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	<title>El Cedazo &#187; Pedro</title>
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		<title>Los dioses de Pegāna &#8211; De la calamidad que acaeció a Yun-Ilara junto al mar y de la construcción de la Torre del Fin de los Días</title>
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		<pubDate>Sun, 06 May 2012 19:49:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Tras las historias de los tres profetas, otra historia corta de Los dioses de Pegāna. Se trata, una vez más, de la historia de un profeta, en este caso Yun-Ilara, y por una vez el pobre Mung no es el malo de la película. &#160; DE LA CALAMIDAD QUE ACAECIÓ A YUN-ILARA JUNTO AL MAR [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tras las historias de los tres profetas, otra historia corta de <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/los-dioses-de-pegana/" class="liinternal">Los dioses de Pegāna</a>. Se trata, una vez más, de la historia de un profeta, en este caso Yun-Ilara, y por una vez el pobre Mung no es el malo de la película.</p>

<p>&nbsp;</p>

<h2><strong>DE LA CALAMIDAD QUE ACAECIÓ A YUN-ILARA JUNTO AL MAR Y DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA TORRE DEL FIN DE LOS DÍAS</strong></h2>

<p>Cuando Kabok y sus miedos hubieron descansado, la gente buscó un profeta que no temiera a Mung, cuya mano se alzaba contra los profetas.</p>

<p>Y finalmente encontraron a Yun-Ilara, que era pastor y no temía a Mung, y la gente lo llevó a la ciudad, para que pudiera ser su profeta.</p>

<p>Y Yun-Ilara construyó una torre junto al mar que miraba al Sol poniente. Y la llamó la Torre del Fin de los Días.</p>

<p>Y al final del día, Yun-Ilara subía a la cúspide de la torre y miraba hacia la puesta de sol para lanzar sus maldiciones sobre Mung, gritando: &#8220;¡Oh, Mung, cuya mano se alza contra el Sol, a quien los hombres aborrecen pero adoran porque te temen, aquí se alza y habla un hombre que no te tiene miedo! Asesino, señor de la muerte y la oscuridad, aborrecible, inmisericorde, haz el signo de Mung contra mí cuando quieras, pero hasta que el silencio selle mis labios por el signo de Mung, ¡maldeciré a Mung en su cara!&#8221;</p>

<p>Y la gente de las calles cercanas miraban maravillados hacia Yun-Ilara, que no temía a Mung, y le llevaban regalos; sólo en sus casas, una vez caía la noche, rezaban de nuevo con reverencia a Mung.</p>

<p>Pero Mung dijo, &#8220;¿Puede un hombre maldecir a un dios?&#8221;</p>

<p>Sin embargo, Mung no se acercaba a Yun-Ilara mientras éste lanzaba sus maldiciones sobre Mung desde su torre junto al mar.</p>

<p>Y Sish lanzaba el Tiempo a través de los Mundos, y mataba las Horas que tan bien le habían servido, y conjuraba más desde la extensión intemporal que hay más allá de los Mundos, y las lanzaba de nuevo para asaltar a todas las cosas vivientes. Y Sish convirtió el pelo de Yun-Ilara en blanco, e hizo crecer hiedra sobre su torre, y cansancio sobre sus miembros, pero Mung seguía ignorándolo</p>

<p>Y cuando Sish se hizo un dios aún menos soportable que Mung para Yun-Ilara, dejó de lanzar sus maldiciones sobre Mung desde la cúspide de su torre cada puesta de sol, hasta que llegó el día en el que el hastío del regalo de Kib pesó gravemente sobre los hombros de Yun-Ilara.</p>

<p>Entonces, desde la Torre del Fin de los Días, Yun-Ilara llamó a Mung, exclamando: &#8220;¡Oh Mung, el más maravilloso de los dioses! ¡Oh Mung, el más deseable de todos! Tu don de la Muerte es la herencia del hombre, con su descanso y silencio y retorno a la Tierra. Kib no otorga más que trabajo y problemas; y Sish envía remordimientos con cada hora con la que asalta al Mundo. Yoharneth-Lahai ya no viene más. Limpang-Tung no me satisface. Cuando los otros dioses lo han abandonado, el hombre sólo tiene a Mung.&#8221;</p>

<p>Pero Mung dijo, &#8220;¿Puede un hombre maldecir a un dios?&#8221;</p>

<p>Y todo el día y toda la noche Yun-Ilara seguía exclamando: &#8220;Ah, lo que daría por la hora del luto de muchos, y las coronas de flores y las lágrimas, y la tierra oscura y húmeda. Ah, lo que daría por el descanso bajo la hierba, donde los firmes pies de los árboles sujetan el mundo, donde el viento que ahora enfría mis huesos nunca llega, y donde la lluvia llega lenta y cálida en vez de impulsada por la tormenta, donde los huesos se desmoronan plácidamente en la oscuridad.&#8221; Así rezaba Yun-Ilara, que en su juventud y estupidez había maldecido a Mung y nunca lo había apreciado.</p>

<p>Y aún hoy, desde el montón de huesos que es todavía Yun-Ilara, esparcidos alrededor de la base de la torre que construyó, surge una voz estridente que se entrelaza con el viento, clamando por la misericordia de Mung, si es que existe.</p>
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		<title>Los dioses de Pegāna &#8211; Los tres profetas</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Dec 2011 10:29:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[Tras el largo abandono debido a la falta de tiempo, hoy os traigo no un cuento de Pegāna, ¡sino tres! Se trata de tres historias relacionadas y bastante cortas sobre sendos profetas (Yug, Alhireth-Hotep y Kabok) y su relación con el terrible Mung, viejo conocido del libro. Como siempre, hace falta leer a Dunsany con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tras el largo abandono debido a la falta de tiempo, hoy os traigo no un <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/los-dioses-de-pegana/" class="liinternal">cuento de Pegāna</a>, ¡sino tres! Se trata de tres historias relacionadas y bastante cortas sobre sendos profetas (Yug, Alhireth-Hotep y Kabok) y su relación con el terrible <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/04/08/los-dioses-de-pegana-las-obras-de-mung/" class="liinternal">Mung</a>, viejo conocido del libro. Como siempre, hace falta leer a Dunsany con el ánimo adecuado y no es del gusto de todo el mundo, de modo que no te extrañes si esto te resulta infumable, y no te enfades conmigo por ello.</p>

<p><strong>YUG EL PROFETA</strong></p>

<p>Cuando los Años se habían llevado a Yonath, y Yonath estaba muerto, no quedaba ningún profeta entre los hombres.</p>

<p>Pero los hombres aún ansiaban saber.</p>

<p>Por tanto, le dijeron a Yug: &#8220;Sé tú nuestro profeta, y conoce todas las cosas, y háblanos sobre la razón de Todas las Cosas&#8221;.</p>

