El Tamiz

Ignora lo accesorio, atesora lo esencial

El Sistema Solar - Venus (I)

Continuamos hoy el viaje por nuestro Sistema Solar, que iniciamos con la presentación de la serie, para luego hablar sobre la formación de nuestro sistema estelar y empezar el recorrido por los cuerpos celestes con Mercurio. Hoy nos dedicaremos al segundo planeta, el más cercano a nosotros pero, al mismo tiempo, un gran desconocido durante milenios: Venus.

Como en los anteriores artículos de la serie, he intentado mostrar tanto material gráfico como es posible. Al pie de cada imagen, cuando existe, he incluido un enlace a versiones de mayor resolución para aquellos que disfrutáis con fondos de pantalla astronómicos. Algunos realmente merecen la pena.

El modo en el que vamos a abordar el asunto va a ser el siguiente: en vez de soltar datos sobre Venus como una ametralladora, vamos a acercarnos a él poco a poco. Realizaremos una especie de recorrido por el conocimiento sobre el planeta desde los albores de la historia hasta hoy en día: empezaremos por hablar de su posición y movimiento, después vislumbraremos su atmósfera, nos colaremos bajo sus espesas nubes… Ah, y lo haremos en dos partes separadas por unos pocos días. De este modo puedo incluir más detalle en el artículo y no se me hace tan largo hasta que puedo publicar cada parte. Espero que esta primera os deje con ganas de que llegue la segunda.

Venus Venus, visto en el espectro visible. [Versión a 3500x3500 px](http://eltamiz.com/wp-content/uploads/2008/04/venus-3500.jpg “”).

Se ha denominado a menudo a Venus como el “gemelo de la Tierra” puesto que, como veremos, ambos planetas tienen algunas características muy similares. Sin embargo, existen otras en las cuales Venus se diferencia radicalmente de la Tierra. De hecho, algunos rasgos del planeta vecino –que estudiaremos en detalle en un momento– sugieren más bien un nombre bien distinto, y espero convencerte de que lo merece: el Infierno. Es irónico que ese nombre (el de Hades o Plutón) fuera destinado a otro planeta diferente, y que el de Venus sugiera sensaciones bastante más agradables de las que sentirías en la superficie de nuestro “gemelo”, estimado lector, en lo que sería una experiencia intensa y más bien breve.

Zambullámonos en Venus, pues, y disfrutemos del paisaje durante el poco tiempo que sobreviviríamos para verlo.

Después de la Luna, Venus es el cuerpo celeste de importancia más cercano a la Tierra. La distancia entre ambos, por supuesto, varía a lo largo de sus órbitas, pero llegan a estar a una distancia de tan sólo unos 40 millones de kilómetros. Es, después del Sol y la Luna, el objeto más brillante del firmamento con diferencia – tan brillante que puede verse durante el día, sobre todo cuando el Sol no está demasiado alto en el cielo. Desde luego, es perfectamente identificable a simple vista, y conocido por la humanidad probablemente desde que empezamos a mirar hacia el cielo y preguntarnos por lo que se veía allí.

Probablemente todos los pueblos de la antigüedad tenían nombres para este cuerpo celeste, y tenemos registros de muchos de ellos. El documento astronómico más antiguo que lo menciona es babilonio, de alrededor de 1600 a.C. En él se registran durante 21 años algunas observaciones de Ishtar, que es como los babilonios conocían a nuestro vecino. En India se conocía como Shukra, en China como Jīn-xīng, en Egipto como Tioumoutiri y Ouaiti (pues los egipcios pensaban que se trataba de dos cuerpos diferentes, uno de los cuales aparecía al amanecer y otro al anochecer)…. todos estos pueblos lo describen en sus registros escritos, en mayor o menor detalle.

Códice de Dresde

Códice de Dresde.

Eso sí, ninguno se acerca a la meticulosidad del pueblo Maya: Chak ek (la Gran Estrella) era de una enorme importancia para ellos, tal vez más que el propio Sol. Posiblemente por la importancia astrológica que le otorgaban, los mayas se dedicaron a documentar el ciclo completo de las apariciones de Venus (que dura unos ocho años) con una enorme precisión. Los datos de estas observaciones se conservan aún en el Códice de Dresde. Aunque, como los otros pueblos, los mayas no sabían cuál era la naturaleza del objeto, su documentación es de lejos la más detallada de todas.

