El Tamiz

Si no eres parte de la solución eres parte del precipitado

Inventos ingeniosos - La lavadora

En la serie Inventos ingeniosos nos fijamos en las cosas que nos rodean para preguntarnos de dónde vienen, quién tuvo la inteligencia y el tesón suficientes para crearlas, cómo funcionan y de qué modo han ido evolucionando a lo largo del tiempo. En la última entrega de la serie nos zambullimos en el origen e historia del reloj en dos partes; antes de eso, habíamos hablado del jabón, y el invento de hoy está muy relacionado con él, aunque es muchísimo más moderno. Hablaremos de la lavadora.

Lavadora manual

Lavadora manual del siglo XIX, Irlanda (Itub/CC 2.5 Attribution-Sharealike License).

No sólo hubo un tiempo en el que no había lavadoras, sino que ese tiempo constituye la inmensa mayoría de nuestra historia: se trata de un invento recentísimo. Al contrario que otros de los que hemos hablado en esta serie, no es algo vital –aunque sí muy cómodo– y una lavadora eficaz requiere de ciertos avances relativamente recientes para ser diseñada y construida. De modo que, durante milenios, nos las apañamos sin ellas (y hoy en día siguen sin existir en muchos lugares, por supuesto).

De modo que lo habitual era –y sigue siendo donde no existen las lavadoras– lavar la ropa a mano. Esto requiere básicamente tres cosas: mojar la ropa, si es posible haciendo pasar el agua a través del tejido para llevarse consigo la suciedad, emplear jabón por sus mágicas propiedades anfipáticas y, finalmente, frotar, golpear retorcer y restregar la ropa de modo que forcemos a separarse de las fibras del tejido las partículas de suciedad más tercas. Hacer esto bien requiere de un tiempo bastante largo, y es tedioso y repetitivo, además de cansado… pero no había otra opción, claro.

Mujeres batiendo

El ingenio humano, sin embargo, empezó a buscar algunas herramientas que hicieran el proceso más cómodo y eficaz desde el principio. Por ejemplo, tenemos conocimiento de que los antiguos egipcios ya empleaban batidores de madera con los que golpear la ropa contra las rocas. Este tipo de batidores se hicieron muy comunes (puedes verlos en uso a la derecha), y naturalmente se siguen utilizando hoy en día. Desde luego, aunque los batidores hacen más eficaz el lavado manual, no lo hacen mucho más cómodo. Una vez que las casas tuvieron agua corriente, la cosa mejoró mucho, pues no era ya necesario ir a la fuente o al río a lavar, y las casas se adaptaron a ello.

Una de las mejoras de los últimos dos siglos fue la tabla de lavar: una superficie ondulada sobre la que frotar la ropa una y otra vez. La combinación de disponer de agua en casa, poder calentarla allí para eliminar la suciedad más fácilmente, utilizar las tablas de lavar y los batidores, etc., hicieron del lavado un poco menos tedioso, pero sólo un poco. Otras mejoras mecánicas fueron apareciendo a lo largo del tiempo, pero todas ellas callejones sin salida en lo que a la mecanización del lavado de ropa se refiere –que es lo que nos interesa hoy–… excepto una.

Washing dolly

Un… ¿un qué? ¿cómo demonios se llama esto?

Y, aunque parezca mentira, no sé el nombre en castellano para este invento, de modo que permitid que os lo describa, a ver si alguien que sepa puede decirnos cómo se llama y actualicemos el artículo con el nombre correcto (en inglés se llama washing dolly). Se trataba normalmente de una pieza de madera con un mango muy largo, que en su extremo inferior tenía una serie de “dientes” que se introducían en la ropa. La manera de usarlo era meter la ropa en un cubo grande, con agua –mejor caliente– y jabón, poner el batidor contra la ropa y, básicamente, dar vueltas y vueltas para que el agua jabonosa atravesara la ropa una y otra vez, y golpeando la ropa desde arriba de vez en cuando.

Lavando con un washing dolly

Mujer lavando con un “washing dolly” en el siglo XIX.

Otras versiones utilizaban una piedra o una pieza de metal en el extremo inferior, para poder golpear la ropa, y otras actuaban como una ventosa que succionaba el agua y la hacía pasar así a través de los tejidos. La principal ventaja de usar este invento es que no hacía falta estar agachado, por la longitud del mango. Pero el avance fundamental del invento, la clave de todo el asunto a largo plazo, no es la longitud… ¡es el tipo de movimiento! La manera normal de utilizarlo era, como he dicho antes, dar vueltas y vueltas… y fabricar mecanismos que realicen un movimiento giratorio es muy fácil, mucho más que hacer algo que moviese la ropa de las complicadas maneras que lo hacían las lavanderas.

