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	<title>El Tamiz &#187; La navaja de Occam</title>
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		<title>Los peligros ocultos del microondas</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2011 16:56:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[La navaja de Occam]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace un tiempo, en este comentario, Alberto me pidió que analizara un artículo titulado Los peligros ocultos de cocinar con microondas y le diera mi opinión sobre él. El artículo en cuestión, por cierto, es una traducción del inglés y la versión en esa lengua existe en una multitud de páginas web, y no es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace un tiempo, <a href="http://eltamiz.com/2007/04/19/falacias-microondas-parte-iii-los-metales/comment-page-1/#comment-84495" class="liinternal">en este comentario</a>, Alberto me pidió que analizara un artículo titulado <a href="http://www.mujeresholisticas.com/art55.1.html" rel = "nofollow" class="liexternal"><em>Los peligros ocultos de cocinar con microondas</em></a> y le diera mi opinión sobre él. El artículo en cuestión, por cierto, es una traducción del inglés y la versión en esa lengua existe en una multitud de páginas web, y no es responsabilidad de los propietarios de la página a la que enlazo arriba.</p>

<p>El caso es que me puse a leerlo para tratar de diseccionar lo que allí se decía para contestar a Alberto, y el relato de mis impresiones me ha llevado tanto tiempo, y ocupado tanto espacio, que creo que merece su propia entrada. De este modo, además, llegará a más gente, y tal vez sea más fácil encontrarlo a través de la red y contrarrestar informaciones de otra tela sobre el asunto.</p>

<p>Ni qué decir tiene, estimado lector, que esto es simplemente mi opinión personal, que puedo estar perfectamente equivocado y que lo mejor que puedes hacer al respecto es leer unas cosas y otras y formarte tu propia opinión: esto es únicamente la respuesta a la petición de Alberto y cada uno debe extraer sus propias conclusiones del artículo en cuestión.</p>

<p>Dicho esto, vamos con el artículo, que recomiendo que tengas abierto en otra pestaña o ventana para poder ir leyéndolo juntos; aunque intentaré poner las citas más relevantes aquí, el contexto es importante y si tergiverso las cosas por el contexto &#8211;consciente o inconscientemente&#8211;, podrás verlo inmediatamente. Digo esto porque no voy a comentar todos los párrafos del artículo, sino los que me han llamado la atención de alguna manera para tratar de determinar si se trata de algo sólido, coherente y honesto, o un ejemplo de pseudociencia (si no quieres leerte todo este ladrillo puedes simplemente ir hasta el final para ver la conclusión, ¡so vago!).</p>

<p>El artículo, como se desprende del título, expresa la opinión de que existen peligros ocultos al cocinar con un microondas: afirma que <strong>la comida cocinada en un microondas puede ser peligrosa para la salud</strong>. A lo largo del texto, por lo tanto, se dan argumentos para demostrar ese peligro.</p>

<p>El subtítulo contiene ya una afirmación que no tiene referencia alguna y sospecho que es falsa, aunque no lo sé:</p>

<blockquote><p>¿Por qué la Unión Soviética prohibió el uso del horno microondas en 1976?</p></blockquote>

<p>No he encontrado referencias a esta supuesta prohibición que que no sean las múltiples copias, en distintos idiomas, de este mismo artículo. No existe referencia alguna en <a href="http://www.itar-tass.com" class="liexternal">ITAR-TASS</a> y tengo bastante certeza de que esa supuesta prohibición es falsa.</p>

<p>En la exposición general de las premisas del texto aparece también algo que me chirría, y me hace sospechar que no soy el público al que va destinado:</p>

<blockquote><p>El propósito de este informe es dar prueba, demostrar que cocinar con microondas no es natural ni sano [...]</p></blockquote>

<p>La contraposición de “natural” con “no natural”, junto con la sugerencia (implícita o explícita) de que lo primero es mejor que lo segundo no se lleva bien con un texto que pretende tener cierto rigor científico. Es algo que ya me hace desconfiar de la objetividad del autor del texto y su comprensión de la ciencia, ya que es un hábito común en textos pseudocientíficos.</p>

<p>A continuación viene <em>&#8220;Cómo funciona un microondas&#8221;</em>, donde se explica el funcionamiento del aparato. Hay aquí también afirmaciones que demuestran, o bien ignorancia científica, o bien deshonestidad &#8211;sospecho la primera&#8211;:</p>

<blockquote><p>Esta forma inusual de calentar también causa daños sustanciales a las moléculas circundantes, muchas veces rompiéndolas o deformándolas.</p></blockquote>

<p>Cualquier forma de calentar altera o rompe moléculas. De hecho, podríamos decir que <em>“cocinar”</em> significa <em>“alterar y romper moléculas”</em>. A eso se debe la coagulación de la clara del huevo, el cambio de color de la carne o el pescado, etc. ¿Qué forma “no inusual” de calentar cocina los alimentos sin hacer eso?</p>

<blockquote><p>Un horno microondas produce longitudes de onda de energía puntiagudas, con todo el poder entrando en una sola frecuencia estrecha del espectro de energía. La energía del sol opera en una frecuencia amplia del espectro.</p></blockquote>

<p>La primera frase <strong>no tiene sentido</strong>. No hay “longitudes de onda de energía” y la longitud de onda es una magnitud numérica, no una forma. Lo del “poder” sospecho que es porque se trata de una traducción no muy buena del inglés, y debería ser “potencia” –de hecho, llegado a este punto he seguido leyendo el artículo en inglés para evitar confusiones de este tipo, aunque seguiré citando el texto en castellano–.</p>

<p>En varios lugares, como aquí, se contraponen las microondas de un horno a la radiación solar:</p>

<blockquote><p>La energía del sol opera en una frecuencia amplia del espectro.</p></blockquote>

<p>No entiendo qué tiene que ver el Sol con todo esto, pero sospecho que pretende hacer hincapié en lo “natural” del Sol y lo “no natural” de las microondas, con la implicación de que las segundas son por ello malas. El propio hecho de que no haya ahí un argumento explícito al respecto es ya un síntoma de los males del artículo: me parece que pretende, en el lector, generar una sensación, más que razonar una conclusión. Lo irónico de esto es, además, que la radiación &#8220;natural&#8221; del Sol produce, de manera absolutamente &#8220;natural&#8221;, cáncer de piel. En fin.</p>

<p>Posteriormente se explica cómo los estudios de la <em>FDA</em> (la <em>Food and Drug Administration</em> estadounidense) no muestran posibles peligros en la comida cocinada en microondas, pero en los años 60 se decía que los huevos eran malos y ahora dicen que son buenos. No tengo mucho que decir, porque sigo esperando argumentos científicos y razonados sobre los peligros del microondas, y no sé a qué viene esto aquí más que para tratar de desacreditar, supongo, la opinión de la FDA.</p>

<p>El siguiente epígrafe  es <em>&#8220;Los instintos maternos son correctos&#8221;</em>, y en él tampoco se da un solo argumento científico que sugiera peligro en los microondas, pero sí unos cuantos comentarios como éste:</p>

<blockquote><p>Tengo que darle la razón y no puedo discutir ni una cosa ni la otra. Su propio sentido común y sus instintos le decían que cocinar en microondas no podía ser natural ni podía hacer que los alimentos tuvieran el sabor que se suponía debían tener.</p></blockquote>

<p>El artículo utiliza el instinto materno y el sentido común como argumentos&#8230; no tengo palabras. <em>¡Ay, si tantas madres que dicen que dormir en un dormitorio con plantas no es bueno levantaran la cabeza!</em></p>

<p>El siguiente par de epígrafes van por otro camino: el de poner ejemplos de uso incorrecto y peligroso del microondas como ejemplos, no de eso, sino de que los hornos microondas son malos <em>en general</em>. El primero se titula, por un error de traducción en el género, imagino, <em>&#8220;Los microondas no son seguras [sic] para la leche de los niños&#8221;</em>, y explica por qué no es conveniente utilizar un horno microondas para calentar la leche de un biberón.</p>

<p>La primera parte de esta sección, esta vez sí, es perfectamente coherente: un microondas, por la naturaleza de su funcionamiento, no es un modo preciso de calentar alimentos de una manera uniforme. Salvo que se mezcle bien la leche o se espere un tiempo para comprobar la temperatura y dejar que se uniformice, me parece una idea pésima utilizarlos para calentar biberones. De hecho, cualquier cosa que no sea poner el biberón en agua templada seguramente es una idea horrible si no se tiene cuidado.</p>

<p>Sin embargo, aunque esta extrapolación de un uso incorrecto como peligro generalizado de los microondas no me parezca demasiado bien, la guinda del pastel es la segunda parte del epígrafe, que empieza con:</p>

