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El Sistema Solar - La Luna (I)



Continuamos hoy nuestro viaje por el Sistema Solar, tras el paréntesis vacacional. En entradas anteriores de la serie (aparte de la Introducción) hemos hablado acerca de la Formación del Sistema Solar, Mercurio, Venus y la Tierra. Al hablar de nuestro planeta mencionamos ya brevemente a nuestro satélite, pero hoy nos dedicaremos a él en más profundidad: hablaremos sobre la Luna.

Luna
Versión a 1411×1424 px. Crédito: Luc Viatour/Wikipedia/GPL.

El ser humano ha conocido, por supuesto, la existencia de la Luna desde tiempo inmemorial: es imposible perdérsela en el firmamento, y no hay otro objeto más brillante y llamativo aparte del Sol. Todas las culturas primitivas le daban una gran importancia (generalmente religiosa, y en muchos casos se la consideraba una deidad), y casi todas la utilizaban para llevar la cuenta del tiempo. El propio nombre de Luna es el de la diosa romana, Selene para los griegos (cuyo nombre parece provenir de selas, luz), e hicieron falta milenios para que alguien fuera más allá de la mitología para tratar de explicar su existencia y comportamiento.

¿Por qué brillaba? ¿Por qué su luz era variable y presentaba fases con una regularidad extraordinaria? La mente preclara del griego Anaxágoras dio respuesta a estas preguntas sin recurrir a la religión (que sepamos, fue el primero en hacerlo de una manera tan coherente): tanto la Luna como el Sol, según él, eran de forma esférica y de algún material rocoso. El primero estaba incandescente, pero la segunda no — brillaba porque refleja la luz del Sol, y las fases se debían a la posición relativa del Sol, la Tierra y la Luna.

Luna creciente
Luna en cuarto creciente. Versión a 2272×1074 px. Crédito: Wikipedia (dominio público).

Una perogrullada… pero es una conclusión alcanzada en el siglo V antes de nuestra era, sin un maldito telescopio, mientras todo el mundo a su alrededor sostenía que la Luna era una diosa y que el propio Anaxágoras era un hereje por sugerir otra cosa: de hecho, estuvo en la cárcel y el exilio, en parte por su postura racionalista en éste y otros aspectos. La capacidad de los griegos de mirar a su alrededor y llegar a conclusiones así como si tal cosa me pone los pelos de punta.

Fases de la Luna
Explicación de Anaxágoras de las fases lunares, desde la luna nueva (1) hasta la llena (5) y vuelta a empezar. Crédito: Wikipedia/GPL.

En cualquier caso, nuestro conocimiento sobre el satélite no avanzó mucho en los siglos posteriores a Anaxágoras: por una parte, era imposible ver alrededor de un 40% de su superficie (luego veremos por qué), y por otra no es fácil distinguir mucho sin la ayuda de algún instrumento óptico, y éstos aún estaban por llegar. Estaba claro para los científicos que la Luna era una gran esfera como lo era la propia Tierra, y el astrónomo griego Aristarco de Samos fue capaz de realizar estimaciones sorprendentemente precisas sobre su tamaño y distancia a la Tierra comparada con el Sol, pero era difícil ir más allá.

Hubo que esperar hasta el desarrollo del telescopio, y a que Galileo se pusiera a mirar el firmamento con él, destruyendo el paradigma geocéntrico del Universo (como ya mencionamos al hablar de la Tierra). Aparte de otras observaciones, el italiano dirigió su mirada, como no podía ser de otra manera, hacia nuestro satélite, y fue capaz de discernir la causa de los diferentes tonos de gris de la Luna — no se trataba, como habían sostenido otros durante siglos, de una esfera lisa y perfecta. A pesar de que, desde Aristóteles, se suponía que la imperfección y el cambio se limitaban a la Tierra, y que los objetos del firmamento eran perfectos e inmutables (aunque Aristóteles, que no era tonto, admitía que la Luna podía estar ligeramente “contaminada” por la corrupción terrestre), los ojos de Galileo vislumbraron por primera vez montañas, cráteres, llanuras… la Luna era muy parecida a la Tierra.

El genial italiano realizó entonces el primer dibujo más o menos detallado de la superficie de la Luna, que publicó en 1609 en su libro Sidereus Nuncius (El mensajero de las estrellas):

Mapa de la Luna (Galileo)
Mapa de la Luna de Galileo.

No voy a repetir aquí los escozores que produjo este dibujo (aparte de muchos otros), ni de los problemas que causaron sus observaciones al bueno de Galileo: lo importante en lo que concierne al artículo de hoy es que nuestro conocimiento del satélite había dado un paso de gigante. Se trataba, al fin y al cabo, de una especie de mini-planeta. El telescopio de Galileo no permitía discernir si había vegetación, agua o vida, de modo que aún faltaba mucho por descubrir, pero a partir de ese momento la cosa avanzaría bastante deprisa.