De modo que imagino que alguien observaría el modo de lavar con uno de esos objetos, y se le ocurriría cómo automatizar un poco el proceso. En ese momento nacen, aunque se trate de aparatos primitivos, las primeras lavadoras. Naturalmente, no utilizan electricidad y son absolutamente manuales, además de que sólo están disponibles para los más pudientes, pero son un avance considerable. No estamos seguros de cómo eran las primeras, ni de exactamente cuándo empezaron a utilizarse: la primera mención que existe de una lavadora mecánica es de 1691, pero se trata de una patente y ni siquiera sabemos si llegó a construirse.

Sí tenemos constancia de varias patentes y diseños diversos durante el siglo XVIII, todos ellos, por supuesto, de lavadoras manuales. Las primeras constaban básicamente de una cuba de madera con patas, que tenía una tapa. Se introducían la ropa, el agua y el jabón dentro de la cuba, y luego se accionaba un mecanismo manualmente –con una manivela o con una palanca–, que hacía girar unas paletas de forma similar a los batidores primitivos, haciendo girar la ropa dentro del agua jabonosa. Pero muy pronto aparecieron lavadoras mecánicas más avanzadas, que se parecen sorprendentemente a las modernas.

En 1782, el inglés Henry Sidgier patenta una lavadora en la que no hay palas giratorias: se trata de un cubo con el eje de giro horizontal, dentro del cual se introducen el agua jabonosa y la ropa, y luego se hace girar el propio cubo mediante una manivela en la parte superior. De este modo, la ropa da vueltas dentro del cubo, haciendo pasar el agua a través del tejido y frotándose, por el propio subir y luego caer de la ropa, unas prendas con otras. Este sistema era menos dañino para la ropa que las paletas de madera, y el diseño de Sidgier es el que finalmente triunfó y, con modificaciones, se sigue usando hoy en día (gracias a pardalet por montar la imagen compuesta, mucho mejor que lo que había antes):

Lavadora de Henry Sidgier

Diseño de la lavadora de Henry Sidgier (1782).

Como puedes ver, el cubo o tambor en el que gira la ropa con el agua tiene una superficie rugosa, que trata de actuar como la de las tablas de lavar (algo que, por lo que sé, ya no suele hacerse, puesto que los tambores actuales suelen ser más o menos lisos). En cualquier caso, puedes ver la similitud –salvando las diferencias, claro– con las máquinas actuales. La lavadora de Sidgier aún requería de alguien dándole a la manivela sin descanso durante el lavado, y el cubo sólo giraba en un sentido (harían falta algunos años para lograr una alternancia del sentido de giro), pero se trata de un avance considerable.

Esto no quiere decir que los modelos con un cubo fijo y paletas móviles desaparecieran, ¡ni mucho menos! Siguieron usándose no sólo durante el siglo XIX, sino entrado ya el siglo XX, como puedes ver en este anuncio de 1910:

Anuncio de lavadora manual de 1910

Durante el siglo XIX –sobre todo en la segunda mitad del siglo– hubo muchas patentes de lavadoras manuales. El problema de todas ellas era el evidente: que, aunque aligerasen un poco la tarea, seguían requiriendo de atención constante y trabajo muscular. Hacía falta una fuente de energía que realizase el trabajo… pero eso no era fácil a pequeña escala.

A gran escala no había problema, ¡estamos en el XIX!: como casi cualquier otra cosa que puedas imaginar, la máquina de vapor podía mover los tambores de las lavadoras como hacía con las ruedas de una locomotora. Esto era una solución excelente para las lavanderías industriales, en las que se construyeron enormes tambores que lavaban muchos kilos de ropa cada vez, movidos por el vapor. Además, en vez de calentar el agua aparte para luego introducirla en el tambor, como se hacía en las casas, en estas lavanderías había brasas bajo los tambores metálicos, de modo que se calentaba el agua directamente dentro del tambor, haciendo todo el proceso mucho más eficiente.

Lavandería del siglo XIX

Lavandería del siglo XIX.

Pero claro, esto no es una solución para una pequeña lavadora doméstica, y había que esperar a la expansión de la electricidad en las casas en el siglo XX, ya que los motores eléctricos son una muy buena manera de mover el tambor, y las resistencias son una excelente manera de calentar el agua directamente en la lavadora. No está muy claro quién fue el primero en inventar una lavadora eléctrica, pero a diferencia de otros inventos de los que hemos hablado en esta serie, no hace falta ser un genio para sustituir la manivela del tambor o las palas por un motorcillo eléctrico. Parece que el primero en hacerlo fue o bien Louis Goldenberg, o Alva J. Fisher, ambos estadounidenses, al final del siglo XIX o principio del XX.

Lo que sí sabemos es que en 1904 ya se hablaba en los periódicos de lavadoras eléctricas, pero hacía falta aún bastante tiempo para que se convirtieran en algo más que una curiosidad para los adinerados. Es más: las lavadoras manuales siguieron usándose de manera mayoritaria durante la primera mitad del siglo XX, debido fundamentalmente al precio de las eléctricas, que llegaban a costar lo que un coche en algunos casos.