<blockquote><p>La Dra. Lita Lee de Hawaii publicó en Lancet, el 9 de diciembre de 1989:</p></blockquote>

<p>El resto del epígrafe bajo esta frase tiene una pinta espantosa. Hace referencias al carácter neurotóxico de isómeros producidos al exponer alimentos a microondas. He hecho las búsquedas en inglés, para intentar encontrar las fuentes auténticas. Al buscar <em>“l-proline d-isomer neurotoxic”</em> en la red, las únicas referencias que encuentro sobre esa neurotoxicidad son las de este mismo artículo, copiado en diversos sitios web. No he encontrado nada más, aunque tal vez no haya buscado bien –se aceptan sugerencias–.</p>

<p>La otra búsqueda es la de la Dra. Lita Lee, para determinar su credibilidad como experimentadora médica: <em>“dr. lita lee of hawaii”</em> lleva, una vez más, al mismo artículo y derivados, y nada de literatura científica realizada por la Dra. Lee en las bases de datos habituales, como Pubmed. Sí he podido encontrar su página web, en la que vende productos nutricionales y enzimas digestivas, pero ningún estudio publicado en revisión por pares.</p>

<p>Es relativamente común, en textos pseudocientíficos, citar a científicos que defienden las ideas que postula el texto; sin embargo, hasta ahora nunca me ha fallado el buscar el nombre de ese científico junto con los estudios o afirmaciones que se supone que realiza, y suelen pasar una de dos cosas &#8212; o bien el citado científico no tiene material en publicaciones rigurosas y sólo aparece en conjunción con el mismo artículo, o bien se han malinterpretado sus palabras; parece que aquí estamos en el primer caso, tanto con este estudio como el siguiente.</p>

<p>El epígrafe siguiente es del mismo estilo que éste de la leche: uso incorrecto que causa un peligro o perjuicio y que hubiese sucedido con cualquier otra forma &#8220;menos inusual&#8221; (en términos del artículo, se entiende) como razón del peligro de las microondas. En este caso se trata de calentar sangre para una transfusión en un microondas:</p>

<blockquote><p>&#8220;La sangre calentada en un microondas mata a un paciente&#8221;</p></blockquote>

<p>Tremendo epígrafe; en este caso ya no me quedan dudas de que no se trata únicamente de ignorancia científica, sino de mala fe, ya que la manipulación de los hechos es flagrante. Al parecer, el caso realmente existe, y es un ejemplo terrible de negligencia médica: una enfermera calentó sangre en un microondas y, al inyectarla a una paciente, ella murió. Esto me recuerda a lo de la leche, pero es aún más estúpido: <em>¿cómo es posible que alguien caliente un fluido que va a introducirse en el cuerpo de una persona con un aparato que cocina las cosas en un tiempo muy breve?</em> No lo puedo comprender, sobre todo siendo enfermera. En fin.</p>

<p>El autor saca siniestras conclusiones: <em>&#8220;Esta tragedia destaca que hay mucho más en calentar con microondas que lo que nos han dado a creer. &#8220;</em> No. Esta tragedia destaca que los hospitales tienen modos seguros de calentar sangre refrigerada <em>que no la cocinan</em>.</p>

<p>Si la conclusión de los autores fuese <em>&#8220;un microondas sirve para calentar comida, no fluidos intravenosos&#8221;</em>, no tendría pegas, pero el autor extrapola un caso de negligencia médica que nada tiene que ver con la comida para concluir que los microondas son peligrosos en general. Pero la cosa sigue:</p>

<blockquote><p>En el caso de la Sra. Levitt, las microondas alteraron la sangre y eso la mató.</p></blockquote>

<p>Efectivamente. Pero el autor, y aquí estoy bastante seguro de que es por malicia, se abstiene de llamar &#8220;alteración&#8221; por su nombre, y lo deja así, en vaga pero siniestra sugerencia, cuando las microondas calentaron demasiado la sangre <strong>y la cocinaron</strong>. Comer sangre cocinada puede ser más o menos agradable, pero que te la inyecten en tu torrente sanguíneo, no tanto.</p>

<p>Esta idea se repite en el siguiente párrafo: <em>&#8220;Resulta obvio que esta forma de calentamiento por radiación de microondas hace algo a las sustancias que calienta.&#8221;</em>. Sí, demonios: lo mismo que cocer en una olla &#8220;hace algo&#8221; a las sustancias que calienta. Sin embargo, se siguen sugiriendo cosas siniestras sin decir nada concreto &#8211;porque si fuera concreto se podría rebatir, claro&#8211;.</p>

<p>El párrafo sigue sin desperdicio: <em>&#8220;También es bastante evidente que las personas que procesan comida en un microondas también están ingiriendo estos &#8216;algos desconocidos&#8217;. &#8220;</em> <em>¿El qué es desconocido?</em> El efecto de cocinar los alimentos, con microondas o sin él, es la modificación química de sus componentes debido al aumento de temperatura&#8230; no es desconocido en absoluto.</p>

<p>A continuación llegamos, por fin, a un epígrafe titulado <em>&#8220;Hechos y evidencias científicas&#8221;</em>, que empieza ya con un estudio con título concreto y autores, algo que puede cotejarse con facilidad. Éste y el siguiente apartado están, de hecho, ambos dedicados a un estudio concreto realizado por el Dr. Hans Hertel y el Dr. Bernard Blanc.</p>

<p>Me sorprende una terrible, terrible frase del estudio que aparece como cita:</p>

<blockquote><p>Una hipótesis básica de la medicina natural establece que la introducción en el cuerpo humano de moléculas y energías, a las que no está acostumbrado es mucho más probable que causen daño que beneficio.</p></blockquote>

<p>Sí, este estudio habla de la <strong>introducción en el cuerpo de energías a las que no está acostumbrado</strong>. Se me ponen los pelos como escarpias, lo mismo que la frase <em>&#8220;La producción de moléculas antinaturales es inevitable&#8221;</em>. Pero ¿dónde ha sido publicado esto?</p>

<p>La descripción de las conclusiones de Hertel y Blanc parece haber aparecido en el número 19 del <em>Journal Franz Weber</em> (en este artículo se lo denomina &#8220;Journal Franz Web&#8221;, pero supongo que es un error tipográfico), de la <a href="http://www.ffw.ch/" rel="nofollow" class="liexternal">Fundación Franz Weber</a>, dedicada &#8211;por lo que he podido ver en la web&#8211; a la defensa de la naturaleza. No es, desde luego, un <em>journal</em> de revisión por pares ni nada parecido, sino una revista normal y corriente, y el redactor &#8211;que no los autores del estudio&#8211; hace afirmaciones terribles que citaré luego y que llevaron a Hertel a los tribunales</p>

<p>Esta falta de revisión pr pares puede parecer una tontería, pero la cantidad de estupideces que reciben las revistas de revisión por pares (lo digo porque conozco gente que filtra artículos en alguna) es tremenda, y el grado de estupidez a veces sorprendente. De ahí la importancia de la revisión por pares y la publicación en revistas de prestigio, ya que la gente que filtra los artículos es muy quisquillosa, afortunadamente.</p>

<p>Desde luego, estimado lector, esto tiene una segunda lectura: si piensas que la comunidad científica establecida censura los estudios contra los peligros de las microondas en connivencia con la industria, ignora este párrafo, ya que no es un argumento que pueda convencerte. Eso sí, tras leer la descripción del estudio y las conclusiones publicadas, estoy bastante convencido de que nunca hubiera sido publicado en una revista médica de verdad, conspiración o no.</p>

<p>El estudio se centra en encontrar diferencias en la sangre de individuos que comieron alimentos cocinados en microondas frente a otros cocinados tradicionalmente y, efectivamente, encuentra diferencias sustanciales y peligrosas entre ambos. <em>¿El tamaño de la muestra estadística?</em> Ojo al dato (énfasis mío):</p>

<blockquote><p>Un estudio de corta duración encontró cambios significativos y preocupantes en la sangre de individuos que consumían vegetales y leche cocidos o calentados en microondas. <strong>Ocho voluntarios</strong> tomaron varias combinaciones de los mismos alimentos cocinados de formas diferentes.</p></blockquote>

<p>Ocho voluntarios. <em>Ocho. Voluntarios.</em> Una muestra de ese tamaño es tan significativa como el hecho de que mi tía abuela bebía un vaso de tubo de whisky diario y vivió 103 años &#8211;hecho real, por cierto&#8211;. Tras este dato, las conclusiones que pueda extraer el estudio me parecen absolutamente irrelevantes. Pero no es lo único que chirría aquí; para muestra, un botón, sobre el modo de detectar los cambios en la sangre (énfasis mío):</p>