Lo que estaba claro es que la superficie lunar tenía regiones muy extensas, aparentemente lisas, que eran de color más oscuro, y que los astrónomos denominaban maria (mares), y otras regiones más abruptas y montañosas de color más claro que se llamaron terrae (continentes). Aunque hoy sabemos, por supuesto, que no son una cosa ni la otra, se siguen utilizando los nombres por razones históricas.

Mare Imbrium
Mare Imbrium (Mar de las Lluvias). Apolo 15, la cuarta misión en posarse en la Luna, alunizó en la zona inferior de la foto.

Poco a poco, los astrónomos fueron catalogando y describiendo los accidentes geográficos de la Luna: Johannes Hevelius publicó su Selenographia en 1647, el primer libro dedicado exclusivamente a describir nuestro satélite, con el primer mapa propiamente dicho de la Luna, mucho más detallado que el de Galileo. Fue en 1753 cuando la mayor parte de la comunidad científica descartó la posibilidad de que hubiera vegetación y vida animal en la Luna: el croata Roger Joseph Boscovich, observando cuidadosamente el borde de la Luna y el paso de estrellas a través de él, determinó que carecía de atmósfera. Pero esto no descorazonó a los científicos, que seguían muy interesados en conocer más sobre el satélite, tuviera vida o no.

Mapa de la Luna por Hevelius
Mapa de la Luna de Johannes Hevelius en su Selenographia (1647).

Algunos, desde luego, no se resignaban a descartar la vida en la Luna. El alemán Franz von Gruithuisen, el primero en sugerir que los cráteres lunares eran el resultado del impacto de meteoritos, sostenía en 1824 que la Luna albergaba ciudades en su superficie. Con su telescopio afirmaba ver ciudades con calles y edificios — pero, como digo, desde mediados del siglo XVII la mayor parte de los astrónomos ya se habían dado cuenta de que la Luna era un lugar rocoso y sin formas de vida superiores, y las ideas de Gruithuisen fueron recibidas con escepticismo y hasta burla. Su explicación sobre los cráteres, por el contrario, le proporcionó el honor de tener un cráter en la Luna con su nombre, el cráter Gruithuisen.

Cráter Gruithuisen
Cráter Gruithuisen (imagen tomada por la misión Apolo 15). Crédito: NASA.

De modo que a comienzos del siglo XX conocíamos prácticamente todo lo que se puede conocer sobre la Luna sin llegar hasta ella: su distancia a la Tierra y su órbita, los movimientos que realiza alrededor de su eje, su tamaño y forma, su topografía (de la cara que podíamos ver, por supuesto)… Pueden parecer cosas básicas, pero seguro que alguna te sorprende.

La Luna se encuentra a unos 384 000 km de la Tierra, pero su órbita es una elipse, de modo que a veces se encuentra más cerca o más lejos de la Tierra. Esto era evidente para cualquier astrónomo que la observase con cuidado a lo largo del tiempo, puesto que su tamaño aparente varía, como puedes ver en la siguiente imagen:

Perigeo y apogeo lunar
Tamaño de la Luna en su perigeo (izquierda) y apogeo (derecha). Crédito: Tomruen/Wikipedia (CC Attribution-Sharealike 3.0 License).

A partir del tamaño aparente de la Luna y de su distancia a la Tierra era posible también determinar con bastante precisión su tamaño: tiene un radio de unos 1 737 km, es decir, algo más de la cuarta parte que la Tierra. Puesto que el volumen de una esfera es proporcional al cubo del radio, esto significa que el volumen de la Luna es unas 50 veces más pequeño que el de la Tierra. Como veremos dentro de un momento, inevitablemente la Luna es bastante menos densa que la Tierra, de modo que su masa es aún menor comparada con la del planeta — es unas cien veces más ligera que la Tierra, con tan sólo 7,35·1022 kilos.

Sin embargo, aunque sea un objeto muy pequeño (astronómicamente hablando, se entiende), está tan cerca de nosotros que su influencia es bastante apreciable sobre nuestro planeta. Su efecto más conocido es el de provocar las mareas en los océanos terrestres y, aunque se trata de algo bien sabido por todos, no quiero dejar de mencionarlo porque hay algunas confusiones al respecto, sobre todo al considerar una explicación demasiado simplista de por qué se producen. Ya sé que el lema de El Tamiz es “antes simplista que incomprensible”, pero en este caso es posible explicar el fenómeno de forma relativamente sencilla sin inducir a error con una explicación incompleta.

Suele decirse que las mareas son movimientos de los océanos terrestres debido a la acción gravitatoria de la Luna, que “tira” hacia sí de la parte de la Tierra que mira hacia ella, de modo que la masa de agua de esa zona se eleva ligeramente, produciendo la marea alta. Sin embargo, como digo, esta explicación es incompleta: si sólo se tratase de eso, ¿por qué hay dos mareas altas y dos bajas cada día? ¿No debería haber una marea alta y una baja cada día, según nos encontremos mirando hacia la Luna o “de espaldas” a ella?

