azarosa vida en su juventud. Emigrante junto a su familia a las Américas, donde se formó, se afilió al Partido Comunista en Caracas y estuvo vinculado a la guerrilla venezolana de los años 60, hasta que tuvo que huir a la muy comunista República Democrática Alemana, en la que llegó a ser traductor personal de español del líder de la RDA del momento, Walter Ulbricht. En 1971 escapó a la República Federal Alemana y en 1975, tras la muerte de Francisco Franco, se trasladó finalmente a España. Actualmente reside en Alemania, y <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2011/01/18/andalucia_malaga/1295378989.html" target="_blank" class="liexternal">leo en la hemeroteca</a> que fue apuñalado en la puerta de su casa de Munich en enero de 2011. Espero que se haya repuesto del susto y que esté bien.</p>

<p>Pedro Gálvez ha escrito mucho después, en los años 2000, otros libros, novelas históricas, por los que es más conocido: El maestro del Emperador; Nerón, Diario de un Emperador; Hypatia de Alejandría; La emperatriz de Roma&#8230; Nada que ver con el libro que hoy os presento.</p>

<p><a href="http://www.compartelibros.com/libro/la-hormiga/5881" target="_blank" class="liexternal"><strong>La Hormiga</strong></a> fue escrito en 1978, y fue publicado<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2017/04/29/has-leido-la-hormiga-de-pedro-galvez/#footnote_0_51490" id="identifier_0_51490" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Tambi&eacute;n se public&oacute; en alg&uacute;n momento con el t&iacute;tulo de &amp;#8220;Historia de una hormiga.">1</a>]</sup> en una colección de ciencia-ficción, Ultramar Ediciones de bolsillo, como uno de los raros exponentes de autores españoles de ciencia ficción de la época&#8230; de hecho por entonces yo sólo conocía a un autor español, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Domingo_Santos" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Domingo Santos</a>. El género estaba dominado (igual que hoy en día) por autores que escriben en inglés, sobre todo estadounidenses: Isaac Asimov, Ray Bradbury, Frederick Brown, Robert Heinlein, Frederick Pohl, etc, y era bastante raro encontrar obras de ciencia ficción de autores de otras nacionalidades. Y menos, españoles. Así que Ultramar lo publicó en su colección de bolsillo en 1978 o 1979, quizás lo reeditó algún año después&#8230; y ya no hay forma de encontrarlo como no sea en digital o rebuscando en alguna librería de libros usados.</p>

<div id="attachment_51494" class="wp-caption alignright" style="width: 303px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2017/03/Portada-Pedro-Galvez-La-hormiga.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-51494" title="Portada Pedro Galvez La hormiga" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2017/03/Portada-Pedro-Galvez-La-hormiga.jpg" alt="" width="293" height="450" /></a><p class="wp-caption-text">Portada del libro: La hormiga, de Pedro Gálvez</p></div>

<p>Claro que, después de toda esta introducción, la verdad es que <em>La hormiga</em> no se puede catalogar realmente como un libro de ciencia ficción puro, aunque el planteamiento, en realidad, sí que lo sea: una hormiga vulgar y corriente de la especie <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Formica_rufa" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Formica Rufa</em></a>, la típica hormiga roja de alrededor de un centímetro de longitud tan común en nuestros bosques de coníferas, debido a una extraña mutación de su ADN adquiere consciencia y la capacidad de aprender y comunicarse con cualquier otra especie inteligente&#8230; y sólo encuentra una con quien hacerlo, nosotros los humanos.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2017/04/29/has-leido-la-hormiga-de-pedro-galvez/#footnote_1_51490" id="identifier_1_51490" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="&iexcl;Eso s&iacute; que es un planteamiento de ciencia-ficci&oacute;n!   ">2</a>]</sup> Así que, tras aprender todo lo posible acerca de nosotros y de sus congéneres hormiguescos en la bien nutrida biblioteca universitaria, se comunica finalmente con el célebre entomólogo Carlos Grieg, de la afamada Universidad de Kiefernwalde&#8230; que aparece un buen día muerto de un tiro en la sien sobre su escritorio de caoba. El buen científico&#8230; ¿se suicidó, o quizás fue asesinado?</p>

<p>Para resolver la cuestión acude a la pequeña localidad (inventada, me parece) de Kiefernwalde un anónimo investigador que es quien escribe el libro&#8230; o lo prologa, o lo transcribe, o de todo un poco.</p>

<p>Como veis, el planteamiento pertenece claramente al género de la ciencia ficción: una hormiga se vuelve inteligente. Bien. Y, ¿qué hace esa <em>formica sapiens recens</em>, como pomposamente ella misma se autodenomina, con su asombrosa inteligencia, una vez que ha aprendido todo lo que se puede aprender del mundo en que vive y de los humanos que lo pueblan? ¿Dominar el mundo? ¿Despertar a sus congéneres para alcanzar una nueva perfección? ¿Viajar quizás al espacio y fundar una nueva colonia hormiguesca en los confines de la Galaxia&#8230;?</p>

<p>Pues no. Eso sería algo muy visto. <strong>Escribe un tratado</strong>. Un tratado de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mirmecolog%C3%Ada" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">mirmecología</a> (la rama de la entomología que estudia precisamente a las hormigas) o, mejor, de mirmecología comparada con antropología, con la historia del ser humano. Aquí podréis pensar, queridos lectores&#8230; ¿<em>y a mí qué rayos me importa la vida de las hormigas</em>? Pues ahí está precisamente la gracia del asunto: es que no sólo es un libro realmente curioso, además ¡<strong>es muy, muy divertido</strong>!</p>