<blockquote><p>Se emplearon bacterias luminosas (que emiten luz) para detectar los <strong>cambios energéticos en la sangre</strong>.</p></blockquote>

<p>Me sorprende que alguien con una supuesta preparación científica, como el Dr. Hertel &#8211;no he conseguido averiguar en qué es doctor, pero imagino que no en medicina&#8211;, utilice expresiones así, pero la siguiente es demoledora:</p>

<blockquote><p>No es con la química, sino la energía con lo que prosperamos. No son las moléculas de proteínas o azúcares, por ejemplo, lo que nuestros cuerpos necesitan, sino la energía en la que consisten, que se manifiesta en las estructuras de estas moléculas. Vivimos a partir de la energía que ha construido esas estructuras químicas. Entendidas químicamente, por ejemplo, la vitamina C natural y artificial son idénticas. Sin embargo, mientras que la vitamina C natural se manifiesta en bellas estructuras cristalinas, la vitamina C producida farmacéuticamente tiende a formar grumos amorfos.</p></blockquote>

<p>El otro miembro del estudio, por cierto, parece haberse desmarcado de él posteriormente, pero Hertel no. La publicación de las conclusiones del estudio de Hertel en el Journal Franz Weber contenía frases tremendas &#8211;no escritas por el propio Hertel, sino por el redactor de la revista&#8211;, del corte de ésta:</p>

<blockquote><p>[...] los hornos microondas son más dañinos que las cámaras de gas de Dachau [...]</p></blockquote>

<p>&#8230; o esta otra:</p>

<blockquote><p>[...] es seguro que morirá usted de cáncer [...]</p></blockquote>

<p>La portada de ese número de la revista, de hecho, muestra a la Muerte con un microondas en la mano. Al parecer, la asociación suiza que agrupa a fabricantes de electrodomésticos demandó a Hertel y trató de prohibirle publicar afirmaciones en las que dijese que la comida cocinada en un microondas es cancerígena. Desafortunadamente, el equivalente al Tribunal de la Competencia suizo aceptó la demanda, ya que las afirmaciones del Franz Weber eran infundadas y tendenciosas, y al parecer Hertel no se desmarcó de ellas.</p>

<p>¡Grave error! Una cosa es demandar a la revista por los daños económicos que el artículo, sensacionalista y pseudocientífico, pueda haber ocasionado, y obligar a publicar una rectificación, pero prohibir a Hertel publicar resultados de sus estudios es, creo, una estupidez, además de una inmoralidad. Afortunadamente, como dice el artículo que estamos analizando, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos <a href="http://www.humanrights.is/the-human-rights-project/humanrightscasesandmaterials/cases/regionalcases/europeancourtofhumanrights/nr/521" class="liexternal">rectificó la decisión en 1998</a> ya que vulneraba el derecho a la libre expresión. Muy bien hecho.</p>

<p>Eso sí, la lectura del artículo de todo este episodio me parece terriblemente tendenciosa. Pinta la situación como la de un científico que muestra la terrible verdad y que es aplastado y censurado por el <em>establishment</em>, pero cómo luego, finalmente, el Tribunal de Derechos Humanos revierte la sentencia y la libre expresión triunfa&#8230; como si eso significara que Hertel decía la verdad.</p>

<p>Lo que no dice el artículo, claro, es que el tribunal no revierte la sentencia anterior porque las afirmaciones de Hertel fueran correctas, sino <em>porque debe permitírsele hacerlas a pesar de no tener validez científica</em>. Al leer el epígrafe, da la impresión de que la sentencia del Tribunal valida la opinión de Hertel, y no su derecho a decir cosas que no han sido demostradas. Sin embargo, el título del epígrafe es <em>&#8220;Las acciones de la industria van dirigidas a ocultar la verdad&#8221;</em>. En fin.</p>

<p>El siguiente apartado del artículo se titula <em>Carcinógenos en los alimentos expuestos a microondas</em>, y empieza con otros documentos de la Dra. Lita Lee, como artículos en la revista <em>Earthletter</em> y un libro de la propia Lee, es decir, libro propio, revista sin revisión por pares y falta de descripción de estudios que la lleven a sus conclusiones&#8230;. ni me detengo en ese párrafo.</p>

<p>El siguiente, aún dentro del mismo epígrafe, no es mejor. Hace básicamente lo mismo: cita &#8220;investigaciones&#8221;, en este caso &#8220;investigaciones rusas&#8221;, sin más calificación del estudio, y el lugar de publicación es el <em>&#8220;Atlantis Rising Educational Center&#8221;</em> de Portland, Oregón, y el resumen de los peligros que se muestran en el estudio es escalofriante y no me haría comer alimentos cocinados en un microondas ni harto de vino.</p>

<p>Pero ¿qué es el &#8220;Atlantis Rising Educacional Center&#8221;? He sido incapaz de encontrar mucha información sobre el sitio, desde luego ninguna vinculación con publicaciones científicas. Sí aparece en la asociación de comerciantes de Portland como <a href="http://www.merchantcircle.com/business/Atlantis.Rising.Educational.Center.503-253-4031" class="liexternal">negocio asociado</a>, pero sus categorías son <em>&#8220;Food and dining&#8221;</em> y <em>&#8220;Produce Retailers&#8221;</em> (algo así como &#8220;Comida y restauración&#8221; y &#8220;Vendedores de productos agrícolas&#8221;).</p>

<p>Pero el artículo, claro, no dice esto, sino que suelta el nombre rimbombante y ya está. Una vez más, no pierdo tiempo en este punto, ni en el siguiente epígrafe, que sigue basado en las mismas &#8220;investigaciones rusas&#8221; de las que <em>nuestra única referencia es el negocio de restauración de Portland</em>.</p>

<p>El siguiente epígrafe es  <em>&#8220;Se descubre la Enfermedad del Microondas&#8221;</em> Aquí creo que es el traductor quien mete la pata o es malicioso, ya que debería ser <em>&#8220;la Enfermedad de las Microondas&#8221;</em>, como resulta obvio al seguir leyendo el epígrafe, pues se refiere a las ondas, no a los hornos.</p>

<p>Aquí, por fin, se menciona un libro publicado por un médico bien formado. El libro citado es <em>&#8220;The Body Electric&#8221;</em>, de Robert Becker. El Dr. Becker tiene muchos artículos publicados en Pubmed, y parece que, por fin, nos encontramos ant alguien fiable con una formación científica sólida. He conseguido el libro y, lo creas o no, me he leído todas las referencias a microondas en él, que son un buen puñado.</p>

<p><em>¿Cuántas referencias hay en el libro de Becker a peligros debidos a comer alimentos cocinados en un microondas?</em></p>

<p><strong>Cero.</strong></p>

<p>Las secciones del libro dedicadas a las microondas se centran en el efecto biológico de las ondas sobre los seres vivos, y nunca, jamás, se hace mención alguna de alimentos cocinados en microondas. Ni siquiera voy a entrar a valorar la validez de los argumentos de Becker porque, insisto, nada hay ahí sobre la comida cocinada en uno de estos hornos, y se trata una vez más de un libro de librería, no de la publicación de un estudio clínico realizado por el autor y enviado a los lugares apropiados&#8230; es lo de menos.</p>

<p>En el libro no hay tampoco mención alguna de una &#8220;enfermedad del microondas&#8221;, a pesar de que esta traducción incorrecta y tendenciosa aparece dos veces en el epígrafe, además del título &#8211;debería ser &#8220;de las microondas&#8221;&#8211;. Malamente hubieran llamado los investigadores soviéticos &#8220;enfermedad del microondas&#8221; a los síntomas que detectaron en seres vivos expuestos a determinadas dosis de microondas porque estos hornos no se popularizaron hasta finales de los 60, y eso en EE. UU. Este error o manipulación, sin embargo, no es del artículo original en inglés, sino de su traducción al español.</p>

<p>Traducción aparte, no tendría problema con la mención del libro de Becker (aunque no tenga que ver con la comida cocinada en microondas), pero aquí se sigue la segunda práctica común en artículos pseudocientíficos que he mencionado antes: mencionar estudios o publicaciones escritos por personas fiables, pero o bien interpretar erróneamente lo que allí se dice o, como aquí, mezclarlo con afirmaciones que sugieren que la fuente trata de cosas de las que no trata.</p>

<p>¿A qué me refiero con esto? El libro no hace mención alguna de alimentos cocinados en microondas pero continúa, inmediatamente después de citarlo y en el mismo epígrafe:</p>

<blockquote><p>Según la Dra. Lee, los cambios se observan en la química de la sangre y en el índice de ciertas enfermedades entre los consumidores de alimentos expuestos a microondas.</p></blockquote>

