Premios Nobel – Física 1909 (Guglielmo Marconi y Karl Ferdinand Braun)
Pasito a pasito, en la serie sobre los Premios Nobel vamos recorriendo la historia de estos galardones, en la Física y la Química, desde sus origenes hasta la actualidad. De este modo le damos un repaso a muchos asuntos interesantes en Ciencia, pero de un modo poco habitual: desde una perspectiva histórica, tratando de recrear la maravilla de descubrir los secretos de la Naturaleza poco a poco. Llevamos ya un buen puñado de premios, desde los inicios en 1901 hasta el último, el de Química de 1908 con el que nos divertimos juntos –o eso espero– en la última entrega de la serie. La verdad es que es una de las series que más disfruto escribiendo, porque me encanta leer los textos de la época, por anticuados que suenen hoy, y vislumbrar las emociones que cosas que hoy damos por sentadas despertaban entonces. Para muestra, un botón del discurso de presentación del premio de hoy:
En 1897 era aún posible únicamente realizar una transmisión inalámbrica hasta una distancia de 14-20 km. Hoy en día, las ondas electromagnéticas se envían entre el Viejo y el Nuevo Mundo, todos los barcos de vapor transoceánicos de gran tamaño tienen su propio equipo telegráfico sin hilos a bordo, y toda Armada de importancia utiliza la telegrafía sin hilos.
¡Qué modernidad! ¡Todos los barcos de gran tamaño tienen su propio equipo telegráfico sin hilos! Las ciencias adelantan que es una barbaridad…
En fin, que me pierdo. El Premio de hoy es el Nobel de Física de 1909, otorgado al italiano Guglielmo Marconi y al alemán Karl Ferdinand Braun, en palabras de la Real Academia Sueca de las Ciencias,
En reconocimiento a sus contribuciones al desarrollo de la telegrafía sin hilos.
Hoy en día, claro está, no hablaríamos de telegrafía sin hilos sino de radio, pero ese término no empezó a utilizarse de manera extendida hasta 1920 o así y, al principio, realmente se trataba de algo tan simple como la telegrafía, no la transmisión de voz posterior.
En cualquier caso, el premio de hoy es peculiar. Desde luego, no pretendo conocer los pensamientos de los miembros de la Real Academia por entonces, pero por importantes que sean los avances logrados por Braun, Marconi y otros que no fueron recompensados con un Nobel, se trata de avances prácticos basados en un descubrimiento fundamental, el descubrimiento, que es el que debería haber recibido el Nobel.
Karl Ferdinand Braun (izquierda) y Guglielmo Marconi (derecha).