<p>Y Yug dijo: &#8220;Yo conozco todas las cosas&#8221;. Y los hombres quedaron satisfechos.</p>

<p>Y Yug dijo sobre el Comienzo que estaba en el jardín del propio Yug, y sobre el Fin, que estaba a la vista de Yug.</p>

<p>Y los hombres olvidaron a Yug.</p>

<p>Un día, Yug vio a Mung tras las colinas haciendo el signo de Mung. Y Yug dejó de ser Yug.</p>

<p><strong>ALHIRETH-HOTEP EL PROFETA</strong></p>

<p>Cuando Yug dejó de ser Yug, los hombres dijeron a Alhireth-Hotep: &#8220;Sé tú nuestro profeta, y sé tan sabio como Yug&#8221;.</p>

<p>Y Alhireth-Hotep dijo: &#8220;Yo soy tan sabio como Yug&#8221;. Y los hombres quedaron muy contentos.</p>

<p>Y Alhireth-Hotep dijo sobre la Vida y la Muerte: &#8220;Estos son los asuntos de Alhireth-Hotep&#8221;. Y los hombres le llevaron regalos.</p>

<p>Un día, Alhireth-Hotep escribió en un libro: &#8220;Alhireth-Hotep conoce Todas las Cosas, pues ha hablado con Mung&#8221;.</p>

<p>Y Mung apareció tras de él, haciendo el signo de Mung y diciendo: &#8220;¿Conoces Todas las Cosas pues, Alhireth-Hotep?&#8221; Y Alhireth-Hotep se convirtió en una de las Cosas que Fueron.</p>

<p><strong>KABOK EL PROFETA</strong></p>

<p>Cuando Alhireth-Hotep había pasado a ser una de las Cosas que Fueron, y los hombres aún ansiaban saber, le dijeron a Kabok: &#8220;Sé tan sabio como era Alhireth-Hotep&#8221;.</p>

<p>Y Kabok creció en sabiduría a sus propios ojos y a los ojos de los hombres.</p>

<p>Y Kabok dijo: &#8220;Mung hace su signo contra los hombres o no lo hace aconsejado por Kabok&#8221;.</p>

<p>Y le dijo a uno de ellos: &#8220;Tú has pecado contra Kabok, por lo que Mung hará el signo de Mung contra ti&#8221;. Y a otro: &#8220;Tú has traído regalos a Kabok, por lo que Mung se abstendrá de hacer el signo de Mung contra ti&#8221;.</p>

<p>Una noche, mientras Kabok engordaba gracias a los regalos que los hombres le habían traído, oyó los pasos de Mung caminando por el jardín de Kabok junto a su casa de noche.</p>

<p>Y, puesto que la noche era silenciosa, a Kabok le pareció muy siniestro que Mung estuviera caminando por su jardín, sin el consejo de Kabok, junto a su casa de noche.</p>

<p>Y Kabok, que conocía Todas las Cosas, se asustó, pues los pasos retumbaban en el silencio de la noche, y él no sabía qué había tras la espalda de Mung, que nadie había visto nunca.</p>

<p>Pero cuando la mañana trajo la claridad, y la luz iluminó los Mundos, y Mung ya no caminaba por el jardín, Kabok olvidó sus miedos y dijo: &#8220;Tal vez era simplemente un rebaño que entró en estampida en el jardín de Kabok&#8221;.</p>

<p>Y Kabok siguió con sus cosas, que consistían en conocer Todas las Cosas, y contar a los hombres sobre Todas las Cosas, y no tomar en serio a Mung.</p>

<p>Pero esa noche Mung caminó de nuevo por el jardín de Kabok, junto a su casa de noche, y se paró junto a la ventana de la casa como una sombra erguida, de modo que Kabok supo sin ningún género de duda que se trataba de Mung.</p>

<p>Y un enorme terror se apoderó de la garganta de Kabok, de modo que su voz se volvió áspera; y gritó: &#8220;¡Eres Mung!&#8221;</p>

<p>Y Mung inclinó silenciosamente su cabeza, y volvió a caminar por el jardín de Kabok, junto a su casa de noche.</p>

<p>Y Kabok yacía y escuchaba con el corazón lleno de temor.</p>

<p>Pero cuando la segunda mañana trajo de nuevo la claridad, y la luz iluminó los Mundos, Mung dejó de caminar por el jardín de Kabok; y durante un rato Kabok tuvo esperanzas, pero temía profundamente la llegada de la tercera noche.</p>

<p>Y cuando llegó la tercera noche, y el murciélago se había retirado a su casa, y el viento había cesado, la noche era muy silenciosa.</p>

<p>Y Kabok yacía y escuchaba, y para él las alas de la noche batían muy despacio.</p>

<p>Pero, antes de que la noche se encontrara con la mañana en el camino entre Pegāna y los Mundos, se oyeron los pasos de Mung en el jardín de Kabok, y los pasos se acercaban hacia la puerta de Kabok.</p>

<p>Y Kabok huyó de su casa como una bestia huye de sus cazadores, y cayó a los pies de Mung.</p>

<p>Y Mung hizo el signo de Mung, señalando hacia EL FIN.</p>

<p>Y los miedos de Kabok dejaron de perturbar nunca más a Kabok, pues tanto ellos como él se habían completado.</p>
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		<title>Los dioses de Pegāna &#8211; Yonath el profeta</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Apr 2011 06:05:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[En el último relato de Pegāna conocimos a la Cosa que no es dios ni bestia, y hoy conoceremos a Yonath, el primer profeta, a quien no puedo evitar bautizar como el profeta cuántico. Como suele pasarme al leer historias de Pegāna, me deja medio obnubilado, medio confuso y medio desasosegado&#8230; así es Dunsany para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el último relato de Pegāna conocimos a <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2011/04/01/los-dioses-de-pegana-de-la-cosa-que-no-es-dios-ni-bestia/" class="liinternal">la Cosa que no es dios ni bestia</a>, y hoy conoceremos a Yonath, el primer profeta, a quien no puedo evitar bautizar como <em>el profeta cuántico</em>. Como suele pasarme al leer historias de Pegāna, me deja medio obnubilado, medio confuso y medio desasosegado&#8230; así es Dunsany para mí. En fin&#8230;</p>

<p><strong>
</strong></p>

<h2><strong>YONATH El PROFETA</strong></h2>

<p><strong> </strong></p>

<p>Yonath fue el primero de los profetas que predicaron a los hombres.</p>

<p>Éstas son las palabras de Yonath, el primero de los profetas:</p>

<p>Hay dioses en Pegāna.</p>

<p>Una noche, yo dormía. Y en mi sueño Pegāna parecía muy cercana. Y Pegāna estaba llena de dioses.</p>

