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	<title>El Tamiz &#187; Biología</title>
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	<description>Antes simplista que incomprensible.</description>
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		<title>Falacias &#8211; Es malo beber leche y zumo de fruta</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Nov 2011 09:40:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Falacias]]></category>
		<category><![CDATA[Química]]></category>

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<p>Hace muuucho tiempo que tenemos abandonada la serie de <em><a href="http://eltamiz.com/falacias/" class="liinternal">Falacias</a></em>, pero es que no ha surgido ninguna lo suficientemente interesante como para hablar de ella. Sin embargo, recientemente recibí un correo de Óscar en el que me preguntaba por una que no había oído antes. Mi sorpresa fue mayúscula cuando, al buscar en la red y preguntar por ahí, me encontré con que parece estar muy extendida, a pesar de que me parece tan fácil de rebatir que se cae prácticamente sola.</p>

<p>De hecho, mucho me temo que casi todos los lectores habituales no creéis en el mito de hoy, pero he pensado que sigue mereciendo la pena escribir sobre él. Por un lado, mucha gente encuentra artículos de esta serie a través de búsquedas en la red, con lo que puede ser útil a otros; por otro lado, a veces nos topamos con personas que defienden cosas como la de hoy y, aunque tenemos clarísimo que se equivocan, no tenemos a mano los argumentos razonados para desmontar la mentira, de modo que espero que esto sirva de apoyo a quienes tengáis que lidiar con estos asuntos algún día con familiares, amigos y compañeros de trabajo.</p>

<p>La <em>Falacia</em> de hoy tiene que ver con los alimentos, y tiene varias formas distintas, aunque todas tienen algo en común. Básicamente, se oye por ahí que <strong>no es bueno beber leche y luego zumo de frutas</strong>, o alternativamente zumo y luego leche, o leche y luego fruta, o incluso la versión extrema, <em>&#8220;después de la leche, nada eches&#8221;</em>, que desaconseja incluso beber agua después de leche.</p>

<p><strong>Mentira.</strong></p>

<p>Razonemos juntos y destripemos este mito absurdo ya que, como tantos otros, tiene un hilo de razonamiento falaz que es fácil deshacer con un poco de cuidado. Como siempre que hablo de algo que no es lo que mejor domino, si algún lector que sepa más biología o química que yo &#8211;lo cual no tiene mucho mérito&#8211; tiene alguna corrección que hacer, ¡bienvenida sea!</p>

<p>El razonamiento que he encontrado &#8211;y que me han comentado las personas que han sufrido estas afirmaciones&#8211; es parecido a éste: <em>el zumo de fruta es ácido. Si bebes leche y, por ejemplo, zumo de naranja, la leche se corta por el ácido, y puede sentarte mal y producir diarrea, o vómitos, una mala digestión o simplemente malestar</em>.</p>

<p>Sin embargo, ese razonamiento tiene unos agujeros tremendos, tantos que no puedo aquí describirlos todos, aunque con dos basta. Ni siquiera voy a entrar a discutir lo de beber agua tras la leche, porque la leche es en su mayor parte agua, con lo que no creo que merezca la pena entrar en más detalles sobre eso; me centraré en lo de beber leche y luego algo ácido, como zumo de fruta.</p>

<p>En primer lugar, es cierto que al añadir cualquier ácido a la leche, ésta &#8220;se corta&#8221;, es decir, se produce la coagulación de proteínas. Basta con añadir un poco de vinagre o zumo de limón a un vaso de leche para observar el efecto. De modo que al beber leche y zumo de naranja, en efecto, la leche &#8220;se corta&#8221;, como afirman los defensores de esta idea. El horror grumoso que se forma en el vaso, por cierto, es seguramente el origen de esta <em>Falacia</em>: <em>&#8220;¿cómo no te va a sentar mal beber algo así?&#8221;</em>, podemos pensar.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2011/November/leche-cortada.jpg" alt="Leche cortada con ácido"/>
<br />
<em>El horror: leche cortada (<a href="http://www.flickr.com/photos/fotoosvanrobin/4337615522/" class="liexternal">FotoosVanRobin</a>/<a href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/" class="liexternal">CC 2.0 Attribution-Sharealike License</a>).</em></p>

<p>Sin embargo, lo que no suelen decir quienes defienden esta idea es que <strong>la leche se va a cortar en tu estómago siempre</strong>, bebas lo que bebas antes o después de ella. La razón es que el zumo de naranja es una auténtica broma, en cuanto a ácido, comparado con lo que la leche se va a encontrar al entrar en el estómago: durante la digestión y a consecuencia de la segregación de <em>ácido clorhídrico</em>, la acidez del estómago es mucho mayor que la del zumo de naranja o cualquier otra fruta que quieras comer.</p>

<p>Dicho con otras palabras: si tu preocupación es que la leche pueda cortarse, no deberías beber leche jamás, porque es lo primero que le va a pasar cuando entra en tu estómago. No hay manera de evitarlo. Supongo que, si hasta ahora creías en este mito, éstas son las malas noticias&#8230; <em>no hay absolutamente nada que puedas hacer para que la leche no se corte en tu estómago</em>.</p>

<p>Vamos con las buenas noticias que, si has comprendido el primer razonamiento, deberían ser evidentes o todo el mundo tendría terribles diarreas cuando bebe leche en cualquier momento: <strong>que la leche esté cortada no significa que siente mal en absoluto</strong>. Como digo, lo primero que le pasa es que se corta en tu interior, con lo que si eso fuera malo, ¡apañados iríamos! Desde la más tierna infancia sufriríamos las consecuencias de consumir leche cortada&#8230; si hubiera consecuencias, que no las hay.</p>

<p>En los lugares en los que he leído esta afirmación absurda sobre la leche, por cierto, nadie explica por qué iba a ser malo tomar leche cortada por ácidos. <em>&#8220;Al estar cortada, la leche produce diarrea&#8221;</em>, dicen. ¿Por qué? <em>¿Por ser ácida?</em> Todos tomamos ácidos todo el tiempo y no tenemos diarrea al beber zumo de naranja. <em>¿Por tener proteínas coaguladas?</em> Todos tomamos proteínas de la leche coaguladas constantemente y no vomitamos por ello. No, claro&#8230; no hay una explicación de por qué iba a producir problemas digestivos porque la idea, simple y llanamente, no tiene pies ni cabeza.</p>

<p>Es más, consumimos &#8220;leche cortada&#8221; constantemente. Hay tantos productos con leche cortada por la acidez que no tengo aquí espacio para ponerlos todos; casi cualquier producto lácteo que necesite azúcar para estar rico necesita ese azúcar precisamente para contrarrestar la acidez: el yogur de toda la vida, la <em>crème fraîche</em> francesa, la <em>sour cream</em> británica&#8230;</p>

<p>Pero entonces, <em>¿por qué diablos surgió esta idea de que la leche cortada es mala?</em> Por un lado, sospecho que es el mal aspecto de la leche cortada por ácidos, como he dicho antes. Además, si dejas un vaso de leche encima de la mesa y esperas unos días, al final acaba &#8220;cortándose&#8221;, es decir, agriándose, sin necesidad de que le añadas ningún ácido. Hay multitud de bacterias que, dicho mal y pronto, se zampan la lactosa de la leche y producen como desechos sustancias ácidas. Esta fermentación vuelve a la leche ácida y, como consecuencia, se produce la coagulación de las proteínas y el &#8220;cortado&#8221;. A menudo esto viene acompañado de mal olor debido a esa fermentación. En este caso, claro, no has sido tú quien ha añadido el ácido, sino las propias bacterias.</p>

<p>La cadena de razonamiento entonces, supongo, sería algo así en su origen: <em>cuando la leche se echa a perder, se vuelve ácida. Por lo tanto, si la leche se vuelve ácida es que se ha echado a perder</em>. Pero claro, ahí se están confundiendo dos conceptos: es posible volver la leche ácida sin utilizar una sola bacteria.</p>

<p>Además, ¡tampoco pasa nada por tomar leche que ha sido fermentada, acidificada y &#8220;cortada&#8221; por bacterias, según qué bacterias sean! Al yogur le pasa exactamente esto. Las bacterias fermentan la lactosa de la leche y producen un ácido, <em>ácido láctico</em>, que le da el carácter agrio a ese delicioso producto lácteo. Así que cuando te comes un yogur estás ingiriendo básicamente leche cortada y ácida, y sueles añadir azúcar para contrarrestar ese leve sabor ácido.</p>

<p><em>&#8220;Ah&#8221;</em>, puedes estar pensando, <em>&#8220;pero no es lo mismo tomar yogur que coger un vaso de leche, echar una cucharada de vinagre o zumo de limón y beberte ese horror&#8221;</em>.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2011/November/paneer.jpg" alt="Paneer"/>
<br />
<em>Leche cortada con zumo de limón, alias &#8220;paneer&#8221; (<a href="http://flickr.com/photos/22598380@N07" class="liexternal">Kirti Poddar</a>/<a href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/deed.en" class="liexternal">CC 2.0 Attribution License</a>).</em></p>

<p>Me alegra que digas eso; existen multitud de recetas en las que se hace exactamente eso: coger leche, añadir vinagre y luego utilizar ese &#8220;horror&#8221; para hacer las cosas más deliciosas, como bizcochos o salsas diversas. El <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paneer" rel="nofollow" class="liwikipedia">paneer</a></em> se produce precisamente <strong>añadiendo zumo de limón a la leche</strong>, y puedo asegurarte que millones de indios no sufren diarreas diarias por comer <em>paneer</em>.</p>

<p>Pero no hay que ir muy lejos para encontrar exactamente lo mismo: muchísimos quesos europeos utilizan ácidos para cortar la leche (otros lo hacen, por ejemplo, con enzimas). Si algún día quieres hacer tu propio <em>ricotta</em>, ese delicioso queso italiano, uno de los primeros pasos que tendrás que seguir es añadir vinagre blanco o zumo de limón a la leche. Para ser un horror grumoso de leche cortada, está riquísimo, ¿no?</p>

<p>Irónicamente, aunque las proteínas coaguladas de la leche y su carácter ácido no supongan ningún problema digestivo, la lactosa de la leche normal y corriente sí es un problema para quienes son intolerantes a la lactosa. Sin embargo, si esas personas toman leche fermentada por bacterias que han convertido la lactosa en ácido láctico, pueden consumirla sin tener problemas digestivos. <em>¡Toma ironía, a veces es infinitamente mejor tomar leche &#8220;cortada&#8221; que leche normal!</em></p>

<p>Por lo tanto, al final todo son buenas noticias: en lo que respecta a la leche y los ácidos, toma lo que te venga en gana y te apetezca, sin preocuparte por diarreas ni malas digestiones. Con la de cosas reales y preocupantes que hay en el mundo, y nos inventamos otras nuevas&#8230;</p>
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		<title>Carl Linneo</title>
		<link>http://eltamiz.com/2010/03/04/carl-linneo/</link>
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		<pubDate>Thu, 04 Mar 2010 16:23:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Hablando de...]]></category>

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		<description><![CDATA[Tras hablar largo y tendido sobre Júpiter y electricidad en las últimas semanas, volvemos a zambullirnos hoy en Hablando de&#8230;, la serie &#8220;histórica&#8221; de El Tamiz, en la que hablamos de asuntos diversos de manera aparentemente aleatoria, enlazando cada artículo con el siguiente y tratando de poner de manifiesto cómo absolutamente todo está relacionado de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.lulu.com/content/1374129" class="liimagelink"><img src="http://eltamiz.com/images/re728x90.png"/></a></p>

<p>Tras hablar largo y tendido sobre Júpiter y electricidad en las últimas semanas, volvemos a zambullirnos hoy en <em><a href="http://eltamiz.com/hablando-de/" class="liinternal">Hablando de&#8230;</a></em>, la serie &#8220;histórica&#8221; de <em>El Tamiz</em>, en la que hablamos de asuntos diversos de manera aparentemente aleatoria, enlazando cada artículo con el siguiente y tratando de poner de manifiesto cómo absolutamente todo está relacionado de una manera u otra.</p>

<p>En las últimas entradas de la serie hemos hablado acerca del los <a href="http://eltamiz.com/2008/02/20/nanotubos-de-carbono/" title="El Tamiz : Nanotubos de carbono" class="liinternal">nanotubos de carbono</a>, una de cuyas posibles aplicaciones más prometedoras es como estructura de un futuro <a href="http://eltamiz.com/2008/04/04/el-ascensor-espacial/" class="liinternal">ascensor espacial</a>, propuesto por primera vez por <a href="http://eltamiz.com/2008/05/19/konstantin-tsiolkovsky/" title="El Tamiz : Konstantin Tsiolkovsky" class="liinternal">Konstantin Tsiolkovsky</a>, partidario (como casi todos sus contemporáneos) de la <a href="http://eltamiz.com/2008/08/19/la-eugenesia/" class="liinternal">eugenesia</a>, promovida por Sir Francis Galton tras ser inspirado por el <a href="http://eltamiz.com/2008/12/09/el-debate-huxley-wilberforce/" class="liinternal">debate Huxley-Wilberforce</a> sobre la evolución, en el que participó el <em>&#8220;bulldog de Darwin&#8221;</em>, <a href="http://eltamiz.com/2009/04/07/thomas-henry-huxley/" class="liinternal">Thomas Henry Huxley</a>, que utilizó para defender las ideas de su amigo un cráneo de <em><a href="http://eltamiz.com/2009/08/26/el-homo-neanderthalensis/" class="liinternal">Homo neanderthalensis</a></em>, nombre científico según el sistema creado por Carl Linneo. <em>Pero hablando de Linneo&#8230;</em></p>

<p>Al igual que Linneo es famoso por crear básicamente la nomenclatura binomial que utilizamos &#8211;modificada, eso sí&#8211; hoy en día, es decir, por los nombres que damos a las distintas especies, su propio nombre es interesante por el cambio que se produjo una generación atrás en su familia. En la Suecia de la época se utilizaban casi exclusivamente los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Patron%C3%ADmico" rel="nofollow" class="liwikipedia">patronímicos</a>. Así, el nombre de pila del bisabuelo de Linneo era Bengt, con lo que su abuelo se llamaba Ingemar Bengtsson; el padre de Linneo, Nils Ingemarsson. Y el hijo de Nils debería haberse llamado, por el mismo sistema, Carl Nilsson, pero Nils había cambiado ya las cosas en su familia por entonces. Pero, como tantas otras veces, tengo que pedirte un poquito de paciencia para empezar por el principio.</p>

<p><em>¿Quieres saber cómo Linneo consiguió la clasificación de especies más extensa de la época? ¿Cómo su &#8220;obra magna&#8221; acabó en el Index Librorum Prohibitorum de la Iglesia? ¿Qué tiene que ver con nuestra escala de temperatura? ¿Cuál era su mayor virtud, a la que sacó muy buen provecho?</em> Pues ya sabes, sigue leyendo.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2010/March/Carl_Linneo.jpg" alt="Carl Linneo" />
<br />
<em>Carolus Linnaeus (1707-1778). Imagen de dominio público.</em></p>

<p>La granja de la familia de Linneo tenía, como muchas otras, un <em>vårdträd (árbol guardián)</em>, es decir, un árbol en el que se creía que moraba un espíritu (o más de uno) que protegía la propiedad y a sus habitantes. Se trataba siempre de un árbol viejo y de gran tamaño, que era tratado con gran respeto e incluso veneración. Imagino que en época de Linneo la cuestión era más de tradición que otra cosa, pero la verdad es que no lo sé; el caso es que el <em>vårdträd</em> seguía siendo de importancia para la familia. En el caso de la de Linneo, el árbol era un tilo de hoja pequeña, y en su honor las tierras se llamaban <em>Linnagård</em>, o <em>Granja del tilo</em>.</p>

<p>De modo que cuando el joven Nils ingresó en la Universidad de Lund, no inscribió su nombre como <em>Nils Ingemarsson</em>, sino como <em>Nils Linnaeus</em>, algo así como <em>&#8220;Nils de Linnagård&#8221;</em> pero en una forma latinizada. Y así fue como se llamó oficialmente a partir de entonces, y como se llamaba cuando nació su hijo, Carl. De ahí que lo conozcamos como Carl Linnaeus (o en su forma castellanizada de Linneo), en vez de Carl Nilsson. ¡Los tilos tienen la culpa! Carl también latinizó su propio nombre de pila al ingresar en la escuela, y su nombre &#8220;oficial&#8221; fue, hasta que entró en la nobleza, como veremos luego, <strong>Carolus Linnaeus</strong>.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2010/March/Rashult.jpg" alt="Lugar de nacimiento de Linneo en Rashult" />
<br />
<em>Lugar de nacimiento de Carl Linneo, en Råshult (Lars Aronsson/<a href="http://creativecommons.org/licenses/sa/1.0/" class="liexternal">Licencia CC Sharealike 1.0</a>).</em></p>

<p>Linneo nació en 1707 en una granja en Råshult, en el condado de Kronoberg, y fue a la escuela en la capital del condado, Växjö. Como sucedía tan a menudo por aquellos tiempos, <strong>el camino del joven Carl estaba ya decidido</strong> por su familia: como su padre, se convertiría en sacerdote. Con ese propósito, el chiquillo aprendió latín a la vez que sueco, y los estudios en el colegio iban encaminados a llevarlo al sacerdocio. Sin embargo, algo se interpuso en los planes que sus mayores habían preparado para su vida: Nils era un gran aficionado a la botánica, y contagió de su entusiasmo a su jovencísimo hijo, que con cinco años ya cuidaba de su propio jardín. En el colegio, Carl no demostraba demasiado interés por los asuntos eclesiásticos, pero sí por la biología en general y la botánica en particular. Como consecuencia, por una parte los resultados académicos no eran demasiado buenos, y por otra el futuro de Carl dentro de la Iglesia no parecía ser brillante, más que nada por falta de interés.</p>

<p>El profesor de ciencias de Carl, un tal doctor Rothman, sugirió a su padre que olvidase los planes iniciales y permitiera al muchacho estudiar lo que realmente le gustaba, y Nils aceptó: en 1727 Carl se inscribió en la Universidad de Lund, la misma en la que había estudiado su padre, para aprender Medicina e Historia Natural. Igual que antes el joven Linneo había sido bastante mediocre en los estudios, ahora despuntaba como un genio&#8230; porque ahora se dedicaba a lo que realmente lo fascinaba, claro, en vez de estudiar por obligación..</p>

<p>Sin embargo, Carl sólo permaneció un año en Lund. A instancias, una vez más, del doctor Rothman &#8211;que veía un enorme potencial en el muchacho y parece haberse convertido en su mentor, el primero de muchos&#8211;, Linneo se mudó hasta Uppsala, para estudiar en su Universidad, bastante más grande e importante que la de Lund (si eres tamicero añejo ya conoces la Universidad de uppsala pues apareció cuando hablamos de <a href="http://eltamiz.com/2009/11/10/premios-nobel-quimica-1903-svante-arrhenius/" class="liinternal">Svante Arrhenius</a>). Allí podría optar a unos estudios más avanzados y un futuro profesional más prometedor.</p>

<p>Sin embargo, en Uppsala Linneo padeció <strong>graves dificultades económicas</strong>: aunque su familia era terrateniente, no eran ricos ni podían mantener a Linneo en la ciudad, y el joven Carl se vio en apuros al tener que buscar cobijo y comida en la &#8211;comparativamente&#8211; enorme Uppsala. N<em>o tenía ni para zapatos</em>, y se vio obligado en varias ocasiones a recoger los que otros tiraban, arreglarlos y así poder cubrir sus pies, a tal punto llegó su situación. Sin embargo, al igual que en su niñez había aparecido un mentor que había cambiado su futuro &#8211;su profesor de ciencias, el doctor Rothman&#8211;, en Uppsala sucedería algo parecido. Un científico de prestigio y catedrático de la Universidad de Uppsala se fijó en el joven Linneo y vio su potencial, otorgándole techo y sustento mientras Carl estudiaba.</p>

<p>Ese científico era el polifacético Olof Celsius: filólogo, sacerdote y botánico, un personaje muy interesante y talentoso, que ingresaría unos años más tarde en la Real Academia Sueca de las Ciencias. El nombre seguro que te suena, porque Olof era el tío de Anders Celsius, del que recibe el nombre la escala termométrica que utilizan la mayor parte de los países hoy en día. <em>¡Pero en eso también tiene que ver Linneo!</em> Ah, paciencia&#8230;</p>

<p>El caso es que, bajo el ala de Olof Celsius, Linneo floreció en la Universidad de Uppsala, y empezó a demostrar no sólo su inteligencia, sino también su capacidad de organización y sistematización por la que lo conocemos hoy. Aunque también estudió medicina, su trabajo más brillante siguió siendo el de su amor de niño, la botánica. El catedrático de botánica, Olof Rudbeck el Joven, le proporcionó un puesto de profesor en la Universidad en 1730, con tan sólo 23 años, y durante su estancia en Uppsala Linneo publicó varias obras de botánica muy relevantes sobre la flora sueca en general y, en especial, de la Laponia sueca, a la que viajó para identificar especies desconocidas por la comunidad científica. Lo que no hizo en los siete años que permaneció en Uppsala, por razones que desconozco, fue obtener título alguno, a pesar de incluso impartir clases.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2010/March/Linneo_Lapon.jpg" alt="Linneo, Lapón" />
<br />
<em>Carl Linneo vestido de lapón (imagen de dominio público).</em></p>

<p>Tampoco sé por qué, tras esos años en Uppsala, decidió abandonar incluso la propia Suecia y viajar hasta los Países Bajos, aunque sospecho que fue por conocer a algunas de las máximas autoridades europeas en botánica y ampliar sus horizontes, ya que luego continuaría viajando y entrevistándose con científicos reputados. Linneo ya era bastante conocido en Europa: tanto es así que, tras llegar a la Universidad de Harderwijk, obtuvo su título de Medicina en tan sólo seis días. Permaneció allí un año, durante el cual publicó una obra que cambiaría no sólo la botánica, sino también la zoología y nuestra manera de clasificar en ciencia en general: su <strong>Systema Naturae</strong> <em>(El sistema de la Naturaleza)</em>, o si quieres el título completo, a la usanza de aquellos tiempos, <em>Systema naturae per regna tria naturae, secundum classes, ordines, genera, species, cum characteribus, differentiis, synonymis, locis (El sistema de la Naturaleza a través de los tres reinos naturales de acuerdo con clases, órdenes, géneros y especies, con caracteres, diferencias, sinónimos, lugares)</em>.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2010/March/Systema_Naturae.jpg" alt="Systema Naturae de Linneo" />
<br />
<em>Portada del Systema Naturae en una edición de 1760 (imagen de dominio público).</em></p>

