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Premios Nobel – Química 1914 (Theodore W. Richards)

En la serie sobre los Premios Nobel seguimos en los comienzos de la Primera Guerra Mundial. El último artículo de la serie estuvo dedicado a Max von Laue por su Nobel de Física de 1914, recibido por su trabajo en difracción de rayos X utilizando cristales. Antes de eso hablamos del Nobel de Química de 1913, recibido por Alfred Werner en honor a su descubrimiento de los compuestos de coordinación.

Dado que hoy volvemos a la química, yo debo volver a mis avisos habituales: soy físico, no químico, y mi ignorancia en química es tremenda. Por lo tanto no sólo agradezco las posibles correcciones que podáis hacer, sino que además tengo que disculparme de antemano por la menor profundidad e interés de este tipo de entradas. Uno hace lo que puede.

Dicho esto, hoy hablaremos del Premio Nobel de Química de 1914, entregado al año siguiente –luego veremos por qué– al estadounidense Theodore William Richards, en palabras de la Real Academia Sueca de las Ciencias,

En reconocimiento a la determinación exacta de los pesos atómicos de un gran número de elementos químicos.

Sé que la descripción puede sonar soporífera, pero incluso yo puedo intentar mostrar por qué no lo es tanto, sino que el trabajo de Richards supuso un cambio en nuestra comprensión de la naturaleza atómica de la materia y nos permitió realizar descubrimientos posteriores revolucionarios. Investigadores como Richards, que se dedican a la minuciosa determinación de cosas ya conocidas, tienen la mala fortuna de que su trabajo no es tan interesante en sí mismo como el de otros, pero sin Richards y otros como él no existirían los “interesantes” que crean ciencia nueva. ¡Pobre Theodore!

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El Sistema Solar – Tetis

Nuestro recorrido por los satélites de Saturno nos ha llevado primero a conocer Mimas, la “estrella de la muerte”, y luego Encélado, el bellísimo satélite de rayas de tigre y criovolcanes. Hoy sobrevolaremos la tercera de las principales lunas saturnianas, Tetis, además de conocer a sus dos minúsculas lunas “vasallas”, Calipso y Telesto. Os aviso de que Tetis no es un satélite tan fascinante como otros y, aunque siempre hago lo posible por hacer interesantes los artículos, éste no será muy largo comparado con otros de la misma serie.

Si no conoces esta serie, El Sistema Solar explora los planetas y satélites de nuestro sistema estelar. A diferencia de otras series de El Tamiz, aquí solemos profundizar un poco más, ya que lo básico ya lo aprendimos todos en la escuela: por eso hablamos de puntos lagrangianos, resonancias orbitales o calentamientos de marea (y los lectores viejos a veces no se dan cuenta de lo mucho que saben ya). Además tratamos de mostrar la belleza inmensa de los objetos celestes que nos rodean, de modo que al menos salgas de cada artículo con un fondo de pantalla inolvidable. Hablando de lo cual… ¡zasca!:

Tetis frente a Saturno
Tetis frente a Saturno, fotografiada por Cassini (NASA).

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Enviado el número de abril de 2013

Portada El Tamiz 201304

Ya está enviado el número de abril mecenas y colaboradores. Como siempre, se trata de la compilación de artículos del mes en formatos FB2/EPUB/MOBI/PDF/HTML. Para variar, las versiones de libro electrónico son gracias a johansolo.

En el número de abril:

  • [Mecánica de fluidos I] – Principio de Arquímedes

  • ¿Has leído “Navegante solar”, de David Brin?

  • El Sistema Solar – Tetis (aún sin publicar)

Que ustedes lo disfruten. Además, ya está casi a punto de caramelo el siguiente libro (el segundo volumen de Hablando de….) Os daremos un aviso cuando esté a la venta.

¿Has leído “Navegante solar”, de David Brin?

En noviembre os hice la última recomendación de ¿Has leído…?, donde hablamos de libros de ciencia-ficción (alguna vez fantasía) que merecen la pena ser leídos. Entonces os recomendé La rata de acero inoxidable de Harry Harrison, un clásico de 1957. Hoy hablaremos de un libro bastante más moderno pero que mantiene lo mejor de los clásicos: Navegante solar (Sundiver), de David Brin.

Como sabéis los habituales, en esta suelo intentar dar una idea de si el libro va a gustarte o no sin destriparlo, porque para gustos hay colores y lo que a uno puede parecerle fascinante para otro puede resultar una castaña. Sin embargo, muy ocasionalmente soy bastante drástico al recomendar un libro. Hoy tengo que hacer lo mismo que hace un par de años, cuando hablé de La paja en el ojo de Dios de Niven y Pournelle:

¿Has leído Navegante solar? ¿No? Pues léelo. Ahora.

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[Mecánica de fluidos I] Principio de Arquímedes

Hemos recorrido ya la mitad de nuestro camino en el bloque introductorio [Mecánica de fluidos I]. Una vez descritas las características propias de los fluidos y las diferencias entre ellos nos hemos dedicado a estudiar la que probablemente es su magnitud más importante: la presión. Hoy veremos, de hecho, una consecuencia inevitable de la presión debida a la gravedad en los fluidos, aunque pocas veces nos percatemos de que la presión es la responsable del fenómeno. Hablaremos de algo que todo el mundo estudia en la escuela pero no todo el mundo entiende: el principio de Arquímedes.

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