<p>Vi los dioses junto a mí, como uno podría ver cosas ordinarias.</p>

<p>Al único que no vi fue a MANA-YOOD-SUSHAI.</p>

<p>Y en esa hora, en la hora de mi sueño, conocí la verdad.</p>

<p>Y el fin y el comienzo de mi comprensión, y de todo el conocimiento que puede existir, fue el siguiente &#8212; que <strong>El Hombre No Conoce</strong>.</p>

<p>Intenta encontrar de noche el límite de la oscuridad, o intenta encontrar el lugar de nacimiento del arcoiris donde salta hacia arriba desde las colinas, antes que intentar encontrar la razón de la creación de los dioses.</p>

<p>Los dioses han creado un brillo en la cara más lejana de las Cosas que Vendrán, de modo que parezcan más propicias a los hombres que las Cosas que Son.</p>

<p>Para los dioses, las Cosas que Vendrán son iguales que las Cosas que Son, y nada cambia en Pegāna.</p>

<p>Los dioses, aunque no son misericordiosos, tampoco son crueles. Son los destructores de los Días que Fueron, pero crean la gloria de los Días que Serán.</p>

<p>El Hombre debe soportar los Días que Son, pero los dioses le han permitido conservar su ignorancia como consuelo.</p>

<p>No intentes conocer. Buscar el conocimiento no hará sino cansarte, y volverás derrengado, para descansar finalmente en el lugar desde el que saliste en tu búsqueda.</p>

<p>No intentes conocer. Incluso yo, Yonath, el profeta más viejo, doblegado por el peso de la sabiduría de muchos años, y agotado de buscar, sólo sé que el hombre no conoce.</p>

<p>Hace mucho tiempo partí para conocer todas las cosas. Ahora sólo sé una cosa, y pronto los Años se me llevarán.</p>

<p>El camino de mi búsqueda, que sólo lleva a buscar de nuevo, debe ser recorrido por muchos más hombres, cuando Yonath ya no sea Yonath.</p>

<p>No pongas el pie sobre ese camino.</p>

<p>No intentes conocer.</p>

<p>Éstas son las palabras de Yonath.</p>
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		<title>Los dioses de Pegāna &#8211; De la Cosa que no es dios ni bestia</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Mar 2011 23:00:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[En la última historia de Pegāna conocimos el ojo en el desierto, más allá de los siete desiertos que existen pasada Bodrahan, la ciudad donde terminan las caravanas. Hoy viajaremos por fin más allá incluso de ese lugar, hasta donde nadie nunca ha llegado y donde mora la Cosa que no es dios ni bestia. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la última historia de Pegāna conocimos <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2011/03/03/los-dioses-de-pegana-el-ojo-en-el-desierto/" class="liinternal">el ojo en el desierto</a>, más allá de los siete desiertos que existen pasada Bodrahan, la ciudad donde terminan las caravanas. Hoy viajaremos por fin más allá incluso de ese lugar, hasta donde nadie nunca ha llegado y donde mora la Cosa que no es dios ni bestia. Sí, yo también creo que Lord Dunsany tomaba&#8230; cosas. En fin, que quienes disfrutáis con estas oníricas historias lo hagáis también con ésta.</p>

<h2>DE LA COSA QUE NO ES DIOS NI BESTIA</h2>

<p>Viendo que la sabiduría no está en las ciudades ni la felicidad en la sabiduría, y porque Yadin el profeta estaba predestinado por los dioses antes de nacer a viajar en busca de sabiduría, siguió a las caravanas hasta Bodrahan. Allí, por la noche, donde descansan los camellos, cuando el viento diurno escapa hacia el desierto suspirando entre las palmeras sus últimos adioses y las caravanas se quedan en silencio, envió su plegaria con el viento para que viajase hasta el desierto, llamando a Hoodrazai.</p>

<p>Y con el viento viajó su plegaria, suplicando: <em>&#8220;¿Por qué los dioses permanecen, y juegan a su juego con los hombres? ¿Por qué no ceja Skarl su tamborileo, ni MANA deja de descansar?&#8221;</em>, y el eco de los siete desiertos respondió: <em>&#8220;¿Quién sabe? ¿Quién sabe?&#8221;</em></p>

<p>Pero allí fuera, en la desolación, más allá de los siete desiertos donde Ranorada se alza enorme en la penumbra, su plegaria nocturna fue escuchada; y desde el límite del desierto a través del que había viajado su plegaria aparecieron tres flamencos volando, y sus voces dijeron: <em>&#8220;¡Al sur, al sur!&#8221;</em>, con cada batir de sus alas.</p>

<p>Pero, mientras pasaban sobre el profeta, parecían tan frescos y libres, y el desierto tan cegador y ardiente, que él alzó sus brazos hacia ellos. Y le hizo feliz volar, y agradable el seguir a las grandes alas blancas, y se encontró a sí mismo en el cielo, volando con los tres flamencos, en el aire fresco sobre el desierto, y sus voces exclamaban junto a él: <em>&#8220;¡Al sur, al sur!&#8221;</em>, y el desierto bajo sus pies murmuraba: <em>&#8220;¿Quién sabe? ¿Quién sabe?&#8221;</em></p>

<p>A veces la tierra se alzaba hacia ellos en forma de picos de montañas, a veces se desplomaba en empinados barrancos, ríos azules les cantaban mientras pasaban sobre ellos, y suavemente les llegaba la canción de brisas en viñedos solitarios, y muy lejos el mar cantaba poderosas canciones sobre antiguas islas olvidadas. Pero parecía que en todo el mundo no había otra cosa que el viaje al sur.</p>

<p>Parecía que, desde alguna parte, el sur estaba llamando a los suyos, y que ellos viajaban al sur.</p>

<p>Pero cuando el profeta vio que habían sobrevolado el borde de la Tierra, y que lejos hacia el norte estaba la Luna, se dio cuenta de que no estaba siguiendo a pájaros mortales, sino a extraños mensajeros de Hoodrozai, cuyo nido estaba en uno de los valles de Pegāna bajo las montañas sobre las que se sientan los dioses.</p>

<p>Aun así, siguieron viajando hacia el sur, pasando sobre todos los Mundos y dejándolos al norte, hasta que sólo Araxes, Zadres e Hyraglion estaban todavía al sur, desde donde la gran Ingazi parecía sólo un punto de luz, y Yo y Mindo no podían siquiera verse.</p>

<p>Y aun entonces siguieron viajando hacia el sur hasta atravesar bajo el sur y llegar hasta el Borde de los Mundos.</p>

<p>Allí no hay sur ni este ni oeste, sólo norte y Más Allá; sólo hay norte, donde están los Mundos, y Más Allá, donde está el Silencio, y el Borde es una masa de rocas que nunca fueron usadas por los dioses cuando hicieron los Mundos, y sobre él estaba sentado Trogool. Trogool es la Cosa que no es dios ni bestia, que no aúlla ni respira, sólo pasa las páginas de un gran libro, blanco y negro, blanco y negro para siempre hasta EL FIN.</p>

