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Rayos - Peligros y protección


Tras hablar sobre el origen de los rayos y la descarga en sí, finalizamos esta mini-serie sobre los rayos hablando sobre los efectos que tienen sobre el cuerpo humano y cómo protegerse de ellos. Aunque gran parte de lo que voy a contar es de sentido común, quiero aprovechar para deshacer un par de ideas falsas que mucha gente tiene sobre cómo protegerse de los rayos que se oyen bastante a menudo.

En primer lugar, aunque en este artículo voy a dar algunos consejos -como digo, muchos de sentido común- sobre cómo protegerse de los rayos, quiero empezar diciendo que no son tan peligrosos. Puesto que los datos que tengo más a mano son, irónicamente, de los Estados Unidos, voy a echar mano de ellos: el número de muertes anuales debidas a rayos en los EE.UU. es de unas 70. El número de muertes anuales debidas a accidentes de tráfico en los EE.UU. es de unas 42.000. Prácticamente toda la población estadounidense, a lo largo de un año, está expuesta a ambos peligros, de modo que, si eres un americano promedio (no creo que el orden de magnitud cambie en otros países industrializados), es seiscientas veces más probable que mueras en un accidente de tráfico que por un rayo. Sí, una aproximación burda, pero válida para hacerse una idea del peligro relativo de ambos durante la vida de una persona.

¿Estás insinuando, Pedro, que debería estar más asustado cuando viajo en coche que cuando hay tormenta?

Sí.

El miedo exagerado que tiene la gente a los rayos es irracional, tan irracional como el de volar en avión. Los rayos son algo tremendo, de una potencia gigantesca, y nos asustan como a niños, pero el peligro que corres en un coche es muchísimo más grande que cuando hay tormenta.

¿Quieres decir con eso que no deberíamos preocuparnos cuando hay tormenta?

No, en absoluto: los rayos son peligrosos. Lo que estoy diciendo es, por un lado, que la gente suele exagerar el miedo a los rayos y, por otro, que probablemente deberías tener bastante más miedo del que tienes cuando viajas en coche. En cualquier caso, después de este pequeño sermón, veamos las dos razones fundamentales por las que un rayo es peligroso.

La primera es sencilla: la temperatura. Los rayos, como las electrocuciones graves, producen quemaduras que pueden llegar a ser tremendas. Sin embargo, aunque esto los hace peligrosos, no los hace realmente letales: poca gente muere quemada por un rayo. Es posible recibir heridas graves de este modo, pero el peligro real de muerte debido a los rayos no es causado por las quemaduras que puedas recibir, sino por la segunda razón.

Esta segunda razón es la base de nuestra vulnerabilidad a la electrocución en general: una parte de nuestro cuerpo está específicamente “diseñada” para conducir la corriente eléctrica y, de hecho, funciona mediante el envío de pequeñas señales eléctricas. Estoy hablando, naturalmente, de nuestro sistema nervioso. Cuando un rayo cae sobre alguien, es posible que una porción considerable de la corriente recorra el sistema nervioso de la víctima, y produzca graves daños en él.

De hecho, muchos supervivientes de rayos sufren daños neurológicos severos, pues nuestros nervios y nuestro cerebro están preparados para conducir corrientes minúsculas, y la descarga de un rayo -ya hablamos de su intensidad y voltaje en el artículo anterior- es capaz de dañar el tejido nervioso gravemente. Algunas personas sufren problemas de sueño, otras tienen síntomas similares a los de un derrame cerebral, pues regiones enteras del cerebro dejan de funcionar; otras tienen náuseas o jaquecas crónicas, cambios de personalidad, etc.

Pero, una vez más, los daños al sistema nervioso de ese tipo, aunque producen graves perjuicios a la víctima, son raramente letales. El problema más grave, como en el caso de cualquier electrocución, está en un nervio en concreto: el nervio cardíaco. Cuando éste es recorrido por una corriente de esa magnitud, el corazón puede dejar de latir, y ésa es la principal razón de la mortalidad debida a los rayos. De hecho, es posible salvar a una persona que ha sufrido una descarga haciendo un masaje cardíaco, aunque es posible que su sistema nervioso haya sido afectado, como he dicho antes, de otros modos, y haya sufrido también quemaduras.

