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La navaja de Occam - El Reiki


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Este artículo es la primera disección de La navaja de Occam, la serie en la que analizamos científicamente asuntos diversos para tratar de determinar si se trata de una creencia, pseudociencia o ciencia. Si quieres conocer los criterios que seguiremos en nuestro análisis puedes leer la presentación de la serie.

Como anunciamos en esa presentación, este primer análisis de La navaja de Occam está dedicado al Reiki. Veamos pues, en primer lugar, qué es y en qué consiste, para luego diseccionarlo a la Occam y llegar a un “veredicto” sobre su naturaleza.

Antes de nada, un par de avisos: la propia naturaleza del Reiki hace difícil realizar afirmaciones absolutas sobre él, incluso para describirlo, porque no hay “un” Reiki. Existen distintas corrientes, muy diferentes formas de explicarlo y promoverlo dependiendo de la fuente, y no hay un corpus de conocimiento consistente. Con lo que a lo largo de este artículo leerás muchas veces cosas como “generalmente”, “en la mayoría de los casos”, “a veces”… Es algo inevitable, dado lo “borroso” del asunto.

Además, si has encontrado este artículo buceando por la red, ten en cuenta que su objetivo no es juzgar la bondad del Reiki ni sus efectos sobre el espíritu humano. Es un intento de analizar, desde el escepticismo científico, si sus enseñanzas son científicas o no, o si pretenden serlo pero no lo son. No juzgamos moralmente, excepto en ese último caso — pues la pseudociencia es inmoral en sí misma, al tratar de mostrarse como algo que no es. Nuestra recomendación es que leas el artículo, además de otros, y te formes tu propia opinión del asunto.

¿Qué es el Reiki?


El objetivo de este artículo es analizar el Reiki desde el racionalismo científico, de modo que no voy a escribir una larga disertación sobre el asunto, simplemente una descripción breve para que los que no hayáis oído hablar de él antes sepáis de qué se trata. Si quieres aprender más en profundidad sobre el asunto puedes leer cualquiera de los enlaces del final del artículo.

La palabra Reiki es de origen japonés. Dependiendo de la fuente, se ha traducido como energía vital espiritual, energía vital universal, y otros similares. Es una técnica relativamente moderna (aunque basada, según algunos adherentes, en conocimientos más antiguos) que, según la fuente, es una forma de espiritualidad, una terapia médica alternativa o complementaria o una forma de reducir la tensión.

Mikao Usui
Mikao Usui.

El Reiki fue creado (o redescubierto, según a quién preguntes) en 1922 por un monje budista japonés, Mikao Usui, tras un retiro de tres semanas en las montañas durante el cual practicó meditación, oración y ayuno. De acuerdo con Usui, durante ese período se produjo una revelación en la que adquirió el conocimiento y el poder necesarios para practicar y enseñar Reiki.

Tras la muerte de Usui cuatro años después, sus alumnos continuaron sus enseñanzas, al principio sólo en Japón. Pero Hawayo Takata lo extendió por los Estados Unidos, y prácticamente todo el Reiki fuera de Japón ha sido la continuación de su trabajo. Tras la muerte de Takata se formaron varias asociaciones diferentes, con ideas relativamente distintas y hasta cierto punto rivales, una de las razones por las que es tan difícil realizar definiciones estrictas de las cosas.

En cualquier caso, aquí tienes las descripciones del Reiki que muestran los sitios web más importantes de las distintas corrientes (traducidos al castellano):

Del International Center for Reiki Training:

El Reiki es una técnica japonesa de reducción del estrés y relajación que también promueve la curación. Se administra mediante la “imposición de manos” y se basa en la idea de que una “energía vital” fluye a través de nosotros y es lo que hace que estemos vivos. Si nuestra “energía vital” es baja, es más probable que nos pongamos enfermos o sintamos estrés, mientras que si es alta estamos mejor capacitados para ser felices y sanos.

De Authentic Reiki, The Radiance Technique:

Al considerar la evolución de The Radiance Technique® /Authentic Reiki®, se encuentra que el término rei-ki se compone realmente de dos palabras japonesas diferentes, combinadas para denotar la ciencia de la energía cósmica redescubierta en textos antiguos por el Dr. Mikao Usui. Nótese que no hay ninguna prueba, sólo leyendas, de que el Dr. Usui llamase a esta ciencia “reiki”. [...] Sin embargo, “reiki” es el término que me enseño la Sra. Takata y me explicó que rei se refiere a la energía Universal Cósmica, y ki se refiere a la energía vital de los cuerpos físicos, externos (los tres planos externos). Al unir estas dos palabras el término reiki pone de manifiesto el concepto de la energía del “Todo”, y el alineamiento de la parte (ki) con el Todo Cósmico Universal (rei) en un principio continuamente expansivo de interacción dinámica y evolución.

En palabras de Hawayo Takata, tomado de The Reiki Alliance:

Este poder [el Reiki] es insondable, inconmensurable, y al ser una energía vital universal, es incomprensible para el ser humano. Sin embargo, todos los seres vivos reciben sus bendiciones diariamente, despiertos y dormidos.

Como puedes ver, las descripciones son bastante diferentes. De cualquier modo, el Reiki se basa en la transmisión de esta “energía vital” desde quien lo imparte al que lo recibe. La energía supuestamente puede fluir al tocar al paciente, al poner las manos cerca de él sin necesidad de tocarlo, o incluso –si el nivel de maestría es suficientemente alto– a cualquier distancia, sin necesidad de ver a quien la recibe. Se llega a afirmar, por parte de sus proponentes, que puede enviarse hacia el futuro o el pasado para realizar curaciones en distintos tiempos.

De acuerdo con los partidarios del Reiki, esta energía no proviene del que lo imparte, sino que está en todas partes y él simplemente actúa de canalizador. Además, es una energía “inteligente”, con lo que no es necesario un diagnóstico — siempre se producen efectos beneficiosos. Por otro lado, supuestamente si alguien se resiste de algún modo al flujo de la energía –como al parecer ocurre con muchos escépticos–, puede bloquearse éste, de modo que no se produzcan efectos beneficiosos.

Reiki
Un tratamiento de Reiki. Crédito: Wikipedia/GPL.

Un tratamiento puede durar entre 45 y 90 minutos, durante los cuales se colocan las manos sobre el paciente o a unos centímetros de su cuerpo en distintos lugares, dejándolas quietas en cada posición durante unos minutos. En algunos casos se utiliza una serie de posiciones fijas, en otros el que imparte la técnica puede utilizar la intuición y sus conocimientos para poner las manos en posiciones determinadas.

¿Qué cosas puede supuestamente curar el Reiki? La verdad es que no está muy claro, más allá de la tensión y el estado psicológico del paciente. La mayor parte de los sitios web son difusos al hablar de los beneficios, afirmando que se trata de una terapia segura, amable y poco agresiva, que “mejora el estado del cuerpo, mente y espíritu”. Sí existen testimonios de gente –publicados en los sitios web enlazados arriba, por ejemplo– que afirma haber notado efectos sobre tumores, menores efectos secundarios de la quimioterapia, curación de infecciones, etc.

Sin embargo, alguno sí es más concreto. De The Reiki Alliance:

A nivel físico, el Reiki puede relajar músculos en tensión, reducir el dolor, acelerar la curación de huesos rotos y heridas, disminuir el efecto sobre los tejidos de quemaduras y hematomas, y mucho más.

La navaja de Occam


Analicemos pues los diversos rasgos del Reiki como doctrina para clasificarlo. Es indudable que, de las tres categorías, el Reiki no puede ser clasificado como algo científico. Su origen, sus explicaciones, los términos utilizados y el modo en el que avanza y se enseña son absolutamente no científicos. Hawayo Takata califica esa energía como algo que no se puede comprender ni medir — por definición no es sujeto de ciencia.

Pero ¿es creencia o pseudociencia? La respuesta no es fácil. Los textos más antiguos hacen énfasis especialmente en los aspectos espirituales, y no tratan de justificar con términos científicos nada. Dudo que en sus inicios hubiera ninguna duda de que se trataba de una creencia sin pretensiones de ciencia.

Sin embargo, los textos más modernos son muy diferentes, y tratan en muchos casos de justificar científicamente los supuestos efectos del Reiki. Como ejemplo, este fragmento de la UK Reiki Federation:

Investigaciones independientes realizadas por el Rr. Robert Becker y el Dr. John Zimmerman durante los años 80 estudiaron qué sucede cuando se practican terapias como el Reiki. Descubrieron que las estructuras ondulatorias del cerebro de quien imparte la terapia y quien la recibe se sincronizan en el estado alfa, característico de la relajación profunda y la meditación, pero pulsan a la vez que el campo magnético terrestre, algo conocido como Resonancia de Schuman [sic]. Durante estos momentos, el campo biomagnético de las manos de quien imparte la terapia es al menos 1000 veces mayor de lo normal, y no como el resultado de una corriente interna del cuerpo. Toni Bunell (1997) sugiere que la unión de campos energéticos entre la persona realizando la terapia y la tierra le permite hacer uso de la ‘fuente de energía infinita’ o el ‘campo de energía universal’ a través de la Resonancia de Schuman. El Prof. Paul Davies y el Dr. John Gribben, en El Mito de la Materia (1991) hablan de la visión de la física cuántica de un ‘universo vivo’ en el que todo está conectado en una ‘red viva de interdependencia’. Todo esto apoya la experiencia subjetiva de ‘unidad’ y ‘conciencia expandida’ relatadas por las personas que reciben o se proporcionan a sí mismo tratamientos Reiki habituales.