La cuestión está en que la Tierra y la Luna se mueven alrededor de su centro de masas común. Aunque la Luna es mucho más ligera que la Tierra, de modo que el centro de gravedad de los dos cuerpos está mucho más cerca del centro de la Tierra que del de la Luna (de hecho, está por debajo de la superficie terrestre), ambos cuerpos giran alrededor de ese punto común, como puedes ver en esta animación:

Tierra y Luna
La Tierra y la Luna en su movimiento alrededor del centro de masas.

Es como si la Tierra y la Luna fueran dos niños cogidos por las manos y corriendo uno alrededor del otro, sólo que uno de los niños es gordo y rollizo y el otro es un delgaducho, de modo que el delgaducho recorre más distancia que el rollizo, que casi se queda en el sitio, pero los dos dan cada vuelta al mismo tiempo.

Pero imagina una situación algo diferente: en vez de dos niños, se trata de dos globos llenos de agua, uno grande y otro pequeño, unidos por una cuerda y girando alrededor de un punto común, con la cuerda tensa. Fíjate (en tu imaginación, claro) en el globo grande, es decir, la Tierra: la parte que mira al globo pequeño es la que tiene atada la cuerda, de modo que está “estirada” hacia el globo pequeño. Ahí hay una marea alta o pleamar, que es la más intuitiva y la que suele explicarse fácilmente.

Pero en el lado opuesto del globo también hay marea alta. Puesto que el globo está girando, la parte de fuera también está “estirada” debido a la inercia, igual que el pelo del niño que gira en el ejemplo anterior se va hacia su espalda según gira. De modo que hay marea alta en dos lados opuestos: el que mira hacia la Luna (porque ésta “tira” de él hacia sí) y en el que está de espaldas a ella (debido a la inercia en el movimiento alrededor del centro de gravedad común).

La marea baja o bajamar se produce en las direcciones perpendiculares a las anteriores: por lo tanto, a lo largo de un día hay más o menos dos pleamares y dos bajamares, según la Tierra gira sobre su eje y el lugar en el que te encuentras “mira” hacia la Luna, está de espaldas a ella, etc.

El Sol, por cierto, también tiene un efecto sobre las mareas, aunque se encuentra tan lejos de nosotros que su influencia no es tan grande como la de nuestro satélite. Cuando la influencia de ambos se suma se produce lo que se denominan mareas vivas, y cuando las influencias son opuestas se producen las mareas muertas.

Lo que era también evidente desde el principio era que la Luna siempre muestra (más o menos, luego veremos por qué esto no es exactamente cierto) la misma cara hacia la Tierra, de modo que una gran parte de su superficie era invisible: dicho de otro modo, la Luna tarda lo mismo en dar una vuelta alrededor de su eje que lo que tarda en dar una vuelta alrededor de la Tierra. Tampoco fue muy complicado descubrir la razón de esta “coincidencia” que, por supuesto, no lo era — sólo hacía falta emplear la Ley de Gravitación Universal de Isaac Newton para obtener la respuesta.

Al principio, la Luna probablemente giraba bastante más rápido que ahora alrededor de su propio eje, pero desde el principio fue frenándose debido, curiosamente, a las mareas. Aunque solemos pensar en las mareas que produce la Luna sobre la Tierra, nuestro planeta también “estira” y “achata” al satélite: la cara que mira hacia la Tierra se “estira” hacia el planeta… pero la Luna está girando, de modo que esa parte “estirada” pronto se mueve y deja de mirar exactamente hacia la Tierra — el “pico” se encuentra un poco adelantado a favor de la rotación lunar.

Naturalmente, la marea va cambiando y la zona estirada también, pero tarda en hacerlo, y mientras tanto el “pico estirado” está algo por delante de la cara que mira hacia la Tierra en el sentido de giro de la Luna. Pero nuestro planeta tira, mediante la atracción gravitatoria, de ese “pico estirado” hacia sí, frenando muy ligeramente la rotación lunar. Este efecto, por supuesto, es minúsculo, pero al cabo de millones de años ha producido una sincronía entre la traslación y la rotación lunares: de ahí que siempre veamos (más o menos) la misma cara de la Luna. Lo mismo sucede con casi todos los cuerpos pequeños que orbitan cerca de otro mucho más grande, como veremos en posteriores capítulos de la serie.

Pero, como digo, no vemos siempre exactamente la misma cara, aunque mucha gente desconoce este hecho. Como he mencionado antes, en total vemos alrededor del 60% de la superficie lunar, pero si siempre nos mostrarse la misma superficie sólo seríamos capaces de ver la mitad. ¿De dónde sale ese 10% “extra?” Es posible que, si eres especialmente avezado, ya te huelas la respuesta — la culpa la tiene el hecho de que la órbita no es circular, sino elíptica.