Aparte del precio, las primeras lavadoras eléctricas tenían otro problema: el motor, la cinta de transmisión y los engranajes estaban fuera de la estructura de la lavadora. El tambor y la tapa perdían agua con cierta facilidad, de modo que la mayor parte de estas lavadoras, al funcionar, acababan mojando el motor y los cables, lo que podía dar lugar a cortocircuitos y accidentes de la peor especie. No, me parece que durante mucho tiempo no tenía demasiado sentido comprar una lavadora eléctrica.

Lavadora eléctrica

Lavadora eléctrica alemana de motor externo (Nordelch/CC Attribution-Sharealike 3.0 License).

Al mismo tiempo que evolucionaba el lavado, también lo hacía el secado: cuando la ropa se lavaba a mano, en el río, la fuente o donde fuera, se retorcía para eliminar la mayor cantidad posible de agua del tejido. Después se colgaba al aire y el sol para que se secara. Sin embargo, las lavadoras manuales ya disponían de una pequeña ayuda para esto, que puedes ver en la foto del principio del artículo: una especie de prensa con manivela por la que se hacía pasar la ropa mojada, de modo que el exceso de agua cayera de nuevo en la cubeta. Las lavadoras eléctricas movían la prensa, como el tambor o las paletas, de manera automática, ayudando a un secado inicial de la ropa.

Sin embargo, al igual que exponer el motor y los cables a pérdidas de agua no era una buena idea, tampoco lo era utilizar una prensa eléctrica. Claro, si te pillaba los dedos podías darle al interruptor para pararla, pero eso no es igual de inmediato que dejar de dar vueltas a una manivela. La solución era el centrifugado, una de las tres mejoras fundamentales que parecen haberse extendido alrededor de 1930 (de las otras dos hablaremos en un momento).

La idea básica era hacer que el tambor de la lavadora fuera doble: el exterior es un tambor normal, con entrada y salida de agua, y el interior tiene pequeños agujeros por los que puede pasar el agua pero no la ropa. Mientras el tambor gira de manera razonablemente lenta, el agua y la ropa están mezclados, pero si se hace girar el tambor muy rápido, el agua se escapa por los agujeros y la ropa se seca hasta cierto punto –tanto más cuanto mayor sea la velocidad de giro, por supuesto–. Las primeras máquinas centrifugadoras no lograban velocidades muy grandes, pero según fueron avanzando los motores eléctricos se fue consiguiendo un mayor secado… lo cual supuso un nuevo problema que probablemente ya imaginas, pero paciencia.

Lavadora Hotpoint

Una de las primeras lavadoras con todo el sistema dentro del chasis.

Las otras dos mejoras de la época fueron, por una parte, la inclusión de todo el sistema eléctrico y mecánico dentro de un chasis, que es como imagino que has conocido las lavadoras tú, estimado lector. Esto hacía más seguro el emplearlas, siempre que el chasis no estuviera en contacto con ningún cable, por supuesto –algo que sigue pasando de vez en cuando hoy en día–, y mantenía la habitación seca si nada iba mal; y, por otro lado, el uso del agua corriente de las casas para llenar la lavadora. Antes de que casi todas las casas tuvieran una, se utilizaba un tubo que se conectaba directamente al grifo normal del fregadero de la cocina, aunque posteriormente –como sucede ahora– suele haber grifos específicos para este electrodoméstico.

Pero, como digo, el centrifugado trajo consigo un problema: la velocidad de giro y las vibraciones asociadas a él hacían que las lavadoras se movieran sin control, dejando el sitio en el que habían sido colocadas y “caminando” a ritmo del centrifugado (algo que sigue pasando hoy en día de vez en cuando). La solución, entonces igual que ahora, era burda pero sencilla: lograr la mayor cantidad de peso posible. Antiguamente se ponían piezas de hierro forjado dentro de la lavadora, y hoy se hace con soluciones más baratas como, por ejemplo, el cemento. De ahí que las lavadoras sigan pesando tanto hoy… si no fuera así, se fugarían al centrifugar.

Peso en una lavadora moderna

Peso de cemento en una lavadora del siglo XX.

Las lavadoras eléctricas de los años 20-30 tenían una ventaja fundamental sobre las manuales: no hacía falta estar ahí todo el tiempo del lavado. Sin embargo, al principio sí se requería, además de calentar el agua antes de empezar el lavado, echarle un ojo a la colada de vez en cuando y cambiar la velocidad de giro manualmente, ya que no había programación alguna. Pero esto cambió pronto, y empezaron a construirse programadores electromecánicos que cambiaban la velocidad de giro automáticamente, con lo que no hacía falta más que empezar el ciclo (al principio sin más, luego seleccionando incluso el tipo de lavado) y vaciar la lavadora cuando éste había terminado.

En algunos casos, sin embargo, había tambores diferentes para el lavado y el centrifugado, con lo que la lavadora se detenía tras la primera parte del lavado y el usuario tenía que vaciar el primer tambor y llenar el segundo. ¡Pero cualquier cosa mejor que batir la ropa con un palo repetidamente durante un buen rato! En los 40, en Estados Unidos, las lavadoras eléctricas se extendieron como la pólvora, aunque en otros lugares habría que esperar algo más.

