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Biografía de lo Humano 19: Desde los 250 a 40 mil años antes de hoy III, simbologías




Ésta va a ser la tercera entrada que dedicamos al análisis del camino hacia lo humano durante el periodo de finales del Paleolítico, desde hace 250 a hace 50/40 mil años antes de hoy. Primeros pasos del Homo sapiens y consolidación de mejoras tecnológicas en la talla lítica. De todo ello, y un poco más, tratamos en las dos entradas anteriores (aquí y aquí) de esta serie “Biografía de lo Humano“.

Migraciones de clanes, residencias habitacionales funcionales con ánimo de una cierta permanencia, estrategias elaboradas de caza en equipo… todo nos parece indicar una fuerte racionalización de la idea de grupo como unidad vital. El éxito de la nueva cultura emergente, la musteriense, exigía a la fuerza el afianzamiento y la unión del clan. La abstracción de la individualidad reflejada en el grupo debía ser ya una realidad consciente de la maquinaria mental.

Diorama de un grupo neandertal en su entorno habitacional (Recreación: Kennis & Kennis, foto: Joe McNally, Fair Use)

Estos homos, además de cazar, pescar, recolectar vegetales, vivir en comunidad social en estancias incipientemente organizadas por usos, en donde hacían fuego, o manejar unas determinadas tecnologías, también debían comenzar a sentirse individuos “especiales”, distintos de sus convecinos de clan. Y no hay nada como adornarse para resaltar la individualidad. ¿Qué sabemos de sus elementos de adorno?

Empezamos con el uso del ocre, que algunos, pensando en su utilidad para el adorno corporal, correlacionan con la idea de que pudo ser un elemento empleado para dibujar determinadas marcas en el cuerpo, una especie de tatuajes, de forma que resultaran un distintivo personal para el individuo. Una de las primeras manifestaciones del uso de este producto durante el presente periodo lo tenemos en las cuevas de Blombos, en Sudáfrica, donde se han encontrado bloques de ocre con lo que parece una ornamentación en base a un dibujo de estrías, en lo que para algunos sería la manifestación de la obra de arte más antigua conocida (76.000 años).

Ocre grabado y otros artefactos de Blombos Cave, Sudáfrica (Wikimedia, CC BY 2.5)

Junto a estos bloques se han encontrado también una serie de cuentas hechas con caparazones de caracoles marinos. Corresponden a conchas del gasterópodo Nassarius kraussianus que por sus pequeñas dimensiones, de 6 a 10 milímetros, no debían ser utilizados por los humanos para su alimentación, por lo que podemos conjeturar que eran utilizados como elementos de algún adorno personal, tipo collar. También en Sudáfrica, en el refugio de la roca en Diepkloof, se han encontrado algunos de los primeros indicios de la utilización humana de los símbolos, o quizás de adornos por puro placer estético, en la forma de líneas cruzadas en ángulos rectos o ángulos oblicuos grabados en recipientes hechos de cáscaras de huevos de avestruz. Se les calcula una edad de 60.000 años. En este entorno de los elementos decorativos personales añadimos los huesos perforados encontrados en la Cueva de Las Grajas, en España, datados en unos 180.000 años. ¿Adorno, simbolismo, arte…?

Elementos simbólicos de finales del Paleolítico: Conchas de las cuevas de Blombos (wikimedia, CC BY 2.5), cáscaras de avestruz de Diepkloof (PNAS, Fair Use) y hueso perforado de Las Grajas (wikimedia, CC BY-SA 2.5 es)

El hecho de enterrar a los muertos posiblemente debamos relacionarlo con estas manifestaciones de vivencia de la identidad personal. Nos encontramos en esta época con enterramientos que permiten intuir el que fueran intencionados. Parece indicarlo la forma con que se efectuaban muchos de ellos, mediante túmulos, fosas o con bloques de piedra, con el cadáver en posición fetal, flexionada o contracturada… ¿Qué buscaban con ello? ¿Por qué “guardar” a los que se iban? ¿Por qué honrarlos con esta distinción? ¿Por qué acompañarles de objetos usados en la vida?