En primer lugar, puesto que la Luna no siempre está a igual distancia de la Tierra, su velocidad alrededor de nosotros no siempre es la misma: cuando está pasando cerca se mueve más rápido, y cuando está lejos lo hace más despacio. Pero su velocidad de rotación alrededor de su eje siempre es la misma… con lo que cuando está cerca va descubriendo a nuestros ojos un poquito de la superficie que normalmente oculta por un lado (pues se traslada más rápido de lo que rota), y cuando está lejos hace lo mismo por el otro lado (pues rota más rápido de lo que se traslada). Este fenómeno se conoce como libración longitudinal.

Además, la órbita de la Luna no se encuentra sobre el plano de la eclíptica, sino que forma unos 5° con ella. Por lo tanto, según se mueve alrededor de la Tierra nos parece que su eje se bambolea hacia arriba y hacia abajo, lo que se conoce con el nombre de libración latitudinal. También hay un tercer tipo de libración, la libración diurna, que es una consecuencia de la rotación de la Tierra: nuestro planeta gira sobre su eje bastante más rápido que la Luna (un día comparado con casi un mes), de modo que a lo largo del día nos movemos respecto a la Luna, atisbando un poquito de superficie “extra” en ese movimiento.

Aquí tienes una animación que te dará una idea del efecto combinado de todas las libraciones, y cómo nos descubren un 10% más de Luna del que veríamos de otro modo. De paso puedes ver las fases lunares “en acción”:

Libración de la Luna

Pero los efectos que producen la libración también tienen otra consecuencia muy interesante, que mencionamos de pasada al hablar sobre el período hadeico de la historia de la Tierra (¿recuerdas aquél dibujo del “infierno” con una Luna enorme en el cielo, que reproducimos de nuevo más abajo?): la Luna está ahora mucho más lejos de la Tierra de lo que estaba antes, y se aleja de nosotros todo el tiempo.

Si has entendido mi pobre explicación sobre la libración longitudinal, no deberías tener problemas para entender este segundo fenómeno. La Luna produce mareas sobre la Tierra, de modo que –por ejemplo– en el lugar de la Tierra que “mira hacia la Luna” hay marea alta (no sólo en el agua, la propia Tierra se estira ligeramente hacia el satélite). Pero, como en el caso de la Luna, la Tierra gira sobre sí misma antes de que la “parte estirada” pueda cambiar de sitio, de modo que esa “marea alta” se encuentra siempre algo adelantada en el giro terrestre… que es el mismo sentido de giro de la Luna alrededor de la Tierra.

El Nacimiento de la Tierra
El Nacimiento de la Tierra, de Chesley Bonestell. Esto sí que es una luna llena.

La consecuencia es que la Luna no “ve” una Tierra esférica: ve un “pico estirado” un poco por delante en su giro alrededor del planeta, y ese “pico estirado” la atrae debido a la gravedad, acelerando su movimiento alrededor de la Tierra. Y, como cualquier satélite que se mueve más rápido que antes, empieza a alejarse del objeto alrededor del cual orbita. Esto lleva sucediendo continuamente desde la formación del satélite, y seguirá sucediendo durante bastantes millones de años más. Por supuesto, está sucediendo según lees este artículo, aunque el efecto sea lento — la Luna se aleja de la Tierra unos 3,8 centímetros cada año (cuando Neil Armstrong la pisó estaba unos dos metros más cerca que ahora, ¡claro, así cualquiera!).

Por cierto, puede que te preguntes (si tienes una base sólida en física) de dónde diablos sale el momento angular adicional que hace que la Luna se mueva más rápido alrededor de la Tierra, pues el momento angular total debe conservarse. La respuesta también lleva a una consecuencia curiosa de este efecto — el momento angular que gana la Luna en su traslación lo pierde la Tierra en su rotación. Dicho de otro modo, la Tierra acelera a la Luna a costa de frenarse en su giro… y cada vez giramos más despacio. Sí, la Tierra está frenando mientras lees estas líneas, pero no corras a mirar tu reloj: el día se alarga sólo unos 0,000017 segundos cada año. Una vez más, esto puede parecer poco, pero cuando los dinosaurios retozaban en nuestro planeta el día duraba sólo 23 horas, y en el futuro un día llegará a ser realmente largo.

Pero para conocer más sobre la naturaleza de nuestro satélite (¿cuál es su estructura? ¿cómo se formó? ¿existe agua en él? ¿qué hay en la “cara oculta”?) hacía falta acercarse a la Luna: y era absolutamente imposible en el siglo XIX, a pesar de que Julio Verne (y otros, como Tsiolkovsky) ya anduvieran pensando en cosas por el estilo. La ciencia debía esperar a la tecnología… y tuvo que esperar bastante. Nos acercaremos a la Luna hasta posarnos en ella y tocar el regolito, además de hablar de su estructura interna y su nacimiento e historia, en la segunda parte de este artículo, dentro de unos días.