<p>El <em>Systema Naturae</em>, que luego se convertiría en un verdadero monstruo de clasificación, constaba únicamente de <strong>once páginas</strong> en esta primera edición publicada durante la estancia de Linneo en los Países Bajos. En muchos aspectos tenía poco que ver con aquello en lo que se transformaría con el tiempo &#8211;y menos aún con lo que constituye la taxonomía moderna&#8211;, pero estableció una serie de cosas que tal vez ahora te parezcan de andar por casa, pero que entonces ni mucho menos lo eran. Aunque ahora se hayan expandido, fue Linneo quien dividió la Naturaleza en tres Reinos (Animal, Vegetal y Mineral), y realizó la clasificación en forma de &#8220;árbol&#8221; de distintas especies animales y vegetales según sus similitudes, de lo general a lo específico, intentando seguir siempre criterios de similitud y ordenación lógicos&#8230; que le traerían algunos problemas, como veremos luego.</p>

<p>Pero, como digo, en muchas cosas el <em>Systema Naturae</em> evolucionaría mucho a lo largo de su existencia y posteriores ediciones; esa primera versión, por ejemplo, clasificaba a las ballenas como peces, y la nomenclatura binomial aún no había hecho su aparición. De hecho, por aquel entonces había otros sistemas de clasificación que probablemente hubieran podido servir como el suyo, y tal vez no conoceríamos entonces hoy el nombre de Linneo con la familiaridad que lo conocemos&#8230; pero Linneo, además de su inteligencia y pragmatismo, tenía otras cualidades; la más importante de todas, en mi humilde opinión, el don de gentes.</p>

<p>Tras su breve pero fructífera estancia en los Países Bajos, Linneo viajó a la Universidad de Oxford, donde conoció a otros científicos y estableció relaciones que durarían décadas, para después volver de nuevo a Holanda. Allí siguió expandiendo su círculo de amistades, entre ellas las de banqueros y personas influyentes, mientras revisaba y aumentaba su <em>Systema Naturae</em> y otras obras de estilo similar. Como ves, Linneo, aparte de un científico de primera, era un &#8220;relaciones públicas&#8221; excelente, además de una figura que inspiraba a los más jóvenes. Es ahí &#8211;en la faceta social&#8211; donde daba mil vueltas a sus contemporáneos, y una razón fundamental del éxito último de su obra.</p>

<p>Tras volver a Suecia en 1738, Linneo permaneció unos años en Estocolmo. Allí contrajo matrimonio con Sara Elisabeth Morea y trabajó como profesor y médico, especializado en el tratamiento de una terrible enfermedad, la sífilis. Sin embargo, pronto volvió a su verdadero hogar: Uppsala. Allí estableció firmemente su sistema de clasificación binomial, primero para las plantas y luego para los animales, y se rodeó de un <strong>grupo nutrido y apasionado de alumnos</strong> que lo ayudarían a recoger muestras de distintas especies tanto por toda Suecia como por otras partes del mundo. Los contactos &#8211;suecos e internacionales&#8211; fueron una de las claves en el éxito de Linneo, sobre todo según fueron pasando los años. Su clasificación no sólo era lógica y elegante, sino que con el tiempo se convirtió en una obra de enorme magnitud, con más especies clasificadas que ninguna otra de la época, y con mucha diferencia.</p>

<p>Tan sólo tres años tras su vuelta a Suecia, Linneo ya era catedrático de botánica en Uppsala y uno de los miembros fundadores de la Real Academia Sueca de las Ciencias. El jardín botánico de Uppsala era una maravilla no sólo por su riqueza en especies, sino por la clasificación linneana que se mostraba en él, y la reputación de Linneo no paraba de crecer en toda Europa a la par que su <em>Systema Naturae</em>, edición tras edición, seguía creciendo en tamaño e influencia.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2010/March/termometro-linneo.jpg" style="float:right" alt="Termómetro de Linneo"/></p>

<p>Es por esta época que sucede algo que no creo que reciba la atención que merece, eclipsado por los logros taxonómicos de Linneo. Como recordarás, nuestro personaje había sido protegido de Olof Celsius, y el sobrino de Olof, Anders Celsius, trabajaba también en Uppsala. El Celsius &#8220;joven&#8221; tenía, como imaginarás por su nombre, un gran interés por la temperatura y su medición&#8230; <em>y eso era algo que tenía en común con el pragmático Carl Linneo</em>. Durante la estancia de Linneo en Amsterdam, había trabajado para un banquero neerlandés llamado George Clifford, que tenía un famoso jardín muy nutrido; al trabajar en el jardín de Clifford, Linneo había determinado los rangos adecuados de temperatura para distintas plantas, y comprendido la importancia de medir la temperatura con precisión en los jardines botánicos.</p>

<p>De modo que, en la vuelta a casa, Linneo puso gran interés en disponer de termómetros precisos de mercurio en su jardín botánico de Uppsala. Para ello tomó de Anders Celsius la idea de una escala más racional que la Fahrenheit: una escala centígrada, en la que hubiese cien grados entre los puntos de congelación y ebullición del agua. Sin embargo, aunque puede que esto no lo sepas, la escala original de Celsius tenía los cero grados en la ebullición del agua, y los cien grados en la congelación. Linneo invirtió estos valores, de modo que la escala fuera ascendente: <strong>cero grados para la congelación del agua y cien para su ebullición</strong>, siempre a presión atmosférica, claro.</p>

<p>Desde luego, a Linneo el concepto abstracto de temperatura le tenía bastante sin cuidado, pero la escala de Celsius modificada tenía para él una gran ventaja: los cero grados, es decir, la congelación del agua, marcan un punto muy importante para muchas especies de plantas que no pueden sobrevivir por debajo de esa temperatura. Al disponer de termómetros así calibrados y marcados, las temperaturas negativas saltaban claramente a la vista &#8211;y podían así ser evitadas o prevenidas si era posible&#8211;. De modo que, aunque de rebote, la escala que aún usamos hoy sería bastante diferente sin que Linneo hubiese intervenido en ella. El taller de la Real Academia Sueca de las Ciencias construyó bastantes termómetros para Linneo, de acuerdo con sus especificaciones a lo largo del tiempo; a la derecha puedes ver uno de ellos de la década de los 70.</p>

<p>Pero el interés del buen Carl seguía muy centrado en las plantas y su clasificación, aunque con el tiempo ésta se extendiese a otros reinos. La décima edición del <em>Systema Naturae</em>, de 1758, es ya muy diferente de la inicial, y el fruto no de un Linneo joven, sino experimentado y con conexiones por todas partes. Es para entonces una obra de varios volúmenes y miles de páginas, y en ella aparece por fin la <strong>nomenclatura binomial</strong>, en la que una especie viene clasificada por un <strong>género</strong> (por ejemplo, <em>Homo</em>) y una <strong>especie</strong> dentro de ese género (por ejemplo, <em>sapiens</em>). Ya no habría vuelta atrás, y la fama de Linneo sería mundial.</p>

<p>Como digo, Carolus era un individuo organizado e inteligente y, sin duda alguna, su inteligencia social era especialmente aguda. Lo que no era, también sin la menor duda, era modesto. No sé cuál sería su opinión de sí mismo antes de hacerse famoso, pero tras su auge mundial se consideraba a sí mismo alguien realmente especial. Para que te hagas una idea, una expresión que gustaba mucho de repetir era: <em>&#8220;Deus creavit, Linnaeus disposui&#8221;</em>, es decir, <em>&#8220;Dios creó, Linneo dispuso&#8221;</em>. Ahí queda eso.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2010/March/botanico-uppsala.jpg" alt="Jardín botánico de Uppsala" />
<br />
<em>Jardín botánico de Uppsala, diseñado por Hårleman y Linneo.</em></p>

<p>Su cuartel general siguió siendo Uppsala; el jardín botánico fue rediseñado por el arquitecto Carl Hårleman junto con el propio Linneo, y allí siguió trabajando año tras año en convertir el jardín botánico en una verdadera maravilla, y su despacho estaba en él, rodeado de las plantas que había ido consiguiendo a través de sus contactos, pero también animales exóticos como mapaches y monos. Además, siguió viajando para conseguir especímenes interesantes y clasificar él mismo nuevas especies, y relatando luego sus peripecias con un lenguaje expresivo y sugerente que cautivó a sus contemporáneos.</p>

<p>En 1761, tras entrar en la nobleza austríaca, Linneo cambió su nombre y se convirtió en <strong>Carolus von Linné</strong>, como se lo sigue conociendo a veces (también firmaba a veces simplemente como <em>Linné</em>, que es lo que aparece en el retrato del principio), lo cual no hizo sino aumentar su círculo de influencia, que ya era enorme. Una vez más, simplemente para que te hagas una idea, una de las personas que amablemente le enviaba semillas de especies interesantes no era otra que <strong>Catalina la Grande, Emperatriz y Autócrata de todas las Rusias</strong>. La más influyente nobleza europea tenía correspondencia con él, y tenía la protección de la realeza sueca, por supuesto.</p>

<p>Esto puede haber sido afortunado para él, porque aunque parezca mentira por todo lo que vengo diciendo, no a todo el mundo le agradaba Linneo, y algunos no lo podían soportar. La razón es similar a las que hicieron a muchos luchar con uñas y dientes contra las ideas de Darwin, como relatamos al hablar del <a href="http://eltamiz.com/2008/12/09/el-debate-huxley-wilberforce/" class="liinternal">debate entre Huxley y Wilberforce</a> y el miedo que había en el siglo XIX a mezclar las ideas sobre hombres y animales. Desde luego, Linneo es muy anterior a cualquier teoría evolutiva, y su clasificación no responde aún a parentescos genéticos ni nada parecido, pero Linneo era, ante todo, un pragmático, y no le gustaba el desorden ni clasificaciones artificiales por el hecho de hacer del ser humano algo radicalmente diferente de otros animales.</p>

<p>En su clasificación había un orden, <em>Anthropomorpha</em>, dentro del cual estaban los animales <em>antropomorfos</em>, es decir, con forma parecida a la del hombre&#8230; <em>incluyendo al ser humano</em>. Sí, lees bien &#8211;y espero que comprendas la gravedad del hecho, visto desde cien años antes del debate Huxley-Wilberforce&#8211;: <strong>Linneo no clasificó al ser humano de manera aislada del resto de animales</strong>, sino que utilizó para clasificarlo los mismos criterios que había seguido para todo el resto de criaturas. Y, francamente, siendo objetivos y mirando a un hombre y algún simio, <em>¿no los colocarías cerca en una clasificación?</em> Pues Linneo también lo hizo, con dos narices.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2010/March/anthropomorpha.jpg" alt="Anthropomorpha" />
<br />
<em>Fragmento del Regnum Animale en el que aparece el hombre entre otros antropomorfos. Puedes ver la imagen completa <a href="http://eltamiz.com/images/2010/March/Regnum_Animale.png" class="liinternal">aquí</a>.</em></p>

<p>Dentro de los <em>Anthropomorpha</em> existían tres géneros, <em>Bradypus</em>, <em>Simia</em> y <em>Homo</em>. Los primeros eran perezosos, los segundos eran simios y nosotros estábamos dentro de los terceros. Pero Linneo, objetivo, ordenado y práctico como era, tras escuchar los relatos acerca de los chimpancés africanos, los introdujo con nosotros dentro del género <em>Homo</em>, como <em>Homo troglodytes</em>. Te puedes imaginar la reacción de algunos sectores de la sociedad europea (los mismos sectores que luego se lanzarían al cuello de Darwin).</p>

<p>El Arzobispo de Uppsala acusó a Linneo de impío, y en Roma su clasificación tampoco hizo la menor gracia; su <em>Systema Naturae</em> fue incluido en el <em>Index Librorum Prohibitorum</em> en 1758. Afortunadamente para Linneo, su puesto en la Universidad, su prestigio y sus contactos en las altas esferas eran tan sólidos que no tuvo problemas por la enemistad de ciertos sectores de la Iglesia, que incluían al Papa, por supuesto. Porque claro, Linneo no era un tipo tímido y apocado que fuera a rectificar en cuanto empezase a recibir críticas, ¡ni mucho menos! A Linneo no le tocaba las narices nadie. Aparte de sorprenderse por la controversia generada, ya que su clasificación pretendía ser simplemente una herramienta práctica sin pretensiones filosóficas, tampoco comprendía como alguien en su sano juicio podía mirar a un mono y un hombre y ponerlos en lugares completamente aislados en cualquier clasificación. En sus propias palabras (¡recuerda al leerla, para comprender lo tremendo de decir eso entonces, que estamos a mediados del siglo XVIII, mucho antes de Darwin!):</p>

<blockquote>Me da igual qué nombre usemos. Pero espero de ti [la carta está dirigida a Johann Georg Gmelin, un naturalista alemán] y del resto del mundo una diferencia genérica entre el hombre y el simio que se deduzca de los principios de la Historia Natural. No conozco absolutamente ninguna. ¡Si alguien me diera simplemente una!</blockquote>

<p>En resumen, que Linneo, por afable que fuese y por mucho don de gentes del que hiciese gala, también tenía sus arrestos y no se dejaba amedrentar fácilmente. Estaba convencido de que su clasificación seguía principios generales lógicos y bien sólidos, y la defendió sin el menor rubor. No sólo eso, sino que además ganó donde importaba: aunque su libro fuera prohibido por la Iglesia Católica, la comunidad científica seguiría la clasificación linneana, con los hombres entre los <em>Anthropomorpha</em> primero y, tras los cambios que iba sufriendo la clasificación, entre los <em>Primates</em>&#8230; clasificados como un animal más. Ah, si Darwin levantara la cabeza&#8230; sólo que Darwin aún no había nacido, claro.</p>

<p>Carolus Linnaeus murió en su verdadero hogar, Uppsala, en 1778, y fue enterrado &#8211;en cierto sentido, irónicamente&#8211; en la catedral de Uppsala con todos los honores. Aunque muchas cosas hayan cambiado, aún seguimos señalando las especies vegetales clasificadas por él añadiendo simplemente <em>&#8220;L.&#8221;</em> al final. No hace falta decir más: <em>&#8220;Deus creavit, Linnaeus disposui&#8221;</em>.</p>

<p>Como digo, es irónico que fuera enterrado en la catedral de Uppsala, imagino que con la presencia del Arzobispo, veinte años después de que su libro fuera incluido en el siniestro <em>Index Librorum Prohibitorum</em> (lo cual es, en cierto sentido, honroso, dada la calidad de otros libros incluidos en el índice). En cierto sentido, es algo parecido, aunque en mucha menor escala, a lo que sucedió en el caso de Giordano Bruno, todas cuyas obras acabaron en el <em>Index</em> siglo y medio antes que las de Linneo &#8211;y el propio Bruno en la hoguera, al contrario que Linneo&#8211;, y sin embargo hoy día una estatua se erige en el mismo lugar en el que fue ejecutado. Ironías de la historia. <em><a href="http://eltamiz.com/2010/05/12/giordano-bruno/" class="liinternal">Pero hablando de Giordano Bruno&#8230;</a></em></p>

<p>Puedes encontrar este artículo y otros como él en el número de marzo de 2010 de nuestra revista electrónica, disponible a través de Lulu:</p>

<p><a href="http://www.lulu.com/product/media-download/el-tamiz-201003/6512439" class="liimagelink"><img src="http://eltamiz.com/images/2010/March/El_Tamiz_2010_03_cover.png" /></a></p>

<p>Para saber más:</p>

<ul>
<li><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Linneo" rel="nofollow" class="liwikipedia">Carlos Linneo</a> / <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Carl_Linn%C3%A9" rel="nofollow" class="liwikipedia">Carl Linné</a></li>
</ul>
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		<title>El Homo neanderthalensis</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Aug 2009 10:21:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Hablando de...]]></category>

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		<description><![CDATA[Tras la larga pausa causada, por una parte, por las vacaciones y, por otra, por el desarrollo de las otras series, continuamos hoy con Hablando de&#8230;, la serie &#8220;histórica&#8221; de El Tamiz, en la que hablamos de asuntos diversos de manera aparentemente aleatoria, enlazando cada artículo con el siguiente y tratando de poner de manifiesto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tras la larga pausa causada, por una parte, por las vacaciones y, por otra, por el desarrollo de las otras series, continuamos hoy con <em><a href="http://eltamiz.com/hablando-de/" class="liinternal">Hablando de&#8230;</a></em>, la serie &#8220;histórica&#8221; de <em>El Tamiz</em>, en la que hablamos de asuntos diversos de manera aparentemente aleatoria, enlazando cada artículo con el siguiente y tratando de poner de manifiesto cómo absolutamente todo está relacionado de una manera u otra.</p>

<p>En las últimas entradas de la serie hemos hablado acerca del los <a href="http://eltamiz.com/2008/02/20/nanotubos-de-carbono/" title="El Tamiz : Nanotubos de carbono" class="liinternal">nanotubos de carbono</a>, una de cuyas posibles aplicaciones más prometedoras es como estructura de un futuro <a href="http://eltamiz.com/2008/04/04/el-ascensor-espacial/" class="liinternal">ascensor espacial</a>, propuesto por primera vez por <a href="http://eltamiz.com/2008/05/19/konstantin-tsiolkovsky/" title="El Tamiz : Konstantin Tsiolkovsky" class="liinternal">Konstantin Tsiolkovsky</a>, partidario (como casi todos sus contemporáneos) de la <a href="http://eltamiz.com/2008/08/19/la-eugenesia/" class="liinternal">eugenesia</a>, promovida por Sir Francis Galton tras ser inspirado por el <a href="http://eltamiz.com/2008/12/09/el-debate-huxley-wilberforce/" class="liinternal">debate Huxley-Wilberforce</a> sobre la evolución, en el que participó el <em>&#8220;bulldog de Darwin&#8221;</em>, <a href="http://eltamiz.com/2009/04/07/thomas-henry-huxley/" class="liinternal">Thomas Henry Huxley</a>, que utilizó un cráneo de <em>Homo neanderthalensis</em> para defender las ideas de su amigo. <em>Pero hablando del Homo neanderthalensis&#8230;</em></p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/August/Wilma-Neanderthal.jpg" alt="Wilma Neanderthal" />
<br />
<em>&#8220;Wilma Neanderthal&#8221;, recreación artística realizada en 2008 para la National Geographic Society.</em></p>

<p>No es casualidad que el descubrimiento del fósil que define al Hombre de Neandertal se produjese sólo tres años después de la publicación de <em>El Origen de las Especies</em>, ni que llegase tan oportunamente para la argumentación de Huxley sobre nuestra relación con los simios y otros animales. Sin la maduración de las teorías de Darwin y otros, de las que ya hemos hablado en esta serie, los restos encontrados en el pequeño valle del río Düssel nunca hubieran sido reconocidos como lo que realmente eran. Esto no es simplemente especulación&#8230; <em>porque los primeros restos se descubrieron bastante antes que los &#8220;oficiales&#8221;, y no fueron interpretados correctamente.</em></p>

<p>Antes de que te eches las manos a la cabeza ante la burricie humana, piensa un momento lo siguiente: si nadie te hubiera explicado la teoría de Darwin y pensaras, como prácticamente todo el mundo por entonces, que el ser humano y los demás animales no tienen nada que ver, que las especies son estáticas y han existido siempre (salvo las que se extinguieron en el Diluvio)&#8230; si te encontrases restos de un esqueleto parecido al nuestro, pero no igual, <em>¿te plantearías que ese esqueleto puede haber pertenecido a un homínido, relacionado con nosotros de una u otra forma pero extinto?</em> Porque yo puedo responder, sin dudarlo un momento, que hubiera pensado que era un hombre con alguna enfermedad, un mono raro o algo parecido. Si hubiera sido por mí, de <em>Homo neanderthalensis</em>, nada de nada.</p>

<p>El caso es que un médico, el belga Philippe-Charles Schmerling, encontró en 1829 y 1830 restos aparentemente humanos en sendas cuevas cerca de Engis, en el valle del Meuse. Junto a los restos había huesos de animales (oso, hiena y rinoceronte), lo que hizo pensar a Schmerling que los seres humanos que habían habitado aquellas cuevas vivieron en la misma época que los animales. Era evidente para él, por lo tanto, que <em>se trataba de restos ancestrales</em>, si eran de una época en la que había rinocerontes en Bélgica. Sin embargo, el descubrimiento no tuvo la relevancia que debiera y, aunque no sé por qué (siempre agradezco que me desasnéis si sabéis más de esto), sospecho que los científicos que examinaron los restos, aunque convencidos de que eran muy antiguos, no sospechaban que se tratase de una especie diferente de la nuestra. Los restos que descubrió Schmerling son, lo sabemos ahora, de <em>Homo neanderthalensis</em>, que podría bien haber sido denominado <em>Homo engiensis</em> si se hubieran identificado a tiempo.</p>

<p>Pero es que la cosa no acaba ahí: en 1848, en una cantera de Gibraltar, se descubrieron otros restos que parecían humanos, también muy antiguos&#8230; tanto que son de Neandertal, pero para cuando los científicos de la <em>Sociedad Británica para el Avance de las Ciencias</em>, en 1864, decidieron que se trataba de una nueva especie y pretendieron darle nombre, otro descubrimiento había sido realizado y, ¡esta vez sí!, identificado rápidamente, en Alemania&#8230; de modo que hablamos hoy de <em>Homo neanderthalensis</em>, y no de <em>Homo calpicensis</em> (por Calpe).</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/August/Valle_Neandertal.jpg" alt="Valle de Neandertal" />
<br />
<em>Valle de Neandertal(<a href="http://www.cordula.ws/" class="liexternal">Cordula</a> / <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.5/" class="liexternal">Licencia CC Attribution Sharealike 2.5</a>). <a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/bf/Neanderthal_Valley_3.jpg" class="liexternal">Versión a 2240&#215;1680 px</a>.</em></p>

<p>El descubrimiento en cuestión se produjo en Neandertal, un pequeño valle del río Düssel muy cercano a Düsseldorf. El nombre, por cierto, significa <em>&#8220;Valle de Neander&#8221;</em>: la ortografía primitiva de <em>-tal</em> en alemán era <em>-thal</em>, de ahí que la clasificación científica sea <em>neanderthalensis</em>, y que en inglés suelan decir <em>Neanderthal</em>. La ortografía recomendada en castellano por el Diccionario Panhispánico de Dudas es <em>Neandertal</em>. Y, como siempre en esta serie intentamos enlazar todo con todo lo demás, el nombre del valle es en honor al teólogo Joachim Neander&#8230; que se apellidaba así porque su abuelo había helenizado su apellido, convirtiendo <em>Neumann</em> en <em>Neander</em>. Pero ¿cuál es el significado de <em>Neumann</em>? Nada más y nada menos que <em>hombre nuevo</em>. De modo que el <em>Homo neanderthalensis</em> es el hombre del valle de los hombres nuevos&#8230; irónico, ¿Verdad?</p>