Con los años, además, las cosas fueron mejorando. En algunos lugares seguía (y sigue) habiendo grifos de agua fría y caliente que se conectan a la lavadora, mientras que en otros la máquina recibía siempre agua fría que luego se calentaba a la temperatura adecuada mediante resistencias eléctricas. Sin embargo, de vez en cuando había meteduras de pata, como la de Hoover. Su modelo Keymatic de los 60, en vez de tener un mando electromecánico para seleccionar el tipo de lavado, utilizaba cartuchos perforados que se introducían en una ranura de la lavadora, como en un ordenador. Dependiendo del tipo de lavado que se quisiera, metías un cartucho u otro. Según Hoover, se trataba de la lavadora más avanzada jamás construida… pero claro, si perdías un cartucho, ¡ya no podías realizar ese lavado nunca más! Aquí tienes el anuncio, que espero te haga sonreír como a mí:

En los 60 y 70 llegamos ya a lo que son lavadoras modernas, con un programador electrónico que controla el tiempo de giro, el sentido del motor y la velocidad, permite una miríada de combinaciones posibles en cuanto al tipo de lavado, temperatura del agua, etc. Así como en la primera parte de su historia el objetivo principal de los diseños de lavadoras era aumentar la efectividad del lavado y disminuir la duración del ciclo, en el último par de décadas las mejoras han tendido a centrarse en disminuir el consumo energético y de agua (intentando, claro está, no afectar la eficacia del lavado). El problema es que, como en tantas otras cosas, a veces es difícil alcanzar el equilibrio: cuanto más caliente está el agua y más cantidad de agua se utiliza, más intenso es el lavado, pero menos eficiente energéticamente es la lavadora.

Algo parecido ha sucedido con el secado. Como hemos visto, al principio las lavadoras no secaban la ropa en absoluto, pero muy pronto se utilizaron las prensas, que son energéticamente eficaces pero no secan la ropa demasiado. El centrifugado fue el siguiente paso, pero requiere una mayor cantidad de energía. Y muy pronto, en algunos lugares más frecuentemente que en otros, aparecieron secadoras junto a las lavadoras –mucho más comunes, por ejemplo, en Estados Unidos y Canadá que en Europa, no sé en el resto de América–.

Tras un centrifugado o prensado, aún hace falta colgar la ropa para que se seque, mientras que las secadoras que empezaron a aparecer a mediados del siglo XX dejaban la ropa completamente seca y lista para guardar… a cambio de un uso ingente de energía, claro. Las primeras en aparecer eran muy básicas y poco eficientes energéticamente (aunque se siguen usando muy a menudo); simplemente toman el aire circundante, lo calientan mucho y lo introducen en el tambor, de modo que una gran cantidad de agua se evapore. A continuación cogen ese aire muy caliente y muy húmedo y lo sacan del tambor al exterior de la casa.

Secadora

Secadora de bomba de calor (dominio público).

Algo más eficaces son las secadoras que utilizan intercambiadores de calor pasivos, de modo que una vez el aire caliente ha evaporado el agua, en vez de dejarlo salir, se enfría de nuevo en una parte diferente de la secadora, con lo que el vapor de agua se condensa. El agua resultante a veces se recoge en un depósito (que hace falta vaciar de vez en cuando a mano, claro), o bien se hace salir por una tubería de la secadora; el aire vuelve a reutilizarse otra vez en el ciclo. Uno de los problemas de estas secadoras es que, a cambio de una mayor eficiencia energética, tardan bastante más en secar la ropa, y el otro es que suelen utilizar como refrigerante del ciclo el aire que las rodea, ¡con lo que la habitación donde estén acaba bastante caliente! Y las que no usan aire sino agua como refrigerante tienen que librarse del agua caliente y tomar más agua fría todo el tiempo, con lo que una vez más caen en un gran gasto de recursos.

Más eficaces aún –y más caras– son las que emplean una bomba de calor como intercambiador activo. Pero, en cualquiera de los casos, lo más recomendable energéticamente, sin duda, es el secado “al aire”, aunque tarde más y la ropa no esté tan suave al final. A veces, en nuestro afán por buscar la comodidad, llegamos demasiado lejos y luego es difícil volver hacia atrás…

Para saber más:

Inventos ingeniosos, Tecnología

37 comentarios

De: Inventos ingeniosos – La lavadora
2010-06-02 16:42:58

[...] Inventos ingeniosos – La lavadora  eltamiz.com/2010/06/02/inventos-ingeniosos-la-lavadora/  por nubio hace 3 segundos [...]


De: chuenga.net
2010-06-02 16:53:42

Inventos ingeniosos – La lavadora...

No sólo hubo un tiempo en el que no había lavadoras, sino que ese tiempo constituye la inmensa mayoría de nuestra historia: se trata de un invento recientísimo. Al contrario que otros de los que hemos hablado en esta serie, no es algo vital –aunque sí ...