Aquí si que hay pseudociencia a montones, y se emplean términos científicos para engañar al lego sin entenderlos realmente. Se menciona la Resonancia de Schumann (aunque el nombre esté mal escrito), pero se la relaciona con el campo magnético de la Tierra, cuando realmente se trata de ondas de radio que se propagan por la atmósfera entre el suelo y la ionosfera. Se utilizan términos y expresiones muy empleados en pseudociencia, como los ‘campos de energía’, sin definiciones operativas, y el ‘universo vivo’. También se ve algo muy común en pseudociencias varias: la mención de la física cuántica asociada a cosas que nada tienen que ver con ella, como la ‘red viva de interdependencia’.

Las fuentes que explican el funcionamiento del Reiki tratando de ir más allá del aspecto espiritual incumplen prácticamente todos los requisitos del racionalismo científico: el conocimiento no es adquirido mediante la lógica y la experimentación, sino que es intuitivo y se basa en la relación personal maestro-estudiante, la fe y el principio de autoridad. En vez de basarse en fenómenos observados y tratar de darles explicación, se parte de conceptos establecidos a priori (como la “energía cósmica”) y se trata de buscar justificación para ellos, pero sin dar definiciones operacionales de ningún tipo.

Por otro lado, tenemos que diferenciar dos cosas: las palabras de quienes promueven el Reiki son una cosa, y los posibles efectos de esta técnica son otra. Aunque sea un ejemplo algo tonto, una persona puede desconocer completamente cómo funciona una pistola y sin embargo dispararla. Incluso podría inventarse una historieta sobre que hay un genio cuántico dentro del arma que trae las balas de otro plano y les pega una patada para que salgan por el cañón. Sin embargo, la pistola funciona y dispara balas.

Esto puede sonar raro, pero creo que es la verdadera actitud del escepticismo científico, que no consiste en rechazar todo lo que se aleja de lo aceptado convencionalmente, sino simplemente en aplicar el razonamiento lógico y el empirismo para obtener respuestas. ¿Es posible que exista algún tipo de efecto real al emplear el Reiki sobre alguien que no pueda ser explicado con lo que ya conocemos?

En principio, esto no debería ser demasiado difícil de probar. La mayor parte de los defensores del Reiki moderno realizan afirmaciones bastante concretas, como que es capaz de acelerar la curación de huesos rotos o de cortes. Desde luego, las afirmaciones más vagas –como que mejora tu equilibrio emocional– son difíciles de demostrar en uno u otro sentido, pero lo de los huesos o cortes es decididamente falsable.

El problema es realizar experimentos con las suficientes garantías, con los requisitos de un análisis clínico serio, grupos de control, número de pruebas estadísticamente significativo… El 10 de Abril de 2008 se publicó un artículo en Pubmed (la base de datos de artículos biomédicos del gobierno estadounidense) titulado Effects of reiki in clinical practice: a systematic review of randomised clinical trials (”Efectos del Reiki en la práctica médica: un repaso sistemático de pruebas clínicas aleatorias”), que llega a la siguiente conclusión:

En total, los datos de pruebas para cualquier dolencia son escasos y no hay réplicas independientes de cada caso. La mayor parte de las pruebas sufren de fallos metodológicos como un tamaño de la muestra muy pequeño, inadecuado diseño del estudio y malos informes. En conclusión, las pruebas son insuficientes para sugerir que el Reiki sea un tratamiento efectivo para ninguna dolencia. Por lo tanto, el valor del Reiki sigue sin estar demostrado.

Efectivamente, los estudios que he podido leer son realizados sin grupo de control, o con sólo tres ratones de laboratorio, o sin clarificar suficientemente el modo en el que se han realizado las pruebas… Y los pocos que son más o menos serios no han tenido una confirmación por parte de otro laboratorio independiente (algo absolutamente esencial en ciencia). Una gran parte de ellos, especialmente los que carecían de grupo de control, sufren del efecto placebo.

Este efecto es también la razón de que –afortunadamente– en ciencia los testimonios personales y las anécdotas no sean prueba de nada. “A mi tía le dolían las muelas, pero le hicieron un tratamiento de Reiki y se sintió mucho mejor”. Sí, pero ¿le hubiera ocurrido lo mismo a cualquier persona, o un número estadísticamente significativo? ¿se hubiera sentido mejor con otro tratamiento, o sin tratamiento? ¿si se hubiera sometido a un falso tratamiento pensando que era verdadero, habría notado algo? ¿son igual de válidos los muchos testimonios de personas que no han sentido nada, o esos no sirven? En fin — las pruebas clínicas controladas y los experimentos con garantías y confirmados independientemente son los que nos hacen avanzar en nuestro conocimiento del Universo, no las anécdotas, y no hay absolutamente ninguno de este tipo que demuestre nada.

Desde luego, tampoco hay ninguna prueba experimental incontrovertible de que el Reiki no pueda tener ningún efecto. Tal vez nunca la haya: los estudios clínicos de envergadura cuestan mucho dinero, y es difícil dedicar parte de él a desmontar cualquier pretendida técnica curativa. La mayor parte de los científicos no quieren perder tiempo ni dinero con esto.

Sin embargo, creo que sería conveniente realizar un par de ellos y zanjar la cuestión: el Reiki se va extendiendo, e incluso se practica en algunos hospitales en ciertos países (en unos 40 hospitales en los Estados Unidos, por ejemplo), aun en ausencia de pruebas clínicas serias. El dinero que cuesta esto, si se trata de un sinsentido, compensaría rápidamente el coste de una serie de pruebas definitivas — con pacientes con fracturas de huesos, por ejemplo. Con la salud, las cosas claritas.

En cualquier caso, el racionalismo a la Occam (no multiplicar los conceptos sin necesidad) no deja lugar a dudas: no tiene sentido postular la existencia de una “energía vital” ni una “conexión cósmica” que no es necesaria para explicar ningún fenómeno observable. El mero hecho de hablar de “campos de energía” así, sin especificar más, demuestra una gran ignorancia de la física o un intento de engañar a la gente. Los campos electromagnéticos asociados al cuerpo del ser humano están perfectamente identificados, no hay nada místico en ellos y se ajustan perfectamente a las ecuaciones de Maxwell, que predicen su comportamiento maravillosamente bien.

Si algún experimento confirmado independientemente mostrase algún día fenómenos que no podemos explicar con los conceptos de los que disponemos, entonces habría que considerar añadir alguno nuevo y estudiarlo — pero no antes, y no otorgando características y propiedades a cosas sin la base empírica correspondiente. Especialmente cuando se trata de algo que pretende afectar a nuestra salud.

La razón de que el Reiki no haya sido objeto de un mayor control se debe, en gran parte, a que su propia naturaleza lo hace parecer inofensivo: si alguien dijera, por ejemplo, que beber ácido sulfúrico te va a volver más sano o más guapo, en muy poco tiempo se vería envuelto en litigios y probablemente acabaría en la cárcel. Sin embargo, si alguien dice que poner su mano sobre tu cabeza durante unos minutos te va a hacer curarte antes, lo peor que te puede pasar –con una salvedad, de la que hablaremos en un momento– es que pierdas esos minutos y no sirva para nada.

Veredicto


La teoría del Reiki es una mezcolanza de creencia y pseudociencia, y sus adherentes realmente no tienen ninguna base científica para decir lo que dicen (o no usan términos científicos, o los usan de forma engañosa y errónea). Tampoco hay ninguna prueba científica concluyente en uno u otro aspecto en lo que a sus efectos se refiere. Por otro lado, parece que se trata de algo inocuo, con lo que no existe peligro directo por someterse a él.

Eso sí: algo que no se ha sometido a las pertinentes pruebas clínicas, cuya teoría no tiene ningún sentido y que se ha desarrollado de forma absolutamente separada de la comunidad científica no debería sustituir en ningún caso a la medicina formal. El problema con algunas de estas formas de medicina complementaria o alternativa es que algunas personas la eligen en vez de ir al médico o seguir sus consejos. Su peligro no está en lo que pueden hacer directamente, sino en lo que la gente no hace al seguirlas.

De modo que nuestra recomendación, que se va a repetir a lo largo de esta serie en casos similares, es la siguiente: habla con tu médico. Si existe cualquier tipo de conflicto entre tu doctor y cualquier otra persona –partidaria del Reiki o no– sobre lo que deberías hacer, no hagas nada sin consultar al médico antes. Y desde luego, en mi opinión, en un conflicto entre la medicina científica y las “sabidurías ancestrales”, haz caso a la medicina científica.

La cuestión es que los conceptos de energías universales, meditaciones y flujos de ki y cosas parecidas llevan con nosotros muchísimo tiempo. De hecho, como hemos citado antes algunos adherentes al Reiki afirman que Mikao Usui no lo inventó, sino que lo redescubrió de textos ancestrales, para tratar de darle más empaque.