El Cedazo - El blog comunitario de El Tamiz

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    { 38 } Comentarios

    1. Gravatar Mizar | 26/08/2008 at 01:10 | Permalink

      Una excelente entrada. Enhorabuena :-)

    2. Gravatar Pablo | 26/08/2008 at 02:15 | Permalink

      Excelente post, ya extrañabamos la serie. Respecto a “La capacidad de los griegos de mirar a su alrededor y llegar a conclusiones así como si tal cosa me pone los pelos de punta.” Siempre me pareció curioso que los VonDaniken y afines encontraran extraterrestres en los incas, los egipcios, los constructores de Stonenghe, y muchos otros, pero no en Grecia. Es decir, me parece muchisimo mas asombrosa y única la obra intelectual griega que el resto antes mencionado. No les quito mérito a otros pueblos, pero realmente, la capacidad de observacion y análisis griego es mucho mas increíble que una pirámide o un calendario. Si alguna vez una nave espacial llegó a la tierra, sin lugar a dudas fue en Grecia, donde se encuentran los rastros mas evidentes de una civilización superior. El razonamiento lógico griego parece ser ajeno al resto de la humanidad. (Nota: Es un chiste, no sostengo ni creo que los griegos eran extraterrestres)

    3. Gravatar Pedro | 26/08/2008 at 02:17 | Permalink

      @ Pablo,

      Discrepo: “Anaxágoras” es, claramente, un nombre extraterrestre, probablemente una torpe conversión a los alfabetos terrestres de algo impronunciable para una boca humana.

    4. Gravatar Bastonivo | 26/08/2008 at 04:31 | Permalink

      Sí, de una raza de aliens babosos que disfruta haciendo sufrir a humanos con horribles paradojas matemática. Je je. (Es que he leído la sección de paradojas matemáticas, y me ha encantado esa forma de explicarla xD)

      Bromas a parte, me ha encantado la entrada. Sobre todo la animación de la luna. Sabía que mostraba un 10% más debido a lo que dices, pero hasta que no se ve en una animación, no lo he comprendido bien.

      Siempre me ha encantado este astro. Será por lo cerca que esta… y por la envidia que me da la gente que ha ido allá. Es hipnotizante para mí. @_@

      Y la suerte de la época de la edad de la Tierra que nos ha tocado vivir, con una luna con un tamaño aparente casi idéntico al del sol, proporcionándonos unos eclipses de sol preciosos, únicos en todo el sistema solar… Cuando la tierra en el futuro muy lejano rote más lento, y la luna este mucho más lejos, ya no será igual :-p.

      Un saludo, y muchas gracias por un artículo tan bien explicado. Como siempre :-)

      Y volviendo a los griegos. Es cierto que eran únicos. No por casualidad hacían esto. Ya habían definido el “Logos” (Razón), así que razonaban de manera metódica lo que acontecía a su alrededor. No eran tontos, no. Para nada.

    5. Gravatar Aracem | 26/08/2008 at 05:59 | Permalink

      Viva y Bravo!!!

      Me encanta esta serie =D , junto con la de la vida secreta de las estrellas mi preferida.

      Muchas gracias por ilustrarnos Pedro.

    6. Gravatar Naeros | 26/08/2008 at 06:14 | Permalink

      Sin duda la animación es esclarecedora, como apunta Bastonivo. Muy buena entrada, como todas las de la serie. Me encanta la astronomía y aquí voy descubriendo detalles desconocidos y jugosos :D

    7. Gravatar lluis | 26/08/2008 at 06:28 | Permalink

      Estupenda entrada. Estupendas imágenes, y todo muy bien contado. Creo que era Asimov quien hablaba de la importancia de la Luna en nuestra historia:Sin la Luna, las mareas hubieran sido mucho menores. Y con ello las zonas intermareales, vitales en el paso de los peces a los anfibios.

    8. Gravatar cruzki | 26/08/2008 at 07:35 | Permalink

      Lo que sabían los griegos era alucinante, pero no menos alucinante lo que sabían los chinos :P De hecho, todos estos pueblos se puede considerar mejores constructores que nosotros. Yo todavía lo flipo cuando cruzo un puente romano de 2000 años de antigüedad y luego piensas que a los puentes modernos les dan una vida útil ¡¡¡de 100 años!!!!! A ver si tenemos la suerte de que algún arquitecto lea esto y nos lo explique

    9. Gravatar Morti | 26/08/2008 at 08:20 | Permalink

      Lo mejor del artículo es el (I) del título que significa que Pedro continuará descubriéndonos cosas de nuestro satélite. :)

      Pedro, un pequeño comentario, la animación de la Luna pesa solita casi 8 MBytes, no sé cuánto ancho de banda tienes contratado y cuantas visitas tendrás, pero quizás deberías ponerla detrás de un enlace o algo, porque como el artículo llegue a portada de Meneame puedes generar muchísimo tráfico.