Los griegos, como los egipcios, pensaron durante siglos que se trataba de dos planetas diferentes (algo que, como recordarás, también pensaban de Mercurio). Al que aparecía al amanecer lo llamaban Phosphoros, “portador de la luz”, y al del anochecer Hesperos, “la estrella de la tarde”. Si eres un habitual de El Tamiz, tal vez recuerdes que el primero es también el origen del nombre del elemento fósforo, por la capacidad de este elemento de brillar de forma fantasmagórica.

Se piensa que Pitágoras fue el primero entre los griegos en proponer que los dos cuerpos eran realmente uno solo, y a partir de ese momento ambos se unificaron en Afrodita, la diosa del amor (que estaba relacionada con la Astarté fenicia, y ésta con la Ishtar babilonia). Los romanos la convirtieron, por supuesto, en su propia diosa del amor, Venus. Si esta gente hubiera sabido con lo que te encontrarías si pudieras llegar al planeta, dudo que le hubieran dado ese nombre. Sin embargo, con él se ha quedado, y su símbolo sigue siendo el de la femineidad:

Símbolo de Venus

Algunos griegos, como Heráclides, ya sostenían cuatro siglos antes de nuestra era que tanto Mercurio como Venus orbitaban el Sol en vez de la Tierra, y que se encontraban más cerca del Astro Rey que nuestro planeta, de ahí que siempre estuvieran en la dirección general del Sol. Sin embargo, los modelos heliocéntricos tardarían aún muchos siglos en llegar: los “pesos pesados”, como Aristóteles y el propio Pitágoras, eran partidarios del modelo geocéntrico.

La órbita de Venus tiene un radio medio de unos 108 millones de kilómetros (la de la Tierra tiene unos 150 Mkm). Aunque, como las órbitas de todos los planetas, tiene forma elíptica, la elipse de Venus es prácticamente una circunferencia: tiene una excentricidad de tan sólo 0,01. A esta distancia del Sol la órbita tiene un período de unos 225 días terrestres. Como puedes ver, estos datos sí parecen asemejar Venus a la Tierra como “planeta gemelo”, al menos hasta cierto punto. Nuestro año es más largo, pero no mucho más.

Durante siglos, poco más se supo de Venus aparte de que debía ser un cuerpo relativamente cercano a la Tierra, o muy grande, para ser tan luminoso. Hubo que esperar al siglo XVII para saber algo más sobre el planeta: Galileo descubrió que Venus presentaba fases en diversos puntos de su órbita – y los momentos en los que se producía cada fase sólo tenían sentido si el planeta orbitaba el Sol, y no la Tierra. Un argumento considerable a favor de las teorías heliocéntricas defendidas por el italiano. Sin embargo, esto nos daba información únicamente sobre la posición y el movimiento del planeta, y no sobre su naturaleza o estructura.

Fases de Venus

Fases de Venus predichas por las teorías heliocéntricas y observadas por Galileo.

En 1761, observando el tránsito de Venus frente al Sol (algo que sólo Mercurio y el propio Venus pueden hacer entre los planetas, pues todos los demás están más lejos del Sol que nosotros), Mikhail Lomonosov vislumbró los atisbos de una atmósfera. Esta sospecha fue confirmada en 1790 por Johann Schröter, observando el planeta cuando su parte iluminada por el Sol era muy pequeña – la superficie iluminada se extendía un poco más allá de donde debería si no hubiera atmósfera, lo que indicaba que se estaba produciendo la dispersión de la luz solar.

Tránsito de Venus

Tránsito de Venus frente al Sol el 8 de Junio de 2004. Versión a 1687×1370 px. Crédito: Wikipedia/GPL.

De hecho, posteriormente se comprobó que la atmósfera de Venus era de una enorme densidad y uniformidad: tanto que era absolutamente imposible saber cosas tan básicas como el período de rotación del planeta. Observado con luz visible, el planeta era prácticamente igual en todas partes, sin el menor atisbo de características en su superficie. Es irónico que conociéramos más sobre otros cuerpos celestes bastante más lejanos que Venus mientras que nuestro “vecino gemelo” se mantenía cercano pero inescrutable.

De hecho, no hay mucho más que decir hasta el siglo XX, cuando la tecnología avanzó lo suficiente como para observar el planeta con radiación de otras longitudes de onda además del visible. Utilizando una combinación de infrarrojos, visible y ultravioleta, y observando qué longitudes de onda atravesaban la atmósfera y cuáles no, pudo determinarse que la opacidad de la atmósfera de Venus se debía a que una espesísima capa de nubes cubre completamente el planeta. Eso sí, de qué estaba hecha la atmósfera y cuál era la composición de las nubes seguían siendo misterios.