En el yacimiento israelí de Skhul y Qafzeh se han encontrado enterramientos, datados entre hace 120 y 80 mil años, que corresponden a individuos Homo arcaicos, tanto sapiens como neandertales, aunque ya con una constitución moderna. Un porcentaje importante de los individuos enterrados son niños. Se observa el uso del ocre rojo, que se interpreta como un reforzamiento simbólico de la individualidad. Junto a los cuerpos también aparecen una variedad de objetos considerados funerarios, como adornos de cuernos, conchas marinas perforadas, útiles de sílex y otro tipo de ofrendas. Es sorprendente cómo en el caso del yacimiento de Qafzeh las conchas que correspondían a una especie de almeja, el bivalvo marino Glycimeris insubrica, debieron ser transportadas desde la costa, 40 kilómetros tierra adentro, lo cual permite imaginar un determinado comercio o trueque de estos bienes, apreciados por su posible valor simbólico más allá de como elementos indispensables para satisfacer una perentoria necesidad vital.

De la misma época, ya que está datado en el entorno de hace 82.000 años, en el yacimiento sudafricano de Border Cave se ha encontrado un enterramiento de un niño acompañada de conus, una especie de conchas perforadas que se usaban probablemente como colgantes que adornaban o manifestaban un cierto estatus.

Conus encontrados en el enterramiento de Border Cave (imagen: d’Errico y Backwell, Fair Use)

En Europa, a partir de hace 75.000 años, se observan abundantes enterramientos, asignados a los neandertales, en cuevas o abrigos rocosos muy próximos a las zonas habitacionales. Uno de los más famosos es la fosa donde está “depositado” el “viejo” de Chapelle-aux-Saints, en Francia y datado en hace 60.000 años. Lo curioso de este enterramiento no es el hecho en sí, sino que el neandertal ahí depositado presentaba una serie de deformaciones y enfermedades orgánicas propias de su edad, es decir, que tuvo que ser cuidado por los miembros de su grupo, lo que sugiere la existencia de solidaridad y de la idea del yo personal y del yo distinto. La historia nos recuerda a la que ya conocemos del pobre Elvis, heidelbhergensis de Atapuerca.

A la vista de lo observado, y si eliminamos las connotaciones religiosas que modelan y condicionan nuestro pensamiento moderno, podemos pensar que el muerto de Chapelle-aux-Saints era muy querido, que no se le abandonaba solo en la incertidumbre que suponía el misterio de la muerte, que merecía una existencia desconocida cuidada y quizás mejor, o quizás que el grupo no podía perder la influencia y sabiduría del que se había ido.

No se sabe muy bien si junto al hecho del enterramiento se desarrollaba algún tipo de rito, aunque en algún caso parece que sí tenemos unas ciertas evidencias de ello. Uno de los enterramientos más sorprendentes es el del viejo neandertal de Shanidar, en Irak. Murió hace 60 mil años y los análisis del yacimiento donde se le enterró han permitido determinar la existencia, junto al cuerpo, de una variedad grande de pólenes de plantas tales como milenrama, acianos, cardos, hierba cana, jacintos, cola de caballo y una clase de malva. ¿Casualidad o una ofrenda al amigo que se fue?

Recreación del enterramiento del viejo de Shanidar (imagen: John Connell en Flickr, Fair Use)

No obstante estas evidencias, los expertos en antropología cognitiva piensan que la intencionalidad en los enterramientos de esta época no pasaba más allá de un propósito higiénico –alejar el cuerpo que se descompone de las zonas donde habitaban los vivos- o de respeto a aquellas personas cuya muerte les producía un mayor choque emocional, como podían ser los niños o los “responsables” de la comunidad. De ningún modo podemos buscar motivaciones trascendentales en estos enterramientos, ya que las diversas manifestaciones conductuales de lo que se deduce al estudiar los comportamientos de los hombres de entonces, parecen indicar, como veremos a continuación, que su forma de pensar aún no tendría suficientemente desarrollada las componentes simbólica y reflexiva necesarias para ello.