<p>Y todo lo que se escribirá en ese libro es todo lo que fue.</p>

<p>Cuando Él pasa una página negra es de noche, y cuando pasa una página blanca es de día.</p>

<p>Porque está escrito que hay dioses &#8211; por eso los dioses son.</p>

<p>Y también está escrito sobre ti y sobre mí, hasta la página en la que nuestros nombres ya no están escritos.</p>

<p>Y mientras el profeta observaba, Trogool pasó de página &#8212; una negra, y la noche terminó, y el día brilló sobre los Mundos.</p>

<p>Trogool es la Cosa que los hombres de muchos lugares han llamado por muchos nombres, es la Cosa que se sienta tras los dioses, y cuyo libro es la Cuenta de las Cosas.</p>

<p>Pero entonces Yadin vio que los días del pasado en su memoria eran ocultados por las páginas que la Cosa iba pasando, y supo que para uno cuyo nombre ya no está escrito la última página había sido pasada para siempre mil páginas atrás. Entonces entonó su plegaria frente a Trogool, que sólo pasa las páginas y nunca responde a las plegarias. Oró frente a Trogool: <em>&#8220;Pasa tus páginas hacia atrás hasta el nombre ya no está escrito, y muy lejos, sobre un lugar llamado Tierra, se alzarán las plegarias de un pequeño pueblo que aclamará el nombre de Trogool, porque hay un lugar muy lejano en el que los hombres rezarán a Trogool.&#8221;</em></p>

<p>Entonces habló Trogool, que pasa las páginas y nunca responde a las plegarias, y su voz era como los murmullos del desierto por la noche, cuando los ecos se han perdido ya. <em>&#8220;Aunque el tornado del sur tirase con sus manos de una página que ya ha sido pasada, no podría jamás volver a pasarla hacia atrás.&#8221;</em></p>

<p>Entonces, porque había palabras escritas en el libro que decían que así sería, Yadin se encontró de nuevo en el desierto, donde alguien le dio de beber, y después lo llevó en camello a Bodrahan.</p>

<p>Allí, algunos dijeron que simplemente había tenido un sueño cuando la sed lo acosó mientras vagabundeaba entre las rocas en el desierto. Pero algunos ancianos de Bodrahan dicen que, en verdad, en alguna parte se sienta una Cosa llamada Trogool, que no es dios ni bestia, que pasa las paginas de un libro, blancas y negras, blancas y negras, hasta que llegue a las palabras: Mai Doon Izahn, que significa El Fin Por Siempre, y entonces libro y dioses y mundos dejarán de existir.</p>
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		<title>Los dioses de Pegāna &#8211; El ojo en el desierto</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Mar 2011 09:02:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¡Lo siento! Sé que tengo abandonada Pegāna, pero casi nunca tengo tiempo y a menudo se me olvida; aquí tenéis la traducción de la siguiente historia, que os debo desde hace mucho tiempo. Se trata, por si eres nuevo aquí, de historias cortas escritas por Lord Dunsany sobre un panteón de dioses imaginarios y es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¡Lo siento! Sé que tengo abandonada Pegāna, pero casi nunca tengo tiempo y a menudo se me olvida; aquí tenéis la traducción de la siguiente historia, que os debo desde hace mucho tiempo. Se trata, por si eres nuevo aquí, de historias cortas escritas por Lord Dunsany sobre un panteón de dioses imaginarios y es muy probable que no te guste &#8212; son bastante peculiares y no muy fáciles. Si te agradan Howard, Lovecraft o Ashton Smith, es probable que sí le cojas el gustillo, pero no prometo nada.</p>

<p>La historia de hoy &#8211;cortísima, como todas&#8211; me recuerda especialmente a Robert E. Howard. Sé que alguno ha empleado Pegāna en alguna campaña de rol, y esta historia no está nada mal como inspiración para algo&#8230; aunque no sé para qué. En cualquier caso, espero que la disfrutéis.</p>

<h2><strong>EL OJO EN EL DESIERTO</strong></h2>

<p>Hay siete desiertos más allá de Bodrahan, la ciudad donde terminan las caravanas. Nadie se aventura más allá. En el primer desierto se ven las huellas de viajeros poderosos que se alejan de Bodrahan, y algunas de ellas que vuelven. Y en el segundo hay sólo huellas que se alejan, y ninguna de vuelta.</p>

<p>El tercero es un desierto no hollado por el pie del hombre.</p>

<p>El cuarto es el desierto de arena, y el quinto es el desierto de polvo, y el sexto es el desierto de roca, y el séptimo es el Desierto de Desiertos.</p>

<p>En el seno del último de los desiertos que hay más allá de Bodrahan, en el centro del Desierto de Desiertos, se alza la imagen que ha sido tallada en tiempos ancestrales en la colina cuyo nombre es Ranorada &#8212; el ojo en el desierto.</p>

<p>Alrededor de la base de Ranorada están talladas, en letras más grandes que los cauces de los arroyos, estas palabras:</p>

<p>&#8220;Al dios que conoce.&#8221;</p>

<p>Ahora bien, más allá del segundo desierto no hay huellas, y no hay agua en los siete desiertos más allá de Bodrahan. Por tanto, ningún hombre llegó hasta allí para tallar esa estatua de las colinas, y Ranorada fue hecha por las manos de dioses. Los hombres cuentan en Bodrahan, donde terminan las caravanas y descansan todos los camelleros, cómo hace mucho tiempo los dioses tallaron Ranorada en la colina, martilleando toda la noche más allá de los desiertos. Además, dicen que Ranorada está tallada a imagen del dios Hoodrazai, que ha encontrado el secreto de MANA-YOOD-SUSHAI, y conoce la razón de que los dioses hayan sido creados.</p>

<p>Dicen que Hoodrazai está solo en Pegāna y no habla con nadie, pues conoce lo que está oculto a los dioses.</p>

<p>Por tanto, los dioses han creado su imagen en una tierra solitaria como una figura que piensa y permanece en silencio &#8212; el ojo en el desierto.</p>

<p>Dicen que Hoodrazai oyó los murmuros de MANA-YOOD-SUSHAI cuando hablaba consigo mismo, y comprendió el significado, y entonces supo; y que era el dios de la felicidad y la alegría desbordante, pero tras el momento de su comprensión se convirtió en un dios melancólico, igual que su imagen, que mira los desiertos más allá del alcance del hombre.</p>

<p>Pero los camelleros, mientras se sientan y escuchan las historias de los ancianos en el mercado de Bodrahan, por la noche, mientras descansan los camellos, dicen:</p>