<p>Efectivamente, es apasionante, o al menos lo es para mí, sumergirse en la vida social y &#8220;cultural&#8221; de las hormigas, con notables diferencias entre sus miles de especies diferentes, tanto en tamaño (las hay de un milímetro hasta de unos cuatro centímetros, una diferencia de tamaño de cuarenta veces), como en costumbres (las hay carnívoras, vegetarianas, recolectoras, omnívoras&#8230;), como en el número de individuos de la colonia (desde unas decenas de ejemplares hasta muchos centenares de miles, incluso millones). Pero, en cualquier caso, la organización social del hormiguero es muy similar entre todas ellas, y es&#8230; perfecta. Lleva muchos millones de años funcionando a la perfección, y nada le impide seguir funcionando otros pocos cientos de millones más&#8230; si el planeta sigue siendo habitable, claro, y no lo fundimos a base de bombas termonucleares, e incluso en ese caso desde luego que las hormigas tendrían muchísimas más posibilidades que nosotros de seguir existiendo tras el holocausto nuclear.</p>

<p>Porque sí, nosotros hemos alcanzado la inteligencia (o eso pensamos), pero <em>eso no nos garantiza la supervivencia en absoluto</em>. ¿Quién es más perfecto, nosotros, con nuestros poderosos cerebros eclosionados en los últimos cientos de miles de años, o los tiburones, o los cocodrilos, especies que llevan cientos de millones (no de <em>miles</em>, sino de <em>millones</em>) de años viviendo como lo hacen hoy en día, sobreviviendo a todos los cambios catastróficos habidos en el planeta como si no fueran con ellos? O, por supuesto, las protagonistas de nuestra historia, las hormigas, que, al igual que el resto de himenópteros y algunas otras pocas especies como las termitas, han inventado una organización social de castas perfectamente engrasada, donde la reina cumple su función, las obreras la suya o suyas, puesto que tienen muchas, y lo mismo los soldados, defensores del nido o invasores de nidos ajenos, o incluso los breves machos alados, que sólo sirven para fecundar a la reina (¡una sola vez!) y luego mueren, dado que, una vez cumplido su cometido, son desechables&#8230; y efectivamente se desechan. Todos los ejemplares saben perfectamente cuál es su función y la ejecutan sin dudar un instante, aunque les cueste la vida, en aras de cumplir su misión: preservar la especie, dar continuidad a sus <em>genes egoístas</em>, como bien diría Richard Dawkins. La individualidad está necesariamente proscrita en un mundo hormiguesco, y a eso es a lo que se enfrenta Brunilda, la <em>formica rufa</em> protagonista de la novela: ¿qué pinta un único ser inteligente en un perfectamente organizado hormiguero&#8230;? La respuesta, en el libro.</p>

<p>Yo me pregunto cuáles serían las circunstancias que a lo largo de la <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/la-biografia-de-la-vida/" target="_blank" class="liinternal">Biografía de la Vida</a> hicieron que las hormigas, los himenópteros en general y algunas otras pocas especies abandonaran el feroz individualismo que parece ser la tónica en la mayoría de seres que existen o han existido y fiaran toda su supervivencia, la de su especie, a la habilidad reproductora de un único ejemplar por cada nido (hormiguero, colmena, avispero, termitero&#8230;): la reina. Reina que es fecundada una única vez en su vida, en su vuelo nupcial, y que después se dedica a fundar su hormiguero y poner huevos toda su vida&#8230; mientras que sus hijas se dedican fervorosamente a cuidarla, alimentarla, protegerla furiosamente llegado el caso, hasta morir cuando se les ordena, con tal de proteger a la reina. Esta cualidad de “<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Eusocialidad" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">eusocialidad</a>” es muy rara en la naturaleza y, desde luego, está completamente alejada de la mentalidad humana, pero&#8230; ¿será quizás, como inocentemente sugiere la hormiga Brunilda en su perorata, la única posibilidad de supervivencia a largo plazo de nuestra especie? Caramba, buena pregunta, que al menos a mí me hizo reflexionar un buen rato.</p>

<p>El libro son solamente 182 páginas, y además de bolsillo. Por lo tanto, es una novela, o un tratado mirmecológico, o lo que sea, muy cortita, se lee casi del tirón. Muy recomendable. Pero, eso sí, como no la encontréis en una librería de viejo vais a tener que conformaros con alguna versión digital, porque mi querida copia, comprada hace casi cuarenta años, la tengo a buen recaudo y no la pienso vender&#8230;</p>

<p>Disfrutad de la vida, mientras podáis.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_51490" class="footnote">También se publicó en algún momento con el título de &#8220;Historia de una hormiga.</li><li id="footnote_1_51490" class="footnote">¡Eso sí que es un planteamiento de ciencia-ficción! <img src='https://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' />  </li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>¿Has leído&#8230; Hyperion, de Dan Simmons?</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2015 20:40:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Macluskey</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
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		<description><![CDATA[Muchos de los lectores de El Cedazo sois aficionados a la ciencia ficción, me consta, lo que me lleva a pensar que la mayoría habréis leído ya (¡y releído!) esta obra maestra del género, pero por si algún despistado aún no la ha devorado… ¡éste es el momento! ¿A qué esperáis, pues? Aunque lo primero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Muchos de los lectores de El Cedazo sois aficionados a la ciencia ficción, me consta, lo que me lleva a pensar que la mayoría habréis leído ya (¡y releído!) esta obra maestra del género, pero por si algún despistado aún no la ha devorado… ¡éste es el momento! ¿A qué esperáis, pues?</p>