<p>Si estás al loro, claro, no te confundes, pero una lectura no cuidadosa probablemente induce a pensar que Becker y Lee están hablando de lo mismo, cuando no es así en absoluto.</p>

<p>Llegamos a <em>&#8220;Conclusiones de las investigaciones sobre microondas&#8221;</em>, donde se mencionan estudios realziados en Alemania en los años 40 y en la U.R.S.S. desde 1957. No he encontrado mención alguna de ambos estudios que no sea en este mismo artículo y sus múltiples copias en la red, con lo que no puedo contrastar lo que aquí se dice. Como siempre, se aceptan pistas y sugerencias.</p>

<p>En el artículo se afirma que los primeros apartados del informe no son legibles en su copia, de modo que supongo que es en papel. El lector depende, en este caso, de la palabra del autor sobre el contenido del informe. Yo, dado lo que llevo leído hasta ahora, no me creo nada hasta ver esos informes, claro.</p>

<p>Las conclusiones de estos estudios muestran consecuencias terroríficas del consumo de alimentos cocinados en un horno microondas. Este párrafo, sin embargo, me ha hecho una vez más erizar los pelos cual gato ante mastín (énfasis mío):</p>

<blockquote><p>Una <strong>desintegración del campo de energía vital humana</strong> en aquellos que fueron expuestos a hornos microondas durante la investigación, con efectos secundarios sobre el <strong>campo energético humano</strong> de creciente y más larga duración.</p> </blockquote>

<p>No sé si el estudio existe y quien lo hizo pensaba que existe un <em>campo de energía vital humana</em>, o bien el estudio no existe y el autor de este artículo no se lo ha sabido inventar bien. En cualquiera de los dos casos, la creencia en un campo de energía vital humana y su posible desintegración es algo muy respetable <em>como creencia</em>, pero que no tiene lugar en un texto científico&#8230; hacer pasar una creencia por ciencia es un elemento clásico de la pseudociencia, por cierto.</p>

<p>El siguiente apartado se titula <em>&#8220;Conclusiones de la investigación forense&#8221;</em>, y cita un texto de William K. Kopp pero, una vez más, no he encontrado referencia alguna a Kopp que no sea en este mismo artículo y sus copias, con lo que no puedo confirmar la veracidad de nada.</p>

<p>El texto de Kopp no es un estudio, sino que &#8211;por lo que se cita&#8211; parece ser un informe sobre estudios soviéticos anteriores y sus conclusiones&#8230; con lo que haría falta no sólo verificar la existencia del texto original de Kopp, sino una vez hecho eso, verificar sus fuentes, cómo se hicieron los estudios, dónde se publicaron, etc., antes de darle la menor credibilidad a lo que ahí se dice.</p>

<p>Eso sí, lo que ahí se dice se desautoriza a sí mismo, ya que afirma cosas como (énfasis mío):</p>

<blockquote><p>[...] que puede causar un <strong>campo de energía psicológica subliminal</strong> involuntaria en consonancia con aparatos de microondas en funcionamiento.</p></blockquote>

<p>Toma castaña.</p>

<p>Es en este texto citado en el que se afirma que el gobierno soviético prohibió los hornos microondas en 1976, como se decía en el subtítulo, pero no hay más información que antes. He vuelto a buscar información al respecto pero no he conseguido encontrar nada, con lo que dependo de la credibilidad que quiera darle a Kopp, que no sé quién es, ni dónde ha publicado, ni nada&#8230; es decir, ninguna.</p>

<p>En el texto de Kopp &#8211;si existe&#8211; se menciona una publicación de &#8220;Luria y Perov&#8221;, pero no he logrado encontrarla fuera, una vez más, de este artículo y sus clones, de modo que no puedo opinar.</p>

<p>El artículo termina con conclusiones extraídas a partir de todos esos estudios y textos citados; conclusiones, por supuesto, contrarias al consumo de alimentos cocinados en microondas por los efectos que hacer eso tiene, de acuerdo con los autores, sobre la salud humana.</p>

<p>De modo que, llegado aquí, al final de todo&#8230;</p>

<p><em>¿Cuántos estudios publicados en una revista médica revisada por pares se han citado en el artículo?</em></p>

<p><strong>Ninguno.</strong></p>

<p>Aunque no estén revisados por científicos, <em>¿cuántos estudios mencionados contienen el suficiente detalle como para que haya podido verificar que realmente existieron y cuáles fueron los detalles?</em></p>

<p><strong>Uno</strong>, el de Hertel, realizado con ocho personas y que habla de <em>cambios energéticos en la sangre</em> y de la <em>introducción en el cuerpo de energías a las que no está acostumbrado</em>.</p>

<p>¡Pues sí que estamos buenos, después de tres páginas enteras!</p>

<p>Claro está, hay mención de varios estudios más, pero dado que no tenemos manera de leerlos porque no están publicados en ningún sitio accesible &#8211;o no he podido encontrarlos&#8211;, su credibilidad depende únicamente de la que le demos a los autores del artículo, con lo que he intentado verificar de dónde ha salido.</p>

<p>Afortunadamente, el artículo termina dando la fuente, que es un post en un foro de la <strong>Ecclesiastic Commonwealth Community</strong>. Allí el artículo en inglés se puede descargar como PDF, pero no he logrado descubrir si es la fuente última o no, con lo que ahí me he quedado. Si ésta es la fuente última, un foro de título <em>&#8220;God&#8217;s Word&#8221; (Palabra de Dios)</em>, apaga y vámonos.</p>

<p>Mi conclusión, por lo tanto, es que el artículo no tiene la menor base científica creíble y que contiene las suficientes incorrecciones o manipulaciones para que, además, desconfíe de cualquier otro texto escrito por los mismos autores si me lo encuentro en el futuro. Tiene varias características de <strong>texto pseudocientífico</strong> y así lo calificaría yo.</p>

<p>¡Puf! Menuda paliza. Si has llegado hasta aquí, gracias por la paciencia y espero que haya servido de algo.</p>
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	</item>
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		<title>La navaja de Occam &#8211; El Reiki</title>
		<link>http://eltamiz.com/2008/05/02/la-navaja-de-occam-el-reiki/</link>
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		<pubDate>Thu, 01 May 2008 23:42:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[La navaja de Occam]]></category>

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		<description><![CDATA[Este artículo es la primera disección de La navaja de Occam, la serie en la que analizamos científicamente asuntos diversos para tratar de determinar si se trata de una creencia, pseudociencia o ciencia. Si quieres conocer los criterios que seguiremos en nuestro análisis puedes leer la presentación de la serie. Como anunciamos en esa presentación, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Este artículo es la primera disección de <em>La navaja de Occam</em>, la serie en la que analizamos científicamente asuntos diversos para tratar de determinar si se trata de una creencia, pseudociencia o ciencia. Si quieres conocer los criterios que seguiremos en nuestro análisis puedes leer la <a href="http://eltamiz.com/2008/03/11/la-navaja-de-occam-presentacion/" title="El Tamiz : La navaja de Occam - Presentación" class="liinternal">presentación de la serie</a>.</p>

<p>Como anunciamos en esa presentación, este primer análisis de <em>La navaja de Occam</em> está dedicado al <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Reiki" title="Reiki - Wikipedia, la enciclopedia libre" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Reiki</em></a>. Veamos pues, en primer lugar, qué es y en qué consiste, para luego diseccionarlo <em>a la Occam</em> y llegar a un &#8220;veredicto&#8221; sobre su naturaleza.</p>

<p>Antes de nada, un par de avisos: la propia naturaleza del <em>Reiki</em> hace difícil realizar afirmaciones absolutas sobre él, incluso para describirlo, porque no hay &#8220;un&#8221; <em>Reiki</em>. Existen distintas corrientes, muy diferentes formas de explicarlo y promoverlo dependiendo de la fuente, y no hay un <em>corpus</em> de conocimiento consistente. Con lo que a lo largo de este artículo leerás muchas veces cosas como &#8220;generalmente&#8221;, &#8220;en la mayoría de los casos&#8221;, &#8220;a veces&#8221;&#8230; Es algo inevitable, dado lo &#8220;borroso&#8221; del asunto.</p>

<p>Además, si has encontrado este artículo buceando por la red, ten en cuenta que su objetivo no es juzgar la bondad del <em>Reiki</em> ni sus efectos sobre el espíritu humano. Es un intento de analizar, desde el escepticismo científico, si sus enseñanzas son científicas o no, o si pretenden serlo pero no lo son. No juzgamos moralmente, excepto en ese último caso &#8212; pues la pseudociencia es inmoral en sí misma, al tratar de mostrarse como algo que no es. Nuestra recomendación es que leas el artículo, además de otros, y te formes tu propia opinión del asunto.</p>