<p>&#8220;Si Hoodrazai es tan sabio y sin embargo está triste, bebamos vino, y desterremos la sabiduría a los desiertos más allá de Bodrahan&#8221;. Y entonces hay fiestas y risa toda la noche en la ciudad donde terminan las caravanas.</p>

<p>Todas estas cosas cuentan los camelleros cuando llegan las caravanas desde Bodrahan; pero ¿quién dará crédito a las historias que los camelleros han oído de ancianos en una ciudad tan remota?</p>
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		<title>Los dioses de Pegāna &#8211; Sobre Dorozhand</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Nov 2010 10:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[Tras un par de historias sobre los dioses domésticos, a veces adorables, a veces rebeldes, hoy volvemos a asuntos más lúgubres de nuevo. Se trata de una historia que me parece confusa, y no sé bien cómo interpretar algunas frases, pero nos revela una vez más misterios profundos sobre Pegāna, el propósito de los Mundos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tras un par de historias sobre los dioses domésticos, a veces adorables, a veces rebeldes, hoy volvemos a asuntos más lúgubres de nuevo. Se trata de una historia que me parece confusa, y no sé bien cómo interpretar algunas frases, pero nos revela una vez más misterios profundos sobre Pegāna, el propósito de los Mundos y el Final, aunque deja preguntas sin contestar&#8230; <em>¿qué demonios es lo que anhela Dorozhand, tanto que todo lo que existe, existe para alcanzar ese fin?</em></p>

<h2><strong>SOBRE DOROZHAND</strong></h2>

<p>(Cuyos Ojos Observan el Fin)</p>

<p>Sentado sobre las vidas de la gente y observando, Dorozhand ve lo que será.</p>

<p>El dios del Destino es Dorozhand. Aquél sobre quien se han posado los ojos de Dorozhand se dirigirá hasta un fin que nada puede cambiar; se convierte en la flecha lanzada por el arco de Dorozhand hacia una diana que no puede ver &#8212; a la diana de Dorozhand. Más allá de la razón de los hombres, más allá de la visión de todos los demás dioses, perciben los ojos de Dorozhand.</p>

<p>Él elige a sus esclavos. Y el dios del Destino los dirige allá donde él desea, y ellos, sin saber hacia dónde ni tampoco por qué, sólo sienten su látigo a la espalda o su llamada al frente.</p>

<p>Hay algo que Dorozhand ansía alcanzar y hacia lo que, por tanto, ha empujado a las gentes, sin que ninguno desista ni descanse en todos los mundos. Pero los dioses de Pegāna, hablando a los dioses, dicen: <em>&#8220;¿Qué es lo que Dorozhand ansía conseguir?&#8221;</em></p>

<p>Se ha escrito y dicho que no sólo los destinos del hombre están bajo el cuidado de Dorozhand, sino que incluso los dioses de Pegāna se someten a su voluntad.</p>

<p>Todos los dioses de Pegāna han sentido miedo, pues han visto una mirada en los ojos de Dorozhand que alcanza más allá de los dioses.</p>

<p>La razón y el propósito de los Mundos es que haya Vida en los Mundos, y la Vida es el instrumento de Dorozhand con el que puede lograr su objetivo.</p>

<p>Por lo tanto, los Mundos continúan, y los ríos llegan al mar, y la Vida surge y vuela en todos los Mundos, y los dioses de Pegāna hacen el trabajo de los dioses &#8212; y todo para Dorozhand. Pero cuando se haya alcanzado el objetivo de Dorozhand, no habrá necesidad de Vida en los Mundos, ni un juego que los dioses menores puedan jugar. Entonces Kib se moverá de puntillas por Pegāna hasta el lugar de descanso en la parte más alta de Pegāna de MANA-YOOD-SUSHAI, y tocando su mano reverentemente, la mano que ha creado a los dioses, dirá: &#8220;MANA-YOOD-SUSHAI, habéis descansado largo rato.&#8221;</p>

<p>Y MANA-YOOD-SUSHAI dirá: &#8220;No es así; pues sólo he descansado cincuenta eones de los dioses, cada uno de ellos poco más de diez millones de años mortales de los Mundos que he creado.&#8221;</p>

<p>Y entonces temblarán los dioses cuando descubran que MANA sabe que han creado Mundos mientras descansaba. Y contestarán: &#8220;Los Mundos aparecieron por sí mismos.&#8221;</p>

<p>Entonces MANA-YOOD-SUSHAI, como alguien que quiere librarse de un asunto incómodo, moverá su mano suavemente &#8211;la mano que creó los dioses&#8211; y no habrá más dioses.</p>

<p>Será cuando haya tres lunas en el norte, sobre la Estrella Guía, tres lunas que no crecen ni decrecen pero que miran hacia el norte.</p>

<p>O cuando el cometa deje de buscar y se detenga, sin moverse más entre los Mundos sino deteniéndose como alguien que descansa al final de la búsqueda para luego levantarse de nuevo tras descansar, puesto que es EL FIN, el Más Grande, quien descansó desde tiempos inmemoriales, incluso MANA-YOOD-SUSHAI.</p>

<p>Entonces los Tiempos que fueron no serán más; y tal vez los días antiguos y muertos vuelvan desde más allá del Borde, y quienes hemos llorado su ausencia los veremos de nuevo como alguien que, al volver a casa de un largo viaje, se encuentra de nuevo con objetos queridos y echados de menos.</p>

<p>Pues nadie sabrá entonces de MANA, que descansó tanto tiempo, si era un dios cruel o misericordioso. Tal vez tenga misericordia, y estas cosas sucedan.</p>
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		<title>Los dioses de Pegāna &#8211; La rebelión de los dioses domésticos</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Oct 2010 13:59:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[En nuestro viaje por Pegāna y los Mundos, tras conocer a algunos de los deliciosos dioses domésticos, hoy presenciamos la rebelión de tres de ellos, que quieren ser más grandes que los dioses de Pegāna&#8230; y, como consecuencia, conocemos a otro dios nuevo: el terrible Umbool, la bestia de Mung. LA REBELIÓN DE LOS DIOSES [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En nuestro viaje por Pegāna y los Mundos, tras conocer a algunos de los deliciosos dioses domésticos, hoy presenciamos la rebelión de tres de ellos, que quieren ser más grandes que los dioses de Pegāna&#8230; y, como consecuencia, conocemos a otro dios nuevo: el terrible Umbool, la bestia de Mung.</p>

<p><strong></p>

<h2>LA REBELIÓN DE LOS DIOSES DOMÉSTICOS</h2>

<p> </p>

<p></strong>Hay tres anchos ríos en la llanura, nacidos antes de la memoria o la fábula, cuyas madres son tres picos grises y cuyo padre era la tormenta. Sus nombres son Eimës, Zänës y Segástrion.</p>