Sin embargo, todas las técnicas milenarias del mundo no lograron aumentar la esperanza de vida por encima de los cuarenta años, en ningún lugar del mundo. No fue hasta la llegada de la antisepsia, los antibióticos, las vacunas… es decir, la tan maltratada “medicina tradicional”, que la esperanza de vida prácticamente se dobló. Desde luego que podemos mejorar, pero siempre de acuerdo con el método científico y el racionalismo. Entre Pasteur y Usui, me quedo con Pasteur.

Finalmente, tras bucear durante largo tiempo por páginas diversas y ver todo lo que se ofrece relacionado con el Reiki, un consejo: ten cuidado con los sinvergüenzas. Mi impresión ha sido que hay personas relacionadas con él que creen sinceramente en lo que hacen, tenga sentido o no, y otras que se aprovechan de los crédulos e incautos para sacarles el dinero, especialmente si están desesperados por alguna enfermedad, suya o de un ser querido.

Si tienes alguna petición o sugerencia sobre asuntos que diseccionar con La navaja, ya sabes — lo que más interés despierte, lo analizamos.

Para saber más (aparte de las organizaciones enlazadas arriba):

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    { 46 } Comentarios

    1. Gravatar José I. Merino | 01/05/2008 at 10:26 | Permalink

      Muy bueno el artículo. Pero mi experiencia cuando me he puesto a debatir sobre estos temas es que antes debes hablar del efecto placebo.

      Normalmente, cuando te metes en estos jardines, siempre hay alguien (que curiosamente la técnica que le estás desmontando ,ya bien sea homeopatía, reiki, … es su medio de vida) te lo desmonta diciendo que hay alguien que en su consulta se ha curado. Entonces tienes que hablarle del efecto placebo, que normalmente se hacen estudios doble ciego (donde ni los pacientes ni los médicos saben si están dando el medicamento bueno o el placebo) y se comparan para ver si los resultados son mejores que los del placebo, etc…

      Por eso te recomiento que antes que nada escribas sobre el efecto placebo y todos los artículos que escribas de todo esto (reiki, homeopatía, sen sui (o como leches se escriba), curación con campos magnéticos, …) pongas un enlace a él. Además, para dar consistencia al formalismo, el efecto placebo es en realidad la base de todos estos métodos de curación, que son son más que casos particulares del más general.

    2. Gravatar Pedro | 01/05/2008 at 10:35 | Permalink

      José,

      No lo sé, no había pensado en dedicar un artículo específico al efecto placebo, pero tal vez haya dado por sentado que todo el mundo entiende el concepto y no sea así. Veamos qué opinan otros :)

    3. Gravatar José I. Merino | 01/05/2008 at 10:38 | Permalink

      Además, también hay que explicarles a los defensores de las pseudociencias en qué consiste el método científico porque cuando tú dices que (por ejemplo) la astrología carece de base científica, que parte del hecho que una constelación no es más que una agrupación arbitraria de estrellas que alguien en la antiguedad las decidió agrupar porque le salió de la bolsa escrotal, que la influencia gravitatoria de Júpiter (el mayor de los planetas) es insignificante comparada con la del Sol o la de la Luna o incluso con el del televisor encendido que tienes a 5 metros de distancia, … Por mucha saliva que gastes siempre te salen con algo “es que la influencia de los astros se ejerce en la dimensión astral y aunque en la realidad la influencia gravitatoria es mínima, en la dimensión astral Júpiter ejerce influencia sobre tí). Tú le intentas entonces explicar que dimensiones no hay más que cuatro (aunque algunas teorías de supercuerdas digan que pueden ser 9 ó 12 ó 32) y entonces él te dice que no, que hay una dimensión astral porque él ha hecho viajes astrales por ella.

      Es decir, en resumen la conversación siempre suele ser la misma:

      Amante de las pseudociencias: “Ayer vi una vaca volar”. Persona con 2 dedos de frente: “Anda ya, las vacas no vuelan”. Amante de las pseudociencias: “¿No me crees? ¡Anda! Demuestrame que las vacas no pueden volar”. Persona con 2 dedos de frente: “No perdona, la cosa no va así. Si tú me dices que ayer viste una vaca volando eres tú el que me tienes que demostrar a MÍ que la vaca volaba y no soy yo el que te tengo que demostrar que las vacas no pueden volar”.

      En fin, sólo 2 comentarios antes de que te metas en el jardín de las pseudociencias (te lo digo por experiencia porque siempre es lo mismo).

    4. Gravatar Pedro | 01/05/2008 at 11:01 | Permalink

      José,

      Afortunadamente, siempre nos quedará la Wikipedia. Si alguien se pone en ese plan, le planto un enlace al efecto placebo y otro al método científico y punto. Tampoco voy a gastar horas en explicar cosas que están requete-explicadas y que no me inspiran lo suficiente como para escribir un artículo.

      Gracias por el apoyo, lo que más me daría miedo es estar solo ante los posibles comentarios airados :)

    5. Gravatar José I. Merino | 01/05/2008 at 11:05 | Permalink

      No, si lo que te digo no es porque la gente no entienda qué es el efecto placebo, sino porque no lo relacionan con la pseudociencia con la que creen. Como bien dice el saber popular “no hay más ciego que el que no quiere ver”.

      Yo he tenido varias conversaciones interesantes en el grupo de noticias de física o en algún que otro foro y siempre se amparan en algún caso particulas que se curó.

      Una vez leí sobre un libro que se llamaba “Enseñando a los cerdos a cantar” (”Teaching Pigs to Sing” http://www.physics.uc.edu/~sitko/Skeptic/Hall.pdf).

      Ese libro lo escribe una doctora en medicina que se jubiló y decidió unirse a un grupo de pseudociencias para intentar dar un poco de cultura científica y debatir con ellos. El título del libro es por la conversación que tuvo con un amigo, el cual le dijo que debatir en ese grupo era como enseñar a cantar a un cerdo, no lo vas a conseguir y encima conseguirás cabrear al cerdo.

      Efectivamente, no logró el introducir su cultura científica y se encontró con perlas del tipo:

      • “Una molécula fabricada en una planta es natural, así pues tiene que se mucho mejor que la misma molécula fabricada en un laboratorio” (A molecule made in a plant is natural, so it has to be better than the exact same molecule made in a lab.).

      • “Tengo que dejar de tomar mi tratamiento homeopático porque me está causando efectos secundarios” (¿El agua puede causar efectos secundarios?). (”I had to stop taking my homeopathic sleep remedy because it caused side effects.” (Water causes side effects?).

      Y cosas como que un médico homeópata diga que él tiene un jarabe que trae de china hecho con plantas naturales llamado Lemonín que dice que es muy efectivo con sus pacientes. Al ver la composición del jarabe, ve que es fundamente una mezcla de paracetamol, cafeína y vitamina C. En Estados Unidos, el paracetamol se conoce por Acetaminofén, pero en la etiqueta estaba como paracetamol.

      Y todo esto lo resume en un artículo muy divertido (que no recuerdo dónde estaba, lo he buscado, pero no lo he encontrado) titulado “¿Existe el hada de los dientes?”.

      El hada de los dientes (fairy tooth) es el equivalente anglosajón del ratoncito pérez. Así que un niño inquieto por el hecho de que al dejar un diente debajo de la almohada, aparezca una moneda en la mesita de noche decide investigar el asunto bajo la sospecha que son los padres lo que hacen el trueque.

      Partiendo del hecho que no entiende cómo el hada de los dientes puede darte la moneda (¿qué hace con los dientes? ¿los vende? ¿los trata y consigue calcio que luego vende a alguna multinacional?), decide hacer una serie de experimentos.

      Existe un grupo de niños que se resiste a creer que el hada de los dientes son en realidad los padres y no le creen. Entonces el niño decide hacer una serie de experimentos destinados a descubrir la verdad.

      Cuando se le cae el siguiente diente, no se lo cuenta a sus padres pero lo deja bajo la almohada. Al día siguiente el diente sigue estando ahí y no hay moneda. Al contarlo a los niños le dicen que al no haber dicho a nadie que se le ha caído un diente el hada de los dientes no puede saberlo y por tanto no le ha dejado la moneda.

      Al siguiente diente, echa polvo de talco en el suelo de la habitación y a la mañana siguiente el diente ha desaparecido y tiene su moneda en la mesita de noche. Al examinar las huellas del talco, ve que sólo hay huellas de sus padres y no hay huellas ni de ratones ni de hadas. Al contarlo, los niños crédulos le dicen que el hada en realidad llega volando y por eso no ha dejado huellas y que las huellas de sus padres pueden ser debidas a que han entrado por la noche en su habitación para arroparle.

      Y así va haciendo experimento tras experimento y los niños crédulos del hada le van rebatiendo sus argumentos…

      Te puedo asegurar por mi experiencia, que esta serie de artículos van a acabar así…

    6. Gravatar Pedro | 01/05/2008 at 11:06 | Permalink

      Por cierto, ahora que menciono la Wikipedia — algún “wikipedista” que tenga un rato debería echarle un ojo al artículo sobre el Reiki (enlazado arriba). La versión en inglés no está mal, pero en español utiliza frases en las que se dan cosas como hechos (”esta energía fluye…”),.

      La versión inglesa es mucho más objetiva y cauta, interponiendo siempre cosas como “según sus proponentes…”, “supuestamente…” cuando habla de cosas no demostradas, además de dar un montón de enlaces en todos los sentidos (en español hay muchos más a favor que neutrales o en contra).