<h2><strong>¿Qué es el <em>Reiki</em>?</strong></h2>

<p><br />
El objetivo de este artículo es analizar el <em>Reiki</em> desde el racionalismo científico, de modo que no voy a escribir una larga disertación sobre el asunto, simplemente una descripción breve para que los que no hayáis oído hablar de él antes sepáis de qué se trata. Si quieres aprender más en profundidad sobre el asunto puedes leer cualquiera de los enlaces del final del artículo.</p>

<p>La palabra <em>Reiki</em> es de origen japonés. Dependiendo de la fuente, se ha traducido como <em>energía vital espiritual</em>, <em>energía vital universal</em>, y otros similares. Es una técnica relativamente moderna (aunque basada, según algunos adherentes, en conocimientos más antiguos) que, según la fuente, es una forma de espiritualidad, una terapia médica alternativa o complementaria o una forma de reducir la tensión.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/wp-content/uploads/2008/05/mikao-usui.jpg" alt="Mikao Usui" />
<br />
<em>Mikao Usui.</em></p>

<p>El <em>Reiki</em> fue creado (o redescubierto, según a quién preguntes) en 1922 por un monje budista japonés, Mikao Usui, tras un retiro de tres semanas en las montañas durante el cual practicó meditación, oración y ayuno. De acuerdo con Usui, durante ese período se produjo una revelación en la que adquirió el conocimiento y el poder necesarios para practicar y enseñar <em>Reiki</em>.</p>

<p>Tras la muerte de Usui cuatro años después, sus alumnos continuaron sus enseñanzas, al principio sólo en Japón. Pero Hawayo Takata lo extendió por los Estados Unidos, y prácticamente todo el <em>Reiki</em> fuera de Japón ha sido la continuación de su trabajo. Tras la muerte de Takata se formaron varias asociaciones diferentes, con ideas relativamente distintas y hasta cierto punto rivales, una de las razones por las que es tan difícil realizar definiciones estrictas de las cosas.</p>

<p>En cualquier caso, aquí tienes las descripciones del <em>Reiki</em> que muestran los sitios <em>web</em> más importantes de las distintas corrientes (traducidos al castellano):</p>

<p>Del <em><a href="http://www.reiki.org/FAQ/WhatIsReiki.html" rel="nofollow" class="liexternal">International Center for Reiki Training</a></em>:</p>

<blockquote>
  <p>El <em>Reiki</em> es una técnica japonesa de reducción del estrés y relajación que también promueve la curación. Se administra mediante la &#8220;imposición de manos&#8221; y se basa en la idea de que una &#8220;energía vital&#8221; fluye a través de nosotros y es lo que hace que estemos vivos. Si nuestra &#8220;energía vital&#8221; es baja, es más probable que nos pongamos enfermos o sintamos estrés, mientras que si es alta estamos mejor capacitados para ser felices y sanos.</p>
</blockquote>

<p>De <em><a href="http://www.authenticreiki.org/" rel="nofollow" class="liexternal">Authentic Reiki, The Radiance Technique</a></em>:</p>

<blockquote>
  <p>Al considerar la evolución de The Radiance Technique® /Authentic Reiki®, se encuentra que el término <em>rei-ki</em> se compone realmente de dos palabras japonesas diferentes, combinadas para denotar la ciencia de la energía cósmica redescubierta en textos antiguos por el Dr. Mikao Usui. Nótese que no hay ninguna prueba, sólo leyendas, de que el Dr. Usui llamase a esta ciencia <em>&#8220;reiki&#8221;</em>. [...] Sin embargo, <em>&#8220;reiki&#8221;</em> es el término que me enseño la Sra. Takata y me explicó que <em>rei</em> se refiere a la energía Universal Cósmica, y <em>ki</em> se refiere a la energía vital de los cuerpos físicos, externos (los tres planos externos). Al unir estas dos palabras el término <em>reiki</em> pone de manifiesto el concepto de la energía del &#8220;Todo&#8221;, y el alineamiento de la parte (<em>ki</em>) con el Todo Cósmico Universal (<em>rei</em>) en un principio continuamente expansivo de interacción dinámica y evolución.</p>
</blockquote>

<p>En palabras de Hawayo Takata, tomado de <a href="http://www.reikialliance.com/eng_whatis.html" rel="nofollow" class="liexternal">The Reiki Alliance</a>:</p>

<blockquote>
  <p>Este poder [el <em>Reiki</em>] es insondable, inconmensurable, y al ser una energía vital universal, es incomprensible para el ser humano. Sin embargo, todos los seres vivos reciben sus bendiciones diariamente, despiertos y dormidos.</p>
</blockquote>

<p>Como puedes ver, las descripciones son bastante diferentes. De cualquier modo, el <em>Reiki</em> se basa en la transmisión de esta &#8220;energía vital&#8221; desde quien lo imparte al que lo recibe. La energía supuestamente puede fluir al tocar al paciente, al poner las manos cerca de él sin necesidad de tocarlo, o incluso &#8211;si el nivel de maestría es suficientemente alto&#8211; a cualquier distancia, sin necesidad de ver a quien la recibe. Se llega a afirmar, por parte de sus proponentes, que puede enviarse hacia el futuro o el pasado para realizar curaciones en distintos tiempos.</p>

<p>De acuerdo con los partidarios del <em>Reiki</em>, esta energía no proviene del que lo imparte, sino que está en todas partes y él simplemente actúa de canalizador. Además, es una energía &#8220;inteligente&#8221;, con lo que no es necesario un diagnóstico &#8212; siempre se producen efectos beneficiosos. Por otro lado, supuestamente si alguien se resiste de algún modo al flujo de la energía &#8211;como al parecer ocurre con muchos escépticos&#8211;, puede bloquearse éste, de modo que no se produzcan efectos beneficiosos.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/wp-content/uploads/2008/05/reiki.jpg" alt="Reiki" />
<br />
<em>Un tratamiento de Reiki. Crédito: <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Reiki_DSCF2008.jpg" title="Image:Reiki DSCF2008.jpg - Wikipedia, the free encyclopedia" rel="nofollow" class="liwikipedia">Wikipedia/GPL</a>.</em></p>

<p>Un tratamiento puede durar entre 45 y 90 minutos, durante los cuales se colocan las manos sobre el paciente o a unos centímetros de su cuerpo en distintos lugares, dejándolas quietas en cada posición durante unos minutos. En algunos casos se utiliza una serie de posiciones fijas, en otros el que imparte la técnica puede utilizar la intuición y sus conocimientos para poner las manos en posiciones determinadas.</p>

<p>¿Qué cosas puede supuestamente curar el <em>Reiki</em>? La verdad es que no está muy claro, más allá de la tensión y el estado psicológico del paciente. La mayor parte de los sitios <em>web</em> son difusos al hablar de los beneficios, afirmando que se trata de una terapia segura, amable y poco agresiva, que &#8220;mejora el estado del cuerpo, mente y espíritu&#8221;. Sí existen testimonios de gente &#8211;publicados en los sitios <em>web</em> enlazados arriba, por ejemplo&#8211; que afirma haber notado efectos sobre tumores, menores efectos secundarios de la quimioterapia, curación de infecciones, etc.</p>

<p>Sin embargo, alguno sí es más concreto. De <em><a href="http://www.reikialliance.com/eng_whatis.html" rel="nofollow" class="liexternal">The Reiki Alliance</a></em>:</p>

<blockquote>
  <p>A nivel físico, el <em>Reiki</em> puede relajar músculos en tensión, reducir el dolor, acelerar la curación de huesos rotos y heridas, disminuir el efecto sobre los tejidos de quemaduras y hematomas, y mucho más.</p>
</blockquote>

<h2><strong>La navaja de Occam</strong></h2>

<p><br />
Analicemos pues los diversos rasgos del <em>Reiki</em> como doctrina para clasificarlo. Es indudable que, de las tres categorías, el <em>Reiki</em> no puede ser clasificado como algo científico. Su origen, sus explicaciones, los términos utilizados y el modo en el que avanza y se enseña son absolutamente no científicos. Hawayo Takata califica esa energía como algo que no se puede comprender ni medir &#8212; por definición no es sujeto de ciencia.</p>

<p>Pero ¿es creencia o pseudociencia? La respuesta no es fácil. Los textos más antiguos hacen énfasis especialmente en los aspectos espirituales, y no tratan de justificar con términos científicos nada. Dudo que en sus inicios hubiera ninguna duda de que se trataba de una creencia sin pretensiones de ciencia.</p>

<p>Sin embargo, los textos más modernos son muy diferentes, y tratan en muchos casos de justificar científicamente los supuestos efectos del <em>Reiki</em>. Como ejemplo, este fragmento de la <em><a href="http://www.reikiteaching.co.uk/page10.html" rel="nofollow" class="liexternal">UK Reiki Federation</a></em>:</p>