<p>Y Eimës es el alivio de las manadas sedientas; y Zänës ha sometido su cuello al yugo del hombre, y acarrea madera desde el bosque en la ladera de la montaña; y Segástrion canta viejas canciones a los niños pastores, cantando sobre su juventud en una barranca solitaria y cómo una vez saltó desde la ladera de la montaña y hasta la llanura para ver el mundo, y cómo un día, finalmente, encontrará el mar.</p>

<p>Éstos son los ríos de la llanura, en los que se regocija la llanura. Pero los viejos, quienes lo oyeron de sus ancestros, cuentan cómo los señores de los tres ríos se rebelaron una vez contra la ley de los Mundos, y atravesaron sus fronteras, y se unieron entre sí y asolaron las ciudades y mataron hombres, diciendo: &#8220;Ahora jugamos el juego de los dioses y matamos hombres para nuestro placer, y somos más grandes que los dioses de Pegāna.&#8221;</p>

<p>Y la llanura entera fue inundada hasta las colinas.</p>

<p>Y Eimës, Zänës y Segástrion se sentaron sobre las montañas, y extendieron sus manos sobre sus ríos, que se rebelaron bajo sus órdenes.</p>

<p>Pero las plegarias de los hombres alcanzaron Pegāna, y gimieron en el oído de los dioses: &#8220;Hay tres dioses domésticos que nos matan por placer, y dicen que son más poderosos que los dioses de Pegāna, y juegan el juego de los dioses con los hombres.&#8221;</p>

<p>Y todos los dioses de Pegāna se enfurecieron; pero no podían acabar con los señores de los tres ríos pues, al ser dioses domésticos, aunque pequeños, eran inmortales.</p>

<p>Y los dioses domésticos continuaron extendiendo sus manos por sus ríos, con los dedos abiertos, y las aguas crecieron y crecieron, y la voz de sus torrentes se hizo más fuerte, exclamando: &#8220;¿No somos Eimës, Zänës y Segástrion?&#8221;</p>

<p>Entonces Mung descendió a la desolada Afrik, y encontró a la sequía, Umbool, que estaba sentado en el desierto sobre unas rocas ferrosas, respirando su tórrido aliento y agarrando con avaricia los huesos de los hombres.</p>

<p>Y Mung se irguió ante él mientras los costados de Umbool se hinchaban y desinchaban, y cuando espiraba su aliento calcinaba palos secos y huesos.</p>

<p>Entonces Mung dijo: &#8220;¡Amigo de Mung! Ve y sonríe ante los rostros de Eimës, Zänës y Segástrion hasta que comprendan si es o no sabio rebelarse contra los dioses de Pegāna.&#8221;</p>

<p>Y Umbool respondió: &#8220;Soy la bestia de Mung.&#8221;</p>

<p>Y Umbool fue, y se sentó sobre una colina al otro lado de las aguas, y sonrió a través de ellas a los dioses domésticos rebeldes.</p>

<p>Y cuando Eimës, Zänës y Segástrion extendieron sus manos sobre los ríos, vieron ante sus rostros la sonrisa de Umbool; y, puesto que su sonrisa era como la muerte en una tierra caliente y hostil, se dieron la vuelta y ya no extendieron más sus manos sobre los ríos, y las aguas descendieron y descendieron.</p>

<p>Pero cuando Umbool hubo sonreído durante treinta días, las aguas descendieron hasta los cauces de los ríos, y los señores de los ríos se escondieron una vez más en sus hogares: y aún Umbool sonreía.</p>

<p>Entonces Eimës intentó esconderse en una gran piscina bajo una roca, y Zänës se escabulló hasta el corazón de un bosque, y Segástrion se tumbó y resolló sobre la arena: y aún Umbool sonreía.</p>

<p>Y Eimës se hizo más y más delgado, y fue olvidado, de modo que los hombres de la llanura decían: &#8220;Aquí fluía hace tiempo Eimës&#8221;; y Zänës apenas tenía fuerzas para llevar su río hasta el mar; y mientras Segástrion yacía en la arena y resollaba, un hombre pisó su cauce para cruzarlo, y Segástrion dijo: &#8220;El pie de un hombre acaba de cubrir mi cuello, y yo intentaba ser más grande que los dioses de Pegāna.&#8221;</p>

<p>Entonces dijeron los dioses de Pegāna: &#8220;Es suficiente. Somos los dioses de Pegāna, y no tenemos igual.&#8221;</p>

<p>Entonces Mung envió a Umbool de vuelta a su desierto en Afrik para expeler su aliento una vez más sobre las rocas, y secar el desierto, y grabar al fuego el recuerdo de Afrik en las mentes de quienes llevan sus huesos hasta allí.</p>

<p>Y Eimës, Zänës y Segástrion cantaron una vez más, y caminaron otra vez por sus cauces acostumbrados, y jugaron el juego de los dioses, el juego de la Vida y de la Muerte, con los peces y las ranas, pero no intentaron de nuevo jugarlo con los hombres, como hacen los dioses de Pegāna.</p>
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		<title>Los dioses de Pegāna &#8211; Sobre Roon, el dios de la Partida, y los mil dioses domésticos</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Sep 2010 07:18:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[Tras un brevísimo cuento dedicado a Yoharneth-Lahai, hoy volvemos a Pegāna con uno mucho más largo. La primera parte nos presenta a Roon, el dios del vagabundeo, que es tan buena como muchos otros cuentos&#8230; pero la segunda, dedicada a los dioses domésticos, es soberbia, y la poesía contenida en ella es difícil de analizar: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tras un brevísimo cuento <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/09/03/los-dioses-de-pegana-sobre-yoharneth-lahai/" class="liinternal">dedicado a Yoharneth-Lahai</a>, hoy volvemos a Pegāna con uno mucho más largo. La primera parte nos presenta a Roon, el dios del vagabundeo, que es tan buena como muchos otros cuentos&#8230; pero la segunda, dedicada a los dioses domésticos, es soberbia, y la poesía contenida en ella es difícil de analizar: hay que experimentarla.</p>

<h2><strong>SOBRE ROON, EL DIOS DE LA PARTIDA, Y LOS MIL DIOSES DOMÉSTICOS</strong></h2>

<p>Roon dijo: &#8220;Hay dioses del movimiento y dioses del reposo, pero yo soy el dios de la Partida.&#8221;</p>

<p>Es por Roon que los mundos nunca están en reposo, pues las lunas y los mundos y el cometa son movidos por el espíritu de Roon, que dice: &#8220;¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!&#8221;</p>

<p>Roon conoció todos los mundos en el amanecer de las Cosas, antes de que brillara la luz sobre Pegāna, y Roon bailó ante ellos en el Vacío, y desde entonces, para que nunca estén en reposo, Roon envía todos los arroyos al Mar, y todos los ríos al alma de Slid.</p>

<p>Roon hace el signo de Roon ante las aguas, y dejan las colinas; y Roon ha hablado al oído del Viento del Norte para que no se quede quieto.</p>