    7. Gravatar aldato | 01/05/2008 at 11:14 | Permalink

      ya me lo temía, otro timo al primo, cachis! si hubiese tenido este artículo se lo hubiera pegado en la nevera a mi excompañero de piso. un jaque mate total le habría dao ;)

    8. Gravatar NabLa | 02/05/2008 at 12:48 | Permalink

      Muy bueno. Siempre me ha maravillado ver cómo los charlatanes se pegan una tupa de revista Science para conseguir términos científicos que utilizar luego en sus explicaciones, y muchas veces con gran maestría, de tal forma que suena a científico y por tanto creíble.

      Otra aplicación de la navaja de Occam: “si suena a chorrada, es que probablemente es una chorrada”

    9. Gravatar kk | 02/05/2008 at 01:17 | Permalink

      ¿Alguno se ha sometido a una sesión reiki ? ¿ Os han curado algo? ¿ Habéis tenido alguna enfermedad que hayáis tratado con reiki?

    10. Gravatar aigam | 02/05/2008 at 09:42 | Permalink

      Yo me someti a una sesion de reiki, mi compañera de piso lo practica y aunque estaba seguro al 100% de que no serviria de nada, al menos quise probar si como tecnica de meditación consigue algo. Por supuesto no sirvio de nada, aunque ella asegura que con otras personas le sirve, sobretodo les ayuda a tener visiones (logico, si tenemos en cuenta que en el fondo es una tecnica de meditación).

      En si no tengo nada en contra de esta tecnica, puede que incluso cure de verdad. Lo que me molesta bastante es que intenten explicarlo con todas esas chorradas de la energia viva cosmica, y cuando les preguntas como lo saben te dicen que simplementen lo sienten y tienen fe. Es esa actitud de absoluta confianza en sus “maestros”, de creerse y repetir hasta el infinito sus enseñanzas sin siquiera haberlo intentado comprobar, mientras que al mismo tiempo dudan sobre cosas cientificas perfectamente explicadas que, si se dieran el trabajo de intentar informar-se, verian que són de verdad.

      En definitiva, no tengo nada en contra de las terapias alternativas, solo me molesta la actitud de quienes lo practican, absolutamente credulos, sin ningun tipo de objetividad o racionalismos, tan propios de otras epocas pasadas… que te hace dudar si la humanidad realmente ha avanzado.

      PD: Su maestra le hecha broncas por no cobrar por las sesiones de reiki a sus amigos, segun dice “se ha de mantener el equilibrio, han de darte algo ya que tu les das algo”. Fascinante justificación al aprovechamiento de las pobres victimas. PPD: Magnifico articulo, como siempre.

    11. Gravatar morti | 02/05/2008 at 10:31 | Permalink

      kk, os puedo contar mi experiencia personal al respecto: yo el año pasado recibí dos sesiones de reiki, me las impartió la amiga de una amiga, que pienso que lo hace de buena fe, porque cree que funciona.

      Yo estaba pasando por un momento de mucho estrés laboral, así que insistió e insistió en que el reiki me ayudaría. Le dije que no creía en los flujos de energía, la imposición de manos y demás, y que por lo tanto ni siquiera me daría resultado por efecto placebo. Pero ella me decía que aún así era buena idea hacerlo, ya que si funcionaba sería mejor para mí, o no y me quedaría igual. Al final acepté pensando en que tampoco me podía hacer mal, y además quería conocer de primera mano el sistema, por lo que le pedí que me fuera contando lo que hacía y porqué en la medida de lo posible.

      Ella mezclaba el reiki con los cuencos tibetanos, que es una especie de masaje con sonidos, que decían resincronizaban mis chacras y ponian en armonía mi cuerpo. Las sesiones durarían unos 40 minutos, yo estaba tumbado bocarriba en una habitación con luz tenue, y ella iba alternando la imposición de manos (Tanto a distancia cómo posándolas sobre mí), y lo mismo con los cuencos, que emiten un sonido agradable y cuando los apoyan sobre ti transmiten la vibración por todo el cuepo.

      En las dos sesiones perdí la noción del tiempo porque dormité (Me había dicho que no importaba), y bueno, los efectos, no creo que fueran mucho más allá que el de una siesta equivalente. Eso sí, con la atmosfera de velitas, el ruidito de los cuencos, y la metodología que parecía seguir, no dudo que mucha gente dispuesta a creer salga pensando que haya tenido algún efecto.

      Si no os he aburrido y queréis más detalles preguntadme…

      Saludos

    12. Gravatar Pedro | 02/05/2008 at 11:14 | Permalink

      José,

      Te puedo asegurar por mi experiencia, que esta serie de artículos van a acabar así…

      Yo también he tenido mis conversaciones de ese tipo, y soy consciente de que mucha gente no va a cambiar de opinión por leer un artículo empirista sobre el tema. ¿Piensas entonces que es inútil escribirlos? Porque yo no.

      En primer lugar, aunque no sea la gran mayoría, estoy seguro de que hay gente que no sabe qué pensar sobre estas cosas y no es ciegamente crédula; un artículo como éste puede ayudarlos a formarse su propia opinión con más información de la que hay en todos los sitios que hablan de “energías vitales” y demás. Hace falta información científica para los que sí consideran que tiene valor.

      Además, tú y yo (y estoy seguro de que muchos otros) hemos estado en conversaciones de este tipo. Igual que con la serie de Falacias, estos artículos nos dan datos, argumentos y “empaque” para poder discutir con más solidez: si no, al final nos callamos porque tampoco sabemos mucho del tema, aunque sospechemos que es una patraña, y no contribuimos a “desfacer mentiras”.

      ¿Que mucha gente crédula va a encontrar razones para creer? Evidentemente: si quieres creer, creerás. No hay nada que nadie pueda hacer para cambiar eso.

      morti,

      Si yacer dormitando entre velas mientras una moza te pone las manos encima y escuchas el sonido de los cuencos no te hubiera dejado relajado, entonces sí que me plantearía que hay algo extraño y sobrenatural ;)

      Por cierto, gracias a José, a Lluis (que no ha escrito el comentario aquí por discreción) y a aigam, he actualizado el artículo con algún párrafo más, hablando del principio de autoridad, los “campos energéticos”, el efecto placebo y demás. Es un mejor artículo que era ayer, y es gracias a vosotros :)

    13. Gravatar NabLa | 02/05/2008 at 11:34 | Permalink

      Morti, yo tengo una pregunta. Tienes el teléfono de esa amiga :-” :) ?

    14. Gravatar Cruzki | 02/05/2008 at 11:55 | Permalink

      Hombre Pedro, yo no creo que este demás hacer un artículo de “definiciones” (vale, mi deformación matemática es muy grande ¿qué pasa?) en el que quede bien claro a qué llamamos método científico y qué es el efecto placebo. No estaría de más tampoco hacer un artículo de una “ciencia” de verdad, por ejemplo, física cuántica, en el que se disecciones igualmente, para que quede BIEN CLARITO todos los conceptos.

    15. Gravatar Cordero | 02/05/2008 at 12:19 | Permalink

      Buenas! Pese a hacer tiempo que sigo el Tamiz, es mi primer comentario y por ello quiero aprovechar para la felicitación de rigor por el contenido del Blog.

      En cuanto a lo del “Reiki”, yo también tengo una experiencia personal al respecto:

      Mi cuñada lo practica desde hace varios años, se inició en el mundillo a través de la amiga de una amiga y ha ido haciendo “cursillos” y sesiones de aprendizaje con diversos “maestros” hasta la fecha. Un día, yo, o más bien mi curiosidad humana, me movieron a aceptar su petición de probar una sesión de Reiki, después de esa siguieron algunas más, hasta saciar supongo mi curiosidad. Mis conclusiones son bastante similares a algunas expuestas anteriormente, que creo las palabras de [morti] resumen perfectamente en:

      “… con la atmósfera de velitas, el ruidito de los cuencos y la metodología que parecía seguir, no dudo que mucha gente dispuesta a creer salga pensando que haya tenido algún efecto.”

    16. Gravatar Scarbrow | 02/05/2008 at 03:07 | Permalink

      Curiosamente, sin embargo, estos curanderos (con el mayor respeto) que utilizan técnicas con mucha mística y mucha propaganda cumplen una función social importante, o mejor dicho, dos:

      1) Relajación. Como varios de vosotros habéis comentado, es una técnica de relajación y meditación. En este mundo acelerado y estresado, a menudo se necesita que te “sincronicen”, pero no con un flujo de energía universal, sino meramente con un ritmo más relajado. En ese sentido, estaría genial que todo el mundo conociese algunas técnicas de respiración, relajación y meditación, pero para los que no las conocen, la guía externa puede venir bien.