Por supuesto, el tipo y la magnitud del daño que puede causar el rayo dependen, principalmente, del camino que sigue: si pasa a través del pecho es muchísimo más peligroso que si lo hace únicamente por una pierna. Desgraciadamente, es muy difícil controlar por dónde va a pasar el rayo, de modo que, aunque daré algún consejo, la utilidad de ese tipo de medidas es muy limitada (como verás, sólo hay una medida realmente eficaz contra los rayos).

Por cierto, por si te lo estás preguntando, las probabilidades de morir si te cae un rayo encima no son demasiado grandes: aproximadamente una de cada diez personas que sufren la descarga de un rayo mueren como consecuencia de ello. Naturalmente, la mayor parte de los supervivientes tienen secuelas de algún tipo, aunque algunos salen del aprieto sorprendentemente ilesos.

Como he dicho antes, mi primer consejo relacionado con los rayos es no darles más importancia de la que tienen. Sí, son potencialmente letales, y si hay una tormenta es conveniente tomar una serie de medidas para minimizar la probabilidad de ser afectado por uno, pero esto es simplemente un comportamiento racional e inteligente, como llevar el cinturón de seguridad en el coche. Siempre me sorprende el pánico de algunas personas cuando hay tormenta, comparado con su tranquilidad cuando se montan en un coche.

En cualquier caso, varios consejos relacionados con la seguridad en caso de tormenta. Podríamos decir que es la Guía de supervivencia de El Tamiz en caso de tormenta. La regla más importante de todas es la “regla de oro”, que voy a repetir varias veces y será el último y más importante punto de nuestra guía: refúgiate en una jaula de Faraday. Ningún otro consejo que puedas oír es más importante, y cualquier cosa que te distraiga de ese objetivo es un mal consejo. Pero veamos antes algunos otros:

1. Si puedes oírla es suficiente.

En primer lugar, todos hemos oído lo de que es posible estimar la distancia a la que cae un rayo dividiendo el tiempo entre el relámpago y el trueno por tres: el resultado son los kilómetros hasta la descarga. Aunque esto es totalmente cierto, el hecho de que un rayo caiga a diez kilómetros de donde tú estás (y estamos hablando entonces de 30 segundos entre relámpago y trueno), te puede caer un rayo.

Como regla general, si puedes oír un trueno, te puede caer un rayo. En primer lugar, la región en la que pueden caer rayos es bastante grande, de modo que puede caer uno en un lugar y otro a 20 km. En segundo lugar, la zona cargada -y la “sombra” de carga positiva bajo ella- se mueven bastante rápido. A veces, más rápido de lo que tú puedes correr. Si oyes truenos, es suficiente.

Por cierto, esa regla se aplica a la lluvia: no hace falta que llueva. De hecho, como dije en el artículo anterior, ¡ni siquiera hace falta que esté nublado en algunas ocasiones! Si puedes oír un trueno, es suficiente y deberías tomar medidas de precaución, pero no caer en el pánico pues el peligro es muy relativo.

De modo que, si puedes oír truenos, ponte a cubierto si hay refugio cerca y, si no lo hay, al menos empieza a moverte hacia él.

2. Si estás al aire libre, te puede caer un rayo.

En segundo lugar, sí, todos hemos oído lo de que no es bueno ponerse debajo de un árbol si hay tormenta, porque los árboles reciben rayos de manera frecuente. Aunque esto es cierto, la segunda parte del razonamiento, que se oye a menudo, es absurda: es mejor ir a una zona abierta, sin árboles, dicen.

Pensemos, sin embargo, por qué los árboles reciben rayos frecuentemente. Como dijimos anteriormente en la serie, la carga suele acumularse en las puntas, y un árbol lo es: de hecho, es una zona más cercana a la base de la nube que el suelo, de modo que es más fácil para el líder llegar a conectar con una descarga desde el suelo si ésta sale de un árbol. De modo que, efectivamente, si te pones debajo de un árbol puede caer un rayo casi encima. ¿El error de la segunda parte del razonamiento?