<p>Los pasos de Roon se han oído al anochecer fuera de las casas de los hombres, y desde entonces ni la comodidad ni la obediencia los conocen. Ante ellos se extienden viajes por todas las tierras, largas millas, y nunca descansar entre sus casas y sus tumbas &#8212; y todo por orden de Roon.</p>

<p>Las Montañas no son un límite para Roon, ni los mares una frontera.</p>

<p>Donde Roon lo desea, allí deben ir las gentes de Roon, y los mundos, y sus arroyos y los vientos.</p>

<p>Yo escuché el susurro de Roon al anochecer, diciendo: &#8220;Hay islas de especias al Sur&#8221;, y la voz de Roon diciendo: &#8220;Ve.&#8221;</p>

<p>Y Roon dijo: &#8220;Hay un millar de dioses domésticos, los pequeños dioses que se sientan ante la chimenea y cuidan del fuego &#8212; hay un Roon.&#8221;</p>

<p>Roon dice en un susurro, en un susurro cuando nadie lo escucha, cuando el Sol está bajo: &#8220;¿Qué hace MANA-YOOD-SUSHAI?&#8221; Roon no es un dios que puedas adorar junto a tu chimenea, ni será un benefactor de tu hogar.</p>

<p>Ofrece a Roon tu fatiga y tu velocidad, cuyo incienso es el humo del fuego de campamento al Sur, cuya canción es el sonido de la partida, cuyas sienes se alzan más allá de las colinas más lejanas en sus tierras tras el Este.</p>

<p>Yarinareth, Yarinareth, Yarinareth, que significa Más Allá &#8212; estas palabras están grabadas en letras de oro sobre el arco del gran pórtico del Templo de Roon que los hombres han construido mirando al Este sobre el Mar, donde Roon está tallado como un gran trompetero, con su trompeta mirando hacia el Este más allá de los Mares.</p>

<p>Quienquiera que oye su voz, la voz de Roon al anochecer, inmediatamente olvida los dioses domésticos que se sientan junto a la chimenea. Estos son los dioses del hogar: Pitsu, que acaricia al gato; Hobith, que calma al perro; y Habaniah, el dios de los rescoldos incandescentes; y el pequeño Zumbiboo, el dios del polvo; y el viejo Gribaun, que se sienta en el corazón del fuego para convertir la madera en cenizas &#8212; todos éstos son los dioses domésticos, que no viven en Pegāna y están por debajo de Roon.</p>

<p>También está Kilooloogung, el dios del humo ascendente, que toma el humo de la chimenea y lo envía al cielo, quien está contento si alcanza Pegāna, de modo que los dioses de Pegāna, hablando a los otros dioses, digan: &#8220;Ahí está Kilooloogung haciendo el trabajo en la tierra de Kilooloogung.&#8221;</p>

<p>Todos estos dioses son tan pequeños que son menores que los hombres, pero es agradable tenerlos junto a la chimenea; y a menudo los hombres han rezado a Kilooloogung, diciendo: &#8220;Vos cuyo humo asciende a Pegāna, enviad con él nuestras oraciones, para que las oigan los dioses.&#8221; Y Kilooloogung, complacido de que los hombres recen, se estira todo gris y delgado, con los brazos sobre su cabeza, y envía a su sirviente el humo a Pegāna, para que los dioses de Pegāna sepan que las gentes rezan.</p>

<p>Y Jabim es el Señor de los objetos rotos, que se sienta detrás de la casa para lamentarse por las cosas que se tiran. Y allí se lamenta por los objetos rotos hasta que los mundos terminen, o hasta que alguien venga a reparar los objetos. O a veces se sienta junto a la ribera del río para lamentarse por las cosas olvidadas que bajan flotando en él.</p>

<p>Jabim es un dios amable, cuyo corazón sufre cada vez que algo se pierde.</p>

<p>También está Triboogie, el Señor del Crepúsculo, cuyos hijos son las sombras, que se sienta en una esquina lejos de Habaniah y no habla a nadie. Pero una vez que Habaniah se ha ido a dormir y el viejo Grubaun ha pestañeado un centenar de veces, hasta que se olvida de qué es madera y qué cenizas, entonces Truboogie envía a sus hijos para que corran por la habitación y bailen por las paredes, pero nunca perturban el silencio.</p>

<p>Pero cuando hay luz otra vez sobre los mundos, y el amanecer llega bailando desde Pegāna, entonces Triboogie se retira de nuevo a su esquina, con sus hijos todos alrededor, como si nunca hubieran bailado por la habitación. Y los esclavos de Habaniah y el viejo Gribaun vienen y los despiertan de su sueño sobre la chimenea, y Pitsu acaricia al gato, y Hobith calma al perro, y Kilooloogung estira sus brazos hacia Pegāna, y Triboogie está muy quieto, y sus hijos duermen.</p>

<p>Y cuando está oscuro, en la hora de Triboogie, Hish se desliza desde el bosque, el Señor del Silencio, cuyos hijos son los murciélagos, que han desobedecido las órdenes de su padre, pero en voz siempre muy baja. Hish acalla al ratón y todos los susurros de la noche; hace que todos los ruidos cesen. Sólo el grillo se rebela; pero Hish ha conjurado un sortilegio sobre él para que, cuando haya cantado mil veces, su voz no se oiga más, sino que forme parte del silencio.</p>

<p>Y cuando ha acabado con todos los sonidos, Hish se agacha próximo al suelo; entonces entra en la casa, sin el menor sonido de pasos, el dios Yoharneth-Lahai.</p>

<p>Pero lejos, en el bosque del que vino Hish, Wohoon, el Señor de los Ruidos Nocturnos, se despierta en su guarida y se desliza por el bosque para ver si es cierto que Hish se ha ido.</p>

<p>Entonces, en algún claro del bosque, Wohoon eleva su voz y canta, de modo que la noche entera pueda oírlo, que es él, Wohoon, que reina en el bosque. Y el lobo y el zorro y el búho, y las grandes y pequeñas bestias, elevan sus voces para aclamar a Wohoon. Y cantan los sonidos de voces y el susurro de las hojas.</p>
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		<title>Los dioses de Pegāna &#8211; Sobre Yoharneth-Lahai</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Sep 2010 05:41:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[Tras una pausa bien larga desde la última, aquí tenéis la siguiente entrega de Los dioses de Pegāna. Se trata de una historia brevísima, pero con el encanto de cualquier fragmento que cuestiona la realidad de los sueños. Espero que lo disfrutéis como si de un sorbito de buen vino se tratara: SOBRE YOHARNETH-LAHAI (El [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tras una pausa bien larga <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/05/los-dioses-de-pegana-las-palabras-de-limpang-tung/" class="liinternal">desde la última</a>, aquí tenéis la siguiente entrega de <em>Los dioses de Pegāna</em>. Se trata de una historia brevísima, pero con el encanto de cualquier fragmento que cuestiona la realidad de los sueños. Espero que lo disfrutéis como si de un sorbito de buen vino se tratara:</p>