En este punto, tras analizar la simbología de los enterramientos, no podemos dejar de hablar de un último “misterio” relacionado con los Homo. A 336 metros de la boca de la cueva francesa de Bruniquel, en lo más oscuro de sus profundidades, se encuentran unos extraños apilamientos de estalactitas y estalagmitas, unas 400, arrancadas de las paredes de la cueva, que datan de hace unos 176 mil años y que conforman unos extraños círculos con restos de fuego e incluso un hogar con huesos quemados. Están hechos casi con toda seguridad por hombres que en aquel lugar y en aquel momento tenían que ser neandertales. Los antropólogos que han estudiado el yacimiento comentan que esta construcción “no tiene precedentes” por su antigüedad, complejidad y disposición en un lugar tan profundo. Habrá que esperar a unos 130 mil años después para observar algo parecido. Los mismos científicos opinan que “podríamos asumir que se trata de un comportamiento simbólico o ritual, pero, ¿podrían haber servido para usos domésticos desconocidos o como simple refugio?” Para el antropólogo Eudald Carbonell “estas construcciones deben tener un sentido simbólico o ritual, no pueden ser una cabaña, pues no tendría sentido construirla en un punto tan profundo“. Y también el conocido antropólogo Juan Luis Arsuaga, codirector del yacimiento de Atapuerca con Carbonell, abunda en el tema usando palabras de los investigadores “¿por qué tan lejos de la entrada? ¿Por qué la mayor parte de los fuegos se hicieron sobre las estructuras y no en el suelo? ¿Se trata de un comportamiento simbólico, como parece, o hay una explicación práctica? ¿Quizás solo se refugiaron allí? En todo caso … los neandertales de la cueva de Bruniquel muestran una sorprendente complejidad social“.

Un investigador estudia las construcciones de la cueva de Bruniquel (Imagen: Ewen Callaway, fair use)

Resumamos lo aprendido para intentar concretar las conclusiones. ¿Qué se puede deducir acerca de la conducta de algunas especies Homo de esta época? Las poblaciones del Paleolítico medio debían ser grupos dispersos muy pequeños, y debido a ello los contactos y relaciones entre sus miembros debían ser muy escasos y en “archipiélago”. Eso hacía que el ritmo y aprovechamiento de las nuevas ideas fuera muy lento y escaso, por lo que seguramente gran parte de las innovaciones culturales que pudieron surgir se debieron perder. A pesar de las escasas relaciones entre grupos el sentimiento de clan familiar debía ser muy fuerte, ya que en él se encontraban las claves de la supervivencia, lo que en cierta medida eclipsaría, aunque no anuló, el sentimiento de individuo único, el que se tiene que diferenciar de los otros, dado que los adornos y el uso del ocre escasamente aparecen a lo largo de este periodo.Nos encontramos, pues, con unos hombres que distinguían la realidad de la mera idea, que de la idea sabían pasar a la realización material y que eran capaces de un pensamiento y una acción recursivos en el tiempo y en el espacio, con el valor añadido de que para ellos no suponía una dificultad el alterar o invertir el orden de un proceso. Esto denotaba una evidente flexibilidad en el procesamiento de sus redes neuronales. A la vista de sus manifestaciones culturales, es obvio que sabrían valorar las diferencias que incorpora el todo con relación a las partes, lo que le permitió categorizar los eventos que le iban sucediendo a lo largo de su existencia. Habilidad mental ésta que es extremadamente importante, ya que es un antecedente necesario para poder planificar para el futuro, incluso admitiendo el hecho de realizar esfuerzos que solamente tendrían una recompensa retardada, elementos ambos puramente humanos.

Sabemos que esto debía ser así puesto que hemos observado en sus costumbres y formas de vida multitud de señales de actividades planificadas en el tiempo –conquista de la abstracción temporal- y que habían incrementado el sentido de la abstracción espacial –tanto en la idea de distancia como en la de volumen-. Necesariamente esto se tuvo que ver reforzado por la realidad de las migraciones, que introducían un estrés y un cúmulo de novedades en sus vidas, y por las necesidades de encontrar los materiales adecuados para sus cada vez más sofisticadas, y vitales, tecnologías.