Tú eres, para un rayo, un árbol pequeñito. Si te vas a una zona abierta sin árboles ni otros objetos elevados sobre el suelo, ¿adivinas quién es el principal candidato a recibir la descarga? De modo que no, ir a una zona abierta no te protege contra los rayos. De hecho, lo más prudente si no puedes estar a cubierto es estar dentro o cerca de zonas arboladas (no de árboles solitarios en una zona abierta) o de arbustos de altura uniforme, de modo que la probabilidad de que el rayo elija “tu árbol” sea muy pequeña. Y, naturalmente, trata de no hacerte un mejor objetivo de lo que eres: no lleves un paraguas con punta de metal y cosas así.

Pero la clave de este segundo punto de nuestra pequeña guía es sencilla: si estás al aire libre estás en peligro. No hay una forma realmente buena de protegerse, porque o estás cerca de un “buen objetivo” (malo), o no lo estás, en cuyo caso eres el “buen objetivo” (peor). De manera que intenta resguardarte lo antes posible - incluso si no hay refugio cerca, dirígete hacia uno.

De hecho, como he dicho antes, si algo te distrae de ese objetivo es un mal consejo: no te preocupes tanto por dónde estás como por a dónde vas. Lo importante es llegar lo antes posible a la jaula de Faraday más cercana.

3. No te preocupes por las posturas.

A veces se oyen consejos del tipo “échate en el suelo” o “ponte de cuclillas”, etc. Lo primero que no me gusta de estos consejos en general es que te fuerzan a no moverte hacia un refugio, lo cual es siempre una mala idea. Hombre, puedo imaginar algunas situaciones en las que refugiarse es imposible, pero normalmente habrá una casa, un coche, un remolque o algo a una distancia razonable. Sé que soy pesado, pero lo repito otra vez: la única medida realmente eficaz para protegerte contra la posible caída de un rayo es estar dentro de una jaula de Faraday.

No pierdas el tiempo con posturas varias; ponte a caminar ya mismo. Lo cierto es que ni siquiera tenemos estudios suficientemente rigurosos para saber qué posturas son más eficaces. Durante años se dijo que era conveniente echarse en el suelo; después, que eso es peligroso porque hace más probable que la corriente que recorre el suelo alrededor del rayo, debida al gradiente de potencial, te atraviese entero (incluyendo tu corazón)… pero resulta que en algunos estudios más recientes murió más gente de cuclillas que tumbada. La conclusión:

Ponte a caminar ya mismo y olvídate de posturitas.

4. La regla de oro: Ponte a cubierto en una jaula de Faraday.

Aunque ya hablaremos del fundamento físico en algún otro momento (la Wikipedia es tu amiga en este caso - Jaula de Faraday), ésta es la regla de oro: métete dentro de una jaula de Faraday, es decir, algo más o menos metálico que te rodee completamente.

Hay gente que piensa que el interior de un coche es seguro porque los neumáticos son de goma… nada de eso. Piensa que un rayo tiene que atravesar cientos de metros de aire (un conductor horroroso) para alcanzar el coche. ¿Tú te crees que unos centímetros de goma van a evitar que caiga en el coche? Los rayos se comen neumáticos para merendar.

No, la razón de que estar dentro de un coche sea seguro -y, si estás en el campo, es uno de los sitios más seguros en los que puedes estar, como un remolque- es que es una jaula de Faraday, es decir, un recipiente de metal (no es perfecto, pero sí suficientemente bueno, como verás) dentro del que estás tú. Si un rayo cae en el coche, las cargas van a moverse por el metal y van a llegar al suelo sin dañarte. Naturalmente, trata de no estar tocando la llave ni otros objetos metálicos por si las moscas, pero el peligro dentro del coche es muy pequeño. Tan pequeño que, por lo que sé, no hay ni una sola muerte documentada de una persona debido a un rayo estando dentro de un coche.

Por cierto, la cuestión es que, para ser una jaula de Faraday, el metal debe formar una envoltura a tu alrededor, si no no te protege: por ejemplo, un poste de metal no es un buen lugar. No lo son tampoco las escaleras metálicas ni las duchas de las piscinas. Tienes que estar rodeado por metal pero sin tocarlo, “dentro de la campana”, por así decirlo.