<h2><strong>SOBRE YOHARNETH-LAHAI</strong></h2>

<p>(El Dios de los Pequeños Sueños y Fantasías)</p>

<p>Yoharneth-Lahai es el dios de los pequeños sueños y las fantasías.</p>

<p>Toda la noche envía pequeños sueños desde Pegāna para agradar a las gentes de la Tierra.</p>

<p>Envía pequeños sueños al hombre pobre y al Rey.</p>

<p>Está tan ocupado enviando sus sueños a todos antes de que acabe la noche, que a menudo olvida cuál es el hombre pobre y cuál es el Rey.</p>

<p>Aquel a quien Yoharneth-Lahai no acude con pequeños sueños debe soportar toda la noche la risa de los dioses, con la mayor de las burlas, en Pegāna.</p>

<p>Toda la noche Yoharneth-Lahai trae paz a las ciudades hasta que llega la hora del amanecer y la partida de Yoharneth-Lahai, cuando es el momento de que los dioses jueguen de nuevo con los hombres.</p>

<p>Ya sean los sueños y fantasías de Yoharneth-Lahai falsos y las cosas que se hacen durante el día reales, o bien las cosas que se hacen durante el día falsas y las fantasías de Yoharneth-Lahai verdaderas, nadie lo sabe, excepto únicamente MANA-YOOD-SUSHAI, quien no ha hablado.</p>
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		<title>Los dioses de Pegāna &#8211; Las palabras de Limpang-Tung</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Jun 2010 09:08:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Antes de nada, disculpas: han sido semanas bastante malas, y he tenido abandonada Pegāna. Por fin he tenido un rato para traducir la siguiente historia, de modo que aquí la tenéis. Si aún recordáis las dos anteriores, estaban dedicadas al <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/04/08/los-dioses-de-pegana-las-obras-de-mung/" class="liinternal">tétrico Mung</a> y sus sacerdotes. Afortunadamente para todos, Dunsany cambia de tercio y hoy nos deleita con un dios mucho más alegre, Limpang-Tung.</p>

<h2><strong>LAS PALABRAS DE LIMPANG-TUNG</strong></h2>

<p>(Dios del Regocijo y los Juglares Melodiosos)</p>

<p>Y Limpang-Tung dijo: &#8220;Los caminos de los dioses son extraños. La flor crece, y la flor se vuelve mustia. Tal vez esto sea un sabio plan de los dioses. El hombre crece desde su infancia, y en poco tiempo muere. Tal vez esto también sea muy sabio.&#8221;</p>

<p>&#8220;Pero los dioses siguen un plan extraño.&#8221;</p>

<p>&#8220;Enviaré bromas al mundo, y un poco de diversión. Y mientras la Muerte te parezca tan lejana como el borde púrpura de las colinas en el horizonte; o la pena tan lejana como la lluvia en los días azules del verano, reza entonces a Limpang-Tung. Pero cuando envejezcas, o justo antes de que mueras, no reces a Limpang-Tung, pues te conviertes en parte de un plan que él no comprende.&#8221;</p>

<p>&#8220;Sal a la noche estrellada, y Limpang-Tung bailará contigo, él que ha bailado desde que los dioses eran jóvenes, el dios del regocijo y los juglares melodiosos. O bien ofrece una broma a Limpang-Tung; eso sí, no reces entristecido a Limpang-Tung, pues él dice de la pena: &#8216;Tal vez sea algo sabio por parte de los dioses&#8217;, pero no entiende su existencia.&#8221;</p>

<p>&#8220;Entre Pegāna y la Tierra revolotean diez mil millares de plegarias que baten sus alas contra la faz de la Muerte, y nunca una sola de ellas ha logrado detener la mano del Segador, ni se han parado los pasos del Incansable.&#8221;</p>

<p>&#8220;¡Pero invoca tu plegaria! Tal vez consiga aquello donde han fallado diez mil millares.&#8221;</p>

<p>&#8220;Limpang-Tung es inferior a los dioses y no lo comprende.&#8221;</p>

<p>Y Limpang-Tung dijo: &#8220;Para evitar que los hombres se cansen en los Mundos mirando siempre a un cielo sin cambios, pintaré mis cuadros en el cielo. Y los pintaré dos veces cada día durante tanto tiempo como duren los días. La primera vez, cuando el día nace del hogar del Amanecer pintaré el Azul, para que los hombres lo vean y se regocijen; y antes de que el día caiga y se convierta en noche, pintaré sobre el Azul otra vez, para que los hombres no se entristezcan.&#8221;</p>

<p>&#8220;Es muy poco&#8221;, dijo Limpang-Tung, &#8220;es muy poco incluso para un dios dar un poco de placer a los hombres de los Mundos.&#8221;</p>

<p>Y Limpang-Tung ha jurado que los cuadros que pinte nunca serán iguales mientras duren los días, y esto lo ha jurado mediante el juramento de los dioses de Pegāna que los dioses nunca pueden romper, poniendo su mano sobre el hombro de cada uno de los dioses y jurando por la luz tras Sus ojos.</p>

<p>Limpang-Tung ha sonsacado una melodía al arroyo y ha robado su himno al bosque; para él el viento ha gemido en lugares solitarios y el océano ha cantado sus lamentos. Hay música para Limpang-Tung en los sonidos de la hierba que se mece y los lamentos de las gentes que lloran o en la voz de quienes se regocijan.</p>

<p>En una tierra montañosa donde nadie ha llegado jamás, él ha horadado sus tubos de órgano en la propia montaña, y allí, cuando los vientos, sus sirvientes, llegan de todo el mundo, él toca la melodía de Limpang-Tung. Pero la canción, que surge en la noche, se vierte sobre el mundo como un río, llegando a todas partes del mundo, y aquí y allí entre las gentes de la Tierra alguno la escucha, e inmediatamente todos los que tienen una voz para cantar entonan una melodía a su alma.</p>

<p>O, a veces, caminando al atardecer con pasos inaudibles para el hombre, en una forma invisible para las gentes, Limpang-Tung viaja, y se coloca tras los juglares en las ciudades de la música, mueve sus manos sobre ellos aquí y allí, y los juglares se dedican a su trabajo, y la voz de su música surge; y el júbilo y la melodía abundan en esa ciudad de la música, y nadie ve a Limpang-Tung mientras está tras los juglares.</p>

<p>Pero a través de las nieblas antes de la mañana, en la oscuridad, cuando los juglares duermen y el júbilo y le melodía descansan, Limpang-Tung viaja de vuelta a sus montañas.</p>
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