<p>Este descubrimiento fundamental se debió a un acto bondadoso. En Neandertal había una cantera, y los canteros tenían la gentileza de guardar los fósiles de animales que iban encontrando para Johannes Fuhlrott, un profesor de un pueblo cercano. Éste podía mostrar así a sus alumnos los restos de animales &#8220;antediluvianos&#8221;, como osos cavernarios. La sorpresa de Fuhlrott fue mayúscula cuando, al examinar uno de los conjuntos de huesos en agosto de 1856, se dio cuenta de que <strong>no se trataba de un oso ni nada parecido, sino de algo muy parecido a un ser humano</strong>.</p>

<p>Fuhlrott merece, en mi opinión, un doble reconocimiento: no sólo tuvo la sagacidad de darse cuenta, <em>tres años antes</em> de la publicación de la obra de Darwin, de la posible relevancia del descubrimiento, y no pensar que era un &#8220;mono raro&#8221; o un oso deforme, como hubiera creído yo. Además, tuvo la humildad de reconocer que no tenía los conocimientos suficientes para confirmar el descubrimiento o para ir más allá con él. De modo que se puso en contacto con  Hermann Schaaffhausen, catedrático de Anatomía de la Universidad de Bonn, y le mostró los huesos: parte de un cráneo, dos fémures, los huesos del brazo derecho y parte del izquierdo, el ilion y algunos fragmentos de un omóplato y algunas costillas.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/August/Neanderthal-1.jpg" alt="Cráneo de Neanderthal-1" />
<br />
<em>Fragmento del cráneo Neandertal-1 que estudió Fuhlrott.</em></p>

<p>Fuhlrott y Shaaffhausen estudiaron los restos juntos, y publicaron los resultados del descubrimiento en 1857. Se trataba, de acuerdo con ellos, de los restos fósiles de un ser humano, pero <em>&#8220;de una raza bárbara y salvaje&#8221;</em>. Las características (que luego describiremos en más detalle) eran parecidas a las de nuestros huesos, pero no iguales: sobre las cejas había una zona saliente inconfundible, las piernas estaban ligeramente arqueadas, las proporciones de brazos y piernas no eran las mismas, etc.</p>

<p>La reacción de una gran parte de la comunidad científica fue&#8230; bueno, si has leído los últimos artículos de esta serie, te la puedes imaginar. Decir que fue &#8220;encendida&#8221; es ser bastante moderado. Cualquier explicación, ¡cualquiera!, era postulada con tal de no reconocer esa especie de &#8220;eslabón&#8221; que nos acercaba a los animales, en vez de ser algo absolutamente separado de ellos. Porque una cosa es que muchas cabezas pensantes de la época fuesen reaccionarias, y otra que fuesen estúpidas: sabían perfectamente cuáles podían ser las consecuencias de que los dos alemanes tuvieran razón, e intentaron elaborar argumentos que destrozasen la hipótesis de los dos alemanes.</p>

<p>El francés Franz Pruner-Bey consideraba que los restos eran claramente de un idiota microcefálico, por el tamaño del cráneo. Pero <em>¿qué había de la forma de los arcos supraciliares? ¿del arqueamiento de las piernas?</em> August Franz Mayer, un colega de Shaaffhausen en la Universidad de Bonn, lo explicó de una forma realmente rocambolesca: el esqueleto, según él, pertenecía a un Cosaco de principios de siglo, muerto luchando contra Napoleón en 1814. Tanto tiempo en la silla de montar, combinado con el raquitismo por la malnutrición, había arqueado sus piernas, y el dolor que sufría a consecuencia de esto le había hecho arquear las cejas con tanta intensidad y durante tanto tiempo que, sí, como lo oyes&#8230; <em>se habían deformado los huesos de su cráneo, dando la forma característica a sus arcos supraciliares.</em> Y me imagino que Mayer daría esta explicación sin pestañear ni llorar de risa, el tío.</p>

<p>Afortunadamente, otros científicos de mente más abierta apoyaron la idea de Fuhlrott y Shaaffhausen, entre ellos, naturalmente, Darwin y Huxley. Pronto, ellos y otros como ellos &#8211;fundamentalmente en Gran Bretaña y Francia&#8211; fueron destrozando los argumentos de Mayer, Pruner-Bey y compañía, y en 1864 el irlandés William King le dio el nombre científico que seguimos utilizando hoy, <em>Homo neanderthalensis</em>. Aunque ya hubiera habido brotes anteriormente, la <em>paleoantropología</em> surgiría como disciplina, a partir de entonces, con un vigor imparable, y las ideas de Mayer y los suyos sufrirían un ocaso paulatino. Eso sí &#8212; ten cuidado, no arquees las cejas demasiado, no sea que deformes tu cráneo.</p>

<p>A propósito del nombre, durante cierto tiempo no estuvo claro si debería clasificarse a los Neandertales como <em>Homo neanderthalensis</em> (una especie del género <em>Homo</em>), o como <em>Homo sapiens neanderthalensis</em> (una subespecie de <em>Homo sapiens</em>, de la que nosotros, <em>Homo sapiens sapiens</em>, somos la única subespecie superviviente). Salvo que alguno que sepa más que yo de paleoantropología &#8211;no es muy difícil&#8211; me corrija, la impresión que me ha dado al leer sobre el asunto es que la mayor parte de la comunidad científica es partidaria hoy en día de la denominación <em>Homo neanderthalensis</em>, que es la que he utilizado yo.</p>

<p>El caso es que, con el tiempo, no sólo se fueron encontrando más restos de Neandertales, sino que se fueron identificando, ahora sí, restos encontrados anteriormente, como los de Gibraltar o Engis, como esqueletos de <em>Homo neanderthalensis</em>. En total se han encontrado restos de unos cuantos cientos de esqueletos, repartidos por una región relativamente amplia de Europa y parte de Asia. Aquí tienes las localizaciones:</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/August/Sitios-Neandertal.jpg" alt="Sitios Neandertal" />
<br />
<em>Publicado bajo <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/" class="liexternal">Licencia CC Attribution Sharealike 3.0</a>, imagen creada por <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Carte_Neandertaliens.jpg" rel="nofollow" class="liwikipedia">120</a>.</em></p>

<p>La especie evolucionó, claro está, de otras más antiguas, con lo que es difícil decir en qué momento se trata ya de <em>Homo neanderthalensis</em> y no de una especie anterior, pero parece que los restos más antiguos con rasgos claramente marcados como Homo neanderthalensis son de hace unos 130 000 años. Los más modernos son de hace unos 30 000 años, con lo que <strong>la existencia de la especie como tal duró unos mil siglos</strong>. Pero <em>¿cómo era esta &#8220;raza bárbara y salvaje&#8221;, como decía Shaafhausen?</em> Pues no exactamente, en muchos aspectos, como solemos pensar en ellos.</p>

<p>De hecho, en mi descripción quiero intentar, entre otras cosas, borrar ese sutil sentimiento de superioridad que solemos tener respecto a ellos como especie. <em>&#8220;¡Ja, ja, ja!&#8221;</em>, parecemos pensar. <em>&#8220;La selección natural no perdona, y estos monicacos primitivos y patéticos eran peores que nosotros, con lo que nosotros ganamos, ellos perdieron y se extinguieron&#8221;</em>. No lo tendría yo tan claro.</p>

<p>Por ejemplo, tenemos la idea de que los Neandertales eran, como especie, &#8220;bastante más bajos que nosotros&#8221;. Un primer vistazo a los restos de que disponemos parece confirmar esto, porque ellos parecen haber tenido unos 166 cm de altura media, y ellas unos 154 cm. Pero <em>¿has visitado algún castillo últimamente?</em> Ni siquiera hace falta eso: <em>¿has entrado en casas de pueblo de hace un par de siglos?</em> Es bastante fácil darse en la cabeza con los dinteles de las puertas, ¡qué pequeñitos eran nuestros tatarabuelos! Claro, es fácil comparar a un Neandertal de hace 50 000 años con un ser humano moderno, que en su niñez ha bebido leche hasta reventar, pero <em>no es justo si queremos comparar, genéticamente, a una especie con otra.</em></p>

<p>De hecho, al comparar los restos de Neandertales con los de nuestros propios ancestros de hace un par de decenas de miles de años&#8230; resulta que eran casi iguales, <strong>es posible que incluso un poco más altos que nosotros</strong>. Su estructura ósea sugiere que eran más fuertes físicamente, especialmente por encima de la cintura (menudos brazos tenían, los tíos).</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/August/Craneo-Neandertal.jpg" alt="Cráneo de Neandertal" />
<br />
<em>Cráneo de Neandertal de La Ferrassie (<a href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/" class="liexternal">Licencia CC 3.0 Attribution Sharealike</a>/<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Ferrassie_skull.jpg" rel="nofollow" class="liwikipedia">120</a>)</em></p>

<p>La forma de su cráneo, como seguro que sabes ya, era más alargada que la del nuestro, que es más &#8220;redondo&#8221; y tiene una frente más alta. Tenían un arco supraciliar que debía de proporcionarles unas cejas bastante prominentes, y el ángulo del hueso de la nariz era mayor, con lo que su nariz puede haber sido mayor y más ancha. Sin embargo, su barbilla era más pequeña que la nuestra &#8211;lo cual tiene importancia, como veremos luego&#8211;. Sí, la verdad es que al mirar las reconstrucciones de la cabeza Neandertal, da la impresión de ser &#8220;primitiva&#8221;, como lo parece Wilma Neanderthal, la del comienzo del artículo.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/August/Neanderthalensis.jpg" alt="Esqueleto de H. neanderthalensis" style="float:right"/></p>

<p>Sin embargo, también se exagera al hablar de la capacidad craneal. Efectivamente, era algo más pequeña que la nuestra, pero la diferencia tampoco es muy grande: un promedio de 1,410 cm<sup>3</sup> comparado con los 1450 cm<sup>3</sup> de un ser humano moderno, es decir, alrededor de <strong>un 3% de diferencia</strong>. Además, por una parte, hay que recordar que la capacidad craneal no es una medida absoluta de la inteligencia de nadie, y por otro, que un 3% de diferencia es menor que la variación que hay dentro de nuestra propia especie. ¡A saber! A falta de otras pruebas, me atrevería a decir que considerar a los Neandertales como &#8220;primos estúpidos&#8221; de nuestra especie es tan falso como considerarlos &#8220;enanos&#8221; comparados con nosotros.</p>

<p>Respecto al resto del cuerpo (la imagen del esqueleto de la derecha es del <em>American Museum of Natural History</em>, publicada bajo <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/" class="liexternal">licencia CC Attribution Sharealike 2.0</a> y tomada por <a href="http://www.flickr.com/people/8435962@N06" class="liexternal">Claire Houck</a>) , y recordando que estamos mirando esqueletos de criaturas que tuvieron una alimentación durante el crecimiento que no tiene que ver con la nuestra, parecen ser en general más &#8220;anchos&#8221; que nosotros. Tenían hombros más amplios, una caja torácica más ancha, piernas proporcionalmente más cortas&#8230; de acuerdo con la estética moderna, supongo que tenían una forma menos esbelta y elegante que nosotros. Claro, si le preguntases a un Neandertal, nosotros probablemente le pareceríamos unos enclenques alargados e insulsos.</p>

<p>Con el tiempo, hemos llegado a poder estimar incluso el color de la piel o el pelo, gracias a los estudios de ADN que se han ido realizando (y de los que seguiremos hablando en un momento). Parecen haber tenido piel clara (lo cual no es sorprendente por las latitudes en las que evolucionaron y el clima de entonces) y el pelo de diversos colores. Algunos de ellos parecen haber sido pelirrojos, otros tenían el pelo rubio, castaño o negro.</p>

<p>También su crecimiento, de acuerdo con los estudios realizados sobre fósiles de niños y adolescentes, era distinto del nuestro. El <em>Homo sapiens sapiens</em> tiene un patrón bastante peculiar de crecimiento: durante un tiempo de la niñez crecemos bastante poco en tamaño, y luego damos un &#8220;estirón&#8221; en la adolescencia que lo compensa. <strong>Los Neandertales parecen haber carecido del &#8220;estirón&#8221;</strong>; en cambio, crecían de una manera más continua (y más temprana) que nosotros. Con lo que, en una pelea de colegio, creo que un Neandertal nos hubiera dejado secos a ti o a mí (aunque, para ser sinceros, un patito aturdido podría haberme dejado seco sin problemas).</p>

<p>Todavía no tenemos claro si podían hablar o no, y hay cierta controversia al respecto. Por una parte, ya he mencionado que no tenían una barbilla tan formada como la nuestra, y existe un músculo que se localiza ahí y que utilizamos para realizar algunos sonidos durante el habla.  Por otro lado, se han encontrado huesos hioides, que conectan la musculatura de la lengua y la laringe y que utilizamos para producir sonidos vocálicos al hablar. Además, incluso los antecesores del Neandertal, como el <em>Homo heidelbergensis</em> que seguro que conoces por Atapuerca, ya tenían una estructura de los huesos del oído muy parecida a la nuestra, que probablemente permitían un discernimiento de sonidos diferentes muy similar al nuestro.</p>

<p>Aunque aún no está muy clara su relevancia, también es interesante el tamaño del <em>canal hipogloso</em> de sus cráneos. Por este canal discurre el nervio hipogloso, que va a la lengua. El canal hipogloso de un chimpancé, por ejemplo, es mucho más pequeño que el nuestro, lo que sugiere un control más burdo de los músculos de la lengua y la incapacidad para producir sonidos lo suficientemente sofisticados como para constituir un lenguaje como el nuestro. Pero el canal hipogloso de los Neandertales es bastante grande: como digo, no está clara la relación segura de una cosa con la otra, pero es un indicio. Además, los análisis del ADN extraido de los restos de que disponemos ha dado otro indicio &#8212; la presencia de un gen, el <em>FOXP2</em>, relacionado con el lenguaje en nosotros mismos. Total, que no lo sabemos seguro, pero la verdad es que <strong>tiene pinta de que, aunque fuera un lenguaje primitivo, lo tenían</strong>.</p>

<p>De lo que sí estamos absolutamente convencidos es de que utilizaban herramientas de hueso, madera y sílex. No hubiera podido ser de otro modo, por su dieta: hemos realizado estudios de concentración de isótopos en el colágeno de los huesos, y los resultados muestran claramente que más de un 90% de las proteínas consumidas son de origen animal, es decir, tenían una dieta prácticamente carnívora. No sólo esto &#8212; los huesos encontrados asociados a los restos Neandertales demuestran que cazaban piezas realmente impresionantes, como el tremendo <em>Megaloceros giganteus</em>, de hasta 3,65 metros de punta a punta de las astas, o el rinoceronte lanudo, no sólo pequeños animales. Todo esto hubiera sido imposible sin cierta tecnología.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/August/Megaloceros_Giganteus.jpg" alt="Megaloceros giganteus" />
<br />
<em>Megaloceros giganteus (<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Irish_Elk_Side.jpg" rel="nofollow" class="liwikipedia">Franco Atirador</a> / <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/" class="liexternal">CC Attribution Sharealike 3.0 License</a>).</em></p>

<p>En algunas imágenes de reconstrucciones se nos muestra a los Neandertales desnudos, o vestidos con pieles que parecen sábanas que los cubren de cualquier manera. Sin embargo, las temperaturas de la Europa de la época, y sobre todo en algunas de las regiones más septentrionales en las que habitaban nuestros &#8220;primos&#8221;, no perdonaban. La mayor parte de los paleoantropólogos no dudan de que los Neandertales, cuando hacía falta, fabricaban ropa más o menos ajustada al cuerpo, cubrían sus pies, construían refugios con madera, etc. Una vez más, sin la tecnología no podrían haber sobrevivido en un entorno tan hostil.</p>

<p>Conocían el fuego, y probablemente construyeron cosas que no han dejado un registro que podamos detectar, con lo que es casi seguro que estaban más avanzados de lo que pensamos hoy en día &#8211;que ya es más de lo que a veces sugiere el nombre &#8220;Neandertal&#8221;&#8211;. Incluso se ha encontrado un hueso de oso con agujeros a lo largo, que algunos piensan puede haber sido una flauta (otros creen que son agujeros producidos por otra causa, como los dientes de un animal, y no con un propósito). Vamos, que tenían una tecnología similar a la de nuestros propios ancestros contemporáneos de ellos.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/August/Punta-musteriense.png" alt="Punta musteriense" />
<br />
<em>Punta musteriense.</em></p>

<p>Al examinar los huesos de animales, se observan marcas sobre ellos producidas por herramientas empleadas para obtener la carne, y se han observado marcas similares en algunos huesos de Neandertal. De ahí que muchas veces se los describa como caníbales&#8230; lo cual bien puede haber sido cierto pero, una vez más, un par de matizaciones son necesarias. La primera es que todo el mundo está de acuerdo con que hay marcas de herramientas sobre los huesos, pero eso no quiere decir que la carne obtenida se haya consumido.</p>

<p>Dicho de otro modo: los Neandertales parecían tener algunas prácticas de enterramiento más o menos simples, y es posible que a veces hayan descarnado los huesos de forma ritual antes de enterrarlos. Claro, es imposible saberlo con certeza, porque lo que le sucediera a la carne obtenida de ese modo no deja constancia que haya durado hasta nuestros días. Mi opinión ignorante, indocumentada e irracional es que, si vivo hace quinientos siglos (con lo que eso supone para conseguir comida) y voy a realizar un ritual en el que hago una carnicería de un cadáver y le quito la carne&#8230; pues, francamente, yo me la comería. Un Megaloceros menos al que tengo que enfrentarme.</p>

<p>La segunda matización es que, incluso aunque se produjera un consumo antropófago (o <em>neanderthalófago</em>, o lo que sea), <em>¿en qué distingue esto a los Neandertales, como especie, de nosotros?</em> El <em>Homo sapiens sapiens</em>, como bien sabes, también ha practicado la antropofagia, en algunos casos con auténtica fruición. Así que, una vez más, la diferencia no es tan grande como a veces la pintan, ni los Neandertales tan &#8220;salvajes y bárbaros&#8221; como la literatura más antigua sugiere a menudo.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/August/Shanidar1.jpg" alt="Cráneo de Shanidar I" style ="float:right"/></p>

<p>Desde luego, no cabe duda de que &#8211;como nuestros propios antepasados&#8211; su vida debía de ser bastante violenta y relativamente corta. Los restos de que disponemos cuentan historias, a veces, terribles. Un ejemplo es <em>Shanidar I</em> (<em>&#8220;Nandy&#8221;</em> para los amigos, en la foto de la derecha), un esqueleto de H. neanderthalensis descubierto, junto con otros varios, en los Montes Zagros del Kurdistán iraquí. Nandi murió con entre 40 y 50 años, lo cual lo convierte en un auténtico vejestorio para la época, y su vida, como la de muchos de sus congéneres, no fue nada fácil.</p>

<p>El cráneo de Nandy muestra un golpe tremendo en la parte izquierda, que lo deformó levemente y probablemente supuso una ceguera, total o parcial, en el ojo izquierdo. No sabemos si se trató de un animal, un accidente o el resultado de un combate. Su brazo derecho estaba atrofiado, y ni siquiera tenía mano, probablemente una deformación congénita. Este mismo brazo sufrió varias fracturas a lo largo de su vida. También hay una fractura en un pie, y la pierna derecha sufría algún tipo de deformación congénita, como el brazo, con lo que su movilidad tuvo que ser bastante limitada.</p>

<p>Debido a todo esto, no cabe duda de dos cosas: que Nandy <em>no podía valerse por sí mismo</em> en el terrible entorno en el que vivía; y, como consecuencia, que el grupo al que pertenecía (como probablemente muchos otros, o todos) mostraba un comportamiento altruista, protegiendo y alimentando a un miembro de la comunidad que no podía cazar por sí mismo, y no durante un año o dos, sino durante una vida larguísima. La verdad es que, en total, Nandy tampoco fue tan desafortunado, ya que probablemente vivió más del doble que la mayoría de sus congéneres, y encima tenía un grupo lo suficientemente cohesionado como para ofrecerle ayuda en su vejez. Una vez más, no tan diferentes de nosotros.</p>

<p>Pero las diferencias genéticas entre el <em>Homo neanderthalensis</em> y nosotros son ahora, gracias a los avances de la ciencia y la tecnología, algo que puede determinarse de manera objetiva y sin limitarnos a mirar huesos. <strong>En algunos de los restos hemos encontrado muestras de ADN</strong> que nos están permitiendo secuenciar el genoma Neandertal. Esto no es una tarea fácil, ya que tiene más o menos el mismo número de pares de bases que el nuestro (unos 3 200 millones), pero en ello están dos equipos diferentes: el <em>Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva</em> en Alemania, y <em>454 Life Sciences</em>, una empresa estadounidense del grupo Roche (¿para qué quiere Roche el ADN Neandertal? No lo sé, pero me pone nervioso). En Febrero de este mismo año (2009), el Instituto Mack Planck anunció que llevaba secuenciado un 63% del genoma completo.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/August/Paabo.jpg" alt="Svante Pääbo" />
<br />
<em>Svante Pääbo, del Max Planck, con un cráneo de Neandertal. ¿Secuenciar o no secuenciar? Ésa es la cuestión.</em></p>

<p>Evidentemente, queda mucho por hacer (entre otras cosas, una vez tengamos su genoma completo, <em>¿crearemos Neandertales modernos?</em>), pero con lo que llevamos secuenciado ya se han ido sacando algunas conclusiones interesantes: ya hemos mencionado el pelo pelirrojo y de otros colores, y también el gen del lenguaje <em>FOXP2</em>. La imagen de <em>&#8220;Wilma Neanderthal&#8221;</em>, realizada el año pasado para la National Geographic Society, se basa también en estos estudios genéticos &#8211;y en la licencia artística, para qué vamos a engañarnos&#8211;. Las estimaciones de los equipos que trabajan en la decodificación del ADN Neandertal son que <strong>compartimos un 99,5% de nuestros genomas respectivos</strong>.</p>

<p>Esto lleva a hacerse un par de preguntas casi inevitables. La primera: <em>¿es la parte del genoma que compartimos con ellos una herencia suya, o simplemente el resto del genoma de antes de que nos separásemos como especies?</em> Dicho de otro modo: <em>¿tenemos ADN Neandertal en nosotros?</em> Y la segunda: si eran tan parecidos a nosotros y, según lo que estamos diciendo, probablemente más fuertes no mucho menos inteligentes&#8230; <em>¿por qué diablos no están aquí? ¿Por qué nosotros sobrevivimos como especie, y ellos no lo hicieron?</em></p>

<p>Dicho mal y pronto: <em>no tenemos ni idea</em>. Hay diversas hipótesis al respecto y, aunque unas están más aceptadas que otras, hace falta tiempo para estar seguros de una de ellas. Si has leído hasta aquí, paciente homínido, permite que te las describa brevemente, porque algunas son realmente fascinantes.</p>

<p>Por un lado, no encontramos restos de <em>Homo sapiens</em> en Europa antes de hace unos 32 000 años, cuando entraron allí desde África. Recordarás que mencionamos que por ahí ronda la fecha de la extinción del <em>Homo neanderthalensis</em> como especie (hay algún resto posterior a 30 000 años atrás, pero muy pocos). Esto no significa necesariamente una relación de causa-efecto, pero para algunos paleoantropólogos no se trata de una casualidad que lleguen unos y los otros desaparezcan.</p>