Lo mismo que en el coche sucede, por ejemplo, en una casa normal: los cables, las cañerías metálicas, etc., la convierten en una jaula de Faraday bastante eficaz. Una vez más, mejor no tocas los grifos mientras hay tormenta por si las moscas, pero el peligro es también bastante relativo. Por cierto, una cabaña de madera sin tuberías ni cables no es una jaula de Faraday, ni lo es una tienda de campaña. Si un rayo cae sobre ellas la carga va a entrar en el interior y puede atravesarte a ti, lo cual no es demasiado recomendable.

De modo que, aunque éste sea un artículo más extenso, la parte más importante de todas -y, en mi opinión, el mejor consejo que vas a oír sobre la seguridad y los rayos- es definitivamente: métete en una jaula de Faraday y no pienses en otra cosa hasta que lo consigas.

Como propina, un video - un rayo que cae en una jaula de Faraday (quiero decir, un coche) con gente dentro. Por si te lo estás preguntando, nadie resultó herido. De hecho, parte del vídeo es la entrevista con la familia que iba dentro del coche:

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    { 18 } Comentarios

    1. Gravatar Miguel | 23/10/2007 at 01:59 | Permalink

      Antes de nada, enhorabuena por la página. He encontrado muy interesante este artículo, además hace poco vi por televisión, un reportaje creo que era de Discovery Channel, sobre los peligros de las descargas de un rayo. Una de las cosas que más me impactó fue la demostración que hicieron sobre como si estás en una zona de descarga, es más probable (dentro de las probabilidades de que te caiga un rayo) que salgas ileso si estás mojado, ya que la mayor parte de la carga se desplazará por el exterior, al ser mejor conductor el agua que el cuerpo. Como bien se recalca en este artículo, lo mejor no es pegarse una ducha en el exterior, si no meterse dentro de una Jaula de Faraday.

    2. Gravatar Carlos Menéndez | 23/10/2007 at 03:10 | Permalink

      Muy interesante el artículo y muy importante la obligación de meterte en una jaula de Faraday.

      Hablando de lo que más conozco, la aviación, la caída de rayos en aviones en vuelo es relativamente frecuente, en las dos últimas tormentas con aparato eléctrico que ha habido en Barcelona tres aviones reportaron impactos de rayo en aproximación al aeropuerto.

      El avión es una inmensa caja de Faraday y lo más normal es que el rayo entre y salga sin producir daños, cuando es un rayo muy ¿cargado? ¿potente? puede que no salga por las tomas de estática (unos “pelillos” metálicos que salen de las alas y timón de cola) y produzca un agujero en el fuselaje -raramente-.

      Aunque el rayo entre y salga sin dañar equipos, avión o personas existe una revisión obligatoria que se realiza después del reporte de la tripulación, se comprueba todo el exterior del avión por si el rayo hubiera salido por donde no tenía que salir y los equipos electrónicos por si se hubieran “quemado”.

      Como ejemplo de la eficacia del avión como jaula de Faraday en mi trabajo en los últimos ocho meses, estando yo trabajando, han caído tres rayos en tres aviones resultando en ningún avión afectado después de la inspección.

    3. Gravatar Javier Aranda | 23/10/2007 at 05:24 | Permalink

      Impresionante el vídeo. Siempre había escuchado también lo de tumbarse a ras de suelo, pero veo que lo más sensato es meterse en un coche o un remolque. Magnífico artículo, y muy importante porque desmitifica ciertos errores persistentes y nos aclara muchas cosas. :)

    4. Gravatar Proyecto#194 | 24/10/2007 at 05:56 | Permalink

      Una pregunta, ¿No estalla la gasolina si un rayo cae en un coche? ¿No se calentará mucho el deposito de combustible? ¿podría saltar alguna chispa que provocará la explosión?