De: Juan Carlos Giler
2010-06-02 17:07:24

Pedro, que significa anfipática? ya que en la www.rae.es no existe la palabra.
Acá en Ecuador, si que son comunes las secadoras (sobre todo la clase media y alta) , las lavadoras sin embargo, son mucho mas comunes, aún en la clase baja.
Es mas, exiten ciertos "negocios" como es llevar una la lavadora eléctrica (accionada a baterías, por supuesto) para alquilar la misma. Te la llevan a la puerta de tu casa jejeje -ingenio humano-


De: Pedro
2010-06-02 17:09:50

Juan Carlos, si lees la entrada anterior de la serie, sobre el jabón, entenderás la palabra. No existe en el DRAE, como muchas otras palabras técnicas (o significados técnicos de palabras que sí existen con otros).


De: pardalet
2010-06-02 17:59:13

Aquí tienes, Pedro: http://i45.tinypic.com/2cx8gty.jpg

No es ninguna maravilla y se les ven las "costuras", pero algo es algo. Utilízala a tu discreción.

PD: ¡Qué bueno, el anuncio de la Hoover Keymatic! :D


De: Macluskey
2010-06-02 18:00:48

Me he divertido mucho leyendo el artículo... pero creo que tus fuentes deben ser norteamericanas, mayormente. Aquí en la España de la posguerra y la pos-posguerra las cosas iban muuuucho más despacio...

En los primeros años sesenta mi madre compró una lavadora (Otsein, para más señas) que fue a las lavadoras como el Seat 600 a la automoción: la manera de comenzar a lavar mecánicamente por el españolito medio (mejor, por la españolita media, no nos engañemos). Hasta esos años (año 61-62 o por ahí) mi madre lavaba en la pila con su preciosa tabla de lavar. Yo la recuerdo lavando... Nada de lavadoras manuales ni gaitas. Y mi abuela siguió lavando a mano hasta el final de sus días, a mediados de los ochenta...

Sobre el 62 o así entró la famosa Otsein en casa (no tenía modelo, era la Otsein y punto).

Era una especie de bidón abierto por arriba (eso que ahora se llama carga superior), y el tambor no se movía: lo que se movía, lo que giraba, era un disco de goma con estrías que había en el fondo, que removía el agua y lavaba de aquella manera, pero antes que lavar en la tabla...

El agua se llenaba del grifo, con una goma (o se calentaba el agua en una olla y se echaba caliente) y se desaguaba con otra goma, por gravedad, al inodoro o la bañera (nada de bombas de entrada ni salida). No tenía programador: la ponías a las x y la parabas a las x+y, y punto. Y tenía la prensa (manual) acoplada encima para escurrir la ropa...

Algunos años más tarde mi madre se compró una secadora (marca Crolls, aún me acuerdo), también de carga superior, que en realidad era una centrifugadora independiente, con capacidad para no más de kilo o kilo y medio de ropa (una sábana por vez, por ejemplo).

Hasta mediados de la década de los setenta no apareció por casa la primera "lavadora electrónica" (no centrifugadora, claro, la Crolls seguiría haciendo su función algunos años más), marca Kelvinator. Y, ojo, mi familia era pobre, sí, pero estábamos a la última de la tecnología casera: por ejemplo, tuvimos televisión a principios del 57... cuando la primera emisión de televisión en España fue en octubre del 56. Y la Otsein fue la primera lavadora que se vio en el barrio (en pleno Madrid, no creas, no en un pueblo), y lo mismo con la centrifugadora Crolls...

Es lo que tenía la autarquía y eso de ser la reserva espiritual de Occidente... que mucha reserva espitritual, pero pasta... más bien poca.

Saludos!


De: Juan Carlos Giler
2010-06-02 18:02:42

Muchas gracias !!!!
- "Estas “moléculas extrañas” que por un lado son polares y se disuelven en disolventes polares (como el agua) y por el otro son apolares y se disuelven en disolventes apolares (como el aceite) se llaman moléculas anfipáticas o anfifílicas."


De: Pedro
2010-06-02 18:08:53

@pardalet, ¡gracias! Ahora mismo cambio el par de imágenes por ésta. Sí que se ven las costuras, pero da una impresión muchísimo mejor de cómo era el diseño. El problema es que las saqué de pantallazos de un vídeo, no logré imágenes "estáticas", y el zoom era distinto en cada fotograma con lo que no conseguí hacer una sola composición. Menos mal que los hay mañosos, hombre :)

@Mac, claro... siempre hablo de dónde se van desarrollando los inventos primero, y a España éste (como muchos otros, y como a otros lugares) llegó tarde... y todavía hay muchos sitios en los que no han visto una lavadora, desde luego. Creo que yo lloraría si me quitaran la mía :P


De: Juan Carlos Giler
2010-06-02 18:20:41

Macluskey, ¿puedo preguntar que edad tienes? (es mera curiosidad, por lo que indicas) ;)


De: Macluskey
2010-06-02 20:28:10

@Juan Carlos: Muuucha más de la que me gustaría... ésa en la que, cada vez que cuentas batallitas, te miran como a un dinosaurio, ésa en la que llevas un pastillero para poder organizar todas las pastillitas que tienes que tomar para seguir dando guerra... pero no tanta como para estar jubilado y vivir oyendo piar a los pájaros, en lugar de oír piar al Jefe...