<p>Según este <strong>primer grupo</strong> de hipótesis, <em>nosotros básicamente acabamos con ellos</em>, intencionada o inintencionadamente. Según algunos se pudo tratar de un auténtico genocidio, en una lucha sin cuartel por los recursos; según otros, pudo producirse un contagio de patógenos a los que los Neandertales no habían estado expuestos antes, como sucedió en América hace pocos siglos. En cualquier caso, de uno u otro modo, según esta hipótesis la extinción de los Neandertales fue muy rápida &#8212; tan rápida como nuestra expansión. Y, si se trató de una lucha, hace falta algo más para explicar el resultado porque, como hemos dicho antes, no estamos hablando de un grupo de alfeñiques ni mucho menos&#8230; alguna ventaja no evidente teníamos que tener nosotros para ganar, aunque sólo fuese el número.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/August/mapa-neanderthalensis.png" alt="Mapa de expansión de H. neanderthalensis" />
<br />
<em>Máxima extensión del dominio del H. neanderthalensis (<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Range_of_Homo_neanderthalensis.png" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ryulong</a> / <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/" class="liexternal">CC Attribution Sharealike 3.0 License</a>)</em></p>

<p>Un <strong>segundo grupo</strong> de hipótesis plantea una <em>extinción gradual</em>, a lo largo de unos diez o veinte mil años, en la que tal vez ni siquiera estuvimos involucrados nosotros directamente. Para esto no haría falta algo muy drástico, sino simplemente diferencias entre unos y otros que supusieran una cierta ventaja en la supervivencia de un grupo respecto a otro ante el entorno. Según algunos científicos, las piernas comparativamente cortas de los Neandertales supondrían una desventaja al correr, y un mayor gasto de energía al hacerlo, que haría que nuestros ancestros (probablemente más debiluchos, pero más ágiles) tuvieran una ventaja respecto a ellos que los llevase a aumentar su número a mayor ritmo.</p>

<p>En 2006 se planteó otra hipótesis de este segundo grupo por parte de antropólogos de la Universidad de Arizona: es posible que la ventaja del <em>sapiens</em> frente al <em>neanderthalensis</em> <strong>no fuese genética, sino cultural</strong>. Según estos científicos, la diferencia puede haber estado en la división del trabajo entre los dos sexos en el <em>Homo sapiens sapiens</em> (los machos dedicados a la caza, preferentemente mayor, y las hembras a la recolección y la caza menor), mientras que en el <em>Homo neanderthalensis</em> ambos sexos realizaban las mismas tareas. Esta leve sofisticación cultural puede haber supuesto el éxito de una especie y el fracaso de la otra.</p>

<p>También pertenece a este grupo de hipótesis la del cambio climático. Los Neandertales europeos utilizaban, como hemos dicho antes, herramientas, pero no hemos encontrado indicios de armas arrojadizas. Lo más probable es que emboscasen a sus presas en el bosque. Pero, según Europa se fue enfriando, grandes regiones que habían sido bosques se fueron convirtiendo en estepas&#8230; y <strong>las técnicas de caza de los <em>Homo neanderthalensis</em> se fueron quedando obsoletas</strong>. No podían correr con eficacia tras sus presas por su estructura ósea &#8220;paticorta&#8221;, no podían emboscarlas porque había menos árboles, y no podían lanzarles cosas porque no tenían la tecnología suficiente&#8230; un panorama bastante desolador para ellos.</p>

<p>Según esta hipótesis, nuestros antepasados &#8211;que provenían de regiones mucho menos boscosas&#8211;, o bien estaban construidos genéticamente para correr mejor, o bien tenían las herramientas necesarias (como armas arrojadizas) para cazar más eficazmente en espacios abiertos, con lo que, de un modo u otro, estaban mejor preparados para sobrevivir en una Europa glacial que sus coetáneos. Una vez más, es imposible saberlo y, una vez más, la verdad es que la cosa parece lógica.</p>

<p>Algunas de las dataciones de restos parecen sugerir una mezcla de varias de estas causas, y un paulatino retroceso de los Neandertales hasta zonas más o menos aisladas, en las que sobrevivieron unos cuantos milenios hasta desaparecer completamente. Pero aquí no se acaban las hipótesis, ni mucho menos: queda la más sugerente de todas.</p>

<p>Según algunos científicos, los Neandertales no se extinguieron&#8230; <em>porque somos nosotros.</em> Dicho de una forma algo eufemística, es posible que el contacto entre unos y otros haya sido, digamos, <em>íntimo</em>. Algunos restos de Neandertales posteriores a la entrada en Europa del <em>Homo sapiens sapiens</em> parecen tener rasgos más &#8220;modernos&#8221; que los restos antiguos, y lo mismo pasa al revés. Claro, como siempre, una hipótesis no invalida de manera absoluta las demás: es posible que haya habido un retroceso de Neandertales, menos adaptados a los cambios del entorno o menos avanzados tecnológicamente, una coexistencia más o menos pacífica (o violenta, vaya usted a saber), y una mezcla genética entre ambos, de modo que el grupo más pequeño (los Neandertales) fue &#8220;absorbido&#8221; genéticamente por el más grande, pero dejando su &#8220;marca genética&#8221; en nosotros. <strong>Pero esta hipótesis es muy discutida</strong>, con lo que yo la cogería con alfileres.</p>

<p>Si se confirmase, tal vez habría que volver a discutir si incluir a los <em>neanderthalensis</em> como subespecie de <em>Homo sapiens</em>, nombre dado por Linneo en 1758, mucho antes de que las teorías de Darwin liasen la taxonomía e hicieran todo mucho más complicado. <em><a href="http://eltamiz.com/2010/03/04/carl-linneo/" class="liinternal">Pero hablando de Linneo&#8230;</a></em></p>

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<p>Para saber más (si aparecen dos enlaces, el primero es en español y el segundo en inglés):</p>

<ul>
<li><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Homo_neanderthalensis" rel="nofollow" class="liwikipedia">Homo neanderthalensis</a> / <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Neanderthal" rel="nofollow" class="liwikipedia">Homo neanderthalensis</a></li>
<li><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Neanderthal_extinction_hypotheses" rel="nofollow" class="liwikipedia">Neanderthal extinction hypotheses</a></li>
<li><a href="http://www.waspjournals.com/journals/beforefarming/journal_20063/editorial/index.php" class="liexternal">Homo neanderthalensis (Before farming)</a></li>
<li><a href="http://www.crwflags.com/fotw/flags/be-wlgen.html" class="liexternal">Presentation of Engis and its villages</a></li>
<li><a href="http://news.nationalgeographic.com/news/2004/02/0209_040209_neandertals.html" class="liexternal">Climate Change Killed Neandertals, Study says (National Geographic)</a></li>
<li><a href="http://www.eva.mpg.de/neandertal/" class="liexternal">Proyecto Genoma Neandertal del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva</a></li>
<li><a href="http://www.pubmedcentral.nih.gov/articlerender.fcgi?tool=pmcentrez&#038;artid=1523253" class="liexternal">Possible Ancestral Structure in Human Populations</a></li>
<li><a href="http://energy.ruc.dk/Energy%20use%20by%20Eem%20Neanderthals.pdf" class="lipdf">Energy use by Eem Neanderthals</a></li>
</ul>
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	<creativeCommons:license>http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/</creativeCommons:license>
	</item>
		<item>
		<title>Premios Nobel &#8211; Química 1902 (Azúcares, purinas y péptidos)</title>
		<link>http://eltamiz.com/2009/07/06/premios-nobel-quimica-1902-azucares-purinas-y-peptidos/</link>
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		<pubDate>Mon, 06 Jul 2009 14:45:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Premios Nobel]]></category>
		<category><![CDATA[Química]]></category>

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		<description><![CDATA[En la entrega anterior de la serie sobre los Premios Nobel hablamos acerca del Premio Nobel de Química de 1902, concedido al inigualable Hermann Emil Fischer por su trabajo sobre los azúcares y las purinas. Como solemos hacer en esta relativamente joven serie, hoy dedicaremos una segunda entrega al premio en cuestión, hablando algo más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la entrega anterior de la serie sobre los <a href="http://eltamiz.com/premios-nobel/" class="liinternal">Premios Nobel</a> hablamos acerca del Premio Nobel de Química de 1902, concedido al inigualable Hermann Emil Fischer <a href="http://eltamiz.com/2009/06/17/premios-nobel-quimica-1902-hermann-emil-fischer/" class="liinternal">por su trabajo sobre los azúcares y las purinas</a>. Como solemos hacer en esta relativamente joven serie, hoy dedicaremos una segunda entrega al premio en cuestión, hablando algo más acerca de la ciencia relacionada con él, no tanto ya desde una perspectiva histórica sino desde nuestros días. Como siempre en esta serie, trataré de no alargarme demasiado sino de dar pinceladas que te permitan hacerte una idea de por dónde van los tiros. De modo que nos dedicaremos a bucear a pulmón en el mundo de las <strong>purinas</strong>, los <strong>péptidos</strong>, los <strong>azúcares</strong> y demás obsesiones del buen Fischer.</p>

<p><em><strong>Nota:</strong> Ya lo avisé en la primera parte del artículo, pero creo que es conveniente repetirlo hoy: yo soy físico, no químico ni biólogo, de modo que si los más sabios tenéis que corregirme, no tengáis reparo en hacerlo. Eso sí, ya sé que esto es un esqueleto de explicación, pero ése es precisamente su objetivo.</em></p>

<p>Como comprenderás, hablar en general de todos los compuestos orgánicos que estudió Fischer en un breve artículo requiere no detenernos demasiado en ninguno de ellos, pero sí quiero que &#8211;especialmente si no los has estudiado en algún momento&#8211; te hagas una idea de su composición química, su estructura y su relación con la biología y nosotros mismos, además de la relación de unos con otros y con la difuminación de la frontera natural-artificial del último siglo. Aunque tanto los péptidos como las purinas son una parte esencial de nuestra vida, los nombres técnicos más comúnmente escuchados de todos son los de algunos azúcares, de modo que empecemos por ellos.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/July/cristales-sacarosa.jpg" alt="Cristales de sacarosa" />
<br />
<em>Cristales de sacarosa (<a href="https://www.dpchallenge.com/profile.php?USER_ID=71121" class="liexternal">Johan Stigwall</a>).</em></p>

<p>Los legos utilizamos la palabra <em>azúcar</em> para denominar varias cosas diferentes, usualmente hidratos de carbono más o menos simples; lo más normal en la vida cotidiana es emplearla para referirnos al <em>azúcar de mesa</em>, el de toda la vida, el que nos echamos en el café por las mañanas &#8212; la <strong>sacarosa</strong>. Curiosamente, Fischer no consiguió nunca sintetizar este azúcar artificialmente, y tuvimos que esperar para eso hasta 1953, cuando lo logró el canadiense Raymond Urgel Lemieux. Como estoy seguro de que sabes, la sacarosa es una sustancia cristalina, de color blanco, que se disuelve muy bien en agua y tiene un sabor dulce y que casi todos encontramos agradable.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/July/sacarosa.png" alt="Molécula de sacarosa" />
<br />
<em>Molécula de sacarosa.</em></p>

<p>Pero, para entender qué es realmente la sacarosa, tenemos que ir algo más allá, porque la sacarosa &#8211;por común que sea en nuestra vida&#8211; está compuesta de cosas más simples que ella: la molécula de sacarosa es la unión de dos &#8220;eslabones&#8221; sencillos, dos <em>monosacáridos</em>, con lo que ella misma es un <em>disacárido</em>. Los monosacáridos son los que forman, en último término, todos los demás hidratos de carbono, como eslabones de cadenas más o menos largas. En la imagen de arriba puedes ver los dos monosacáridos a izquierda y derecha, unidos por un enlace denominado <em>enlace glucosídico</em>.</p>

<p>Existen muchos monosacáridos, pero vamos a hablar aquí de tres, los dos que forman la sacarosa, y que seguro que también conoces por sus nombres técnicos, y otro más que también ingieres todos los días casi seguro aunque tal vez no lo conozcas. La sacarosa consta, como he dicho antes, de dos &#8220;eslabones&#8221;; uno de ellos es <em>glucosa</em>, y el otro <em>fructosa</em>. Como espero que recuerdes, estos dos azúcares simples sí fueron sintetizados por Fischer, y eran conocidos por entonces sólo como <em>azúcar de mosto</em> y <em>azúcar de uva</em> respectivamente.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/July/glucosa.png" alt="Glucosa" />
<br />
<em>Proyección de Fischer de la molécula de glucosa.</em></p>

<p>El primero de ellos, la <strong>glucosa</strong>, es lo que solemos llamar &#8220;azúcar en sangre&#8221;, y lo obtenemos fundamentalmente de la sacarosa. La glucosa presenta, como tantos otros compuestos orgánicos, una propiedad interesante que fue puesta de manifiesto por el mismo Fischer: dependiendo de cómo se colocan los átomos que la forman en el espacio, aunque sean los mismos átomos (C<sub>6</sub>H<sub>12</sub>O<sub>6</sub>) puede tener propiedades muy distintas. De hecho, existen múltiples isómeros de la glucosa, pero no todos ellos pueden ser usados como fuentes de energía por los seres vivos. Además, por cierto, esta molécula puede estar &#8220;abierta&#8221; en forma de cadena larga, como ves arriba, o &#8220;cerrada&#8221; en forma de anillo, como aparece más arriba aún como parte de la sacarosa.</p>

<p>Normalmente, cuando hablamos de glucosa lo estamos haciendo de algo más específico, la <em>D-glucosa</em>, <em>dextroglucosa</em> o <em>dextrosa</em>, que por la posición de los átomos en su estructura cambia el plano de polarización de la luz &#8220;a derechas&#8221;. La L-glucosa, por ejemplo, aunque es dulce (no tan dulce como la dextrosa, pero bueno), no puede utilizarse como fuente de energía en nuestro organismo.</p>

<p>De hecho, el segundo de los monosacáridos que vamos a saborear hoy, la <strong>fructosa</strong>, es un isómero de la glucosa, porque tiene exactamente la misma fórmula cuantitativa, C<sub>6</sub>H<sub>12</sub>O<sub>6</sub>, aunque sus átomos forman grupos diferentes y están colocados, por supuesto, de otra manera. La fructosa, el <em>azúcar de fruta</em> de tiempos de Fischer, se llama así precisamente por eso: es lo que da el dulzor a frutas y verduras. Nosotros la consumimos, desde luego, todo el tiempo, tanto al tomar vegetales como al tomar sacarosa, ya que lo primero que hacemos con ella es &#8220;romperla&#8221; en sus eslabones, glucosa y fructosa.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/July/galactosa.png" alt="Galactosa" />
<br />
<em>Isómeros de la galactosa: D-galactosa y L-galactosa.</em></p>

<p>Pero la glucosa, además, puede unirse a un monosacárido diferente para formar otro azúcar de nuestra vida cotidiana&#8230; ese otro monosacárido es la <strong>galactosa</strong>, que ¡sorpresa! es también un isómero de la glucosa y la fructosa con una estructura diferente. Cuando la galactosa se une mediante un <em>enlace glucosídico</em> a la glucosa, forma algo que seguro que conoces &#8212; la <strong>lactosa</strong> de la leche, otro disacárido que tomamos todo el tiempo, ya que entre un 2% y un 8% de la leche que bebemos es lactosa. Para &#8220;romper&#8221; la lactosa en glucosa y galactosa utilizamos un enzima, la <em>lactasa</em>&#8230; pero no todos la tenemos de adultos, lo cual es un problema. Ya se venden muchas leches sin lactosa para que las personas que dejan de producir lactasa cuando crecen puedan beber leche, y este asunto podría dar para un breve artículo por sí mismo, porque es bastante interesante desde el punto de vista evolutivo.</p>

<p>El caso es que, además de hidratos de carbono de un eslabón y de dos, los hay de muchos más. Igual que dos monosacáridos pueden unirse para formar una mini-cadena de dos eslabones, pueden hacerlo tres, cuatro&#8230; o varios miles. El caso más evidente es el del compuesto orgánico más abundante de la Tierra con mucha diferencia: la <strong>celulosa</strong>, que no tiene una función energética sino estructural. Lo mismo sucede con otro polisacárido estructural, pero no del mundo vegetal sino del animal, la <strong>quitina</strong> que forma tantos exoesqueletos de invertebrados. Y, para completar el trío, el <strong>almidón</strong> es el hidrato de carbono más común en nuestra dieta, el que tomamos al comer patatas, pasta, arroz, trigo&#8230;</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/July/celulosa.png" alt="Celulosa" />
<br />
<em>Celulosa.</em></p>

<p>En la imagen de arriba puedes ver la estructura de una cadena de celulosa: cada hexágono, cada eslabón, es una molécula de glucosa. Se muestran en negro los átomos de carbono, en rojo los de oxígeno y en blanco los de hidrógeno. Como ves, entre cada glucosa y la siguiente hay un enlace entre dos carbonos mediante un oxígeno &#8220;intermedio&#8221; entre los dos eslabones. <em>¡Una estructura simple, pero resistente!</em></p>

<p>El segundo grupo de compuestos orgánicos sobre el que puso su punto de mira Hermann Emil Fischer, el de las <strong>purinas</strong>, parece no tener tanta relación con nuestra vida al principio&#8230; ¡nada más lejos de la realidad! Recuerda el diagrama del artículo anterior de algunas purinas:</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/June/purinas.jpg" alt="Purinas" /></p>

<p>Estoy seguro de que, al menos, conoces la cafeína y el ácido úrico &#8211;que no son las más interesantes de todas, pero a eso llegaremos en un momento&#8211;. La <strong>cafeína</strong> (C<sub>8</sub>H<sub>10</sub>N<sub>4</sub>O<sub>2</sub>) es una purina psicoactiva cuyo nombre le fue dado por el alemán Friedrich Ferdinand Runge, su descubridor en 1819, ya que la encontró en los frutos del café. Sin embargo, la cafeína existe también en muchas otras plantas, como en las hojas de té, las nueces de kola, el guaraná o la yerba mate. Las plantas la utilizan como &#8220;control de plagas&#8221;, ya que paraliza o mata a algunos insectos que, de otro modo, se alimentarían de ellas&#8230; <em>y los seres humanos consumimos este insecticida natural para estimular nuestro sistema nervioso</em>.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/July/Cafe.jpg" />
<br />
<em>Coffea arabica. ¿Pesticida o delicioso estimulante? (<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Coffee_Immature.jpg" rel="nofollow" class="liwikipedia">Wikipedia/CC Attribution-Sharealike</a>).</em></p>

<p>El segundo, el <strong>ácido úrico</strong> (C<sub>5</sub>H<sub>4</sub>N<sub>4</sub>O<sub>3</sub>) es el que seguro que conoces porque&#8230; bueno, porque lo eliminas todos los días en la orina. Los seres humanos y algunos otros primates lo producimos como eslabón final de una serie de transformaciones de unas purinas en otras (existe un metabolismo de las purinas que merecería su propio artículo, aunque no podría ser yo quien lo escribiese). Salvo que tu dieta sea bastante rara, no consumes ácido úrico en cantidades apreciables, sino que su fuente última suele ser la purina, que existe en casi cualquier producto animal, especialmente el hígado, mariscos y pescados, e incluso algunas verduras como la coliflor y los espárragos.</p>

<p>No es buena una concentración demasiado alta de ácido úrico en el plasma sanguíneo. Entre otras cosas, <strong>el ácido úrico puede formar cristales en algunas articulaciones</strong>&#8230; puedes imaginar el dolor que puede producir eso. En eso consiste precisamente la <em>gota</em>, que provoca dolores intensísimos, no sólo por los cristales en sí, sino por la inflamación de los músculos que rodean la articulación. Y por eso la gota se ha llamado a menudo &#8220;la enfermedad de reyes&#8221; o &#8220;la enfermedad del rico&#8221;, porque tradicionalmente ¿quién tenía acceso a grandes cantidades de mariscos, carnes rojas, pescados, etc? Pues eso. Por cierto, no he querido poner imágenes de articulaciones afectadas por gota, porque son bastante desagradables. Baste con la apariencia de aguja de los cristales para imaginar el dolor que pueden causar:</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/July/cristales-acido-urico.jpg" alt="Cristales de ácido úrico" />
<br />
<em>Cristales de ácido úrico en el líquido sinovial (<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Fluorescent_uric_acid.JPG" rel="nofollow" class="liwikipedia">Wikipedia/CC Attribution-Sharealike 3.0</a>)</em></p>

<p>Sin embargo, tampoco es bueno tener un defecto de ácido úrico en sangre (algo que, sospecho, no debe de ser muy común en nuestra sociedad industrializada, pero bueno). Entre otras cosas, parece haber una correlación estadística entre la incidencia de esclerosis múltiple y los bajos niveles de ácido úrico en sangre, aunque no he conseguido encontrar las posibles razones de que esto sea así (si alguien tiene información, ya sabéis).</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/July/adenina.png" alt="Adenina" />
<br />
<em>Estructura de la adenina (carbono en negro, hidrógeno en blanco y nitrógeno en azul).</em></p>

<p>Pero, aunque las purinas que más llamen la atención al principio sean la cafeína y el ácido úrico, si has estudiado biología estoy convencido de que otras dos habrán hecho que arquees la ceja: la <em>adenina</em> y la <em>guanina</em>. Estas dos purinas son una de las razones por las que hablé varias veces en la entrega anterior acerca del &#8220;efecto Frankenstein&#8221;. Al sintetizarlas, Fischer había conseguido producir artificialmente dos de los nucleótidos que forman el <em>ADN</em> y el <em>ARN</em>; los otros tres &#8211;<em>citosina</em>, <em>timina</em> y <em>uracilo</em>&#8211; no son purinas, sino que pertenecen a otro grupo orgánico, las <em>pirimidinas</em>.</p>

<p>Sí, ya sé que Fischer no tenía idea de que la adenina y la guanina que estaba produciendo en laboratorio eran constituyentes últimos del ADN que, entre otras causas, había determinado que se dedicase a sintetizar adenina y guanina, pero no me negarás que no produce una sensación extraña. Es como un robot que se replica a sí mismo&#8230; o, al menos, que empieza a hacerlo. Y no hemos parado desde entonces.</p>

<p>En el ácido ribonucleico (ARN), la <strong>adenina</strong> y la <strong>guanina</strong> tienen como compañeras a la <em>citosina</em> y el <em>uracilo</em>. En el ácido desoxirribonucleico (ADN), en vez de uracilo hay <em>timina</em>. Como probablemente sepas, el ARN tiene una sola cadena, mientras que el ADN tiene dos, que forman esa bellísima espiral con una serie de &#8220;travesaños&#8221; horizontales que unen ambas cadenas:</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/July/ADN.gif" alt="Animación del ADN" /></p>