    5. Gravatar rober | 24/10/2007 at 08:39 | Permalink

      Estupenda la serie, como siempre. Pero quiero hacer una puntualización sobre esta frase:

      “…es seiscientas veces más probable que mueras en un accidente de tráfico que por un rayo…”

      ¡¡ Cuidado con las probabilidades y, sobre todo, con cómo se comunican !! No digo que no sea matemáticamente correcto, sino que puede llevar a engaño. Cuando hablamos del coche, hablamos de algo a lo que todo el mundo, o casi todo el mundo, está expuesto y podemos generalizar. Pero la mayoría de la gente no estamos expuestos a la situación de que un rayo NOS PUEDA CAER O NO a lo largo del año, mientras que al coche nos exponemos bastantes más veces: si ese año sólo 70 personas se expusieron a un rayo, la probabilidad de morir -una vez expuesto- hubiera sido del 100%. Por supuesto, estoy completamente seguro de que sigue siendo más probable el accidente de coche, pero la relación sería más instructiva comparando las probabilidades una vez expuesto. Con los datos que tenemos, sería menos equívoco decir: “…es seiscientas veces más probable que te expongas a morir en accidente de tráfico y mueras por ello, a que te expongas a morir por un rayo y mueras por ello…”

      Pero simplemente, creo que la frase quedaría mejor así: “…es mucho más probable que…”

    6. Gravatar Pedro | 24/10/2007 at 08:51 | Permalink

      Proyecto#194,

      Alguien que sepa más mecánica que yo podría contestar sobre qué se precisa para que la gasolina de un depósito arda, pero me extrañaría: si el depósito está cerrado, aunque fuera haya chispas, no debería pasar nada. Y el coche no se calienta demasiado, la corriente se mueve por toda la superficie y no creo que sea lo suficiente para que nada arda.

      En cualquier caso (como digo, alguien que sepa más de coches debería contestar), no sé de ningún caso en el que haya ocurrido en un coche con un rayo. Como dice Carlos, a veces se quema alguna cosa en los aviones ( y, por ejemplo, las antenas de los coches), pero no he visto nada sobre combustible ardiendo en un coche…

    7. Gravatar Pedro | 24/10/2007 at 08:59 | Permalink

      rober,

      No estoy de acuerdo (pero Proyecto#194 creo que sí, porque acabo de discutir algo muy parecido con el por e-mail).

      TODOS estamos expuestos a que nos caiga un rayo alguna vez. Incluso estando en casa: hay rayos que han entrado en casas por la ventana, aunque parezca mentira. Basta que haya tormenta. Y TODOS (salvo casos muy raros) estamos expuestos a sufrir un accidente de tráfico. De modo que el número absoluto por año es una buena medida del peligro sobre la vida de una persona que tiene uno y otro.

      Por supuesto, si tú consideras únicamente expuesto a alguien que tiene “una probabilidad apreciable” de que le caiga un rayo, por ejemplo, estando en el campo cuando hay tormenta, la cosa cambia.

      Pero, entonces, estás siendo arbitrario al seleccionar una situación en la que es más probable que te mate un rayo: ¿por qué no consideras sólo a los que viajan en coche borrachos, o a los que tienen accidentes de tráfico para ver cuántos mueren?

      De ahí que piense (como le he dicho a Proyecto#194) que es una cuestión de definición — pero mantengo la mía en el artículo. Es mucho más probable que te mate un coche que un rayo, y estás expuesto a los dos, aunque pienses lo contrario.

      Imagina que encuentras una lámpara y puedes pedir al genio uno de estos dos deseos: que me proteja para siempre de los rayos, o de los accidentes de tráfico. ¿Cuál elegirías? Ése es el concepto de “peligroso” que hay en el artículo.

      ¡Gracias por el comentario!

    8. Gravatar Carlos Menéndez | 24/10/2007 at 10:09 | Permalink

      Sobre los rayos por las ventanas alguna vez leí que cuando hay rayos no es conveniente estar cerca de una ventana o puerta abierta ya que es peligroso porque puede caer un rayo cerca.

      No tengo ni idea de por qué podría ser pero desde luego lo leí, hace muchos años eso sí.

    9. Gravatar Rober | 25/10/2007 at 12:26 | Permalink

      A ver: estoy de acuerdo en que es más peligroso el coche. Es más, creo que “pasamos” ampliamente del peligro que supone: lo infravaloramos -irónicamente- por lo familar que es. Por supuesto que le diría al genio que me protegiera de los accidentes, pero es que me da igual que fuera por 600 veces, que por 100 veces o, que simplemente, por “muchas”.