      Saludos

    10. Gravatar Pedro | 26/08/2008 at 08:37 | Permalink

      @ Morti,

      Sí, es un monstruo de imagen…

      Creo que por menéame no hay problema: tiene muy pocos votos y no va a llegar a portada. Además, tenemos 1,5 TB/mes, así que yo creo que no hay de qué preocuparse. Y es tan bonita… :)

    11. Gravatar JFlores | 27/08/2008 at 02:18 | Permalink

      Me parece impresionante la reflexión sobre Anaxágoras. En la antigua Grecia llegaron a muchas conclusiones que hoy en día son la base de nuestra ciencia. Eran auténticos genios muchos de ellos.

    12. Gravatar Sergio | 27/08/2008 at 09:59 | Permalink

      Genial el blog, toda la serie y el artículo en concreto (aunque todo esté implícito en el blog, es por enfatizar).

      Este agosto he estado en la que, para mi, es la comarca más bonita de Catalunya: la Cerdanya. Por la noche el cielo allí es estrellado, y el silencio y ese cielo le hacen a uno preguntarse muchas cosas místicas, y otras que no lo son tanto pero que le dejan a uno intrigado. El sistema formado por Sol, Tierra y Luna, a mi entender es muy complicado, pero las fases lunares son tan perfectas: cada 7 días exáctamente la luna cambia de fase y completa un ciclo a los 28 y ¿en todos los lugares de la tierra es así?. Me sorprendería mucho que la respuesta fuera sí, pero como no lo comprendo mucho… En definitiva, me sorprende que todo sea tan perfecto mientras la luna gira sobre si misma y alrededor de la Tierra, y la Tierra mientras tanto hace lo mismo y su eje, para añadirle complicación, está inclinado. Me cuesta imaginar el sistema y entender el por qué de esa perfección a la hora de cambiar de fase y de completar ciclos y que todo encaje con el día y la noche y las 24h en la Tierra. 8-º Igual me monto algún tipo de maqueta a ver si visualizándolo…

    13. Gravatar Kent Mentolado | 27/08/2008 at 01:54 | Permalink

      @ cruzki, (offtopic)

      En mi opinión, que no contruyamos estructuras con duraciones milenarias, no implica que no sepamos. Antes esra muy “facil” construir un puente: ibas al poblado vecino, guerreabas un poco, te traias unos cuantos exclavos y los ponias a construir. Hoy tenemos que mirar unos costes, unos plazos, una cantidad X de recursos, respeto de mil y una leyes…

      Por otra parte, ¿para qué vamos a hacer un puente que dure 500 años? Seguro que es mucho más barato hacer uno que dure 100 años, y luego ya lo reconstruiremos con las técnicas y materiales de la época para otros 100 años, adaptados a las necesidades que haya en el próximo siglo.

      Como dato, en un documental llamado “La Tierra sin el hombre” (o algo parecido), analizaban como cambiaria el planeta si nos extinguieramos todos hoy de golpe. Si no recuerdo mal, a los 500 años apenas se podria decir donde habia una ciudad y donde no, porque no quedarian mas que unos trozos de acera diseminados. Sin embargo, la construcción más resistente sería la Esfinge, que se supone que duraria otros 10.000 años antes de ser completamente cubierta por el desierto.

    14. Gravatar cruzki | 27/08/2008 at 02:49 | Permalink

      @ Kent Mentolado

      Ese argumento me convence :P

    15. Gravatar Gencianal | 27/08/2008 at 03:59 | Permalink

      Muy buen artículo, ya se extrañaba la pluma del “jefe”, jejeje

      Los griegos pensando eran excepcionales, eran una civilización muy avanzada a su tiempo. Pero tenían un pequeño problema: planteaban hipótesis sin experimentos que las demostraran. Si habían acertado (caso de Eratóstenes, Anaxágoras…) no pasaba nada, pero si fallaban (por ejemplo, Ptolomeo con el modelo geocéntrico), por el principio de autoridad a los científicos del Medievo les costaba horrores poder demostrar la hipótesis correcta contraria…

      De lo de la duración de las construcciones… sin comentarios. Mirad el acueducto de Segovia, sistema de canalización de agua romano, lo erguidito que está 2.000 añetes después… y luego contad la de veces que llegan a levantar el firme por década en algunos sitios para arreglar la red de aguas… VERGONZOSO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    16. Gravatar Rompelotas | 27/08/2008 at 11:01 | Permalink

      Sabe a poco.

      Gracias!

    17. Gravatar Qfwfq | 28/08/2008 at 12:28 | Permalink

      Sergio, el problema es que no es todo tan perfecto como a ti te parece, el ciclo no es “cada 7 días perfectamente”, pero se le aproxima.