<p>Cada uno de esos travesaños es un par de bases unidas por enlaces de hidrógeno; una purina se une con una pirimidina, <em>¡y no de cualquier manera!</em> La adenina se une con la timina formando un par <strong>AT</strong>, y la guanina con la citosina formando un par <strong>GC</strong>. Y, aunque una vez más esto diese para un artículo &#8211;o más bien una serie entera&#8211; que yo no puedo escribir, estos enlaces de hidrógeno pueden romperse con relativa facilidad, separando ambas mitades de la &#8220;escalera&#8221; como si se abriese una cremallera, y volviendo a unirlas cuando haga falta. Con tan sólo este número tan pequeño de bases, simplemente a partir del orden en el que están colocadas, es posible obtener una cantidad ingente de combinaciones posibles.</p>

<p>La guanina merece un puesto ya, simplemente por esto, en la lista de moléculas orgánicas esenciales, <em>¡porque sin ella no serías quien eres!</em> Pero la adenina tiene, aparte de eso, credenciales aún mayores. Además de su importancia por su presencia en el ARN y el ADN, la adenina forma parte de otro nucleótido fundamental, el <em>adenosín trifosfato</em> o <em>trifosfato de adenosina</em>, <em>ATP</em>, que desempeña un papel fundamental en las transacciones energéticas de nuestro organismo &#8212; energía que obtenemos muy a menudo de los hidratos de carbono de los que hemos hablado antes. Como siempre decimos aquí, en último término todo está relacionado con todo, como verás en la última parte del artículo.</p>

<p>El caso de los péptidos es parecido al de los glúcidos: &#8220;eslabones&#8221; más o menos simples (en este caso, aminoácidos en vez de monosacáridos), que se unen para formar cadenas que pueden ser largas y complejas. Igual que antes los eslabones se formaban mediante un enlace glucosídico, ahora se consigue mediante un <em>enlace peptídico</em> entre dos aminoácidos. Así se obtienen dipéptidos, tripéptidos, etc. Ya dijimos en la entrega anterior que Fischer había conseguido sintetizar cadenas de hasta ochenta aminoácidos, aunque nunca logró sintetizar proteínas artificialmente &#8212; tampoco sabíamos demasiado sobre la estructura química de las proteínas por entonces.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/July/Glucagon.jpg" alt="Glucagón" />
<br />
<em>Glucagón, un polipéptido de 29 aminoácidos.</em></p>

<p>De hecho, hemos avanzado tanto desde Fischer que hasta los nombres han ido cambiando y dejando de tener el sentido que tenían. Durante mucho tiempo, la diferencia entre un péptido y una proteína (ambos constituidos, en último término, por cadenas de aminoácidos) era que un péptido era suficientemente corto y simple para ser <em>sintetizado artificialmente</em> a partir de sus aminoácidos constituyentes, y una proteína no&#8230; pero según fue avanzando la ciencia, pudimos llegar a sintetizar incluso proteínas en laboratorio, con lo que esa definición no tiene ya tanto sentido.</p>

<p>También se ha sugerido emplear una medida objetiva, como el número de aminoácidos mínimo de la cadena para ser una proteína &#8220;de verdad&#8221;, pero algunas son bastante cortas. La <em>insulina</em>, por ejemplo, tiene sólo 51 aminoácidos, menos de los del péptido sintetizado por Fischer. Como ves, una vez más, es en la época de Fischer cuando empiezan a desdibujarse las líneas claras y meridianas entre artificial y natural. Según fuimos conociendo más sobre las entrañas químicas de nuestro propio cuerpo, más se fue haciendo borrosa esa distinción.</p>

<p>Un buen ejemplo es la relación que existe entre dos de los campos de estudio de Fischer: como hemos visto, el orden de las bases nitrogenadas en nuestro ADN determina cómo se &#8220;fabrican&#8221; las proteínas en nuestro cuerpo. Dependiendo del orden en el que estén los aminoácidos en la cadena de ADN, el péptido o la proteína tendrá unas propiedades u otras y será una u otra cosa.</p>

<p>El proceso de síntesis de las proteínas es complejo, e involucra al ARN en un paso intermedio, pero se parece bastante a una cadena de montaje. Como hay muchos más aminoácidos (20) que bases en el ADN/ARN (4), la relación no es de uno a uno: cada trío de bases en la cadena de ADN, llamado <em>codón</em>, se codifica como un aminoácido en la proteína final. Pero claro, como las combinaciones posibles de adenina, guanina, citosina y timina (uracilo en el caso del ARN) tomadas de tres en tres son 64, más del triple de los aminoácidos que hace falta codificar, algunos codones diferentes producen al final el mismo aminoácido. Aquí tienes un diagrama básico de la &#8220;cadena de montaje&#8221;, en la que se está produciendo parte de la hemoglobina:</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/July/sintesis-proteina.jpg" />
<br />
<em>Imagen modificada a partir de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Genetic_code.svg" rel="nofollow" class="liwikipedia">ésta (CC 2.0 Attribution-Sharealike)</a>.</em></p>

<p>Una vez más, la difuminación entre artificial y natural: nuestras células utilizan el código programado en la cadena de purinas y pirimidinas del ADN para ensamblar los aminoácidos en las proteínas que fabrican, exactamente igual que haríamos en un laboratorio, si tuviéramos uno lo suficientemente pequeño.</p>

<p>Esto se complica, además, por el hecho de que no sólo el orden de los aminoácidos determina cómo se comportará la cadena. De hecho, en el caso de las proteínas, el orden de los aminoácidos se llama <em>estructura primaria</em> de la proteína, porque hay más. Se trata de cadenas que pueden ser tan largas que se unen en algunos puntos a sí mismas, creando hélices y bucles que pueden llegar a ser complicados &#8212; estas uniones consigo mismas determinan la <em>estructura secundaria</em> de la proteína. Pero claro, al ser cadenas largas y &#8220;dobladas&#8221; pueden tomar diferentes formas tridimensionales en el espacio: la <em>estructura terciaria</em>. Y, por si esto no fuera bastante, pueden unirse unas con otras para formar complejos &#8212; la <em>estructura cuaternaria</em> de las proteínas.</p>

<p>Toda esta complejidad permite que las proteínas hagan&#8230; bueno, básicamente de todo, porque dependiendo del orden de los aminoácidos y la estructura espacial de la proteína puede tener efectos de tantos tipos como pudiéramos imaginar sobre otros compuestos. Ya hemos mencionado la insulina, pero también son proteínas las <em>inmunoglobulinas</em>, la <em>hemoglobina</em>, el <em>colágeno</em>, prácticamente todos los <em>enzimas</em>, la <em>queratina</em>&#8230; Las utilizamos prácticamente para todo, tras evolucionar para codificar moléculas tan increíblemente complejas, que tengan usos tan increíblemente específicos. La verdad es que impresiona&#8230; y, para muestra, un botón: la <strong>hexoquinasa</strong>.</p>

<p>La hexoquinasa tiene una estructura apabullantemente compleja, que tiene un objetivo muy específico: coge un monosacárido (generalmente, glucosa) y sustituye un átomo de hidrógeno por un grupo <em>fosfato (PO<sub>4</sub>)</em>, es decir, <em>fosforila</em> la glucosa. Su forma y estructura son precisamente las justas para enlazarse con la glucosa y hacer exactamente eso; ni más, ni menos. <em>¿Qué hace falta para realizar esa función?</em> Esto:</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/July/hexoquinasa.png" alt="Hexoquinasa" />
<br />
<em>Hexoquinasa.</em></p>

<p>Y como ésta, otra miríada de moléculas complejísimas, el orden de cuyos aminoácidos viene codificado por el orden de las bases nitrogenadas del ADN en el núcleo de nuestras células&#8230; <em>¡ay, si Fischer levantara la cabeza!</em></p>

<p>En la próxima entrega de la serie, el <a href="http://eltamiz.com/2009/09/23/premios-nobel-fisica-1903-antoine-henri-becquerel-maria-sklodowska-curie-y-pierre-curie/" class="liinternal">Premio Nobel de Física de 1903</a>.</p>

<p>Para saber más:</p>

<ul>
<li><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hidratos_de_carbono" rel="nofollow" class="liwikipedia">Hidratos de carbono</a> / <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Carbohydrates" rel="nofollow" class="liwikipedia">Carbohydrates</a></li>
<li><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Purina" rel="nofollow" class="liwikipedia">Purina</a> / <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Purine" rel="nofollow" class="liwikipedia">Purine</a></li>
<li><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Amino%C3%A1cido" rel="nofollow" class="liwikipedia">Aminoácidos</a> / <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Amino_acid" rel="nofollow" class="liwikipedia">Amino acids</a></li>
<li><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Prote%C3%ADna" rel="nofollow" class="liwikipedia">Proteínas</a> / <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Protein" rel="nofollow" class="liwikipedia">Proteins</a></li>
</ul>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>El Sistema Solar &#8211; Marte (V)</title>
		<link>http://eltamiz.com/2009/04/14/el-sistema-solar-marte-v/</link>
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		<pubDate>Tue, 14 Apr 2009 15:08:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Astronomía]]></category>
		<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[El Sistema Solar]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy terminamos (salvo por el estudio de sus satélites, aún pendiente) la entrada múltiple dedicada al planeta Marte, dentro de nuestra serie sobre el Sistema Solar. Tras hablar de aspectos generales del planeta, su geografía, la exploración más moderna y las posibilidades de vida, hoy nos dedicaremos a especular acerca de una posible colonización y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy terminamos (salvo por el estudio de sus satélites, aún pendiente) la entrada múltiple dedicada al planeta Marte, dentro de nuestra serie sobre el <a href="http://eltamiz.com/el-sistema-solar/" class="liinternal">Sistema Solar</a>. Tras hablar de <a href="http://eltamiz.com/2009/02/23/el-sistema-solar-marte-i/" class="liinternal">aspectos generales</a> del planeta, su <a href="http://eltamiz.com/2009/03/03/el-sistema-solar-marte-ii/" class="liinternal">geografía</a>, la <a href="http://eltamiz.com/2009/03/18/el-sistema-solar-marte-iii/" class="liinternal">exploración más moderna</a> y las <a href="http://eltamiz.com/2009/03/30/el-sistema-solar-marte-iv/" class="liinternal">posibilidades de vida</a>, hoy nos dedicaremos a especular acerca de una posible <strong>colonización y terraformación</strong> del Planeta Rojo.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/Marte-terraformado.jpg" alt="Marte terraformado" />
<br />
<em>Marte terraformado. <a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/6e/TerraformedMarsGlobeRealistic.jpg" class="liexternal">Versión a 4450&#215;4450 px</a>. Crédito: <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:TerraformedMarsGlobeRealistic.jpg" rel="nofollow" class="liwikipedia">Wikipedia/FDL</a>.</em></p>

<p>Hablaremos en primer lugar, por lo tanto, de cuáles son las maneras en las que podemos adaptarnos a las condiciones de Marte para poder vivir allí permanentemente en un plazo relativamente corto, para luego adentrarnos en terreno más resbaladizo y considerar cómo hacer justo lo contrario: adaptar Marte a nosotros para vivir en él de la forma más parecida posible a cómo vivimos en la Tierra. Intentaré además hacer énfasis en algunos aspectos prácticos que no suelen escucharse cuando se habla de la colonización de Marte, ya que tendemos casi todos (yo incluido) a convertirlo en una especie de inevitabilidad y de cuento de hadas que, con toda probabilidad, no sería.</p>

<p>Antes de nada, <em>¿para qué diablos colonizar Marte?</em> No voy a repetir aquí algunas de las razones que ya di <a href="http://eltamiz.com/2008/04/29/el-sistema-solar-venus-iii/" class="liinternal">al hablar de Venus</a> para expandir nuestra presencia. Dicho mal y pronto, concentrar nuestra especie en una sola roca espacial es tan mala idea como llevar todos los huevos en una misma cesta. Pero en el caso de Marte se suma a esas razones (que se aplican a cualquier lugar que podamos colonizar) una más, aunque se trata de una razón muy a largo plazo.</p>

<p>Es <em>absolutamente inevitable</em> que colonicemos otros planetas en el futuro si no queremos extinguirnos como especie, por la sencilla razón de que nuestro Sol, como cualquier otra estrella, abandonará en un momento dado la <a href="http://eltamiz.com/2007/08/20/la-vida-privada-de-las-estrellas-la-secuencia-principal/" class="liinternal">secuencia principal</a> y, dada su masa, se convertirá en una <a href="http://eltamiz.com/2007/11/06/la-vida-privada-de-las-estrellas-las-gigantes-rojas/comment-page-1/" class="liinternal">gigante roja</a>. Pero mucho antes de eso, la Tierra será ya un lugar inhabitable: cualquier estrella, incluido el Sol, <a href="http://eltamiz.com/2007/03/24/%C2%BFpor-que-el-sol-esta-mas-caliente-que-antes/" class="liinternal">se va calentando poco a poco todo el tiempo</a>, de modo que llegará un momento en el que tendremos que salir de aquí o achicharrarnos. De hecho a largo plazo, como ves, no se trata de una elección sino de una necesidad, y no se trata de una mera colonización por parte de un grupo de seres humanos sino, inevitablemente, de una migración de toda la raza humana. Es algo de tal magnitud que se hace difícil imaginarlo pero, afortunadamente, tenemos mucho tiempo para prepararnos &#8212; <em>¡pero no para olvidarnos del asunto!</em></p>

<p>El caso es que Marte, al estar más lejos del Sol que la Tierra y teniendo en cuenta que la intensidad de la radiación solar decrece con el cuadrado de la distancia, será entonces un lugar mucho más agradable para vivir que nuestro propio planeta. Estará durante cierto tiempo en la ecosfera del Sol cuando la Tierra ya no lo esté, de modo que es un sitio relativamente parecido a nuestra cuna, bastante cercano a ella y accesible fácilmente. No puede ser, claro está, un destino permanente como refugio de un Sol que se va a convertir en gigante roja, pero puede darnos unos cuantos cientos de miles de años para preparar el viaje real: el que nos lleve a otra estrella y su sistema planetario.</p>

<p>De modo que tenemos que colonizar otros lugares, y Marte es especialmente adecuado para una primera etapa cuando aún somos una especie tecnológicamente primitiva. Es, como mencioné en la entrega anterior, un destino natural para el ser humano en su exploración del Sistema Solar, el segundo tras la <a href="http://eltamiz.com/2008/08/26/el-sistema-solar-la-luna-i/" class="liinternal">Luna</a>. De hecho, es muy probable que se convierta en el segundo objeto del sistema en el que plantemos el pie tras hacerlo sobre nuestro satélite, y las razones por las cuáles esto es así deberían resultarte, si has seguido la serie hasta el momento, bastante evidentes.</p>

<p>En primer lugar, como vimos en la primera entrega, Marte es en muchos aspectos <strong>el planeta más similar de todos a la Tierra</strong>: la duración de un día, la inclinación de su eje y la existencia de estaciones, el rango de temperaturas sobre su superficie, la existencia de una atmósfera, por tenue que sea, la existencia de agua en cantidad&#8230; Sí, las condiciones sobre la superficie marciana, como hemos visto a lo largo de estas semanas, son bastante extremas, pero no tanto como pudieran parecerlo. Por ejemplo, la temperatura en Marte es baja, pero tenemos bases en la Antártida en las que sobrevive gente a temperaturas muy similares. La presión es minúscula, pero eso es difícilmente un problema con compartimentos presurizados. Se trata, de hecho, de un lugar mucho menos hostil que el propio <a href="http://eltamiz.com/2008/04/17/el-sistema-solar-venus/" class="liinternal">Venus</a>, cuyas temperaturas superficiales son mucho mayores que cualquier cosa a la que hayamos tratado de adaptarnos hasta ahora. De hecho, sólo hay dos cosas en las que Marte es un problema real por sus características, pero de eso hablaremos luego.</p>

<p>En segundo lugar, Marte no sólo es muy parecido a la Tierra en muchas cosas, sino que está <strong>muy cerca de nosotros</strong>. Dicho de otro modo, es muy barato, energéticamente hablando, llegar de la superficie terrestre a la marciana o viceversa. No tanto como llegar a la Luna o Venus, desde luego, pero sí más que hacerlo a cualquier otro lugar del Sistema Solar. Por un lado, la diferencia de velocidad orbital alrededor del Sol de Marte y la Tierra es relativamente pequeña: recordarás, porque <a href="http://eltamiz.com/2008/02/28/el-sistema-solar-mercurio/" class="liinternal">lo mencionamos al hablar de Hermes</a>, que viajar de la Tierra a Mercurio y al revés es carísimo energéticamente porque el pequeño planeta está tan &#8220;hundido&#8221; en el campo gravitatorio solar. En el caso de Marte esto no es así, y además la atmósfera marciana es lo suficientemente densa como para que podamos utilizarla para frenar al llegar allí (y la de la Tierra lo es más aún), con lo que se reduce el coste energético de cualquier viaje entre ambos cuerpos.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/Orbita-Hohmann.jpg" alt="Órbita de Hohmann"/>
<br />
<em>Órbita de Hohmann. Crédito: <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Hohmann_transfer_orbit.svg" rel="nofollow" class="liwikipedia">Leafnode</a>. Publicado bajo licencia <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.5/" class="liexternal">Creative Commons Attribution Sharealike 2.5</a>.</em></p>

<p>Para que te hagas una idea, utilizando una <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%93rbita_de_Hohmann" rel="nofollow" class="liwikipedia">órbita de transferencia de Hohmann</a></em>, el método de viaje más económico entre ambos planetas, se tardan unos nueve meses en llegar del uno al otro. Hoy en día utilizamos algo más de energía al llevar las sondas robóticas hasta allí, de modo que estamos tardando alrededor de seis meses, y es posible desde luego gastar más energía para tardar aún menos. No se trata, por supuesto, de un tiempo tan corto como el que nos lleva ir a la Luna o volver de ella, pero es algo factible sin necesidad de que nuestra tecnología avance enormemente: estoy seguro de que seis o nueve meses le hubieran parecido una broma a Valeriy Polyakov, una de cuyas misiones en la estación MIR duró <em>catorce meses</em>. Al contrario que en el caso de los planetas exteriores del sistema, no hace falta que desarrollemos la <em>criogenización</em>, drogas de hibernación, ni formas de propulsión revolucionarias para llevar personas a Marte de forma realista.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/analema-marciano.jpg" alt="Analema marciano" />
<br />
<em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Analema" rel="nofollow" class="liwikipedia">Analema</a> marciano. Crédito: NASA.</em></p>

<p>Esta cercanía a la Tierra también supone otra ventaja: la de las <strong>comunicaciones</strong>. Por muy bien preparados que estén los futuros exploradores (o colonos), la sensación de aislamiento ahí fuera será mucho mayor que la que tienen, por ejemplo, los astronautas de la Estación Espacial Internacional. Si además algo va mal, el apoyo desde la Tierra, técnico o psicológico, puede ser fundamental. Una señal de radio tarda en llegar entre 3 y 22 minutos de la Tierra a Marte o viceversa, dependiendo de la distancia entre ambos planetas en cada momento. Esto quiere decir que, en el mejor de los casos, <strong>hacer una pregunta y recibir la respuesta puede tardar de 6 a 44 minutos</strong>. Vale, tres cuartos de hora para recibir una respuesta puede parecer mucho, pero piensa que en el caso de una base en una luna de Júpiter, por ejemplo, esos tres cuartos de hora se convertirían en unas <em>dos horas</em>.</p>

<p>Desgraciada e inevitablemente, las comunicaciones no pueden ser continuas entre Marte y la Tierra salvo que establezcamos algún satélite repetidor en los lugares adecuados, lejos de ambos planetas: durante cierta parte del año, el Sol se encuentra en la línea que une Marte con la Tierra con lo que sería imposible enviar señales de uno a otro lado. Esto sólo sucede durante dos semanas cada vez, pero serían indudablemente dos semanas muy duras. Creo que, si establecemos una base permanente en Marte, el precio de un repetidor de este tipo merecería mucho la pena, de modo que se trata de un problema de importancia muy pequeña.</p>

<p>Los dos problemas fundamentales que planeta Marte para establecer bases permanentes en él son la <strong>escasa gravedad</strong> y la <strong>ausencia de un campo magnético</strong>, aunque ambos tienen solución hasta cierto punto si somos cuidadosos. Hablemos de cada uno de los dos con más detenimiento.</p>

<p>Respecto a la gravedad, como dijimos en la primera entrega, el campo gravitatorio sobre la superficie marciana es más o menos la tercera parte que en la Tierra. No sabemos todavía los efectos que esto puede tener a largo plazo sobre los seres humanos adultos, mucho menos sobre los niños o el desarrollo embrionario. Puesto que una primera etapa en la colonización de Marte involucraría únicamente adultos, haría falta proporcionar a los colonos recursos para minimizar los efectos de la baja gravedad sobre sus organismos: salas de ejercicios o incluso salas rotatorias en las que simular la gravedad terrestre, aunque fuese sólo durante algún tiempo. Es posible también que podamos adaptarnos a la gravedad marciana si estamos dispuestos a abandonar la Tierra permanentemente. Dicho de otro modo, la menor masa muscular de un habitante de Marte puede parecernos patológica porque no permitiría una vida normal en la Tierra, pero puede ser perfectamente viable para vivir en Marte, y si ese habitante nunca va a volver a la Tierra, ¿qué problema hay? Como digo, hará falta tiempo para que sepamos qué efectos reales tiene sobre nosotros vivir con un tercio de gravedad terrestre durante mucho tiempo.</p>

<p>Entre sus muchos otros proyectos, la <em>Mars Society</em> (de la que hablaremos luego) planteó el lanzamiento de un satélite que experimentase precisamente sobre este asunto, y la idea ha sido desarrollada por el <em>Massachusetts Institute of Technology</em> (el famoso <em>MIT</em>) y el <em>Georgia Institute of Technology</em>. El satélite, llamado <em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Mars_Gravity_Biosatellite" rel="nofollow" class="liwikipedia">Mars Gravity Biosatellite</a> (Biosatélite de Gravedad Marciana)</em>, girará sobre sí mismo con la velocidad angular precisa para producir una gravedad aparente idéntica a la de Marte, y llevará ratones que vivirán en esas condiciones durante cinco semanas. De ese modo podremos comprobar, hasta cierto punto, los efectos de la gravedad marciana sobre los seres vivos. Esperemos que este proyecto, que no tiene fecha fija por problemas de financiación, se lance pronto.</p>

<p>El asunto del desarrollo embrionario y el crecimiento de los niños es un problema más serio, si nos planteamos no sólo bases permanentes sino una migración real, porque tienen una solución más difícil. No es factible, por ejemplo, mantener a una mujer embarazada permanentemente &#8220;anclada&#8221; en una cámara giratoria para que el feto se desarrolle en una gravedad aparente similar a la de la Tierra. Si somos afortunados, el desarrollo podrá producirse con la gravedad marciana, o lograremos separar el desarrollo de nuestros embriones del cuerpo, con lo que puedan desarrollarse en cámaras específicamente diseñadas para ello y en permanente rotación. Si no, todos los habitantes de Marte serán, por necesidad, inmigrantes.</p>