Partida de caza neandertal. Lo mismo podía ser un grupo de sapiens. Clan, individuo preeminente, lenguaje, manejo del espacio, herramientas, transmisión de saber, conocimiento de lo natural, relación social,… en esta preciosa imagen de Mauricio Antón podemos apreciar matices de todo lo que hasta ahora, en el texto, hemos mencionado como los elementos básicos para el recorrido hacia lo Humano (imagen: Mauricio Antón, Fair Use)

Podemos imaginar a aquellos homos que estaban despertando al mundo de las habilidades del discurso racional, con unas hechuras y unos cuerpos similares a los nuestros. Es muy fácil que tuvieran ya una maquinaria fonadora y un cerebro adecuado para una comunicación vocalizada semejante a la nuestra, aunque mucho más pobre en recursos. El hecho de que tan sólo se hubiera iniciado la consolidación del manejo de la abstracción del yo personal, como distinto al yo del otro, supondría también un freno en el perfeccionamiento del lenguaje. Sin embargo, el uso avanzado de las abstracciones de tiempo y espacio, tal como hemos observado a partir de sus costumbres, indican unas capacidades planificadoras y de anticipación que también tendrían su reflejo en la complejidad del lenguaje. A lo que hay que añadir, además, la realidad de un pensamiento recursivo, posiblemente de hasta cinco pasos. No obstante, y a pesar de todas estas luces, los expertos clasifican al lenguaje humano de hace unos 50.000 años en un nivel que aún no habría sobrepasado la cota de la pura descripción de lo que se observaba.

Es muy significativo lo que observamos en las sociedades cazadoras-recolectoras actuales, suponemos que no muy alejadas culturalmente de los hombres del Paleolítico inferior. En estas sociedades la individualidad queda muy oculta tras la fuerza del grupo, que es lo que da valor a su yo personal. El punto de referencia fundamental, más allá del que aporta sentirse parte de un clan, es la idea del espacio, los lugares por donde se mueven en busca de alimento y habitáculo. Por el contrario, la idea del tiempo la tienen débilmente imbricada, ya que sus prioridades a la hora de cubrir sus necesidades les lleva a estar satisfechos prácticamente con lo conseguido para el día de hoy. Así podría haber sido el sapiens del Paleolítico. Y, casi con toda seguridad, los neandertales.

En resumen, todo lo anterior nos hace pensar que al final del periodo aquellos Homo sapiens, como paradigma de la especie más “humana” del momento (con permiso del resto: neandertales, denisovanos…), disponían de un pensamiento consciente de estructura recursiva, el cual se apoyaba en un lenguaje no sofisticado y también recursivo, y que se movía conceptualmente a través de un campo racional donde las abstracciones que manejaba serían las más elementales e imprescindibles. Y todo esto lo llevaría a cabo con gran intensidad, con los módulos cerebrales que se ocupan de sus distintas inteligencias –social, de conocimiento del medio, tecnológica y de lenguaje- interactuando y realimentándose entre ellos. Podemos afirmar que debían ser ya muy “inteligentes” en las labores de supervivencia.

Bien, hasta aquí nuestro análisis sobre los hombres que llegaron al albor del Paleolítico superior, hace unos 40 mil años. Nos hemos quedado con el sabor en la boca de un ¡casi! Eran listos, desde luego, pero… ¿algo más?

Algo pasó tras la barrera de los 40 mil años antes de hoy que lo cambió todo. Vamos a intentar desgranarlo a partir de la siguiente entrada.


Sobre el autor:

jreguart ( )

 

{ 14 } Comentarios

  1. Gravatar Esteban | 18/09/2016 at 07:25 | Permalink

    Fascinante, como siempre!

  2. Gravatar jreguart | 18/09/2016 at 09:17 | Permalink

    Hola Esteban,

    me alegro que te guste la serie. Realmente el tema es fascinante.

  3. Gravatar franco | 20/09/2016 at 05:24 | Permalink

    Jreguart . me gustaría saber que sucede con estos hombres en europa con el último periodo glacial , como les afectó ? es realmente un agrado leerte , felicitaciones .