      2) (Y podéis llamarme todo lo cínico que queráis por esto) Mi opinión es que dentro de todos los seres humanos existe ese anhelo de creer, de encontrar algo trascendente. Creo que fue Asimov quien dijo que era muy, muy difícil creer en la ciencia, que no ofrece agradables seguridades sino una difícil asunción de que todo cambia (en nuestra percepción), incluso los principios universales básicos. A este respecto, tengo un comentario incluso mejor del gran maestro Terry Pratchett (Hombres de Armas, nº15 de la serie del Mundodisco):

      “Había tales cosas como los dioses enanos. Los enanos no eran una especie religiosa por naturaleza, pero en un mundo donde los maderos que sostenían las galerías de una mina podían partirse sin advertencia previa y las bolsas de gas podían estallar súbitamente, los enanos enseguida se habían percatado de que necesitaban tener dioses como una especie de equivalente sobrenatural al casco de seguridad. Además, cuando te dabas en el pulgar con un martillo de cuatro kilos siempre resultaba agradable poder blasfemar. Hay que ser un tipo de ateo muy especial y tener mucha voluntad para dar saltos con una mano metida debajo del otro sobaco mientras gritas «¡Oh, dichosas fluctuaciones-aleatorias-en-el-continuo-espacio-temporal!», o «¡Aaargh, condenado concepto-primitivo-y-pasado-de-moda-sin-ninguna-base-lógica!».”

      Dios, me encanta Pratchett. Pero lo que viene a decir, la mayor parte de la gente QUIERE y NECESITA creer en algo. Y puestos a creer, ¿por qué no permitirles que crean en inofensivos flujos de energía universales, en vez de religiones organizadas? A fin de cuentas, ninguna escuela de inspiración oriental les va a decir que no pueden utilizar anticonceptivos, que un embarazo debe seguir adelante aunque te destroce la vida, que no puedes recibir na transfusión de sangre para sobrevivir o que debes morir con dolor porque es “éticamente” incorrecto sedar a los enfermos (lo siento pero tengo un poco atravesados a ciertos representantes de la autoridad de cierta religión con sede en Roma).

      Por supuesto, todo esto no exime a estas “terapias alternativas” de cumplir unas mínimas condiciones para que no se conviertan en fraudes, entre ellas que el precio sea razonable, no utilicen técnicas de coacción (si no vuelves aquí cada semana, empeorarás mucho mucho mucho) . A este respecto, ha habido interesantes avances en legislación europea:

      Una directiva europea de consumo obligará a los adivinos y mediums a demostrar sus poderes (tarda un poco en cargar)

      Además, podéis ver una petición del Círculo Escépticosobre el mismo tema: Petición sobre el control del mercado de actividades esotéricas

      En fin, perdón por el tochopost, pero creo que son enlaces y reflexiones interesantes. A fin de cuentas las pseudociencias en la sociedad son como la prostitución: se pueden regular, incluso se pueden combatir, pero seguirán existiendo mientras haya gente dispuesta a comprarlas.

    17. Gravatar Miguel Nadal | 02/05/2008 at 07:35 | Permalink

      Pedro:

      Yo también creo que vendría bien que vayas aderezando El Tamiz con tu propia versión de los temas esenciales ya analizados y recontra-analizados, como el efecto placebo o el método científico redoble, por favor, como en mis clases, jaja. :)

      Por cierto, esto de las energías no cuantificables,la energía cósmica, etcétera, me recordaron a Wilhelm Reich y sus “orgones”. Ojalá algún día los pases por las armas… es decir, porla navaja (de Occam, claro está). :D

    18. Gravatar Pere Vilás | 02/05/2008 at 08:11 | Permalink

      Bueno, el concepto de “ki” o energía vital (prana, chi, etc…) es común a muchas culturas y era usado en la filosofía y en la medicina griega. También es “imprescindible” en muchas artes marciales, en especial una muy moderna llamada aikido, e incluso en técnicas médicas como la acupuntura.

      Aunque de momento no sea algo científicamente probado (y probablemente nunca lo sea), yo pienso que es una hipótesis de trabajo válida suponer que existe a efectos psicológicos ya que favorece la concentración, la relajación, la meditación, las artes marciales, etc… Es decir, la gracia es que podemos usarlo para nuestro beneficio personal a nivel psico-físico aunque sepamos que no podemos demostrar que existe y ciertamente al practicante de aikido o de yoga le importa un pepino mientras le funcione.

      Soy un fan del Tamiz, pero creo que existen mejores ejemplos a los que aplicar la navaja de Occam (¿Las caras de Marte?).

      Un saludo.

    19. Gravatar Pedro | 02/05/2008 at 09:22 | Permalink

      Pere,

      Aunque desde luego respeto tu opinión (¡faltaría más!), no estoy de acuerdo. La serie analiza las cosas mediante el principio de parsimonia. Tú dices

      yo pienso que es una hipótesis de trabajo válida suponer que existe a efectos psicológicos

      Y eso va exactamente en contra de dicho principio y del racionalismo científico, que es –desde luego– sólo una manera de estudiar las cosas, pero es la manera en la que lo hacemos en esta serie. Occam no supone que existan cosas como hipótesis si no hace falta para explicar lo que ve.

      El hecho de que el concepto de “ki” y similares exista en muchas culturas, aunque indiscutible, no aporta nada a la probabilidad de su existencia. En prácticamente todas las culturas, las constelaciones existen y son criaturas u objetos con una influencia sobre las personas… pero es todo una patraña, lo mismo que muchos otros mitos y conceptos inventados por muchas sociedades.

      Ojo, esto no quiere decir que no vea la utilidad de visualizar el flujo de alguna cosa cuando meditas o realizas artes marciales: pero atribuirle, como hacen los sitios de Reiki que he citado, existencia objetiva y una influencia real sobre el mundo, es otra cosa muy distinta. A lo mejor a mí me ayuda, para dormirme, visualizar un gran oso de color azul que me atusa el pelo cuando cierro los ojos. Pero no hay oso azul.

      Respecto a las caras de Marte, ya las desmontamos hace varios meses antes de que existiera la serie, pero gracias por la sugerencia :) Ya se ha oído alguna otra por el correo electrónico, como la de la homeopatía, pero seguimos estando abiertos a todas las que se os ocurran.

      Como siempre, gracias a todos por los comentarios :)

    20. Gravatar iago | 03/05/2008 at 01:03 | Permalink

      Hola:

      Quería comentar una cosa, pero leyendo los comentarios se ha añadido otra.

      Lo primero, es que me hace gracia el consejo: “habla con tu médico”. ¿Acaso si discrepa un médico que te dice que tienes una depresión de caballo y te quiere meter 20 o 30 pilulas de antidepresivos y un amigo que ve que lo que tienes es una mala temporada y necesitas un poco de entretenimiento tengo que hacerle caso al médico? ¿No basta con aplicar el sentido común?

      Lo segundo, es decir que, a raíz de la respuesta a Pere, me gustaría indicar que es un poco alegre el descatalogar el “ki” de buenas a primeras tanto en cuanto su presencia en muchas culturas no se debe a una observación del cielo sino que se forja de la interpretación del cuerpo y sus reacciones ante ciertos estímulos. En especial, en la artes marciales, su localización/interpretación tiene mucho que ver con las reacciones físicas… y aún si no hay oso azul, el dolor sí que es mesurable.

      Y ya que hago el comentario, compartir una duda a ver si alguien me puede ayudar: ¿Por qué la gente sigue escribiendo “Occam” cuando Guillermo debe su nombre a un pueblo que siempre se ha llamado Ockham?

    21. Gravatar Pobrecito Hablador | 03/05/2008 at 02:29 | Permalink

      Me parece muy interesante esta serie, aunque bajo mi opinión creo que va a ser una de las que peor van a puntuar, pero no por falta de interés sino por sobra de controversia.

      Advirtiendo que lo que voy a decir pueden ser tonterías por mi carencia de conocimientos en ciertos campos, voy a tratar de dar una hipótesis con hechos que creo que han sido comprobados, no para explicar si el Reiki funciona o nó, sino para explicar por qué, en caso de que existan casos significativos y no anecdóticos, que no lo sé, estos casos afirman notar una mejoría en su estado general.

      La posible explicación podría deberse a que bajo un ambiente propicio, una proximidad o contacto con la piel del practicante, estimularía algunas terminaciones nerviosas y accionaría algunos mecanismos fisiológicos para la preparación para un encuentro sexual inminente, sin que el paciente se percatara de ello. De esa manera podrían aparecer hormonas que estimularían los centros del placer e inhibirían los centros del dolor, de manera que durante un relativamente corto tiempo después de la sesión, el paciente se encuentra mejor (pero sólo es una sensación a nivel de percepción, no un efecto real). Creo que para preparar el cuerpo para un encuentro sexual, se segregan torrentes de adrenalina, además de otras hormonas.

      Hago hincapié en lo de que que el paciente no se percata de la excitación sexual, para que de esta manera sea más efectiva la sensación de mejoría.

      Por ejemplo, en una sesión de masaje, el que recibe el tratamiento se puede sentir incómodo por notar placer por el roce del tacto de otra persona y enfrentar su estado de excitación sexual en una situación de incomodidad o vergüenza que conlleva estrés y nerviosismo.

      En el caso del Reiki, el “paciente” no se puede sentir incómodo porque se le dice que tal “placer” es el indicativo de que la terapia funciona (se le quita toda la connotación sexual, convirtiéndolo en placer terapéutico), por lo que la excitación puede desatarse a sus anchas, y el paciente confundirlo con un estado de post-relajación. (el ambiente lleva a entender que la persona se va a relajar, pero el tacto recibe estímulos distintos).