<p>Respecto a la ausencia de campo magnético, es un problema de relativamente fácil solución. El problema no es el campo magnético en sí, por supuesto (por mucho que algunos anuncios de productos de &#8220;magnetoterapia&#8221; quieran engañarnos al respecto), sino que <strong>no existe protección de la radiación ionizante</strong> procedente del Sol. Aunque, como he dicho antes, la lejanía de Marte respecto al Sol hace que la intensidad de la radiación sobre la cima de su atmósfera sea bastante menor que en el caso de la Tierra, sí es suficiente como para que sea preocupante. El peligro se acentúa además por lo tenue de la atmósfera marciana: nosotros estamos protegidos de la radiación ionizante solar tanto por el campo magnético (que nos protege de las partículas cargadas) como por la atmósfera (que nos protege, además de ellas, de la radiación electromagnética).</p>

<p>La sonda <em>Mars Odyssey</em>, de la que ya hemos hablado hace unas semanas, midió precisamente los niveles de radiación sobre la superficie marciana para estimar el peligro que podría suponer para una futura misión tripulada al Planeta Rojo: en un año se reciben unos 0.8 grays. Ya sé que esto puede no decirte mucho, pero por si te sirve de referencia, las normas de seguridad de la NASA establecen un límite de unos 2.5 grays como radiación total absorbida durante las misiones de un astronauta a lo largo de su vida. Por lo tanto, <strong>un ser humano que viviese sobre la superficie de Marte alcanzaría ese límite de seguridad en unos tres años terrestres</strong> (más o menos un año y medio marciano). Si pretendemos tener habitantes permanentes de Nirgal hace falta, por tanto, protegerlos de algún modo. Afortunadamente, hacerlo es bastante fácil.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/Base-marciana.jpg" alt="Base marciana" />
<br />
<em>Visión artística de una base en Marte, con invernadero, planta solar, etc. <a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/ad/Concept_Mars_colony.jpg" class="liexternal">Versión a 4400&#215;3400 px</a>. Crédito: NASA.</em></p>

<p>No hace falta más que construir nuestras bases (o casas, a largo plazo) bajo tierra. Es más, dado que existen complejos de cuevas bastante extensos en Marte gracias a la erosión hídrica en el pasado, algunos de ellos probablemente con hielo de agua líquida, no haría falta ni siquiera excavar la mayor parte del tiempo, sino simplemente adaptar las cavernas ya existentes a nuestras necesidades. De este modo, aunque los colonos salieran a la superficie con regularidad, la mayor parte del tiempo estarían protegidos de lo peor de la radiación ionizante de una manera muy barata. Naturalmente, sería conveniente que salieran protegidos por vehículos o trajes especiales, pero esto es inevitable de todos modos por la ausencia de atmósfera, ya que siempre necesitarían estar dentro de un entorno presurizado.</p>

<p>Si nos planteamos a corto plazo una misión tripulada que dure relativamente poco tiempo, los niveles de radiación recibidos por la tripulación serían mucho menos peligrosos y no haría falta construir un entramado subterráneo. Los planes en este sentido son ya bastante más detallados de lo que podrías pensar: hace tiempo que diversas mentes bien amuebladas llevan pensando sobre los aspectos prácticos de un viaje así. De hecho, todos los problemas &#8220;cotidianos&#8221; de una base avanzada en Marte, así como sus posibles soluciones, no sólo han sido planteados teóricamente sino que <strong>están siendo probados ahora mismo</strong>, según lees este artículo.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/MDRS.jpg" alt="Base MARS en Utah"/>
<br />
<em>Dos &#8220;pseudo-astronautas&#8221; frente a la MARS de Utah.</em></p>

<p>En la Tierra hay dos simulacros de bases marcianas, de las que puede que no hayas oído hablar, denominadas <em>MARS</em> (<em>Mars Analog Research Station</em>, algo así como <em>Estación de Investigación en un Análogo de Marte</em>). Una de ellas está en la isla de Devon, en el ártico canadiense y otra en una zona desértica de Utah, en los Estados Unidos; una tercera iba a construirse en una región volcánica de Islandia, aunque se ha detenido su construcción por falta de fondos, y hay otras más planeadas. A las dos existentes acuden regularmente científicos de diversas disciplinas (geólogos, astrónomos, biólogos, etc.), que simulan en lo posible la vida de una base en Marte. De este modo, cuando finalmente vayamos allí tendremos experiencia práctica en los problemas que encontraremos y sabremos mejor cómo solucionarlos.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/MARS.jpg" alt="Base MARS en Canadá"/>
<br />
<em>MARS de la isla de Devon, Canadá. Crédito: <a href="www.marssociety.org" class="liinternal">Mars Society</a>.</em></p>

<p>Las <em>MARS</em> son parte de un proyecto mayor relacionado con la exploración y colonización de Marte, coordinado por la <em><a href="http://www.marssociety.org" class="liexternal">Mars Society</a></em>, cuyo propósito es precisamente ése: colonizar el Planeta Rojo. ¡No se trata de un puñado de lunáticos, ni mucho menos! Sus planes son de tal calidad que el borrador actual de misión exploratoria de la NASA, el <em>Design Reference Mission 3.0</em>, está basado en una modificación del plan <em>Mars Direct</em> propuesto por uno de los fundadores de la <em>Mars Society</em>, Robert Zubrin. Entre los miembros de la Mars Society hay astronautas retirados, físicos, biólogos, etc. Por si te dice algo el nombre (te recomendaré sus libros al final del artículo), es miembro también el genial Kim Stanley Robinson.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/MDRS2.jpg" alt="Base MDRS en Utah" />
<br />
<em>MARS de Utah, EE.UU. Crédito: <a href="http://www.marshome.org/" class="liexternal">Mars Foundation</a>.</em></p>

<p>Al final de la entrada dejaré enlaces a los documentos más detallados de la posible misión tripulada, pero los planes actuales (cambian todo el tiempo, sobre todo debido a la falta de fondos) involucran en primer lugar unos cuantos lanzamientos desde la Tierra de módulos diversos hacia Marte, sin tripulación: los hábitats y laboratorios, los vehículos robotizados y no robotizados, la planta de energía, el vehículo de retorno, etc. Algunos de estos recursos se depositarían en la superficie marciana para ser utilizados posteriormente por la tripulación del &#8220;primer turno&#8221;, y otros permanecerían en órbita alrededor del Planeta Rojo, como el vehículo de retorno. <strong>La misión tripulada podría así llegar a una base ya más o menos establecida</strong>, y si todo va bien, el plan terminaría con una base permanente en Marte y con viajes de ida y vuelta regulares llevando y trayendo los siguientes &#8220;turnos&#8221; de tripulación.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/March/758px-Mars_design_reference_mission_3.0_image_1.jpg" alt="Diseño de hábitats marcianos"/>
<br />
<em>Diseño de hábitats para una futura base marciana. Crédito: NASA.</em></p>

<p>Al principio, naturalmente, absolutamente todo tendría que ser llevado allí desde la Tierra, pero no hace falta meternos en ciencia-ficción para visualizar una base autosuficiente, excepto en lo que a las personas se refiere. Si la localización es la adecuada, la base dispondría de agua y luz solar de sobra: agua a partir del hielo de H<sub>2</sub>O y radiación solar gracias a la tenue atmósfera del planeta, a pesar de su distancia al Sol. Con ellos, el suministro de oxígeno está asegurado, y sería incluso posible tener cultivos hidropónicos al principio y, ¿por qué no? cultivos en el terreno posteriormente, ya que la sonda <em>Phoenix</em> ha verificado que el suelo marciano <a href="http://eltamiz.com/2008/06/28/phoenix-primeros-analisis-quimicos-del-suelo-marciano/" class="liinternal">no es tan diferente del nuestro</a>. Respecto a otros recursos, Marte dispone de minerales varios y la base podría, llegado un momento, expandirse y construirse a sí misma.</p>

<p>De lo que no me cabe duda es de que, durante mucho tiempo, una base de este tipo tendría un objetivo puramente científico, y por lo tanto una financiación muy limitada. Sí, ya sé que mucha gente se queja de los millones gastados en la exploración espacial por la NASA, cuando tenemos tantos problemas por resolver aquí abajo. Mi respuesta es la misma que di al hablar de la sonda <em><a href="http://eltamiz.com/2008/05/03/mas-cerca-del-sol-que-nunca-solar-probe/" class="liinternal">Solar Probe</a></em>: contexto, por favor. EE.UU. gastó durante 2008 unos <strong>cuatrocientos millones de dólares <em>cada día</em> en Iraq</strong>. Sí, tenemos problemas aquí abajo (y la mayor parte los hemos creado nosotros mismos), pero lo que gastamos en exploración espacial es absolutamente ridículo comparado con lo que se gasta, por ejemplo, en armamento, y a largo plazo la exploración espacial es la <em>única esperanza</em> de nuestra supervivencia como especie. De modo que, si reducimos el gasto en armamento y lo invertimos en colonizar otros planetas, estamos aumentando nuestras esperanzas de supervivencia doblemente sin quitar gastos de otras cosas útiles. Desgraciadamente, no creo que lo hagamos así: como diría Asimov, <em>¡asnos estúpidos!</em></p>

<p>El caso es que, la naturaleza humana siendo como es, no creo que esta base llegue más allá hasta que haya un beneficio económico claro en colonizar el planeta, o bien una presión debida a la sobrepoblación en la Tierra que empuje a una migración a Marte. El problema con ambas es el mismo: <strong>el dinero</strong>, ¡poderoso caballero!. Los emigrantes potenciales debidos a la sobrepoblación no tendrán los recursos necesarios para llegar a Marte, y la explotación de los recursos naturales marcianos probablemente será demasiado cara para ser ventajosa durante mucho tiempo.</p>

<p>La minería, por ejemplo, sería una industria provechosa en Marte, puesto que sus recursos aún no han sido explotados en absoluto: el problema es que, salvo que haya una población considerable allí, esos recursos tendrían su demanda en la Tierra, y <strong>sólo tendría sentido explotarlos si son tan escasos aquí que el coste del transporte sea menor que la diferencia de precio al extraerlos de nuestro planeta y de Marte</strong>. El transporte entre las órbitas de ambos planetas es relativamente barato, pues se trataría de envíos &#8220;no urgentes&#8221; que pueden utilizar órbitas de Hohmann económicas, y se trataría de viajes no tripulados. El problema es sacar esa cantidad de mineral del pozo gravitatorio de Marte.</p>

<p>La única manera práctica de que esto sea viable económicamente es, inevitablemente, la construcción de un <a href="http://eltamiz.com/2008/04/04/el-ascensor-espacial/" class="liinternal">ascensor espacial</a>. Afortunadamente, la pequeña gravedad marciana hace de este empeño algo muchísimo más fácil que en la Tierra, con lo que la explotación comercial de los recursos marcianos no se trata de algo imposible. Sin embargo, dudo que esto suceda salvo que descubramos allí algo extraordinariamente inusual en otros lugares: como veremos más adelante en la serie, el futuro de la minería del Sistema Solar probablemente no se encuentra en Marte sino en el cinturón de asteroides.</p>

<p>La exploración y establecimiento de una base humana permanente en Marte, por lo tanto, es algo tecnológicamente posible a corto plazo; si no lo hemos hecho hasta ahora ha sido fundamentalmente por razones económicas. Como digo, adaptarnos a Marte es más fácil de lo que a primera vista podría parecer. Otra historia bien diferente es lo contrario: adaptar Marte a nuestras necesidades transformándolo en un planeta lo más similar posible a la Tierra, es decir, realizar la <strong>terraformación de Marte</strong>.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/Marte-transicion.jpg" alt="Terraformación de Marte" style="float:right" /></p>

<p>En el caso de otros planetas la terraformación es imposible o no tenemos ni la más remota idea de cómo conseguirla; pero en el caso de Marte las condiciones son lo suficientemente similares a las de la Tierra, por extremas que sean, que sí sabemos más o menos bien cómo lograr terraformar el planeta en teoría. El problema, y lo que convierte esta empresa en ciencia-ficción por el momento, es la <em>escala</em>. Estamos hablando de modificar globalmente las condiciones de un planeta. Dicho esto, no olvidemos que ya hemos logrado eso: las condiciones en nuestro propio planeta no son las mismas que antes de que este grupo de monos particularmente ingeniosos y cascarrabias empezasen a coger palos del suelo y golpearse en la cabeza unos a otros; y parte de ese cambio lo hemos producido nosotros.</p>

<p><em>¿Qué cambios esenciales harían falta, y en qué orden, para convertir a Marte en un lugar en el que poder pasear sin llevar puesto un traje protector y sin recibir dosis letales de radiación en unos pocos años?</em> Básicamente son tres: aumentar la <strong>presión atmosférica</strong> hasta niveles soportables por el ser humano, modificar la <strong>composición de la atmósfera</strong> para que tenga el suficiente oxígeno, y elevar la <strong>temperatura</strong> hasta valores confortables para nosotros. Afortunadamente, hasta cierto punto estos cambios están relacionados entre sí y solucionarlos resuelve el problema de la radiación, con lo que no hace falta atacarlos por separado.</p>

<p>La ausencia de un campo magnético es la responsable, en gran medida, de la tenue atmósfera de Marte, pero esto no significa que sea imposible que el planeta tenga una atmósfera más densa: Venus, por ejemplo, no tiene campo magnético que merezca ese nombre y sin embargo tiene una atmósfera noventa veces más densa que la de la Tierra. Eso sí, conseguir aumentar la presión sería un proceso largo y difícil en la práctica.</p>

<p>Lo ideal sería empezar por añadir a la tenue atmósfera marciana gases de <a href="http://eltamiz.com/2008/05/12/falacias-el-efecto-invernadero-i-el-nombre/" class="liinternal">efecto invernadero</a>, como el propio dióxido de carbono que ya hay allí u otros aún más potentes: amoníaco, metano, <em>clorofluorocarbonos (CFCs)</em> o <em>perfluorocarbonos (PFCs)</em>, por ejemplo. Sí, los mismos y tan denostados <em>CFCs</em> que tanto tememos y odiamos aquí en la Tierra serían, por la misma razón, recursos muy valiosos en Marte. Por un lado, como cualquier otro gas liberado allí, aumentarían la presión. Por otro lado ayudarían a intensificar el efecto invernadero, elevando la temperatura del planeta.</p>

<p>Esto podría lograrse enviando satélites cargados de estos gases en una trayectoria de colisión con el planeta, aunque haría falta, por supuesto, una cantidad enorme de ellos lanzados a lo largo de muchos años para que empezase a notarse el cambio. Algo más realista, aunque todavía muy lejano, sería utilizar explosivos nucleares para estrellar contra el planeta asteroides procedentes de regiones exteriores del Sistema Solar: asteroides que contuvieran CO<sub>2</sub> o NH<sub>3</sub> congelados, por ejemplo. La cantidad de gas que podríamos liberar entonces sería muchísimo mayor que la resultante de enviar pequeños satélites, y los propios impactos calentarían levemente el planeta.</p>

<p>Una tercera opción, también factible, es montar en la superficie marciana &#8220;fábricas de gas&#8221;, es decir, <strong>sistemas automatizados que liberen continuamente gas a la atmósfera</strong>. Esto podría lograrse realizando reacciones químicas que extraigan de las rocas marcianas gases adecuados, por ejemplo, combinando metano con el ubicuo óxido férrico de Marte:</p>

<p>CH<sub>4</sub> + 4Fe<sub>2</sub>O<sub>3</sub> &rarr; CO<sub>2</sub> + 2H<sub>2</sub>O + 8FeO</p>

<p>Disponiendo de una central solar para generar energía eléctrica abundante sería posible también reducir directamente los óxidos de hierro del suelo para obtener hierro (útil en la ampliación de las bases que allí tengamos) y oxígeno molecular que, liberado a la atmósfera, aumentaría la presión y modificaría su composición para hacerla más adecuada a nuestras necesidades.</p>

<p>Lo bueno de cualquiera de estos métodos es que llegaría un momento, más tarde o más temprano &#8211;probablemente más tarde&#8211; en el que se produciría una especie de &#8220;reacción en cadena&#8221; tras la cual las cosas casí irían solas. Recordarás de las entregas anteriores describiendo el Planeta Rojo que existen cantidades ingentes de dióxido de carbono congelado en su superficie; de hecho, parte de él se sublima cada verano marciano y se convierte en gas. Si lográsemos que la temperatura aumentase intensificando el efecto invernadero, <strong>parte de ese CO<sub>2</sub> no volvería a convertirse en hielo en invierno</strong>, con lo que la temperatura aumentaría un poquito. Pero claro, eso significaría que el siguiente año más dióxido de carbono se mantuviese en forma de gas, lo cual elevaría ligeramente la temperatura media del planeta de nuevo. Supongo que ves a dónde conduce todo esto.</p>

<p>De hecho, podemos iniciar algo parecido sin necesidad de liberar gases a la atmósfera marciana, sino de un modo que también pertenece, por ahora, a la ciencia-ficción: <strong>modificar el albedo de Marte artificialmente</strong>. Puede sonar a estupidez, pero si oscurecemos, aunque sea mínimamente, la superficie del planeta, la cantidad de radiación solar absorbida aumentará, y la temperatura media también lo hará. Podríamos lograr esto esparciendo polvo de un color oscuro, procedente por ejemplo de Fobos, sobre el hielo de los polos de Marte. Esto haría que una cantidad mayor de hielo seco se sublimase cada verano, iniciando el proceso que he mencionado antes. Como siempre, el problema es de escala: hace falta cubrir una superficie bien grande del polo con este polvo oscuro para que se note la diferencia.</p>

<p>La primera etapa, sin duda, sería la más difícil: una vez haya una temperatura algo más elevada y una atmósfera ligeramente más densa que reduzca la radiación ionizante que llega al suelo, sería perfectamente factible <strong>liberar algas o líquenes en la superficie marciana</strong>, posiblemente en las cercanías del hielo de H<sub>2</sub>O que ya conocemos, de modo que éstos se propaguen: hay una cantidad enorme de CO<sub>2</sub>, agua y radiación solar de sobra para que prosperasen. Lo bueno de esto es que, además, no haría falta que hiciésemos nada más, ya que estos organismos irían colonizando regiones cada vez más grandes por sí mismos. No sólo eso: puesto que muchos de estos organismos son de un color más oscuro que el suelo, y todos ellos más oscuros que el hielo, el albedo del planeta disminuiría al mismo tiempo, aumentando así la cantidad de radiación absorbida.</p>

<p>Desde luego, haría falta mucho tiempo para que los niveles de oxígeno en la atmósfera y la temperatura permitiesen la vida de seres más complejos que los rudos líquenes y las algas, pero una vez el proceso hubiese alcanzado el punto de no retorno no haría falta más que esperar hasta que el agua líquida pudiese existir durante períodos de tiempo largos en la superficie. Entonces podríamos llevar plantas más complejas que acelerasen el proceso aún más, y finalmente tendríamos un planeta habitable: con agua líquida, oxígeno en la atmósfera, protección contra la radiación ionizante, etc. Desde luego, sería cuestión de muchas generaciones, pero afortunadamente la mayor parte del tiempo sólo haría falta esperar; sólo la primera etapa requiere de nuestra participación activa.</p>

<p>De hecho, aunque parezca contradictorio, si decidimos realizar este proceso durante cierto tiempo deberíamos estar fuera de Marte: como puedes imaginar, el aumento de temperatura y el deshielo tendrían <strong>efectos verdaderamente cataclísmicos</strong>. Habría vientos violentísimos, lluvias torrenciales, tormentas de arena tremendas&#8230; Vamos, un infierno en el que no querríamos estar, y al que sólo podrían sobrevivir formas de vida simples. No olvidemos tampoco que nuestras formas de vida &#8220;importadas&#8221; acabarían probablemente con las que puedan existir en la superficie marciana, algo que ya mencioné en el artículo anterior y que no me parece un dilema moral despreciable. De lo que tampoco me cabe duda es de que, si tenemos que elegir entre la extinción y la de esos microorganismos, yo elegiría acabar con ellos, aunque reticentemente.</p>

<p>Es posible que al leer estos últimos párrafos te estés preguntando algo casi inevitable: <em>¿es posible que vayamos demasiado lejos y perdamos el control?</em> Desde luego, ya que los sistemas climáticos son caóticos y muy difíciles de predecir, al alimentarse a sí mismos. Sin embargo, en el caso de Marte el equilibrio está tan desplazado hacia el frío y la tenue atmósfera por el tamaño del planeta, además de la ausencia de campo magnético, que es mucho más probable que nos quedemos cortos a que nos pasemos de largo. Esperemos que, para cuando el proceso haya alcanzado un punto suficientemente avanzado como para preocuparnos por eso, nuestra ciencia haya avanzado lo suficiente como para que podamos predecir y controlar con mayor precisión los sistemas climáticos.</p>

<p>Tal vez, con todo esto, algún día un porcentaje apreciable de la especie humana viva en Marte. Dudo que ni siquiera se acerque a la mayor parte de nosotros, porque para cuando estos procesos hayan alcanzado su final mi impresión es que ya se habrá producido la verdadera diáspora y muchos de nosotros estemos desparramados por diversos lugares (¡ojalá!), pero sí un número considerable. Cuando eso suceda &#8211;probablemente mucho antes de que llegue a suceder&#8211; habrá que replantearse el <strong>estado legal de Marte y de sus habitantes</strong>. Sí, ya sé que se supone que el espacio es de todos, pero eso es porque nadie ha encontrado aún una manera de obtener beneficio de su exclusividad ni de apropiarse de él. Cuando haya un número razonable de personas en Marte, si algún día las hay, su dependencia de centros de decisión terrestres será un verdadero problema y, ¿quién sabe? Tal vez veamos la bandera marciana ondear en la densa, y artificial, atmósfera de Ares.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/Bandera-Marte.png" alt="Bandera de Marte" />
<br />
<em>Bandera de Marte. Crédito: <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Flag_of_Mars.svg" rel="nofollow" class="liwikipedia">Wikipedia</a>. Publicada bajo una licencia <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/1.0/" class="liexternal">Creative Commons Attribution Sharealike 1.0</a></em></p>

<p>La bandera, por cierto, no es oficial ni mucho menos (no puede serlo, porque ningún gobierno ni institución es el &#8220;dueño&#8221; de Marte, al menos por ahora), pero no me extrañaría que algún dia lo fuese, pues ya ondea en las <em>MARS</em> de Canadá y EE.UU. y ha sido enviada al espacio en la misión STS-103 del transbordador espacial. Sus tres colores se basan en los tres libros de la trilogía de Kim Stanley Robinson, <em>Marte Rojo</em>, <em>Marte Verde</em> y <em>Marte Azul</em>, y representan las tres etapas futuras de la terraformación de Marte, si se produce (puedes ver la similitud con la imagen alargada de la derecha, de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:MarsTransitionV.jpg" rel="nofollow" class="liwikipedia">Daein Ballard/FDL</a> y que puedes descargar a su máxima resolución <a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/7f/MarsTransitionV.jpg" class="liexternal">aquí</a>).</p>