  4. Gravatar Cataclysm | 21/09/2016 at 04:17 | Permalink

    Genial este último tríptico. Me han parecido unos artículos muy interesantes; lástima que sea incapaz de retener ni el 1% de lo aquí expuesto :(

  5. Gravatar jreguart | 25/09/2016 at 08:23 | Permalink

    Hola Franco,

    realmente no te puedo dar una respuesta de detalle al respecto. No soy un experto en este tema y creo que tampoco pueda haber un dibujo completo de lo que les pasó a los europeos en los últimos 115.000-15.000 años. La casuística como es lógico debió ser inmensa ya que el clima tuvo sus idas y venidas, de más a menos frío y vuelta al ciclo, que conformaban geografías de habitación muy variables. Europa era de los Neandertales, una especie no siempre bien valorada ya que cada vez se tienen más indicios de sus capacidades racionales, como puede ser el uso del arte, los enterramientos simbólicos o una tecnología avanzada como la rica chatelperroniense. Aunque hay muchos emplazamientos arqueológicos de la época es más lo que debió ser en su conjunto real que lo que se conoce. En los próximas entradas verás como hace 45.000 años entraron en Europa los sapiens por la vía del este, lo cual debió producir un shock en las poblaciones europeas. La verdad es que parece que no fue un “desembarco” de conquista pues hay evidencias de coexistencia entre ambas especies. Con el tiempo desaparecieron los antiguos europeos evolutivamente más preparados para el frío para dejar el campo a los modernos no tan adaptados a temperaturas extremas bajas. Y estoy convencido de que la causa fue que la especie sapiens tenía más recursos “racionales” que la neandertal. Espero que las próximas entradas te den un poco más de luz a tu curiosidad.

  6. Gravatar jreguart | 25/09/2016 at 08:34 | Permalink

    Hola Cataclysm,

    me alegro de que sigas en contacto con El Cedazo y te guste la serie. No sé si te lo dije a tí hace tiempo, pero alguien me hizo el mismo comentario de pesar por no retener tanta información, y esa fue, más o menos, lo que intenté transmitirle. Yo he escrito la serie, he leído miles de palabras al respecto para poder hacerlo y te juro que me acuerdo del mismo 1% que tu recuerdas. No creo que lo importante sea el memorizar la información -aunque claro está que a mi me encantaría conseguirlo-. La información siempre la tendrás en los soportes escritos o visuales, siempre la podrás recuperar… pero lo que realmente me ha dado la información es darme cuenta de que el hombre, tal como somos nosotros, es el resultado de un proceso natural, muy contingente, cuyas dinámicas son las de la propia Naturaleza. Somos listos, claro… los más listos. Pero ahora que sé el camino sé que somos listos por casualidad. La información son los ladrillos que cimientan este conocimiento más trascendente… y más vivencial.

    Una vez más me he enrollado con mis filosofías. Pido disculpas pero es que no puedo evitarlo, je, je.

  7. Gravatar franco | 08/10/2016 at 01:33 | Permalink

    Jreguart . investigando sobre el tema encontré esta joyita para compartirla contigo y tus lectores , se trata de un reportaje protagonizado por el mismísimo Eudald Carbonell visitando sitios arqueológicos . lo he disfrutado mucho ….. https://www.youtube.com/watch?v=hamXj_rNKOs

  8. Gravatar jreguart | 09/10/2016 at 07:25 | Permalink

    Hola Franco,

    muchas gracias por el enlace. Además de ser muy interesante lo que dice el vídeo es de uno de mis antropólogos favoritos: El gran Eudald, un gran comunicador. Una gozada.

  9. Gravatar polo | 13/10/2016 at 12:41 | Permalink

    leer esta entrada me ha hecho pensar que quizás a medida que crece en sofisticación la mente humana , exige el crecimiento del cerebro . me refiero a mayor cantidad de neuronas y principalmente mayor comunicación interneuronal , una suerte de círculo virtuoso en el que a mayores desafíos que propone uno , mayores son las exigencias para el otro , y eso es precisamente lo que les ocurrió a este par mente/cerebro . donde el cerebro ha tenido que recurrir como un simple ejemplo a las famosas circunvoluciones para ajustarse a las proporciones del cuerpo y cumplir con lo que le demanda la mente …. muy interesante JReguart . me apunto como lector permanente .