      Bueno, es la impresión que me da de todo esto, pero como escribo por lo que he leído, posiblemente mi hipótesis sea completamente errónea. Pero al menos la dejo aquí para debate.

    22. Gravatar Miguel Nadal | 03/05/2008 at 04:36 | Permalink

      Otra aplicación del principio de parsimonia: dado que el ser humano tiene un origen monofilético (por lo que hemos logrado dilucidar a través de evidencias paleontológicas, moleculares y genéticas, provenimos de un único grupo muy pequeño), la explicación parsimoniosa es que las interpretaciones “universales” (esas presentes en todas o casi todas las culturas, como el mencionado “ki”) provienen de ese grupo original, en vez de elucubrar que han aparecido varias veces y, encima, suponer que han surgido así porque hacen referencia a algo real. Aplicando la navaja de Occam, nos debemos quedar con la explicación más parsimoniosa, en vez de seguir inventando entidades al infinito (primero, la aparición múltiple del concepto y después la reificación del concepto).

      Suponer que pudiera existir (así, sin decir “que existe” porque entonces ya no es una hipótesis, pues está recibiendo el tratamiento de un axioma) sería una hipótesis de trabajo válida EXCLUSIVAMENTE para intentar probar su existencia. Mientras no se pruebe su existencia, cualquier elucubración que parta de suponer dicha existencia NO es una hipótesis de trabajo (ni de nada) válida dentro del contexto científico (regido, por supuesto, por nuestra querida navaja de Occam).

      Además, hay un error de conceptualización: que sea útil en la práctica, no implica que exista a nivel teórico ni a nivel objetivo. Se están revolviendo niveles de explicación, que llevan a confundir el nivel teórico (o la esfera teórica,para quienes no gustan de hablar de “niveles”) con el de aplicabilidad, y nuevamente con el de realidad objetiva del fenómeno estudiado.

      O, como dice nuestro querido Pedro, la pistola dispara aunque mi explicación de su funcionamiento sea incorrecto… Por supuesto, partiendo de que en verdad funcione, pues (como Pedro nos recuerda) no hay un corpus de evidencia que nos demuestre que la pistola en verdad dispara (y no sólo nos imaginamos que lo hace).

      Eso, por supuesto, sin menoscabo de quienes practican el Reiki o depositan su fe en cualquier otra de las explicaciones basadas en el ki (o conceptos similares). Es tan respetable como creer en el hada de los dientes (y yo conozco gente que cree honestamente en las hadas y duendes, no estoy siendo sarcástico… bueno, no mucho). ;)

      Oye, Pedro… ¿te atreverás a someter a tu interpretación occamista al psicoanálisis? ¿O es pedir demasiado? :D

    23. Gravatar Lluis | 03/05/2008 at 05:09 | Permalink

      Pere, un comentarios. Sólo al primer párrafo de tu nota.

      Que el concepto de “ki” sea común a muchas culturas, no dice nada. Una cultura tan elaborada como la romana incluía costumbres tan deplorables como el circo. De la medicina griega, ni hablemos: Muy pertinente el comentario de Pedro sobre la esperanza de vida hasta que llegó la medicina actual.

      De paso: El aikido es tan moderno como todas las artes marciales japonesas practicadas en occidente: Unos cien años. Y la acupuntura tuvo su momento de gloria… pero parece que no logró afianzarse.

      Ya de forma general: En una charleta de bar se puede ignorar o despreciar el método científico. Vale, es lo que tienen las copas, que nos hace muy osados.

      Pero, ¿os dais cuenta de que estamos hablando, escribiendo, leyendo, en la red? Sin método, sin rigor, sin ciencia, esto no existiría. Atribuyendo misteriosas fuerzas a la naturaleza, conformándonos con lo que decían griegos, chinos, o nepalíes, llenándonos la boca de palabras sin significado preciso, escribiríamos con una pluma de ganso sobre un pellejo, miraríamos la hora en un botijo agujereado, y enviaríamos el correo a caballo.

      Aunque sería más fácil que estuviesemos criando gansos, haciendo botijos o atendiendo al caballo: la ciencia tiene efectos sociales.

      Respecto a nuevos temas para “El Tamiz”: Homeopatía, acupuntura, psicoterapia.

      Un saludo muy cordial a todos.

    24. Gravatar Macluskey | 03/05/2008 at 09:47 | Permalink

      Muy buen post (como siempre, yo diría).

      Tengo una amiga que aplica manos (ella no dice que sea Reiki). Trabaja en una clínica como enfermera, y asegura (y yo la creo) que cuando hay crisis en la UCI, mientras médicos y otras enfermeras aplican medicamentos a cascoporro, ella aplica sus manos, y dice que los enfermos salen del coma más cuando ella está que cuando no. ¿¿??

      Naturalmente yo creo que lo que saca a los enfermos del coma es la adrenalina intravenosa que les meten, o los medicamentos que sean, pero…. una única vez he intentado hablar seriamente con ella del asunto, y me ha pasado como dice Jose: es tarea imposible, así que, si no cortas, te puede hacer perder la amistad y todo.

      Por otra parte, mi madre, con ochenta y muchos, va regularmente a un acupuntor desde hace más de veinte años. Y no le duele nada. No toma una sola pastilla de nada. Coge el metro, el autobús, va a exposiciones… Ella dice que es gracias al acupuntor. Sinceramente, a mí me da igual que la acupuntura funcione o no (yo estoy seguro que no), pero me encanta que mi madre esté así a su edad. Ella cree que es gracias a los cuidados de su acupuntor, pues bueno. Seguro que es un efecto placebo como una casa, pero si ella está bien… pues encantado de la vida.

      Eso sí, a mí, ¡que no me esperen con las agujitas!.

      Saludos

    25. Gravatar Pedro | 03/05/2008 at 10:44 | Permalink

      iago,

      Lo primero, es que me hace gracia el consejo: “habla con tu médico”. ¿Acaso si discrepa un médico que te dice que tienes una depresión de caballo y te quiere meter 20 o 30 pilulas de antidepresivos y un amigo que ve que lo que tienes es una mala temporada y necesitas un poco de entretenimiento tengo que hacerle caso al médico? ¿No basta con aplicar el sentido común?

      Hombre chico, si lo que interpretas de “habla con tu médico” es que si tu médico te dice que te des con un martillo en la cabeza tienes que darte, entiendo que te haga gracia. Voy a editar el párrafo para que la gente que se lo tome de manera literal no se tire por la ventana cuando se lo diga un doctor: no estoy aconsejando obediencia ciega a órdenes absurdas, sino precaución al seguir alegremente los consejos de “terapeutas alternativos” que contradigan a la medicina científica.

      Respecto al sentido común, hasta cierto punto: a veces el sentido común nos engaña completamente cuando algo va contra la intuición. Por eso digo habla con tu médico. Si es un buen profesional, te explicará por qué hace o no hace algo.

      Lo segundo, es decir que, a raíz de la respuesta a Pere, me gustaría indicar que es un poco alegre el descatalogar el “ki” de buenas a primeras tanto en cuanto su presencia en muchas culturas no se debe a una observación del cielo sino que se forja de la interpretación del cuerpo y sus reacciones ante ciertos estímulos. En especial, en la artes marciales, su localización/interpretación tiene mucho que ver con las reacciones físicas… y aún si no hay oso azul, el dolor sí que es mesurable.

      El ejemplo de la astrología era uno solo de los muchos mitos casi universales que llevan con nosotros mucho tiempo, y el hecho de que se base en el cielo no tiene nada que ver: otro ejemplo, los espíritus de nuestros ancestros nos protegen o cuidan de nosotros de alguna manera. Es algo que ha existido en casi todas las culturas — ¿sirve esto para argumentar que nuestros ancestros realmente nos vigilan?

      Respecto al dolor, desde luego que es mensurable… ¿me estás diciendo que eso significa que el ki existe físicamente? El sueño es mensurable, pero el oso no existe. Pensar en términos del oso me da sueño, pensar en términos del ki reduce mi dolor… pero eso no significa que el ki tenga una existencia física objetiva.

      Y, una vez más, no estoy diciendo que sea imposible que la tenga: estoy diciendo que no tiene sentido postular la existencia de un concepto físico nuevo si no hay pruebas de que no podemos explicar lo que sucede (que el aikidoka se concentra mejor, por ejemplo, o siente menor dolor) con los conceptos de los que ya disponemos.

      Y ya que hago el comentario, compartir una duda a ver si alguien me puede ayudar: ¿Por qué la gente sigue escribiendo “Occam” cuando Guillermo debe su nombre a un pueblo que siempre se ha llamado Ockham?

      ¿Que siempre se ha llamado así? De hecho, el pueblo se escribe así en la actualidad: cuando él nació, no tenemos ni idea de cómo se escribía en inglés, porque no hay documentos en los que aparezca escrito — casi todo el mundo escribía en latín, y luego en francés.

      En los textos en latín aparece Occam, que es el más antiguo (también se ve por ahí Occham), probablemente latinizado de la versión oral del nombre medieval, y el que utilizaban casi todos los medievalistas del siglo XIX. Con ese nombre es con el que se hizo famoso su principio de parsimonia.