      Sobre la duración de las construcciones, me apunto al argumento de Kent Mentolado, mira el acueducto de Segovia, 2000 añitos y perfectamente inútil. Hoy en día, en la construcción como en todo, vamos a lo práctico. Si quisiésemos que algo dure 2000 años no tendríamos más problemas para hacerlo que las protestas de los ecologistas.

    18. Gravatar Pablo | 28/08/2008 at 02:19 | Permalink

      Defenderé a mis griegos extraterrestres de los ataques de Genencial. No es tan grave como parece que los griegos “planteaban hipótesis sin experimentos que las demostraran”. Ellos estaban abiertos a la discusión…el principio de autoridad era mucho mas intenso en el medioevo, y son los científicos de esa época los cuplables del exceso de obediencia…los mismos griegos esperaban ser discutidos, y eso es lo que los hace únicos. Detallan cuidadosamente el origen de sus hipótesis, y si bien no tienen pruebas experimentales, aceptan criticas a sus razonamientos, y a sus observaciones. Ademas, bueno, la teoría de cuerdas va por un camino griego hasta ahora, no siempre es posible experimentar.

    19. Gravatar otanion | 28/08/2008 at 10:03 | Permalink

      Estoy con cruzki, la verdad es que alvamos mucho los griegos ( que no les quito merito), pero y los chinos? en occidente se tiene muy olvidada la antigua cultura china, que posiblemente fuese tan avanzada como la griega, sino más.

    20. Gravatar Gencianal | 28/08/2008 at 11:02 | Permalink

      Pablo, no quería criticar lo que hicieron los griegos (siento haberme expresado mal), sino el uso que luego se le dio a sus ideas. El principio de autoridad y la religión fueron dos lastres pesadísimos que tuvieron que llevar todos los que hacían ciencia en la Edad Media y en los albores de la Edad Moderna. Sin ir más lejos, mira lo que tuvo que aguantar Galileo con la Iglesia…

      Por otra parte, otras civilizaciones, como la azteca, la inca o la china estaban igual o más avanzadas que la griega (sólo que las precolombinas tuvieron la desgracia de haber descubierto todo menos la pólvora…). Los incas, por ejemplo, ¡eran capaces de extirpar tumores cerebrales abriendo el cráneo y luego cerrándolo! Se han encontrado fósiles en Perú que demuestran estas prácticas, y que el paciente vivión después de la operación (herida cicatrizada). Y no hace falta hablar de los conocimientos astronómicos y matemáticos de los mayas…

    21. Gravatar pedrito | 28/08/2008 at 11:37 | Permalink

      el otro dia en una conversacion me decia un chaval, que, en la cara oculta de la luna - que casualidad - habia edificios de una civilizacion en la tierra. Me hizo gracia, aunq pensandolo, molaria

    22. Gravatar Bastonivo | 29/08/2008 at 01:09 | Permalink

      Bueno, por supuesto que hubo grandes civilizaciones en la Tierra. Nadie las niega. Por algo se llaman civilizaciones. Cada una tenían algo que las hacía únicas (aunque también opino que a muchas las tenemos muy mitificadas)

      Pero centrándonos en este caso griego, yo creo que, con sus defectos o virtudes, estos fueron únicos en lo que a razonamiento, matemática, ciencia y filosofía se refiere. Solo hace falta mirar a nuestro alrededor y mirar su enorme legado a nivel mundial en casi todas las disciplinas. Muy pocas civilizaciones (como la romana, su heredera) han dejado tan enorme huella.

      De esto, opino, era a lo que se refería el artículo al decir que se impresionaba de la audacia griega.

      Todo esto sin quitar a otras civilizaciones su valor.

    23. Gravatar Pedro | 29/08/2008 at 07:12 | Permalink

      Es que se puede estar impresionado por los griegos y también por otros, ¿no? En esta misma página recordamos nuestro etnocentrismo regularmente (especialmente en el sistema educativo), pero alabar a los griegos no significa un menosprecio para otras culturas…

    24. Gravatar Pablo | 29/08/2008 at 06:53 | Permalink

      Coincido plenamente co lo que dijo Bastonivo. Entiendo que como descendiente de una cultura europea, (argetino, bah) quizas sobrevaloro su aporte, y no intento menospreciar a nadie. El avance de las civilizaciones no es lineal, y cada una se desarrolla de distintas formas, por distintos intereses. Pero aunque hubiesen vivido en cabañas, dormido en el piso, no supieran curar ninguna enfermedad, y su herramienta mas compleja hubiese sido una piedra, el pensamiento cientifico griego es la base de todo lo que nos rodea. Lo hemos mejorado, corregido, ampliado, somos hoy mucho mas exigentes en los estádares de rigor. Pero la piedra fundamental la pusieron ellos. Y eran extraterrestres.