A partir de 1961, utilizando el radar, fue posible determinar el período de rotación del planeta, mostrando dos sorpresas: en primer lugar, Venus gira sobre su eje a una velocidad extraordinariamente lenta – tarda 243 días terrestres en girar una vez sobre sí mismo, ¡más que un año venusiano! Pero, además, Venus gira “al revés”. Casi todos los planetas giran en el mismo sentido sobre su eje que lo hacen alrededor del Sol, pero el movimiento de rotación de Venus es contrario al de su traslación alrededor de la estrella: es una rotación retrógrada.

¿Por qué Venus tiene una rotación tan lenta y retrógrada? Todos los modelos del Sistema Solar temprano consideran rotaciones relativamente rápidas para los planetas y, desde luego, en el sentido de la traslación alrededor del Sol. Las dos posibilidades más consistentes para explicar este movimiento son el impacto de algún cuerpo sobre el planeta o el efecto de marea de la densísima atmósfera sobre la rotación del planeta.

Por otro lado, el eje de rotación de Venus es prácticamente paralelo al de traslación. Mientras que la Tierra está inclinada unos 23º, Venus tiene sólo unos 3º de inclinación. Esta característica, combinada con la casi perfecta circunferencia de su órbita, hace que no haya estaciones en el planeta: el tiempo atmosférico es prácticamente igual todo el año. Lo cual, como veremos luego, significa que es igual de espantoso todo el tiempo.

Sin embargo, la información que puede obtenerse sobre la superficie del planeta desde la Tierra era limitada: las dos superpotencias de la época, la U.R.S.S. y los E.E.U.U., se lanzaron a una de sus muchas “carreras” para ser el primero en descubrir qué se escondía bajo la espesa y opaca capa de nubes de Venus. Eso sí, como veremos en unos párrafos, en este caso ambos países colaborarían en algunas ocasiones. Hay veces en las que la curiosidad vence al orgullo. Sin embargo, es como si el planeta quisiera esconder sus secretos, y durante mucho tiempo misión tras misión encontraría obstáculos (esperados o no) que harían muy difícil escudriñar la superficie venusiana.

La primera sonda robótica en ser enviada a Venus fue la soviética Venera 1. Fue lanzada en una trayectoria más o menos directa hacia el planeta, de modo que pasara muy cerca o incluso colisionara con él… pero una semana después del lanzamiento, a tan sólo dos millones de kilómetros de la Tierra, se perdió la comunicación con la Venera. Probablemente pasó muy cerca del planeta, a menos de 100.000 km, pero no pudo mandar ningún dato de vuelta.

Pero la Venera 1 fue sólo la primera de muchas: los Estados Unidos lanzaron la Mariner 1… que tuvo que ser destruida después de sendos fallos de hardware y software que le hicieron perder el rumbo. Afortunadamente habría más Veneras y más Mariners, porque el comienzo no podía haber sido peor.

Mariner 2

Mariner 2.

Mariner 2 logró su objetivo: tras un viaje de unos tres meses, se convirtió en el primera misión humana a otro planeta del Sistema Solar en 1962. Desde luego, se trataba de una sonda no tripulada, pero sigue siendo un hito en la historia de la astronáutica. Mariner 2 pasó a tan sólo unos 35.000 km de la superficie de Venus, y sus instrumentos nos mostraron datos sorprendentes. Aunque la cima de las nubes venusianas estaba fría, la superficie tenía una temperatura elevadísima. Las mediciones de Mariner 2 daban al menos 425 ºC. Hoy en día sabemos que la temperatura en su superficie alcanza los 467 ºC. El plomo se derrite a 327 ºC – no tengo más que decir.

De hecho, a pesar de estar bastante más lejos del Sol que Mercurio, la temperatura en la superficie de Venus es más alta que en Mercurio. Además, la tupida capa de nubes y la densa atmósfera hacen que la temperatura sea prácticamente constante de día, de noche y todo el año. Un infierno constante y, en este caso, en absoluto un “gemelo” de la Tierra.

Además de las medidas de temperatura y de comprobar que Venus no tenía un campo magnético apreciable, la Mariner 2 pudo determinar su masa aproximada. Hoy en día disponemos de mayor precisión: Venus tiene una masa de unos 4,9·1024 kg, es decir, un 81% de la masa de la Tierra. Su radio es también parecido al de nuestro planeta, unos 6.000 km (un 95% del de la Tierra). Por lo tanto, la aceleración de la gravedad en la superficie de Venus es de 8,87 m/s2 o 0,9 g. Aquí sí que se trata de un planeta muy similar al nuestro: el más similar de todos.