      Yo quería hacer incapié en el sentido didáctico de la frase: cualquiera sin conocimientos de estadística o probabilidades, al leerla, inferirá que en otras ocasiones se puede hacer la misma cuenta. Si más tarde lee que un equipo de fútbol ha ganado en casa 10 veces esta temporada (de 19 partidos), mientras que un jugador de golf sólo 1 (que quizá sólo jugó una vez en su tierra), dirá que el equipo tiene 15 veces más probabilidades de ganar en casa que el jugador de golf. Y es cierto que será 15 veces más fácil ver ganar al equipo de fútbol que al jugador de golf sin salir de la ciudad, pero no lo es que el equipo de fútbol tenga 15 veces más probabilidad de ganar AL JUGAR en casa. Ya sé que el ejemplo no es exactamente equivalente, pero esa es la cuestión: ¿cuántos saben dividir 42.000/70 ó 10/1? casi todo el mundo, claro. Pero ¿cuántos sabrían aplicar el concepto correctamente?

      Si consideras que la exposición a los rayos es equivalente a la exposición al coche, el cálculo será correcto tanto en sentido absoluto como relativo. Y al no especificarlo en la frase, así se entiende. Pero si, como dices, por vivir en nuestras casas estamos expuestos a los rayos, quizá incluso la relación sea más alta que 600:1. No quiero entrar en esa polémica (por otra parte difícil de valorar), pero sí que creo que no se debería ni hacer la división sin tener un cálculo de la exposición y no una buena aproximación (insisto: en sentido absoluto -y especificándolo- no tengo nada que objetar a realizar la división)

      Haciendo un análisis introspectivo, quizá el origen de mis “cuitas” sea lo siguiente: por vivir en casa, por salir a la calle, o de cualquier forma, estamos expuestos a los rayos. No podemos evitarlo. Pero sí podemos evitar montar en coche (o casi). Y eso supone que la relación 600:1 no me sirve para mucho: la exposición a una de las partes no puedo evitarla.

      Tengo una pregunta para tí. Si encuentras un genio que te dice: elige entre que proteja a tus 600 hijos (tenidos con tus concubinas: como hay un genio, suponemos que eres un moderno sultán) de morir por un rayo, o que proteja a 1 de tus hijos de morir en coche (como buen sultán, quieres por igual a cualquiera de los hijos de tus concubinas)

      ¿Entiendes lo que quiero mostrar? al ser 600 una cifra tan rotunda, tan enorme, no deja espacio al cálculo del riesgo, a la escala de valores íntima que tenemos (o deberíamos tener) para tomar decisiones en la que nos exponemos a algún peligro. Al reducirla -con la asimetría del número de hijos- a una relación 1:1, la exactitud de la cifra toma importancia.

      Por otra parte, al escribir esto, tengo que reconocer que la cifra 600 es impactante. Más impactante que un simple “mucho”. Así que puntualizo (y rectifico): es mejor decir “600″ que “mucho” para inculcar que debemos ser más cuidadosos con el coche y menos mojigatos con asuntos como los rayos, los ataques de tiburones y otras calamidades del estilo. Aunque sigo pensando que, desde el punto de vista de la “didáctica en matemáticas”, sigue siendo … no sé … poco riguroso.

      Por cierto, aunque me alargue un poco, recuerdo algo que me dijo la guía local en un viaje a Australia: “aquí todos los años muere alguien por ataque de tiburón blanco, (aunque las autoridades lo intenten tapujar por cuestiones turísticas), pero los los fines de semana, en el desplazamiento a las playas desde Sidney, mueren docenas en los accidentes de tráfico. Y los hay que van a la playa en coche pero no se bañan por si se los come un tiburón”. Qué cosas.