    25. Gravatar Belerofot | 30/08/2008 at 12:33 | Permalink

      Un artículo exelente como siempre.

    26. Gravatar Facu | 01/09/2008 at 10:04 | Permalink

      guauuuu es increible la diferencia entre el perigeo y apogeo!

    27. Gravatar Centinel | 02/09/2008 at 07:03 | Permalink

      ¡Cómo me gusta esta serie! Pero tengo una duda: ¿Por qué hay 4 mareas diarias (2 bajas+2 altas) en lugar de 2?

    28. Gravatar Pedro | 02/09/2008 at 07:07 | Permalink

      @ Centinel,

      Pues probablemente debería haber hablado de las mareas en el artículo, ¿verdad? Mañana o pasado lo actualizo explicándolas, ¡gracias! :)

    29. Gravatar xx32 | 06/09/2008 at 04:33 | Permalink

      No creo que los griegos fuesen extraterrestres solo por una causa: Estaban en la tierra………..

    30. Gravatar serxio | 08/09/2008 at 04:59 | Permalink

      Excelente artículo, Pedro. Me encanta la animación de La Luna. Por cierto, no has puesto la fuente al pie de foto.

    31. Gravatar Pedro | 08/09/2008 at 06:13 | Permalink

      @ serxio,

      Es de dominio público, de ahí que no haya mención de fuente o licencia (creo recordar que salió de Wikipedia).

    32. Gravatar Pedro | 08/09/2008 at 11:14 | Permalink

      Acabo de actualizar el artículo para que hablase de las mareas, ¡gracias, Centinel!

    33. Gravatar Brigo | 08/09/2008 at 12:50 | Permalink

      Pues te ha quedado muy bien. Ni se me había ocurrido pensar en lo de lado opuesto, pero una vez leído comprendo mucho mejor lo de las mareas.

    34. Gravatar Karlo | 09/09/2008 at 04:33 | Permalink

      Falta un pequeño efecto por el cual vemos algo más de la superficie de la luna, y es que la tierra no es un punto, sino una esfera; por tanto, segun miremos desde un punto u otro de ella, vemos la luna desde un ángulo u otro. El efecto es pequeño, pero apreciable.

      Excelente artículo y excelente blog.

    35. Gravatar Pedro | 09/09/2008 at 04:37 | Permalink

      @ Karlo,

      Me parece que el efecto que mencionas, la libración diurna, sí se menciona en el artículo (salvo que te refieras a un viajero que se mueve por la superficie terrestre de un lugar a otro). Gracias por los ánimos :)

    36. Gravatar ElHombrePancho | 09/09/2008 at 09:45 | Permalink

      Dónde puedo conseguir la animación de la luna en perigeo y apogeo? No me deja guardarlo si no es como imagen.

    37. Gravatar Pedro | 09/09/2008 at 09:54 | Permalink

      @ ElHombrePancho,

      Dónde puedo conseguir la animación de la luna en perigeo y apogeo? No me deja guardarlo si no es como imagen.

      Es que eso es lo que es, una imagen en formato GIF :) Descárgala y mírala, y verás como cambia según la ves.

    38. Gravatar Lalo | 11/09/2008 at 04:22 | Permalink

      Muy buen articulo Pedro. Casi nunca escribo algo, pero ya llevo algunos meses siguiendo tu blog y me parece genial. Respecto a los comentarios de las distintas civilizaciones, tal como varios apuntan, no creo que haya una mejor que la otra, y creo que sus desarrollos tuvieron tambien mucho que ver con las condiciones en las que vivian. Tal vez cuando los Espanioles llegaron a America, pensaron que los Mayas eran muy primitivos usando tapa rabos (Hoy sabemos que eran excepcionales en Matematicas y Astronomia) Pero… yo creo que debido al clima tan calido de esa zona de Mexico, estaba bien usar ese tipo de ropa mas ligera, en fin, creo que los avances de cada civilizacion tuvo que ver tambien con el medio ambiente. Y algo que no quisiera dejar pasar son las aportaciones de las civilizaciones de Oriente como la India y Paquistan En cuanto a las Matematicas, sus aportaciones son increibles, Muchas de las bases de hoy dia provienen de alla y de Lugares de Oriente Medio como Iran. (donde tambien hay muchas aportaciones en la Quimica) Europa termino adoptando esos conocimientos muchisimos anios despues. Creo que en el Area de las Matematicas no tienen comparacion, una civilizacion por encima de las demas. Y despues de todo… Que pensamiento mas abstracto que las matematicas?

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    1. Gravatar meneame.net | 26/08/2008 at 01:07 | Permalink

      El Tamiz: La Luna…

      En "El Tamiz" están dedicando una serie de artículos de divulgación al Sistema Solar (eltamiz.com/category/fisica/astronomia/el-sistema-solar/). En este enlace incluyen información y fotografías sobre La Luna. Su origen, estructura, curiosida…

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