Comparación

Comparación de los planetas rocosos. Venus es el segundo por la izquierda (entre Mercurio y la Tierra). [Versión a 1500x653 px](http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/b9/Terrestrial_planet_size_comparisons.jpg “”). Crédito: NASA.

Venus empezaba a revelar sus secretos, pero sólo poco a poco. La sonda soviética Venera 3 logró otra hazaña astronáutica: en 1966 se convirtió en el primer objeto construido por el ser humano en tocar la superficie de otro planeta. Sé que suena exagerado, pero cuando leo eso se me ponen los pelos como escarpias. Eso sí, desgraciadamente Venera 3 perdió comunicación con la Tierra justo antes de atravesar la capa de nubes, de manera que habría que esperar para ver lo que había debajo.

Los científicos e ingenieros soviéticos deben de haber llorado amargas lágrimas con la siguiente misión. Venera 4 logró lo que su hermana no había conseguido – penetró bajo la capa de nubes y empezó a enviar datos valiosísimos. Fue entonces cuando supimos que la atmósfera de Venus es, prácticamente en su totalidad (un 96,5%) dióxido de carbono, con casi todo el resto nitrógeno (casi un 3,5%) y trazas de otros gases.

Venera 4 debería haber sido capaz de posarse en la superficie de Venus, pero nadie había sido capaz de predecir la enorme densidad de la atmósfera de Venus. La sonda tenía un paracaídas para caer suavemente, ¡pero la atmósfera era tan densa que lo hacía mucho más lentamente de lo que se esperaba! Cuando Venera se encontraba a 24 km del suelo, descendiendo muy, muy lentamente… las baterías se quedaron sin carga y dejó de enviar datos. Eso sí, a esa altitud los barómetros de la sonda ya señalaban una presión unas 20 veces la que hay en la superficie de la Tierra. ¡A 24 km de altura!

Tan sólo un día después de que Venera 4 llegase a Venus, en lo que parecen haber sido días de mucho tráfico, otra sonda pasaría muy cerca del planeta: se trataba de Mariner 5, cuyo objetivo no era penetrar la capa de nubes sino tomar medidas diversas desde arriba. Un equipo conjunto de ambas superpotencias analizaría los datos enviados por las dos sondas, en un ejemplo de colaboración en años muy difíciles en las relaciones entre los dos países.

Otras sondas soviéticas se sumergirían más profundamente en la atmósfera de Venus en pocos años, aunque no llegarían a la superficie: la gigantesca presión las trituró como cáscaras de huevo antes de llegar al suelo. Por otro lado esto no fue una sorpresa; su objetivo era tomar medidas hasta ese momento, ya que no estaban construidas para aguantar presiones tan grandes como ya se sabía que habría en superficie. Para eso habría que esperar a la Venera 7, con una estructura capaz de soportar presiones 180 veces superiores a la presión atmosférica terrestre en superficie.

Venera 7

Venera 7 (copia).

Venera 7 logró posarse con relativa suavidad en la superficie de Venus en 1970, con todos sus sistemas intactos (bueno, más o menos, porque el paracaídas parece haberse rasgado durante el descenso y el impacto fue sólo relativamente suave), y transmitió información sobre la presión y temperatura en superficie durante casi media hora. La presión atmosférica en la superficie de Venus resultó ser de unas 90 veces la de la atmósfera terrestre. No sé si eres capaz de imaginar fácilmente una presión tan brutal: es el equivalente a estar a más o menos 1 km de profundidad bajo la superficie del océano en la Tierra.

De modo que, aunque aún hay más horrores por describir, imagina la escena si estuvieras de pie sobre la superficie de Venus: la temperatura es de unos 460 grados centígrados, con una humedad relativa de menos del 0,1%. La presión es tan grande como en las profundidades del océano. Es de día, pero eres incapaz de ver el Sol: de hecho, aunque estás más cerca de la estrella que la Tierra, la luminosidad es bastante más baja que en nuestro planeta por la espesísima capa de nubes. La dispersión de la luz es tan grande que el brillo no viene de ningún punto en particular: el propio cielo parece brillar, pero la luz es tan tenue que no puedes ver más allá de unos 3 km. ¿Te sugiere algo todo esto?

El Paraíso Perdido

Lucifer. Grabado de Gustave Doré para El Paraíso Perdido.