<p>Aunque lo primero que hay que decir es a qué me refiero exactamente con “<em>Hyperion, de Dan Simmons</em>”. Porque, así visto, el título del artículo es <em>ligeramente</em> ambiguo. Me explico:</p>

<p><strong>Hyperion</strong> es una novela del autor estadounidense <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Dan_Simmons" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Dan Simmons</a>, escrita en 1989… pero, como es tan común en la ciencia ficción de hoy en día, es también el comienzo de una saga, en este caso de una tetralogía (o mejor dicho, de dos bilogías relacionadas&#8230; y sí, “<a href="http://buscon.rae.es/drae/srv/search?id=agfrKCb27DXX2l6X475D" target="_blank" class="liexternal">bilogía</a>” es un término correcto). Efectivamente, en 1991 se publicó “La Caída de Hyperion”, la continuación de “Hyperion” donde se resuelven buena parte de los misterios y temas que quedan abiertos en el primer título, y posteriormente, en 1996 y 1997, se publicaron las otras dos novelas de la saga: “Endymion” y “El ascenso de Endymion”, que cuentan su propia historia que sucede casi 300 años después de la historia original, pero fuertemente relacionada con ella, de tal modo que la historia completa queda “redonda” sólo tras la lectura de los cuatro títulos, lo que obviamente, recomiendo mucho. El conjunto de los cuatro libros se conoce como “<strong>Los Cantos de Hyperion</strong>”, y pueden encontrarse todos ellos en un solo volumen… bastante voluminoso, como es lógico deducir.</p>

<p>Sin embargo, en este artículo me centraré exclusivamente en la primera de todas ellas, que, siendo como era su autor prácticamente desconocido, resultó un formidable éxito de crítica, premios y ventas en su día: <strong>Hyperion</strong>, ganadora en 1990 de dos de los tres premios más importantes de la ciencia ficción: el Locus y el Hugo&#8230; sinceramente, no entiendo cómo no le dieron también el Nébula, pero ellos sabrán. Por cierto, no pongo los enlaces a la Wikipedia porque, para mi gusto, desvelan muchísimo de su argumento, mucho más de lo aconsejable.</p>

<p>Mmmm&#8230; A ver cómo me las apaño yo para que os entre el gusanillo de arrojaros sobre la novela sin dudarlo sin desvelar nada de su argumento (o al menos nada que no pueda encontrarse en la entradilla o en la portada del libro). Vamos allá.</p>

<div id="attachment_34202" class="wp-caption alignleft" style="width: 345px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/07/Portada-Hyperion.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-34202" title="Portada Hyperion" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2015/07/Portada-Hyperion.jpg" alt="" width="335" height="550" /></a><p class="wp-caption-text">Portada de Hyperion, la original de mi libro, de 1993</p></div>

<p>Han pasado no sé cuántos siglos desde nuestros días, y la Humanidad se ha esparcido por toda la Galaxia, gracias al invento de los teleyectores, artilugios similares a puertas que permiten el transporte instantáneo entre sus diferentes portales, aunque estén en planetas de sistemas solares alejadísimos entre sí.</p>

<p>Los teleyectores han sido inventados y desarrollados en realidad por el Tecnonúcleo, que ha entregado desinteresadamente dicho invento a los humanos para su uso y disfrute. Porque sí, las inteligencias artificiales se han vuelto finalmente autoconscientes y ahora son independientes de la Humanidad, aunque aliadas, y persiguen sus propios objetivos. Lógicamente, existen facciones y tendencias entre las IAs, lo mismo que ocurre entre los humanos, pero de cara a su comunicación con la Humanidad, ocultan su diversidad y sus luchas internas, ofreciendo siempre la misma “cara”: amable, siempre encantada de ayudar y de mejorar la vida de los hombres&#8230; pero eso sí, ocultando cuidadosamente en qué lugar concreto de la Galaxia se encuentran ubicadas.</p>

<p>La acción transcurre en Hyperion, un planeta perdido de una estrella situada en el confín de la Hegemonía del Hombre, prácticamente incivilizado, pero que de pronto se convierte en la clave para la supervivencia de la Humanidad, debido a que allí se encuentran las enigmáticas Tumbas del Tiempo, donde el tiempo avanza y retrocede a sus anchas. Además, Hyperion es el hogar del terrorífico Alcaudón (<em>Shrike</em> en el original). El Alcaudón, crudelísimo y gigantesco robot metálico que es capaz de moverse por el espaciotiempo como le apetece, es el objeto de culto de la poderosa Iglesia de la Expiación Final, que lo adora como el único y definitivo Señor del Dolor.</p>

<p>Los enjambres éxters (humanos evolucionados para vivir en el espacio profundo) avanzan hacia Hyperion para conquistarlo, sobre todo las terribles Tumbas del Tiempo; las Inteligencias Artificiales están a punto de enzarzarse en una guerra civil&#8230; en este ambiente de Armagedón, de fin de los tiempos donde la Hegemonía de la Humanidad, incluso la especie humana en sí, se está jugando el ser o no ser, Meina Gladstone, la FEM (Funcionaria Ejecutiva Máxima) del Senado de la Hegemonía, en colaboración con la Iglesia del Alcaudón, prepara una excursión desesperada a las Tumbas del Tiempo de Hyperion, en realidad una peregrinación en la que siete peregrinos de diferentes extracciones, inquietudes y sueños se dirigen a las Tumbas del Tiempo a presentar sus respetos al maligno Alcaudón, cada uno buscando respuestas a sus más íntimas preocupaciones y anhelos o, como bien dice la portada del libro, en busca de su destino.</p>