      (Nótese que, cómo no recuerdo muy bien las cifras que me dijo, he puesto “alguien” y “docenas”; me he encontrado con el mismo problema: el conflicto entre lo que quiero recalcar -el sentido de la historieta- y las cifras en sí. Bueno, he hecho lo que he podido)

    10. Gravatar Pedro | 25/10/2007 at 07:10 | Permalink

      Rober,

      Muy buenos argumentos :P

      En primer lugar, la respuesta a tu pregunta:

      La probabilidad de que mueran mis 600 hijos por rayos es parecida a la probabilidad de que el otro hijo muera en un accidente de tráfico, de modo que, en principio, no habría diferencia… excepto en la minimización del riesgo: si las cosas salen mal (al fin y al cabo, son probabilidades y puede pasar cualquier cosa), de una manera puedo perder 600 hijos y de la otra, sólo 1, en el peor de los casos. De modo que, como sultán amante de mi progenie, elijo proteger a los 600 y le corto los pulgares al otro para que no pueda conducir :P (Pero entiendo tu argumento)

      Respecto a lo demás, me has convencido (junto con Proyecto#194) de, al menos, modificar un poco el texto para avisar de la aproximación. Voy a cambiarlo ahora mismo. Sin embargo, quiero dejar el número, por lo mismo que dices tú, y no estoy de acuerdo con los otros argumentos para quitarlo (sigo pensando que, en EE.UU., prácticamente toda la población está expuesta a ambos peligros a lo largo de un año, y que el hecho de que la gente pueda utilizar aproximaciones similares en otras situaciones en las que serían erróneas no es razón para no usarlas aquí).

      Gracias por hacerme darle al tarro por la mañana :)

    11. Gravatar rober | 25/10/2007 at 04:45 | Permalink

      Vaya, ahora que me alabas, me cuesta volver a puntualizar (no es personal, es que soy muy quisquilloso). Esta vez sobre el genio de marras: con ambas opciones puedes perder a los 600 hijos porque el genio sólo protege de una de las calamidades (quitando lo de cortar los pulgares a nadie). Protegiéndoles del “rayazo” quedas a expensas de P^600 para quedarte sin hijos (P es la probabilidad de morir por coche), mientras que protegiendo sólo al del coche, quedas a expensas de que 599 mueran de cualquier cosa (P+R) y uno sólo de un “rayazo” (R), en total: (P+R)^599R. Siendo P=600R, veamos qué sucede una vez sustituido: - Probabilidad de perder a todos mis hijos protegiéndoles de un “rayazo”: P^600 - Probabilidad de perder a todos mis hijos protegiendo a uno del coche: P^600*0,0045 Esta opción es unas doscientas veces más baja que la opción que has elegido. Sin cálculos se puede intuir así: que todos mis hijos mueran por un coche (tu opción) es como decir que 599 mueran por coche y uno más también por coche. Mientras en el otro caso, 599 mueren por coche o por “rayo” lo que no es muy distinto a los anteriores 599 por ser el “rayo” tan poco probable, pero el último, el protegido contra el coche, sí que tiene muchas más opciones que el otro, el protegido por el “rayo”.

    12. Gravatar Pedro | 25/10/2007 at 05:48 | Permalink

      rober,

      Tienes razón, y no entendí bien tu dilema — pensaba que los protegía completamente, cuando habías dejado muy claro que era sólo contra una cosa en concreto. No hay como la lectura comprensiva…

    13. Gravatar Kent Mentolado | 18/12/2007 at 07:29 | Permalink

      Tengo una duda “topológica” sobre la jaula de Faraday.

      Si estoy en una cúpula completamente metálica, estamos de acuerdo en que estoy en una jaula de Faraday. Si estoy en la jaula de un pájaro que tiene muchos barrotes también (lo anterior era como decir que tiene infinitos barrotes). La pregunta és: cuantos “barrotes” tiene que tener la jaula para que sea efectiva? Es decir, como de grandes pueden ser los huecos en los que no hay metal sino espacio vacio? Por decirlo de otra manera, si estoy en una jaula circular en la que solo hay cuatro barrotes (uno cada 90º) como carcel es una porqueria, pero como jaula de Faraday? Y si solo tiene 2? Y si solo tiene 1?

      Esstoy razonablemente seguro de que si vamos a utilizar la jaula para evitar que salgan emisiones electromágnéticas, el tamaño del “agujero” está relacionado con la longitud de onda (como en el caso de las microondas y la luz visible). Pero en el caso que nos ocupa, depende de la intensidad/voltaje de la corriente eléctrica? No lo veo claro.