<p>Y con eso termino: si te interesan la colonización y terraformación de Marte (y si no es así, <em>¿cómo has logrado llegar hasta aquí sin dormirte?</em>), te recomiendo &#8212; no, mejor dicho, ¡te urjo, te espoleo, te azuzo! a que leas esa obra maestra de la ciencia-ficción &#8220;dura&#8221;. Puedes leer información sobre la trilogía <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Trilog%C3%ADa_marciana" rel="nofollow" class="liwikipedia">aquí</a>, y puedes encontrarla publicada en castellano por Ediciones Minotauro (ISBN 9788445076811,  9788445076941 y 9788445077085).</p>

<p>En la próxima entrada revolotearemos alrededor de los dos pequeños satélites de Marte, <a href="http://eltamiz.com/2009/05/25/el-sistema-solar-fobos-y-deimos/" class="liinternal"><em>Fobos</em> y <em>Deimos</em></a>.</p>

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<p>Para saber más (como suele suceder, los enlaces en inglés son más completos pero dejo en ambos idiomas):</p>

<ul>
<li><a href="http://www.marssociety.org" class="liexternal">Mars Society</a></li>
<li><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Colonizaci%C3%B3n_de_Marte" rel="nofollow" class="liwikipedia">Colonización de Marte</a></li>
<li><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Colonization_of_Mars" rel="nofollow" class="liwikipedia">Colonization of Mars</a></li>
<li><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Terraformaci%C3%B3n#Marte" rel="nofollow" class="liwikipedia">Terraformación de Marte</a></li>
<li><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Terraforming_mars" rel="nofollow" class="liwikipedia">Terraforming Mars</a></li>
<li><a href="http://ares.jsc.nasa.gov/HumanExplore/Exploration/EXLibrary/docs/MarsRef/contents.htm" class="liexternal">Reference Mission of the NASA Mars Exploration Study Team</a></li>
<li><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Mars_Direct" rel="nofollow" class="liwikipedia">Mars Direct</a></li>
</ul>
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		<title>Thomas Henry Huxley</title>
		<link>http://eltamiz.com/2009/04/07/thomas-henry-huxley/</link>
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		<pubDate>Tue, 07 Apr 2009 13:30:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Hablando de...]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy seguimos con Hablando de&#8230;, la serie &#8220;histórica&#8221; de El Tamiz, en la que hablamos de asuntos diversos de manera aparentemente aleatoria, enlazando cada artículo con el siguiente y tratando de poner de manifiesto cómo absolutamente todo está relacionado de una manera u otra. En las últimas entradas de la serie hemos hablado acerca del [...]]]></description>
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<p>Hoy seguimos con <em><a href="http://eltamiz.com/hablando-de/" class="liinternal">Hablando de&#8230;</a></em>, la serie &#8220;histórica&#8221; de <em>El Tamiz</em>, en la que hablamos de asuntos diversos de manera aparentemente aleatoria, enlazando cada artículo con el siguiente y tratando de poner de manifiesto cómo absolutamente todo está relacionado de una manera u otra.</p>

<p>En las últimas entradas de la serie hemos hablado acerca del los <a href="http://eltamiz.com/2008/02/20/nanotubos-de-carbono/" title="El Tamiz : Nanotubos de carbono" class="liinternal">nanotubos de carbono</a>, una de cuyas posibles aplicaciones más prometedoras es como estructura de un futuro <a href="http://eltamiz.com/2008/04/04/el-ascensor-espacial/" class="liinternal">ascensor espacial</a>, propuesto por primera vez por <a href="http://eltamiz.com/2008/05/19/konstantin-tsiolkovsky/" title="El Tamiz : Konstantin Tsiolkovsky" class="liinternal">Konstantin Tsiolkovsky</a>, partidario (como casi todos sus contemporáneos) de la <a href="http://eltamiz.com/2008/08/19/la-eugenesia/" class="liinternal">eugenesia</a>, promovida por Sir Francis Galton tras ser inspirado por el debate <a href="http://eltamiz.com/2008/12/09/el-debate-huxley-wilberforce/" class="liinternal">Huxley-Wilberforce</a> sobre la evolución, en el que participó el &#8220;bulldog de Darwin&#8221;, Thomas Henry Huxley. <em>Pero hablando de Thomas Henry Huxley&#8230;</em></p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/Huxley.jpg" alt="Thomas Henry Huxley" />
<br />
<em>Thomas Henry Huxley (1825-1895) con 32 años.</em></p>

<p>Aunque el episodio más famoso de su biografía fue probablemente el debate con &#8220;Sam el jabonoso&#8221;, el obispo Wilberforce, la vida entera de Huxley parece sacada de una novela, y es un personaje fascinante; se trata además, como creo que resultará evidente al leer el artículo, de alguien a quien admiro profundamente, aunque no esté de acuerdo con todas sus ideas, ni mucho menos. Si eres <em>fan</em> de Asimov o Sagan, no te pierdas a quien popularizó el término <em>protoplasma</em> en la Inglaterra victoriana, y una de las personas que más ha hecho por la divulgación científica en los últimos dos siglos.</p>

<p>Thomas Henry Huxley nace en 1825 en Ealing, un pueblo inglés. Su padre era profesor de matemáticas en el colegio de Ealing, en el que estudiaba el pequeño Thomas &#8211;quien, por entonces y sorprendentemente, aún no tenía patillas&#8211;. Aquí empieza parte de lo admirable de Huxley: el colegio cierra, su padre pierde su empleo y la familia entra en graves apuros económicos. Tanto es así que <strong>en ese momento, con tan sólo diez años, termina la vida escolar de Huxley</strong>&#8230; y empiezan los años en los que se formaría como un científico &#8220;de los de antes&#8221;, él solito.</p>

<p>La enseñanza autodidacta de Huxley durante su preadolescencia y adolescencia es, no puedo llamarla de otra manera, ávida: para empezar, aprende él solo griego y alemán. Naturalmente, dados los medios de la época no domina las lenguas oralmente, pero su conocimiento de las lenguas escritas es profundo &#8212; leía a Aristóteles en griego, y como adulto traduciría obras científicas alemanas para Darwin. Armado con la nutrida biblioteca de su familia, estudia filosofía, teología, lógica, geología, política, anatomía, biología&#8230; en pocos años adquiere una cantidad de conocimientos que avergonzaría a cualquier escolar normal. Aunque no tengo pruebas de ello, sospecho que es también durante esta época que Huxley desarrolla su amor por el razonamiento y el conocimiento objetivos, y la educación a lo largo de toda la vida, que tan importantes serían en su concepción filosófica de la existencia, como veremos luego.</p>

<p>Con tan sólo trece años se convierte en ayudante de su cuñado, que era médico; posteriormente continúa su aprendizaje de la medicina y la biología fuera de los cauces académicos con varios doctores británicos, hasta que finalmente vuelve al redil de la enseñanza formal con dieciséis años, cuando entra en Sydenham College. Posteriormente logra una beca para estudiar en el hospital de Charing Cross, donde aprende maravillas en anatomía de un sujeto algo siniestro pero muy bien capacitado, Thomas Wharton Jones.</p>

<p>En su juventud en Escocia, Jones había sido el ayudante de un individuo aún más lúgubre, Robert Knox, quien se había cubierto de infamia cuando se descubrió que, para procurarse cadáveres que diseccionar (algo realmente difícil entonces), los había comprado de un par de asesinos en serie que mataban gente justo con ese horrendo propósito. El entonces joven Thomas Wharton Jones había sido el mensajero entre el doctor Knox y los criminales, con lo que el escándalo lo salpicó también a él, probablemente con justicia. El caso es que, tras el episodio, Jones abandonó Escocia y se mudó a Inglaterra, donde se convierte en profesor de Huxley. Huxley era consciente de la valía de su mentor, independientemente de sus defectos morales, y de lo mucho que le debía; de ahí que, posteriormente, Huxley lograse una pensión para Jones cuando éste se retiró, a pesar de sus diferencias en otros aspectos (Jones era un ferviente enemigo de la teoría de la evolución). Esto te da una idea de la talla moral de nuestro personaje de hoy, aparte de su capacidad intelectual y su disciplina.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/Huxley-joven.jpg" alt="Huxley, joven" />
<br />
<em>Huxley con 21 años, justo antes del viaje en el Rattlesnake.</em></p>

<p>El caso es que, con tan sólo veinte años y trabajando bajo la dirección de Jones, el joven Huxley publica su primer artículo científico, en el que describía una capa hasta entonces desconocida del folículo piloso, la que hoy conocemos como <em>capa de Huxley</em>. El mismo año logra aprobar el primero de los exámenes para obtener el título de medicina, con matrícula de honor en fisiología y anatomía, pero no se presenta al segundo examen, ya que está cubierto de deudas y necesita ponerse a trabajar. Por segunda vez en su vida, su educación formal se detiene abruptamente por razones económicas, y nunca logra el título de doctor.</p>

<p>Sin embargo, los conocimientos de Huxley en medicina en general y anatomía en particular son profundos, y gracias a ellos consigue entrar en la Armada, con lo que empieza otra etapa fascinante de su vida. Se convierte en ayudante del médico del navío <em>HMS Rattlesnake</em>, una fragata de 28 cañones que se dispone a partir hacia Nueva Guinea y Australia en un viaje de exploración. <strong>Durante cuatro años, desde que tiene 21 hasta los 25, Huxley viaja por el hemisferio sur en el Rattlesnake</strong>, lejos de la civilización y sus libros. <em>¿Quiere esto decir que deja de aprender cosas?</em> Ni muchísimo menos.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/HMSRattlesnake.jpg" alt="HMS Rattlesnake" />
<br />
<em>HMS Rattlesnake, de Sir Oswald Walter Brierly (1853).</em></p>

<p>Para empezar, desarrolla sus dotes artísticas como dibujante e ilustra episodios del viaje con dibujos llenos de candor. Además, se dedica a estudiar los invertebrados marinos, y sus descubrimientos sobre las medusas y pólipos le otorgan gran prestigio en Inglaterra. No sólo avanza en el conocimiento de esas primitivas criaturas, sino que descubre también que su estructura básica es muy similar a la de los embriones tempranos de animales más complejos (hoy diríamos, claro está, &#8220;más evolucionados&#8221;). Cuando vuelve a casa en 1850 <strong>se convierte en miembro de la <em>Royal Society</em></strong>. No está mal para alguien que sólo fue al colegio hasta los diez años, ¿eh?</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/Huxley-dibujo.jpg" alt="Dibujo de Huxley de una aborígen australiana" />
<br />
<em>Esbozo de Huxley de una mujer australiana, realizado durante el viaje en el HMS Rattlesnake.</em></p>

<p>Pero es que la cosa no acaba ahí: un año más tarde recibe la medalla de oro de la <em>Royal Society</em> y es elegido miembro de su Consejo de dirección (el famoso <em>Council</em>). Aunque seguiría siendo oficialmente miembro de la Armada hasta 1854, ya no vuelve a realizar viajes, pero sí continúa examinando especímenes traídos de mares lejanos. En los años posteriores a su viaje en el <em>Rattlesnake</em> Huxley publica un buen número de artículos sobre diversos invertebrados marinos, desde gusanos tunicados hasta cefalópodos y rotíferos. Probablemente no hay un experto similar en invertebrados marinos en el siglo XIX, pero es un honor que, en mi opinión, tiene poca importancia al lado de la influencia de Huxley en otros campos.</p>

<p>Es en esta segunda parte de su vida, a la vuelta del viaje y ya con un reconocimiento a sus conocimientos y capacidad, que <strong>Huxley se convierte en un auténtico paladín de la ciencia en la Inglaterra victoriana</strong>. Recibe diversos honores y desempeña cargos excelsos en varias instituciones, y utiliza su influencia y su capacidad de debatir y convencer para extender la educación científica todo lo que puede; en cierto sentido, trata de otorgar a otros lo que él tuvo que buscarse por su cuenta. No creo que la importancia de Huxley sea debidamente reconocida fuera de Gran Bretaña, pero juzga tú mismo.</p>

<p>Para empezar, en tiempos de Huxley los estudios universitarios en biología eran muy escasos, y no había títulos en esa disciplina como tal ni en su país ni fuera de él. Sí existían, por supuesto, títulos en medicina, y todos los biólogos de la época &#8211;incluido el propio Huxley&#8211; se habían formado en la Universidad como médicos. A su muerte, casi todas las universidades británicas disponían de cátedras de biología. No estoy exagerando si digo que Huxley es el principal responsable de este cambio. Sus ideas acerca de la Universidad, sin embargo, van mucho más allá de ese campo en particular, y comparar su ideal con la Universidad real de su tiempo (¡o el nuestro!) da que pensar. No te pierdas la mención del aprendizaje, no ya del conocimiento, <em>sino de los medios para adquirirlo por uno mismo</em>:</p>

<blockquote>En una Universidad ideal, como yo la concibo, debería ser posible ser instruido en todas las formas del conocimiento, y ser entrenado en el uso de todos los métodos por los que se obtiene ese conocimiento. En una Universidad así, la fuerza del ejemplo vivo debería prender en el alumno una ambición noble de emular el aprendizaje de los hombres sabios, y seguir los pasos de los exploradores de los nuevos campos del conocimiento. Y el mismo aire que respira debería estar cargado con ese entusiasmo por la verdad, ese fanatismo por la veracidad, que es una posesión más grande que muchos conocimientos; un regalo más noble que el poder de aumentar el conocimiento; tanto más grande y más noble que éstos como la naturaleza moral del ser humano es mayor que la intelectual; porque la veracidad es el corazón de la moralidad.</blockquote>

<p>Pero su influencia fue mucho más allá del mundo universitario.</p>

<p>Huxley era de la opinión de que era absurdo encerrar el conocimiento científico en la Universidad: era esencial formar al gran público, y era evidente que existían muchas personas que, sin tener títulos en ninguna ciencia, sí tenían interés por conocer la realidad de las cosas a un nivel mayor que el que era posible enseñar en las escuelas. Vamos, que Huxley era un proponente temprano del <em>&#8220;Antes simplista que incomprensible&#8221;</em>, y logró su propósito, ¡vaya si lo logró!</p>

<p>La principal manera en la que consiguió llegar al gran público fue a través de artículos en periódicos y revistas: escribía en varios de ellos, a menudo versiones simplificadas de algunas de sus clases, y generaba un gran interés. Por supuesto, estamos hablando de la segunda mitad del siglo XIX, de modo que Huxley tiene mucho más mérito que los divulgadores modernos, que escriben para un público en su mayor parte receptivo. ¿Recuerdas la polémica tremenda y los miedos diversos que mencionamos al hablar de los textos evolucionistas en el artículo anterior? Asómbrate entonces ante el título de uno de los artículos de Huxley en la <em>Fortnight Review</em>, e imagina la reacción de la gente al leerlo: <em>&#8220;La base física de la vida&#8221;</em>. Con un par.</p>

<p>En ese artículo, Huxley explica cómo <strong>los procesos microscópicos en las células vivas no se deben a una &#8220;acción vital&#8221; sobrenatural</strong>, sino simplemente a (cito) &#8220;el resultado de las fuerzas moleculares del protoplasma&#8221;. Sí, ya sé que hoy esto resulta una perogrullada, pero entonces era una afirmación revolucionaria. El número de la <em>Fortnight Review</em> en el que aparecía el artículo de Huxley fue impreso siete veces. Huxley fue apodado <em>&#8220;el Doctor Protoplasma&#8221;</em> por las revistas satíricas, pero eso no es lo que me parece más admirable; lo increíble es que, en pleno siglo XIX, el gran público inglés debatía utilizando la palabra <em>protoplasma</em> como si tal cosa. Y, aunque muchos oían cosas que no querían oír, eran cosas que necesitaban ser dichas, y hacía falta alguien con la valentía necesaria para hacerlo en una época en la que, como dijimos en la entrada anterior, los pseudónimos en los artículos científicos polémicos eran algo normal debido al miedo.</p>

<p>Huxley fundó también un club (los ingleses de la época estaban realmente obsesionados con formar clubs), el <em>Club X</em>, que era algo así como la Patrulla X de la Ciencia. Sus miembros pertenecían, todos menos uno, a la Royal Society, y cenaban juntos semanalmente justo antes de las reuniones del Consejo rector de la Royal Society, para poner en común estrategias que promovieran su particular visión de la ciencia &#8211;que son básicamente las mismas que tenemos hoy en día, pero no las que había entonces dado lo retrógrado de los &#8220;altos mandos&#8221; en todos los estamentos&#8211;. Esto puede sonar conspiratorio (reuniones en una cena antes de la discusión en un organismo público), porque&#8230; bueno, porque lo era. El hecho de que el Club X tuviera fines altruistas &#8211;fundamentalmente el avance de la educación científica formal y no formal&#8211; no lo hace menos siniestro. Desconozco los detalles y, evidentemente, no estaba en las reuniones de estos individuos, pero se trata del único episodio que conozco de la vida de Huxley en el que su actitud no me parece admirable.</p>

<p>Sí es admirable uno de los frutos del Club X: sus miembros pusieron todos sus empeños en lograr una revista científica que popularizase la ciencia, y lo intentaron en varias ocasiones con diversas publicaciones y editores. Todos sus intentos fracasaron hasta el último: Norman Lockyer se convirtió en el editor de la revista <em>Nature</em>, y <strong>casi todos los artículos de los primeros números estaban firmados por miembros del Club X de Huxley</strong>. Creo que no hace falta que explique la importancia de <em>Nature</em> en la divulgación científica del siglo XX, pero tal vez no conocieras el papel de Huxley en el asunto, una vez más impulsando la divulgación científica de una forma revolucionaria para su época. En 1925 la revista dedicó un número entero a Huxley en el centenario de su nacimiento.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/Nature-primer-numero.jpg" alt="Primer número de la revista Nature" />
<br />
<em>Primer número de la revista Nature.</em></p>

<p>Claro, hoy en día <em>Nature</em> es una publicación reputadísima y aceptada por todo el mundo, pero en sus comienzos su carácter liberal y puntero la convertían en una revista muy polémica, y tenía muchos enemigos poderosos. Sus artículos generaban verdaderas llagas en los sectores más reaccionarios de la sociedad inglesa, y había abundantes y acaloradas discusiones sobre los descubrimientos publicados en ella.</p>

<p>Parte de los esfuerzos de Huxley y el Club X tenían que ver con la secularización de la Ciencia, y la distinción clara entre Ciencia y Religión; y esto no sólo en el ámbito universitario, sino también el escolar. Huxley perteneció al <em>London School Board</em> que determinaba la política educativa de los colegios de Londres, y se opuso fervientemente a la financiación pública de colegios religiosos (algo que sigue pasando hoy en día en muchos países, así que imagina por aquel entonces). Curiosamente, no se oponía a que se leyera la Biblia en los colegios en una forma revisada (que eliminase aquellos pasajes que fueran contradictorios con los descubrimientos científicos), pues consideraba que tenía un gran valor como herramienta educativa en la moral. Estés de acuerdo con él o no, creo que el hecho de que propusiera ambas medidas pone de manifiesto que elegía lo que consideraba mejor en cada caso, y no se dejaba llevar por fanatismos en uno u otro sentido.</p>

<p>Por si esto fuera poco para granjearse enemigos, Huxley también se dedicó a estudiar y discutir la relación entre el hombre y otros simios. Aunque, como dije en el artículo sobre el debate con Wilberforce, Huxley no estaba convencido de que Charles Darwin estuviera en lo correcto acerca de la evolución en todos sus aspectos, <strong>sí lo estaba de que existía una íntima relación entre la anatomía humana y la de otros animales</strong>, y de que esa relación era indicativa de una probable evolución del ser humano a partir de antecesores no humanos. En 1863, Huxley publica <em>&#8220;Evidence as to Man&#8217;s Place in Nature&#8221; (&#8220;Pruebas sobre el lugar del hombre en la Naturaleza&#8221;)</em>. ¡Menudo título! Una vez más, la entereza y el valor de este hombre me sorprenden. Ojito a las ilustraciones del libro, que hablan por sí solas:</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/March/800px-Huxley_-_Mans_Place_in_Nature.jpg" alt="Ilustración de Huxley" />
<br />
<em>Ilustración comparativa de los esqueletos de varios simios y el hombre, de la obra de Huxley.</em></p>

<p>Desde luego, a Huxley le caen palos desde todas partes, pero dispone de armas de sobra para defenderse: por un lado no es ningún advenedizo, su posición en la jerarquía científica británica es bien sólida. Por otra parte, como debería resultar evidente por su actuación en el debate con el obispo Wilberforce, era un orador consumado y utilizaba argumentos de una lógica aplastante, con lo que era muy difícil ganarle en una discusión ¡incluso aunque no tuviera razón, y en este caso la tenía! Finalmente, como he dicho antes, sus conocimientos de anatomía eran enormes; nadie durante el auge de su carrera conocía más anatomía comparativa que él.</p>

<p>Ya mencioné <a href="http://eltamiz.com/2008/12/09/el-debate-huxley-wilberforce/" class="liinternal">en el artículo anterior</a> su particular batalla con Richard Owen, en la que Owen afirmaba que existen estructuras en el cerebro humano que no poseen los grandes simios, y cómo Huxley realizó disecciones públicas en las que mostró que Owen no estaba en lo cierto. A partir de entonces, los partidarios de un origen humano independiente de otros animales y de una diferencia fundamental entre el hombre y los grandes simios <strong>ya no podrían utilizar la existencia de órganos diferentes como argumento</strong>. Naturalmente, esto no quiere decir que Owen y los suyos aceptaran un origen común ni mucho menos: dirían entonces que el cerebro humano era muchísimo mayor que el de esos monos, una diferencia tan grande que no podía ser aceptada la explicación evolutiva para justificarla.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/Huxley-gorila.jpg" alt="Thomas Huxley junto a gorila" />
<br />
<em>Huxley, junto al dibujo del cráneo de un gorila. Mejor con patillas, ¿verdad?</em></p>

<p><em>¿La respuesta de Huxley a la segunda argumentación?</em> El examen de un cráneo de Neanderthal descubierto en 1857 y su estimación sobre la capacidad craneal y el tamaño del cerebro de su dueño: <strong>no existía tal abismo en el tamaño del cerebro entre el hombre y otros seres</strong>. A lo largo del tiempo se hizo evidente que había una verdadera gradación en la capacidad cerebral de diversas especies pre-humanas, y Huxley desempeñó un papel importante en la investigación y la divulgación de nuestra relación con otros animales; tal vez no tan importante como la de Darwin, pero me atrevo a decir que sin Huxley las ideas de su amigo no hubieran sido aceptadas con tanta rapidez y de forma tan extensa, especialmente en lo que se refiere al origen del ser humano.</p>