<blockquote>
  <p>Investigaciones independientes realizadas por el Rr. Robert Becker y el Dr. John Zimmerman durante los años 80 estudiaron qué sucede cuando se practican terapias como el <em>Reiki</em>. Descubrieron que las estructuras ondulatorias del cerebro de quien imparte la terapia y quien la recibe se sincronizan en el estado alfa, característico de la relajación profunda y la meditación, pero pulsan a la vez que el campo magnético terrestre, algo conocido como Resonancia de Schuman [sic]. Durante estos momentos, el campo biomagnético de las manos de quien imparte la terapia es al menos 1000 veces mayor de lo normal, y no como el resultado de una corriente interna del cuerpo. Toni Bunell (1997) sugiere que la unión de campos energéticos entre la persona realizando la terapia y la tierra le permite hacer uso de la &#8216;fuente de energía infinita&#8217; o el &#8216;campo de energía universal&#8217; a través de la Resonancia de Schuman. El Prof. Paul Davies y el Dr. John Gribben, en El Mito de la Materia (1991) hablan de la visión de la física cuántica de un &#8216;universo vivo&#8217; en el que todo está conectado en una &#8216;red viva de interdependencia&#8217;. Todo esto apoya la experiencia subjetiva de &#8216;unidad&#8217; y &#8216;conciencia expandida&#8217; relatadas por las personas que reciben o se proporcionan a sí mismo tratamientos Reiki habituales.</p>
</blockquote>

<p>Aquí si que hay pseudociencia a montones, y se emplean términos científicos para engañar al lego sin entenderlos realmente. Se menciona la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Resonancia_de_Schumann" title="Resonancia Schumann - Wikipedia, la enciclopedia libre" rel="nofollow" class="liwikipedia">Resonancia de Schumann</a> (aunque el nombre esté mal escrito), pero se la relaciona con el campo magnético de la Tierra, cuando realmente se trata de ondas de radio que se propagan por la atmósfera entre el suelo y la ionosfera. Se utilizan términos y expresiones muy empleados en pseudociencia, como los &#8216;campos de energía&#8217;, sin definiciones operativas, y el &#8216;universo vivo&#8217;. También se ve algo muy común en pseudociencias varias: la mención de la física cuántica asociada a cosas que nada tienen que ver con ella, como la &#8216;red viva de interdependencia&#8217;.</p>

<p>Las fuentes que explican el funcionamiento del <em>Reiki</em> tratando de ir más allá del aspecto espiritual incumplen prácticamente todos los requisitos del racionalismo científico: el conocimiento no es adquirido mediante la lógica y la experimentación, sino que es intuitivo y se basa en la relación personal maestro-estudiante, la fe y el principio de autoridad. En vez de basarse en fenómenos observados y tratar de darles explicación, se parte de conceptos establecidos <em>a priori</em>  (como la &#8220;energía cósmica&#8221;) y se trata de buscar justificación para ellos, pero sin dar definiciones operacionales de ningún tipo.</p>

<p>Por otro lado, tenemos que diferenciar dos cosas: las palabras de quienes promueven el <em>Reiki</em> son una cosa, y los posibles efectos de esta técnica son otra. Aunque sea un ejemplo algo tonto, una persona puede desconocer completamente cómo funciona una pistola y sin embargo dispararla. Incluso podría inventarse una historieta sobre que hay un genio cuántico dentro del arma que trae las balas de otro plano y les pega una patada para que salgan por el cañón. Sin embargo, la pistola funciona y dispara balas.</p>

<p>Esto puede sonar raro, pero creo que es la verdadera actitud del escepticismo científico, que no consiste en rechazar todo lo que se aleja de lo aceptado convencionalmente, sino simplemente en aplicar el razonamiento lógico y el empirismo para obtener respuestas. ¿Es posible que exista algún tipo de efecto real al emplear el <em>Reiki</em> sobre alguien que no pueda ser explicado con lo que ya conocemos?</p>

<p>En principio, esto no debería ser demasiado difícil de probar. La mayor parte de los defensores del <em>Reiki</em> moderno realizan afirmaciones bastante concretas, como que es capaz de acelerar la curación de huesos rotos o de cortes. Desde luego, las afirmaciones más vagas &#8211;como que mejora tu equilibrio emocional&#8211; son difíciles de demostrar en uno u otro sentido, pero lo de los huesos o cortes es decididamente falsable.</p>

<p>El problema es realizar experimentos con las suficientes garantías, con los requisitos de un análisis clínico serio, grupos de control, número de pruebas estadísticamente significativo&#8230; El 10 de Abril de 2008 se publicó un artículo en <em>Pubmed</em> (la base de datos de artículos biomédicos del gobierno estadounidense) titulado <em><a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18410352?ordinalpos=1&amp;itool=EntrezSystem2.PEntrez.Pubmed.Pubmed_ResultsPanel.Pubmed_RVDocSum" title="Effects of reiki in clinical practice: a systemati...[Int J Clin Pract. 2008] - PubMed Result" class="liexternal">Effects of reiki in clinical practice: a systematic review of randomised clinical trials</a> (&#8220;Efectos del Reiki en la práctica médica: un repaso sistemático de pruebas clínicas aleatorias&#8221;)</em>, que llega a la siguiente conclusión:</p>

<blockquote>
  <p>En total, los datos de pruebas para cualquier dolencia son escasos y no hay réplicas independientes de cada caso. La mayor parte de las pruebas sufren de fallos metodológicos como un tamaño de la muestra muy pequeño, inadecuado diseño del estudio y malos informes. En conclusión, las pruebas son insuficientes para sugerir que el Reiki sea un tratamiento efectivo para ninguna dolencia. Por lo tanto, el valor del <em>Reiki</em> sigue sin estar demostrado.</p>
</blockquote>

<p>Efectivamente, los estudios que he podido leer son realizados sin grupo de control, o con sólo tres ratones de laboratorio, o sin clarificar suficientemente el modo en el que se han realizado las pruebas&#8230; Y los pocos que son más o menos serios no han tenido una confirmación por parte de otro laboratorio independiente (algo absolutamente esencial en ciencia). Una gran parte de ellos, especialmente los que carecían de grupo de control, sufren del <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_placebo" title="Wikipedia Entry: Efecto placebo" rel="nofollow" class="liwikipedia">efecto placebo</a></em>.</p>

<p>Este efecto es también la razón de que &#8211;afortunadamente&#8211; en ciencia los testimonios personales y las anécdotas no sean prueba de nada. <em>&#8220;A mi tía le dolían las muelas, pero le hicieron un tratamiento de Reiki y se sintió mucho mejor&#8221;</em>. Sí, pero ¿le hubiera ocurrido lo mismo a cualquier persona, o un número estadísticamente significativo? ¿se hubiera sentido mejor con otro tratamiento, o sin tratamiento? ¿si se hubiera sometido a un falso tratamiento pensando que era verdadero, habría notado algo? ¿son igual de válidos los muchos testimonios de personas que no han sentido nada, o esos no sirven? En fin &#8212; las pruebas clínicas controladas y los experimentos con garantías y confirmados independientemente son los que nos hacen avanzar en nuestro conocimiento del Universo, no las anécdotas, y no hay absolutamente ninguno de este tipo que demuestre nada.</p>

<p>Desde luego, tampoco hay ninguna prueba experimental incontrovertible de que el <em>Reiki</em> no pueda tener ningún efecto. Tal vez nunca la haya: los estudios clínicos de envergadura cuestan mucho dinero, y es difícil dedicar parte de él a desmontar cualquier pretendida técnica curativa. La mayor parte de los científicos no quieren perder tiempo ni dinero con esto.</p>

<p>Sin embargo, creo que sería conveniente realizar un par de ellos y zanjar la cuestión: el <em>Reiki</em> se va extendiendo, e incluso se practica en algunos hospitales en ciertos países (en unos 40 hospitales en los Estados Unidos, por ejemplo), aun en ausencia de pruebas clínicas serias. El dinero que cuesta esto, si se trata de un sinsentido, compensaría rápidamente el coste de una serie de pruebas definitivas &#8212; con pacientes con fracturas de huesos, por ejemplo. Con la salud, las cosas claritas.</p>

<p>En cualquier caso, el racionalismo <em>a la Occam</em> (no multiplicar los conceptos sin necesidad) no deja lugar a dudas: <strong>no tiene sentido postular la existencia de una &#8220;energía vital&#8221; ni una &#8220;conexión cósmica&#8221; que no es necesaria para explicar ningún fenómeno observable</strong>. El mero hecho de hablar de &#8220;campos de energía&#8221; así, sin especificar más, demuestra una gran ignorancia de la física o un intento de engañar a la gente. Los campos electromagnéticos asociados al cuerpo del ser humano están perfectamente identificados, no hay nada místico en ellos y se ajustan perfectamente a las <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ecuaciones_de_Maxwell" title="Wikipedia Entry: Ecuaciones de Maxwell" rel="nofollow" class="liwikipedia">ecuaciones de Maxwell</a>, que predicen su comportamiento maravillosamente bien.</p>