En resumen, ...taintantos, como tantos otros.

¡Lo que pasa es aquí sois todos unos imberbes, incluyendo al Gran Jefe (al menos desde que se afeitó la barba)!.

¡QUIEN FUERA IMBERBE TAMBIÉNNNN! Buaaaaaaa!!!!!


De: Pedro
2010-06-02 20:30:52

Je je je... estuve a punto de poner algún comentario con sorna respecto a Mac en el artículo (al hablar de épocas ancestrales), pero me pareció demasiado fácil ;) Por cierto, de imberbe nada, que no me he afeitado la barba, la llevo desde hace unos cuantos años...


De: RyAnG
2010-06-02 22:02:40

Yo si recuerdo tener lavadora desde siempre pero de la que me acuerdo de verdad es de una Jata, que básicamente tenía el mismo mecanismo que la Otsein de Macluskey pero era de puñetero plástico.

Ahora mismo no tengo disponibles las fuentes que me confirmen como llegó a entrar aquello en casa pero imagino que fue una avería un tanto cara de reparar y sirvió de sustitución durante bastante tiempo porque tengo muy claro el recuerdo del cacharro y de descubrir los principios de la hidrodinámica con el tubo de desagüe.

Las tablas de lavar también las conozco y, mezcladas con jabón casero, creo que siguen dando los mejores resultados. Un poco cansado, eso sí. :)


De: Brigo
2010-06-03 00:03:10

En la frase "Tras un centrifugado o prensado, aún hace falta colgar la ropa para que se seque, mientras que las secadoras que empezaron a aparecer a mediados del siglo XX dejaban la roca completamente seca" ¿Qué clase de secadoras eran esas que secaban piedras? :-D


De: DReaM_h2o
2010-06-03 00:10:38

Me ha gustado Pedro, muy informativo como siempre a la par que sorprendente saber de que pequeños avances vienen los grandes inventos (aunque no absolutamente necesario como bien comentas). Pero sobre todo me ha dejado atónito enterarme (en el tercer párrafo después de el vídeo de Youtube) que las lavadoras más modernas dejan las ROCAS limpitas, sequitas y LISTAS PARA DOBLAR. ¡OHHH!.

"mientras que las secadoras que empezaron aparecer a mediados del siglo XX dejaban la roca completamente seca y lista para guardar…"

Soberbio siempre, sonrisas.


De: K4r__105
2010-06-03 00:29:36

Muy interesante el artículo Pedro, esta es una de mis series favoritas. Creo que deberías haber ondado más en la importancia social de este invento. Mi abuela siempre solía decir, y lo decía muy convencida q ni sufragio universal, ni feminismo, ni nada de eso... lo que liberó a la mujer fue la lavadora, hasta entonces la mujer no tenía tiempo para pensar en otra cosa que no fuera esta condena.


De: Alfonso
2010-06-03 03:56:52

Jajajajajajajaja xDDD el párrafo sobre que dejan las rocas secas y listas para doblar se me pasó al leer por primera vez el artículo, pero tienen razon xDD
Muy buen artículo, Pedro, no sabía la gran historia que se escondía detrás de un simple lavarropas (espero que sepas disculparme, pero aun no soy tan viejo como para acordarme de la primera maquina que vi, tengo solo 20 añitos :P)
Por cierto, este es mi primer comentario en tu blog. Hace ya un par de semanas que ando leyendo secretamente las cosas que tiene y la verdad que me encanta, y en cada una de las series que he leído (bueno, en realidad hasta ahora solo pude leer algunos articulos de algunas de las series, no me dio para mucho mas hasta ahora xD) hay cosas muy buenas. La verdad, un placer leerte (por cierto, una de mis series favoritas es la de los elementos, espero que no tarde en salir un nuevo articulo ;P)
Saludos :)


De: Pedro
2010-06-03 09:10:57

Corregidas las erratas (la de "secar la roca" y otras que me ha apuntado Macluskey), ¡gracias a todos, y a quienes os habéis ofrecido a combinar las imágenes, aunque ya no hace falta! :)


De: Lector ocasional
2010-06-03 12:54:02

Parece inteligente que las lavadoras volvieran a tener una entrada de agua caliente y otra de agua fría, para poder aprovechar la energía solar, ya que cada vez más casas cuentan con esta fuente de energía para calentar el agua.


De: tu anciana abuela
2010-06-03 15:09:38

Y con la llegada del programador electrónico la hemos piciado.

A mi lo que me gusta es arreglar los programas a mi manera, aquí te paro, aquí te arranco, ahora te meto un calcetín perdido, ahora saco al gato, que no se que hacía ahí dentro.

