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El Siku Quanshu


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En entradas anteriores de esta serie hablamos del ácido sulfúrico, sintetizado por primera vez por Geber, cuyas ideas inspiraron la búsqueda en la Edad Media de la piedra filosofal por los alquimistas, el más grande de los cuales fue Paracelso, que eligió ese nombre para compararse con Celso, que se pensaba era un médico romano pero realmente era un tratadista que escribió una de las primeras grandes enciclopedias, la mayor de las cuáles es el Siku Quanshu. Y hablando del Siku Quanshu…

Siku Quanshu, “Los Cuatro Tesoros del Emperador”, es la colección de libros china más grande de la historia, y posiblemente el empeño editorial más impresionante de la humanidad. Fue encomendada por el Emperador Qianlong en 1773, para demostrar que la Dinastía Qing podía superar una enciclopedia anterior de la Dinastía Ming, la Enciclopedia Yongle del siglo XV.

La Enciclopedia Yongle ya era impresionante; en su momento fue la más grande del mundo. Tenía más de once mil volúmenes con todo el conocimiento de la época: agricultura, arte, leyes, historia, literatura, medicina, ciencia, religión, tecnología…Sin embargo, el Siku Quanshu la hace palidecer: más de treinta y seis mil volúmenes y 800 millones de caracteres. Las enciclopedias occidentales de la época son juegos de niños comparadas con esta obra.

Un equipo de 361 eruditos editaron la obra, bajo la coordinación de los “editores en jefe” Ji Yun y Lu Xixiong. Tardaron nueve años en encontrar todas las fuentes necesarias, compilar la información más importante (de paso destruyendo los contenidos que criticaban a los Manchúes en el poder) y definir el contenido final del Siku Quanshu. El manuscrito fue entonces copiado por escribanos: 3.826 personas que trabajaron sin descanso para elaborar esta magna obra. No se les pagaba con dinero: cuando acaban de escribir las secciones asignadas en un tiempo dado, se les proporcionaban posiciones funcionariales en el gobierno como recompensa.

Se realizaron siete copias de la enciclopedia: cuatro para el Emperador, que se guardaron en la Ciudad Prohibida, el Antiguo Palacio de Verano, Shenyang y Chengde. Otras tres copias para el público se llevaron a bibliotecas especiales para esta obra en Hangzhou, Zhenjiang y Yangzhou. Aunque algunas de estas copias fueron parcial o totalmente destruidas en guerras y rebeliones de siglos posteriores, aún se conserva completa: de hecho, la copia original de la Ciudad Prohibida está expuesta al público hoy en día en China.

Haciendo honor a su nombre, el Siku Quanshu se compone de cuatro “tesoros”: Clásicos, Historias, Maestros y Colecciones. El segundo “tesoro” trata sobre historia y geografía. El tercero se basa en la ciencia, tecnología, arte y filosofía, y el cuarto es una antología literaria de las obras más importantes chinas.

Hemos dejado el primer “tesoro” para el final porque es el más importante de todos: contiene joyas como El Arte de la Guerra, las Analectas de Confucio, el I Ching y los tres libros clásicos del Taoísmo Filosófico: El Lao Zi, el Zhuang Zi y el Lie Zi. Estos tres textos, de una extraordinaria profundidad, se aproximan al concepto de realidad desde una perspectiva muy diferente a la de sus contemporáneos occidentales (los grandes filósofos griegos). Pero hablando del Taoísmo Filosófico

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Creative Commons License
El texto de El Siku Quanshu , por Pedro Gómez-Esteban, salvo donde se mencione explícitamente, está publicado bajo Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 2.5 Spain License.
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    { 1 } Comentarios

    1. Gravatar Miguel Nadal | 18/05/2007 at 06:30 | Permalink

      ¡Madre mía! 800 millones de caracteres (que siendo ideogramas podemos hacer una aproximación burda a 800 millones de palabras) en seis mil volúmenes… eso es más que toda mi humilde biblioteca (que ya está en el orden de los 3 ceros, pero aún muy lejos), para una única obra. Qué impresión.

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