      Hoy en día se escribe tanto Occam como Ockham. Parece que los angloparlantes tienden cada vez más a Ockham (lo cual es lógico), pero yo elegí Occam porque es como más gente lo conoce en español. En la página de discusión del artículo correspondiente en la Wikipedia en inglés puedes leer una larga controversia sobre qué versión utilizar. A mí me parece una discusión interesante pero no demasiado útil: también decimos Augusto, Platón, Aristóteles, tú mismo dices “Guillermo”… la conversión de nombres muy utilizados a otras lenguas, mientras todos entendamos a quién nos referimos, no tiene mucho problema y me parece una cuestión de gusto.

    26. Gravatar Pedro | 03/05/2008 at 10:52 | Permalink

      La homeopatía la habéis sugerido varios, el psicoanálisis también, y parece que la acupuntura ha salido un par de veces, pues a ello vamos también. Parece que los temas que más interés despiertan tienen que ver con la salud.

      Miguel,

      ¿Te he dicho recientemente que te quiero? El nivel de una discusión sube unos cuantos puntos cuando estás en ella ;P

    27. Gravatar aigam | 03/05/2008 at 01:27 | Permalink

      Puestos a dar sugerencias, me gustaria leer un articulo serio sobre la hipnosis y otro sobre la regresion. De la regresión esta claro que es una patraña de proporciones cosmicas (no se ya cuentas cleopatras han existido…), pero la hipnosis, aunque apesta por todos lados, no se muy bien de que va.

      Gracias de nuevo por este magnifico blog.

    28. Gravatar iago | 03/05/2008 at 06:12 | Permalink

      Pedro,

      Respecto al dolor, desde luego que es mensurable… ¿me estás diciendo que eso significa que el ki existe físicamente?

      No, estoy diciendo, que el conocimiento del “ki” se funda muchas veces en sensaciones y experiencias físicas, por lo que no es tan sencillo calificar su “conocimiento” como pseudociencia. Más bien, se trata de un concepto que se usa para muchas cosas y entre ellas, como dice Miguel, montar castillos teóricos sobre el propio concepto. Pero que no creo que por eso debamos desechar la idea sin más, especialmente cuando no sabemos realmente cómo traducirla a nuestro lenguaje y así usamos innumerables paráfrasis para ello. A eso me refiero con lo de “descatalogarlo alegremente”.

      Por ejemplo, en el aikido se busca aprovechar el ki de tu rival para producirle dolor. Y lo cierto, es que algo tan sencillo como el “nikkio” (torcer una muñeca) echo correctamente según la práctica del aikido, te puedo asegurar (porque el aikido es uno de los tantos “deportes” que he probado) que duele muchísimo más que un nikkio mal hecho (y por eso practicas y practicas hasta conseguir hacerlo bien).

      Si tenemos en cuenta que la correcta realización de un nikkio no se basa en ningún estado mágico de concentración, sino en saber manejar el cuerpo del oponente, conocer su debilidad a través del tacto yt las sensaciones. ¿No es lo mismo que reconocer una tendinitis por el tacto y las sensaciones del paciente? Porque entonces, cabría la posibilidad de un estudio empírico sobre porqué se produce más dolor, ¿no? Posición de los tendones, más nervios afectados, posición de los huesos… No es algo de carácter subjetivo.

      ¿Entiendes qué quiero decir?

      ¿Que siempre se ha llamado así? De hecho, el pueblo se escribe así en la actualidad: cuando él nació, no tenemos ni idea de cómo se escribía en inglés, porque no hay documentos en los que aparezca escrito — casi todo el mundo escribía en latín, y luego en francés.

      Bueno, cuando yo nací San Petersburgo se llamaba Leningrado, y no por eso la sigo llamando Leningrado. Me refiero a que su nombre proviene de un pueblo cuyo nombre todos coincidimos en que es “Ockham” (nadie va por ahí diciendo que el pueblo tendría que llamarse Occam u Ocham) y en vez de aprovechar que esto es así, apostamos al 0 y hala, cada cual a su manera. ¿No es hacerle una putada al pobre hombre? Tanto hablar de su navaja, pero luego, a su nombre no hay quien se la pase.

      A mí me parece una discusión interesante pero no demasiado útil: también decimos Augusto, Platón, Aristóteles, tú mismo dices “Guillermo”…

      Por eso mismo hacía la pregunta, producto de que cada vez que veo escrito “Occam” me salta el chip, pero creo que no me habías entendido. Imagino que ahora está más claro lo que quiero decir.

    29. Gravatar Pedro | 03/05/2008 at 06:23 | Permalink

      iago,

      ¿Entiendes qué quiero decir?

      Creo que no ;) Todo lo que dices me parece bien, pero el que el cuerpo de alguien reaccione de determinada manera (explicada por la biología que conocemos) ante determinados movimientos (explicados por la física que conocemos) me parece perfectamente normal, y no requiere inventar conceptos físicos nuevos.

      Una vez más, estoy hablando de postular la existencia del ki como una realidad física objetiva, no de algo útil como visualización. Si hubiera algún fenómeno que no pudiéramos explicar con lo que tenemos, otro gallo cantaría.

      Respecto al nombre, sigo pensando que no tiene demasiada importancia, y a saber cómo llamaba él al pueblo — como digo, en esa época todo el mundo que escribía sobre él lo hacía de Occam, de modo que tal vez le fastidiase una escritura tan vulgar e inculta (para la época) como sería “Ockham”…

    30. Gravatar iago | 03/05/2008 at 08:31 | Permalink

      Pedro:

      Si hubiera algún fenómeno que no pudiéramos explicar con lo que tenemos, otro gallo cantaría.

      Pues, haberlo, yo creo que lo hay.

      Incluso contando con las investigaciones de ciertos alemanes sobre neurología que están muy de moda últimamente y que por mucho que algunos quieran, todavía no es una solución, pero sí confirman la existencia del problema. Nuestro conocimiento médico sigue chocando una y otra vez con el “dualismo”. Sin él no se podría hablar del “efecto placebo”. Pues el “ki”, al menos en Japón, que sería el caso que conozco, es la respuesta al dualismo.

      Es una apuesta personal en toda regla, pero pienso que es una buena invitación a aplicar en la biología/medicina un poco más de “creatividad teórica”. ¿Sería tan descabellado utilizarlo a modo de “materia oscura”? ¿Y si alguien hubiese montado balnearios de “materia oscura” en los años 40 y se hubiese descatalogado el concepto?

      ¡Ojo! Estoy hablando desde el ámbito de una base conceptual sobre la que trabajar a través de la inducción… ¿no todo es deducción, no?

      No sé, me parece una idea tan lúcida la que está detrás del concepto “ki”, que el perdernos todas las posibilidades que ofrece por como la empaquetan en algunos sitios me resulta triste. Como diría Manquiña: “El concepto, es el concepto” Luego, que digan lo que quieran.

    31. Gravatar Áuryn | 03/05/2008 at 09:46 | Permalink

      Ahora que tengo unos minutos:

      Muy bueno el artículo. Me hubiese gustado que entrases un poco más en la parte de transmisión de la técnica, que, hoy por hoy, al menos en España, es la que más dinero mueve (y por tanto, en la que más aprovechados surgen). Pero me ha gustado mucho cómo lo has enfocado, sobre todo para tratarse de un tema del que existen un montón de versiones diferentes como para sacar una conclusión general sobre todas.

      Aigam (no sé cómo citar tu comentario): La hipnosis es una forma de relajación profunda que puede ser útil como técnica complementaria en terapias psicológicas. Se parece más bien poco a cualquier cosa que se pueda ver por la televisión o leer en libros new age. Últimamente se está utilizando (e investigando científicamente) la hipnosis despierta. Es fácil encontrar información sobre ella en internet, hay artículos publicados de alguna universidad española donde lo explican muy bien. Con respecto a las regresiones, son una forma de falso recuerdo, más inocua que los abusos infantiles o los rituales satánicos, pero igual de implantada. Si quieres saber más, lo mejor es echar un vistazo a los estudios realizados por Elizabeth Loftus sobre falsos recuerdos.

      Un saludo, Áuryn.

    32. Gravatar aigam | 03/05/2008 at 10:04 | Permalink

      Yo creo que conceptos como el ki tenian su función en la antiguedad, donde se tenian conocimientos anatomicos teoricos casi nulos, pero se tenian muchos conocimientos practicos a base de siglos de experimentación con pacientes. Se tenia que encontrar alguna forma de transmitir ese concomiento, alguna teoria que explicara lo que ocurria de forma que se pudiera transmitir y aplicar reglas adecuadas que permitieran seguir exactamente el mismo procedimiento de maestros a alumnos a lo largo de los siglos, asi que inventaron el ki. Eso, unido al hecho de que en esa epoca se preferia dar explicaciones misticas a las cosas, genero, a mi parecer, todos esos conceptos.

      El ki no es en ningun momento un concepto valido a nivel cientifico, pues es un dogma. Se dice lo que es, pero no se establecen formas ni metodos para analizarlo o estudiarlo. ¿Poseian los antiguos chinos tecnicas de medición diferentes a las que tenemos hoy en dia? Francamente lo dudo.

      El ki cumple su función practica de dar una serie de reglas simples a algo tan complejo como la anatomia, y por lo tanto, en algunos casos puede ser practico (vamos, es mejor enseñar a los alumnos de aikido historias sobre el ki que no tediosas explicaciones sobre anatomia, ademas de que en un combate el exceso de información no ayuda). Pero ello no significa que sean ciertas, solo que en algunos casos simplifican tanto la realidad que pueden ser practicas.