<p>Los siete peregrinos son:</p>

<p>Lenar Hoyt, sacerdote católico.</p>

<p>Fedmahn Kassad, militar de origen islámico.</p>

<p>Martín Silenus, longevo poeta nacido hacía eones en la Vieja Tierra, irrespetuoso y pagano.</p>

<p>Sol Weintraub, filósofo judío.</p>

<p>Het Masteen, templario conservacionista.</p>

<p>Brawne Lamia, detective agnóstica, y</p>

<p>El Cónsul (no se cita nunca su nombre, es simplemente “el cónsul”), que es, obviamente, diplomático, y profundamente descreído.</p>

<p>Los peregrinos, que no se conocen antes de ese momento, comienzan el viaje hasta el Palacio del Alcaudón, un difícil viaje que durará bastantes días, y deciden, para pasar mejor el rato, conocerse mejor e intentar dilucidar por qué ellos siete, precisamente ellos, han sido elegidos para realizar la peregrinación, que cada uno contará su historia, cosa que, tras fuertes discusiones, hacen precisamente en el mismo orden en que los he citado más arriba&#8230; Cada historia es distinta, cada uno de los peregrinos es a la vez victima y protagonista; son seis historias realmente maravillosas,<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/08/23/has-leido-hyperion-de-dan-simmons/#footnote_0_34199" id="identifier_0_34199" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="S&iacute;, seis, no siete. Si quer&eacute;is saber por qu&eacute; son s&oacute;lo seis, leed el libro, le&ntilde;e.">1</a>]</sup> que podrían cada una de ellas haber ganado por sí solas un Hugo y un Nébula&#8230;</p>

<p>&#8230;Y hasta aquí puedo leer.</p>

<p>Por si toda esta verborrea no os ha generado todavía la necesidad imperiosa de comprar el libro y devorarlo, hay más, bastante más que contar sobre Hyperion.</p>

<p>Algunos os habréis dado cuenta de que su estructura es en realidad la misma de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Los_cuentos_de_Canterbury" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Los Cuentos de Canterbury</a> de Chaucer, obra literaria clave de la Edad Media, en la que unos peregrinos que viajan desde Southwark a Canterbury para visitar el templo de Santo Tomás Becket deciden, para hacer más llevadera la jornada, que cada uno contará su historia al resto, aunque la verdad es que la coincidencia entre ambas obras no va más allá por motivos obvios: Los Cuentos de Canterbury se escribieron a fines del siglo XIV.</p>

<p>También llamará la atención la diferente extracción de cada peregrino, tanto por sus orígenes como por su fe&#8230; en el caso de los que tienen una, claro. Además, cuando leáis la novela os daréis cuenta de que cada historia está narrada con su propio estilo: rápido y entrecortado en el caso del militar; directo e irrespetuoso, pero con gran domino del lenguaje, en la historia del poeta; melancólico, al estilo de Shakespeare en Romeo y Julieta, en la intergaláctica historia de amor del cónsul&#8230;</p>

<p>Y, por fin, <strong>John Keats</strong>.</p>

<p>El poeta inglés <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/John_Keats" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">John Keats</a>, de metro y medio como él mismo se describía, está por todas partes en Hyperion, empezando por el propio título del libro, que hace referencia a un poema inacabado escrito por Keats en 1818 sobre las aventuras y desventuras del titán Hyperion, el hijo de Urano y Gea y padre de Helios, el dios Sol, en la mitología griega.<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/08/23/has-leido-hyperion-de-dan-simmons/#footnote_1_34199" id="identifier_1_34199" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El resto de la saga: La ca&iacute;da de Hyperion, Endymion y El ascenso de Endymion, son tambi&eacute;n t&iacute;tulos de poemas de Keats.">2</a>]</sup> Muchos de los nombres de los personajes son tomados directamente de poemas de Keats o de personajes reales a los que conoció o amó: Fanny Brawne, Leigh Hunt, Joseph Severn, Lamia, Gladstone&#8230; Desgraciadamente, no puedo seros de gran ayuda sobre el <em>tema Keats</em>: lo poco que he leído de él me parece insufrible: poesía romántica poco menos que incomprensible para mí, que, tengo que reconocerlo, en general la poesía de todo tipo me deja bastante frío.</p>

<p>Sin embargo, lo realmente genial es que, con tanta referencia literaria y tanto guiño escondido o no tan escondido a autores de ciencia ficción o de ficción a secas, incluso a obras cinematográficas, <strong>Hyperion se lee de corrido</strong>. Sorprende a cada rato, hace gala de una imaginación desbordante, pero perfectamente integrada en el marco general de la obra, de tal modo que cada una de las seis historias, completamente distintas entre sí, se ensamblan de forma magistral en el gran mosaico de la peregrinación desesperada a los dominios del Señor del Dolor, del fatídico Alcaudón. El lector acaba completamente sumergido en el angustioso universo de la decadente Hegemonía del Hombre creado por Simmons, lo hace suyo hasta el punto que casi espera uno ver aparecer al dichoso Alcaudón a la vuelta de cualquier esquina&#8230;</p>

<p>Bueno, ya os he dado, creo yo, un montón de razones para que lo dejéis todo y corráis a leer esta maravillosa novela, para mi gusto una de las tres o cuatro <em>magna opera</em><sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/08/23/has-leido-hyperion-de-dan-simmons/#footnote_2_34199" id="identifier_2_34199" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="S&iacute;, &eacute;se, &amp;#8220;magna opera&amp;#8221;, &nbsp;es el plural latino de &ldquo;magnum opus&rdquo;.">3</a>]</sup> de la ciencia ficción de todos los tiempos.</p>