Es una descripción que me recuerda mucho, en algunos aspectos, al Infierno de El Paraíso Perdido de Milton. Si no has leído esa obra fascinante, leída con la actitud mental adecuada se convierte en una historia de ciencia-ficción sin igual (el primero a quien leí esta opinión fue Asimov, y estoy completamente de acuerdo con el Buen Doctor), y te la recomiendo encarecidamente. Cuando Lucifer afirma que es mejor reinar en el Infierno que servir en el Cielo, en mi cabeza está hablando a sus huestes desde una colina en Venus. Por cierto, Lucifer es la versión latina de Phosphoros. ¡Todo encaja!

En cualquier caso, la atmósfera de Venus fue observada también por sondas posteriores, y hoy tenemos una idea bastante exacta de su naturaleza y estructura. Su enorme densidad y la gran proporción de dióxido de carbono que contiene producen un efecto invernadero tremendo – de ahí que en Venus se alcancen las temperaturas más altas de ningún planeta en el Sistema Solar. Esta densidad es también la responsable de que, a pesar de la lenta rotación de Venus, la temperatura sea más o menos uniforme y constante.

Composición de la atmósfera de Venus

Composición de la atmósfera de Venus.

Las nubes de Venus no son demasiado fáciles de ver en el espectro visible, pero tratando las imágenes con filtros puede aumentarse el contraste y hacerlas bien claras. Aquí tienes una imagen tratada de este modo, que fue tomada por la sonda Galileo en 1990 (en una de las etapas de su largo viaje hacia Júpiter):

Nubes de Venus

Desde luego, las nubes de Venus no están hechas de agua: como puedes ver en la composición atmosférica, apenas hay moléculas de agua en la atmósfera de Ishtar. No, para aumentar aún más los rasgos “infernales” del planeta, se trata de nubes de ácido sulfúrico. Son nubes de un espesor tan grande que sólo el 25% de la luz solar que incide sobre ellas es capaz de llegar por debajo: de ahí el oscuro pero caliente infierno miltoniano de la superficie.

De hecho, en Venus llueve ácido sulfúrico… pero no alcanza la superficie. La temperatura ahí abajo es tan enorme que las gotas se evaporan mientras caen, mucho antes de llegar al suelo. Lo que sí hay es tormentas eléctricas, detectadas por primera vez por algunas de las Venera soviéticas. Desde luego, no es fácil ver los rayos debido a la densidad de la atmósfera, pero el sonido debe de ser aterrador: al ser el aire tan denso los sonidos viajan muy lejos y con gran intensidad.

Algunas de las imágenes tomadas por sondas más modernas que las Venera o las Mariner han mostrado las cimas de montañas que parecen “nevadas”, cubiertas por una capa de material muy reflectante. Desde luego, sabemos que no puede ser nieve, pero parece que es algo que realiza un ciclo similar en el planeta vecino. Aunque no estamos seguros de qué es, se piensa que puede tratarse de teluro o incluso de galena (sulfuro de plomo). Increíble.

Galena

Galena, alias “nieve venusiana”.

Desde luego, estas condiciones tan extremas no tienen por qué haber sido siempre así. De hecho, los científicos piensan que hace mucho tiempo la temperatura de Venus probablemente fue similar a la de la Tierra en la actualidad, y existía agua líquida en su superficie. Como puede que sepas, el Sol está ahora bastante más caliente que hace algunos miles de millones de años. Cuando Venus era aún relativamente joven (entre 200 y 2.000 millones de años) la temperatura en la superficie puede haber superado los 100 ºC, y la cantidad de vapor de agua en la atmósfera después de eso puede haber producido un “disparo” del efecto invernadero que ha llevado al planeta a las extremas condiciones actuales.

Las condiciones de la atmósfera de Venus (la temperatura, la presión y la acidez) no parecen favorables para la vida como la conocemos, pero aún no estamos seguros. Existen bacterias extremófilas en la Tierra que sobreviven a condiciones tremendas, y no se descarta –aunque sea improbable– que algo parecido pueda suceder en Venus, aunque las condiciones sean aún peores que las que deben superar nuestras bacterias. Además, podrían existir formas de vida microscópicas en las zonas altas de la atmósfera, en las que la temperatura no es tan extrema y existe una enorme cantidad de radiación ultravioleta para proporcionar energía. Harán falta misiones posteriores para determinar si esta posibilidad es un hecho o no, pero la hipótesis es sugerente.