  10. Gravatar jreguart | 13/10/2016 at 12:36 | Permalink

    Hola Polo,

    no creo que haya una realimentación directa, aunque evidentemente un proceso de raciocinio exige una mayor interconexión entre neuronas lo cual nos hace pensar también en que habrá que tener un mayor ejército de ellas. Pero hay datos que me hacen pensar que no hay un ciclo de autoalimentación. De hecho no se constata una relación directa histórica entre capacidad craneal y habilidades culturales. A lo largo de la historia del homo siempre el incremento físico del cráneo ha ido bastante por delante al enriquecimiento cultural. El salto cultural a finales del paleolítico medio -arte, trascendencia,…- fue gestado por hombres con capacidades craneales iguales que la de los hombres de 10.000 años antes. También podemos ver que la cultura neandertal era menos desarrollada que la sapiens y sin embargo los primeros tenían un volumen craneal superior. Creo que más que el volumen es decisiva la interconexión de neuronas. Nuestro cerebro tiene aún “componentes” suficientes como para desarrollar capacidades por encima de las que nos parecen habituales. Tiene potencial manteniendo su tamaño. Todo es cuestión de práctica y aprendizaje, basado en las relaciones sociales y la progresiva acumulación de conocimientos. Lo cual no nos va a llevar a ser más “cabezones”.

    Me alegro que encuentres nuestras series interesantes. Me es fácil decírtelo pues los temas que tratamos me llegan a lo más profundo de mis planteamientos vitales. Por ello me dedico a estudiarlos desde hace tiempo y, como una lógica actividad que afiance mi comprensión, el que escriba sobre ello. Muchas gracias por seguirnos y por tus palabras.

  11. Gravatar polo | 13/10/2016 at 02:07 | Permalink

    Jreguart . Gracias por tu respuesta , en realidad a lo que me refería es a esa capacidad que tiene el cerebro que cuando crea un nuevo hábito se crean nuevas redes neuronales . Cada recuerdo es grabado en una red neuronal con una disposición concreta , efectivamente el cráneo de los neandertales era más voluminoso , pero tengo dudas si tenía la misma cantidad de neuronas y las billones de sinapsis que poseen nuestros cerebros , nuestro cerebelo y lóbulo frontal si son mayores que el de ellos y se piensa que producto de su mayor musculatura tenian el cerebro mas grande , véase la relación actual de hombres y mujeres en tamaño cerebral y masa muscular .

  12. Gravatar franco | 13/10/2016 at 08:55 | Permalink

    en realidad sería interesante poder determinar si la mente desde el momento que tomó un protagonismo mucho mayor en aquellos homos arcaicos generó una exigencia superior como para provocar cambios estructurales importantes en el cerebro , me refiero quizá al neocortex o algo así . mas complejidad en las redes neuronales que al final dió como resultado la conciencia . y ahí que yo creo que está el elemento que hace la gran diferencia . la conciencia ; la conciencia te lleva al ego , la ambición , la idea de superación . la creación de estrategias para la guerra etc etc . naturalmente que estamos ante un aumento exponencial de las exigencias de la mente de un hombre del paleolítico con dos o tres responsabilidades ante uno del neolítico agricultor , que trabaja el cobre , que es alfarero . y un largo etcétera .

  13. Gravatar jreguart | 15/10/2016 at 08:55 | Permalink

    Hola Franco,

    ya que veo que te interesa la evolución intelectual del homo, ayer precisamente me enteré de la edición del segundo libro de Yuval Noah Harari acerca de lo que nos espera como humanos en el próximo futuro. Lo menos que se me ocurre para calificar la situación es de inquietante. te anexo un enlace donde informarte: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-10-14/harari-poder-control-algoritmo-elite-salud_1274660/

    Y si no has leído su primer libro “De animales a dioses”… a que estás esperando. Altamente recomendable. Un particular y acertado estudio sociológico de la evolución intelectual y cultural del hombre.

  14. Gravatar franco | 17/10/2016 at 12:39 | Permalink

    Jreguart . gracias por el dato del libro “De animales a dioses”, ya lo estoy leyendo , y aproveché de leer la entrevista y espero que en capítulos posteriores de la serie puedas abordar eso de que …..”Según Harari, la ciencia converge en un dogma universal que afirma que los organismos, incluido el ser humano, no son más que algoritmos y que la vida es procesamiento de datos… lo cual si realmente es inquietante por decir lo menos . gracias por todo y esperamos el siguiente capítulo .

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