<p>Y cuando la terminéis quizá os sentiréis impelidos a ver cómo termina la historia en La Caída de Hyperion, en la que se descubrirá por fin que los éxters no son los orcos que parecen ser en Hyperion<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2015/08/23/has-leido-hyperion-de-dan-simmons/#footnote_3_34199" id="identifier_3_34199" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Esto de &amp;#8220;los orcos&amp;#8221; va por nuestro querido J, para quien unos y otros son casi casi lo mismo&amp;#8230; pero no.">4</a>]</sup> y luego cambiar de aires y de registro para seguir, casi 300 años después, las aventuras de Raúl Endymion y Aenea en el inquietante universo de Pax descrito en las otras dos novelas de la saga: Endymion y El ascenso de Endymion. Aunque, tratándose del lejano planeta Hyperion, donde se ubican las misteriosas Tumbas del Tiempo&#8230; ¿qué son 300 años de nada?</p>

<p>Disfrutad de la vida, mientras podáis.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_34199" class="footnote">Sí, seis, no siete. Si queréis saber por qué son sólo seis, leed el libro, leñe.</li><li id="footnote_1_34199" class="footnote">El resto de la saga: La caída de Hyperion, Endymion y El ascenso de Endymion, son también títulos de poemas de Keats.</li><li id="footnote_2_34199" class="footnote">Sí, ése, &#8220;magna opera&#8221;,  es el plural latino de “magnum opus”.</li><li id="footnote_3_34199" class="footnote">Esto de &#8220;los orcos&#8221; va por nuestro querido J, para quien unos y otros son casi casi lo mismo&#8230; pero no.</li></ol>]]></content:encoded>
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		<title>Antigravedad</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Mar 2010 16:06:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
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		<description><![CDATA[Llevamos unas semanas sin publicar ningún artículo de esta serie de Cuántica sin fórmulas, porque hemos dedicado el tiempo a otras series como La Vía Láctea o Premios Nobel. El artículo de hoy es ligero en cuanto a sus conceptos (porque nos ahorraremos las fórmulas, como es habitual en la serie), pero duro en cuanto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llevamos unas semanas sin publicar ningún artículo de esta serie de <a href="/cuantica-sin-formulas/" class="liinternal">Cuántica sin fórmulas</a>, porque hemos dedicado el tiempo a otras series como <a href="/la-via-lactea/" class="liinternal">La Vía Láctea</a> o <a href="/premios-nobel/" class="liinternal">Premios Nobel</a>. El artículo de hoy es ligero en cuanto a sus conceptos (porque nos ahorraremos las fórmulas, como es habitual en la serie), pero duro en cuanto a sus implicaciones, así que respira hondo y vamos a ello.</p>

<p>Siempre comenzamos diciendo que si eres físico lo que vas a leer aquí puede hacerte retorcer de dolor. Pues hoy es especialmente cierto. Avisado estás.</p>

<p><em>NOTA: este cuento es <strong>ficción</strong>. Está escrito emulando ser un artículo de la serie <a href="/cuantica-sin-formulas/" class="liinternal">Cuántica sin fórmulas</a> de Pedro Gómez-Esteban en <a href="/" class="liinternal">El Tamiz</a>, pero no es un artículo científico ni divulgativo: es ficción. No intenta ser científicamente correcto, solo parecerlo. No me escribas para decirme que tal cosa es imposible porque los estudios publicados por Fulánez lo demuestran. Ya lo sé. Igual que sé que los rayos láser no brillan en el espacio o que no existe ninguna anomalía magnética en el cráter de Tycho. Es ficción.</em></p>

<p><em>Intenta ser escrito copiando el estilo de Pedro, para acentuar aún más la emulación, pero Pedro no tiene nada que ver con él, salvo porque lo ha revisado y ha dado el visto bueno a su publicación.</em></p>

<p><em>Las fotografías de los personajes obviamente no son de ellos, sino de modelos. Han sido obtenidas de <a href="http://www.imageafter.com" target="_blank" class="liexternal">Image*After</a>.</em></p>

<h1>Onda-corpúsculo</h1>

<p>Vamos a empezar repasando (y ampliando) algunos conceptos que ya hemos visto. Sirva este epígrafe también para que des marcha atrás y releas alguno de los artículos en que nos basaremos, si no los tienes frescos.</p>

<p>Cuando vimos la <a href="/2008/01/15/la-dualidad-onda-corpusculo/" class="liinternal">dualidad onda-corpúsculo</a> de la materia, nos decíamos: si una partícula es en realidad una onda de muy alta frecuencia, ¿qué demonios es lo que está oscilando? Sabemos, porque ya lo hemos visto a lo largo de la serie, que se han postulado distintas aproximaciones.</p>

<p>La <a href="/2008/01/15/la-dualidad-onda-corpusculo/" class="liinternal">primera de ellas</a> fue que lo que oscila es la probabilidad, pero aquello no acababa de encajar&#8230; ¿la probabilidad de qué? La probabilidad de que la partícula esté allí. O mejor dicho, la probabilidad de que cuando vayamos a medir, midamos que la partícula está allí. Pero algo no encajaba del todo, porque si la partícula es la onda, ¿cómo va a ser esa onda una probabilidad de que la partícula esté allí? En realidad, dado que la partícula <em>es</em> la onda, estamos diciendo que la onda es la oscilación de la probabilidad de que la propia onda esté allí&#8230; si te duele la cabeza, no te extrañe. Nos duele a todos.</p>