Además de la composición y estructura de la atmósfera del planeta, las sondas de los años 60 y 70 midieron meticulosamente el campo magnético de Venus, que es prácticamente inexistente. De hecho, el poco que hay se debe probablemente a la interacción entre la ionosfera del planeta y el viento solar. Aunque Venus rota lentamente, se piensa que ese giro debería ser suficiente para generar un campo magnético débil pero apreciable, si las condiciones en su interior fueran similares a las de la Tierra. La idea más extendida es que no es así porque entre las cosas que hacen falta para producir el campo magnético al girar, el interior del planeta necesita una convección razonable, y en Venus no la hay. Los procesos interiores del planeta son bastante extraños.

Pero de éste y otros asuntos geológicos, además del relieve del planeta y las misiones más recientes, hablaremos en la segunda parte del artículo dentro de pocos días. Nos dedicaremos también a especular sobre las distintas posibilidades de exploración y colonización de nuestro “gemelo infernal”. ¿Es posible convertir el hogar de Lucifer en un segundo hogar para la humanidad?

Puedes seguir con la segunda parte aquí.

Astronomía, Ciencia, El Sistema Solar

38 comentarios

De: claudia
2008-04-17 20:15:31

Bravo por la recomendación del Ciber país, página 11. Su blog es como una clase magistral de física y química.


De: Pedro
2008-04-17 20:18:55

claudia,

Gracias :) Javier Aranda me dio el aviso esta tarde, junto con la página correspondiente escaneada. A ver si mañana tengo tiempo y la cuelgo para que la podáis ver todos, incluidos los que no tenéis acceso al periódico.


De: luis
2008-04-17 22:55:41

Enhorabuena por el artículo, está muy bien como todos de esta página. Es la primera vez que escribo pero he debido de leer la mayoría,me gustaron especialmente las series de los elemetos, los inventos curiosos y ésta de los planetas, deberías meter la información en la wikipedia, tienes mucha más información y de mejor calidad. Espero que las continúes.


De: kkab
2008-04-17 23:12:51

Gracias por este nuevo artículo de la serie, que la sigo como todas :-D

Tienes razón, dan ganas de seguir leyendo la segunda parte, a ver quién es el guapo que se quiera meter ahí :)

Saludos


De: Pedro
2008-04-18 07:07:47

luis,

No tengo tiempo para meter información en la wikipedia, ¡apenas lo tengo para escribir los artículos aquí! Hay algunos habituales "wikipédicos" como Julio (moko) que de vez en cuando actualizan algún artículo.


De: Moko
2008-04-18 11:42:02

Yo también ando siempre mal de tiempo :-)

Por cierto, una mínima curiosidad: las cerillas en holandés (vivo en Holanda) se llaman "lucifers". Ahora me doy cuenta de que es la traducción latina del nombre que solemos usar nosotros: "fósforo". ¡Qué curioso...!


De: cruzki
2008-04-18 13:14:28

Bueno, a este quería artículo quería llegar yo :P A por preguntas jodidas.

1º ¿Se sabe del tamaño o tamaños que tendrían que tener los asteroides que chocaron para que un planeta del tamaño de Venus y un periodo de rotación como el de la Tierra pasara a tener esa rotación tan extraña? Y sobretodo ¡Manteniendo el eje prácticamente perpendicular (ahora no caigo si lo pusiste bien en el artículo :P ) y la excentricidad nula!

2º Lo de la capa de nueves como explicación, ¿Qué dicen los modelos? Vamos, en la Tierra tenemos una Luna ENORME que frena nuestra rotación pero va a tardar MUCHO en hacerlo, ¿cómo es posible que la atmósfera frene tanto el planeta? No creo que tenga tanta masa.

3º Ahora una que no se si dejarla mejor para cuando hables de la Tierra, pero bueno la pongo aquí y ya me contestarás. ¿Cuál es el punto de NO retorno en CO_2 en la atmósfera para que la Tierra termine como Venus? O mejor dicho, ¿puede la Tierra terminar como Venus si nos pasamos de listos?

4º Las preguntas sobre la tectónica y el campo magnético, te las dejo para el próximo artículo :P

PD: ya se me ocurrirán algunas más no te preocupes Pedro XDDDDD


De: DanielSantos
2008-04-18 13:50:38

Sabia que el clima de Venus era extremo pero no me imaginaba que tanto!!

Ahora entiendo por qué en la ciencia-ficcion se habla de colonizar Marte o incluso Mercurio pero nunca Venus.


De: NabLa
2008-04-18 15:28:44

Fantástico artículo, como de costumbre. Después de vivir 2 anios en UK me apetece algo más cálido. Sabéis si ryanair vuela a venus?

