El Tamiz

Si no eres parte de la solución eres parte del precipitado

Desafíos - El palo deslizante (solución)

Veo que habéis disfrutado de lo lindo con el desafío del palo deslizante. Lo que me ha gustado de él es que, con un planteamiento muy simple, aparecen todo tipo de cosas interesantes que hacen aprender física. De hecho, antes de empezar a hablar sobre él, una aclaración para que quienes no han obtenido el resultado correcto no se frustren más de lo razonable.

Estos problemas se llaman desafíos por algo: es muy probable que no obtengas la solución buena. Pero, como a veces digo en el planteamiento, el objetivo no es que la obtengas, sino que es triple:

  • Que te diviertas como un mico peleándote con él. Uno de los participantes de éste lo ha comparado a un sudoku, y en cierto modo cumple la misma función.

  • Que pensar sobre algo diferente, con un papel y un lápiz (o un ordenador, o lo que sea) haga que, en palabras de Poirot, trabajen tus pequeñas células grises. Eso siempre es bueno.

  • Que aprendas física de otros lectores a partir de un problema concreto, en vez de con teoría general.

De modo que, si tu respuesta ha sido que la velocidad terminal del palo es $\sqrt{gL}$, lanza una maldición o dos, pero recuerda que has seguido cumpliendo todos los objetivos del desafío – o los cumplirás todos si aprendes leyendo las soluciones finalistas y la ganadora.

Me ha costado elegir la respuesta ganadora, por cierto, ya que las seis finalistas tienen sus puntos encantadores y no es fácil elegir una (a veces las más rigurosas lo explican peor, por ejemplo, porque suponen que el lector sabe demasiado).

Vamos con ello.

Desafíos - El palo deslizante

Sí, llega la nueva temporada de los desafíos de El Tamiz. Además, hay novedad: para variar habrá un premio para el ganador, pero de eso hablo al final, porque no es lo importante.

El desafío de hoy es de los que me gustan por lo simple del planteamiento y porque obliga a pensar con cuidado las cosas; espero que a vosotros también os haga disfrutar un rato con lápiz y papel. Aunque creo que no hace falta que lo repita, algunas ideas básicas sobre estos pequeños desafíos que planteamos:

  • El objetivo no es ganar sino pasarlo bien peleándose con ellos, independientemente de que llegues a la solución correcta o no.

  • Es aceptable atacarlos en equipo, siempre que se mencione a todos los miembros del equipo en la respuesta.

  • Es aceptable usar análisis numérico o programas de ordenador para obtener soluciones aproximadas, aunque si hay una solución exacta siempre es preferible obtener ésa.

  • Da igual cuándo se entregue la respuesta siempre que sea en plazo; lo importante es que sea correcta, clara y didáctica.

Dicho todo esto, aquí tenéis el desafío de hoy, cuya descripción es terriblemente corta y simple.

El palo deslizante

Imagina una pared y un suelo perfectamente lisos (no hay rozamiento), con el suelo horizontal y la pared vertical. Imagina también que hay un palo de longitud L y masa M (de grosor despreciable) apoyado en la pared. De estar colocado verticalmente, tocando la pared en todos sus puntos, se encontraría en equilibrio, pero imagina también que el extremo inferior se separa una distancia minúscula de la pared.

El palo ya no estará absolutamente vertical, y dado que no hay rozamiento, empezará a deslizarse hacia abajo y la derecha, al principio muy lentamente (parte del reposo) pero cada vez más deprisa.

Palo deslizante

Al cabo de cierto tiempo, la velocidad horizontal del palo será constante de ahí en adelante para siempre –esto te lo aseguro yo, para que luego te quejes–. Y la pregunta del desafío es: ¿cuál será el valor de esa velocidad horizontal “terminal” para el centro de masa del palo?

Podéis enviar las respuestas hasta el sábado 11 de octubre inclusive, dentro de una semana, a desafios@eltamiz.com, lo mismo que dudas sobre el planteamiento del problema –no sobre las soluciones, yo no ayudo nada–.

El ganador del desafío recibirá un juego de mesa que le enviaremos a casa, cortesía de Homo Ludicus. Ya concretaremos el juego entre el ganador, Pol –de Homo Ludicus– y yo.

¡Suerte y al toro!

Enviado el número de septiembre de 2014

Ayer enviamos la recopilación de artículos de septiembre a mecenas y colaboradores habituales. Este mes ha habido un pequeño cambio: el antiguo formato mobi para Kindle ha sido sustituido por el más moderno azw3. Quienes usais Kindle deberíais usar el azw3; si alguien tiene algún problema que me lo diga y lo resolvemos.

El resto de formatos es el de siempre: pdf, epub, fb2 y html. También como siempre, las versiones de libro electrónico son gracias a johansolo. La versión pdf de este mes tiene unas 45 páginas A4 y la descarga es especialmente pesada por las imágenes de Jápeto.

En el número de septiembre:

  • El Sistema Solar - Jápeto
  • ¿Has leído Memorias de un viejo informático, de Macluskey?
  • Conoce tus elementos - El rubidio

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¡Que lo disfrutéis!

Conoce tus elementos - El rubidio

Nuestro viaje por la tabla periódica continúa con la serie Conoce tus elementos. Hemos recorrido ya más de un tercio de la tabla; en el último artículo hablamos del elemento de treinta y seis protones, el kriptón, uno de los gases inertes –electrónicamente estables–. Como dijimos entonces, la estabilidad y la inestabilidad electrónicas están siempre muy cerca la una de la otra, de modo que hoy hablaremos de un elemento extraordinariamente inestable – el de treinta y siete protones: el rubidio.

¿Has leído Memorias de un viejo informático, de Macluskey?

Ya, ya sé lo que me vais a decir: hace unos meses de la última entrega de ¿Has leído…?, donde recomendaba una novela de Macluskey, y ahora voy y recomiendo otra vez un libro suyo. Pero tengo dos excusas.

La primera excusa: la culpa la tiene él. En poco tiempo ha publicado dos libros, tras mucho tiempo en el que muchos lo azuzábamos pero no lo hacía. Esta fiebre es asunto de Mac, no mío.

La segunda: el libro es excepcional. Sí, aquí tienes la versión corta de esta reseña – da igual si eres informático o no, compra el libro y léelo. Lo disfrutarás seguro. Es así de bueno, y llevo esperando años a que Mac se decidiese a publicarlo.

Así que por eso me tenéis aquí, reseñando otra vez otro libro de Mac: Memorias de un viejo informático. Vamos con él.