<p>Pero ahora viene lo más extraño sobre esta aproximación: ¡tiene razón!</p>

<p>La <a href="/2030/02/02/la-onda-gravitatoria/" class="liinternal">segunda alternativa</a> que hemos visto es que lo que oscila es la gravedad. Intuitivamente, no parece tan extraño. Sabemos que la materia produce un campo gravitatorio, y que éste es tanto más intenso cuanto más cerca estemos de la materia que produce el campo (según una ley cuadrática). Recordemos la onda que veíamos anteriormente, muy localizada en una posición del espacio, que era consecuencia de la ecuación de onda de Schrödinger.</p>

<div id="attachment_6947" class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/02/J_antigravedad_onda1.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-6947" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/02/J_antigravedad_onda1.jpg" alt="" width="500" height="275" /></a><p class="wp-caption-text">Una onda de gravedad muy localizada (Pedro Gómez-Esteban).</p></div>

<p>La explicación tampoco acaba de encajar, por dos motivos. El primero es casi el mismo que si suponemos que es una onda de probabilidad: si es una onda de gravedad, y sabemos que una partícula con masa produce atracción gravitatoria&#8230; es una onda de gravedad produciendo gravedad&#8230; es como si la gravedad se produjera a sí misma. Otra vez te duele la cabeza, ¿verdad? El segundo motivo es que esa ecuación de onda admite muchas soluciones&#8230; y solo unas pocas de ellas decaen cuadráticamente&#8230; pero sabemos desde Newton que la ley macroscópica decae cuadráticamente.</p>

<p>Y aún y con eso, ¡también es correcta!</p>

<p>Ambas explicaciones, la probabilística y la gravitatoria, adolecieron durante muchos años de dos problemas fundamentales. Por un lado, no se encontraba una formulación concreta y consistente que permitiera realizar predicciones (que al fin y a la postre, es para lo que nos sirve la ciencia); y tampoco se encontraba evidencia empírica, más allá de las probabilidades a largo plazo del <a href="/2008/01/15/la-dualidad-onda-corpusculo/" class="liinternal">experimento de la rendija</a>, que lo confirmara o falsara.</p>

<h1>Marvin Vetra</h1>

<div id="attachment_6953" class="wp-caption alignright" style="width: 267px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/02/J_antigravedad_sherwsbury.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-6953 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/02/J_antigravedad_sherwsbury.jpg" alt="" width="257" height="342" /></a><p class="wp-caption-text">Ana Sherwsbury (Image*After)</p></div>

<p>En éstas estábamos cuando en 2046 el genial <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Marvin_Vetra" rel="nofollow" class="liwikipedia">Marvin Vetra</a> encontró la solución. Pero antes, un poco de cotilleo, que trataremos en profundidad cuando la serie de <a href="/premios-nobel/" class="liinternal">Premios Nóbel</a> llegue al 2059, pero que vamos a adelantar aquí, porque tardaremos aún un tiempo en llegar a ese año.</p>

<p>Marvin Vetra fue un físico de primerísima línea que era completamente desconocido hasta el año 2058. Durante su doctorado en el CERN conoció a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ana_Sherwsbury" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ana Sherwsbury</a>, y luego desapareció del mundo, aparentemente debido a su reconocida misantropía. Sherwsbury, que sí es un personaje muy conocido, hija de un industrial inglés, era una científica competente aunque no genial. Lo que sí era es una empresaria excepcional: en 2046 utilizó los contactos inversores de su padre para comprar la división de motores aeronáuticos de Lockheed Martin, y creó un enorme departamento de investigación que, al cabo de 3 años, produjo el motor antigravítico que ha revolucionado la navegación aérea y nos ha permitido colonizar medio sistema solar, proporcionando de paso pingües beneficios a <a href="http://www.vsaerospace.com/" class="liexternal">VS Aerospace</a>, que en pocos años eliminó toda competencia en su sector.</p>

<p>El resto fue públicamente aireado en toda la prensa: Sherwsbury utilizó buena parte de los beneficios obtenidos para financiar la colonización de los satélites jovianos y posteriormente de casi todo el sistema solar, proporcionando pasaje gratuito a todo el que estuviera dispuesto a ir… y de paso incrementando de nuevo sus beneficios. Lo que las naciones europeas hicieron para colonizar América durante los siglos XVI y XVII, fue realizado esta vez por una compañía privada.</p>

<p>Sherwsbury recibió por ello el premio Nobel de la Paz en el año 57, por su contribución a evitar la superpoblación en la Tierra, y lo recogió declarando en su discurso que aceptaba el premio sin merecerlo, algo que todos achacaron a la modestia… hasta que al año siguiente, Marvin Vetra murió en un accidente y Sherwsbury hizo pública la verdad.</p>

<div id="attachment_6954" class="wp-caption alignleft" style="width: 448px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/02/J_antigravedad_vetra.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-6954  " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/02/J_antigravedad_vetra.jpg" alt="" width="438" height="328" /></a><p class="wp-caption-text">Marvin Vetra, en 2044, cuando ingresó en el CERN. El de la derecha es Eusebio Nevski. (Image*After)</p></div>

<p>Cuando Vetra desapareció de la vida pública, lo hizo para dedicarse de lleno a capitalizar el descubrimiento que había hecho durante su doctorado (aunque su carácter probablemente le ayudó a tomar esa decisión), de modo que buena parte de la participación de Sherwsbury en VS Aerospace en realidad era de Vetra (la propia V era de Vetra). Vetra insistió en que no quería dichos beneficios y los dedicó, a través de Sherwsbury, a resolver la superpoblación terrestre llevando gente a las colonias.</p>