    14. Gravatar Pedro | 18/12/2007 at 09:47 | Permalink

      Kent,

      Tenemos pendiente una serie de electricidad más amplia, pero espero que esta breve explicación te sirva hasta entonces:

      Como dices, para el caso de una onda electromagnética la clave es que los agujeros no sean mayores que la longitud de onda (hombre, no es un “nada/todo”, sino que apantalla más cuanto más pequeños son comparados con la longitud de onda, pero bueno).

      Si es un campo eléctrico en un solo sentido, la cuestión es que los electrones del metal tienen que crear un campo eléctrico opuesto al externo en el interior del conductor: de modo que ahí va a depender de lo grande que sea el campo externo y del número de electrones en el metal, y de cómo puedan distribuirse. Si hay muchos y pueden moverse por una gran superficie, mejor. Si la superficie metálica es pequeña comparada con el total, malo.

      De modo que si la superficie de barrotes comparada con la abierta es suficientemente grande (salvo que el campo sea tan grande que los electrones del metal no puedan compensarlo), el interior tiene campo neto nulo. Claro, ¿qué cantidad de superficie debe tener metal comparado con el total? Habría que calcularlo para cada caso. Supongo que es una respuesta decepcionante, y lo siento :)

      Aunque hay “tamiceros” que saben de todo. ¿Algún ingeniero industrial o eléctrico tiene más información, porcentajes de superficie, etc.?

    15. Gravatar Naeros | 11/06/2008 at 03:01 | Permalink

      Yo vi algunas cosillas de rayos en una optativa hace dos años y quería comentar una curiosidad (no puedo responder a tu última pregunta, lo sient).

      Con respecto a las posturas y el paso de electricidad por el corazón, se estima que las diferencias de potencial al caer un rayo al suelo se mueven en círculos concentricos creando un gradiente conforme se pierde la intensidad del rayo. En función de estos círculos, si tienes los pies paralelos a la circunferencia, la diferencia de potencial entre tus pies es nula, mientras que si estás andando perpendicular ocurre justo lo contrario. No lo digo por lo de las posturitas, ya que estoy completamente de acuerdo en que lo mejor es buscar un buen refugio metálico. Lo comento porque en base a eso se calcula la instalación de pararrayos. Cuando se instala un pararrayos, el cable se lleva a tierra y ahí hay que tener cuidado de distribuir el rayo lo mejor posible. Lo que se hace es calcular a qué distancia del punto de tierra si das un paso justo cuando cae un rayo éste te mata (afecta a tu corazón por la diferencia de potencial).

      Ya digo que es más una curiosidad que otra cosa ;)

    16. Gravatar Anónimo | 17/06/2008 at 04:36 | Permalink

      Buenas, un par de preguntas,

      ¿Es verdad que se pueden estropear los aparatos electricos(televisión, ordenador…) cuando hay una tormenta si estos estan encendidos?¿Por qué pasaría esto?

      Otra cosa, ¿No se puede aprovechar de alguna forma toda la energia que tiene el rayo?

    17. Gravatar Pedro | 17/06/2008 at 04:42 | Permalink

      @ Anónimo,

      ¿Es verdad que se pueden estropear los aparatos electricos(televisión, ordenador…) cuando hay una tormenta si estos estan encendidos?¿Por qué pasaría esto?

      Sí, es cierto. A veces hay un pico de tensión si el rayo se descarga a través de la red eléctrica y, salvo que tengas algún sistema de protección, te puede quemar el aparato en cuestión.

      Otra cosa, ¿No se puede aprovechar de alguna forma toda la energia que tiene el rayo?

      En teoría, desde luego. En la práctica hay dos problemas: aunque la energía total liberada al año es muy grande, está distribuida por una superficie enorme, y no caen rayos con regularidad en ningún sitio. El segundo problema es encontrar una forma de aprovecharla sin que la propia enorme potencia del rayo se lo cargue (es como intentar aprovechar la energía de una bomba, en cierto sentido).

      Si quieres leer más sobre el asunto: http://peswiki.com/energy/Directory:Lightning_Power

    18. Gravatar xx32 | 09/07/2008 at 12:11 | Permalink

      Si se construyera el ascensor espacial, ¿No sería el pararrayos más grande conocido?

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