Minúsculo apunte de nazi de la horgorafia: el códice es de Dresden, no Dresde :)


De: Pedro
2008-04-18 17:18:38

NabLa,

El códice es de Dresde ;)


De: Pedro
2008-04-18 17:42:41

cruzki,

Preguntas cosas muy difíciles, sobre todo de contestar en tan poco espacio, pero voy a intentar darte materia de lectura sobre cada cosa por lo menos:


1º ¿Se sabe del tamaño o tamaños que tendrían que tener los asteroides que chocaron para que un planeta del tamaño de Venus y un periodo de rotación como el de la Tierra pasara a tener esa rotación tan extraña?


No he visto cifras exactas, pero si se produjo tuvo que ser algo de tamaño considerable. Ten en cuenta además que no se piensa sólo que se tratase de una única causa: puede haber sido la combinación de impactos, la atmósfera, influencia gravitatoria de los otros planetas...

Enlaces sobre el impacto: http://www.skyandtelescope.com/news/home/4353026.html, http://www.space.com/scienceastronomy/080228-venus-collision.html


2º Lo de la capa de nueves como explicación, ¿Qué dicen los modelos? Vamos, en la Tierra tenemos una Luna ENORME que frena nuestra rotación pero va a tardar MUCHO en hacerlo, ¿cómo es posible que la atmósfera frene tanto el planeta?


Los modelos dicen que sí es posible. Ten en cuenta por un lado que la atmósfera de Venus es muy densa (pesa cien veces más que la nuestra, y eso que es un planeta más pequeño) y que está pegada al planeta, mientras que la Luna está muy lejos. Enlace al canto: http://www.imcce.fr/Equipes/ASD/preprints/prep.2002/venus1.2002.pdf


3º Ahora una que no se si dejarla mejor para cuando hables de la Tierra, pero bueno la pongo aquí y ya me contestarás. ¿Cuál es el punto de NO retorno en CO_2 en la atmósfera para que la Tierra termine como Venus? O mejor dicho, ¿puede la Tierra terminar como Venus si nos pasamos de listos?


No he investigado el tema lo suficiente, ni sé si lo haré cuando hablemos de la Tierra en esta serie. Tal vez pegaría más en una serie específica sobre el clima. Eso sí, puedo decirte que la contribución humana a los niveles de CO2 comparada con los niveles totales y lo que haría falta para que produjese una "caída hacia Venus" hace que no tengamos la suficiente influencia en el sistema como para preocuparnos por eso (otra cosa es que modifiquemos la temperatura lo suficiente para fastidiarnos nosotros).


De: Jose Luis
2008-04-18 19:43:02

Enhorabuena por tu blog, es de mis favoritos. Aunque te leo muy a menudo no suelo dar comentarios. Si hoy lo hago es que me llamo la atención un dato que distes sobre como gira Venus. Donde dices que su eje de rotación es casi paralelo al de traslación, por que solo se inclina unos 3 grados. Tal y como yo lo entiendo es más bien casi perpendicular.
Saludos.


De: Pedro
2008-04-18 20:35:22

José Luis,

No, ambos son prácticamente paralelos. Por si te ayuda leerlo en otras palabras: el plano ecuatorial de Venus es casi paralelo al plano de su órbita.


De: meneame.net
2008-04-19 02:44:37

Lo que usted siempre quiso saber sobre Venus

Hoy nos dedicaremos al segundo planeta, el más cercano a nosotros pero, al mismo tiempo, un gran desconocido durante milenios: Venus.


De: Pablo
2008-04-19 15:51:15

Hace una o dos semanas que conocí este Blog a través del enlace de otro blog y en verdad el artículo está muy bien hecho y escrito, espero que lo continues por mucho tiempo.

Felicidades por poder irradiar conocimiento !


De: Qfwfq
2008-04-19 18:09:22

En el párrafo que hablas sobre los tránsitos dices: "En 1761, observando el tránsito de Mercurio frente al Sol..." ¿Es una errata o realmente se observó antes la tenue atmósfera mercuriana que la de Venus?


De: Pedro
2008-04-19 18:11:26

Qfwfq,

¡Errata abyecta! Gracias por el aviso, corregido :)


De: Quique
2008-04-19 23:49:19

Muy buena entrada, Pedro, y permíteme hacer una pregunta, que no me ha quedado del todo clara:

¿La explicación de lo de las cimas blancas de las montañas de Venus es que allí nieva sulfuro de plomo?