<p>Al hacer pública la historia, Sherwsbury solicitó al Comité Nobel Noruego que le retirara el premio, y que lo entregara a título póstumo a Vetra (algo paradójico, pues Vetra fue un reconocido misántropo que creía que la humanidad era culpable de su propia extinción y por lo tanto la merecía, y por eso vivió recluido tantos años en vida casi monacal). No sólo el Comité aceptó, rompiendo su propia tradición de no conceder nunca un Nobel a personas fallecidas, sino que al año siguiente la Real Academia Sueca de Ciencias le otorgó también el Nobel de Física.</p>

<p>Por si te lo estabas preguntando, Vetra y Sherwsbury no fueron pareja sentimental, que se sepa.</p>

<h1>Mundo borroso</h1>

<p>Pero volvamos al mundo de la ciencia.</p>

<p>Las matemáticas que rodean el descubrimiento de Vetra asustan, pero aquí vamos a intentar quedarnos con la idea. Hasta ahora hemos visto que el mundo macroscópico es bastante concreto, pero que según nos vamos acercando a las partículas subatómicas, el asunto se vuelve algo muy borroso, de modo que hay variables que <a href="/2008/02/12/cuantica-sin-formulas-el-principio-de-incertidumbre-de-heisenberg-i/" class="liinternal">no podemos conocer a la vez</a>, e incluso una partícula puede no estar confinada, sino que por <a href="/2008/08/13/cuantica-sin-formulas-el-efecto-tunel/" class="liinternal">efecto túnel</a> está donde parece que no debería.</p>

<p>La genialidad de Vetra fue darle la vuelta a ese razonamiento. Supongamos que lo que es borroso es la gran escala&#8230; ¡e inmediatamente la pequeña escala cobra definición!</p>

<p>Esta aproximación es difícil de digerir, porque a nosotros nos parece que el mundo de gran escala es bastante concreto, bastante poco borroso&#8230; pero eso es solo porque vemos el mundo con ojos que también están a gran escala. De nuevo, esto no hace sino fomentar que muchos apliquen la receta de <em>cállate y calcula</em>, que permite algunas cosas, pero cierra la puerta a otras.</p>

<p>Las ecuaciones de Vetra implican integrales en infinitas dimensiones de magnitudes que rozan los valores de Plank, y que por tanto ya no podemos tratar como funciones continuas, así que vamos a ahorrárnoslas.</p>

<p>Basta saber que dichas ecuaciones corroboran que efectivamente la onda que describe la materia es una onda del campo gravitatorio como la que veíamos al principio, con lo cuál efectivamente la gravedad genera gravedad.</p>

<p>Piensa un poco en ello.</p>

<p>La gravedad genera gravedad. La onda gravitatoria es materia. La materia genera materia.</p>

<p>¡Esto pone en entredicho incluso el principio de causalidad!</p>

<p>Sí, el universo es un lugar muy extraño.</p>

<p>Volveremos sobre ello en un artículo posterior, porque esto nos da mucha información sobre qué ocurrió en el t=0 del universo (aunque seguimos sin saber qué ocurrió entre t=0 y t=5.4e-44) y desmonta definitivamente una de las vías de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tom%C3%A1s_de_Aquino" rel="nofollow" class="liwikipedia">Tomás de Aquino</a>.</p>

<h1>Antigravedad</h1>

<p>Una de las grandezas de la ciencia: buscaremos siempre la forma de desmontar esta teoría, pero mientras tanto la usaremos como válida.</p>

<p>Porque&#8230; dado que las conclusiones nos parecen extrañas, podríamos cuestionar la formulación de Vetra&#8230; pero es que los motores antigravíticos, que nos han abierto la puerta al universo, están basados en ella ¡y funcionan!</p>

<p>Si vuelves a fijarte en la onda de gravedad que veíamos al principio del artículo verás que es netamente positiva&#8230; pero puntualmente negativa.</p>

<p>Aquí tenemos que hacer un inciso, pues tradicionalmente se ha considerado que la gravedad, tal y como fue descrita por Newton, es negativa, por ser atractiva. Pero eso es pura convención, nos ayuda a que las matemáticas sean más sencillas. Podríamos cambiar el signo de la ecuación de Newton, decir que la gravedad clásica es positiva y cambiar todas las fórmulas para tenerlo en cuenta, y todo funcionaría igual. En el dibujo de nuestra onda, la gravedad es netamente positiva, pero insistimos, es solo una cuestión de convención. Si te apetece más, dibujamos la onda al revés y asunto resuelto:</p>

<div id="attachment_6955" class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/02/J_antigravedad_onda2.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-6955" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/02/J_antigravedad_onda2.jpg" alt="" width="500" height="275" /></a><p class="wp-caption-text">Onda de gravedad con la convención de signo “correcta”. (Pedro Gómez-Esteban)</p></div>

<p>El dibujo está muy simplificado, porque hemos reducido el problema a una dimensión, pero la onda en realidad, aún siendo estacionaria, se extiende en las 4 dimensiones (las 3 espaciales y el tiempo)&#8230; pero bueno, para nuestra explicación, sirve.</p>

<p>El caso es que esta ecuación de onda muestra que la gravedad es netamente atractiva… pero puede ser, y de hecho es, puntualmente repulsiva. ¿Pero por qué no lo notamos? No lo notamos porque esa onda extraña está muy espachurrada, muy apretujada en muy poco espacio. Tanto que por debajo del un cierto umbral el ancho de los lóbulos es menor que la distancia de Plank, y por lo tanto, a todos los efectos, no existen, y solo existe el lóbulo principal, que es el que nos produce la gravedad atractiva clásica de Newton<sup>[<a href="https://eltamiz.com/elcedazo/2010/03/16/antigravedad/#footnote_0_6946" id="identifier_0_6946" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Por si te lo est&aacute;s preguntando: &iquest;existe alg&uacute;n otro l&iacute;mite por debajo del cual el l&oacute;bulo principal tambi&eacute;n mide menos que la distancia de Plank y por lo tanto tampoco existe? S&iacute;, existe. Los fotones, que no tienen masa, y por lo tanto no causan ni reaccionan a la atracci&oacute;n gravitatoria, est&aacute;n debajo de ese segundo l&iacute;mite">1</a>]</sup>.</p>