<p>Si algún experimento confirmado independientemente mostrase algún día fenómenos que no podemos explicar con los conceptos de los que disponemos, entonces habría que considerar añadir alguno nuevo y estudiarlo &#8212; pero no antes, y no otorgando características y propiedades a cosas sin la base empírica correspondiente. Especialmente cuando se trata de algo que pretende afectar a nuestra salud.</p>

<p>La razón de que el <em>Reiki</em> no haya sido objeto de un mayor control se debe, en gran parte, a que su propia naturaleza lo hace parecer inofensivo: si alguien dijera, por ejemplo, que beber ácido sulfúrico te va a volver más sano o más guapo, en muy poco tiempo se vería envuelto en litigios y probablemente acabaría en la cárcel. Sin embargo, si alguien dice que poner su mano sobre tu cabeza durante unos minutos te va a hacer curarte antes, lo peor que te puede pasar &#8211;con una salvedad, de la que hablaremos en un momento&#8211; es que pierdas esos minutos y no sirva para nada.</p>

<h2><strong>Veredicto</strong></h2>

<p><br />
<strong>La teoría del <em>Reiki</em> es una mezcolanza de creencia y pseudociencia</strong>, y sus adherentes realmente no tienen ninguna base científica para decir lo que dicen (o no usan términos científicos, o los usan de forma engañosa y errónea). Tampoco hay ninguna prueba científica concluyente en uno u otro aspecto en lo que a sus efectos se refiere. Por otro lado, <em>parece que se trata de algo inocuo, con lo que no existe peligro directo por someterse a él.</em></p>

<p>Eso sí: algo que no se ha sometido a las pertinentes pruebas clínicas, cuya teoría no tiene ningún sentido y que se ha desarrollado de forma absolutamente separada de la comunidad científica no debería sustituir en ningún caso a la medicina formal. El problema con algunas de estas formas de medicina complementaria o alternativa es que algunas personas la eligen <em>en vez de ir al médico o seguir sus consejos</em>. Su peligro no está en lo que pueden hacer directamente, sino en lo que la gente no hace al seguirlas.</p>

<p>De modo que nuestra recomendación, que se va a repetir a lo largo de esta serie en casos similares, es la siguiente: <strong>habla con tu médico</strong>. Si existe cualquier tipo de conflicto entre tu doctor y cualquier otra persona &#8211;partidaria del <em>Reiki</em> o no&#8211; sobre lo que deberías hacer, no hagas nada sin consultar al médico antes. Y desde luego, en mi opinión, en un conflicto entre la medicina científica y las &#8220;sabidurías ancestrales&#8221;, haz caso a la medicina científica.</p>

<p>La cuestión es que los conceptos de energías universales, meditaciones y flujos de <em>ki</em> y cosas parecidas llevan con nosotros muchísimo tiempo. De hecho, como hemos citado antes algunos adherentes al <em>Reiki</em> afirman que Mikao Usui no lo inventó, sino que lo redescubrió de textos ancestrales, para tratar de darle más empaque.</p>

<p>Sin embargo, todas las técnicas milenarias del mundo no lograron aumentar la esperanza de vida por encima de los cuarenta años, en ningún lugar del mundo. No fue hasta la llegada de la antisepsia, los antibióticos, las vacunas&#8230; es decir, la tan maltratada &#8220;medicina tradicional&#8221;, que la esperanza de vida prácticamente se dobló. Desde luego que podemos mejorar, pero siempre de acuerdo con el método científico y el racionalismo. Entre <a href="http://eltamiz.com/2007/12/15/louis-pasteur/" title="El Tamiz : Louis Pasteur" class="liinternal">Pasteur</a> y Usui, me quedo con Pasteur.</p>

<p>Finalmente, tras bucear durante largo tiempo por páginas diversas y ver todo lo que se ofrece relacionado con el <em>Reiki</em>, un consejo: <em>ten cuidado con los sinvergüenzas</em>. Mi impresión ha sido que hay personas relacionadas con él que creen sinceramente en lo que hacen, tenga sentido o no, y otras que se aprovechan de los crédulos e incautos para sacarles el dinero, especialmente si están desesperados por alguna enfermedad, suya o de un ser querido.</p>

<p>Si tienes alguna petición o sugerencia sobre asuntos que diseccionar con <em>La navaja</em>, ya sabes &#8212; lo que más interés despierte, lo analizamos.</p>

<p>Para saber más (aparte de las organizaciones enlazadas arriba):</p>

<ul>
<li><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Reiki" title="Reiki - Wikipedia, la enciclopedia libre" rel="nofollow" class="liwikipedia">Reiki (español)</a></li>
<li><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Reiki" title="Reiki - Wikipedia, the free encyclopedia" rel="nofollow" class="liwikipedia">Reiki (inglés)</a></li>
<li><a href="http://www.reikialliance.com/spanish/whatisSP.html" rel="nofollow" class="liexternal">El Sistema Usui de Sanación Reiki</a></li>
<li><a href="http://www.conquerchiari.org/subs%20only/volume%204/issue%204(7&amp;8)/ray%27s%20corner%204(7&amp;8).asp" class="liexternal">Ray&#8217;s Corner: Does Reiki Deliver The Healing Touch? (1/2)</a></li>
<li><a href="http://www.conquerchiari.org/subs%20only/volume%204/issue%204(9)/Ray%27s%20Corner%204(9).asp" title="Ray's Corner:&nbsp; Does Reiki Deliver The Healing Touch Part II 4(9)" class="liexternal">Ray&#8217;s Corner: Does Reiki Deliver The Healing Touch? (2/2)</a></li>
<li><a href="http://www.ncahf.org/articles/o-r/reiki.html" title="Reiki" class="liexternal">National Council Against Health Fraud</a></li>
</ul>
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		<title>La navaja de Occam &#8211; Presentación</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Mar 2008 09:05:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[La navaja de Occam]]></category>

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		<description><![CDATA[Como mencionamos en este apunte, iniciamos hoy una nueva serie en El Tamiz, en la que nos dedicaremos a estudiar con &#8220;ojo científico&#8221; diversos asuntos, para determinar si se trata de creencias, pseudociencia o ciencia. Tras consultar con vosotros, de los 269 votos de la encuesta 158 se decantaron por el enfoque de &#8220;la lupa&#8221; [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como mencionamos <a href="http://eltamiz.com/2008/02/24/encuesta-nueva-serie-en-el-horno/" title="El Tamiz : Encuesta &#8212; Nueva serie en el horno" class="liinternal">en este apunte</a>, iniciamos hoy una nueva serie en <em>El Tamiz</em>, en la que nos dedicaremos a estudiar con &#8220;ojo científico&#8221; diversos asuntos, para determinar si se trata de creencias, pseudociencia o ciencia. Tras consultar con vosotros, de los 269 votos de la encuesta 158 se decantaron por el enfoque de <em>&#8220;la lupa&#8221;</em> frente a los 100 de <em>&#8220;el hacha&#8221;</em> y 11 que tenían mejores ideas que cualquiera de los dos enfoques.</p>

<p>De manera que la serie tomará el enfoque de <em>&#8220;la lupa&#8221;</em>, es decir, el análisis de las afirmaciones de los proponentes de la teoría de que se trate en cada caso para determinar si tienen fundamento científico, si no lo tienen ni pretenden tenerlo, o bien si pretenden tenerlo pero no lo tienen. Esto no quiere decir que templemos gaitas si algo es manifiestamente falso, simplemente que no vamos a tratar las cosas como en <em><a href="http://eltamiz.com/falacias/" title="El Tamiz : Falacias" class="liinternal">Falacias</a> a priori</em>. El título será <a href="http://eltamiz.com/2008/02/24/encuesta-nueva-serie-en-el-horno/#comment-39181" title="El Tamiz : Encuesta &#8212; Nueva serie en el horno" class="liinternal">el propuesto por Santi</a>: <strong>La navaja de Occam</strong>, en honor a su <em>principio de parsimonia</em>, y porque pretendemos &#8220;diseccionar científicamente&#8221; afirmaciones o teorías para determinar su naturaleza. ¡Gracias, Santi!</p>