De: Pedro
2008-04-20 11:54:02

Quique,


¿La explicación de lo de las cimas blancas de las montañas de Venus es que allí nieva sulfuro de plomo?


Es posible, o teluro, o alguna otra cosa, no lo sabemos pero es una posibilidad considerable. No sé cómo modificarlo para que quede más claro :/


De: NabLa
2008-04-20 14:37:36

10 Ooops, tienes razón, es Dresde en castellano; no sabía que esta palabra había sido castellanizada desde el alemán. Disculpas!

De: alejandro
2008-04-20 20:50:24

como es eso que un venus el 8 de junio de 2004 ubo un transito


De: Pedro
2008-04-20 21:36:29

alejandro,

El tránsito de Venus frente al Sol es el paso del planeta por delante del disco solar: http://es.wikipedia.org/wiki/Tránsito_de_Venus. Y por cierto, no te ofendas pero por favor, trata de escribir frases gramaticalmente coherentes y revisa la ortografía, no es fácil entenderte.


De: cruzki
2008-04-21 11:00:02

Gracias Pedro por las respuestas, a ver si leo los enlaces cuando tenga un rato que ahora ando un poco jodido de tiempo.


De: NabLa
2008-04-21 14:31:03

Pedro ke no des klase de hortigrafia onvre ke sofende la peñuki. Grasias de antebraso.


De: Unho
2008-04-21 17:37:14

"el eje de rotación de Venus es prácticamente paralelo al de traslación."

Non es perpendicular??


De: Pedro
2008-04-21 17:47:07

Unho,


Non es perpendicular??


No, es paralelo. No eres el primero que lo pregunta, fíjate en #12.


De: ni dea
2008-12-15 23:12:05

me gustan muxo las fotos gracias XD


De: Cristian Castillo
2009-03-19 15:14:02

excelentes fotos.


De: Jeau
2009-05-04 23:27:13

Impresionante y aterradora descripción la de nuestro vecino. Me ha encantado el artículo y me anoto la recomendación del Paraíso de Milton, ya son varias las referencias del libro que he leído en poco tiempo.

Una erratilla candidata a abandonar el barco: A partir de 1961 fue, utilizando el radar, fue posible (...)


De: Pedro
2009-05-05 06:35:41

Jeau, corregido, ¡gracias!


De: koshy
2009-07-25 22:00:55

bueno .. no me ayudaron mucho solo una imagen


De: Afrodita Venus « Corazón de Diamante
2009-10-25 19:26:45

[...] Nos cuenta la tradición de los muchos amores de Afrodita con Dioses, Héroes y Hombres, que podemos interpretar como la dación del atributo divino del Amor a los diversos niveles, e incluso nos hablan del rapto de Faetón, hijo del Sol y de la estrella de Alba y del atardecer (Venus). [...]


De: El Sistema Solar – Els asteroides troians de Júpiter « AMPA IPSE BLOC … un espai per a la comunicació i per a la participació.
2011-12-27 21:34:39

[...] viatge des del Sol cap a les regions més exteriors del sistema hem estudiat cossos celestes, com Venus oEuropa , i també conceptes més abstractes, com el Període de Intens Bombardeig Tardà o els [...]


De: peporrony
2012-04-22 19:17:18

Que buenas publicaciones de verdad están muy interesantes.
Me gustaría que se hiciera una sobre la historia de la Nasa.


De: Juan Carlos
2012-05-15 00:18:30

http://es-us.noticias.yahoo.com/blogs/ciencia-curiosa/tr%C3%A1nsito-de-venus--m%C3%ADralo-ahora-u-olv%C3%ADdate-para-siempre.html


De:
2012-05-15 00:20:26

http://es-us.noticias.yahoo.com/blogs/ciencia-curiosa/tr%C3%A1nsito-de-venus--m%C3%ADralo-ahora-u-olv%C3%ADdate-para-siempre.html


De: Juan Carlos
2012-06-06 16:03:04

A propósito del último transito de Venus, tengo dos inquietudes:


  • ¿Como es que el Sol se ve gigantesco a pesar de estar muy lejos? el planeta debería estar achicharrado (Y no digamos ya en los tránsitos de Mercurio)

  • ¿Se han visto tránsitos de la Tierra desde otros planetas (digamos Marte o Júpiter) o desde sondas espaciales?

Saludos


De: Ajasanflo
2014-11-04 11:27

Cuando pueda, corrija la abreviatura de "E.E.U.U." a "EE.UU." :-)

Saludos.

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« Cuántica sin fórmulas - La ecuación de onda de Schrödinger (III) El Tamiz, en El País »