Nada me fastidia tanto como que me arreglen la vida mas de la cuenta.

Cada vez que oigo a los arquitectos que la casa del futuro controlará los parámetros de luz, temperatura, etc, o que la nevera -la imbécil de ella- me va a decir si tengo que comprar leche o hacer tortillas para que no me caduquen los huevos...


De: Patriot
2010-06-03 15:39:16

de buenas a primeras, no quería leer la entrada, pero me ha sorprendido!
aprovecho para contarles la experiencia por estas regiones de américa: la lavadora de uso común, (la más utilizada) es una que tiene dos compartimentos, uno para el lavado, donde depositas el agua jabonosa y la ropa sucia (normalmente agua fría, del grifo). al lado esta la centrifugadora. No se si será por diseño o que, pero no tienen contrapeso, no hay piezas metálicas ni de concreto dentro del chasis, y son en verdad ligeras de peso, pero no salen caminando.
la ropa se pasa por la centrifugadora y luego al sol! (o sombra, depende de la prenda)
hay de las que mencionas aquí, pero se utilizan menos. la que reina en estos lados es ese modelo llamado semi-automática, y las hay de todas las marcas y precios.


De: Patriot
2010-06-03 15:43:28

aunque, ahora que lo pienso...

por el tipo de procedimiento que se sigue a la hora del lavado, resulta que, en la práctica, cuando se utiliza la centrifugadora el tanque de lavado esta lleno y el agua pesa bastante. es probable que sea ese el motivo de que la lavadora no camine.


De: Fersanam
2010-06-04 01:04:27

Muy interesante y muy ameno el artículo. Sólo hay un detalle que encuentro un poco tibio, que es la manera en que adjetivas el lavado manual, sobre todo cuando se hacía en los ríos: "tedioso". Alabo tu elegancia escribiendo, pero creo que ese trabajo, más que tedioso, es un suplicio. No sólo hay que tener en cuenta el esfuerzo físico que requiere el proceso del lavado, sino las condiciones en las que se realiza: en plena intemperie. Esto significa que en invierno las manos se te cortan por el frío, y en verano te achicharras de calor (porque evidentemente se lava durante todo el año). Ni que decir tiene las enfermedades crónicas asociadas a una exposición prolongada a la humedad y al frío: artritis, reumas y similares.
En este sentido, me permito recomendar el libro de Arturo Barea "La forja de un rebelde", donde cuenta maravillosamente las penurias que pasó durante su infancia cerca del río Manzanares en Madrid, puesto que su madre trabajaba de lavandera allí.
Por cierto, creo necesario destacar que el trabajo de lavar la ropa a mano, en la mayoría de sociedades y períodos históricos, es llevado a cabo por mujeres. Lo cual, a mi modo de ver, es un argumento definitivo contra la discriminación laboral de género.
Perdón por haberme desviado de la línea principal del post -la creación y evolución tecnológica de la lavadora-, pero creo que su importancia social le hacen no sólo un "invento ingenioso", que lo es como muy bien has demostrado, sino todo un hito social.
Perdón por el ladrillo y un cordial saludo


De: carlosprados de la p
2010-06-04 09:53:58

La lavadora, también llamada " la tonta "...por como y que hace de manera silenciosa, queda, callada...eso tonta, pero haciendo la vida más facil. JC cuidate. c.p.p.


De: jreguart
2010-06-04 20:12:18

Como casi siempre, me adhiero a la opinión del ilustre informático Macluskey. También en mi casa de Lérida había una lavadora del estilo de la que describes. Finales de los cincuenta. No recuerdo la marca pero recuerdo muy bien el tubo de desagüe (especial para jugar encharcando el baño), el disco con aspas, que en mi caso era lateral no de fondo, los rodillos para escurrir la ropa (otro elemento esencial para el juego y la diversificación).
Y ¡como no!, la cocina de casa estaba focalizada en la "cocina económica" y la pila de lavar la ropa (¡que se utilizaba también!) que se podía cubrir con un tablero y hacía de mesa. Cuantos desayuno apresurados para llegar a tiempo al cole encima de esta venerable tabla, blanca de tanta frotarla con legía...
Bueno, que me estoy anclando en la nostálgia de la época del Cid Campeador, casi. Sólo quería lanzar un mensaje de solidaridad con Mac, al que me une también lo del ...non tropo, y para agradecer de corazón el trabajo del Pedro, con el que disfruto con casi todo lo que escribe.


De: Macluskey
2010-06-04 23:39:15

@jreguart... ¡Gracias por venir en mi ayuda! :)

Ya estaba pareciendo que me había inventado lo de la Otsein. Y efectivamente, tu comentario me ha hecho recordar que una tía mía (muy avanzada también) tenía una como la que tú dices: con el disco en el lateral. Y me acuerdo de la pila (enorme) para poder acoger las sábanas los lunes por la mañana, y la tabla de lavar (en mi casa no se usaba para desayunar, pero casi), y el añil (la de "experimentos" que he hecho yo con el añil y harina, azúcar o lo que pillaba...). Todo.