<p>Antes de nada, ¿por qué hacer esto? Algunos habéis mencionado excelentes sitios en los que se atacan pseudociencias, como <a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/" title="Comunidad Blogs El Correo Digital » magonia » Inicio" class="liexternal">Magonia</a>, el <a href="http://www.circuloesceptico.org" class="liexternal">Círculo Escéptico</a> o la <a href="http://www.arp-sapc.org/" title="ARP - Sociedad para el Avance del Pensamiento Cr&iacute;tico" class="liexternal">Sociedad para el avance del pensamiento crítico</a>. Es evidente que casi cualquiera de los asuntos que tratemos habrá probablemente sido tratado por alguno de ellos (aunque no quiero leer sobre ello para mantener la mente sin más prejuicios de los que ya tiene). Son sitios muy necesarios, y precisamente por eso me he decidido &#8211;contra el probablemente buen juicio de Geli&#8211; a iniciar la serie: porque es difícil, porque es incómodo y no mucha gente lo hace, porque cuantas más voces racionales existan en la red mejor. Soy consciente de que es un pequeño grano de arena de apoyo a sitios mucho más eficaces y específicos, pero algo es algo. En fin, a la presentación de la serie, que será (ligeramente modificada) la página de descripción correspondiente cuando la serie avance.</p>

<p>Salvo que tengáis sugerencias mejores, la idea es la siguiente: antes de cada artículo (probablemente en el anterior en la propia serie) anunciaremos el tema que vamos a tratar &#8212; sí, eso significa que al final de éste verás el primero de los asuntos que diseccionaremos. De ese modo, si tenéis información en uno u otro sentido sobre lo que sea nos podéis mandar un correo y darnos datos/enlaces/etc. Durante el tiempo que tardemos en publicar el artículo en sí (normalmente entre un artículo de una serie y el siguiente pasa alrededor de un mes) recabaremos toda la información que podamos para llegar a una conclusión.</p>

<p>Cada artículo, por lo tanto, tratará en primer lugar de explicar en qué consiste básicamente el asunto en cuestión, y qué cosas hemos encontrado sobre él que tienen relevancia para llegar a una conclusión determinada. Esa conclusión será una suerte de veredicto personal sobre el tema tratado, que puede ser de tres tipos diferentes: <em>ciencia</em>, <em>creencia</em> o <em>pseudociencia</em>. También es posible, supongo, que acabemos sin una idea clara de lo que se trate, algo así como <em>&#8220;sin suficiente información&#8221;</em>, aunque intentaremos que esto suceda lo menos posible.</p>

<p>Ni qué decir tiene que algunos de vosotros podéis no estar de acuerdo con nuestra conclusión ni el sello que le pongamos al tema tratado. De hecho, estoy absolutamente convencido de que algunas personas estarán indignadas al leer que algo en lo que creen es considerado por nosotros una pseudociencia, pero eso es inevitable en una serie así. Afortunadamente, hay libertad de expresión y podemos opinar lo que nos dé la gana &#8212; desde luego, intentaremos proporcionar información para que cada uno se forme su opinión, pero dejaremos bien claro la nuestra.</p>

<p>Por otro lado, incluso aunque nuestros argumentos te convenzan de que el &#8220;sello&#8221; asignado a algo es correcto, lo que eso signifique es totalmente personal. Estoy seguro de que para algunos el hecho de que algo sea una creencia lo descalifica como conocimiento, mientras que otros piensan que limitarse al conocimiento científico es reduccionista y absurdo. No puedo evitar sentir que si calificamos a algo de pseudociencia eso implica un juicio moral sobre ello (pues pretende ser algo que no es), pero para gustos hay colores. En lo que no vamos a callarnos es en asuntos que supongan un posible perjuicio para la salud: si algo no está demostrado científicamente y se postula como una alternativa a ir al médico, colocaremos un aviso como una catedral (si la gente quiere ignorarlo, es asunto suyo).</p>

<p>Dicho todo esto, ¿en qué se basará que nos decantemos por uno u otro veredicto? La diferencia entre los dos primeros (creencia/ciencia) es bastante clara, pero no tanto la diferencia entre esos dos y el tercero. Una vez más, en estas definiciones hay diversidad de opinión, pero aquí utilizaremos los siguientes criterios (algunos de ellos borrosos, de ahí que se trate de una opinión personal):</p>

<ul>
<li><p>Calificaremos algo como <em>creencia</em> cuando se trate de algo que no es científico ni tampoco pretende serlo: es decir, puede no ser <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Falsabilidad" title="Falsabilidad - Wikipedia, la enciclopedia libre" rel="nofollow" class="liwikipedia">falsable</a> (pero no pretende serlo), no existir experimentos rigurosos que demuestren que es cierto (pero tampoco puede existir ninguno que demuestre que es falso), pero no utiliza lenguaje científico para tratar de engañar a nadie sobre su verdadera naturaleza ni nada parecido. Un ejemplo de afirmación de esta categoría: <em>Dios existe</em>. Es indemostrable empíricamente y no es falsable &#8212; pero no pretende ser una afirmación científica.</p></li>
<li><p>Calificaremos algo como <em>pseudociencia</em> cuando incumpla algún requisito para ser ciencia pero pretenda serlo, explícita o implícitamente, por ejemplo con uno o más de los siguientes rasgos (¡hay muchos síntomas!): carezca de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Definición" rel="nofollow" class="liwikipedia">definiciones operacionales</a> objetivas; utilice lenguaje científico de manera errónea (intencionada o inintencionadamente); utilice el <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Argumentum_ad_ignorantiam" title="Ad ignorantiam - Wikipedia, la enciclopedia libre" rel="nofollow" class="liwikipedia">argumentum ad ignorantiam</a></em> para pretender que es verdadero; no sea falsable, pero pretenda ser científico; no tenga condiciones de frontera (un modo claro de saber en qué situaciones no permite predecir resultados experimentales); carezca de experimentos reproducibles y reproducidos (no anécdotas ni testimonios) que lo confirmen, pero no busque activamente esos experimentos ni deje bien claro que no existen; carezca de un método sistemático de autocorrección y perfeccionamiento; no comparta el conocimiento libremente con otros investigadores&#8230; Probablemente hay más síntomas de <em>pseudociencia</em>, pero éstos deberían bastar para cazar las más extendidas. Un ejemplo de esta categoría: <em>Los seres humanos entrenados pueden mover objetos con la mente porque los campos magnéticos creados por sus neuronas originan un flujo energético que modifica el estado cinético de las cosas que los rodean</em>.</p></li>
<li><p>Calificaremos algo de <em>ciencia</em> cuando no pertenezca a ninguna de las dos categorías anteriores, es decir, cuando afirme ser científico y cumpla los requisitos necesarios (reproducibilidad, falsabilidad, capacidad de progreso, etc.). Un ejemplo de <em>ciencia</em>: <em>El ADN de un ser humano y el de un caballo son diferentes</em>. Es falsable, ha sido demostrado empíricamente, los conceptos involucrados tienen definiciones operacionales, etc.</p></li>
</ul>

<p>Finalmente, respecto a los comentarios: es inevitable que haya personas que escriban comentarios encendidos o insultantes al sentirse atacados en sus convicciones, y estoy seguro de que habrá censura de comentarios. Yo tengo muy poco tiempo para responder preguntas en comentarios, y este tipo de artículos me superan en ese aspecto, de modo que (como habéis hecho, por ejemplo, en el de la <a href="http://eltamiz.com/2007/07/03/falacias-el-hombre-nunca-ha-llegado-a-la-luna/" title="El Tamiz : Falacias - El hombre nunca ha llegado a la Luna" class="liinternal">llegada del hombre a la Luna</a>) os agradeceré enormemente a los &#8220;habituales&#8221; si tenéis la paciencia y la cabeza fría de responder a los comentarios indignados de los defensores de los asuntos que acaben siendo definidos como pseudociencias. De vez en cuando meteré baza, pero no estar solo defendiendo el bastión es muchísimo más agradable psicológicamente. Eso sí, ¡recordad la educación, paciencia, cabeza fría y argumentos razonados! Es realmente doloroso tener que censurar comentarios de personas que tratan de ayudar.</p>

<p>Dicho todo esto, como siempre, si tenéis comentarios o sugerencias nos encanta hablar con vosotros, de modo que adelante. Si tenéis algún asunto en el que la duda os corroe, o bien os parece interesante que tratemos, no dudéis en decírnoslo (en este caso preferimos que, más que en un comentario, lo hagáis <a href="mailto:pedro@eltamiz.com" class="limailto">por correo</a> para no crear debates antes de tiempo).</p>

<p>En la primera &#8220;disección&#8221; utilizando la navaja de Occam, dentro de unas semanas, <a href="http://eltamiz.com/2008/05/01/la-navaja-de-occam-el-reiki/" class="liinternal">el Reiki</a>.</p>
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