      La realidad es que el ki se ha estudiado, y lo que llamas “creatividad teorica” ya se ha hecho varias veces a lo largo del siglo pasado y nunca ha servido de nada (nos habriamos enterado). Las revoluciones cientificas creativas vienen de desmontar lo pasado, no de utilizar el pasado.

      Si con todos los siglos que el ki lleva con nosotros, y nunca ha podido servir más alla de los entornos cerrados en que se practica, es muy dificil que ahora pudiera crear ninguna revolución. Especialmente por que nunca se ha encontrado nada que demuestre, ni de la forma más remota, su existencia (con aparatos digo, personas que afirman que pueden ver auras y el ki de las personas hay a montones…)

    33. Gravatar Miguel Nadal | 04/05/2008 at 06:32 | Permalink

      iago: No puedo más que discrepar contigo en esta afirmación concreta: “Pero que no creo que por eso debamos desechar la idea sin más, especialmente cuando no sabemos realmente cómo traducirla a nuestro lenguaje y así usamos innumerables paráfrasis para ello.” Precisamente a eso se refería Pedro en algún momento al hablar de conceptos que se dan por hechos y ni siquiera se pueden definir operativamente. Es decir, necesitamos paráfrasis, metáforas, sinécdoques y toda la artillería pesada de la semántica porque son conceptos cuya realidad objetiva no conocemos y, por ende, no podemos definir de manera precisa y útil para su estudio.

      Es, precisamente, del recurso a esta clase de entidades (que creo que es el término más cercano al utilizado originalmente por Occam) que la navaja de Occam busca alejarnos. Y en elolo se fundamentó la filosofía natural (que después se llamó “ciencia”, me parece que a comienzos del siglo XIX es que se llama ciencia a lo que hoy conocemos como tal y no al conocimiento en general). La navaja de Occam es lo que Isaacus Neutonus (ya que estamos latinizando los nombres, jeje, según firmaban; en este caso sir Isaac Newton… espero no haberme comido ninguna letra) establece como el principio ESENCIAL para hacer ciencia (o, en sus términos, la regla para filosofar en filosofía natural, tal como la expone en el inicio de sus Philosophia Naturalis Principa Mathematica). También se le conoce como principio de Parsimonia y, en etología, como cánon de Morgan.

      De no seguir este principio esencial, menciona Ludwig Wittgenstein (perdón, ese no firmaba en latín, triste siglo XX) en su Tractatus Logico-Philosophicus, no se hace filosofía (ni ciencia), sino sólo semántica.

      Así pues, desde el punto de vista de la ciencia, el “ki” es un concepto inadmisible. Para ser admisible, debe poder ser puesto a prueba; para ello debe poder ser definido operativamente; para ello, requerimos dejar de jugar a la semántica (y dejarnos de paráfrasis, metonimias, metáforas, sinécdoques) y definirlo de manera útil, preferentemente en términos cuantitativos (o, al menos, de alguna manera matematizables), y con resultados predecibles dentro de lo definido al etsablecer el concepto.

      Por supuesto, sin menoscabo de la existencia (o no) del “ki”, que NO es lo que está a discusión aquí (eso es cosa de creencia personal, diríamos de fe): lo que está a discusión es la cientificidad del concepto. Que no tiene ninguna (como tampoco lo tienen los conceptos “dios”, “alma”, “topos uranos” -bendito Platón, la que lió con eso), pero la ciencia no es todo el conocimiento: del siglo XIX para acá es UNA forma de producir conocimiento. ;)

      Respecto a la dualidad… no me convences. Porque NO hay tal dualidad (en todo caso, no es admisible en ciencia hoy en día); precisamente en la neurología es donde queda más claro. EN ese sentido, recomiendo mucho, como iniciación, leer El error de descartes, de A. Damasio (por cierto, ya está en librerías desde 2007 la segunda edición, on la revisión de los últimos 10 años, en Editorial Crítica).

      Respecto a por qué seguimos viendo dualidades en todas partes y utilizando estas dualidades como herramienta (también en ciencia), está probado (nuevamente la bendita neurología al rescate, precisamente) que NO es que haya dichas dicotomías en la realidad, sino que el cerebro funciona de manera dicotómica (o, en principio, formando categorías extremas irreconciliables, como exalta el maniqueísmo, que tienden a ser dos),. Aquí recomiendo, de entrada, la lectura de “Dicotomías: el mundo partido en dos” de Martín Bonfil Olivera; se puede consultar en http://www.comoves.unam.mx/archivo/ojomosca/ojomosca_113.html

      En fin, que el cerebro trabaja formand dicotomías, de forma que tendemos a imponer las categorías dicotómicas (el famoso dualismo) con el que nuestro cerebro analiza de manera natural sobre la realidad de las cosas. Y, entonces, reificamos la dicotomía, la consideramos como algo real en vez de un sesgo debido a nuestra estratgia de pensamiento (por cierto, Pedro, espero que hables de las falacias de la dicotomización algún día en tu serie -hace tiempo que no leo nada al respecto- de los sesgos).

      Nuevamente, la dicotomía es una buena herramienta, es un buen principio. PERO debe ser probada en cualquier caso. Y la dualidad de la realidad no se ha sostenido al ser puesta a prueba en el terreno de la ciencia.

      Pedro: Gracias por la flor. ;)

    34. Gravatar Kent Mentolado | 04/05/2008 at 10:47 | Permalink

      Yo quería responder al comentario #16, de Scarbrow .

      1) Esta bien que el reiki sirva como medio de relajación. Pero el hecho de vestir esa relajación con energias cósmicas canalizadas por un maestro, hace que el “paciente” no pueda relajarse en casa. Los 40 minutos invertidos en una camilla mientras alguien te pone las manos, estarian mucho mejor invertidos sentado y hablando con alguien que te enseñe técnicas de relajación que puedas hacer tu mismo. Por tanto, bien por el reiki por ayudar a relajar, pero mucho peor por no enseñar en qué consiste esa relajación (para que sea más efectiva) e introducir la figura de “maestros” (evitando que las personas puedan hacerlo en casa).

      2) Bajo mi punto de vista, el ser humano NO necesita creer, sino que necesita saber. Somos animales racionales, y nuestra única arma para enfrentarnos a la naturaleza es la capacidad de entender y conocer el mundo que nos rodea. Se puede apreciar en cualquier niño pequeño; sus ansias de saber (que no de creer) son ilimitadas, investiga todo y razona todo (a su manera, claro). El método científico es la perfección de aquello que nos convierte en humanos y que ha puesto el planeta a nuestros pies: capacidad de entender lo que nos rodea.

      El problema es que es muy sencillo equivocarse (todos de pequeños hemos establecido alguna “teoria” que ahora comprendemos que era un auténtico disparate). Tambien requiere cierto esfuerzo, porque requiere realizar pequeños experimentos y estar dispuesto a admitir errores. Además, si a eso le sumamos que durante siglos hemos vivido en una oscuridad científica, tenemos la base en la que nacieron y se asentaron en nuestras culturas los mitos y creencias erroneos. Entre ellos, el pensar que el ser humano necesita creer en algo, o que los conocimientos reales pueden venir de la inspiración o la fe.

      Para mí, una persona que se niega a pensar y conocer, es como un pájaro que se niega a volar o un pez que se niega a nadar.

    35. Gravatar iago | 04/05/2008 at 02:51 | Permalink

      Vaya, tengo que responder por partes porque no se me ha entendido, no se si a Pedro le parecerá mal, pero mejor hago dos comentarios diferentes para no hacer uno demasiado largo :?

      aigam:

      Como he dicho, me refiero al “ki” en el ámbito japonés; el chino no lo conozco. La cultura japonesa tiene una característica genial que se expresaba muy bien en 1941 (sí, me refiero a la película) cuando intentaban meter la radio en el submarino y decía más o menos: “Joder, qué aparatoso, a ver si nos curramos trastos como estos un poco más pequeños”; es una cultura que no se molesta en avanzar mientras pueda reciclar.

      Esto tiene una explicación sencilla cuando recorres sus “pensadores” clásicos o su desarrollo cultural como hace Hitoshi Oshima en un pequeño libro que es una pequeña joyita ya sólo por su título El desarrollo del pensamiento mítico; se trata del mismo fenómeno que se repite en otras “revoluciones” culturales como el sincretismo religioso brasileño: la facilidad de un pensamiento puramente pragmático/animista para asimilar los conceptos al tratarlos de un modo práctico (como toda cosa que se les ponga delante).

      Ejemplo práctico; en los laboratorios farmacéuticos japoneses se dedican principalmente a comprar medicamentos extranjeros, descomponerlos y conseguir adecuar los activos a las necesidades del pueblo japones (a sus diferencias fisiológicas y de alimentación) en vez de investigar acerca de nuevos productos. El reciclaje es más sencillo, ¿para qué perder tiempo?

      En este sentido, los japoneses no recogen el “ki” con toda su edificación teórica china (que desconozco). No es una fuerza corporal, sino un concepto que implica algo así como el equilibrio en la forma de devenir las cosas, la moderación a la hora de actuar. Es un concep