<p>Esto no quiere decir, sin embargo, que Huxley estuviera de acuerdo con Darwin en todo, ni que las teorías de Darwin lo convencieran enteramente. La disposición de Huxley ante todo en la vida era la del <em>escepticismo</em>: si consideraba que existían pruebas convincentes de algo, lo aceptaba; si existían pruebas de lo contrario, lo rechazaba; si no había una cosa ni la otra, o se inclinaba prudentemente por la opción que mejor se ajustaba a los hechos o se limitaba a no tener una opinión al respecto. Espero que seas consciente de que esta actitud, por más razonable que parezca hoy en día, no lo era entonces en absoluto.</p>

<p>Respecto a la evolución, Huxley consideraba que no había pruebas suficientes para concluir que Darwin estaba en lo cierto. ¿Por qué se convirtió en su <em>&#8220;bulldog&#8221;</em> entonces? Por esa misma actitud escéptica, que hacía la teoría de Darwin la menos mala de todas las existentes, más aún si se la comparaba con los argumentos de Wilberforce y similares, contaminados por superstición e irracionalidad.</p>

<p>La anatomía comparativa, en la que Huxley era el experto incuestionable, proporcionaba un enigma: debía necesariamente haber una razón por la que había estructuras tan similares entre todos los seres vivos, y por la que las similitudes eran mayores entre unos y otros, y entre unas etapas del desarrollo embrionario y otras. <em>¿Por qué los fetos de vertebrados se parecían de manera tan extraordinaria a seres aparentemente tan dispares como los <em>cnidarios</em>?</em> No existía una explicación científica mejor que la de Darwin, de modo que Huxley hizo lo que cualquier científico que se precie haría: aceptar la mejor teoría disponible, con reticencias, hasta que se encuentre otra que se ajuste mejor a los hechos. Si Huxley hubiera vivido unas cuantas décadas más y conocido la existencia del ADN y las mutaciones, es posible que no hubiera tenido tantas dudas, pero estoy convencido de que hubiera mantenido su posición de <em>&#8220;acepta lo mejor que tengas hasta que tengas algo mejor&#8221;</em>, pues era su filosofía de vida.</p>

<p>De hecho, <strong>Huxley es el primer agnóstico con ese nombre</strong>&#8230; porque <em>fue él</em> quien creó ese nombre. Podrías pensar que, dadas sus interminables discusiones con religiosos como Wilberforce y sus empeños por secularizar la ciencia, Huxley sería un ateo convencido. Pues no: serlo, en su opinión, sería tan irracional como creer en un Dios del que no hay pruebas empíricas. De hecho, cuando un sacerdote comparó sus ideas sobre el origen del hombre con el positivismo de Comte, Huxley contestó que el positivismo <em>&#8220;no es más que Papismo con M. Comte en la silla de San Pedro, y con los nombres de los santos cambiados&#8221;</em>.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/April/Huxley-viejo.jpg" alt="Huxley al final de su vida" />
<br />
<em>Huxley, hacia el final de su vida.</em></p>

<p>En resumen, Huxley dudaba. De todo, todo el tiempo. Su actitud era exactamente lo contrario de la fe: pero no sólo de la fe religiosa en un Dios Creador, sino de cualquier actitud de convicción similar, incluido el ateísmo, ya que cualquier respuesta indudable a cuestiones metafísicas, por definición, no puede ser demostrada mediante pruebas físicas. En sus propias palabras, que son más claras que cualquier explicación que pueda escribir ahora (énfasis mío),</p>

<blockquote>Cuando alcancé la madurez intelectual y empecé a preguntarme si era ateo, teísta o panteísta; materialista o idealista; cristiano o librepensador; descubrí que cuanto más aprendía y reflexionaba, menos preparado me sentía para responder; hasta que, al fin, llegué a la conclusión de que no tenía arte ni parte en cualquiera de esos términos, excepto el último. <strong>La única cosa en la que todos ellos estaban de acuerdo era la única cosa en la que yo me diferenciaba de todos ellos</strong>. Todos estaban seguros de que habían alcanzado una cierta <em>gnosis</em> &#8212; habían resuelto, más o menos satisfactoriamente, el problema de la existencia; mientras que yo estaba bastante seguro de que no lo había logrado, y tenía una convicción bastante fuerte de que el problema era insoluble. Así que me puse a pensar, e inventé un término que me pareció adecuado, el de &#8220;agnóstico&#8221;. Me pareció sugerentemente opuesto al &#8220;gnóstico&#8221; de la historia de la Iglesia, que afirmaba saber tantas cosas de aquello que yo ignoraba.</blockquote>

<p>Lo más curioso de todo es que, aunque nunca había leído antes fragmentos de Huxley, una de sus citas se parece sorprendentemente a una idea que he repetido muchas veces en <em>El Tamiz</em>. No pretendo compararme a Huxley, ¡ni muchísimo menos!, pero si eres <em>tamicero añejo</em> seguramente estás hasta las orejas de que repita cosas como <em>&#8220;en un conflicto entre tu razón y tu intuición, haz caso de la razón&#8221;</em> o <em>&#8220;razón > intuición&#8221;</em>. En palabras de Huxley de su libro <em>&#8220;Agnosticismo&#8221;</em>, de 1889:</p>

<blockquote>En asuntos de intelecto, sigue a tu razón tan lejos como te lleve, sin importar cualquier otra consideración. Y de modo opuesto: en asuntos del intelecto, no afirmes que hay conclusiones seguras que no sean demostrables y estén demostradas.</blockquote>

<p>Otra cita más humorística, pero no menos reveladora:</p>

<blockquote>No demasiado lejos de la invención del fuego&#8230; debemos valorar la invención de la <em>duda</em>.</blockquote>

<p>Como en el caso de <a href="http://eltamiz.com/2008/05/19/konstantin-tsiolkovsky/" class="liinternal">Tsiolkovsky</a>, leer sobre Huxley me parece inspirador, de modo que, si dominas la lengua de Shakespeare, te recomiendo encarecidamente que leas algunas de sus obras, especialmente su autobiografía y sus ensayos más filosóficos &#8212; todas ellas tienen tantos años que están disponibles de forma libre y gratuita, y las enlazo más abajo.</p>

<p>No muchos hubieran tenido las agallas de publicar dibujos como el de arriba con la comparación entre los esqueletos de un chimpancé y un ser humano, o de utilizar un cráneo de <em>Homo neanderthalensis</em> sólo cuatro años después de la publicación de <em>&#8220;Sobre el origen de las especies&#8221;</em>. <em><a href="http://eltamiz.com/2009/08/26/el-homo-neanderthalensis/" class="liinternal">Pero hablando del Homo neanderthalensis&#8230;</a></em></p>

<p><a href="http://eltamiz.com/relatividad-sin-formulas-el-libro/" class="liimagelink"><img src="http://eltamiz.com/images/re728x90.png"/></a></p>

<p>Para saber más:</p>

<ul>
<li><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Henry_Huxley" rel="nofollow" class="liwikipedia">Thomas Henry Huxley</a> (en español, más escaso)</li>
<li><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Thomas_Henry_Huxley" rel="nofollow" class="liwikipedia">Thomas Henry Huxley</a> (en inglés, más completo)</li>
<li>Narración del viaje del HMS Rattlesnake, de John MacGillivray (<a href="http://www.gutenberg.org/etext/12433" class="liexternal">Volumen 1</a>, <a href="http://www.gutenberg.org/etext/12525" class="liexternal">Volumen 2</a>) (en inglés)</li>
<li><a href="http://www.gutenberg.org/browse/authors/h#a595" class="liexternal">Todas las obras de Huxley en Project Gutenberg</a> (en inglés), y especialmente:</li>
<li><a href="http://www.gutenberg.org/etext/1315" class="liexternal">Autobiography and Selected Essays</a>, de Thomas Henry Huxley (en inglés)</li>
</ul>
]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>¿Por qué se producen más catarros y gripes durante el invierno?</title>
		<link>http://eltamiz.com/2009/01/20/%c2%bfpor-que-se-producen-mas-catarros-y-gripes-durante-el-invierno/</link>
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		<pubDate>Tue, 20 Jan 2009 16:09:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ahora que lo pienso...]]></category>
		<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>

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		<description><![CDATA[La verdad es que este artículo iba a ser publicado dentro de la serie Falacias, desmontando lo que yo creía un mito como la copa de un pino&#8230; pero al final, tras la habitual investigación para asegurarme de que no estoy equivocado, ha resultado que sí lo estaba, y que las cosas son más complejas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><br /></p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/" class="liimagelink"><img src="http://eltamiz.com/elcedazo/images/cedazo-naeros2.png" /></a></p>

<p>La verdad es que este artículo iba a ser publicado dentro de la serie <em><a href="http://eltamiz.com/falacias/" class="liinternal">Falacias</a></em>, desmontando lo que yo creía un mito como la copa de un pino&#8230; pero al final, tras la habitual investigación para asegurarme de que no estoy equivocado, ha resultado que sí lo estaba, y que las cosas son más complejas y están menos claras de lo que pensaba. De modo que he decidido publicar la entrada dentro de la serie de preguntas/dudas, <em><a href="http://eltamiz.com/category/ahora-que-lo-pienso/" class="liinternal">Ahora que lo pienso&#8230;</a></em>, para poder extenderme de manera más neutral, sin atacar ideas preconcebidas sino simplemente respondiendo como mejor sé a la pregunta.</p>

<p>La pregunta en cuestión es: <strong>¿Por qué se producen más catarros y gripes durante el invierno?</strong> Por si te lo estás preguntando, mi idea inicial era desmontar lo de que &#8220;coger frío&#8221; produce catarro, y explicar que no tiene que ver una cosa con la otra. De hecho, durante muchos años se ha pensado que la &#8220;sabiduría popular&#8221; estaba equivocada en este caso, y que el frío no supone una mayor incidencia de catarros o gripes&#8230; pero, como digo, la cosa ya no está tan clara. En mi descargo debo decir que la cosa ha dejado de estar clara recientemente, y que mis ideas preconcebidas eran coherentes con los estudios realizados hasta tan sólo unos pocos años atrás. Pero vamos al grano.</p>

<p>Aunque no es el objetivo de este artículo entrar en profundidad en la naturaleza de este tipo de enfermedades, <em>tanto el catarro/resfriado como la gripe son enfermedades víricas</em>: hay muchos virus diferentes involucrados (de varias familias diferentes, y distintos para el catarro y la gripe). Por lo tanto, lo que está claro es que <strong>el frío, por intenso que sea, es incapaz de producir por sí solo un resfriado o una gripe</strong>. De hecho, se ha observado cómo en bases científicas de climas gélidos (como, por ejemplo, la Antártida), por mucho frío al que estuvieran expuestos los miembros de la base, si no reciben a un invitado que tenga el virus ninguno de ellos desarrolla estas enfermedades &#8212; pero esto es (con los conocimientos actuales de microbiología) evidente. Sin agente infeccioso, no hay infección.</p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/January/rhinovirus.png" alt="Rhinovirus" />
<br />
<em>Rhinovirus, uno de los principales responsables del catarro. Crédito: <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Rhinovirus.PNG" rel="nofollow" class="liwikipedia">Wikipedia/CC 2.5 Sharealike License</a>.</em></p>

<p>Sin embargo, sí se ha observado desde hace bastante tiempo que los catarros y las gripes, aunque se producen durante todo el año, <em>lo hacen con mayor frecuencia durante el otoño y el invierno</em>. Por cierto, la famosa &#8220;gripe española&#8221; de 1918-1920 se detectó por primera vez en Marzo (en los Estados Unidos, no España, pero bueno), y algunos de los brotes más virulentos se produjeron entre Junio y Agosto, de modo que estamos hablando de una <em>mayor frecuencia</em>, no de algo absoluto.</p>

<p>Durante muchos años se consideró que las razones de la mayor incidencia de catarros y gripes en invierno eran circunstanciales, no debidas a la menor temperatura. Muchas fuentes de información siguen dando como un hecho que las bajas temperaturas no tienen absolutamente nada que ver con el catarro y la gripe, y como he dicho antes, yo mismo he estado a punto de afirmar lo mismo al preparar este artículo. Pero, si no es el frío el que los favorece, ¿por qué en esas épocas del año?</p>

<p>De acuerdo con las explicaciones científicas tradicionales, los factores que se combinan en el otoño-invierno para producir una mayor frecuencia de enfermedades respiratorias víricas son diversos, pero el más importante es el hecho de que <strong>en las épocas más frías y más húmedas tendemos a estar más juntos en lugares cerrados durante más tiempo</strong>, algo que voy a llamar el <em>&#8220;efecto apelotonamiento&#8221;</em>. Se ha comprobado que, en lugares en los que no hay primavera-verano-otoño-invierno sino una estación seca y otra húmeda, la incidencia de este tipo de infecciones es mayor durante la estación húmeda, entre otras cosas &#8211;probablemente&#8211; por esta misma razón.</p>

<p>El <em>&#8220;efecto apelotonamiento&#8221;</em> se nota especialmente en la época escolar: durante el curso escolar, los niños pasan mucho tiempo encerrados juntos, y luego llegan a sus respectivas casas y propagan la enfermedad. Algo parecido pasa, por cierto, con los piojos: la incidencia de piojos es mayor en invierno que en verano precisamente por la mayor facilidad de propagación de los parásitos durante el curso escolar. Y, como comprenderás, el exponerte al frío no hace más probable que &#8220;cojas piojos&#8221; por el propio frío.</p>

<p>De hecho, se han realizado multitud de estudios que han expuesto a grupos de personas a bajas temperaturas y no a otros, y en la inmensa mayoría de ellos (realizados <a href="http://query.nytimes.com/gst/fullpage.html?res=9D02E1DD163FF937A35750C0A9659C8B63&#038;sec=&#038;spon=&#038;pagewanted=1" class="liexternal">desde hace muchos años hasta la actualidad</a>) no se ha comprobado diferencia alguna en la frecuencia de infección de unos y otros. De ahí que, durante muchas décadas, hubiera un abismo entre la creencia popular <em>(&#8220;Abrígate, que vas a coger frío&#8221;)</em> y los modelos científicos <em>(&#8220;La infección se debe al contacto con un individuo infectado, la temperatura no tiene nada que ver&#8221;)</em>.</p>

<p>Hete aquí que yo, convencido de lo absurdo de la creencia popular, me disponía a exponer todas las pruebas realizadas a lo largo de los años relacionadas con el frío y a explicar que la temperatura no tiene nada que ver&#8230; pero debo explicar ahora algunos experimentos recientes que parecen indicar lo contrario.</p>

<p>En primer lugar, existe un <a href="http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/wales/4433496.stm" class="liexternal">informe publicado en 2005</a> por un equipo de la Universidad de Cardiff, en Gales (Gran Bretaña). En las pruebas realizadas por ese equipo médico se expuso a 90 voluntarios a agua fría (metieron los pies en un barreño con agua a 10 ºC), mientras que otros 90 no fueron expuestos al agua fría. Durante la siguiente semana los voluntarios informaron sobre si tenían síntomas de resfriado o no &#8212; un 29% de los que metieron los pies en el agua fría desarrollaron síntomas frente a un 9% de los otros. La conclusión del equipo de investigadores fue que la exposición a bajas temperaturas <em>sí</em> influye en la probabilidad de desarrollar un catarro.</p>

<p>La explicación que dieron fue &#8211;como siempre, dicho mal y pronto&#8211; la siguiente: al estar expuesto a bajas temperaturas, tu organismo tiende a retirar sangre de las &#8220;zonas prescindibles&#8221;, como la nariz. De ahí que, cuando hace frío, lo primero que se enfría son las manos, la nariz, etc. Si dos personas tienen un <em>rhinovirus</em> (uno de los virus más comunes responsables del catarro) en su nariz, la probabilidad de que el virus prospere y se extienda es mayor en la persona expuesta al frío que en la que no lo está por esa misma razón: el menor flujo sanguíneo a la nariz supone una menor presencia de leucocitos y una mayor facilidad de expansión del virus. Desde luego, si ninguno tiene el virus, ninguno va a desarrollar la enfermedad: se trata de probabilidades <em>si ya se tiene el virus en el organismo</em>.</p>

<p>El estudio no me parece concluyente por varias razones (todas ellas reconocidas por el propio equipo responsable). En primer lugar, los resultados &#8220;positivos&#8221; y &#8220;negativos&#8221; de los síntomas fueron dados por los propios voluntarios. En segundo lugar, se habla únicamente de síntomas de catarro, no de una verificación sólida de infección. Además, ambos grupos de voluntarios eran conscientes de a qué grupo pertenecían (porque si no metiste los pies en agua fría lo sabes perfectamente). De manera que esto únicamente no basta.</p>

<p>De hecho, si sólo fuera eso, hubiera seguido escribiendo este artículo como <em>&#8220;Falacia&#8221;</em>; pero resulta que hay más. Los <em>National Institutes of Health (Institutos Nacionales de Salud)</em> de los EE.UU. <a href="http://www.sciencedaily.com/releases/2008/03/080330203401.htm" class="liexternal">realizaron durante 2007 pruebas</a> de propagación de la gripe en conejillos de Indias. Algunos de los animales fueron expuestos a bajas temperaturas y otros no; todos ellos fueron expuestos al virus. <strong>La incidencia de la gripe fue sustancialmente mayor en los conejillos expuestos a bajas temperaturas que en los que no lo estuvieron.</strong></p>

<p><img src="http://eltamiz.com/images/2009/January/gripe.jpg" alt="Virus de la gripe" />
<br />
<em>Virus de la gripe. Imagen de dominio público.</em></p>

<p>En este caso, además, tenemos más información: los científicos utilizaron pruebas de <a href="http://eltamiz.com/2008/02/15/%C2%BFen-que-consiste-una-resonancia-magnetica-nuclear-nrm/" class="liinternal">Resonancia Magnética Nuclear</a> para observar el comportamiento de la membrana lipídica del virus a bajas y altas temperaturas, y comprobaron que existía una diferencia bien clara. <strong>Cuando la temperatura era baja, los lípidos de la membrana formaban una especie de gel, y esta capa semisólida protegía al virus en su &#8220;viaje&#8221; de huésped a huésped</strong>. Sin embargo, según aumentaba la temperatura el gel se iba volviendo menos consistente hasta ser casi líquido, con lo que la protección del virus era menor. Desde luego, dentro del huésped la temperatura siempre es suficientemente alta como para que la membrana se &#8220;derrita&#8221; &#8212; la diferencia estriba en qué sucede fuera del organismo. Además, si siguiera siendo gel dentro del cuerpo, el virus tendría problemas para infectar células.</p>

<p>De modo que, según este estudio, a bajas temperaturas es más probable que el virus soporte la estancia fuera del cuerpo más tiempo que a altas temperaturas, con lo que la probabilidad de infección aumenta según hace más frío. Este segundo estudio se refiere a virus de la gripe, no del catarro, de modo que no hace más fiable el anterior, por cierto.</p>

<p>Pero la cuestión es que tanto uno como otro estudio ponen en tela de juicio las ideas que teníamos sobre la temperatura y los resfriados/gripes, y hacen que la cosa esté mucho menos clara de lo que pensaba antes de escribir este artículo. No hay duda de que no es posible &#8220;coger frío&#8221; y desarrollar una enfermedad respiratoria sin más, pero hace falta esperar a más estudios, con más sujetos de prueba, para llegar a una conclusión contundente. El &#8220;abismo&#8221; entre la creencia popular y la evidencia científica ya no es tan grande; por si las moscas, <em>¡mejor nos abrigamos, como decía nuestra abuela!</em></p>

<p>Sea la temperatura un factor relevante o no para el desarrollo de la infección en nuestro organismo, de lo que no hay duda es de que lo que más afecta es la exposición al virus. Por lo tanto <strong>es más importante minimizar esa exposición que abrigarse</strong>: lavarse las manos con frecuencia, por ejemplo. No es que el jabón mate al virus (ni siquiera si es antibacteriano, porque se trata de un virus), pero la acción mecánica de lavarse las manos lo retira de la piel en ese momento, aunque no proteja posteriormente. Muy a menudo nos contagiamos al frotarnos los ojos o coger comida tras haber tocado algo que ha sido &#8220;rociado&#8221; por alguien que porta el virus (prefiero no entrar en detalles) o tocado por alguien cuyas manos han estado en contacto con fluido que contiene el virus, de modo que lavarse las manos en lugares públicos &#8211;la oficina, el aeropuerto, etc.&#8211; parece tener una gran influencia en la probabilidad de desarrollar el virus.</p>

<p>Desde luego si, como yo, trabajas en un colegio o similar, lo mejor es que aceptes tu destino y los tres o cuatro resfriados que te esperan a lo largo del curso. No hace falta que te preocupes porque, como la cosa no tiene solución, ni siquiera es un problema. Pero, si te ayuda pensar que estás haciendo algo, lávate las manos entre clase y clase.</p>

<p>Otro factor que se suele escuchar mucho menos que el del frío es el del cansancio: los estudios realizados con pacientes que duermen más o menos de siete horas al día mostraron una probabilidad <strong>tres veces mayor</strong> de desarrollar la enfermedad en los sujetos que dormían menos de siete horas que en los que dormían más de siete. Al parecer, la fatiga puede influir en la reacción del sistema inmune ante la infección.</p>

<p>Y, aunque sea algo a lo que <a href="http://eltamiz.com/2008/03/25/falacias-los-antibioticos-y-los-virus/" class="liinternal">hemos dedicado un artículo concreto</a>, no puedo dejar de repetirlo: <strong>los antibióticos no disminuyen ni un ápice la probabilidad de coger un catarro o una gripe</strong>, porque ambas enfermedades son provocadas por virus y no por bacterias. La automedicación no ayuda y, en casos como éste, nos perjudica a todos porque se favorecen inmunidades de bacterias a los antibióticos que tomamos tan alegremente (bacterias que no tienen nada que ver con el catarro ni la gripe ni nos estaban haciendo ningún mal en ese momento). En la actualidad se están estudiando varios antivirales que tal vez, algún día, nos proporcionen protección contra este tipo de virus, pero la rapidez con la que mutan puede hacerlo bastante complicado.</p>

<p>En cualquier caso, la respuesta a <em>¿Por qué se producen más catarros y gripes durante el invierno?</em> no parece ser única. Desde luego, influye el &#8220;efecto apelotonamiento&#8221;, como tal vez lo haga la consistencia de la membrana lipídica de los virus y tal vez el flujo de sangre en la nariz. Esperemos poder dedicar otro artículo a este asunto dentro de un par de años con resultados de más estudios que nos despejen las dudas.</p>

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<p>Para saber más:</p>

<ul>
<li><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Catarro" rel="nofollow" class="liwikipedia">Catarro</a></li>
<li><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gripe" rel="nofollow" class="liwikipedia">Gripe</a></li>
</ul>
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