Pero te gano en una cosa ;) Como en mi casa había lavadora Y secadora (centrifugadora, en realidad)... ¡la diversión y las posibilidades de jugar eran dobles!!! :)

¿Te das cuenta de que estamos hablando de cositas de hace cincuenta años o más?? :-( ¡Qué asco de edad!

Saludos


De: Juan Carlos Giler
2010-06-05 04:08:05

"¿Te das cuenta de que estamos hablando de cositas de hace cincuenta años o más?"

O sea que los ....taitantos han sido sesentaitantos??? setentaitantos??? Pero bien vividos, supongo.....
Y desde que lei el comentario anterior soy "un poco mas" imberbe, pues me afeite la barba que tenia ya hace unos meses :D


De: zaidanet
2010-06-07 17:24:18

@Macluskey..... No hay que irse cincuenta años atrás, ya que en mi casa había una lavadora igual a la que describes a finales de los sesenta/principio de los setenta; pero claro, si las nuevas tecnologías llegaban tarde a España, en la zona donde vivo ya ni te cuento.
Por cierto, los que pintamos canas (o empezamos en ello), no somos tan pocos por aquí, lo que pasa es que se esconden ¡¡cobardicas!! ;)


De: J
2010-06-07 18:40:14

Lector ocasional: creo que en ese caso sería mejor que fuera la caldera la que tuviera entrada de agua caliente, y así la caldera no tendría que gastar tanto gas para calentar el agua. De ese modo valdría no solo para la lavadora, sino para todo: el lavaplatos, la ducha,...

Tengo un amigo que tiene el techo lleno de tubitos para calentar el agua de la piscina. Es solo un chorrito, pero el agua sale del tubito a más de 35 grados. Al mezclarse con el resto de la piscina llega a ponerla a 26 grados. Nunca me he bañado allí, pero creo que eso casi ni refresca. Eso sí, se puede bañar a las 10 de la noche o en octubre sin miedo: se está más caliente dentro del agua que fuera. ;-)


De: Jerbbil
2010-06-07 21:10:52

¡Muy buenas tardes!

Excelente entrada ... yo peino algunas canitas, aunque no muchas, y la primera lavadora que recuerdo es una Zanussi de las primeras que salieron al mercado (estoy hablando de los últimos años de la década de los setenta/principios de los ochenta). Cuando centrifugaba pegaba unos meneos que para qué, aunque afortunadamente nunca salió andando.

Sin embargo, en el pueblo de mi padre se suguió lavando a mano por mucho tiempo (bueno, y había que ir al corral a según qué cosas, y en vez de calefacción había chimenea...). Nuestro bendito país, siempre a la vanguardia de la técnica, je je je ;)

Saludetes amplios.


De: gabriela
2010-06-12 08:29:50

Este post me trajo muchísimos recuerdos...En mi casa en la década del cincuenta, se usaba la tabla de lavar y la escobilla , se lavaba en la tina del baño porque afuera hacía frío invierno y verano, y se "estrujaba" para luego colgar en un alambre y esperar que el viento hiciera su trabajo...No había energía eléctrica,pero cuando ese adelanto llegó, tuvimos una lavadora redonda en que la ropa daba vueltas ayudada por una paleta, y para estrujarla se usaba el rodillo, para lo cual había que doblar la ropa dejando los botones hacia adentro...porque si no, ¡fuera botón, con género y todo! Me encantó la foto de esa lavadora de madera, porque me imaginé lo que significó en su época!!


De: chikito chulo
2010-11-21 22:13:42

a mi me daria flojera tener que mover algo parecido a un timon para que mi lavadora sirva pero es muy buen articulo genial y con buena informacion


De: Javi
2011-08-23 01:00:57

Me parece que yo peino muchas menos canas, de echo ninguna jajaja os puedo asegurar que en mi infancia las lavadores eran completamente automáticas. Respecto al articulo, como todos, excelente, me gustaría reseñar que actualmente también se usan lavadoras por ultrasonidos que no necesitan prácticamente nada de agua y que probablemente sean el nuevo avance de las lavadoras.


De: Venger
2011-11-16 19:09:52

"Las lavadoras, dotadas de la espontaneidad total de la acción, se reunían clandestinamente en grupos dedicados a oscuras maquinaciones"

Diario Estelar, Stanislaw Lem


De: carlos
2012-07-30 03:21:28

grasias por todito


De:
2012-08-03 02:34:51

lalalala jaja


De: emilio diaz
2013-08-31 06:49:55

oyes disculpa mira yo tengo lo vendria siendo el rodillo de la primer foto de lavadora que estas publicando esta en buenas condiciones al parecer no le falta nada bueno la tina y lo demas como te contava no los tengo crees que tenga algun valor


De: bruno
2014-10-23 00:21

Alguien tiene conocimiento de una lavadora de ropa por ultrasonido ?

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