<p>Qué maravilloso sería si pudiéramos aprovechar de algún modo esos picos repulsivos… pues eso es básicamente lo que hace un motor antigravítico. Fíjate que en el dibujo no hemos puesto valores para las escalas (ni en abscisas, ni en ordenadas). Los motores antigravíticos hacen la escala de abscisas lo bastante grande como para que los picos positivos (repulsivos) apunten a la Tierra, mientras que el pico negativo (atractivo) quede lo bastante lejos como para que el efecto neto sea que el motor sea repelido por la Tierra (empujando a la nave con él, claro).</p>

<div id="attachment_6956" class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/02/J_antigravedad_onda3.jpg" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-6956" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/02/J_antigravedad_onda3.jpg" alt="" width="500" height="275" /></a><p class="wp-caption-text">Motor antigravítico en una nave.</p></div>

<p>Fíjate que el efecto neto de la onda completa en toda la integral a lo largo del espacio sigue siendo de atracción, de modo que para que el motor sea repelido por la Tierra, otra parte del universo debe ser atraída con más fuerza de la que correspondería si el motor no estuviera encendido. Como el motor (y la nave) son mucho más pequeños que la Tierra a la que empujan, y que cualquier otro cuerpo espacial, apenas se nota.</p>

<div id="attachment_6957" class="wp-caption alignright" style="width: 391px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/02/J_antigravedad_pulsos.gif" class="liimagelink"><img class="size-full wp-image-6957 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/02/J_antigravedad_pulsos.gif" alt="" width="381" height="106" /></a><p class="wp-caption-text">Ciclo de encendido-apagado de un motor antigravítico.</p></div>

<p>Conseguir esta forma de onda no es, desde el punto de vista energético, ni mucho menos gratuito, pero tiene la peculiaridad de que el efecto decae con el cuadrado de la distancia, de modo que es máximo cuando la nave está posada en tierra y va a ser lanzada (de hecho, es tan grande que los motores antigravíticos no se encienden sin más, ya que la enorme fuerza generada destrozaría a la nave y al pasaje, sino que funcionan en ciclos de encendido-apagado de unos cuantos picosegundos, hasta conseguir el empuje deseado). Según la nave va alejándose el motor sigue apoyándose en el campo gravitatorio para acelerar, en lugar de simplemente expulsar hacia atrás material a alta velocidad, que es lo que hacían los antiguos motores de propulsión a chorro de principios del siglo. Cuando la distancia al planeta (o al satélite o lo que sea) crece, este mecanismo ya no es eficiente, y ése es el motivo de que las naves espaciales sigan llevando motores de chorro: para hacer pequeños cambios de dirección en medio del espacio.</p>

<h1>Conclusiones</h1>

<p>En este artículo nos hemos centrado en la vertiente “gravitatoria” de las ecuaciones de Vetra. Pero hemos dicho que la explicación “probabilística” (es decir, que lo que oscila es una probabilidad) también es verdad. Y eso también se deduce de las ecuaciones de Vetra. Un genio, este Vetra.</p>

<p>En el próximo artículo, que si todo va bien probablemente saldrá a la luz a finales del mes, revisaremos las implicaciones de dicha deducción, de cómo eso nos permite comunicaciones más rápidas que la luz y de cómo esperamos que en el futuro nos permita incluso viajes más rápidos que la luz.</p>

<p>En el siguiente artículo, cuya fecha de publicación dependerá de las demás series, revisitaremos el Big Bang desde esta nueva perspectiva de que la “gravedad genera gravedad”.</p>

<p><em>NOTA: este cuento es <strong>ficción</strong>. Está escrito emulando ser un artículo de la serie <a href="/cuantica-sin-formulas/" class="liinternal">Cuántica sin fórmulas</a> de Pedro Gómez-Esteban en <a href="/" class="liinternal">El Tamiz</a>, pero no es un artículo científico ni divulgativo: es ficción. No intenta ser científicamente correcto, solo parecerlo. No me escribas para decirme que tal cosa es imposible porque los estudios publicados por Fulánez lo demuestran. Ya lo sé. Igual que sé que los rayos láser no brillan en el espacio o que no existe ninguna anomalía magnética en el cráter de Tycho. Es ficción.</em></p>

<p><em>Intenta ser escrito copiando el estilo de Pedro, para acentuar aún más la emulación, pero Pedro no tiene nada que ver con él, salvo porque lo ha revisado y ha dado el visto bueno a su publicación.</em></p>

<p><em>Las fotografías de los personajes obviamente no son de ellos, sino de modelos. Han sido obtenidas de <a href="http://www.imageafter.com/" target="_blank" class="liexternal">Image*After</a>.</em><em> </em></p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_6946" class="footnote">Por si te lo estás preguntando: ¿existe algún otro límite por debajo del cual el lóbulo principal también mide menos que la distancia de Plank y por lo tanto tampoco existe? Sí, existe. Los fotones, que no tienen masa, y por lo tanto no causan ni reaccionan a la atracción gravitatoria, están debajo de ese segundo límite</li></ol>]]></content:encoded>
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